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Expectativas (pronóstico)

Casi todos los niños afectados por las ausencias tienen muchos menos o ningún ataque cuando se les administran medicamentos. Este tipo de convulsiones puede desaparecer espontáneamente una vez que el niño ha llegado a la edad adulta, puede continuar indefinidamente o la persona puede progresar a una convulsión tonicoclónica generalizada.

El pronóstico a largo plazo depende de la existencia o no de problemas neurológicos subyacentes u otros tipos de convulsiones además de las ausencias.

La mayoría de las personas que sufren de ausencias llevan una vida muy normal, con pocas restricciones en las actividades académicas o vida social. Si las convulsiones continúan a medida que se acerca la edad adulta, puede haber restricciones para conducir vehículos o para operar maquinaria peligrosa.

Complicaciones

  • Problemas de aprendizaje
  • Estado epiléptico de ausencia
  • Lesiones provocadas por las caídas
  • Lesiones ocasionada por la presencia de convulsiones mientras se está conduciendo u operando maquinaria
  • Efectos secundarios de los medicamentos (sintomáticos o asintomáticos)
  • Progresión a convulsión tonicoclónica generalizada

Situaciones que requieren asistencia médica

Se debe acudir a la sala de emergencia o llamar al número de emergencia local (como el 911 en Estados Unidos) si una convulsión dura más de 2 ó 3 minutos o si no hay antecedentes de convulsiones previas, ya que se trata de una situación de emergencia.

Igualmente, se debe acudir a la sala de emergencia o llamar al número de emergencia local si se presentan síntomas de estado epiléptico de ausencia:

  • Cambios prolongados en el estado mental, como confusión o bajo grado de reacción
  • Actividad convulsiva/actividad inconsciente prolongadas y comportamientos automáticos (las personas pueden comer o moverse sin darse cuenta de dónde están o de qué están haciendo).

Ésta puede ser una situación de emergencia.

Se debe buscar asistencia médica si es la primera vez que la persona ha tenido convulsiones. Así mismo, si la persona presenta un tipo nuevo de convulsión o si se comienzan a presentar convulsiones de otro tipo.

De la misma manera, se debe buscar asistencia médica si se presentan nuevos síntomas, incluyendo posibles efectos secundarios de los medicamentos, como cambios en el estado mental (somnolencia, inquietud, confusión, sedación u otros), náuseas y vómitos, erupción cutánea, pérdida del cabello, temblores o movimientos anormales, fiebres o problemas con la coordinación.

Nombres alternativos

Convulsión tónico-clónica; Convulsión de gran mal; Convulsión generalizada

Es una convulsión que compromete todo el cuerpo, que usualmente implica rigidez muscular, contracciones musculares violentas y pérdida de conocimiento.

Causas, incidencia y factores de riesgo

Las convulsiones tónico-clónicas generalizadas (también llamadas convulsiones de gran mal) son el tipo de convulsiones que la mayoría de las personas asocian con el término “ataque”, convulsión o epilepsia. Estas convulsiones se pueden presentar en personas de cualquier edad, como un episodio único o como una afección crónica, repetitiva (epilepsia). La mayoría de las convulsiones que se presentan como un episodio único son convulsiones tónico-clónicas generalizadas, en lugar de otros tipos.

Las convulsiones generalizadas son causadas por la actividad eléctrica anormal en múltiples sitios del cerebro y/o sobre una vasta área del mismo, ocasionando pérdida del conocimiento y rigidez corporal, seguida de temblor en los brazos y las piernas.

La actividad eléctrica anormal puede comenzar en una parte del cerebro y provocar síntomas aislados (ver convulsiones parciales). Algunas veces, esta actividad eléctrica anormal se disemina a través del cerebro, ocasionando una convulsión generalizada. Las convulsiones pueden ser causadas por un área específica del cerebro que está lesionada o inflamada, o se pueden deber al estrés sobre el cerebro ejercido por un proceso sistémico más amplio, como los niveles de azúcar en la sangre peligrosamente bajos.

Algunas de las causas más comunes de convulsiones son:

  • Las convulsiones idiopáticas no tienen una causa identificable. Comienzan generalmente entre las edades de 5 a 20 años, pero pueden ocurrir a cualquier edad. No hay presencia de otros problemas neurológicos, pero el paciente a menudo tiene antecedentes familiares de epilepsia o convulsiones.
  • Los defectos congénitos (presentes al nacer) y lesiones que ocurren cerca del momento del parto pueden hacer que las convulsiones comiencen en la niñez o primera infancia.
  • Las convulsiones febriles en niños generalmente son causadas por fiebres que se elevan rápidamente.
  • Las infecciones severas y agudas de cualquier parte del cuerpo, las infecciones crónicas (como la neurosífilis) y las complicaciones del SIDA u otros trastornos autoinmunitarios pueden causar convulsiones.
  • Las convulsiones relacionadas con los problemas metabólicos pueden ocurrir a cualquier edad y se pueden deber a:
    • complicaciones de diabetes mellitus
    • desequilibrios electrolíticos
    • insuficiencia renal, uremia(acumulación tóxica de desechos)
    • deficiencias nutricionales
    • fenilcetonuria(PKU), que rara vez produce convulsiones en bebés
    • nivel bajo de sodio o glucosa en la sangre
  • Lesión cerebral que generalmente causa convulsiones dos años después de dicha lesión. Las convulsiones tempranas (en un lapso de 2 semanas después de la lesión) no necesariamente indican que se vaya a desarrollar la forma crónica de la enfermedad (epilepsia)
  • Tumores y lesiones cerebrales (tales como hematomas) son más comunes después de los 30 años de edad. Lo más común es que causen inicialmente convulsiones parciales (focales), que luego progresan a convulsiones tónico-clónicas generalizadas.
  • Otras causas abarcan:
    • consumo de alcohol u otras drogas psicoactivas o su abstinencia
    • trastornos que afectan los vasos sanguíneos (accidente cerebrovascular, isquemia cerebral transitoria etc.), una causa común de convulsiones después de los 60 años
    • trastornos degenerativos (demencia senil de tipo Alzheimer)

Los factores de riesgo abarcan:

  • Cualquier lesión al cerebro
  • Antecedentes familiares de convulsiones
  • Problemas médicos graves que afecten los electrolitos
  • Uso de drogas psicoactivas y ciertos medicamentos
  • Consumo exagerado de alcohol

Muchos pacientes tienen un aura (signo sensorial de advertencia) antes de la convulsión que puede incluir alucinaciones visuales, gustativas, olfativas, sensoriales u otras alucinaciones o mareo.

La convulsión en sí involucra:

  • Pérdida del conocimiento o desmayo que generalmente dura de 30 segundos a 5 minutos
  • Rigidez y contracción muscular general (postura tónica) que usualmente dura de 15 a 20 segundos
  • Contracción muscular rítmica violenta y relajación (movimiento clónico) que generalmente dura de 1 a 2 minutos
  • Mordedura del carrillo o la lengua, dientes o mandíbula apretados
  • Incontinencia (pérdida de control de la orina o las heces)
  • Paro respiratorio o dificultad respiratoria durante la convulsión
  • Coloración azulada de la piel

Casi todas las personas pierden el conocimiento y la mayoría de ellas presenta actividad muscular tónica y clónica.

Después de la convulsión, la persona generalmente presenta:

  • Respiración normal
  • Somnolencia que dura una hora o más
  • Pérdida de la memoria (amnesia) frente a sucesos cercanos al episodio de la convulsión
  • Dolor de cabeza
  • Somnolencia
  • Confusión temporal y leve
  • Debilidad durante 24 a 48 horas después de la convulsión (parálisis de Todd)

Signos y exámenes

El diagnóstico de una convulsión tónico-clónica generalizada se fundamenta en los síntomas presentados y en el descarte de otros problemas médicos que puedan parecer una convulsión (como una arritmia cardíaca). Un examen neuromuscular puede o no revelar deficiencias neurológicas (disminución de las funciones cerebrales) cuando la persona no está presentando convulsiones.

Un EEG puede mostrar cambios característicos y en algunos casos puede mostrar el foco (ubicación de la causa de la convulsión). Un EEG puede ser normal entre convulsiones y un EEG normal no descarta un trastorno convulsivo.

Los exámenes para hallar la causa pueden incluir diferentes exámenes sanguíneos (dependiendo de la causa que se sospeche), que son:

  • CSC
  • Química saguinea, glucosa en sangre
  • Pruebas funcionales hepáticas
  • Pruebas funcionales renales (BUN, creatinina, etc.)
  • Exámenes para enfermedades infecciosas (que dependen de la causa que se sospeche)

También se pueden emplear los siguientes procedimientos para buscar la causa:

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Su médico puede utilizar las preguntas de la prueba CAGE u otro cuestionario de evaluación para determinar sus problemas con la bebida. Una alternativa de la prueba CAGE es la prueba AUDIT de 10 preguntas (Prueba de Identificación de Trastornos por Uso de Alcohol) desarrollada por la Organización Mundial de la Salud. El médico también debe preguntarle sobre sus antecedentes de consumo de alcohol y otras drogas.

Le preguntará acerca de cualquier problema relacionado con el alcohol que podría haber tenido en el trabajo, en su casa o con la ley, como meterse en peleas o conducir en estado de embriaguez. Su médico también puede preguntarle sobre síntomas físicos de alcoholismo. Por lo general, estas preguntas son directas pero debe responderlas con sinceridad. Su médico debe ver el alcoholismo como una enfermedad que puede tratarse y no debe responderle como si usted tuviera una razón para sentirse avergonzado. Él se encuentra en una mejor situación para ayudarlo si usted es honesto.

Lo examinará y buscará cuidadosamente cualquier síntoma de mala nutrición y daños en el hígado o nervioso relacionados con el alcohol. También le pedirá que se realice análisis de sangre para ver si tiene anemia, falta de vitaminas y niveles anormales de enzimas del hígado.

Usualmente, para la mayoría de las personas con esta enfermedad, el primer problema relacionado con el alcohol aparece entre los 20 y 40 años. Si no se trata, el alcoholismo por lo general persiste y empeora con el tiempo. Hasta el 30% de las personas con dependencia del alcohol logran abstenerse de la bebida o controlar su consumo sin un tratamiento formal. La enfermedad puede ser fatal; en Estados Unidos aproximadamente 100.000 personas mueren por año por causas relacionadas con el alcohol.

No hay una manera absoluta de prevenir el alcoholismo. Sin embargo, el fuerte apoyo de la familia y las relaciones sólidas con amigos que no consumen alcohol puede ayudar. Los hijos de personas alcohólicas pueden comunicarse con Alateen al 1-888-425-2666.

Pocos pacientes pueden cotrolar la ingesta de alcohol. Con mayo frecuencia, una vez que la persona ha perdido el control de la bebida, es difícil retomar el hábito de beber moderadamente. Por lo tanto, generalmente, el objetivo del tratamiento de esta enfermedad es suspender el consumo de alcohol por completo.

El primer paso de este proceso es reconocer el problema. El bien conocido fenómeno de la negación, que es una parte común de la enfermedad, a menudo torna la enfermedad en una condición crónica. Desafortunadamente, cuánto más tiempo persiste la enfermedad, más difícil es tratarla.

Un médico o un experto en abuso de sustancias pueden ayudar a la persona a observar las consecuencias de la bebida. Si un individuo comienza a pensar en el alcohol como un problema, los grupos de apoyo pueden brindar ayuda para comparar las ventajas y desventajas de la bebida.

Nunca es fácil enfrentar el problema para los miembros de la familia o los amigos. Puede ser necesario que un profesional ayude a las personas queridas, amable pero firmemente, y hable con el bebedor acerca del impacto doloroso que la bebida tiene sobre ellos.

El próximo paso es dejar de beber y hacer un tratamiento para evitar síntomas de abstinencia peligrosos, un proceso denominado desintoxicación. Según sus síntomas, el tratamiento se puede realizar como paciente ambulatorio o en un hospital o un centro de tratamiento de drogas. Durante el proceso de abstinencia, es probable que su médico le recete un medicamento contra la ansiedad denominados benzodiacepinas durante algunos días para aliviar los síntomas de abstinencia.

Después de quitarle la costumbre de beber, es posible que le ofrezcan un medicamento para disminuir la ansiedad. Los dos medicamentos que entran en esta categoría son la naltrexona (ReVia) y el acamprosate (Campral). Como alternativa, a veces es probable que se recete el disulfiram (Antabuse). Este medicamento no reduce las ansias, pero crea un incentivo para no beber, ya que el consumo de alcohol mientras se toma el disulfiram puede provocar nauseas y vómitos.

Luego de la desintoxicación, la mayoría de los alcohólicos necesitan apoyo a largo plazo o asesoría para permanecer sobrios. Los programas de recuperación hacen hincapié en enseñarles a las personas con alcoholismo sobre la enfermedad y ayudarlas a aprender nuevas estrategias para lidiar con el estrés de la vida diaria sin tomar alcohol. La psicoterapia puede ayudar a las personas a lidiar con el estrés y las influencias que estimulan el consumo de alcohol. Muchos pacientes se benefician de los grupos de autoayuda como Alcohólicos Anónimos (AA), Rational Recovery (Recuperación Nacional) o SMART (Entrenamiento en Manejo Propio y Recuperación).

Es muy importante tratar cualquier otro problema, como depresión o ansiedad que podría contribuir al riesgo de beber.

Si su médico sospecha que usted tiene algún daño relacionado con el alcohol en el hígado, el estómago u otros órganos, es probable que necesite realizarse pruebas adicionales y tratamientos para estos problemas. Su médico también le recomendará una dieta saludable con complementos vitamínicos, especialmente vitaminas B.

Llame a su médico si usted o alguna persona cercana tiene algún problema relacionado con el alcohol. Recuerde, el alcoholismo es una enfermedad que puede tratarse, no un signo de debilidad o mal carácter. Cuanto antes comience el tratamiento mejor.

Alrededor del 30% de los alcohólicos son capaces de abstenerse del alcohol de manera permanente sin ayuda de un tratamiento formal o un programa de autoayuda. Para los demás, el curso de la enfermedad es muy variado. Algunas personas pasan períodos de abstinencia, pero luego recaen. A otros les cuesta sostener un período de sobriedad.

Sin embargo, es claro que cuantos más días esté sobrio, mayor es la posibilidad de que permanezca sobrio. Otro hecho motivador: permanecer sobrio puede incrementar la esperanza de vida unos 15 años o más.

National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, NIAAA (Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y de Alcoholismo)5635 Fishers Lane MSC 9304 Bethesda, MD 20892-9304 Correo electrónico: niaaaweb-r@exchange.nih.gov http://www.niaaa.nih.gov/

National Clearinghouse for Alcohol and Drug Information, NCADI (Centro Nacional de Información sobre el Alcohol y las Drogas) 11420 Rockville Pike Rockville, MD 20852 Teléfono: 301-770-5800 Gratuito: 1-800-729-6686 Fax: 301-468-7394 TTY: 1-800-487-4889 http://www.health.org/

Alcoholics Anonymous World Services, Inc. (Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos)Grand Central Station P.O. Box 459 New York, NY 10163 http://www.alcoholicsanonymous.net/

Al-Anon/Alateen Al-Anon Family Group Headquarters, Inc. 1600 Corporate Landing Parkway Virginia Beach, VA 23454-5617 Teléfono: (757) 563-1600 Fax: (757) 563-1655 Correo electrónico: wso@al-anon.org Web: http://www.al-anon.alateen.org/

Última revisión: 2012

Última modificación: 2012

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Un estómago distendido o hinchado es un problema común abdominal que puede ser causadao por el consumo del alcohol. La hinchazón puede ocurrir debida a los ingredientes contenidos en el alcohol y los alimentos consumidos antes o mientras bebe la misma. No es sólo el estómago, si no que el alcohol puede incluso causar la hinchazon en la cara, especialmente las mejillas.

Los consejos para controlar la distensión por el alcohol
# Coma bien antes de consumir el alcohol. Un estómago vacío sólo se sumará a la formación del gas.

# Evite el consumo excesivo del alcohol. Esto no sólo fomenta la distensión, sino que también conduce a otros problemas de la salud.

# Tome un descanso del alcohol y beba un poco del agua en el medio, ya que ayuda a deshacerse de la inflamación. El agua reduce la producción de los gases en el estómago.

# Los medicamentos de la farmacia como Beano, Alka Seltzer y tabletas Midol, pueden ser útiles para aliviar la hinchazón excesiva y las molestias asociadas con ella.

# Hacer los ejercicios o caminar por un tiempo, puede ayudar a aliviar la hinchazón. Algunos ejercicios de yoga y las posturas también son conocidos por ser eficaces.

# Evite comer los alimentos como el brócoli, la col y el trigo y los productos de grano, que se sabe que causan hinchazón.

