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El hígado graso es una enfermedad que ha crecido en los últimos años y que sea asocia directamente al sobrepeso y/o a los malos hábitos alimentarios. Por ello, es muy importante que conozcas qué síntomas y signos presenta dicha enfermedad para que puedas prevenir para reducir complicaciones metabólicas.

El hígado graso es una patología que se clasifica en hígado graso alcohólico e hígado graso no alcohólico (HGNA). Esta clasificación establece una diferencia notoria de las causas por las cuales se puede producir dicha enfermedad.

Mientras muchas personas sufren de hígado graso a causa del consumo excesivo de alcohol, hay muchas otras que sufren de esta enfermedad a causa de una mala alimentación y enfermedades metabólicas asociadas directamente con el sobrepeso.

Según datos de la Organización Mundial de Gastroenterología la cantidad de personas que sufren de hígado graso ha aumentado en forma alarmante. Entre el 20 al 30% de la población general europea sufre dicha enfermedad, mientras que ese porcentaje aumenta si la población tiene sobrepeso o es obesa (alrededor del 75%).

Si bien la mejor forma de prevenir y reducir complicaciones metabólicas derivadas de esta enfermedad es perder peso, aumentar la actividad física y cambiar hábitos alimentarios, es importante que estés atento a los síntomas y signos que puede presentar esta enfermedad.

Los síntomas pueden ser muy vagos y confundirse con otras situaciones derivadas del stress, dentro de los cuales se pueden mencionar:

  • Fatiga
  • Cansancio
  • Malestar en el costado superior derecho del abdomen
  • Dolor abdominal

Estos síntomas son muy poco específicos, es por ello que se considera al hígado graso junto a otras enfermedades como patologías silenciosas. Debido a eso pueden pasar mucho tiempo sin ser diagnosticada.

Los signos que presenta esta enfermedad están relacionados en general con otras patologías, que pueden ser factores de riesgo para que esta enfermedad se produzca.

  • Dislipemias. El colesterol y triglicéridos altos por mucho tiempo puede ser un signo de presencia de hígado graso.
  • Obesidad. La obesidad es un signo a tener en cuenta a la hora de diagnosticar o descartar el hígado graso.
  • Síndrome metabólico. Este síndrome se manifiesta por una serie de parámetros altos, algunos de ellos ya fueron mencionados anteriormente, como por ejemplo colesterol y triglicéridos altos, glucosa alta, sobrepeso e hipertensión arterial, entre otros.

Si bien estos signos son enfermedades en sí, la presencia de alguna o varias de ellas puede hacer sospechar la presencia de hígado graso. Por ello, es importante tenerlos en cuenta para estar atentos a la presencia de dicha afección o posibles complicaciones.

Un dato para tener en cuenta, del total de la población que sufre HGNA, por año entre el 2 al 5% deriva en cirrosis y carcinoma hepatocelular. La cirrosis es la complicación más frecuente que puede derivar en un trasplante hepático.

Años atrás estas enfermedades estaban asociadas a las personas que padecían de alcoholismo, hoy día no sólo este es un factor de riesgo; sino también la mala alimentación, especialmente la alimentación occidental y el sedentarismo.

Si bien puede existir una predisposición a padecer ciertas enfermedades, es real que los hábitos que forman parte de tu vida pueden o no ser un factor de riesgo. Ten presente que el futuro está en tus manos y de ti depende, en gran medida, tu calidad de vida.

Nuestro cuerpo nos da señales y nos hace un llamado de que el hígado está perdiendo su capacidad de realizar una buena función por la cantidad de toxinas acumuladas y las más comunes son: dolor de cabeza, migraña, cólicos menstruales, sabor amargo en la boca, dolores articulares y musculares, fibromialgia, irritabilidad, intolerancia a las grasas, color amarillo de la piel y mucosas, cubierta amarilla en la lengua, ojeras oscuras debajo de los ojos, piel flácida, mala digestión de las grasas y pérdida de la agudeza visual.

Tenemos que tener en cuenta que el hígado es el órgano que gobierna la visión, los músculos, ligamentos, tendones y es considerado el padre de la fertilidad y el que controla la líbido (el apetito sexual). Además es el órgano que controla las emociones (depresión y melancolía) razón por la cual al día siguiente de una borrachera estamos temblorosos, nerviosos, miedosos, deprimidos y en conclusión el hombre tomador no sirve en la cama.

El hígado es el órgano más importante en la eliminación de las toxinas ya que se encarga de sacar de nuestro cuerpo las sustancias que pueden ocasionar cáncer y lo hace a través de la bilis por medio de un conducto que va del hígado hacia el intestino delgado llamado conducto colédoco.

Cuando la bilis está muy espesa no tiene la capacidad de fluir, ni circular correctamente entonces empieza a estancarse. Por lo tanto las toxinas no pueden ser transportadas y expulsadas fuera del hígado congestionándolo así de toxinas capaces de arriesgar, amenazar nuestra vida y generar en nuestro cuerpo con el tiempo un cáncer.

Las grasas animales, de alimentos fritos, la vitrina de la panadería, las margarinas de los pudines, las grasas vegetales parcialmente hidrogenadas de las galletas, las azucares y harinas refinadas, como el pan blanco, pancake, pasta, bollo, buñuelo, arepa harina, alcohol y cigarrillo son los factores que hacen que la bilis se vuelva espesa y destruya la capacidad que tiene el hígado de desintoxicar.

Si el hígado funciona bien, eliminando las toxinas hacia el intestino, pero tenemos una sola evacuación al día, dificultad para evacuar, las deposiciones son escasas, no hacemos absolutamente nada y estamos perdiendo el tiempo, porque estas toxinas estancadas en un intestino lento, perezoso, tóxico y sin fibra atraviesan la pared del colon y se reabsorben hacia el sistema linfático y la sangre creando una autointoxicación que significa volverse a envenenar con los desechos que ya deberían estar en el inodoro.

Cuando evacuamos una sola vez al día de manera escasa, con heces duras, secas, en tiritas, en bolitas, en cintas, con pujo, dolor y sangre indica colon lento y tóxico que acumula bacterias patógenas que producen una enzima que separa las toxinas de la bilis, dejando que estas queden libres en el intestino y sean reabsorbidas hacia la sangre. La enzima de estas bacterias patógenas se llama Beta-Glucoronidasa. Para prevenir la reabsorción de estas toxinas hacia la sangre debemos consumir muchos vegetales, que además de tener mucha fibra y prevenir una sola evacuación al día, contienen un ingrediente natural llamado Calcio-D-Glucarato, que inhibe la actividad de esta enzima. El carbón vegetal también se une a la bilis y evita que las toxinas sean reabsorbidas hacia la sangre.

El hígado entra en peligro cuando la bilis empieza a volverse espesa ya que esta se estanca y se coagula formando los cálculos biliares generando un hígado graso, enfermedad degenerativa que se le conoce con el nombre de esteatosis hepática y, que según la medicina moderna, no tiene cura, cosa que es un mito falso.

Consejo de la semana. El hígado desintoxica al cuerpo de las sustancias que pueden producir cáncer.

La bilis es fabricada por el hígado a partir de colesterol, lecitina, bilirrubina, sales biliares y agua. Si nos pasamos de colesterol en esta fórmula que sería el aumento en el consumo de carnes animales, la bilis se torna espesa por lo tanto necesitaríamos mucha cantidad de lecitina que es la grasa que se encuentra en las cascaras de los granos y cereales para poder hacer que esta se vuelva soluble y bien líquida para que circule libremente hacia el intestino, evitando así una pobre función hepática.

Algunos alimentos que ayudan a darle soporte para desintoxicar nuestro hígado son: familia de las crucíferas(repollo, coliflor, brócoli, espárragos), remolacha, pescado de agua fría (salmón, sardina, trucha), ajo, cebolla, cebollín, aceite de la semilla de: cáñamo, ajonjolí, linaza, girasol, cártamo, nueces, almendras, avellanas, germen de trigo, frutas cítricas, vegetales verdes y mucha lecitina de soya.

La cirrosis hepática es aquella condición en la que el tejido normal y sano del hígado es reemplazado por un tejido cicatrizal que bloquea el flujo de sangre a través del órgano e impide que este funcione adecuadamente. Como concepto general la cirrosis es un proceso largo al que se llega en la medida que el hígado se expone largo tiempo (años o décadas) al daño y acumula cicatrices en su tejido (fenómeno también llamado fibrosis hepática). Cuando las cicatrices son extensas la forma y funcionamiento del hígado se alteran severamente lo que recibe el nombre de cirrosis.

La cirrosis es una enfermedad grave, aunque el pronóstico individual depende de la fase de su evolución en la que se realice el diagnóstico. Los enfermos con cirrosis "compensada" (sin complicaciones graves) tienen una probabilidad del 50% de seguir vivos a los 10 años, siendo su pronóstico mucho mejor si no hay várices en el esófago. Por otra parte, los enfermos "descompensados" tienen una mortalidad del 70% al cabo de 3 años. Por ello, todo paciente con cirrosis, o con sospecha de ella, debe ser evaluado por un médico con experiencia en las enfermedades del hígado.

La cirrosis tiene muchas causas. En general cualquier condición dañina para el hígado que se mantenga en el tiempo puede causar cirrosis. Las causas mas frecuentes incluyen el consumo crónico y exagerado de alcohol, el hígado graso, las hepatitis crónicas por virus B y C, las enfermedades autoinmunes del hígado, algunas enfermedades hereditarias y otras causas mas infrecuentes entre las que se incluyen algunas reacciones graves a los medicamentos recetados, la obstrucción o bloqueo de los conductos que drenan la bilis desde el hígado, una exposición prolongada a toxinas ambientales, la infección de parásitos llamada esquistosomiasis y repetidos ataques de insuficiencia cardiaca.

Muchas personas con cirrosis no presentan síntomas al principio de la enfermedad. Sin embargo, a medida que el tejido cicatrizal reemplaza las células sanas, la función del hígado comienza a fallar y la persona puede tener los siguientes síntomas:

  • agotamiento
  • fatiga
  • falta de apetito
  • náusea
  • debilidad
  • pérdida de peso
  • dolor abdominal
  • vasos sanguíneos en forma de araña (angioma de araña) que se desarrollan en la piel

A medida que avanza la enfermedad, pueden presentarse complicaciones. En algunas personas, éstas podrían ser los primeros signos de la enfermedad.

Para hacer un diagnóstico de cirrosis el médico se basa en los síntomas, pruebas de laboratorio, la historia clínica del paciente y su examen físico. Por ejemplo, durante el examen físico, el médico puede detectar que el hígado está más duro o más grande de lo habitual y entonces ordena análisis de sangre que puedan comprobar la presencia de la enfermedad.

Además, generalmente el médico solicita que se realice exámenes de imagen, como una ecografía de abdomen (ecotomografía), una tomografía axial computarizada (escáner o TAC), o una resonancia magnética (RM). Si es necesario, el médico puede también decidir realizar una biopsia de hígado para confirmar el diagnóstico o la causa de la cirrosis.

COMPLICACIONES DE LA CIRROSIS

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La ictericia puede ser causada por varios procesos de diferentes enfermedades. Esto puede ser de gran ayuda para entender las diferentes causas que provocan la ictericia mediante la identificación de los problemas que perturban el metabolismo normal y/o la excreción de la bilirrubina.

La ictericia en estos casos está causada por un rápido incremento de la descomposición y de la destrucción de los glóbulos rojos (hemólisis), desbordando de ese modo la capacidad del hígado para eliminar adecuadamente los altos niveles de bilirrubina en la sangre.

A continuación mostramos algunos de los ejemplos en los que se presentan unas condiciones en las que existe un mayor deterioro de las células rojas de la sangre:

  • Paludismo
  • Crisis de las células falciformes
  • Esferocitosis
  • Talasemia
  • Glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD)
  • Drogas u otras toxinas
  • Trastornos autoinmunes

La ictericia en estos casos es causada por la incapacidad del hígado para metabolizar adecuadamente y excretar la bilirrubina. Podemos destacar los siguientes ejemplos:

  • Hepatitis (comúnmente viral o relacionada con el alcohol)
  • Cirrosis
  • Drogas u otras toxinas
  • Síndrome de Crigler-Najjar
  • Síndrome de Gilbert
  • Cáncer

La ictericia en estos casos se denomina ictericia obstructiva, es causada por condiciones que interrumpen el drenaje normal de la bilirrubina conjugada en forma de bilis desde el hígado a los intestinos.

Entre las causas de la ictericia obstructiva podemos incluir:

  • Cálculos biliares en los conductos biliares
  • Cáncer (de páncreas y de la vesícula biliar o carcinoma de los conductos biliares)
  • Estenosis de los conductos biliares
  • Colangitis
  • Malformaciones congénitas
  • Pancreatitis
  • Parásitos
  • Embarazo
  • Ictericia del recién nacido

La ictericia en los recién nacidos puede ser causada por varias razones diferentes, aunque a menudo es una consecuencia fisiológica normal del hígado del recién nacido que todavía es inmaduro. Aunque por lo general, en estas circunstancias es inofensivo, los recién nacidos con niveles excesivamente elevados de bilirrubina a causa de otros problemas médicos (ictericia patológica), pueden sufrir un daño cerebral devastador (kernicterus, también conocido como ictericia nuclear o encefalopatía neonatal bilirrubínica) si no se aborda el problema de fondo. La ictericia del recién nacido es la condición más común en los recién nacidos que requiere evaluación médica.

A continuación mostramos las causas más comunes de la ictericia del recién nacido:

  • Ictericia fisiológica: Generalmente, este tipo de ictericia se hace evidente en el segundo o en el tercer día de vida. Es la causa más común de ictericia del recién nacido y normalmente es una condición transitoria e inofensiva. Este tipo de ictericia es causada por la incapacidad del hígado inmaduro del recién nacido para procesar la bilirrubina que surge de la degradación acelerada de las células rojas de la sangre que tiene lugar a esta edad. A medida que el hígado del recién nacido madura, la ictericia desaparece de forma gradual.
  • Incompatibilidad materno-fetal de grupo sanguíneo (Rh, ABO): Esta forma de ictericia ocurre cuando hay una incompatibilidad entre los grupos sanguíneos de la madre y del feto. Esto conduce a un aumento de los niveles de bilirrubina por la descomposición de los glóbulos rojos (hemólisis) del feto.
  • Ictericia por la leche materna: Este tipo de ictericia se produce en los recién nacidos alimentados con leche materna y normalmente aparece al final de la primera semana de vida. Se cree que los responsables son ciertos productos químicos de la leche materna. Por lo general, se trata de un trastorno inofensivo que se resuelve de forma espontánea y las madres por lo general, no tienen que suspender la lactancia materna.
  • Ictericia por lactancia: Esta forma de ictericia ocurre cuando el lactante recién nacido no recibe la cantidad adecuada de leche materna. Puede ocurrir debido a una tardía o insuficiente producción de leche por parte de la madre o debido a una alimentación deficiente del recién nacido. Esta inadecuada ingesta de leche da lugar a la deshidratación y a la reducción de las deposiciones por parte del recién nacido, con una posterior disminución en el organismo de la bilirrubina por la excreción.
  • Cefalohematoma (una acumulación de sangre debajo del cuero cabelludo): A veces, durante el proceso del parto, el recién nacido puede sufrir una contusión o lesión en la cabeza, lo que provoca una acumulación o coagulación la sangre bajo el cuero cabelludo. Como la sangre se descompone de manera natural, puede dar lugar a elevados niveles repentinos de bilirrubina que pueden sobrepasar la capacidad del hígado inmaduro del recién nacido para su procesamiento, dando lugar a la ictericia.

