presentacion actos y condiciones inseguras

4. Cansancio

5. Cambios en la orina

10. Cambios en las Heces

Un análisis de sangre es cuando se saca una muestra de sangre para analizarla en un laboratorio. Los médicos mandan análisis de sangre para evaluar cosas como la concentración de glucosa, la hemoglobina o los glóbulos blancos en sangre. Esto puede ayudar a detectar problemas, como una enfermedad o una afección médica. A veces, los análisis de sangre les pueden ayudar a saber lo bien que está funcionando un órgano (como el hígado o los riñones).

Un panel de la función hepática es un análisis de sangre que ayuda a los médicos a evaluar lesiones, infecciones o enfermedades que afectan al hígado. Los paneles de la función hepática también ayudan a evaluar los efectos secundarios sobre el hígado de algunos medicamentos.

El panel de la función hepática se hace para obtener información sobre las concentraciones de:

  • La albúmina y la proteína total, que ayudan a construir y mantener los músculos, los huesos, la sangre y los tejidos de los órganos corporales. Una concentración baja de estas sustancias se puede ver en las enfermedades hepáticas o renales, así como en los problemas nutricionales.
  • Enzimas hepáticas: Fosfatasa alcalina (FA), alanina aminotransferasa (ALT), aspartato aminotransferasa (AST). Estas enzimas ayudan al hígado a transformar el alimento en energía. Cuando sus concentraciones son altas, puede ser un signo de que el hígado está lesionado o irritado.
  • Bilirrubina. La bilirrubina es un derivado de la descomposición de los glóbulos rojos. El hígado modifica la bilirrubina para que el cuerpo la pueda expulsar al exterior. Una cantidad alta de bilirrubina en sangre puede indicar un problema en el hígado. Esto puede hacer que la piel se vea amarillenta, una afección conocida como ictericia.

Es posible que pidan a su hijo que deje de comer y de beber durante 8 a 12 horas antes de hacerse el análisis de sangre. Informe al médico de su hijo sobre cualquier medicación que esté tomando porque hay algunos medicamentos que pueden influir en los resultados de la prueba.

El hecho de que su hijo lleve puesta una camiseta de manga corta el día del análisis puede facilitarle las cosas; también pueden llevar un juguete o un libro para que se distraiga.

En la mayoría de los análisis de sangre, se extrae una muestra de sangre a partir de una vena. A tal efecto, un profesional de la salud:

  • limpia la piel
  • coloca una goma (torniquete) alrededor del área para que las venas se hinchen de sangre.
  • inserta una aguja en una vena (generalmente en el brazo, sea en la cara interna del codo, o bien en dorso de la mano)
  • introduce la muestra de sangre en un frasco o una jeringa.
  • extrae la goma y retira la jeringa de la vena

En los lactantes, la sangre se puede extraer a partir de una punción en el talón. Después de limpiar el área, el profesional de la salud hará una pequeña punción en el talón del bebé con una pequeña aguja (o lanceta) para recoger una pequeña muestra de sangre.

La extracción de una muestra de sangre solo provoca molestias de carácter temporal y lo único que se siente es un breve pinchazo.

Los padres se suelen poder quedar con sus hijos durante los análisis de sangre. Intente que su hijo se relaje y dígale que se quede muy quieto porque unos músculos tensos pueden dificultar la extracción de sangre. Es posible que su hijo prefiera apartar la mirada de la aguja cuando se la claven en la piel y cuando le extraigan sangre. Anime a su hijo a relajarse haciendo respiraciones profundas o cantando su canción preferida.

La mayoría de las pruebas solo duran unos pocos minutos. En algunas ocasiones, puede costar mucho encontrar una vena, de modo que el profesional de la salud puede tener que probarlo más de una vez.

El profesional de la salud extraerá la goma y la aguja y después cubrirá el área con un algodón o una tirita para que deje de sangrar. Después de la extracción, es posible que aparezca un pequeño hematoma, que debería desaparecer en pocos días.

Las muestras de sangre se procesan utilizando una máquina, y los resultados pueden tardar de unas pocas a un día en estar listos. Si los resultados de la prueba indicaran un posible problema, el médico pediría otras pruebas para averiguar en qué consiste el problema y cómo tratarlo.

El panel de la función hepática es un procedimiento seguro con unos riesgos mínimos. Algunos niños se marean o se desmayan cuando les sacan sangre. Unos pocos niños y adolescentes tienen mucho miedo a las agujas. Si su hijo está ansioso, hable con su médico antes de hacerle la prueba sobre formas de hacer el procedimiento más sencillo.

Es habitual que aparezca un pequeño hematoma y/o un dolor muscular leve en la zona del pinchazo, que puede durar unos pocos días. Pida ayuda médica si el malestar o las molestias de su hijo empeoran o duran más tiempo.

Si tiene alguna duda sobre el panel de la función hepática, hable con el médico de su hijo o con el profesional que vaya a hacerle la extracción de sangre.

¿QUÉ ES EL HÍGADO GRASO?: Concepto general

El término hígado graso se refiere a una amplia gama de alteraciones del hígado. La alteración fundamental es la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado. Lo mas corriente es que se deba al consumo de alcohol. Sin embargo, en los últimos años se ha reconocido que una gran parte de los pacientes con hígado graso no beben. Por lo tanto, se ha acuñado entonces el término hígado graso no alcohólico (HGNA). El término "no alcohólico/a" se utiliza porque el HGNA y la esteato hepatitis no alcohólica (EHNA), determinan alteraciones del hígado en muchos aspectos similares a las que se pueden ver en personas que beben alcohol en forma excesiva aunque ocurren en los individuos que no consumen alcohol o lo hacen en cantidades mínimas. En esta sección se entregan los datos fundamentales sobre el HGNA aunque muchos de ellos son aplicables para el hígado graso producido por el consumo exagerado de alcohol.

En una primera fase de la enfermedad ocurre la acumulación de grasa sin producir inflamación en el tejido hepático (no hay inflamación ni daños significativos del órgano). A ello se le llama hígado graso simple (también se usa el término esteatosis hepática). La presencia de grasa cambia en forma muy importante el aspecto (Figura 1) y la función del hígado, pudiendo ocasionar inflamación hepática. Cuando esta ocurre se da lugar a la llamada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA). La trascendencia de la EHNA radica en su potencial progresión hacia la cirrosis hepática, considerada una etapa avanzada de la enfermedad.

¿CUÁL ES EL ESPECTRO DEL HGNA?

El espectro de alteraciones propias del hígado graso no alcohólico (HGNA) comienza con el hígado graso simple, considerada la anormalidad inicial en el HGNA. El hígado graso simple implica la sola acumulación de grasa en las células del hígado sin la presencia de inflamación o cicatrices en el órgano (fenómeno también llamado fibrosis hepática). La grasa se acumula en gotas dentro de las células del hígado y se compone principalmente de un tipo particular de grasa llamada triglicéridos. El hígado graso simple es una condición (benigna) e inofensiva, que significa que por sí mismo, no causa ningún daño significativo del hígado. La etapa siguiente en grado de severidad en el espectro del HGNA es la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA ). Afortunadamente, solamente una fracción pequeña de los pacientes con hígado graso simple desarrollará EHNA. Según lo mencionado, la EHNA implica la acumulación de la grasa en las células del hígado así como la presencia de inflamación del hígado. Las células inflamatorias pueden dañar o destruir las células del hígado (necrosis hepatocelular). La evidencia disponible sugiere que la EHNA, en contraste con el hígado graso simple, no es una condición inofensiva. Esto significa que la EHNA puede conducir en última instancia a que ocurran cicatrices en del hígado (que resultan de la muerte de las células de este órgano) y se progrese entonces a una fase avanzada e irreversible en la que el hígado tiene extensas cicatrices, se endurece y no puede funcionar normalmente. Ello corresponde a la cirrosis. La cirrosis causada por la EHNA es la última y más severa etapa en el espectro de HGNA. La cirrosis puede dar origen a complicaciones graves que incluyen el cáncer hepático y pueden determinar la necesidad de un trasplante. Aun no se conoce con exactitud la dinámica de progresión desde HGNA simple a EHNA y de EHNA a cirrosis. Sin embargo, individuos que desarrollan cualquiera de las tres etapas del HGNA (hígado graso simple, EHNA, o cirrosis, Figura 2) poseen factores de riesgo comunes.

¿CUAL ES LA CAUSA DEL HGNA?

La causa fundamental del HGNA parece ser la llamada resistencia insulínica. Esto significa que el organismo no maneja apropiadamente el azúcar que se consume en la dieta. Ello produce un exceso de azúcar en la sangre similar, pero menos marcado, a lo que ocurre en la diabetes. El Hígado y el páncreas detectan el exceso de azúcar en la sangre lo que produce un aumento de la insulina y finalmente acumulación de grasa en el hígado. El hígado acumula el exceso de azúcar en forma de grasa pues esta es la forma de almacenar energía cuando hay exceso de ella.

¿CUALES SON LOS FACTORES DE RIESGO PARA EL HGNA?

La obesidad y el sobrepeso son, sin duda, los factores más relevantes en el desarrollo de HGNA. Otros factores importantes son la presencia de diabetes, elevación de los niveles triglicéridos en la sangre y factores genéticos no del todo conocidos. La presencia de antecedentes de diabetes en familiares es un factor de riesgo importante.

¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS DEL HGNA?

El HGNA no produce síntomas por sí mismo por lo que es considerada una una enfermedad “silenciosa”. Se ha comunicado que algunos pacientes con HGNA refieren dolor o malestar inespecífico en el costado superior derecho del abdomen. Como no produce síntomas, en algunos pacientes el hígado puede dañarse en forma inadvertida por años o décadas.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA EL HGNA?

El HGNA se diagnostica generalmente por accidente, cuando el paciente se realiza exámenes por otra causa. Las alteraciones mas frecuentes son elevaciones leves de los exámenes hepáticos (bilirrubina, transaminasas [SGOT/SGPT, ALAT/ASAT] o GGT). Es también común la detección de hígado graso mediante un examen de imagen (generalmente una ecografía abdominal). Una vez realizado el diagnóstico de HGNA algunos pacientes pueden requerir la realización de una biopsia hepática. Por ello, los pacientes con HGNA deben ser evaluados por un médico especialista (hepatólogo).

En principio, todo paciente con HGNA debe ser evaluado por un médico con el propósito de hacer un diagnóstico preciso de su condición y los factores asociados a ella.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DEL HGNA?

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  • Cidofovir, Foscarnet y Ganciclovir: todos usados para el tratamiento del citomegalovirus.

  • Interferon alfa: usado en el tratamiento de la hepatitis B y C.

  • Rifampicina y Ribafutina: usados en el tratamiento de la tuberculosis.

  • Fluconazol, Ketoconazol e Itraconazol: usados en el tratamiento de los hongos.

  • Antibióticos: usados para tratar o prevenir infecciones.

  • Analgésicos con codeína: usados para el dolor.

  • Quimioterapia: usada para tratar diferentes tipos de cáncer.
  • Evita comidas picantes y grasosas.

  • Evita irritantes gástricos como la cafeína, el alcohol y el tabaco.

  • Toma los alimentos en pequeñas porciones de 4 a 5 veces al día, en lugar de comer dos o tres comidas completas cada día.

  • Come despacio y bebe las bebidas lentamente.

  • Puedes chupar hielo o jugo de fruta congelado.

  • Come sentado y trata de no hacerlo en la cama, pues el estar acostado te facilitaría el vómito.

  • Mantén fresca la temperatura de tu casa; esto te ayudará a sentirte relajada/o y podrás controlar mejor las náuseas.

  • Bebe líquidos ligeros, como jugos de frutas, caldos, bebidas tónicas y energéticas; evita los cítricos si presentas diarreas, pues pueden aumentarlas.

  • Aspira el olor de un limón cortado; esto puede aliviar las náuseas.

  • Mantén galletas saladas cerca de la cama y cómete algunas antes de levantarte, si es que estás presentando náuseas matutinas; esto puede ayudarte.

  • Come comidas ricas en fibras solubles, como la crema de avena, trigo, arroz blanco, pastas, papas sin cáscara, guineos o bananas, peras y manzanas peladas o en compota.

  • Evita las comidas ricas en fibras insolubles, como los frijoles, frutas deshidratadas, maíz, arroz integral, pues pueden empeorar las diarreas.
  • Si tienes vómitos y diarreas intensas o con mucha duración, debes de estar atento/a a los signos de deshidratación (sed, fatiga, ansiedad o irritación, orinas de un color amarillo oscuro y con poca cantidad, ojos hundidos, fiebre, piel seca, latidos del corazón rápidos) pues en esta situación el tratamiento médico debe ser inmediato.

  • Rebetal (ribavirin): usado en el tratamiento de la hepatitis C

  • Pentamidina: usado en el tratamiento del PCP
  • pueden causar daño o inflamación en el páncreas, conocido como pancreatitis, la cual se caracteriza por dolor abdominal, náuseas, vómitos y piel amarillenta. Ante la presencia de estos síntomas, acude rápidamente a tu médico.

    Debido a que en sus inicios el daño del hígado no se manifiesta necesariamente con malestar físico, es necesario que se mantenga la observación médica, con chequeos periódicos de las enzimas hepáticas (del hígado) en la sangre, ya que el aumento de éstas va a constituir la primera manifestación de este daño. En fases más avanzadas, la piel y las mucosas pueden tornarse amarillentas, y puede haber un daño hepático crónico por hepatitis tóxica. Esta condición por lo general es irreversible.

  • Evita las bebidas alcohólicas

  • Evita alimentos procesados y altos en grasa, pues los niveles altos de colesterol provocan una condición conocida como hígado graso, dada por el depósito de grasas en el hígado. De no ser tratada puede convertirse en una cirrosis o en cáncer hepático.

  • Evita infectarte con los virus de las hepatitis A y B, poniéndote las vacunas.
  • Dentro de los muchos síntomas asociados al VIH/SIDA y su tratamiento, la neuropatía periférica (NP) puede ser uno de los más dolorosos y debilitantes. Se calcula que alrededor del 30% de las personas seropositivas padecen NP en algún momento durante el curso de la enfermedad. Ésta suele aparecer por efectos del propio virus en las neuronas, la actividad del sistema inmunológico asociado al VIH, lesiones nerviosas a consecuencia de enfermedades oportunistas, o por medicamentos para tratar la enfermedad.

  • dapsona: usado para prevenir y tratar la pulmonía por pneumocystis carinii (PCP).

  • isoniazida: para la tuberculosis.

  • etambutol: para el tratamiento del complejo por mycobacterium avium y la tuberculosis.

  • metronidazol: para tratar los parásitos gastrointestinales y distintas infecciones por hongos y bacterias.

  • talidomina: para tratar el desgaste y las úlceras bucales.

  • disulfiran: para prevenir el abuso del alcohol.

  • vincristina: usada para el tratamiento de cánceres como el sarcoma de Kaposi y el linfoma.
  • Los síntomas presentes en esta enfermedad están relacionados con sensaciones de ardor, escozor, rigidez, hormigueo, pinchazos, calambres, dolor o entumecimiento de los pies y las manos, comenzando generalmente por los dedos. Estos síntomas pueden ser ligeros o lo suficientemente severos como para impedir el caminar.

  • Evita los calcetines, medias, zapatos o guantes apretados.

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    Lo importante es recalcar que la alimentación debe ser regular. El diabético debe comer cantidades moderadas con frecuencia, y evitar las comilonas o pasar períodos muy largos sin alimentarse. Los dietistas encuentran que es útil suministrar listas de intercambio que informen al diabético sobre grupos de alimentos o platos que contienen cantidades similares de carbohidrato, proteína, grasa y energía.

    Los diabéticos pueden necesitar atención especial durante enfermedades, especialmente en el caso de infecciones; durante embarazos y partos; o en caso de cirugía. El alcohol no está totalmente prohibido, pero se debe consumir sólo en cantidades muy pequeñas. Los diabéticos deben ser conscientes de las probables complicaciones, de manera que puedan buscar un tratamiento lo antes posible.

    En los países industrializados el cáncer se encuentran entre las principales causas de muerte. Resulta cada vez más evidente que ciertos tipos de cáncer se asocian con algunas dietas y factores antinutricionales. Como ocurre con la enfermedad coronaria, la hipertensión, la obesidad y la diabetes, la evidencia epidemiológica sugiere que algunos tipos de cáncer son menos comunes en las personas que regularmente consumen cereales, legumbres, frutas y hortalizas.

    Los cánceres de colon, próstata y mama, que son muy frecuentes en países industrializados, son en general mucho menos comunes en los países en desarrollo. Muchos creen que estos cánceres aumentan a medida que las dietas cambian con una disminución de frutas, hortalizas y fibra, y más cantidad de grasa. Ciertamente, el cáncer del colon parece estar influido por estos tipos de dietas. Por el contrario, las dietas basadas en vegetales en las que los principales alimentos son cereales no procesados, legumbres, frutas y hortalizas, parecen ser protectores contra el cáncer de colon y quizás otros tipos de cáncer. Estas dietas tradicionales son altas en fibra, y las dietas altas en fibra aumentan el tiempo de tránsito de los alimentos del estómago hasta su excreción en las heces.