# Los puntos de la acupresión en el dedo meñique se sabe que reducen eficazmente la hinchazón por el alcohol. Estire y presione la punta del dedo meñique de cada mano durante unos cinco minutos, tres veces al día con este fin.

# Sumergirse en una tina con el agua tibia y la sal epsom ayudará a hacer frente al gas y la hinchazón.

# Evite tragar aire con la goma de mascar, el tabaco y el consumo de las bebidas gaseosas.

funciones del medicamento nexium

– Lentificación de la producción de proteínas del plasma sanguíneo como el fibrinógeno, factor esencial para la coagulación, lo que hace al enfermo de cirrosis más propenso a las hemorragias.

– La cirrosis puede provocar ictericia, alteración caracterizada por un color amarillento de la piel y el blanco de los ojos. Este trastorno se debe a la acumulación en la sangre de bilirrubina (pigmento biliar), que normalmente el hígado depura del torrente circulatorio y evacua hacia el intestino a través de las vías biliares.

– Algu nos enfermos de cirrosis sienten también una picazón intensa, debida a la acumulación de pigmentos biliares en la piel.

– La cirrosis impide que el hígado depure la sangre de toxinas y otras sustancias nocivas, así como de medicamentos. La acumulación de estos elementos en el organismo altera las

funciones mentales y la personalidad del enfermo. Entre los primeros indicios de cirrosis figuran el descuido del aspecto, los despistes, problemas de concentración y hábitos de sueño alterados. La pérdida de conciencia o el coma son posibles síntomas más tardíos.

– La cirrosis también puede afectar a los vasos sanguíneos

abdominales. Normalmente, la vena porta, que es un vaso de amplia capacidad, transporta la sangre desde el intestino y el higado hasta el hígado. La cirrosis bloquea este flujo, lo cual repercute en un aumento de la presión arterial en este circuito (hipertensión portal). Conforme el higado se inflama, el cuerpo intenta dar salida a la sangre a través de otros vasos sanguíneos, pero puede ocurrir que estos vasos no sean lo suficientemente fuertes para soportar el flujo y se rompan; entonces, el enfermo vomita sangre, signo de una situación de alto riesgo.

Diagnóstico El primer paso en el diagnóstico cirrosis consiste en evaluar el historial médico del enfermo y efectuar un examen físico. La detección de un hígado inflamado o de tamaño mayor al normal, de edema o de ascitis, así como la presencia de síntomas de confusión mental por la acumulación de sustancias tóxicas en el cerebro, sirven al médico para sentar el diagnóstico. Puede encargarse una tomogra-fía computada (TC) o bien ecografías para comprobar si el tejido del hígado tiene cicatrices. También es útil la biopsia por punción, procedimiento mediante el cual se introduce en la piel una aguja para aspirar una muestra de tejido. El hígado también se inspecciona con el laparoscopio, instrumento de observación que se introduce en el organismo a través de una incisión minúscula en el abdomen. Otro indicio de cirrosis es la presencia de telangiectasia, formación de “arañas vasculares” en la piel, a base de redes de minúsculos vasos sanguíneos que se dilatan, especialmente en el rostro y la parte superior del pecho.

Tratamiento El tratamiento depende del tipo de cirrosis y de lo avanzada que se encuentre la enfermedad. El objeto es detener su evolución y, al mismo tiempo, contrarrestar el daño infligido al hígado. Si la causa de la cirrosis es el alcohol, la primera medida que debe tomarse es dejar de beber.

En la actualidad no existe un tratamiento para “curar” la cirrosis. La picazón se puede tratar con medicamentos. Para el edema o la ascitis se utilizan diuréticos (medicamentos que eliminan el exceso de sal y de agua del cuerpo). En casos graves de disfunción hepática, es decir, cuando las células del hígado dejan de funcionar, el transplante de hígado es la única solución.

Los adultos que siguen una dieta nutritiva y limitan su consumo de alcohol previenen la destrucción de células sanas en el hígado. A continuación figuran otras medidas de utilidad para la prevención de la cirrosis hepática:

– No mezclar nunca medicamentos, especialmente los de venta libre, con el alcohol.

– Seguir al pie de la letra las indicaciones de uso de los productos químicos: asegurarse de que están en lugares bien ventilados, no mezclar sustancias químicas, evitar la inhalación y el contacto de productos químicos con la piel, lavar rápidamente cualquier zona que haya sufrido una exposición accidental y utilizar ropa de protección.

– Evitar el abuso de inhalantes de todo tipo.

– Evitar el uso de drogas intravenosas, posibles vehículos de contagio de las variedades de hepatitis B, C, y D.

Convivencia con la cirrosis

Los enfermos de cirrosis pueden convivir muchos años con la enfermedad. Incluso cuando surgen complicaciones, existe tratamiento. Muchos de estos enfermos han sobrevivido con el trasplante de hígado y continúan haciendo vida normal. Los enfermos de cirrosis deben abstenerse de beber alcohol. Se cree que la mala alimentación, particularmente si está asociada al alcohol o al abuso de drogas, tiene mucho que ver con la aparición de la cirrosis, aunque continúa la investigación al respecto. Entre tanto se recomienda una dieta sana y equilibrada.

American Liver Foundation, 75 Maiden Ln., Ste. 603,

Toll-Free (800)223-0179; (800)GO-LIVER

Primary Biliary Cirrhosis Support Group,

1430 Garden Rd., Pearland, TX 77581 http://pbcers.org/

U.S. National Digestive Diseases Information Clearinghouse,

2 Information Way, Bethesda, MD 20892-3570 Telephone (301)654-3810 Toll-free 800-891-5389 Facsimile (301)907-8906

Para el propietario de un caballo las palabras cólico, artrosis o laminitis son comunes. Por el contrario, ictericia o insuficiencia hepática son palabras poco usadas o desconocidas.

El hígado juega un papel importante en el sistema digestivo, endocrino, en la coagulación y en el sistema inmune. Supone en el caballo el 1% del peso corporal total. Trabaja además en asociación con los otros órganos, por lo que las enfermedades del hígado pueden tener diversos síntomas y repercusiones en el resto del organismo.

Las principales funciones de este órgano son:

  • Detoxificación: Elimina las toxinas de la sangre proveniente del sistema digestivo antes de que esta vuelva al corazón.
  • Metabolismo de los carbohidratos: La glucosa se convierte en glucógeno y se almacena en el hígado. Este se descompone en glucosa para ayudar a mantener los niveles de azúcar en la sangre.
  • Metabolismo proteico: Casi todas las proteínas de la sangre se sintetizan en el hígado incluyendo la albúmina, el fibrinógeno y algunos factores de coagulación. El amoniaco producido por el metabolismo de las proteínas es convertido en urea y se secreta por la orina.
  • Almacenamiento vitamínico de vitaminas liposolubles (A, D, K) y vitamina B12
  • Produce la bilis que llega al intestino delgado gracias a los conductos biliares. Esta ayuda a la digestión de las grasas.
  • Producción de productos químicos fotoactivos que protegen al cuerpo de la luz solar.
  • Almacenamiento de hierro.

La insuficiencia hepática o fallo hepático es la incapacidad del hígado para llevar a cabo sus funciones fisiológicas normales.

Entre las diferentes causas de enfermedad hepática podemos destacar las de carácter infeccioso, inflamatorio e inmune. Puede aparecer también de forma secundaria a septicemias, parasitosis o en presencia de tumores

Como ejemplo de patologías de origen toxico estaría la producida por plantas como el trébol Alsike, hierbas de la familia Panicum o con sustancias como los alcaloides de pirrolizina, pesticidas o insecticidas.

Un agravante del pronóstico es la aparición de colangiohepatitis, es decir la inflamación o infección del conducto biliar y del tejido hepático, por causas infecciosas, tóxicas o inmunológicas.

El hígado es un órgano con elevada resistencia a las enfermedades. Esto se debe a su gran capacidad de regeneración.

El problema de esta gran capacidad de regeneración es que los síntomas de daño hepático sólo aparecen cuando la lesión ya es grande. Llega un momento en el que el hígado no puede compensar la pérdida de tejido y esto afecta a su buen funcionamiento.

Entonces, ¿cómo saber si un caballo está sufriendo insuficiencia hepática?

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Sensibilidad a los alimentos – esto es a menudo relacionados con intestino permeable y puede ser la causa subyacente del aumento de toxinas en el cuerpo. Estos remedios para el colon irritable le serán de ayuda para tratar el colon

Los síntomas típicos de enfermedad hepática avanzada

Los círculos negros debajo de los ojos, los ojos hinchados

Manchas marrones en la piel

Palmas inflamados y las plantas de los pies

Hinchazón en las piernas y los tobillos.

Color de las heces Pale, o heces con sangre o de color alquitrán.

Quién está en riesgo?

Tradicionalmente las personas con el siguiente están en la categoría de “en riesgo” y si muestra algún síntoma mencionados anteriormente junto con

estar en esta categoría, que deben ser probados.

Más recientemente estos solían ser pensado como algo relacionado, pero no causal razones de hígado graso. La evidencia científica es mucho más fuerte ahora y apunta a un camino común que explica por qué estos aparecen juntos. La mala alimentación que conducen a sindrome del colon irritable permitiendo que las toxinas con fugas en el cuerpo, que luego invaden el hígado

Aparte de que el cerebro y el corazón, el hígado es el órgano más importante en el cuerpo responsable de ver más de 500 reacciones metabólicas. Mantenerla sana es importante para la salud general y el hígado graso es un excelente indicador de problemas graves.

Las dietas bajas en azúcar y otros hidratos de carbono son la clave en esta batalla. También creemos que los suplementos para reducir la cándida acumulación de biofilm y recorrer un largo camino en la mejora de la salud del colon que por en grande es el principal factor que contribuye y una vía para que las toxinas que entran en el cuerpo y así no despertar problemas de sindrome del colon irritable.

La cirrosis hepática es una enfermedad crónica del hígado, consistente en la muerte progresiva del tejido hepático normal y su sustitución por tejido fibroso, lo que lleva a:

  • incapacidad del hígado para ejercer sus funciones de detoxificación del organismo (insuficiencia hepática).
  • fenómenos de sangrado (coagulopatía).
  • aumento de presión en la vena porta, que causa acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) y dilatación peligrosa de las venas del esófago (varices esofágicas), que si se rompen pueden producir una hemorragia digestiva severa.
  • alteraciones del cerebro, con somnolencia y desorientación debidos a la circulación de amoníaco en sangre (encefalopatía hepática).

1. Alcohol. La mayor parte de los casos de cirrosis se debe al alcoholismo.

2. Otras causas:
- infecciones crónicas por virus (hepatitis)
- defectos de las vías biliares (obstrucción biliar)
- fibrosis quística
- aumentos en la absorción de hierro o de cobre, que se depositarán en el hígado.

  • Muchos pacientes permanecen sin síntomas durante años, lo que retrasa el diagnóstico.
  • "Síndrome constitucional": Falta de apetito, cansancio y adelgazamiento.
  • Náuseas y vómitos. Los vómitos pueden ser de sangre cuando existen varices esofágicas y/o alteraciones de la coagulación de la sangre.
  • Ictericia (Tinte amarillo de la piel y las mucosas debido al exceso de bilirrubina circulante).
  • Hinchazón abdominal, cuando se produce ascitis.
  • Alteraciones menstruales en la mujer.
  • Impotencia y desarrollo de mamas en el hombre.
  • "Arañas vasculares": Vasos sanguíneos rojos en la piel, haciendo figuras parecidas a arañas.

Examen físico. Se palpa un hígado duro, en ocasiones aumentado de tamaño (hepatomegalia) y en otros casos de pequeño tamaño. Si hay hipertensión portal se encontrará líquido en el abdomen (ascitis) y un bazo aumentado de tamaño.

Análisis de sangre. Los glóbulos rojos están disminuídos en la sangre (anemia), y existen alteraciones de la coagulación y disminución de la albúmina en sangre. Pueden elevarse la bilirrubina y los enzimas del hígado (transaminasas), y cuando existe encefalopatía, se suele demostrar amoníaco en sangre. La cirrosis puede alterar muchas otras pruebas analíticas.

Estudios radiográficos. Aunque una radiografía simple de abdomen puede mostrar una silueta hepática alterada, la prueba más específica será una ecografía abdominal, que mostrará además la desestructuración del hígado, y el bazo grande que suele coexistir. Una radiografía con contraste puede demostrar las varices esofágicas. Estos procedimientos son indoloros.

Si existen varices esofágicas, se visualizarán por medio de la endoscopia.

Biopsia hepática. Puede ser necesaria para llegar al diagnóstico definitivo de la cirrosis, ya que demuestra la arquitectura alterada del hígado. Es un procedimiento que puede resultar muy incómodo.

  • Sangrado por varices esofágicas.
  • Fenómenos de sangrado a otros niveles.
  • Episodios de ascitis (hinchazón abdominal por acumulación de líquido).
  • Confusión mental y coma.

- Abstención absoluta de alcohol.

- Dieta sin sal, con suplementos de vitaminas del grupo B y con abundantes proteínas (salvo si existe encefalopatía).

2. Tratamiento de las complicaciones:

- ASCITIS. Se trata con restricción de sodio (dieta sin sal), fármacos diuréticos, y a veces es necesaria la extracción de líquido de la cavidad peritoneal a través de la pared abdominal.

- VARICES ESOFAGICAS. Se tratan mediante la esclerosis de las venas dilatadas del esófago con una sustancia química, impidiendo así que se rompan y sangren, o colocando unas bandas elásticas. También se pueden tratar con cirugía.

- TENDENCIA AL SANGRADO. Se trata con inyecciones de vitamina K o con transfusiones de sangre.

- ENCEFALOPATIA. Para evitar que las bacterias del intestino fabriquen más amoníaco a partir de las proteínas de la dieta, se restringen las proteínas de la dieta, se dan antibióticos por boca que maten localmente las bacterias del intestino. Se debe evitar el estreñimiento con laxantes suaves (lactulosa).

Es mucho mejor cuando se abandona el alcohol completamente, antes de que la enfermedad se haga severa. La cirrosis avanzada tiene mal pronóstico, con un 50 % de supervivencia a los 2 años.

La enfermedad del hígado graso no alcohólica es una enfermedad que afecta el hígado, de carácter progresivo y que se inicia con la acumulación de grasa en el hígado sin consumo excesivo de alcohol.

  • Medicamentos para revertir la intoxicación. La insuficiencia hepática aguda causada por sobredosis de acetaminofeno o intoxicación por hongos se tratan con medicamentos que pueden revertir los efectos de la toxina.
  • Trasplante de hígado. La insuficiencia hepática aguda es irreversible en muchos casos. En estas situaciones, el único tratamiento puede ser un trasplante de hígado. Durante un trasplante de hígado, el cirujano extirpa el hígado dañado y lo reemplaza con un hígado sano de un donante. Leer más.

Su médico trabajará para controlar los signos y síntomas que está experimentando y tratar de evitar las complicaciones causadas por la insuficiencia hepática aguda. Esta atención puede incluir:

  • Aliviar el exceso de líquido en el cerebro. Edema cerebral causado por la insuficiencia hepática aguda puede aumentar la presión en su cerebro. Los medicamentos pueden ayudar a reducir la acumulación de líquido en el cerebro.
  • Detección de infecciones. Su equipo médico tomará muestras periódicas de sangre y orina para ser probado para detectar signos de infección. Si su médico sospecha que usted tiene una infección, usted recibirá medicamentos para tratar la infección.
  • Prevención de hemorragias graves. Las personas con insuficiencia hepática aguda a menudo desarrollan úlceras sangrantes en el tracto gastrointestinal. Su médico le puede dar medicamentos para reducir el riesgo de sangrado. Si se pierde una gran cantidad de sangre, se puede requerir transfusiones de sangre.

