control constitucional de los actos de autoridad

Hola, desde los 15 años tengo las piernas hinchadas constantemente sobre todo de rodillas para abajo,ahora tengo 22.Me levanto con las piernas ya hinchadas y los tobillos ni se me aprecian.
Estoy en mi peso y sana de todo.Me han realizado ya 2 ecografías de varices(y no tengo ninguna) y linfogammagrafía para ver el estado de mi sistema linfático y dicen los médicos que está correcto.
Alguna idea o hipótesis de qué puede ser?
La sensación de pesadez e hinchazón cada día es mayor y me cuesta más andar.
Espero respuesta,gracias y un saludo.

buenos dias, hace 3 meses mi mamá presenta las piernas, pies, dedos de los pies hinchados, en el transcurso del día se le hinchan mas, le duelen las piernas, las siente demasiado pesadas, ya en la tarde se le ponen rojas y siente demasiado dolor y le arden como estar quemadas, le médico sólo le dió diuréticos pero yo veo que el problema sigue cada vez mas fuerte, por favor ayudeme que puedo hacer por ella ya que ella vive conmigo. gracias.

añadiendo mas datos al comentario anterior, la edad de mi señora madre es de 80 años, es hipertensa, no diabética e insuficiencia cardiaca.

Hola Tengo 65 años soy mujer, desde hace 15 años se me hinchan las piernas pero era solo en verano Santiago de Chile, desde hace 5 años es permanente durante todo el año, he visto doctores. vascular periférico y solo me han recomendado medias especiales y las piernas en alto, los Dopler no han dado mayor información. mi mayor problema actualmente es una sensación de ardor en ambas piernas, como si tuviera la piel quemada que me molesta incluso el roce de la sabana, la piel muy reseca las uñas de los pies muy opacas, y de color amarillento como hongos, Mis enfermedades de base son Artritis y Parkinson las 2 en tratamiento medicamentoso. He buscado información y en ninguna pagina he encontrado el sintoma de la sensación de la piel quemada. Gracias a quien pueda darme información

hola tengo 35 años yse me inchamucho eltobillo izquierdo y me aguito mucho mi corazon y en dos semanas e aumentado 6 kilos aque se debe

buenas tardes, mi pierna izquierda se hincha de la rodilla hacia abajo y me pesa, ya me hicieron una ecodopler de venas y salio bien. que otra causa puede tener, a que especialista debo consultar? muchas gracias

Buenas Tardes, tengo 37 anos y sobrepeso. Comence hacer jercicio y ultimamente se me hincha la pirna izquierda y las manos, pero mas la mano izquierda. La unica forma de desincharla es sentandome o acostandome por mas de una hora. Es algo que deberia chacar con mi medico?

hola buenas tardes mi mami tiene 78 años ella tiene mal de parkinson es hipertensa de presion alta y ultimamente se le inchan mucho los pies que podria ser?
le hicieron examen de laboratorio y solo le dijeron que tenia anemia

Hola buen día. Quisiera por favor me asesorara con la siguiente situación. Hace ya varios días he comenzado a sentir en mi pierna izquierda una sensación como si corriera liquido dentro de ella. No es hormigueo, es un solo sitio y es una sensación muy molesta pero no es dolorosa.Gracias

Hola, tengo 30 años, tengo una pequeña inflamación en la parte superior izquierda de la rodilla, se siente caliente, no presenta coloración, pero duele como el músculo o tal vez la vena al caminar, se siente como una pequeña protuberancia interna que es el punto de inflamación que duele más, no está hinchado aún, me comenzó hoy, me preocupa ya que se siente muy inflamada esa zona por dentro.
Muchas gracias.