    La pregunta sigue abierta sobre si la vitamina C, la vitamina E y el beta caroteno (vitaminas antioxidantes) u otros compuestos no nutrientes, de las frutas y hortalizas son protectores contra estos u otros tipos de cáncer, incluyendo los del aparato gastrointestinal. Un alto consumo de alcohol parece resultar en mayores tasas de cáncer de hígado y estómago. Las madres que lactan a sus hijos parecen presentar menores tasas de cáncer de mama que las que no han amamantado.

    En algunos países en desarrollo, especialmente en África y el sudeste asiático, el cáncer primario de hígado es mucho más común que en los países industrializados del Norte. En algunos países africanos, este tipo de cáncer, también denominado hepatoma, es el más común. La investigación ahora demuestra que las altas tasas de prevalencia son el resultado de hepatitis previa en la vida, causada por el virus de hepatitis B. Algunos cánceres hepáticos, al igual que algunas otras enfermedades hepáticas, se pueden relacionar con el consumo de hepatotoxinas (toxinas para el hígado) en los alimentos. La que más comúnmente se menciona es la aflatoxina.

    La osteoporosis es una enfermedad crónica, muy común ahora en las personas mayores, sobre todo mujeres, en los países industrializados. La enfermedad se caracteriza por excesiva desmineralización de los huesos. En general, la reducción en el contenido de calcio de los huesos se ha considerado como un proceso normal de envejecimiento. Sin embargo, la pérdida de densidad ósea en las mujeres postmenopáusicas de los países industrializados es particularmente acelerada.

    La osteoporosis aumenta en buena parte el riesgo de fracturas, aún por caídas o traumas menores. Las fracturas del cuello del fémur (cerca de la articulación de la cadera) son casi epidémicas en las mujeres ancianas de EE.UU. y Europa; además, estas personas tienen con mucha frecuencia fracturas en las vértebras. La estatura disminuye, las espaldas se doblan y hay dolores muy fuertes.

    La causa de la osteoporosis no se conoce. Casi con certeza, en las mujeres después de la menopausia, se debe en parte a niveles menores de hormonas (como el estrógeno) y a que hacen menos ejercicio. Algunos consideran que el bajo consumo de calcio tiene un papel importante y muchos millones de personas toman calcio medicinal porque creen que reducirán el riesgo de sufrir osteoporosis. Sin embargo, el consumo dietético de calcio es mucho mayor en EE.UU. donde la prevalencia de osteoporosis es más alta que en muchos otros países de Asia y África, donde la osteoporosis es poco común. Un consumo alto de proteína aumenta la necesidad de calcio, por lo tanto las personas que consumen dietas altas en proteína tienen mayores necesidades de calcio.

    Existe alguna evidencia de que al aumentar el consumo de flúor se ayuda a mantener la densidad ósea, y el flúor se ensayó en el pasado para tratar la osteoporosis, pero ahora no se recomienda tanto. Muchas mujeres en los países industrializados ahora toman estrógenos después de la menopausia y esto quizá reduce la desmineralización que lleva a la osteoporosis. El ejercicio regular relativamente extenuante además reduce la pérdida de masa ósea. Las mujeres rurales de África, Asia y América Latina, quienes habitualmente trabajan en el campo, transportan leña y agua, caminan largas distancias al mercado y en general son bastante activas, cumplen con los requisitos para disminuir la probabilidad de osteoporosis. Los seres humanos inmovilizados, ya sean individuos con fracturas destinados a guardar o los astronautas en el espacio, pierden definitivamente calcio de sus huesos.

    En EE.UU. y Europa el aumento en el consumo de calcio puede reducir la probabilidad de desarrollar osteoporosis. En Estados Unidos y en el Reino Unido, la leche aporta de 30 a 50 por ciento del calcio dietético consumido. La leche entera, si se consume en las cantidades que con frecuencia se recomiendan para prevenir la osteoporosis, además aumentará apreciablemente la posibilidad de niveles no saludables de consumo de grasa total, grasa saturada y energía. En general se recomienda utilizar suplementos de calcio. Recientes experimentos en seres humanos demuestran que el tratamiento con hormonas paratiroideas puede ser efectivo en algunos casos de osteoporosis.

    OTRAS ENFERMEDADES CRÓNICAS CON IMPLICACIONES NUTRICIONALES

    Las caries de los dientes, o caries dentales, es la enfermedad más común en los seres humanos del mundo entero. Esta condición y el papel de la dieta en su etiología se describen con detalle en el Capítulo 21.

    El consumo excesivo de alcohol, que puede ser esporádico o alcoholismo con una dependencia crónica o adicción al alcohol, son problemas comunes en muchos países del Norte y el Sur. El alcohol aporta energía (aproximadamente 7 kcal por gramo de etanol) y en una persona que mantiene un peso óptimo, la energía del alcohol puede reducir el consumo de alimentos en 30, 50 o incluso hasta el 70 por ciento. Una persona que apenas consume un 50 por ciento de los alimentos de otra persona de la misma edad y peso, recibe sólo la mitad de los minerales y vitaminas esenciales que suministra una dieta normal. Por lo tanto, en los alcohólicos son comunes las condiciones y enfermedades por carencias. Una enfermedad grave, el síndrome de Wernicke-Korsakoff, debido a carencia de tiamina, es común en los alcohólicos (véase el Capítulo 16). Los alcohólicos a menudo desarrollan cirrosis hepática que casi siempre progresiva hasta provocar la muerte de quien la sufre.

    La adicción crónica al alcohol puede llevar a graves consecuencias familiares y sociales, y éstas a su vez pueden tener implicaciones nutricionales. El dinero que se podría gastar en la compra de alimentos o para cubrir necesidades básicas de la familia se gasta en alcohol. Una esposa o un padre alcohólicos puede ser una esposa o padre malos y pueden tener dificultades cada vez mayores para obtener el sustento de la familia. El alcoholismo causa muchos problemas en la sociedad, incluso, por ejemplo, muertes por accidentes de tránsito y aumento de la violencia.

    No hay pruebas de que el consumo moderado de alcohol sea dañino, siempre y cuando sea discreto. Inclusive se ha comprobado que un vaso de vino tinto con la comida principal, como parte de la «dieta mediterránea», puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca.

    Otros cuadros crónicos que tienen implicaciones nutricionales incluyen enfermedades de los riñones y del sistema urinario; del aparato gastrointestinal, donde se incluyen estómago; vesícula e hígado. Estas enfermedades se describen en textos médicos.

    PROBLEMAS NUTRICIONALES DE LA POBREZA Y LA OPULENCIA - UN CONTRASTE

    Como se menciona en varios capítulos de la presente publicación, muchas de las principales enfermedades causadas por deficiencia nutricional que predominan en los países en desarrollo se asocian con falta de seguridad alimentaria, pobreza, enfermedades infecciosas, atención insuficiente y factores relativos a los mismos. Se ha podido demostrar claramente que el así llamado desarrollo económico, en especial el que va de la mano con el alivio de la pobreza, lleva rápidamente a importantes reducciones en la desnutrición y las infecciones. Ejemplos de países donde esto ha sucedido son: Costa Rica y Cuba en América Latina; Malasia y Tailandia en Asia y Mauricio en África. Las principales reducciones en malnutrición, en prevalencia de enfermedades transmisibles y en mortalidad infantil son probablemente el resultado de mejor educación y reducción del analfabetismo, de más seguridad alimentaria en el hogar y una mejor higiene y suministro de agua potable y un mayor acceso a servicios de salud razonablemente buenos.

    En la mayoría de los países, a medida que se reducen las tasas de malnutrición proteinoenergética y de infecciones como la gastroenteritis y el parasitismo intestinal, aumenta a menudo la incidencia de enfermedad arteriosclerótica del corazón, obesidad, ciertos tipos de cáncer, diabetes y accidentes cerebrovasculares. Se hace con frecuencia evidente el cambio del perfil de salud, primero en los grupos más ricos y urbanos y luego en la población rural.

    En general no hay estadísticas confiables sobre morbilidad, pero en muchos países se publican datos sobre mortalidad. Estos datos demuestran claramente que en los países en desarrollo en mejor situación, las muertes a causa de infecciones y la malnutrición han declinado bastante y las tasas de mortalidad infantil han mejorado de modo significativo. Sin embargo, las tasas de mortalidad en las llamadas «enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta» aumentaron en estas naciones. Estas enfermedades incluyen neoplasmas malignos, diabetes, obesidad, enfermedades del sistema circulatorio (menos la fiebre reumática), enfermedad hepática crónica y cirrosis, colelitiasis y colecistitis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó estadísticas para 42 países con buenos datos de mortalidad para los años 1991 a 1992 (OMS, 1993d), que muestran cómo en algunos países industrializados, por ejemplo Australia, Japón, el Reino Unido y los Estados Unidos, las tasas de mortalidad por estas causas disminuyeron de 1960 a 1990, mientras que en países en desarrollo en mejor situación, como Ecuador, Mauricio y Tailandia, las tasas de mortalidad por estas causas aumentaron notablemente en el mismo período. En muchos de los países en desarrollo de nivel intermedio, las tasas de mortalidad por estas enfermedades, en personas de 45 a 54 años de edad, fueron muy semejantes a las de los países industrializados para el período 1985 a 1989. Es probable que la significante reducción en estas últimas naciones se deba a esfuerzos educativos y mensajes de salud pública que influyen en la gente para reducir el consumo alimentario de componentes dietéticos dañinos y para modificar los comportamientos que aumentan el riesgo de muerte a causa de estos desórdenes. En realidad, los cambios de comportamiento no nutricional, como por ejemplo la disminución del tabaquismo, también contribuyen a estas reducciones. El cambio alimentario que se considera generalmente más importante es la reducción del consumo de ciertas grasas.

    El aumento de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, en países de rápido crecimiento, probablemente afecta primero y en mayor grado a la gente pudiente, a menudo personas productivas, bien educadas y con cargos importantes en los sectores públicos y privados. Estas enfermedades pueden luego reducir la productividad de estos individuos y su tratamiento puede además empezar a absorber un segmento cada vez mayor del presupuesto de salud. El reto para los nutricionistas y otros trabajadores de salud es ayudar a los países en desarrollo a evitar la transición de una alta prevalencia de infecciones evitables y de desnutrición, a tasas mayores de enfermedades crónicas de la riqueza, que son parcialmente evitables.

    Los países en desarrollo, sobre todo los que se industrializan con rapidez y tienen un alto aumento en los ingresos, tienen la posibilidad de tomar medidas antes que aumenten tales enfermedades. Este es un reto que debe tomarse y que no se debe ignorar. Quizá las medidas para reducir el tabaquismo son inclusive más importantes que las que se toman para prevenir los cambios dañinos en el consumo alimentario, pero las acciones para prevenir las prácticas dietéticas dañinas merecen prioridad. China es un país que por lo menos considera estos problemas y toma acciones apropiadas. Su atención es particularmente importante debido a que es el país más populoso del mundo y se ha transformado en los últimos 50 años, de un país con extrema pobreza, graves carencias de alimentos y muchas muertes a causa de infecciones, a una nación con una economía pujante, seguridad alimentaria y servicios de salud que han controlado muchas infecciones evitables. El gobierno chino tiene mucho más control sobre sus ciudadanos que el que tienen muchos otros gobiernos, y podría dar los pasos requeridos para reducir las tasas ya crecientes de enfermedades relacionadas con la nutrición y con el tabaquismo crónico. Al hacerlo, China podría establecer un ejemplo para otros países.

    En la mitad de la década de 1990, la atención se focaliza en la enfermedad cardiovascular que toma auge en los países de Europa oriental y la ex-Unión Soviética. La incidencia creciente de enfermedades crónicas en los países en desarrollo merece atención.

    Una guía alimentaria puede tener varios propósitos. Puede servir para definir prioridades nacionales en el sector de la salud, o para facilitar la planificación de las economías nacionales (metas alimentarias, objetivos dietéticos/nutricionales); o dirigirse a individuos (consumo de nutrientes recomendados, guías alimentarias). Todas estas formas de orientación tienen en común el propósito de ayudar a las poblaciones a lograr un estado de nutrición óptimo, conducente a una buena salud.

    Como los seres humanos en todas partes tienen necesidades nutricionales bastante semejantes en relación con su edad, sexo y tamaño corporal, la orientación nutricional se puede preparar hasta cierto punto con una perspectiva global. Las estrategias para lograr las metas nutricionales, sin embargo, varían de una población a otra y deben tener en cuenta el entorno biológico y físico de la población, así como los factores económicos y socioculturales sobresalientes. Estos aspectos se deben reflejar en las guías alimentarias.

    Las guías alimentarias son un conjunto de enunciados que orientan y suministran principios y criterios sobre prácticas alimentarias positivas para promover el bienestar nutricional de la población en general. Tienen como propósito que se utilicen por los individuos.

    Las guías alimentarias se basan sobre todo en las necesidades nutricionales y el conocimiento científico actual y además, en forma indirecta pero firme, sobre los tipos de enfermedades relacionadas con la dieta predominantes en la sociedad. Las pautas toman en cuenta el patrón alimentario acostumbrado e indican las modificaciones que se deben establecer para contribuir a la reducción de estas enfermedades. Representan la forma práctica de alcanzar las metas globales nutricionales para una población.

    Hasta hace poco, las guías alimentarias se expresaban en términos técnicos nutricionales. Ahora, sin embargo, las guías alimentarias que se basan en grupos de alimentos y que enuncian los principios de una buena práctica de alimentación, son cada vez más comunes. Donde no se pueden expresar totalmente en términos de alimentos, están escritas en lenguaje corriente. Estas pautas evitan en lo posible utilizar términos técnicos de la ciencia de la nutrición. Las guías alimentarias con base en los alimentos varían entre los diversos grupos de población. Por lo tanto, es importante reconocer que en cada región o país puede existir más de un patrón de alimentación saludable, y por lo tanto desarrollar estrategias con base en los alimentos que sean apropiadas para la comarca local.

    Los alimentos y la dieta no son los únicos componentes de un estilo de vicia saludable. Por lo tanto, las organizaciones que desarrollan guías alimentarias están cada vez más dispuestas a integrar mensajes relacionados con la alimentación, junto con otras políticas relacionadas con la salud (como tabaquismo, actividad física, consumo de alcohol).

    Se deben considerar en la preparación de guías alimentarias los siguientes puntos básicos:

    los problemas de salud pública deben determinar la dirección y la relevancia de las guías alimentarias;

    las guías alimentarias se deben abordar en un contexto socio cultural específico y por lo tanto necesitan reflejar los factores sociales, económicos, agrícolas y ambientales más importantes, que afectan la disponibilidad de los alimentos y los patrones de alimentación;

    las guías alimentarias necesitan reflejar los patrones alimentarios en vez de metas cuantitativas;

    las guías alimentarias necesitan ser positivas y deben estimular el placer de ingerir alimentos apropiados;

    los diversos patrones alimentarios pueden ser compatibles con una buena salud.

    vacantes actos publicos junta 4

    • algunas de ellas son causadas por virus, como la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C.
    • otras pueden ser consecuencia de la ingestión de medicamentos, venenos, toxinas o de un exceso de alcohol.
    • la cirrosis, que consiste en que el hígado forma tejido cicatrizal debido a una enfermedad, que impide su buen funcionamiento.
    • la ictericia, o coloración amarilla de la piel, puede ser un síntoma de afección hepática.
    • otras enfermedades hepáticas pueden ser hereditarias, como por ejemplo, la hemocromatosis.
    • al igual que en otras partes del cuerpo, el cáncer puede afectar al hígado.

    Los principales síntomas que pueden aparecer cuando aparece un problema relacionado con el hígado son:

    • mala digestión.
    • hinchazón en el abdomen.
    • náuseas, especialmente después de ingerir comidas grasas.
    • coloración amarillenta en ojos y piel (ictericia).
    • estreñimiento.
    • orina de color oscuro.
    • mal aliento y/o lengua con manchas al levantarse por la mañana.
    • dificultad para la concentración y memoria.
    • fiebre, sudoración, urticaria, erupciones cutáneas y asma.
    • frecuentes dolores de cabeza.
    • fatiga y síndrome de fatiga crónica.
    • baja tolerancia al alcohol y a algunos medicamentos tales como los antibióticos.

    • abuso de alcohol.
    • falta de higiene en la preparación de los alimentos.
    • exposición directa a ciertos productos químicos que afectan al hígado (arsénico, mercurio, plomo, cobre, fósforo, selenio) así como a pesticidas e insecticidas.
    • dosis excesivas de medicamentos, o automedicación.
    • mantener relaciones sexuales no seguras, así como compartir jeringuillas, cepillos de dientes o artículos de afeitado.