Para reducir el riesgo de insuficiencia hepática aguda en el cuidado de su hígado, trate de:

  • Siga las instrucciones de los medicamentos. Si usted toma paracetamol u otros medicamentos, consulte el prospecto para obtener instrucciones sobre la dosis recomendada y no exceder de la dosis.
  • Dígale a su médico acerca de todos sus medicamentos. Dígale a su médico acerca de los medicamentos a base de hierbas que esté tomando. Estos pueden interferir con los medicamentos recetados que esté tomando.
  • Beber alcohol con moderación, en todo caso. Limite la cantidad de alcohol que se consume a no más de una bebida al día para las mujeres y no más de dos bebidas al día para los hombres.
  • Evite los comportamientos de riesgo. Busque ayuda si usted usa drogas intravenosas ilegales. No comparta agujas para inyectarse drogas. Si usted decide tener relaciones sexuales, use condones. Si usted decide tener tatuajes o piercings en el cuerpo, tener cuidado con la limpieza y la seguridad cuando se trata de seleccionar una tienda.
  • Vacunarse. Si usted está en mayor riesgo de contraer la hepatitis, si ya ha sido infectado con algún tipo de virus de la hepatitis o si tiene una enfermedad hepática crónica, hable con su médico sobre la vacuna contra la hepatitis B. La vacuna también está disponible para la hepatitis A.
  • Evite el contacto con la sangre de otras personas y los fluidos corporales. Virus de la hepatitis se pueden propagar por pinchazos accidentales o limpieza inadecuada de la sangre o fluidos corporales. También es posible infectarse al compartir cuchillas de afeitar o cepillos de dientes.
  • No comer setas. Puede ser difícil distinguir un hongo comestible de una venenosa.
  • Tenga cuidado con los aerosoles. Cuando se utiliza un limpiador en aerosol, asegúrese de que la habitación se ventila, o usa una máscara. Tomar las medidas de protección similares al pulverizar insecticidas, fungicidas, pinturas y otros productos químicos tóxicos. Siga siempre las instrucciones del fabricante.
  • Mira lo que pone en su piel. Cuando el uso de insecticidas y otros productos químicos tóxicos, cúbrase la piel con guantes, camisas de manga larga, un sombrero y una máscara.
  • Elija una dieta saludable. Elija una dieta basada en plantas con una variedad de frutas y verduras. Limite los alimentos altos en grasa.
  • Mantenga un peso saludable. La obesidad puede causar una enfermedad llamada enfermedad de hígado graso no alcohólico, que puede incluir el hígado graso, hepatitis y cirrosis.

La insuficiencia hepática aguda se produce cuando el hígado pierde rápidamente su capacidad de funcionar. Más comúnmente, la insuficiencia hepática se desarrolla lentamente durante el curso de años. Pero en la insuficiencia hepática aguda, insuficiencia hepática desarrolla en cuestión de días.

Los signos y síntomas de insuficiencia hepática aguda pueden incluir:

  • Coloración amarillenta de la piel y ojos (ictericia)
  • Dolor en la parte superior derecha de su abdomen
  • Náusea y vómitos
  • Una sensación general de malestar
  • Dificultad para concentrarse
  • Desorientación o confusión
  • Somnolencia

La insuficiencia hepática aguda puede desarrollarse rápidamente en una persona sana, y es potencialmente mortal. Si usted o alguien que usted conoce de repente desarrolla una coloración amarillenta de los ojos o la piel, dolor en la parte superior del abdomen o cualquier cambio inusual en el estado mental, la personalidad o el comportamiento, busque atención médica de inmediato.

La insuficiencia hepática aguda se produce cuando las células del hígado se dañan significativamente y éste ya no es capaz de funcionar. La insuficiencia hepática aguda tiene muchas causas potenciales, incluyendo:

  • Sobredosis de paracetamol. Tomar demasiado acetaminofeno es la causa más común de insuficiencia hepática aguda. La insuficiencia hepática aguda puede ocurrir si usted toma una dosis muy grande de paracetamol a la vez, o puede ocurrir si usted toma dosis mayores a las recomendadas cada día durante varios días, especialmente en personas con enfermedad hepática crónica.
  • Medicamentos recetados. Algunos medicamentos recetados, incluyendo antibióticos, medicamentos anti-inflamatorios no esteroides y los anticonvulsivos, pueden causar insuficiencia hepática aguda.
  • Suplementos de hierbas. Medicamentos a base de hierbas y suplementos, como kava, efedra, solideo y poleo, se han relacionado con la insuficiencia hepática aguda.
  • Hepatitis y otros virus. La hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis E puede causar insuficiencia hepática aguda. Otros virus que pueden causar insuficiencia hepática aguda incluyen Epstein-Barr, citomegalovirus y el virus del herpes simplex.
  • Toxinas. Las toxinas que pueden causar insuficiencia hepática aguda incluyen las setas venenosas Amanita phalloides, que a veces se confunde con especies comestibles.
  • Enfermedad autoinmune. La insuficiencia hepática puede ser causada por la hepatitis autoinmune – una enfermedad en la cual el sistema inmunológico ataca las células del hígado, causando inflamación y daño.
  • Enfermedades de las venas en el hígado. Las enfermedades vasculares, tales como el síndrome de Budd-Chiari, pueden causar bloqueos que se forman en las venas del hígado y conducir a insuficiencia hepática aguda.
  • Enfermedad metabólica. Enfermedades metabólicas raras, como la enfermedad de Wilson y el hígado graso agudo del embarazo, con poca frecuencia causan insuficiencia hepática aguda.
  • Cáncer. El cáncer que comienza en el hígado o el cáncer que se disemina al hígado desde otras partes de su cuerpo puede hacer que su hígado falle.

Muchos de los casos de insuficiencia hepática aguda no tiene una causa aparente.

La insuficiencia hepática aguda a menudo causa complicaciones, incluyendo:

  • Exceso de líquido en el cerebro (edema cerebral). El exceso de líquido ocasiona presión por acumulación en el cerebro, que puede desplazar el tejido cerebral fuera del espacio que normalmente ocupa (hernia). El edema cerebral puede privar a su cerebro de oxígeno.
  • Trastornos de hemorragia. Una insuficiencia hepática no es capaz de producir cantidades suficientes de los factores de coagulación, que ayudan a que la sangre coagule. El sangrado de úlceras en el tracto gastrointestinal o en otros lugares es difícil de controlar porque la sangre no se coagula rápidamente.
  • Infecciones. Las personas con insuficiencia hepática aguda tienen un mayor riesgo de desarrollar una variedad de infecciones, sobre todo en la sangre y en las vías respiratorias y urinarias.
  • Insuficiencia renal. La insuficiencia renal a menudo se produce después de un fallo hepático, especialmente en casos de sobredosis de paracetamol, lo que daña tanto su hígado y sus riñones.

Las pruebas y los procedimientos utilizados para el diagnóstico de la insuficiencia hepática aguda incluyen:

  • Análisis de sangre. Exámenes de sangre para determinar qué tan bien está funcionando el hígado pueden incluir la prueba de tiempo de protrombina, que mide el tiempo que tarda la sangre en coagular. Si usted tiene insuficiencia hepática aguda, la sangre no coagula tan rápido como debería.
  • Pruebas de imagen. El médico puede recomendar pruebas de imagen, como la ecografía, para evaluar el hígado. Las pruebas de imagen pueden aparecer daños en el hígado y pueden ayudar a su médico a determinar la causa de sus problemas en el hígado.
  • Examen de tejido hepático. Su médico puede recomendar un procedimiento para extraer una pequeña muestra de tejido del hígado (biopsia hepática). Las pruebas de los tejidos del hígado pueden ayudar a su médico a entender por qué su hígado está fallando. Para las personas con un riesgo de sangrado durante la biopsia, tales como aquellos con insuficiencia hepática aguda, el médico puede realizar una biopsia hepática transyugular. Para ello, una pequeña incisión en el lado derecho de su cuello y un tubo delgado (catéter) se pasa en una vena grande en el cuello, a través de su corazón y hacia abajo en una vena que sale del hígado. Luego, el médico inserta una aguja hacia abajo a través del catéter y recupera una muestra del tejido del hígado.

Las personas con insuficiencia hepática aguda son tratadas en la unidad de cuidados intensivos de un hospital. Cuando es posible, su médico trabajará para tratar la insuficiencia hepática aguda. Pero en muchos casos, el tratamiento implica el control de las complicaciones y dar tiempo al hígado para curar.

Los tratamientos de la insuficiencia hepática aguda pueden incluir:

  • Medicamentos para revertir la intoxicación. La insuficiencia hepática aguda causada por sobredosis de acetaminofeno o intoxicación por hongos se tratan con medicamentos que pueden revertir los efectos de la toxina.
  • Trasplante de hígado. La insuficiencia hepática aguda es irreversible en muchos casos. En estas situaciones, el único tratamiento puede ser un trasplante de hígado. Durante un trasplante de hígado, el cirujano extirpa el hígado dañado y lo reemplaza con un hígado sano de un donante. Leer más.

Su médico trabajará para controlar los signos y síntomas que está experimentando y tratar de evitar las complicaciones causadas por la insuficiencia hepática aguda. Esta atención puede incluir:

  • Aliviar el exceso de líquido en el cerebro. Edema cerebral causado por la insuficiencia hepática aguda puede aumentar la presión en su cerebro. Los medicamentos pueden ayudar a reducir la acumulación de líquido en el cerebro.
  • Detección de infecciones. Su equipo médico tomará muestras periódicas de sangre y orina para ser probado para detectar signos de infección. Si su médico sospecha que usted tiene una infección, usted recibirá medicamentos para tratar la infección.
  • Prevención de hemorragias graves. Las personas con insuficiencia hepática aguda a menudo desarrollan úlceras sangrantes en el tracto gastrointestinal. Su médico le puede dar medicamentos para reducir el riesgo de sangrado. Si se pierde una gran cantidad de sangre, se puede requerir transfusiones de sangre.

Para reducir el riesgo de insuficiencia hepática aguda en el cuidado de su hígado, trate de:

  • Siga las instrucciones de los medicamentos. Si usted toma paracetamol u otros medicamentos, consulte el prospecto para obtener instrucciones sobre la dosis recomendada y no exceder de la dosis.
  • Dígale a su médico acerca de todos sus medicamentos. Dígale a su médico acerca de los medicamentos a base de hierbas que esté tomando. Estos pueden interferir con los medicamentos recetados que esté tomando.
  • Beber alcohol con moderación, en todo caso. Limite la cantidad de alcohol que se consume a no más de una bebida al día para las mujeres y no más de dos bebidas al día para los hombres.
  • Evite los comportamientos de riesgo. Busque ayuda si usted usa drogas intravenosas ilegales. No comparta agujas para inyectarse drogas. Si usted decide tener relaciones sexuales, use condones. Si usted decide tener tatuajes o piercings en el cuerpo, tener cuidado con la limpieza y la seguridad cuando se trata de seleccionar una tienda.
  • Vacunarse. Si usted está en mayor riesgo de contraer la hepatitis, si ya ha sido infectado con algún tipo de virus de la hepatitis o si tiene una enfermedad hepática crónica, hable con su médico sobre la vacuna contra la hepatitis B. La vacuna también está disponible para la hepatitis A.
  • Evite el contacto con la sangre de otras personas y los fluidos corporales. Virus de la hepatitis se pueden propagar por pinchazos accidentales o limpieza inadecuada de la sangre o fluidos corporales. También es posible infectarse al compartir cuchillas de afeitar o cepillos de dientes.
  • No comer setas. Puede ser difícil distinguir un hongo comestible de una venenosa.
  • Tenga cuidado con los aerosoles. Cuando se utiliza un limpiador en aerosol, asegúrese de que la habitación se ventila, o usa una máscara. Tomar las medidas de protección similares al pulverizar insecticidas, fungicidas, pinturas y otros productos químicos tóxicos. Siga siempre las instrucciones del fabricante.
  • Mira lo que pone en su piel. Cuando el uso de insecticidas y otros productos químicos tóxicos, cúbrase la piel con guantes, camisas de manga larga, un sombrero y una máscara.
  • Elija una dieta saludable. Elija una dieta basada en plantas con una variedad de frutas y verduras. Limite los alimentos altos en grasa.
  • Mantenga un peso saludable. La obesidad puede causar una enfermedad llamada enfermedad de hígado graso no alcohólico, que puede incluir el hígado graso, hepatitis y cirrosis.

Los síntomas de la enfermedad del hígado en perros son a menudo sutiles en las primeras etapas y tienden a ser un poco variables en diferentes perros. Algunos de los síntomas comunes de la enfermedad hepática de perros se discuten en el artículo siguiente. Sigue leyendo para saber más acerca de los síntomas de la enfermedad hepática canina y su tratamiento.

Una de las causas principales de la muerte en los perros son las enfermedades de hígado. El hígado es un órgano vital que realiza un número de funciones esenciales. La función principal del hígado es la desintoxicación de la sangre, la eliminación de productos de desecho del sistema y la secreción de la bilis para ayudar a la digestión. El hígado también ayuda a llevar a cabo varios procesos bioquímicos, también ayuda a curar las enfermedades del sistema inmunológico. Como se puede ver, las enfermedades del hígado tienden a paralizar la mayoría de las funciones del cuerpo, ya que el órgano ya no es capaz de realizar su capacidad óptima. Es importante detectar síntomas de la enfermedad de hígado del perro tan pronto como sea posible. Esto es porque el tratamiento temprano significa que el hígado tiene la oportunidad de superar cualquier enfermedad y realizar bien sus funciones.

Causas de la enfermedad hepática del perro

Existen varias causas que llevan a la enfermedad hepática en los perros. Algunas de las causas más comunes de la enfermedad hepática en perros son:

  • Infección por agentes bacterianos, virales o parasitarios como la leptospirosis, hepatitis y gusanos del corazón.
  • Hepatopatía tóxica en perros debido a daños en el hígado por la exposición a las drogas, productos químicos, toxinas tales como corticoides, aspirina o envenenamiento.
  • Cáncer de hígado
  • Cambios en el hígado congénitos o adquiridos
  • Trauma debido a un severo golpe directo en el abdomen como en un accidente de coche
  • Pancreatitis, inflamación del páncreas que se propaga al hígado
  • Anemia hemolítica que causa disminución en el suministro de oxígeno a las células del hígado
  • Hepatitis crónica del hígado debido al almacenamiento de cobre, medicamentos anticonvulsivos, cirrosis, etc.

Síntomas de la enfermedad del hígado del perro

La enfermedad del hígado canino es uno de los asesinos más grandes de los perros, que no se detecta en las primeras etapas. El hígado tiene la capacidad de regeneración y, por tanto, los síntomas que aparecen son muy sutiles. Por lo tanto, sólo los perros que son llevados a un veterinario con regularidad, son diagnosticados con enfermedades del hígado en sus etapas iniciales. En el momento en que los síntomas de la enfermedad del hígado son más prominentes, la enfermedad ya se encuentra en desarrollo, y la función del hígado está reducida. Algunos de los síntomas de la enfermedad de hígado en perros son los siguientes:

☛ Síntomas gastrointestinales
La primera indicación de la enfermedad hepática en perros es la pérdida de apetito, es decir, la anorexia. El perro empieza a comer menos de lo normal. Junto con la pérdida de apetito, el perro muestra signos de trastornos gastrointestinales como diarrea, vómitos, e incluso a veces estreñimiento. Esto se produce debido a un metabolismo incorrecto de los hidratos de carbono, proteínas y grasas debido al mal funcionamiento del hígado. La pérdida de peso se suma a los problemas del perro. A medida que el perro sufre de mal funcionamiento metabólico, sufre de anemia. Por lo tanto, se vuelve muy débil, inactivo y aletargado.

Cambios neurológicos
Los altos niveles de toxinas que circulan en el cuerpo producen un sinnúmero de trastornos neurológicos, así como cambios de comportamiento en el perro. Por lo que el hígado es incapaz de filtrar las toxinas de la corriente sanguínea, las toxinas se acumulan en el cerebro. Esto lleva a la encefalopatía hepática. Por lo tanto, lleva a una serie de cambios en el comportamiento como la agresividad, desorientación, agitación, estupor, presión de la cabeza, convulsiones, babeo excesivo, sensación de vértigo, ataxia, torpeza mental, vagar sin rumbo y en casos graves coma.

Ictericia
Cuando la secreción de la bilis desde la vesícula biliar está obstruida, esto lleva a la acumulación de bilirrubina en la sangre. Esto lleva a la ictericia en los perros. Entonces, la parte blanca de los ojos de los perros, así como las membranas mucosas de la lengua y las encías, se ponen amarillas. El perro comienza a pasar orina de color brillante amarillo-naranja debido a la bilirrubinuria.

Color de las heces
Las heces se convierten pálidas de color gris. La bilis secretada contiene electrolitos, colesterol, ácidos biliares, bilirrubina, así como globulinas. Es muy importante para la eliminación de los fármacos, la absorción de grasa desde el intestino hacia el torrente sanguíneo, así como la recirculación de las células rojas de la sangre. La bilirrubina es una sustancia tóxica que se desintoxica en el hígado y es excretada. Sin embargo, cuando el hígado no logra desintoxicar y excretar bilirrubina del sistema, el perro pasa heces pálidas grises, loo que indica una obstrucción completa de las vías biliares, debido a una enfermedad hepática.

Trastornos de la coagulación
La enfermedad hepática causa problemas de coagulación en el animal. Esta condición se llama coagulopatía. Cuando un perro sufre de una enfermedad del hígado, ésta afecta a su estómago y el duodeno. Por lo tanto, el perro sufre de hemorragia gastrointestinal y se observa sangre en las heces del perro. A veces, la sangre se detecta en la orina del perro, así como vómitos.

el nexium causa estreñimiento

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-Dr. Edward F. Group III, DC, ND, DACBN, DABFM

Las varices esofágicas son venas anormales, que aumentan de tamaño en la parte inferior del esófago (el tubo que conecta la garganta y el estómago).

