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Conclusion. Alcohol abuse causes serious health damages. Tax raises to alcohol, along with other policies, could reduce harmful alcohol consumption and its associated mortality.

Key words: alcohol drinking; traffic accidents; alcoholic livercirrhosis; mortality; taxes; Mexico.

En 2008, cerca de dos terceras partes de las muertes en el ámbito global, 36 millones, fueron causadas por enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), principalmente enfermedades cardiovasculares (48%), cáncer (21%), enfermedades respiratorias crónicas (12%) y diabetes (3%). 1

Los principales factores de riesgo comunes que causan las ECNT son el consumo de tabaco, una dieta poco saludable, inactividad física y el abuso del alcohol. Se estima que aproximadamente 3.2 millones de personas mueren al año a causa del abuso en el consumo de alcohol, lo que significa 3.8% del total de muertes por enfermedades crónicas. 1 Su consumo está asociado con un mayor riesgo de sufrir lesiones no intencionales, 2 lesiones por violencia física, 3 conductas sexuales riesgosas, 4 cáncer de mama, 5 pérdida de productividad, 6 problemas familiares, conductas de riesgo y deterioro cognoscitivo en edades avanzadas. 7 En México, la cirrosis hepática –una de las principales enfermedades atribuibles al abuso del alcohol– es la cuarta causa de muerte. 8

Este documento tiene como objetivo analizar la evolución en la prevalencia del consumo de alcohol, el consumo total en el país, su relación con colisiones, lesiones y muertes en accidentes de tránsito, así como su impacto en la mortalidad por enfermedades crónicas (enfermedad alcohólica del hígado y cirrosis hepática). También se discuten los beneficios de la implementación de la política fiscal en México.

El consumo de alcohol se analizó a partir de la Encuesta Nacional de Salud (ENSA) 2000 9 y las Encuesta Nacionales de Salud y Nutrición (ENSANuT) 2006 10 y 2012, 11 ambas tienen un diseño muestral probabilístico, polietápico y por conglomerados que permite evaluar el estado de salud y nutrición de la población mexicana. En el año 2000, tuvo una muestra de 21 390 adolescentes y de 45 294 adultos, que representaron a 22.1 y 51.6 millones de personas respectivamente. Para 2006, la ENSANuTutilizó una muestra de 25 056 adolescentes y 45 241 adultos, lo que equivale a una población expandida de 22.9 y 59.9 millones, de forma respectiva. En 2012, la muestra de adolescentes fue de 21 509 y de 46 277 para adultos, equivalente a una población expandida de 22.8 y 69.9 millones de personas, respectivamente. El análisis estadístico se llevó a cabo con el paquete estadístico SPSS Statistics 20, considerando el diseño muestral.

El consumo de alcohol entre los adolescentes (de 10 a 19 años) se definió como la ingesta de una bebida alcohólica de forma diaria, semanal, mensual u ocasional en el último año. En los adultos (20 años o más) fue definido como el consumo diario u ocasional.

El abuso de alcohol entre los adolescentes y adultos se definió, en el caso de los hombres, como el consumo de cinco copas o más por ocasión; en el caso de las mujeres como el consumo de cuatro copas o más por ocasión.

Las estimaciones de mortalidad se obtuvieron a partir de la base de datos de mortalidad de la Dirección General de Información en Salud (DGIS). 12 Las muertes fueron categorizadas de acuerdo con la Clasificación Internacional de Enfermedades décima revisión (CIE 10).

Para efectos del análisis de mortalidad atribuible se seleccionaron los casos de mortalidad ocurridos en el grupo de edad mayor de 20 años, atribuibles directa e indirectamente al consumo de alcohol de acuerdo con la metodología empleada por los Centros para el Control y la Prevención (CDC) 13 de Enfermedades de Estados unidos que incluyen la enfermedad alcohólica del hígado y cirrosis (CIE 10: k70.0-k70.4, k70.9 como causas directas y CIE 10: k74.3-k74.6, k76.0, k76.9 como causas indirectas). Para estimar la mortalidad atribuible, se utilizó la fracción atribuible poblacional estimada por Acosta y colaboradores. 14

La tasa de colisiones de tránsito fatales en las que se registró la presencia de aliento alcohólico en el conductor responsable se calculó a partir de las estadísticas de accidentes de tránsito terrestre en zonas urbanas y suburbanas, presentadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) 15 y las proyecciones de población de 2005 a 2050 elaboradas por el Consejo Nacional de Población (Conapo). 16

El porcentaje de lesionados en eventos de tránsito con algún nivel de alcohol y de fallecidos por esa causa se calculó a partir de registros del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (Sisvea), a cargo del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades, 17 el cual recaba información de 158 puestos centinela de Servicios de urgencias hospitalarios y de 22 Servicios Médicos Forenses (Semefo) del país.

También se estimó el porcentaje que reportó estar bajo los efectos del alcohol del total de personas que manifestaron haber sufrido daños a la salud como resultado de un evento de tránsito durante el año previo a la entrevista de la ENSANuT 2006 y 2012. En la ENSANuT2006 este dato sólo se indagó en los adolescentes.

El consumo agregado de alcohol para el país se calculó sumando la producción nacional y las importaciones netas. Sólo se consideró el consumo de cerveza, pues es la bebida alcohólica que más se consume en el país. El volumen de producción mensual de cerveza se obtuvo de la Encuesta Industrial Mensual 18 y de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera, 19 ambas a cargo del INEGI. Las importaciones mensuales netas de cerveza se obtuvieron del Sistema de Información Arancelaria vía internet de la Secretaría de Economía. 20 El índice de precios de la cerveza se obtuvo del INEGI; este índice se dividió por el índice nacional de precios al consumidor para descontar el efecto de la inflación. 21

Prevalencia de consumo de alcohol

Según las encuestas nacionales de salud, entre los años 2000 y 2012 no se observa un cambio estadísticamente significativo en el porcentaje de adolescentes que consumen alcohol (24.8% en 2000 y 25% en 2012). En 2012, 28.8% de los adolescentes y 21.2% de las adolescentes refirió consumir alcohol. No se observaron cambios en el consumo por sexo respecto al año 2000 (cuadro I).

Menos de 1% de los jóvenes abusa del alcohol diariamente, 2.3% lo hace de manera semanal, 5.8% mensual y 7.2% ocasionalmente. Los adolescentes presentan mayor abuso de alcohol que las adolescentes (3.6% frente a 1.1% semanalmente y 7.6% frente a. 4.0% mensualmente, para hombres y mujeres, respectivamente).

Entre 2000 y 2012 se observa un aumento en el porcentaje de adultos que consumen alcohol (de 39.7% en 2000 a 34.1 en 2006 y a 53.9% en 2012, que implica una diferencia estadísticamente significativa). Entre los hombres, el consumo pasó de 56.1% en el año 2000 a 67.8% en 2012. El cambio también fue claro entre las mujeres, puesto que 24.3% de ellas consumía alcohol en 2000 y para 2012 este indicador se elevó a 41.3% (cuadro I).

El 1% de los adultos abusa diariamente del alcohol, 6.7% lo hace de manera semanal, 13% mensual y 21.1% ocasionalmente. Los adultos presentan un mayor abuso que las adultas, pues 1.6% de los hombres abusan diariamente, mientras que sólo 0.4% de las mujeres lo hace con esta frecuencia. Por otro lado, 12.4% de los adultos varones y 1.6% de ellas abusa del alcohol semanalmente; 22.2% de los hombres y 4.7% de las mujeres abusan del alcohol mensualmente.

Colisiones fatales, lesiones y muertes relacionadas con el consumo de alcohol

En el ámbito nacional, la tasa de colisiones fatales con presencia de aliento alcohólico del conductor, identificado como responsable, no presenta una amplia diferencia entre los grupos de edad de 12 a 19 años respecto a los de 20 años o más. Este hallazgo es relevante y contrasta con los resultados observados al final del periodo, cuando a partir de 2006 se observa un descenso de la tasa para el grupo de 12 a 19 años de 0.73 hasta 0.36 en 2010, mientras que para los mayores de 20 se observa un incremento en la tasa de 0.52 en 2006 a 0.7 en 2009 (figura 1).

En total, 8.4% (IC95% 5.2-13.3) de las personas que reportaron haber sufrido lesiones causadas por el tránsito durante el año previo a la ENSANuT 2012 11 reportó estar bajo el influjo del alcohol al momento de la colisión. En los adolescentes este porcentaje correspondió a 5.9% (IC95% 3.2-10.5), ligeramente mayor a lo documentado en la ENSANut 2006 (3.1%, IC95% 1.3-7.4). 10 En los adultos el autor reporte de alcohol al momento de sufrir lesiones causadas por el tránsito fue de 9.2% (IC95% 5.315.7). 11 En general, los hombres reportaron un porcentaje mayor comparado con las mujeres.

Del total de 6 331 lesionados en el tránsito que fueron captados de 2000 a 2011 por el Sisvea-urgencias, 17 9.2% se reportaron con aliento alcohólico. En adolescentes este porcentaje fue 8.1% mientras que en adultos ascendió a 9.8%. Por otro lado, el Sisvea-Semefo; 17 documentó que en 23% (6 518 de 28 340) del total de autopsias realizadas a personas que murieron por lesiones de tránsito entre 2000 y 2011 se encontró la presencia de alcohol; 20.4% en adolescentes y 24.4% en adultos (figura 2).

Mortalidad por enfermedades hepáticas relacionadas con el consumo de alcohol

La mortalidad atribuible a enfermedades hepáticas relacionadas con el consumo de alcohol presenta una tendencia constante entre 2000 y 2010 y se sitúa en 18 192 en promedio por año. La mortalidad en hombres por esas causas es casi cinco veces mayor que la mortalidad en mujeres (14 868 muertes anuales en promedio para los hombres y 3 322 para las mujeres) (figura 3). Esta diferencia por sexo se mantiene durante el periodo.

Consumo nacional de alcohol, impuestos y precios

Actualmente se consumen en México cerca de 75 litros de cerveza al año por adulto. Aunque en el último par de años se observa una reducción en el consumo, en años previos éste aumentó. De esta manera, el consumo en 2011 es similar al que existía en 2003 (figura 4). Los aumentos al inicio de la década pasada coinciden con reducciones en el precio de la cerveza mientras que las reducciones recientes se relacionan con aumentos en el mismo. Esto sugiere que los incrementos en los impuestos a las bebidas alcohólicas podrían ser una herramienta importante para reducir su consumo.

Los resultados de este análisis muestran que la prevalencia de consumo de alcohol en México entre 2000 y 2012 en adolescentes se mantuvo estable con un incremento importante en los adultos. El 8.4% de la población con lesiones de tránsito estaba bajo los efectos del alcohol al momento de lesionarse. Entre 2000 y 2011, 9.2% de los lesionados en accidentes de tránsito atendidos en servicios de urgencias tenían aliento alcohólico y 23% de los fallecidos por esa causa tenían alcohol en sangre. La mortalidad por enfermedad alcohólica del hígado y cirrosis hepática atribuible al consumo de alcohol se mantuvo, alrededor de 18 000 muertes anuales en promedio, las cuales han permanecido sin cambios en la última década.

La Asamblea General de las Naciones unidas, realizada en septiembre de 2011 aprobó la Declaración Política de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre la Prevención y el Control de las ECNT, 22,23 reafirmando todas las resoluciones y decisiones pertinentes aprobadas por la Asamblea Mundial de la Salud en relación con la prevención y el control de lasECNT. Esta asamblea subraya la importancia de que los Estados Miembros, incluido México, continúen haciendo frente a los factores de riesgo comunes a través de cinco intervenciones prioritarias: 1) Control del tabaco (la prioridad más urgente e inmediata); 2) Reducción del consumo de sal; 3) Mejoría en la dieta y actividad física; 4) Reducción del consumo peligroso de alcohol, y 5) Acceso a los medicamentos esenciales y la tecnología.

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insta a los países a promover la aplicación de la estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol, 24 reconociendo la necesidad de formular planes de acción intersectorial de nivel nacional y subnacional que consideren todas las políticas u opciones recomendadas. La estrategia está conformada por 10 esferas de acción relacionadas entre sí y consideran el liderazgo, concienciación y compromiso intersectorial, la respuesta de los servicios de salud, la acción comunitaria, las políticas y medidas contra la conducción bajo los efectos del alcohol que, de manera particular, busca reducir los niveles de alcohol en sangre permitidos legalmente para conducir un vehículo de motor al menos a 0.04g/dl para conductores adultos y tolerancia cero en menores de 21 años y conductores inexpertos. Todas las legislaciones deberán acompañarse del estricto cumplimiento y la correcta vigilancia. 25

Las otras esferas están orientadas al control de la disponibilidad de alcohol, el mercadeo de las bebidas alcohólicas, las políticas de precios, la mitigación de las consecuencias negativas del consumo de alcohol y la intoxicación etílica, la reducción del impacto en la salud pública del alcohol ilícito y el alcohol de producción informal.

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– Seguir al pie de la letra las indicaciones de uso de los productos químicos: asegurarse de que están en lugares bien ventilados, no mezclar sustancias químicas, evitar la inhalación y el contacto de productos químicos con la piel, lavar rápidamente cualquier zona que haya sufrido una exposición accidental y utilizar ropa de protección.

– Evitar el abuso de inhalantes de todo tipo.

– Evitar el uso de drogas intravenosas, posibles vehículos de contagio de las variedades de hepatitis B, C, y D.

Convivencia con la cirrosis

Los enfermos de cirrosis pueden convivir muchos años con la enfermedad. Incluso cuando surgen complicaciones, existe tratamiento. Muchos de estos enfermos han sobrevivido con el trasplante de hígado y continúan haciendo vida normal. Los enfermos de cirrosis deben abstenerse de beber alcohol. Se cree que la mala alimentación, particularmente si está asociada al alcohol o al abuso de drogas, tiene mucho que ver con la aparición de la cirrosis, aunque continúa la investigación al respecto. Entre tanto se recomienda una dieta sana y equilibrada.

American Liver Foundation, 75 Maiden Ln., Ste. 603,

Toll-Free (800)223-0179; (800)GO-LIVER

Primary Biliary Cirrhosis Support Group,

1430 Garden Rd., Pearland, TX 77581 http://pbcers.org/

U.S. National Digestive Diseases Information Clearinghouse,

2 Information Way, Bethesda, MD 20892-3570 Telephone (301)654-3810 Toll-free 800-891-5389 Facsimile (301)907-8906

La ascitis es un problema que hace referencia a la acumulación de fluidos en la cavidad peritoneal o abdominal. La ascitis está causada más comúnmente por daños en el hígado y otros términos médicos para este problema incluyen fluidos en la cavidad peritoneal, hidroperitoneo o hidropesía. La ascitis causada por daños en el hígado se conoce como ascitis cirrótica. La ascitis en el abdomen también puede tener su origen en otras fuentes como insuficiencias cardíacos, hepáticas y el cáncer.

Tradicionalmente se divide la ascitis en dos tipos o categorías – ascitis exudativa y transudativa, dependiendo de la cantidad de proteínas que se encuentren en el fluido peritoneal. Otro método para clasificar los tipos de ascitis es medir la cantidad de albumina en el fluido y compararla con albumina sérica en sangre. Esto se conoce como SAAG (siglas en inglés) o Gradiente de albumina sero-ascítica. La ascitis causada por cirrosis o insuficiencias cardíacas normalmente tiene una puntuación SAAG superior a 1.1, mientras que la puntuación SAAG de la ascitis causada por otras razones suele ser inferior a 1.1.

Si padece un caso leve de ascitis, los síntomas pueden ser casi imposibles de detectar. Por otro lado, los síntomas de la ascitis aguda normalmente son obvios e incluyen:

  • Distensión abdominal
  • Aumento del tamaño del abdomen
  • Costados hinchados del abdomen visibles
  • Diferencia en las notas de percusión en los costados cuando el paciente está movido o girado de costado
  • En casos graves, se puede sentir una “ola de fluido” cuando se toca o empuja el abdomen. Esta ola también puede sentirse en el lado opuesto del abdomen.
  • Sentimiento de pesadez constante en el abdomen
  • Presión en el abdomen
  • Pérdida de apetito
  • Sentimiento de saciedad incluso tras una comida pequeña
  • Acidez
  • Náuseas
  • Estreñimiento
  • Falta de aire ya que el abdomen afecta al diafragma
  • Derrame pleural o acumulación de fluido alrededor de los pulmones
  • Tos crónica
  • Cuando la ascitis está causada por cirrosis o daños en el hígado, puede haber quejas de contusiones, hinchazón de las piernas y ginecomastia
  • La ascitis causada por cáncer puede conllevar una pérdida de peso inexplicable y síndrome de fatiga crónica
  • En casos de ascitis provocada por insuficiencias cardíacas, los síntomas más comunes son jadeos, falta de aire e incapacidad para realizar cualquier clase de ejercicio físico
  • Hernia en la pared abdominal / puede que el ombligo sobresalga
  • También es común el dolor en la parte baja de la espalda debido a la presión adicional sobre los músculos de la espalda

  • La causa más común de la ascitis sigue siendo las enfermedades del hígado o la cirrosis. Casi el ochenta por ciento de todos los casos informados de ascitis tienen su origen en daños avanzados en el hígado. Se cree que el aumento en la presión del flujo sanguíneo en el hígado junto con la disminución del contenido de albumina en sangre puede ser el responsable del desarrollo de ascitis abdominal.
  • La sal y la retención de agua también pueden contribuir a la gravedad de los síntomas de la ascitis.
  • Insuficiencia cardiaca congestiva
  • Insuficiencia renal / daños en el hígado
  • Obstrucción en la vena portal sin cirrosis como tumores y formación de coágulos
  • Ciertos cánceres como el cáncer de colon, de estómago, de pulmón, de páncreas, de ovarios, de pecho y el linfoma pueden conllevar ascitis malignas
  • La pancreatitis crónica o la inflamación del páncreas provocada por el abuso del alcohol puede resultar en ascitis pancreática

Otras causas de ascitis incluyen la pericarditis constrictiva, la hepatitis, la tuberculosis y la diálisis renal

El tratamiento de ascitis puede incluir diuréticos para reducir la retención de agua y eliminar el exceso de fluido así como antibióticos en caso de haber infección. Generalmente se aconseja a los pacientes que se abstengan completamente de cualquier bebida alcohólica y que reduzcan el consumo de sodio.

  • Aparte de estos tratamientos médicos también hay una serie de curas naturales para la ascitis. Remedios como estos pueden proporcionar alivio sintomático:
  • Añada media cucharadita de jugo de ajo a un vaso de agua y bébalo con el estómago vacío. Haga estos unos pocos días para reducir el dolor y la hinchazón.
  • Mezcle 25 gr. de zumo de calabaza amarga con agua y beba la mezcla tres veces al día para aliviar la ascitis.
  • Exprima media taza de hojas de rábano y mezcle el zumo con un poco de agua. Bébalo regularmente ya que es un remedio casero efectivo para la ascitis
  • Empape un puñado de semillas de fenogreco en agua y deje el bol reposar durante la noche. A la mañana siguiente, agite suavemente las semillas y el agua y cuélela con una tela de muselina. Beba el agua inmediatamente.
  • Se dice que los mangos son beneficiosos en el tratamiento de ascitis. Pruebe a comer al menos dos mangos frescos al día para obtener los mejores resultados.
  • Beba zumo de zanahoria fresco o zumo de melón para un alivio rápido de los síntomas de la ascitis.
  • Las cebollas son diuréticas y le ayudarán a reducir la retención de agua.
  • Un ligero masaje abdominal con aceite de ricino puede reducir la hinchazón y los gases. Deberá hablarlo primero con un masajista así como con su médico.
  • La raíz de diente de león o la raíz de flor salvaje puede mejorar el funcionamiento de los riñones ya que funcionan como diuréticos naturales. De manera similar, puede utilizar hierbas como el arraclán, la raíz de ruibarbo, la senna y el aloe con la misma finalidad.
  • La fomentación de agua caliente utilizando asafétida y agua tibia puede ayudar a aliviar la hinchazón abdominal.
  • Las propiedades diuréticas de la hierba mora pueden ayudar a tratar la ascitis. Partes de esta planta pueden ser tóxicas y por tanto es importante hablar con un herborista bien versado en esta planta.
  • El espondilio es un diurético potente y es especialmente útil para tratar la ascitis causada por cirrosis. Hierva un poco de espondilio en un vaso de agua y beba el líquido en pequeños sorbos a lo largo del día.

  • La dieta para la ascitis se centra en la reducción del consumo de sodio. Los remedios y medicamentos para la ascitis pueden tener poco o ningún efecto si su consumo de sodio es elevado. Deberá reducir drásticamente el consumo de sal – el consumo diario máximo recomendado de sodio debería ser 2000 mg o de 4 a 5 gramos. Puede usar sustitutos de la sal, pero asegúrese de que no contienen potasio, ya que puede reaccionar de manera adversas con medicamentos utilizados para tratar la ascitis.
  • Deberá evitar los alimentos listos para comer y alimentos precocinados, especialmente productos como los aliños de ensalada, mezclas de alimentos y salsas, ya que suelen tener un contenido en sodio muy elevado.
  • También se recomienda una dieta saludable para el corazón baja en grasas y colesterol. La American Heart Association recomienda comidas altas en fibra, vitaminas, minerales y cereales integrales, pero baja en grasas y azúcares refinados.
  • Si hay mucho fluido presente en el abdomen, algunas terapias alternativas proponen una dieta a base de leche durante unos pocos días o hasta que los síntomas persistan. Una vez los niveles de fluido en el abdomen se han reducido, las comidas ligeras como sopa de verduras y el pan de trigo integral pueden volver a añadirse paulatinamente a la dieta.
  • Los alimentos recomendados en la dieta para la ascitis incluyen mantequilla, ensaladas con rábano crudo, miel, asafétida y ajo.
  • Evite alimentos almidonados como el arroz, los cereales y las patatas en la medida posible.