    A continuación te presentamos los mejores remedios caseros para los problemas de hígado que hemos recopilado.

    Nuestros remedios para los problemas de hígado pretenden ayudarte a estar informado, pero nunca deben sustituir una consulta médica. Es fundamental que consultes a tu médico sobre este o cualquier otro tratamiento natural, así como posibles contraindicaciones o incompatibilidades.

    Cuando aparece un problema relacionado con el hígado, es muy importante cambiar los hábitos alimenticios para no sobrecargar este órgano. Para ello, es conveniente seguir las siguientes pautas.

    En primer lugar, haya una serie de alimentos cuyo consumo está desaconsejado y que convendría eliminar de la dieta habitual. Entre ellos encontramos:

    • comidas ricas en grasas.
    • todo tipo de excitantes: café, tabaco, y especialmente, el alcohol.
    • la toma de medicamentos convencionales debe reducirse al mínimo.
    • huevos, sobre todo fritos. Pueden comerse 1 o 2 por semana pasados por agua.

    En segundo lugar, encontramos una serie de alimentos de los que no conviene abusar o cuyo consumo habría que reducir para aligerar el esfuerzo que tiene que realizar este órgano, y entre ellos encontramos:

    • harinas refinadas: bollería, pan blanco, dulces industriales, pizzas, etc.
    • manzanas: a pesar de ser un alimento muy sano, puede causar congestión a muchas personas que padecen de la vesícula.
    • leche entera y sus derivados.
    • carnes grasas.

    Y sobre todo, es muy conveniente incluir una serie de alimentos que constituirían la base de la dieta de las personas que padecieran alguna dolencia relacionada con el hígado, y serían:

    • Carbohidratos de absorción lenta: cereales integrales, pastas, zanahorias, etc.
    • fruta, tanto la dulce como la ácida: plátano, pera, melón, naranja, limón, etc., evitando las manzanas y las fresas, éstas últimas porque pueden causar reacciones alérgicas.
    • verduras y hortalizas, brevemente cocidas, especialmente la alcachofa.
    • ensaladas vegetales variadas.
    • alimentos ricos en azufre: col, coliflor, cebolla, ajo, etc.

    Si el hígado sufre alguna enfermedad o algún trastorno que le afecte, puede doler. Si se encuentra inflamado o agrandado de tamaño porque ha acumulado demasiada grasa, como en le caso del hígado graso, o porque se han seguido hábitos no demasiado saludables, como beber alcohol en exceso o haber abusado de ciertos medicamentos, se puede experimentar dolor en la zona del abdomen superior derecho, por debajo de las costillas. Esta molestia o dolor suele ser constante.

    Es un daño al hígado y su funcionamiento debido al alcoholismo.

    La enfermedad hepática alcohólica ocurre después de años de consumo excesivo de alcohol. Con el tiempo, se puede presentar cicatrización y cirrosis. La cirrosis es la fase final de la enfermedad hepática alcohólica.

    La enfermedad hepática alcohólica no se presenta en todos los bebedores empedernidos. Las probabilidades de presentar la enfermedad aumentan según el tiempo que haya estado bebiendo y la cantidad de alcohol que consuma. Usted no tiene que embriagarse para que se presente la enfermedad.

    La enfermedad es común en personas entre los 40 y 50 años de edad. Es más probable que los hombres presenten este problema. Sin embargo, las mujeres pueden desarrollar la enfermedad después de menos exposición al alcohol que los hombres. Algunas personas pueden tener un riesgo heredado de padecer la enfermedad.

    Puede no haber síntomas o los síntomas pueden presentarse lentamente. Esto depende de qué tan bien esté funcionando el hígado. Los síntomas tienden a ser peores después de un período de consumo excesivo de alcohol.

    Los primeros síntomas son:

    • Pérdida de energía
    • Poco apetito y pérdida de peso
    • Náuseas
    • Dolor estomacal
    • Vasos sanguíneos pequeños y rojos en forma de araña en la piel

    Conforme el funcionamiento del hígado empeora, los síntomas pueden incluir:

    • Acumulación de líquido en las piernas (edema) y en el abdomen (ascitis)
    • Color amarillo en la piel, las membranas mucosas o los ojos (ictericia)
    • Enrojecimiento en las palmas de las manos
    • En los hombres, impotencia, encogimiento de los testículos e hinchazón de los pechos
    • Propensión a la formación de hematomas y sangrado anormal
    • Confusión o problemas para pensar
    • Heces de color pálido o color arcilla

    Su proveedor de atención médica llevará a cabo un examen físico para buscar:

    • Un hígado o bazo agrandados
    • Exceso de tejido mamario
    • Abdomen inflamado, como resultado de ingerir muchos líquidos
    • Palmas de las manos enrojecidas
    • Vasos sanguíneos rojos y en forma de araña en la piel
    • Testículos pequeños
    • Venas ensanchadas en la pared abdominal
    • Ojos o piel amarillentos (ictericia)

    Los exámenes que le pueden practicar incluyen:

    • Conteo sanguíneo completo (CSC)
    • Biopsia del hígado
    • Pruebas de la función hepática
    • Estudios de coagulación

    Algunos de los exámenes para descartar otras enfermedades incluyen:

    • Tomografía computarizada del abdomen
    • Exámenes de sangre para otras causas de enfermedad hepática
    • Ecografía abdominal

    CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA

    Algunas actividades que puede hacer para ayudar a cuidar su enfermedad hepática son:

    • Dejar de consumir alcohol.
    • Comer una dieta saludable baja en sal.
    • Recibir vacunas para enfermedades como la influenza, hepatitis A y hepatitis B, y neumonía neumocócica.
    • Hablar con su proveedor acerca de todas los medicamentos que toma, incluso hierbas y suplementos, y medicamentos de venta libre.

    MEDICAMENTOS POR PARTE DE SU MÉDICO

    • "Pastillas de agua" (diuréticos) para eliminar el líquido acumulado
    • Vitamina K o productos de la sangre para prevenir sangrado excesivo
    • Medicamentos para la confusión mental
    • Antibióticos para las infecciones

  • Control de la coagulación de la sangre. El hígado produce sustancias como la protrombina que son esenciales en la coagulación. Al faltar, la sangre tiene dificultades para coagularse y se sangra con más facilidad, siendo más difícil cortar la hemorragia. Los pacientes con cirrosis sangran en ocasiones por la nariz o por las encías, al lavarse los dientes, o les aparecen hematomas con mucha facilidad, incluso con golpes tan pequeños que les pasan desapercibidos.
    • Circulación portal. El aumento de la presión en la vena porta (la que lleva sangre al hígado procedente del bazo, el páncreas, el estómago y parte del intestino) implica que la sangre fluya con más dificultad y se puede quedar acumulada en algunas venas. Al haber más sangre de lo normal los vasos acaban dilatándose. Las venas dilatadas se denominan varices y pueden aparecer en el esófago, el estómago o en el intestino. Si las varices esofágicas se rompen pueden dar lugar una hemorragia digestiva severa (vómitos de sangre roja). Otra consecuencia de esta acumulación de sangre en las venas es que parte del líquido pasa a la cavidad abdominal dando lugar a una hinchazón denominada 'ascitis'.
    • Producción de bilis. La bilirrubina es una sustancia de color amarillento que se produce en el hígado sobre todo a partir de glóbulos rojos viejos. Una parte de esta bilirrubina que se denomina 'conjugada', pasa a la sangre y, otra parte, llamada 'no conjugada' o 'indirecta' se secreta a los conductos biliares y llega por la bilis al tubo digestivo. En los pacientes con cirrosis se produce gran cantidad de bilirrubina conjugada que pasa a la sangre, por lo que los enfermos adquieren un color amarillento característico denominado 'ictericia'.
    • Producción de proteínas. En el organismo se están produciendo y eliminando proteínas continuamente. El hígado es un gran reserva de aminoácidos que se utilizan para producir dichas proteínas. Cuando este órgano falla disminuye la cantidad de algunas de las proteínas que tenemos en la sangre con lo que se producen alteraciones en la coagulación o, el líquido que hay dentro de los vasos sanguíneos tiende a salir fuera provocando hinchazón de piernas y abdomen. Dado que algunas de nuestras defensas son un tipo de proteínas también se puede alterar la capacidad de defensa de nuestro organismo frente a algunas infecciones.
    • Metabolismo de hidratos de carbono. El hígado se encarga de retener azúcares procedentes de la alimentación para convertirlos en glucógeno, un depósito de azúcar que utilizamos cuando estamos en ayunas o hacemos más ejercicio de la cuenta. Cuando no tenemos azúcar procedente de la dieta puede transformar otras sustancias (como los aminoácidos) en glucógeno, imprescindible para mantener las necesidades energéticas. Cuando el hígado falla esta función no se realiza adecuadamente y pueden darse episodios de bajadas de azúcar.
    • Metabolismo de hormonas. La alteración del metabolismo de las hormonas puede alterar su equilibrio. Una consecuencia frecuente de ello es que los varones tengan más cantidad de estrógenos en la sangre de lo normal por lo que les pueden crecer las mamas. Además se puede alterar el apetito sexual. Otra complicación frecuente es la aparición de impotencia.
    • Síntesis de ácidos grasos y colesterol. El hígado produce ácidos grasos que se utilizan como fuente de energía y colesterol. En los pacientes con cirrosis esta función se ve alterada y puede haber menos grasas de lo necesario.
    • Función de defensa. Dentro del hígado existen una serie de células que tienen la misión de eliminar bacterias y virus que pudieran entrar en el organismo. En hígados muy lesionados la capacidad de defensa está reducida y los enfermos tienen más posibilidades de tener infecciones.

    Enfermedades hepáticas propias del embarazo

    Liver diseases in pregnancy

    La mujer gestante puede presentar cualquier tipo de enfermedad hepática (hepatitis vírica aguda, toxicidad hepática por fármacos, cálculos biliares. ). Sin embargo, existen una serie de enfermedades hepáticas propias del embarazo que aparecen con la gestación y desaparecen tras el parto. La frecuencia de estas enfermedades es escasa, pero en ocasiones pueden revestir gravedad tanto para la madre como para el feto.

    Los síntomas que deben hacer sospechar estas enfermedades son el dolor localizado en el cuadrante superior derecho del abdomen o en el área gástrica, acompañado de náuseas y vómitos. Otros síntomas posibles son la ictericia (coloración amarillenta de la piel y de las mucosas) y el prurito o picor generalizado de la piel, pero ninguno de ellos es específico.

    El diagnóstico de estas enfermedades se basa en los síntomas, el momento de la gestación en el que ocurren y en el resultado de las pruebas de laboratorio y de algunas pruebas complementarias; habitualmente una ecografía abdominal.

    Las enfermedades hepáticas propias del embarazo cursan con aumento de las enzimas hepáticas: transaminasas, bilirrubina y fosfatasa alcalina (FA). En la mayoría de los casos pueden coexistir las tres alteraciones analíticas. La edad gestacional es el dato que más ayuda en el diagnóstico diferencial de estas enfermedades. En el primer trimestre el cuadro más frecuente es la hiperemesis gravídica. Entre el segundo y el tercer trimestre la colestasis intrahepática, la toxemia gravídica (preeclampsia o eclampsia) y el síndrome HELLP. En el tercer trimestre, aunque infrecuente, destaca por su gravedad la esteatosis aguda del embarazo.

    Habitualmente, se presenta en el primer trimestre y más raramente en el segundo. Aparece en aproximadamente en 1/100 embarazos y es más frecuente en gestantes jóvenes, primíparas y obesas. Cursa con náuseas y vómitos intensos que provocan deshidratación y desnutrición, sin otros síntomas digestivos acompañantes. En la analítica se observa un discreto incremento de los niveles de bilirrubina y de fosfatasa alcalina. El tratamiento consiste en soporte hídrico y nutricional, y sólo en casos graves se requiere alimentación mediante sonda nasogástrica o la administración de un ciclo corto de esteroides. Su pronóstico es bueno.

    COLESTASIS INTRAHEPÁTICA DEL EMBARAZO (CIE) O COLESTASIS GRAVÍDICA

    Generalmente se presenta en el tercer trimestre y es la segunda causa de ictericia en el embarazo, después de la hepatitis vírica aguda. Afecta a 1/2.000-8.000 embarazos y está relacionada con factores hormonales, genéticos y geográficos (muy frecuente en algunos países como Chile). Esta entidad aparece en mujeres de todas las edades, tanto primíparas como multíparas (especialmente en embarazos múltiples) y en los casos familiares puede reaparecer en gestaciones posteriores. El síntoma principal es el prurito, de predominio nocturno, que afecta sobre todo a las palmas de las manos y las plantas de los pies, aunque puede ser generalizado. La ictericia no siempre está presente y puede acompañarse de orinas oscuras (colúricas). El dolor abdominal, las náuseas y los vómitos son raros. El diagnóstico se basa en la clínica (prurito) y en las alteraciones analíticas (incremento de las concentraciones de ácidos biliares en suero y aumento moderado de la bilirrubina y la FA), que desaparecen tras el parto. El pronóstico materno es bueno, pero la CIE conlleva riesgo de partos prematuros y de pérdidas fetales. El tratamiento consiste en la mejoría del prurito materno mediante diferentes fármacos (principalmente colestiramina o ácido ursodesoxicólico) y en la inducción del parto a partir de la semana 37. La CIE no contraindica la lactancia materna.

    TOXEMIA GRAVÍDICA (PREECLAMPSIA Y ECLAMPSIA)

    La preeclampsia aparece en 5-7/100 embarazos a partir de la semana 20 de gestación (entre el segundo y tercer trimestre). Se caracteriza por tensión arterial elevada (hipertensión arterial), hinchazón de las extremidades inferiores (edemas) y pérdida excesiva de proteínas en la orina (proteinuria). Cuando evoluciona a eclampsia se asocian además convulsiones y coma debido a la afectación cerebral, y en las formas graves se puede acompañar de afectación hepática. Aunque no se conoce su causa con exactitud, existen algunos factores de riesgo descritos como la hipertensión, la diabetes y las gestaciones múltiples o en edades extremas. Los síntomas y signos que indican afectación hepática son el dolor abdominal en el cuadrante superior derecho acompañado de náuseas y vómitos; y la elevación de las transaminasas (5-100 veces los valores normales). Las formas graves pueden dar lugar a complicaciones severas como el síndrome HELLP o rotura hepática. El tratamiento debe ser precoz. En las formas leves se puede intentar el reposo y fármacos para reducir la tensión arterial. En los casos graves se requiere hospitalización e interrupción del embarazo, sobre todo si la gestación ha superado la semana 34.

    Aparece en aproximadamente el 4-12% de las embarazadas con toxemia gravídica. Habitualmente se inicia entre el segundo y el tercer trimestre, pero algunos casos se pueden presentar en el postparto. Los síntomas son similares a los de la preeclampsia, a los que se unen anemia por rotura de glóbulos rojos, elevación de las enzimas hepáticas y descenso en el recuento de plaquetas. Se trata de un cuadro potencialmente grave que generalmente requiere asistencia en cuidados intensivos. Si la edad gestacional es superior a 34 semanas o aparece fallo de varios órganos, se debe interrumpir el embarazo, ya que existe riesgo fallecimiento de la madre (2-8% de los casos). Si el cuadro no es grave y la edad gestacional es menor a 34 semanas se pueden administrar corticoides durante 48 horas para acelerar la maduración de los pulmones del feto y provocar el parto lo más cercano posible a la semana 34.

    ESTEATOSIS AGUDA O HÍGADO GRASO AGUDO DEL EMBARAZO

    Es un proceso infrecuente del tercer trimestre del embarazo (1/7.000-16.000 embarazos), pero potencialmente grave para la madre y el feto (mortalidad materno-fetal del 20% aproximadamente). Se debe a una acumulación de grasa en el hígado y suele afectar a mujeres jóvenes, obesas y sin embarazos previos. Los síntomas iniciales consisten en náuseas/vómitos, dolor en el abdomen superior, cansancio e hipotensión; que evolucionan a alteraciones graves de la coagulación, fallo renal y de otros órganos. En la analítica suele existir anemia, descenso de las plaquetas, aumento de los glóbulos blancos y alteraciones de los parámetros de función hepática y renal. El tratamiento es similar al descrito en el síndrome HELLP y consiste en interrumpir el embarazo.

    S. Lorente Pérez 1 y T. Serrano Aulló 2

    1 Unidad de Hepatología y Trasplante Hepático y 2 Servicio de Aparato Digestivo.
    Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza

    TITULO: Manifestaciones Hepáticas de las Enfermedades Reumáticas Autoinmunes

    AUTOR: Abraham S, Begum S e Isenberg D

    TITULO ORIGINAL: [Hepatic Manifestations of Autoimmune Rheumatic Diseases]

    CITA: Annals of the Rheumatic Diseases 63:123-129, 2004

    MICRO: En esta reseña se analizaron las manifestaciones hepáticas de las principales enfermedades reumáticas autoinmunes, tales como lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolípido primario, polimiositis, síndrome de Sjögren primario, esclerodermia, artritis reumatoidea y síndrome de Felty.