Las varices esofágicas se presentan con mayor frecuencia en personas con enfermedades hepáticas graves.

Las varices en el esófago se desarrollan cuando el flujo normal de la sangre al hígado se hace más lento. Entonces, la sangre se acumula en los vasos sanguíneos cercanos que son más pequeños, como los del esófago, causando que los vasos se inflamen.

A veces, las varices esofágicas pueden romperse, causando una hemorragia potencialmente mortal.

Se dispone de un número de fármacos y procedimientos médicos para detener el sangrado de las varices esofágicas.

Las varices esofágicas por lo general no causan signos y síntomas, a menos que sangren. Los signos y síntomas de la hemorragia por varices esofágicas incluyen:

  • Vómito con sangre
  • Heces negras o alquitranadas
  • Shock, en casos graves

Visita a tu médico si presentas cualquier signo o síntoma que te preocupe. Si has sido diagnosticado con alguna enfermedad de hígado, pregunta a tu médico acerca del riesgo a padecer varices esofágicas y cómo puede reducirse el riesgo de estas complicaciones. Pregúntale a tu médico si debes someterte a una endoscopia para comprobar si hay varices esofágicas.

Si has sido diagnosticado de varices esofágicas, tu médico puede indicarte cómo estar atento a los signos de sangrado. Las varices esofágicas sangrantes son una emergencia. Llama al servicio de emergencia local de inmediato si experimentas vómito con sangre o heces con sangre ya que debes recibir tratamiento cuanto antes.

El agrandamiento de las venas de las varices esofágicas se forman cuando el flujo de sangre al hígado se hace más lento. A menudo, el flujo de sangre se frena debido a tejido cicatricial en el hígado causado por enfermedades hepáticas.

Cuando se hace lento el flujo de la sangre al hígado, surge una mayor presión dentro de la vena principal (vena portal) que transporta la sangre al hígado. Esta presión distribuye obligatoriamente sangre a las venas cercanas más pequeñas. Las frágiles paredes de estas delgadas venas comienzan a inflarse con el agregado de la sangre. A veces, las venas pueden romperse y sangrar.

Las varices esofágicas son más a menudo una complicación de la cirrosis (cicatrización irreversible del hígado). Otras enfermedades y afecciones también pueden causar varices esofágicas. Las causas pueden incluir:

  • Cicatrización hepática grave (cirrosis). Un número de enfermedades del hígado pueden acabar en cirrosis, como la infección por hepatitis, enfermedad hepática alcohólica y un trastorno del conducto biliar llamada cirrosis biliar primaria.
  • Coágulos de sangre (trombosis). Un coágulo de sangre en la vena portal o en una vena que se alimenta en la vena portal llamada vena esplénica puede ser causa de varices esofágicas.
  • Una infección parasitaria. La esquistosomiasis es una infección parasitaria que se encuentra en zonas de África, América del Sur, el Caribe, Oriente Medio y Asia Sur-Oriental. El parásito puede dañar el hígado, así como los pulmones, el intestino y la vejiga.
  • Un síndrome que hace que la sangre se acumule en el hígado. Budd-Chiari es una enfermedad rara que causa coágulos de sangre que pueden bloquear las venas que llevan la sangre hacia fuera del hígado.

Aunque muchas personas con enfermedad hepática avanzada desarrollan varices esofágicas, la mayoría no va a experimentar sangrado. Las varices son más propensas a sangrar si se tiene:

  • Alta presión de la vena portal. El riesgo de sangrado aumenta con la cantidad de presión en la vena portal.
  • Varices grandes. Cuanto mayores sean las varices, más probabilidades hay de que sangrar.
  • Las marcas rojas en las varices. Cuando se ve a través de una endoscopia - un tubo iluminado que se pasa por la garganta (que algunas de las varices muestran franjas largas de color rojo o manchas rojas). Estas marcas indican un alto riesgo de sangrado.
  • Cirrosis grave o insuficiencia hepática. Muy a menudo, cuanto más grave sea la enfermedad del hígado, las varices son más propensas a sangrar.
  • Beber alcohol de forma continuada. Si tu enfermedad hepática está relacionada con el alcohol, el riesgo de hemorragia por varices es mucho mayor si continúas bebiendo o si no.

TITULO: Alteración de las Enzimas Hepáticas: Guía para Médicos Clínicos

AUTOR: Giannini EG, Testa R, Savarino V

TITULO ORIGINAL: [Liver Enzyme Alteration: A Guide for Clinicians]

CITA: Canadian Medical Association Journal 172(3):367-379, Feb 2005

MICRO: Las elevaciones asintomáticas de las enzimas hepáticas constituyen un problema particular para el médico. En esta revisión, los autores brindan una guía para interpretar estas anomalías mediante el abordaje esquemático de alteraciones con predominio hepatocelular o colestásico.

La elevación de las enzimas hepáticas puede reflejar daño hepático o alteración del flujo biliar. Puede ocurrir en un paciente con signos o síntomas compatibles con enfermedad hepática o puede presentarse aisladamente, como un hallazgo inesperado, durante un estudio de laboratorio de rutina.

El hígado es un órgano complejo, central en el metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas. Además, sintetiza y secreta bilis, lipoproteínas y proteínas plasmáticas, entre ellas factores de coagulación. Mantiene estables los niveles de glucemia mediante la captación y almacenamiento de glucosa como glucógeno (glucogénesis), por su degradación a glucosa cuando es necesario (glucogenólisis) y a través de la formación de glucosa a partir de otras fuentes, tales como aminoácidos (gluconeogénesis). Con la excepción de la mayoría de los lípidos, los productos que se absorben de los alimentos pasan directamente desde el intestino al hígado por el sistema portal. Microscópicamente, la unidad funcional primaria del hígado es el ácino, territorio abastecido por cada rama terminal de la arteria hepática y de la vena porta. El ácino hepático se divide en 3 zonas según el aporte sanguíneo; la zona 3 es la que tiene menor perfusión y la que alberga el mayor número de mitocondrias. Las enfermedades hepáticas a menudo se traducen en elevación de las enzimas, con niveles que exceden en dos desviaciones estándar los valores normales ya que su descenso, con excepción de la albúmina, no tiene significado clínico.

Factores que deben considerarse cuando se observa elevación de las aminotransferasas. Abordaje esquemático de la alteración enzimática hepática

Las alteraciones enzimáticas pueden variar de una región geográfica a otra y según el origen étnico de los enfermos. Por ejemplo, el 60% de los casos de incremento de aspartato-aminotransferasa (AST) en Gales obedece a enfermedad tóxica o isquémica, mientras que en otras regiones es esencialmente atribuible a hepatitis infecciosa. La incidencia de cirrosis biliar primaria y la prevalencia de la mutación homocigota C282Y del gen HFE de la hemocromatosis también varía ostensiblemente de una región a otra. De allí que los médicos deben conocer la distribución epidemiológica de las patologías hepáticas de la región en la que ejercen con la finalidad de reducir el número de estudios innecesarios. El antecedente de viajes recientes es importante en cualquier paciente.

La edad del enfermo, la existencia de patologías intercurrentes y la ingesta de medicamentos son antecedentes esenciales a tener en cuenta. Por ejemplo, la posibilidad de que las alteraciones enzimáticas sean atribuibles a enfermedad de Wilson es mayor en pacientes jóvenes que en personas de edad avanzada. Cabe destacar, agregan los autores, que cualquier fármaco puede potencialmente afectar las enzimas hepáticas, inclusive aquellos de venta libre. Otro elemento importante a considerar es el patrón del trastorno: hepatocelular versus colestásico, la magnitud de la elevación enzimática, la modificación temporal (aumento o descenso en el tiempo) y la naturaleza del cambio (fluctuación leve o aumento progresivo).

Patrón de alteración con predominio hepatocelular

El daño hepático, agudo o crónico, se asocia invariablemente con elevación sérica de las aminotransferasas. La AST y la alanino-aminotransferasa (ALT) requieren vitamina B6 pero la deficiencia de fosfato de piridoxal afecta más la actividad de la ALT que la de la AST, fenómeno que adquiere relevancia en pacientes con enfermedad alcohólica en quienes el déficit de vitamina B6 puede ocasionar disminución de la actividad de ALT y aumento de la relación AST/ALT.

Ambas enzimas están muy concentradas en hígado; la AST también se localiza en corazón, músculo esquelético, riñones, cerebro y glóbulos rojos mientras que la ALT se encuentra en baja concentración en músculo esquelético y riñones. Por lo tanto, la elevación de la ALT es más específica de daño hepático. En hígado, la ALT sólo se ubica en el citoplasma mientras que la AST también es mitocondrial. La zona 3 del ácino hepático tiene una elevada concentración de AST y el daño de esta región, isquémico o tóxico, puede ocasionar alteración en los niveles de AST. La depuración de las aminotransferasas ocurre dentro del hígado por las células sinusoidales. La vida media en la circulación es aproximadamente de 47 horas para la ALT, 17 horas para la AST total y 87 horas para la AST mitocondrial.

La alteración puede clasificarse en leve (menos de 5 veces por encima del límite superior normal), moderada (entre 5 y 10 veces por encima del límite superior normal) y marcada (más de 10 veces por encima del límite superior normal), separación, sin embargo, arbitraria; las dos últimas categorías suelen considerarse conjuntamente.

Elevación moderada y marcada de las aminotransferasas

Los pacientes con aumento enzimático marcado suelen tener daño hepático agudo. Sin embargo, estudios en enfermos con hepatitis viral aguda sugieren que el nivel de corte más sensible y específico para identificar lesión aguda está en el espectro del incremento moderado (5 a 10 veces por encima de los valores normales). Además, debe recordarse que el aumento varía en el transcurso de la patología. No obstante, cuando la elevación es muy notoria debe pensarse en lesión tóxica o isquémica ya que el incremento de esta magnitud se observa menos frecuentemente en hepatitis viral aguda. En hepatitis isquémica o tóxica, los niveles de AST habitualmente aumentan antes que los de ALT, ya que la zona 3 es más vulnerable al daño de estas características. Más aún, en la lesión isquémica, los niveles de aminotransferasas tienden a disminuir rápidamente después del ascenso. En alrededor del 80% de los pacientes con isquemia, la bilirrubina es inferior a 34 µmol/l y la lactato deshidrogenasa (LDH), un marcador de daño isquémico, puede alcanzar concentraciones muy altas (ALT/LDH 2.5 y hay ictericia en más del 60% de los pacientes. La elevación de AST suele ser moderada en el 98% de los enfermos con hepatopatía alcohólica y la relación AST/ALT es > 1 en el 92% de los casos. Por último, señalan los autores, deben considerarse hepatitis por otros virus (Epstein-Barr, citomegalovirus) y autoinmunes, extrahepáticas y congénitas.

Elevación leve de las aminotransferasas

Es la alteración bioquímica más frecuente en la práctica diaria. Deben excluirse causas extrahepáticas, fundamentalmente en individuos con aumento aislado de la AST. Habitualmente se considera como primer abordaje la repetición de los estudios. Sin embargo, en opinión de los autores, un segundo estudio normal no es suficiente para excluir la presencia de patología y según ellos está indicada, desde el principio, la pesquisa más detallada para detectar las causas más prevalentes de enfermedad hepática. De hecho, añaden, la hepatitis por virus C se caracteriza por aumento fluctuante de las aminotransferasas alrededor de los valores de referencia. La biopsia de hígado puede ser una alternativa útil en pacientes particulares.

  • aquellos que recibieron transfusiones de sangre o productos de sangre, u órganos transplantados antes de 1992
  • consumidores de drogas que se inyectan drogas o inhalan cocaína, aún si lo hacían hace muchos años
  • personas con hemodiálisis a largo plazo
  • personas con antecedentes de múltiples parejas sexuales
  • cónyuges de personas con hepatitis C
  • personas que comparten la vivienda con una persona con hepatitis
  • personas con signos de enfermedad hepática

Si usted está en alguno de estos grupos de alto riesgo, llame a su médico y pregúntele acerca de los análisis de hepatitis C.

El 80% de las personas infectadas con hepatitis C desarrollan finalmente hepatitis crónica. Después de aproximadamente 20 años de estar infectado con el virus de la hepatitis C crónica, alrededor del 20% de las personas desarrollan cirrosis y alrededor del 1 al 5% desarrollan un forma de cáncer hepático llamado carcinoma hepatocelular. El tratamiento efectivo con medicamentos antivirales disminuirá el riesgo de desarrollar cirrosis y cáncer hepático.

American Liver Foundation (Fundación Americana del Hígado) 75 Maiden Ln. Suite 603 New York, NY 10038 Teléfono: (212) 668-1000 Gratuito: (800) 465-4837 Fax: (212) 483-8179 http://www.liverfoundation.org/

Última revisión: 2012

Última modificación: 2012

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En Demedicina os contamos ahora qué son las Transaminasas, la diferencia entre las AST y las ALT, y cuáles son los distintos problemas de salud que pueden llevar a una elevación de las transaminasas.

Tener las transaminasas altas es un problema de salud bastante habitual. Sin embargo, para muchas personas que se ven afectadas aún no se ha detectado. De hecho, en una gran cantidad de casos nos enteramos de ella de manera accidental, cuando se realizan análisis por otros motivos, como puede ser un estudio preoperatorio, chequeos previos a donaciones sanguíneas o revisiones médicas de rutina.

estructura de una transaminasa

La elevación de las transaminasas en un analisis comúnmente se refiere a las “alanina transaminasas” (ALT) y al aspartato transaminasa (AST), ambas se establecen como un posible indicador de daño a nivel hepático, utilizándose también otros términos como transaminasemia o transaminitis.

El centro de bioquímica del cuerpo es el hígado, todo un laboratorio donde se sintetizan y descomponen los aminoácidos, almacenándose la energía.

Las concentraciones de estas en el suero (la porción no celular de la sangre) son normalmente bajos, sin embargo, si el hígado está dañado, la membrana celular de los hepatocitos se vuelve más permeable y algunas de las enzimas se fugan al flujo sanguíneo y se miden comúnmente como alanina transaminasa (ALT) y aspartato transaminasa (AST)

Estos niveles fueron anteriormente llamados “suero de glutamato-piruvato transaminasa (SGPT) y el suero de glutamato-oxalacetato transaminasa (SGOT).

En general, cualquier daño en el hígado será responsable de estas medianas elevaciones de las transaminasas, que son generalmente llamadas enzimas hepáticas. Aunque por supuesto no son las únicas enzimas en el hígado y el diagnóstico requiere la síntesis de muchos elementos de información, incluida la historia del paciente, la exploración física y posiblemente, imágenes u otros exámenes de laboratorio.

Pero muy altas elevaciones de las transaminasas sugieren grave daño al hígado, tales como hepatitis viral, lesión hepática por falta de flujo sanguíneo o lesiones por drogas y toxinas. La mayoría de los procesos de la enfermedad causa un aumento de ALT superior a la AST. Mientras que el AST doble o triple en los niveles de ALT, son coherentes con la hepatopatía alcohólica.

Los niveles elevados determinan sensibilidad para la lesión hepática, lo que significa que es probable que se presente si hay un daño, sin embargo también pueden ser elevados en otras condiciones.

ALT comúnmente no se encuentran fuera del hígado y la AST es más frecuente encontrarla en el hígado, pero también aparecen en cantidades significativas en el corazón y el músculo esquelético. De hecho, la medición de estas son utilizadas para el diagnóstico de un ataque al corazón, aunque nuevas enzimas y proteínas son más específicas para determinar un daño cardíaco y han sustituido en gran medida este uso.

Además es posible que otras enfermedades no hepáticas arrojen en los análisis de sangre una elevada cantidad de transaminasas, particularmente de la AST. Entre ellas podemos mencionar procesos musculares como distrofias, polimiositis o traumatismos. Incluso un proceso gripal, pueden llegar a producir elevaciones transitorias de las transaminasas.

Si te detectan que tienes las transaminasas altas, quizás el médico te de como opción el bajarlas y para ello será necesario una depuración del hígado, al menos, una vez al año, de manera que este órgano pueda funcionar correctamente.