Su médico o dietista le proporcionará instrucciones exactas sobre qué puede y qué no puede comer cuando tiene ascitis. Sin embargo, si los síntomas como los jadeos y la falta de aire persisten, el exceso de fluido puede eliminare con una aguja o un shunte. En tales casos, puede que el paciente necesite alimentarse sólo con líquidos intravenosos.

Para prevenir el desarrollo de la ascitis, es importante evitar los factores de riesgo que provocan la enfermedad. Estas precauciones pueden ayudar a prevenir la ascitis:

  • Evitar el alcohol puede prevenir enfermedades hepáticas y la cirrosis. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno deben usarse juiciosamente ya que pueden agravar los daños en el hígado y reducir el flujo de sangre a los riñones.
  • Antes de comenzar cualquier tratamiento alternativo o terapia de hierbas, es muy importante aclararlo con su médico. Ciertas hierbas pueden ser peligrosas si se ingieren en grandes cantidades u otras pueden reaccionar de manera adversa con su medicación habitual.
  • Siga una rutina de ejercicios regular para mejorar su inmunidad y salud general y para prevenir la acumulación de fluidos en el abdomen.
  • Evite dormir durante el día e inmediatamente tras una comida, ya que puede dificultar el proceso digestivo.
  • La hepatitis B y la hepatitis C son factores de riesgo para la ascitis, por lo que debe practicar sexo seguro para evitar la hepatitis.

El hígado es un órgano importante en el proceso de depuración, ya que filtra las toxinas que serían muy perjudiciales para el organismo. Además regula el metabolismo de las grasas al segregar la bilis que sirve para disolverlas.

El hígado tiene, también, la capacidad de autorregenerarse, pero, a pesar de ello, cuando trabaja de más puede desarrollar diversas enfermedades.

Una de ellas es la que recibe el nombre de hígado graso, alteración también conocida como esteatosis hepática, la cual se ha convertido, en los últimos 10 años, una de las dolencias crónicas más frecuentes. En este sentido, se estima que hasta el 24% de la población adulta europea puede estar afectada de hígado graso.

Este trastorno se genera al acumularse los ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas y su origen es desconocido. Sin embargo, un gran porcentaje de los casos (aproximadamente el 90% de ellos) se vincula al denominado síndrome metabólico, una combinación de sobrepeso, tensión arterial alta y concentraciones elevadas de grasa y azúcar en la sangre ( diabetes).

El hígado graso se considera una enfermedad silenciosa, ya que, en la mayoría de las personas que lo sufren no presentan síntomas evidentes. Sin embargo, otras personas pueden sentir una ligera sensación de presión o dolor en la zona superior derecha del abdomen, fatiga crónica o pesadez después de las comidas.

Para diagnosticarlo, se debe realizar un análisis de sangre cuyos resultados confirmen la existencia de un alto índice de transaminasas (unas enzimas presentes en el hígado) y también un aumento de los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos. Una biopsia hepática y una ecografía de contraste podrían constituir las pruebas definitivas de su presencia.

Remedio para el hígado graso #1: Consumir lecitina de soja ya que ayuda a expulsar la bilis a través del hígado al hacerla más fluida y eficaz

Remedio para el hígado graso #2: Las hojas de boldo contienen dos principios activos, la boldina y la boldoglucina, que son estimulantes y tónicos del hígado. Se obtiene la tisana poniendo en infusión 10 gramos de hojas por litro de agua; se toma una taza después de las principales comidas. Se obtiene una tintura haciendo macerar, durante diez días, 100 gramos de hojas reducidas a polvo en medio litro de alcohol de 80°, agitando de vez en cuando, filtrando después. Se toman de 1 a 2 gramos al día.

Se prepara un elixir haciendo macerar, durante ocho días, 30 gramos de hojas en 120 gramos de alcohol de 60° y medio litro de vino de Jerez, colando después y agregando 300 gramos de azúcar. Se filtra tres o cuatro días después y se toma diariamente una copita de licor. Se hace, más simplemente, un vino de boldo, haciendo macerar, durante diez días, 30 gramos de hojas en un litro de vino de Jerez y filtrando. Se toma una copita de licor cada día..

Remedio para el hígado graso #3: Lavar, pelar y picar dos rábanos y colocar en una licuadora. Añadir un vaso de agua. Licuar por unos instantes y luego colar. Tomar este jugo en días alternos (un día sí y otro no).

Remedio para el hígado graso #4: Verter dos cucharadas de cardo mariano en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Tomar una taza de esta infusión a diario.

Remedio para el hígado graso #5: Consumir, cada dos días, las hojas tiernas de cardo mariano y sin espinas en una ensalada.

Remedio para el hígado graso #6: Tomar una cucharada de mixtura de ruibarbo y soda la cual se adquiere en las farmacias botánicas.

Remedio para el hígado graso #7: Mezclar una cucharadita de diente de león y centaurea en una taza de agua. Hervir por 3 minutos, retirar del fuego y tapar. Tomar, bien caliente, una taza después de las comidas principales.

Remedio para el hígado graso #8: Consumir alcachofas en las ensaladas, por lo menos, tres veces por semana.

Remedio para el hígado graso #9: Mezclar 10 gramos de genciana, 10 gramos de menta, 10 de boldo, 10 de angélica,10 gramos de cardo mariano y luego dejar en reposo durante toda la noche en un litro de agua que esté hirviendo. Tomar al día siguiente, en ayunas, una cucharada del líquido obtenido diluida en medio vaso de agua. Guardar en la refrigeradora y tomar este remedio todos los dias hasta que se consuma en su totalidad.

Remedio para el hígado graso #10: Lavar y picar 1 kg de raíz de achicoria tierna. Luego, pasar por la licuadora, colocar el zumo en una cacerola y adicionar 500 g. de azúcar granulado. Hervir hasta que el zumo adquiera la consistencia parecida al jarabe. Conservar en una botella de cierre hermético. Tomar una cucharadita tres veces diarias hasta que se mejore.

Remedio para el hígado graso #11: Hervir 1 cucharada de ortiga y otra de llantén en 1 taza de agua por 5 minutos. Retirar del fuego, dejar refrescar y colar. Tomar 1 taza después de cada comida.

Remedio para el hígado graso #12: Preparar una mezcla a partes iguales de menta poleo, manzanilla, cardo mariano, caléndula y boldo y extraer 1 cucharada la cual se verterá en una taza que esté hirviendo. Tomar 1 taza antes de cada comida siendo la primera por la mañana, en ayunas.

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El tratamiento del hígado graso

El tratamiento de un hígado graso implica la eliminación de las posibles causas de la enfermedad. Por ejemplo, si el abuso de alcohol y drogas es la causa del hígado graso, el paciente tiene que asegurarse de que él / ella deja de consumir alcohol y drogas por completo. Si la persona es adicta a estos hábitos poco saludables, entonces él o ella debe mantenerse en un centro de rehabilitación de alcohol y tratarse con cuidado. Una vez que el consumo se ha detenido completamente, los síntomas de hígado graso desaparecen en un período de 6 a 8 meses. Si el paciente es obeso, debe intentar perder peso y ganar control sobre su dieta.

El hígado graso es una no muy difícil de curar a menos que el caso es extrema. Mediante la adopción de un estilo de vida saludable, se puede reducir fácilmente el riesgo de hígado graso. La protección de su hígado está totalmente en sus manos, por lo que no debe ignorar a toda costa. De esta manera, se puede lograr una buena salud y felicidad.

Última actualización: 8/29/2011

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El cáncer primario de hígado, es decir aquel que empieza en este órgano, es una enfermedad que se muestra como un cáncer de frecuencia media, siendo la cirrosis hepática, la hepatitis B, la hepatitis C y el consumo excesivo de alcohol algunos de sus detonantes más comunes. Se trata de una condición cuyo pronóstico dependerá de manera contundente de la etapa en la que se encuentre el cáncer y del estado previo del hígado. En etapas avanzadas en las que se presenta un daño hepático previo como el que se produce con la cirrosis o la hepatitis, el pronóstico de supervivencia es poco favorable. En este artículo te explicamos los factores de riesgo, los tipos y los síntomas del cáncer de hígado.

Aunque el cáncer de hígado primario puede presentarse en cualquier persona, es más común en quienes reúnen una serie de características que aumentan de forma notable el riesgo de sufrir de esta condición. El estado del hígado marcará de manera determinante la evolución de esta condición, el tratamiento y los pronósticos de recuperación.

Los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de sufrir cáncer de hígado son:

  • Padecer de cirrosis hepática, esta es la causa más frecuente de esta condición.
  • Sufrir de hepatitis C pues cerca de un 20% de los pacientes con esta condición corre el riesgo de desarrollar cirrosis en un futuro.
  • Sufrir de hepatitis B, quienes padecen de esta condición pueden desarrollar la enfermedad de forma crónica lo que podría causar graves daños en el hígado a largo plazo, conduciendo a sufrir de cirrosis y con ello de cáncer.
  • Beber alcohol en grandes cantidades, este hábito compromete la salud hepática y puede fomentar la producción de células cancerígenas.
  • Fumar.
  • Sufrir de obesidad, diabetes e hipertensión también incrementa el riesgo de padecer esta enfermedad.
  • Ingerir alimentos contaminados con aflatoxina, una toxina producida por diversos hongos presentes en ciertos alimentos que no se almacenan de forma adecuada.
  • Sufrir de hemocromatosis, una condición en la que nuestro cuerpo almacena en órganos como el hígado una mayor cantidad de hierro de la necesaria.
  • Esta condición se presenta más en pacientes hombres que en mujeres.

Aunque son muchos los cánceres que pueden hacer metástasis en el hígado, cuando nos referimos a cáncer primario de hígado, aquel que empieza en este órgano y no en otros, entonces existen dos tipos que se presentan con frecuencia:

  • Carcinoma hepatocelular: es el tipo más frecuente de cáncer de hígado, entre el 80 y el 90% de los pacientes con esta afección contará con este tipo de carcinoma. Su aparición es muy variable dependiendo del género del paciente, su grupo étnico y la zona de origen, siendo más frecuente en personas del sudeste asiático y África subsahariana, medianamente frecuente en los países mediterráneos y en Brasil y con una incidencia baja en América, Australia y el norte de Europa. Puede presentarse a través de un tumor sencillo que se va diseminando por el órgano o como pequeñas manchas, todo dependerá de cada paciente.
  • Cáncer del conducto biliar o colangiocarcinoma: es el tipo menos frecuente, se inicia con la formación de células cancerígenas en los conductos biliares pequeños y luego van avanzando.

El cáncer de hígado resulta difícil de detectar en su etapa inicial debido principalmente a la falta de síntomas, sin embargo y ya que esta condición se presenta mayoritariamente en pacientes con cirrosis hepática, en la actualidad este tipo de personas deben someterse a un estricto control médico que permite detectar la aparición de células cancerígenas con antelación respecto a décadas pasadas.

Aún en etapa avanzada, es posible que este tipo de cáncer permanezca asintomático, por lo que aquellas personas que cuentan con factores de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad deben realizarse chequeos frecuentes para descartar su aparición.

En el caso de presentar señales, los síntomas del cáncer de hígado más frecuentes son:

  • Dolor en el costado derecho del abdomen, justo debajo de las costillas.
  • Presencia de un bulto en esta zona.
  • Inflamación abdominal debido a la presencia de líquido en la zona.
  • Ictericia, es decir color amarillento en la piel o los ojos.
  • Cansancio y fatiga importantes.
  • Sensación de llenura tras comer pocas cantidades.
  • Pérdida del apetito y reducción de peso sin causa aparente.
  • Náuseas y vómitos.
  • Fiebre, cuando se presenta este síntomas en un paciente con cirrosis que no cuenta con ninguna infección, es importante descartar el cáncer.
  • En un análisis de sangre pueden detectarse señales como glóbulos rojos elevados, calcio elevado y glucosa baja.

En términos generales y para un paciente que en apariencia no se encuentra en el grupo de riesgo de sufrir esta enfermedad, diagnosticar el cáncer de hígado no es sencillo. La mayor parte de los pacientes no presenta síntomas hasta que la enfermedad se encuentra en una etapa avanzada y palpar una tumoración en la zona resulta complejo debido a la presencia de las costillas. A pesar de ello, aquellos pacientes con condiciones como cirrosis, hepatitis B o C o los alcohólicos, pueden someterse a chequeos frecuentes que busquen determinar específicamente la presencia de células cancerígenas.

Cuando se presentan los primeros síntomas o siempre que un especialista lo crea necesario, podrá someter al paciente a una revisión general, si se sospecha de cáncer de hígado entonces podrán realizarse diversos exámenes como:

  • Ecografía para evaluar el estado del hígado.
  • Tomografía computarizada para determinar el tamaño del tumor, su extensión, localización, etc.
  • Resonancia magnética.
  • Angiografía para detectar qué arterias alimentan el cáncer, esto puede ayudar a elegir un tratamiento.
  • Otras pruebas para determinar si el cáncer se ha esparcido.

La elección del tratamiento del cáncer de hígado dependerá en gran medida de la etapa de la enfermedad y del estado en el que se encuentre el órgano, siempre teniendo en cuenta que cuando se trata de un cáncer primario la mayor parte de los pacientes posee daño hepático causado por la cirrosis.

Basado en una extensa evaluación previa, el oncólogo podrá recomendar los siguientes tratamientos:

  • Cirugía para extirpar el tumor: es una solución para pacientes con un único tumor asintomático y que cuentan con una función hepática conservada. Si el tumor se extirpa efectivamente y sin complicaciones posteriores, el paciente tiene una tasa de supervivencia a 5 años de entre el 20 y el 70%.
  • Trasplante de hígado: esta alternativa aplica para pacientes con tumores únicos de menos de 5 mm o con un par o 3 tumores menores a 3 mm. Se cuenta con una tasa de supervivencia a cinco años de entre 40 y 70%, sin embargo en muchos casos los tiempos de espera del trasplante hacen que la condición del paciente avance y que dejen de ser candidatos para esta opción.
  • Ablación: aplica para pacientes con tumores pequeños que sin embargo no pueden operarse debido a su precario estado de salud. Consiste en la destrucción de los tumores sin recurrir a la extirpación.
  • Embolización: usada en pacientes sintomáticos y con tumores grandes, consiste en reducir o producir un bloqueo en el flujo de sangre que alimenta el tumor. Las tasas de respuesta ante este tratamiento no son demasiado favorables, siendo inferiores al 50% y con un efecto muy modesto en la tasa de supervivencia del paciente.
  • Radioterapia: se emplea especialmente para reducir el tamaño de los tumores y garantizar menos molestias al paciente.
  • Quimioterapia: a diferencia de otros tipos de tumores, en el caso del cáncer de hígado la quimioterapia es poco efectiva con una tasa de respuesta que no supera el 25%.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

Si deseas leer más artículos parecidos a Síntomas del cáncer de hígado, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Enfermedades y efectos secundarios.

Cuando una persona está sufriendo de cualquier enfermedad del hígado, es probable que las enzimas hepáticas esten elevadas. Afortunadamente, en la mayoría de los casos se ha encontrado, que es sólo una condición temporal y no es un signo de daño hepático grave. Hay dos enzimas específicas del hígado, que obtienen los niveles elevados en esta condición. Estos son: la alanina aminotransferasa (ALT) y la aspartato transaminasa (AST). Por esta razón, la enzima hepática elevada, a menudo se conoce por las transaminasas elevadas o la transaminitis plazo. Cuando se produce una enfermedad de hígado graso no alcohólico, los niveles de ALT son en su mayoría superiores a los niveles de AST.

¿Qué indica los niveles elevados de enzimas hepáticas?

» La ictericia, es el signo más evidente de la elevación de los niveles de las enzimas hepáticas. Es el resultado de la coloración amarillenta de la piel, la parte blanca de los ojos y las membranas mucosas presentes en el interior de la boca. A menudo es acompañada por:

  • La debilidad general
  • El agotamiento
  • La fatiga
  • La orina oscura
  • Dolor abdominal

El hígado libera la bilis, un jugo digestivo en el intestino para la absorción de las grasas en el cuerpo. Si el conducto biliar se bloquea, entonces el jugo digestivo fluiría a través de la sangre en lugar de los intestinos. Como resultado, se producen las heces de color oscuro.

» Los picores localizados de la piel leves a graves, són otro síntoma que es bastante común. Debido al mal funcionamiento del hígado, las toxinas presentes en el cuerpo, son eliminadas y ya no se acumulan en la piel y la sangre da una sensación de un picor continuo.

» Un hinchado anormal en la parte inferior del cuerpo, como los tobillos, los piés y las piernas, indica los niveles altos. Esto ocurre principalmente, porque la materia de desecho del cuerpo, no se gestiona adecuadamente.

Las opciones de Tratamiento

» El tratamiento consiste principalmente en curar el trastorno de la salud, que interfiere con las funciones del hígado. Una vez que la enfermedad se trata con éxito y el funcionamiento normal del hígado se restaura, el nivel de las enzimas bajará.

» Si el problema es causado por los efectos secundarios de algún medicamento, la persona afectada deberá considerar una alternativa, después de consultar con su médico.

» Las personas diagnosticadas con las enzimas hepáticas elevadas, tienen que llevar a cabo algunos cambios en su dieta y su estilo de vida. Tienen que comer frutas y verduras frescas, que son ricas en vitaminas antioxidantes y reducir el consumo de los alimentos ricos en grasas. Se debe hacer ejercicio regularmente para mejorar la condición de la salud general. Los médicos también recomendan reducir el consumo de alcohol, con el fín de reducir los niveles de las enzimas.

Algunas personas no identifican los síntomas, debido a la falta de conocimientos y desarrollan complicaciones graves de la salud más adelante. Ahora que usted ya conoce estos síntomas, si usted nota cualquiera de estos, usted debe visitar a un médico inmediatamente para el tratamiento adecuado.

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Aunque el tratamiento suele ser similar, el primer paso es que resuelva la causa del problema. No es lo mismo una esteatosis hepática producida por diabetes que por un elevado nivel de alcohol en sangre. Normalmente, el primer paso suele ser abandonar por completo el alcohol y el consumo de ciertos medicamentos.

A continuación, en este vídeo puede ver excelentes remedios caseros:

En general suele recomendarse una dieta sana que baje los niveles de grasa en el hígado combinada con ciertos ejercicios de diferente intensidad aunque, si el médico lo considera necesario, se pueden mandar ciertos fármacos para tratar los síntomas pero no sobrecargar al hígado; sobre todo suelen mandarse si el órgano se encuentra inflamado. Actualmente suelen usarse medicamentos con metformina para disminuir los niveles de transaminasas.

Tras este tratamiento, los resultados suelen ser positivos. Aun así, es conveniente tratarla a tiempo para que no acabe desencadenando una cirrosis o algún tipo de insuficiencia hepática.

En caso de sufrir algún problema de hígado lo más probable es que nuestro médico nos mande seguir una dieta especial. Aun así, en general es conveniente mejorar nuestro estilo de vida para evitar que aparezca esta enfermedad. El resultado de esta dieta es que, combinado con un mínimo de 30 minutos de ejercicio diario, nuestro peso disminuya y nuestro hígado deje de acumular grasa de más.

Esta dieta se caracteriza por eliminar cualquier tipo de carbohidratos refinados, presentes en cereales, pasta, arroz y bollería. Además, también se aumentará la ingesta de fibra y de Omega 3. Por tanto, será una dieta rica en pescado, aunque se combinará con frutas y algunos tipos de frutos secos como las almendras. Las verduras cocidas y ciertos tipos de carne como el pollo o el pavo también son buenos en esta dieta.

Es conveniente evitar las grasas saturadas, ya que son difíciles de metabolizar para el organismo, así como los azúcares. Por tanto, hay que evitar siempre los fritos y ciertos alimentos horneados. Tampoco conviene ingerir demasiados lácteos, especialmente el queso. Además, debe de ser una dieta sin nada de alcohol.

Las verduras son muy buenas para esta dieta, especialmente la alcachofa. Esta verdura estimula al hígado, facilitando la digestión y la eliminación de grasa. También se recomienda el cardo mariano y el diente de león, ya que el primero protege el hígado y el segundo actúa como diurético y desintoxicante. Puedes consumirlos en forma de infusión.

Siempre es mejor prevenir que curar, por lo que seguir

ciertos consejos para evitar factores de riesgo es una buena forma de controlar el hígado graso. ¡Aquí te dejamos algunas recomendaciones que pueden serte de ayuda para controlar este trastorno!

Es muy importante seguir este paso si se tienen antecedentes familiares de problemas en el hígado.

El sobrepeso, sobre todo si se acumula en la zona abdominal, puede perjudicar a nuestro hígado. Por esa razón, en caso de que se convierta en un factor de riesgo, es conveniente bajar de peso bajo la supervisión de un especialista. Una dieta variada, rica sobre todo en Omega 3, y un ejercicio regular son más que suficiente para controlar los problemas de hígado.

En caso de tener problemas de diabetes, es conveniente seguir todas las indicaciones de nuestro médico para evitar cualquier complicación que pueda dañar nuestro hígado. Hay que controlar el nivel de lípidos en sangre, así como el colesterol y los triglicéridos.

Ciertos medicamentos aumentan la grasa presente en nuestro hígado. Por esta razón es conveniente no automedicarse y seguir siempre las instrucciones de nuestro médico.