    Una amplia variedad de enfermedades reumáticas comprometen al hígado, pero su prevalencia, significado clínico y cambios patológicos hepáticos son diferentes. Es importante para el reumatólogo estar alerta y monitorear la disfunción hepática que puede ser producto no sólo de la farmacoterapia sino de un trastorno primario de la enfermedad reumática. En esta reseña los autores analizaron la presencia de compromiso hepático en las principales patologías reumáticas autoinmunes, tales como lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolípido primario, polimiositis, síndrome de Sjögren primario, esclerodermia, artritis reumatoidea y síndrome de Felty.

    Se realizó una búsqueda en la base de datos Medline de todos los artículos y comunicaciones de casos publicados de compromiso hepático en las enfermedades reumáticas mencionadas entre 1996 y 2001.

    Lupus eritematoso sistémico

    El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica caracterizada por el compromiso multisistémico y diversas manifestaciones clínicas y serológicas, que afecta principalmente a mujeres en edad fértil. La patología hepática clínicamente significativa por lo general es vista como inusual en el LES. Sin embargo, puede ser más común de lo que usualmente se cree.

    En un análisis retrospectivo de hace 20 años acerca del espectro de compromiso hepático en 238 pacientes con LES, se evidenció hepatomegalia en el 39%, esplenomegalia en el 6%, ictericia en el 24% y en el 21% histología anormal o aumento en dos veces o más de las enzimas de función hepática en dos pruebas o más. El análisis anatomopatológico estuvo disponible en 33 individuos e incluyó los siguientes hallazgos: esteatosis (n = 12), cirrosis y hepatitis crónica activa (n = 4 cada una), granulomas hepáticos y necrosis centrolobulillar (n = 3 cada una), hepatitis persistente crónica y microabscesos (n = 2), y hemocromatosis, colestasis, cirrosis biliar primaria y cambios reactivos no específicos (n = 1 cada una). De este modo, 9 de 32 individuos con LES (4.4%) presentaron enfermedad hepática crónica grave (principalmente cirrosis, hepatitis activa crónica y cirrosis biliar primaria) y 3 fallecieron.

    Otro estudio sistemático de 19 sujetos con LES con hepatomegalia o pruebas de función hepática anormales evidenció que 6 de estos pacientes mostraban un examen histológico normal o cambios insignificantes, 11 alteraciones menores, como hígado graso, fibrosis del tracto portal e infiltración celular leve a moderada, mientras que 2 presentaron hepatitis crónica activa que progresó a cirrosis.

    En un ensayo con 18 pacientes no seleccionados con LES, en 5 se encontró una histología hepática normal y en 13 cambios menores como los descritos previamente. La incidencia de hepatomegalia en el LES varía según las distintas series entre el 12% y el 55%; mientras que desde el punto de vista anatomopatológico hay una amplia variedad de lesiones, la más frecuente es la infiltración grasa excesiva (esteatosis) que puede producirse como parte de la enfermedad o como consecuencia del tratamiento esteroideo. La hepatitis lúpica consiste en hepatitis crónica activa (por anatomía patológica), ausencia de hepatitis viral activa y anticuerpos antinucleares positivos o células LE. Clínicamente se manifiesta como fiebre, artralgias, malestar, pérdida de apetito e ictericia; en general ocurre en mujeres jóvenes en las cuales muchos de los signos clásicos asociados con el LES -como erupción malar y compromiso de otros órganos- están ausentes.

    En cuanto a las alteraciones en las enzimas hepáticas, en un estudio con 81 pacientes con LES, el 55% presentó valores anormales, de los cuales el 29% no tenía otra causa distinta del LES. En otro ensayo, se comprobó un aumento en los niveles de las enzimas hepáticas en 23% de 260 individuos con LES, en 15% de los cuales se evidenció otra causa distinta de la enfermedad (como consumo de alcohol). No se observó progresión de las anomalías en un período de seguimiento de 2 años en 4 sujetos. Este fue el único estudio prospectivo y controlado (100 individuos con otras enfermedades reumáticas distintas de LES, sin alteraciones en las pruebas de función hepática) en la presente reseña. En 12 de 15 pacientes los cambios en los niveles de transaminasas fueron concordantes con la actividad lúpica.

    La aspirina cumple un papel importante en las alteraciones de las enzimas hepáticas en las personas con LES, en las cuales son bastante comunes los incrementos en los valores de transaminasas, que pueden acompañarse por un aumento en la actividad de fosfatasa alcalina (FAL). La toxicidad parece producirse con niveles de salicilatos más bajos que en los sujetos sin LES. Otras drogas del tipo de los antiinflamatorios no esteroides, como naproxeno, fenoprofeno y sulindac, pueden provocar hepatitis colestásica. De este modo, en el LES el compromiso hepático puede ocurrir de novo o en forma secundaria a los agentes farmacológicos.

    actos del 25 de mayo en bahia blanca

    Lesiones por otras causas externas (T66-T78)

    20. Otras causas de mortalidad y morbilidad

    Disparos y explosiones (W32-W39)

    Exposiciones a sustancias o ambientes lesivos (W40-W49)

    Choques y Mordeduras (W50-W64)

    Contacto con objetos calientes (X10-X19)

    Envenenamientos accidentales (X41-X49)

    Esfuerzos, privaciones y otras exposiciones (X50-X59)

    Intoxicaciones y agresiones voluntarias (X60-X84)

    Otras agresiones diarias (X84-Y09)

    Otros incidentes no clasificados (Y10-Y36)

    Efectos secundarios de medicamentos (Y40-Y59)

    Incidentes adversos duranta tratamientos (Y60-Y84)

    Otros incidentes causantes de mortalidad y morbilidad (Y85-Y89)

    Alcoholismo y otros factores causantes de mortalidad y morbilidad (Y90-Y98)

    23. Factores que afectan el estado sanitario

    Es un trastorno hereditario caracterizado por cantidades excesivas de cobre en los tejidos corporales, lo cual produce diferentes efectos, entre otros, enfermedad hepática y daño al sistema nervioso.

    Causas, incidencia y factores de riesgo

    La enfermedad de Wilson es un trastorno hereditario poco común. En caso de que ambos padres porten un gen anormal para la enfermedad de Wilson, hay un 25% de posibilidades en cada embarazo de que el niño desarrolle el trastorno (es decir, la enfermedad de Wilson es autosómica recesiva).

    La enfermedad de Wilson hace que el cuerpo tome y conserve demasiado cobre, que se deposita en el hígado, el cerebro, los riñones y los ojos. Estos depósitos de cobre ocasionan daño tisular, muerte del tejido y cicatrización, lo cual hace que los órganos afectados dejen de funcionar bien. Los efectos más peligrosos y predominantes de este trastorno son la insuficiencia hepática y el daño al sistema nervioso central (cerebro, médula espinal). Si esta enfermedad no se detecta y trata a tiempo, es mortal.

    Dicha enfermedad es más común en personas de los países de Europa oriental, Sicilia y la parte sur de Italia, aunque se puede presentar en cualquier grupo. Este trastorno aparece más comúnmente en personas menores de 40 años y, en los niños, los síntomas comienzan a aparecer alrededor de los 4 años.

    • Agrandamiento del abdomen (distensión abdominal)
    • Esplenomegalia
    • Piel amarilla o color amarillo de la esclerótica del ojo (ictericia)
    • Vómito con sangre
    • Debilidad
    • Temblores en los brazos o en las manos
    • Dificultad y rigidez para mover los brazos y las piernas
    • Postura anormal de brazos y piernas
    • Movimientos lentos
    • Dificultad para caminar
    • Movimientos impredecibles o espasmódicos
    • Movimientos incontrolables
    • Debilidad en la cabeza, cuello, cara o brazos
    • Deterioro del lenguaje
    • Lentitud o disminución de los movimientos y expresiones faciales
    • Cambios emocionales o conductuales
    • Confusión o delirio
    • Demencia (pérdida de múltiples funciones cerebrales)

    Signos y exámenes

    Un examen de los ojos puede mostrar:

    • Anillos de Kayser Fleischer (anillos de color café o rojizo alrededor del iris)
    • Posible restricción en el movimiento ocular

    El examen físico puede mostrar signos de:

    • Trastornos en el hígado o en el bazo (entre otros cirrosis y necrosis hepática)
    • Daño al sistema nervioso central, incluyendo pérdida de la coordinación, pérdida del control muscular, temblores musculares, pérdida de las funciones cognitivas e intelectuales, pérdida de la memoria, confusión (delirio o demencia) y otros daños.

    Los hallazgos de laboratorio pueden ser:

    • Ceruloplasmina sérica baja (aunque es normal en el 5% de los casos)
    • Cobre sérico bajo, a pesar de los depósitos de éste en los tejidos
    • Cobre en la orina alto
    • CSC que puede mostrar anemia hemolítica o disminución en el conteo de glóbulos blancos sanguíneos
    • Niveles de ácido úrico sérico bajos

    Si hay problemas hepáticos, las anomalías de laboratorio son, entre otras:

    Los hallazgos de otros exámenes pueden ser:

    • Una IRM de la cabeza o TC de la cabeza puede ser anormal, especialmente en una región del cerebro denominada los ganglios basales.
    • Una radiografía abdominal, IRM del abdomen o TC del abdomen pueden indicar enfermedad hepática u otra anomalía.
    • Una biopsia del hígado o biopsia de los riñones u otros tejidos sospechosos muestra depósitos de cobre y cambios en los tejidos que indican daño en los mismos. Esta enfermedad también puede incrementar los niveles de proteínas y aminoácidos de una muestra de orina en 24 horas.

    El gen específico responsable de la anomalía que causa la enfermedad de Wilson ya ha sido identificado y se denomina ATP7B. Sin embargo, aún no se ha desarrollado una prueba genética simple para detectar la enfermedad de Wilson. Las pruebas son complicadas debido a que existen muchas posibles mutaciones de este gen.

    Tratamiento

    Los objetivos del tratamiento son reducir la cantidad de cobre en los tejidos y manejar los síntomas de la enfermedad. El tratamiento se debe continuar durante toda la vida.

    Se pueden utilizar los siguientes medicamentos:

    • Acetato de zinc (wilzin), el cual bloquea la absorción (ingreso) del cobre en el tracto intestinal.
    • Trientina (Syprine), la cual se enlaza (quelar) al cobre y lleva a un aumento en la eliminación de éste a través de la orina.
    • D-Penicilamina (Cupripen), la cual también se enlaza al cobre y lleva a un aumento en la eliminación de éste a través de la orina.

    Algunas veces, los medicamentos que quelan el cobre, especialmente la penicilamina, pueden empeorar la función neurológica de la persona. Existen otros medicamentos bajo investigación que, de manera prometedora, se enlazarán al cobre sin arriesgar el posible empeoramiento de la función neurológica.

    Adicionalmente, se recomienda una dieta baja en cobre evitando el consumo de champiñones, nueces, chocolate, fruta seca, hígado y mariscos. Se sugiere el consumo de agua destilada, porque la mayoría de las aguas de grifo fluyen a través de tubos de cobre. Además, a los pacientes se les aconseja evitar el uso de utensilios de cocina hechos de cobre.

    Los síntomas se tratan en forma adecuada con ejercicios o fisioterapia y medidas de protección para las personas que presenten confusión o que sean incapaces de cuidar de sí mismas.

    En los casos en donde se presente daño hepático grave a causa de la enfermedad, los médicos podrían considerar la posibilidad de un trasplante de hígado.

    Estos síntomas son muy poco específicos, es por ello que se considera al hígado graso junto a otras enfermedades como patologías silenciosas. Debido a eso pueden pasar mucho tiempo sin ser diagnosticada.

    Los signos que presenta esta enfermedad están relacionados en general con otras patologías, que pueden ser factores de riesgo para que esta enfermedad se produzca.

    • Dislipemias. El colesterol y triglicéridos altos por mucho tiempo puede ser un signo de presencia de hígado graso.
    • Obesidad. La obesidad es un signo a tener en cuenta a la hora de diagnosticar o descartar el hígado graso.
    • Síndrome metabólico. Este síndrome se manifiesta por una serie de parámetros altos, algunos de ellos ya fueron mencionados anteriormente, como por ejemplo colesterol y triglicéridos altos, glucosa alta, sobrepeso e hipertensión arterial, entre otros.

    Si bien estos signos son enfermedades en sí, la presencia de alguna o varias de ellas puede hacer sospechar la presencia de hígado graso. Por ello, es importante tenerlos en cuenta para estar atentos a la presencia de dicha afección o posibles complicaciones.

    Un dato para tener en cuenta, del total de la población que sufre HGNA, por año entre el 2 al 5% deriva en cirrosis y carcinoma hepatocelular. La cirrosis es la complicación más frecuente que puede derivar en un trasplante hepático.

    Años atrás estas enfermedades estaban asociadas a las personas que padecían de alcoholismo, hoy día no sólo este es un factor de riesgo; sino también la mala alimentación, especialmente la alimentación occidental y el sedentarismo.

    Si bien puede existir una predisposición a padecer ciertas enfermedades, es real que los hábitos que forman parte de tu vida pueden o no ser un factor de riesgo. Ten presente que el futuro está en tus manos y de ti depende, en gran medida, tu calidad de vida.

    a.- Carcinoma hepatocelular

    El aceite de hígado de bacalao es un tipo de suplemento de aceite de pescado.

    Al igual que el aceite de pescado regular, es alto en ácidos grasos omega-3, que están vinculados a muchos beneficios para la salud, incluyendo la reducción de la inflamación y la disminución de la presión arterial.

    También contiene vitaminas A y D, que proporcionan muchos otros beneficios para la salud.

    Aquí hay 9 beneficios del aceite de hígado de bacalao que han sido comprobados y apoyados por la ciencia.

    La mayor parte del aceite de hígado de bacalao se extrae del hígado del bacalao del Atlántico.

    El aceite de hígado de bacalao se ha utilizado durante siglos para aliviar el dolor en las articulaciones y tratar el raquitismo, una enfermedad que causa huesos frágiles en los niños.

    Aunque el aceite de hígado de bacalao es un suplemento de aceite de pescado, es muy diferente al aceite de pescado regular.

    El aceite de pescado regular se extrae del tejido de pescado graso como el atún, el arenque, la anchoa y la caballa, mientras que el aceite de hígado de bacalao se extrae de los hígados de bacalao.

    El hígado es rico en vitaminas liposolubles como las vitaminas A y D, que le dan un perfil nutritivo impresionante.

    Una cucharadita (5 ml) de aceite de hígado de bacalao proporciona lo siguiente:

    • Calorías: 40
    • Grasa: 4,5 gramos
    • Ácidos grasos omega-3: 890 mg
    • Grasa monoinsaturada: 2,1 gramos
    • Grasa saturada: 1 gramo
    • Grasa poliinsaturada: 1 gramo
    • Vitamina A: 90% de la IDR (Ingesta Diaria Recomendada)
    • Vitamina D: 113% de la IDR

    El aceite de hígado de bacalao es increíblemente nutritivo, con una sola cucharadita te puede proporcionar el 90% de tus necesidades diarias de vitamina A y el 113% de tus necesidades diarias de vitamina D.

    La vitamina A tiene muchas acciones importantes en el organismo, incluyendo mantener los ojos sanos, el funcionamiento del cerebro y el cuidado de la piel.

    El aceite de hígado de bacalao también es una de las mejores fuentes alimenticias de vitamina D, que tiene un papel importante en el mantenimiento de los huesos sanos mediante la regulación de la absorción de calcio.

    La inflamación es un proceso natural que ayuda al cuerpo a combatir las infecciones y a curar lesiones.

    Desafortunadamente, en algunos casos, la inflamación puede continuar en un nivel bajo durante largos períodos de tiempo.

    Esto se conoce como inflamación crónica, que es perjudicial y puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial y varias enfermedades, como las enfermedades del corazón.

    Los ácidos grasos omega 3 en el aceite de hígado de bacalao puede reducir la inflamación crónica mediante la supresión de las proteínas que la promueven. Estas incluyen TNF-α, IL-1 e IL-6.

    El aceite de hígado de bacalao también contiene vitaminas A y D, que son potentes antioxidantes. Pueden reducir la inflamación uniendo y neutralizando los radicales libres dañinos.

    Curiosamente, los estudios también muestran que las personas que tienen deficiencia de las vitaminas A y D tienen un mayor riesgo de padecer inflamación crónica.

    Aprende más sobre “las dietas antiinflamatorias” en nuestro artículo: Cómo hacer una dieta antiinflamatoria.

    Es muy importante mantener los huesos saludables a medida que envejecemos.

    Esto se debe a que comenzamos a perder masa ósea después de los 30 años. Esto puede conducir a fracturas en las edades más avanzadas, especialmente en mujeres después de la menopausia.