Al margen de esa depuración podemos hacer lo siguiente:

  • No comer alimentos grasos o procesados, así como los azucarados y salados. La dieta es de lo más importante en nuestra salud y no solo en el caso que nos ocupa. Es importante, pues, que busques información sobre las raciones de frutas y verduras que debes consumir a diario y te hagas una dieta personalizada en la que se incluyan todos los alimentos. En cualquier caso, también puedes acudir a un nutricionista para que te haga una dieta adecuada para ti. De este modo, puedes estar seguro que tendrás todos los nutrientes que necesitas y tendrás un completo menú para cocinar cada día.
  • Evita las bebidas alcohólicas y el consumo de tabaco. Estas sustancias no son simples de procesar para el hígado, lo que no te ayudarán en nada a acabar con este problema.
  • Es bueno que tomes líquido en abundancia y sobretodo agua con la que podrás ayudar que el hígado metabolice y elimine mejor las grasas. También hay ciertas infusiones que te darán el aporte de agua que necesitas a la vez que te permitirá depurar y limpiar tu organismo. En una herbolaria te dirán cuáles son las mejores para ello, las veces que las debes tomar cada día y la manera en la que las debes preparar.
  • Es bueno que comas frutas, aunque debes evitar las que tengan contenidos de ácidos orgánicos como las fresas, sandía y melón. Sin embargo, las frutas y las verduras actúan como un gran depurador para el organismo, lo que ayudará a trabajar mejor tu hígado. También debes tener en cuenta las verduras y las hortalizas en una dieta saludable como hemos dicho.
  • Puedes depurar el hígado tomando algunas infusiones como la de diente de león o comiendo alimentos como la alcachofa.
  • La plantas medicinales también pueden ayudar a bajar las transaminasas. En el mundo de la fitoterapia podemos encontrar numerosos productos como la Celidonia, el Cardo Mariano (Silybum marianum), el Desmodium (desmodium adscendens), el Boldo o el Rábano negro. Todos ellos ayudan a combatir los síntomas de unas transaminasas altas a base de infusiones.
  • Se recomienda descansar al menos 8 horas al día, evitando además el estrés, la ansiedad y el ejercicio intenso en la medida de lo posible. En el caso de ser una persona que tengas un ritmo de vida muy estresante debes empezar a poner solución a ello por tu propia salud. Es importante que busques la manera de acabar con el insomnio, si lo padeces, así como hacer deporte y meditación, yoga o pilates para acabar con el estrés. Es importante también que consigas unas horas al día para dedicarte a tí mismo.
  • La Oligoterapia es una alternativa bastante extendida durante la última década. Se trata de una técnica que utiliza los minerales presentes en nuestro organismo para ayudar a reducir muchos problemas del metabolismo. En este caso, será esencial que te pongas en manos de un experto para que te indique cuáles son los minerales que debes usar en tu caso, ya que no podemos hacerlos libremente y sin el control adecuado.
  • Cuidado con los medicamentos de venta libre: los medicamentos de venta libre pueden ser un peligro para el hígado, por lo que es importante que pongas en conocimiento de tu médico o farmacéutico todos los medicamentos que estés tomando.
  • Controla el peso: la pérdida de peso puede ayudarnos mucho a bajar estos niveles, por lo que será esencial una buena dieta pero siempre en manos de profesionales de la salud.

Como puedes ver, en realidad bajar los niveles de las transaminasas no es tan complicado como parece siempre que tengamos voluntad en ello. Además, recuerda que hacer ejercicio moderado también te irá muy bien para bajar estos niveles a la vez que te ayudará en todo lo relacionado con la salud. Una vida sedentaria es lo peor que podemos darle a nuestro organismo y, si quieres evitar problemas como del que hablamos o muchos otros problemas de salud, es recomendable que lleves una vida activa y comas bien. Lo mismo debemos decir en el caso de los niños: estamos en una sociedad en la que los niños cada vez son más sedentarios, lo que hace que sean mucho más propensos a padecer ciertos problemas de salud. Es por ello que, además de hacer que tu hijo tenga una buena dieta y equilibrada, te preocupes de que haga mucho ejercicio.

Los valores o rangos de aspartato transaminasa (AST) más habituales en hombres son de 8 a 40 unidades por litro. En la mujer es de 6 a 34 U/L. En cambio, los valores más habituales de alanino transaminasa (ALT) en hombres son de = 45 U/L y en la mujer de = 34 U/L.

En niños con edades comprendidas entre 1 y 19 años, los rangos habituales de AST suelen ser de 0 a 40 U/L con un ALT (alanino transaminasa) de 1 a 30 U/L. En los menores de 1 año de edad, los valores más frecuentes suelen ser más elevados: con un aspartato transaminasa de 25 a 75 U/L y un ALT de 11 a 54 U/L. No obstante, los datos de aspartato transaminasa (AST) y alanino transaminasa (ALT) pueden variar dependiendo de la interpretación analítica impuesta por el laboratorio que lleve a cabo el examen. Los resultados también pueden depender de la edad, el sexo y la actividad física del adulto o niño.

Son muchos los factores y las causas que pueden dar como resultado unas transaminasas altas, aunque algunos de los ejemplos más frecuentes y peligrosos son: Padecer sobrepeso u obesidad, abusar en el consumo de alcohol o, de igual modo, experimentar la aparición de una lesión o daño por drogas o toxinas. También se puede deber al malestar causado por una cirrosis Hepática, lo que lleva a una disminución progresiva de las funciones del hígado, o por sufrir una hepatitis viral, es decir; una infección sistémica del organismo que compromete fundamentalmente al hígado. Asimismo, padecer tumores y quistes (ya sean parasitarios o múltiples) en el hígado también puede dar lugar a transaminasas altas, aunque en este ámbito también puede tener la culpa el mal funcionamiento del flujo sanguíneo o por un AST elevado en el corazón y los huesos.

Los niveles que superen los 1.000 U/L están asociados a la hepatitis isquémica o shock hepático; una afección por la cual el hígado no recibe suficiente sangre u oxígeno, lo que ocasiona un daño severo en las células hepáticas. Debemos entender que cualquier daño en el hígado suele ocasionar una elevación moderada de las transaminasas, y que para descubrir el alcance de sus efectos se debe realizar una historia clínica completa, una exploración y los pertinentes estudios de imagen y laboratorio.

Un adecuado menú para transaminasas altas nos permite obtener todos los beneficios posibles. Con el objetivo de reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos realizar una limpieza hepática por medio de una dieta rica en antioxidantes que depuren nuestro organismo o mediante distintas plantas medicinales, como puede ser el diente de león o el cardo mariano. Por otro lado, tomar una media de un litro y medio de agua diarios (fuera del horario de las comidas) nos ayuda a eliminar los agentes infecciosos de nuestro organismo y a depurar nuestro hígado.

Asimismo, existen una serie de recomendaciones para llevar un ritmo de vida más saludable y así garantizar la efectividad del menú para transaminasas altas. En primer lugar, debemos reducir los alimentos ricos en grasas o procesados, así como con alto contenido en azúcar o sal. El consumo elevado de tabaco y alcohol tampoco es recomendable para conseguir los objetivos deseados así como la carne con un mayor aporte en grasa (ejemplo, tocino o mantequilla), grasas trans (bollería, chocolates, galletas, etc.), entre otros muchos alimentos.

Las frutas y verduras son uno de los ingredientes principales que debemos incluir en la mayoría de las dietas. No obstante, de cara a reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos evitar aquellos alimentos que contengan ácidos orgánicos, como pueden ser las fresas, el melón, etc.

¿Cómo puedo saber qué debo tomar y qué no debo tomar para reducir las transaminasas altas? Supongo que muchos de vosotros habréis realizado una dieta alguna vez, por lo que seguir las recomendaciones habituales de otras dietas puede ser la solución durante unos días. Si puedes, acude a un especialista en nutrición para que determine el menú para transaminasas altas personalizado y así conseguirás unos máximos resultados posibles.

No dejes de comer entre horas o te saltes las comidas. Para que el cuerpo se acostumbre a comer y se sienta saciado, debemos llevar una rutina alimentaria, es decir, marcarse un horario fijo de comidas. De esta forma, entrenarás al cuerpo para que reciba comida siempre a la misma hora. Por tanto, con el objetivo de evitar la ansiedad al comer, debemos comer unas 5 o 6 veces al día (3 comidas principales y dos o tres tentempiés). Es muy importante el desayuno en esta dieta, ya que constituye el mayor aporte energético para nuestro organismo del día, por lo que no esperes más de una hora en desayunar desde que te levantas. Además, no debemos dejar pasar más de tres horas entre comidas. Esta dieta contendrá todos los nutrientes necesarios para el organismo, como proteínas, hidratos de carbono y grasas.

Unos trucos para reducir las transaminasas altas: echa un par de gotas de limón en un vaso de agua templada al desayunar, cocinar los alimentos a la plancha, al vapor, cocidos (es decir, evitando en la medida de lo posible el uso de grasas, sea aceite o mantequilla, empanados, etc.), echa unas gotas de limón a tus preparados para darle un toque gustativo muy agradable a los platos y realiza una rutina de entrenamientos habitual. Además, el estrés es un mal aliado de las transaminasas bajas, por lo que relájate practicando yoga o con distintas técnicas de relajación.

No existe un determinado tiempo en el que debamos cumplir estas especificaciones, sino que depende en gran medida de cada ser humano. El método más efectivo para evitar las transaminasas altas es llevando una dieta equilibrada y realizando ejercicio de forma habitual. Ahora bien, ¿cuánto tiempo tardan en bajar las transaminasas de media? Tener las transaminasas elevadas no es signo de una enfermedad grave ni mucho menos, simplemente es un toque de atención que nos da nuestro organismo para que regulemos nuestra dieta, por lo que con una semana de menú para reducir las transaminasas se estima que supone el tiempo suficiente para controlar estos niveles. No obstante, se recomienda acudir a un especialista en cuanto se detecte cualquier anomalía en el organismo o si superada la semana, se mantienen los niveles elevados.

Con un simple análisis de sangre podemos averiguar si tenemos las transaminasas altas. No obstante, experimentar problemas a nivel hepático constituye uno de los principales síntomas de las transaminasas altas. Por ejemplo, hepatitis, cansancio, inflamaciones en el hígado, molestias y dolores, cirrosis, etc. Pero no es necesario padecer ninguna enfermedad para sufrir este problema. Otro de los síntomas que se producen derivados de las transaminasas altas es una orina oscura (producida por una inadecuada limpieza y depuración hepática), náuseas, vómitos, cansancio después de comer, dolor en las articulaciones y en el abdomen, exceso de sudoración o ictericia.

Tener las transaminasas altas puede haberse producido por diversos problemas indirectos que implican en mayor o en menor grado un trastorno en el hígado, como puede ser consumir alcohol, no seguir una dieta adecuada y equilibrada, etc. Por tanto, sigue un plan de acción y disfrutarás de un organismo sano y saludable.

El hecho de que nuestro hígado se vea implicado en una afección supone unas graves consecuencias para nuestro organismo. Por tanto, las consecuencias de tener las transaminasas altas pueden llegar a ser muy graves, aunque no es lo habitual. Si no se regulan los niveles de las transaminasas, el problema puede ir agravándose y llegar a afectar al hígado con distintas afecciones, como un inadecuado funcionamiento del hígado y los problemas que derivaría. El hígado constituye un órgano esencial en la vida de un ser humano dado que limpia y depura el organismo de los agentes infecciosos, por lo que actúa como defensor. Por tanto, debemos cuidarlo y seguir una adecuada alimentación para promover el correcto funcionamiento del mismo.

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El hígado es el órgano de mayor tamaño y complejidad metabólica del organismo. Posee una enorme capacidad de regeneración, en respuesta a diferentes agresiones como tóxinas, alcohol, medicamentos y muchos otros.

Independientemente de cual haya sido el origen de la enfermedad que presenta el hígado, la meta para el tratamiento es tratar de disminuir el daño a la célula hepática y potencializar los procesos de reparación del órgano.

En 1968, científicos alemanes aislaron el Silymarin, extracto de la hierba Cardo mariano o lechero (Milk thistle-Sylybun marinarun) y es ahora una de las hierbas indicadas con mayor frecuencia por los médicos europeos, para el tratamiento de la enfermedad hepática.

Diferentes estudios han demostrado la actividad terapéutica del Silymarin, basada en los siguientes mecanismos de acción.

•El Sylimarin es una mezcla de flabolignans, potentes antioxidantes.

Tabaquismo pasivo. El impacto de la exposición pasiva al humo del cigarrillo es sólo ligeramente inferior al del tabaquismo activo, dato a tener en cuenta cuando uno de los miembros de la pareja fuma. Por ello, es importante vigilar el entorno en el que se encuentra la pareja de cara a favorecer un ambiente propicio para conseguir un embarazo sin contratiempos.

“El humo de segunda mano o tabaquismo pasivo, también afecta a la fertilidad”

Finalmente, el tabaquismo pasivo también se ha relacionado con el Síndrome de muerte súbita del lactante, ya que aumenta en los hogares donde alguien fuma. Por eso, es muy recomendable dejar de fumar para proteger la salud del futuro bebé.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA), ha clasificado el humo del tabaco como un carcinógeno con efectos nocivos sobre la salud de los adultos fumadores y la de aquellos que se encuentran en su alrededor, especialmente en los niños.

¿Y el tabaco light o bajo en nicotina? Muchos países ya se han planteado prohibir este tipo de tabaco, ya que induce a pensar que es más sano. Los especialistas afirman que, aunque contenga menos nicotina, los fumadores de este tipo de cigarrillos suelen dar caladas más profundas y apuran más los cigarrillos, con lo que la absorción de nicotina acaba siendo la misma.

Datos sobre el tabaco en la mujer. Cada vez hay más mujeres que fuman desde edades muy tempranas, si a ello sumamos el retraso en la edad de la maternidad y el envejecimiento prematuro del ovario, los problemas de fertilidad están asegurados.

El grado del daño depende de la cantidad y el período de tiempo durante el cual la mujer ha fumado.

Afecta especialmente a las mujeres, puesto que nacemos con un número de óvulos determinado que irá disminuyendo progresiva e inexorablemente durante la vida y el tabaco acelera la pérdida de óvulos y adelanta en varios años el momento de la menopausia, disminuyendo así los años de vida potencialmente reproductiva. El impacto de los cigarrillos sobre la reserva ovárica se constata por la edad más temprana en que las mujeres fumadoras tienen la menopausia.

Se ha demostrado que los componentes del humo de los cigarrillos interfieren en la capacidad de las células del ovario para producir estrógenos y hace que los óvulos de la mujer (ovocitos) sean más propensos a las anomalías genéticas, además disminuye la receptividad del endometrio y como consecuencia favorece la aparición de abortos involuntarios; efecto directamente relacionado con la cantidad de cigarrillos consumidos. Cuantos más cigarros se fumen al día mayor será la probabilidad de tener un aborto, un estudio de la Universidad de Osaka (Japón) establece que se duplica la tasa de abortos si se consumen en torno a 20 cigarrillos/día.

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en la mujer. El 30% de las mujeres fumadoras presentan peor calidad ovocitaria, anomalías cromosómicas y embarazos ectópicos. La nicotina afecta al proceso de maduración de los folículos de los ovarios y ello se traduce en peores parámetros en los procesos de fecundación ‘in vitro’.

Datos sobre el tabaco en el varón. Aunque los efectos del tabaquismo sobre la fertilidad masculina no son concluyentes, los efectos nocivos del humo pasivo en la fertilidad de las parejas femeninas y las pruebas de que el tabaquismo afecta negativamente la calidad del esperma sugieren que el consumo de tabaco en los hombres debe ser considerado como un factor de riesgo de infertilidad.

Los hombres que fuman tienen un menor recuento de espermatozoides, menor motilidad y mayores anomalías en la forma y función de los espermatozoides. A ello se suma la posibilidad de padecer disfunción eréctil.

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en el varón. El tabaco puede originar problemas en el semen y fragmentación del material genético (ADN) de los espermatozoides, reduciendo capacidad para fertilizar los óvulos y la calidad embrionaria si ésta se produce, y al igual que en la mujer de forma dosis dependiente.

En el caso de los hombres fumadores para mejorar la calidad espermática y las roturas del ADN se utilizan tratamientos antioxidantes acompañados del abandono del tabaco.

¿Cómo afecta la ingesta de alcohol a la fertilidad?

Pese a ser un tóxico socialmente aceptado y especialmente presente en la vida cotidiana, el consumo de bebidas con alcohol es nocivo para la salud y sus efectos negativos también repercuten en la fertilidad. Cada vez hay más estudios que relacionan el consumo de alcohol con disminución de la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. Las posibles repercusiones están relacionadas con el grado de consumo.

Aunque el alcohol nos pueda servir para desinhibirnos y mostrarnos sexualmente más “activos”, a la hora de concebir tiene acciones negativas.

En general, las mujeres son más susceptibles por tener una metabolización más lenta a través de la enzima alcohol-deshidrogenasa que, además, se expresa en menor cantidad en mujeres. El consumo de alcohol, tanto por parte de la futura madre como del futuro padre, además de retrasar el momento de la concepción incrementa el riesgo de abortos espontáneos y niños con problemas físicos, psíquicos o de comportamiento.