GLADIS-Hola,tengo 58 años, hace 3 dias tengo mucho dolor de piernas,desde las rodillas hacia abajo,es un dolor constante,lo suelo sentir en verano x que tengo varices internas,pero nunca en invierno,las siento hinchadas y suelo tomar actron y me pasa pero ahora no,me estoy asustando,dias atras senti dolor en el pecho del lado izquierdo como cuando te recorren gases,pero no eran,ire al medico,pero me agradaria una opinion de ustedes,desde ya muchas gracias

Hola, a ver si alguien me puede ayudar, tengo 52 y hago mucho deporte desde hace 6 años, desde mitad de julio la mano y pierna derecha algo se me hinchan después de correr y las venas de la cabeza (y me duelen así como picores en manos y piernas) y a veces se mantiene (ahora noto la presión en el pie) debido a los calores de éste terrible verano, me pongo trombocid y ejercito las piernas tumbado y levantadas, tengo varices hace 15 años por haber sufrido de estreñimiento hasta que le pusieron remedio.
El médico del corazón me dice estoy bien, hace 6 años mi FEVI estaba en 54% ahora en 70% después de mucho trabajo, el médico de cabecera me pone cara de extrañeza y me da pases toreros. a uno que fui de varices sólo quería sacar dinero y operarme con su tratamiento, pero todo esto por hacer deporte?? me arreglo el corazón y me jorobo la circulación de tanto esfuerzo??
Por favor si alguien algo puede saber porque el de corazón sólo quiere saber de lo suyo y dice que muy bien, el de circulatorio a venderme su operación y la de la seguridad social si no me estoy muriendo que me vaya.. ya me se algunas respuestas, pero así son los médicos que yo me encuentro privados y públicos.
Ayuda por favor, Gracias

Buenos dias dr. A mi padre se le hincha la pierna izquierda esta roja y se le esta comenzando a pelar que podria ser dr.
Muchas gracias

que pueden recomendarme, para una pierna y tobillo que se me estan inflamando, no siento dolor, ni tengo coloracion, que examenes debo hacerme tengo 72 anos y quisiera descartar alguna enfermedad, muchas gracias al que me rsponda dios los bendiga a todos

Tengo el pie derecho inchado y me duele aveces baja y luego vuele a subir todo comenzo con un dolor en la ingle como una bola luego paso atras de ka rodilla luego bajo a la parte superior del pie.alguien puede decirme a q c debe

Tengo el pie derecho inchado y me duele aveces baja y luego vuele a subir todo comenzo con un dolor en la ingle como una bola luego paso atras de ka rodilla luego bajo a la parte superior del pie.alguien puede decirme a q c debe

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…conoce forma alguna de prevenir la enfermedad, aunque evitar estar expuesto al polvo de sílice y policloruro de vinilo, puede aminorar el riesgo de contraer la enfermedad. Esclerodermia complicaciones: La principal causa de muerte es la fibrosis pulmonar, otras pueden ser insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal, hipertensión pulmonar o la malabsorción….

…a, fatiga, ansiedad, depresión y problemas para dormir. Las posibles causas son: un trauma emocional o físico, alteraciones de sueño, infecciones causadas por un virus (aunque ninguno ha sido identificado), una respuesta anormal al dolor o ciertas afecciones como el síndrome de fatiga crónica, depresión, enfermedad de Lyme, hipotiroidismo, dolor crónico en cuello o espalda o por trastornos de sueño. La fibromialgia se presenta comúnmente en…

…en la salud física y los síntomas, se van haciendo mas propensos de contraer esta afección, comenzando un ciclo de preocupación y señales muy difícil de detener. Las personas que han sido abusadas sexualmente y han recibido maltratos físicos, son mas propensos a padecer hipocondría. En qué consiste la hipocondría Hipocondría síntomas: No son capaces de controlar el miedo. Creen constantemente que ante cualquier síntoma, poseen una seria…

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…que son complejas en los organismos conocidos, tales como los virus y las bacterias. Es casi imposible de matar, parece no tener ninguna información genética en forma de ácidos nucleicos “DNA o RNA” y contiene normalmente un extenso período de incubación antes de que aparezcan los síntomas. En muchos casos, el tiempo de incubación puede llegar a ser de hasta 40 años. La principal teoría científica hoy en día, sostiene que la ECJ y…