La lista de los principales síntomas de la ictericia, obtenidos de varias fuentes, incluyen:

A continuación puedes ver enlaces de estados de salud o enfermedades que tienen algunos síntomas similares a los de la ictericia. Haciendo click en la imágen o el enlace inferior podrás ver más información sobre estas enfermedades o estados de salud y sus síntomas.

Estás sufriendo de una inflamación en los tobillos? Lo más probable es que usted puede tener tobillo hinchado, una condición común que se observa en muchos hombres y mujeres cada año.

Como su nombre lo indica, los tobillos hinchados es un síndrome clínico caracterizado por la inflamación en las piernas, especialmente los tobillos. Este trastorno puede afectar tobillo de una o ambas piernas. En algunas situaciones, las pantorrillas y los muslos también puede sufrir una inflamación.

La condición puede aparecer en jóvenes y viejos por igual. Usted puede encontrar los tobillos hinchados en los hombres como a las mujeres. Puede surgir una serie de problemas de salud. También puede ocurrir debido a varias complicaciones físicas y situaciones de estrés.

Tobillos hinchados surgir con un número de otros síntomas como:

Los tobillos y las piernas se hinchan región inferior en los pacientes con este síndrome. Es el síntoma más visible de las personas con este trastorno.

Los tobillos se hinchan generalmente en algún momento después de que el paciente se despierta en la mañana. La inflamación se agrava a medida que avanza el día.

En algunos casos, pequeños hoyos se forman sobre la superficie de la piel del tobillo. Este se forma cuando la persona que tiene los tobillos inflamados sufre de edema, una enfermedad que se caracteriza por la retención de líquido en los tejidos del cuerpo y las células y cavidades serosas. La retención a largo plazo de fluido en los tobillos provoca formación de picaduras en la piel. En la retención de líquidos inflamados tobillos es la causa subyacente importante.

Al presionar el área de la piel inflamada durante unos segundos se mostrará la sangría.

Si la hinchazón se produce debido a las tensiones o esguinces en el tobillo, los pacientes pueden experimentar dolor en la región inflamada. Dolor tobillos hinchados pueden causar dolor en el pie en los pacientes.

Qué causa la inflamación de los tobillos y los pies? Tobillos hinchados causas pueden ser:

En muchos pacientes con enfermedad de corazón hinchado los tobillos se encuentra que es una causa. Hinchazón de los tobillos puede ser un indicador de enfermedades del corazón.

En unos pocos casos de la enfermedad de hígado hinchado los tobillos puede ser la causa subyacente. Hinchazón del tobillo puede ser un síntoma de enfermedades hepáticas.

Las drogas, como bloqueador del canal de calcio, que se utilizan para curar la presión arterial alta puede causar efectos secundarios que incluyen los tobillos inflamados. En los pacientes con inflamación de los tobillos presión arterial alta es a menudo visto como un agente causal. Los esteroides y los antidepresivos también son vistas como causas de los tobillos hinchados. Estos medicamentos ensanchan los vasos sanguíneos pequeños que resultan en fugas de líquidos de los vasos a los tejidos. El líquido se recogieron alrededor de los tobillos y causar inflamación. También es una causa importante de inflamación de los tobillos.

Si el riñón deja de funcionar, inmediatamente se puede llevar a una acumulación de líquido en el cuerpo. Esto puede causar inflamación inmediata de las piernas.

Comer alimentos que contienen alto contenido de sal conduce a la retención de agua de alta. Esta es también una de las causas principales tobillo hinchado.

Los tobillos hinchados durante el embarazo es bastante común. Leve inflamación de los tobillos durante el embarazo es normal ya que los fluidos del cuerpo aumenta durante la maternidad para el mantenimiento tanto de la madre y el niño.

La tensión pre menstrual provoca cambios físicos y hormonales de otro tipo en el cuerpo. Esto lleva a muchos de los síntomas en las mujeres incluyen hinchazón de los tobillos.

Terapia de reemplazo hormonal conduce a la retención de cantidad en exceso de fluidos en el cuerpo. Las personas sometidas a terapia de reemplazo hormonal a menudo tienen tobillos inflamados debido a esto.

Anticonceptivos orales medicamentos dar lugar a efectos secundarios como la hinchazón del tobillo debido a la presencia de estrógeno en ellos.

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  • Medicamentos para revertir la intoxicación. La insuficiencia hepática aguda causada por sobredosis de acetaminofeno o intoxicación por hongos se tratan con medicamentos que pueden revertir los efectos de la toxina.
  • Trasplante de hígado. La insuficiencia hepática aguda es irreversible en muchos casos. En estas situaciones, el único tratamiento puede ser un trasplante de hígado. Durante un trasplante de hígado, el cirujano extirpa el hígado dañado y lo reemplaza con un hígado sano de un donante. Leer más.

Su médico trabajará para controlar los signos y síntomas que está experimentando y tratar de evitar las complicaciones causadas por la insuficiencia hepática aguda. Esta atención puede incluir:

  • Aliviar el exceso de líquido en el cerebro. Edema cerebral causado por la insuficiencia hepática aguda puede aumentar la presión en su cerebro. Los medicamentos pueden ayudar a reducir la acumulación de líquido en el cerebro.
  • Detección de infecciones. Su equipo médico tomará muestras periódicas de sangre y orina para ser probado para detectar signos de infección. Si su médico sospecha que usted tiene una infección, usted recibirá medicamentos para tratar la infección.
  • Prevención de hemorragias graves. Las personas con insuficiencia hepática aguda a menudo desarrollan úlceras sangrantes en el tracto gastrointestinal. Su médico le puede dar medicamentos para reducir el riesgo de sangrado. Si se pierde una gran cantidad de sangre, se puede requerir transfusiones de sangre.

Para reducir el riesgo de insuficiencia hepática aguda en el cuidado de su hígado, trate de:

  • Siga las instrucciones de los medicamentos. Si usted toma paracetamol u otros medicamentos, consulte el prospecto para obtener instrucciones sobre la dosis recomendada y no exceder de la dosis.
  • Dígale a su médico acerca de todos sus medicamentos. Dígale a su médico acerca de los medicamentos a base de hierbas que esté tomando. Estos pueden interferir con los medicamentos recetados que esté tomando.
  • Beber alcohol con moderación, en todo caso. Limite la cantidad de alcohol que se consume a no más de una bebida al día para las mujeres y no más de dos bebidas al día para los hombres.
  • Evite los comportamientos de riesgo. Busque ayuda si usted usa drogas intravenosas ilegales. No comparta agujas para inyectarse drogas. Si usted decide tener relaciones sexuales, use condones. Si usted decide tener tatuajes o piercings en el cuerpo, tener cuidado con la limpieza y la seguridad cuando se trata de seleccionar una tienda.
  • Vacunarse. Si usted está en mayor riesgo de contraer la hepatitis, si ya ha sido infectado con algún tipo de virus de la hepatitis o si tiene una enfermedad hepática crónica, hable con su médico sobre la vacuna contra la hepatitis B. La vacuna también está disponible para la hepatitis A.
  • Evite el contacto con la sangre de otras personas y los fluidos corporales. Virus de la hepatitis se pueden propagar por pinchazos accidentales o limpieza inadecuada de la sangre o fluidos corporales. También es posible infectarse al compartir cuchillas de afeitar o cepillos de dientes.
  • No comer setas. Puede ser difícil distinguir un hongo comestible de una venenosa.
  • Tenga cuidado con los aerosoles. Cuando se utiliza un limpiador en aerosol, asegúrese de que la habitación se ventila, o usa una máscara. Tomar las medidas de protección similares al pulverizar insecticidas, fungicidas, pinturas y otros productos químicos tóxicos. Siga siempre las instrucciones del fabricante.
  • Mira lo que pone en su piel. Cuando el uso de insecticidas y otros productos químicos tóxicos, cúbrase la piel con guantes, camisas de manga larga, un sombrero y una máscara.
  • Elija una dieta saludable. Elija una dieta basada en plantas con una variedad de frutas y verduras. Limite los alimentos altos en grasa.
  • Mantenga un peso saludable. La obesidad puede causar una enfermedad llamada enfermedad de hígado graso no alcohólico, que puede incluir el hígado graso, hepatitis y cirrosis.

La insuficiencia hepática aguda se produce cuando el hígado pierde rápidamente su capacidad de funcionar. Más comúnmente, la insuficiencia hepática se desarrolla lentamente durante el curso de años. Pero en la insuficiencia hepática aguda, insuficiencia hepática desarrolla en cuestión de días.

Los signos y síntomas de insuficiencia hepática aguda pueden incluir:

  • Coloración amarillenta de la piel y ojos (ictericia)
  • Dolor en la parte superior derecha de su abdomen
  • Náusea y vómitos
  • Una sensación general de malestar
  • Dificultad para concentrarse
  • Desorientación o confusión
  • Somnolencia

La insuficiencia hepática aguda puede desarrollarse rápidamente en una persona sana, y es potencialmente mortal. Si usted o alguien que usted conoce de repente desarrolla una coloración amarillenta de los ojos o la piel, dolor en la parte superior del abdomen o cualquier cambio inusual en el estado mental, la personalidad o el comportamiento, busque atención médica de inmediato.

La insuficiencia hepática aguda se produce cuando las células del hígado se dañan significativamente y éste ya no es capaz de funcionar. La insuficiencia hepática aguda tiene muchas causas potenciales, incluyendo:

  • Sobredosis de paracetamol. Tomar demasiado acetaminofeno es la causa más común de insuficiencia hepática aguda. La insuficiencia hepática aguda puede ocurrir si usted toma una dosis muy grande de paracetamol a la vez, o puede ocurrir si usted toma dosis mayores a las recomendadas cada día durante varios días, especialmente en personas con enfermedad hepática crónica.
  • Medicamentos recetados. Algunos medicamentos recetados, incluyendo antibióticos, medicamentos anti-inflamatorios no esteroides y los anticonvulsivos, pueden causar insuficiencia hepática aguda.
  • Suplementos de hierbas. Medicamentos a base de hierbas y suplementos, como kava, efedra, solideo y poleo, se han relacionado con la insuficiencia hepática aguda.
  • Hepatitis y otros virus. La hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis E puede causar insuficiencia hepática aguda. Otros virus que pueden causar insuficiencia hepática aguda incluyen Epstein-Barr, citomegalovirus y el virus del herpes simplex.
  • Toxinas. Las toxinas que pueden causar insuficiencia hepática aguda incluyen las setas venenosas Amanita phalloides, que a veces se confunde con especies comestibles.
  • Enfermedad autoinmune. La insuficiencia hepática puede ser causada por la hepatitis autoinmune – una enfermedad en la cual el sistema inmunológico ataca las células del hígado, causando inflamación y daño.
  • Enfermedades de las venas en el hígado. Las enfermedades vasculares, tales como el síndrome de Budd-Chiari, pueden causar bloqueos que se forman en las venas del hígado y conducir a insuficiencia hepática aguda.
  • Enfermedad metabólica. Enfermedades metabólicas raras, como la enfermedad de Wilson y el hígado graso agudo del embarazo, con poca frecuencia causan insuficiencia hepática aguda.
  • Cáncer. El cáncer que comienza en el hígado o el cáncer que se disemina al hígado desde otras partes de su cuerpo puede hacer que su hígado falle.

Muchos de los casos de insuficiencia hepática aguda no tiene una causa aparente.

La insuficiencia hepática aguda a menudo causa complicaciones, incluyendo:

  • Exceso de líquido en el cerebro (edema cerebral). El exceso de líquido ocasiona presión por acumulación en el cerebro, que puede desplazar el tejido cerebral fuera del espacio que normalmente ocupa (hernia). El edema cerebral puede privar a su cerebro de oxígeno.
  • Trastornos de hemorragia. Una insuficiencia hepática no es capaz de producir cantidades suficientes de los factores de coagulación, que ayudan a que la sangre coagule. El sangrado de úlceras en el tracto gastrointestinal o en otros lugares es difícil de controlar porque la sangre no se coagula rápidamente.
  • Infecciones. Las personas con insuficiencia hepática aguda tienen un mayor riesgo de desarrollar una variedad de infecciones, sobre todo en la sangre y en las vías respiratorias y urinarias.
  • Insuficiencia renal. La insuficiencia renal a menudo se produce después de un fallo hepático, especialmente en casos de sobredosis de paracetamol, lo que daña tanto su hígado y sus riñones.

Las pruebas y los procedimientos utilizados para el diagnóstico de la insuficiencia hepática aguda incluyen:

  • Análisis de sangre. Exámenes de sangre para determinar qué tan bien está funcionando el hígado pueden incluir la prueba de tiempo de protrombina, que mide el tiempo que tarda la sangre en coagular. Si usted tiene insuficiencia hepática aguda, la sangre no coagula tan rápido como debería.
  • Pruebas de imagen. El médico puede recomendar pruebas de imagen, como la ecografía, para evaluar el hígado. Las pruebas de imagen pueden aparecer daños en el hígado y pueden ayudar a su médico a determinar la causa de sus problemas en el hígado.
  • Examen de tejido hepático. Su médico puede recomendar un procedimiento para extraer una pequeña muestra de tejido del hígado (biopsia hepática). Las pruebas de los tejidos del hígado pueden ayudar a su médico a entender por qué su hígado está fallando. Para las personas con un riesgo de sangrado durante la biopsia, tales como aquellos con insuficiencia hepática aguda, el médico puede realizar una biopsia hepática transyugular. Para ello, una pequeña incisión en el lado derecho de su cuello y un tubo delgado (catéter) se pasa en una vena grande en el cuello, a través de su corazón y hacia abajo en una vena que sale del hígado. Luego, el médico inserta una aguja hacia abajo a través del catéter y recupera una muestra del tejido del hígado.

Las personas con insuficiencia hepática aguda son tratadas en la unidad de cuidados intensivos de un hospital. Cuando es posible, su médico trabajará para tratar la insuficiencia hepática aguda. Pero en muchos casos, el tratamiento implica el control de las complicaciones y dar tiempo al hígado para curar.

Los tratamientos de la insuficiencia hepática aguda pueden incluir:

  • Medicamentos para revertir la intoxicación. La insuficiencia hepática aguda causada por sobredosis de acetaminofeno o intoxicación por hongos se tratan con medicamentos que pueden revertir los efectos de la toxina.
  • Trasplante de hígado. La insuficiencia hepática aguda es irreversible en muchos casos. En estas situaciones, el único tratamiento puede ser un trasplante de hígado. Durante un trasplante de hígado, el cirujano extirpa el hígado dañado y lo reemplaza con un hígado sano de un donante. Leer más.

Su médico trabajará para controlar los signos y síntomas que está experimentando y tratar de evitar las complicaciones causadas por la insuficiencia hepática aguda. Esta atención puede incluir:

  • Aliviar el exceso de líquido en el cerebro. Edema cerebral causado por la insuficiencia hepática aguda puede aumentar la presión en su cerebro. Los medicamentos pueden ayudar a reducir la acumulación de líquido en el cerebro.
  • Detección de infecciones. Su equipo médico tomará muestras periódicas de sangre y orina para ser probado para detectar signos de infección. Si su médico sospecha que usted tiene una infección, usted recibirá medicamentos para tratar la infección.
  • Prevención de hemorragias graves. Las personas con insuficiencia hepática aguda a menudo desarrollan úlceras sangrantes en el tracto gastrointestinal. Su médico le puede dar medicamentos para reducir el riesgo de sangrado. Si se pierde una gran cantidad de sangre, se puede requerir transfusiones de sangre.