Datos sobre el alcohol en la mujer. Se estima que un consumo diario de 2-3 bebidas con alcohol (140 g por semana) en mujeres multiplica por 1,6 el riesgo de infertilidad.

Las mujeres que consumen de forma habitual bebidas con alcohol pueden ver disminuida su función ovárica ya que se puede alterar la regulación hormonal que lleva a la consecución de un ciclo ovárico normal, produciendo irregularidades menstruales e incluso ciclos anovulatorios en los que la menstruación ocurre sin ovulación y como consecuencia sin posibilidad de gestación.

En este sentido, un estudio realizado a más de 400 mujeres mostró que quienes bebían menos de cinco unidades de alcohol por semana tenían el doble de posibilidades de quedar embarazadas en seis meses respecto de aquellas que bebían más.

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en la mujer. En los estudios sobre resultados de tratamientos de reproducción asistida se ha observado que en las mujeres que beben se recoge un menor número de ovocitos, se produce una menor la tasa de embarazo y una mayor la tasa de aborto una vez conseguido el embarazo.

Datos sobre el alcohol en el varón. En el hombre no existe acuerdo sobre qué cantidad de alcohol puede condicionar infertilidad. Está claro que a mayor consumo más probabilidad de producir disminución de la producción de testosterona y de espermatozoides maduros. En casos más graves, disminución de la libido, impotencia (disfunción eréctil y dificultad en la eyaculación) y atrofia testicular.

Investigadores de la Universidad Southern en Dinamarca realizaron un estudio publicado en el British Medical Journal, sobre la calidad del esperma en 1.221 hombres de entre 18 y 28 años relacionado con el consumo de alcohol. Los resultados ponen de manifiesto que la cantidad y la calidad de los espermatozoides disminuye a medida que aumenta la exposición al alcohol y que estos efectos aparecen ya con tan solo un consumo de unas cinco copas a la semana.

“A mayor consumo de alcohol, peor es la calidad del semen”

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en el varón. En los hombres el consumo de alcohol se ha relacionado con aumento de abortos y menor tasa de niño nacido.

El alcohol bloquea la absorción del mineral más relacionado con la fertilidad, el zinc. El zinc se encuentra en grandes concentraciones en los espermatozoides y es vital para que los testículos fabriquen un semen “saludable”. Varios estudios han demostrado que, reduciendo el zinc de la dieta, se reduce el recuento de espermatozoides. Por tanto, teniendo en cuenta que el esperma producido mientras se ingiere alcohol es menos saludable y efectivo, y que los espermatozoides requieren 3 meses para madurar, sería apropiado reducir su consumo a partir de tres meses antes de cualquier tratamiento de fertilidad.

Abandono del tabaco. Aunque, fumar a largo plazo puede tener un efecto irreversible sobre la función ovárica, el efecto perjudicial sobre el resultado del tratamiento puede, en parte, revertirse si se deja de fumar antes de entrar en la terapia de fertilidad. Una investigación ha puesto de manifiesto que dejar el hábito de fumar durante al menos dos meses antes de intentar el tratamiento de reproducción asistida mejora significativamente las posibilidades de concepción.

Abandono del Alcohol. En algunos estudios se hace referencia a que los resultados de un tratamiento de reproducción pueden ser peores cuanto más “reciente” es el consumo. Es por ello, que se recomienda no consumir alcohol durante los tratamientos de fertilidad.

Lo mejor es que ambos futuros padres tomen conciencia de que deben seguir un estilo de vida más sano, aunque eso implique realizar un esfuerzo para dejar atrás hábitos nocivos para la salud. A largo plazo será un cambio positivo en todos los ámbitos de su vida.

2. Balance fosfocálcico generalmente normal.

3. Disminución de la masa ósea en los diversos métodos de medición.

4. Adelgazamiento y rarefacción de las trabéculas óseas, adelgazamiento de las corticales
en la biopsia ósea de la cresta ilíaca.

Se dirige hacia la prevención de pérdida adicional de la masa ósea o a un incremento en
la densidad de la misma.

1. Fluoruro de sodio; vitamina D o 25 OH-colecalciferol; torocalcitonina y fósforo
(osteoporosis de "alto nivel de remodelado"):

El calcio oral (1 a 1.5 gramos de calcio elemental al día) disminuye la resorción ósea.

2. Prevención de la osteoporosis posmenopáusicas: estrógenos:

La administración de estrógenos en la posmenopausia disminuye el ritmo de resorción
ósea, pero no aumenta la masa ósea y con el tiempo suele disminuir.

4. El flúor aumenta la formación de hueso nuevo.

5. Tratamiento de la causa en las osteoporosis secundarias.

ARTRITIS (INFLAMACION DE LAS ARTICULACIONES)

a. También conocida como enfermedad articular degenerativa o artritis de
uso-y-desgaste.

b. Representan la mayoría de las formas de artritis:

c. Las articulaciones más afectadas son aquellas que soportan el peso corporal (caderas,
rodillas, y espina dorsal).

d. Los cartílagos que protegen los caras articulares (en los extremos de los huesos) se
degenerán debido a la debilidad de las estructuras de apoyo, tales como los tendones,
ligamentos, y músculos.

1) Dolor articular.
2) Entumecimento de las articulaciones.

a. Representa el tipo de artritis más severa debido a conlleva a estados de invalidez.

b. Puede afectar cualquier edad, pero generalmente comienza entre las edades de veinte
a cuarenta-y-cinco año, y afecta tres veces más a la mujer que al hombre.

c. Cuando afecta la gente joven, se llama artritis reumatoide juvenil.

d. Causa una enfermedad generalizada que afecta todo el cuerpo.

1) El síntoma principal es inflamación de las articulaciones.

2) El dolor es severo y puede persistir por un período de tiempo mayor en
comparación con la osteoartritis.

f. Muchos expertos en el campo de la medicina interna afirman que esto es una
enfermedad autoinmune que resulta de la incapacidad del sistema inmunológico para
poder combatir este disturbio.

3. Gota (artritis de tipo gota):

a. Condición muy dolorosa que comunmente ataca los hombres de edad media, aunque
puede aparecer en las mujeres después de la menopausia.

b. Representa el tipo de artritis más fácil de diagnosticar y tratar y es la mejor que se
conoce.

c. Afecta comumente las articulaciones de los pies, especialmente el dedo gordo del pie.

d. Ocurre cuando una gran cantidad de ácido úrico se encuentra presente.

e. Un defecto hereditario en la química corporal puede ser también un factor causal para
algunos casos de gota.

4. Espondilitis anquilosítica:

a. También conocida como espondilitis reumatoide.

b. Es una enfermedad inflamatoria de la espina dorsal.

c. Afecta particularmente a los varones en su adolescencia tardía o joven adudto.

d. Síntoma inicial: Dolor en la espalda baja y piernas.

e. Sin tratamiento, la espina se vuelve progresivamente más infexible hasta alcanzar un
estado de rigidez.

Las algas marinas son siempre un aliado de primera línea ya que tienden a captar los tóxicos y favorecen su eliminación de nuestro cuerpo. Alcalinizan nuestro PH sanguíneo, que en las depuraciones siempre se vuelve muy ácido, por las toxinas que se están eliminando y nos garantiza muchos nutrientes. La Kombu y la Espirulina son de las más eficaces y a la vez son más fáciles de conseguir.

Las hojas de col machacadas y colocadas sobre la zona del hígado (podemos cubrirlas y sujetarlas con un trapo y una gasa) ayudan a desinflamarlo.

Según la colorterapia, el hecho de vestir prendas de color verde también nos ayudaría.

  • El Azufre, en forma de oligoelemento, es un gran depurativo hepático.
  • La vitamina C, al igual que el Azufre, actúa como un antioxidante ayudando por tanto a combatir los radicales libres, fuente de muchos desequilibrios en nuestro cuerpo.
  • El S-Adenosil metionina (SAM), la Glutamina, la Colina, el Superoxido-dismutasa, el Ácido alfa lipóico y la N-Acetil-cisteina son también toda una serie de nutrientes que pueden ayudarnos para la de desintoxicación del hígado(el médico o especialista nos dirá la dosis y cuales nos convienen)
  • Para depurar el hígado hemos de elegir unas fechas en que tengamos vacaciones o tengamos menos trabajo ya que el descanso y la tranquilidad son muy importantes en estos momentos.
  • Una sauna o baño de vapor ayudarán a nuestro cuerpo a desprenderse de toxinas. Cuidado si se está haciendo un ayuno total o si tenemos la presión arterial muy bajita (pedir consejo al especialista)
  • Beber agua mineral o embotellada de forma abundante para que nuestro organismo expulse más fácilmente las toxinas.
  • Si hay estreñimiento podemos preguntar a nuestro herbolario o especialista que plantas nos convienen en nuestro caso. El estreñimiento hace que nuestro cuerpo se vaya intoxicando lentamente. En muchos casos una lavativa ayuda a “desatrancar” el organismo.

Hemos de tener en cuenta que muchas veces al iniciar una cura depurativa puede aparecer lo que se llama “crisis curativa”. El cuerpo intenta deshacerse de los tóxicos y a veces lo hace a través fiebre, diarrea o heces abundantes y malolientes, gases, cansancio, falta de apetito, nauseas, cefaleas, mucosidades, mal olor corporal, orina muy oscura, erupciones en la piel, etc.
(Esto por supuesto no quiere decir que lo vayamos a tener todo, de hecho muchas personas hacen una depuración y apenas tienen síntomas pero en caso de que tengamos alguno que sepamos que es habitual)

En depuraciones muy potentes puede producirse un fenómeno muy curioso que es la Ley de Hering. Consiste en que reaparecen síntomas de enfermedades antiguas mal curadas y que el cuerpo ahora nos da una nueva oportunidad.

Así aquella persona con Psoriasis y que hace años fue asmática y tomó muchos medicamentos ahora puede tener, momentáneamente, algunos síntomas de asma. Luego desaparecen y es cuando su piel puede mejorar muchísimo ya que a menudo el problema anterior mal curado derivó en otro problema (como en este caso en psorisis)
Los homeópatas unicistas son los que más trabajan en esta línea.

Una cura depurativa es un tema muy serio que nos puede reportar una gran mejoría en cuanto a nuestra salud pero que conviene hacerla siempre bajo la supervisión de un médico o terapeuta naturista capacitado ya que hay que saber interpretar los síntomas de crisis curativa.

  • Nauseas.
  • Deposiciones descoloridas y blanquecinas.
  • Fiebre.

  • Puede durar desde algunos minutos hasta varias horas.
  • Suele aparecer luego de una comida rica en grasas (huevo, quesos maduros, chocolate, snacks, etc.).
  • Empeora con la tos o movimientos.

Qué es el hígado graso -esteatosis hepática

Publicada el: 17 jun de 2012

Gran parte de la información ha sido obtenida de

1-Ramón Planas y Javier Salmerón Manual de Enfermedades Hepáticas 2007 Ed Permanyer Asociación Española para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas

El hígado graso es una enfermedad en la que se produce acumulación de grasa en el hígado. Al contrario de lo que mucha gente puede pensar el hígado graso puede aparecer también en personas que no abusan del alcohol. Inicialmente se creía que el hígado graso era un trastorno totalmente benigno. Sin embargo hoy día se sabe que algunos pacientes, alrededor de un 25-30%, pueden desarrollar otras enfermedades del hígado más graves como la esteatohepatitis (hígado graso con inflamación), que puede llegar a producir una cirrosis hepática. Por ello, los médicos prefieren utilizar el término enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA), porque refleja mejor el potencial evolutivo de esta enfermedad del hígado.

-La forma más benigna se denomina hígado graso simple, en la que sólo se encuentran depósitos de grasa sin otras alteraciones en la biopsia del hígado.

-Una forma más avanzada es la esteatohepatitis o hígado graso con inflamación, en la que además de los depósitos de grasa empiezan ya a apreciarse en la biopsia hepática alteraciones inflamatorias y degenerativas, como la fibrosis.

-Por último, la forma más grave es la cirrosis hepática, que supone un factor de riesgo muy importante para la aparición del cáncer de hígado.

La frecuencia del hígado graso parece estar aumentando en todos los países desarrollados, mientras que es poco frecuente en los países del tercer mundo. Las razones de estas diferencias radican en el estilo de vida que predomina en el mundo occidental, como es el sedentarismo y la sobrealimentación. La frecuencia de la esteatosis hepática se ha duplicado entre 1989 y 2000, lo que sugiere que, de continuar esta tendencia, dentro de quince años podría afectar en mayor o menor medida a un tercio de las personas que viven en los países desarrollados. Esto supondría que serían las alteraciones del hígado más frecuentes del siglo XXI en el mundo occidental.

Causas de la esteatosis hepática

La obesidad es la principal causa de esta enfermedad del hígado. Un estudio demostró que entre personas que no tenían enfermedad hepática conocida, el 76% de las personas que no bebían alcohol, pero que eran obesas, presentaba un hígado graso; mientras que esta proporción era mucho menor, del 16%, entre las perso- nas que tenían un peso normal. Estos datos demuestran la importancia de la obesidad como causa del hígado graso.

La diabetes del adulto o diabetes tipo 2 es la segunda causa, en términos de frecuencia, de la EHGNA; se encuentra entre el 34 y el 75% de los pacientes diabéticos y está frecuentemente asociada a la obesidad.

Los pacientes con diabetes de tipo 2 y los pacientes obesos presentan un trastorno metabólico común, que se conoce como «resistencia a la insulina», que puede predisponer a la aparición de hipertensión arterial y de alteraciones en las grasas de la sangre, como el colesterol y los triglicéridos. Todas estas alteraciones metabólicas, la diabetes de tipo 2, la obesidad de predominio abdominal, la hipertensión arterial y las alteraciones de las grasas de la sangre o dislipemia configuran lo que actualmente se denomina «síndrome metabólico», que se considera la principal causa de hígado graso en el mundo desarrollado. El síndrome metabólico contribuye de manera determinante a la acumulación de grasa dentro del hígado.

Otras causas menos frecuentes de hígado graso son determinadas enfermedades metabólicas hereditarias, ciertos medicamentos como los corticoides y los antiinflamatorios y algunos procedimientos quirúrgicos para el tratamiento de la obesidad y otras enfermedades intestinales. Se pueden encontrar varios factores o causas en un mismo paciente, aunque también se han descrito casos sin causa aparente.

Posibles consecuencias

La evolución clínica y la progresión de la esteatosis hepática son muy variables, y desgraciadamente no existe un determinado parámetro clínico, analítico o histológico que se haya demostrado que sirva para valorar la evolución. Se sabe que factores como el estado clínico del paciente, la intensidad, duración y persistencia de la causa del hígado graso y la aparición de fallo hepático u otras complicaciones funcionales pueden jugar un importante papel en la evolución de la esteatois. En cualquier caso, son el grado de inflamación, degeneración y fibrosis en la biopsia hepática los parámetros que mejor predicen el riesgo evolutivo y la mortalidad de esta patología

En un estudio en pacientes con esteatosis diagnosticados mediante biopsia hepática se clasificaron a los pacientes en 4 tipos diferentes en función del grado de lesión hepática: tipo 1, hígado graso simple; tipo 2, hígado graso más inflamación; tipo 3, hígado graso más degeneración celular, y tipo 4: hígado graso más degeneración celular y más fibrosis. Se vió que la evolución a cirrosis a los 10 años era más frecuente en los tipos 3 y 4 (21% y 26%, respectivamente) que en los tipos 1 y 2 (2% y 0%, respectivamente). Estos datos confirmaron que el pronóstico de la EHGNA, cuando está en fases precoces (hígado graso simple o con inflamación), es claramente benigno, mientras que en los casos en los que ya se observa degeneración celular o fibrosis en la biopsia hepática, es posible la evolución a cirrosis en un plazo de 10 años con repercusión negativa en las tasas de supervivencia.

¿Existen factores de riesgo para la aparición de fibrosis hepática?

No se han encontrado datos clínicos que permitan distinguir qué pacientes pueden evolucionar hacia formas avanzadas de enfermedad hepática, como la cirrosis, y cuáles van a tener un curso evolutivo benigno. Sí hay factores de riesgo. Una edad superior a 45 años se ha demostrado como un factor claramente relacionado con cirrosis. Esto parece reflejar que cuanto más tiempo dure el hígado graso mayor será la probabilidad de aparición de fibrosis. Este concepto tiene un gran interés a la luz de la creciente incidencia de la obesidad infantil, lo que podría indicar que la acumulación de grasa en el hígado ya en fases tempranas de la vida podría favorecer la evolución a cirrosis en edades más jóvenes. También se ha asociado con un mayor riesgo de fibrosis hepática un cociente de transaminasas AST/ALT > 1 y un cociente GGT/ALT > 1.