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La sustitución del tejido normal del hígado por tejido cicatricial conduce a una anulación de las funciones del hígado. Entre los roles que cumple el hígado está la producción de bilis, la fabricación de proteínas (algunas necesarias para la coagulación de la sangre), el metabolismo del colesterol, el almacenamiento de glucógeno (sustancia que sirve para guardar energía), producción de hormonas, metabolismo de grasas, detoxificación de sustancias del organismo y de medicamentos, alcohol, drogas. Todas estas funciones se ven alteradas por la destrucción de las células hepáticas que se producen en la cirrosis y son responsables de los síntomas.

Veamos más detenidamente cada uno de los roles del hígado y las consecuencias que tiene que dejen de funcionar:

  • Detoxificación. (o depuración) Es una de las funciones más importantes que cumple el hígado y, cuando fracasa, produce numerosos síntomas. El hígado actúa 'depurando' diferentes sustancias producidas por nuestro organismo o que consumimos (el alcohol o los medicamentos). La acumulación de estas sustancias pueden dañar al organismo y producir algunos de los síntomas que vemos en la cirrosis como la somnolencia y desorientación.

Al alterarse la detoxificación hay que tener cuidado con los medicamentos y el alcohol. Este último puede agravar la enfermedad pero, también puede sentar mal porque al no eliminarlo bien se acumulan niveles altos en sangre, por lo que los pacientes pueden sentirse borrachos incluso bebiendo pocas cantidades. Por este mismo motivo los fármacos pueden hacer más efecto de lo normal: dosis bajas pueden actuar como si se hubiera tomado una cantidad muy grande. Esto ocurre sobre todo con los que tienen acciones sedantes como algunos calmantes, la codeína, los derivados de la morfina o los antidepresivos etc. Ocurre que en estos pacientes una dosis normal de fármacos puede hacer que se sientan dormidos o incluso descompensar su cuadro. Por ello, es muy importante que estos sujetos consulten siempre con su médico lo que pueden tomar y a qué dosis para evitar problemas.