Para reducir el riesgo de insuficiencia hepática aguda en el cuidado de su hígado, trate de:

  • Siga las instrucciones de los medicamentos. Si usted toma paracetamol u otros medicamentos, consulte el prospecto para obtener instrucciones sobre la dosis recomendada y no exceder de la dosis.
  • Dígale a su médico acerca de todos sus medicamentos. Dígale a su médico acerca de los medicamentos a base de hierbas que esté tomando. Estos pueden interferir con los medicamentos recetados que esté tomando.
  • Beber alcohol con moderación, en todo caso. Limite la cantidad de alcohol que se consume a no más de una bebida al día para las mujeres y no más de dos bebidas al día para los hombres.
  • Evite los comportamientos de riesgo. Busque ayuda si usted usa drogas intravenosas ilegales. No comparta agujas para inyectarse drogas. Si usted decide tener relaciones sexuales, use condones. Si usted decide tener tatuajes o piercings en el cuerpo, tener cuidado con la limpieza y la seguridad cuando se trata de seleccionar una tienda.
  • Vacunarse. Si usted está en mayor riesgo de contraer la hepatitis, si ya ha sido infectado con algún tipo de virus de la hepatitis o si tiene una enfermedad hepática crónica, hable con su médico sobre la vacuna contra la hepatitis B. La vacuna también está disponible para la hepatitis A.
  • Evite el contacto con la sangre de otras personas y los fluidos corporales. Virus de la hepatitis se pueden propagar por pinchazos accidentales o limpieza inadecuada de la sangre o fluidos corporales. También es posible infectarse al compartir cuchillas de afeitar o cepillos de dientes.
  • No comer setas. Puede ser difícil distinguir un hongo comestible de una venenosa.
  • Tenga cuidado con los aerosoles. Cuando se utiliza un limpiador en aerosol, asegúrese de que la habitación se ventila, o usa una máscara. Tomar las medidas de protección similares al pulverizar insecticidas, fungicidas, pinturas y otros productos químicos tóxicos. Siga siempre las instrucciones del fabricante.
  • Mira lo que pone en su piel. Cuando el uso de insecticidas y otros productos químicos tóxicos, cúbrase la piel con guantes, camisas de manga larga, un sombrero y una máscara.
  • Elija una dieta saludable. Elija una dieta basada en plantas con una variedad de frutas y verduras. Limite los alimentos altos en grasa.
  • Mantenga un peso saludable. La obesidad puede causar una enfermedad llamada enfermedad de hígado graso no alcohólico, que puede incluir el hígado graso, hepatitis y cirrosis.

Los síntomas de la enfermedad del hígado en perros son a menudo sutiles en las primeras etapas y tienden a ser un poco variables en diferentes perros. Algunos de los síntomas comunes de la enfermedad hepática de perros se discuten en el artículo siguiente. Sigue leyendo para saber más acerca de los síntomas de la enfermedad hepática canina y su tratamiento.

Una de las causas principales de la muerte en los perros son las enfermedades de hígado. El hígado es un órgano vital que realiza un número de funciones esenciales. La función principal del hígado es la desintoxicación de la sangre, la eliminación de productos de desecho del sistema y la secreción de la bilis para ayudar a la digestión. El hígado también ayuda a llevar a cabo varios procesos bioquímicos, también ayuda a curar las enfermedades del sistema inmunológico. Como se puede ver, las enfermedades del hígado tienden a paralizar la mayoría de las funciones del cuerpo, ya que el órgano ya no es capaz de realizar su capacidad óptima. Es importante detectar síntomas de la enfermedad de hígado del perro tan pronto como sea posible. Esto es porque el tratamiento temprano significa que el hígado tiene la oportunidad de superar cualquier enfermedad y realizar bien sus funciones.

Causas de la enfermedad hepática del perro

Existen varias causas que llevan a la enfermedad hepática en los perros. Algunas de las causas más comunes de la enfermedad hepática en perros son:

  • Infección por agentes bacterianos, virales o parasitarios como la leptospirosis, hepatitis y gusanos del corazón.
  • Hepatopatía tóxica en perros debido a daños en el hígado por la exposición a las drogas, productos químicos, toxinas tales como corticoides, aspirina o envenenamiento.
  • Cáncer de hígado
  • Cambios en el hígado congénitos o adquiridos
  • Trauma debido a un severo golpe directo en el abdomen como en un accidente de coche
  • Pancreatitis, inflamación del páncreas que se propaga al hígado
  • Anemia hemolítica que causa disminución en el suministro de oxígeno a las células del hígado
  • Hepatitis crónica del hígado debido al almacenamiento de cobre, medicamentos anticonvulsivos, cirrosis, etc.

Síntomas de la enfermedad del hígado del perro

La enfermedad del hígado canino es uno de los asesinos más grandes de los perros, que no se detecta en las primeras etapas. El hígado tiene la capacidad de regeneración y, por tanto, los síntomas que aparecen son muy sutiles. Por lo tanto, sólo los perros que son llevados a un veterinario con regularidad, son diagnosticados con enfermedades del hígado en sus etapas iniciales. En el momento en que los síntomas de la enfermedad del hígado son más prominentes, la enfermedad ya se encuentra en desarrollo, y la función del hígado está reducida. Algunos de los síntomas de la enfermedad de hígado en perros son los siguientes:

☛ Síntomas gastrointestinales
La primera indicación de la enfermedad hepática en perros es la pérdida de apetito, es decir, la anorexia. El perro empieza a comer menos de lo normal. Junto con la pérdida de apetito, el perro muestra signos de trastornos gastrointestinales como diarrea, vómitos, e incluso a veces estreñimiento. Esto se produce debido a un metabolismo incorrecto de los hidratos de carbono, proteínas y grasas debido al mal funcionamiento del hígado. La pérdida de peso se suma a los problemas del perro. A medida que el perro sufre de mal funcionamiento metabólico, sufre de anemia. Por lo tanto, se vuelve muy débil, inactivo y aletargado.

Cambios neurológicos
Los altos niveles de toxinas que circulan en el cuerpo producen un sinnúmero de trastornos neurológicos, así como cambios de comportamiento en el perro. Por lo que el hígado es incapaz de filtrar las toxinas de la corriente sanguínea, las toxinas se acumulan en el cerebro. Esto lleva a la encefalopatía hepática. Por lo tanto, lleva a una serie de cambios en el comportamiento como la agresividad, desorientación, agitación, estupor, presión de la cabeza, convulsiones, babeo excesivo, sensación de vértigo, ataxia, torpeza mental, vagar sin rumbo y en casos graves coma.

Ictericia
Cuando la secreción de la bilis desde la vesícula biliar está obstruida, esto lleva a la acumulación de bilirrubina en la sangre. Esto lleva a la ictericia en los perros. Entonces, la parte blanca de los ojos de los perros, así como las membranas mucosas de la lengua y las encías, se ponen amarillas. El perro comienza a pasar orina de color brillante amarillo-naranja debido a la bilirrubinuria.

Color de las heces
Las heces se convierten pálidas de color gris. La bilis secretada contiene electrolitos, colesterol, ácidos biliares, bilirrubina, así como globulinas. Es muy importante para la eliminación de los fármacos, la absorción de grasa desde el intestino hacia el torrente sanguíneo, así como la recirculación de las células rojas de la sangre. La bilirrubina es una sustancia tóxica que se desintoxica en el hígado y es excretada. Sin embargo, cuando el hígado no logra desintoxicar y excretar bilirrubina del sistema, el perro pasa heces pálidas grises, loo que indica una obstrucción completa de las vías biliares, debido a una enfermedad hepática.

Trastornos de la coagulación
La enfermedad hepática causa problemas de coagulación en el animal. Esta condición se llama coagulopatía. Cuando un perro sufre de una enfermedad del hígado, ésta afecta a su estómago y el duodeno. Por lo tanto, el perro sufre de hemorragia gastrointestinal y se observa sangre en las heces del perro. A veces, la sangre se detecta en la orina del perro, así como vómitos.

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El consumo de alcohol afecta al hígado y es una de las principales causas de hepatitis y cirrosis. El tabaco, por su parte, se relaciona con el cáncer broncopulmonar, la enfermedad pulmonar obstructivo crónica, la cardiopatía isquémica y la enfermedad cerebrovascular.

En cuanto al cannabis y sus derivados, favorece la aparición de problemas respiratorios. También se ha asociado a alteraciones en el sistema reproductor, alteraciones en el sistema inmune y problemas cardiovasculares que pueden desencadenar en infartos cerebrales o de miocardio. Además, se ha comprobado su poder como desencadenante de cuadros psicóticos y esquizofrenia.

Por último, la cocaína se asocia a problemas relacionados con el corazón como la hipertensión, las arritmias, la formación de coágulos sanguíneos o el estrechamiento de las arterias.

Además de todo esto, las drogas y las enfermedades asociadas a ellas afectan al sistema familiar, social y laboral del individuo adicto, lo que complica todavía más el cuadro y hace que la persona entre en una espiral de la que es muy difícil salir sin ayuda.

Las mujeres son más propensas a sufrir daño en el hígado producido por el alcohol que los hombres.

Como su nombre lo indica, la causa de la enfermedad del hígado inducida por el alcohol es el consumo masivo de alcohol y, aunque puede prevenirse, es una enfermedad muy común.

Existen tres tipos principales de enfermedades del hígado inducidas por el alcohol:

  • Hígado graso
    El hígado graso es la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado.
    El hígado graso es el más común de los trastornos del hígado inducidos por el alcohol. El hígado se agranda y provoca molestias del abdomen superior, en el lado derecho.
  • Hepatitis alcohólica
    La hepatitis alcohólica es una inflamación aguda del hígado, que viene acompañada de destrucción de las células del hígado y cicatrización. Entre los síntomas podemos mencionar fiebre, ictericia, un recuento elevado de glóbulos blancos, un hígado agrandado que duele al presionar y vasos sanguíneos en forma de araña en la piel.
  • Cirrosis alcohólica
    La cirrosis alcohólica es la destrucción del tejido normal del hígado que deja tejido cicatrizante inerte. Entre los síntomas se incluyen los mencionados para la hepatitis alcohólica además de hipertensión portal, bazo agrandado, ascitis, insuficiencia renal, confusión o cáncer de hígado.

Los síntomas dependen de cuánto y por cuánto tiempo la persona ha estado bebiendo alcohol. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la enfermedad del hígado inducida por el alcohol. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Aumento de tamaño del hígado.
  • Fiebre.
  • Ictericia: color amarillo de la piel y de los ojos.
  • Recuento elevado de glóbulos blancos.
  • Venas en forma de araña en la piel.
  • Hipertensión portal.
  • Bazo agrandado.
  • Ascitis: acumulación de fluido en la cavidad abdominal.
  • Insuficiencia renal.
  • Confusión.

Los síntomas de la enfermedad del hígado inducida por el alcohol pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para el diagnóstico.

Además del examen físico y la historia médica completa, los procedimientos para diagnosticar la enfermedad del hígado inducida por el alcohol pueden incluir los siguientes:

  • Exámenes de laboratorio.
  • Exámenes de la función hepática - serie de exámenes de sangre especiales que pueden determinar si el hígado funciona correctamente.
  • Biopsia del hígado - procedimiento en el que se toman muestras de tejido del hígado (con aguja o durante una operación) para examinarlas con un microscopio.

El tratamiento específico de la enfermedad del hígado inducida por el alcohol será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.

El objetivo del tratamiento es restablecer algunas o todas las funciones normales del hígado. Por lo general, el tratamiento comienza con una abstinencia completa de alcohol. El hígado tiene grandes propiedades de autorregeneración y a menudo puede reparar parte del daño provocado por el alcohol. En la mayoría de los casos, el único daño que no puede revertir son las cicatrices provocadas por la cirrosis.

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El Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable es una enfermedad que afecta el intestino grueso. Se presentan síntomas tales como calambres o dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, distensión abdominal y flatulencia. El Síndrome del Intestino Irritable o también se conoce con los nombres de otras enfermedades funcionales al intestino, tales como colitis mucosa o colon espástico. Sin embargo a pesar de que también se presenta la colitis, nunca debe ser interpretada como una enfermedad inflamatoria del intestino.

Síndrome del Intestino Irritable no es una enfermedad peligrosa y no es contagiosa ni cancerosa. El mayor efecto que el Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable puede tener en un paciente es que va a causar estrés e incomodidad, ya que interrumpe las actividades diarias. Síndrome del Intestino Irritable, especialmente en pacientes casados, a menudo afecta a su vida sexual.

Beber Alcohol y Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable están muy relacionados. Beber empeora los síntomas del síndrome de intestino irritable. La bebida, así como la cafeína y el Tabaco también empeoran los síntomas del SII. Los hechos siguen siendo que el Alcohol es un irritante del tracto digestivo potente, carcinógeno y estimulante.

Las personas con síndrome de intestino irritable tienen sensibilidad digestiva y son muy sensibles a ciertos estímulos, pueden ser en forma de alimentos o incluso las simples acciones del despertar. El Alcohol es uno de los peores factores que desencadenan los síntomas del síndrome irritable del intestino y puede causar varios tipos de cáncer.

Alcohol, en general, afecta a casi todas las partes del sistema digestivo. No sólo causa reflujo y ardor de estómago, sino también, se consideran dos condiciones que los pacientes con Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable, tienden a adquirir. Y ya que el daño de beber es el esfínter esofágico, el contenido de ácido del estómago, tienden a fluir hacia arriba y hacia abajo en la porción inferior del esófago.

Beber Alcohol aumenta la posibilidad de la úlcera péptica. No sólo eso, la bebida también dificulta la curación y hace que la úlcera vuelva a ocurrir con más frecuencia. Esto se debe a que el Alcohol aumenta diez veces la perforación de la úlcera. Además de la úlcera y provocar los síntomas del Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable, el Alcohol también aumenta la probabilidad de la enfermedad de Crohn. También puede llevar al desarrollo de cálculos biliares.

El Alcohol no es sólo un elemento adictivo, sino también un veneno que tiende a debilitar el esfínter esofágico inferior. Esto condujo a la producción hiper ácido en el estómago y, al mismo tiempo disminuye la producción pancreática de bicarbonato de sodio, que es una sustancia importante en la lucha contra la producción de ácido del estómago.

El Alcohol también tiende a aumentar el tamaño de pólipos en el colon lo que significa que cuanto mayor sea el pólipo mayor será la posibilidad de que se conviertan en cáncer. De hecho, los estudios muestran que al menos el doce por ciento de los cánceres coló rectales son el resultado directo del consumo de Alcohol.

Por último, el Alcohol no sólo es un factor que puede provocar Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable, sino que además, plantea mayores riesgos para la salud como el cáncer,la cirrosis, altera el comportamiento social, puede ser peligroso, por su bien es mejor beber de forma moderada.

Comentarios: 0 | julio 25th, 2014

A pesar de que el consumo y el abuso de sustancias ha aumentado en las últimas décadas, los recursos que se destinan para acabar con este problema son mucho menores que en el caso de otras enfermedades.

Las personas que abusas del alcohol y otras drogas enferman con mas frecuencia y más gravemente que aquellas que no consumen. El consumo de sustancias se ha relacionado con una mayor probabilidad de padecer cáncer; problemas de hígado, estómago, pulmón, piel y sistema urinario; daño cerebral y convulsiones; VIH, hepatitis, tuberculosis y problemas de salud mental. Así, las drogas son la quinta causa de muerte en el mundo. Además es más probable que las personas adictas tengan una mala alimentación, lo que aumenta las posibilidades de padecer cualquiera de las enfermedades arriba mencionadas.

Por otro lado, las personas dependientes sufren con mayor frecuencia lesiones y muertes debidas a accidentes. Esto se debe a que bajo el efecto de las sustancias se toman malas decisiones o riesgos innecesarios que llevan a perder el control.

También son más probables las relaciones sexuales sin protección, con los riesgos de embarazo no deseado y enfermedades de transmisión sexual que esto conlleva.

El consumo de sustancias es especialmente peligroso en las siguientes situaciones:

  • Personas que manejan máquinas o herramientas peligrosas.
  • Mujeres embarazadas o que dan el pecho.
  • Personas que cuidan de niños pequeños.
  • Personas que toman fármacos para el dolor, para dormir, anticonvulsivos o antipsicóticos.
  • Personas con problemas de hígado o riñones.