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ENFERMEDAD POR HÍGADO GRASO
FATTY LIVER DISEASE – Spanish

Dra. Ariel E. Feldstein 1,2
Dra. Marsha H. Kay (Fellow del Colegio Americano de Gastroenterología) 1

Miembros del Departamento de Gastroenterología Pediátrica y Nutrición 1
y del Departamento de Biología Celular 2 de la
Fundación de Cleveland Clinic en Cleveland, Ohio

La enfermedad por hígado graso no alcohólico (EHGNA) abarca a un grupo de afecciones en las que se presenta excesiva acumulación de grasa dentro del hígado de gente que consume poco o nada de alcohol. La forma más común de esta enfermedad es una afección no grave conocida como hígado graso, en la que se acumula grasa dentro de las células hepáticas. A pesar de que tener grasa en el hígado no sea lo normal, la grasa en sí misma, posiblemente no daña al hígado. Entre la gente con enfermedad por hígado graso no alcohólico, un grupo pequeño podría presentar una afección más grave, llamada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA). En la esteatohepatitis no alcohólica, la acumulación de grasa se relaciona con una inflamación de las células hepáticas y diferentes grados de fibrosis. La esteatohepatitis no alcohólica puede ser una afección grave, capaz de derivar en la presencia de mucha fibrosis en el hígado y cirrosis. La cirrosis ocurre cuando el hígado sufre bastantes daños y el tejido fibroso gradualmente reemplaza a las células del hígado (ver la ilustración), lo que conduce a que el hígado sea incapaz de funcionar adecuadamente. Algunos pacientes que desarrollan cirrosis podrían terminar requiriendo un trasplante de hígado (operación para extirpar el hígado dañado y reemplazarlo con otro “nuevo”).

La enfermedad por hígado graso no alcohólico es un trastorno muy común. Se calcula que esta enfermedad afecta hasta a 20 por ciento de personas adultas y casi 5 por ciento de niños. Se cree que la obesidad es la causa más común de infiltración grasa en el hígado. Algunos expertos calculan que en Estados Unidos, alrededor de 66 por ciento de adultos obesos y hasta 20 por ciento de niños obesos podrían tener hígado graso. Igualmente en Estados Unidos, cerca de 2 a 5 por ciento de las personas adultas y hasta 20 por ciento de gente obesa podría padecer la afección más grave de esteatohepatitis no alcohólica, aunque se desconoce la cantidad de niños que tendría esteatohepatitis no alcohólica. En los últimos diez años, la tasa de obesidad en Estados Unidos se ha duplicado entre los adultos y triplicado entre niños y adolescentes, lo que explicaría por qué la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica se han vuelto más comunes.

¿Qué causa la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica?

La enfermedad por hígado graso no alcohólico es parte de un síndrome metabólico caracterizado por diabetes o prediabetes (resistencia a la insulina), gordura u obesidad, elevación de los lípidos sanguíneos como el colesterol y los triglicéridos, además de hipertensión. No todos los pacientes presentan todas las características del síndrome metabólico. Se sabe menos sobre las causas para el desarrollo de la esteatohepatitis no alcohólica y los científicos se concentran en estudiar varios factores que podrían contribuir, entre ellos los siguientes:

  • Estrés oxidativo (desequilibrio entre las sustancias químicas prooxidantes y antioxidantes que deriva en daño de las células hepáticas)
  • Producción y liberación de proteínas inflamatorias tóxicas (citocinas) por parte de las propias células inflamatorias, hepáticas o grasas del paciente
  • Necrosis o muerte de las células hepáticas, conocida como apoptosis

¿Cuáles son las señales y síntomas de la enfermedad por hígado graso no alcohólico y de la esteatohepatitis no alcohólica?

La mayoría de personas que padece la enfermedad por hígado graso no alcohólico no presenta ningún síntoma al realizar un examen normal. Los niños podrían mostrar síntomas, tales como dolor en medio del abdomen o en la parte superior derecha de éste y, a veces, cansancio. No obstante, primero se deben considerar otras causas para el dolor abdominal y el cansancio. Cuando se realiza el examen físico, el hígado podría encontrarse ligeramente agrandado y en algunos niños podrían haber zonas de piel con decoloración oscura (acantosis nigricans), que más comúnmente se presentan en el cuello y axila.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad por hígado graso no alcohólico y/o la esteatohepatitis no alcohólica?

El diagnóstico de enfermedad por hígado graso no alcohólico, por lo general, se sospecha primero en aquella persona gorda u obesa con resultados ligeramente elevados en los exámenes hepáticos realizados durante cualquier análisis habitual de sangre. Actualmente, algunos expertos recomiendan que a todo niño u adolescente obeso se le revisen las enzimas hepáticas; pese a que la enfermedad por hígado graso no alcohólico pueda existir aunque los resultados de los análisis de sangre sean normales. El diagnóstico de esta enfermedad se confirma mediante estudios por imágenes, entre los cuales el más común es la ecografía del hígado, pues dichos exámenes revelan la acumulación de grasa en el hígado. La acumulación grasa dentro del hígado también puede ser producto del consumo excesivo de alcohol, de ciertos medicamentos, de hepatitis viral, de una enfermedad de tipo autoinmune del hígado y de una enfermedad metabólica o heredada del hígado. A fin de confirmar el diagnóstico de enfermedad por hígado graso no alcohólico, primero deben excluirse estas afecciones como la causa. Actualmente, el único medio confiable de determinar si alguien sufre de enfermedad por hígado graso no alcohólico es mediante una biopsia hepática, para lo cual después de administrar anestesia local, se introduce una pequeña aguja a través de la piel y se obtiene una pequeña muestra de hígado para evaluación bajo el microscopio.

La enfermedad por hígado graso no alcohólico se diagnostica cuando el examen microscópico de la muestra revela infiltración grasa dentro del hígado, inflamación y diferentes grados de fibrosis. Si solamente se encuentra grasa, entonces se establece el diagnóstico de hígado graso simple. La biopsia del hígado ofrece información fundamental respecto al grado de fibrosis hepática, lo que no se podría ver solamente en un examen de sangre, ecografía o radiografía. A pesar de que la biopsia del hígado rara vez conlleve riesgos graves, tales como sangrado, los pacientes deben siempre hablar sobre los riesgos y ventajas del procedimiento con sus médicos.

¿Cuáles son los riesgos de padecer la enfermedad por hígado graso no alcohólico o la esteatohepatitis no alcohólica?

La mayoría de gente con enfermedad por hígado graso no alcohólico, especialmente quienes tienen hígado graso simple sin inflamación, casi no presentan problemas fruto de la afección. No obstante, alrededor de 25 por ciento de quienes padecen esteatohepatitis no alcohólica podrían presentar fibrosis hepática que empeora con el tiempo. En general, el avance de la fibrosis es lento y puede demorar años o hasta décadas. En algunos pacientes, la fibrosis puede estabilizarse y existen casos en los que las personas perdieron bastante peso y luego se comprobó que la fibrosis revirtió. En otras personas, en cambio, la afección continúa avanzando y se acumula tejido fibroso en el hígado, derivando en cirrosis. En Estados Unidos, cada vez es más común que la esteatohepatitis no alcohólica sea la razón para requerir un trasplante de hígado.

¿Cómo se trata la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica?

Actualmente no existen tratamientos médicos que reviertan la enfermedad por hígado graso y que resuelvan la presencia de grasa dentro del hígado. Según se mencionó antes, algunos estudios han planteado que perder peso podría relacionarse con una regresión de la grasa en el hígado. Por lo tanto, las recomendaciones más importantes para quienes padecen de hígado graso es de perder peso si son gordos u obesos, aumentar su actividad física, mantener una dieta balanceada y evitar consumir alcohol o medicamentos innecesarios. En los pacientes con esteatohepatitis no alcohólica, que es la forma más grave de la enfermedad por hígado graso no alcohólico, las mismas recomendaciones también podrían ser útiles. Además, es importante controlar la diabetes y tratar los niveles elevados de colesterol. El desarrollo de medicamentos capaces de tratar la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica es un campo de intensa investigación. Entre los factores que médicos y científicos actualmente evalúan para disminuir la cantidad de grasa en el hígado están los siguientes:

  • Reducción de peso (alimentación + ejercicio, medicamentos, operación)
  • Medicamentos para reducir los lípidos
  • Sensibilizantes a la insulina (medicamentos)
  • Disminución de la cantidad de inflamación en el hígado mediante la administración de medicamentos antioxidantes, antiapoptóticos y anticitocinas.

Después de las enfermedades cardíacas y el cáncer, la cirrosis es la tercera causa más común de muerte en personas de 45-65 años.

La cirrosis es un término general para la enfermedad hepática en fase terminal, que puede tener muchas causas, y que altera el tejido normal del hígado.

La cirrosis no tiene cura, pero la eliminación de la causa subyacente puede retardar la enfermedad.

La cirrosis puede ser causada por una serie de condiciones, incluyendo la inflamación de larga data, venenos, infecciones, y enfermedades del corazón.

El alcoholismo más a menudo causa la enfermedad, seguido de la hepatitis, por lo general una infección víral del hígado.

Sin embargo, el 30-50% de los casos de cirrosis, no se puede encontrar la causa.

La cirrosis alcohólica: el alcohol puede envenenar todas las células vivas y hacer que las células del hígado se inflamen y mueran.

Su muerte lleva a su cuerpo a formar tejido cicatrizal alrededor de las venas de su hígado. Las células hepáticas curativas (nódulos) también forman y presionan las venas hepáticas.

Este proceso de cicatrización se produce en el 10-20% de los alcohólicos y es la forma más común de cirrosis. El proceso depende de la cantidad de alcohol que se consume y durante cuánto tiempo.

Algunas familias pueden tener más riesgo de este tipo de cirrosis que otros.

Cirrosis postnecrótica: hepatitis, una infección viral del hígado por lo general provoca esta enfermedad, a pesar de que sustancias venenosas también la pueden causar.

Dos tipos de hepatitis, hepatitis B o hepatitis C, causan 25-75% de estos casos. Grandes áreas de tejido cicatricial se mezclan con grandes áreas de nódulos de curación.

Cirrosis biliar: cuando los pequeños tubos que ayudan a digerir los alimentos se bloquean, su cuerpo por error se ataca a sí mismo y reacciona contra estos tubos biliares.

Los cálculos biliares a menudo bloquean los tubos y causan este tipo de cirrosis. La enfermedad generalmente afecta a las mujeres de 35-60 años.

Cirrosis cardiaca: el corazón es una bomba que impulsa la sangre por todo el cuerpo. Cuando el corazón no bombea bien, la sangre “retrocede” en el hígado.

Esta congestión provoca daños en el hígado. Puede llegar a estar hinchado y ser doloroso. Más tarde se vuelve duro y menos doloroso.

Dolor después de una operación
El dolor después de la operación permanece algunas semanas y va desapareciendo poco a poco.
Se pueden percibir pinchazos en el hígado y una sensación de pesadez sobre todo al sentarse o plegarse hacia delante.
Si el dolor permanece, se debe acudir al cirujano para una revisión.

Fractura de las costillas
En caso de fractura en las últimas costillas, se percibe dolor al respirar, al mover el tronco y al plegarse hacia delante.
El dolor se limita al área en la que se ha roto el hueso.
La prueba más eficaz para saber dónde se encuentra la fractura es la radiografía.

A continuación, se presentan otros síntomas que indican un mal funcionamiento del hígado (algunos de éstos pueden representar una enfermedad grave):

  1. Prurito – entre las causas se encuentran los cálculos biliares que impiden que la bilis pase al intestino. Este líquido pasa al torrente sanguíneo y se acumula en la piel provocando prurito.
  2. Ascitis (en caso de cirrosis o cáncer)
  3. Disminución del deseo sexual
  4. Ictericia
  5. Náuseas
  6. Vómito
  7. Orina oscura y heces claras (provocadas por cálculos biliares, colangitis, cirrosis biliar o hepática, hepatitis, cáncer de hígado o enfermedades de otros órganos)
  8. Cansancio
  9. Pérdida de apetito y de peso (si el volumen del hígado aumenta mucho)
  10. Dolor de espalda

Dolor de hígado y fiebre
Entre las causas posibles se incluyen:

  • Infección en el hígado,
  • Colangitis (inflamación de los conductos biliares),
  • Neoplasia (cáncer),
  • Rechazo del trasplante.

Dolor de hígado y disnea o respiración jadeante
El dolor al respirar o al toser puede producirse por un aumento de la presión sobre el pulmón ocasionado por:

Dolor de hígado y hombro
Entre las causas se encuentran:

  • Cáncer – también puede provocar dolor de espalda
  • Cálculos biliares
  • Infección e inflamación (hepatitis aguda) con agrandamiento del hígado

Dolor de hígado y lengua blanca
Entre las posibles causas se encuentran:

Aunque muchos piensan que la boca amarga está relacionada con el hígado, en realidad no existe ningún vínculo directo.

Un diagnóstico adecuado del dolor de hígado es importante para empezar un tratamiento lo antes posible y prevenir complicaciones que pueden conducir a la muerte.

Entre las pruebas se encuentran:

  • Análisis de sangre y de orina para controlar los niveles de bilirrubina, enzimas hepáticos (transaminasas GPT y GOT) y alfafetoproteína;
  • Ecografía hepática;
  • Endoscopia hepática;
  • Biopsia hepática.

Estilo de vida
Lo primero que se debe hacer es cambiar de dieta y de estilo de vida.
Hay que renunciar al alcohol y a otros alimentos como la comida picante y grasa, los quesos curados y las bebidas estimulantes como té y café.

Desintoxicación
El hígado es necesario para eliminar las toxinas y ayuda en la digestión. Sin embargo, puede dañarse si se produce una acumulación de productos de desecho que no han sido bien digeridos.
El mejor modo para mejorar la funcionalidad del hígado es la desintoxicación.
Para ello, se debe ayunar durante un día, no comer alimentos picantes o grasos y quitar la pesadez del hígado comiendo verduras y platos simples.
De esta forma, se eliminan los productos de desecho mejorando la digestión y la actividad hepática.

Alimentación y dieta para el dolor de hígado

La dieta es esencial para tratar los trastornos hepáticos.
Muchos médicos y naturópatas recomiendan el ayuno si el paciente no tiene contraindicaciones (embarazo, cáncer de hígado o de páncreas, diabetes, tuberculosis o cáncer avanzado y enfermedades del corazón).
Se recomienda llevar una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Se suele desaconsejar el consumo de cereales, por ser ricos en hidratos de carbono que se acumulan en el hígado, así como de productos lácteos, si bien la medicina convencional no recomienda eliminarlos por completo.

Según la dieta del grupo sanguíneo, se deben comer más proteínas (animales, vegetales, y de pseudocereales como la quinoa y el amaranto).

De acuerdo con la medicina natural y con el higienismo, se debe evitar el consumo de proteínas animales y productos transformados, como los dulces o los alimentos congelados, y comer sobre todo productos no transformados. Se pueden comer algunos alimentos para volver a tener un hígado sano, como por ejemplo:

  • Las verduras de hoja verde (col, calabaza, brotes) y la fruta (papaya, sobre todo) no son alimentos pesados para el hígado y favorecen la desintoxicación.
  • El ajo tiene propiedades antiinflamatorias naturales y antifúngicas, por lo que favorece la digestión y la desintoxicación del hígado.
  • El cardo mariano ayuda a desintoxicar el hígado.
  • El jugo de áloe es una bebida beneficiosa para el hígado.

  1. Deficiencia de acil-CoA deshidrogenasa de cadena larga

¿Cuáles son los síntomas comunes de la enfermedad hepática?

Cuando se diagnostica una enfermedad hepática o hepatopatía, el médico observa los síntomas del paciente y realiza un examen físico. Además, el médico puede solicitar exámenes sangre, enzimas del hígado (hepatograma), una ecografía abdominal, una tomografía computarizada (TC) o una biopsia hepática.

A continuación, se enumeran algunos síntomas comunes de las enfermedades hepáticas, seguidos de una breve descripción:

* cansancio
* ictericia
* colestasis
* agrandamiento del hígado
* hipertensión portal
* ascitis
* encefalopatía hepática

¿Qué es la ictericia?

La ictericia es la coloración amarilla de la piel y de la parte blanca del ojo debido a un nivel de bilirrubina (pigmento biliar) anormalmente alto en el torrente sanguíneo, que luego es excretada a través de los riñones. Los niveles altos de bilirrubina pueden atribuirse a la inflamación, a otras anormalidades de las células del hígado o al bloqueo de los conductos biliares. A veces, la ictericia es causada por la degradación de una gran cantidad de glóbulos rojos, lo cual puede ocurrir en los recién nacidos. La ictericia suele ser el primer signo, y a veces el único, de una enfermedad hepática.

¿Qué es la colestasis?

La colestasis es la disminución o interrupción del flujo biliar. “Cole” hace referencia a la bilis y “estasis” significa “mantener en el mismo nivel”. El flujo biliar puede estar bloqueado dentro del hígado, fuera del hígado o en ambos sitios. Otros síntomas pueden incluir:

* ictericia
* orina oscura
* heces claras
* pérdida de tejido óseo
* sangrado fácil
* picazón
* vasos sanguíneos pequeños visibles en forma de araña en la piel
* bazo agrandado
* líquido en la cavidad abdominal
* escalofríos
* dolor en el tracto biliar o el páncreas
* vesícula biliar agrandada

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Los tipos de cálculos o piedras de riñón más frecuentes son: - Oxalocálcicos, 60% de los casos. Formados por oxalato cálcico. Debidos a una concentración excesiva de calcio en la orina. - Fosfocálcicos, 13%. Consecuencia de algunas.

Un trastorno psicosomático es una alteración física para la cual no se encuentra ninguna causa fisiológica que la origine. Entonces a estos síntomas se los relaciona con algún conflicto psicológico. Es decir, se supone que hay un factor.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo de Koch. Es una enfermedad que en el pasado fue frecuente entre la población debido a deficientes condiciones higiénicas y pobreza social. Hoy en día la enfermedad afecta a 10.

12 Un estudio publicado en Archives of Internal Medicine afirma que la bacteria Helicobacter Pylori (implicada en la mayoría de las úlceras gástricas) reduce la absorción de vitamina B12, por lo que las personas que padecen úlcera pueden ser.

ca Una úlcera péptica es una herida en forma de erosión en el estómago o en el intestino delgado (doudeno) producida por los ácidos estomacales de la digestión. De los factores que pueden provocarla destacan 3: - El uso de medicamentos como los.

La varicela es una enfermedad infantil infecciosa, cuya causa es un herpesvirus. Es muy contagiosa, ya que se transmite por gotitas de saliva suspendidas en el aire. Sin embargo, no suele ser grave. Síntomas: Fiebre ligera de 38ºC seguida.

Las varices son una dilatación permanente de las venas, frecuentemente las de las piernas. Se forman varices cuando hay un fallo de las válvulas de las venas (unos repliegues de membrana que hay en el interior de las venas para impedir que la.

La capacidad fértil de cada persona viene predeterminada por factores genéticos y es modulada a lo largo de la vida por factores biológicos y ambientales.

Evidentemente, son muchos los factores que pueden confluir en una persona y que están relacionados con su fertilidad. Los factores biológicos como la edad o la herencia genética son inamovibles, otros son hoy por hoy desconocidos, pero otros dependen de nuestros hábitos y nuestro estilo de vida y sí que podemos modificarlos, por lo que deben ser tenidos en cuenta por aquellas parejas que buscan ser padres. Entre ellos están, la dieta poco saludable, el tabaco y el alcohol que generan estrés oxidativo mediante la producción de radicales libres y “envejecimiento celular”.

¿Cómo afecta el tabaco a la fertilidad?

Que fumar es malo para la salud ya lo sabemos, lo vemos continuamente en campañas de concienciación y desde hace unos años, en las propias cajetillas de tabaco. Algunos de los riesgos del tabaco para la salud son bien conocidos, principalmente en lo que respecta a las enfermedades cardiovasculares, pulmonares e incluso el cáncer. Pero, ¿somos conscientes de en qué medida afecta este hábito a nuestra salud global?

En lo que a fertilidad se refiere, son evidentes los efectos nocivos del humo del cigarrillo, aunque por lo general las personas fumadoras no los tienen en cuenta. El tabaco y la fertilidad son “enemigos” afectando el tabaco negativamente a la fertilidad tanto femenina como masculina.

“Fumar influye negativamente sobre la fertilidad y puede reducir a la mitad la posibilidad de conseguir un embarazo”

Fertilidad Natural. Numerosos estudios han confirmado que el tabaco es uno de los factores externos que más puede repercutir en la salud reproductiva. Fumar afecta prácticamente a todos los sistemas implicados en el proceso reproductivo y daña el material genético de los óvulos y espermatozoides, por eso la tasa de abortos espontáneos e hijos con defectos en el nacimiento son mayores entre los padres fumadores.

Se estima que las mujeres fumadoras tienen el 50 % menos de probabilidades de concebir y un 13 % de los casos de infertilidad se producen por causa de este tóxico (ASMR: American Society for Reproductive Medicine), un dato sin duda alarmante.

“Según datos de la OMS, un tercio de las mujeres en edad de concebir son fumadoras”

Tratamientos de fertilidad. El tabaco también puede condicionar problemas en los tratamientos de reproducción asistida. En las mujeres se observa una peor calidad de sus ovocitos y de sus embriones, mientras que en los hombres provoca alteraciones en los niveles hormonales que afectan a la cantidad de semen y a la calidad de los espermatozoides y su movilidad. En las parejas que fuman, se necesitan el doble de ciclos para lograr una gestación y las tasas de implantación son más bajas. Así pues, podemos afirmar que los tratamientos de fertilidad tienen peores resultados en parejas en las que al menos uno de los dos miembros fuma.

Tabaquismo pasivo. El impacto de la exposición pasiva al humo del cigarrillo es sólo ligeramente inferior al del tabaquismo activo, dato a tener en cuenta cuando uno de los miembros de la pareja fuma. Por ello, es importante vigilar el entorno en el que se encuentra la pareja de cara a favorecer un ambiente propicio para conseguir un embarazo sin contratiempos.