  • Control de la coagulación de la sangre. El hígado produce sustancias como la protrombina que son esenciales en la coagulación. Al faltar, la sangre tiene dificultades para coagularse y se sangra con más facilidad, siendo más difícil cortar la hemorragia. Los pacientes con cirrosis sangran en ocasiones por la nariz o por las encías, al lavarse los dientes, o les aparecen hematomas con mucha facilidad, incluso con golpes tan pequeños que les pasan desapercibidos.
    • Circulación portal. El aumento de la presión en la vena porta (la que lleva sangre al hígado procedente del bazo, el páncreas, el estómago y parte del intestino) implica que la sangre fluya con más dificultad y se puede quedar acumulada en algunas venas. Al haber más sangre de lo normal los vasos acaban dilatándose. Las venas dilatadas se denominan varices y pueden aparecer en el esófago, el estómago o en el intestino. Si las varices esofágicas se rompen pueden dar lugar una hemorragia digestiva severa (vómitos de sangre roja). Otra consecuencia de esta acumulación de sangre en las venas es que parte del líquido pasa a la cavidad abdominal dando lugar a una hinchazón denominada 'ascitis'.
    • Producción de bilis. La bilirrubina es una sustancia de color amarillento que se produce en el hígado sobre todo a partir de glóbulos rojos viejos. Una parte de esta bilirrubina que se denomina 'conjugada', pasa a la sangre y, otra parte, llamada 'no conjugada' o 'indirecta' se secreta a los conductos biliares y llega por la bilis al tubo digestivo. En los pacientes con cirrosis se produce gran cantidad de bilirrubina conjugada que pasa a la sangre, por lo que los enfermos adquieren un color amarillento característico denominado 'ictericia'.
    • Producción de proteínas. En el organismo se están produciendo y eliminando proteínas continuamente. El hígado es un gran reserva de aminoácidos que se utilizan para producir dichas proteínas. Cuando este órgano falla disminuye la cantidad de algunas de las proteínas que tenemos en la sangre con lo que se producen alteraciones en la coagulación o, el líquido que hay dentro de los vasos sanguíneos tiende a salir fuera provocando hinchazón de piernas y abdomen. Dado que algunas de nuestras defensas son un tipo de proteínas también se puede alterar la capacidad de defensa de nuestro organismo frente a algunas infecciones.
    • Metabolismo de hidratos de carbono. El hígado se encarga de retener azúcares procedentes de la alimentación para convertirlos en glucógeno, un depósito de azúcar que utilizamos cuando estamos en ayunas o hacemos más ejercicio de la cuenta. Cuando no tenemos azúcar procedente de la dieta puede transformar otras sustancias (como los aminoácidos) en glucógeno, imprescindible para mantener las necesidades energéticas. Cuando el hígado falla esta función no se realiza adecuadamente y pueden darse episodios de bajadas de azúcar.
    • Metabolismo de hormonas. La alteración del metabolismo de las hormonas puede alterar su equilibrio. Una consecuencia frecuente de ello es que los varones tengan más cantidad de estrógenos en la sangre de lo normal por lo que les pueden crecer las mamas. Además se puede alterar el apetito sexual. Otra complicación frecuente es la aparición de impotencia.
    • Síntesis de ácidos grasos y colesterol. El hígado produce ácidos grasos que se utilizan como fuente de energía y colesterol. En los pacientes con cirrosis esta función se ve alterada y puede haber menos grasas de lo necesario.
    • Función de defensa. Dentro del hígado existen una serie de células que tienen la misión de eliminar bacterias y virus que pudieran entrar en el organismo. En hígados muy lesionados la capacidad de defensa está reducida y los enfermos tienen más posibilidades de tener infecciones.

    En el momento del diagnóstico, aproximadamente el 40% de los pacientes no presentan síntomas, ya que la mayor parte de los síntomas asociados al cáncer de hígado no ocurren hasta que la enfermedad es avanzada.

    Los síntomas son inespecíficos y están fundamentalmente relacionados con la enfermedad crónica hepática si se desarrollan en este contexto. En los pacientes con cirrosis hepática que sin una causa aparente desarrollan ascitis, encefalopatía hepática, sangrado por varices esofágicas o fiebre de origen desconocido debe investigarse la presencia de CHC.

    La ictericia puede deberse a la compresión de la vía biliar o debido a la infiltración tumoral difusa del hígado, aunque principalmente se deberá a la enfermedad crónica hepática de base.

    Raramente, los tumores pueden romperse dentro de la cavidad peritoneal causando hemorragia intraperitoneal y peritonitis. En tumores grandes bien vascularizados puede auscultarse un murmullo vascular en la zona del hígado en un 25% de los pacientes.

    Raramente, la trombosis de la vena hepática o de la vena cava inferior serán una manifestación inicial del CHC.

    En la siguiente tabla se muestran los síntomas más comunes asociados al cáncer de hígado. Hay que resaltar que algunos de ellos pueden o no darse con frecuencia en función del tipo y, sobre todo, de la extensión del tumor. Por ello es recomendable asistir al médico de atención primaria ante la aparición de algunos de estos síntomas, especialmente si se prolongan en el tiempo, para poder realizar un diagnostico precoz y proporcionar el tratamiento más adecuado.

    • Dolores abdominales
    • Sensación de presión o plenitud en la parte superior del abdomen.
    • Pérdida de peso.
    • Ictericia: Coloración amarillenta en la piel, conjuntiva de los ojos, y membranas mucosas;
    • Murmullo vascular: Ruido anormal que se ausculta como resultado del flujo turbulento en un vaso sanguíneo reducido.
    • Ascitis
    • Sangrado esofágico
    • Fiebre de origen desconocido

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    Algunas causas de colestasis incluyen:

    * hepatitis
    * enfermedades hepáticas metabólicas
    * efectos de drogas
    * una piedra (o cálculo) en el conducto biliar
    * estrechamiento del conducto biliar
    * atresia biliar
    * inflamación del páncreas

    ¿Qué es el agrandamiento del hígado?