    El aceite de hígado de bacalao es una fuente importante en la dieta de vitamina D y puede reducir la pérdida ósea relacionada con la edad. Eso es porque ayuda al cuerpo a absorber el calcio, que es un mineral necesario para los huesos fuertes, desde el intestino.

    De hecho, los estudios muestran que cuando se acompaña de una dieta rica en calcio, tomar un suplemento de vitamina D como el aceite de hígado de bacalao puede reducir la pérdida ósea en los adultos y fortalecer los huesos frágiles en los niños.

    Obtener suficiente vitamina D de los alimentos y suplementos como el aceite de hígado de bacalao es especialmente importante para las personas que viven lejos del ecuador, ya que su piel no recibe suficiente luz solar para sintetizar vitamina D durante hasta seis meses del año.

    La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que se caracteriza por el daño a las articulaciones.

    Actualmente no hay cura para la artritis reumatoide, pero algunos estudios sugieren que el aceite de hígado de bacalao puede reducir el dolor en las articulaciones y mejorar los síntomas de la artritis reumatoide, como la rigidez articular y la inflamación.

    En un estudio, 43 personas tomaron una cápsula de 1 gramo de aceite de hígado de bacalao diariamente durante tres meses. Encontraron que redujo los síntomas de artritis reumatoide, tales como la rigidez matutina, el dolor y la inflamación.

    En otro estudio en 58 individuos, los investigadores estudiaron si tomar aceite de hígado de bacalao reduciría el dolor de la artritis reumatoide lo suficiente como para ayudar a los pacientes a reducir el uso de medicamentos antiinflamatorios.

    3. Limpieza de Riñones Capítulo 5

    Si la presencia de cálculos biliares en el hígado o cualquier otra situación ha dado lugar al desarrollo de arena en los riñones o en la vejiga, puede que también necesites limpiar tus riñones. Los riñones son muy delicados, órganos filtradores de sangre que se congestionan fácilmente por una digestión pobre, estrés o por un estilo de vida irregular. La principal causa de congestión en los riñones son piedras en los riñones. Sin embargo, la mayoría de cristal/piedras de los riñones, son demasiado pequeños para ser reconocidos mediante los instrumentos de diagnóstico modernos tales como los rayos X.

    La siguientes hierbas, cuando se toman diariamente durante un período de 20-30 días, pueden ayudar a disolver y eliminar todo tipo de piedras de riñón, incluyendo piedras de ácido úrico, de ácido oxálico, de fosfatos y de aminoácidos. Si tienes un historial de piedras en los riñones, puede que necesites repetir esta limpieza unas cuantas veces en intervalos de 6 semanas.

    1.-Raiz seca de hortensia arborescente ( Hydrangea arborescens), eupatorio rojo (Eupatorium purpurea) y raiz de altea (Althea oficinalis)

    2.-Perejil fresco; el perejil seco no tiene efecto.

    3.-Tintura de vara de oro ( eliminar en caso de alergia, alternativa: hierbas de vara de oro)

    4.-Cápsulas de gengibre ( 1 cápsula con las comidas 3x día)

    5.-Cápsulas de gayuba ( 1 cápsula con el desayuno, 2 cápsulas con la cena)

    7.- Comprimidos de óxido de magnesio ( 1 cápsula diaria)

    Toma 1 oz de cada una de las primeras 3 hierbas y 2 oz de cada una de las restantes y mézclalas cuidadosamente. Guárdalas en un bote hermético. Antes de irte a dormir pon en remojo 3 cucharadas colmadas de la mezcla en 2 tazas de agua (taza de té), tápalo y déjalo así toda la noche. A la mañana siguiente haz arrancar un hervor a la mezcla, luego cuélala. En caso de que hubieras olvidado poner en remojo la mezcla por la noche, por la mañana lleva la mezcla a ebullición y déjala reposar durante 5-10 minutos antes de colarla.

    Bebe unos pocos sorbos de vez en cuando en 6-8 veces a lo largo del día. No es necesario tomar la infusión caliente o templada, pero no la pongas en el refrigerador. No añadas azúcar ni edulcorantes. Después de haber comido deja pasar al menos 1 hora antes de tomar el siguiente sorbo.

    Repite este procedimiento durante 20 días. Si sientes malestar o rigidez en el área baja de tu espalda, es debido a que los cristales de sal de las piedras del riñón pasan a través de los conductos de la uretra del sistema urinario. Cualquier olor o color fuerte de la orina al comienzo y durante la limpieza, indica una mejor liberación de toxinas de los riñones. Aunque normalmente, la liberación es gradual y no cambia significativamente el color o la textura de la orina. Importante: Durante la limpieza, ayuda a los riñones bebiendo cantidades extra de agua, un mínimo de 6-8 vasos por día.

    A ser posible, durante la limpieza evita el consumo de productos de origen animal, lácteos, té, café, alcohol, bebidas carbonatadas, chocolate y cualquier comida o bebida que contenga conservantes, edulcorantes artificiales, colorantes, etc. Además de beber esta infusión cada día, también puedes mordisquear una pequeña porción de piel de limón de cultivo biológico en la parte izquierda de tu boca y una pequeña porción de zanahoria en el lado derecho unas 30-40 veces cada una. Esto estimula la función de los riñones. Asegúrate de hacerlo en ciclos de al menos % hora entre uno y otro.

    Si estás haciendo limpiezas de hígado, asegúrate de hacer una limpieza de riñón después de cada 3 limpiezas de hígado.

    ¿Pueden padecer cirrosis los perros?

    • Dolor regional.
    • Problemas gastrointestinales.
    • Fractura y dolor de huesos.
    • Jaquecas.
    • Debilidad.
    • Fiebre y resfriados.

    Tratamientos en Todo el Cuerpo (Integrales)
    Entre los tratamientos integrales se pueden incluir:

    Tratamientos Locales (Por regiones)
    Entre los tratamientos locales se pueden incluir:

    Para estar protegido debes recibir las tres dosis de la vacuna en el establecimiento de salud.

    Si sospechas que has estado en riesgo de contraer hepatitis B, acude al establecimiento de salud para hacerte la prueba y recibir tratamiento gratuito.

  • Al tener relaciones sexuales sin preservativo con una persona infectada.
  • Personal de salud
  • Personal de las fuerzas armadas, policiales y bomberos
  • Personas con hemofilia
  • Personas con VIH
  • Personas privadas de la libertad
  • Trabajadoras sexuales
  • Hombres que tiene sexo con hombres
  • Usa preservativo en todas las relaciones sexuales.
  • No compartas objetos de uso personal, material de pedicura y manicure, aguas, jeringas ni material para confeccionar tatuajes o piercings.
  • Cansancio
  • Fiebre
  • Tono amarillento de la piel o los ojos (ictericia)
  • Dolor muscular o de articulaciones
  • La congestión del hígado es causada por la sobrecarga tóxica y se produce cuando este es incapaz de desintoxicar el torrente sanguíneo con eficacia.

    Cuando el hígado está congestionado, las toxinas circulan por el torrente sanguíneo y pueden llegar al cerebro, sistema nervioso u otros órganos.

    Ante una sobrecarga, el hígado intenta expulsar las toxinas de exceso y estas van a parar a los riñones, causando congestión adicional.

    Los factores más importantes involucrados en el tratamiento de todas las enfermedades del organismo humano son el hígado y la congestión de la vesícula biliar. De hecho, los médicos han encontrado que en todas las enfermedades graves, en particular el cáncer, el hígado estaba en condiciones extremadamente pobres.

    ¿Qué factores predisponen a la congestión del hígado?

    • Exceso de alcohol, carbohidratos refinados, cafeína, hidrogenados
    • Grasas y aceite.
    • Intoxicación alimentaria.
    • Toxinas ambientales.
    • Estreñimiento crónico.
    • Candidiasis crónica /Disbiosis intestinal

    Hola, el viernes tuve consulta y el medico me dijo que la metformina, medicina para el azúcar, ha enfermado mi hígado, no se que hacer por favor ayudame

    Primero, lo primero, y en este caso, lo primero es que te calmes, de lo contrario, todo va a ir a peor, ¿Te parece bien, Grace?

    Aquí lo primero es saber qué medidas tomó el médico al respecto. Es decir, ¿Te retiro el medicamento?

    Eso por un lado, por otro lado, podrías limpiar el hígado, hay varios métodos, pero eso depende de la persona, un método que a mí me gusta, tanto por lo efectivo, como por lo sencillo es:

    Espero que mejores, si me mantienes informado, mucho mejor.

    Ayuda por favor, mi mami esta enferma del hígado pero no quiere ir al doctor por el dinero, que hagoooooo.

    Ayudenme por favor con alimentos o dietas. Les estaré muy agradecida.

    Entiendo el problema del dinero, pero la salud es mucho más importante que el dinero, así que haz todo lo humanamente posible por que tu madre acuda al médico.

    También puedes usar este remedio para recuperar el hígado:

    Y también trata de reducir al mínimo los alimentos, es decir que coma poco y use esa mezcla, podrían ayudarle mucho, sin embargo, insisto en la necesidad de buscar ayuda médica, cueste lo que cueste.

    Un saludo y gracias por comentar.

    Que artículo tan instructivo, estoy agradecida por encontrarlo.

    Mis exámenes de sangre salieron muy bien, pero se observa hepatomegalia, una hernia hiatal deslizante y una retrolistosis 1 – L5.

    Yo me acerque al médico por fuertes dolores en el lado superior derecho del abdomen.

    Por lo que leí en el artículo me sorprendió ver tantos síntomas que he tenido por largos años, como el rostro enrojecido.

    Y el peso que aumenta cada día.

    Vivo a dieta me alimento sin grasas, mucha legumbres y vegetales, pollo, pescada, fibra.

    Sin embargo, tengo 44 y me siento de 60.

    A raíz de conocer lo de la retrolistosis no me atrevo a hacer ejercicios físicos.

    ¿Será que puedo hacer bici?

    Me podrán dar algún buen consejo.

    Me enviaron un ultrasonido de hígado que me falta hacerlo.

    Que artículo tan instructivo, estoy agradecida por encontrarlo. Mis exámenes de sangre salieron muy bien, pero se observa hepatomegalia, una hernia hiatal deslizante y una retrolistosis 1 – L5. Yo me acerque al médico por fuertes dolores en el lado superior derecho del abdomen. Por lo que leí en el artículo me sorprendió ver tantos síntomas que he tenido por largos años, como el rostro enrojecido. Y el peso aumenta cada día, vivo a dieta me alimento sin grasas, mucha legumbres y vegetales, pollo, pescada, fibra. Sin embargo, tengo 44 y me siento de 60. A raiz de conocer lo de la retrolistosis no me atrevo a hacer ejercicios físicos. Me podrán dar algún buen consejo. Me enviaron un ultrasonido de hígado.

    Jacobo, buenas tardes, sabes me quede impactada con lo que acabo de leer, y a la vez mi y triste de no haber sabido esta información hace casi 3 años ya que mi mama por un mal diagnóstico falleció, el día 2 de agostó 2014.

    Y tengo miedo dejame decir, ya que sufrió mucho y al final nos informaron que tenia cirrosis cuando no tomaba, pero si se automedicaba mucho, además de presentar sus ojos cierto matiz amarillento y sus puntitos rojos muy pequeños que ella decía eran lunares.

    Como te expresó tengo miedo ya que yo vivo de milagro por una peritonitis aguda que sobreviví yo y mi hija hace 24 años, y pues me gustaría vivir sana, que me aconsejado.

    Últimamente he tenido muchos malestares intestinales y me salta a la cabeza estos hechos tan trágicos que vivimos mi hermana y yo.

    Me gustaría tu consejo. Gracias

    Hola, Vane!
    Lo primero es determinar la causa de los malestares intestinales, ¿Cuál ha sido el diagnóstico médico? Sin embargo, de entrada, te recomiendo que vigiles tu alimentación, más de un alimento es lo que está causando los malestares intestinales que sufres.
    Además, sería conveniente que comenzarás a ayunar, el ayuno que sugiero es el ayuno frutal, es decir, compras unas tres o cuatro variedades de frutas y el Sábado te alimentas exclusivamente a base de las frutas que has comprado.
    Procura no comprar más de 4 variedades, de tal forma que le des un respiro mayor al sistema digestivo.
    Un saludo, gracias por comentar y necesito tu apoyo en la fanpage de la web con un ME GUSTA.
    Jacobo.

    Es realmente interesante e importante este articulo.

    L&S.- La cirrosis es una enfermedad de desarrollo lento, progresivo que afecta al hígado. Es de carácter crónico y además, irreversible.

    Se trata de lesiones continuas que destruyen el tejido hepático sano. Este es sustituido por tejido fibroso cicatricial y nódulos de regeneración incapaces de mantener las funciones hepáticas. En cualquier hígado cirrótico hay riesgo de desarrollo de tumores cancerosos. Y mayor es el riesgo, si lo que causa la cirrosis es una infección vírica crónica, como lo es la hepatitis C.

    Esta situación conduce a un hígado disfuncional de pronóstico grave. De hecho, es una de las causas de muerte más frecuentes en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países desarrollados, mueren al año unas 27.000 personas a causa de la cirrosis hepática. En España, la gran mayoría de cirróticos, contraen esta enfermedad por consumo excesivo de alcohol y se estima que afecta a 1 de cada 10.000 personas.

    Para un diagnóstico de cirrosis se han de dar las dos condiciones. Debe haber tanto nódulos de regeneración, como también ha de haber presencia de fibrosis. En el caso de que sólo exista fibrosis, el diagnóstico de cirrosis no sería posible de establecer. Dado que hay otras enfermedades del hígado que también cursan con tejido cicatricial, sería arriesgado diagnosticarlo como tal.

    Se sabe que el hígado es un órgano vital. De hecho es el órgano más complejo de todos los que tenemos en el cuerpo. Se le denomina «fábrica» por ser el que se encarga de procesar todos los nutrientes y a partir de ellos, elaborar muchas sustancias absolutamente vitales, como las hormonas, las enzimas, el colesterol, la bilis, etc. No podríamos en pocas palabras describir de cuánta tarea se encarga. Pero además, también tiene la tarea de limpiar la sangre, neutralizando toda sustancia dañina para el organismo.

    Es un órgano grande. De hecho, es el órgano individual más grande. Capaz de regenerarse en poco tiempo. Reemplaza el tejido que pueda haberse dañado constantemente y esto es muy interesante, porque debe ser totalmente funcional siempre. Pero dada la constante exposición a sustancias dañinas, es también un órgano vulnerable.

    La cirrosis es una evolución de una hepatitis sostenida por más de seis meses también llamada hepatitis crónica. Problema que cursa con inflamación y daño celular. Se puede decir que es el estadio final d enfermedades hepáticas crónicas.

    Un enfermo puede estar en esta situación sin ningún síntoma y sin alertas en las analíticas durante mucho tiempo. Sin embargo, en otros casos, dicha inflamación crónica avanza con rapidez. Provoca lo que se llama tejido cicatricial o fibrosis y nódulos de regeneración, causando un daño hepático grave. Esto es lo que ya se conoce como cirrosis. El resultado final de una hepatitis crónica que ha evolucionado.

    Es una patología que se produce como consecuencia o como resultado de otras afecciones hepáticas. La cirrosis puede estar originada en las siguientes condiciones:

    Es la causa más frecuente de cirrosis. Cuando alguien bebe alcohol durante años, aumenta el riesgo de desarrollar una cirrosis. Pero hay que dejar claro, que no todos los alcohólicos la desarrollan. Se estima que sólo un 15% de ellos la llegan a padecer. Si bien, sí sufren otros problemas hepáticos o sistémicos.

    Lo primero que causa el alcohol, es grasa e inflamación en el hígado o hígado graso. La cantidad de alcohol capaz de dañar al hígado no es igual para todas las personas. Pero la cantidad pertinente sería: en las mujeres, una bebida al día y en los hombres, como mucho, dos. Todo lo que pase de ahí, daña a las células hepáticas y por tanto, podría desencadenar en un hígado graso y posteriormente en una cirrosis.

    Una hepatitis es en cualquier caso, una inflamación del hígado. Puede estar causada por consumo de alcohol, ingesta de medicamentos, algunas patologías, virus, etc. Pero lo más común, es que una hepatitis sea vírica.

    Entre las hepatitis víricas, las más comunes son la A, la B y la C. Ya de por sí, aunque no desemboquen en una cirrosis, una hepatitis vírica es un problema de salud delicado. Sobre todo la B y la C, cuyo contagio es muy similar al VIH. También a hepatitis D puede causar cirrosis, aunque es menos común, ya que se contrae si ya tiene la hepatitis B y hoy en día, todo está bastante controlado.

    Se estima que el 80% de todas las cirrosis hepáticas es la suma de las que se producen por alcoholismo y pos hepatitis.