También se ha observado que el peso corporal, medido como índice de masa corporal, se asocia con una mayor probabilidad de fibrosis, al igual que la presencia de diabetes de tipo 2. Los siguientes factores se asocian con el riesgo de fibrosis en pacientes con hígado graso.

Factores de riesgo de fibrosis en pacientes con hígado graso

  • Edad > 45 años
  • Índice de masa corporal > 28 kg/m2
  • Transaminasa ALT > 2 veces su valor normal Cociente AST/ALT > 1
  • Cociente GGT/ALT > 1
  • Triglicéridos elevados en sangre
  • Presencia de enfermedades asociadas:

¿Cuándo hacer una biopsia hepática?

La biopsia hepática se debe realizar cuando la información esperada vaya a ser decisiva a la hora de establecer un pronóstico en la evolución de la enfermedad e indicar una determinada estrategia en el tratamiento.

El hígado tiene una cierta capacidad de autorrepararse. Este proceso se da a través de la generación de nuevas células hepáticas que sustituyen a las que se encuentran dañadas. Sin embargo, si el hígado es forzado en exceso puede producirse una cicatrización crónica de los tejidos; cuando la esteatosis evoluciona hasta este punto hablamos de cirrosis hepática.

Cuando las grasas se acumulan en exceso en el hígado, el funcionamiento de este órgano se ve alterado; esto hace que nuestro cuerpo no pueda eliminar correctamente las sustancias de desecho que se introducen en nuestro organismo, en especial a través de aquello que comemos y bebemos.

El abuso y la dependencia del alcohol son las causas más habituales de la esteatosis hepática, puesto que el consumo excesivo de esta sustancia provoca lesiones en el hígado. Cuando éste es el principal factor causal en la aparición de la enfermedad se utilizan los términos “esteatosis hepática alcohólica” e “hígado graso alcohólico”.

Algunos de los factores de riesgo más relevantes para la aparición del hígado graso son la obesidad, las dietas ricas en azúcares y grasas (que pueden provocar diabetes tipo 2 e hiperlipidemia) y tener una edad avanzada; la mayoría de casos se dan entre los 40 y los 60 años. La herencia genética y el consumo de aspirina o esteroides también se asocia a este trastorno.

Por lo general los casos de hígado graso se clasifican en función de si su causa es el consumo excesivo de alcohol u otra distinta. No obstante, también existe una variante especial que merece la pena mencionar: la esteatosis hepática aguda del embarazo.

La esteatosis hepática no alcohólica se asocia generalmente con trastornos en la descomposición de grasas; esto hace que se acumulen en el hígado. El criterio básico que se utiliza para diagnosticar esta variante del hígado graso es que al menos un 10% del tejido de este órgano esté compuesto por lípidos.

El alcoholismo daña las células del hígado e interfiere en su funcionamiento; esto incluye la descomposición de lípidos. Si una vez detectada la esteatosis hepática alcohólica el consumo de alcohol se mantiene es muy probable que el trastorno evolucione hasta pasar a ser una cirrosis; en cambio, tras unos dos meses de abstinencia la esteatosis remite.

Este tipo de esteatosis hepática es una complicación poco frecuente que aparece en el tercer trimestre de gestación. Los síntomas tienden a desaparecer después del parto, e incluyen una sensación de malestar general, dolores en la parte alta del vientre, náuseas y vómitos y la ictericia, que consiste en la coloración amarillenta de la piel y de las mucosas.

El término hígado graso se refiere a una enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). El alcohol es una causa frecuente de hígado graso, y es un factor que siempre debe considerarse en un paciente con hígado graso. En este artículo nos referiremos a la esteatosis hepática no asociada al consumo de alcohol. La acumulación de grasa en los hepatocitos puede llevar a inflamación hepática, con la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente terminar en el daño hepático crónico (o cirrosis).

La obesidad y el sobrepeso son las causas más importantes de hígado graso.

El hígado graso se conoce de varias formas:

  • Hígado graso: Término general. Cuando no es por alcohol es conocida como hígado graso no alcohólico, en inglés NAFLD (non-alcoholic fatty liver disease).
  • Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.
  • Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado también es acompañada por un proceso inflamatorio. En inglés se conoce como NASH (non-alcoholic steatohepatitis).
  • Esteatohepatitis metabólica: También se ha propuesto llamar a esta enfermedad esteatohepatitis metabólica (metabolic steatohepatitis; MESH).

Un paso crítico en el tratamiento del hígado graso es un cambio en los hábitos de alimentación, reduciendo las comidas calóricas y los excesos de grasa. La causa de la acumulación de grasa en el hígado no se conocen con certeza, pero hay algunos mecanismos que han demostrado ser muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:

  • Resistencia a la insulina.
  • El estrés oxidativo.
  • Liberación de citokinas.

El hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente. Esta enfermedad está asociada con los siguientes factores de riesgo:

  • Obesidad y sobrepeso.
  • Sedentarismo.
  • Diabetes.
  • Hipercolesterolemia.
  • Hipertrigiceridemia.

Sin embargo, cada vez es más común encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas con hígado graso desarrollan complicaciones o daño hepático crónico.

En Chile, un estudio realizado por el Departamento de Gastroenterología de la Universidad Católica de Chile muestra que la prevalencia de hígado graso en la población general de Santiago es del 23%.

El hígado graso es habitualmente asintomático, y se descubre sólo después de una ecografía (o ultrasonido) abdominal que muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”). La otra manera de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de aminotransferasas (transaminasas) elevadas en un análisis de sangre rutinario o por cualquier otra razón. Algunas personas se quejan de dolor leve a moderado abdominal en el hipocondrio derecho (la zona donde se encuentra el hígado). Sólo un pequeño porcentaje de los pacientes desarrollan síntomas de insuficiencia hepática con elevación de bilirrubina o síntomas como ascitis o encefalopatía hepática.

Una parte fundamental del tratamiento consiste en un cambio de hábitos alimenticios, dejando comidas calóricas y exceso de grasas

El diagnóstico de hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos, y también puede haber diversos grados de inflamación y fibrosis.

Aunque la biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnóstico y es un procedimiento de bajo riesgo, no todas las personas con sospecha de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es común hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, la única prueba que distingue entre “esteatosis simple” (acumulación de grasa) y “esteatohepatitis “(grasa asociada a inflamación y fibrosis).

Algunas personas con hígado graso tienen adicionalmente elevación de las transaminasas o aminotransferasas en la sangre (SGOT y SGPT, también conocidas como ALT y AST). En estos casos es importante descartar otras causas de inflamación hepática, como la infección por virus de hepatitis B y hepatitis C, la hemocromatosis y la hepatitis autoinmune, entre otros.

La mayoría de las personas con hígado graso no desarrollará una enfermedad con consecuencias graves. Aproximadamente el 20% de los sujetos puede tener algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, que puede progresar a etapas más avanzadas de la enfermedad, como cirrosis y cáncer hepático. El hígado graso es probablemente la causa más común de cirrosis criptogénica (cirrosis, sin causa aparente).

El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la normalización del peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, principales factores de riesgo son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios.

En los pacientes que se encuentran en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), algunos medicamentos pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores a la insulina. El uso de pioglitazona, que ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y la histología hepática, sigue siendo algo controversial.

1. ¿Qué es el hígado graso? El hígado graso es una enfermedad en la que el hígado aumenta el contenido de grasas (triglicéridos y colesterol). Esto puede hacer que el hígado aumente de tamaño y tome una coloración amarillenta, llegando.

Si Ud. tiene cirrosis o alguna enfermedad hepática, le interesarán estos consejos sobre la alimentación, dieta y nutrición.

Las transaminasas o aminotransferasas son exámenes que indican inflamación hepática. Este examen está alterado casi por definición en todas las hepatitis.

El ataque de hígado es un problema digestivo que poco y nada tiene que ver con el hígado aunque seguramente esto resulte difícil de creer

nexium en embarazadas

10 .- elige bien el pan y el relleno. Es importante comer solamente pan de buena calidad en la Dieta de Limpieza del Hígado.

Vete a una tienda de comida natural y compra pan que no contenga sustancias artificiales. Si tienes el colon irritable, consume pan de harina molida, ya que tiene una textura fina, y está libre de pequeños granitos.

Prueba distintas variedades de pan para reducir alergias, prueba el de centeno, de trigo, de maíz, de avena, de cebada y demás que puedas encontrar en tiendas de alimentos naturales. Para algo más ligero, prueba crackers de arroz, de centeno o pan de pita sin levadura. Si eres alérgico a la levadura, consume pan sin levadura o una barra de masa agria.

Durante la Dieta de Limpieza del Hígado, es muy importante evitar la margarina y mantequilla, si necesitas algo para extender sobre el pan utiliza aguacate fresco, humus o tahín.

11.- evita el estreñimiento comiendo mucha fruta fresca y vegetales y bebiendo agua a lo largo del día. Evitando el estreñimiento evitarás el crecimiento de organismos no deseados en el intestino grueso. Para aumentar la cantidad de acidophilus benignos y otras bacterias lactobacillus, puedes consumirlos en forma de yogur de soja o en polvo.

12 .- evita las grasas saturadas o en mal estado Estas grasas insalubres pueden dañar el hígado con los cambios característicos de un "hígado obeso" similar a aquel de los consumidores de alcohol.

Muchas personas preocupadas por su línea intentan llevar una dieta completamente libre de grasa, aunque, si esto se practica durante más de cuatro semanas, empezaran a aparecer síntomas de deficiencia de ácidos grasos. Es más, las funciones del hígado y del metabolismo se ralentizarán y conducirán a un fácil aumento de peso.

Los síntomas de deficiencia de ácidos grasos

son: piel seca e irritada, eczema, pérdida de cabello, dolor articular, fertilidad reducida, incremento de la distracción, depresión y pérdida de memoria, lento índice metabólico con aumento de peso, reducción de las funciones inmunológicas, desequilibrio hormonal, degeneración del hígado, fatiga, problemas circulatorios, enfermedades degenerativas, adelanto del envejecimiento y alto porcentaje de triglicéridos.

Veo cientos de personas obesas y muchas no ingieren excesivas calorías; su problema es debido solamente al consumo equivocado de grasas. El hígado es el principal órgano encargado de consumir las grasas del cuerpo y si tú lo agredes con grasas en mal estado será incapaz de realizar sus funciones metabólicas y tu metabolismo general se ralentizará. En consecuencia, ganarás peso fácilmente, especialmente alrededor de la zona abdominal.

De manera sencilla, podríamos decir que un hígado saludable bombea la grasa fuera del cuerpo manteniéndote delgado.

Los malos hábitos alimenticios para el hígado causarán un desequilibrio en la producción de lipoproteínas del hígado, de esa manera tendrás demasiadas lipoproteínas de baja densidad (LDL) e insuficientes lipoproteínas de alta densidad (HDL). Esto incrementará el riesgo de arteriosclerosis, enfermedades coronarias y presión alta.

el tipo de grasa que ingerimos diariamente es importante para la salud y la longevidad y tendrá más influencia que ninguna otra cosa sobre el funcionamiento del hígado y el peso.

Los aceites dietéticos nos cuidarán si nosotros los cuidamos a ellos, reduciendo su exposición al calor, al aire o a la luz. Los aceites alimenticios naturales tales como los presentes en el pescado, semillas, nueces, aguacates, olivas y legumbres están protegidos de la luz, el aire y el calor gracias a la piel y cáscaras que los recubren y son más frescos y saludables que las versiones embotelladas. De todas formas, para sazonar ensaladas, fritos ligeros, etc., lo ideal es consumir aceite sin refinar que haya sido prensado en frío y conservado en botellas de cristal oscura para protegerlo contra la luz. Mantenerlo en el refrigerador. El aceite de oliva virgen es fácil de adquirir y es una buena elección ya que está prensado en frío y no ha sido calentado, refinado o blanqueado con lejías.

TERAPIAS NATURALES PARA EL HÍGADO

Aquellas personas cuyo hígado trabaja con dificultad a menudo metabolizan mal las grasas y puede que tengan altos niveles de colesterol. El psylio es una abundante fuente de fibra soluble que es, con toda seguridad, la mejor fibra reductora de colesterol disponible. Se aconseja tomar psylio al comienzo de las comidas.

es de uso extendido como tónico para el hígado en Norteamérica, Australia, Oriente y Europa. Se trata realmente de una hierba universal.

Aunque la acción específica del Diente de León es en el hígado, también es un tónico general para el cuerpo, La raíz de diente de león se ha usado para las molestias del hígado y bilis durante siglos. Desde el siglo XVI los alemanes han hecho uso extendido del diente de león para 'purificar la sangre' y para la congestión del hígado. Se ha usado como medicina herbal durante siglos en China, India y Nepal para las dolencias hepáticas. Hoy en día laxante, diurético, anti-inflamatorio, tónico amargo y tónico vesicular.

Las hojas de Diente de León pueden consumirse frescas en ensaladas, y la raíz de Diente de León en polvo es un componente del tónico en polvo para hígado para mezclar con zumos. La hierba seca puede tomarse en forma de cápsulas. La dosis varía entre 500 y 2000 mg al día. También se puede comprar té y café de Diente de León o hacer tus propias bebidas.

Esta hierba es conocida como un tradicional tónico para el hígado desde hace siglos y ha dado lugar a más de 100 publicaciones sobre investigaciones científicas, y un simposium sobre sus propiedades curativas. También se la conoce como cardo mariano o cardo de leche.

El Cardo de Santa María tiene múltiples acciones: protector y regenerador del hígado, anti-hipoglucémico, anti-inflamatorio y antioxidante. Se ha averiguado que esta hierba es capaz de reducir la degeneración del hígado por grasas tóxicas y también ayuda a reparar y regenerar células del hígado que han sido dañadas.

El Cardo de Santa María puede tomarse en cápsulas que contienen la hierba seca o como componente de tónicos para el hígado en polvo para mezclar con zumos. Las dosis varían desde 500 a 2000 mg. diarios.

La alcachofa es un tónico amargo con funciones protectoras y restauradoras del hígado. También se ha utilizado como purificadora de la sangre. Se puede ingerir en cápsulas, como hierba seca o como un componente en polvo de tónico para el hígado para mezclar con zumos. Las cantidades varían desde 300 a 500 mg. diarios.

El polvo de olmo americano forma una capa protectora en superficies inflamadas y mucosa ulcerada, es por lo tanto útil contra la gastritis y la úlcera de estómago y de duodeno. Tales problemas son frecuentes en personas con el hígado intoxicado y desórdenes en la producción de bilis. Puede tomarse tanto mezclado con zumos o como ingrediente de tónico para el hígado. Las dosis varían entre 150 y 1000 mg diarios, aunque, se puede consumir, sin peligro alguno, tanto como sea necesario.

Después de las enfermedades cardíacas y el cáncer, la cirrosis es la tercera causa más común de muerte en personas de 45-65 años.

La cirrosis es un término general para la enfermedad hepática en fase terminal, que puede tener muchas causas, y que altera el tejido normal del hígado.

La cirrosis no tiene cura, pero la eliminación de la causa subyacente puede retardar la enfermedad.

La cirrosis puede ser causada por una serie de condiciones, incluyendo la inflamación de larga data, venenos, infecciones, y enfermedades del corazón.

El alcoholismo más a menudo causa la enfermedad, seguido de la hepatitis, por lo general una infección víral del hígado.

Sin embargo, el 30-50% de los casos de cirrosis, no se puede encontrar la causa.

La cirrosis alcohólica: el alcohol puede envenenar todas las células vivas y hacer que las células del hígado se inflamen y mueran.

Su muerte lleva a su cuerpo a formar tejido cicatrizal alrededor de las venas de su hígado. Las células hepáticas curativas (nódulos) también forman y presionan las venas hepáticas.

Este proceso de cicatrización se produce en el 10-20% de los alcohólicos y es la forma más común de cirrosis. El proceso depende de la cantidad de alcohol que se consume y durante cuánto tiempo.

Algunas familias pueden tener más riesgo de este tipo de cirrosis que otros.

Cirrosis postnecrótica: hepatitis, una infección viral del hígado por lo general provoca esta enfermedad, a pesar de que sustancias venenosas también la pueden causar.

Dos tipos de hepatitis, hepatitis B o hepatitis C, causan 25-75% de estos casos. Grandes áreas de tejido cicatricial se mezclan con grandes áreas de nódulos de curación.

Cirrosis biliar: cuando los pequeños tubos que ayudan a digerir los alimentos se bloquean, su cuerpo por error se ataca a sí mismo y reacciona contra estos tubos biliares.

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo: se encarga de procesar y eliminar los productos de desecho para evitar que se acumulen a través de su participación en procesos como el metabolismo o la función inmunitaria. Cuando la actividad del hígado se ve afectada de forma grave, la vida de la persona corre un riesgo muy elevado.