    El agrandamiento del hígado (hepatomegalia) suele ser un indicador de enfermedad hepática. No suele haber síntomas asociados con un hígado levemente agrandado. Los síntomas de un agrandamiento del hígado marcado incluyen malestar abdominal o “sentirse lleno”.

    ¿Qué es la hipertensión portal?

    La hipertensión portal es el aumento anormal de la presión sanguínea de la vena porta, que transporta a la sangre del intestino al hígado. La hipertensión portal puede deberse a un aumento de la presión de los vasos sanguíneos portales o a la resistencia al flujo sanguíneo a través del hígado. La hipertensión portal puede llevar al crecimiento de vasos sanguíneos nuevos (llamados colaterales) que conectan el flujo sanguíneo del intestino con la circulación general, pasando por alto el hígado. Cuando esto ocurre, las sustancias que normalmente son eliminadas por el hígado pasan a la circulación general. Entre los síntomas de la hipertensión portal se incluyen los siguientes:

    * distensión de la cavidad abdominal (ascitis)

    * sangrado de las venas varicosas localizadas en el segmento inferior del esófago y en el revestimiento del estómago

    ¿Qué es la ascitis?

    La ascitis es la acumulación de líquido en la cavidad abdominal causada por la pérdida de líquidos de los vasos de la superficie del hígado y el intestino. La ascitis debida a enfermedad hepática suele acompañar a otras características de la enfermedad hepática como la hipertensión portal. Los síntomas de la ascitis pueden incluir la distensión abdominal, que causa malestar y disnea.

    ¿Qué es la encefalopatía hepática?

    La encefalopatía hepática es el deterioro de la función cerebral debido a la acumulación en la sangre de sustancias tóxicas, que normalmente son eliminadas por el hígado. La encefalopatía también es llamada encefalopatía porto-sistémica, encefalopatía hepática o coma hepático.

    Los síntomas pueden incluir:

    * cambios en el pensamiento lógico, personalidad y comportamiento
    * cambios del estado de ánimo
    * falta de sentido común
    * somnolencia
    * confusión
    * habla y movimiento lentos
    * desorientación
    * pérdida del conocimiento
    * coma

    ¿Qué es la insuficiencia hepática?

    La insuficiencia hepática es el deterioro severo de la función hepática. La insuficiencia hepática ocurre cuando una gran porción del hígado se encuentra dañada debido a cualquier tipo de trastorno hepático. Los síntomas pueden incluir:

    * ictericia
    * tendencia a sangrar o sufrir contusiones fácilmente
    * ascitis
    * alteración de la función cerebral (encefalopatía)
    * aumento de peso y crecimiento pobres
    * fatiga
    * debilidad
    * náuseas
    * pérdida del apetito

    Archivado en: Inicio » Hepatitis C (HCV) » Síntomas de enfermedad hepática

    La amebiasis es una infección del intestino grueso provocada por el parásito unicelular Entamoeba histolytica. Suele causar diarrea o disentería.

    La amebiasis es una enfermedad causada por la ameba, parásito microscópico denominado Entamoeba histolytica. En un momento de su ciclo vital, la ameba ésta protegida por una envoltura protectora llamada quiste. La infección empieza cuando una persona ingiere quistes presentes en la comida y en el agua contaminada. La amebiasis se encuentra en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos, pero abunda más en los trópicos, donde el control de sanidad es más pobre. Al ser ingeridos, los quistes resisten los ácidos del estómago y llegan hasta el intestino. En el intestino, las amebas salen de los quistes y se multiplican, normalmente sin causar síntomas de ningún tipo. Hay casos, sin embargo, en que por razones desconocidas, las amebas invaden las paredes del intestino grueso y producen dolor abdominal, diarrea sanguinolenta (disentería) y, a veces, fiebre. Llegado este momento, existe también el peligro de que las amebas invadan otros órganos corporales.