    Es un tipo de hepatitis que se produce porque el sistema inmune no tiene respuestas lógicas. Por algún motivo, las defensas atacan a diferentes órganos. En algunas personas, es el hígado el órgano diana.

    Es un problema más común en mujeres que en hombres. Se piensa que la hepatitis autoinmune es genética, pero no hay nada probado, aunque hay que tenerlo en cuenta si hay algún familiar directo que la padece.

    Son unos tubos pequeños por los que se transporta la bilis desde el hígado al intestino delgado para ayudar en la digestión. Si por lo que fuera se bloquearan (lesiones, cálculos biliares, enfermedad, etc.), el líquido biliar (bilis) regresaría al hígado. Esta condición puede ser el origen de una cirrosis.

    Hepatopatía crónica asociada a fibrosis quística y cálculos biliares son dos condiciones capaces de causar daño en el conducto biliar. También algunas cardiopatías, ciertas cirugías intestinales, la diabetes, etc.

    Ciertas drogas, cuándo son tomadas durante mucho tiempo, pueden causar cirrosis.

    El hígado es el que se encarga de metabolizar muchos de los medicamentos que tomamos. Muchos de ellos, se adquieren sin receta. Algunos pueden dañar al hígado. La lista de medicamentos es muy grande. Por ejemplo, el metrotexate es muy lesivo para el hígado. También resaltan los AINE (antiinflamatorios no esteroides). El Ibuprofeno, el diclofenaco y el naproxeno son fármacos que pueden causar una hepatitis y desembocar en una cirrosis.

    La hemocromatosis o acumulación de hierro entre los tejidos del hígado y otros órganos. También, la enfermedad de Wilson o depósitos de cobre en el hígado. La deficiencia del alfa-1-antitripsina, un trastorno genético que afecta a nivel enzimático. Padecerla pone en riesgo a los pulmones y al hígado.

    El hígado graso o esteatosis hepática está muy relacionado con el exceso de alcohol. No obstante, existe este mismo problema en personas que nunca beben alcohol. En ese caso, tiene como nombre «hígado graso no alcohólico». Es una patología cuyas causas son otras patologías:

    • Sobrepeso
    • Diabetes
    • Niveles de colesterol y triglicéridos altos en la sangre
    • Hipertensión
    • Síndrome metabólico

    El tejido cicatricial hace que los tejidos del hígado se endurezcan. Esto dificulta el riego sanguíneo desde la vena Porta. Una importante vena gruesa que transporta la sangre desde el tracto intestinal y el bazo hacia el hígado. Entonces, la sangre retrocede nuevamente a la vena porta y puede entrar en el bazo. El bazo también puede verse comprometido.

    La enfermedad pasa por dos etapas: compensada y descompensada

    • Compensada: No se observan síntomas ni se señalan valores anormales en las analíticas. En esa etapa, aún hay hepatocitos saludables. Estos han encontrado mecanismos para compensar el daño hepático y seguir siendo un órgano funcional.
    • Descompensada: En esta fase, las células que todavía son funcionales se ven superadas por la enfermedad. Ya no pueden compensar la disfuncionalidad del hígado y es cuándo se producen los síntomas.

    • Telangiectasias o arañas vasculares en la parte superior del cuerpo, en el cuello y el rostro Pérdida de peso y de apetito
    • Agotamiento
    • Ictericia
    • Malestar generalizado
    • Náuseas y vómitos
    • Sangrado esofágico y hemorragia digestiva
    • Peritonitis bacteriana espontánea
    • Sepsis (infección diseminada). Toxinas acumuladas en la sangre
    • Daño cerebral
    • Ascitis. Es la acumulación de líquido en el área que rodea a los órganos en el abdomen. Como consecuencia, vientre pronunciado por líquido acumulado. Se produce hinchazón abdominal, presión y dolor por encima del ombligo
    • Ictericia. Ojos y piel amarillos
    • Cálculos biliares
    • Sangrado con facilidad y moretones ante golpes pequeños
    • Otros síntomas de la cirrosis hepática a nivel externo:
    • Prurito
    • Labios y lengua más rojos y brillantes de lo normal
    • Uñas blancas
    • Eritema palmar (enrojecimiento del pulgar y del meñique)
    • La piel se arruga y adelgaza más de lo normal y las venas son muy visibles
    • Cáncer de hígado

    La cirrosis es una enfermedad considerada como enfermedad sin curación. El daño hepático es irreversible, pero de progresión muy lenta. Su tratamiento, aparte de prevenir que ocurra, cuándo se padece, va dirigido a evitar o controlar las complicaciones que se derivan de ella.

    Es posible tomar medidas para educir el daño hepático y añadir calidad de vida.

    • Mimar al hígado todo lo posible
    • Dejar totalmente el alcohol
    • Limitar lo máximo la ingesta de fármacos
    • Cuidar el sistema inmunitario y evitar otras enfermedades. Un hígado que trabaja mal, es origen de múltiples deficiencias nutricionales que conllevan a enfermedades. También, una cirrosis hepática hace muy complicado que el organismo combata las infecciones.
    • Los cirróticos deben vacunarse contra las hepatitis A y B, la neumonía monocócica y la gripe
    • Debe cuidar su alimentación. Esta debe ser rica en verduras y frutas frescas y crudas en lo posible y deberá suplementarse con algunas hierbas hepáticas, como el desmodium y el cardo mariano. También, tomar vitaminas A, D y K.
    • Deberá evitar la sal para no acumular líquidos
    • Pocas proteínas. Por lo que un cirrótico no debería comer productos cárnicos, ni mucho huevo. Las proteínas favorecen el que desarrollen una encefalopatía hepática.
    • Necesitará que se vigile de cerca el problema de las varices esofágicas para evitar que se rompan y se produzca el sangrado digestivo. A veces, hará falta cirugía para cerrar las varices.

    Cada especialista tratará a su enfermo de cirrosis de manera personalizada. Incluso, es probable que le ponga en lista de trasplantes. Por lo general, eso ocurre cuando la enfermedad está tan avanzada, que el hígado ya no funciona. La tasa de éxito con las técnicas actuales, supera el 90%.

    Cuándo la cirrosis está relacionada con una infección vírica, existe el riesgo de que el órgano transplantado se contamine y reaparezca la infección.

    Se han observado excelentes resultados con liberadores de células madre adultas, combinados con desmodium y cardo mariano.

    2. La lentitud y estrechez de movimiento (bradicinesia) pueden detectarse al probar los
    movimiento rápidos.

    3. Las anormalidades posturales originan flexión de la cabeza y el tronco, de las rodillas y
    los codos, así como deformidades posicionales de las manos.

    4. El parpadeo es poco frecuente y se observa una cara fija e inexpresiva ("de máscara"),
    así como disminución en los movimientos espontáneos y relacionados (por ejemplo:
    balanceo de los brazos al caminar).

    5. Anormalidades en la marcha (al caminar):

    Pasos cortos y pesados, dificultad para iniciar la marcha y para voltearse, festinación y
    caídas frecuentes.

    El déficit de dopamina a nivel de los núcleos grises centrales ha conducido al empleo de la
    L-dopa actualmente prescrita en asociación con un inhbidor de la descarboxilasa periférica
    que no atraviesa la barrera hematoencefálica y que en consecuencia provoca una disminución
    de los efectos periféricos circulatorios y digestivos indeseables anteriormente constatados con
    la L-dopa y una disminución de las dosis necesarias de dopa. Por el contrario, las
    complicaciones ligadas a la acción central son tan frecuentes como la L-dopa sola: síndromes
    confusionales y movimientos anormales. Estos tratamientos están contraindicados
    formalmente cuando existen trastornos psíquicos, en particular confusión mental o deterioro.
    Es preferible la hospitalización al inicio del tratamiento en los sujetos de edad avanzada.
    Posología variable en función de la sensibilidad del enfermo. Las tomas de medicamentos
    deben ser fraccionadas y repartidas en el día.

    Notables rápidamente sobre el tono y la aquinesia y en forma más lenta sobre el temblor.

    2. Amantadina (Mantadix): 200 a 300 mg/día eventualmente en asociación con el sinemet
    o el modopar.

    3. Anticolinérgicos de síntesis: (prociclidina, trihexifenidilo, etc.); pueden asociarse con la
    L-dopa; posología habitual: 6 mg de trihexifenidilo, bromocriptina (Parlodel): puede
    probarse asociada con la L-dopa en caso de efacto "on-off" (aquinesia de inicio y final
    bruscos).

    El parkinsinismo inducido por fármacos se trata mediante la reducción de la dosis del
    medicamento o con la administración de un anticolinérgico.

    5. Los bloqueadores beta (propanolol, metaprolol) son útiles para el temblor de acción.

    A. Como Trabaja la Espalda

    1. La espina o columna vertebral consiste de treinta-y-tres o treinta-y-cuatro huesos
    conocidos como vértebras.

    2. La espalda adquiere su fuerza mediante sus curvas de doble-S y la red de los músculos,
    los tendones, y ligamentos adheridos a los huesos de la espina dorsal.

    3. Las vértebras se dividen en cinco secciones:

    a. La cervical (región del cuello): Compuesta de 7 vértebras.
    b. Torácica (región de la espalda media): Compuesta de 12 vértebras.
    c. Lumbar (espalda baja): Compuesta de 5 vértebras.
    d. Sacro (detrás de la pelvis): Un hueso (5 vértebras fundidas).
    e. Coccix: Compuesta de cuatro o cinco vértebras rudimentarias.

    B. Causas para el Dolor de Espalda

    1. Desgarres musculares que resultan de un sobre-esfuerzo o ejercicios excesivos/indebidos:

    a. Casi caulquier cosa puede causar un espasmo en la espalda baja:

    1) Levantando un objeto incorrectamente.
    2) Un sobre-esfuerzo durante la práctica de un deporte.
    3) Calzando tacos altos.
    4) Toser.
    5) Posiblemente hasta cepillarse los dientes.

    2. Se produce un disco herniado cuando el núcleo/centro pulposo del disco se protura hacia
    afuera o se rompe a través de su membrana externa:

    b. Los discos herniados se clasifican como:

    Estos poseen materiales fragmentados desalojados en la canal (agijero certebral) espinal.

    Estos poseen material (cuerpos extraños/sueltos) en la parte externa del espacio que
    posee el disco intervertebral.

    Estos se caracterizan por un pandeo en el canal, los cual produce presión contra las
    raíces nerviosas.

    3. Síndrome de la faceta/carrilla articular:

    a. Una torsión súbita puede provocar que la carrilla se disloque.

    b. Puede producirse un dolor severo que resulta de la presión sobre los pequeños nervios
    que emanan de la médula espinal.

    a. Puntos que inician la afección:

    Son pequeñas áreas de músculo que se vuelven sensibles, algunas veces inducen
    espasmos y dolor sobre un área grande en los músculos de la espalda.

    Es un tipo de artritis asociada con el desgaste/deterioro de las articulaciones, lo cual
    puede afectar las vértebras.

    Una condición en la cual la estructura ósea se degenera. Es particularmnente común
    en las mujeres después de la menopausia.

    d. Tensión y problemas emocionales:

    Representan un factor importante para el surgimiento del dolor en la espalda baja.

    e. Condiciones que pueden inducir dolor en la espalda baja:

    Defectos en el nacimiento, escoliosis, lordosis, problemas en la próstata, problemas
    ginecológicos, tumores e infecciones renales, entre otros.

    C. Diagnosticando el Dolor en la Espalda Baja:

    actos que atentan contra el derecho a la vida

    La ICP puede ser muy molesta para la mujer embarazada e incluso puede afectar al bebé. Hasta un 60 por ciento de las mujeres que padecen ICP tienen partos prematuros (antes de las 37 semanas de gestación). 2 Los bebés prematuros corren más riesgo de sufrir problemas de salud durante las primeras semanas de vida, de padecer incapacidades duraderas e incluso de morir. La ICP también aumenta el riesgo de nacimiento sin vida, aunque el riesgo es pequeño (uno al dos por ciento). 1 Es importante diagnosticar y tratar la ICP para evitar estos problemas potenciales.

    Existen varios trastornos de la piel durante el embarazo que producen comezón, pero la mayoría no es perjudicial para la madre o el bebé. Mediante análisis de sangre es posible determinar si la comezón de la mujer se debe a la ICP. Estos análisis suelen medir varias sustancias químicas que reflejan el funcionamiento del hígado y la cantidad de ácidos biliares en la sangre de la madre.

    La ICP suele tratarse con un medicamento llamado ácido ursodesoxicólico (Actigall®), el cual alivia la comezón, ayuda a corregir las anomalías de la función hepática y, en algunos casos, contribuye a evitar el nacimiento sin vida.

    El profesional de la salud controlará regularmente al bebé (con ultrasonido y otras pruebas que miden el ritmo cardíaco) para observar si desarrolla dificultades, tales como anomalías en el ritmo cardíaco, a causa de la ICP. Si el bebé tiene dificultades, el médico puede recomendar adelantar el parto para reducir el riesgo de nacimiento sin vida. En algunos casos, el profesional de la salud también realiza una prueba llamada amniocentesis a las 36 semanas de gestación para observar el estado de maduración de los pulmones. Si los pulmones se han desarrollado lo suficiente para que el bebé pueda respirar sin ayuda, es posible que el profesional induzca el parto entre las 36 y 38 semanas de gestación para prevenir el nacimiento sin vida. 1

    No se conocen bien las causas de la ICP aunque aparentemente las hormonas del embarazo y la herencia son factores que intervienen en este trastorno. La ICP parece darse con más frecuencia en los embarazos de mellizos (o más bebés), posiblemente debido a los mayores niveles hormonales. 1 Aproximadamente la mitad de las mujeres que padecen ICP tienen antecedentes familiares de trastornos hepáticos relacionados. 3

    Por lo general, los síntomas de la ICP desaparecen por sí solos unos dos días después del parto. Sin embargo, alrededor del 60 al 70 por ciento de las mujeres afectadas vuelve a desarrollar los síntomas en embarazos posteriores. 1

    ¿Qué es la hepatitis?

    La hepatitis es una inflamación del hígado, generalmente ocasionada por un virus. Existen varios tipos de virus que pueden causar hepatitis pero los más comunes son los virus de la hepatitis A, B y C.

    Los síntomas de la hepatitis pueden ser de leves a graves aunque algunas personas infectadas no presentan ningún síntoma. Entre los síntomas más comunes pueden mencionarse los siguientes:

    • Ictericia
    • Fatiga
    • Náusea y vómitos
    • Malestar en la zona abdominal superior
    • Fiebre baja

    Algunas personas que contraen hepatitis B o hepatitis C no eliminan el virus de su organismo y éste puede permanecer en su sistema de por vida. Las personas con una infección de hepatitis crónica tienen un riesgo mayor de tener enfermedad hepática grave o cáncer de hígado.

    Cerca del 10 al 15 por ciento de las personas con hepatitis B, y al menos el 50 por ciento de aquellas con hepatitis C, desarrollan infecciones crónicas. 4 Las personas con hepatitis A no desarrollan infecciones crónicas.

    No existen medicamentos para tratar las infecciones de hepatitis agudas (recientemente adquiridas). Hay medicamentos para tratar la hepatitis B y C crónica pero por lo general no se recomiendan durante el embarazo. 5

    Existen al menos seis medicamentos antivirales que pueden utilizarse para tratar la hepatitis B. No se posee mucha información acerca de la seguridad de estos medicamentos durante el embarazo y se sospecha que algunos aumentan el riesgo de defectos congénitos y aborto espontáneo. Antes de comenzar a tomar cualquiera de estos medicamentos, las mujeres deben informar a su médico si están planeando un embarazo. Las mujeres que quedan embarazadas mientras están tomando alguno de estos medicamentos deben consultar a su médico. Tampoco se recomienda el uso de estos medicamentos durante la lactancia.

    La hepatitis C crónica puede tratarse con una combinación de dos medicamentos antivirales (ribavirina e interferón pegilado alfa-2a). Se cree que estos medicamentos contribuyen a defectos congénitos y aborto espontáneo. Las mujeres deben evitar el embarazo mientras los están tomando y durante seis meses después de terminado el tratamiento. Las mujeres deben notificar a su médico inmediatamente si quedan embarazadas mientras están tomando estos medicamentos. Tampoco deben ser usados durante la lactancia ni por la pareja de sexo masculino de la mujer embarazada.

    Por lo general, la hepatitis A no representa un riesgo para el bebé cuando la madre la contrae durante el embarazo. Rara vez se transmite de la madre al bebé durante el parto. 6 La hepatitis B es la que presenta el mayor riesgo durante el embarazo. Las mujeres que tienen el virus en el organismo (infección aguda o crónica) pueden transmitírselo al bebé durante el parto. En la mayoría de los casos, el riesgo es de aproximadamente 10 al 20 por ciento, aunque puede ser mayor si la mujer tiene altos niveles del virus en su organismo. 4 Los bebés infectados al nacer suelen desarrollar infección por hepatitis B y corren un alto riesgo de desarrollar enfermedad hepática grave y cáncer de hígado de adultos.