“El humo de segunda mano o tabaquismo pasivo, también afecta a la fertilidad”

Finalmente, el tabaquismo pasivo también se ha relacionado con el Síndrome de muerte súbita del lactante, ya que aumenta en los hogares donde alguien fuma. Por eso, es muy recomendable dejar de fumar para proteger la salud del futuro bebé.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA), ha clasificado el humo del tabaco como un carcinógeno con efectos nocivos sobre la salud de los adultos fumadores y la de aquellos que se encuentran en su alrededor, especialmente en los niños.

¿Y el tabaco light o bajo en nicotina? Muchos países ya se han planteado prohibir este tipo de tabaco, ya que induce a pensar que es más sano. Los especialistas afirman que, aunque contenga menos nicotina, los fumadores de este tipo de cigarrillos suelen dar caladas más profundas y apuran más los cigarrillos, con lo que la absorción de nicotina acaba siendo la misma.

Datos sobre el tabaco en la mujer. Cada vez hay más mujeres que fuman desde edades muy tempranas, si a ello sumamos el retraso en la edad de la maternidad y el envejecimiento prematuro del ovario, los problemas de fertilidad están asegurados.

El grado del daño depende de la cantidad y el período de tiempo durante el cual la mujer ha fumado.

Afecta especialmente a las mujeres, puesto que nacemos con un número de óvulos determinado que irá disminuyendo progresiva e inexorablemente durante la vida y el tabaco acelera la pérdida de óvulos y adelanta en varios años el momento de la menopausia, disminuyendo así los años de vida potencialmente reproductiva. El impacto de los cigarrillos sobre la reserva ovárica se constata por la edad más temprana en que las mujeres fumadoras tienen la menopausia.

Se ha demostrado que los componentes del humo de los cigarrillos interfieren en la capacidad de las células del ovario para producir estrógenos y hace que los óvulos de la mujer (ovocitos) sean más propensos a las anomalías genéticas, además disminuye la receptividad del endometrio y como consecuencia favorece la aparición de abortos involuntarios; efecto directamente relacionado con la cantidad de cigarrillos consumidos. Cuantos más cigarros se fumen al día mayor será la probabilidad de tener un aborto, un estudio de la Universidad de Osaka (Japón) establece que se duplica la tasa de abortos si se consumen en torno a 20 cigarrillos/día.

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en la mujer. El 30% de las mujeres fumadoras presentan peor calidad ovocitaria, anomalías cromosómicas y embarazos ectópicos. La nicotina afecta al proceso de maduración de los folículos de los ovarios y ello se traduce en peores parámetros en los procesos de fecundación ‘in vitro’.

Datos sobre el tabaco en el varón. Aunque los efectos del tabaquismo sobre la fertilidad masculina no son concluyentes, los efectos nocivos del humo pasivo en la fertilidad de las parejas femeninas y las pruebas de que el tabaquismo afecta negativamente la calidad del esperma sugieren que el consumo de tabaco en los hombres debe ser considerado como un factor de riesgo de infertilidad.

Los hombres que fuman tienen un menor recuento de espermatozoides, menor motilidad y mayores anomalías en la forma y función de los espermatozoides. A ello se suma la posibilidad de padecer disfunción eréctil.

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en el varón. El tabaco puede originar problemas en el semen y fragmentación del material genético (ADN) de los espermatozoides, reduciendo capacidad para fertilizar los óvulos y la calidad embrionaria si ésta se produce, y al igual que en la mujer de forma dosis dependiente.

De todas maneras, el estudio subraya algo importante: Muchas personas adictas al alcohol tienen una biología única, ellos son vulnerables al alcohol de una manera que otros no lo son.
Estas palabras tienen especial significado para los hijos de los alcohólicos, especialmente para aquellos adictos al alcohol. El alcoholismo es una enfermedad familiar que a veces saltea generaciones.

Está siendo cada vez más claro que las diferencias en la sensibilidad al alcoholismo existen, pero no por razones “morales”, sino por razones genéticas.

Es importante enfatizar que estos factores genéticos que tienen que ver con diferencias metabólicas, no son en sí patológicos. Solo se hacen manifiestos cuando se consume alcohol y son importantes sólo porque el consumo de esta sustancia es parte permanente de nuestra cultura. Sólo la bebida alcohólica les da un significado. No hay una justificación para creer que es una “genética superior” la de aquellos que beben y no son alcohólicos. Sólo son más afortunados.

Esta perspectiva termina con la idea de que los alcohólicos simplemente pierden la voluntad para controlar la bebida. Tratar a los alcohólicos como malas p-ersonas no nos ayuda a entender por qué se vuelven adictos. Los alcohólicos, en sus comienzos, no beben de una manera diferente a los demás. Tienen las mismas razones y las mismas intenciones. Sólo que los alcohólicos quedan “enganchados” y sus amigos no.

Explicar el alcoholismo como un síntoma de una enfermedad mental también fracasó. Hace 30 años estábamos convencidos de que el alcoholismo era un síntoma de un desorden psicológico o emocional. Este era un mal modelo.

Los alcohólicos no son ni malos ni locos. Ellos viven con una realidad física que recién estamos empezando a comprender.

Publicado por el equipo de Bupa de información sobre la salud, octubre de 2011.

Esta hoja informativa está destinada a quienes padecen de cirrosis inducida por alcohol, o a quienes desean informarse sobre el tema.

La cirrosis es una enfermedad en la cual el tejido sano del hígado es reemplazado por tejido cicatrizal que, con el tiempo, impide que el hígado funcione correctamente. La cirrosis inducida por alcohol (también conocida como cirrosis alcohólica) es el término que se usa para describir la cirrosis que ha sido causada por beber cantidades excesivas de alcohol, generalmente, durante muchos años.


En la cirrosis, las células sanas del hígado son gradualmente reemplazadas por tejido cicatrizal en un proceso llamado fibrosis. Si esto ocurre, el tejido del hígado, que debería ser liso, se torna noduloso y duro. La cirrosis inducida por alcohol hace referencia específicamente a la cirrosis causada por beber alcohol. La cirrosis puede también ser causada por infecciones hepáticas, como hepatitis B y C y por algunas enfermedades hereditarias del hígado.

La cirrosis es el tipo más grave de un conjunto de enfermedades hepáticas relacionadas al consumo de alcohol. Si usted bebe cantidades excesivas de alcohol, puede contraer enfermedades como enfermedad del hígado graso o hepatitis (inflamación del hígado). La enfermedad simple de hígado graso generalmente puede revertirse al dejar de beber. Las personas que siguen bebiendo en exceso corren riesgo de desarrollar un tipo más grave de enfermedad hepática, como hepatitis o cirrosis.

La cirrosis se clasifica como compensada o descompensada. Si tiene cirrosis compensada, su hígado generalmente puede soportar el daño y continuar realizando la mayoría de las funciones importantes. La mayoría de las personas con cirrosis compensada tienen pocos síntomas o ninguno. Sin embargo, sin tratamiento, es probable que desarrolle cirrosis descompensada (aunque esto puede llevar muchos años). Si tiene cirrosis descompensada, generalmente tendrá síntomas y complicaciones graves.


Es posible que en las primeras etapas de la cirrosis no tenga ningún síntoma y su médico haya detectado signos de daño en el hígado mediante un análisis de sangre de rutina. Los primeros síntomas pueden incluir:

  • pérdida de apetito
  • náuseas y vómitos
  • picazón en la piel
  • pérdida de peso

Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, los síntomas pueden incluir:

  • color amarillento en la piel y/o en la parte blanca de los ojos (esto se llama ictericia)
  • hinchazón del abdomen (barriga) y piernas
  • pérdida de tejido muscular
  • aparición de vasos sanguíneos con forma de araña en la piel
  • hematomas y hemorragias que aparecen con facilidad
  • vómitos de sangre o sangre en las heces (de apariencia negra alquitranada y de olor desagradable)
  • confusión o falta de memoria
  • alta temperatura (fiebre) debido a una infección (es más probable que contraiga ciertas infecciones si tiene cirrosis)
  • cambios sexuales – si es hombre, podría notar que tiene menos vello corporal, testículos más pequeños (atrofia testicular) y más tejido mamario (ginecomastia); si es mujer, podría tener períodos irregulares

La cirrosis no siempre es la causa de estos síntomas, pero si los tiene, consulte a un médico.
Si vomita sangre, sus heces son negras o tiene fiebre, debe buscar atención médica urgente.


El tejido cicatrizal puede restringir el flujo de sangre al hígado, provocando una acumulación de presión en la vena que lleva sangre desde el intestino hasta el hígado (vena porta). A esto se lo conoce como hipertensión portal. A medida que aumenta la presión, la sangre trata de encontrar otra vía hacia el corazón sin pasar por el hígado y expande las venas en la pared del estómago y del esófago. Estas venas expandidas (llamadas várices) pueden sangrar lentamente, causando anemia (una afección en la que hay muy pocos glóbulos rojos en la sangre o no hay suficiente hemoglobina en la sangre). Además existe riesgo de que las várices sangren intensamente y necesite tratamiento de emergencia.

La cirrosis puede derivar en insuficiencia hepática. Esto es cuando el hígado deja de funcionar como debería. También puede causar insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal) y daño cerebral (encefalopatía).

Si tiene cirrosis, es más probable que desarrolle cáncer de hígado.


Una de las muchas funciones del hígado es procesar el alcohol que usted bebe. El hígado puede controlar cierta cantidad de alcohol pero si bebe mucho y con regularidad, puede forzarlo en exceso.

Su hígado generalmente puede repararse y regenerarse solo. Pero si las células están muy dañadas, el tejido hepático puede quedar cicatrizado permanentemente A medida que se acumula el tejido cicatrizal, el hígado no puede funcionar con la misma eficacia. Entonces tendrá menos capacidad para procesar sustancias químicas y medicamentos, lo que puede causar la acumulación de sustancias nocivas (toxinas) en su cuerpo. El daño al hígado se produce gradualmente con el paso de los años hasta que deja de funcionar correctamente.

La cirrosis inducida por alcohol generalmente es provocada por beber demasiado durante muchos años. No hay una cantidad específica de alcohol que cause cirrosis; las cantidades que pueden causar daño varían según la persona. En general, cuanto más alcohol beba, más probabilidad tendrá de contraer cirrosis inducida por alcohol. No solo afecta a las personas que tienen una adicción al alcohol. Si es bebedor social o bebedor excesivo episódico, también tiene altas posibilidades de contraer cirrosis.

Su médico le hará preguntas sobre los síntomas y le examinará. También puede preguntarle acerca de su historial médico. Su médico podrá remitirlo a un médico hepatólogo (un médico que se especializa en las enfermedades del hígado).
Es posible que necesite una o más de estas pruebas:

  • Análisis de sangre, incluyendo una prueba de función hepática para ver cómo funciona su hígado.
  • Estudios por imágenes como TAC o IRM.
  • Biopsia del hígado, donde se extrae una pequeña porción de hígado con una aguja fina y se examina bajo un microscopio para ver si el tejido está dañado.

Si su médico cree que usted tiene várices en su esófago o estómago, podría tener que hacerse una gastroscopia. Una gastroscopia es una prueba que le permite al médico observar su esófago y estómago mediante el uso de una cámara telescópica delgada y flexible, similar a un tubo, que se llama endoscopio.
Tenga presente que la disponibilidad y el uso de estas pruebas específicas pueden variar de un país a otro.

El daño hepático causado por la cirrosis no se puede revertir pero usted puede evitar mayores daños. La mejor forma de hacerlo es dejar de beber alcohol. Si tiene dificultades para dejar de beber, hable con su médico. Podrá ayudarle de varias maneras, por ejemplo, puede recomendarle participar en grupos de apoyo.

Su médico o dietista pueden asesorarle con respecto a su dieta y a complementos nutricionales ya que es importante evitar la desnutrición.

Medicamentos

Su médico puede recetarle medicamentos para aliviar los síntomas. Por ejemplo, si tiene hipertensión portal puede recetarle un medicamento betabloqueador para reducir el riesgo de hemorragia. O si tiene hinchazón abdominal, puede recetarle un diurético (pastillas de agua) para ayudarle a eliminar el líquido de su abdomen.

Ante la sospecha de que esa tumoración sea hidatídica o exista clínica sugestiva especialmente en zonas endémicas (¡ojo a las crisis de urticaria inexplicable unidas a dolor abdominal!), se debe realizar un estudio analítico que debe comprender un hemograma y pruebas inmunológicas (anticuerpos contra el gusano de la hidatidosis) que nos darán el diagnóstico biológico de hidatidosis. En el hemograma, suele existir un aumento de las cifras de leucocitos eosinófilos por encima del 5% (eosinofilia). El test de hemaglutinación y el test ELISA, constituyen las pruebas inmunológicas de mayor especificidad y sensibilidad.

El estudio diagnóstico debe completarse con la realización de una ecografía si no se había realizado previamente y de una TAC abdominal, que nos permitirán confirmar la hidatidosis y nos proporcionarán datos valiosos sobre situación, compromiso vascular, diseminación secundaria, quistes asociados o contenido del quiste, aspectos de gran interés a la hora de planificar una estrategia terapéutica adecuada. La resonancia magnética (RM), también aporta datos muy precisos en este sentido.

¿Cómo se trata la hidatidosis?

Se trata de una enfermedad de tratamiento quirúrgico. El tratamiento médico tiene interés sólo como preparación preoperatoria y como complemento postoperatorio, especialmente si ha habido una diseminación en el peritoneo. Se utiliza el albendazol, en tres tandas de cuatro semanas de tratamiento, con un descanso entre ciclos de dos semanas. No debe administrarse en embarazo y lactancia y debe asociarse a anovulatorios en mujeres en edad fértil por ser teratógeno. Es necesario hacer un control analítico para controlar las transaminasas, que suelen elevarse durante el tratamiento.

Como decíamos, el tratamiento de elección es la intervención quirúrgica. Únicamente los quistes pequeños, calcificados y con pruebas biológicas negativas pueden dejarse sin operar, así como aquellos pacientes en los que exista una contraindicación quirúrgica formal por procesos generales, en los que se debe recurrir al tratamiento médico con control evolutivo. La finalidad de la intervención es la eliminación completa del parásito y de las lesiones que ha producido, todo ello de la manera menos agresiva posible para evitar una alta tasa de complicaciones en una enfermedad que es benigna.

La vía de abordaje debe ser amplia para permitir una correcta exploración del quiste y su órgano hospedador, así como de toda la cavidad torácica o abdominal. Antes de proceder al tratamiento del quiste, es necesario aislarlo y protegerlo mediante compresas empapadas en una sustancia escolicida, evitando así derrames y vertidos incontrolados que puedan producir siembras secundarias.

Por lo que respecta a las técnicas a realizar, lo ideal es extirpar el quiste completo con su adventicia. Esto se conoce como quistorresección, que puede ser cerrada (quiste entero sin vaciar) o abierta (quiste vaciado previamente por punción). Así como esta técnica se realiza fácilmente en el pulmón (técnica de Pérez Fontana), no siempre se puede llevar a cabo en el hígado, especialmente en quistes centrales o profundos por su relación con estructuras vasculares importantes, que podrían desencadenar hemorragias cataclísmicas. En estas situaciones, tras puncionar, vaciar y esterilizar la cavidad con un escolicida, no queda otro remedio que realizar una periquistectomía parcial, es decir quitar parte de la adventicia que rodea al quiste, dejando su porción más profunda y peligrosa. Incluso en ocasiones ni siquiera puede quitarse algo de adventicia, teniendo que plicar la cavidad residual (hacer un pliegue) sobre un tubo de drenaje (tunelización). En estos casos de tunelización o resección parcial de la adventicia, es necesario buscar, localizar y suturar las fístulas biliares si es que existen, para evitar fugas en el postoperatorio. En ocasiones, por razones de vecindad, es obligado extirpar también la vesícula biliar.

¿Puede reproducirse un quiste hidatídico?

Sí, y ello puede ser debido a varios factores entre los que destacan los siguientes: En las técnicas sin resección de la adventicia o si ha sido parcial, puede ocurrir que si ha habido vesiculación exógena, es decir, con formación de vesículas hacia fuera y no hacia dentro del quiste como es habitual, alguna de ellas quede sin extirpar y sea causa de recidiva. Lo mismo ocurre en casos de quistes multivesiculares en los que una pequeña vesícula pueda quedar alojada en un recoveco de una adventicia anfractuosa, creciendo posteriormente y recidivando el quiste. Estas posibilidades constituyen el argumento principal de los que defienden las técnicas radicales, mucho más agresivas y peligrosas, aunque la tecnología actual gracias al bisturí ultrasónico, la ecografía durante la operación y el bisturí de argón, reduzca sus complicaciones de una forma notoria.

28 de julio de 2013 | 3:55 pm

Los virus A, B, C, D y E de la hepatitis representan un gran riesgo para la salud mundial, sin embargo, la hepatitis C es una enfermedad silenciosa hasta que se presentan complicaciones como cirrosis, principal causa de trasplante hepático.

Ante esta enfermedad de salud pública se celebra cada 28 de julio el Día Mundial de la Hepatitis, jornada establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de fomentar la toma de conciencia sobre las hepatitis virales y las enfermedades que se desencadenan.

En esta oportunidad, la jornada mundial brindará la posibilidad de enfocarse en medidas específicas, como el fortalecimiento de la prevención, la detección y el control de las hepatitis virales y las enfermedades conexas. Por otra parte, se impulsará la ampliación de la cobertura de vacunación contra la hepatitis B y su integración en los programas nacionales de inmunización.

Según la OMS, entre 130 y 170 millones de personas en el mundo se encuentran infectadas con el virus de la hepatitis C, y más de 350,000 mueren cada año como consecuencia de enfermedades hepáticas relacionadas con la hepatitis C, un virus que se transmite principalmente a través del contacto con sangre infectada.

La OMS indica que, luego de la infección inicial con el virus de la hepatitis C, cerca del 80 por ciento de las personas no manifiestan síntomas. Cuando éstos aparecen en una persona con la infección crónica, puede ser indicio de una enfermedad hepática avanzada. Se estima que los síntomas de la hepatitis C crónica pueden tardar hasta 30 años en desarrollarse, tiempo durante el cual, el daño hepático puede producirse en forma silenciosa. Se trata de una enfermedad silenciosa hasta que se presentan las complicaciones tardías. La infección por hepatitis C puede derivar en serias complicaciones como la cirrosis o el cáncer de hígado.

Muchas personas con hepatitis C no experimentan síntomas durante la fase aguda de la infección, por lo que no saben que están infectadas. No obstante, el virus puede detectarse en la sangre mediante pruebas de laboratorio. En el marco del Día Mundial de la Hepatitis es clave el reforzamiento de la prevención, la detección y el control de las hepatitis víricas y las enfermedades conexas.

La infección por el virus de la hepatitis C puede producir síntomas que van desde una enfermedad leve que dura sólo algunas semanas, hasta una enfermedad crónica y de por vida que puede derivar en una cirrosis o un cáncer de hígado.

Datos de la OMS muestran que estadísticamente entre el 60 y 70 por ciento de las personas con infección crónica presentan enfermedad hepática crónica; entre el 5 y 20 por ciento desarrollan cirrosis, y entre el 1 y 5 por ciento de los casos mueren como consecuencia de cirrosis o cáncer hepático.

El tratamiento de la hepatitis C busca eliminar el virus, reducir los síntomas de la enfermedad y evitar sus complicaciones. Actualmente, el tratamiento estándar para la infección por virus de la hepatitis C es el uso combinado de dos medicamentos. Si bien esta enfermedad en general se considera como curable, no lo es para una gran cantidad de personas.

Afortunadamente, en la actualidad los avances científicos y los adelantos en investigación han permitido obtener nuevos antivirales orales que, en combinación con el tratamiento estándar, actúan contra la infección causada por el virus de la hepatitis C.

El futuro parece muy prometedor con respecto a la obtención de fármacos orales específicos contra el virus de la hepatitis C que sean más eficaces y mejor tolerados, según información publicada por la OMS.

Se trata de una enfermedad crónica e irreversible de hígado secundaria a una agresión externa. Se caracteriza porque la arquitectura normal del hígado se altera progresivamente como consecuencia de una cadena de eventos cuyo inicio es la aparición de inflamación. Su mantenimiento en el tiempo conduce a la aparición de bandas de tejido fibroso que tienden a unirse formando nódulos. De esta manera la arquitectura del hígado se altera, las células hepáticas dejan de realizar sus funciones (insuficiencia hepática) y los vasos sanguíneos se distorsionan. La sangre no puede circular normalmente por el hígado, aumenta la presión en la circulación prehepática y la sangre busca otros circuitos para completar su ciclo habitual (fenómeno de escape). Como consecuencia de estos dos fenómenos: insuficiencia hepática y alteración de la circulación sanguínea hepática, aparecen las manifestaciones clínicas de esta enfermedad.

La cirrosis hepática es una enfermedad de etiología variable, además es bastante frecuente en el mundo y posiblemente dependa de factores individuales en regiones diferentes. Existen algunos estudios donde la incidencia varía entre el 7 % y el 10 % de la población general, y muchos pacientes no saben que la padecen, hasta que sufren una descompensación y entonces se hace evidente.

La edad de aparición también varía generalmente. Se la detecta hacia la cuarta o quinta década de la vida y aunque es infrecuente encontrarla en niños o jóvenes, también existen. Datos epidemiológicos han demostrado que es más frecuente en el sexo masculino y esto quizás dependa de que los varones sean más proclives a beber en dosis mayores que las mujeres.