El consumo de alcohol afecta al hígado y es una de las principales causas de hepatitis y cirrosis. El tabaco, por su parte, se relaciona con el cáncer broncopulmonar, la enfermedad pulmonar obstructivo crónica, la cardiopatía isquémica y la enfermedad cerebrovascular.

En cuanto al cannabis y sus derivados, favorece la aparición de problemas respiratorios. También se ha asociado a alteraciones en el sistema reproductor, alteraciones en el sistema inmune y problemas cardiovasculares que pueden desencadenar en infartos cerebrales o de miocardio. Además, se ha comprobado su poder como desencadenante de cuadros psicóticos y esquizofrenia.

Por último, la cocaína se asocia a problemas relacionados con el corazón como la hipertensión, las arritmias, la formación de coágulos sanguíneos o el estrechamiento de las arterias.

El hígado graso es una enfermedad que ha crecido en los últimos años y que sea asocia directamente al sobrepeso y/o a los malos hábitos alimentarios. Por ello, es muy importante que conozcas qué síntomas y signos presenta dicha enfermedad para que puedas prevenir para reducir complicaciones metabólicas.

El hígado graso es una patología que se clasifica en hígado graso alcohólico e hígado graso no alcohólico (HGNA). Esta clasificación establece una diferencia notoria de las causas por las cuales se puede producir dicha enfermedad.

Mientras muchas personas sufren de hígado graso a causa del consumo excesivo de alcohol, hay muchas otras que sufren de esta enfermedad a causa de una mala alimentación y enfermedades metabólicas asociadas directamente con el sobrepeso.

Según datos de la Organización Mundial de Gastroenterología la cantidad de personas que sufren de hígado graso ha aumentado en forma alarmante. Entre el 20 al 30% de la población general europea sufre dicha enfermedad, mientras que ese porcentaje aumenta si la población tiene sobrepeso o es obesa (alrededor del 75%).

Si bien la mejor forma de prevenir y reducir complicaciones metabólicas derivadas de esta enfermedad es perder peso, aumentar la actividad física y cambiar hábitos alimentarios, es importante que estés atento a los síntomas y signos que puede presentar esta enfermedad.

Los síntomas pueden ser muy vagos y confundirse con otras situaciones derivadas del stress, dentro de los cuales se pueden mencionar:

  • Fatiga
  • Cansancio
  • Malestar en el costado superior derecho del abdomen
  • Dolor abdominal

Estos síntomas son muy poco específicos, es por ello que se considera al hígado graso junto a otras enfermedades como patologías silenciosas. Debido a eso pueden pasar mucho tiempo sin ser diagnosticada.

Los signos que presenta esta enfermedad están relacionados en general con otras patologías, que pueden ser factores de riesgo para que esta enfermedad se produzca.

  • Dislipemias. El colesterol y triglicéridos altos por mucho tiempo puede ser un signo de presencia de hígado graso.
  • Obesidad. La obesidad es un signo a tener en cuenta a la hora de diagnosticar o descartar el hígado graso.
  • Síndrome metabólico. Este síndrome se manifiesta por una serie de parámetros altos, algunos de ellos ya fueron mencionados anteriormente, como por ejemplo colesterol y triglicéridos altos, glucosa alta, sobrepeso e hipertensión arterial, entre otros.

Si bien estos signos son enfermedades en sí, la presencia de alguna o varias de ellas puede hacer sospechar la presencia de hígado graso. Por ello, es importante tenerlos en cuenta para estar atentos a la presencia de dicha afección o posibles complicaciones.

Un dato para tener en cuenta, del total de la población que sufre HGNA, por año entre el 2 al 5% deriva en cirrosis y carcinoma hepatocelular. La cirrosis es la complicación más frecuente que puede derivar en un trasplante hepático.

Años atrás estas enfermedades estaban asociadas a las personas que padecían de alcoholismo, hoy día no sólo este es un factor de riesgo; sino también la mala alimentación, especialmente la alimentación occidental y el sedentarismo.

Si bien puede existir una predisposición a padecer ciertas enfermedades, es real que los hábitos que forman parte de tu vida pueden o no ser un factor de riesgo. Ten presente que el futuro está en tus manos y de ti depende, en gran medida, tu calidad de vida.

Nuestro cuerpo nos da señales y nos hace un llamado de que el hígado está perdiendo su capacidad de realizar una buena función por la cantidad de toxinas acumuladas y las más comunes son: dolor de cabeza, migraña, cólicos menstruales, sabor amargo en la boca, dolores articulares y musculares, fibromialgia, irritabilidad, intolerancia a las grasas, color amarillo de la piel y mucosas, cubierta amarilla en la lengua, ojeras oscuras debajo de los ojos, piel flácida, mala digestión de las grasas y pérdida de la agudeza visual.

Tenemos que tener en cuenta que el hígado es el órgano que gobierna la visión, los músculos, ligamentos, tendones y es considerado el padre de la fertilidad y el que controla la líbido (el apetito sexual). Además es el órgano que controla las emociones (depresión y melancolía) razón por la cual al día siguiente de una borrachera estamos temblorosos, nerviosos, miedosos, deprimidos y en conclusión el hombre tomador no sirve en la cama.

El hígado es el órgano más importante en la eliminación de las toxinas ya que se encarga de sacar de nuestro cuerpo las sustancias que pueden ocasionar cáncer y lo hace a través de la bilis por medio de un conducto que va del hígado hacia el intestino delgado llamado conducto colédoco.

Cuando la bilis está muy espesa no tiene la capacidad de fluir, ni circular correctamente entonces empieza a estancarse. Por lo tanto las toxinas no pueden ser transportadas y expulsadas fuera del hígado congestionándolo así de toxinas capaces de arriesgar, amenazar nuestra vida y generar en nuestro cuerpo con el tiempo un cáncer.

Las grasas animales, de alimentos fritos, la vitrina de la panadería, las margarinas de los pudines, las grasas vegetales parcialmente hidrogenadas de las galletas, las azucares y harinas refinadas, como el pan blanco, pancake, pasta, bollo, buñuelo, arepa harina, alcohol y cigarrillo son los factores que hacen que la bilis se vuelva espesa y destruya la capacidad que tiene el hígado de desintoxicar.

Si el hígado funciona bien, eliminando las toxinas hacia el intestino, pero tenemos una sola evacuación al día, dificultad para evacuar, las deposiciones son escasas, no hacemos absolutamente nada y estamos perdiendo el tiempo, porque estas toxinas estancadas en un intestino lento, perezoso, tóxico y sin fibra atraviesan la pared del colon y se reabsorben hacia el sistema linfático y la sangre creando una autointoxicación que significa volverse a envenenar con los desechos que ya deberían estar en el inodoro.

Cuando evacuamos una sola vez al día de manera escasa, con heces duras, secas, en tiritas, en bolitas, en cintas, con pujo, dolor y sangre indica colon lento y tóxico que acumula bacterias patógenas que producen una enzima que separa las toxinas de la bilis, dejando que estas queden libres en el intestino y sean reabsorbidas hacia la sangre. La enzima de estas bacterias patógenas se llama Beta-Glucoronidasa. Para prevenir la reabsorción de estas toxinas hacia la sangre debemos consumir muchos vegetales, que además de tener mucha fibra y prevenir una sola evacuación al día, contienen un ingrediente natural llamado Calcio-D-Glucarato, que inhibe la actividad de esta enzima. El carbón vegetal también se une a la bilis y evita que las toxinas sean reabsorbidas hacia la sangre.

El hígado entra en peligro cuando la bilis empieza a volverse espesa ya que esta se estanca y se coagula formando los cálculos biliares generando un hígado graso, enfermedad degenerativa que se le conoce con el nombre de esteatosis hepática y, que según la medicina moderna, no tiene cura, cosa que es un mito falso.

Consejo de la semana. El hígado desintoxica al cuerpo de las sustancias que pueden producir cáncer.

La bilis es fabricada por el hígado a partir de colesterol, lecitina, bilirrubina, sales biliares y agua. Si nos pasamos de colesterol en esta fórmula que sería el aumento en el consumo de carnes animales, la bilis se torna espesa por lo tanto necesitaríamos mucha cantidad de lecitina que es la grasa que se encuentra en las cascaras de los granos y cereales para poder hacer que esta se vuelva soluble y bien líquida para que circule libremente hacia el intestino, evitando así una pobre función hepática.

Algunos alimentos que ayudan a darle soporte para desintoxicar nuestro hígado son: familia de las crucíferas(repollo, coliflor, brócoli, espárragos), remolacha, pescado de agua fría (salmón, sardina, trucha), ajo, cebolla, cebollín, aceite de la semilla de: cáñamo, ajonjolí, linaza, girasol, cártamo, nueces, almendras, avellanas, germen de trigo, frutas cítricas, vegetales verdes y mucha lecitina de soya.

La cirrosis hepática es aquella condición en la que el tejido normal y sano del hígado es reemplazado por un tejido cicatrizal que bloquea el flujo de sangre a través del órgano e impide que este funcione adecuadamente. Como concepto general la cirrosis es un proceso largo al que se llega en la medida que el hígado se expone largo tiempo (años o décadas) al daño y acumula cicatrices en su tejido (fenómeno también llamado fibrosis hepática). Cuando las cicatrices son extensas la forma y funcionamiento del hígado se alteran severamente lo que recibe el nombre de cirrosis.

La cirrosis es una enfermedad grave, aunque el pronóstico individual depende de la fase de su evolución en la que se realice el diagnóstico. Los enfermos con cirrosis "compensada" (sin complicaciones graves) tienen una probabilidad del 50% de seguir vivos a los 10 años, siendo su pronóstico mucho mejor si no hay várices en el esófago. Por otra parte, los enfermos "descompensados" tienen una mortalidad del 70% al cabo de 3 años. Por ello, todo paciente con cirrosis, o con sospecha de ella, debe ser evaluado por un médico con experiencia en las enfermedades del hígado.

La cirrosis tiene muchas causas. En general cualquier condición dañina para el hígado que se mantenga en el tiempo puede causar cirrosis. Las causas mas frecuentes incluyen el consumo crónico y exagerado de alcohol, el hígado graso, las hepatitis crónicas por virus B y C, las enfermedades autoinmunes del hígado, algunas enfermedades hereditarias y otras causas mas infrecuentes entre las que se incluyen algunas reacciones graves a los medicamentos recetados, la obstrucción o bloqueo de los conductos que drenan la bilis desde el hígado, una exposición prolongada a toxinas ambientales, la infección de parásitos llamada esquistosomiasis y repetidos ataques de insuficiencia cardiaca.

Muchas personas con cirrosis no presentan síntomas al principio de la enfermedad. Sin embargo, a medida que el tejido cicatrizal reemplaza las células sanas, la función del hígado comienza a fallar y la persona puede tener los siguientes síntomas:

  • agotamiento
  • fatiga
  • falta de apetito
  • náusea
  • debilidad
  • pérdida de peso
  • dolor abdominal
  • vasos sanguíneos en forma de araña (angioma de araña) que se desarrollan en la piel

A medida que avanza la enfermedad, pueden presentarse complicaciones. En algunas personas, éstas podrían ser los primeros signos de la enfermedad.

Para hacer un diagnóstico de cirrosis el médico se basa en los síntomas, pruebas de laboratorio, la historia clínica del paciente y su examen físico. Por ejemplo, durante el examen físico, el médico puede detectar que el hígado está más duro o más grande de lo habitual y entonces ordena análisis de sangre que puedan comprobar la presencia de la enfermedad.

Además, generalmente el médico solicita que se realice exámenes de imagen, como una ecografía de abdomen (ecotomografía), una tomografía axial computarizada (escáner o TAC), o una resonancia magnética (RM). Si es necesario, el médico puede también decidir realizar una biopsia de hígado para confirmar el diagnóstico o la causa de la cirrosis.

COMPLICACIONES DE LA CIRROSIS

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Además de todo esto, las drogas y las enfermedades asociadas a ellas afectan al sistema familiar, social y laboral del individuo adicto, lo que complica todavía más el cuadro y hace que la persona entre en una espiral de la que es muy difícil salir sin ayuda.

Las bebidas alcohólicas han estado con nosotros durante miles de años. A pesar de ello, no parece que el hombre haya comprendido que el consumo excesivo de alcohol es peligroso, perjudicial e incluso mortal.

El alcohol hace daño en todos los rincones de nuestra cultura actual. Los daños llegan a ser tan graves y tan fuertes que incluso se podría decir que el alcohol impide y corrompe nuestra civilización. Se proporciona evidencia en el informe anual de la Organización Mundial de la Salud, el Informe del Estado Global acerca del Alcohol y la Salud.

En su informe de 2011, la Organización Mundial de la Salud describe claramente los dañinos, extensos y generalizados efectos del alcohol. De acuerdo con ese informe: El uso nocivo del alcohol es uno de los riesgos para la salud más importantes del mundo. La OMS determina que el consumo de alcohol tiene una relación causal con más de 60 tipos principales de enfermedades y lesiones.

Aproximadamente dos millones y medio de muertes cada año están relacionadas con el alcohol. En total, el 4 por ciento de muertes en el mundo y el 4,5 por ciento de enfermedades y de lesiones pueden ser atribuidos al alcohol.

Efectos del Alcohol – enfermedades o problemas específicos causados por el abuso de alcohol:

  • Del 20 al 50 por ciento de los casos de cirrosis del hígado
  • Intoxicación etílica
  • Accidentes de tráfico
  • Violencia, agresiones y asesinatos
  • Síndrome del trastorno de alcoholismo fetal, que resulta en problemas de aprendizaje, discapacidades sociales o en el peor de los casos, en discapacidades mentales severas
  • Embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual debido a actividad sexual de riesgo
  • Síntomas de abstinencia graves, como alucinaciones y convulsiones que pueden ser fatales
  • Epilepsia
  • Pancreatitis
  • Cáncer de colon/recto, mama, laringe, hígado, esófago, cavidad oral y faringe
  • Suicidio
  • Trauma y lesiones por caídas, quemaduras y agresiones
  • Ahogamientos
  • Enfermedad cardiovascular
  • Diabetes

Los resultados negativos del uso excesivo de alcohol son sistemáticamente mayores para los hombres que para las mujeres. Por ejemplo, en 2004, un 6,2 por ciento de las muertes de hombres eran atribuibles al alcohol, pero sólo un 1,1 por ciento de las muertes de las mujeres. Los hombres jóvenes son particularmente propensos a la muerte accidental relacionada con el abuso de alcohol.

Los problemas creados por el alcohol se extienden igualmente a los Estados Unidos. En este país, 75.000 muertes están relacionadas con el consumo excesivo de alcohol. Cuatro de cada diez muertes por accidentes automovilísticos se derivan del consumo de alcohol.

En las escuelas y colegios, el consumo de alcohol está relacionado con problemas académicos, asaltos, actividades sexuales arriesgadas e incluso la muerte en forma frecuente. A partir de 2009, el 24 por ciento de los estudiantes de secundaria reportaron episodios de consumo excesivo de alcohol o borrachera.

  • Referencia: informe de los CDC acerca de las Drogas y la Juventud

En los países europeos, casi todos los jóvenes de 15-16 años de edad han consumido alcohol en algún momento de su vida. El promedio de edad de la primera vez que tomaron alcohol fue de 12 años y medio; y el promedio de la primera vez que se emborracharon fue a los 14 años. El trece por ciento de los de 15-16 años en Europa han bebido alcohol más de veinte veces. Además, el 18 por ciento se han sentado y bebido cinco o más tragos de una sola sentada, en tres o más ocasiones en el último mes.