En este artículo hablaremos de las causas, los síntomas y los tipos de esteatosis hepática o hígado graso, uno de los trastornos más comunes de este órgano, que predispone a la aparición de cirrosis (cicatrización patológica del hígado) si no se trata adecuadamente mediante cambios en el estilo de vida, en particular la abstinencia del alcohol.

La esteatosis hepática es una enfermedad, con frecuencia asintomática, que consiste en la acumulación de grasas en las células del hígado; las más habituales son los triglicéridos, que se relacionan con la aterosclerosis y la hipercolesterolemia. El nombre más utilizado por la mayoría de personas para designar este trastorno es “hígado graso”.

Se trata de una enfermedad de carácter reversible, puesto que su evolución depende por lo general de que se produzcan cambios en los hábitos y en el estilo de vida, como la adopción de una dieta saludable o la interrupción del consumo de alcohol. No obstante, la esteatosis hepática puede progresar hacia la cirrosis si no es manejada de forma adecuada.

La prevalencia de este trastorno varía en gran medida en función del país al que nos refiramos; mientras que en algunos es de aproximadamente un 10%, en muchos países ricos esta cifra supera el 20% de la población. En cualquier caso la esteatosis hepática es una enfermedad muy habitual, en especial en personas con obesidad.

Con frecuencia la esteatosis hepática se manifiesta como un trastorno asintomático, o bien aparecen tan sólo síntomas inespecíficos como cansancio o malestar en el vientre. Es por esto que muchas personas no son conscientes de que tienen este problema si ningún examen físico detecta un signo característico: un ligero aumento del tamaño del hígado.

La mayoría de los síntomas del hígado graso se asocian a la inflamación de este órgano. Cuando esto sucede es habitual que aparezcan síntomas como la sensación de fatiga, la debilidad física, la confusión, el dolor en el abdomen, la disminución del apetito y en consecuencia la del peso corporal.

El hígado tiene una cierta capacidad de autorrepararse. Este proceso se da a través de la generación de nuevas células hepáticas que sustituyen a las que se encuentran dañadas. Sin embargo, si el hígado es forzado en exceso puede producirse una cicatrización crónica de los tejidos; cuando la esteatosis evoluciona hasta este punto hablamos de cirrosis hepática.

Cuando las grasas se acumulan en exceso en el hígado, el funcionamiento de este órgano se ve alterado; esto hace que nuestro cuerpo no pueda eliminar correctamente las sustancias de desecho que se introducen en nuestro organismo, en especial a través de aquello que comemos y bebemos.

El abuso y la dependencia del alcohol son las causas más habituales de la esteatosis hepática, puesto que el consumo excesivo de esta sustancia provoca lesiones en el hígado. Cuando éste es el principal factor causal en la aparición de la enfermedad se utilizan los términos “esteatosis hepática alcohólica” e “hígado graso alcohólico”.

Algunos de los factores de riesgo más relevantes para la aparición del hígado graso son la obesidad, las dietas ricas en azúcares y grasas (que pueden provocar diabetes tipo 2 e hiperlipidemia) y tener una edad avanzada; la mayoría de casos se dan entre los 40 y los 60 años. La herencia genética y el consumo de aspirina o esteroides también se asocia a este trastorno.

Por lo general los casos de hígado graso se clasifican en función de si su causa es el consumo excesivo de alcohol u otra distinta. No obstante, también existe una variante especial que merece la pena mencionar: la esteatosis hepática aguda del embarazo.

La esteatosis hepática no alcohólica se asocia generalmente con trastornos en la descomposición de grasas; esto hace que se acumulen en el hígado. El criterio básico que se utiliza para diagnosticar esta variante del hígado graso es que al menos un 10% del tejido de este órgano esté compuesto por lípidos.

El alcoholismo daña las células del hígado e interfiere en su funcionamiento; esto incluye la descomposición de lípidos. Si una vez detectada la esteatosis hepática alcohólica el consumo de alcohol se mantiene es muy probable que el trastorno evolucione hasta pasar a ser una cirrosis; en cambio, tras unos dos meses de abstinencia la esteatosis remite.

Este tipo de esteatosis hepática es una complicación poco frecuente que aparece en el tercer trimestre de gestación. Los síntomas tienden a desaparecer después del parto, e incluyen una sensación de malestar general, dolores en la parte alta del vientre, náuseas y vómitos y la ictericia, que consiste en la coloración amarillenta de la piel y de las mucosas.

La enfermedad de hígado graso (esteatosis) es la acumulación de un exceso de grasa en las células del hígado. El hígado graso es una condición frecuente sobretodo en los países occidentales.

Aunque tener un poco de grasa en el hígado es normal, cuando corresponde a más del 10 por ciento del peso del órgano, se considera que padece hígado graso y se pueden desarrollar complicaciones. El alcoholismo es una de las causas principales de la enfermedad.

Con frecuencia, esta enfermedad no presenta síntomas. Sin embargo, cuando empeora o se desarrollan complicaciones es posible que sienta cansancio, pérdida de peso, debilidad, confusión o resienta algunas molestias en el lado derecho de su cuerpo, justo debajo de las costillas.

El hígado graso se desarrolla cuando el cuerpo produce demasiada grasa o no puede metaforizar la grasa lo suficientemente rápido. Este exceso se almacena en las células del hígado.

La causa más común del hígado graso es el consumo excesivo de alcohol. Otras causas comunes incluyen:

  • Obesidad.
  • Hiperlipidemia (niveles altos de grasas en sangre).
  • Diabetes.
  • Factores genéticos.
  • Pérdida de peso rápida.
  • Efectos secundarios de ciertos medicamentos, como la aspirina, los esteroides, el tamoxifeno, y la tetraciclina.

En ocasiones, en los casos en los que el paciente no es alcohólico, es frecuente que su médico desconozca la causa.

Existen dos tipos principales de la enfermedad de hígado graso:

  1. Enfermedad hepática alcohólica. Como su nombre indica, es causada por el excesivo consumo de alcohol
  2. Enfermedad hepática grasa no alcohólica. Causada por otras enfermedades, como la diabetes de tipo 2 o el sobrepeso.

› También se puede contraer hígado graso durante el embarazo.

Se puede padecer la enfermedad hepática alcohólica al beber grandes cantidades de alcohol, incluso si la cantidad ingerida excesiva se desarrolla en un corto período de tiempo.

Los genes también pueden desempeñar un papel muy importante, ya que la forma que tiene su cuerpo en descomponer el alcohol o en ser alcohólico se puede ver condicionada por factores hereditarios.

Otras causas menos frecuentes de ALD son:

  • Padecer Hepatitis C
  • Tener un exceso de hierro en el organismo.
  • Ser obeso.

Generalmente, la abstinencia de alcohol soluciona el problema. Por el contrario, si el consumo continúa, se pueden desarrollar complicaciones como la cirrosis.

Aunque frecuentemente su causa no es clara, el factor genético, la edad, la diabetes, y el sobrepeso o la obesidad son los motivos más frecuentes de EHNA.

Otras posibles causas incluyen:

  • Algunos medicamentos.
  • Hepatitis viral.
  • Enfermedad hepática autoinmune o heredada.
  • Pérdida de peso rápida.
  • Desnutrición.
  • Algunos estudios sugieren que algunos cambios en el intestino, como el exceso de bacterias en su interior, también podrían estar relacionados con el EHNA.

La falla aguda del hígado suele desarrollarse repentinamente. La persona experimenta problemas en el funcionamiento de su hígado en cuestión de semanas o incluso días. Suele suceder sin la aparición de síntomas previos. Las causas más comunes se dan por envenenamiento por hongos, por un virus o por una sobredosis de droga.

La falla crónica del hígado se desarrolla gradualmente. Pueden pasar meses o años antes de que notes algún síntoma.La falla crónica del hígado sucede a causa de la cirrosis después de un largo periodo de alcoholismo. Otras causas de esta condición son:

La falla en el hígado puede ser difícil de diagnosticar pues los signos iniciales son los mismos que surgen en otras enfermedades. Estos son algunos de ellos:

Cuando la falla en el hígado progresa, los síntomas se vuelven más severos:

-Moretones repentinos o sangrado.

La falla del hígado es una emergencia médica, así que si tienes algunos de estos síntomas, busca ayuda de un profesional inmediátamente. En muchas ocasiones, la falla del hígado puede revertirse. Sin embargo, en algunos casos se necesita de un transplante.

No siempre se puede prevenir la falla del hígado, pero sí se pueden reducir los riesgos.

Aquí te dejamos algunos tips para cuidar de tu hígado:

1. Sigue las instrucciones de tus medicamentos: Si los tomas, presta atención a la dosis que te manda el doctor y no tomes demasiados. Si ya has tenido problemas con tu hígado, consulta siempre a tu médico antes de consumir medicinas.

2. Infórmale a tu doctor sobre tus medicamentos: La cuestión es que incluso los medicamentos que no necesitan preescripción o los naturistas pueden interferir y causar problemas en tu hígado.

3. Lava tus manos adecuadamente: Hay gérmenes que son peligrosos y se esparcen a través de las manos.

4. Asegúrate de usar protección durante las relaciones sexuales.

5. No comas hongos silvestres.

6. Ten cuidado con los aerosoles, cuando los uses, asegúrate de que estás en un área ventilada o usa una máscara.

7. El abuso del alcohol puede causar daño en el hígado y muchas veces, es irreversible.

Este artículo es netamente con fines informativos. No se automedique y siempre consulte a un profesional de la salud certificado antes de usar cualquier información presentada en el artículo. El consejo editorial no garantiza ningún resultado y no se hace responsable de los daños que puedan derivarse del uso de la información indicada en el artículo.

Hígado inflamado es un término comúnmente utilizado para un hígado que ha crecido hasta un tamaño anormal. También se puede llamar hígado agrandado. El término médico es hepatomegalia. Un hígado hinchado no se considera una enfermedad, pero es más bien un síntoma de algún trastorno subyacente como cirrosis, hepatitis, enfermedad hepática grasa o cáncer.

Por lo general, no hay hinchazón de los síntomas del hígado hasta que la enfermedad o condición que causa hinchazón llega a una etapa grave. Para entonces, probablemente ha habido daño hepático significativo. Si los síntomas se ignoran o no se tratan en este punto, la insuficiencia hepática podría eventualmente convertirse en una realidad. La insuficiencia hepática es fatal sin un trasplante de hígado.

Si experimenta cualquiera de los síntomas descritos a continuación, informe a su médico de inmediato. Sólo él o ella está capacitado para hacer un diagnóstico. La información presentada aquí tiene como único propósito darle un conocimiento básico e introductorio de los síntomas de inflamación del hígado para que pueda discutirlos con su médico.

Una vez más, si el hígado está sólo ligeramente hinchado, es probable que no haya síntomas en absoluto. Pero si el hígado está muy hinchado, pueden aparecer varios síntomas que apuntan a problemas en el hígado.

♦ La ictericia es la más prominente de éstos. La ictericia ocurre debido a una acumulación anormal de un pigmento biliar conocido como bilirrubina en la sangre. Esta acumulación de bilirrubina hace que la piel y los blancos de los ojos parezcan amarillos.

♦ Los sentidos de la vista y el olfato pueden ser aumentados cuando usted tiene un hígado hinchado. Los olores que nunca le molestaron antes pueden ser repentinamente desagradables, incluso ofensivos. Los pacientes con problemas hepáticos suelen reportar reacciones especialmente fuertes a ciertos olores químicos como productos de limpieza para el hogar e insecticidas.

♦ Otro síntoma del hígado inflamado que normalmente no ocurre con otras enfermedades es una sensibilidad angustiante a la luz. Esto se conoce como fotofobia. Cabe señalar que a diferencia de muchas otras fobias, la fotofobia no es un miedo a la luz, así como es una reacción física a la luz que perjudica a los ojos. La fotofobia puede ser un síntoma de otros problemas, pero cuando se combina con otros signos de hinchazón del hígado, a menudo ayuda a confirmar un diagnóstico.

♦ Alguien con inflamción del hígado también es probable que experimente sentimientos ocasionales, incluso frecuentes de plenitud en la parte inferior del estómago y las zonas abdominales superiores. Esto puede suceder a pesar de que el paciente come muy poco, y de hecho, tiene una inusual falta de interés en la comida y la alimentación. Un apetito reducido es un signo común de hinchazón del hígado.

♦ Los músculos dolorosos y las articulaciones son también típicos. Alguien que está envejeciendo fácilmente podría confundir estos síntomas con la aparición de la artritis.

Es probable que haya cambios notables en los movimientos intestinales. Cuando tiene hinchazón del hígado, puede experimentar episodios de diarrea o estreñimiento. El color de su orina también probablemente cambiará, llegando a ser oscuro o nublado.

Si usted tiene una tos persistente a pesar de que no tiene síntomas de una infección respiratoria o alergias, podría ser un síntoma de inflamación del hígado. Sin embargo, tenga en cuenta que si está tomando un medicamento para la presión arterial, puede tener una tos leve pero persistente como efecto secundario. La fatiga y una sensación de cansancio constante son también síntomas de hinchazón del hígado. A veces pueden acompañarse de náuseas, vómitos y una fiebre ocasional.

Ciertos trastornos o afecciones hepáticas se consideran signos de inflamación. Incluyen:

♦ Colestasis, una condición que ocurre cuando la bilis que fluye del hígado está obstruida,
Hipertensión portal o presión arterial alta en la vena porta, que transporta la sangre entre los intestinos y el hígado,
Ascitis, que es una acumulación de líquidos en la zona abdominal, y
La encefalopatía hepática, que causa la reducción de la función cerebral debido a una acumulación de sustancias tóxicas en el cuerpo que normalmente son eliminados por el hígado.

Si usted tiene un hígado inflamado que está en las primeras etapas, la única manera de saberlo es a través de pruebas. Su médico puede sugerir pruebas de función hepática que pueden detectar la inflamación del hígado mucho antes de que aparezcan síntomas físicos. Estas pruebas pueden ser una valiosa herramienta para asegurar que su hígado es saludable y una señal de que necesita hacer algunos cambios en su estilo de vida o recibir tratamiento si fuere el caso.

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Hígado graso SymptomsDifferent etapas de la enfermedad de hígado graso pueden mostrar algunos síntomas que van de leves a severos. Cubierta aparece a continuación encontrará más información acerca de la misma.

La hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Es responsable de controlar y mantener una buena tasa de metabolismo en el cuerpo. Diversas funciones del hígado incluyen la ruptura de las grasas, proteínas y carbohidratos en la comida. Además de estos, el hígado actúa como un agente de desintoxicación en nuestro cuerpo ayudando a deshacerse de los residuos tóxicos. El hígado es un órgano elástico e incluso después de que pierde algunas de sus células, debido a las enfermedades, que funciona en su mejor momento. Sin embargo, la enfermedad de hígado graso puede causar daños permanentes en el hígado, si no se controla por un largo tiempo.

El hígado graso es generalmente de dos tipos de alcohol y sin alcohol. Esto se debe a que esta enfermedad está causada mayormente por el alcoholismo. Cuando hay una acumulación de una gran cantidad de grasa en el hígado, sin ningún tipo de inflamación, es calledsteatosis. Sin embargo, cuando el hígado graso se acompaña de inflamación o las células del hígado están dañadas, es calledsteatohepatitis. Si thesteatohepatitisis no causada por el consumo de alcohol, se le llama orsteatohepatitis hígado graso no alcohólico.

La diabetes, la obesidad y el consumo incontrolado de alcohol se citan como las razones principales para la mayoría de los casos de hígado graso en y alrededor de los EE.UU.. Trastornos hereditarios del metabolismo, la incapacidad de resistir la insulina y los niveles altos de triglicéridos en la sangre también son algunas de las causas de hígado graso.

En las etapas iniciales, la enfermedad pasa desapercibida y esto aumenta las complicaciones a medida que evoluciona más en un problema importante. Varios síntomas comúnmente observados de enfermedades del hígado graso son:

Pérdida de peso irregular

Lapsus de memoria y el olvido

Dolor debajo de la caja torácica

El problema con el hígado graso es que casi no hay síntomas en las etapas iniciales de esta enfermedad. Una vez que el problema de la grasa dolencia hepática viene a la luz, es obligatorio tomar las precauciones necesarias. El diagnóstico consiste en ir por los análisis de sangre, TAC (tomografía axial computarizada), MRI (imágenes por resonancia magnética) y la biopsia hepática. Los análisis de sangre ayudan a los expertos médicos para determinar las posibles causas de hígado graso en el período inicial de la enfermedad. Por ejemplo, a través de un análisis de sangre se puede comprobar si la persona está sufriendo de cualquier tipo de inflamación en el hígado. Esto ayuda a reducir el riesgo de enfermedad de hígado graso severo y otros problemas relacionados, como encontrar los síntomas de la cirrosis hepática.