  • Temperatura.
  • Indegestión.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Ictericia(enfermedad del hígado que produce una coloración amarilla).
  • Ascitis(líquido en la cavidad abdominal).
  • Anemia.
  • Inflamación del hígado.
  • Problemas de la vesícula biliar.
  • Pérdida del apetito.
  • Vómito con Sangre.
  • Encefalopatía o cambios del estado de conciencia, los que pueden ser sutiles (confusión) o profundo (coma).
  • Virus de hepatitis B, hepatitis C, y hepatitis D.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Hígado graso no alcohólico (también llamada esteatohepatitis no alcohólica): Condición frecuente en la población general, asociada a diabetes y obesidad.
  • Enfermedades hereditarias o congénitas como:
    • Hemocromatosis, en la cual se acumula hierro dentro del hígado dañado el tejido.
    • La enfermedad de Wilson, la cual es causada por una alteración en el transporte del cobre, acumulándose en el hígado y en otros tejidos.
  • Ausencia de proteínas específicas o enzimas para metabolizar diferentes substancias en el hígado, como la deficiencia de alfa 1-antitripsina.
  • Reacción severa a drogas o medicamentos.
  • Exposición prolongada a agentes tóxicos en el medio ambiente.
  • Ciertas enfermedades del corazón (insuficiencia cardíaca).
  • Obstrucción prolongada del conducto biliar, como la colangitis esclerosante.

La historia clínica, examen físico y las técnicas radiológicas, generalmente la ecografía abdominal, son las herramientas habituales para realizar el diagnóstico. Con frecuencia es además necesario realizar una biopsia del hígado (toma de una muestra de tejido hepático mediante una punción) con el objetivo de examinarlo microscópicamente y poder asegurar el diagnóstico y, en muchas ocasiones, determinar su causa, lo que permitiría eventualmente implementar tratamientos que, aunque se trate de una enfermedad irreversible, pueden enlentecer o detener la evolución de esta enfermedad.

  • Várices esofágicas sangrantes.
  • Hipertensión portal.
  • Encefalopatía hepática.
  • Confusión mental.
  • Coma.
  • Retención de líquidos abdominales (ascitis) e infección del líquido (peritonitis bacteriana).
  • Sepsis.
  • Cáncer hepático (carcinoma hepatocelular).
  • Insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal).

El tratamiento en esta etapa y con adherencia adecuada a las recomendaciones de su médico puede llevar a una mejoría de los síntomas, con lo que el paciente puede llevar una vida y actividades normales.

Cuando la cirrosis no es descubierta a tiempo, el pronóstico puede ser menos favorable con respecto a tener una mejoría y las complicaciones como la ascitis y la hemorragia son más frecuentes.

  • Evite el uso de bebidas alcohólicas. El alcohol destruye las células del hígado.
  • El grado de regeneración de las células del hígado varia de persona a persona. Un daño previo al hígado por virus desconocidos o sustancias químicas pueden afectar el proceso de regeneración.
  • Tome precauciones al usar productos químicos.
  • El hígado tiene que procesar mucho compuestos químicos que no existían en el pasado. Se necesitan más investigaciones para determinar el efecto de estos compuestos.
  • Cuando use productos químicos en su trabajo, al limpiar su casa o al trabajar en el jardín tome las siguientes precauciones:
    • Asegúrese de que haya buena ventilación.
    • Use el producto siguiendo las instrucciones.
    • Nunca mezcle substancias químicas.
    • Evite el contacto de estas substancias con su piel, pues se pueden absorber a través de ella y lávese prontamente si esto ocurre.
    • Evite inhalar substancias químicas.
    • Use ropa que lo proteja.
  • Busque ayuda médica.
  • Manténgase bajo cuidado médico si desarrolla una hepatitis viral hasta que su mejoría esté asegurada.
  • El hígado es un órgano grande, con gran reserva funcional, capaz de seguir desempeñando sus funciones vitales aunque esté dañado. También tiene la capacidad de repararse a sí mismo en cierto grado. Las células que mueren pueden se reemplazadas por otras nuevas. Si la causa de la cirrosis puede ser eliminada, estos factores ayudan a tener cierta mejoría y a desempeñar una vida normal.

Consulta siempre a tu doctor o profesional médico. La medicina no es una ciencia exacta y pueden existir distintas versiones y opiniones sobre un mismo tema, nosotros no favorecemos ninguna opinión sobre otra, solamente te presentamos las opciones para que hagas tus propias decisiones mejor informado/a. No te automediques.

DEPARTAMENTO DE GASTROENTEROLOGIA
FACULTAD DE MEDICINA
Pontificia Universidad Católica de Chile

¿Qué es la enfermedad de Crohn?

La enfermedad de Crohn es una enfermedad del sistema gastrointestinal que forma parte de las denominadas enfermedades inflamatorias intestinales. Esta enfermedad puede afectar cualquier parte del tubo digestivo y tiende a tener un compromiso segmentario o “salteado”. Las zonas más frecuentemente comprometidas son el intestino delgado distal (íleon), el colon y la región perianal. En esta enfermedad se produce una inflamación de toda la pared del tubo digestivo, la que se evidencia por una pared inflamada (enrojecida), con presencia de erosiones, aftas, úlceras, estenosis (estrechez) o perforaciones del intestino manifestadas por fisuras, fístulas o abscesos.

¿Cuál es la causa de la enfermedad de Crohn?

La causa de la enfermedad de Crohn es desconocida y probablemente multifactorial, en la que pueden influir factores genéticos o hereditarios, factores ambientales como el tabaco, las infecciones gastrointestinales, medicamentos como los anticonceptivos o los antinflamatorios, asociado a una respuesta de defensa (inmune) del organismo alterada. Los factores psicológicos o emocionales y de la dieta podrían también en algunas personas jugar un papel aunque la evidencia científica a este respecto no es categórica.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Crohn?

Los principales síntomas de la enfermedad de Crohn son la presencia de dolor abdominal y diarrea la que puede ser líquida o estar acompañada de sangre y mucosidad. Junto a esto otros síntomas frecuentes son el malestar general y la presencia de fiebre. El dolor abdominal puede ser cólico o permanente y en ocasiones pueden ser debidas a obstrucciones del intestino. Un sitio de compromiso de esta enfermedad es la región adyacente al ano en la que puede haber fisuras, fístulas o abscesos perianales. Es frecuente la existencia de síntomas en órganos fuera del intestino. Es importante señalar que existen otras enfermedades intestinales diferentes de la enfermedad de Crohn que pueden tener síntomas y presentaciones similares.

¿Es curable la enfermedad de Crohn?

Como la causa se desconoce no existe una terapia que pueda curar esta enfermedad y por lo tanto tiende a tener un curso crónico. Sin embargo, para la mayoría de los pacientes los tratamientos farmacológicos disponibles permiten mantener completamente inactiva la enfermedad y por lo tanto los pacientes con esta enfermedad pueden en general desarrollar una vida absolutamente normal. La cirugía esta indicada frente a las complicaciones de la enfermedad de Crohn.

b) Aparición de una parálisis acompañada de sensación de hormigueo y adormecimiento.

A. Ventilación mecánica para evitar el fallo respiratorio.

B. Aplicación de corticoesteroides, los inmunosupresores o el cambio de plasma.

La recuperación se inicia de manera espontanea y continua a lo largo de las semanas o meses siguientes. Si el enfermo recibe los cuidados adecuados la mortalidad disminuye en un 5% y las posibilidades de recuperación sin secuelas son altas.

Enfermedad infantil que se caracteriza:

v Fiebre alta, erupción cutánea, adenopatías cervicales (inflamación de ganglios cervicales) y dolor de las articulaciones.

v Inflación de las arterias coronarias.

Se desconoce su causa y no existe tratamiento específico. La administración precoz de aspirina puede reducir el riesgo de afectación del corazón.

Es una anomalía cromosómica que afecta solamente a los hombres y ocasiona hipogonadismo. Es una alteración genética que se desarrolla por la separación incorrecta de los cromosomas homólogos durante la meiosis que dan lugar a los gametos de uno de los progenitores, también se puede dar en las primeras divisiones del cigoto.

Las afectaciones presentan un cromosoma x supernumerario lo que conduce a un fallo testicular primario con infertilidad. Este síndrome es frecuente, se estima que la mitad de los productores 47, XXY se abordan de manera espontanea. La presencia de un cromosoma x extra en el factor fundamental.

Ø Dismorfia facial discreta

Ø Malformaciones en los genitales

Ø Vello pubiano disminuido

Ø Mayor acumulación de grasa subcutánea

Ø Retraso del lenguaje, lectura y comprensión

Ø Trastornos emocionales, ansiedad, depresión,…

Ø Disminución de testosterona

Ø Menor volumen testicular y aumento de su consistencia

Ø Gonadotrofinas elevadas en la pubertad

Ø Disminución de células genitales

Ø Los hombres pueden presentar “XXY” (Tendencia a la feminización: los testículos son pequeños y pueden desarrollarse pechos, además presenta retraso mental) o “XYY” (Son muy altos y con bajo coeficiente intelectual, además son antisociables y agresivos).

Es un conjunto de manifestaciones clínicas entre las que se incluyen la presencia de un vértigo de repetición acompañado de acufenos (ruidos anormales percibidos por el enfermo en uno o ambos oídos) y sordera progresiva.

No se conoce con exactitud las causas de esta enfermedad. Es mas frecuente en pacientes de 40 y 50 años de edad, aunque también puede afectar a jóvenes y ancianos.

o Sensación de inestabilidad

o Presencia de un ruido de fondo en el oído

El tratamiento de la enfermedad es difícil en la medida de que la etilogia es desconocida.

SINDROME DE CORNELIA DE LANGE.

Es un trastorno malformativo múltiple congénito (se da en el cromosoma 5).Se determina por sus características faciales en asociación con retraso del crecimiento pre y postnatal, retraso mental variable y anomalías de las partes superiores-

Los síntomas se pueden mostrar en el nacimiento o a muy temprana edad.

Bajo peso al nacer aproximadamente debajo de 2.200g

Crecimiento retardado, baja estatura y cabeza pequeña

Cejas que se unen en medio.

Visita al doctor si notas que las áreas mencionadas se tornan amarillentas.

Cambios en el color de la orina

Si te das cuenta de que la orina toma un color más oscuro de lo normal, así como anaranjada, ámbar o café, puede ser un signo de daños en el hígado.

Sin embargo, la orina oscura puede ser causada por otros varios factores, como efectos secundarios de antibióticos, una infección al tracto urinario, tomar suplementos de vitamina B, deficiencias enzimáticas, deshidratación y problemas a los riñones.

Cuando el hígado no es capaz de eliminar bilirrubina a través de los riñones, el color de la orina cambia.

Consulta inmediatamente a un doctor si notas que la apariencia de tu orina se vuelve oscura.

Cambios en el área abdominal

Otro signo de daños al hígado es cuando sientes cambios en el abdomen, por ejemplo, hinchazón. Médicamente, estos síntomas se relacionan con un problema llamado “ascitis”.

La ascitis es una acumulación de fluido en la cavidad abdominal, la cual sucede debido a una enfermedad avanzada del hígado o cirrosis. También puede ser causada por otros desórdenes que no corresponden al hígado.

Si sientes algunos cambios en el abdomen, lo mas recomendable que puedes hacer es consultar al doctor.

Como ayudar al hígado?

– Beber diariamente infusiones de: romero, boldo, ajenjo, ruda (las últimas 2 en pequeñas cantidades). Idealmente 3 veces al día 1 hora antes o después de las comidas. Recomendamos especialmente el romero.

– Bebe mucha agua. Mínimo 1 litro al día.

– Evita la comida chatarra, las bebidas gaseosas, los productos lácteos y el azúcar blanca refinada. Lo peor para el hígado son las frituras.

– Consume alimentos ricos en vitamina C: limón, cúrcuma, betarraga (remolacha), paltas (aguacates), brócoli.

– Evita el alcohol y los cigarrillos.

– Consume menos proteína animal y sal. Preferir carnes blancas (Pavo, pescado, etc.)

– Hacer ejercicio, correr, caminar, nadar, etc.

Una insuficiencia hepática crónica -aunque sea asintomática e incluso aparezcan valores correctos en las analíticas- puede provocar importantes alteraciones en casi todo el cuerpo sin que los médicos se den cuenta de que esos síntomas sin aparente relación pueden deberse a una misma causa. José María Cardesín, experto en Medicina Tradicional China, afirma de hecho que puede ser el origen de taquicardias, hipotensión, mareos, disnea de esfuerzo, falta de concentración, pérdida de memoria, alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, depresión, migrañas, caída del cabello, alteraciones de la visión, piernas pesadas, varices, hemorroides, hernia de hiato, úlcera gástrica, acidez, anemia, cansancio, osteoporosis, intoxicación celular y cáncer. Y que por tanto muchas veces carece de sentido tratar esos síntomas aisladamente. Nos lo explica en el siguiente artículo.

Para la Medicina Tradicional China existen en el cuerpo cinco sistemas cuyas alteraciones serían las responsables de prácticamente todas las enfermedades que padece el ser humano. Es decir, según sus postulados cualquier tipo de patología se genera por la anomalía de uno de esos cinco sistemas. Cada uno de los cuales comanda determinadas partes del cuerpo provocando alteraciones que, desde el punto de vista convencional de la medicina alopática, guardan poca o ninguna relación entre sí. Ello implica pues, para el concepto oriental, que la causa o etiología real de muchas enfermedades es la misma y, directa o indirectamente, procede de un único sistema alterado.
Esos cinco sistemas son:

a) El hepático.
b) El digestivo (comprende estómago, bazo y páncreas).
c) El cardiocirculatorio.
d) El respiratorio y excretor (comprende pulmón y colon).
e) El renal (comprende el aparato urogenital).

En suma, para la Medicina Tradicional China cuando cualquiera de esos sistemas resulta afectado se producen diversos síntomas que no parecen tener relación entre ellos y, por tanto, en la Medicina convencional o alopática son tratados normalmente por diferentes especialistas. Para los médicos orientales, sin embargo, la causa primera de todos esos síntomas es común y la solución, si la hay, es única.

Con el tiempo y la cronicidad esos 5 sistemas -cada uno de los cuales provoca diferentes “enfermedades”- se afectan entre ellos y la alteración de uno acaba alterando a otro y luego a otro… y así sucesivamente complicando el cuadro inicial hasta llegar a las enfermedades degenerativas y de difícil tratamiento pues la posible curación pasa ya por recuperar todos los sistemas afectados. Y contemplando siempre la relación entre los mismos.

Por otra parte, cada uno de esos sistemas se corresponde con sus propios tejidos secundarios, órganos sensitivos, coloración alterada de la piel, reacciones psíquicas o emocionales, tolerancia a ciertos sabores, actitudes posturales, etc.

Pues bien, voy a exponer en este artículo parte de los procesos que puede desencadenar una insuficiencia hepática crónica -aunque sea asintomática a nivel local e incluso se presenten valores correctos en las analíticas- ya que –admitiendo ese punto de vista- puede ser la causa de toda una serie de importantes alteraciones a muy diversos niveles.

Comenzaré diciendo que hace ya años, gracias a la práctica clínica, tomamos conciencia un día en consulta de la gran cantidad de pacientes que sufrían litiasis biliar (es decir, arenilla o piedras en la vesícula) por lo que decidimos desarrollar un método de drenaje que limpiara la vesícula de arenillas y fangos de pequeño tamaño que son los más corrientes. Lo logramos pero, para nuestra sorpresa, comprobamos que al poco tiempo ¡reaparecían! Al principio pensamos en depósitos procedentes del colédoco pero luego nos dimos cuenta de que procedían del hígado y que es en él donde realmente se fabrican las litiasis “biliares” por filtración de parte de la sangre venosa que asciende por el sistema porta. Y es que a pacientes operados de vesícula biliar les habíamos encontrado abundante arenilla en las heces cuando años más tarde de la operación se les drenó el sistema hepático. Y eso significaba que estaban retenidas en algún lugar. Evidentemente en el hígado porque carecían de vesícula.

¿Qué efectos causa esa arenilla en el hígado? Pues una insuficiencia hepática crónica, casi siempre sin síntomas hepáticos pero que produce frecuentemente su inflamación. ¿Y qué causas pueden afectar al hígado y, por tanto, agravar dicha insuficiencia? El consumo excesivo de grasas, alcohol y tabaco, las medicaciones agresivas, la ingesta de tóxicos… Y en cuanto a la alimentación se refiere determinados parásitos que al formar colonias en intestino e hígado ensucian el órgano afectado. Sin olvidar los nervios, el estrés, los disgustos y todas las emociones que propician un estado de irritabilidad o ira ya que trastornan el sistema hepático. Recordemos que la ira es consustancial al hígado según la Medicina Tradicional China; basta en ese sentido recordar la violencia que se genera en los alcohólicos y en los enfermos hepáticos crónicos. Agregaremos que también pueden afectarle negativamente los esfuerzos musculares desacostumbrados o excesivos pues el hígado rige la musculatura y los tendones y es un reservorio de glucógeno, alimento de estas estructuras.

EL SÍNDROME HEPÁTICO Y SUS CONCOMITANCIAS

En el caso de inflamación hepática -hecho muy frecuente y crónico con habituales altibajos según la intensidad del elemento desencadenante- se produce una estenosis (estrechamiento) del sistema porta con una reducción del flujo ascendente de sangre venosa. Y ello crea un desequilibrio entre la cantidad de sangre existente en las zonas superior e inferior del cuerpo. Es decir, la sangre se acumula en la parte inferior habiendo menos en la mitad superior. Déficit de sangre que puede ser la causa de muy diversas patologías que los médicos convencionales no relacionan con ese hecho. Es el caso de numerosos cuadros de:

Taquicardias e Hipotensión

La reducción del caudal sanguíneo en la parte superior del cuerpo puede producir a nivel cardíaco taquicardias ya que toda bomba se acelera cuando no dispone de suficiente fluido para bombear. Y si el corazón maneja menos sangre por las arterias fluirá también menos cantidad dando lugar a hipotensión.

Cuadros disneicos o asmáticos

Cuando llega menos sangre a los pulmones se pueden producir cuadros de insuficiencia respiratoria y asmáticos. Por tanto un insuficiente suministro de oxígeno al organismo causa síntomas que con frecuencia se confunden con una patología pulmonar.

Vértigos y mareos

Es obvio que si llega menor cantidad de sangre al cerebro puede producir vértigos, mareos e inestabilidad que en estos casos suele achacarse a la hipotensión sin considerar que ésta puede estar provocada por la inflamación hepática. De hecho, un mareo que conduce a una lipotimia (desmayo) no es más que un mecanismo de defensa del organismo que se da cuenta de que necesita estar en posición horizontal a fin de que la sangre pueda llegar de nuevo fácilmente al cerebro.

Pérdida de memoria y confusión mental

Un deficiente riego sanguíneo puede ser también causa de pérdida de memoria, confusión mental, disminución del rendimiento mental, posible caída de cabello y disminución temporal de la agudeza visual. Síntomas que en principio remiten al normalizarse el riego sanguíneo por regularización hepática.

Esta importante alteración, tomada como una afección cerebral de tipo psíquico y tratada normalmente a través del sistema nervioso, se pone de manifiesto en cuanto el cerebro deja de recibir la sangre que necesita. La hipovolemia cerebral produce una sensación de angustia, ansiedad, deseos de estar acostado (posición en la que el cerebro recibe más fácilmente el fluido sanguíneo), mareos, miedos y, en última instancia, desesperación. Pues bien, todo ello mejora notablemente al recuperarse el riego cerebral por normalización del flujo sanguíneo hepático ascendente.

Migrañas y cefaleas

El cuadro anterior está íntimamente relacionado con las migrañas y algunas cefaleas. Sólo que éstas se producen cuando el paciente mejora, su hígado se desinflama y la sangre sube rápidamente hacia la parte superior con mayor caudal produciendo el síndrome migrañoso, dolor pulsante en sienes y deseo de estar relajado en oscuridad y silencio. Obviamente, en cuanto el hígado se vuelve a inflamar remiten los síntomas de la migraña. La solución consiste pues en normalizar el hígado para que esos cambios de intensidad en el flujo sanguíneo ascendente no se produzcan.

Alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, epilepsia y ataxia cerebelosa

Hace ya 30 años se planteó que en muchos casos –no en todos, por supuesto- enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer, el parkinson, la esclerosis múltiple, la epilepsia y la ataxia cerebelosa pueden deberse a una deficiente irrigación del cerebro. Y que puede ser así parece demostrarlo que cuando esa falta de sangre –y, por tanto, de oxígeno- se debe a una comprensión patológica del opérculo torácico que impide que la sangre circule adecuadamente por la arteria vertebral basta una sencilla operación quirúrgica que resuelva el problema y llegue de nuevo la sangre al cerebro para obtener mejorías espectaculares (lea en nuestra web –www.dsalud.com– los reportajes publicados al respecto en los números 21, 24 y 30). Pues bien, esa falta de riego sanguíneo cerebral puede deberseigualmente al problema hepático del que nos estamos ocupando y, por consiguiente, resolviendo éste mejorar también todas esas patologías.

Varices y hemorroides

¿Qué sucede, por otra parte, cuando la sangre se encuentra en mucha mayor cantidad en la mitad inferior del cuerpo, en el sistema venoso, siendo incapaz de subir al tórax por estar parcialmente retenida debido a la inflamación del sistema hepático? Pues que las venas se dilatan, se distienden y se producen varices y hemorroides. De hecho muchas personas con inflamación hepática tienen las piernas pesadas y lo achacan a que están mucho rato de pie cada día cuando la causa real es bien diferente.

Úlceras gástricas, anemia y amenorrea

Bansky, a mí dame el más almibarado y renombrado vino que lo voy a escupir sólo por el regusto del alcohol. Lo mismo con la cerveza, licores y chupitos varios. Mira, mejor para mí, así no pillo la adicción.

Ya hemos visto repetidas veces como la OMS sucumbe ante el poder económico dejando la objetividad, la información completa y veraz de lado.