    Durante la infección, las amebas producen quistes que son eliminados de los intestinos junto con las heces. Fuera del cuerpo, los quistes pueden sobrevivir días, incluso semanas. En áreas de poca higiene, el agua potable contaminada con excrementos humanos puede propagar rápidamente la amebiasis y hacer que el ciclo comience de nuevo.

    La mayor parte de las infecciones por ameba son asintomáticas, es decir, no producen síntomas. Sin embargo, aunque no haya síntomas, los quistes siguen reproduciéndose y se considera que la persona infectada es portadora de ellos.

    Colitis amebiana Los síntomas ocurren mayoritariamente cuando las amebas atacan las paredes del intestino grueso. Este proceso recibe el nombre de colitis amebiana. El síntoma más común es un dolor abdominal creciente. Pueden darse síntomas adicionales como diarrea con

    sangre o mucosidad, deposiciones frecuentes o una desagradable y continua necesidad de ir al baño. En un tercio de los casos, también se produce fiebre.

    Disentería amebiana En algunos casos extraños, los síntomas de colitis amebiana empeoran; se presentan fiebre, escalofríos y diarrea intensa, con sangre y mucosidad. Esta enfermedad se llama disentería ame-biana, que a menudo conduce a una seria deshidratación (pérdida excesiva de agua en el cuerpo).

    Amebiasis hepática Si las amebas se desplazan por vía sanguínea a otras partes del cuerpo, se pueden formar focos de infección en distintos órganos. En el 1 por ciento de los casos, infectan al hígado, en el que causan una dolencia llamada amebiasis hepática. Los síntomas de esta enfermedad incluyen fiebre, dilatación del abdomen, dolor e hiper-sensibilidad en la zona del hígado, justo debajo de las costillas derechas.

    El método más común para diagnosticar la amebiasis es el examen microscópico de las heces del individuo afectado. La Entamoeba histolytica también puede identificarse en muestras de tejido obtenidas durante una exploración visual del colon con un instrumento flexible llamado colo-noscopio, o en el transcurso de una operación.

    Si el médico detecta la presencia de Entaomeba histolytica, prescribe medicamentos tanto para los portadores asintomáticos (que pueden transmitir las amebas si no son eliminadas) como para los enfermos con la infección activa. El tratamiento normalmente dura tres semanas.

    No hay vacuna o fármaco profiláctico (medicamento que previene una enfermedad) para la amebiasis. La prevención depende de la pureza de nuestras fuentes de agua, de la eliminación adecuada de los excrementos humanos y de utilizar correctamente las medidas de higiene, tales como lavarse bien las manos después de ir al baño y antes de comer.

    El suministro municipal de agua aprobado por los departamentos locales de salud de Estados Unidos normalmente se considera seguro. Sin embargo, al acampar o durante estancias en otros países, es importante consumir agua que pro venga de suministros seguros y evitar beber la de los arroyos u otras fuentes similares.

    1. Deficiencia de acil-CoA deshidrogenasa de cadena larga

    ¿Cuáles son los síntomas comunes de la enfermedad hepática?

    Cuando se diagnostica una enfermedad hepática o hepatopatía, el médico observa los síntomas del paciente y realiza un examen físico. Además, el médico puede solicitar exámenes sangre, enzimas del hígado (hepatograma), una ecografía abdominal, una tomografía computarizada (TC) o una biopsia hepática.

    A continuación, se enumeran algunos síntomas comunes de las enfermedades hepáticas, seguidos de una breve descripción:

    * cansancio
    * ictericia
    * colestasis
    * agrandamiento del hígado
    * hipertensión portal
    * ascitis
    * encefalopatía hepática

    ¿Qué es la ictericia?