  • Ref.: Consumo de Alcohol en la UE

En Europa, hay menos europeos del sur que beban hasta la embriaguez que otros europeos. Pero Suecia también tiene la tasa más baja de consumo excesivo de alcohol entre los 15 países europeos más destacados, conocidos como la UE-15.

Las encuestas en toda Europa muestran que 40 millones de ciudadanos de la UE-15 “beben demasiado” cada mes y que 100 millones beben en exceso por lo menos una vez al mes. La Comisión Europea estima que hay 23 millones de europeos que son dependientes del alcohol cada año. Esta estadística incluye cinco veces más hombres que mujeres.

La Comisión Europea también nota que el daño se hace en relación a la dosis de alcohol. En otras palabras, cuanto mayor sea el consumo de alcohol, más daño se produce para la salud, a las relaciones y a la vida personal. Siendo estos parte de los efectos del alcohol.

Se ha demostrado en algunos estudios que pequeñas cantidades de consumo de alcohol tienen efectos beneficiosos y protectores en algunas condiciones de salud, pero cuando el consumo es fuerte, todo el mundo alrededor del bebedor sufre. Los familiares, amigos, empleadores y las comunidades se ven afectados, junto con el bebedor.

Cuando esas personas no pueden dejar de beber por sí solas, necesitan la ayuda de un programa de rehabilitación de drogas efectivo. Los programas Narconon de recuperación de alcohol se encuentran por todo el mundo, junto con centros Narconon de prevención y de educación de drogas.

Por más de cuarenta años, los centros Narconon han estado ayudando a los alcohólicos y a los adictos a las drogas a volver a la vida y a la sobriedad a través de los servicios de desintoxicación, de formación en habilidades de la vida y de comunicación, y de asesoramiento para restaurar el brillo de la vida de cada persona. Siete de cada diez graduados del programa Narconon, ya sea que hubieran estado abusando del alcohol, de las drogas de prescripción médica o de drogas ilícitas, se mantienen sin tomar drogas o alcohol (limpios y sobrios) después de que se van a casa.

El programa Narconon de rehabilitación de drogas y alcohol está ayudando a las personas en todos los rincones del mundo, desde Egipto hasta América del Sur y México, desde Canadá a Inglaterra, desde Rusia a Taiwán y Australia, a manejar exitosamente los efectos del alcohol.

ENFERMEDAD POR HÍGADO GRASO
FATTY LIVER DISEASE – Spanish

Dra. Ariel E. Feldstein 1,2
Dra. Marsha H. Kay (Fellow del Colegio Americano de Gastroenterología) 1

Miembros del Departamento de Gastroenterología Pediátrica y Nutrición 1
y del Departamento de Biología Celular 2 de la
Fundación de Cleveland Clinic en Cleveland, Ohio

La enfermedad por hígado graso no alcohólico (EHGNA) abarca a un grupo de afecciones en las que se presenta excesiva acumulación de grasa dentro del hígado de gente que consume poco o nada de alcohol. La forma más común de esta enfermedad es una afección no grave conocida como hígado graso, en la que se acumula grasa dentro de las células hepáticas. A pesar de que tener grasa en el hígado no sea lo normal, la grasa en sí misma, posiblemente no daña al hígado. Entre la gente con enfermedad por hígado graso no alcohólico, un grupo pequeño podría presentar una afección más grave, llamada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA). En la esteatohepatitis no alcohólica, la acumulación de grasa se relaciona con una inflamación de las células hepáticas y diferentes grados de fibrosis. La esteatohepatitis no alcohólica puede ser una afección grave, capaz de derivar en la presencia de mucha fibrosis en el hígado y cirrosis. La cirrosis ocurre cuando el hígado sufre bastantes daños y el tejido fibroso gradualmente reemplaza a las células del hígado (ver la ilustración), lo que conduce a que el hígado sea incapaz de funcionar adecuadamente. Algunos pacientes que desarrollan cirrosis podrían terminar requiriendo un trasplante de hígado (operación para extirpar el hígado dañado y reemplazarlo con otro “nuevo”).

La enfermedad por hígado graso no alcohólico es un trastorno muy común. Se calcula que esta enfermedad afecta hasta a 20 por ciento de personas adultas y casi 5 por ciento de niños. Se cree que la obesidad es la causa más común de infiltración grasa en el hígado. Algunos expertos calculan que en Estados Unidos, alrededor de 66 por ciento de adultos obesos y hasta 20 por ciento de niños obesos podrían tener hígado graso. Igualmente en Estados Unidos, cerca de 2 a 5 por ciento de las personas adultas y hasta 20 por ciento de gente obesa podría padecer la afección más grave de esteatohepatitis no alcohólica, aunque se desconoce la cantidad de niños que tendría esteatohepatitis no alcohólica. En los últimos diez años, la tasa de obesidad en Estados Unidos se ha duplicado entre los adultos y triplicado entre niños y adolescentes, lo que explicaría por qué la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica se han vuelto más comunes.

¿Qué causa la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica?

La enfermedad por hígado graso no alcohólico es parte de un síndrome metabólico caracterizado por diabetes o prediabetes (resistencia a la insulina), gordura u obesidad, elevación de los lípidos sanguíneos como el colesterol y los triglicéridos, además de hipertensión. No todos los pacientes presentan todas las características del síndrome metabólico. Se sabe menos sobre las causas para el desarrollo de la esteatohepatitis no alcohólica y los científicos se concentran en estudiar varios factores que podrían contribuir, entre ellos los siguientes:

  • Estrés oxidativo (desequilibrio entre las sustancias químicas prooxidantes y antioxidantes que deriva en daño de las células hepáticas)
  • Producción y liberación de proteínas inflamatorias tóxicas (citocinas) por parte de las propias células inflamatorias, hepáticas o grasas del paciente
  • Necrosis o muerte de las células hepáticas, conocida como apoptosis

¿Cuáles son las señales y síntomas de la enfermedad por hígado graso no alcohólico y de la esteatohepatitis no alcohólica?

La mayoría de personas que padece la enfermedad por hígado graso no alcohólico no presenta ningún síntoma al realizar un examen normal. Los niños podrían mostrar síntomas, tales como dolor en medio del abdomen o en la parte superior derecha de éste y, a veces, cansancio. No obstante, primero se deben considerar otras causas para el dolor abdominal y el cansancio. Cuando se realiza el examen físico, el hígado podría encontrarse ligeramente agrandado y en algunos niños podrían haber zonas de piel con decoloración oscura (acantosis nigricans), que más comúnmente se presentan en el cuello y axila.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad por hígado graso no alcohólico y/o la esteatohepatitis no alcohólica?

El diagnóstico de enfermedad por hígado graso no alcohólico, por lo general, se sospecha primero en aquella persona gorda u obesa con resultados ligeramente elevados en los exámenes hepáticos realizados durante cualquier análisis habitual de sangre. Actualmente, algunos expertos recomiendan que a todo niño u adolescente obeso se le revisen las enzimas hepáticas; pese a que la enfermedad por hígado graso no alcohólico pueda existir aunque los resultados de los análisis de sangre sean normales. El diagnóstico de esta enfermedad se confirma mediante estudios por imágenes, entre los cuales el más común es la ecografía del hígado, pues dichos exámenes revelan la acumulación de grasa en el hígado. La acumulación grasa dentro del hígado también puede ser producto del consumo excesivo de alcohol, de ciertos medicamentos, de hepatitis viral, de una enfermedad de tipo autoinmune del hígado y de una enfermedad metabólica o heredada del hígado. A fin de confirmar el diagnóstico de enfermedad por hígado graso no alcohólico, primero deben excluirse estas afecciones como la causa. Actualmente, el único medio confiable de determinar si alguien sufre de enfermedad por hígado graso no alcohólico es mediante una biopsia hepática, para lo cual después de administrar anestesia local, se introduce una pequeña aguja a través de la piel y se obtiene una pequeña muestra de hígado para evaluación bajo el microscopio.

La enfermedad por hígado graso no alcohólico se diagnostica cuando el examen microscópico de la muestra revela infiltración grasa dentro del hígado, inflamación y diferentes grados de fibrosis. Si solamente se encuentra grasa, entonces se establece el diagnóstico de hígado graso simple. La biopsia del hígado ofrece información fundamental respecto al grado de fibrosis hepática, lo que no se podría ver solamente en un examen de sangre, ecografía o radiografía. A pesar de que la biopsia del hígado rara vez conlleve riesgos graves, tales como sangrado, los pacientes deben siempre hablar sobre los riesgos y ventajas del procedimiento con sus médicos.

¿Cuáles son los riesgos de padecer la enfermedad por hígado graso no alcohólico o la esteatohepatitis no alcohólica?

La mayoría de gente con enfermedad por hígado graso no alcohólico, especialmente quienes tienen hígado graso simple sin inflamación, casi no presentan problemas fruto de la afección. No obstante, alrededor de 25 por ciento de quienes padecen esteatohepatitis no alcohólica podrían presentar fibrosis hepática que empeora con el tiempo. En general, el avance de la fibrosis es lento y puede demorar años o hasta décadas. En algunos pacientes, la fibrosis puede estabilizarse y existen casos en los que las personas perdieron bastante peso y luego se comprobó que la fibrosis revirtió. En otras personas, en cambio, la afección continúa avanzando y se acumula tejido fibroso en el hígado, derivando en cirrosis. En Estados Unidos, cada vez es más común que la esteatohepatitis no alcohólica sea la razón para requerir un trasplante de hígado.

¿Cómo se trata la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica?

Actualmente no existen tratamientos médicos que reviertan la enfermedad por hígado graso y que resuelvan la presencia de grasa dentro del hígado. Según se mencionó antes, algunos estudios han planteado que perder peso podría relacionarse con una regresión de la grasa en el hígado. Por lo tanto, las recomendaciones más importantes para quienes padecen de hígado graso es de perder peso si son gordos u obesos, aumentar su actividad física, mantener una dieta balanceada y evitar consumir alcohol o medicamentos innecesarios. En los pacientes con esteatohepatitis no alcohólica, que es la forma más grave de la enfermedad por hígado graso no alcohólico, las mismas recomendaciones también podrían ser útiles. Además, es importante controlar la diabetes y tratar los niveles elevados de colesterol. El desarrollo de medicamentos capaces de tratar la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica es un campo de intensa investigación. Entre los factores que médicos y científicos actualmente evalúan para disminuir la cantidad de grasa en el hígado están los siguientes:

  • Reducción de peso (alimentación + ejercicio, medicamentos, operación)
  • Medicamentos para reducir los lípidos
  • Sensibilizantes a la insulina (medicamentos)
  • Disminución de la cantidad de inflamación en el hígado mediante la administración de medicamentos antioxidantes, antiapoptóticos y anticitocinas.

El Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable es una enfermedad que afecta el intestino grueso. Se presentan síntomas tales como calambres o dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, distensión abdominal y flatulencia. El Síndrome del Intestino Irritable o también se conoce con los nombres de otras enfermedades funcionales al intestino, tales como colitis mucosa o colon espástico. Sin embargo a pesar de que también se presenta la colitis, nunca debe ser interpretada como una enfermedad inflamatoria del intestino.

Síndrome del Intestino Irritable no es una enfermedad peligrosa y no es contagiosa ni cancerosa. El mayor efecto que el Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable puede tener en un paciente es que va a causar estrés e incomodidad, ya que interrumpe las actividades diarias. Síndrome del Intestino Irritable, especialmente en pacientes casados, a menudo afecta a su vida sexual.

Beber Alcohol y Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable están muy relacionados. Beber empeora los síntomas del síndrome de intestino irritable. La bebida, así como la cafeína y el Tabaco también empeoran los síntomas del SII. Los hechos siguen siendo que el Alcohol es un irritante del tracto digestivo potente, carcinógeno y estimulante.

Las personas con síndrome de intestino irritable tienen sensibilidad digestiva y son muy sensibles a ciertos estímulos, pueden ser en forma de alimentos o incluso las simples acciones del despertar. El Alcohol es uno de los peores factores que desencadenan los síntomas del síndrome irritable del intestino y puede causar varios tipos de cáncer.

Requiere excluir otras causas de enfermedad hepática, como las hepatitis víricas (VHB, VHC, VHA), lesión por fármacos, tóxicos o alcohol, enfermedades metabólicas como esteatohepatitis no alcohólica, y enfermedades por depósito de metales (hereditarias) como enfermedad de Wilson o hemocromatosis. El diagnóstico se establece por los datos de los análisis, de la biopsia y de los síntomas del paciente. En los estudios analíticos destacan las transaminasas elevadas, a veces como si se tratase de una hepatitis aguda. Es casi constante la presencia de las inmunoglobulinas elevadas (hipergammaglobulinemia) sobre todo con elevación de la llamada IgG. Se detectan títulos elevados de autoanticuerpos (anticuerpos producidos por el organismo contra sí mismo), como los antinucleares (AAN), antimúsculo liso (AML o SMA) o anticuerpos antimicrosomales del hígado y riñón (anti LKM-1). Estos autoanticuerpos se consideran marcadores diagnósticos de la enfermedad, pero no son específicos de la misma. Además no existe correlación entre el título o elevación de los autoanticuerpos y la gravedad de la hepatitis autoinmune. En el estudio de la enfermedad es recomendable la realización de una biopsia hepática, en la que suelen destacar la gran actividad inflamatoria y las abundantes células plasmáticas dentro del tejido hepático. Apoya la sospecha diagnóstica de hepatitis autoinmune el hecho de que los pacientes presenten otra enfermedad autoinmune asociada (tiroiditis autoinmune, por ejemplo) y también la respuesta favorable al tratamiento inmunosupresor.

Es importante que todos los pacientes con hepatitis autoinmune sean valorados por un médico especialista en enfermedades hepáticas. Deben tener un seguimiento con análisis, y ecografía si procede. Deben llevar una vida saludable. La dieta debe ser normal y equilibrada, sin restricciones específicas. Se suprimirá la ingesta de alcohol y se evitará el consumo de fármacos que puedan lesionar el hígado, así como de productos de herboristería no controlados. En general, se recomienda vida activa, sobre todo en aquellos pacientes con riesgo de osteoporosis, que empeora con el sedentarismo.

Salvo excepciones, deben tratarse todos los enfermos independientemente de la forma de presentación. Rara vez la hepatitis autoinmune mejora espontáneamente. El objetivo del tratamiento es evitar la progresión de la enfermedad.

Los especialistas están de acuerdo en que el tratamiento inicial de esta enfermedad será con corticosteroides (prednisona, metilprednisolona), a dosis variables, para conseguir la remisión de la enfermedad. Los corticoides tienen efectos secundarios, algunos sólo cosméticos (cara de luna llena, aparición de vello corporal, abdomen grueso) y otros más relevantes como disminución de la masa ósea (osteoporosis), diabetes e hipertensión arterial, entre otros. La mayoría ceden al suspender los fármacos. Para evitar estos efectos secundarios se puede iniciar el tratamiento con corticoides a dosis más bajas que las habituales, asociando otro fármaco inmunosupresor, como la azatioprina. Esta tarda varias semanas en actuar y por ello no se recomienda como único tratamiento de comienzo. Sin embargo, una vez conseguida la remisión o inactivación de la enfermedad, se suspenderán los corticosteroides continuando la azatioprina como mejor tratamiento de mantenimiento para prevenir las reactivaciones. La azatioprina puede tener también efectos secundarios como producir depresión de la médula ósea, por lo que es imprescindible hacer periódicamente análisis de sangre (glóbulos blancos y rojos, plaquetas, transaminasas, etc.), mientras dure el tratamiento.

