cuando tomar aldactone

Por otra parte, el etanol provoca graves alteraciones tanto fisiológicas como morfológicas en el organismo del bebedor y constituye un factor de riesgo severo de enfermedades estomatológicas como son el cáncer bucal, las periodontopatías, y en otras enfermedades médicas tales como la hepatitis alcohólica, la cirrosis hepática, el cáncer hepático, así como otras muchas enfermedades que afectan al riñón, al sistema cardiovascular y al sistema inmune, entre otros.

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generico del aldactone

  • Medicamentos para revertir la intoxicación. La insuficiencia hepática aguda causada por sobredosis de acetaminofeno o intoxicación por hongos se tratan con medicamentos que pueden revertir los efectos de la toxina.
  • Trasplante de hígado. La insuficiencia hepática aguda es irreversible en muchos casos. En estas situaciones, el único tratamiento puede ser un trasplante de hígado. Durante un trasplante de hígado, el cirujano extirpa el hígado dañado y lo reemplaza con un hígado sano de un donante. Leer más.

Su médico trabajará para controlar los signos y síntomas que está experimentando y tratar de evitar las complicaciones causadas por la insuficiencia hepática aguda. Esta atención puede incluir:

  • Aliviar el exceso de líquido en el cerebro. Edema cerebral causado por la insuficiencia hepática aguda puede aumentar la presión en su cerebro. Los medicamentos pueden ayudar a reducir la acumulación de líquido en el cerebro.
  • Detección de infecciones. Su equipo médico tomará muestras periódicas de sangre y orina para ser probado para detectar signos de infección. Si su médico sospecha que usted tiene una infección, usted recibirá medicamentos para tratar la infección.
  • Prevención de hemorragias graves. Las personas con insuficiencia hepática aguda a menudo desarrollan úlceras sangrantes en el tracto gastrointestinal. Su médico le puede dar medicamentos para reducir el riesgo de sangrado. Si se pierde una gran cantidad de sangre, se puede requerir transfusiones de sangre.

Para reducir el riesgo de insuficiencia hepática aguda en el cuidado de su hígado, trate de:

  • Siga las instrucciones de los medicamentos. Si usted toma paracetamol u otros medicamentos, consulte el prospecto para obtener instrucciones sobre la dosis recomendada y no exceder de la dosis.
  • Dígale a su médico acerca de todos sus medicamentos. Dígale a su médico acerca de los medicamentos a base de hierbas que esté tomando. Estos pueden interferir con los medicamentos recetados que esté tomando.
  • Beber alcohol con moderación, en todo caso. Limite la cantidad de alcohol que se consume a no más de una bebida al día para las mujeres y no más de dos bebidas al día para los hombres.
  • Evite los comportamientos de riesgo. Busque ayuda si usted usa drogas intravenosas ilegales. No comparta agujas para inyectarse drogas. Si usted decide tener relaciones sexuales, use condones. Si usted decide tener tatuajes o piercings en el cuerpo, tener cuidado con la limpieza y la seguridad cuando se trata de seleccionar una tienda.
  • Vacunarse. Si usted está en mayor riesgo de contraer la hepatitis, si ya ha sido infectado con algún tipo de virus de la hepatitis o si tiene una enfermedad hepática crónica, hable con su médico sobre la vacuna contra la hepatitis B. La vacuna también está disponible para la hepatitis A.
  • Evite el contacto con la sangre de otras personas y los fluidos corporales. Virus de la hepatitis se pueden propagar por pinchazos accidentales o limpieza inadecuada de la sangre o fluidos corporales. También es posible infectarse al compartir cuchillas de afeitar o cepillos de dientes.
  • No comer setas. Puede ser difícil distinguir un hongo comestible de una venenosa.
  • Tenga cuidado con los aerosoles. Cuando se utiliza un limpiador en aerosol, asegúrese de que la habitación se ventila, o usa una máscara. Tomar las medidas de protección similares al pulverizar insecticidas, fungicidas, pinturas y otros productos químicos tóxicos. Siga siempre las instrucciones del fabricante.
  • Mira lo que pone en su piel. Cuando el uso de insecticidas y otros productos químicos tóxicos, cúbrase la piel con guantes, camisas de manga larga, un sombrero y una máscara.
  • Elija una dieta saludable. Elija una dieta basada en plantas con una variedad de frutas y verduras. Limite los alimentos altos en grasa.
  • Mantenga un peso saludable. La obesidad puede causar una enfermedad llamada enfermedad de hígado graso no alcohólico, que puede incluir el hígado graso, hepatitis y cirrosis.

La insuficiencia hepática aguda se produce cuando el hígado pierde rápidamente su capacidad de funcionar. Más comúnmente, la insuficiencia hepática se desarrolla lentamente durante el curso de años. Pero en la insuficiencia hepática aguda, insuficiencia hepática desarrolla en cuestión de días.

Los signos y síntomas de insuficiencia hepática aguda pueden incluir:

  • Coloración amarillenta de la piel y ojos (ictericia)
  • Dolor en la parte superior derecha de su abdomen
  • Náusea y vómitos
  • Una sensación general de malestar
  • Dificultad para concentrarse
  • Desorientación o confusión
  • Somnolencia

La insuficiencia hepática aguda puede desarrollarse rápidamente en una persona sana, y es potencialmente mortal. Si usted o alguien que usted conoce de repente desarrolla una coloración amarillenta de los ojos o la piel, dolor en la parte superior del abdomen o cualquier cambio inusual en el estado mental, la personalidad o el comportamiento, busque atención médica de inmediato.

La insuficiencia hepática aguda se produce cuando las células del hígado se dañan significativamente y éste ya no es capaz de funcionar. La insuficiencia hepática aguda tiene muchas causas potenciales, incluyendo:

  • Sobredosis de paracetamol. Tomar demasiado acetaminofeno es la causa más común de insuficiencia hepática aguda. La insuficiencia hepática aguda puede ocurrir si usted toma una dosis muy grande de paracetamol a la vez, o puede ocurrir si usted toma dosis mayores a las recomendadas cada día durante varios días, especialmente en personas con enfermedad hepática crónica.
  • Medicamentos recetados. Algunos medicamentos recetados, incluyendo antibióticos, medicamentos anti-inflamatorios no esteroides y los anticonvulsivos, pueden causar insuficiencia hepática aguda.
  • Suplementos de hierbas. Medicamentos a base de hierbas y suplementos, como kava, efedra, solideo y poleo, se han relacionado con la insuficiencia hepática aguda.
  • Hepatitis y otros virus. La hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis E puede causar insuficiencia hepática aguda. Otros virus que pueden causar insuficiencia hepática aguda incluyen Epstein-Barr, citomegalovirus y el virus del herpes simplex.
  • Toxinas. Las toxinas que pueden causar insuficiencia hepática aguda incluyen las setas venenosas Amanita phalloides, que a veces se confunde con especies comestibles.
  • Enfermedad autoinmune. La insuficiencia hepática puede ser causada por la hepatitis autoinmune – una enfermedad en la cual el sistema inmunológico ataca las células del hígado, causando inflamación y daño.
  • Enfermedades de las venas en el hígado. Las enfermedades vasculares, tales como el síndrome de Budd-Chiari, pueden causar bloqueos que se forman en las venas del hígado y conducir a insuficiencia hepática aguda.
  • Enfermedad metabólica. Enfermedades metabólicas raras, como la enfermedad de Wilson y el hígado graso agudo del embarazo, con poca frecuencia causan insuficiencia hepática aguda.
  • Cáncer. El cáncer que comienza en el hígado o el cáncer que se disemina al hígado desde otras partes de su cuerpo puede hacer que su hígado falle.

Muchos de los casos de insuficiencia hepática aguda no tiene una causa aparente.

La insuficiencia hepática aguda a menudo causa complicaciones, incluyendo:

  • Exceso de líquido en el cerebro (edema cerebral). El exceso de líquido ocasiona presión por acumulación en el cerebro, que puede desplazar el tejido cerebral fuera del espacio que normalmente ocupa (hernia). El edema cerebral puede privar a su cerebro de oxígeno.
  • Trastornos de hemorragia. Una insuficiencia hepática no es capaz de producir cantidades suficientes de los factores de coagulación, que ayudan a que la sangre coagule. El sangrado de úlceras en el tracto gastrointestinal o en otros lugares es difícil de controlar porque la sangre no se coagula rápidamente.
  • Infecciones. Las personas con insuficiencia hepática aguda tienen un mayor riesgo de desarrollar una variedad de infecciones, sobre todo en la sangre y en las vías respiratorias y urinarias.
  • Insuficiencia renal. La insuficiencia renal a menudo se produce después de un fallo hepático, especialmente en casos de sobredosis de paracetamol, lo que daña tanto su hígado y sus riñones.

Las pruebas y los procedimientos utilizados para el diagnóstico de la insuficiencia hepática aguda incluyen:

  • Análisis de sangre. Exámenes de sangre para determinar qué tan bien está funcionando el hígado pueden incluir la prueba de tiempo de protrombina, que mide el tiempo que tarda la sangre en coagular. Si usted tiene insuficiencia hepática aguda, la sangre no coagula tan rápido como debería.
  • Pruebas de imagen. El médico puede recomendar pruebas de imagen, como la ecografía, para evaluar el hígado. Las pruebas de imagen pueden aparecer daños en el hígado y pueden ayudar a su médico a determinar la causa de sus problemas en el hígado.
  • Examen de tejido hepático. Su médico puede recomendar un procedimiento para extraer una pequeña muestra de tejido del hígado (biopsia hepática). Las pruebas de los tejidos del hígado pueden ayudar a su médico a entender por qué su hígado está fallando. Para las personas con un riesgo de sangrado durante la biopsia, tales como aquellos con insuficiencia hepática aguda, el médico puede realizar una biopsia hepática transyugular. Para ello, una pequeña incisión en el lado derecho de su cuello y un tubo delgado (catéter) se pasa en una vena grande en el cuello, a través de su corazón y hacia abajo en una vena que sale del hígado. Luego, el médico inserta una aguja hacia abajo a través del catéter y recupera una muestra del tejido del hígado.

Las personas con insuficiencia hepática aguda son tratadas en la unidad de cuidados intensivos de un hospital. Cuando es posible, su médico trabajará para tratar la insuficiencia hepática aguda. Pero en muchos casos, el tratamiento implica el control de las complicaciones y dar tiempo al hígado para curar.

Los tratamientos de la insuficiencia hepática aguda pueden incluir:

  • Medicamentos para revertir la intoxicación. La insuficiencia hepática aguda causada por sobredosis de acetaminofeno o intoxicación por hongos se tratan con medicamentos que pueden revertir los efectos de la toxina.
  • Trasplante de hígado. La insuficiencia hepática aguda es irreversible en muchos casos. En estas situaciones, el único tratamiento puede ser un trasplante de hígado. Durante un trasplante de hígado, el cirujano extirpa el hígado dañado y lo reemplaza con un hígado sano de un donante. Leer más.

Su médico trabajará para controlar los signos y síntomas que está experimentando y tratar de evitar las complicaciones causadas por la insuficiencia hepática aguda. Esta atención puede incluir:

  • Aliviar el exceso de líquido en el cerebro. Edema cerebral causado por la insuficiencia hepática aguda puede aumentar la presión en su cerebro. Los medicamentos pueden ayudar a reducir la acumulación de líquido en el cerebro.
  • Detección de infecciones. Su equipo médico tomará muestras periódicas de sangre y orina para ser probado para detectar signos de infección. Si su médico sospecha que usted tiene una infección, usted recibirá medicamentos para tratar la infección.
  • Prevención de hemorragias graves. Las personas con insuficiencia hepática aguda a menudo desarrollan úlceras sangrantes en el tracto gastrointestinal. Su médico le puede dar medicamentos para reducir el riesgo de sangrado. Si se pierde una gran cantidad de sangre, se puede requerir transfusiones de sangre.

Para reducir el riesgo de insuficiencia hepática aguda en el cuidado de su hígado, trate de:

  • Siga las instrucciones de los medicamentos. Si usted toma paracetamol u otros medicamentos, consulte el prospecto para obtener instrucciones sobre la dosis recomendada y no exceder de la dosis.
  • Dígale a su médico acerca de todos sus medicamentos. Dígale a su médico acerca de los medicamentos a base de hierbas que esté tomando. Estos pueden interferir con los medicamentos recetados que esté tomando.
  • Beber alcohol con moderación, en todo caso. Limite la cantidad de alcohol que se consume a no más de una bebida al día para las mujeres y no más de dos bebidas al día para los hombres.
  • Evite los comportamientos de riesgo. Busque ayuda si usted usa drogas intravenosas ilegales. No comparta agujas para inyectarse drogas. Si usted decide tener relaciones sexuales, use condones. Si usted decide tener tatuajes o piercings en el cuerpo, tener cuidado con la limpieza y la seguridad cuando se trata de seleccionar una tienda.
  • Vacunarse. Si usted está en mayor riesgo de contraer la hepatitis, si ya ha sido infectado con algún tipo de virus de la hepatitis o si tiene una enfermedad hepática crónica, hable con su médico sobre la vacuna contra la hepatitis B. La vacuna también está disponible para la hepatitis A.
  • Evite el contacto con la sangre de otras personas y los fluidos corporales. Virus de la hepatitis se pueden propagar por pinchazos accidentales o limpieza inadecuada de la sangre o fluidos corporales. También es posible infectarse al compartir cuchillas de afeitar o cepillos de dientes.
  • No comer setas. Puede ser difícil distinguir un hongo comestible de una venenosa.
  • Tenga cuidado con los aerosoles. Cuando se utiliza un limpiador en aerosol, asegúrese de que la habitación se ventila, o usa una máscara. Tomar las medidas de protección similares al pulverizar insecticidas, fungicidas, pinturas y otros productos químicos tóxicos. Siga siempre las instrucciones del fabricante.
  • Mira lo que pone en su piel. Cuando el uso de insecticidas y otros productos químicos tóxicos, cúbrase la piel con guantes, camisas de manga larga, un sombrero y una máscara.
  • Elija una dieta saludable. Elija una dieta basada en plantas con una variedad de frutas y verduras. Limite los alimentos altos en grasa.
  • Mantenga un peso saludable. La obesidad puede causar una enfermedad llamada enfermedad de hígado graso no alcohólico, que puede incluir el hígado graso, hepatitis y cirrosis.

Los síntomas de la enfermedad del hígado en perros son a menudo sutiles en las primeras etapas y tienden a ser un poco variables en diferentes perros. Algunos de los síntomas comunes de la enfermedad hepática de perros se discuten en el artículo siguiente. Sigue leyendo para saber más acerca de los síntomas de la enfermedad hepática canina y su tratamiento.

Una de las causas principales de la muerte en los perros son las enfermedades de hígado. El hígado es un órgano vital que realiza un número de funciones esenciales. La función principal del hígado es la desintoxicación de la sangre, la eliminación de productos de desecho del sistema y la secreción de la bilis para ayudar a la digestión. El hígado también ayuda a llevar a cabo varios procesos bioquímicos, también ayuda a curar las enfermedades del sistema inmunológico. Como se puede ver, las enfermedades del hígado tienden a paralizar la mayoría de las funciones del cuerpo, ya que el órgano ya no es capaz de realizar su capacidad óptima. Es importante detectar síntomas de la enfermedad de hígado del perro tan pronto como sea posible. Esto es porque el tratamiento temprano significa que el hígado tiene la oportunidad de superar cualquier enfermedad y realizar bien sus funciones.

Causas de la enfermedad hepática del perro

Existen varias causas que llevan a la enfermedad hepática en los perros. Algunas de las causas más comunes de la enfermedad hepática en perros son:

  • Infección por agentes bacterianos, virales o parasitarios como la leptospirosis, hepatitis y gusanos del corazón.
  • Hepatopatía tóxica en perros debido a daños en el hígado por la exposición a las drogas, productos químicos, toxinas tales como corticoides, aspirina o envenenamiento.
  • Cáncer de hígado
  • Cambios en el hígado congénitos o adquiridos
  • Trauma debido a un severo golpe directo en el abdomen como en un accidente de coche
  • Pancreatitis, inflamación del páncreas que se propaga al hígado
  • Anemia hemolítica que causa disminución en el suministro de oxígeno a las células del hígado
  • Hepatitis crónica del hígado debido al almacenamiento de cobre, medicamentos anticonvulsivos, cirrosis, etc.

Síntomas de la enfermedad del hígado del perro

La enfermedad del hígado canino es uno de los asesinos más grandes de los perros, que no se detecta en las primeras etapas. El hígado tiene la capacidad de regeneración y, por tanto, los síntomas que aparecen son muy sutiles. Por lo tanto, sólo los perros que son llevados a un veterinario con regularidad, son diagnosticados con enfermedades del hígado en sus etapas iniciales. En el momento en que los síntomas de la enfermedad del hígado son más prominentes, la enfermedad ya se encuentra en desarrollo, y la función del hígado está reducida. Algunos de los síntomas de la enfermedad de hígado en perros son los siguientes:

☛ Síntomas gastrointestinales
La primera indicación de la enfermedad hepática en perros es la pérdida de apetito, es decir, la anorexia. El perro empieza a comer menos de lo normal. Junto con la pérdida de apetito, el perro muestra signos de trastornos gastrointestinales como diarrea, vómitos, e incluso a veces estreñimiento. Esto se produce debido a un metabolismo incorrecto de los hidratos de carbono, proteínas y grasas debido al mal funcionamiento del hígado. La pérdida de peso se suma a los problemas del perro. A medida que el perro sufre de mal funcionamiento metabólico, sufre de anemia. Por lo tanto, se vuelve muy débil, inactivo y aletargado.

Cambios neurológicos
Los altos niveles de toxinas que circulan en el cuerpo producen un sinnúmero de trastornos neurológicos, así como cambios de comportamiento en el perro. Por lo que el hígado es incapaz de filtrar las toxinas de la corriente sanguínea, las toxinas se acumulan en el cerebro. Esto lleva a la encefalopatía hepática. Por lo tanto, lleva a una serie de cambios en el comportamiento como la agresividad, desorientación, agitación, estupor, presión de la cabeza, convulsiones, babeo excesivo, sensación de vértigo, ataxia, torpeza mental, vagar sin rumbo y en casos graves coma.

Ictericia
Cuando la secreción de la bilis desde la vesícula biliar está obstruida, esto lleva a la acumulación de bilirrubina en la sangre. Esto lleva a la ictericia en los perros. Entonces, la parte blanca de los ojos de los perros, así como las membranas mucosas de la lengua y las encías, se ponen amarillas. El perro comienza a pasar orina de color brillante amarillo-naranja debido a la bilirrubinuria.

Color de las heces
Las heces se convierten pálidas de color gris. La bilis secretada contiene electrolitos, colesterol, ácidos biliares, bilirrubina, así como globulinas. Es muy importante para la eliminación de los fármacos, la absorción de grasa desde el intestino hacia el torrente sanguíneo, así como la recirculación de las células rojas de la sangre. La bilirrubina es una sustancia tóxica que se desintoxica en el hígado y es excretada. Sin embargo, cuando el hígado no logra desintoxicar y excretar bilirrubina del sistema, el perro pasa heces pálidas grises, loo que indica una obstrucción completa de las vías biliares, debido a una enfermedad hepática.

Trastornos de la coagulación
La enfermedad hepática causa problemas de coagulación en el animal. Esta condición se llama coagulopatía. Cuando un perro sufre de una enfermedad del hígado, ésta afecta a su estómago y el duodeno. Por lo tanto, el perro sufre de hemorragia gastrointestinal y se observa sangre en las heces del perro. A veces, la sangre se detecta en la orina del perro, así como vómitos.

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» Aparato Digestivo » Dieta para la enfermedad hepática

Dieta para la enfermedad hepática. Una persona con enfermedad hepática tiene que consumir una dieta especial, la cual protege al hígado del trabajo duro y lo ayuda a funcionar lo mejor posible.

Las proteínas normalmente ayudan a la restauración del tejido y a la prevención de la acumulación de grasa y daño a las células hepáticas.

En personas con daños hepáticos severos, las proteínas no son procesadas apropiadamente y los productos residuales se pueden acumular y afectar el cerebro. Restringir la cantidad de proteína en la dieta puede reducir la posibilidad de que se acumulen productos de desecho tóxicos.

El cuerpo almacena carbohidratos en la forma de glucógeno. El aumento de los carbohidratos en la dieta ayudar a preservar las reservas de glucógeno. Las personas con enfermedad hepática posiblemente necesiten incrementar su ingesta de carbohidratos en proporción a la proteína.

Un conteo sanguíneo bajo, los problemas de nervios y las deficiencias nutricionales que ocurren con la enfermedad hepática se pueden tratar con fármacos y suplementos vitamínicos.

La sal en la alimentación puede empeorar la acumulación de líquidos y la hinchazón en el hígado, debido a que lleva a que el cuerpo retenga agua. La mayoría de las personas con enfermedad hepática deben restringir la cantidad de sodio en la alimentación.

El hígado interviene en el metabolismo (conversión de los alimentos en energía) de todos los alimentos.

El hecho de cambiar la dieta incrementando o disminuyendo las proteínas, los carbohidratos, las grasas y las vitaminas pueden afectar posteriormente el funcionamiento del hígado enfermo, especialmente su producción de proteínas y vitaminas.

Debido a que la enfermedad hepática puede afectar la absorción de alimentos y la producción de proteínas y vitaminas, su dieta puede influenciar su peso, apetito y las cantidades de vitaminas en su cuerpo. No limite demasiado la proteína, debido a que puede causar deficiencias de ciertos aminoácidos.

Las recomendaciones dietéticas pueden variar ligeramente, dependiendo de cómo esté funcionando su hígado. Es muy importante estar bajo el cuidado de un médico, dado que la desnutrición puede conducir a problemas graves.

En general, las recomendaciones para pacientes con enfermedad hepática severa pueden abarcar:

  • Consumo alto de alimentos con carbohidratos, los cuales deben ser la mayor fuente de calorías en esta dieta.
  • Ingesta moderada de grasas, como lo indique el médico. El incremento recomendado de grasas y carbohidratos ayuda a preservar las proteínas en el organismo y prevenir su descomposición.
  • Consumo aproximado de 1 gramo de proteína por kilogramo de peso corporal. Esto significa que un hombre de 70 kilogramos debe comer 70 gramos de proteína por día. Esto no incluye la proteína proveniente de alimentos con almidones y verduras. Una persona con daño hepático grave posiblemente deba consumir menos proteína de aquélla e incluso puede estar limitada a pequeñas cantidades de suplementos nutricionales especiales. Sin embargo, evite reducir demasiado la proteína porque puede llevar a desnutrición.
  • Suplementos vitamínicos, en especial vitaminas del complejo B.
  • Reducir la cantidad de sal que consume (normalmente menos de 1,500 miligramos por día) si usted está reteniendo líquidos.
MUESTRA DE MENÚ
  • Desayuno

    • 1 naranja
    • avena cocida, con leche y azúcar
    • 1 tostada de pan integral
    • 2 cucharadas pequeñas de margarina
    • mermelada de fresa
    • café o té
  • Almuerzo

    • 110 g de carne magra de pescado, aves o carnes rojas cocidos
    • un producto con almidón (como las papas)
    • una verdura cocida
    • ensalada
    • 2 tajadas de pan integral
    • 2 cucharadas pequeñas de margarina
    • 1 cucharada grande de gelatina
    • fruta fresca
    • leche
  • Refrigerio de la tarde

    • leche con galletas integrales
  • Cena

    • 110 g de carne cocida de pescado, ave o res
    • un producto con almidón (como las papas)
    • una verdura cocida
    • ensalada
    • 2 panecillos integrales
    • 2 cucharadas grandes de margarina
    • fruta fresca o postre
    • 235 ml de leche
  • Refrigerio de la noche

    • un vaso de leche o un pedazo de fruta
Por lo regular, no hay precauciones contra alimentos específicos.

Si tiene inquietudes con respecto a la dieta o los síntomas, consulte con el médico.

DeLegge MH. Nutrition in gastrointestinal diseases. En: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisenger & Fordtran del gastrointestinales y enfermedades del hígado. 8th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2006: chap 16.

Contenido: 16 de mayo de 2011

Versión del inglés revisada por: Alison Evert, MS, RD, CDE, Nutricionista, Universidad de Washington Centro Médico de Diabetes y Centro de Cuidado, Seattle, Washington. 05/05/11George F. Longstreth, MD, Departamento de Gastroenterología, Kaiser Permanente Medical Care Program, San Diego, California. También se examinó por David Zieve, MD, MHA, Director Médico, ADAM, Inc. Traducido por: DrTango, Inc.

Las enfermedades que afectan al higado podemos clasificarlas en infecciosas y no infecciosas:

A) CAUSAS INFECCIOSAS

I) Hepatitis Bacterianas

II) Clamidiasis (Psitacosis u Ornitosis)

IV) Protozoos

B) CAUSAS NO INFECCIOSAS

I) Hemocromatosis

IV) Aflatoxicosis

PROTECTORES HEPATICOS

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Dificultad para tragar y masticar. Los músculos que se usan para tragar podrían funcionar con menor eficiencia en las etapas tardías de la enfermedad. Los alimentos y la saliva podrían acumularse en la boca y el fondo de la garganta, lo que podría ocasionar ahogo o babeo. A veces, estos problemas también les dificultan obtener una nutrición adecuada a las personas con Parkinson. Los terapeutas del habla y del lenguaje, los terapeutas ocupacionales (que ayudan a las personas a aprender nuevas formas de realizar las actividades de la vida diaria) y los dietistas a menudo pueden ayudar con estos problemas.

Cambios en el habla. Cerca de la mitad de las personas con la enfermedad de Parkinson tiene dificultades para hablar. Estos problemas se suelen caracterizar por hablar en una voz muy bajita o en un tono monótono. Algunas pueden vacilar antes de hablar, arrastrar las palabras o hablar demasiado rápido. Un terapeuta del habla puede ayudar a estas personas a reducir algunos de estos problemas.

Problemas urinarios o de estreñimiento. Algunas personas con la enfermedad de Parkinson pueden tener problemas con la vejiga y el intestino. Estos problemas se deben al funcionamiento incorrecto del sistema nervioso autónomo, que se encarga de regular la actividad del músculo liso. Los medicamentos pueden tratar eficazmente algunos de estos síntomas.

Problemas de la piel. En la enfermedad de Parkinson, la piel de la cara se puede volver grasosa, particularmente la frente y los lados de la nariz. El cuero cabelludo también puede volverse grasoso y producir caspa. En otros casos, la piel puede volverse muy seca. Los tratamientos estándar para los problemas de la piel pueden ayudar.

Problemas para dormir. Los problemas para dormir son comunes en la enfermedad de Parkinson e incluyen dificultad para permanecer dormido por la noche, sueño intranquilo, pesadillas y sueños emotivos y somnolencia o inicio súbito del sueño durante el día. Otro problema común es el trastorno de comportamiento relacionado con el sueño de movimiento ocular rápido (REM, por sus siglas en inglés), en el que las personas realizan o actúan físicamente sus sueños, lo que podría resultar en que se lesionen a sí mismas o a cualquier persona que comparta su cama. Los medicamentos que se usan para tratar la enfermedad de Parkinson pueden contribuir a algunos de estos problemas del sueño. Muchos de estos problemas responden a las terapias específicas.

Demencia u otros problemas cognitivos. Algunas personas con enfermedad de Parkinson pueden presentar problemas en la memoria y pensamiento lento. Los problemas cognitivos se agravan en las etapas tardías de la enfermedad, y se podría hacer un diagnóstico de demencia por enfermedad de Parkinson. Esta demencia puede afectar la memoria, la manera cómo la persona forma su opinión de los demás (juicio social), el lenguaje, el razonamiento u otras habilidades mentales. Actualmente no hay manera de detener este tipo de demencia, pero los medicamentos como la rivastigmina, el donepezil o la memantina podrían ayudar. Los medicamentos que se usan para tratar los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson pueden causar confusión y alucinaciones.

Hipotensión ortostática. La hipotensión ortostática es una caída súbita de la presión arterial que se produce cuando una persona se pone de pie de una posición acostada o sentada. Puede causar vértigo, mareos y, en casos extremos, pérdida del equilibrio o desmayo. Los estudios han sugerido que en la enfermedad de Parkinson, este problema se produce por una pérdida de las terminaciones nerviosas en el sistema nervioso simpático que controla la frecuencia cardiaca, la presión arterial y otras funciones automáticas del cuerpo. Los medicamentos que se emplean para tratar la enfermedad de Parkinson también pueden contribuir a este síntoma. La hipotensión ortostática puede mejorar si se aumenta la ingesta de sal. Los médicos que tratan el trastorno pueden reducir la dosis del medicamento para la hipertensión o recetar medicamentos como la fludrocortisona.

Calambres musculares y distonía. La rigidez y falta de movimiento normal asociados con la enfermedad de Parkinson a menudo causan calambres musculares, especialmente en las piernas y los dedos de los pies. Los masajes, las elongaciones y aplicar calor pueden ayudar con estos calambres. La enfermedad de Parkinson también puede asociarse con distonía, es decir, con contracciones musculares sostenidas que causan posiciones forzadas o retorcidas. Las fluctuaciones en el nivel de dopamina en el cuerpo a menudo son la causa de la distonía en la enfermedad de Parkinson. Las estrategias para controlar la enfermedad pueden involucrar el ajuste de los medicamentos.

Fatiga y pérdida de energía. Muchas personas con la enfermedad de Parkinson a menudo sienten fatiga, especialmente al final del día. La fatiga puede estar asociada con depresión o los trastornos del sueño, pero también puede ser el resultado del estrés muscular o de hacer demasiada actividad cuando la persona se siente bien. La fatiga también puede deberse a la acinesia, es decir, los problemas para iniciar o realizar un movimiento. El ejercicio, los buenos hábitos del sueño, el mantenerse mentalmente activo y el no hacer demasiadas actividades en un período corto de tiempo pueden ayudar a aliviar la fatiga.

Disfunción sexual. La enfermedad de Parkinson puede causar disfunción sexual debido a sus efectos sobre las señales nerviosas del cerebro. La depresión relacionada con la enfermedad de Parkinson o el uso de ciertos medicamentos también pueden causar disminución del deseo sexual y otros problemas. Las personas deben consultar estos temas con el médico porque es posible tratarlos.

Las alucinaciones, los delirios y otros síntomas psicóticos pueden ser causados ​​por los medicamentos recetados para la enfermedad de Parkinson. Si se presentan alucinaciones, tal vez sea necesario reducir la dosis o cambiar los medicamentos. Si estas medidas no son eficaces, algunas veces los médicos recetan medicamentos llamados antipsicóticos atípicos, que incluyen la clozapina y la quetiapina. Mientras tanto, l os medicamentos antipsicóticos típicos, que incluyen el haloperidol, empeoran los síntomas motores de Parkinson y no se deben usar.

Una gran variedad de trastornos puede causar síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson. Se dice que las personas con síntomas similares a los de Parkinson pero que se deben a otras causas tienen parkinsonismo. Algunos de estos trastornos incluyen:

Atrofia multisistémica. La atrofia multisistémica se refiere a un grupo de trastornos progresivos lentos que afecta los sistemas nerviosos central y autónomo. En este trastorno, la proteína alfa-sinucleína forma agregados nocivos filamentosos en las células de apoyo en el cerebro conocidos como oligodendrogliales. La atrofia multisistémica puede tener síntomas parecidos a los de la enfermedad de Parkinson. También puede adoptar una forma que principalmente produce mala coordinación y habla arrastrada, o puede tener una mezcla de estos síntomas. Otros síntomas pueden incluir dificultad para tragar, impotencia masculina, estreñimiento y dificultad para orinar. Este trastorno, anteriormente conocido como síndrome de Shy-Drager, se refiere a la atrofia multisistémica con hipotensión ortostática prominente, una caída de la presión arterial cada vez que la persona se pone de pie. La atrofia multisistémica con síntomas parkinsonianos a veces se denomina degeneración estriatonigral, mientras que la atrofia multisistémica con mala coordinación y habla arrastrada a veces se denomina atrofia olivopontocerebelar. Desafortunadamente, muchos de los síntomas de la atrofia multisistémica o bien no responden a los medicamentos para la enfermedad de Parkinson o la respuesta es mínima o de corta duración.

Demencia con cuerpos de Lewy. La demencia con cuerpos de Lewy se refiere a un trastorno neurodegenerativo asociado con los mismos depósitos anormales de proteínas (cuerpos de Lewy) que se encuentran en la enfermedad de Parkinson, pero en áreas más extensas de todo el cerebro. Los síntomas pueden variar desde síntomas parkinsonianos tradicionales como bradicinesia, rigidez, temblor y marcha arrastrada, hasta síntomas similares a los de la enfermedad de Alzheimer (pérdida de memoria, falta de criterio y confusión). Estos síntomas pueden aparecer y desaparecer o fluctuar dramáticamente. Las alucinaciones visuales son por lo general uno de los primeros síntomas y las personas pueden sufrir otras perturbaciones psiquiátricas como delirios y depresión. Los problemas cognitivos también ocurren temprano en el curso de la enfermedad. La levodopa y otros medicamentos antiparkinsonianos que ayudan con los síntomas motores de la demencia con cuerpos de Lewy, pueden empeorar las alucinaciones y los delirios, y las personas afectadas tal vez necesiten tratamiento con medicamentos antipsicóticos atípicos.

Parálisis supranuclear progresiva. La parálisis supranuclear progresiva es un trastorno cerebral progresivo y raro que causa problemas con el control de la marcha y el equilibrio. Los síntomas de la parálisis supranuclear progresiva son causados por un deterioro gradual de las células cerebrales en el tronco encefálico. Las personas a menudo tienden a sufrir caídas muy temprano en el curso de este trastorno. Uno de los rasgos característicos de la enfermedad es la incapacidad para mover los ojos correctamente, lo que algunas personas describen como tener la visión borrosa. Las personas con parálisis supranuclear progresiva a menudo muestran alteraciones del ánimo y del comportamiento, incluso depresión y apatía, así como una demencia leve. A menudo se diagnostica equivocadamente debido a que algunos de sus síntomas son muy parecidos a los de la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos cerebrales. Generalmente los síntomas de la parálisis supranuclear progresiva no responden a los medicamentos o la respuesta es mínima y de corta duración. La parálisis supranuclear progresiva se caracteriza por agregados o depósitos de una proteína llamada tau.

Degeneración corticobasal. La degeneración corticobasal se debe a la atrofia de varias áreas cerebrales, entre ellas, la corteza cerebral y los ganglios basales. Los síntomas iniciales pueden aparecer en un lado del cuerpo, pero con el tiempo el trastorno afecta ambos lados. Los síntomas son similares a algunos que se presentan con la enfermedad de Parkinson, incluyendo la rigidez, el deterioro del equilibrio y los problemas de coordinación. A menudo aparece la distonía en un solo lado del cuerpo. Otros síntomas pueden incluir deterioros cognitivos y visuales-espaciales, apraxia (pérdida de la capacidad de hacer movimientos familiares y deliberados), habla vacilante y entrecortada, mioclono (espasmos musculares) y disfagia (dificultad para tragar). A diferencia de la enfermedad de Parkinson, este trastorno por lo general no responde a los medicamentos. Al igual que en la parálisis supranuclear progresiva, esta enfermedad también se caracteriza por depósitos de la proteína tau.

A varias enfermedades, como la atrofia multisistémica, la degeneración corticobasal y la parálisis supranuclear progresiva, se les conoce a veces como enfermedades "Parkinson-plus" porque tienen los síntomas de la enfermedad de Parkinson más características adicionales.

Parkinsonismo resultante de trastornos neurológicos

Parkinsonismo arteriosclerótico. A veces conocido como pseudoparkinsonismo, parkinsonismo vascular o parkinsonismo aterosclerótico, el parkinsonismo arterioesclerótico es el resultado de daño en el cerebro debido a varios accidentes cerebrovasculares. El temblor es raro en este tipo de parkinsonismo mientras que la demencia y la dificultad con la marcha son comunes. Los medicamentos contra la enfermedad de Parkinson brindan poca ayuda a las personas con esta forma de parkinsonismo.

Parkinsonismo postraumático. También conocido como encefalopatía postraumática o “síndrome del boxeador golpeado", los síntomas parkinsonianos suelen presentarse después de una grave lesión craneana o trauma craneal frecuente relacionado con el boxeo y otras actividades. Este tipo de trauma también puede causar una forma de demencia conocida como encefalopatía traumática crónica.

Temblor esencial. A veces conocido como temblor esencial benigno o temblor familiar, es una afección común que tiende a ser hereditaria y evoluciona lentamente con el tiempo. Generalmente el temblor es igual en ambas manos y aumenta al moverlas. El temblor puede involucrar la cabeza pero generalmente no afecta las piernas. El temblor esencial no es lo mismo que la enfermedad de Parkinson, y generalmente no lleva a ella, aunque en algunos casos las dos afecciones se pueden superponer en una persona. Las personas con temblor esencial no tienen otras características parkinsonianas. El temblor esencial no responde a la levodopa o a la mayoría de otros medicamentos para la enfermedad de Parkinson, pero puede tratarse con otros medicamentos.

Hidrocefalia de presión normal. La hidrocefalia de presión normal es un aumento anormal del líquido cefalorraquídeo en los ventrículos o cavidades del cerebro. Esto hace que los ventrículos aumenten de tamaño, oprimiendo el cerebro. Los síntomas de la hidrocefalia de presión normal incluyen problemas para caminar, pérdida del control de la vejiga, lo que lleva a la micción frecuente o incontinencia, y deterioro mental y demencia progresivos. La persona también puede presentar una desaceleración general del movimiento o quejarse de que siente los pies "trabados”. Estos síntomas se pueden confundir a veces con la enfermedad de Parkinson, pero no responden a los medicamentos para la enfermedad de Parkinson. Las exploraciones cerebrales, el monitoreo de la presión intracraneal y otras pruebas pueden ayudar a diagnosticar la hidrocefalia de presión normal. Este trastorno a veces se puede tratar con la implantación quirúrgica de una derivación del líquido cefalorraquídeo que drena el exceso de este líquido al abdomen, donde es absorbido.

Parkinsonismo que acompaña a otras afecciones. Los síntomas parkinsonianos se presentan en personas con otros trastornos neurológicos claramente diferentes, como la enfermedad de Wilson, la enfermedad de Huntington, la enfermedad de Alzheimer, las ataxias espinocerebelares y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Cada uno de estos trastornos tiene características específicas que ayudan a distinguirlos de la enfermedad de Parkinson.

Parkinsonismo postencefalítico. Justo después de la Primera Guerra Mundial, la encefalitis letárgica, una enfermedad causada por un virus, atacó a casi 5 millones de personas en todo el mundo para luego desaparecer abruptamente en la década de los veinte. Conocida en los Estados Unidos como la enfermedad del sueño, la encefalitis letárgica mató a la tercera parte de sus víctimas y produjo el parkinsonismo postencefalítico en muchas otras. Esto dio como resultado un trastorno del movimiento que en ciertos casos apareció años después de la enfermedad inicial. (En 1973, el neurólogo Oliver Sacks publicó Awakenings, un relato de su trabajo al final de la década de los sesenta con pacientes postencefalíticos sobrevivientes en un hospital de Nueva York. Usando el entonces medicamento experimental levodopa, el Dr. Sacks fue capaz de "despertar" temporalmente a estas personas de su estado estatuario.) En casos raros, otras infecciones virales, incluyendo la encefalomielitis equina occidental, la encefalomielitis equina oriental y la encefalitis B japonesa, han causado síntomas parkinsonianos.

Parkinsonismo inducido por medicamentos. Una forma reversible de parkinsonismo que a veces resulta del uso de ciertos medicamentos, tales como la clorpromazina y el haloperidol, que normalmente se recetan para pacientes con trastornos psiquiátricos. Algunos medicamentos usados para los trastornos estomacales (metoclopramida), la presión arterial alta (reserpina) y otros como el valproato pueden causar temblor y bradicinesia. Por lo general, si se suspenden los medicamentos o se reducen las dosis, los síntomas desaparecen.

Parkinsonismo inducido por toxinas. Algunas toxinas pueden causar parkinsonismo por diversos mecanismos. El producto químico MPTP también causa una forma permanente de parkinsonismo que se asemeja bastante a la enfermedad de Parkinson. Los investigadores descubrieron esta reacción en la década de los ochenta cuando los adictos a la heroína en California que habían tomado una droga ilícita contaminada con MPTP comenzaron a presentar síntomas graves de parkinsonismo. Este descubrimiento, que demostró que una sustancia tóxica podría dañar el cerebro y producir síntomas parkinsonianos, logró un avance espectacular en la investigación de la enfermedad de Parkinson.

Complejo parkinsoniano-demencia de Guam. Esta enfermedad se produce entre las poblaciones Chamorro de Guam y las Islas Mariana y puede estar acompañada por una enfermedad de la neurona motriz que se asemeja a la esclerosis lateral amiotrófica (también conocida como enfermedad de Lou Gehrig). El curso de la enfermedad es rápido y la muerte suele ocurrir en 5 años.

Actualmente no existen pruebas de sangre o de laboratorio que diagnostiquen la enfermedad de Parkinson esporádica. Por ello, el diagnóstico se basa en la historia clínica y en un examen neurológico. En algunos casos, la enfermedad de Parkinson puede ser difícil de diagnosticar con precisión al inicio de la enfermedad. Los signos y síntomas tempranos de la enfermedad de Parkinson a veces se pueden descartar como los efectos del envejecimiento normal. A veces los médicos piden estudios de imágenes cerebrales o pruebas de laboratorio con el fin de descartar otros trastornos. Sin embargo, las exploraciones cerebrales por tomografía computarizada e imágenes por resonancia magnética de las personas con la enfermedad de Parkinson generalmente parecen normales. Ya que muchas otras enfermedades tienen características similares pero requieren tratamientos diferentes, es fundamental hacer un diagnóstico preciso para que las personas puedan recibir el tratamiento adecuado.

La expectativa de vida promedio de una persona con Parkinson generalmente es la misma que para las personas que no padecen la enfermedad. Afortunadamente, hay muchas opciones de tratamiento disponibles. Sin embargo, en las etapas tardías, la enfermedad de Parkinson puede ya no responder a los medicamentos y puede llegar a asociarse con complicaciones graves como la asfixia, la neumonía y las caídas.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno que progresa lentamente. No es posible predecir qué curso tomará la enfermedad en cada persona. Una escala comúnmente utilizada por los neurólogos para describir cómo han avanzado los síntomas de la enfermedad en un paciente es la escala de Hoehn y Yahr.

Etapas de la enfermedad de Parkinson de la escala de Hoehn y Yahr

Etapa uno: Síntomas solamente en un lado del cuerpo.

Etapa dos: Síntomas en ambos lados del cuerpo. Sin deterioro del equilibrio.

Etapa tres: Deterioro del equilibrio. Enfermedad leve a moderada. Independiente físicamente.

Etapa cuatro: Incapacidad grave, pero aún es capaz de caminar o estar de pie sin ayuda.

Etapa cinco: En silla de ruedas o en la cama a menos que reciba ayuda.

Otra escala que se emplea comúnmente es la Escala Unificada de Valoración de la Enfermedad de Parkinson de la Sociedad de Trastornos del Movimiento (MDS-UPDRS, por sus siglas en inglés). Esta escala de cuatro partes mide el movimiento motor en la enfermedad de Parkinson: experiencias no motrices de la vida diaria, experiencias motrices de la vida diaria, evaluación motriz y complicaciones motrices. Tanto la escala de Hoehn y Yahr como la de MDS-UPDRS se usan para medir cómo están las personas y evaluar la respuesta a los tratamientos.

El hígado se encarga de limpiar tu cuerpo de las toxinas, pero un hígado enfermo no puede hacer esa limpieza. El exceso de toxinas es causa de fatiga crónica, además de malestar general (1).

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Debes estar alerta cuando las náuseas y la falta de apetito se prolongan por varios días, pues es común que se presenten cuando hay infecciones virales o bacterianas de hígado.

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El hígado se encuentra localizado en la parte superior derecha del abdomen, justo debajo del pulmón del mismo lado. El dolor en esa área o alrededor de ella sugiere fuertemente un problema de hígado.

El hígado produce una proteína llamada albúmina que se encarga de mantener la sangre dentro de las venas. Cuando no hay producción adecuada de albúmina, el líquido de la sangre se “escapa” y produce la inflamación, primero de tobillos y piernas y, en casos más serios, de abdomen, lo que también se conoce como líquido de ascitis (2).

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La ictericia es la coloración amarillenta de piel y mucosas, incluida la esclerótica, lo cual se relaciona con enfermedad del hígado.

La bilirrubina, al no ser procesada en forma normal, permanece en la sangre; esa elevación de los niveles de bilirrubina es lo que causa ictericia.

Siempre hay mal olor corporal, debido a las bacterias que habitan dentro y fuera de nosotros. Un excesivo mal olor o intenso mal aliento puede indicar problemas hepáticos.

Por causas desconocidas se desarrollan alergias cuando hay enfermedad del hígado. Si de repente eres alérgico a algo que anteriormente no te causaba daño es una señal de alerta.

Un hígado enfermo no elimina correctamente las toxinas, éstas se acumulan en la sangre y causan comezón generalizada de moderada a intensa, que no desaparece con ningún remedio.

Conocidas como telangiectasias, son ramificaciones de venas superficiales pequeñas, presentes en problemas de cirrosis, pero también en otras condiciones no graves.

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Es el crecimiento de las glándulas mamarias en los hombres y se da cuando existe enfermedad crónica del hígado. En esta enfermedad hay un aumento en la producción de hormonas femeninas, causando crecimiento mamario en hombres.

La atrofia testicular (que es la disminución del tamaño de los testículos) y la disfunción eréctil son síntomas de daño hepático, usualmente causado por ingestión de bebidas alcohólicas en exceso.

Un mal funcionamiento del hígado te causa manchas oscuras en la piel, porque las toxinas no eliminadas por el hígado se van a otros órganos, incluyendo la piel, provocando cambios en la coloración.

La dificultad del hígado para eliminar toxinas afecta también al sistema nervioso. Esto sucede cuando hay hígado graso, cirrosis, hepatitis por alcohol y hepatitis tóxica.

La sangre necesita seguir circulando aun cuando haya daño en el hígado, por eso busca otras venas por las que pueda circular a todo el cuerpo. Las venas colaterales, no acostumbradas a tener sobrecarga de trabajo, se dilatan y causan problemas circulatorios.

Entre ellas, las venas esofágicas se hacen varicosas, siendo en etapas avanzadas cuando puede haber vómito con sangre al romperse la frágil pared de estas venas. Resulta fatal en un porcentaje alto porque produce hemorragia abundante (3).

Cuando hay un mal funcionamiento del hígado, disminuye la producción de proteínas en la sangre que ayudan a la coagulación, lo que causa presencia de moretones y sangrado nasal sin causa aparente.

Los síntomas comunes de enfermedades del hígado son muy específicos, teniendo uno o más síntomas debes acudir de forma inmediata a hacerte un chequeo médico.

Los síntomas no comunes son confusos, ya que hay muchas otras enfermedades que también pueden presentar los mismos síntomas. Tienes que poner mucha atención a cualquier cambio que tengas en tu organismo y consultar a tu médico.

Mientras más rápido detectes una enfermedad del hígado, mejor será el pronóstico y la recuperación en la mayoría de los casos.

En el artículo de hoy, vamos a hablar del hígado graso, o, como se le conoce en el ámbito sanitario, de la esteatosis hepática. Como verás, se trata de una enfermedad benigna del hígado, y aquí tienes toda la información que necesitas para conocerla en profundidad.

En primer lugar, ya que vamos a hablar del hígado graso, conviene que entendamos bien qué es y por qué sucede. Después, podremos pasar a hablar de cuáles son sus causas, sus síntomas, y los tratamientos más habituales para resolver los problemas asociados.

El hígado graso es una enfermedad hepática que, generalmente, es benigna. Esta enfermedad se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas. En muchas ocasiones, se relaciona el hígado graso con la cirrosis, y se tiende a pensar que la esteatosis hepática se debe a un consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, es importante mencionar que esto no siempre es así.

Dentro de la esteatosis hepática, existe tanto la esteatosis hepática alcohólica como la no alcohólica. Como puedes imaginar, en el primer caso, se debe a un consumo excesivo de alcohol, pero, en el segundo caso, se produce por otras razones.

Con lo que sí está bastante relacionada, es con el sobrepeso, por lo que, si tienes sobrepeso y notas alguno de los síntomas propios del hígado graso (que mencionaremos después), deberías tener cuidado.

Hay que mencionar, no obstante, que en muchas personas se da la estatosis hepática no alcohólica, y éstas no presentan ningún tipo de síntoma o problema. Depende de cada cuerpo y de cada persona.

Sin embargo, es importante hacerse chequeos, porque el hígado graso puede evolucionar en esteatohepatitis, insuficiencia hepática o, incluso, cáncer. Por lo tanto, hay que tener cuidado, pese a que no tengamos síntomas ni problemas relacionados.

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Vacunarse es la mejor manera de reducir su riesgo de infectarse por hepatitis B. Hay una vacuna segura y efectiva que se aplica en tres dosis, forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y desde el año 2003 es obligatoria en los niños/as y a los 11 años para quienes no recibieron la vacuna al momento de nacer. Desde 2012 está disponible de forma gratuita para toda la población en los vacunatorios de todo el país.

Recordá que es importante que uses el preservativo desde el comienzo de todas tus relaciones
sexuales para prevenir el VIH y otras ITS( como la Hepatitis B).
Además podés prevenirlas si no compartís agujas o elementos cortopunzantes, y exigiendo
el uso de materiales descartables o esterilizados al hacerte tatuajes, piercings o implantes.
Por último, si estás embarazada pedile a tu médico que te haga los estudios necesarios para
que te detecte si tenés Hepatitis B a fin de que tome los recaudos necesarios para evitar
que se la contagies a tu bebé.

La Hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus de hepatitis C. Afecta directamente al hígado y puede causar daño al órgano y, en algunos casos, puede ocasionar la muerte.

Cuando una persona se infecta puede desarrollar una infección aguda que puede variar en gravedad desde una enfermedad muy leve con pocos o ningún síntoma hasta una afección grave que requiere hospitalización.

La hepatitis C aguda es una enfermedad que ocurre dentro de los primeros seis meses después que la persona quedó expuesta al virus. Aproximadamente el 75% al 85% de las personas que se infectan por el virus de la hepatitis C desarrollan una infección "crónica" o de por vida.

La hepatitis C crónica es una enfermedad que ocurre cuando el virus permanece en el cuerpo de la persona, posterior al cuadro de hepatitis C aguda. Con el tiempo, puede provocar problemas hepáticos graves incluyendo daños al hígado, cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

La mayoría de las personas infectadas no tienen ningún síntoma o sólo tienen síntomas leves. Si los síntomas se presentan con una infección aguda, pueden aparecer en un plazo de dos semanas a seis meses después de la exposición. Los síntomas de la hepatitis C crónica pueden tardar hasta 30 años en desarrollarse. El daño al hígado puede ocurrir de manera silenciosa durante este tiempo. Cuando los síntomas aparecen, con frecuencia son un signo de enfermedad avanzada del hígado. Los síntomas tanto de la hepatitis C aguda como de la crónica pueden incluir:

Materia fecal de color más claro

Ojos y piel amarillos (ictericia)

Dolor del lado derecho del abdomen superior que puede irradiarse a la espalda

La hepatitis C se transmite fundamentalmente por el contacto con la sangre de una persona infectada. Por esto es importante no compartir jeringas, canutos o elementos cortopunzantes. Se debe exigir el uso de materiales esterilizados a la hora de hacerse un tatuaje o piercing.

También se transmite por vía sexual (vaginal, oral o anal), aunque es de muy baja incidencia.

Una madre que tiene hepatitis C puede transmitir la infección a sus hijos durante el embarazo y/o parto.

La hepatitis C se diagnostica por un análisis de sangre que detecta tanto la presencia del anticuerpo y como del virus mismo. No es un análisis de rutina, tenés que pedirle la prueba específica a tu médico.

Debido a que la hepatitis C aguda rara vez provoca síntomas, con frecuencia no es diagnosticada y, por lo tanto, tampoco es tratada. Cuando es diagnosticada, los médicos recomiendan descanso, una nutrición adecuada, líquidos y medicamentos antivirales en algunos casos. Las personas con hepatitis C crónica deben ser evaluadas por un médico especialista con regularidad en busca de signos de enfermedad del hígado. Aunque una persona no tenga síntomas o no se sienta enferma, el hígado igual podría resultar dañado. Existen medicamentos antivirales que pueden utilizarse para tratar a personas con hepatitis C crónica. Para muchos, el tratamiento puede tener éxito y puede ser curada.

Las personas con hepatitis C crónica deben consultar al médico con regularidad. También deben consultar a un profesional antes de tomar cualquier medicamento con receta o de venta libre (incluyendo suplementos a base de hierbas o vitaminas), ya que pueden ser dañinos para el hígado. Las personas con hepatitis C crónica también deben evitar beber alcohol debido a que puede acelerar el daño al hígado.

No hay una vacuna disponible actualmente para prevenir la hepatitis C.

Para reducir el riesgo de quedar expuesto el virus de la hepatitis C:

Evitá compartir agujas, canutos o elementos cortopunzantes

Usá preservativo desde el principio en todas tus relaciones sexuales (anales, orales y vaginales)

Exigí el uso de materiales esterilizados si vas a hacerte un tatuaje o piercing.

  • de alcohol a largo plazo el abuso

Otras causas de cirrosis pueden ser:

  • La hepatitis B
  • Medicamentos
  • El metabolismo de (hierro y cobre hemocromatosis y Enfermedad de Wilson)

  • Palidez o color de las heces de color arcilla
  • Debilidad
  • amarilla de la piel y / o los ojos (ictericia)

  • El exceso de tejido mamario
  • palmas de las manos rojas
  • venas dilatadas en la pared abdominal
  • piel y ojos amarillentos (ictericia)

  • La anemia

  • Ultrasonido del abdomen

Todos los pacientes con cirrosis pueden beneficiarse de ciertos cambios en el estilo de vida, incluyendo:

  • Deja de tomar alcohol.
  • Limitar la sal en su dieta.
  • Una dieta nutritiva.

Otras opciones de tratamiento disponibles para las complicaciones de la cirrosis:

  • La endoscopia superior

El síndrome de Gilbert es un trastorno hepático leve común en el que el hígado no procesa correctamente una sustancia llamada bilirrubina. La bilirrubina es producida por la descomposición de los glóbulos rojos.

El síndrome de Gilbert es causado por una mutación genética hereditaria. Uno nace con el síndrome de Gilbert, a pesar de que a menudo pasa sin descubrir por muchos años.

El síndrome de Gilbert es a menudo descubierto por accidente, como cuando tienes un examen de sangre que muestra niveles elevados de bilirrubina. El síndrome de Gilbert generalmente no requiere tratamiento y no causa complicaciones graves.

El síndrome de Gilbert también se conoce como disfunción hepática constitucional, bilirrubinemia benigna no conjugada y la ictericia no hemolítica familiar.

El síndrome de Gilbert no suele causar signos y síntomas. Si el síndrome de Gilbert hace que el nivel de bilirrubina en la sangre aumente lo suficiente, puede experimentar:

  • Un tinte amarillento en la piel y la esclerótica de los ojos (ictericia)
  • El dolor abdominal
  • fatiga
  • debilidad

Haga una cita con su médico si experimenta cualquier signo o síntoma que le preocupe. Los signos y síntomas tales como ictericia, dolor abdominal y fatiga tienen muchas causas posibles.

El síndrome de Gilbert generalmente no causa signos o síntomas, por lo que no se dan cuenta que tienen la enfermedad hasta que una prueba de sangre para alguna otra enfermedad o condición muestra un elevado nivel de bilirrubina. Si esto ocurre, discutir los resultados con su médico.

El síndrome de Gilbert es causado por un gen anormal que se hereda de sus padres. El gen controla una enzima que ayuda a descomponer la bilirrubina en el hígado. Con un gen ineficaz, cantidades excesivas de bilirrubina que se acumulan en su sangre.

La bilirrubina es un pigmento amarillento que se hizo cuando el cuerpo descompone los glóbulos rojos viejos. La bilirrubina viaja a través del torrente sanguíneo hasta el hígado. Normalmente, una enzima en las células del hígado descompone la bilirrubina y lo elimina de la circulación sanguínea. La bilirrubina pasa del hígado a los intestinos con la bilis. Es entonces excreta en las heces. Una pequeña cantidad de bilirrubina permanece en la sangre.

El gen anormal que causa el síndrome de Gilbert es común. Muchas personas son portadoras de una copia de este gen anormal. Dos copias anormales son necesarios para causar el síndrome de Gilbert. Si dos personas que cada uno de llevar una copia del gen anormal tiene un hijo, pueden pasar a lo largo del defecto genético que causa el síndrome de Gilbert.

  • Cidofovir, Foscarnet y Ganciclovir: todos usados para el tratamiento del citomegalovirus.

  • Interferon alfa: usado en el tratamiento de la hepatitis B y C.

  • Rifampicina y Ribafutina: usados en el tratamiento de la tuberculosis.

  • Fluconazol, Ketoconazol e Itraconazol: usados en el tratamiento de los hongos.

  • Antibióticos: usados para tratar o prevenir infecciones.

  • Analgésicos con codeína: usados para el dolor.

  • Quimioterapia: usada para tratar diferentes tipos de cáncer.
  • Evita comidas picantes y grasosas.

  • Evita irritantes gástricos como la cafeína, el alcohol y el tabaco.

  • Toma los alimentos en pequeñas porciones de 4 a 5 veces al día, en lugar de comer dos o tres comidas completas cada día.

  • Come despacio y bebe las bebidas lentamente.

  • Puedes chupar hielo o jugo de fruta congelado.

  • Come sentado y trata de no hacerlo en la cama, pues el estar acostado te facilitaría el vómito.

  • Mantén fresca la temperatura de tu casa; esto te ayudará a sentirte relajada/o y podrás controlar mejor las náuseas.

  • Bebe líquidos ligeros, como jugos de frutas, caldos, bebidas tónicas y energéticas; evita los cítricos si presentas diarreas, pues pueden aumentarlas.

  • Aspira el olor de un limón cortado; esto puede aliviar las náuseas.

  • Mantén galletas saladas cerca de la cama y cómete algunas antes de levantarte, si es que estás presentando náuseas matutinas; esto puede ayudarte.

  • Come comidas ricas en fibras solubles, como la crema de avena, trigo, arroz blanco, pastas, papas sin cáscara, guineos o bananas, peras y manzanas peladas o en compota.

  • Evita las comidas ricas en fibras insolubles, como los frijoles, frutas deshidratadas, maíz, arroz integral, pues pueden empeorar las diarreas.
  • Si tienes vómitos y diarreas intensas o con mucha duración, debes de estar atento/a a los signos de deshidratación (sed, fatiga, ansiedad o irritación, orinas de un color amarillo oscuro y con poca cantidad, ojos hundidos, fiebre, piel seca, latidos del corazón rápidos) pues en esta situación el tratamiento médico debe ser inmediato.

  • Rebetal (ribavirin): usado en el tratamiento de la hepatitis C

  • Pentamidina: usado en el tratamiento del PCP
  • pueden causar daño o inflamación en el páncreas, conocido como pancreatitis, la cual se caracteriza por dolor abdominal, náuseas, vómitos y piel amarillenta. Ante la presencia de estos síntomas, acude rápidamente a tu médico.

    Debido a que en sus inicios el daño del hígado no se manifiesta necesariamente con malestar físico, es necesario que se mantenga la observación médica, con chequeos periódicos de las enzimas hepáticas (del hígado) en la sangre, ya que el aumento de éstas va a constituir la primera manifestación de este daño. En fases más avanzadas, la piel y las mucosas pueden tornarse amarillentas, y puede haber un daño hepático crónico por hepatitis tóxica. Esta condición por lo general es irreversible.

  • Evita las bebidas alcohólicas

  • Evita alimentos procesados y altos en grasa, pues los niveles altos de colesterol provocan una condición conocida como hígado graso, dada por el depósito de grasas en el hígado. De no ser tratada puede convertirse en una cirrosis o en cáncer hepático.

  • Evita infectarte con los virus de las hepatitis A y B, poniéndote las vacunas.
  • Dentro de los muchos síntomas asociados al VIH/SIDA y su tratamiento, la neuropatía periférica (NP) puede ser uno de los más dolorosos y debilitantes. Se calcula que alrededor del 30% de las personas seropositivas padecen NP en algún momento durante el curso de la enfermedad. Ésta suele aparecer por efectos del propio virus en las neuronas, la actividad del sistema inmunológico asociado al VIH, lesiones nerviosas a consecuencia de enfermedades oportunistas, o por medicamentos para tratar la enfermedad.

  • dapsona: usado para prevenir y tratar la pulmonía por pneumocystis carinii (PCP).

  • isoniazida: para la tuberculosis.

  • etambutol: para el tratamiento del complejo por mycobacterium avium y la tuberculosis.

  • metronidazol: para tratar los parásitos gastrointestinales y distintas infecciones por hongos y bacterias.

  • talidomina: para tratar el desgaste y las úlceras bucales.

  • disulfiran: para prevenir el abuso del alcohol.

  • vincristina: usada para el tratamiento de cánceres como el sarcoma de Kaposi y el linfoma.
  • Los síntomas presentes en esta enfermedad están relacionados con sensaciones de ardor, escozor, rigidez, hormigueo, pinchazos, calambres, dolor o entumecimiento de los pies y las manos, comenzando generalmente por los dedos. Estos síntomas pueden ser ligeros o lo suficientemente severos como para impedir el caminar.

  • Evita los calcetines, medias, zapatos o guantes apretados.

  • Además es posible que otras enfermedades no hepáticas arrojen en los análisis de sangre una elevada cantidad de transaminasas, particularmente de la AST. Entre ellas podemos mencionar procesos musculares como distrofias, polimiositis o traumatismos. Incluso un proceso gripal, pueden llegar a producir elevaciones transitorias de las transaminasas.

    Si te detectan que tienes las transaminasas altas, quizás el médico te de como opción el bajarlas y para ello será necesario una depuración del hígado, al menos, una vez al año, de manera que este órgano pueda funcionar correctamente.

    Al margen de esa depuración podemos hacer lo siguiente:

    • No comer alimentos grasos o procesados, así como los azucarados y salados. La dieta es de lo más importante en nuestra salud y no solo en el caso que nos ocupa. Es importante, pues, que busques información sobre las raciones de frutas y verduras que debes consumir a diario y te hagas una dieta personalizada en la que se incluyan todos los alimentos. En cualquier caso, también puedes acudir a un nutricionista para que te haga una dieta adecuada para ti. De este modo, puedes estar seguro que tendrás todos los nutrientes que necesitas y tendrás un completo menú para cocinar cada día.
    • Evita las bebidas alcohólicas y el consumo de tabaco. Estas sustancias no son simples de procesar para el hígado, lo que no te ayudarán en nada a acabar con este problema.
    • Es bueno que tomes líquido en abundancia y sobretodo agua con la que podrás ayudar que el hígado metabolice y elimine mejor las grasas. También hay ciertas infusiones que te darán el aporte de agua que necesitas a la vez que te permitirá depurar y limpiar tu organismo. En una herbolaria te dirán cuáles son las mejores para ello, las veces que las debes tomar cada día y la manera en la que las debes preparar.
    • Es bueno que comas frutas, aunque debes evitar las que tengan contenidos de ácidos orgánicos como las fresas, sandía y melón. Sin embargo, las frutas y las verduras actúan como un gran depurador para el organismo, lo que ayudará a trabajar mejor tu hígado. También debes tener en cuenta las verduras y las hortalizas en una dieta saludable como hemos dicho.
    • Puedes depurar el hígado tomando algunas infusiones como la de diente de león o comiendo alimentos como la alcachofa.
    • La plantas medicinales también pueden ayudar a bajar las transaminasas. En el mundo de la fitoterapia podemos encontrar numerosos productos como la Celidonia, el Cardo Mariano (Silybum marianum), el Desmodium (desmodium adscendens), el Boldo o el Rábano negro. Todos ellos ayudan a combatir los síntomas de unas transaminasas altas a base de infusiones.
    • Se recomienda descansar al menos 8 horas al día, evitando además el estrés, la ansiedad y el ejercicio intenso en la medida de lo posible. En el caso de ser una persona que tengas un ritmo de vida muy estresante debes empezar a poner solución a ello por tu propia salud. Es importante que busques la manera de acabar con el insomnio, si lo padeces, así como hacer deporte y meditación, yoga o pilates para acabar con el estrés. Es importante también que consigas unas horas al día para dedicarte a tí mismo.
    • La Oligoterapia es una alternativa bastante extendida durante la última década. Se trata de una técnica que utiliza los minerales presentes en nuestro organismo para ayudar a reducir muchos problemas del metabolismo. En este caso, será esencial que te pongas en manos de un experto para que te indique cuáles son los minerales que debes usar en tu caso, ya que no podemos hacerlos libremente y sin el control adecuado.
    • Cuidado con los medicamentos de venta libre: los medicamentos de venta libre pueden ser un peligro para el hígado, por lo que es importante que pongas en conocimiento de tu médico o farmacéutico todos los medicamentos que estés tomando.
    • Controla el peso: la pérdida de peso puede ayudarnos mucho a bajar estos niveles, por lo que será esencial una buena dieta pero siempre en manos de profesionales de la salud.

    Como puedes ver, en realidad bajar los niveles de las transaminasas no es tan complicado como parece siempre que tengamos voluntad en ello. Además, recuerda que hacer ejercicio moderado también te irá muy bien para bajar estos niveles a la vez que te ayudará en todo lo relacionado con la salud. Una vida sedentaria es lo peor que podemos darle a nuestro organismo y, si quieres evitar problemas como del que hablamos o muchos otros problemas de salud, es recomendable que lleves una vida activa y comas bien. Lo mismo debemos decir en el caso de los niños: estamos en una sociedad en la que los niños cada vez son más sedentarios, lo que hace que sean mucho más propensos a padecer ciertos problemas de salud. Es por ello que, además de hacer que tu hijo tenga una buena dieta y equilibrada, te preocupes de que haga mucho ejercicio.

    Los valores o rangos de aspartato transaminasa (AST) más habituales en hombres son de 8 a 40 unidades por litro. En la mujer es de 6 a 34 U/L. En cambio, los valores más habituales de alanino transaminasa (ALT) en hombres son de = 45 U/L y en la mujer de = 34 U/L.

    En niños con edades comprendidas entre 1 y 19 años, los rangos habituales de AST suelen ser de 0 a 40 U/L con un ALT (alanino transaminasa) de 1 a 30 U/L. En los menores de 1 año de edad, los valores más frecuentes suelen ser más elevados: con un aspartato transaminasa de 25 a 75 U/L y un ALT de 11 a 54 U/L. No obstante, los datos de aspartato transaminasa (AST) y alanino transaminasa (ALT) pueden variar dependiendo de la interpretación analítica impuesta por el laboratorio que lleve a cabo el examen. Los resultados también pueden depender de la edad, el sexo y la actividad física del adulto o niño.

    Son muchos los factores y las causas que pueden dar como resultado unas transaminasas altas, aunque algunos de los ejemplos más frecuentes y peligrosos son: Padecer sobrepeso u obesidad, abusar en el consumo de alcohol o, de igual modo, experimentar la aparición de una lesión o daño por drogas o toxinas. También se puede deber al malestar causado por una cirrosis Hepática, lo que lleva a una disminución progresiva de las funciones del hígado, o por sufrir una hepatitis viral, es decir; una infección sistémica del organismo que compromete fundamentalmente al hígado. Asimismo, padecer tumores y quistes (ya sean parasitarios o múltiples) en el hígado también puede dar lugar a transaminasas altas, aunque en este ámbito también puede tener la culpa el mal funcionamiento del flujo sanguíneo o por un AST elevado en el corazón y los huesos.

    Los niveles que superen los 1.000 U/L están asociados a la hepatitis isquémica o shock hepático; una afección por la cual el hígado no recibe suficiente sangre u oxígeno, lo que ocasiona un daño severo en las células hepáticas. Debemos entender que cualquier daño en el hígado suele ocasionar una elevación moderada de las transaminasas, y que para descubrir el alcance de sus efectos se debe realizar una historia clínica completa, una exploración y los pertinentes estudios de imagen y laboratorio.

    Un adecuado menú para transaminasas altas nos permite obtener todos los beneficios posibles. Con el objetivo de reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos realizar una limpieza hepática por medio de una dieta rica en antioxidantes que depuren nuestro organismo o mediante distintas plantas medicinales, como puede ser el diente de león o el cardo mariano. Por otro lado, tomar una media de un litro y medio de agua diarios (fuera del horario de las comidas) nos ayuda a eliminar los agentes infecciosos de nuestro organismo y a depurar nuestro hígado.

    Asimismo, existen una serie de recomendaciones para llevar un ritmo de vida más saludable y así garantizar la efectividad del menú para transaminasas altas. En primer lugar, debemos reducir los alimentos ricos en grasas o procesados, así como con alto contenido en azúcar o sal. El consumo elevado de tabaco y alcohol tampoco es recomendable para conseguir los objetivos deseados así como la carne con un mayor aporte en grasa (ejemplo, tocino o mantequilla), grasas trans (bollería, chocolates, galletas, etc.), entre otros muchos alimentos.

    Las frutas y verduras son uno de los ingredientes principales que debemos incluir en la mayoría de las dietas. No obstante, de cara a reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos evitar aquellos alimentos que contengan ácidos orgánicos, como pueden ser las fresas, el melón, etc.

    ¿Cómo puedo saber qué debo tomar y qué no debo tomar para reducir las transaminasas altas? Supongo que muchos de vosotros habréis realizado una dieta alguna vez, por lo que seguir las recomendaciones habituales de otras dietas puede ser la solución durante unos días. Si puedes, acude a un especialista en nutrición para que determine el menú para transaminasas altas personalizado y así conseguirás unos máximos resultados posibles.

    No dejes de comer entre horas o te saltes las comidas. Para que el cuerpo se acostumbre a comer y se sienta saciado, debemos llevar una rutina alimentaria, es decir, marcarse un horario fijo de comidas. De esta forma, entrenarás al cuerpo para que reciba comida siempre a la misma hora. Por tanto, con el objetivo de evitar la ansiedad al comer, debemos comer unas 5 o 6 veces al día (3 comidas principales y dos o tres tentempiés). Es muy importante el desayuno en esta dieta, ya que constituye el mayor aporte energético para nuestro organismo del día, por lo que no esperes más de una hora en desayunar desde que te levantas. Además, no debemos dejar pasar más de tres horas entre comidas. Esta dieta contendrá todos los nutrientes necesarios para el organismo, como proteínas, hidratos de carbono y grasas.

    Unos trucos para reducir las transaminasas altas: echa un par de gotas de limón en un vaso de agua templada al desayunar, cocinar los alimentos a la plancha, al vapor, cocidos (es decir, evitando en la medida de lo posible el uso de grasas, sea aceite o mantequilla, empanados, etc.), echa unas gotas de limón a tus preparados para darle un toque gustativo muy agradable a los platos y realiza una rutina de entrenamientos habitual. Además, el estrés es un mal aliado de las transaminasas bajas, por lo que relájate practicando yoga o con distintas técnicas de relajación.

    No existe un determinado tiempo en el que debamos cumplir estas especificaciones, sino que depende en gran medida de cada ser humano. El método más efectivo para evitar las transaminasas altas es llevando una dieta equilibrada y realizando ejercicio de forma habitual. Ahora bien, ¿cuánto tiempo tardan en bajar las transaminasas de media? Tener las transaminasas elevadas no es signo de una enfermedad grave ni mucho menos, simplemente es un toque de atención que nos da nuestro organismo para que regulemos nuestra dieta, por lo que con una semana de menú para reducir las transaminasas se estima que supone el tiempo suficiente para controlar estos niveles. No obstante, se recomienda acudir a un especialista en cuanto se detecte cualquier anomalía en el organismo o si superada la semana, se mantienen los niveles elevados.

    Con un simple análisis de sangre podemos averiguar si tenemos las transaminasas altas. No obstante, experimentar problemas a nivel hepático constituye uno de los principales síntomas de las transaminasas altas. Por ejemplo, hepatitis, cansancio, inflamaciones en el hígado, molestias y dolores, cirrosis, etc. Pero no es necesario padecer ninguna enfermedad para sufrir este problema. Otro de los síntomas que se producen derivados de las transaminasas altas es una orina oscura (producida por una inadecuada limpieza y depuración hepática), náuseas, vómitos, cansancio después de comer, dolor en las articulaciones y en el abdomen, exceso de sudoración o ictericia.

    Tener las transaminasas altas puede haberse producido por diversos problemas indirectos que implican en mayor o en menor grado un trastorno en el hígado, como puede ser consumir alcohol, no seguir una dieta adecuada y equilibrada, etc. Por tanto, sigue un plan de acción y disfrutarás de un organismo sano y saludable.

    El hecho de que nuestro hígado se vea implicado en una afección supone unas graves consecuencias para nuestro organismo. Por tanto, las consecuencias de tener las transaminasas altas pueden llegar a ser muy graves, aunque no es lo habitual. Si no se regulan los niveles de las transaminasas, el problema puede ir agravándose y llegar a afectar al hígado con distintas afecciones, como un inadecuado funcionamiento del hígado y los problemas que derivaría. El hígado constituye un órgano esencial en la vida de un ser humano dado que limpia y depura el organismo de los agentes infecciosos, por lo que actúa como defensor. Por tanto, debemos cuidarlo y seguir una adecuada alimentación para promover el correcto funcionamiento del mismo.

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    Fasciola o Mariposa del Hígado. Una de las enfermedades parasitarias más extendidas en los ganados de las regiones frías y pantanosas es comúnmente conocida con el nombre de "Mariposa de Hígado".

    Afecta los vacunos de cualquier edad y es producida por un parásito que llega al estómago con los pastos y aguas de bebidas estancadas, para terminar su desarrollo en el hígado. La primera fase de vida de la larva de la fasciola, desde cuando sale del huevo hasta cuando es ingerida en pastos o bebidas para llegar al estómago e hígado, la efectúa en el caracol, (Limnaea truncata) abundante en lagunas y pantanos.

    SÍNTOMAS
    Al principio la enfermedad es poco aparente, salvo un poco de somnolencia, decaimiento y debilidad muscular, con apetito normal pero mal estado de los animales. En el segundo período se nota anemia (mucosas pálidas), apetito irregular y sed intensa. A veces con presencia de ligeros edemas o hinchazones fríos, en el pecho y vientre. En el tercer período los enfermos están débiles, comen poco y digieren mal. Aparecen edemas en la quijada y por último, la diarrea se presenta con tal intensidad que viene a apresurar la muerte del animal por deshidratación.
    Al examen específico de los excrementos se encuentran los huevos del parásito, razón por la cual conviene tratar inmediatamente los enfermos a fin de evitar que con los excrementos, la enfermedad se propague a otros grupos de animales.

    CONTROL
    Se debe evitar el acceso de los animales a las praderas empantanadas.
    Las aguas detenidas o de lento curso y que sean fuente de consumo para el ganado deben ser tratadas periódicamente con Sulfato de Cobre para controlar el caracol, un tratamiento radical es aislar y sacar los animales que se encuentran en producción de las zonas contaminadas.

    TRATAMIENTO
    Los animales enfermos se deben tratar con Bovipur o Bovipur 25%Co con el doble de las dosis indicada para el control de parásitos Gastrointestinales y con una frecuencia de por lo menos cada tres meses.

    Mastitis es la inflamación total o parcial de la ubre o de glándula mamaria, además de ser contagiosa. Un mal manejo del hato en el pre-ordeño, ordeño y post-ordeño, generaría contagios.
    Se presenta de dos formas:
    • Clínica (Aguda-Crónica)
    • Subclínica.

    Y se conocen dos tipos:
    • Mastitis primaria causada por agentes infecciosos como: Bacterias, Streptococus agalactiae, sp. dysgalactiae, S. uberis, sp. pneumoniae, Staphylococcus aureus, Corynebacterium pyogenes, C. bovis, Pseudomona aeruginosa, Fusobacterium sp, y C. tuberculosum, Pas-terella multocida, E coli, Micoplasma sp.
    •Mastitis secundaria se presenta en el transcurso de enfermedades infecciosas como Brucellosis, Fiebre Aftosa, etc., e infecciones causadas por hongos, levaduras y traumatismos.

    SÍNTOMAS
    Dependiendo del agente causal y resistencia al tejido mamario, puede haber o no alteraciones en el tejido glandular, por lo que el diagnóstico está sujeto hoy en día a diversas pruebas indirectas. Se presenta desde una inflamación aguda hasta fibrosis y toxemias graves.

    La Mastitis Clínica se caracteriza por los cambios visibles en la ubre y en la leche.

    Manifestaciones Agudas con inflamación de la ubre semi dura, dolorosa y caliente, la leche con aspecto purulenta o sanguinolenta. Crónica, cuando no es bien tratada la forma aguda, el tejido glandular de la ubre es reemplazado por tejido fibroso. Inicialmente la leche se nota con grumos, en los días siguientes estos se van haciendo más grandes hasta obstruir por completo el canal del pezón.

    El cuarto afectado esta ligeramente hinchado, caliente y muy sensible. Mas tarde, al cabo de unos cuatro días, es difícil ordeñar el cuarto enfermo porque el canal del pezón se encuentra tapado completamente por masas caseosas de color amarillento o rojizo.

    A medida que la enfermedad avanza se pueden infectar mecánicamente por el ordeñador los cuartos restantes produciendo fiebre y malestar general y no es raro que se presente una septicemia (paso de los microbios a la sangre) que determina rápidamente la muerte de la vaca enferma.

    CONTROL
    Un programa eficaz puede ser disminuyendo la duración de la infección tratando todos los cuartos de todas la vacas en período seco, tratar los casos clínicos a medida que se presentan y descubrir los casos clínicos crónicos. Reducir el índice de infecciones nuevas lavando los pezones después de cada ordeño, mantener el equipo de ordeño limpio antes y después del ordeño, lavar ubres antes y después de cada ordeño. Las ubres de los animales deben lavarse para evitar el barro y las heces fecales. El ordeñador debe tener las manos limpias.

    La bilirrubina en sangre un poco alta, de forma generada, además de ir al hígado y almacenarse en la vesícula para formar parte de la bilis, se encarga de dar color a las heces y a los hematomas.

    Pero… ¿qué significa tener la bilirrubina alta? Suele ser señal de un problema en el hígado, la vesícula o el páncreas. Además su síntoma más común es la ictericia es decir, el color amarillento en la piel o en los ojos.

    La hiperbilirubinemia se relaciona con la forma en la que viaja la bilirrubina por el torrente sanguíneo.

    Dependiendo de cómo lo haga, disolviéndose o no con el agua, podemos distinguir tres tipos de bilirrubina:

    También llamada no conjugada. Este pigmento no se disuelve en el agua y viaja hasta el hígado. Es aquí donde se transforma en soluble y se elimina junto a las excreciones. Un nivel de bilirrubina indirecta normal tiene que rondar entre los 0.2 a 1.2 mg/dL.

    Surge en el hígado a partir de la bilirrubina indirecta y también recibe el nombre de conjugada. Este tipo sí se disuelve en el agua y se une a la bilis, junto a la cual terminará eliminandose. Un nivel normal de bilirrubina directa ronda entre el 0 y 0.3 mg/dL.

    Este tipo se compone de los dos anteriores, la indirecta y la directa. Por norma general, suele referirse a esta cuando se habla de la bilirrubina sin especificaciones. La bilirrubina total tiene que tener unos niveles de 0.3 a 1.9 mg/dL para considerarse como valores normales. Un nivel superior a 2.5 mg/dL suele producir ictericia.

    Teniendo en cuenta que hay dos tipos de bilirrubina, podemos encontrar diferentes causas para el aumento de este pigmento según se vea afectada la bilirrubina directa o la bilirrubina indirecta.

    Las más comunes son las siguientes que citamos a continuación.

    Al tener como destino el hígado, es común que se relacione con otro tipo de enfermedades, como las arteriales o las que tienen que ver con la descomposición de las células.

    Algunas de las causas más comunes son las siguientes:

    SI los glóbulos rojos se destruyen antes de tiempo, sin cumplir la función por la que han sido designados, nos encontramos con la bilirrubina alta y un exceso del colesterol “malo”. Si quieres saber más sobre los hematíes y la anemia, pincha aquí para descubrir sus causas y síntomas.

    Este trastorno es heredado, y consiste en una deficiencia de enzimas en el hígado para procesar la bilirrubina. También puede surgir en periodos de estrés o mala salud en adultos y niños.