Alcohol ni una gota.Es más difícil dejar el fluido etílico que otras drogas y si quieren prueben los que toman a diario un par de vasitos para comer y una cervecita con los amigos ( en total han metido 20 gramos diarios de alcohol sin contar fin de semana) pues eso, que prueben a estar sin beber un dia, ya no una semana ni un mes ni un año, un dia y verán lo que es el etanol.
Lucas, grande.

Asco de puritanos. Antes lo eran con el sexo, ahora con la bebida y la comida. Por lo menos morirán sobrios. El resto, QUE VIVA ER VINO.

La problemática de las drogas: Lo mismo que debiéramos ser la solución al problema, aún seguimos siendo la complicación, razón por la que hacemos que ésta exista. Y mientras en casa no empecemos por dejar las drogas los padres de familia, el problema continuará, porque lo que se hace con eso de que los padres consuman drogas, me refiero a las legales donde predomina la alcohólica, es más que suficiente para iniciarse en el problema, ya que por una parte existe la rebeldía en los hijos y por la otra, el ejemplo de los padres que se mantengan en la tradición, empezando por incluir éstas en la comida, como el café y el vino por ejemplo, entonces no nos extrañemos, dado que este proceder de los padres incrementa la rebeldía en los hijos, para que vayan más directos todavía por el mismo camino, pese a que en medio de la diversión, lo hagan diferente, claro, que más que diversión, es una equivocación, que nos lleva a la desorientación y la confusión, eso sin duda y quienes crean que no es así, será entonces porque ya las propias drogas se lo inhiban y no sean capaces de reconocerlo. Hay que tener muy en cuenta que debido a este absurdo error del hábito del consumo de las drogas legales, que es por donde se empieza, lo estamos pagando caro y cuando menos por partida doble, primero pagamos para enfermarnos por medio de lo que comemos y bebemos y luego, para curarnos también pagamos.

Así es que padres, madres, hijos, hermanos, jóvenes y menos jóvenes, la sociedad en general, mientras no nos mentalicemos para rechazar tajantemente todas las drogas, seremos víctimas de éstas y explotados por unos y por otros, que por más que nos dañen la salud y nos compliquen la vida, no van a dejar nunca, de sacarnos lo máximo que se le permita de partida, en cuanto a dinero. Y quienes no lo tengamos claro, es probable que nos caigamos en esa trampa del consumo de drogas y nos compliquemos para toda una vida. Es decir, démosnos cuenta, que es inútil buscar soluciones donde jamás se van a encontrar; es entonces, dentro de cada una de las familias, donde hay que buscarlas, no en ningún otro lugar, en el que nunca se han perdido, por lo tanto ahí no se van a encontrar, que es lo que viene sucediendo de siempre, sin apenas aprender de los errores que nos preceden, como en estos casos de las drogas, donde ni siquiera reconocemos, que ha sido un fatal error haber convertido las uvas en una auténtica droga y de las más dañinas, como también peligrosa, así es que cuando ni de esto nos demos por enterados, está claro que las mismas drogas, de mantenerlas en consumo, nos inhiben de reconocer el error y de aprender, para luego no seguir como hasta ahora, así de embrollados y equivocados. Las drogas están disponibles en el mercado para los hijos, porque antes las demandamos los padres; así que menos vueltas al problema, dejemos las drogas los padres, para evitarlas en los hijos, porque de lo contrario está siendo bastante cansino de tanto embrollo, que existe de por medio, para nunca decir las cosas claras, sinó que se huye de la racionalidad, que se debe basar en la lógica, como en la realidad de los hechos y de los resultados, que por desgracia, no se pueden ignorar en el día a día, por más que de éstos, no nos guste darnos por enterados.

Relato original, de Carlos Fernando. 30 de Noviembre de 2012

Juan, ¿qué quieres decir con “un montón de estímulos positivos previos procedentes de estudios no del todo bien diseñados y/o con intereses de los actores en juego”? ¿Cómo sabes que esos estudios estaban mal diseñados y los de la OMS están bien diseñados? ¿Cómo sabes que aquellos científicos sacrificaron su ética a los “intereses en juego” y los de la OMS no? Porque digo yo que habrá también intereses de por medio… la gente no va a beber agua cuando salga, así que, ¿Coca cola? ¿Red bull? ¿etc.? ¿O es que estas empresas por no fabricar alcohol no tienen intereses en juego?

Se me acaba de ocurrir que a lo mejor los intereses que están en juego son los islámicos… la OMS es al fin y al cabo una agencia de la ONU, que tiene conocidas simpatías hacia el mundo musulmán. ¿No han conseguido ya que el vino saliera de la pirámide de la dieta mediterránea para ser sustituido por el cuscús?

¿QUÉ ES EL HÍGADO GRASO?: Concepto general

El término hígado graso se refiere a una amplia gama de alteraciones del hígado. La alteración fundamental es la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado. Lo mas corriente es que se deba al consumo de alcohol. Sin embargo, en los últimos años se ha reconocido que una gran parte de los pacientes con hígado graso no beben. Por lo tanto, se ha acuñado entonces el término hígado graso no alcohólico (HGNA). El término "no alcohólico/a" se utiliza porque el HGNA y la esteato hepatitis no alcohólica (EHNA), determinan alteraciones del hígado en muchos aspectos similares a las que se pueden ver en personas que beben alcohol en forma excesiva aunque ocurren en los individuos que no consumen alcohol o lo hacen en cantidades mínimas. En esta sección se entregan los datos fundamentales sobre el HGNA aunque muchos de ellos son aplicables para el hígado graso producido por el consumo exagerado de alcohol.

En una primera fase de la enfermedad ocurre la acumulación de grasa sin producir inflamación en el tejido hepático (no hay inflamación ni daños significativos del órgano). A ello se le llama hígado graso simple (también se usa el término esteatosis hepática). La presencia de grasa cambia en forma muy importante el aspecto (Figura 1) y la función del hígado, pudiendo ocasionar inflamación hepática. Cuando esta ocurre se da lugar a la llamada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA). La trascendencia de la EHNA radica en su potencial progresión hacia la cirrosis hepática, considerada una etapa avanzada de la enfermedad.

¿CUÁL ES EL ESPECTRO DEL HGNA?

El espectro de alteraciones propias del hígado graso no alcohólico (HGNA) comienza con el hígado graso simple, considerada la anormalidad inicial en el HGNA. El hígado graso simple implica la sola acumulación de grasa en las células del hígado sin la presencia de inflamación o cicatrices en el órgano (fenómeno también llamado fibrosis hepática). La grasa se acumula en gotas dentro de las células del hígado y se compone principalmente de un tipo particular de grasa llamada triglicéridos. El hígado graso simple es una condición (benigna) e inofensiva, que significa que por sí mismo, no causa ningún daño significativo del hígado. La etapa siguiente en grado de severidad en el espectro del HGNA es la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA ). Afortunadamente, solamente una fracción pequeña de los pacientes con hígado graso simple desarrollará EHNA. Según lo mencionado, la EHNA implica la acumulación de la grasa en las células del hígado así como la presencia de inflamación del hígado. Las células inflamatorias pueden dañar o destruir las células del hígado (necrosis hepatocelular). La evidencia disponible sugiere que la EHNA, en contraste con el hígado graso simple, no es una condición inofensiva. Esto significa que la EHNA puede conducir en última instancia a que ocurran cicatrices en del hígado (que resultan de la muerte de las células de este órgano) y se progrese entonces a una fase avanzada e irreversible en la que el hígado tiene extensas cicatrices, se endurece y no puede funcionar normalmente. Ello corresponde a la cirrosis. La cirrosis causada por la EHNA es la última y más severa etapa en el espectro de HGNA. La cirrosis puede dar origen a complicaciones graves que incluyen el cáncer hepático y pueden determinar la necesidad de un trasplante. Aun no se conoce con exactitud la dinámica de progresión desde HGNA simple a EHNA y de EHNA a cirrosis. Sin embargo, individuos que desarrollan cualquiera de las tres etapas del HGNA (hígado graso simple, EHNA, o cirrosis, Figura 2) poseen factores de riesgo comunes.

¿CUAL ES LA CAUSA DEL HGNA?

La causa fundamental del HGNA parece ser la llamada resistencia insulínica. Esto significa que el organismo no maneja apropiadamente el azúcar que se consume en la dieta. Ello produce un exceso de azúcar en la sangre similar, pero menos marcado, a lo que ocurre en la diabetes. El Hígado y el páncreas detectan el exceso de azúcar en la sangre lo que produce un aumento de la insulina y finalmente acumulación de grasa en el hígado. El hígado acumula el exceso de azúcar en forma de grasa pues esta es la forma de almacenar energía cuando hay exceso de ella.

¿CUALES SON LOS FACTORES DE RIESGO PARA EL HGNA?

La obesidad y el sobrepeso son, sin duda, los factores más relevantes en el desarrollo de HGNA. Otros factores importantes son la presencia de diabetes, elevación de los niveles triglicéridos en la sangre y factores genéticos no del todo conocidos. La presencia de antecedentes de diabetes en familiares es un factor de riesgo importante.

¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS DEL HGNA?

El HGNA no produce síntomas por sí mismo por lo que es considerada una una enfermedad “silenciosa”. Se ha comunicado que algunos pacientes con HGNA refieren dolor o malestar inespecífico en el costado superior derecho del abdomen. Como no produce síntomas, en algunos pacientes el hígado puede dañarse en forma inadvertida por años o décadas.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA EL HGNA?

El HGNA se diagnostica generalmente por accidente, cuando el paciente se realiza exámenes por otra causa. Las alteraciones mas frecuentes son elevaciones leves de los exámenes hepáticos (bilirrubina, transaminasas [SGOT/SGPT, ALAT/ASAT] o GGT). Es también común la detección de hígado graso mediante un examen de imagen (generalmente una ecografía abdominal). Una vez realizado el diagnóstico de HGNA algunos pacientes pueden requerir la realización de una biopsia hepática. Por ello, los pacientes con HGNA deben ser evaluados por un médico especialista (hepatólogo).

En principio, todo paciente con HGNA debe ser evaluado por un médico con el propósito de hacer un diagnóstico preciso de su condición y los factores asociados a ella.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DEL HGNA?

Desafortunadamente, en la actualidad no se dispone de tratamientos probadamente efectivos para el HGNA. Sin embargo, hay medidas que el paciente puede tomar para prevenir o revertir, al menos en parte, el daño hepático. En particular, si usted tiene HGNA debería:

  • Perder peso
  • Evitar totalmente el alcohol
  • Ejercitarse regularmente
  • Consumir una dieta balanceada y saludable y buscar consejo dietético especializado
  • Evitar el consumo de medicinas innecesarias
  • Ser evaluado por un especialista con el propósito de valorar su riesgo de enfermedad hepática y descartar otras enfermedades del hígado

Algunas cosas que debe recordar

  • El HGNA y la EHNA es grasa en el hígado con o sin inflamación y daño.
  • El HGNA y la EHNA se produce en personas que beben poco o nada de alcohol. Afecta a un porcentaje importante de la población
  • El HGNA y la EHNA también puede presentarse en niños.
  • Es posible que las personas con EHNA se sientan bien y que no sepan que tienen una enfermedad en el hígado.
  • El HGNA y la EHNA puede provocar cirrosis, una enfermedad en la que el hígado queda dañado para siempre y puede no funcionar correctamente.
  • Se puede sospechar de EHNA si los análisis de sangre muestran niveles altos de enzimas del hígado, o si un ultrasonido o prueba similar demuestra la presencia de grasa en el hígado.
  • En la evaluación de la EHNA en ocasiones es necesario examinar un pequeño trozo del hígado que se saca a través de una aguja. Este procedimiento se llama biopsia hepática.
  • Las personas con EHNA deben bajar de peso, hacer una dieta balanceada, realizar actividad física y evitar el consumo de alcohol y de medicinas innecesarias.
  • No hay un tratamiento específico para el HGNA y la EHNA. Los tratamientos experimentales incluyen antioxidantes y medicinas antidiabéticas.

Esto no pretende sustituir al trabajo profesional de una persona cualificada.

La persona que desarrolla la dependencia del alcohol va perdiendo su capacidad de decidir si bebe o no bebe en determinadas situaciones, va perdiendo poco a poco el autocontrol de su propia conducta, en definitiva: va perdiendo su libertad.

Consideremos una "unidad" de consumo de alcohol a la cantidad contenida en un vaso de vino, en una cerveza, en una copa de cava, vino dulce o jerez, (aproximadamente doce gramos de alcohol puro).

Sin embargo, con una terapia adecuada, las personas pueden aprender a vivir sin alcohol de una forma totalmente saludable y equilibrada. Es decir la dependencia se puede superar y la persona puede recuperar su libertad.

Y todos estos tratamientos son a la vez muy diferentes del Programa Victoria del Instituto DeTOX.

Muchas personas desarrollan una forma de dependencia que se manifiesta de forma intermitente.

La presencia de cualquiera de ellos hace recomendable la consulta del caso particular con un profesional especializado

  • Beber grandes cantidades sin embriagarse
  • Lagunas de memoria (olvidar detalles de lo que se ha hecho o dicho)
  • Ligero temblor en las manos que se alivia al beber alcohol
  • Justificaciones del tipo de "yo lo dejo cuando quiera", "todo el mundo bebe", etc.
  • Sentirse molesto cuando alguien le sugiere que no beba tanto
  • Intentos y promesas de no beber, o de beber menos.
  • El alcoholismo parte de factores genéticos, psicosociales y ambientales. A menudo se convierte, en ti, en una enfermedad progresiva y fatal, en la que es fácil detectar cómo:

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    8:00.8:30 h: Toma tu 4° y ultimo 3/4 de vaso de sales de Epson.
    Ahora puedes tomar un zumo de fruta fresca prensada. Una hora y media más tarde puedes comer una o dos piezas de fruta fresca. Otra hora más tarde puedes comer comida ligera ligera. Al anochecer o a la mañana siguiente deberías volver a la normalidad y sentir los primeros signos de mejoría. Continua haciendo comidas ligeras durante los siguientes días. Recuerda! tu hígado y vesícula han pasado por una cirugía mayor, si bien es cierto que sin efectos dañinos.

    Resultados que Puedes Esperar

    Durante la mañana y quizás horas de la tarde después de la limpieza, tendrás varias evacuaciones acuosas. Inicialmente, éstas consisten en cálculos mezclados con residuos de comida, y después sólo piedras mezcladas con agua. La mayoría de los cálculos son guisantes verdes y flotan en la taza debido a que contienen componentes de bilis. Las piedras son de diferentes tonos de verde y pueden ser brillantes y relucientes como gemas. Sólo la bilis del hígado puede ser la causa del color verde. Los cálculos pueden ser de todas las medidas, colores y formas. Las piedras de colores más claros son las más recientemente formadas, mientras que las más oscuras son las más viejas. Algunas son del tamaño de un guisante o más pequeñas, y otras son tan grandes como dos o tres centímetros de diámetro. Puede haber docenas y algunas veces incluso cientos de piedras (de diferentes tonos y tamaños) a la vez. Estate atent@ también con las piedras de tonalidades oscuras y las blancas. Algunas de las oscuras o blancas más grandes pueden haberse hundido al fondo de la taza. Estos son cálculos calcificados que han sido liberadas de la vesícula y contienen sustancias de toxicidad alta con sólo pequeñas cantidades de colesterol. Todas las piedras verdes y amarillentas son blandas como la masilla gracias a la acción del zumo de manzana.

    También puede que encuentres una capa como de espuma blanca u oscura flotando en la taza. La espuma consiste en millones de diminutos cristales blancos de bordes afilados que pueden romper fácilmente los pequeños conductos biliares. Son igualmente importantes de liberar.

    Trata de hacer una estimación aproximada de cuántas piedras has eliminado. Para curar la bursitis permanentemente, el dolor de espalda, alergias y otros problemas de salud, y para prevenir la aparición de enfermedades, necesitas eliminar todas las piedras. Esto puede requerir al menos 6 limpiezas, las cuales puedes hacer cada dos a tres semanas o a intervalos de un mes (no lo hagas con más frecuencia que esto). Si no puedes hacerlo tan a menudo puedes alargar los intervalos. Lo importante a recordar es que una vez has empezado a limpiar el hígado continúes haciendo limpiezas hasta que no salga ninguna piedra. Dejándote medio limpi@ por un período de tiempo (tres o más meses) puedes causarte mayor perjuicio que no haberte hecho ninguna limpieza.

    El hígado empezará a funcionar más eficientemente pronto después de la primera limpieza y podrás notar mejoras de pronto, algunas veces al cabo de pocas horas. Los dolores disminuirán, incrementarás tu energía y la claridad mental mejorara considerablemente.

    Sin embargo, en unos pocos días, las piedras procedentes de la parte posterior del hígado se moverán hacia delante, hacia los dos principales conductos biliares existentes en el hígado, lo que puede ocasionar que alguno de los síntomas previos, de malestar, vuelva a aparecer. En efecto, puedes sentirte decepcionad@ porque la mejoría ha durado tan poco, pero todo esto indica que todavía han quedado piedras atrás, preparadas para salir el la próxima limpieza. No obstante, la reparación del hígado y las reacciones a la limpieza habrán incrementado significativamente, añadiendo una gran cantidad de eficiencia a este tan importante órgano del cuerpo.

    Mientras hayan todavía pequeñas piedras moviéndose desde los miles de pequeños conductos biliares hacia los centenares de conductos biliares más grandes, estas pueden combinarse para formar mayores piedras y producir los síntomas ya experimentados con anterioridad, tales como dolor de espalda, de cabeza, de oído, problemas digestivos, hinchamiento, irritabilidad, hambre, etc., aunque serán menos severos de lo que fueron antes. Si una nueva limpieza ya no produce ninguna piedra, lo cual sucede habitualmente después de 6-8 limpiezas (en casos severos pueden necesitarse más de 10-12), puede considerarse que tu hígado está en excelentes condiciones. Aún así, se recomienda, repetir la limpieza del hígado cada seis meses. Cada limpieza le dará un estímulo a tu hígado y cuidará de que ninguna toxina se haya acumulado mientras tanto. Nota: Nunca te hagas una limpieza cuando estés sufriendo una enfermedad aguda, aunque sólo se trate de un simple resfriado. Si sufres de una enfermedad crónica, sin embargo, limpiar tu hígado es la mejor cosa que puedes hacer por ti mismo’.

    ¡ Importante! Por Favor, lee Cuidadosamente:

    • La limpieza del hígado es uno de los métodos más valiosos para devolver la propia salud. No existen riesgos si se siguen todas y cada una de las directrices de esta pauta. Por favor, tomate las siguientes instrucciones muy seriamente. Hay muchas personas que siguieron la receta de la purga de hígado que habían recibido de amigos o a través de Internet, y tuvieron complicaciones innecesarias. Estas personas no conocen suficientemente el procedimiento ni cómo éste actúa y creen que basta con expulsar las piedras del hígado y de la vesícula biliar.
    • Es probable que en su recorrido algunos cálculos queden retenidos en el colon, éstos pueden ser rápidamente eliminados mediante una hidroterapia de colon. Esto debería ser hecho el 2° o 3er día después de la purga. Si los cálculos quedan en el colon, pueden causar irritación, infección, dolores de cabeza y molestias abdominales, problemas de tiroides, etc. Estas piedras pueden finalmente convertirse en una fuente de toxemias para el cuerpo. Si la hidroterapia de colon no está a tu alcance donde vives, pueden hacerte un enema de café seguido de un enema de agua. Esto, no obstante, no garantiza que todas las piedras que quedaban hayan sido expulsadas. En realidad no existe sustituto para la hidroterapia de colon, aunque un enema de “colema-board”, es lo más cercano a una hidroterapia de colon profesional. Si prefieres conformarte con menos de la hidroterapia de colon, mezcla una cucharada de té rasa de sales de Epson con un vaso de agua templada y bébetelo en ayunas la mañana siguiente a la que hayas hecho la purga de hígado.

      Sobre la importancia de la limpieza del colon y renal: Aunque la limpieza de hígado por si misma puede producir espléndidos resultados, lo ideal sería hacerla después de una limpieza de colon y de riñones, en este orden. Limpiar el colon, asegura que los cálculos biliares expelidos serán fácilmente evacuados del intestino largo, mientras que la limpieza renal asegurará que las toxinas que salen del hígado durante la limpieza de hígado no supondrán ninguna carga para estos órganos de eliminación vitales. Aunque si nunca has tenido problemas de riñón, piedras en los riñones, infección de vesícula, etc., puedes ir direct@ a la secuencia de limpieza de colon -> limpieza de hígado -> limpieza de colon. Pero asegúrate de limpiar los riñones más adelante. Definitivamente, deberás hacer una limpieza de riñones algún tiempo después de las primeras 2-3 limpiezas de hígado, y de nuevo más adelante cuando tu hígado esté completamente limpio (ver limpieza de riñón en capítulo5). 0 también, puedes tomar una taza de infusión para riñones (ver limpieza de riñón rec4ce) durante 2-3 días después de cada limpieza de hígado. Sigue las mismas instrucciones que las dadas para la limpieza principal de riñones.

      Las personas cuyo colon esté severamente congestionado, o aquellas que tienen un historial con resfriados, deberían considerar hacer al menos 2-3 limpiezas de colon antes de su primera limpieza de hígado. Y enfatizando aún, es muy importante que limpies tu colon en dentro de los 3 días después de que hayas completado cada limpieza de hígado. La extracción de piedras del hígado y de la vesícula puede dejar alguna de las piedras u otros residuos tóxicos depositados en el colon. Es de suma importancia para tu salud, sacarlas fuera por completo.