La curación de la hepatitis autoinmune es rara. Más del 70% de los enfermos necesitan el tratamiento inmunosupresor de por vida. Nunca se debe suspender por cuenta propia. El médico indicará la dosis mínima eficaz que mantenga la enfermedad inactiva, con el mínimo de efectos secundarios posibles. La respuesta al tratamiento se valora fundamentalmente por la normalización de las transaminasas y de las inmunoglobulinas. Si se intenta suspender el tratamiento, se suele repetir la biopsia hepática.

Aproximadamente el 30% de los pacientes no responden al tratamiento o presentan efectos secundarios graves con el mismo, por lo que deben ser tratados con otros fármacos inmunosupresores (micofenolato mofetil, ciclosporina, tacrolimus, 6-mercaptopurina). Los pacientes con cirrosis hepática avanzada con complicaciones de la hipertensión portal o los pacientes cuyo debut de la enfermedad es como hepatitis fulminante son candidatos a trasplante hepático.

El embarazo no está contraindicado, aunque suele ser menos frecuente por cierto grado de infertilidad que presentan las pacientes. Es importante mantener el tratamiento inmunosupresor durante el mismo. No se recomienda la lactancia.

L. García-Buey y R. Moreno-Otero

Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Universitario de La Princesa. Madrid

¿Pueden padecer cirrosis los perros?

L&S.- La enfermedad denominada «Enfermedad de Dupuytren» o «Contractura de Dupuytren», también conocida como Fibromatosis de la aponeurosis palmar o Contractura en flexión, es una afección de carácter permanente y de origen desconocido que se produce en las manos. Se trata de una flexión forzada e irreversible de uno o más dedos hacia el interior de la palma lo cual provoca el cierre progresivo a causa de una retracción por engrosamiento y contractura (indoloros) de la aponeurosis palmar superficial, una lámina triangular de tejido fibroso situada entre la piel de la palma y los tendones. El vértice de la forma triangular que forma este tejido está en la muñeca y su base se extiende hacia los dedos con prolongaciones que llegan a cada uno de ellos.

En la enfermedad de Dupuytren generalmente se ven involucrados los dedos anular y/o meñique y/o corazón (cordial), aunque eso no significa que no pueda afectar a otros o a todos los dedos de las manos.

Esta afección se llama así en honor a Guillaume Dupuytren que fue el cirujano que describió por vez primera en el siglo XIX tanto la anatomía patológica de la enfermedad, como su posible etiología y posible tratamiento.

Es un tipo de afección que aumenta su incidencia a partir de los 40 años. Principalmente se ven afectados los hombres, aunque también se produce en mujeres. La proporción es significativa: de cada 10 hombres que padecen la contracción de Dupuytren, 1 mujer la presenta.

Hay que resaltar que su mayor incidencia se produce en poblaciones descendientes de los vikingos y normandos. En un 60-70% de los casos diagnosticados tienen una evidente predisposición genética.

Aparte de una predisposición genética, se cree que la diabetes, el tabaquismo, el consumo de alcohol, las enfermedades hepáticas, la epilepsia o la tuberculosis pulmonar, pueden ser desencadenantes.

Como ya hemos dicho, la enfermedad de Dupuytren es de causa desconocida. Al parecer, no tiene su origen en traumatismos ni es de tipo laboral. Lo que sí se cree al respecto, es que el manejo de maquinaria pesada podría incrementar el riesgo a desarrollarla.

Los primeros síntomas de la Contracción de Dupuytren es la aparición de un molesto pero indoloro nódulo duro en alguna zona de la palma de la mano el cuál generalmente es confundido con un callo. Esto hace que raramente se produzca una consulta médica en sus inicios. Poco a poco lo que parecía un callo duro, se va transformando en una cuerda con dirección a los dedos. Más adelante, va cerrando la mano hasta el grado de hacer imposible ciertas tareas.

La contractura de Dupuytren puede también ir acompañada de otros síndromes fibrosos. Uno de ellos es la enfermedad de Peyronie o fibromatosis del pene, fibromatosis plantar o enfermedad de Lederhose, etc., aunque la más limitadora de todas las fibromatosis es la enfermedad de Dupuytren.

Se conocen personas famosas que padecieron la enfermedad de Dupuytren. Algunos d ellos son Ronald Reagan, Margaret Thatcher, José Feliciano, etc. y aunque es una enfermedad que predomina en la raza caucásica(como ya hemos dicho), también hay negros caribeños que pueden presentar esta condicionante afección.

La contracción de Dupuytren tiene un comienzo indoloro. Puede continuar así durante años. Y aunque contraídos, los dedos pueden tener movimientos libres y con poca disminución. Con los años, empeora la movilidad y la operatividad de la mano. Sobre todo para agarrar objetos y para abrirla y apoyar la palma en una superficie plana. Algunos enfermos, no pueden separar los dedos. El problema puede llegar a evolucionar a más. Puede llegar a tener los dedos comprometidos. La mano puede parecer una garra, siendo imposible de extender.

Uno de los principales problemas que presenta la enfermedad de Dupuytren es que se dificultan las tareas normales de la mano. Cosas tan simples como abrochar un botón, hacer el lazo de los cordones, estrechar la mano a alguien, maquillarse, afeitarse, peinarse, etc. puede ser un suplicio o simplemente iemposible.

El diagnóstico precoz es importantísimo. Si se observa un nódulo duro o un dedo tirante en alguna parte de la palma de la mano, hay que acudir a un traumatólogo lo antes posible. La recuperación, o el que la enfermedad no avance va a depender de eso.

El tratamiento de la enfermedad o contracción de Dupuytren estará focalizada en recuperar la movilidad de los dedos contraídos. Desde hace una década, estos tratamientos han evolucionado y en las fases primeras de la enfermedad son tratamientos eficaces en un 80% de los casos y en un 70% cuándo hay ya un bloqueo de las articulaciones.

  • Cirugía (en los casos de severos)
  • Terapia de radiación (en estadios más tempranos)
  • Aponeurotomía de agujas (afloja la contractura)
  • Triamcinolona (kenalog), sus inyecciones proveen alguna mejoría

La enfermedad puede volver a presentarse pasados unos años después de practicar cualquier tipo de cirugía. En un 50% de los casos reaparece.

Hay una técnica experimental en espera de ser aprobada por la FDA, que son las inyecciones de colagenasa, una enzima que actúa sobre el tejido conectivo y principalmente sobre células musculares, aparte de degradar al colágeno. Se tiene esperanza de que se convierta en un eficaz tratamiento para la Enfermedad de Dupuytren.

Referencias

Complejo liberador de células madre y factor de crecimiento de Cerule.

Consta de 3 productos que actúan en total sinergia:

En el momento del diagnóstico, aproximadamente el 40% de los pacientes no presentan síntomas, ya que la mayor parte de los síntomas asociados al cáncer de hígado no ocurren hasta que la enfermedad es avanzada.

Los síntomas son inespecíficos y están fundamentalmente relacionados con la enfermedad crónica hepática si se desarrollan en este contexto. En los pacientes con cirrosis hepática que sin una causa aparente desarrollan ascitis, encefalopatía hepática, sangrado por varices esofágicas o fiebre de origen desconocido debe investigarse la presencia de CHC.

La ictericia puede deberse a la compresión de la vía biliar o debido a la infiltración tumoral difusa del hígado, aunque principalmente se deberá a la enfermedad crónica hepática de base.

Raramente, los tumores pueden romperse dentro de la cavidad peritoneal causando hemorragia intraperitoneal y peritonitis. En tumores grandes bien vascularizados puede auscultarse un murmullo vascular en la zona del hígado en un 25% de los pacientes.

Raramente, la trombosis de la vena hepática o de la vena cava inferior serán una manifestación inicial del CHC.

1. Qué es Paidofebril y para qué se utiliza

2. Qué necesita saber antes de empezar a tomar Paidofebril

4. Posibles efectos adversos

5. Conservación de Paidofebril

6. Contenido del envase e información adicional

Paidofebrilcontiene ibuprofeno y pertenece al grupo de medicamentos llamados antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).

Este medicamento está indicado en el tratamiento de:

  • Dolor leve o moderado.
  • Fiebre.
  • Artritis reumatoide juvenil.

Es importante que utilice la dosis más pequeña que alivie/controle el dolor y no debe tomar este medicamento más tiempo del necesario para controlar sus síntomas.

No tome Paidofebril:

  • Si es alérgico a ibuprofeno o a alguno de los demás componentes de este medicamento (incluidos en la sección 6).
  • Si ha tenido reacciones alérgicas de tipo asmático, rinitis o urticaria al tomar aspirina u otros medicamentos del grupo de los antiinflamatorios no esteroideos.
  • Si ha tenido una hemorragia de estómago o de duodeno o ha sufrido una perforación del aparato digestivo mientras tomaba un medicamento antiinflamatorio no esteroideo.
  • Si padece actualmente o ha padecido en más de una ocasión: una úlcera o una hemorragia de estómago o duodeno.
  • Si vomita sangre.
  • Si presenta heces negras o una diarrea con sangre.
  • Si padece un agravamiento de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn.
  • Si padece una enfermedad grave del hígado o los riñones.
  • Si padece algún trastorno en la coagulación sanguínea, o está tomando anticoagulantes (medicamentos para ¿fluidificar¿ la sangre). Si es necesario utilizar a la vez medicamentos anticoagulantes, el médico realizará unas pruebas para la coagulación sanguínea.
  • Si padece una insuficiencia cardiaca grave.
  • Si se encuentra en el tercer trimestre de embarazo.

Advertencias y precauciones:

Consulte a su médico o farmacéutico o enfermero antes de empezar a tomar Paidofebril.

  • Si tiene edemas (retención de líquidos)
  • Si padece alguna enfermedad hepática o renal.
  • Si padece o ha padecido algún trastorno del corazón o tiene tensión arterial alta.
  • Si padece asma bronquial o alguna enfermedad alérgica.
  • Si está recibiendo tratamiento con Paidofebril ya que puede enmascarar la fiebre, que es un signo importante de infección, dificultando su diagnóstico.
  • Si padece una enfermedad de los riñones o del hígado, tiene más de 60 años o necesita tomar el medicamento de forma prolongada (más de 1 a 2 semanas), es posible que su médico deba efectuar controles de forma regular. Su médico le indicará la frecuencia de estos controles.
  • Si presenta síntomas de deshidratación, p.ej. diarrea grave o vómitos tome abundante líquido y contacte inmediatamente con su médico, ya que el ibuprofeno en este caso concreto podría provocar como consecuencia de la deshidratación una insuficiencia renal.
  • Si padece la enfermedad de Crohn (enfermedad crónica en la que el sistema inmune ataca el intestino provocando inflamación que produce generalmente diarrea con sangre) o una colitis ulcerosa pues los medicamentos del tipo Paidofebril pueden empeorar estas patologías.
  • Si está en tratamiento con diuréticos (medicamentos para orinar) porque su médico debe vigilar el funcionamiento de su riñón.
  • Si padece lupus eritematoso sistémico (enfermedad crónica que afecta al sistema inmunitario y que puede afectar distintos órganos vitales, al sistema nervioso, los vasos sanguíneos, la piel y las articulaciones) ya que puede producirse meningitis aséptica (inflamación de las meninges que son las membranas que protegen el cerebro y la medula espinal, no causada por bacterias).
  • Si padece porfiria intermitente aguda (enfermedad metabólica que afecta a su sangre y que puede provocar síntomas como coloración rojiza de la orina, sangre en orina o enfermedad en el hígado), para que valore la conveniencia o no del tratamiento con ibuprofeno.
  • Si sufre dolores de cabeza tras un tratamiento prolongado no debe tomar dosis más elevadas del medicamento.
  • Es posible que se produzcan reacciones alérgicas con este medicamento.
  • El médico efectuará un control más estricto si recibe ibuprofeno tras ser sometido a cirugía mayor.
  • Es aconsejable no tomar este medicamento si tiene varicela.

Los medicamentos antiinflamatorios/analgésicos como ibuprofeno se pueden asociar con un pequeño aumento del riesgo de sufrir un ataque al corazón o un ictus, en especial cuando se utiliza en dosis altas. No supere la dosis recomendada ni la duración del tratamiento.

Debe comentar su tratamiento con su médico o farmacéutico antes de tomar Paidofebril si:

  • tiene problemas de corazón incluida una insuficiencia cardiaca, angina (dolor torácico) o si ha sufrido un ataque al corazón, cirugía de bypass, arteriopatía periférica (problemas de circulación en las piernas o pies debido a un estrechamiento o a un bloqueo de las arterias), o cualquier tipo de ictus (incluido un ¿mini-ictus¿ o accidente isquémico transitorio ¿AIT¿).
  • tiene la presión arterial alta, diabetes, el colesterol alto, tiene antecedentes familiares de enfermedad de corazón o ictus, o si es fumador.

Asimismo este tipo de medicamentos pueden producir retención de líquidos, especialmente en pacientes con insuficiencia cardiaca y/o tensión arterial elevada (hipertensión).

Precauciones durante el embarazo y en mujeres en edad fértil

Debido a que la administración de medicamentos del tipo Paidofebril se ha asociado a un aumento del riesgo de sufrir anomalías congénitas/abortos no se recomienda la administración del mismo durante el primer y segundo trimestre del embarazo salvo que se considere estrictamente necesario. En estos casos la dosis y duración se limitará al mínimo posible.

En el tercer trimestre la administración de ibuprofeno está contraindicada.

Para las pacientes en edad fértil se debe tener en cuenta que los medicamentos del tipo ibuprofeno se han asociado con una disminución de la capacidad para concebir.

Uso de Paidofebril con otros medicamentos

Informe a su médico o farmacéutico si está utilizando, ha utilizado recientemente o pudiera tener que utilizar cualquier otro medicament o.

  • Paidofebril puede afectar o ser afectado por otros medicamentos. Por ejemplo: Otros antiinflamatorios no esteroideos como la aspirina.

Antiagregantes plaquetarios (impiden la formación de trombos o coágulos en los vasos sanguíneos) como ticlopidina.

. edicamentos anticoagulantes (p.ej. para tratar problemas de coagulación/evitar la coagulación, p.ej. ácido acetilsalicílico, warfarina, ticlopidina).

  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (empleados en la depresión).

Litio (medicamento qu e se utiliza para tratar la depresión). Posiblemente su médico le ajustará la dosis de este medicamento.

Metotrexato (para tratar el cáncer y enfermedades inflamatorias). Posiblemente su médico le ajustará la dosis de este medicamento.

  • Mifepristona (inductor de abortos).
  • Digoxina y glucósidos cardiotónicos (se emplean en el tratamiento de los trastornos del corazón).
  • Hidantoínas como fenitoína (se emplea en el tratamiento de la epilepsia).

Sulfamidas como el sulfametoxazol y el cotrimoxazol (se emplean en el tratamiento de algunas infecciones bacterianas).

  • Corticoides como la cortisona y la prednisolona.
  • Diuréticos (medicamentos empleados para aumentar la eliminación de orina).
  • Pentoxifilina (para tratar la claudicación intermitente).
  • Probenecid (utilizado en pacientes con gota o junto con la penicilina en infecciones).
  • Antibióticos del grupo de las quinolonas como el norfloxacino.
  • Sulfinpirazona (para la gota).? Sulfonilureas como la tolbutamida (para la diabetes).
  • Tacrolimus o ciclosporina (utilizado en trasplantes de órganos para evitar el rechazo).
  • Zidovudina (medicamento contra el virus del SIDA).
  • Medicamentos que bajan la presión arterial alta (inhibidores d e la ECA como captopril, betabloqueantes como medicamentos con atenolol y antagonistas de los receptores de angiotensina-II como losartán).Trombolíticos (medicamentos que disuelven los trombos).
  • Antibióticos aminoglucósidos como la neomicina.
  • Extractos de hierbas: del árbol Ginkgo biloba.

Otros medicamentos también pueden afectar o ser afectados por el tratamiento con Paidofebril. Por tanto, debe consultar siempre a su médico o farmacéutico antes de utilizar Paidofebril con otros medicamentos.