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  • Control de la coagulación de la sangre. El hígado produce sustancias como la protrombina que son esenciales en la coagulación. Al faltar, la sangre tiene dificultades para coagularse y se sangra con más facilidad, siendo más difícil cortar la hemorragia. Los pacientes con cirrosis sangran en ocasiones por la nariz o por las encías, al lavarse los dientes, o les aparecen hematomas con mucha facilidad, incluso con golpes tan pequeños que les pasan desapercibidos.
    • Circulación portal. El aumento de la presión en la vena porta (la que lleva sangre al hígado procedente del bazo, el páncreas, el estómago y parte del intestino) implica que la sangre fluya con más dificultad y se puede quedar acumulada en algunas venas. Al haber más sangre de lo normal los vasos acaban dilatándose. Las venas dilatadas se denominan varices y pueden aparecer en el esófago, el estómago o en el intestino. Si las varices esofágicas se rompen pueden dar lugar una hemorragia digestiva severa (vómitos de sangre roja). Otra consecuencia de esta acumulación de sangre en las venas es que parte del líquido pasa a la cavidad abdominal dando lugar a una hinchazón denominada 'ascitis'.
    • Producción de bilis. La bilirrubina es una sustancia de color amarillento que se produce en el hígado sobre todo a partir de glóbulos rojos viejos. Una parte de esta bilirrubina que se denomina 'conjugada', pasa a la sangre y, otra parte, llamada 'no conjugada' o 'indirecta' se secreta a los conductos biliares y llega por la bilis al tubo digestivo. En los pacientes con cirrosis se produce gran cantidad de bilirrubina conjugada que pasa a la sangre, por lo que los enfermos adquieren un color amarillento característico denominado 'ictericia'.
    • Producción de proteínas. En el organismo se están produciendo y eliminando proteínas continuamente. El hígado es un gran reserva de aminoácidos que se utilizan para producir dichas proteínas. Cuando este órgano falla disminuye la cantidad de algunas de las proteínas que tenemos en la sangre con lo que se producen alteraciones en la coagulación o, el líquido que hay dentro de los vasos sanguíneos tiende a salir fuera provocando hinchazón de piernas y abdomen. Dado que algunas de nuestras defensas son un tipo de proteínas también se puede alterar la capacidad de defensa de nuestro organismo frente a algunas infecciones.
    • Metabolismo de hidratos de carbono. El hígado se encarga de retener azúcares procedentes de la alimentación para convertirlos en glucógeno, un depósito de azúcar que utilizamos cuando estamos en ayunas o hacemos más ejercicio de la cuenta. Cuando no tenemos azúcar procedente de la dieta puede transformar otras sustancias (como los aminoácidos) en glucógeno, imprescindible para mantener las necesidades energéticas. Cuando el hígado falla esta función no se realiza adecuadamente y pueden darse episodios de bajadas de azúcar.
    • Metabolismo de hormonas. La alteración del metabolismo de las hormonas puede alterar su equilibrio. Una consecuencia frecuente de ello es que los varones tengan más cantidad de estrógenos en la sangre de lo normal por lo que les pueden crecer las mamas. Además se puede alterar el apetito sexual. Otra complicación frecuente es la aparición de impotencia.
    • Síntesis de ácidos grasos y colesterol. El hígado produce ácidos grasos que se utilizan como fuente de energía y colesterol. En los pacientes con cirrosis esta función se ve alterada y puede haber menos grasas de lo necesario.
    • Función de defensa. Dentro del hígado existen una serie de células que tienen la misión de eliminar bacterias y virus que pudieran entrar en el organismo. En hígados muy lesionados la capacidad de defensa está reducida y los enfermos tienen más posibilidades de tener infecciones.