      La Purga de Hígado No ha dado los resultados esperados

      Algunas veces, aunque pocas, la limpieza de hígado no produce los resultados esperados. Las razones principales son las siguientes, así como los remedios para tales dificultades:

      1. Es probable que los conductos biliares de tu hígado tengan una severa congestión debido a que las piedras tienen una estructura muy densa, lo cual ha impedido que el zumo de manzana las suavizara suficientemente durante el primer intento de limpieza. En algunas personas puede tardar hasta 2-3 limpiezas antes de que las piedras empiecen a salir.

      Chanca Piedra, también conocida como rompepiedras, puede ayudar a preparar tu hígado y vesícula para una más eficiente salida de piedras, especialmente si son piedras calcificadas en la vesícula. Toma 20 gotas de extracto de Rompepiedras en un vaso de agua, tres veces al da durante al menos las 2-3 semanas anteriores a tu próxima limpieza. Cualquier reacción desagradable durante la limpieza suele desaparecer pasados entre 3 y 6 días. Sin embargo pueden ser minimizadas siguiendo el método de limpieza de usar agua caliente ionizada, y sobre todo manteniendo limpio el colon.

      2. Puede que no hayas seguido las instrucciones correctamente. Dejando de hacer alguno de los pasos del procedimiento o alterando las dosificaciones u horario de los mismos, puede influir en que no obtengas plenos resultados. En algunas personas, la purga no funciona a menos que primero se haya hecho una limpieza del intestino largo. La descarga de residuos y gases sofoca la secreción adecuada de bilis y previene que la mezcla de aceite se traslade fácilmente a través del tracto gastrointestinal. El mejor momento para una hidroterapia de colon o un método alternativo es el mismo día de la purga real del hígado.

      En la mayoría de casos esto ocurre cuando no se han seguido bien las directrices (ver sección anterior). Sin embargo, en algunas raras ocasiones, las piedras pueden continuar saliendo del hígado después de haber completado la purga. Las toxinas liberadas por estas piedras pueden penetrar en el sistema circulatorio y causar molestias. En tales casos, puede ser necesario beber 150 ml. de zumo de manzana durante 7 días consecutivos después de finalizada a purga, o mientras dure el malestar. Asegúrate de beber el zumo de manzana al menos 1/2 hora antes del desayuno. Además puede ser necesario repetir la limpieza de colon para asegurar la eliminación de cualquier piedra que pueda haberse liberado con retardo. El “tissue-cieansing method” (agua ionizada) también ayuda a eliminar las toxinas en circulación. Si colocas una pequeña porción de jengibre fresco dentro del termo, el agua ionizada rápidamente hará desaparecer las náuseas.

      Si has seguido bien todo el procedimiento y aún así te sientes enferm@ durante la purga real, no te alarmes pensando que algo marcha mal. Aunque raramente, a veces ocurre que una persona puede vomitar o sentir náuseas durante la noche. Esto es debido a que la vesícula biliar expulso bilis y piedras con tal fuerza que empuja el aceite de nuevo hacia el estómago. Cuando el aceite entra de nuevo en el estómago, sientes náuseas. En ese momento, puede que sientas la expulsión de piedras. No será un dolor agudo, sólo una ligera contracción.

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      Cáncer del colon reincidente

      Cuando el cáncer del colon se ha detectado o ha retornado después del tratamiento inicial con la cirugía, la terapia con radiación y/ o la quimioterapia, se dice que es reincidente o de recaída. La percepción común es que los pacientes diagnosticados con cáncer del colon en la etapa IV tienen pocas opciones de tratamiento. Sin embargo, algunos pacientes pueden ser curados del cáncer y otros obtienen beneficios significativos de tratamiento adicional.

      El cáncer del colon puede hacer metástasis en el hígado, los pulmones o en otro lugar. Cuando el sitio de la metástasis es sólo en un órgano, como el hígado, y el cáncer se limita a un área definida dentro del órgano, los pacientes pueden beneficiarse de un tratamiento local dirigido sólo a esa única metástasis. Los pacientes con reincidencia del cáncer del colon se pueden dividir en dos grandes grupos: los pacientes con reincidencia del cáncer que puede ser extirpado con cirugía con intención curativa y, los pacientes con mayor diseminación del cáncer.

      Mientras que algunos pacientes presentan el cáncer en un solo sitio, que puede ser tratado con intento curativo, la mayoría de los pacientes presentan una enfermedad inoperable o muy diseminada. Por mucho tiempo, estos pacientes se han considerado incurables y fueron tratados con quimioterapia con el propósito de prolongar su supervivencia y aliviar los síntomas del cáncer progresivo. Durante más de 30 años, se consideró el tratamiento con fluoruoracil solamente como un agente de quimioterapia con o sin leucovorín como tratamiento estándar. El tratamiento con regímenes de quimioterapia con fluorouracil induce a una remisión o a una reducción del cáncer en 15 a 45% de los pacientes, y el promedio de supervivencia es de cerca de un año a partir del tratamiento.A continuación se presenta una visión general del tratamiento para cáncer del colon reincidente. El tratamiento puede consistir en cirugía, radiación, quimioterapia, terapia biológica o una combinación de estas técnicas. Los tratamientos combinados utilizan dos o más técnicas y son reconocidos cada vez más por su importancia al incrementar las probabilidades de curación o prolongar la supervivencia de los pacientes. En algunos casos, la participación en un ensayo clínico que utilice nuevas terapias innovadoras, puede proporcionar el tratamiento más promisorio. Las circunstancias únicas de cada paciente pueden influenciar en la aplicación de tratamientos y en si el paciente decide o no recibir el tratamiento. Los beneficios potenciales de la atención combinada, la participación en un ensayo clínico o los tratamientos estándar deben ser sopesados cuidadosamente frente a los riesgos potenciales. La información que se encuentra en este sitio web está destinada a ayudar en la educación de los pacientes sobre las opciones de tratamiento y facilitar el proceso de decisión.

      El hígado es el órgano más común donde se localiza la metástasis del cáncer del colon. Ciertos pacientes con áreas aisladas con cáncer del colon pueden ser curados si el cáncer primario en el colon y el área aislada del cáncer fuera del colon pueden extirparse con la cirugía. Muchos experimentos clínicos han reportado que los pacientes con áreas aisladas con cáncer del colon en el hígado o los pulmones, se les puede extirpar su cáncer con cirugía, y se curan cerca de un 25% de los casos. La extirpación quirúrgica puede llevarse a cabo con un mínimo de efectos secundarios, aún en los centros comunitarios del cáncer, donde la tasa de mortalidad es cerca del 2%.

      Los pacientes con enfermedades confinadas al hígado y que no son candidatos a cirugía, pueden someterse a otros enfoques de tratamiento dirigidos al hígado. El objetivo de estas terapias dirigidas al hígado es inyectar quimioterapia de forma directa dentro del suministro de sangre del hígado, por lo tanto, se administra quimioterapia en forma directa al cáncer y/ o se bloquea el flujo de sangre al hígado para así “secar” las células cancerosas al impedir que exista el flujo necesario de sangre.

      La quimioterapia inyectada de forma directa en la arteria hepática [infusión arterial hepática (IAH)], presenta la ventaja potencial de administrar en forma directa la terapia anticancerígena en dosis altas a las células cancerosas en el hígado mientras evita los efectos secundarios de la quimioterapia de administración sistémica. Las técnicas de interrupción de flujo sanguíneo a las células cancerosas en el hígado pueden bloquearse de manera simple (quimioembolización) o cerrar la arteria hepática (ligadura de arteria hepática). Estos enfoques de tratamiento dirigidos al hígado son procedimientos bien especializados y cuando los realizan personas experimentadas en ciertos pacientes, se producen algunos resultados alentadores del tratamiento. Con el fin de que estos procedimientos adquieran un amplio uso, el riesgo y el beneficio de la terapia dirigida al hígado deben exceder al riesgo y el beneficio de la extirpación quirúrgica estándar de las lesiones aisladas y la quimioterapia sistémica.

      Infusión arterial hepática: La infusión arterial hepática ha sido la estrategia de tratamiento con quimioterapia dirigida al hígado más evaluada. Camptosar®, FUdR y otros medicamentos para quimioterapia se han inyectado en la arteria hepática. En un estudio clínico en los pacientes con cáncer confinado al hígado, se comparó la infusión arterial hepática con FUdR frente a la no realización del tratamiento adicional. El estudio demostró que los pacientes tratados con infusión arterial hepática sobrevivieron, en promedio, 13,5 meses frente a 7,5 meses para los pacientes que no recibieron tratamiento adicional.

      Infusión arterial hepática y quimioterapia sistémica: Cuando el cáncer del colon se ha diseminado al hígado, es posible que el cáncer exista en otra parte del organismo, por tal razón, muchos médicos prefieren la administración de quimioterapia sistémica sobre la quimioterapia con infusión arterial hepática dirigida de forma exclusiva a las células cancerosas en el hígado. Se han realizado muchos estudios clínicos en los pacientes con metástasis de cáncer al hígado para comparar la infusión arterial hepática con FUdR frente al tratamiento con quimioterapia sistémica con base en 5-fluorouracil. El análisis de todos los experimentos juntos, demostró que la infusión arterial hepática produce mayores tasas de remisión que la quimioterapia sistémica; sin embargo, el promedio general de supervivencia no mejoró de forma significativa. Los pacientes tratados con infusión arterial hepática sobrevivieron, en promedio, 16 meses, frente a 12 meses para los tratados con quimioterapia sistémica con 5-fluorouracil.

      En un experimento clínico se comparó la efectividad de la infusión arterial hepática más infusión sistémica de quimioterapia frente a la infusión sistémica sola de quimioterapia. Los médicos asignaron a 156 pacientes con cáncer del colon en dos grupos. Uno de estos grupos recibió 6 ciclos de quimioterapia dentro de la arteria hepática y quimioterapia sistémica, mientras que el otro grupo sólo recibió quimioterapia sistémica. Dos años después del tratamiento, las tasas de supervivencia fueron de 86% para los pacientes tratados con infusión arterial hepática y quimioterapia sistémica, y de 72% para los pacientes tratados sólo con quimioterapia sistémica. El promedio de supervivencia fue de 72 meses para el tratamiento combinado, y 59 para el tratamiento con sólo quimioterapia sistémica. Sólo el 10% de los pacientes que recibió el tratamiento combinado manifestó reincidencia del cáncer, frente al 60% de los tratados con sólo quimioterapia sistémica. La terapia combinada no condujo a un incremento de la mortalidad relacionada al tratamiento.

      En resumen, para los pacientes con el cáncer del colon aislado en el hígado que no pueden someterse a una extirpación quirúrgica del cáncer, la infusión arterial hepática mejora las tasas de respuesta y prolonga la supervivencia cuando se compara con no recibir un tratamiento y puede producir una ventaja de supervivencia mínima comparada con el tratamiento de quimioterapia sistémica con 5-fluoruoracil.

      Continuas infusiones de fluorouracil parecen presentar menos toxicidad y mayor beneficio que la terapia de fluorouracil con bolos. También se ha adicionado el agente biológico interferón al fluorouracil y al leucovorín. La adición del interferón no prolonga la supervivencia y puede desmejorar la calidad de vida de los pacientes. Los pacientes elegidos para recibir el tratamiento con fluorouracil deben analizar los efectos secundarios potenciales del tratamiento, puesto que varían de manera considerable entre los diferentes regímenes de quimioterapia con fluorouracil.

      La exploración y la evolución de agentes simples o múltiples para la quimioterapia como un enfoque de tratamiento para los pacientes con diseminación del cáncer del colon constituye un área de investigación activa. En años recientes, muchos medicamentos quimioterapéuticos nuevos han demostrado una capacidad sustancial para eliminar las células cancerosas del colon en los pacientes con el cáncer reincidente. En particular, los medicamentos para quimioterapia Camptosar®, Eloxatin®, y Xeloda® son conocidos como medicamentos activos para el tratamiento de los pacientes con carcinoma colorrectal.

      Se ha reportado el resultado de un experimento clínico comparando de forma directa el Camptosar® frente a la mejor atención de apoyo disponible en los pacientes con el cáncer colorrectal que dejaron de responder a la quimioterapia con fluorouracil. En esta comparación directa, los pacientes que recibieron tratamiento con Camptosar® tuvieron 2.6 veces más posibilidades de sobrevivir un año después del tratamiento. Mas aún, los pacientes que reciben Camptosar® se sienten mejor y presentan una mejoría en la calidad de vida. Ahora se considera el Camptosar® como el tratamiento estándar para los pacientes con cáncer colorrectal avanzado o reincidente.

      Un alto porcentaje de pacientes con cáncer colorrectal avanzado tiene 65 años o más. Debido a que los pacientes de edad avanzada padecen enfermedades concurrentes u otros problemas médicos que se cree empeoran los efectos secundarios, ellos son tratados con dosis reducidas de quimioterapia. No obstante, estudios clínicos han demostrado que obtienen los mismos resultados de la quimioterapia que los pacientes más jóvenes. Mientras una reducción o atraso de las dosis son necesarios, pueden también poner en riesgo el tratamiento óptimo de algunos pacientes. Los pacientes con más de 65 años deben ser monitoreados muy de cerca para detectar los efectos secundarios tóxicos de la quimioterapia, especialmente durante el ciclo inicial de administración. Además, el ensayo del NCCTG demostró que la Eloxatin® combinada con 5-FU/LV tuvo efectos secundarios menores que Camptosar® y puede ser una mejor opción de tratamiento para pacientes de edad avanzada.

      El desarrollo de tratamientos más efectivos contra el cáncer requiere que se evalúen nuevas e innovadoras terapias con pacientes que sufren de cáncer. Los ensayos clínicos son estudios que evalúan la efectividad de nuevos medicamentos o estrategias de tratamiento. El progreso del tratamiento de cáncer del colon reincidente será el resultado de la evaluación continua de nuevos tratamientos. La participación en un ensayo clínico puede ofrecer a pacientes acceso a mejores tratamientos para este cáncer. Los pacientes que tienen interés en participar en un ensayo clínico deben de discutir los riesgos y beneficios con su médico. Las áreas de exploración activa para mejorar el tratamiento de cáncer del colon reincidente incluyen lo siguiente:

      Eloxatin® (oxaliplatino): Las combinaciones que involucran al medicamento Eloxatin® (oxaliplatino) han mostrado resultados promisorios en el tratamiento del cáncer colorrectal avanzado. De acuerdo a resultados presentados recientemente en la reunión anual 2003 de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, la combinación de quimioterapia Eloxatin®/5-FU (FOLFOX4) mejora la supervivencia comparado con Camptosar®(irinotecan)/5-FU (IFL) o Camptosar®/Eloxatin® (IROX) en cáncer colorrectal avanzado. Estos resultados actualizados fueron reportados por investigadores de los Estados Unidos y Canadá quienes conducen un ensayo clínico evaluando estas 3 diferentes combinaciones de quimioterapia (FOLFOX4, IFL, e IROX) en 800 pacientes que sufren de cáncer colorrectal avanzado. El tiempo transcurrido hasta el progreso del cáncer y la supervivencia global fueron mayores para los pacientes que recibieron FOLFOX4 (ver Tabla 2). Además el tratamiento fue asociado con efectos secundarios de menor severidad.

    Después de la experiencia de la cervecería, José continuó con el “gusto” por el alcohol, cuando comenzó a laborar en Ferrocarriles Nacionales de México, donde un día por poco y murió arrollado en las vías, mientras andaba alcoholizado.

    Ya casado y con hijos, José dio al hospital por un problema con el aparato digestivo: le dejó de funcionar por la gran cantidad de alcohol que ingería.

    En el hospital, la enfermera instaló un suero en el brazo de José y una sonda para sacar todo el alcohol que traía en su estómago. Su páncreas no funcionaba, y todo era por una descompensación alcohólica, combinada con una diabetes, ignorada hasta ese momento.

    José rondaba los 30 años y había pasado la mitad en compañía del alcohol. La primera noche de hospital tuvo alucinaciones: “Me ponían suero y, cuando iban entrando las gotitas a mi cuerpo, yo veía que eran soldados que estaban apuntándome con un arma; hablaba a las enfermeras y no me hacían caso, entonces, me quité las mangueras del suero y me salí; llegué a la casa pensando que ya no iba a volver a tomar alcohol”.

    Hoy tiene 66 años y 26 de pertenecer a un grupo de apoyo de Alcohólicos Anónimos, del Grupo Morelos. Llegó ahí por decisión propia, pero después de muchas situaciones que, como ocurría con su padre, hacía insostenible su estancia en casa, con su esposa e hijas. Comprendió que no era un “vicioso” o “borracho”, como le decían sus cercanos, sino que tenía una enfermedad.

    “En el grupo, a través de compartir los problemas, me dan una solución para escuchar y tener una tribuna en donde nos subimos a compartir el vidrio que traigo adentro y me hace daño, y que lo tengo que sacar; entre todos, los problemas nos tocan de a menos”.

    17% bebe alcohol de forma abusiva, cinco copas o más en una sola vez, según el mismo estudio

    60% en secundaria y prepa bebió alguna vez (Encuesta Escolar sobre Adicciones 2012)

    50% en Jalisco bebió alcohol en el último año, según la Encuesta Nacional de Adicciones

    189 Mil jaliscienses son dependientes del alcohol, es decir, 65 de cada mil

    7 mil jaliscienses reciben tratamiento por alguna adicción, de acuerdo con el Sisvea 2013

    42% de ellos refirió que el alcohol fue la primera droga probada y casi nueve de cada 10 beben

    15 mil tratamientos contó el Sisvea durante 2012, y 18 mil durante 2011

    “No lo veo como un problema. Al contrario, a la larga va a ser mejor para mi salud”. Esta es la visión de vida que tiene Karen Viviana Serrano tras convivir por un año con la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

    por Juan MANUEL CORREDOR B.
    jcorredor@vanguardialiberal.com.co

    Lo que para ella, una bumanguesa de 27 años, 1.65 metros de altura y 65 kilogramos de peso, empezó con dolores en la boca del estómago, debilidad y sensación de desaliento durante el día; era un mal presagio de una gastritis. Lo que Karen Viviana Serrano no se imaginó era que se encontraría con una enfermedad que hasta ese momento desconocía.
    La degeneración grasa del hígado, también conocida como infiltración grasa hepática o esteatosis hepática, es una enfermedad que hace parte o compone un desorden mayor: el síndrome metabólico.
    El hígado graso es aquella acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). En otras palabras, el hígado presenta una acumulación de grasa no sólo en su parte externa, sino también con infiltración, haciendo que se resienta e inflame.

    José Luis Plata Valdivieso, gastroenterólogo – hepatólogo del Instituto de Gastroenterología y Hepatología del Oriente Colombiano, Igho, y Jefe de trasplante hepático de la Fundación Cardiovascular de Colombia,

    Esta enfermedad puede presentarse principalmente por la ingesta continua de alcohol, o como le sucedió a Karen Serrano, que sin ser consumidora de licor tiene la enfermedad del hígado graso no alcohólico.
    En nuestro medio, las personas con desórdenes metabólicos que presenten en su abdomen una obesidad central, que en hombres adultos supere los 90 cm y en mujeres adultas los 80 cm de perímetro abdominal, presentan la primera alerta para sospechar de síndrome metabólico y un posible caso de hígado graso.
    En niños, por ejemplo, los casos de obesidad son patéticos. Algunos estudios indican que entre la población de 5 a 14 años el sobrepeso está entre 45% a 60%.
    Otros componentes que encenderían las alarmas para esta patología son la presencia de glicemia elevada (azúcar elevado en la sangre), tener el colesterol y/o triglicéridos elevados de manera constante durante un tiempo prolongado (dyslipidemia) y tener la tensión arterial alta o hipertensión arterial.
    Con esos parámetros de obesidad y uno de los componentes anteriores se hablaría de síndrome metabólico.
    “Tras recurrir al médico de familia, este me envió a hacerme unos exámenes de sangre. En los resultados salió que tenía altos los niveles de Transaminasas (sustancias producidas principalmente en el hígado). Luego vinieron otros exámenes que evidenciaron inflamación del hígado y, por último, confirmamos la enfermedad”, describe Karen Serrano.
    José Luis Plata Valdivieso, gastroenterólogo – hepatólogo del Instituto de Gastroenterología y Hepatología del Oriente Colombiano, Igho, y Jefe de trasplante hepático de la Fundación Cardiovascular de Colombia, explica que “el hígado graso no es una enfermedad exclusiva de las personas obesas”. Así como a Karen, una persona sin sobrepeso actual ni histórico le ocurrió, “muchos otros pacientes pueden presentar alteraciones metabólicas o diabéticas por un manejo inadecuado de grasas. El porcentaje en el mundo de personas delgadas o con peso normal con hígado graso ronda entre el cinco a siete por ciento”.

    Las etapas de esta patología comprenden: hígado graso, esteatohepatitis (hepatitis por grasa), fibrosis, cirrosis y probabilidad de cáncer de hígado.