La toma de ibuprofeno puede alterar las siguientes pruebas de laboratorio:

- Tiempo de hemorragia (puede prolongarse durante 1 día después de suspender el tratamiento)

- Concentración de glucosa en sangre (puede disminuir)

- Aclaramiento de creatinina (puede disminuir)

- Hematocrito o hemoglobina (puede disminuir)

- Concentraciones sanguíneas de nitrógeno ureico y concentraciones séricas de creatinina y potasio (puede aumentar)

- Con pruebas de la función hepática: incremento de valores de transaminasas

Informe a su médico si va a someterse a un análisis clínico y está tomando o ha tomado recientemente ibuprofeno.

Toma de Paidofebril con alimentos, bebidas y alcohol.

Se recomienda tomar Paidofebril con leche o con la comida, o inmediatamente después de comer, para reducir así la posibilidad de que se produzcan molestias en el estómago.

No debe tomarse junto con alcohol.

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Sabemos que beber demasiado alcohol nos hace mal. Nos da resaca, nos hace sentir cansados ​​y no le hace ningún favor a nuestra apariencia. Y eso es sólo si hablamos de la mañana siguiente.

A largo plazo, aumenta el riesgo de desarrollar una larga lista de problemas de salud como cáncer de mama, cáncer oral, enfermedades del corazón, derrames cerebrales y cirrosis en el hígado.

Las investigaciones muestran que un alto consumo de alcohol también puede dañar nuestra salud mental, deteriorar las habilidades de la memoria y reducir la fertilidad.

La relación directa entre el alcohol y el hígado es bien conocida. Pero ¿qué pasa con el impacto del alcohol en otros órganos?

Numerosos estudios del corazón indican que el consumo moderado de alcohol ayuda a protegernos contra enfermedades del corazón al aumentar el colesterol bueno y detener la formación de coágulos sanguíneos en las arterias.

Sin embargo, se ha visto que consumir más de tres bebidas tienen un efecto directo y perjudicial sobre el corazón.

El consumo excesivo de alcohol, especialmente con el correr del tiempo, puede provocar la hipertensión arterial, miocardiopatía alcohólica, insuficiencia cardíaca congestiva y accidentes cerebrovasculares.

La ingesta abusiva de alcohol también incorpora más grasa en la circulación del cuerpo.

En las primeras etapas, las funciones hepáticas funcionan relativamente bien y algunas personas no experimentan síntomas. Pero a medida que continúa la inflamación y las lesiones se extienden, el tejido cicatricial comienza a acumularse con el tejido de la cicatriz existente, lo que termina alterando las funciones metabólicas del hígado.

Si la enfermedad progresa, se termina dando lugar a cirrosis, una condición en la que el hígado está lleno de cicatrices que restringen el flujo de sangre e impiden el funcionamiento del organo.

La fibrosis hepática en sí no causa síntomas. Los síntomas pueden resultar de la fibrosis causando trastorno o, una vez la fibrosis progresa a cirrosis, causando complicaciones de la hipertensión portal.

Estos síntomas incluyen sangrado por várices, ascitis y encefalopatía portosistémica. La cirrosis puede resultar en insuficiencia hepática e insuficiencia hepática potencialmente fatal.

Factores de riesgo de la Fibrosis Hepática

La fibrosis no evoluciona al mismo ritmo en todas las personas y que, de hecho, en algunas personas con hepatitis B o C es estable. Hay algunos factores que pueden causar la enfermedad progresa más rápidamente:

  • El sexo masculino.
  • Edad avanzada.
  • La depresión del sistema inmune (co-infección con el VIH o el uso de fármacos inmunosupresores).
  • Consumir alcohol.
  • La esteatosis (hígado graso).
  • Resistencia a la insulina.

La causa más común es la hepatitis B y el virus de la hepatitis C. Se aconseja a los portadores de la hepatitis B y la hepatitis C mantener siempre su estado de salud con el fin de evitar que el virus infecte el hígado y cause inflamación del hígado, lo que dará lugar a la fibrosis, hepatitis crónica, la fibrosis hepática y la cirrosis.

El exceso de consumo de bebidas alcoholicas en periodos de largo plazo provoca necrosis de las células del hígado, la hepatitis inducida por el alcohol, la fibrosis hepática y la cirrosis.

Las enfermedades metabólicas, como la enfermedad por deficiencia de hierro, enfermedad por deficiencia de cobre, y la enfermedad de Wilson, pueden causar fibrosis hepática.

La obesidad y el consumo de alimentos con alto contenido de colesterol pueden causar el hígado graso. Un pequeño porcentaje de personas con hígado graso causado por la inflamación por grasas tendrá la fibrosis hepática.

El uso de medicamentos equivocados puede dañar las células del hígado y causar fibrosis hepática.

Etapa 0: hígado normal
Etapa 1: fibrosis leve, ampliación del portal hepático como resultado de la fibrosis.
Etapa 2: fibrosis moderada, los tejidos fibrosos han salido de la zona hepática y forman puentes entre las áreas del portal.
Etapa 3: fibrosis severa, puentes fibrosos se forman entre las áreas del portal en el hígados y las venas del centro.
Etapa 4: cirrosis.

La fibrosis hepática se sospecha si los pacientes han conocido la enfermedad hepática crónica (por ejemplo, la hepatitis C crónica viral y la hepatitis B, enfermedad hepática alcohólica) o si los resultados de las pruebas de función hepática son anormales; en tales casos, se realizan pruebas para comprobar si hay fibrosis y, si está presente la fibrosis, para determinar su gravedad (etapa).

El conocimiento del estado de fibrosis puede guiar las decisiones médicas.

Las pruebas usadas para el estudio de fibrosis incluyen pruebas no invasivas de imagen, análisis de sangre, biopsia hepática, y nuevas pruebas que evalúan la rigidez del hígado.

Pruebas de imagen no invasivas – incluyen la ecografía convencional, TC y RM, deben incluir vistas en sección transversal. Estas pruebas pueden detectar indicios de cirrosis y la hipertensión portal, como esplenomegalia y varices. Sin embargo, no son sensibles para la fibrosis moderada o incluso avanzada si la esplenomegalia y varices están ausentes.

Las nuevas tecnologías pueden aumentar la precisión de la ecografía y la resonancia magnética para detectar la fibrosis o cirrosis temprana; que incluyen la Elastografía por resonancia magnética, y las imágenes impulso de fuerza de radiación acústica.

Para estas pruebas, vibraciones acústicas se aplican al abdomen con una sonda. La rapidez que transmiten estas vibraciones a través del tejido del hígado mide una indicación de la rigidez del hígado.

La biopsia hepática sigue siendo el estándar de oro para el diagnóstico de la fibrosis hepática y para el diagnóstico de la enfermedad hepática subyacente que causa la fibrosis.

Sin embargo, la biopsia hepática es invasiva, lo que resulta en un riesgo de 10 a 20% de complicaciones menores (por ejemplo, dolor después del procedimiento) y un riesgo de 0,5 a 1% de complicaciones graves (por ejemplo, sangrado significativo).

Los análisis de sangre incluyen paneles disponibles en el mercado que combinan marcadores indirectos (por ejemplo, bilirrubina sérica) y marcadores directos de la función hepática.

Los marcadores directos son sustancias que intervienen en la patogénesis de la deposición de la matriz extracelular o citoquinas que inducen la deposición de matriz extracelular.

Estos paneles son los más utilizados para distinguir entre 2 niveles de fibrosis: ausente a mínimo vs moderada a grave; no distinguen con precisión entre los grados de moderada a severa.

Por lo tanto, si se sospecha de fibrosis, un enfoque es comenzar con uno de estos paneles y luego hacer la biopsia hepática sólo si el panel indica que la fibrosis es de moderada a severa.

Debido a que la fibrosis representa una respuesta al daño hepático, el tratamiento primario debe centrarse en la causa (la eliminación de la base de la lesión del hígado).

Dicho tratamiento puede incluir la eliminación de virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C en la hepatitis viral crónica, la abstención de alcohol en la enfermedad hepática alcohólica, la eliminación de metales pesados como el hierro en la hemocromatosis o cobre en la enfermedad de Wilson, y descompresión de los conductos biliares en la obstrucción biliar.

Tales tratamientos pueden detener la progresión de la fibrosis y, en algunos pacientes, también revertir algunos de los cambios fibróticos.

Los tratamientos para revertir la fibrosis son generalmente demasiado tóxicos para su uso a largo plazo (por ejemplo, corticosteroides, penicilamina) o no tienen una eficacia probada (por ejemplo, colchicina).

Otros tratamientos antifibróticos están bajo estudio. El uso simultáneo de múltiples fármacos antifibróticos en el tiempo puede resultar más beneficioso.

La encefalopatía hepática también conocida como encefalopatía de hígado o coma hepático, es la disfunción cerebral ocasionada por la incapacidad del hígado para eliminar toxinas del torrente sanguíneo. En algunos pacientes esta enfermedad puede ser puntual y corregirse, en otros casos se detecta como un problema crónico que suele empeorar.

Se desconocen las causas específicas, pero esta patología está asociada a trastornos que afectan al hígado, como las enfermedades que provocan insuficiencia hepática, como la hepatitis fulminante o la cirrosis hepática y por Shunt portosistémicos (que es un vaso anómalo que no deja circular la sangre al hígado para que pueda filtrarse y se pueda depurar) y obstrucciones que impiden que la sangre pase por el hígado.

Según la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), una de las causas es la exposición del cerebro a sustancias tóxicas por una disfunción hepática que impide filtrarlas. Cuando el hígado deja de filtrar las toxinas de la sangre, estas se acumulan en los vasos sanguíneos provocando problemas al organismo. Una de las sustancias neurotóxicas que el hígado depura y transforma en inofensiva es el amoniaco, pero en caso de no modificarse puede generar problemas. Los pacientes que padecen esta patología suelen tener antes una enfermedad hepática crónica.

La encefalopatía hepática puede ser ocasionada también por: la ingesta de cantidades elevadas de proteínas, la deshidratación, anomalías en los electrolitos en la sangre (puede ocasionarse por los vómitos o por tratamientos diuréticos). Los sangrados en el sistema digestivo, las infecciones, bajos niveles de oxígeno en el cuerpo, los problemas de riñón y fármacos que inhiben el sistema nervioso central pueden ser causas también del coma hepático.

Los síntomas de la encefalopatía hepática pueden presentarse poco a poco y gradualmente ir empeorando, o pueden aparecer repentinamente y con elevada gravedad. Se presenta como alteración de la conducta, alteraciones neurológicas y de comportamiento. La sintomatología la podemos clasificar según su gravedad:

  • Halitosis o presencia de mal olor en el aliento de los pacientes.
  • Modificación de los patrones habituales de sueño.
  • Confusiones leves y olvidos.
  • Cambios de personalidad o de estado anímico.
  • Deficiencia en la concentración y en la capacidad de discernimiento.
  • Empeoramiento de la escritura.
  • Temblor en manos y brazos, y movimientos extraños.
  • Agitación, excitación y, en raras ocasiones, convulsiones.
  • Desorientación, confusión o somnolencia.
  • Graves trastornos de personalidad.
  • Movimientos pausados y dificultad importante para pronunciar.

Los pacientes que padecen esta patología pueden resultar inconscientes e incluso llegar a entrar en coma. Muchas veces se vuelven dependientes a causa de la sintomatología.

El paciente debe consultar con el especialista cuando note que su sistema nervioso o estado mental está siendo afectado. El diagnóstico es muy importante, en especial para los pacientes que ya sufren alguna alteración hepática, porque esta encefalopatía puede volverse una enfermedad grave y urgente muy rápido.

Una de las medidas preventivas principales es evitar el consumo de alcohol o drogas.

Por lo tanto, si hacemos referencia a la descripción clínica de esta patología, la ausencia o déficit de la encima glucosidada amilo-1,6, produce un almacenamiento excesivo de glucógeno en el hígado, los músculos, y en otros casos el corazón (National Organization for Rare Disroders, 2016).

Además, la enfermedad de Cori presenta varios subtipos clínicos (IIIa, IIIb, IIIc y IIId), clasificados en función de los signos y síntomas específicos (Genetics Home reference, 2016):

Tipo IIIa y IIIc: afectan fundamentalmente al hígado y a la estructura muscular.

Tipo IIIb y IIId: normalmente, solo afectan a las áreas hepáticas.

En conjunto, las glucogénesis suelen presentar una prevalencia inferior a un caso por cada 40.000 personas (National Organization for Rare Disroders, 2016).

Así, la enfermedad de Cori es una patología genética poco frecuente, en el caso de Estados Unidos, la prevalencia se ha estimado en torno a 1 caso por cada 100.000 personas (Genetics Home Reference, 2016).

Diferentes investigaciones señalan que es una enfermedad con una frecuencia más elevada en personas con ascendencia judía, especialmente en el norte de África, llegando a situarse aproximadamente en caso por 5.400 personas (Genetics Home Reference, 2016).

Además, con relación a otros rasgos demográficos, como el sexo, no se ha identificado una frecuencia más elevada asociada al sexo femenino o masculino (National Organization for Rare Disroders, 2016).

Por otro lado, en cuanto a los subtipos de la enfermedad de cori, la forma más común es la IIIa, llegando a representar un 85% de total de casos. Este tipo suele ir seguido de la forma IIIb, que representan a un 15% de los afectados por esta patología (Genetics Home Reference, 2016).

El curso clínico de la enfermedad de cori suele ser variable, en función de las áreas que se encuentren más afectadas. Sin embargo, en buena parte de los casos, suelen ser evidentes durante la etapa infantil.

Generalmente, los signos y síntomas más frecuentes están relacionados con (Genetics Home Reference, 2016; Morales Vila, 2010; National Organizatión for Rare Disorders, 2016):

Con el término hipoglucemia hacemos referencia a la presencia de niveles bajos de azúcar en sangre, es decir, a un nivel deficiente de glucosa.

Normalmente, el nivel debe situarse por debajo de los 70mg/dl para considerarse anormal o patológico.

Así, esta condición médica puede dar lugar al desarrollo de otras complicaciones como (National Institutes of Health, 2014):

– Alteración del ritmo y frecuencia cardiaca.

– Reducción o incremento del apetito.

– Alteración de la capacidad visual, como visión borrosa o doble.

– Cambios humor: irritabilidad, agresividad, ansiedad etc.

– Dificultad para conciliar el sueño.

– Cansancio, debilidad y fatiga generalizada.

– Sensaciones de hormigueo y entumecimiento.

– Mareo y pérdida de consciencia.

En este caso, con el término hiperlipidemia hacemos referencia a la presencia de niveles elevados de lípidos, es decir, grasas en el torrente sanguíneo.

Normalmente, se asocia a factores genéticos que provocan un incremento de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.

A nivel específico, este trastorno puede dar lugar al desarrollo de otro tipo de complicaciones médicas, relacionadas fundamentalmente con (National
Institutes of Health, 2014):

– Molestias cardiacas, angina de pecho y otras alteraciones relacionadas con el corazón.

– Sensación punzante y de calambre en las extremidades inferiores.

– Problemas relacionados con la cicatrización de heridas superficiales.

– Síntomas relacionados con los accidentes cerebrovasculares: debilidad o parálisis muscular, problemas de lenguaje, etc.

Una de las primeras señales indicadoras de esta patología es la presencia de una marcada debilidad muscular.

El tono muscular se presenta anormalmente reducido, dificultando por tanto la ejecución de todo tipo de actividades y actos motores.

La presencia recurrente de hipotonía y otras alteraciones relacionadas con la función motora, desemboca en el desarrollo de miopatías.

Con el término miopatía hacemos referencia a un amplio conjunto de enfermedades musculares que se caracterizan por la presencia de inflacoco mación muscular crónica y debilidad.