    La hepatitis C se transmite al bebé durante el parto en sólo el cuatro por ciento de los casos aproximadamente. 5

    Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) recomiendan someter a todas las mujeres embarazadas a un análisis de sangre para detectar la hepatitis B. 5 Si se detecta que la mujer tiene hepatitis B aguda o crónica, es preciso vacunar al bebé contra la hepatitis B y suministrarle inmunoglobulina (que contiene anticuerpos que combaten la hepatitis) dentro de las 12 horas de nacido. Dicho tratamiento previene la infección en más del 90 por ciento de los bebés en riesgo. 5 Se le debe aplicar al bebé dos dosis adicionales de vacuna durante los primeros seis meses de vida. Los CDC también recomiendan vacunar a todos los bebés contra la hepatitis B antes de que abandonen el hospital, entre el primero y segundo mes de vida y nuevamente entre los seis y dieciocho meses de vida. 5

    En la actualidad no hay forma de prevenir que la madre transmita la hepatitis C al bebé.

    La hepatitis A por lo general se contagia a través de alimentos y agua contaminados. La gente que viaja a países en vías de desarrollo tiene mayor riesgo de contraer esta enfermedad.

    Las hepatitis B y C se contagian mediante el contacto con sangre o fluidos corporales de una persona infectada. Esto puede suceder al compartir agujas empleadas para inyectarse drogas o al mantener relaciones sexuales con una persona infectada (aunque se cree que la hepatitis C no se transmite con frecuencia a través del contacto sexual).

    La mejor defensa contra las hepatitis A y B es la vacunación. Las mujeres que planeen viajar a un país en vías de desarrollo deben consultar al médico para determinar si les conviene vacunarse contra la hepatitis A. Aún no se ha determinado si la vacuna contra la hepatitis A supone riesgos para el embarazo, pero se cree que no. 6

    La vacuna contra la hepatitis B también se considera segura para el embarazo. Es conveniente que las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud y la seguridad pública y otras mujeres en alto riesgo (como aquellas que viven con una pareja infectada) reciban la vacuna contra la hepatitis B antes o durante el embarazo.

    No existe ninguna vacuna contra la hepatitis C.

    Las mujeres también pueden protegerse contra las hepatitis B y C siguiendo prácticas sexuales no riesgosas y evitando el uso de drogas ilícitas inyectables y de elementos de higiene personal de otras personas que puedan tener sangre (hojas de afeitar y cepillos de dientes).

    El síndrome HELLP es una complicación peligrosa del embarazo caracterizada por anomalías en el hígado y en la sangre. HELLP es la sigla en inglés de hemólisis (descomposición de los glóbulos rojos), enzimas hepáticas elevadas y bajo recuento de plaquetas (fragmentos de glóbulos rojos necesarios para la coagulación sanguínea). Se trata de una variante de la preeclampsia grave, un trastorno del embarazo caracterizado por hipertensión arterial y proteína en la orina. El síndrome HELLP se produce en aproximadamente el 10 por ciento de los embarazos complicados por preeclampsia grave. 7

    Por lo general, los síntomas del síndrome HELLP se manifiestan en el tercer trimestre del embarazo aunque pueden comenzar antes. Los síntomas también pueden aparecer en las primeras 48 horas después del parto. Las mujeres embarazadas deben llamar a su médico si tienen los siguientes síntomas:

    • Dolor en el estómago o en la región superior derecha del abdomen
    • Náusea o vómitos
    • Malestar general
    • Dolores de cabeza

    El síndrome HELLP afecta a menos del uno por ciento de las mujeres embarazadas. 8

    El síndrome HELLP puede presentar riesgos graves para la madre y el bebé si no se lo trata rápidamente. En la madre puede causar daño y rotura del hígado (aunque esto último es muy poco frecuente), insuficiencia renal, problemas de sangrado, accidente cerebrovascular e incluso la muerte. Cuando se manifiestan complicaciones graves en la madre, es posible que la vida del bebé también corra peligro. El síndrome HELLP puede causar el desprendimiento de la placenta del útero antes del parto, lo cual pone en peligro la vida de la madre y el bebé, así como nacimiento prematuro.

    El síndrome HELLP se diagnostica mediante análisis de sangre que miden los niveles de plaquetas, glóbulos rojos y varias sustancias químicas para determinar si el hígado de la mujer está funcionamiento normalmente.

    Se puede tratar a las mujeres con síndrome HELLP con medicamentos para controlar la presión arterial y evitar convulsiones y, en algunos casos, con transfusiones de plaquetas. Casi siempre se induce el parto lo antes posible en las mujeres que padecen síndrome HELLP para evitar complicaciones graves. Si la mujer tiene menos de 34 semanas de embarazo, es posible que el parto se postergue unas 48 horas para que se la pueda tratar con medicamentos llamados corticosteroides. 9 Estos medicamentos aceleran la maduración de los pulmones del feto y contribuyen a prevenir las complicaciones de la premadurez. Algunos estudios sugieren que el tratamiento de la mujer embarazada hasta 48 horas con niveles más altos de corticosteroides que los utilizados para acelerar la maduración de los pulmones del feto puede mejorar los síntomas. 10

    Se desconocen las causas del síndrome HELLP.

    En la mayoría de los casos las anomalías de la sangre y el hígado desaparecen unos pocos días después del parto. Por lo general, las mujeres que han padecido el síndrome HELLP tienen menos del cinco por ciento de probabilidades de que les vuelva a suceder en otro embarazo. 9 Aparentemente, también tienen un riesgo mayor de sufrir otras complicaciones durante el embarazo como preeclampsia, desprendimiento de la placenta y parto prematuro. 9

    Nuestro cuerpo nos da señales y nos hace un llamado de que el hígado está perdiendo su capacidad de realizar una buena función por la cantidad de toxinas acumuladas y las más comunes son: dolor de cabeza, migraña, cólicos menstruales, sabor amargo en la boca, dolores articulares y musculares, fibromialgia, irritabilidad, intolerancia a las grasas, color amarillo de la piel y mucosas, cubierta amarilla en la lengua, ojeras oscuras debajo de los ojos, piel flácida, mala digestión de las grasas y pérdida de la agudeza visual.

    Tenemos que tener en cuenta que el hígado es el órgano que gobierna la visión, los músculos, ligamentos, tendones y es considerado el padre de la fertilidad y el que controla la líbido (el apetito sexual). Además es el órgano que controla las emociones (depresión y melancolía) razón por la cual al día siguiente de una borrachera estamos temblorosos, nerviosos, miedosos, deprimidos y en conclusión el hombre tomador no sirve en la cama.

    El hígado es el órgano más importante en la eliminación de las toxinas ya que se encarga de sacar de nuestro cuerpo las sustancias que pueden ocasionar cáncer y lo hace a través de la bilis por medio de un conducto que va del hígado hacia el intestino delgado llamado conducto colédoco.

    Cuando la bilis está muy espesa no tiene la capacidad de fluir, ni circular correctamente entonces empieza a estancarse. Por lo tanto las toxinas no pueden ser transportadas y expulsadas fuera del hígado congestionándolo así de toxinas capaces de arriesgar, amenazar nuestra vida y generar en nuestro cuerpo con el tiempo un cáncer.

    Las grasas animales, de alimentos fritos, la vitrina de la panadería, las margarinas de los pudines, las grasas vegetales parcialmente hidrogenadas de las galletas, las azucares y harinas refinadas, como el pan blanco, pancake, pasta, bollo, buñuelo, arepa harina, alcohol y cigarrillo son los factores que hacen que la bilis se vuelva espesa y destruya la capacidad que tiene el hígado de desintoxicar.

    Si el hígado funciona bien, eliminando las toxinas hacia el intestino, pero tenemos una sola evacuación al día, dificultad para evacuar, las deposiciones son escasas, no hacemos absolutamente nada y estamos perdiendo el tiempo, porque estas toxinas estancadas en un intestino lento, perezoso, tóxico y sin fibra atraviesan la pared del colon y se reabsorben hacia el sistema linfático y la sangre creando una autointoxicación que significa volverse a envenenar con los desechos que ya deberían estar en el inodoro.

    Cuando evacuamos una sola vez al día de manera escasa, con heces duras, secas, en tiritas, en bolitas, en cintas, con pujo, dolor y sangre indica colon lento y tóxico que acumula bacterias patógenas que producen una enzima que separa las toxinas de la bilis, dejando que estas queden libres en el intestino y sean reabsorbidas hacia la sangre. La enzima de estas bacterias patógenas se llama Beta-Glucoronidasa. Para prevenir la reabsorción de estas toxinas hacia la sangre debemos consumir muchos vegetales, que además de tener mucha fibra y prevenir una sola evacuación al día, contienen un ingrediente natural llamado Calcio-D-Glucarato, que inhibe la actividad de esta enzima. El carbón vegetal también se une a la bilis y evita que las toxinas sean reabsorbidas hacia la sangre.

    El hígado entra en peligro cuando la bilis empieza a volverse espesa ya que esta se estanca y se coagula formando los cálculos biliares generando un hígado graso, enfermedad degenerativa que se le conoce con el nombre de esteatosis hepática y, que según la medicina moderna, no tiene cura, cosa que es un mito falso.

    Consejo de la semana. El hígado desintoxica al cuerpo de las sustancias que pueden producir cáncer.

    La bilis es fabricada por el hígado a partir de colesterol, lecitina, bilirrubina, sales biliares y agua. Si nos pasamos de colesterol en esta fórmula que sería el aumento en el consumo de carnes animales, la bilis se torna espesa por lo tanto necesitaríamos mucha cantidad de lecitina que es la grasa que se encuentra en las cascaras de los granos y cereales para poder hacer que esta se vuelva soluble y bien líquida para que circule libremente hacia el intestino, evitando así una pobre función hepática.

    Algunos alimentos que ayudan a darle soporte para desintoxicar nuestro hígado son: familia de las crucíferas(repollo, coliflor, brócoli, espárragos), remolacha, pescado de agua fría (salmón, sardina, trucha), ajo, cebolla, cebollín, aceite de la semilla de: cáñamo, ajonjolí, linaza, girasol, cártamo, nueces, almendras, avellanas, germen de trigo, frutas cítricas, vegetales verdes y mucha lecitina de soya.

    Hemangioma hepático es una masa no cancerosos (benignos) que se produce en el hígado. Un hemangioma hígado se compone de una maraña de vasos sanguíneos. Hemangioma del hígado a veces se llama hemangioma hepático o hemangioma cavernoso.

    La mayoría de los casos de hemangioma hepático se descubren durante un examen o procedimiento por cualquier otra condición. La mayoría de la gente que tiene un hemangioma hepático nunca experimentan signos y síntomas y no necesitan tratamiento.

    Puede ser inquietante saber que tiene una masa en el hígado, incluso si es una masa benigna.No hay evidencia de que un hemangioma hepático no tratada puede conducir a cáncer de hígado.

    En la mayoría de los casos, hemangioma del hígado no causa ningún signo o síntoma.

    Cuando un hemangioma hepático cursa con signos y síntomas, éstos pueden incluir:

    • Dolor en el abdomen superior derecho
    • Sensación de llenura después de comer sólo una pequeña cantidad de alimento
    • La falta de apetito
    • Náusea
    • Vómitos

    Sin embargo, estos síntomas no son específicos y pueden deberse a otra cosa, incluso si usted tiene un hemangioma hepático.

    Cuándo consultar a un médico
    Haga una cita con su médico si experimenta cualquier signo persistente y síntomas que le preocupan.

    No está claro lo que causa un hemangioma del hígado para formar. Los médicos creen que el hemangioma hepático es congénita – lo que significa que lo que se nace con ella.

    Hemangioma del hígado por lo general se produce como una sola colección anormal de los vasos sanguíneos que es menor de aproximadamente 1,5 pulgadas (alrededor de 4 centímetros) de ancho. De vez en cuando los hemangiomas hepáticos pueden ser más grandes o se producen en múltiplos.

    En la mayoría de las personas, hemangioma hepático nunca va a crecer y no causar ningún signo o síntoma. Pero en un pequeño número de personas, hemangioma hepático crecerá a causar complicaciones y requerir tratamiento. No está claro por qué sucede esto.

    Los factores que pueden aumentar el riesgo de que el hemangioma hepático ocasionará signos y síntomas incluyen:

    • Su edad. hemangioma hepático puede ser diagnosticada a cualquier edad, pero se diagnostica con mayor frecuencia en personas de edades comprendidas entre 30 a 50.
    • Tu sexo. Las mujeres son más propensas a ser diagnosticadas con hemangioma hepático que los hombres.
    • Embarazo. Las mujeres que han estado embarazadas son más propensas a ser diagnosticadas con un hemangioma del hígado que las mujeres que nunca han estado embarazadas. Se cree que la hormona estrógeno, que se eleva durante el embarazo, puede desempeñar un papel en el crecimiento hemangioma hígado.
    • Terapia de reemplazo hormonal. Las mujeres que usaban terapia de reemplazo hormonal para los síntomas de la menopausia pueden ser más propensos a ser diagnosticados con hemangioma hepático que las mujeres que no lo hicieron.

    Las complicaciones que se producen durante el embarazo
    Las mujeres que han sido diagnosticadas con hemangioma hepático se enfrentan a un riesgo de complicaciones si se quedan embarazadas. La hormona femenina estrógeno, que aumenta durante el embarazo, se cree que causa algunos hemangiomas hepáticos que se hacen más grandes. Un hemangioma en crecimiento puede causar signos y síntomas y puede requerir tratamiento.

    Tener un hemangioma hepático no significa que usted no puede quedar embarazada. Sin embargo, la discusión de las posibles complicaciones con su médico puede ayudarle a tomar una decisión más informada.

    Las complicaciones relacionadas con la terapia hormonal
    Los medicamentos que afectan los niveles de hormonas en su cuerpo, como las píldoras anticonceptivas, pueden causar complicaciones si usted ha sido diagnosticado con hemangioma hepático. Pero esto es controversial. Si estás pensando en este tipo de medicamentos, sobre los beneficios y riesgos con su médico.

    La mayoría de los hemangiomas hepáticos se descubren durante un examen o procedimiento para otra cosa. Si se cree que tiene una masa en el hígado, es posible que sea derivado a un médico que se especializa en el sistema digestivo (gastroenterólogo) o uno que se especializa en el hígado (hepatólogo).

    Aquí hay alguna información para ayudarle a prepararse para su cita y saber qué esperar de su médico.

    Lo que puedes hacer

    • Esté al tanto de cualquier restricción previa cita. Cuando haga la cita, asegúrese de preguntar si hay algo que tiene que hacer con antelación, como restringir su dieta.
    • Anote los síntomas que está experimentando. La mayoría de las personas con hemangioma hepático no tienen ningún signo o síntoma.
    • Haga una lista de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que usted esté tomando.
    • Tome un familiar o amigo. Puede ser difícil recordar toda la información facilitada durante la cita. Alguien que le acompaña puede recordar algo que se perdió u olvidó.
    • Anote las preguntas para preguntar a su médico.

    Para hemangioma hepático, algunas preguntas básicas para preguntar a su médico incluyen:

    • ¿Cuál es el tamaño de mi hemangioma del hígado?
    • ¿Tengo un hemangioma hepático o múltiples hemangiomas?
    • ¿Está creciendo mi hemangioma del hígado?
    • ¿Qué pruebas adicionales se necesitan?
    • ¿Necesito tratamiento para mi hemangioma del hígado?
    • ¿Qué pasa si no tengo el tratamiento?
    • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
    • ¿Hay folletos u otro material impreso que puedo llevar conmigo? ¿Qué sitios web me recomienda?
    • Lo que va a determinar si debería planificar una visita de seguimiento?
    • ¿Existen medicamentos que pueden empeorar mi hemangioma?
    • ¿Mis síntomas del hemangioma?

    No dude en hacer cualquier otra pregunta que tenga.

    ¿Qué esperar de su médico
    Su médico probablemente le preguntará una serie de preguntas, entre ellas:

    • ¿Ha tenido dolor, náuseas, pérdida del apetito o la sensación de saciedad después de comer poco?
    • ¿Ha estado embarazada?
    • ¿Ha utilizado la terapia de reemplazo hormonal?

    Las pruebas y procedimientos que se utilizan para diagnosticar hemangioma del hígado incluyen:

    • Ultrasonido
    • Tomografía computarizada
    • Imágenes por resonancia magnética
    • Computerizada de emisión de tomografía de fotón único

    Otros exámenes y procedimientos pueden ser utilizados en función de su situación.

    • aquellos que recibieron transfusiones de sangre o productos de sangre, u órganos transplantados antes de 1992
    • consumidores de drogas que se inyectan drogas o inhalan cocaína, aún si lo hacían hace muchos años
    • personas con hemodiálisis a largo plazo
    • personas con antecedentes de múltiples parejas sexuales
    • cónyuges de personas con hepatitis C
    • personas que comparten la vivienda con una persona con hepatitis
    • personas con signos de enfermedad hepática

    Si usted está en alguno de estos grupos de alto riesgo, llame a su médico y pregúntele acerca de los análisis de hepatitis C.