    No es de la noche a la mañana
    Según los expertos, el hígado graso no es una enfermedad per se. Si bien las personas que tengan una dieta inadecuada y vida sedentaria son más propensas a tener hígado graso, existen otros factores que inciden en esta patología.
    La ingesta de cierto tipo de medicamentos, por ejemplo, los corticoides, algunos analgésicos, algunos para la presión arterial y medicamentos de tipo cardiovascular, entre otros, favorecen la presencia de la enfermedad.
    Otra posibilidad es el sometimiento de personas obesas a cirugías bariátricas (para contrarrestar el sobrepeso), procedimiento que podría desencadenar en hígado graso, afirma este especialista.
    También, con el tiempo, favorece la enfermedad del hígado graso el consumo de ciertos productos herbolarios o medicina alternativa, así como la exposición a sustancias orgánicas o tóxicas derivadas del petróleo.
    Forma de tratar la enfermedad
    Desde el día en que Karen Serrano fue diagnosticada, inmediatamente cambiaron sus hábitos alimenticios. Un paciente con hígado graso debe contrarrestar la enfermedad realizando dos tareas específicas: ejercicio, preferiblemente cardiovascular, y mantener una dieta balanceada. Expertos en el tema han demostrado que con sólo la realización de ejercicio y la alimentación adecuada se puede revertir la enfermedad grasa del hígado hasta en 75% de los pacientes, inclusive en la reducción y mejoría.
    Sin embargo, el tratamiento para esta patología está supeditado al tipo de afectación que la causó o lo que ayudó a que se presentara: si es por hipertensión, colesterol elevado o triglicéridos elevados, trastorno del azúcar, hiperglisémico o diabético, enfermedades tiroideas, entre otros. Lo que sí es común a todos los pacientes con hígado graso es la prohibición de la ingesta de alcohol.
    “Tener hígado graso no ha representado un problema en sí para mí. Al contrario, sé que a la larga va a ser mejor para mi organismo, pues impide que lo llene de alimentos grasos o dañinos. He pecado en consumirlos de vez en cuando, por ejemplo, hamburguesas e incluso trago, pero es como si llegase la muerte porque la sensación después de haberlos ingerido es horrible”, agrega Karen Serrano.
    El especialista José Luis Plata explica que existe un informe de la sociedad hepática europea sobre “los beneficios” de la ingesta mínima de alcohol para tratar esta enfermedad. Sin embargo, según su experiencia, este informe es muy preliminar y tiene en cuenta las características europeas, más no las del hombre o paciente latino. Por tal razón no es recomendable para los colombianos consumir alcohol si se padece de hígado graso.
    Lo que sí es benéfico es consumir café. Múltiples estudios hechos desde 2007 sobre prevención de enfermedades hepáticas, dentro de las cuales está el hígado graso, y especialmente en personas que consumen constantemente alcohol, tomar entre cinco a siete tazas de café al día ayuda a contrarrestar esta enfermedad. Esto excluye a pacientes con alguna enfermedad de tipo cardiovascular, psiquiátrico o mental a quienes se prohíbe la cafeína, agrega este gastroenterólogo-hepatólogo.

    15 a 25% es el margen de probabilidad de que la enfermedad de hígado graso avance de fibrosis a cirrosis.

    Alrededor del mundo
    Se prevé que hacia 2020 el mayor número de pacientes que necesiten trasplante hepático no sea por consumo de alcohol, ni por cirrosis o por hepatitis C o B, sino básicamente será derivado de personas que tuvieron esteatohepatitis, enfermedad que condujo a cirrosis.

    ¿Tengo hígado graso?

    La confirmación diagnóstica de hígado graso se puede hacer de dos maneras: el método invasivo y el no invasivo.
    – Biopsia hepática (método invasivo), es el examen de mayor índice de certeza, pero su práctica posee un alto riesgo.
    – Ecografía hepatobiliar: (método no invasivo).
    – Fibromax y Fibrotex: (tipo serológico).
    – Fibroscan: a través de un equipo similar al ecógrafo.
    Cabe aclarar que a través de exámenes no invasivos se puede indicar la presencia de hígado graso, pero sólo el método invasivo podrá diagnosticarlo con certeza.

    El alcoholismo es un problema de salud pública en todos los países desarrollados. El alcohol es una sustancia fácilmente disponible y su consumo está amparado por costumbres sociales y culturales. En España se relaciona directamente con unas 8.000 muertes al año, asociándose al 35% de los suicidios, al 75% de los casos de violencia doméstica y al 50% de los accidentes de tráfico.

    El consumo abusivo de alcohol afecta a todo nuestro organismo, pero fundamentalmente al sistema nervioso central y al hígado. Se estima que en España existen alrededor de unos 3.000.000 de alcohólicos y unos 12.000 enfermos con cirrosis.

    La hepatopatía alcohólica, o etílica, es el conjunto de enfermedades hepáticas producidas por el consumo excesivo de alcohol. En su desarrollo influyen la cantidad de alcohol consumida, el tiempo de consumo y la susceptibilidad de cada persona. El diagnóstico se basa en los síntomas del paciente y en pruebas complementarias (análisis, ecografías, biopsia hepática).

    Un 90% del alcohol ingerido es metabolizado en el hígado. Cuando este órgano ve superada su capacidad depuradora por una cantidad excesiva de alcohol y esta situación se prolonga en el tiempo, se producen lesiones. Estas se deben básicamente a la acumulación de tóxicos y aumento de la oxidación en las células hepáticas.

    La Organización Mundial de la Salud establece como consumo excesivo aquel que sobrepasa los 70 g de alcohol al día para los hombres y los 50 g/día para las mujeres. Los gramos de alcohol que uno consume dependen de la graduación de la bebida ingerida y de la cantidad que se ingiere. De forma aproximada y simplificada se puede recordar que un litro de vino son 80 g de alcohol, igual que 2 litros de cerveza son 80 g de alcohol y 200 cm3 de bebidas destiladas son 80 g de alcohol.

    No. La severidad del daño hepático producido por el alcohol depende de factores individuales. Se sabe que, a iguales consumos, las mujeres son más propensas a desarrollar enfermedad hepática (el doble), posiblemente por la distinta distribución corporal de la grasa, y la distinta metabolización hepática y gástrica del alcohol. La obesidad también se asocia con una mayor afectación hepática y posiblemente también influyan factores hereditarios y dietas ricas en hierro. La coexistencia de otra causa de enfermedad hepática (hepatitis vírica, hemocromatosis, etc.) aumenta la frecuencia y gravedad de la lesión.

    Por otro lado, no existe relación entre la tolerancia aguda al alcohol y el daño hepático; puede existir una enfermedad hepática sin episodios de embriaguez.

    De forma resumida, podemos decir que existen tres enfermedades del hígado ocasionadas por el consumo excesivo de alcohol: la esteatosis hepática, la hepatitis alcohólica y la cirrosis.

    La esteatosis hepática consiste en un acúmulo de grasa (triglicéridos) en el hígado como consecuencia del daño hepático. En este caso el paciente apenas tiene síntomas o presenta molestias inespecíficas, aunque en general existe un agrandamiento del hígado (hepatomegalia) y las pruebas analíticas se encuentran alteradas. En muchos casos se diagnostican sólo por las alteraciones analíticas.

    La hepatitis alcohólica se debe a un daño hepático mayor con inflamación y destrucción de las células del hígado; aparece más bruscamente y puede ser muy grave. Los pacientes suelen presentar coloración amarillenta (ictericia), malestar general, náuseas, vómitos, dolor abdominal y fiebre.

    Finalmente, la cirrosis asocia una importante destrucción de células hepáticas con un marcado proceso de cicatrización (fibrosis) que altera de forma importante la arquitectura del hígado, llegando a comprometer sus funciones. Inicialmente los pacientes pueden estar casi sin síntomas pero si su evolución prosigue pueden presentar acumulo de líquidos en el vientre (ascitis), hemorragias digestivas, trastornos de la conducta (encefalopatía) e incluso un tumor hepático.

    El tratamiento fundamental es la abstinencia del alcohol. De hecho, si se deja de beber se aumenta la supervivencia de forma significativa. En las fases iniciales de la afectación hepática, el hígado se puede recuperar en su totalidad en muchos casos; en fases más avanzadas (cirrosis) se mejora la función del hígado, se impide su progresión y disminuyen las complicaciones.

    En algunos pacientes puede ser necesario emplear otros tratamientos (medicamentos, tratamientos endoscópicos, punciones abdominales, etc.) e incluso realizar un trasplante hepático cuando la enfermedad continúa progresando a pesar de la abstinencia.

    Cuando de forma asociada existen problemas de dependencia del alcohol, es difícil lograr la abstinencia, siendo preciso asociar otros tratamientos y realizar un control psiquiátrico junto al fundamental apoyo familiar y social.


    E. Sánchez Hernández y J. Fernández Seara

    Servicio de Aparato Digestivo. Complejo Hospitalario de Ourense

    La exposición a estos químicos aumenta el riesgo de padecer angiosarcoma del hígado (lea “ ¿Qué es el cáncer del hígado?”). También aumentan el riesgo de padecer colangiocarcinoma y cáncer hepatocelular, pero a un grado mucho menor. El cloruro de vinilo es un químico que se usa en la fabricación de algunos tipos de plástico. El thorotrast es un químico que se les inyectaba antes a algunos pacientes como parte de ciertas pruebas radiológicas. Cuando se identificaron las propiedades cancerígenas de estos químicos, se tomaron medidas para eliminarlos o para reducir la exposición a éstos. El thorotrast ya no se usa y la exposición de los trabajadores al cloruro de vinilo está regulada estrictamente.

    Los esteroides anabólicos son hormonas masculinas que algunos atletas utilizan para aumentar su fuerza y masa muscular. El uso prolongado de los esteroides anabólicos puede aumentar levemente el riesgo de cáncer hepatocelular. Los esteroides parecidos a la cortisona, como la hidrocortisona, la prednisona y la dexametasona, no conllevan este mismo riesgo.

    El consumo de agua contaminada naturalmente con arsénico, como la obtenida de algunos pozos, aumenta con el pasar de mucho tiempo el riesgo de algunos tipos de cáncer de hígado. Esto es más común en partes del este de Asia, aunque también puede ser un asunto de preocupación en algunas áreas de los Estados Unidos.

    La infección por el parásito que causa esquistosomiasis puede causar daño hepático y está vinculado al cáncer de hígado. Este parásito no se encuentra en los Estados Unidos, pero la infección puede ocurrir en Asia, África y Sur América.

    Fumar aumenta el riesgo de padecer cáncer de hígado. Las personas que han dejado de fumar tienen un menor riesgo que los fumadores actuales, aunque ambos grupos tienen un mayor riesgo que las personas que nunca han fumado.

    En pocos casos, las pastillas anticonceptivas pueden causar tumores benignos llamados adenomas hepáticos. Sin embargo, se desconoce si aumentan el riesgo de cáncer hepatocelular. Algunos de los estudios que han analizado este asunto han sugerido que pudiera haber una asociación, aunque la mayoría de los estudios no fueron de alta calidad y evaluaron tipos de pastillas que ya no se usan. Las pastillas anticonceptivas modernas tienen diferentes tipos de estrógeno, diferentes dosis de estrógeno y diferentes combinaciones de estrógenos con otras hormonas. No se conoce si las pastillas nuevas aumentan el riesgo de cáncer de hígado.

    ¿QUÉ ES?
    El alcohol es una droga depresora del Sistema Nervioso Central que inhibe progresivamente las funciones cerebrales. Afecta a la capacidad de autocontrol, produciendo inicialmente euforia y desinhibición, por lo que puede confundirse con un estimulante.
    El principal componente de las bebidas alcohólicas es el etanol o alcohol etílico, que tiene diferente concentración dependiendo de su proceso de elaboración. Las bebidas alcohólicas pueden ser:
    • Fermentadas: vino, cerveza y sidra. Tienen una graduación entre los 4º y los 15º. Se producen por la fermentación de los azúcares de las frutas o de los cereales.
    • Destiladas: son el resultado de la destilación de las bebidas fermentadas, con lo que tienen mayor concentración de alcohol. El orujo, el pacharán, el vodka, el whisky, el ron o la ginebra tienen entre 40º y 50º. Esto supone que el 40% o el 50% de lo que se bebe es alcohol puro.
    Graduación alcohólica
    La graduación de una bebida indica, aproximadamente, el volumen de alcohol etílico que contiene. Así, una botella de vino de 12º contiene un 12% de alcohol puro.
    ¿QUÉ EFECTOS INMEDIATOS PRODUCE EN EL ORGANISMO?


    El alcohol ingerido en una bebida es absorbido en el aparato digestivo, desde donde pasa a la circulación sanguínea en la que puede permanecer hasta 18 horas. Es eliminado finalmente a través del hígado. La presencia continuada de alcohol en el organismo y su consumo repetido es responsable de la mayoría de las lesiones que esta sustancia produce en nuestro cuerpo, como la cirrosis hepática o las encefalopatías en las que el funcionamiento de hígado y cerebro se ve gravemente alterado.
    Pocos minutos después de haber bebido, pueden aparecer una serie de efectos, cuya manifestación varía según la cantidad ingerida y las características de cada persona. Por orden de aparición en el tiempo y en relación con la concentración de alcohol en el organismo, estos efectos serían los siguientes:

    (1) Los efectos de la intoxicación aguda pueden variar en función del peso, la edad y estado de salud.
    En los casos en que la concentración sanguínea de alcohol alcance o supere los 3 gramos de alcohol por litro pueden aparecer apatía y somnolencia, coma o incluso muerte por parálisis de los centros respiratorio y vasomotor.
    Los efectos del alcohol dependen de la cantidad consumida, pero existen otras circunstancias que los pueden acelerar o agravar:
    La edad: Los jóvenes son más sensibles a los efectos del alcohol en actividades que tienen que ver con la planificación, memoria y aprendizaje, y son más “resistentes” que los adultos a los efectos sedantes y a la descoordinación motora.

    El peso y el sexo: El alcohol afecta de modo más grave a las personas con menor masa corporal. En general, la mujer pesa menos y el tamaño de sus órganos internos es proporcionalmente más pequeño. Por lo tanto, menores cantidades de alcohol pueden generar más rápidamente daños psico-orgánicos y desarrollar problemas con el alcohol más fácilmente que en el varón.

    La cantidad y rapidez de la ingesta: Según la cantidad de alcohol consumida, puede considerarse como de bajo, alto riesgo o peligroso. A mayor ingesta de alcohol en menor tiempo, mayor posibilidad de intoxicación.

    La combinación con bebidas carbónicas (tónica, colas, etc.) acelera la intoxicación.

    La ingestión simultánea de comida, especialmente de alimentos grasos, enlentece la intoxicación pero no evita ni reduce los daños al organismo.

    La combinación con otras sustancias, como los tranquilizantes, relajantes musculares y analgésicos, potencia los efectos sedantes del alcohol. Cuando se combina con cannabis se incrementan los efectos sedantes de ambas sustancias; en el caso de la cocaína, que es un estimulante, los efectos se contrarrestan, pero la toxicidad de ambas sustancias es mayor que si se consumieran por separado.
    ¿QUÉ RIESGOS Y CONSECUENCIAS TIENE EL CONSUMO DE ALCOHOL?
    El consumo de alcohol durante los fines de semana, sobre todo entre los jóvenes, se ha convertido en un problema de salud pública. Las investigaciones desarrolladas en los últimos treinta años, han demostrado que el consumo excesivo de alcohol puede provocar graves trastornos físicos, psicológicos y del comportamiento. El riesgo de padecer estos trastornos a lo largo de la vida es mayor cuando este consumo se inicia en la adolescencia.
    Los problemas derivados del abuso de alcohol pueden producirse tanto a corto como a largo plazo.
    A CORTO PLAZO (efectos agudos)
    El abuso de alcohol conlleva los siguientes riesgos:
    • Se puede llegar a la intoxicación etílica, que puede provocar un coma e incluso la muerte.
    • Favorece conductas de riesgo, ya que el alcohol desinhibe y, además, provoca una falsa sensación de seguridad. Por ello, está relacionado con accidentes de tráfico y laborales o con prácticas sexuales de riesgo que pueden llevar a contraer enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.
    Viajar en un vehículo cuyo conductor ha bebido
    Según el Observatorio Español sobre Drogas, uno de cada diez estudiantes de 14 y 18 años ha conducido vehículos bajo los efectos del alcohol, y dos de cada diez han sido pasajeros de un vehículo cuyo conductor había bebido alcohol.

    Intoxicaciones etílicas en menores
    Las intoxicaciones etílicas en menores durante los fines de semana han aumentado en los últimos años. Según un estudio de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas, el 48,6 % de los menores de 12 a 18 años atendidos por intoxicación en urgencias hospitalarias, habían consumido alcohol y/o drogas ilegales. El 67,1% de ellos acudió entre las 20 h del viernes a las 9h del lunes. El 92,9% había consumido alcohol (un 10% de éstos consumieron además drogas ilegales) y el 7,1% restante consumió únicamente drogas ilegales.
    A LARGO PLAZO (efectos crónicos)
    El consumo excesivo de alcohol puede provocar importantes problemas de salud, conflictos familiares y sociales. Estos efectos pueden presentarse incluso en el caso de personas que no hayan desarrollado una dependencia y, por tanto, no sean consideradas alcohólicas. Destacan los siguientes:
    • Hipertensión arterial
    • Alteraciones del sueño
    • Gastritis
    • Agresividad
    • Úlcera gastroduodenal
    • Depresión
    • Cirrosis hepática
    • Disfunciones sexuales
    • Cardiopatías
    • Deterioro cognitivo
    • Encefalopatías
    • Demencia
    • Cáncer
    • Psicosis

    REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

    MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN

    U.E. “COLEGIO SAN VICENTE DE PAUL”

    INFORME SOBRE EL CIGARRILLO Y

    BARQUISIMETO / JUNIO DE 2.007

    El alcoholismo es una dependencia con características de adicción a las bebidas alcohólicas. Se caracteriza por la constante necesidad de ingerir sustancias alcohólicas. Así como por la pérdida del autocontrol, dependencia física y síndrome de abstinencia.

    El alcoholismo es una enfermedad. A veces es difícil saber si alguien está abusando del alcohol o es un alcohólico.

    El alcoholismo no está fijado por la cantidad ingerida en un periodo determinado de tiempo: personas afectadas por esta enfermedad pueden seguir patrones muy diferentes de comportamiento, existiendo tanto alcohólicos que consumen a diario, como alcohólicos que beben semanalmente, mensualmente, o sin una periodicidad fija. El consumo excesivo y prolongado de esta sustancia va obligando al organismo a requerir cantidades crecientes para sentir los mismos efectos, a esto se le llama "tolerancia aumentada" y desencadena un mecanismo adaptativo del cuerpo hasta que llega a un límite en el que se invierte la supuesta resistencia y entonces “asimila menos”, por eso tolerar más alcohol es en sí un riesgo de alcoholización.

    TIPOS DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS

    Las bebidas alcohólicas pueden ser de dos tipos: fermentadas y destiladas.

    Las bebidas alcohólicas fermentadas se obtienen mediante la fermentación alcohólica que realizan ciertas levaduras sobre los jugos procedentes de frutos (uva, manzana) o de granos (cebada, malta). Durante este proceso, la mayor parte del azúcar se transforma en alcohol.

    Las bebidas alcohólicas destiladas se obtienen destilando una bebida fermentada, es decir, eliminando mediante el calor una parte del agua que contiene.

    Una bebida destilada tiene, más alcohol que una bebida fermentada.

    Las bebidas destiladas son las descriptas generalmente como aguardientes y licores; sin embargo la destilación, agrupa a la mayoría de las bebidas alcohólicas que superen los 20º de carga alcohólica.

    Entre ellas se encuentran bebidas de muy variadas características, y que van desde los diferentes tipos de brandy y licor, hasta los de whisky, anís, tequila, ron, vodka, cachaça y gin entre otras.

    El secreto de las bebidas alcohólicas destiladas , es el de otorgarle a la bebida una fuerza alcohólica elevada y al mismo tiempo que el producto final sea gustoso al paladar. Proceso que fue evolucionando y mejorando con el paso del tiempo.

    Generalmente para la elaboración de bebidas destiladas, se emplean alimentos dulces en su forma natural como la caña de azúcar, la miel, leche, frutas maduras, y aquellos que pueden ser transformados en melazas y azucares. Todos estos elementos de los que se parte contienen agentes activos que los transforman naturalmente en alcoholes, excepto en el caso de la papa donde se debe adicionar algún cereal para lograr el mismo efecto. Los agentes activos son enzimas, y están encargados de transformar el azúcar en alcohol.

    Las bebidas alcohólicas que incluyen destilación en su proceso de elaboración son muchas, y se distinguen las siguientes:

    Whisky: Incluye todas sus variedades; Escocés (Scotch), Irlandés, Whiskies Estadounidenses y Canadienses. Incluyen cierto añejamiento según sea su productor. Siempre a partir de fermento de cereales, cerveza o malta.

    Vodka: Los de Europa oriental y báltica a base de papa y cereales, y los occidentales a partir de cereales solamente.

    Rum: Ron español o Rhum Francés. Partiendo todos de la caña de azúcar, son agrupados en tres variantes. (1) los secos y de cuerpo liviano. Producidos en Cuba, Puerto Rico, México, Argentina, Brasil y Paraguay; (2) los de cuerpo intenso producidos principalmente en Jamaica, Barbados y Demerara (Guyana Británica); (3) los tipo Brandy pero aromáticos de Java e Indonesia, Haití y Martinica.

    Brandy o Cognac: A partir de la destilación de vino o frutas molida fermentadas y añejados en toneles de madera. Los más conocidos son los que han tenido origen en Francia bajo el término de cognac y es el reconocido como destilación de vino. Los de fruta parten de manzanas, cereza, albaricoque (damasco), ciruela, etc. aunque son bebidas conocidas no como brandy o cognac si no por las marcas del producto terminado o nombre histórico que se les haya asignado. La Slivovitza que derivan su nombre de la ciruela utilizada (Quetsch o Mirabelle). El Barat Palinka que deriva del albaricoque y añejada en barriles de madera. El Brandy de cereza que es también conocido como Kirsch en Francia y Kirschwasser en Alemania y Suiza que no tiene añejamiento alguno y por tanto color transparente.

    Tequila: Obtenido a partir del mezcal o agave, variedades de cactus del país azteca y desierto del sur de Estados Unidos. Su añejamiento aumenta su calidad. Se comercializa con graduaciones alcohólicas que van desde los 37º hasta los 50º

    Oke (Okelehao): Parte de la destilación de melaza de caña de azúcar, arroz y jugo de una fruta local con la que también hacen una comida llamada Poi. Es añejada en barriles de roble.