Por lo tanto, las complicaciones médicas relacionadas con las miopatías incluyen (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2011):

– Debilidad muscular progresiva, comenzando desde las estructuras proximales, es decir, los músculos más próximos al tronco.

seroquel impotencia

Este es un cáncer de garganta. El Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos afirma que fumar incrementa las posibilidades de desarrollar cáncer de esófago.

El carcinoma de células escamosas, o cáncer en el revestimiento de los órganos o la superficie de la piel, está relacionado directamente con el consumo de tabaco y alcohol.

Una biopsia, además de ser sencilla, permite la detección temprana de esta enfermedad.

Esta condición oftalmológica ocurre cuando la lente de tu ojo se opaca con el tiempo disminuyendo tu vista progresivamente hasta causar ceguera.

Según la Asociación para la Investigación en Visión y Oftalmología, la catarata es la principal causa de ceguera con un riesgo de desarrollarla alto en fumadores.

Alrededor del 90% de los casos de diabetes son diabetes tipo 2. El CDC dice que fumar es una causa directa de este tipo de diabetes, de hecho, los fumadores tienen un 30-40% más de riesgo de desarrollarlo.

Si sigues fumando después de desarrollar diabetes tendrás graves problemas para controlar tu enfermedad. Esto a la larga crea escenarios para posibles complicaciones cardíacas, úlceras, infecciones y hasta amputaciones progresivas referentes a la diabetes.

Existen pruebas contundentes de que fumar aumenta el riesgo de desarrollar artritis reumatoide, según la Fundación de la Artritis, que demostró en un estudio la conexión del cigarrillo con la artritis.

La artritis reumatoide causa inflamación en las articulaciones, con un dolor intenso, deformidades e inmovilidad y susceptibilidad a los cambios de clima.

El SIDS ocurre cuando un bebé menor a 1 año muere súbitamente y sin explicación. Estudios demuestran que fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de SIDS durante el primer año de vida del bebé.

Un artículo hecho por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos informa que el riesgo de SIDS es el mismo tanto en madres que fuman durante el embarazo como en aquellas que fumaron antes de embarazarse.

Todo esto es más grave si el padre también fue un fumador.

Es una realidad que el fumar continuamente es un factor importante en la disfunción eréctil. Esto es debido a que las arterias se obstruyen por una acumulación de placa impidiendo el flujo sanguíneo correcto.

Hombres que fuman por lo menos 20 cigarrillos al día cuentan con un 60% más posibilidades de sufrir este padecimiento.

Para superar una adicción al tabaco es importante que cuentes con todo el apoyo posible. Puedes buscarlo y ayudarte de las siguientes maneras:

  • Líneas telefónicas para ayudarte a dejar de fumar.
  • Medicamentos que reducen tus ganas de fumar.
  • Ánimo y apoyo de tus amigos y familiares.
  • Productos de reemplazo de nicotina.
  • Grupos de abandono en línea.
  • Grupos de apoyo.
  • Asesoramiento.
  • Libros guía.

Habla con tu médico para encontrar un plan que te ayude a dejar de fumar. No dejes pasar más tiempo ya que la adicción es gradual y cada día cuenta para recuperar la salud de tu cuerpo.

Esperamos que este artículo haya podido resolver tus dudas sobre las consecuencias del tabaquismo en tu organismo. De cualquier forma, si tienes alguna duda, por favor compártela en la caja de comentarios de abajo y con gusto te ayudaremos.

No olvides compartir esta publicación con tus amigos para que más personas conozcan las terribles enfermedades que te pueden ocurrir por la adicción al tabaco.

La directora general de la OMS durante la Asamblea. (Foto: AP)

  • Algunas investigaciones sugieren que:

Mayor incidencia de procesos infecciosos.

ESCLEROSIS CORTICAL LAMINAR DE MOREL

ENFERMEDAD DE MARCHIAFAVA-BIGNAMI (EMB)

MIELINOLISIS PONTINA CENTRAL

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1 ó 2 Umeboshi a la semana nutre el hígado gracias a su sabor ácido. Esta ciruela actúa como emulsionante de las grasas pesadas que le sobrecargan y favorece la digestión de las proteínas. Además tiene un gran efecto alcalinizante.

Una cucharada de picles al día depura el cuerpo, especialmente los intestinos, ya que aporta enzimas para un correcto funcionamiento de la flora intestinal.

Es bueno tener en cuenta el índice de histamina que estamos consumiendo. El exceso de histamina en el cuerpo es responsable muchas veces de estos cuadros alérgicos.

Si no hemos estado a tiempo de hacer una dieta depurativa preventiva y la alimentación rica en depurativos se nos hace corta, la suplementación natural nos puede ayudar aliviar muy bien ciertos síntomas propios de la alergia, la astenia o la bajada de defensas de la primavera.

El DHA (que activa la producción de prostaglandinas y eicosanoides), tiene un efecto antiinflamatorio ante las alergias primaverales. Además, ayuda a subir nuestro estado de ánimo. Por otro lado, lo mejor que podemos hacer ante la astenia primaveral aparte de nutrirnos mejor, es salir más al aire libre, practicar más ejercicio físico y entablar más contacto social.

Artículo escrito por la nutricionista Neus Elcacho

Aorta abdominal: palpitaciones en el abdomen. Dolor abdominal pulsante.

Diferencia quistes de tumores

Diferencia calcificaciones de alteraciones vasculares

Detecta problemas vasculares

Incluye Postproceso en Color del tejido

Dieta blanda la noche anterior al examen

Venir en Ayunas, excepto por 1 litro de agua que debe ingerir 10 minutos antes del examen, y no orinar desde ese momento

Aplicar un enema evacuador travad (o similar) intra rectal (NO ORAL) de un (1) litro tres (3) horas antes de la cita. Retenerlo 15 minutos y evacuar.

No colocarse talcos ni perfumes en el cuerpo, excepto desodorante en las axilas.

Rasurar la zona genital con tijeras (no tiene que ser a ras)

consulta gratis sobre ABDOMEN

TELEFONOS 571-2487018 y 57-3102536047
CL 73 10-10 OF 404 - BOGOTA, COLOMBIA

Lunes a Viernes no festivos, 7:30 a 17:30 EST

Antibióticos
Los antibióticos tanto en polvo como en inyectable (en casos extremos de no poder salvar al animal), solo se tienen que usar como último remedio, ya que afectan a la flora intestinal. Para ello una vez tratado el pájaro, administraremos probióticos, existen varios en el mercado (Prolyte, etc.), durante una semana y complejo B. Siempre se debería administrar antibióticos una vez efectuado un antibiograma para estar seguros de que realmente padece una infección bacteriana, lamentablemente muchos pájaros fallecen por ser mas costoso tratar al animal en un buen veterinario que reponerlo por otro, esta errónea idea del "secretismo" pajarero en cuanto a los medicamentos ha hecho que muchos mueran por no existir historiales amplios de enfermedades cotidianas que muchas veces se tratan de oído (este me ha dicho, el otro me ha aconsejado etc.).

quiero saber sobre engfermedades en los oidos de las aves.muy bueno este espacio

hola: quisiera información sobre una enfermedad de un pájaro silvestre que encontre de pichón y que ya tenía una pequeña deformación en el pico, en la parte interna, como un granito con una punta y que luego le aparecieron de forma simétrica en las alas en la articulación media, y como consecuencia no tiene plumas o nacen como canutos rígidos. Se alimenta bien pero no come solo y no logra ponerse de pie, tiende a mover constantemente las alas y no sé qué hacer. graciasaurora

hola al mio le pasa igual pero lo encontré ayer pero también tiene tumores

hola me llamo sandra, hace cuatro dias me encontre un pichon pero no se que clase de ave es, lo he tenido en una canasta con un nido siempre mantiene calientico pero hoy cuando nlo alimentaba me di cuenta que tiene una bolsa de aire bajo su ala izquierda le abarca la parte superior del musloi y debajo del nacimiento de su alita, podrian decdirme de que se trata porque no se que hacer, el pichoncito todavia no camina bien no come solo entonces no sabria decir si tiene algun sintoma. gracias

Hola, pudiste tener respuesta a tu pregunta…tengo una torcaza con el mismo sintoma, la rescate, parecia haber sido atacada. si sabes algo te lo agradecería

un amigo le puso a my cotorro 4 miligramos de penicilina y ala media hora se dio bueltas y se murio seria demasiada medisina?

Hola, es la rotura de un saco aereo, generalmente por un trauma, Hay que picharlo suavemente y vaciarlo. Aca pueden guiarte: https://www.facebook.com/refugio.de.aves.pajaros.caidos/?fref=ts

estoy bien preocupada he leido todo esto y estoy realmente preocupada., tengo 2 canarios uno ke tiene 3 años y ya no canta nadita pero bien platicador le hablo y mecontesta jaja se llama anilo. y me avisa cuando hay peligro. ke anda algun gato su forma de comunicarse es diferente. y el otro tengo pokito con el me lo regalaron el dia de la amistad., cantaba hermoso pero de repente dejo de cantar. y tengo un cadernal rojo. tambien estaba muy sano de pronto. dejo de cantar y ahora va de mal en peor tiene una enfermedad en los ojos., parece una tela blanca y no se trepa al palo siempre esta. abjo en el suelo de la jaula y tiene una rara enfermedad ke parece ke no ve?? y lo pior eske no tengo dinero para llevarlo alveterinario y tengo miedo ke se mueran. me gustan mucho las aves., tengo 3 cotorros australianos y esos estan en perfectas condiciones. no se si llevarlo pronto o esperarme asta el fin de semana para llevarlo a consultar. no kiero ke se muera el cadernal. y creo ke dinero tendre asta el fin de semana. bueno gracias por este espacio. la verdad no sabia ke las aves pudieran enfermarse mas ke un humano., me asuste al leer de todo lo ke pueden enfrmar…,, si ke es una responsabilidad enorme tener aves… gracias y estoy ala orden ….atte.. Lu……!!

LES AGRADEZCO SI ME ORIENTAN, MI CENZONTLE DE REPENTE COMO SI NO VE, LE TENGO TODO EN PERFECTA LIMPIEZA, LE DOY A DIARIO MANZANA Y PLATANO MANZANO CON CRECIMIENTO Y HOY COMO QUE NO VE ¡¡ AYUDNME X FAVOR MI CORREO ES _____ tova5860@hotmail.com gracias x su ayuda

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La cirrosis hepática es aquella condición en la que el tejido normal y sano del hígado es reemplazado por un tejido cicatrizal que bloquea el flujo de sangre a través del órgano e impide que este funcione adecuadamente. Como concepto general la cirrosis es un proceso largo al que se llega en la medida que el hígado se expone largo tiempo (años o décadas) al daño y acumula cicatrices en su tejido (fenómeno también llamado fibrosis hepática). Cuando las cicatrices son extensas la forma y funcionamiento del hígado se alteran severamente lo que recibe el nombre de cirrosis.

La cirrosis es una enfermedad grave, aunque el pronóstico individual depende de la fase de su evolución en la que se realice el diagnóstico. Los enfermos con cirrosis "compensada" (sin complicaciones graves) tienen una probabilidad del 50% de seguir vivos a los 10 años, siendo su pronóstico mucho mejor si no hay várices en el esófago. Por otra parte, los enfermos "descompensados" tienen una mortalidad del 70% al cabo de 3 años. Por ello, todo paciente con cirrosis, o con sospecha de ella, debe ser evaluado por un médico con experiencia en las enfermedades del hígado.

La cirrosis tiene muchas causas. En general cualquier condición dañina para el hígado que se mantenga en el tiempo puede causar cirrosis. Las causas mas frecuentes incluyen el consumo crónico y exagerado de alcohol, el hígado graso, las hepatitis crónicas por virus B y C, las enfermedades autoinmunes del hígado, algunas enfermedades hereditarias y otras causas mas infrecuentes entre las que se incluyen algunas reacciones graves a los medicamentos recetados, la obstrucción o bloqueo de los conductos que drenan la bilis desde el hígado, una exposición prolongada a toxinas ambientales, la infección de parásitos llamada esquistosomiasis y repetidos ataques de insuficiencia cardiaca.

Muchas personas con cirrosis no presentan síntomas al principio de la enfermedad. Sin embargo, a medida que el tejido cicatrizal reemplaza las células sanas, la función del hígado comienza a fallar y la persona puede tener los siguientes síntomas:

  • agotamiento
  • fatiga
  • falta de apetito
  • náusea
  • debilidad
  • pérdida de peso
  • dolor abdominal
  • vasos sanguíneos en forma de araña (angioma de araña) que se desarrollan en la piel

A medida que avanza la enfermedad, pueden presentarse complicaciones. En algunas personas, éstas podrían ser los primeros signos de la enfermedad.

Para hacer un diagnóstico de cirrosis el médico se basa en los síntomas, pruebas de laboratorio, la historia clínica del paciente y su examen físico. Por ejemplo, durante el examen físico, el médico puede detectar que el hígado está más duro o más grande de lo habitual y entonces ordena análisis de sangre que puedan comprobar la presencia de la enfermedad.

Además, generalmente el médico solicita que se realice exámenes de imagen, como una ecografía de abdomen (ecotomografía), una tomografía axial computarizada (escáner o TAC), o una resonancia magnética (RM). Si es necesario, el médico puede también decidir realizar una biopsia de hígado para confirmar el diagnóstico o la causa de la cirrosis.

COMPLICACIONES DE LA CIRROSIS

Cirrosis Hepática: Como se explicó, la cirrosis hepática consiste en la destrucción de la arquitectura normal del hígado, en la que el tejido sano es reemplazado por un tejido cicatrizal que forma múltiples nódulos en el órgano (Figura 2) e impide que éste funcione adecuadamente.

Cuando existe cirrosis se generan problemas de diversa índole (Figura 3), que a su vez dan origen a situaciones que requieren atención médica especializada. Uno de los principales problemas es que se bloquea el normal flujo de sangre a través del órgano, generando una situación de alza en la presión sanguínea sectorizada, en las venas del abdomen. Esto se denomina HIPERTENSIÓN PORTAL. Ello puede llevar por una parte a la acumulación de líquido en el abdomen, (lo que se conoce como ASCITIS, y por otra parte a la dilatación de las venas ubicadas en el interior del abdomen. El aumento de la presión en dichas venas condiciona la aparición de venas dilatadas en el esófago (VÁRICES ESOFÁGICAS) o estómago (VÁRICES GASTRICAS).

La cirrosis también lleva a la pérdida progresiva de las múltiples tareas que el hígado realiza, como son la formación de proteínas, tanto estructurales como de defensa; la regulación de los niveles sanguíneos de variadas moléculas como por ejemplo la glucosa, insulina, hormonas sexuales, colesterol o triglicéridos; la formación de la bilis para la digestión de alimentos; la depuración de bacterias o toxinas, como fármacos o el alcohol; además del rol de almacenamiento de nutrientes, minerales y vitaminas. Esta situación se hace evidente sólo cuando el daño del hígado es severo, apareciendo coloración amarilla de la piel o mucosas (ICTERICIA). También el paciente puede experimentar alteraciones de conciencia (perdida de memoria, pérdida de la orientación en el tiempo o el espacio, pérdida del equilibrio, temblores, o somnolencia) lo que se llama ENCEFALOPATÍA HEPÁTICA, la que se cree se debe a una suerte de "intoxicación del cerebro", muchas veces asociado a síntomas generales como pérdida de peso y/o debilidad.

Finalmente, la cirrosis es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de CÁNCER DEL HÍGADO (llamado también HEPATOCARCINOMA). En nuestro país la gran mayoría de los cánceres del hígado se desarrollan en un hígado cirrótico (sobre el 85%).

Los detalles más relevantes de las complicaciones de la Cirrosis son: