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PORFIRIAS ERITROPOYÉTICAS:

Las Porfirias se consideran eritropoyéticas cuando el tejido en el que predomina el déficit enzimático es la médula ósea.

  1. Porfiria Eritropoyética congénita (PEC) o Porfiria de Günther: Se la considera extremadamente rara. Es de las Porfirias menos frecuentes (200-300 casos en el mundo). Fue la primera Porfiria descrita (Günther,1911).
    Se asocia a una deficiencia muy profunda en la actividad de la enzima URO-gen III. La herencia es de carácter autosómico recesivo. Se han descrito 22 mutaciones del gen.
    Los síntomas se presentan en los primeros meses de vida. El primer signo que alarma a la familia es la orina roja (tonalidad vino tinto) que mancha el pañal del bebé.
    Hay una sensibilidad extrema a la luz solar que desde la infancia se manifiesta con lesiones dérmicas en las zonas expuestas.
    Las lesiones son intensas. Las dolorosas erosiones y las cicatrizaciones reiteradas pueden terminar originando atrofia epidérmica, esclerodermia, retracciones y destrucciones óseas y cartilaginosas, más acusadas en el rostro y las manos. Por ello se la conoce también como Porfiria mutilante.
    Otro signo característico es la eritrodoncia (coloración marrón oscuro de los dientes, sobre todo de leche, por el acúmulo de porfirinas). En ocasiones existe anemia hemolítica de diversa consideración, que puede requerir transfusiones e incluso la extirpación del bazo.
  2. Protoporfiria Eritropoyética (PPE): Está causada por una deficiencia de la enzima ferroquelasa, en el último paso de la formación del HEMO.
    La herencia tiene carácter autosómico dominante, aunque la transmisión parece seguir un patrón más complejo.
    Es más frecuente que la PEC, con una prevalencia entre 1/75.000 y 200.000.
    Se conocen más de 50 mutaciones del gen. La Protoporfirina se acumula en la médula ósea, glóbulos rojos y, en grado muy variable, en el hígado.
    Se manifiesta con sensibilidad a la luz solar. La exposición a ella produce, de forma brusca, comezón y enrojecimiento de la piel, que pueden remitir en horas (12-24 horas, por regla general). Como suele iniciarse en la infancia, el signo que puede alertar a los padres es que el niño se vuelva irritable y/o presente dichos síntomas dérmicos bruscos, después de estar expuestos al sol. La formación de ampollas y cicatrices es menos común que en los otros tipos de Porfirias cutáneas (CPH, PV, PCT y PEC).
    Las reiteradas exposiciones a la luz y las lesiones consecuentes pueden producir un aspecto envejecido de la piel, más acusado en nudillos y zonas malares de la cara.
    De producirse anemia, ésta es siempre leve o moderada. El riesgo de desarrollar una hepatopatía es muy bajo (1%) pero al igual que en la PV se debe vigilar la posible formación de cálculos biliares favorecidos por la gran eliminación de porfirinas por tal ruta.

La infección por VEB es de distribución mundial. Su prevalencia es elevada, habiéndose observado que 95% de adultos tienen anticuerpos frente a este virus. La infección por VEB se adquiere en edades tempranas. En EEUU 50% de los niños menores de 5 años tienen anticuerpos específicos. Algo similar se observó en San Pablo donde alrededor de 80% de los menores de 12 años tienen anticuerpos contra el VEB. En general la infección es subclínica en la infancia temprana. La MNI clínicamente manifiesta se observa preferentemente de adolescentes y adultos jóvenes (edad promedio 15 a 25 años) por lo que el SMN por este virus se observa con mayor frecuencia en aquellas poblaciones con mejor estado socio-económico en quienes la exposición primaria al virus se demora hasta la segunda década de la vida. La escasa incidencia de MNI en los negros quizá se relacione con la infección primaria más precoz con el VEB.

El grado de contagiosidad es escaso. Se transmite en forma directa, de la persona infectada (sintomática o no) a la suceptible, por contacto íntimo, a través de la saliva, por lo que la enfermedad se conoce como "enfermedad del beso" o "enfermedad de los enamorados". Después de la infección aguda el virus puede persistir hasta 18 meses en la faringe y posteriormente reaparecer en forma intermitente, eliminándose por la saliva, constituyendo el reservorio primario para la transmisión. El virus fue recogido de la saliva de 20 a 33% de portadores sanos y de 90% de inmunocomprometidos. Lo antedicho permite comprender que solo 6% de los casos de MNI refieren haber tenido contacto previo con otro enfermo de MNI. También puede propagarse por sangre o transplantes y al parecer por contacto sexual, al haberse encontrado el virus en la mucosa y las secreciones genitales. El VEB es candidato a integrar la lista de ETS. El riesgo de infección perinatal parece ser muy poco, aunque se han descrito anomalías placentarias y miocarditis fetal en los productos de abortos de mujeres que cursaron una MNI durante el embarazo.

El período de incubación es de 30 a 45 días. Le sigue el período prodrómico que dura de 7 a 14 días y está caracterizado por astenia, mialgia y cefalea. Posteriormente se asiste al período de estado, que suele ser de comienzo insidioso, pero en algunos casos se inicia en forma brusca con fiebre alta, escalosfríos, sudores, malestar general, cefalea, mialgias, edema periorbitario, anorexia, malestar abdominal y odinofagia, siendo este último el motivo de consulta más frecuente. La faringitis reviste las características descritas para el SMN. Las amígdalas están aumentadas de tamaño y pueden observarse petequias en la unión del paladar duro con el blando. Si bien la erupción cutánea propiamente viral se describe solo en 5% de los casos, es muy frecuente la erupción máculopapular pruriginosa (90%) en aquellos que recibieron aminopenicilinas.
Se han descrito úlceras genitales en personas con MNI, especulándose que el VEB pudo haber sido transmitido por contacto orogenital. La infección por VEB podría ser incluido en el diagnóstico diferencial de úlceras genitales cuando otras causas más comunes fueron excluidas.

Las manifestaciones clínicas y la frecuencia con que se observan, según estadísticas extranjeras, son:

En raras ocasiones se producen complicaciones.

La enfermedad suele ser benigna y autorresolutiva en un período de 2 a 3 semanas. La respuesta inmune humoral del huésped parece ser importante para prevenir las recurrencias. Pero la respuesta de la inmunidad celular sería la encargada de controlar la infección aguda y las reactivaciones. Las alteraciones en la respuesta inmune celular podría ser la responsable de infecciones no controladas y desórdenes linfoproliferativos. Es posible que la anormal respuesta del huésped pueda explicar la existencia de formas complicadas y crónicas de la enfermedad.

Pocas veces se observan formas severas de enfermedad y son raras las MNI crónicas activas.

Entre los síntomas y signos de MNI severa o infección primaria atípica por VEB se incluyen: fiebre en picos por más de 3 semanas, hipoxemia (por obstrucción de la vía aérea alta o neumonitis intersticial), dolor torácico (sugestivo de miopericarditis), dolor abdominal (por rotura de bazo), sangrado (por trombocitopenia), alteraciones mentales (por meningoencefalitis), ictericia (por hepatitis), leucopenia

La manifestación hematológica principal es el aumento del número de linfocitosis circulantes, absoluto
(> 4.500/mm3) y relativo (> 50%), lo que ocurre en 70% de casos. Los linfocitos alcanzan su nivel más elevado entre la 2ª y 3ª semana, por lo que un recuento precoz puede no manifestar la alteración. Los linfocitos atípicos son sugestivos de MNI, aunque no patognomónicos, ya que también se observan en los SMN de otras etiologías. Son de mayor tamaño que los linfocitos maduros de sangre periférica, con citoplasma vaculado y basófilo; sus núcleos suelen ser segmentados y excéntricos. La cantidad de linfocitos atípicos es variable, en algunos enfermos es mínima o nula, mientra que en otros llega a 90%. En más de la mitad de los pacientes hay neutropenia relativa y absoluta con leve desviación a la izquierda. Ocasionalmente se ha documentado granulocitopenia muy pronunciada. La trombocitopenia leve o moderada puede estar presente hasta en 50% de casos, aunque raramente es pronunciada.

En la mayoría de los enfermos se observan alteraciones en el funcional y enzimograma hepático: signos de colestasis intrahepática y niveles aumentados de las enzimas hepatocelulares (GOT, GPT y LDH) en 2 o 3 veces lo normal, sin alcanzar los altos valores observados en las hepatitis virales (

Puede hacerse por 2 técnicas: 1) indirecta: respuesta serológica y 2) directa: demostración del virus, sus antígenos o DNA viral.

La detección de anticuerpos heterófilos es la prueba fundamental para el diagnóstico de MNI. Los anticuerpos heterófilos reaccionan con antígenos de superficie de eritrocitos de carnero a los que aglutina, o de buey a los que lisa. La prueba clásica es la de Paul Bunnell que consiste en enfrentar suero del enfermo con glóbulos rojos de carnero, resultando positiva en alrededor de 90% de los casos de MNI, en algún momento de la enfermedad. Esta prueba puede ser falsamente positiva en el caso de otras enfermedades como hepatitis viral, leucemia, linfoma, enfermedad del suero, por lo que es necesario complementarla con la absorción previa del suero con células de riñón de cobayo (Paul Bunnell-Davidsohn, PBD). Un título superior a 1:56 de esta prueba se considera diagnóstico de MNI. En 10% de enfermos no se detectan anticuerpos heterófilos. Las causas de la falsa negatividad son: edad (niños pequeños), extracción precoz de la muestra (repetirla), falta de sensibilidad de la técnica (la sensibilidad aumenta usando hematíes de caballo). Los anticuerpos heterófilos persisten en niveles decrecientes alrededor de 9 meses después de la fase aguda. En la actualidad se han introducido en el mercado métodos sensibles y específicos para la demostración de anticuerpos heterófilos como el de aglutinación en porta (Monospot), considerándose positivos los títulos mayores de 1:2. La correlación entre los resultados obtenidos con ambas técnicas es relativamente buena, aunque la sensibilidad de los métodos comerciales es ligeramente superior a la del método clásico en tubo de ensayo. En ocasiones se han comunicado resultados falsos positivos con la prueba de Monospot en paciente con linfoma o hepatitis, pero la frecuencia es muy baja. Los pacientes con inmunodeficiencias congénitas o adquiridas que desarrollan MNI aguda pueden tener respuestas serológicas atípicas: falta de anticuerpos anti-VCA y anti EA, pero lo más importante es el no desarrollo de anti-EBNA. La detección de DNA VEB en suero por PCR es el criterio diagnóstico de infección aguda por VEB en estos casos.

Diagnóstico serológico de infección por VEB

El diagnóstico diferencial con otras etiologías causantes de SMN, en primer lugar se debe realizar con el VIH. El VIH puede ocasionar en la etapa de primoinfección una enfermedad similar a la MNI.
Este es un virus RNA que pertenece a la familia Retroviridae y posee una enzima característica: la trasncriptasa inversa.

El citomegalovirus (CMV), puede ocasionar entre otros, un cuadro clínico similar al VEB. Es la causa más frecuente de SMN con anticuerpos heterófilos negativos. Se adquiere generalmente por vía sexual, siendo otras vías de transmisión sanguínea, digestiva y aérea. Es un herpesvirus y al igual que los otros virus de esta familia tiene la particularidad de producir infección latente y reactivarse por factores dependientes del huésped. La infección se acompaña de una secuencia característica de cambios morfológicos que se inician con la contracción celular, seguida de la aparición de inclusiones intranucleares y citoplasmáticas de células gigantes, por ello el nombre de enfermedad de la inclusión citomegálica.

Tienen valor diagnóstico la corioretinitis que es característica o el hallazgo de cuerpos de inclusión nucleares característicos en cualquier tejido (índice de infección activa).

La infección por herpesvirus humano 6 es muy frecuente en la infancia, presentando anticuerpos específicos frente a este virus un 90% de los niños de 4 años. Es el agente del exantema súbito del niño, aunque habitualmente la infección cursa en forma asintomática. En el adulto puede dar un SMN. Las transaminasas suele aumentar más que en los SMN de otras etiologías, alcanzado niveles similares a los observados en las hepatitis víricas agudas. El diagnóstico se realiza por métodos serológicos.

La infección toxoplásmica adquirida del adulto inmunocompetente es generalmente asintomática. Está causada por un parásito intracelular: Toxoplasma gondii. Es un infección altamente prevalente estimándose que 60% de los adultos tienen anticuerpos contra este germen por haber contraido la infección en algún momento de su vida. Es causa frecuente de afectación linfática ganglionar del adulto. La infección en el hombre se inicia tras la ingestión de ooquistes eliminados con las heces del gato o de los quistes hísticos presentes en la carne de mamíferos o aves infectados, si la misma fue ingerida insuficientemente cocida.

La rubéola puede cursar con fiebre, adenopatías que son características sobre todo espinales y un exantema.

Misceláneas: Otros virus (adenovirus o de la hepatitis vírica), o bacterias (Brucella spp.), pueden dar cuadros similares a una MNI. La leptospirosis puede dar un SMN pero se tiene el antecedente epidemiológico que es fundamental para sospechar el diagnóstico etiológico. En esta enfermedad las adenomegalias son pequeñas y no existe la faringitis. La sífilis secundaria, la enfermedad de chagas agudo puede dar este síndrome realizandose diagnóstico por métodos serológicos. La brucelosis puede cursar con SMN, por lo que en nuestro medio debe descartarse esta infección si el paciente tiene antecedentes epidemiológicos de trabajar en frigorífico o manipular vacunos o suinos.

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La primera reacción colectiva a la epidemia de sida fue preguntar “¿por qué esa gente no hace otras elecciones?”. El movimiento antisida dejó en claro que esa pregunta es un error. Hoy que el 70% del planeta corre riesgo de muerte prematura por enfermedades evitables, “esa gente” somos muchos de nosotros. Las comunidades de lucha contra las ENT y el sida pueden aprender de sus respectivas experiencias: unidos somos más.

Kent Buse es director de políticas estratégicas de ONUSIDA. Laurel Sprague es directora ejecutiva de la Red Global de Personas que Viven con VIH. Copyright: Project Syndicate, 2017.www.project-syndicate.orgTraducción: Esteban Flamini

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“No lo veo como un problema. Al contrario, a la larga va a ser mejor para mi salud”. Esta es la visión de vida que tiene Karen Viviana Serrano tras convivir por un año con la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

por Juan MANUEL CORREDOR B.
jcorredor@vanguardialiberal.com.co

Lo que para ella, una bumanguesa de 27 años, 1.65 metros de altura y 65 kilogramos de peso, empezó con dolores en la boca del estómago, debilidad y sensación de desaliento durante el día; era un mal presagio de una gastritis. Lo que Karen Viviana Serrano no se imaginó era que se encontraría con una enfermedad que hasta ese momento desconocía.
La degeneración grasa del hígado, también conocida como infiltración grasa hepática o esteatosis hepática, es una enfermedad que hace parte o compone un desorden mayor: el síndrome metabólico.
El hígado graso es aquella acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). En otras palabras, el hígado presenta una acumulación de grasa no sólo en su parte externa, sino también con infiltración, haciendo que se resienta e inflame.

José Luis Plata Valdivieso, gastroenterólogo – hepatólogo del Instituto de Gastroenterología y Hepatología del Oriente Colombiano, Igho, y Jefe de trasplante hepático de la Fundación Cardiovascular de Colombia,

Esta enfermedad puede presentarse principalmente por la ingesta continua de alcohol, o como le sucedió a Karen Serrano, que sin ser consumidora de licor tiene la enfermedad del hígado graso no alcohólico.
En nuestro medio, las personas con desórdenes metabólicos que presenten en su abdomen una obesidad central, que en hombres adultos supere los 90 cm y en mujeres adultas los 80 cm de perímetro abdominal, presentan la primera alerta para sospechar de síndrome metabólico y un posible caso de hígado graso.
En niños, por ejemplo, los casos de obesidad son patéticos. Algunos estudios indican que entre la población de 5 a 14 años el sobrepeso está entre 45% a 60%.
Otros componentes que encenderían las alarmas para esta patología son la presencia de glicemia elevada (azúcar elevado en la sangre), tener el colesterol y/o triglicéridos elevados de manera constante durante un tiempo prolongado (dyslipidemia) y tener la tensión arterial alta o hipertensión arterial.
Con esos parámetros de obesidad y uno de los componentes anteriores se hablaría de síndrome metabólico.
“Tras recurrir al médico de familia, este me envió a hacerme unos exámenes de sangre. En los resultados salió que tenía altos los niveles de Transaminasas (sustancias producidas principalmente en el hígado). Luego vinieron otros exámenes que evidenciaron inflamación del hígado y, por último, confirmamos la enfermedad”, describe Karen Serrano.
José Luis Plata Valdivieso, gastroenterólogo – hepatólogo del Instituto de Gastroenterología y Hepatología del Oriente Colombiano, Igho, y Jefe de trasplante hepático de la Fundación Cardiovascular de Colombia, explica que “el hígado graso no es una enfermedad exclusiva de las personas obesas”. Así como a Karen, una persona sin sobrepeso actual ni histórico le ocurrió, “muchos otros pacientes pueden presentar alteraciones metabólicas o diabéticas por un manejo inadecuado de grasas. El porcentaje en el mundo de personas delgadas o con peso normal con hígado graso ronda entre el cinco a siete por ciento”.

Las etapas de esta patología comprenden: hígado graso, esteatohepatitis (hepatitis por grasa), fibrosis, cirrosis y probabilidad de cáncer de hígado.

No es de la noche a la mañana
Según los expertos, el hígado graso no es una enfermedad per se. Si bien las personas que tengan una dieta inadecuada y vida sedentaria son más propensas a tener hígado graso, existen otros factores que inciden en esta patología.
La ingesta de cierto tipo de medicamentos, por ejemplo, los corticoides, algunos analgésicos, algunos para la presión arterial y medicamentos de tipo cardiovascular, entre otros, favorecen la presencia de la enfermedad.
Otra posibilidad es el sometimiento de personas obesas a cirugías bariátricas (para contrarrestar el sobrepeso), procedimiento que podría desencadenar en hígado graso, afirma este especialista.
También, con el tiempo, favorece la enfermedad del hígado graso el consumo de ciertos productos herbolarios o medicina alternativa, así como la exposición a sustancias orgánicas o tóxicas derivadas del petróleo.
Forma de tratar la enfermedad
Desde el día en que Karen Serrano fue diagnosticada, inmediatamente cambiaron sus hábitos alimenticios. Un paciente con hígado graso debe contrarrestar la enfermedad realizando dos tareas específicas: ejercicio, preferiblemente cardiovascular, y mantener una dieta balanceada. Expertos en el tema han demostrado que con sólo la realización de ejercicio y la alimentación adecuada se puede revertir la enfermedad grasa del hígado hasta en 75% de los pacientes, inclusive en la reducción y mejoría.
Sin embargo, el tratamiento para esta patología está supeditado al tipo de afectación que la causó o lo que ayudó a que se presentara: si es por hipertensión, colesterol elevado o triglicéridos elevados, trastorno del azúcar, hiperglisémico o diabético, enfermedades tiroideas, entre otros. Lo que sí es común a todos los pacientes con hígado graso es la prohibición de la ingesta de alcohol.
“Tener hígado graso no ha representado un problema en sí para mí. Al contrario, sé que a la larga va a ser mejor para mi organismo, pues impide que lo llene de alimentos grasos o dañinos. He pecado en consumirlos de vez en cuando, por ejemplo, hamburguesas e incluso trago, pero es como si llegase la muerte porque la sensación después de haberlos ingerido es horrible”, agrega Karen Serrano.
El especialista José Luis Plata explica que existe un informe de la sociedad hepática europea sobre “los beneficios” de la ingesta mínima de alcohol para tratar esta enfermedad. Sin embargo, según su experiencia, este informe es muy preliminar y tiene en cuenta las características europeas, más no las del hombre o paciente latino. Por tal razón no es recomendable para los colombianos consumir alcohol si se padece de hígado graso.
Lo que sí es benéfico es consumir café. Múltiples estudios hechos desde 2007 sobre prevención de enfermedades hepáticas, dentro de las cuales está el hígado graso, y especialmente en personas que consumen constantemente alcohol, tomar entre cinco a siete tazas de café al día ayuda a contrarrestar esta enfermedad. Esto excluye a pacientes con alguna enfermedad de tipo cardiovascular, psiquiátrico o mental a quienes se prohíbe la cafeína, agrega este gastroenterólogo-hepatólogo.

15 a 25% es el margen de probabilidad de que la enfermedad de hígado graso avance de fibrosis a cirrosis.

Alrededor del mundo
Se prevé que hacia 2020 el mayor número de pacientes que necesiten trasplante hepático no sea por consumo de alcohol, ni por cirrosis o por hepatitis C o B, sino básicamente será derivado de personas que tuvieron esteatohepatitis, enfermedad que condujo a cirrosis.

¿Tengo hígado graso?

La confirmación diagnóstica de hígado graso se puede hacer de dos maneras: el método invasivo y el no invasivo.
– Biopsia hepática (método invasivo), es el examen de mayor índice de certeza, pero su práctica posee un alto riesgo.
– Ecografía hepatobiliar: (método no invasivo).
– Fibromax y Fibrotex: (tipo serológico).
– Fibroscan: a través de un equipo similar al ecógrafo.
Cabe aclarar que a través de exámenes no invasivos se puede indicar la presencia de hígado graso, pero sólo el método invasivo podrá diagnosticarlo con certeza.

El tabaco es un producto vegetal obtenido de las hojas de varias plantas del género Nicotiana, en concreto Nicotiana tabacum). Se consume de varias formas, siendo la principal fumada. Su particular contenido en nicotina la convierte en adictiva. Se comercializa legalmente en todo el mundo aunque tiene numerosas restricciones para ser fumada en muchos países ya que posee efectos adversos para la salud pública.

Su composición está formada por el alcaloide nicotina, que se encuentra en las hojas en proporciones variables (desde menos del 1% hasta el 12%). El resto es el llamado alquitrán, una sustancia oscura y resinosa compuesta por varios agentes químicos, muchos de los cuales se generan como resultado de la combustión (cianuro de hidrógeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, amoníaco, etc.)

El tabaco es un estimulante el sistema nervioso central que, sin embargo, en los adictos produce relajación. El hábito de fumar aumenta la tolerancia (se aguanta más), con lo que los efectos agudos (mareos, vómitos, sudoración), se notan cada vez menos.

A nivel psicólogico, la nicotina facilita la concentración, activa la memoria y, hasta cierto punto, controla el aumento de peso al aumentar el gasto de energía, disminuir los sentidos del olfato y el gusto, y mantener al fumador ocupado en el acto de fumar en vez de comer. Cada persona además tiene sus consideraciones particulares respecto a las sensaciones que el tabaco les otorga.

A nivel físico, la nicotina aumenta la frecuencia cardiaca, el ritmo respiratorio, la presión arterial y el flujo coronario. Durante la combustión del tabaco, algunos de sus elementos se transforman en monóxido de carbono, emisión venenosa que contribuye al surgimiento de enfermedades cardiacas. Cuando el monóxido de carbono entra al torrente sanguíneo, tiende a reemplazar el oxígeno contenido en las células rojas de la sangre formando carboxihemoglobina. En los fumadores, hasta el 10% de la hemoglobina total puede ser carboxihemoglobina, lo cual equivale a decir que sus tejidos reciben 10% menos de oxígeno.

El tabaquismo aumenta 10 veces la posibilidad de desarrollar un infarto de miocardio. El 85% de las muertes por cáncer de pulmón tiene relación directa con el hábito de fumar.

El consumo de tabaco constituye la principal causa de enfermedad evitable y de mortalidad prevenible en los países desarrollados. Los hijos de padres fumadores tienen un 70% más de probabilidad de ser internados por enfermedades respiratorias. Finalmente, el peso de los recién nacidos cuyas madres fuman es menor comparado con el de aquellos hijos de no fumadoras. Además es el tabaco el causante del 80% de la mortalidad por procesos pulmonares crónicos.

En el tabaco se han encontrado múltiples sustancias que en gran parte son perjudiciales para la salud. Entre ellas destacan por sus efectos nocivos: Los alquitranes (benzopirenos y nitrosaminas) responsables del 30% de todos los tipos de cánceres (vejiga, riñón, páncreas, estómago, etc) y del 90% del cáncer de pulmón. El monóxido de carbono, que es el causante de mas del 15% de las enfermedades cardiovasculares. La nicotina, que produce la dependencia física. Algunas de las enfermedades que produce son:

El tabaquismo tiene repercusión en las arterias de mediano y pequeño calibre que son las encargadas de distribuir sangre por todo el organismo, por lo que la afección de este sistema (árbol cardiovascular) repercute en todos los órganos nobles del cuerpo, de tal manera surgen las siguientes enfermedades cardiovasculares:
Infarto o Angina de Pecho: El aumento de la constricción de las arterias (espamo) y de la agregación plaquetaria (acumulación de células que favorecen a la formación del coágulo) predisponen a la aparición de estos problemas en la circulación de las arterias coronarias. La liberación de sustancias que aceleran el corazón y suben la presión en el contexto de un corazón enfermo predispone a la aparición de muerte súbita. Por esta razón no es posible hacer un pronóstico de vida confiable en aquellos pacientes fumadores, aun cuando sus exámenes de laboratorio o instrumentales sean normales.
Enfermedad Cerebrovascular:

Se debe a una falta de llegada de sangre transitoria o definitiva de una porción de la masas cerebral que causa los conocidos cuadros de hemiplejía, apoplejía, paraplejías, paresias, etc. La causa de estos cuadros es la ateroesclerosis, estenosis y trombosis de las arterias que irrigan el cerebro, que sufren el mismo proceso de oclusión descripto en las arterias coronarias.

Las personas fumadoras tienen mayores problemas de insomnio que las no fumadoras. En general, además de más dificultades para conciliar el sueño, también experimentan más alteraciones durante el mismo, lo que les lleva a dormir peor y descansar menos. Esto origina que muchos fumadores estén somnolientos, de mal humor y cansados durante el día. Y para contrarrestarlo, acaban fumando aún más, lo que crea un círculo vicioso del que es muy difícil salir si se continúa fumando.

El origen de estos trastornos del sueño puede estar en enfermedades o alteraciones ocasionadas por el tabaco. Pero también en el propio hecho de fumar, combinando múltiples factores como son el efecto estimulante de la nicotina, la sensación de abstinencia que se produce durante el descanso nocturno, la tensión arterial elevada y un pulso acelerado (típicos de la persona fumadora), así como su mayor tendencia a tomar excitantes como el café.

Mientras que sólo una de cada cinco personas no fumadoras roncan, prácticamente la mitad de las que fuman lo hacen habitualmente, algo que deja de pasar al abandonar el tabaco.

La mejoría del sueño se obtiene de forma evidente tras cortar con el tabaco, aunque durante los primeros días, y a consecuencia del síndrome de abstinencia (que desaparece al poco de dejarlo), es habitual que estos trastornos sean aún más pronunciados durante un corto espacio de tiempo.

El hábito de fumar esta muy relacionado con la enfermedad conocida como claudicación intermitente o “enfermedad de las vidrieras” que se caracteriza por dolor en uno o dos de los miembros inferiores al caminar, lo que obliga a detenerse y disimular mirando vidrieras. El grado extremo de esta enfermedad implica lesiones del pie y gangrena del miembro que obliga a su amputación. Esta enfermedad es mediada por la lesión ateroesclerótica (oclusión por grasas y coágulos) de las arterias de los miembros. La cesación produce regresión de los síntomas y mejoría de la enfermedad cuando esta no es terminal. El pronóstico de la cirugía paliativa de esta enfermedad es mucho mejor si se acompaña de la cesación del tabaco.

El hábito de fumar tiene una relación directa con la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica – EPOC (es informado en el 80-90% de los pacientes que padecen esta patología), que en etapas avanzadas tiene altísima mortalidad por insuficiencia respiratoria. También el fumador esta expuesto en mayor medida a la Bronquitis Crónica, por el efecto irritante de los componentes del tabaco al entrar en contacto con las células bronquiales. Esto predispone a padecer infecciones bacterianas y por supuesto, cáncer (ver luego). También esta expuesto a mayores procesos inflamatorios nasales, de garganta y otras infecciones respiratorias.

Las mujeres fumadoras entran a la menopausia aproximadamente 5 años antes que las no fumadoras. El cigarrillo y la nicotina pueden alterar la cantidad de hormonas relacionadas con la función reproductiva. Los hombres fumadores tienen reducida la movilidad de sus espermatozoides. Las mujeres tienen más riesgos de sufrir osteoporosis.

La mortalidad anual por cáncer debido al cigarrillo es del 30% (sobre el total de todas las muertes producidas por esta enfermedad). El cáncer de pulmón ha crecido un 250% desde 1950 hasta 1992. Existe una relación causal entre el cigarrillo y el cáncer de pulmón. También se comprobó esa relación para el cáncer de boca, larínge, esófago, vejiga, riñón, estómago, páncreas, cuello uterino, y de la sangre. El humo del cigarrillo es una mezcla compleja de mas de 4000 componentes, muchos de ellos mutagénicos y carcinogénicos.

Estudios epidemiológicos demuestran que la presión arterial promedio en tabaquistas es mayor que en no tabaquistas. Se ha demostrado del mismo modo un aumento agudo de la presión arterial luego de fumar un cigarrillo.

El tabaquismo es uno de los hábitos mas antiguamente implicados como responsable de disfunción eréctil (dificultad en la erección). El efecto de la nicotina sobre el tejido eréctil es constrictor (las arterias se cierran), tanto a nivel del músculo liso cavernoso con la consiguiente dificultad para distenderse durante la fase de tumescencia, como a nivel vascular con disminución de la dilatación de las arterias, necesaria para aumentar el flujo sanguíneo al interior del cuerpo cavernoso (músculo del pene). Estudios realizados mediante eco doppler color permitió evidenciar la reducción del calibre de las arterias cavernosas.
El fumar más de 7 cigarrillos por día genera efectos vasoconstrictores sobre las arterias peneanas, además de potenciar la arterioesclerosis. El paciente fumador presenta impotencia 50% más que el paciente no fumador y el 70% de los hombres impotentes son fumadores.

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Alrededor de la quinta parte de los enfermos con hepatitis crónica B o C corren el riesgo de acabar sufriendo cirrosis hepática o cáncer de hígado.

Otros tipos de hepatitis crónica también pueden producir cirrosis.

¿Cómo se tratan las hepatitis?

  • No existe tratamiento para la hepatitis viral aguda. Sin embargo, se está ensayando el interferón en fases tempranas de la hepatitis C.
  • La hepatitis crónica B puede tratarse con interferón.
  • La hepatitis crónica C puede tratarse con interferón y ribavirina.
  • La hepatitis auto inmune puede tratarse con glucocorticoides, solos o asociados a un inmunosupresor (azatioprina).

Dr. Court Pedersen, especialista en Enfermedades Infectocontagiosas; Dr. Ove Schaffalitzky de Muckadell, especialista en Gastroenterología

El hígado, apuntan los expertos, es uno de los órganos que más afectados se ven por una celiaquía no diagnosticada. La hipertransaminasemia, es decir unas transaminasas muy elevadas, suele ser la afectación más habitual, pero también puede manifestarse una hepatitis reactiva o una hepatitis autoinmune.

Las transaminasas son unas enzimas que se encuentran en el hígado y que cuando alcanzan valores elevados suele significar una inflamación del hígado aguda o crónica. Para determinar las causas de esta inflamación y por lo tanto establecer un tratamiento se deben realizar más exámenes hepáticos, una serología vírica y un estudio inmunológico básico. En muchas ocasiones, según leemos en la revista Medicina Integral, tras una hipertransaminasemia puede haber una celiaquía.

Desde esta revista señalan que en los últimos años se han publicado varios estudios relacionados con la celiaquía y las enfermedades hepáticas, y todos ellos coinciden en señalar que entre un 30 y un 40% de los casos de hipertransaminasemia se dan en pacientes con enfermedad celiaca. En ocasiones, sobre todo en las formas de presentación no clásicas, (ya sabemos que hay distintos tipos de celiaquía, aunque no hay grados de celiaquia) puede ser la única o la primera manifestación de la enfermedad. Asimismo se observa que tras el inicio de la dieta sin gluten las transaminasas recuperan sus valores habituales en la gran mayoría de los casos.

Las transaminasas pueden dar valores elevados por causas diferentes, por ejemplo por consumo excesivo de alcohol y grasas, por lo que es recomendable para mantener en el mejor estado posible nuestro hígado, reducir el consumo de estos productos así como de medicamentos que pueden dañar este órgano.

Entre un 30 y un 40% de los casos de hipertransaminasemia se dan en pacientes celiacos sin diagnosticar

Las razones por las cuales una celiaquía sin diagnosticar tiene consecuencias directas en el hígado se desconocen pero existen varias teorías al respecto. La primera de ellas apunta a que una mayor permeabilidad del intestino daría lugar a la absorción de antígenos y péptidos que serían los responsables de una respuesta inmunológica en el hígado. Otra teoría señala una alteración en las células Kupffer como la responsable del daño hepático ya que estas son fundamentales para la defensa del hígado frente a los productos bacterianos intestinales.

Además de esas hipertransaminasemia, las lesiones hepáticas provocadas por la celiaquía pueden ser otras, desde una hepatitis reactiva inespecífica, a una hepatitis autoinmune o a hepatitis crónicas virales (B y C). En el 90% de los pacientes con hipertransaminasemia, la causa de esta en pacientes celiacos es la hepatitis reactiva inespecífica, que causa pequeñas alteraciones en la función del hígado y normalmente es asintomática.

La hepatitis autoinmune, a pesar de ser una patología muy poco frecuente, sí se da en casos de pacientes celiacos, especialmente mujeres y niñas. Ésta se produce, al igual que el resto de enfermedades autoinmunes, por una disfunción del sistema inmunitario que en este caso ataca y destruye las células del hígado, tal y como ocurre con la celiaquía, en el que nuestro organismo ataca nuestras propias células para defenderse de una sustancia, el gluten, que en principio es inocua. La hepatitis autoinmune presentarse como una hepatitis aguda grave, como una hepatitis crónica o como una cirrosis, y se caracteriza porque mejora con medicamentos inmunosupresores.

El hígado en uno de los principales órganos del cuerpo, el cual se encuentra en la parte superior derecha del abdomen y se divide en derecho e izquierdo. Está compuesto por hepatocitos y tiene las funciones de procesar nutrientes que se absorben en el intestino, eliminar las sustancias tóxicas de la sangre, producir bilis para digerir los alimentos y crear proteínas que ayudan al proceso de coagulación.

La enfermedad hepática puede ser benigna, como es la presencia de quistes hepáticos o hemangiomas, cuyo tratamiento dependerá del tamaño de la lesión, de la localización y los síntomas que provoque, o maligna, como las lesiones provocadas por metástasis de cánceres de otros órganos o cánceres primarios del propio hígado como el carcinoma hepatocelular.

En algunos casos, los tumores del hígado aparecen sobre pacientes que ya han sufrido una enfermedad hepática, como cirrosis o hepatitis B o C. Por esto, es fundamental el seguimiento de los pacientes con estos antecedentes para la detección precoz de posibles cánceres.

  • Carcinoma hepatocelular. Es el más frecuente, sobre todo en hombres de entre 60 y 70 años. Suele originarse sobre hígados que han sufrido o sufren una enfermedad.
  • Colangiocarcinoma intrahepatico. Se produce en los conductos biliares que atraviesan el hígado y es el segundo más frecuente, también sobre hígados ya enfermos por hepatitis B o C, colangitis esclerosante primaria o NASH.
  • Carcinoma fibrolamelar: es más frecuente en gente joven de entre 20 y 30 años, tanto en hombres como en mujeres, y es menos agresivo que el carcinoma hepatocelular.

Existen una serie de enfermedades o factores relacionados con el desarrollo de enfermedad en el hígado:

  • Hepatitis B o C. Los pacientes en los que esta infección es crónica presentan predisposición a canceres primarios en el hígado
  • Cirrosis causada por el exceso de alcohol
  • Hígado graso no alcohólico (o Esteatohepatitis no alcohólica), que se da en gente con sobrepeso, obesidad, diabetes tipo II o síndrome metabólico
  • Hemocromatosis: enfermedad hereditaria que provoca una acumulación excesiva e incorrecta del hierro en los órganos por un mal metabolismo del hierro
  • Ingesta de arsénico, presente en el agua o en productos químicos como algunos materiales plásticos

Los problemas de hígado suelen ser asintomáticos, pero cuando se producen síntomas suelen ser dolor abdominal, cansancio, náuseas, fiebre, pérdida de peso, falta de apetito o ictericia (coloración amarillenta de la piel).

Las enfermedades benignas del hígado en muchos casos se detectan casualmente al realizar una revisión por algún otro motivo. Por otro lado, en los pacientes con factores de riesgo se recomienda realizar una ecografía periódicamente para detectar lesiones benignas y malignas. Para confirmar el diagnóstico la mejor opción es realizar entonces una biopsia hepática guiada por ecografía, TAC, o mediante cirugía laparoscópica.

En el estudio inicial se realizará una analítica: ésta servirá para observar la función hepática a través de la bilirrubina y las alteraciones en la coagulación. Además, permitirá solicitar marcadores tumorales como la alfa fetoproteina, relacionada con el carcinoma hepatocelular.

Cuando se sospecha de que pueda haber una enfermedad hepática, se recomienda realizar un TAC o tomografía computerizada o una resonancia magnética (RMN) para localizar las lesiones, su tamaño y su relación con otros tejidos y órganos. Así, se podrá elegir el tratamiento más adecuado.

Un seguimiento por parte de un especialista es imprescindible en todos los pacientes que tuvieron cáncer de hígado.

Para un seguimiento efectivo, es preciso un trabajo coordinado multidisciplinar, donde los diferentes especialistas combinen estudios de laboratorio, con el estudio de la función hepática y coagulación, y pruebas de imagen como las ecografías o resonancias magnéticas. En IQL trabajan en esa tarea radiólogos altamente experimentados, puesto que el haber realizado tratamientos previos sobre el hígado dificulta la evaluación de las pruebas. La finalidad es la detección precoz en caso de aparecer nuevas enfermedades o repetición de las previas.

Las enfermedades benignas sólo se trataran en caso de gran tamaño, hemorragias o en caso que el paciente sienta un intenso dolor abdominal, dado que la mayoría de ellas presentan un riesgo muy escaso de malignizar, que se podrá controlar con seguimiento.

La posibilidad de tratamiento quirúrgico viene determinada por el tipo de lesión, su situación en el hígado y su relación con los vasos. El equipo especializado de IQL, con alta experiencia en cirugía del hígado, valoraran cada caso a nivel individual para ofrecer la mejor combinación de tratamiento, tanto con cirugía como con quimioterapia o radiología intervencionista si fuera necesario.

Según el tipo de lesión y su localización, los pacientes podrán beneficiarse de técnicas mínimamente invasivas como la laparoscópica. Así, a través de pequeñas incisiones se puede extirpar la lesión en el hígado, reduciendo la hemorragia y mejorando el dolor postoperatorio, con una más rápida reincorporación a la rutina diaria del paciente.

En ocasiones la complejidad de la enfermedad o las condiciones del paciente no permiten utilizar la laparoscópica. En estos casos deberá llevarse a cabo la cirugía abierta a través de una incisión en el abdomen por debajo de las costillas.

En cirugía hepática o del hígado, el paciente normalmente saldrá de quirófano con drenajes permiten a los cirujanos descartar hemorragias, infecciones o fugas de bilis. Así, permanecerá ingresado en la unidad de cuidados intensivos (UCI), al menos las primeras 24-48h.

En algunos casos, la localización o el tipo de lesión del hígado hacen imposible su resección. En estos casos, se puede utilizar radiología intervencionista, mediante la cual se realizaran punciones percutáneas de dichas lesiones para realizar radiofrecuencia o microondas y conseguir un control local de la enfermedad, que puede permanecer estable durante un largo tiempo.

En el Instituto Quirúrgico Lacy IQL los pacientes son evaluados por un equipo multidisciplinario conformado por cirujanos, oncólogos médicos y radioterápicos, radiólogos y patólogos

que permitirán tomar la decisión más acertada de forma individualizada.

Hígado graso SymptomsDifferent etapas de la enfermedad de hígado graso pueden mostrar algunos síntomas que van de leves a severos. Cubierta aparece a continuación encontrará más información acerca de la misma.

La hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Es responsable de controlar y mantener una buena tasa de metabolismo en el cuerpo. Diversas funciones del hígado incluyen la ruptura de las grasas, proteínas y carbohidratos en la comida. Además de estos, el hígado actúa como un agente de desintoxicación en nuestro cuerpo ayudando a deshacerse de los residuos tóxicos. El hígado es un órgano elástico e incluso después de que pierde algunas de sus células, debido a las enfermedades, que funciona en su mejor momento. Sin embargo, la enfermedad de hígado graso puede causar daños permanentes en el hígado, si no se controla por un largo tiempo.

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Veamos que pasa después de ingerirlo

Al beber alcohol este se reparte entre el estómago y el intestino en la siguiente proporción

20% de alcohol en el estomago

80% de alcohol en el intestino delgado

¿Y luego qué?

El alcohol pasa al flujo sanguíneo donde llega a todo el cuerpo humano (salvo la grasa) por consiguiente la velocidad de absorción dependerá

A mayor graduación, mayor velocidad

Si el estómago está lleno, la absorción será más lenta

Si la bebida lleva gas o la acompaña con una que la tenga se absorbe a mayor velocidad

¿Quiénes toleran mejor el alcohol?

Las mujeres tienden a tener más grasa y puesto que en la grasa no se disuelve el alcohol la absorción será menor y mayor nivel de alcohol en la sangre.

Tras la absorción del alcohol este finalmente abandona el organismo en la siguiente proporción

5% por los pulmones o respiración Aliento alcohólico

90% por el hígado convertido en ácido acético Velocidad inalterable y provoca alteraciones

5% en los riñones a través de la orina.

Veamos las fases por la cual pasa el bebedor

a.- Fase de euforia y de la excitación

Nivel de alcohol en sangre 0.5 a 0.8 g/L.

Equivale a un litro de cerveza o 3/4 litro de vino o 3 vasos de whisky (144 ml)

En el sistema nervioso central actúa sobre

A nivel del cuerpo calloso y el hipotálamo la acción se traduce

Desinhibición del comportamiento

Enlentecimiento del proceso de la información de los sentidos.

Inhibición del razonamiento

Descontrol de las emociones

Seguimos tomando y pasamos

B.- Fase hipnótica o de confusión

Nivel de alcohol de sangre 0.8 a 1.5 g/L

Eso equivale a 2 litros cerveza o bien 1.5 litro de vino o bien 270 de whisky 6 vasos

En el sistema nervioso central actúa sobre

Los síntomas son similares a una gripe, aunque la piel y los ojos se ponen amarillos, lo que se conoce como ictericia por acumulación de bilirrubina. Otras manifestaciones incluyen: fatiga, pérdida del apetito, náuseas y vómitos, fiebre no muy alta, heces pálida y orinas oscuras, prurito o picazón en todo el cuerpo además de dolor en zona del hígado por agrandamiento del mismo.

Aunque existe una vacuna para la prevención de la enfermedad, no existe tratamiento específico para la hepatitis A, se recomienda reposo, abstinencia alcohólica, comida baja en grasa y medidas generales. Su recuperación total es de 3 a 6 meses.

La Hepatitis B es la inflamación del hígado producida por el virus de la hepatitis B, el cual se transmite a través del contacto con la sangre, el semen u otro líquido corporal de una persona infectada.

Se puede contraer la hepatitis B mediante las relaciones sexuales sin protección, por lo cual se le considera como una enfermedad de transmisión sexual; al compartir agujas para inyectarse drogas; al realizarse tatuajes o colocarse peersings con instrumentos sucios y contaminados; al pincharse con agujas accidentalmente en personal sanitario; al compartir cepillos de dientes y máquinas de afeitar; mediante el uso de hojillas contaminadas en peluquerías, además de transmitirse de la madre al feto durante el parto o a través de la leche materna. Los síntomas son iguales a la hepatitis A. Sin embargo algunas personas tienen la enfermedad y no presentan ningún síntoma.

La hepatitis B puede ser peligrosa, debido a que tiene un curso crónico de larga evolución, además de existir el estado de portador, aumentando extraordinariamente la transmisión.

Si la enfermedad no se descubre a tiempo y no se instala tratamiento temprano puede desencadenar en cirrosis hepática, además de su asociación a la aparición de cáncer de hígado.

Actualmente se cuenta con una vacuna para su prevención en 3 dosis.

La Hepatitis C es la inflamación del Hígado causada por el virus de la hepatitis C, el cual se transmite por medio del contacto de la sangre de una persona infectada con la sangre de una persona sana, de allí que se puede contraer la hepatitis C, mediante transfusiones de sangre, compartir agujas en la drogadicción, con pinchazos accidentales con agujas contaminadas en personal sanitario, mediante las relaciones sexuales, ser nacidos de madre con hepatitis C y en menor frecuencia en la realización de tatuajes y perforaciones corporales.

Antes del año 1992 no se podía detectar el virus de la hepatitis C en la sangre, por lo que aconsejan los especialistas que, si recibió transfusión de sangre antes de esa fecha, debería realizarse un examen para descartar hepatitis C.

Los síntomas son comunes a las otras hepatitis virales.

La hepatitis C puede causar una enfermedad grave de larga duración y es la principal causa de transplante de hígado en el mundo, no existe tratamiento ni vacuna para eliminar el virus, solo algunos medicamentos con bajos porcentaje de efectividad.

Cómo prevenir las hepatitis virales
La transmisión del virus de la hepatitis se puede prevenir evitando el consumo de aguas y alimentos que tengan riesgo de estar contaminados; por lo cual, es aconsejable hervir el agua, evitar en lo posible las comidas ambulantes, lavarse las manos y difundir la cultura de hacerlo después de ir al baño, así como una limpieza minuciosa de algún contacto con sangre, heces o cualquier líquido corporal de personas infectadas.

– Vacunación contra la Hepatitis A en personas de riesgo como viajeros a zonas de alta incidencia, los involucrados en relaciones sexuales anales.

– Realizar el sexo con preservativo como mecanismo común de protección para todas la hepatitis virales.

– Evite el consumo de drogas pero, si ya lo hace, no comparta agujas.

– Uso de guantes para el personal sanitario o cualquiera que manipules líquidos corporales; no compartir cepillos de dientes ni afeitadoras; exija en las peluquerías el uso de hojillas nuevas; cuidado con los tatuajes y peersings; vacunación contar la hepatitis B.

La enfermedad hepática alcohólica es una inflamación del hígado provocada por el consumo excesivo de alcohol, usualmente por tiempo prolongado, siendo directamente proporcional la duración y cantidad del consumo de alcohol a la probabilidad de desarrollar enfermedad del hígado; sin embargo, puede ocurrir una hepatitis alcohólica aguda, la cual puede ser mortal si es severa. Este tipo de enfermedad no afecta a todos los bebedores y se piensa que las mujeres son más susceptibles de padecerla, no siendo necesario el embriagarse para sufrir la enfermedad, solo el consumo es necesario como causa para sufrir enfermedad hepática alcohólica.

La evolución natural de la enfermedad comienza con una hepatitis, la cual progresa a hígado graso, luego a cirrosis hepática, daño cerebral conocido como encefalopatía alcohólica, hipertensión portal o presión alta en el hígado, coma y muerte. Durante el desarrollo de la enfermedad hepática alcohólica se puede presentar síntomas comunes de hepatitis, retención de líquidos en el abdomen y a veces generalizado, vómitos de sangre, alucinaciones confusión, alteraciones del juicio etc.

El tratamiento debe ser multidisciplinario, tratar el daño hepático y sus consecuencias y tratar la adicción al alcohol.

Píldoras de su médico
* En personas obesas, diabéticas y niveles altos de colesterol y triglicéridos en sangre es frecuente la aparición de hígado graso, siendo este la principal causa de cirrosis hepática no alcohólica.

* La ingesta exagerada de alimentos ricos en vitamina A tipo auyamas, zanahoria, mangos, etc. pueden producir una coloración amarilla de la piel que puede confundir con ictericia llamada hipercarotenemia que se diferencia en que en esta los ojos no se ponen amarillos.

* Si ya tiene hepatitis B o C debe dejar de fumar, no consumir alcohol, mantener un peso cercano a lo ideal y hacer ejercicios, de esta manera puede disminuir la velocidad de la progresión de la enfermedad.

La predicción de la enfermedad coronaria del Atherosclerosis con los Transaminases del hígado nivela (#T1082 abstractos)

Los estudios recientes han demostrado que la enfermedad del higado grasa sin alcohol (NAFLD) está asociada a una condición conocida como el síndrome metabólico, que incluye obesidad central, la diabetes type-2, el dyslipidemia y la tensión arterial alta. Sin embargo, la influencia directa de NAFLD en la enfermedad atherosclerotic coronaria (cad, acumulación de la placa en arterias) no se ha investigado. Este estudio, conducido por los investigadores en la universidad de Isfahán de ciencias y de servicios médicos médicos en Isfahán, Irán, evaluó el valor profético de los biomarkers del hígado para el atherosclerosis coronario en pacientes con la enfermedad cardíaca coronaria (CHD).

El estudio alistó a 630 pacientes con el cad sospechoso que eran candidatos a una angiografía coronaria. Para determinar el riesgo profético del cad, midieron a todos los participantes del estudio para el suero AST (transaminase del aspartate) y las concentraciones del ALT (transaminase del alanine) – medidas comúnmente para determinar salud del hígado – así como nivel y los rasgos C-reactivos de la proteína para el síndrome metabólico.

Después del análisis, los investigadores encontraron el ALT y el cociente de ALT/AST fue correlacionado perceptiblemente con la cuenta angiográfica del atherosclerosis en mujeres (r=0.17 y r=0.24, respectivamente). El análisis logístico de la regresión demostró que el cociente de ALT/AST en mujeres podría predecir el cad severo (O ci 1.76-8.76 de 3.39, del 95%). Aunque es significativo en análisis univariate, ni el ALT (O LOS ci 0.77-1.15 de 0.98, del 95%) ni AST (O LOS ci 0.72-1.22 de 0.99, del 95%) podrían predecir el cad severo en hombres.

“Encontramos que un cociente elevado de ALT/AST en mujeres podría predecir la enfermedad atherosclerotic coronaria que es independiente del síndrome metabólico y de la concentración C-reactiva de la proteína del suero,” dijo Peyman Adibi, M.D., de la universidad de Isfahán de ciencias y de servicios médicos médicos, y del investigador del plomo para este estudio. “Por lo tanto, otras intervenciones de diagnóstico y terapéuticas necesitan ser conducidas para entender el valor de proyectar biomarkers del hígado en pacientes del cad.”

El Dr. Adibi presentará este estudio el martes 22 de mayo, en 8:00 mañana en Pasillo E.

Factor Recombinant Vlla (rFVlla) para la sangría activa de Variceal en pacientes con cirrosis avanzada: Un ensayo Placebo-Controlado Double-Blind seleccionado al azar multicentro (#1 abstracto)

La sangría de Variceal (sangría anormal de los vasos sanguíneos rotos) es una complicación severa y frecuente de la cirrosis, una condición en marcar con una cicatriz y daño que al hígado reduzca su función. Los estudios anteriores han sugerido que el factor recombinant Vlla (rFVlla), un agente usado para controlar la sangría, puede reducir el número de faltas y mejorar 24 controles de la sangría de la hora en el Niño-Pugh B y los pacientes cirrhotic C-clasificados con la sangría variceal. Los pacientes de Cirrhotic clasificados en la clase B o C debajo de la cuenta del Niño-Pugh tienen una supervivencia anual de 81 por ciento y de 45 por ciento, respectivamente. El ensayo actual, conducido por los investigadores de varios centros expertos europeos en enfermedad del higado, fue dirigido determinando la eficacia y la seguridad del rFVlla en pacientes con cirrosis avanzada y la sangría variceal activa.

Para evaluar la terapia, seleccionaron al azar a 256 pacientes con cirrosis avanzada y la sangría activa de varices gastroesophageal al placebo, al rFVlla de 600 ìg/kg o al rFVlla de 300 ìg/kg. Además del tratamiento estándar, dieron los participantes del estudio la primera dosis en la línea de fondo y después de la endoscopia; otras dosis fueron proporcionadas en dos, ocho, 14 y 20 horas. Los investigadores observaron los índices de fracaso (sangría) en el plazo de 24 horas, falta de evitar clínico perceptiblemente el rebleeding o muerte en el plazo de cinco días. También supervisaron acontecimientos adversos y mortalidad de 42 días.

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Además es posible que otras enfermedades no hepáticas arrojen en los análisis de sangre una elevada cantidad de transaminasas, particularmente de la AST. Entre ellas podemos mencionar procesos musculares como distrofias, polimiositis o traumatismos. Incluso un proceso gripal, pueden llegar a producir elevaciones transitorias de las transaminasas.

Si te detectan que tienes las transaminasas altas, quizás el médico te de como opción el bajarlas y para ello será necesario una depuración del hígado, al menos, una vez al año, de manera que este órgano pueda funcionar correctamente.

Al margen de esa depuración podemos hacer lo siguiente:

  • No comer alimentos grasos o procesados, así como los azucarados y salados. La dieta es de lo más importante en nuestra salud y no solo en el caso que nos ocupa. Es importante, pues, que busques información sobre las raciones de frutas y verduras que debes consumir a diario y te hagas una dieta personalizada en la que se incluyan todos los alimentos. En cualquier caso, también puedes acudir a un nutricionista para que te haga una dieta adecuada para ti. De este modo, puedes estar seguro que tendrás todos los nutrientes que necesitas y tendrás un completo menú para cocinar cada día.
  • Evita las bebidas alcohólicas y el consumo de tabaco. Estas sustancias no son simples de procesar para el hígado, lo que no te ayudarán en nada a acabar con este problema.
  • Es bueno que tomes líquido en abundancia y sobretodo agua con la que podrás ayudar que el hígado metabolice y elimine mejor las grasas. También hay ciertas infusiones que te darán el aporte de agua que necesitas a la vez que te permitirá depurar y limpiar tu organismo. En una herbolaria te dirán cuáles son las mejores para ello, las veces que las debes tomar cada día y la manera en la que las debes preparar.
  • Es bueno que comas frutas, aunque debes evitar las que tengan contenidos de ácidos orgánicos como las fresas, sandía y melón. Sin embargo, las frutas y las verduras actúan como un gran depurador para el organismo, lo que ayudará a trabajar mejor tu hígado. También debes tener en cuenta las verduras y las hortalizas en una dieta saludable como hemos dicho.
  • Puedes depurar el hígado tomando algunas infusiones como la de diente de león o comiendo alimentos como la alcachofa.
  • La plantas medicinales también pueden ayudar a bajar las transaminasas. En el mundo de la fitoterapia podemos encontrar numerosos productos como la Celidonia, el Cardo Mariano (Silybum marianum), el Desmodium (desmodium adscendens), el Boldo o el Rábano negro. Todos ellos ayudan a combatir los síntomas de unas transaminasas altas a base de infusiones.
  • Se recomienda descansar al menos 8 horas al día, evitando además el estrés, la ansiedad y el ejercicio intenso en la medida de lo posible. En el caso de ser una persona que tengas un ritmo de vida muy estresante debes empezar a poner solución a ello por tu propia salud. Es importante que busques la manera de acabar con el insomnio, si lo padeces, así como hacer deporte y meditación, yoga o pilates para acabar con el estrés. Es importante también que consigas unas horas al día para dedicarte a tí mismo.
  • La Oligoterapia es una alternativa bastante extendida durante la última década. Se trata de una técnica que utiliza los minerales presentes en nuestro organismo para ayudar a reducir muchos problemas del metabolismo. En este caso, será esencial que te pongas en manos de un experto para que te indique cuáles son los minerales que debes usar en tu caso, ya que no podemos hacerlos libremente y sin el control adecuado.
  • Cuidado con los medicamentos de venta libre: los medicamentos de venta libre pueden ser un peligro para el hígado, por lo que es importante que pongas en conocimiento de tu médico o farmacéutico todos los medicamentos que estés tomando.
  • Controla el peso: la pérdida de peso puede ayudarnos mucho a bajar estos niveles, por lo que será esencial una buena dieta pero siempre en manos de profesionales de la salud.

Como puedes ver, en realidad bajar los niveles de las transaminasas no es tan complicado como parece siempre que tengamos voluntad en ello. Además, recuerda que hacer ejercicio moderado también te irá muy bien para bajar estos niveles a la vez que te ayudará en todo lo relacionado con la salud. Una vida sedentaria es lo peor que podemos darle a nuestro organismo y, si quieres evitar problemas como del que hablamos o muchos otros problemas de salud, es recomendable que lleves una vida activa y comas bien. Lo mismo debemos decir en el caso de los niños: estamos en una sociedad en la que los niños cada vez son más sedentarios, lo que hace que sean mucho más propensos a padecer ciertos problemas de salud. Es por ello que, además de hacer que tu hijo tenga una buena dieta y equilibrada, te preocupes de que haga mucho ejercicio.

Los valores o rangos de aspartato transaminasa (AST) más habituales en hombres son de 8 a 40 unidades por litro. En la mujer es de 6 a 34 U/L. En cambio, los valores más habituales de alanino transaminasa (ALT) en hombres son de = 45 U/L y en la mujer de = 34 U/L.

En niños con edades comprendidas entre 1 y 19 años, los rangos habituales de AST suelen ser de 0 a 40 U/L con un ALT (alanino transaminasa) de 1 a 30 U/L. En los menores de 1 año de edad, los valores más frecuentes suelen ser más elevados: con un aspartato transaminasa de 25 a 75 U/L y un ALT de 11 a 54 U/L. No obstante, los datos de aspartato transaminasa (AST) y alanino transaminasa (ALT) pueden variar dependiendo de la interpretación analítica impuesta por el laboratorio que lleve a cabo el examen. Los resultados también pueden depender de la edad, el sexo y la actividad física del adulto o niño.

Son muchos los factores y las causas que pueden dar como resultado unas transaminasas altas, aunque algunos de los ejemplos más frecuentes y peligrosos son: Padecer sobrepeso u obesidad, abusar en el consumo de alcohol o, de igual modo, experimentar la aparición de una lesión o daño por drogas o toxinas. También se puede deber al malestar causado por una cirrosis Hepática, lo que lleva a una disminución progresiva de las funciones del hígado, o por sufrir una hepatitis viral, es decir; una infección sistémica del organismo que compromete fundamentalmente al hígado. Asimismo, padecer tumores y quistes (ya sean parasitarios o múltiples) en el hígado también puede dar lugar a transaminasas altas, aunque en este ámbito también puede tener la culpa el mal funcionamiento del flujo sanguíneo o por un AST elevado en el corazón y los huesos.

Los niveles que superen los 1.000 U/L están asociados a la hepatitis isquémica o shock hepático; una afección por la cual el hígado no recibe suficiente sangre u oxígeno, lo que ocasiona un daño severo en las células hepáticas. Debemos entender que cualquier daño en el hígado suele ocasionar una elevación moderada de las transaminasas, y que para descubrir el alcance de sus efectos se debe realizar una historia clínica completa, una exploración y los pertinentes estudios de imagen y laboratorio.

Un adecuado menú para transaminasas altas nos permite obtener todos los beneficios posibles. Con el objetivo de reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos realizar una limpieza hepática por medio de una dieta rica en antioxidantes que depuren nuestro organismo o mediante distintas plantas medicinales, como puede ser el diente de león o el cardo mariano. Por otro lado, tomar una media de un litro y medio de agua diarios (fuera del horario de las comidas) nos ayuda a eliminar los agentes infecciosos de nuestro organismo y a depurar nuestro hígado.

Asimismo, existen una serie de recomendaciones para llevar un ritmo de vida más saludable y así garantizar la efectividad del menú para transaminasas altas. En primer lugar, debemos reducir los alimentos ricos en grasas o procesados, así como con alto contenido en azúcar o sal. El consumo elevado de tabaco y alcohol tampoco es recomendable para conseguir los objetivos deseados así como la carne con un mayor aporte en grasa (ejemplo, tocino o mantequilla), grasas trans (bollería, chocolates, galletas, etc.), entre otros muchos alimentos.

Las frutas y verduras son uno de los ingredientes principales que debemos incluir en la mayoría de las dietas. No obstante, de cara a reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos evitar aquellos alimentos que contengan ácidos orgánicos, como pueden ser las fresas, el melón, etc.

¿Cómo puedo saber qué debo tomar y qué no debo tomar para reducir las transaminasas altas? Supongo que muchos de vosotros habréis realizado una dieta alguna vez, por lo que seguir las recomendaciones habituales de otras dietas puede ser la solución durante unos días. Si puedes, acude a un especialista en nutrición para que determine el menú para transaminasas altas personalizado y así conseguirás unos máximos resultados posibles.

No dejes de comer entre horas o te saltes las comidas. Para que el cuerpo se acostumbre a comer y se sienta saciado, debemos llevar una rutina alimentaria, es decir, marcarse un horario fijo de comidas. De esta forma, entrenarás al cuerpo para que reciba comida siempre a la misma hora. Por tanto, con el objetivo de evitar la ansiedad al comer, debemos comer unas 5 o 6 veces al día (3 comidas principales y dos o tres tentempiés). Es muy importante el desayuno en esta dieta, ya que constituye el mayor aporte energético para nuestro organismo del día, por lo que no esperes más de una hora en desayunar desde que te levantas. Además, no debemos dejar pasar más de tres horas entre comidas. Esta dieta contendrá todos los nutrientes necesarios para el organismo, como proteínas, hidratos de carbono y grasas.

Unos trucos para reducir las transaminasas altas: echa un par de gotas de limón en un vaso de agua templada al desayunar, cocinar los alimentos a la plancha, al vapor, cocidos (es decir, evitando en la medida de lo posible el uso de grasas, sea aceite o mantequilla, empanados, etc.), echa unas gotas de limón a tus preparados para darle un toque gustativo muy agradable a los platos y realiza una rutina de entrenamientos habitual. Además, el estrés es un mal aliado de las transaminasas bajas, por lo que relájate practicando yoga o con distintas técnicas de relajación.

No existe un determinado tiempo en el que debamos cumplir estas especificaciones, sino que depende en gran medida de cada ser humano. El método más efectivo para evitar las transaminasas altas es llevando una dieta equilibrada y realizando ejercicio de forma habitual. Ahora bien, ¿cuánto tiempo tardan en bajar las transaminasas de media? Tener las transaminasas elevadas no es signo de una enfermedad grave ni mucho menos, simplemente es un toque de atención que nos da nuestro organismo para que regulemos nuestra dieta, por lo que con una semana de menú para reducir las transaminasas se estima que supone el tiempo suficiente para controlar estos niveles. No obstante, se recomienda acudir a un especialista en cuanto se detecte cualquier anomalía en el organismo o si superada la semana, se mantienen los niveles elevados.

Con un simple análisis de sangre podemos averiguar si tenemos las transaminasas altas. No obstante, experimentar problemas a nivel hepático constituye uno de los principales síntomas de las transaminasas altas. Por ejemplo, hepatitis, cansancio, inflamaciones en el hígado, molestias y dolores, cirrosis, etc. Pero no es necesario padecer ninguna enfermedad para sufrir este problema. Otro de los síntomas que se producen derivados de las transaminasas altas es una orina oscura (producida por una inadecuada limpieza y depuración hepática), náuseas, vómitos, cansancio después de comer, dolor en las articulaciones y en el abdomen, exceso de sudoración o ictericia.

Tener las transaminasas altas puede haberse producido por diversos problemas indirectos que implican en mayor o en menor grado un trastorno en el hígado, como puede ser consumir alcohol, no seguir una dieta adecuada y equilibrada, etc. Por tanto, sigue un plan de acción y disfrutarás de un organismo sano y saludable.

El hecho de que nuestro hígado se vea implicado en una afección supone unas graves consecuencias para nuestro organismo. Por tanto, las consecuencias de tener las transaminasas altas pueden llegar a ser muy graves, aunque no es lo habitual. Si no se regulan los niveles de las transaminasas, el problema puede ir agravándose y llegar a afectar al hígado con distintas afecciones, como un inadecuado funcionamiento del hígado y los problemas que derivaría. El hígado constituye un órgano esencial en la vida de un ser humano dado que limpia y depura el organismo de los agentes infecciosos, por lo que actúa como defensor. Por tanto, debemos cuidarlo y seguir una adecuada alimentación para promover el correcto funcionamiento del mismo.

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Fasciola o Mariposa del Hígado. Una de las enfermedades parasitarias más extendidas en los ganados de las regiones frías y pantanosas es comúnmente conocida con el nombre de "Mariposa de Hígado".

Afecta los vacunos de cualquier edad y es producida por un parásito que llega al estómago con los pastos y aguas de bebidas estancadas, para terminar su desarrollo en el hígado. La primera fase de vida de la larva de la fasciola, desde cuando sale del huevo hasta cuando es ingerida en pastos o bebidas para llegar al estómago e hígado, la efectúa en el caracol, (Limnaea truncata) abundante en lagunas y pantanos.

SÍNTOMAS
Al principio la enfermedad es poco aparente, salvo un poco de somnolencia, decaimiento y debilidad muscular, con apetito normal pero mal estado de los animales. En el segundo período se nota anemia (mucosas pálidas), apetito irregular y sed intensa. A veces con presencia de ligeros edemas o hinchazones fríos, en el pecho y vientre. En el tercer período los enfermos están débiles, comen poco y digieren mal. Aparecen edemas en la quijada y por último, la diarrea se presenta con tal intensidad que viene a apresurar la muerte del animal por deshidratación.
Al examen específico de los excrementos se encuentran los huevos del parásito, razón por la cual conviene tratar inmediatamente los enfermos a fin de evitar que con los excrementos, la enfermedad se propague a otros grupos de animales.

CONTROL
Se debe evitar el acceso de los animales a las praderas empantanadas.
Las aguas detenidas o de lento curso y que sean fuente de consumo para el ganado deben ser tratadas periódicamente con Sulfato de Cobre para controlar el caracol, un tratamiento radical es aislar y sacar los animales que se encuentran en producción de las zonas contaminadas.

TRATAMIENTO
Los animales enfermos se deben tratar con Bovipur o Bovipur 25%Co con el doble de las dosis indicada para el control de parásitos Gastrointestinales y con una frecuencia de por lo menos cada tres meses.

Mastitis es la inflamación total o parcial de la ubre o de glándula mamaria, además de ser contagiosa. Un mal manejo del hato en el pre-ordeño, ordeño y post-ordeño, generaría contagios.
Se presenta de dos formas:
• Clínica (Aguda-Crónica)
• Subclínica.

Y se conocen dos tipos:
• Mastitis primaria causada por agentes infecciosos como: Bacterias, Streptococus agalactiae, sp. dysgalactiae, S. uberis, sp. pneumoniae, Staphylococcus aureus, Corynebacterium pyogenes, C. bovis, Pseudomona aeruginosa, Fusobacterium sp, y C. tuberculosum, Pas-terella multocida, E coli, Micoplasma sp.
•Mastitis secundaria se presenta en el transcurso de enfermedades infecciosas como Brucellosis, Fiebre Aftosa, etc., e infecciones causadas por hongos, levaduras y traumatismos.

SÍNTOMAS
Dependiendo del agente causal y resistencia al tejido mamario, puede haber o no alteraciones en el tejido glandular, por lo que el diagnóstico está sujeto hoy en día a diversas pruebas indirectas. Se presenta desde una inflamación aguda hasta fibrosis y toxemias graves.

La Mastitis Clínica se caracteriza por los cambios visibles en la ubre y en la leche.

Manifestaciones Agudas con inflamación de la ubre semi dura, dolorosa y caliente, la leche con aspecto purulenta o sanguinolenta. Crónica, cuando no es bien tratada la forma aguda, el tejido glandular de la ubre es reemplazado por tejido fibroso. Inicialmente la leche se nota con grumos, en los días siguientes estos se van haciendo más grandes hasta obstruir por completo el canal del pezón.

El cuarto afectado esta ligeramente hinchado, caliente y muy sensible. Mas tarde, al cabo de unos cuatro días, es difícil ordeñar el cuarto enfermo porque el canal del pezón se encuentra tapado completamente por masas caseosas de color amarillento o rojizo.

A medida que la enfermedad avanza se pueden infectar mecánicamente por el ordeñador los cuartos restantes produciendo fiebre y malestar general y no es raro que se presente una septicemia (paso de los microbios a la sangre) que determina rápidamente la muerte de la vaca enferma.

CONTROL
Un programa eficaz puede ser disminuyendo la duración de la infección tratando todos los cuartos de todas la vacas en período seco, tratar los casos clínicos a medida que se presentan y descubrir los casos clínicos crónicos. Reducir el índice de infecciones nuevas lavando los pezones después de cada ordeño, mantener el equipo de ordeño limpio antes y después del ordeño, lavar ubres antes y después de cada ordeño. Las ubres de los animales deben lavarse para evitar el barro y las heces fecales. El ordeñador debe tener las manos limpias.

Para disminuir el riesgo de hemorragia se recomienda que los pacientes suspendan el consumo de aspirina o cualquier otro antiinflamatorio durante la semana previa al procedimiento; el doctor que va a realizar la biopsia debe conocer cualquier medicación que el enfermo esté tomando.

Cuando se inyecta el anestésico es frecuente notar una sensación de ardor.La aguja de la biopsia se puede sentir como una presión profunda y un dolor sordo. En algunas personas el dolor puede irradiarse y percibirse en el hombro. Tras el procedimiento puede persistir un dolor leve o moderado, tanto en el costado derecho como en el hombro derecho, que puede ser fácilmente controlado con analgésicos.

Es el caso de la biopsia hepática percutánea es recomendable permanecer 24 horas estirado, de lado, sobre la zona de punción, para facilitar la hemostasia y evitar el sangrado.

Se considera una prueba relativamente segura que en manos experimentadas tiene un riesgo muy bajo de complicaciones. Aunque al tratarse de una prueba diagnóstica invasiva no está exenta de riesgos. La complicación más importante puede ser la hemorragia, que ocurre en menos del 1% de los casos. Se ve con mayor frecuencia en personas con problemas de coagulación y en enfermos de cáncer.

La biopsia hepática percutánea no está indicada en pacientes con sospecha de quistes hepáticos hidatídicos, con alteraciones graves de la coagulación o probabilidad de tumores hepáticos vasculares. En estos últimos dos casos puede considerarse el uso de la biopsia transyugular que disminuye el riesgo de sangrado. En pacientes con obesidad mórbida o con la presencia de ascitis también es preferible el uso de la biopsia transyugular.

La elastografía hepática,también llamada elastografía impulsional (FibroScan) es una técnica de exploración novedosa, incruenta, sencilla y rápida, que permite mejorar el diagnóstico y seguimiento evolutivo de la fibrosis hepática.A diferencia de la biopsia, la elastografía no tiene ningún tipo de efecto secundario ni riesgo para el paciente: la prueba dura apenas 15 minutos, no requiere anestesia y es indolora.

Para la realización de este examen se utiliza un dispositivo similar a un micrófono que se apoya debajo de las costillas del lado derecho del tórax, allí donde está la superficie hepática. Este dispositivo emite una onda vibratoria cuya transmisión se realiza mediante ultrasonidos. Así se obtiene una estimación de la elasticidad hepática, que guarda relación con el grado de fibrosis: a menor elasticidad, mayor fibrosis. La dureza del hígado se expresa en KPa y existe una escala que relaciona esta medición con el grado de fibrosis.

El examen se realiza estando el paciente tumbado en una camilla, colocando el brazo derecho detrás de la cabeza para abrir el espacio intercostal y facilitat el paso de las ondas. El médico aplica gel de ecografía en la zona costal derecha y realiza una ligera presión con la sonda del aparato sobre la piel del paciente. Se hacen 10 determinaciones sucesivas realizadas en el mismo punto.

El resultado es una cifra que corresponde a la media aritmética de las 10 determinaciones expresada en KPa,con valores entre 1,5 y 75. Es el médico especialista quien interpreta el resultado.

El riesgo de tener un error de muestra es menor que en la biopsia hepática, pues se estudia un volumen de tejido hepático 100 veces mayor.

Sin embargo, ambas se consideran técnicas complementarias, pues la biopsia aporta información adicional sobre actividad inflamatoria y otros datos histológicos de importancia en el diagnóstico.

Lo sorprendente del hígado es que puede repararse a sí mismo, incluso cuando la persona está infectada por el VHB o el VHC. Sin embargo, después de mucho tiempo (por lo general entre 10 y 40 años), el hígado puede llegar a estar tan dañado que ya no puede realizar esa función auto-reparadora.

El termino cirrosis se aplica cuando el hígado ha llegado ya a estar tan dañado y lleno de cicatrices que se produce la pérdida progresiva de la función del hígado, lo que genera consecuencias sobre el funcionamiento de todo el organismo. La cicatrización del hígado puede ser causada no solamente por las hepatitis B y C sino por el alcohol, la esteatohepatitis no alcohólica y otras causas. Aproximadamente un 40% de los casos son producidos por el consumo excesivo de alcohol, y otro 40% lo origina la hepatitis C crónica.Se calcula que el 10-25 por ciento de las personas con hepatitisC crónica llegan a sufrir cirrosis.Actualmente están aumentando los casos provocados por la esteatohepatitis no etílica (que afecta sobre todo a personas diabéticas y obesas).

La cirrosis es la enfermedad hepática crónica avanzada más común.

Hemos de diferenciar la cirrosis en dos etapas o fases:

  • En fase inicial se llama cirrosis compensada y significa que el hígado tiene una gran cantidad de cicatrices, pero todavía puede realizar muchas funciones importantes. Cuando en el hígado se desarrolla cirrosis compensada el paciente puede no tener síntomas de que su hígado está dañado. Es por esto que es tan importante obtener una buena atención médica para mantenerse saludable. Esto puede incluye tomar medicamentos anti-VHC para tratar la hepatitis C, si es esta la causa de la cirrosis.
  • En fase avanzada se llama cirrosis descompensada y significa que el hígado está tan dañado que no puede realizar muchas funciones importantes para mantener el cuerpo del paciente en buen estado y está tan dañado que desarrolla muchos síntomas y signos de alarma. Las complicaciones más frecuentes son la ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), hemorragias digestivas y encefalopatía hepática (trastorno de la función cerebral).Los órganos más afectados son el aparato digestivo, el sistema circulatorio, el riñón y el cerebro.Cuando esto ocurre, es muy importante que el paciente reciba chequeos regulares de su médico para seguirle muy de cerca y tratarle algunos de los síntomas. En este momento, es poco probable poder recibir tratamiento antiviral y puede plantearse un trasplante hepático.

Sin un tratamiento adecuado o un trasplante, el 50% de los enfermos en fase avanzada fallecen en un periodo de 5 años.

La atención a los pacientes con cirrosis debería incluir:

  • Diagnóstico de la causa
  • Detección de posibles complicaciones con indicación de tratamiento preventivo
  • Valoración sobre la conveniencia de un trasplante hepático
  • Educación sanitaria de la persona con cirrosis (alimentación, ejercicio, estilo de vida, uso adecuado de fármacos, precauciones especiales)

El hígado es el mayor de los órganos internos en todos los vertebrados, el hígado, es también uno de los más importantes. Tiene muchas funciones, entre ellas la síntesis de proteínas, de factores inmunológicos y de coagulación y de sustancias transportadoras de oxígeno y grasas. Su función digestiva la emulsión y absorción de las grasas. El hígado también principal es la secreción de bilis, una solución indispensable para elimina el exceso de glucosa de la circulación sanguínea; la almacena hasta que el organismo la vuelve a necesitar. Convierte el exceso de aminoácidos en sustancias aprovechables y filtra drogas y venenos del torrente circulatorio, a los que neutraliza y secreta con la bilis. El hígado tiene dos lóbulos principales que se localizan justo debajo del diafragma en el lado derecho del cuerpo. Se puede perder el 75% de este tejido (por enfermedad o intervención quirúrgica) sin que cese de funcionar. Pesa cerca de 1,5 kg, es de color rojo oscuro y está situado en el cuadrante superior derecho de la cavidad abdominal.

ESTRUCTURA
En el embrión, el hígado surge como un crecimiento excesivo de la porción superior del duodeno, justo por debajo del estómago. A diferencia de cualquier otro órgano, el hígado tiene dos vías por las que recibe sangre: la arteria hepática transporta sangre oxigenada procedente del corazón, y la vena porta, que transporta sustancias alimenticias desde el estómago y los intestinos. Estos vasos sanguíneos penetran en el tejido glandular del hígado y se dividen hasta formar sinusoides capilares diminutos (capilares por los que circula la sangre desde la vena porta y la arteria hepática y va a parar a la vena centrolobulillar).


El hígado obtiene su propio suministro de sangre oxigenada de la arteria hepática, que se bifurca de la aorta. La sangre que abandona el hígado es recogida por las venas hepáticas, unidas entre sí para formar una sola vena hepática, que vierte la sangre que transporta en la vena cava inferior; desde la vena cava inferior la sangre regresa al lado derecho del corazón, para ser bombeada hacia los pulmones. El hígado está constituido por formaciones diminutas que reciben el nombre de lobulillos y están separados entre sí por tejido conectivo; en la periferia también se encuentran los espacios porta, que contienen cada uno un conducto bilial, y una rama de la vena porta y otra de la arteria hepática. Estos lobulillos tienen forma hexagonal; están compuestos por columnas de células hepáticas o hepatocitos dispuestas de forma radial alrededor de la vena centrolobulillar, rodeadas por canales diminutos, conocidos como canalículos, hacia los que se vierte la bilis que segregan los hepatocitos. Estos canales se unen para formar conductos cada vez más grandes, que terminan en el conducto hepático. El conducto hepático y el conducto procedente de la vesícula biliar forman el conducto común de la bilis, que descarga su contenido en el duodeno. Por lo general, en los primates y en los carnívoros el conducto pancreático se une con el conducto común de la bilis antes de penetrar en el intestino.

FUNCIÓN
La sangre atraviesa el hígado a una velocidad aproximada de 1,4 litros por minuto; en cualquier momento, el hígado contiene un 10% de toda la sangre del cuerpo. También contiene sangre procedente del páncreas y del bazo. Las células hepáticas ayudan a la sangre a asimilar las sustancias nutritivas y a excretar los materiales de desecho y las toxinas, así como esteroides, estrógenos y otras hormonas.


El hígado es un órgano muy versátil. Almacena glucógeno, hierro, cobre, vitamina A, muchas de las vitaminas del complejo vitamínico B, y vitamina D. Produce albúmina y otras proteínas, muchas de éstas son esenciales para la coagulación normal de la sangre (protrombina y fibrinógeno) y una sustancia anticoagulante que es la heparina. Los aminoácidos digeridos son desaminados en el hígado; es decir, su nitrógeno se extrae para que pueda ser utilizado por el cuerpo. El hígado también puede utilizar el nitrógeno para sintetizar proteínas a partir de hidratos de carbono o de lípidos. Además, produce muchas otras sustancias, como hidratos de carbono, a partir de lípidos o de proteínas. El hígado también forma lípidos a partir de hidratos de carbono o de proteínas, lípidos que almacena para verterlos después a la sangre en forma de ácidos grasos libres que pueden ser degradados para obtener energía. El hígado también sintetiza colesterol.


Unos fagocitos especiales que se encuentran en el hígado eliminan las sustancias extrañas y las bacterias de la sangre. El hígado también depura muchos fármacos y segrega bilirrubina (producto de la degradación de la hemoglobina), y muchas otras sustancias, incluyendo enzimas. Las actividades que el hígado realiza generan una gran cantidad de calor, lo cual influye en la temperatura corporal. El hígado de los mamíferos contiene depósitos de vitaminas del complejo vitamínico B; una de ellas, la vitamina B12, se utiliza para tratar la anemia perniciosa. El hígado también almacena otros agentes antianémicos que se producen en otras partes del cuerpo.

El término hepatitis se utiliza para definir cualquier inflamación del hígado, y proviene del griego hepar que significa hígado. La causa más frecuente de hepatitis es una infección vírica. La hepatitis también puede ser producida por agentes químicos o venenos, por drogas, por bacterias o toxinas bacterianas, por enfermedades producidas por amebas y por ciertas infecciones parasitarias. La hepatitis puede cronificarse y dar lugar a cirrosis. Sin embargo, la mayor parte de los casos de cirrosis están relacionados con una ingestión excesiva de alcohol, que suele estar asociada a su vez a una dieta pobre. En ocasiones, la hepatitis aguda es tan grave que se destruyen casi todas las células hepáticas y el paciente fallece por fallo hepático o por obstrucción de los vasos sanguíneos que proceden del hígado. La ictericia es un síntoma común de la hepatitis y de otras enfermedades hepáticas; está causada por la acumulación de cantidades elevadas de bilirrubina en la sangre.

Ciertas enfermedades, como la diabetes mellitus, están relacionadas con unas acumulaciones de lípidos en el hígado; las alteraciones de la hipófisis, y venenos como el alcohol y el cloroformo, que interfieren con los procesos de oxidación que se realizan en el hígado, también puede dar lugar a dichas acumulaciones. Según aumenta la acumulación de lípidos, las células hepáticas son sustituidas por tejido adiposo dando lugar a la degeneración lipídica del hígado. Durante la gestación y después de mantener una dieta rica en grasas se produce de forma temporal la deposición de lípidos en el hígado. Otras enfermedades que afectan al hígado son los abscesos, debidos a bacterias o a amebas; los tumores, incluyendo el cáncer, que con frecuencia es secundario a un cáncer localizado en cualquier otra región del cuerpo que ha producido metástasis; infiltraciones de sustancias extrañas, y granulomas o masas de tejido inflamado de forma crónica. Los trasplantes de hígado tenían una tasa de éxito bastante reducida hasta hace pocos años.

Mucha gente lucha, durante toda su vida, contra el exceso de peso y contra un metabolismo inactivo, dándose cuenta de que, a medida que envejecen, van ganando peso gradualmente y se resignan ante el hecho de tener un abdomen grande y voluminoso y depósitos de grasa persistentes. Tras años siguiendo dietas creen que ya no existe nada que conduzca a un alivio duradero. Evidentemente algo falla y algo falta.

Me llevó más de 20 años de práctica médica darme cuenta de la solución. El hígado, el órgano supremo del metabolismo, tiene que ser la clave que falta. Parecía tan simple y a la vez tan increíble, ¿por qué a nadie en medicina se le había ocurrido esto antes?

La medicina moderna se ha desviado del tema principal, en cuanto que trata los síntomas de la enfermedad y no las causas. El exceso de peso es un síntoma de mal funcionamiento del hígado y no solamente debido al número de calorías que ingerimos. La medicina no ha conseguido tratar las causas subyacentes del mal funcionamiento del hígado y ciertamente ha ignorado al órgano trabajador más duro del cuerpo, con consecuencias desastrosas.

Mi teoría acerca de que el hígado es la clave para el control de peso ha sido reivindicada por todos los 1.540 pacientes con que he tratado desde 1994 con mi programa para la mejora del funcionamiento del hígado. El porcentaje de éxito, medido según los parámetros de pérdida de peso y bienestar general, ha sido del 100% en todos los pacientes que he tratado.

Visto qué es el hígado graso, podemos pasar a hablar de cuáles son las causas más habituales. Hay que señalar que no existen causas claras como tales, o, al menos, no se conoce. Sin embargo, sí se conocen algunos factores de riesgo. Son los siguientes:

  • Sobrepeso
  • Prediabetes y diabetes
  • Colesterol alto
  • Triglicéridos altos
  • Hipertensión arterial
  • Mala dieta
  • Pérdida de peso excesivamente rápida
  • Enfermedades intestinales

Al contar con uno de estos (o varios) factores de riesgo, conviene tener especial cuidado, porque es posible que se llegue a padecer hígado graso. Y, por supuesto, en la medida de lo posible, conviene controlar dichos factores de riesgo.

Vistas las causas, pasemos a ver los síntomas habituales del hígado graso. De este modo, si sientes algunos síntomas que no sabes interpretar, podrás saber si es posible que estés sufriendo esteatosis hepática.

Dolor en la parte superior derecha del abdomen

Este es el síntoma más habitual y uno de los primeros que aparecen. Se caracteriza por un dolor agudo en la parte superior derecha del abdomen, generalmente, después de las comidas.

Malestar general

El malestar general también se da con bastante prontitud cuando se padece este problema, y también se sufre más gravemente después de las comidas. El mayor problema de este síntoma, es que hay muchos otros problemas que pueden causarlo.

Cansancio y fatiga crónica

El cansancio y la fatiga crónica también son propios del hígado graso, porque el hígado es un órgano que almacena nutrientes, elimina toxinas y sintetiza enzimas. Si este trabajo no se realiza adecuadamente, el organismo se resiente notablemente, y se siente falto de fuerzas.

Pérdida de peso

En algunas personas, también puede darse una pérdida de peso vinculada al hígado graso. Sin embargo, no se da en todas las personas, y es un síntoma que puede camuflarse en exceso, por lo tanto, es recomendable fijarse en otros síntomas más que en este.

Sensación de pesadez

La sensación de pesadez está relacionada con el cansancio y la fatiga crónica. Sin embargo, al igual que otros síntomas de esta lista, la sensación de pesadez puede darse por muchas otras razones. En cualquier caso, lo mejor es ir al médico y salir de dudas.

Ictericia (en algunas ocasiones)

En casos extremos, puede aparecer ictericia. No obstante, este síntoma es un poco extraño en el hígado graso. Sin embargo, si llegase a aparecer, aunque se asocie con enfermedades más graves, normalmente, no tienes por qué asustarte más de la cuenta.

Sin síntomas

Como mencionábamos algo más arriba, hay algunos pacientes que no presentan síntomas, ni dolores ni molestias. Hasta cierto punto, este es un tema peligroso, porque la enfermedad podría evolucionar de forma silenciosa.

Es cierto que, en general, el hígado graso es una enfermedad benigna que no evoluciona a estadios más graves, y es por ello por lo que hay personas que pueden vivir con hígado graso durante muchos años.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que evolucione hacia el hígado inflamado, la cirrosis o el cáncer. Es por ello que, aunque no se tengan síntomas, conviene hacerse chequeos periódicos y prestar atención a su posible existencia.

Ahora, veamos cuáles son los tratamientos más habituales para el hígado graso. Como verás, hace ya bastante tiempo que convivimos con este problema, por lo que tenemos buenos métodos para tratarlo sin dificultades.

Hay que señalar que no existe un tratamiento definitivo que permita resolver el problema. Sin embargo, sí se recomiendan algunos elementos básicos, tales como reducir el peso corporal a través de la dieta y del ejercicio.

Por supuesto, en la medida en que el hígado graso tiene mucho que ver con haber llevado una mala calidad de vida, especialmente en lo que respecta a la alimentación, una muy buena forma de controlar el problema es mediante una alimentación saludable, rica en frutas y verduras.

El ejercicio permite que el cuerpo elimine las grasas, y, puesto que el hígado graso se basa en tener células grasas en el hígado, eliminar dicha grasa será de gran ayuda para mejorar la calidad de vida, pese a que se sufra la enfermedad.

Lo mejor que se puede hacer a la hora de controlar el hígado graso, en general, es acudir al nutricionista. Si dicho nutricionista tiene conocimientos de diseño de planes de ejercicios, mejor que mejor.

De esta forma, puedes plantearle que tienes hígado graso, y él se encargará de hacerte el mejor plan de ejercicios y de dieta posible para resolver tu problema, basado en tus características personales.

Esto puede hacerlo, hasta cierto punto, el médico, pero, en general, es mejor acudir a un especialista en el campo de la alimentación, y no conformarse con la opinión de un médico que no tiene una especialidad, sino solo conocimientos generales de diferentes campos.

Además, acudir a un nutricionista será de gran ayuda, porque, como ya hemos mencionado anteriormente, la pérdida rápida de peso también está vinculada a los problemas de hígado. Siendo así, es mejor acudir al nutricionista y que éste nos indique cómo ir perdiendo peso poco a poco, de forma que el hígado no sufra más de la cuenta.

Empecemos por los remedios naturales para prevenir la esteatosis hepática. Después, veremos los remedios naturales para tratarla, en el caso de que ya haya aparecido.

Tienes que tener en cuenta que, en la mayoría de casos, el hígado graso viene causado por hábitos y estilos de vida poco saludables. Por lo tanto, es una evidencia que el hígado graso se puede prevenir.

Además, teniendo en cuenta que, hace algún tiempo, cuando la gente comía de una forma más saludable y realizaba ejercicio de forma más constante, el hígado graso era una enfermedad sin apenas incidencia en la sociedad, se puede asumir que se puede prevenir con simples remedios naturales.

Llevándolo un poco más al extremo, si tenemos hígado graso en las primeras etapas, no solo puede prevenirse, sino que puede, incluso, curarse (bastará con controlar los niveles de grasa en el organismo mediante ejercicio y buena dieta). En lo que respecta a la alimentación, la mejor dieta que se puede seguir para prevenir el hígado graso es una que cuente con alimentos frescos y saludables, y que sea baja en grasas. La dieta mediterránea, por ejemplo, es una muy buena opción.

De hecho, la presencia de sobrepeso, obesidad y, por extensión, hígado graso, es inferior en los países mediterráneos que en otros con otras dietas. No es casualidad. Y no es casualidad que la presencia de estas enfermedades haya crecido al perderse la tradición de esta dieta y adoptar hábitos alimentarios de otros países menos saludables.

Otro aspecto clave es el del alcohol. El alcohol interviene de una forma fundamental en la acumulación de grasa en el hígado, por lo tanto, es importante que se reduzca sustancialmente (incluso eliminándolo completamente) el alcohol de la dieta.

Por otro lado, habrá que hacer ejercicio de forma constante, con una media hora diaria, por ejemplo. Preferiblemente, ejercicios que contribuyan a quemar grasas, como salir a correr un rato cada día. De esta forma, eliminaremos la grasa que hay en el organismo, y contribuiremos a que el hígado graso tenga menos grasas con las que lidiar, reduciendo los problemas asociados al hígado graso y llegando, en algunos casos, a curarlo completamente.

Ahora, vistos los remedios naturales para prevenir el hígado graso, veamos cuáles son los mejores remedios naturales para tratarlo una vez ya ha aparecido:

  • Consejos anteriores: Los consejos anteriores, pensados para la prevención, también sirven para tratar el hígado graso. Por lo tanto, no dejes de aplicarlos, porque reducir la cantidad de grasas, aunque sirva para prevenir, también sirve para tratar el hígado graso.
  • Infusiones depurativas: Las infusiones de alcachofa y diente de león son altamente depurativas. Te permitirán ayudar a tu hígado a eliminar toxinas y asimilar nutrientes, y, además, contribuirá a eliminar parte de la grasa de su interior. Todo ello te ayudará a tener una mejor calidad de vida pese a que padezcas hígado graso.
  • Cardo mariano: El cardo mariano es una de las plantas con mayores beneficios para el hígado. Cuenta con silimarina, que contribuye enormemente a regenerar y proteger las células hepáticas. Puedes tomar cápsulas de cardo mariano o extractos, que puedes localizar en todo tipo de herbolarios.
  • Tés: Los tés, especialmente el verde, son de gran ayuda para regenerar el hígado, y contribuyen enormemente a reducir los problemas asociados al hígado graso. Con los tés, se contribuye a disolver y eliminar la grasa acumulada, por lo que no dejes de consumirlos.

Como puedes ver, el hígado graso es una enfermedad que conviene tener vigilada, pero que no implica excesivos problemas. Con la información anterior, y un buen control médico, no deberías por qué tener ningún problema.

El cáncer de hígado es uno de los cánceres digestivos más agresivos pero también uno de los cánceres cuyo tratamiento ha evolucionado mejor recientemente. Repaso por su definición, sus orígenes, sus signos y síntomas, así como su tratamiento.

¿Cuáles son los síntomas de hepatitis? ¿Quién puede tener hepatitis?

  • Pacientes con ictericia u otros síntomas de posible aparición en la hepatitis
  • Personas que tienen muchas probabilidades de haberse contagiado por los virus de las hepatitis B o hepatitis C.
  • Personas con riesgo elevado debido a la existencia en sus familias de casos de hepatitis hereditaria (los trastornos del metabolismo citados anteriormente, por ejemplo).

¿Cómo se puede prevenir la hepatitis?

  • Evitando exponerse a los virus de las hepatitis infecciosas.
  • Vacunándose contra las hepatitis A y B si tiene usted un riesgo alto de contagiarse de tales virus.
  • Evitando consumir cantidades excesivas de alcohol.

¿Qué puede hacer el enfermo?

  • No beba alcohol si tiene síntomas de hepatitis o un análisis de sangre ha revelado que la enfermedad está activa.
  • Si la causa es el abuso de alcohol, debe dejar por completo de beber y pedir consejo a su médico para mantenerse abstemio.
  • Haga una alimentación equilibrada
  • Si tiene síntomas de hepatitis aguda, puede necesitar un cierto reposo. Sin embargo, si se encuentra bien no hay ningún motivo por el cual no pueda usted trabajar y seguir realizando sus demás actividades.
  • Si tiene usted hepatitis crónica trate de hacer una vida lo más normal posible.
  • Los enfermos con hepatitis B deben informar sobre ello a sus familiares, a sus compañeros sexuales y a las demás personas que convivan con ellos. Todas estar personas pueden protegerse vacunándose contra esta enfermedad. Hasta que la vacuna haga efecto debe utilizarse preservativo en las relaciones sexuales. Nunca se deben compartir objetos de higiene personal que puedan contaminarse con sangre (maquinillas de afeitar, corta-uñas, etc.).
  • Si usted tiene una hepatitis A debe informar sobre ello a su familia para que puedan protegerse mediante una higiene adecuada y, en algunos casos, con inyecciones de gammaglobulina. No obstante, cuando la hepatitis A entra en la fase ictérica la contagiosidad suele ser ya escasa o nula.
  • Si usted es consumidor de drogas por vía intravenosa, no comparta nunca el material de inyección. Reducirá con ello el riesgo de adquirir hepatitis y otras enfermedades infecciosas aún más graves.
  • Si padece usted hepatitis crónica debe visitar regularmente a su médico.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis?

El diagnóstico se confirma mediante un análisis de sangre y, en algunas ocasiones resulta también necesario el estudio al microscopio de un trozo de tejido del hígado obtenido por medio de una biopsia hepática. Algunos de los análisis de sangre permiten identificar la causa de la enfermedad y excluir otras posibilidades. Otros análisis reflejan qué grado de actividad tiene la inflamación en ese momento.

En los casos de hepatitis crónica la intensidad y características de la lesión hepática sólo pueden establecerse mediante una biopsia hepática.

Las hepatitis agudas por el virus de la hepatitis A mejoran espontáneamente en la inmensa mayoría de los casos y nunca pasan a la cronicidad. La hepatitis aguda B suele evolucionar bien, pero el 5% de los pacientes desarrollan una hepatitis crónica (el riesgo es mayor en niños pequeños). La hepatitis aguda C suele dar pocos o ningún síntoma, pero aproximadamente el 70% de los casos se hacen crónicos. En conjunto, las hepatitis infecciosas tan sólo producen insuficiencia hepática aguda potencialmente mortal en menos de 1 caso de cada 300.

La hepatitis que aparece en el curso de la mononucleosis infecciosa siempre se cura espontáneamente.

La hepatitis aguda por medicamentos o alcohol suele mejorar una vez que cesa la exposición del hígado al producto responsable.

Alrededor de la quinta parte de los enfermos con hepatitis crónica B o C corren el riesgo de acabar sufriendo cirrosis hepática o cáncer de hígado.

Otros tipos de hepatitis crónica también pueden producir cirrosis.

¿Cómo se tratan las hepatitis?

  • No existe tratamiento para la hepatitis viral aguda. Sin embargo, se está ensayando el interferón en fases tempranas de la hepatitis C.
  • La hepatitis crónica B puede tratarse con interferón.
  • La hepatitis crónica C puede tratarse con interferón y ribavirina.
  • La hepatitis auto inmune puede tratarse con glucocorticoides, solos o asociados a un inmunosupresor (azatioprina).

Dr. Court Pedersen, especialista en Enfermedades Infectocontagiosas; Dr. Ove Schaffalitzky de Muckadell, especialista en Gastroenterología

El hígado es el mayor de los órganos internos en todos los vertebrados, el hígado, es también uno de los más importantes. Tiene muchas funciones, entre ellas la síntesis de proteínas, de factores inmunológicos y de coagulación y de sustancias transportadoras de oxígeno y grasas. Su función digestiva la emulsión y absorción de las grasas. El hígado también principal es la secreción de bilis, una solución indispensable para elimina el exceso de glucosa de la circulación sanguínea; la almacena hasta que el organismo la vuelve a necesitar. Convierte el exceso de aminoácidos en sustancias aprovechables y filtra drogas y venenos del torrente circulatorio, a los que neutraliza y secreta con la bilis. El hígado tiene dos lóbulos principales que se localizan justo debajo del diafragma en el lado derecho del cuerpo. Se puede perder el 75% de este tejido (por enfermedad o intervención quirúrgica) sin que cese de funcionar. Pesa cerca de 1,5 kg, es de color rojo oscuro y está situado en el cuadrante superior derecho de la cavidad abdominal.

ESTRUCTURA
En el embrión, el hígado surge como un crecimiento excesivo de la porción superior del duodeno, justo por debajo del estómago. A diferencia de cualquier otro órgano, el hígado tiene dos vías por las que recibe sangre: la arteria hepática transporta sangre oxigenada procedente del corazón, y la vena porta, que transporta sustancias alimenticias desde el estómago y los intestinos. Estos vasos sanguíneos penetran en el tejido glandular del hígado y se dividen hasta formar sinusoides capilares diminutos (capilares por los que circula la sangre desde la vena porta y la arteria hepática y va a parar a la vena centrolobulillar).


El hígado obtiene su propio suministro de sangre oxigenada de la arteria hepática, que se bifurca de la aorta. La sangre que abandona el hígado es recogida por las venas hepáticas, unidas entre sí para formar una sola vena hepática, que vierte la sangre que transporta en la vena cava inferior; desde la vena cava inferior la sangre regresa al lado derecho del corazón, para ser bombeada hacia los pulmones. El hígado está constituido por formaciones diminutas que reciben el nombre de lobulillos y están separados entre sí por tejido conectivo; en la periferia también se encuentran los espacios porta, que contienen cada uno un conducto bilial, y una rama de la vena porta y otra de la arteria hepática. Estos lobulillos tienen forma hexagonal; están compuestos por columnas de células hepáticas o hepatocitos dispuestas de forma radial alrededor de la vena centrolobulillar, rodeadas por canales diminutos, conocidos como canalículos, hacia los que se vierte la bilis que segregan los hepatocitos. Estos canales se unen para formar conductos cada vez más grandes, que terminan en el conducto hepático. El conducto hepático y el conducto procedente de la vesícula biliar forman el conducto común de la bilis, que descarga su contenido en el duodeno. Por lo general, en los primates y en los carnívoros el conducto pancreático se une con el conducto común de la bilis antes de penetrar en el intestino.

FUNCIÓN
La sangre atraviesa el hígado a una velocidad aproximada de 1,4 litros por minuto; en cualquier momento, el hígado contiene un 10% de toda la sangre del cuerpo. También contiene sangre procedente del páncreas y del bazo. Las células hepáticas ayudan a la sangre a asimilar las sustancias nutritivas y a excretar los materiales de desecho y las toxinas, así como esteroides, estrógenos y otras hormonas.


El hígado es un órgano muy versátil. Almacena glucógeno, hierro, cobre, vitamina A, muchas de las vitaminas del complejo vitamínico B, y vitamina D. Produce albúmina y otras proteínas, muchas de éstas son esenciales para la coagulación normal de la sangre (protrombina y fibrinógeno) y una sustancia anticoagulante que es la heparina. Los aminoácidos digeridos son desaminados en el hígado; es decir, su nitrógeno se extrae para que pueda ser utilizado por el cuerpo. El hígado también puede utilizar el nitrógeno para sintetizar proteínas a partir de hidratos de carbono o de lípidos. Además, produce muchas otras sustancias, como hidratos de carbono, a partir de lípidos o de proteínas. El hígado también forma lípidos a partir de hidratos de carbono o de proteínas, lípidos que almacena para verterlos después a la sangre en forma de ácidos grasos libres que pueden ser degradados para obtener energía. El hígado también sintetiza colesterol.


Unos fagocitos especiales que se encuentran en el hígado eliminan las sustancias extrañas y las bacterias de la sangre. El hígado también depura muchos fármacos y segrega bilirrubina (producto de la degradación de la hemoglobina), y muchas otras sustancias, incluyendo enzimas. Las actividades que el hígado realiza generan una gran cantidad de calor, lo cual influye en la temperatura corporal. El hígado de los mamíferos contiene depósitos de vitaminas del complejo vitamínico B; una de ellas, la vitamina B12, se utiliza para tratar la anemia perniciosa. El hígado también almacena otros agentes antianémicos que se producen en otras partes del cuerpo.

El término hepatitis se utiliza para definir cualquier inflamación del hígado, y proviene del griego hepar que significa hígado. La causa más frecuente de hepatitis es una infección vírica. La hepatitis también puede ser producida por agentes químicos o venenos, por drogas, por bacterias o toxinas bacterianas, por enfermedades producidas por amebas y por ciertas infecciones parasitarias. La hepatitis puede cronificarse y dar lugar a cirrosis. Sin embargo, la mayor parte de los casos de cirrosis están relacionados con una ingestión excesiva de alcohol, que suele estar asociada a su vez a una dieta pobre. En ocasiones, la hepatitis aguda es tan grave que se destruyen casi todas las células hepáticas y el paciente fallece por fallo hepático o por obstrucción de los vasos sanguíneos que proceden del hígado. La ictericia es un síntoma común de la hepatitis y de otras enfermedades hepáticas; está causada por la acumulación de cantidades elevadas de bilirrubina en la sangre.

Ciertas enfermedades, como la diabetes mellitus, están relacionadas con unas acumulaciones de lípidos en el hígado; las alteraciones de la hipófisis, y venenos como el alcohol y el cloroformo, que interfieren con los procesos de oxidación que se realizan en el hígado, también puede dar lugar a dichas acumulaciones. Según aumenta la acumulación de lípidos, las células hepáticas son sustituidas por tejido adiposo dando lugar a la degeneración lipídica del hígado. Durante la gestación y después de mantener una dieta rica en grasas se produce de forma temporal la deposición de lípidos en el hígado. Otras enfermedades que afectan al hígado son los abscesos, debidos a bacterias o a amebas; los tumores, incluyendo el cáncer, que con frecuencia es secundario a un cáncer localizado en cualquier otra región del cuerpo que ha producido metástasis; infiltraciones de sustancias extrañas, y granulomas o masas de tejido inflamado de forma crónica. Los trasplantes de hígado tenían una tasa de éxito bastante reducida hasta hace pocos años.

Mucha gente lucha, durante toda su vida, contra el exceso de peso y contra un metabolismo inactivo, dándose cuenta de que, a medida que envejecen, van ganando peso gradualmente y se resignan ante el hecho de tener un abdomen grande y voluminoso y depósitos de grasa persistentes. Tras años siguiendo dietas creen que ya no existe nada que conduzca a un alivio duradero. Evidentemente algo falla y algo falta.

Me llevó más de 20 años de práctica médica darme cuenta de la solución. El hígado, el órgano supremo del metabolismo, tiene que ser la clave que falta. Parecía tan simple y a la vez tan increíble, ¿por qué a nadie en medicina se le había ocurrido esto antes?

La medicina moderna se ha desviado del tema principal, en cuanto que trata los síntomas de la enfermedad y no las causas. El exceso de peso es un síntoma de mal funcionamiento del hígado y no solamente debido al número de calorías que ingerimos. La medicina no ha conseguido tratar las causas subyacentes del mal funcionamiento del hígado y ciertamente ha ignorado al órgano trabajador más duro del cuerpo, con consecuencias desastrosas.

Mi teoría acerca de que el hígado es la clave para el control de peso ha sido reivindicada por todos los 1.540 pacientes con que he tratado desde 1994 con mi programa para la mejora del funcionamiento del hígado. El porcentaje de éxito, medido según los parámetros de pérdida de peso y bienestar general, ha sido del 100% en todos los pacientes que he tratado.

Como estudiante de medicina, pasé muchas horas con doctores líderes en naturopatía. Creía que tenían mucho que enseñarme y su lista de espera de pacientes era siempre muy larga, con casos donde otros doctores no habían sido capaces de ayudar. Lo primero que aprendí fue la tremenda importancia del hígado. Los doctores naturópatas examinaban, en todos sus pacientes, el estado del hígado a través de la iridología, la acupuntura, técnicas del pulso y por la historia del paciente. En la mayoría de los casos existía un problema de hígado, y la corrección de éste era siempre un paso vital en su programa de curación. Trataban el hígado con cambios dietéticos y hierbas específicas y, en casos más tóxicos, con programas de ayuno.

Comprendí que para recobrar la buena salud siempre debemos considerar el estado del hígado. Aún así, mi carrera me llevó por otras áreas de la medicina, y la importancia de considerar al hígado se fue relegando gradualmente a mi subconsciente. Afortunadamente, un día me acordé de quitar una hoja del libro de esta vieja sabiduría naturópata.

Veo muchos casos difíciles de personas que han estado crónicamente enfermas u obesas durante años, y todos están fascinados al saber como el hígado posee la clave para perder peso y para equilibrar el metabolismo.

El hígado es el principal órgano del cuerpo encargado de consumir las grasas. Siguiendo la Dieta de Limpieza del Hígado el metabolismo mejorará a pasos agigantados y se empezará a quemar grasas. Contrariamente, comiendo lo que no se debe, el hígado producirá mas grasas, y así las seguirá almacenando. Lo que importa en gran medida, no es cuánto come, sino qué come. Con la Dieta de Limpieza del Hígado su hígado dará un buen respiro de alivio y continuará felizmente con su trabajo de regulación del metabolismo y consumo de grasa. Entonces el proceso de pérdida de peso empieza de forma natural y sin un excesivo esfuerzo por su parte. No será necesario contar las calorías o pesar fastidiosamente cada bocado de comida que se lleva a la boca, e incluso mejor, nunca tendrá que pasar hambre.

SÍNTOMAS DE UN HÍGADO IRRITADO

Pueden detectarse síntomas de leve disfunción hepática incluso cuando los resultados de los análisis sanguíneos sean normales. Los análisis que normalmente realizan los doctores para comprobar el estado del hígado no son muy precisos ya que comprueban los daños en el hígado más que su funcionamiento.

SÍNTOMAS CARACTERÍSTICOS DE UN FUNCIONAMIENTO DEFICIENTE DEL HÍGADO SON:

Palabras clave: lesiones de la mucosa en la cavidad bucal, enfermedades digestivas.

Las lesiones de la mucosa bucal son multifactoriales. Pueden ser de origen primario o secundario, según sean propias de enfermedades bucales o como parte del cuadro clínico de diversas enfermedades del sistema nervioso, cardiovascular, endocrino, dermatológico y digestivo. El diagnóstico de estas entidades es básicamente clínico. 1,2

Solo se abordarán las características semiológicas de las lesiones bucales orgánicas y sensoriales que se relacionan con algunas enfermedades digestivas, de las cuales las que se reportan con mayor frecuencia son las aftas, las úlceras, las alteraciones de la lengua, la queilitis, las discromías y las lesiones erosivas, entre otras. 3-5

Generalmente estas lesiones obedecen a alteraciones inmunológicas o nutricionales (carenciales) presentes o relacionadas con los trastornos digestivos. 6-9

Teniendo en cuenta la relación anatomofuncional de la cavidad bucal con los órganos del aparato digestivo, presentamos una revisión actualizada de las características semiológicas de las lesiones de la mucosa bucal relacionadas con las enfermedades digestivas, con el objetivo de que puedan ser diagnosticadas por médicos generales, clínicos, estomatólogos y gastroenterólogos, para mejorar la orientación y el tratamiento de los pacientes que las padecen.

Se define como pérdida de sustancia de la mucosa bucal es aguda, dolorosa, inicialmente necrótica y recidivante. Estas lesiones pueden estar presentes en diversas enfermedades, e incluso, constituir la lesión principal de estas. 10,11

En las enfermedades digestivas, las aftas bucales aparecen como aftas solitarias o estomatitis aftosa recurrente.

Aftas solitarias: son úlceras de variado tamaño, muy dolorosas, localizadas generalmente en la mucosa del vestíbulo, el carrillo, la lengua o el paladar blando. Su origen se asocia con transgresiones dietéticas y síndromes dispépticos de tipo orgánico. 1

Estomatitis aftosa recurrente (EAR): caracterizada por la aparición en la mucosa bucal de aftas aisladas o múltiples, de centro grisáceo y halo eritematoso, son benignas, dolorosas y recurrentes, que generalmente curan en 2 semanas y pueden o no dejar secuelas (escaras). Son reconocidas también como úlceras orales recurrentes, úlceras aftosas recurrentes y aftosis, simple o compleja (fig. 1). 12-14

Esta lesión puede formar parte del cuadro clínico de las enfermedades siguientes: gastritis crónica atrófica, duodenitis parasitaria, enfermedades inflamatorias crónicas del intestino y síndrome de malabsorción intestinal.

Fig. 1. Estomatitis aftosa recurrente.

Gastritis crónica atrófica

Se caracteriza macroscópicamente por disminución marcada de los pliegues de la mucosa gástrica y transparencia de los vasos submucosos, y desde el punto de vista histológico, por pérdida de las glándulas gástricas y disminución del espesor de la mucosa, acompañada de un infiltrado difuso e intenso de linfocitos y células mononucleares plasmáticas en la lámina propia. 15,16

Los pacientes que sufren gastritis crónica atrófica pueden presentar lesiones bucales como estomatitis aftosas recurrentes, relacionadas con estados carenciales de vitamina B 12 y/o de hierro.

En estos pacientes existe una disminución de las secreciones de ácido clorhídrico, pepsina, proteínas en el jugo gástrico, factor intrínseco y falta de conversión de hierro férrico a ferroso, que dificultan la absorción de hierro y vitamina B12 y conllevan la carencia de ambos.

Clínicamente presentan, entre otras lesiones bucales, una estomatitis aftosa recurrente.

En estudios comparativos entre un grupo de pacientes con EAR y otro de sujetos sanos (controles), realizados en Turquía, para determinar niveles séricos de hierro, ferritina, ácido fólico y vitamina B12, al finalizar la investigación, se reporta que los niveles de vitamina B12 fueron significativamente bajos en los pacientes con EAR, en comparación con los sujetos normales, pero que no existieron diferencias significativas en los otros parámetros determinados en ambos grupos. Se concluyó que el déficit de vitamina B12 es un factor importante en la génesis de la EAR. 8,9,17

Duodenitis parasitaria

La mucosa duodenal o yeyunal puede estar infectada por nematodos y protozoos. Su presencia desencadena una respuesta inflamatoria y alteración de la flora intestinal, lo que ocasiona una malabsorción intestinal de nutrientes tales como vitaminas, minerales, proteínas, grasas y carbohidratos, fundamentales para el mantenimiento del trofismo de los órganos.

De las enfermedades parasitarias más estudiadas, la giardiasis es la más frecuente, originada por la infestación de Giardia lamblia en la mucosa duodenal y yeyunal, que según su persistencia y grado de infestación, es capaz de dañar la mucosa del intestino y provocar disminución de la absorción de los nutrientes y alteraciones de la inmunidad. 18,19 Los mecanismos propuestos que explican la malabsorción en la giardiasis son:

Trastorno mecánico: según el grado de infestación, la giardia se dispone y se fija con sus ventosas en toda la mucosa duodenal y yeyunal, la cual queda tapizada por su presencia e impide el contacto de los alimentos con la mucosa.

Respuesta inflamatoria: caracterizada por edema, aumento de la secreción de mucus y disminución de la altura de las vellosidades intestinales, con pérdida de diversas enzimas localizadas a este nivel, que son esenciales para la absorción de los nutrientes.

Sobrecrecimiento bacteriano: la propia presencia de la giardia y los trastornos que esta origina en la mucosa intestinal, favorecen una alteración de la motilidad intestinal que conlleva un retardo del tránsito intestinal con el consiguiente sobrecrecimiento de bacterias anaeróbicas, grampositivas, las cuales interfieren principalmente la absorción de vitamina B12 y de otros nutrientes.

Daño inmunológico: la giardia, al causar daño en las vellosidades intestinales, produce una disminución de la producción local de inmunoglobulina, especialmente IgA secretora, lo que impide una respuesta inmunológica local adecuada ante cualquier agresión.

Todos estos mecanismos explican que la presencia de estomatitis aftosa recurrente en pacientes con giardiasis se asocien con los estados carenciales y déficit inmunológicos. 18,19

Necatoriasis: el necátor americano es considerado el hematófago por excelencia. Cuando la infestación es de gran intensidad, a la anemia ferropénica y la toma del estado general que esta ocasiona en los pacientes infestados, se asocia la aparición de lesiones como la estomatitis aftosa, originadas por la disminución y pérdida de hierro ocasionadas por el parásito. 20

Síndrome de malabsorción intestinal

Clásicamente se define como síndrome de malabsorción al conjunto de síntomas y signos que se originan como consecuencia de déficit nutricionales producidos por alteraciones en los procesos fisiológicos del intestino delgado para digerir y absorber los nutrientes. Es un proceso del intestino delgado, ya que el intestino grueso solamente es capaz de absorber agua, cloruro sódico y pequeñas cantidades de hidratos de carbono y proteínas.

Este síndrome incluye un conjunto de signos y síntomas extradigestivos que hacen sospechar al médico la presencia de un cuadro malabsortivo causal. La expresión extradigestiva del síndrome constituye, en gran número de ocasiones, el motivo de consulta de los pacientes, que en un primer estadio muestran una escasa sintomatología intestinal inicial, por lo cual el médico debe interpretar estos signos y síntomas como manifestación o parte de un síndrome tan complejo como la malabsorción intestinal.

Las enfermedades que cursan con síndrome de malabsorción intestinal marcado se acompañan generalmente de déficit de vitaminas (hidrosolubles y liposolubles), minerales (hierro, zinc, calcio, etc.), proteínas, grasas e hidratos de carbono, entre otros nutrientes. 21-23

En la mayoría de las entidades que cursan con malabsorción hay pérdida o atrofia de las vellosidades intestinales, sobrecrecimiento bacteriano y trastorno inmunológico de base, que propician la malabsorción de nutrientes esenciales para el mantenimiento del trofismo de la mucosa del aparato digestivo, es decir, desde la boca hasta el recto. 22,23

Trisomía en el par 13 o trisomía D, es una enfermedad genética que resulta de la presencia de un cromosoma 13 suplementario. El cariotipo da 47 cromosomas y sirve de diagnóstico prenatal por amniocentesis o cardiocentesis sobre todo si los padres optan por el aborto.

Se trata de la trisomía menos frecuente. Los afectados mueren poco tiempo después de nacer, la mayoría a los tres meses, como mucho llegan a un año.

El feto presenta un retraso en el desarrollo y uno o varias de los siguientes síntomas:

Los quistes del riñón o quistes simples del riñón son lesiones habitualmente redondeadas con contenido líquido en su interior que crecen dentro del riñón en un número variable que puede ir desde un único quiste hasta varias lesiones en uno o ambos riñones. No existe certeza de la causa que genera la aparición de los quistes simples del riñón. Estas lesiones suelen desarrollarse en la mayoría de las personas luego de los 50 años y habitualmente no son un problema que pueda afectar la salud de las mismas.

Los denominados quistes simples del riñón son lesiones benignas y su sola presencia no predispone a la aparición de cáncer de riñón, los quistes simples de riñón no se transforman en tumores malignos. Los quistes renales casi siempre son benignos; es decir no son cáncer. Usualmente, los quistes no causan problemas y salvo muy raras excepciones carecen de importancia clínica.

En la actualidad la mayoría de los quistes simples del riñón se diagnostican al realizar una ecografía de los riñones para control o por otro motivo o sea que en la mayoría de los casos constituyen un hallazgo casual. También por medio de la tomografía computada o la resonancia magnética realizadas por diversos motivos pueden diagnosticarse estas lesiones.

En general no se requieren más estudios ante el hallazgo de un quiste simple del riñón. Si el médico considera que el diagnóstico de quiste simple no es categórico pueden realizarse más estudios por imágenes para determinar la naturaleza de la lesión.

En general los quistes simples de riñón no presentan síntomas. Algunos pacientes, sobre todo aquellos que presentan quistes de gran tamaño pueden tener asociado dolor en la región lumbar o abdominal y en pocos casos pueden generar la presencia de hematuria (sangre en la orina).

La sola presencia de un quiste simple de riñón no requerirá de mayores tratamientos. En algunos pocos casos de quistes muy grandes asociados a dolor puede estar indicado realizar algún tipo de tratamiento quirúrgico.

Existen otras enfermedades caracterizadas por la presencia de quistes a nivel del riñón que son diferentes a la presencia de quiste simple del riñón. En todos los casos puede tratarse de una enfermedad que no da síntomas o presentarse asociada a dolor, hematuria (sangre en la orina) o diferentes grados de insuficiencia renal.

Entre estas entidades se encuentran:

Enfermedad renal poliquística o poliquistosis renal: es una enfermedad genética o hereditaria que se caracteriza por la presencia de múltiples quistes a nivel del riñón y de otros órganos como por ejemplo el hígado. Igual que los quistes simples son lesiones redondeadas con contenido líquido en su interior pero a diferencia de los quistes simples en la enfermedad poliquística el número de quistes es mucho mayor y pueden llegar a ocupar gran parte del riñón generando un deterioro en su función e insuficiencia renal.

Existen tres variantes de enfermedad renal oliquística según sus características genéticas. La enfermedad renal poliquística dominante, es la forma más frecuente. Los problemas asociados a esta entidad suelen aparecer luego de la segunda década de la vida aunque también puede en forma más precoz. La enfermedad renal poliquística recesiva, es también una alteración genética hereditaria, menos frecuente que la anterior. La tercer variante es la denominada enfermedad renal poliquística adquirida que no es hereditaria a diferencia de las anteriores y se caracteriza por el crecimiento de un gran número de quistes a nivel del riñón que pueden generar diferentes grados de insuficiencia renal por ocupación y/o destrucción del tejido renal.

Los quistes hidatídicos del riñón son quistes que se forman en el riñón y/o en otros órganos y son generados por la infección por parásitos. El parásito que los genera se denomina Echinococcus granulosus y los quistes formados por esta enfermedad son habitualmente únicos de tamaño mas grande, con los bordes o paredes del quistes que suelen ser mas gruesos que los de los quistes simples del riñón. La presencia de un quiste renal hidatídico necesitara de tratamiento quirúrgico para la extirpación del mismo y de la administración de antiparasitarios para el control del germen causante de la enfermedad.

Por que ocurre esa sensación rara en el estomago?

Descubre aquí los daños y perjuicios de esta sensación y que hacer para sobrellevar este problema.

Cuando sufrimos de ansiedad, experimentamos una sensación rara en el estomago que causa nauseas, y muchas veces hasta llega a causar dolor, esta es una sensación en particular de la ansiedad que nos puede causar una enfermedad llamada gastritis, aquí veremos como evitarla.

Un Poco De Mi Experiencia

Recuerdo que antes de sufrir de un trastorno de ansiedad esta sensación no me era muy ajena, ya que en muchas ocasiones lo experimentaba sobretodo a la hora de hablar en público. Esta sensación seguro que lo han experimentado todas las personas, ya que sucede cuando existe un miedo en particular que causa ansiedad, en el caso mío siempre tenia esta sensación antes de hablar en publico.

Pero cuando empiezas a sufrir de un trastorno de ansiedad esto se hace muy frecuente, ocasionando dolores casi insoportables.

Por Que Nos Da Esta Sensación Y Dolor En La Parte Del Abdomen

Normalmente cuando sentimos miedo o nos sentimos amenazados, nuestro cuerpo se prepara para una reacción, a lo que llamamos reacción de lucha o huida ante un factor amenazante, en este estado se libera adrenalina el corazón bombea mas rápido y la función del estomagó se paraliza, todo esto con el fin de responder ante una situación amenazante.

Esto sucede por que sentimos miedo o tenemos miedos, es decir la ansiedad simplemente es producto del miedo (un mecanismo de defensa natural).

Cuando tenemos un trastorno de ansiedad la sensación es continua, por que se nos hace un hábito y los miedos también están permaneciendo allí, muchos llegan hasta el punto de vomitar o atragantarse, llegando a ocasionar un dolor intenso en la parte del abdomen y la laringe esto debido a la tención interna producida por el exceso de ansiedad.

Nota: La sensación sucede por que la función del estomago se paraliza.

Pero por que se paraliza la función del estomago?

Por que ante una situación amenazante el cuerpo debe de responder con todas sus fuerzas con el fin de sobrevivir la amenaza, lafunción del estomagó se paraliza simplemente para ahorrar energía y concentrarlo toda esa energía en la lucha o huida.

Daños Y Perjuicios

Todo esto da lugar al estreñimiento, la evacuación rápida del estomago y todo esos síntomas molestosos, el único daño que te puede causar esto a la larga es la gastritis, por eso es muy importante tratar de solucionar nuestro problema cuanto antes.

5 Tips Para Evitar La Gastritis En La Ansiedad

-No Ingiera alimentos cuando sienta esa sensación en el estomago es decir la que provoca nauseas.

-Ingiera alimentos cuando la sensación no este.

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Otros tienen lo que se llama esteatohepatisis no alcohólica. Aunque es similar a la enfermedad hepática alcohólica, las personas con este tipo de enfermedad del hígado graso beben poco o nada de alcohol. La esteatohepatisis no alcohólica puede conducir a daño hepático permanente. El hígado puede agrandarse y con el tiempo las células hepáticas pueden ser reemplazadas por tejido cicatricial. Esto se llama cirrosis. El hígado no puede funcionar bien y puede que desarrolles insuficiencia hepática, cáncer de hígado y muerte relacionada con el hígado. La esteatohepatisis no alcohólica es una de las principales causas de cirrosis.

Ambos tipos de enfermedad hepática no alcohólica son cada vez más comunes. Hasta un 20% de los adultos pueden tener hígado graso o esteatohepatisis no alcohólica. Y más de 6 millones de niños tienen una de estas condiciones, que son más comunes en los niños asiáticos e hispanos. La evidencia reciente indica que la esteatohepatisis no alcohólica aumenta el riesgo de enfermedades del corazón en los niños que tienen sobrepeso o son obesos.

La causa de la enfermedad del hígado graso no alcohólico no está claro. Ciertos factores tienden a aumentar el riesgo, pero en algunos casos, no se presentan factores de riesgo. Sin embargo, el desarrollo de grasa en el hígado por enfermedad hepática no alcohólica tiende a darse en familias. También se presenta con mayor frecuencia en personas que son de mediana edad y con sobrepeso u obesidad. Estas personas a menudo tienen niveles altos de colesterol o triglicéridos y diabetes o prediabetes (resistencia a la insulina), también.

  • Medicamentos
  • Hepatitis viral
  • Enfermedad hepática autoinmune o heredada
  • La pérdida rápida de peso
  • Desnutrición

Estudios recientes muestran que un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado y otros cambios en el intestino puede estar asociado con la enfermedad de hígado graso no alcohólico. Algunos investigadores sospechan ahora que esto puede desempeñar un papel en la progresión de la enfermedad hepática no alcohólica y a la esteatohepatisis no alcohólica.

Aunque es muy raro, la grasa se acumula en el hígado de la madre durante el embarazo, poniendo tanto a la madre como al feto en riesgo grave. Cualquiera de los dos puede desarrollar insuficiencia hepática, insuficiencia renal, infección grave, o hemorragia. Nadie entiende plenamente su causa, pero las hormonas pueden jugar un papel.

Una vez que se confirma el diagnóstico, el bebé tiene que nacer lo más rápido posible. Aunque la madre puede necesitar cuidados intensivos durante varios días, la función hepática a menudo retorna a la normalidad en pocas semanas.

Acumular grasa en el hígado es a menudo silencioso, no produce síntomas, sobre todo al principio. Si la enfermedad avanza – que es por lo general durante un período de años, o incluso décadas – puede causar problemas como:

  • Fatiga
  • Pérdida de peso o pérdida del apetito
  • Debilidad
  • Náusea
  • Confusión, juicio dañado, o dificultad para concentrarse

Estos síntomas también pueden estar presentes:

  • Dolor en el centro o la parte superior derecha del abdomen
  • Agrandamiento del hígado
  • Irregular decoloración oscura de la piel, generalmente en el cuello o la zona de la axila

Con la enfermedad hepática alcohólica, los síntomas pueden empeorar después de períodos de consumo excesivo de alcohol. Con el hígado graso por enfermedad hepática no alcohólica, el proceso de la enfermedad puede detenerse o revertirse, o puede empeorar. Si hay la cirrosis, el hígado pierde su capacidad de funcionamiento. Esto puede causar signos y síntomas tales como:

  • Retención de líquidos
  • Pérdida de masa muscular
  • Hemorragia interna
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos)
  • Insuficiencia hepática

A menudo, el diagnóstico de un hígado graso se presenta durante un chequeo de rutina. El médico puede notar que el hígado se agranda ligeramente o ver signos de grasa en el hígado en un análisis de sangre. O bien, el médico puede sospechar un problema después de tomar un historial de salud o hacer un examen físico.

  1. Análisis de sangre. Durante las pruebas de sangre de rutina, elevaciones de ciertas enzimas hepáticas pueden aparecer. Estos podrían incluir la alanina aminotransferasa o aspartato aminotransferasa.
  2. Estudios de imagen. Un hígado graso también puede aparecer en los estudios por imágenes, como una ecografía abdominal.
  3. Biopsia hepática. La única manera de confirmar el diagnóstico de grasa en el hígado es con una biopsia del hígado. Esto se hace generalmente una vez que otras causas han sido descartadas. Después de aplicación de anestesia local, el médico inserta una aguja a través de la piel para eliminar un pequeño trozo de hígado. Esto se examina bajo un microscopio para detectar signos de grasa, inflamación y células hepáticas dañadas. Si la inflamación o el daño no está presente, el diagnóstico es simplemente un hígado graso.

No se conoce la causa por la que algunas personas acumulan grasa en el hígado, pero existen factores de riesgo que merece la pena conocer

Conocido también como esteatosis hepática, su incidencia mundial es del 20% en personas adultas y un 5% en menores (para los casos de hígado graso no alcohólico). Se trata, además, de una enfermedad cada vez más frecuente, sobre todo en los países occidentales.

El hígado graso (con o sin fibrosis) se denomina enfermedad grasa del hígado no alcohólica (EHGNA) y es una patología que engloba múltiples afecciones hepáticas que afectan a las personas que beben muy poco o nada de alcohol. Su principal característica es una gran acumulación de grasa en las células del hígado. Habitualmente, este órgano posee cantidades pequeñas de ella (alrededor de un 10% de su peso). Sin embargo, cuando la acumulación es excesiva y supera esta cantidad nos encontramos con la llamada esteatosis hepática. La EHGNA, normalmente, se presenta en grado 1 o 2, por lo que no suele presentar complicaciones, ni avanzar a estadios más graves ni causar síntomas. Sin embargo, un pequeño porcentaje de afectados puede presentar una afección más grave, la llamada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA). En estos casos, la acumulación de grasa se relaciona con una inflamación más elevada de las células hepáticas y diferentes grados de fibrosis, lo que puede derivar en cirrosis. Algunos pacientes que la padecen podrían terminar requiriendo un trasplante de hígado. Esta enfermedad también se produce en otros pacientes, pero por causa directa del consumo de alcohol.

Aunque se desconoce la razón exacta por la que algunas personas acumulan grasa en el hígado y otras no y existe, además, una comprensión limitada del motivo por el que algunos hígados grasos desarrollan inflamación que puede llegar a progresar hasta la cirrosis, se sabe que tanto el EHGNA como la esteatosis hepática no alcohólica están relacionados con diversos factores de riesgo. Entre ellos: sobrepeso, obesidad, resistencia a la insulina, tener un nivel elevado de glucemia (hiperglicemia) que indica prediabetes o diabetes tipo 2 o poseer niveles altos de grasas en la sangre, en particular los triglicéridos. Asimismo, las personas con concentraciones anormalmente elevadas de colesterol (tanto el total, como el LDL o el HDL), con síndrome metabólico (o una o más características del mismo), también tienen más riesgo de padecer la enfermedad. Sucede, también, en aquellas con circunferencia grande de la cintura o presión arterial alta. Algunas investigaciones científicas han apuntado, además, la posibilidad de que algunos genes pueden estar implicados en su desarrollo. Se debe tener en cuenta, también, que otras patologías, como el síndrome de ovario poliquístico, la apnea del sueño, el hipotiroidismo o el hipopituitarismo, pueden elevar las probabilidades de sufrir hígado graso.

Desafortunadamente, generalmente no presenta síntomas. Y cuando lo hace se presentan en forma de: agrandamiento del hígado, fatiga, malestar general, cansancio, pesadez, dolor en la zona superior derecha del abdomen. Además, los posibles signos de la esteatosis hepática son hinchazón abdominal, vasos sanguíneos dilatados justo debajo de la superficie de la piel o bazo dilatado, agrandamiento del pecho en los hombres, palmas de las manos enrojecidas y color amarillento de la piel o de los ojos.

Por lo general, la sospecha inicial de EHGNA suele proceder en pacientes con sobrepeso o con obesidad con resultados ligeramente elevados en los exámenes hepáticos realizados durante cualquier análisis habitual de sangre. La ecografía suele ser la primera prueba de imagen a prescribir, pero si con ella no se puede observar bien el hígado, se puede recomendar un TAC o una RM. No obstante, la única prueba determinante de la enfermedad es la biopsia hepática. Asimismo, el Fibroscan o elastrografía hepática permiten estimar el grado de fibrosis.

La primera línea del tratamiento es, generalmente, perder peso a través de una combinación de una dieta saludable y ejercicio. Asimismo, se debe evitar el consumo de cualquier medicamento que predisponga a la enfermedad, controlar la diabetes y reducir los niveles de colesterol y triglicéridos. En los casos de hígado graso alcohólico, la suspensión total de la bebida es la pauta inicial. La vitamina E y las tiazolidinedionas (como rosiglitazona o pioglitazona, que se utilizan para tratar la diabetes) pueden ser de alguna ayuda en el tratamiento del hígado graso que no está causado por el consumo de alcohol. Es posible, además, que el especialista indique la vacuna de la hepatitis A y B para ayudar a proteger el hígado de los afectados. Para aquellos que ya han desarrollado cirrosis debido a la esteatosis hepática no alcohólica, el trasplante del hígado es una opción terapéutica, con buenos resultados.

La composición de la dieta afecta a la acumulación de grasa y la inflamación hepática. Por lo tanto se debe realizar un control de calorías que favorezca la pérdida de peso. Es fundamental aumentar el consumo de fibra, reducir los azúcares simples y las grasas saturadas, aumentar los ácidos grasos omega-3, utilizar con moderación aceite de oliva virgen y suprimir cualquier tipo de bebida alcohólica. Se debe prescindir de cualquier alimento azucarado, de la leche de vaca y, por el contrario, aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de alimentos ricos en vitamina A, C, E y selenio como, por ejemplo, pescados azules, tomate, espinacas, brócoli, pimientos, nueces, aguacate. Además, es necesario mantener una buena hidratación y practicar ejercicio físico

Existen diferentes tipos de trastornos hepáticos, cuales afectan el hígado, el cual es un órgano responsable en digerir los alimentos y liberarlo de substancias toxicas. Estos trastornos pueden ser heredados u ocasionados por su estilo de vida.

Estas enfermedades son como Hepatitis, Cirrosis, enfermedad del hígado graso, hemocromatosis, enfermedad de Wilson, Cancer del Higado, Fibrosis, La colangitis esclerosante primaria, Cirrosis biliar primaria.

Por ejemplo yo padezco de Hepatitis C, una enfermedad viral del higado el cual ocasiona inflamación del hígado y una reducción en la función del órgano. Los síntomas asociados con trastornos del hígado incluyen inflamación abdominal, ojos y piel amarilla, picazón en la piel, orina obscura, heces de color claro, fatiga crónica, nausea y vómito, depresion, dolor en las articulaciones, enfermedad de Crohn, Colitis, pérdida de apetito e insuficiencia hepática incluyendo cirrosis y cáncer del hígado. Pacientes diagnosticados con Hepatitis C frecuentemente reportan usar cannabis para tratar sus síntomas así como la náusea asociada con la terapia antiviral. Un estudio encontró que personas que consumen cannabis son más probables en apegarse a su tratamiento en comparacion con quienes no lo consumían.

Hallazgos Clínicos: Efectos del Cannabis Sobre Trastornos Hepaticos

La investigación ha demostrado que el cannabidiol (CBD), un cannabinoide importante encontrado en el cannabis el cual activa los receptores CBD2 del sistema endocannabinoide del cuerpo, es terapéuticamente beneficial al tratar muchos desordenes del hígado. (Mallat, et al., 2011).

El CBD también ha comprobado poseer propiedades protectoras para el hígado y la promoción de la salud del hígado. Un estudio encontró que los cannabinoides inhibe actividad enzimática, el cual reduce el riesgo de que el hígado sufra de toxicidad y cáncer (Ashino, Hakukawa, Itoh & Numazawa, 2014).

Un estudio en animales encontró que el CBD era efectivo en restaurar función hepática en ratones con insuficiencia hepática. Investigaciones también sugieren que las propiedades protectoras y anti inflamatorias del cannabis ayudan en el tratamiento de Hepatitis. Un estudio ha encontrado que las propiedades anti inflamatorias efectivamente reducen la inflamación de un hígado dañado. Investigadores por lo tanto sugieren que el cannabis puede ser desarrollado como una medicina potencial para la hepatitis. Otro estudio encontró que los cannabinoides aparecen tener efectos inmunosupresores y profibrogénicas en pacientes con Hepatitis C crónica (Patsenker, et al, 2015).

El Cannabis Demuestra la Manera en la que Ayuda con la Enfermedad de Crohn y Colitis.

Para aquellas personas con la enfermedad de Crohn o colitis, hasta ahora existen pocos tratamientos para estas condiciones dolorosas y una condición que altera la vida. Aunque algunos tratamientos están disponibles a través de dieta y medicamento, la gente sufriendo del Crohn y colitis suelen ser abandonados a administrar su tratamiento por su cuenta.

El Crohn y la Colitis son desordenes gastrointestinales, quienes pertenecen a la familia de desórdenes conocidos como síndrome del Intestino Irritable (EII). La enfermedad de Crohn ocasiona inflamación crónica y dolorosa a través del tracto gastrointestinal, desde el esófago hasta el recto anal. Síntomas de la enfermedad de Crohn incluye dolor severo abdominal y calambres en el estómago, constipación, diarrea persistente o una sensación persistente de que los intestinos no están vacíos.

La colitis ulcerativa es similar a la enfermedad de Crohn excepto que solamente afecta la capa más interna del colon. Los síntomas de la colitis son similares al Crohn e incluye fiebre, reducción de apetito, pérdida de peso, fatiga y amenorrea en las mujeres.

La razón por la que el cannabis es efectivo en el tratamiento de estas enfermedades es porque el cannabis puede limitar significativamente la inflamación intestinal. De acuerdo a una declaración por La Fundacion de Chron & Colitis de America en 2012, compuestos encontrados en la planta de marijuana imitan a los endocannabinoides (moléculas que funcionan naturalmente en el cuerpo) y han demostrado desempeñar un papel importante en la reducción de inflamación gastrointestinal.

El dolor agudo y continuo en la parte derecha a la hora de respirar puede ser el síntoma de una inflamación de la vesícula biliar (cálculos agudos en la vesícula biliar).
El dolor aumenta al respirar hondo.

El dolor de hígado se debe a una enfermedad y, por tanto, tiene que ser analizado.

El dolor de hígado debido al alcohol es un problema frecuente para las personas que consumen mucho alcohol.

El abuso de alcohol durante mucho tiempo puede producir muchos problemas en el hígado.
Entre los más importantes se encuentran:

  1. Esteatosis hepática
  2. Hepatitis alcohólica
  3. Cirrosis alcohólica

La esteatosis hepática es una enfermedad caracterizada por la acumulación de grasa en las células del hígado.
Aunque este trastorno en sí mismo no es perjudicial, puede empeorar y llevar a complicaciones como la hepatitis alcohólica y la cirrosis alcohólica.

La hepatitis alcohólica se caracteriza por una inflamación leve o aguda del hígado.
La hepatitis leve puede que no presente ningún síntoma, mientras que la hepatitis aguda se manifiesta con síntomas como piel y ojos amarillentos y dolor de hígado (sobre todo durante la resaca).
Por lo tanto, una hepatitis grave puede conducir a insuficiencia hepática.

En la cirrosis alcohólica, los tejidos normales del hígado son sustituidos por tejidos fibrosos de manera gradual.
Como las células del hígado siguen muriendo, la actividad del órgano se ve afectada y se encuentra bajo un fuerte nivel de estrés.
Según los estudios, 1 de cada 10 personas que consumen mucho alcohol puede desarrollar este grave trastorno.
Si no se empieza un tratamiento lo antes posible, la cirrosis alcohólica puede producir insuficiencia hepática.
Como la enfermedad no empieza con síntomas claros, el diagnóstico resulta ser complicado.
Estas tres enfermedades comparten el hecho de que el dolor puede pasar de leve a agudo.
El paciente puede percibir un dolor leve y continuo o bien pinchazos de dolor intermitente.
En algunos casos, el trastorno no se diagnostica de manera correcta, el tratamiento empieza tarde y el problema se agrava.
El dolor de hígado después de beber es el síntoma de otra enfermedad, por lo que es muy importante diagnosticar el trastorno y empezar el tratamiento lo antes posible.

Dolor de hígado al levantarse
El dolor producido por un cálculo en la vesícula biliar se percibe cuando estamos de pie y rectos.
El paciente se pliega hacia delante para no percibir dolor, permanece sentado o bien se tumba en posición fetal.
El dolor en el lado derecho también se percibe al inspirar profundamente.

Dolor después de una operación
El dolor después de la operación permanece algunas semanas y va desapareciendo poco a poco.
Se pueden percibir pinchazos en el hígado y una sensación de pesadez sobre todo al sentarse o plegarse hacia delante.
Si el dolor permanece, se debe acudir al cirujano para una revisión.

Fractura de las costillas
En caso de fractura en las últimas costillas, se percibe dolor al respirar, al mover el tronco y al plegarse hacia delante.
El dolor se limita al área en la que se ha roto el hueso.
La prueba más eficaz para saber dónde se encuentra la fractura es la radiografía.

A continuación, se presentan otros síntomas que indican un mal funcionamiento del hígado (algunos de éstos pueden representar una enfermedad grave):

  1. Prurito – entre las causas se encuentran los cálculos biliares que impiden que la bilis pase al intestino. Este líquido pasa al torrente sanguíneo y se acumula en la piel provocando prurito.
  2. Ascitis (en caso de cirrosis o cáncer)
  3. Disminución del deseo sexual
  4. Ictericia
  5. Náuseas
  6. Vómito
  7. Orina oscura y heces claras (provocadas por cálculos biliares, colangitis, cirrosis biliar o hepática, hepatitis, cáncer de hígado o enfermedades de otros órganos)
  8. Cansancio
  9. Pérdida de apetito y de peso (si el volumen del hígado aumenta mucho)
  10. Dolor de espalda

Dolor de hígado y fiebre
Entre las causas posibles se incluyen:

  • Infección en el hígado,
  • Colangitis (inflamación de los conductos biliares),
  • Neoplasia (cáncer),
  • Rechazo del trasplante.

Dolor de hígado y disnea o respiración jadeante
El dolor al respirar o al toser puede producirse por un aumento de la presión sobre el pulmón ocasionado por:

Dolor de hígado y hombro
Entre las causas se encuentran:

  • Cáncer – también puede provocar dolor de espalda
  • Cálculos biliares
  • Infección e inflamación (hepatitis aguda) con agrandamiento del hígado

Dolor de hígado y lengua blanca
Entre las posibles causas se encuentran:

Aunque muchos piensan que la boca amarga está relacionada con el hígado, en realidad no existe ningún vínculo directo.

Un diagnóstico adecuado del dolor de hígado es importante para empezar un tratamiento lo antes posible y prevenir complicaciones que pueden conducir a la muerte.

Entre las pruebas se encuentran:

  • Análisis de sangre y de orina para controlar los niveles de bilirrubina, enzimas hepáticos (transaminasas GPT y GOT) y alfafetoproteína;
  • Ecografía hepática;
  • Endoscopia hepática;
  • Biopsia hepática.

Estilo de vida
Lo primero que se debe hacer es cambiar de dieta y de estilo de vida.
Hay que renunciar al alcohol y a otros alimentos como la comida picante y grasa, los quesos curados y las bebidas estimulantes como té y café.

Desintoxicación
El hígado es necesario para eliminar las toxinas y ayuda en la digestión. Sin embargo, puede dañarse si se produce una acumulación de productos de desecho que no han sido bien digeridos.
El mejor modo para mejorar la funcionalidad del hígado es la desintoxicación.
Para ello, se debe ayunar durante un día, no comer alimentos picantes o grasos y quitar la pesadez del hígado comiendo verduras y platos simples.
De esta forma, se eliminan los productos de desecho mejorando la digestión y la actividad hepática.

Alimentación y dieta para el dolor de hígado

La dieta es esencial para tratar los trastornos hepáticos.
Muchos médicos y naturópatas recomiendan el ayuno si el paciente no tiene contraindicaciones (embarazo, cáncer de hígado o de páncreas, diabetes, tuberculosis o cáncer avanzado y enfermedades del corazón).
Se recomienda llevar una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Se suele desaconsejar el consumo de cereales, por ser ricos en hidratos de carbono que se acumulan en el hígado, así como de productos lácteos, si bien la medicina convencional no recomienda eliminarlos por completo.

Según la dieta del grupo sanguíneo, se deben comer más proteínas (animales, vegetales, y de pseudocereales como la quinoa y el amaranto).

De acuerdo con la medicina natural y con el higienismo, se debe evitar el consumo de proteínas animales y productos transformados, como los dulces o los alimentos congelados, y comer sobre todo productos no transformados. Se pueden comer algunos alimentos para volver a tener un hígado sano, como por ejemplo:

  • Las verduras de hoja verde (col, calabaza, brotes) y la fruta (papaya, sobre todo) no son alimentos pesados para el hígado y favorecen la desintoxicación.
  • El ajo tiene propiedades antiinflamatorias naturales y antifúngicas, por lo que favorece la digestión y la desintoxicación del hígado.
  • El cardo mariano ayuda a desintoxicar el hígado.
  • El jugo de áloe es una bebida beneficiosa para el hígado.

Como estudiante de medicina, pasé muchas horas con doctores líderes en naturopatía. Creía que tenían mucho que enseñarme y su lista de espera de pacientes era siempre muy larga, con casos donde otros doctores no habían sido capaces de ayudar. Lo primero que aprendí fue la tremenda importancia del hígado. Los doctores naturópatas examinaban, en todos sus pacientes, el estado del hígado a través de la iridología, la acupuntura, técnicas del pulso y por la historia del paciente. En la mayoría de los casos existía un problema de hígado, y la corrección de éste era siempre un paso vital en su programa de curación. Trataban el hígado con cambios dietéticos y hierbas específicas y, en casos más tóxicos, con programas de ayuno.

Comprendí que para recobrar la buena salud siempre debemos considerar el estado del hígado. Aún así, mi carrera me llevó por otras áreas de la medicina, y la importancia de considerar al hígado se fue relegando gradualmente a mi subconsciente. Afortunadamente, un día me acordé de quitar una hoja del libro de esta vieja sabiduría naturópata.

Veo muchos casos difíciles de personas que han estado crónicamente enfermas u obesas durante años, y todos están fascinados al saber como el hígado posee la clave para perder peso y para equilibrar el metabolismo.

El hígado es el principal órgano del cuerpo encargado de consumir las grasas. Siguiendo la Dieta de Limpieza del Hígado el metabolismo mejorará a pasos agigantados y se empezará a quemar grasas. Contrariamente, comiendo lo que no se debe, el hígado producirá mas grasas, y así las seguirá almacenando. Lo que importa en gran medida, no es cuánto come, sino qué come. Con la Dieta de Limpieza del Hígado su hígado dará un buen respiro de alivio y continuará felizmente con su trabajo de regulación del metabolismo y consumo de grasa. Entonces el proceso de pérdida de peso empieza de forma natural y sin un excesivo esfuerzo por su parte. No será necesario contar las calorías o pesar fastidiosamente cada bocado de comida que se lleva a la boca, e incluso mejor, nunca tendrá que pasar hambre.

SÍNTOMAS DE UN HÍGADO IRRITADO

Pueden detectarse síntomas de leve disfunción hepática incluso cuando los resultados de los análisis sanguíneos sean normales. Los análisis que normalmente realizan los doctores para comprobar el estado del hígado no son muy precisos ya que comprueban los daños en el hígado más que su funcionamiento.

SÍNTOMAS CARACTERÍSTICOS DE UN FUNCIONAMIENTO DEFICIENTE DEL HÍGADO SON:

Malas digestiones, hinchazón abdominal, nauseas especialmente después de comidas grasas, aumento de volumen alrededor del abdomen y estreñimiento. El síndrome de colón irritable, asociado con hinchazón abdominal y flatulencia con frecuencia se debe a un funcionamiento deficiente del hígado. Levantarse por las mañanas con mal aliento y lengua manchada, son signos que muestran que definitivamente su hígado necesita ayuda.

Desagradables cambios de humor, depresiones, mente nublada y dificultad para la concentración y memoria. Si el hígado trabaja con dificultad, cantidades excesivas de agentes tóxicos se abrirán paso hacía la corriente sanguínea pudiendo afectar al funcionamiento del cerebro.

Condiciones alérgicas tales como fiebre, urticaria, erupciones cutáneas y asma.

Dolores de cabeza. Desgraciadamente, los calmantes pueden empeorar el hígado ya que este es el órgano encargado de romper la estructura de todo tipo de drogas.

Tensión alta y retención de líquidos. Esto puede que sea difícil de controlar mediante una terapia médica. He podido comprobar como la Dieta de Limpieza del Hígado baja los niveles de presión arterial a niveles completamente normales sin la necesidad de utilizar ningún medicamento.

Hipoglucemia o nivel de azúcar en la sangre inestable. Un hígado irritado puede causar fluctuaciones inesperadas en el nivel de azúcar en la sangre, siendo un bajo nivel de glucosa el causante de fatiga, mareo, ligeros dolores de cabeza y necesidad de ingerir azúcar.

Incapacidad para tolerar comidas grasas, enfermedades y piedras en la vesícula biliar. Si se alimenta al hígado con demasiadas grasas saturadas o en mal estado, este intentará expulsarlas fuera del cuerpo a través de la bilis que fluye dentro de la vesícula y después al intestino delgado. Esto elevará el contenido de colesterol en la bilis y puede resultar en piedras en la vesícula (hechas de colesterol endurecido) e inflamación de la vesícula. Si el hígado no trabaja eficazmente, no producirá sales biliares suficientes para mantener el colesterol biliar en solución y entonces se producirán piedras en la vesícula.

Fatiga y síndrome de fatiga crónica. Cuando aquellas personas con cansancio no pueden encontrar una causa para su mal, en el 99% de tales casos encuentro que están ingiriendo demasiadas grasas saturadas o en mal estado y no suficiente cantidad de verdura y fruta.

Excesiva temperatura corporal, que puede que esté asociada con sudoración o fuerte transpiración.

Baja tolerancia al alcohol y a algunos medicamentos tales como los antibióticos.

Los Doce Principios Esenciales para Mejorar el Funcionamiento del Hígado

1.- Escucha a tu cuerpo. No comas si no tienes hambre. En su lugar toma un zumo natural, una fruta, una pequeña ensalada o un vaso de agua. De la misma manera, no pases hambre si tienes apetito. Muchas personas planean sus horarios alimenticios en torno al reloj y así comerán por ejemplo a las 8:00am, a la 1:00pm y a las 7:00pm., llueva o truene, con apetito o sin él. Es mucho más saludable establecer tus horarios de comida alrededor de tu apetito y darle poca importancia al reloj. Si tienes la costumbre de comer en horarios regulares cuando no tienes hambre, tu hígado trabajará en exceso y básicamente sufrirá con excesivo ajetreo.

2.- Bebe de 8 a 12 vasos diarios de agua mineral ya que ayuda a limpiar el hígado y los riñones y a perder peso. El cuerpo necesita pequeños y frecuentes sorbos de agua, de otra manera las células se encogen por deshidratación y sus membranas se secan. Las personas que no beben agua corren un riesgo mayor de contraer la enfermedad de Alzheimer. Evita grandes cantidades de líquidos durante las comidas.

3.- Evita consumir grandes cantidades de azúcar especialmente azúcar refinado, ya que el hígado lo convertirá en grasa y colesterol. La grasa puede ser causante de degeneración de los órganos o puede ser transportada a zonas tales como los muslos, glúteos y abdomen para su almacenamiento. Llegará un momento en el que los triglicéridos de la sangre serán demasiado elevados y esto está asociado con un incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Evita todos los edulcorantes artificiales ya que son tóxicos para el hígado y causan hipoglucemia y fatiga. Si necesitas comer algo dulce, toma fruta fresca, fruta escarchada, miel o melazas.

4.- No te obsesiones midiendo las calorías. Si sigues los planes de comida y alimentos de la Dieta de Limpieza del Hígado, gradualmente tu hígado mejorará y en consecuencia, la pérdida de peso.

Es mucha más la gente que muere por comer por exceso que por defecto. Así que cojamos la costumbre de comer menos una vez que el apetito ha sido saciado.

Ignora la báscula del baño ya que el objetivo es limpiar el organismo y rejuvenecer todo el metabolismo, no solamente perder peso. La pérdida de peso vendrá de la mano con la mejora del funcionamiento del hígado. ¿Por qué preocuparse mirando lo rápido o lo lento que el cuerpo pierde peso?

5.- Evita los alimentos a los que puedas ser alérgico o que sepas por experiencias pasadas que no te sientan bien.

Mastica la comida lenta y concienzudamente, ya que la digestión empieza por la saliva cuando ésta se mezcla con los alimentos en la boca.

A medida que se envejece, la producción de ácido clorhídrico en el estómago es, a menudo, inadecuada para la eficiente digestión de las proteínas. Esto puede solucionarse bebiendo un vaso de agua que contenga una cucharadita de vinagre de sidra de manzana en todas las comidas (que contengan proteínas).

6.- Presta atención a la buena higiene intestinal ya que el hígado debe filtrar y destruir cualquier bacteria y virus presentes en la comida.

Demasiados organismos dañinos, tales como la salmonela y la bacteria shigella, pueden dañarnos seriamente e incluso dañar permanentemente el hígado. Para reducir este riesgo, come alimentos que sean frescos, y evita el recalentamiento regular de los alimentos, ya que un buen caldo de cultivo para las bacterias son los alimentos cocinados, especialmente la carne. No calientes nunca la comida más de una vez. Y siempre lávate las manos antes de comer.