    El 80% de las personas infectadas con hepatitis C desarrollan finalmente hepatitis crónica. Después de aproximadamente 20 años de estar infectado con el virus de la hepatitis C crónica, alrededor del 20% de las personas desarrollan cirrosis y alrededor del 1 al 5% desarrollan un forma de cáncer hepático llamado carcinoma hepatocelular. El tratamiento efectivo con medicamentos antivirales disminuirá el riesgo de desarrollar cirrosis y cáncer hepático.

    American Liver Foundation (Fundación Americana del Hígado) 75 Maiden Ln. Suite 603 New York, NY 10038 Teléfono: (212) 668-1000 Gratuito: (800) 465-4837 Fax: (212) 483-8179 http://www.liverfoundation.org/

    Última revisión: 2012

    Última modificación: 2012

    Fuente: Copyright © 2012 por Harvard University. Todos los derechos reservados.

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    En Demedicina os contamos ahora qué son las Transaminasas, la diferencia entre las AST y las ALT, y cuáles son los distintos problemas de salud que pueden llevar a una elevación de las transaminasas.

    Tener las transaminasas altas es un problema de salud bastante habitual. Sin embargo, para muchas personas que se ven afectadas aún no se ha detectado. De hecho, en una gran cantidad de casos nos enteramos de ella de manera accidental, cuando se realizan análisis por otros motivos, como puede ser un estudio preoperatorio, chequeos previos a donaciones sanguíneas o revisiones médicas de rutina.

    estructura de una transaminasa

    La elevación de las transaminasas en un analisis comúnmente se refiere a las “alanina transaminasas” (ALT) y al aspartato transaminasa (AST), ambas se establecen como un posible indicador de daño a nivel hepático, utilizándose también otros términos como transaminasemia o transaminitis.

    El centro de bioquímica del cuerpo es el hígado, todo un laboratorio donde se sintetizan y descomponen los aminoácidos, almacenándose la energía.

    Las concentraciones de estas en el suero (la porción no celular de la sangre) son normalmente bajos, sin embargo, si el hígado está dañado, la membrana celular de los hepatocitos se vuelve más permeable y algunas de las enzimas se fugan al flujo sanguíneo y se miden comúnmente como alanina transaminasa (ALT) y aspartato transaminasa (AST)

    Estos niveles fueron anteriormente llamados “suero de glutamato-piruvato transaminasa (SGPT) y el suero de glutamato-oxalacetato transaminasa (SGOT).

    En general, cualquier daño en el hígado será responsable de estas medianas elevaciones de las transaminasas, que son generalmente llamadas enzimas hepáticas. Aunque por supuesto no son las únicas enzimas en el hígado y el diagnóstico requiere la síntesis de muchos elementos de información, incluida la historia del paciente, la exploración física y posiblemente, imágenes u otros exámenes de laboratorio.

    Pero muy altas elevaciones de las transaminasas sugieren grave daño al hígado, tales como hepatitis viral, lesión hepática por falta de flujo sanguíneo o lesiones por drogas y toxinas. La mayoría de los procesos de la enfermedad causa un aumento de ALT superior a la AST. Mientras que el AST doble o triple en los niveles de ALT, son coherentes con la hepatopatía alcohólica.

    Los niveles elevados determinan sensibilidad para la lesión hepática, lo que significa que es probable que se presente si hay un daño, sin embargo también pueden ser elevados en otras condiciones.

    ALT comúnmente no se encuentran fuera del hígado y la AST es más frecuente encontrarla en el hígado, pero también aparecen en cantidades significativas en el corazón y el músculo esquelético. De hecho, la medición de estas son utilizadas para el diagnóstico de un ataque al corazón, aunque nuevas enzimas y proteínas son más específicas para determinar un daño cardíaco y han sustituido en gran medida este uso.

    Además es posible que otras enfermedades no hepáticas arrojen en los análisis de sangre una elevada cantidad de transaminasas, particularmente de la AST. Entre ellas podemos mencionar procesos musculares como distrofias, polimiositis o traumatismos. Incluso un proceso gripal, pueden llegar a producir elevaciones transitorias de las transaminasas.

    Si te detectan que tienes las transaminasas altas, quizás el médico te de como opción el bajarlas y para ello será necesario una depuración del hígado, al menos, una vez al año, de manera que este órgano pueda funcionar correctamente.

    Al margen de esa depuración podemos hacer lo siguiente:

    • No comer alimentos grasos o procesados, así como los azucarados y salados. La dieta es de lo más importante en nuestra salud y no solo en el caso que nos ocupa. Es importante, pues, que busques información sobre las raciones de frutas y verduras que debes consumir a diario y te hagas una dieta personalizada en la que se incluyan todos los alimentos. En cualquier caso, también puedes acudir a un nutricionista para que te haga una dieta adecuada para ti. De este modo, puedes estar seguro que tendrás todos los nutrientes que necesitas y tendrás un completo menú para cocinar cada día.
    • Evita las bebidas alcohólicas y el consumo de tabaco. Estas sustancias no son simples de procesar para el hígado, lo que no te ayudarán en nada a acabar con este problema.
    • Es bueno que tomes líquido en abundancia y sobretodo agua con la que podrás ayudar que el hígado metabolice y elimine mejor las grasas. También hay ciertas infusiones que te darán el aporte de agua que necesitas a la vez que te permitirá depurar y limpiar tu organismo. En una herbolaria te dirán cuáles son las mejores para ello, las veces que las debes tomar cada día y la manera en la que las debes preparar.
    • Es bueno que comas frutas, aunque debes evitar las que tengan contenidos de ácidos orgánicos como las fresas, sandía y melón. Sin embargo, las frutas y las verduras actúan como un gran depurador para el organismo, lo que ayudará a trabajar mejor tu hígado. También debes tener en cuenta las verduras y las hortalizas en una dieta saludable como hemos dicho.
    • Puedes depurar el hígado tomando algunas infusiones como la de diente de león o comiendo alimentos como la alcachofa.
    • La plantas medicinales también pueden ayudar a bajar las transaminasas. En el mundo de la fitoterapia podemos encontrar numerosos productos como la Celidonia, el Cardo Mariano (Silybum marianum), el Desmodium (desmodium adscendens), el Boldo o el Rábano negro. Todos ellos ayudan a combatir los síntomas de unas transaminasas altas a base de infusiones.
    • Se recomienda descansar al menos 8 horas al día, evitando además el estrés, la ansiedad y el ejercicio intenso en la medida de lo posible. En el caso de ser una persona que tengas un ritmo de vida muy estresante debes empezar a poner solución a ello por tu propia salud. Es importante que busques la manera de acabar con el insomnio, si lo padeces, así como hacer deporte y meditación, yoga o pilates para acabar con el estrés. Es importante también que consigas unas horas al día para dedicarte a tí mismo.
    • La Oligoterapia es una alternativa bastante extendida durante la última década. Se trata de una técnica que utiliza los minerales presentes en nuestro organismo para ayudar a reducir muchos problemas del metabolismo. En este caso, será esencial que te pongas en manos de un experto para que te indique cuáles son los minerales que debes usar en tu caso, ya que no podemos hacerlos libremente y sin el control adecuado.
    • Cuidado con los medicamentos de venta libre: los medicamentos de venta libre pueden ser un peligro para el hígado, por lo que es importante que pongas en conocimiento de tu médico o farmacéutico todos los medicamentos que estés tomando.
    • Controla el peso: la pérdida de peso puede ayudarnos mucho a bajar estos niveles, por lo que será esencial una buena dieta pero siempre en manos de profesionales de la salud.

    Como puedes ver, en realidad bajar los niveles de las transaminasas no es tan complicado como parece siempre que tengamos voluntad en ello. Además, recuerda que hacer ejercicio moderado también te irá muy bien para bajar estos niveles a la vez que te ayudará en todo lo relacionado con la salud. Una vida sedentaria es lo peor que podemos darle a nuestro organismo y, si quieres evitar problemas como del que hablamos o muchos otros problemas de salud, es recomendable que lleves una vida activa y comas bien. Lo mismo debemos decir en el caso de los niños: estamos en una sociedad en la que los niños cada vez son más sedentarios, lo que hace que sean mucho más propensos a padecer ciertos problemas de salud. Es por ello que, además de hacer que tu hijo tenga una buena dieta y equilibrada, te preocupes de que haga mucho ejercicio.

    Los valores o rangos de aspartato transaminasa (AST) más habituales en hombres son de 8 a 40 unidades por litro. En la mujer es de 6 a 34 U/L. En cambio, los valores más habituales de alanino transaminasa (ALT) en hombres son de = 45 U/L y en la mujer de = 34 U/L.

    En niños con edades comprendidas entre 1 y 19 años, los rangos habituales de AST suelen ser de 0 a 40 U/L con un ALT (alanino transaminasa) de 1 a 30 U/L. En los menores de 1 año de edad, los valores más frecuentes suelen ser más elevados: con un aspartato transaminasa de 25 a 75 U/L y un ALT de 11 a 54 U/L. No obstante, los datos de aspartato transaminasa (AST) y alanino transaminasa (ALT) pueden variar dependiendo de la interpretación analítica impuesta por el laboratorio que lleve a cabo el examen. Los resultados también pueden depender de la edad, el sexo y la actividad física del adulto o niño.

    Son muchos los factores y las causas que pueden dar como resultado unas transaminasas altas, aunque algunos de los ejemplos más frecuentes y peligrosos son: Padecer sobrepeso u obesidad, abusar en el consumo de alcohol o, de igual modo, experimentar la aparición de una lesión o daño por drogas o toxinas. También se puede deber al malestar causado por una cirrosis Hepática, lo que lleva a una disminución progresiva de las funciones del hígado, o por sufrir una hepatitis viral, es decir; una infección sistémica del organismo que compromete fundamentalmente al hígado. Asimismo, padecer tumores y quistes (ya sean parasitarios o múltiples) en el hígado también puede dar lugar a transaminasas altas, aunque en este ámbito también puede tener la culpa el mal funcionamiento del flujo sanguíneo o por un AST elevado en el corazón y los huesos.

    Los niveles que superen los 1.000 U/L están asociados a la hepatitis isquémica o shock hepático; una afección por la cual el hígado no recibe suficiente sangre u oxígeno, lo que ocasiona un daño severo en las células hepáticas. Debemos entender que cualquier daño en el hígado suele ocasionar una elevación moderada de las transaminasas, y que para descubrir el alcance de sus efectos se debe realizar una historia clínica completa, una exploración y los pertinentes estudios de imagen y laboratorio.

    Un adecuado menú para transaminasas altas nos permite obtener todos los beneficios posibles. Con el objetivo de reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos realizar una limpieza hepática por medio de una dieta rica en antioxidantes que depuren nuestro organismo o mediante distintas plantas medicinales, como puede ser el diente de león o el cardo mariano. Por otro lado, tomar una media de un litro y medio de agua diarios (fuera del horario de las comidas) nos ayuda a eliminar los agentes infecciosos de nuestro organismo y a depurar nuestro hígado.

    Asimismo, existen una serie de recomendaciones para llevar un ritmo de vida más saludable y así garantizar la efectividad del menú para transaminasas altas. En primer lugar, debemos reducir los alimentos ricos en grasas o procesados, así como con alto contenido en azúcar o sal. El consumo elevado de tabaco y alcohol tampoco es recomendable para conseguir los objetivos deseados así como la carne con un mayor aporte en grasa (ejemplo, tocino o mantequilla), grasas trans (bollería, chocolates, galletas, etc.), entre otros muchos alimentos.

    Las frutas y verduras son uno de los ingredientes principales que debemos incluir en la mayoría de las dietas. No obstante, de cara a reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos evitar aquellos alimentos que contengan ácidos orgánicos, como pueden ser las fresas, el melón, etc.

    ¿Cómo puedo saber qué debo tomar y qué no debo tomar para reducir las transaminasas altas? Supongo que muchos de vosotros habréis realizado una dieta alguna vez, por lo que seguir las recomendaciones habituales de otras dietas puede ser la solución durante unos días. Si puedes, acude a un especialista en nutrición para que determine el menú para transaminasas altas personalizado y así conseguirás unos máximos resultados posibles.

    No dejes de comer entre horas o te saltes las comidas. Para que el cuerpo se acostumbre a comer y se sienta saciado, debemos llevar una rutina alimentaria, es decir, marcarse un horario fijo de comidas. De esta forma, entrenarás al cuerpo para que reciba comida siempre a la misma hora. Por tanto, con el objetivo de evitar la ansiedad al comer, debemos comer unas 5 o 6 veces al día (3 comidas principales y dos o tres tentempiés). Es muy importante el desayuno en esta dieta, ya que constituye el mayor aporte energético para nuestro organismo del día, por lo que no esperes más de una hora en desayunar desde que te levantas. Además, no debemos dejar pasar más de tres horas entre comidas. Esta dieta contendrá todos los nutrientes necesarios para el organismo, como proteínas, hidratos de carbono y grasas.

    Unos trucos para reducir las transaminasas altas: echa un par de gotas de limón en un vaso de agua templada al desayunar, cocinar los alimentos a la plancha, al vapor, cocidos (es decir, evitando en la medida de lo posible el uso de grasas, sea aceite o mantequilla, empanados, etc.), echa unas gotas de limón a tus preparados para darle un toque gustativo muy agradable a los platos y realiza una rutina de entrenamientos habitual. Además, el estrés es un mal aliado de las transaminasas bajas, por lo que relájate practicando yoga o con distintas técnicas de relajación.

    No existe un determinado tiempo en el que debamos cumplir estas especificaciones, sino que depende en gran medida de cada ser humano. El método más efectivo para evitar las transaminasas altas es llevando una dieta equilibrada y realizando ejercicio de forma habitual. Ahora bien, ¿cuánto tiempo tardan en bajar las transaminasas de media? Tener las transaminasas elevadas no es signo de una enfermedad grave ni mucho menos, simplemente es un toque de atención que nos da nuestro organismo para que regulemos nuestra dieta, por lo que con una semana de menú para reducir las transaminasas se estima que supone el tiempo suficiente para controlar estos niveles. No obstante, se recomienda acudir a un especialista en cuanto se detecte cualquier anomalía en el organismo o si superada la semana, se mantienen los niveles elevados.

    Con un simple análisis de sangre podemos averiguar si tenemos las transaminasas altas. No obstante, experimentar problemas a nivel hepático constituye uno de los principales síntomas de las transaminasas altas. Por ejemplo, hepatitis, cansancio, inflamaciones en el hígado, molestias y dolores, cirrosis, etc. Pero no es necesario padecer ninguna enfermedad para sufrir este problema. Otro de los síntomas que se producen derivados de las transaminasas altas es una orina oscura (producida por una inadecuada limpieza y depuración hepática), náuseas, vómitos, cansancio después de comer, dolor en las articulaciones y en el abdomen, exceso de sudoración o ictericia.

    Tener las transaminasas altas puede haberse producido por diversos problemas indirectos que implican en mayor o en menor grado un trastorno en el hígado, como puede ser consumir alcohol, no seguir una dieta adecuada y equilibrada, etc. Por tanto, sigue un plan de acción y disfrutarás de un organismo sano y saludable.

    El hecho de que nuestro hígado se vea implicado en una afección supone unas graves consecuencias para nuestro organismo. Por tanto, las consecuencias de tener las transaminasas altas pueden llegar a ser muy graves, aunque no es lo habitual. Si no se regulan los niveles de las transaminasas, el problema puede ir agravándose y llegar a afectar al hígado con distintas afecciones, como un inadecuado funcionamiento del hígado y los problemas que derivaría. El hígado constituye un órgano esencial en la vida de un ser humano dado que limpia y depura el organismo de los agentes infecciosos, por lo que actúa como defensor. Por tanto, debemos cuidarlo y seguir una adecuada alimentación para promover el correcto funcionamiento del mismo.

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    El hígado es el órgano de mayor tamaño y complejidad metabólica del organismo. Posee una enorme capacidad de regeneración, en respuesta a diferentes agresiones como tóxinas, alcohol, medicamentos y muchos otros.

    Independientemente de cual haya sido el origen de la enfermedad que presenta el hígado, la meta para el tratamiento es tratar de disminuir el daño a la célula hepática y potencializar los procesos de reparación del órgano.

    En 1968, científicos alemanes aislaron el Silymarin, extracto de la hierba Cardo mariano o lechero (Milk thistle-Sylybun marinarun) y es ahora una de las hierbas indicadas con mayor frecuencia por los médicos europeos, para el tratamiento de la enfermedad hepática.

    Diferentes estudios han demostrado la actividad terapéutica del Silymarin, basada en los siguientes mecanismos de acción.

    •El Sylimarin es una mezcla de flabolignans, potentes antioxidantes.