    Esta enfermedad, también hereditaria, es un tipo de ictericia que causa daños cerebrales a los recién nacidos durante el embarazo.

    La bilirrubina directa ya se forma en el hígado, por lo que las causas de su aumento se relacionan con problemas hepáticos, así como enfermedades en la vesícula o en el páncreas.

    El hígado se inflama al no eliminarse las toxinas de forma adecuada y daña a las células, que se degradan convirtiéndose en bilirrubina antes de tiempo.

    Esta obstrucción se produce por algunos tipos de tumores, como el cáncer de páncreas, o los cálculos biliares y evita que pueda eliminarse la bilirrubina correctamente.

    No suele ser común los casos de bilirrubina alta por cirrosis, ya que sólo aparece tarde. Aun así, puede causar un daño importante. La cirrosis surge normalmente por un exceso de consumo de alcohol que provoca que las células del hígado se sustituyan con tejido cicatricial.

    Esta enfermedad es heredada, así que debe diagnosticarse en la infancia. Consiste en un cambio de color en el hígado por la acumulación de pigmentos. Su principal síntoma es la ictericia. Si quieres saber más causas de bilirrubina alta pincha aquí para ver este vídeo.

    Aunque la bilirrubina alta se produce por diversos motivos, y primero hay que encontrar la causa, hay ciertos síntomas comunes que pueden ser señal de este aumento de bilirrubina. Aun así, es importante hacer un análisis de sangre para comprobar los niveles de este pigmento.

    También hay que tener en cuenta que es normal que los recién nacidos tengan la bilirrubina alta, pero que es conveniente un buen examen y control, ya que puede ser muy grave si no se trata en estos casos.

    Los síntomas más comunes, sin tener en cuenta la causa, son los siguientes:

    • Color oscuro de la orina
    • Heces pálidas
    • Cambio del tono en la piel o los ojos (ictericia)

    La bilirrubina alta suele producirse por un problema del hígado por lo que, si además de los síntomas anteriores, presentas alguno de los siguientes, es aconsejable acudir al médico inmediatamente por sus consecuencias:

    • Problemas de digestión
    • Hinchazón del abdomen
    • Náuseas
    • Estreñimiento
    • Mal aliento
    • Lengua con manchas
    • Dificultad para concentrarse

    • Problemas de memoria
    • Fiebre
    • Sudoración
    • Urticaria
    • Dolor de cabeza frecuente
    • Fatiga
    • Problemas para tolerar el alcohol

    Al ser otra de las causas más comunes por los que aumentan los niveles de bilirrubina, también es importante destacar los síntomas que indican problemas en la vesícula:

    • Fiebre
    • Escalofríos
    • Vómitos
    • Problemas de digestión
    • Náuseas
    • Dolor abdominal que puede desplazarse al hombro derecho

    La pancreatitis también suele relacionarse con la bilirrubina alta, por lo que hay que saber sus sus síntomas más comunes:

    • Dolor abdominal superior que puede irradiarse a la espalda y ser peor tras comer
    • Dolor en la zona baja del abdomen
    • Náuseas
    • Vómitos
    • Sensibilidad extrema al tocar el abdomen

    En general, un tratamiento para la bilirrubina alta debe tratar la resistencia del hígado, ya que suele producirse por algún trastorno hepático, aunque todo depende de qué haya causado el aumento del pigmento.

    Por ejemplo, una obstrucción se solucionará por vía quirúrgica. La hiperbilirrubinemia también suele tratarse con medicamentos como la colestiramina. Aun así, hay una serie de consejos o remedios caseros que puedes seguir fácilmente para bajar la bilirrubina:

    La hidratación es imprescindible para que el hígado pueda eliminar correctamente todas las toxinas. Tienes que beber al menos dos litros al día.

    Además de hidratar, estas hierbas ayudan al hígado a cumplir su función. Puedes probar con infusiones de diente de león, alcachofa, verbena o cardo mariano.

    Vegetales como la alcachofa, el brócoli y las espinacas, así como frutas como el pomelo y el limón, son muy buenas para depurarnos por dentro. Puedes probar a consumirlos en forma de zumos depurativos.

    El exceso del alcohol afecta notablemente al hígado y, además, es una de las causas más comunes por las que surge el hígado graso.

    Las grasas saturadas, el azúcar o la harina procesada fomentan la obstrucción de las vías y no ayudan a eliminar toxinas. También evita los embutidos, los huevos y los lácteos y derivados.

    Un mínimo de veinte minutos diarios de ejercicio es bueno para la salud en general, pero también ayuda a controlar los niveles de bilirrubina.

    Aunque el tratamiento suele ser similar, el primer paso es que resuelva la causa del problema. No es lo mismo una esteatosis hepática producida por diabetes que por un elevado nivel de alcohol en sangre. Normalmente, el primer paso suele ser abandonar por completo el alcohol y el consumo de ciertos medicamentos.

    A continuación, en este vídeo puede ver excelentes remedios caseros:

    En general suele recomendarse una dieta sana que baje los niveles de grasa en el hígado combinada con ciertos ejercicios de diferente intensidad aunque, si el médico lo considera necesario, se pueden mandar ciertos fármacos para tratar los síntomas pero no sobrecargar al hígado; sobre todo suelen mandarse si el órgano se encuentra inflamado. Actualmente suelen usarse medicamentos con metformina para disminuir los niveles de transaminasas.

    Tras este tratamiento, los resultados suelen ser positivos. Aun así, es conveniente tratarla a tiempo para que no acabe desencadenando una cirrosis o algún tipo de insuficiencia hepática.

    En caso de sufrir algún problema de hígado lo más probable es que nuestro médico nos mande seguir una dieta especial. Aun así, en general es conveniente mejorar nuestro estilo de vida para evitar que aparezca esta enfermedad. El resultado de esta dieta es que, combinado con un mínimo de 30 minutos de ejercicio diario, nuestro peso disminuya y nuestro hígado deje de acumular grasa de más.

    Esta dieta se caracteriza por eliminar cualquier tipo de carbohidratos refinados, presentes en cereales, pasta, arroz y bollería. Además, también se aumentará la ingesta de fibra y de Omega 3. Por tanto, será una dieta rica en pescado, aunque se combinará con frutas y algunos tipos de frutos secos como las almendras. Las verduras cocidas y ciertos tipos de carne como el pollo o el pavo también son buenos en esta dieta.

    Es conveniente evitar las grasas saturadas, ya que son difíciles de metabolizar para el organismo, así como los azúcares. Por tanto, hay que evitar siempre los fritos y ciertos alimentos horneados. Tampoco conviene ingerir demasiados lácteos, especialmente el queso. Además, debe de ser una dieta sin nada de alcohol.

    Las verduras son muy buenas para esta dieta, especialmente la alcachofa. Esta verdura estimula al hígado, facilitando la digestión y la eliminación de grasa. También se recomienda el cardo mariano y el diente de león, ya que el primero protege el hígado y el segundo actúa como diurético y desintoxicante. Puedes consumirlos en forma de infusión.

    Siempre es mejor prevenir que curar, por lo que seguir

    ciertos consejos para evitar factores de riesgo es una buena forma de controlar el hígado graso. ¡Aquí te dejamos algunas recomendaciones que pueden serte de ayuda para controlar este trastorno!

    Es muy importante seguir este paso si se tienen antecedentes familiares de problemas en el hígado.

    El sobrepeso, sobre todo si se acumula en la zona abdominal, puede perjudicar a nuestro hígado. Por esa razón, en caso de que se convierta en un factor de riesgo, es conveniente bajar de peso bajo la supervisión de un especialista. Una dieta variada, rica sobre todo en Omega 3, y un ejercicio regular son más que suficiente para controlar los problemas de hígado.

    En caso de tener problemas de diabetes, es conveniente seguir todas las indicaciones de nuestro médico para evitar cualquier complicación que pueda dañar nuestro hígado. Hay que controlar el nivel de lípidos en sangre, así como el colesterol y los triglicéridos.

    Ciertos medicamentos aumentan la grasa presente en nuestro hígado. Por esta razón es conveniente no automedicarse y seguir siempre las instrucciones de nuestro médico.

    Si os gustó este artículo sobre esteatosis hepática, no os perdáis tampoco estos relacionados del blog:

    ENFERMEDAD POR HÍGADO GRASO
    FATTY LIVER DISEASE – Spanish

    Dra. Ariel E. Feldstein 1,2
    Dra. Marsha H. Kay (Fellow del Colegio Americano de Gastroenterología) 1

    Miembros del Departamento de Gastroenterología Pediátrica y Nutrición 1
    y del Departamento de Biología Celular 2 de la
    Fundación de Cleveland Clinic en Cleveland, Ohio

    La enfermedad por hígado graso no alcohólico (EHGNA) abarca a un grupo de afecciones en las que se presenta excesiva acumulación de grasa dentro del hígado de gente que consume poco o nada de alcohol. La forma más común de esta enfermedad es una afección no grave conocida como hígado graso, en la que se acumula grasa dentro de las células hepáticas. A pesar de que tener grasa en el hígado no sea lo normal, la grasa en sí misma, posiblemente no daña al hígado. Entre la gente con enfermedad por hígado graso no alcohólico, un grupo pequeño podría presentar una afección más grave, llamada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA). En la esteatohepatitis no alcohólica, la acumulación de grasa se relaciona con una inflamación de las células hepáticas y diferentes grados de fibrosis. La esteatohepatitis no alcohólica puede ser una afección grave, capaz de derivar en la presencia de mucha fibrosis en el hígado y cirrosis. La cirrosis ocurre cuando el hígado sufre bastantes daños y el tejido fibroso gradualmente reemplaza a las células del hígado (ver la ilustración), lo que conduce a que el hígado sea incapaz de funcionar adecuadamente. Algunos pacientes que desarrollan cirrosis podrían terminar requiriendo un trasplante de hígado (operación para extirpar el hígado dañado y reemplazarlo con otro “nuevo”).

    La enfermedad por hígado graso no alcohólico es un trastorno muy común. Se calcula que esta enfermedad afecta hasta a 20 por ciento de personas adultas y casi 5 por ciento de niños. Se cree que la obesidad es la causa más común de infiltración grasa en el hígado. Algunos expertos calculan que en Estados Unidos, alrededor de 66 por ciento de adultos obesos y hasta 20 por ciento de niños obesos podrían tener hígado graso. Igualmente en Estados Unidos, cerca de 2 a 5 por ciento de las personas adultas y hasta 20 por ciento de gente obesa podría padecer la afección más grave de esteatohepatitis no alcohólica, aunque se desconoce la cantidad de niños que tendría esteatohepatitis no alcohólica. En los últimos diez años, la tasa de obesidad en Estados Unidos se ha duplicado entre los adultos y triplicado entre niños y adolescentes, lo que explicaría por qué la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica se han vuelto más comunes.

    ¿Qué causa la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica?

    La enfermedad por hígado graso no alcohólico es parte de un síndrome metabólico caracterizado por diabetes o prediabetes (resistencia a la insulina), gordura u obesidad, elevación de los lípidos sanguíneos como el colesterol y los triglicéridos, además de hipertensión. No todos los pacientes presentan todas las características del síndrome metabólico. Se sabe menos sobre las causas para el desarrollo de la esteatohepatitis no alcohólica y los científicos se concentran en estudiar varios factores que podrían contribuir, entre ellos los siguientes:

    • Estrés oxidativo (desequilibrio entre las sustancias químicas prooxidantes y antioxidantes que deriva en daño de las células hepáticas)
    • Producción y liberación de proteínas inflamatorias tóxicas (citocinas) por parte de las propias células inflamatorias, hepáticas o grasas del paciente
    • Necrosis o muerte de las células hepáticas, conocida como apoptosis

    ¿Cuáles son las señales y síntomas de la enfermedad por hígado graso no alcohólico y de la esteatohepatitis no alcohólica?

    La mayoría de personas que padece la enfermedad por hígado graso no alcohólico no presenta ningún síntoma al realizar un examen normal. Los niños podrían mostrar síntomas, tales como dolor en medio del abdomen o en la parte superior derecha de éste y, a veces, cansancio. No obstante, primero se deben considerar otras causas para el dolor abdominal y el cansancio. Cuando se realiza el examen físico, el hígado podría encontrarse ligeramente agrandado y en algunos niños podrían haber zonas de piel con decoloración oscura (acantosis nigricans), que más comúnmente se presentan en el cuello y axila.

    ¿Cómo se diagnostica la enfermedad por hígado graso no alcohólico y/o la esteatohepatitis no alcohólica?

    El diagnóstico de enfermedad por hígado graso no alcohólico, por lo general, se sospecha primero en aquella persona gorda u obesa con resultados ligeramente elevados en los exámenes hepáticos realizados durante cualquier análisis habitual de sangre. Actualmente, algunos expertos recomiendan que a todo niño u adolescente obeso se le revisen las enzimas hepáticas; pese a que la enfermedad por hígado graso no alcohólico pueda existir aunque los resultados de los análisis de sangre sean normales. El diagnóstico de esta enfermedad se confirma mediante estudios por imágenes, entre los cuales el más común es la ecografía del hígado, pues dichos exámenes revelan la acumulación de grasa en el hígado. La acumulación grasa dentro del hígado también puede ser producto del consumo excesivo de alcohol, de ciertos medicamentos, de hepatitis viral, de una enfermedad de tipo autoinmune del hígado y de una enfermedad metabólica o heredada del hígado. A fin de confirmar el diagnóstico de enfermedad por hígado graso no alcohólico, primero deben excluirse estas afecciones como la causa. Actualmente, el único medio confiable de determinar si alguien sufre de enfermedad por hígado graso no alcohólico es mediante una biopsia hepática, para lo cual después de administrar anestesia local, se introduce una pequeña aguja a través de la piel y se obtiene una pequeña muestra de hígado para evaluación bajo el microscopio.

    La enfermedad por hígado graso no alcohólico se diagnostica cuando el examen microscópico de la muestra revela infiltración grasa dentro del hígado, inflamación y diferentes grados de fibrosis. Si solamente se encuentra grasa, entonces se establece el diagnóstico de hígado graso simple. La biopsia del hígado ofrece información fundamental respecto al grado de fibrosis hepática, lo que no se podría ver solamente en un examen de sangre, ecografía o radiografía. A pesar de que la biopsia del hígado rara vez conlleve riesgos graves, tales como sangrado, los pacientes deben siempre hablar sobre los riesgos y ventajas del procedimiento con sus médicos.

    ¿Cuáles son los riesgos de padecer la enfermedad por hígado graso no alcohólico o la esteatohepatitis no alcohólica?

    La mayoría de gente con enfermedad por hígado graso no alcohólico, especialmente quienes tienen hígado graso simple sin inflamación, casi no presentan problemas fruto de la afección. No obstante, alrededor de 25 por ciento de quienes padecen esteatohepatitis no alcohólica podrían presentar fibrosis hepática que empeora con el tiempo. En general, el avance de la fibrosis es lento y puede demorar años o hasta décadas. En algunos pacientes, la fibrosis puede estabilizarse y existen casos en los que las personas perdieron bastante peso y luego se comprobó que la fibrosis revirtió. En otras personas, en cambio, la afección continúa avanzando y se acumula tejido fibroso en el hígado, derivando en cirrosis. En Estados Unidos, cada vez es más común que la esteatohepatitis no alcohólica sea la razón para requerir un trasplante de hígado.

    ¿Cómo se trata la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica?

    Actualmente no existen tratamientos médicos que reviertan la enfermedad por hígado graso y que resuelvan la presencia de grasa dentro del hígado. Según se mencionó antes, algunos estudios han planteado que perder peso podría relacionarse con una regresión de la grasa en el hígado. Por lo tanto, las recomendaciones más importantes para quienes padecen de hígado graso es de perder peso si son gordos u obesos, aumentar su actividad física, mantener una dieta balanceada y evitar consumir alcohol o medicamentos innecesarios. En los pacientes con esteatohepatitis no alcohólica, que es la forma más grave de la enfermedad por hígado graso no alcohólico, las mismas recomendaciones también podrían ser útiles. Además, es importante controlar la diabetes y tratar los niveles elevados de colesterol. El desarrollo de medicamentos capaces de tratar la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica es un campo de intensa investigación. Entre los factores que médicos y científicos actualmente evalúan para disminuir la cantidad de grasa en el hígado están los siguientes:

    • Reducción de peso (alimentación + ejercicio, medicamentos, operación)
    • Medicamentos para reducir los lípidos
    • Sensibilizantes a la insulina (medicamentos)
    • Disminución de la cantidad de inflamación en el hígado mediante la administración de medicamentos antioxidantes, antiapoptóticos y anticitocinas.

    Después de las enfermedades cardíacas y el cáncer, la cirrosis es la tercera causa más común de muerte en personas de 45-65 años.

    La cirrosis es un término general para la enfermedad hepática en fase terminal, que puede tener muchas causas, y que altera el tejido normal del hígado.

    La cirrosis no tiene cura, pero la eliminación de la causa subyacente puede retardar la enfermedad.

    La cirrosis puede ser causada por una serie de condiciones, incluyendo la inflamación de larga data, venenos, infecciones, y enfermedades del corazón.

    El alcoholismo más a menudo causa la enfermedad, seguido de la hepatitis, por lo general una infección víral del hígado.

    Sin embargo, el 30-50% de los casos de cirrosis, no se puede encontrar la causa.

    La cirrosis alcohólica: el alcohol puede envenenar todas las células vivas y hacer que las células del hígado se inflamen y mueran.

    Su muerte lleva a su cuerpo a formar tejido cicatrizal alrededor de las venas de su hígado. Las células hepáticas curativas (nódulos) también forman y presionan las venas hepáticas.

    Este proceso de cicatrización se produce en el 10-20% de los alcohólicos y es la forma más común de cirrosis. El proceso depende de la cantidad de alcohol que se consume y durante cuánto tiempo.

    Algunas familias pueden tener más riesgo de este tipo de cirrosis que otros.

    Cirrosis postnecrótica: hepatitis, una infección viral del hígado por lo general provoca esta enfermedad, a pesar de que sustancias venenosas también la pueden causar.

    Dos tipos de hepatitis, hepatitis B o hepatitis C, causan 25-75% de estos casos. Grandes áreas de tejido cicatricial se mezclan con grandes áreas de nódulos de curación.

    Cirrosis biliar: cuando los pequeños tubos que ayudan a digerir los alimentos se bloquean, su cuerpo por error se ataca a sí mismo y reacciona contra estos tubos biliares.

    Los cálculos biliares a menudo bloquean los tubos y causan este tipo de cirrosis. La enfermedad generalmente afecta a las mujeres de 35-60 años.

    Cirrosis cardiaca: el corazón es una bomba que impulsa la sangre por todo el cuerpo. Cuando el corazón no bombea bien, la sangre “retrocede” en el hígado.

    Esta congestión provoca daños en el hígado. Puede llegar a estar hinchado y ser doloroso. Más tarde se vuelve duro y menos doloroso.

    Las exploraciones que van a llevar a un diagnóstico se van a basar en el historial clínico del paciente y en una serie de pruebas:

    • En primer lugar, un neurólogo observa los signos que podrían indicar esclerosis múltiple (movimientos oculares, coordinación de movimientos, reflejos, lenguaje. ), pero no puede solo con esto determinar de qué enfermedad se trata.
    • Como la desmielinización provoca un enlentecimiento en la transmision del impulso, se va a medir la velocidad mediante potenciales evocados auditivos y visuales, es decir, colocando unos pequeños electrodos que monitorizan las ondas del cerebro y que indican la velocidad a la que se transmite el estímulo desde que el paciente lo recibe hasta que lo reconoce su cerebro.
    • Luego, una resonancia magnética permitirá al médico observar anomalías en el cerebro mediante las imágenes que genera esta técnica. Pero esta prueba no es concluyente, puesto que las anomalías cerebrales que presenta la esclerosis también se ven en otras enfermedades y, a veces, otras anomalías no son captadas por el examen.

    Telefono: (011) 43840324

    Av. 9 de Julio 1925 (C1073ABA)

    Buenos Aires - Republica Argentina

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    El consumo de tabaco es la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo. Cada año mueren más de 5 millones de personas en el mundo a causa del tabaquismo y si no se toman medidas adecuadas en el año 2030 serian 10 millones de muertes; 7 millones de ellas en países pobres. Se estima que la mitad de los fumadores muere de una enfermedad relacionada al consumo de tabaco y que viven en promedio 10-15 años menos que los no fumadores.

    El consumo de tabaco afecta la salud de fumadores y de no fumadores expuestos. En esta sección nos vamos a enfocar en los efectos del consumo en los fumadores. Los primeros informes que mostraban que el consumo de tabaco es causa de enfermedad aparecieron a principios del siglo XX. Hasta la fecha, se han publicado miles de artículos y revisiones sobre el tema que muestran que el tabaquismo se asocia con alteraciones en todos los órganos y sistemas.

    Las causas de muerte más importantes relacionadas con el consumo de tabaco son: enfermedades del corazón, cáncer y enfermedades respiratorias. La mayoría de los efectos adversos del tabaquismo son dosis dependientes, pero también es cierto que no hay un nivel de consumo “seguro para la salud”. El Informe del Cirujano General de los Estados Unidos de 2004 describe con detalle las consecuencias del consumo de tabaco en la salud. El informe del 2010 describe los mecanismos biológicos por los cuales se produce el daño.

    Haga clic acá para ver Informe del Cirujano General de Estados Unidos del 2010: "How Tobacco Smoke Causes Disease: The Biology and Behavioral Basis for Smoking-Attributable Disease" (en inglés).

    De este último reporte surgen dos conceptos fundamentales:

    El consumo de tabaco comienza a dañar el organismo NI BIEN se comienza a fumar).

    El consumo de unos pocos cigarrillos por día igualmente es dañino para la salud.

    Haga clic acá para ver los efectos de fumar unos pocos cigarrillos por día.

    Cada año en Argentina, mueren más 40.000 personas por enfermedades relacionadas con el tabaco. Esto representa el 16 % del total de las muertes de personas mayores de 35 años.

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    El tabaquismo es una adicción.

    En 1988, el Ministerio de Salud de Estados Unidos clasificó a la nicotina como una sustancia adictiva. El cigarrillo y otros derivados del tabaco generan dependencia con un mecanismo similar al de la adicción a drogas como la cocaína y la heroína. Los cigarrillos son sumamente eficientes para suministrar nicotina. Cada vez que inhala, el fumador promedio consume entre 1 y 2 mg de nicotina por cigarrillo. La nicotina llega al cerebro en unos 10 segundos lo que contribuye a su gran poder de adicción.

    El siguiente cuadro compara la nicotina con otras drogas, en términos de capacidad de causar dependencia, letalidad, acceso y precocidad en el uso. Se comprueba que el tabaco está primero.

    ** % de usuarios que se torna dependiente

    *** Edad media del primer uso, en años

    Fuente: Investigación Nacional Domiciliaria sobre uso de drogas en Estados Unidos. National Health Institute, 2001.

    La definición de adicción implica entre otros: existencia de tolerancia (se debe ir aumentando la dosis para tener el mismo efecto); síndrome de abstinencia ante su ausencia y el consumo compulsivo de una droga, a pesar de conocer las consecuencias negativas que tiene en la salud.

    El síndrome de abstinencia característico de la falta de nicotina incluye irritabilidad, somnolencia, fatiga, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, aumento de peso, urgencia de fumar. La mayoría de estos síntomas alcanzan su máxima intensidad entre 24 a 48 horas luego del último cigarrillo y van disminuyendo lentamente en un período de 2 a 4 semanas.

    El consumo de tabaco genera tres formas de dependencia:

    Física: provocada directamente por la nicotina, responsable del síndrome de abstinencia.

    Psicológica: el hábito de fumar se ha convertido en una compañía en diferentes situaciones, y parece imposible cambiar esta relación.

    Social: el fumar sigue siendo un acto social, se hace en grupos, en reuniones con amigos, y entre los adolescentes tiene muchas veces un significado de rebeldía y de madurez.

    Un estudio publicado en 2006 en los Estados Unidos pone en duda que un fumador tenga que fumar durante un largo período de tiempo para volverse adicto a la nicotina. Entre enero del 2002 y enero del 2006, los investigadores interrogaron once veces a 1.246 chicos de sexto grado de escuelas urbanas y suburbanas. También les midieron los niveles de nicotina en sangre para relacionarlos con las conductas adictivas. Como se necesita inhalar para que la droga cause dependencia, los investigadores limitaron su análisis a los 217 chicos del grupo que había inhalado. La edad promedio para inhalar por primera vez fue 12,8 años. En el 10 % de los chicos más susceptibles, las ganas de fumar se registraron dos días después de la primera inhalación y en 25% de ellos antes del primer mes. Por otra parte casi el 50% de los chicos tenía criterio de dependencia a la nicotina fumando solamente siete cigarrillos al mes. El tiempo entre el primer cigarrillo y el desarrollo de dependencia a la nicotina (definida por el manual de diagnostico de enfermedades ICD-10) es muy variable yendo de trece días a tres años después de haber fumado el primer cigarrillo. Esto explica porque algunos jóvenes que fumaron unos 20 cigarrillos en toda su vida ya dicen tener dificultad para dejar de fumar. Otro dato interesante es que el análisis de la saliva demostró que para tener criterios de dependencia a la nicotina no es necesario tener elevados niveles de nicotina en sangre. La mitad de los niños que prueba un cigarrillo se convertirá en adicto a la nicotina. Por esto es tan importante hacer hincapié en que los jóvenes no empiecen a fumar.

    Los efectos en la salud cardiovascular aparecen enseguida de empezar a fumar y son también los primeros que se revierten al dejar de fumar. Se estima que, por cada 10 cigarrillos que se fuman por día, el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca aumenta un 18% en hombres y un 31% en mujeres.

    enfermedad coronaria (infarto agudo del miocardio, enfermedad isquémica, angor y muerte súbita)

    enfermedad vascular periférica

    aneurisma de la aorta abdominal

    Los fumadores de 15 cigarrillos por día tienen el doble de riesgo que los no fumadores de tener un infarto y los que fuman más de 25 cigarrillos por día tienen cuatro vecesmás riesgo. Diversos estudios muestran que fumar cigarrillos light o suaves NO modifica este riesgo. Al año de dejar de fumar el riesgo disminuye a la mitad y a los quince años de haber dejado, el riesgo es similar al de un no fumador.
    En cuanto a los accidentes cerebrovasculares, el riesgo también depende de cuánto se fuma. En fumadores de 10 cigarrillos por día el riesgo es el doble y en fumadores de 20 cigarrillos por día es cuatro veces mayor. El riesgo disminuye paulatinamente y se iguala al de un no fumador luego de 10 años de dejar de fumar.
    El consumo de tabaco es el principal factor de riesgo para sufrir enfermedad vascular periférica. La asociación es muy alta. Más del 80% de los pacientes con claudicación intermitente típica fuman más de 2 paquetes de cigarrillos por día.
    Los fumadores, en especial los hombres, tienen mayor riesgo de sufrir un aneurisma de la aorta abdominal. El riesgo es mayor en los que más fuman.
    El tabaquismo es una de las principales causas de enfermedad coronaria en las mujeres. Un artículo publicado en octubre de 2011 en 'The Lancet' revisa de manera sistemática 86 estudios que evalúan tabaquismo y enfermedad coronaria y concluye las fumadoras tienen un 25% más de posibilidades de padecer una enfermedad coronaria que los fumadores, independientemente de otras patologías asociadas. El riesgo aumenta a medida que aumenta el número de años que se ha fumado.

    El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Se estima que el número mundial de muertes por cáncer va a seguir aumentando en todo el mundo y va a alcanzar los 9 millones en 2015 y los 11,4 millones en 2030. Los tipos de cáncer más frecuentes en todo el mundo son (por orden de mortalidad):

    - En los hombres: pulmón, estómago, hígado, colon y recto, esófago y próstata.
    - En las mujeres: mama, pulmón, estómago, colon y recto, y cuello uterino.

    Antes de los años 60, el cáncer de pulmón en la mujer era rarísimo. Sin embargo, en 1987 en los Estados Unidos las muertes causadas por cáncer de pulmón superaron a las producidas por el cáncer de mama. En Argentina, más de 15.000 argentinos mueren cada año por un cáncer relacionado con el consumo de tabaco. La tasa de mortalidad por cáncer de pulmón en las mujeres se duplicó en la Argentina durante las últimas tres décadas. Según el registro de estadísticas vitales del Ministerio de Salud de la Nación, en 1980 se produjeron 5 muertes de mujeres por el cáncer de pulmón por cada 100.000 habitantes. En cambio, en 2007 ocurrieron 10 casos por 100.000, un aumento que hizo que el de pulmón pasara a ser la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres, superando al cáncer de colon. La tasa de mortalidad creció especialmente en la región del Centro y en la Patagonia. En cambio, en los varones la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón descendió desde los 42 casos por 100.000 habitantes en 1980 a 30 casos por 100.000 habitantes en 2007. Los varones llegaron al nivel máximo de consumo del tabaco hace tiempo, y eso produjo la reducción de la mortalidad por cáncer.

    para que sirve aldactone de 25 mg

    Tumores malignos de la garganta y del cuello (C09-C15)

    Tumores malignos del abdomen (C16-C26)

    Tumores malignos de la piel y tejidos blandos

    Tumores malignos del sistema urinario (C64-C71)

    Tumores malignos del ojo y sistema nervioso (C69-C72)

    Tumores de la sangre (C81-C96)

    Tumores no malignos (D10-D36)

    Tumores de comportamiento dudoso (D37-D44)

    4. Enfermedades endocrinas

    Enfermedades del tiroides (E00-E07)

    Enfermedades nutricionales (E40-E64)

    Trastorno del metabolismo (E70-E90)

    Esquizofrenia y trastornos esquizoides (F20-F29)

    Trastornos de la personalidad (F60-F69 )

    Trastornos del desarrollo (F80-89)

    Trastornos emocionales y del comportamiento de la infancia y la adolescencia (F90-F99)

    Enfermedades agudas del sistema nervioso central (G00-G09)

    Enfermedades degenerativas y desmielinizantes (G30-G35)

    Trastornos localizados de los nervios (G50-G59)

    Otros trastornos del sistema nervioso central (G90-G99)

    7. Enfermedades de los sentidos

    Afecciones de la conjuntiva (H10-H13)

    Afecciones del cristalino (H25-H28)

    Afecciones del interior del ojo y de la retina (H30-H36)

    9. Enfermedades del sistema cardiocirculatorio

    Enfermedad hipertensiva (I11-I15)

    Enfermedades de las arterias, arteriolas y capilares (I70-I79)

    Otras enfermedades del sistema circulatorio (I95-I99)

    10. Enfermedades del sistema respiratorio

    Enfermedades infecciosas del tracto respiratorio superior (J00-J06)

    Enfermedades infecciosas de las vias respiratorias inferiores (J20-J22)

    Otras enfermedades de la pleura (J90-J99)

    11. Enfermedades del sistema digestivo

    Enfermedades de la boca y de los dientes (K00-K14)

    Enteritis y colitis (K50-K55)

    Otras enfermedades intestinales (K55-K63)

    Enfermedades del peritoneo (K65-K67)

    Capítulo 51 Infección por Helicobacter pylori

    Capítulo 53 Úlcera gastroduodenal

    Capítulo 54 Adenocarcinoma del estómago y otros tumores gástricos

    Capítulo 55 Anatomía, histología, embriología y anomalías del desarrollo del páncreas**J. Steven Burdick colaboró en este capítulo en una edición anterior de este libro.

    Capítulo 56 Secreción pancreática

    Capítulo 57 Trastornos hereditarios, familiares y genéticos del páncreas, y trastornos pancreáticos de la infancia

    Capítulo 58 Pancreatitis aguda

    Capítulo 59 Pancreatitis crónica

    Capítulo 60 Cáncer de páncreas, neoplasias quísticas pancreáticas y otros tumores pancreáticos no endocrinos**Ramon Jimenez y Carlos Fernández contribuyeron a ediciones previas de este capítulo.

    Capítulo 61 Tratamiento endoscópico de la patología pancreática

    Sección VIII Vías biliares

    Capítulo 62 Anatomía, histología, embriología, anomalías congénitas y trastornos pediátricos de las vías biliares

    Capítulo 63 Función y trastornos motores de las vías biliares

    Capítulo 64 Secreción y circulación enterohepática de la bilis

    Capítulo 65 Litiasis biliar*

    Capítulo 66 Tratamiento de la litiasis biliar

    Capítulo 67 Dolor biliar alitiásico, colecistitis alitiásica aguda, colesterolosis, adenomiomatosis y pólipos de la vesícula biliar

    Capítulo 68 Colangitis esclerosante primaria y colangitis piógena recurrente

    Capítulo 69 Tumores de los conductos biliares, de la vesícula biliar y de la ampolla

    Capítulo 70 Tratamiento endoscópico y radiológico de la patología biliar

    Capítulo 71 Embriología, anatomía, histología y anomalías del desarrollo del hígado

    Capítulo 72 Fisiología hepática y metabolismo energético

    Capítulo 73 Bioquímica y pruebas de función hepáticas

    Capítulo 74 Perspectiva general de la cirrosis

    Capítulo 75 Hemocromatosis

    Capítulo 76 Enfermedad de Wilson

    Capítulo 77 Otros trastornos metabólicos hereditarios del hígado

    Capítulo 83 Hepatitis causadas por otros virus*

    Capítulo 84 Infecciones bacterianas, parasitarias y fúngicas del hígado, incluidos los abscesos hepáticos

    Capítulo 85 Enfermedades vasculares hepáticas*

    Una botella de champagne contiene 40 kilogramos de presión por cada 5 centímetros cuadrados. Cuando el corcho sale disparado puede alcanzar los 90 kilómetros por hora.

    En la década de 1920 la importación y consumo de alcohol fue prohibida por la llamada Ley Seca, o Ley de Volstead, en Estados Unidos. La restricción fue impulsada por el entonces presidente Woodrow Wilson. La enmienda fue derogada en 1933.

    Para disimular el alcohol de pésima calidad que se podía conseguir en el mercado negro, los barmans comenzaron a mezclarlo con jugos de frutas y especias aromáticas como la menta y el romero.

    Con un increíble promedio anual de 150 litros per cápita, los checos son los principales bebedores de cerveza del mundo. Dejan atrás a los irlandeses y alemanes, tradicionalmente considerados «cerveceros».

    Se trata de la Brewmeister - Snake Venom. Es de origen escocés y tiene más de 13 veces la graduación alcohólica de una cerveza común.

    Además de los múltiples problemas físicos que tra aparejado el consumo excesivo de alcohol, el alcoholismo es una enfermedad psiquiática. Esto se debe a la alta dependencia que genera con el paso del tiempo y a los trastornos psicológicos asociados al estado de embriaguez.

    La reputación del Churchill como un gran bebedor se remonta a un episodio problemático con el alcohol durante la guerra de los Bóeres en 1899 donde era corresponsal para el Morning Post de Londres.

    Además de la guerra que desató y los más de seis millones de judíos, negros, gitanos y homosexuales que exterminó, Aldolf Hitler es mundialmente conocido por ser vegetariano y abstemio.

    Los científicos sugieren en que en un momento dado del tiempo, el 0,7% de la población mundial se encuentra en estado de embriaguez.

    Interesantes curiosidades sobre las bebidas alcohólicas, ¿no? ¿Sabías que se podía encontrar en el espacio exterior? ¿Sabías que lo puedes encontrar en casi cualquier fruta? ¿Qué datos agregarías a esta lista?

    El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Actúa en muchos lugares del cuerpo, como la formación reticular, la médula espinal, el cerebelo y la corteza cerebral, así como en muchos sistemas neurotransmisores.

    En el sistema nervioso central, el alcohol interviene en los procesos en los que ciertas células nerviosas reciben órdenes para activarse o excitarse. Igualmente, estimula los procesos por los que determinadas células nerviosas disminuyen su actividad. Así, el alcohol actúa como un inhibidor bioquímico no específico de la actividad del sistema nervioso central, y por eso entre los efectos del consumo de alcohol están la relajación o la reducción de la ansiedad.

    La dependencia al alcohol (alcoholismo), también llamada alcoholismo, es una forma crónica de abuso de alcohol que tiene efectos fisiológicos, de conducta y cognitivos: cuando se toma alcohol repetidamente, y durante un periodo de tiempo prolongado, el cerebro se adapta a su uso, esto es, el cuerpo se vuelve tolerante al alcohol y depende de él para mantener algunas de sus funciones.

    Esta adaptación del cerebro al alcohol significa que cada vez es menos sensible a los efectos del consumo, por lo que la dosis debe incrementarse gradualmente para obtener el mismo efecto de las primeras ingestas de alcohol. A medida que las neuronas se van adaptando a dosis cada vez más altas de esta sustancia, funcionan de forma aparentemente normal a pesar de estar “bañadas” en alcohol. En este estado, cuando el efecto de una dosis apenas ha desaparecido, puede haber ya causado efectos severísimos en el comportamiento, o incluso la muerte. En definitiva, se ha desarrollado una tolerancia al alcohol.

    La dependencia, que se acompaña normalmente de la tolerancia, se vuelve manifiesta y, por tanto, puede ser observada cuando hay una abstinencia en el consumo de alcohol. Cuando una sustancia adictiva se administra repetidas veces en un intervalo que produce tolerancia, el cerebro se adapta a la presencia de la droga (es decir, hay una neuroadaptación). La normalidad aparente de las funciones cerebrales enmascaran así un cambio neuroquímico subyacente que sólo se manifiesta si se deja de consumir el alcohol bruscamente, ya que con la interrupción del consumo emergen los desórdenes cerebrales, conocidos como síndrome de abstinencia. Así, se experimentan síntomas como estallidos de actividad eléctrica en el cerebro, convulsiones y a veces fenómenos psicóticos como alucinaciones, que hacen evidentes los cambios cerebrales que permanecían ocultos mientras se bebía. Los síntomas de esta abstinencia desaparecen al volver a consumir alcohol, y este hecho es el que hace que sea duro para los dependientes al alcohol dejar de consumirlo, porque saben que al beber de nuevo sentirán un alivio inmediato de los síntomas. Pero este alivio significa que su organismo ya solo funciona “normalmente” con la presencia del alcohol, es decir, se ha vuelto dependiente del alcohol.

    A menudo la dependencia del alcohol no se detecta durante años. La facilidad con que se consiguen las bebida alcohólicas y la manera en que se consumen (las pautas sociales) parecen ser factores importantes en la probabilidad de que una persona llegue a ser dependiente del alcohol. Pero también puede haber un componente genético, porque en algunas familias el alcoholismo se repite entre varios de sus miembros. De todas formas, no hay seguridad de que estas repeticiones no sean consecuencia de comportamientos aprendidos.

    En resumen, la dependencia al alcohol… Es un estado por el que un organismo sólo funciona “normalmente” si hay presencia de alcohol en él, y que se manifiesta en forma de alteraciones psíquicas cuando se deja de consumir alcohol (síndrome de abstinencia)

    El diagnóstico de dependencia al alcohol (Alcoholismo) se puede hacer si se han experimentado o manifestado alguna vez durante el último año tres o más de los siguientes síntomas:

    • Estrechamiento del repertorio personal de pautas de consumo de alcohol (por ejemplo, beber sólo una marca o tipo de bebida alcohólica, o tendencia a beber alcohol de la misma manera los días laborables y los fines de semana a pesar de las limitaciones sociales que marcan cuál es la conducta apropiada para beber).
    • Beber cantidades excesivas de alcohol de manera frecuente.
    • Ajustar el comportamiento a la búsqueda de alcohol (ir únicamente a eventos sociales donde se beba, o salir sólo con personas que beban).
    • Incapacidad de limitar el consumo de alcohol a pesar de la aparición de complicaciones médicas, psicológicas o sociales.
    • Abandono progresivo de intereses o diversiones alternativas a las ligadas al consumo de alcohol.
    • Incremento del tiempo necesario para tomar alcohol o para recuperarse de sus efectos.
    • Tolerancia al alcohol: tener que beber cada vez más alcohol para conseguir los mismos efectos. Mayores dosis de alcohol son necesarias para conseguir los efectos que antes se conseguían con dosis más pequeñas (ejemplos claros de tolerancia se pueden ver en personas dependientes del alcohol que pueden tomar dosis diarias suficientes para incapacitar o matar a consumidores no tolerantes).
    • Síntomas de abstinencia: experimentar síntomas físicos después de pasar un periodo corto de tiempo sin beber. Entre estos síntomas encontramos ansiedad, agitación, dolor de cabeza, alteraciones auditivas, nauseas y vómitos, “nublamiento” sensorial, ataques, delirio, alteraciones táctiles, diaphoresis, temblores, signos vitales elevados o alteraciones visuales.
    • Beber para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia (por ejemplo beber para parar los temblores o para “curar” una resaca).
    • Volver a beber después de un periodo de abstinencia (haber decidido dejar de beber y no haberlo conseguirlo).
    • Ser consciente, subjetivamente, de la compulsión por beber alcohol (se admita a otros o no).

    Las personas que han desarrollado dependencia del alcohol requieren generalmente ayuda externa para dejar de beber, que normalmente incluye desintoxicación y tratamiento médico, es decir, ingresar en un centro de rehabilitacion para alcoholicos.

    Los efectos físicos del alcohol a largo plazo son:

    • Pancreatitis o inflamación del páncreas.
    • Enfermedades del corazón, entre ellas enfermedad coronaria.
    • Neuropatías o daños en los nervios.
    • Varices sangrantes en el esófago, o venas dilatadas en el tubo que conecta la traquea y el estómago.
    • Degeneración cerebral y neuropatía alcohólica.
    • Cirrosis del hígado, una enfermedad crónica que causa la destrucción de las células y la pérdida de la función del hígado.
    • Presión sanguínea alta.
    • Incremento de la incidencia de muchos tipos de cáncer, entre ellos el de mama.
    • Deficiencias nutricionales.

    Los problemas de salud mental también son comunes cuando hay alcoholismo, con el riesgo de que un problema mental puede conducir o reforzar a otro diferente.

    La depresión es una causa frecuente de alcoholismo, ya que, una persona deprimida busca la manera de salir de sus problemas o un alivio a su insomnio. Desafortunadamente, el propio alcohol es un depresivo, por lo que el problema, lejos de disminuir, se complica. Otros problemas psíquicos producto de la dependencia al alcohol son:

    • Síndrome de Wernicke-Korsakoff’s, un desorden neuropsiquiátrico causado por la deficiencia de tiamina, como consecuencia de las carencias nutricionales en alcohólicos.
    • Deterioro de la memoria.
    • Déficit de atención.

    Por ultimo, la dependencia al alcohol produce daños significativos en otros ámbitos de la vida como el ocupacional, social e interpersonal (como, por ejemplo, disfunción sexual).

    Dada la magnitud de esta enfermedad y las implicaciones de todo tipo, la rehabilitacion de alcoholismo debe realizarse en las mejores condiciones posibles. En las clínicas de desintoxicación de alcoholicos, el paciente cuenta con todos los recursos necesarios para conseguir una rehabilitacion completa. Mediante este tratamiento avanzado es posible la rehabilitacion del alcoholico y su recuperación personal y social.

    Probablemente usted esté cansado de leer las mil y una noticias de tonterías o accidentes que la gente provoca cuando está bajo los efectos del alcohol y que su consumo es dañino para la salud. Sin embargo, ¿sabía usted que, dejando de lado sus efectos negativos, este compuesto tiene algunos bene

    Probablemente usted esté cansado de leer las mil y una noticias de tonterías o accidentes que la gente provoca cuando está bajo los efectos del alcohol y que su consumo es dañino para la salud. Sin embargo, ¿sabía usted que, dejando de lado sus efectos negativos, este compuesto tiene algunos beneficios para el ser humano? Son al menos siete y se los presentamos a continuación:

    Previene enfermedades del corazón: Se dice que los antioxidantes en el vino tinto ayudan a la salud del corazón y el sistema cardiovascular. Las personas activas, que consumen por lo menos una bebida alcohólica a la semana, tienen un 50% menos de probabilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca que una persona que se pasa todo el día frente al televisor.

    Aumenta el colesterol 'bueno': La cerveza y el vino pueden aumentar el nivel de lipoproteínas de alta densidad (HDL, en inglés) que son capaces de retirar el colesterol de las arterias y transportarlo de vuelta al hígado para su excreción, lo que ayuda a evitar enfermedades como la arteriosclerosis. Sin embargo, hay que tener cuidado con las calorías de la cerveza, especialmente las de las oscuras; el abdomen podría sufrir las consecuencias.

    Reduce la artritis: El alcohol puede disminuir considerablemente las posibilidades de contraer artritis en la vejez. Sin embargo, su consumo excesivo pude aumentar el riesgo de desarrollar la osteoporosis. Así, mientras una copa de vino puede evitar el dolor persistente de los huesos, también puede volverlos más propensos a romperse como ramitas. La solución: un 'ruso blanco', un cóctel de vodka con leche, que podría ayudar a los huesos de las dos maneras.

    Aumenta la fibra: Al derivar de granos, la cerveza es realmente una fuente de buena fibra dietética, buena para aliviar algunos problemas de estreñimiento, hemorroides, diverticulosis y síndrome de intestino (colon) irritable. De hecho, medio litro (unas dos tazas) de cerveza puede proporcionar más de un cuarto de su ingesta diaria necesaria de fibra. Pero tenga cuidado, demasiada fibra puede conducir a visitar el inodoro más veces de lo debido.

    Previene ciertos tipos de cáncer: Así es, incluso una amenaza de recaída y muerte por ciertos tipos de cáncer se puede reducir con unos pocos pero generosos tragos de vino. Para ser específicos, la enfermedad de Hodgking y el cáncer de riñón podrán ser combatidos, incluso se podrán prevenir, con un poco de vino tinto.

    Previene enfermedades neurológicas: Según algunos estudios, tomar un poco de alcohol de vez en cuando puede ayudar a prevenir el mal de Alzheimer y accidentes cerebrovasculares. Las proteínas de las vainas de mielina, que ayudan a proteger las vías neurológicas en el sistema nervioso, responden positivamente al alcohol. Por supuesto, el exceso provoca la muerte de las células del cerebro, por lo que una vez más, la moderación es la clave.

    Salva vidas: Así es, pero de una manera muy particular. En caso de que, por alguna razón, llegara a ingerir anticongelante, una maratón de tragos de vodka o whisky puede salvarle la vida. ¡Es verdad! El alcohol actúa anulando los efectos peligrosos del etilenglicol, el componente principal en los anticongelantes.

    Ojo: Estos resultados no se aplican para ex alcohólicos. La única manera para que el alcohol pueda beneficiar a la salud es continuar absteniéndose. Asimismo, con este artículo no le estamos diciendo que vaya ahora mismo y se tome una botella de vino a boca de jarro. La clave para obtener estos beneficios es la moderación, pero incluso hasta un consumo moderado de bebidas alcohólicas podría tener repercusiones en algunos de sus órganos. ¡Beba con responsabilidad!

    El consumo excesivo de alcohol provoca problemas sanitarios y sociales. La mortalidad debida a este exceso en la ingesta de alcohol es alta, especialmente entre los hombres jóvenes.

    El consumo excesivo de alcohol, no sólo aumenta el riesgo de enfermedad hepática, sino que también es responsable de tumores malignos, accidentes, violencia y problemas sociales.

    ¿Cuándo consideramos que existe un consumo excesivo de alcohol? A esta pregunta no se puede contestar de forma categórica. El único límite que es seguro para todos es el de la abstinencia, dado que cada persona y cada circunstancia son únicas. En adultos, y sólo como orientación general, existen unos límites de consumo considerados seguros internacionalmente y que cada vez tienden a ser más restrictivos. En hombres sanos no superar los 30 gramos de alcohol/d y en las mujeres sanas, no superar los 20 g/d. Para desarrollar una enfermedad hepática es necesario un consumo diario de alcohol de entre 30-60 g/d en los varones y de 20-40 g en las mujeres durante un período mayor a 10 años. Lógicamente el riesgo aumenta a medida que aumentamos los gramos de alcohol ingerido. Afortunadamente, sólo un 15-40 % de las personas que tienen este consumo excesivo de alcohol progresan a enfermedad hepática avanzada, la gran mayoría sólo desarrollarán esteatosis hepática simple o «hígado graso» que es una situación reversible al abandonar la ingesta.La cirrosis hepática se ve sólo en una minoría de las personas con alto consumo de alcohol; menos de 10% de los que beben más de 120 g de alcohol al día tienen cirrosis.