    Enfermedades hepáticas propias del embarazo

    Liver diseases in pregnancy

    La mujer gestante puede presentar cualquier tipo de enfermedad hepática (hepatitis vírica aguda, toxicidad hepática por fármacos, cálculos biliares. ). Sin embargo, existen una serie de enfermedades hepáticas propias del embarazo que aparecen con la gestación y desaparecen tras el parto. La frecuencia de estas enfermedades es escasa, pero en ocasiones pueden revestir gravedad tanto para la madre como para el feto.

    Los síntomas que deben hacer sospechar estas enfermedades son el dolor localizado en el cuadrante superior derecho del abdomen o en el área gástrica, acompañado de náuseas y vómitos. Otros síntomas posibles son la ictericia (coloración amarillenta de la piel y de las mucosas) y el prurito o picor generalizado de la piel, pero ninguno de ellos es específico.

    El diagnóstico de estas enfermedades se basa en los síntomas, el momento de la gestación en el que ocurren y en el resultado de las pruebas de laboratorio y de algunas pruebas complementarias; habitualmente una ecografía abdominal.

    Las enfermedades hepáticas propias del embarazo cursan con aumento de las enzimas hepáticas: transaminasas, bilirrubina y fosfatasa alcalina (FA). En la mayoría de los casos pueden coexistir las tres alteraciones analíticas. La edad gestacional es el dato que más ayuda en el diagnóstico diferencial de estas enfermedades. En el primer trimestre el cuadro más frecuente es la hiperemesis gravídica. Entre el segundo y el tercer trimestre la colestasis intrahepática, la toxemia gravídica (preeclampsia o eclampsia) y el síndrome HELLP. En el tercer trimestre, aunque infrecuente, destaca por su gravedad la esteatosis aguda del embarazo.

    Habitualmente, se presenta en el primer trimestre y más raramente en el segundo. Aparece en aproximadamente en 1/100 embarazos y es más frecuente en gestantes jóvenes, primíparas y obesas. Cursa con náuseas y vómitos intensos que provocan deshidratación y desnutrición, sin otros síntomas digestivos acompañantes. En la analítica se observa un discreto incremento de los niveles de bilirrubina y de fosfatasa alcalina. El tratamiento consiste en soporte hídrico y nutricional, y sólo en casos graves se requiere alimentación mediante sonda nasogástrica o la administración de un ciclo corto de esteroides. Su pronóstico es bueno.

    COLESTASIS INTRAHEPÁTICA DEL EMBARAZO (CIE) O COLESTASIS GRAVÍDICA

    Generalmente se presenta en el tercer trimestre y es la segunda causa de ictericia en el embarazo, después de la hepatitis vírica aguda. Afecta a 1/2.000-8.000 embarazos y está relacionada con factores hormonales, genéticos y geográficos (muy frecuente en algunos países como Chile). Esta entidad aparece en mujeres de todas las edades, tanto primíparas como multíparas (especialmente en embarazos múltiples) y en los casos familiares puede reaparecer en gestaciones posteriores. El síntoma principal es el prurito, de predominio nocturno, que afecta sobre todo a las palmas de las manos y las plantas de los pies, aunque puede ser generalizado. La ictericia no siempre está presente y puede acompañarse de orinas oscuras (colúricas). El dolor abdominal, las náuseas y los vómitos son raros. El diagnóstico se basa en la clínica (prurito) y en las alteraciones analíticas (incremento de las concentraciones de ácidos biliares en suero y aumento moderado de la bilirrubina y la FA), que desaparecen tras el parto. El pronóstico materno es bueno, pero la CIE conlleva riesgo de partos prematuros y de pérdidas fetales. El tratamiento consiste en la mejoría del prurito materno mediante diferentes fármacos (principalmente colestiramina o ácido ursodesoxicólico) y en la inducción del parto a partir de la semana 37. La CIE no contraindica la lactancia materna.

    TOXEMIA GRAVÍDICA (PREECLAMPSIA Y ECLAMPSIA)

    La preeclampsia aparece en 5-7/100 embarazos a partir de la semana 20 de gestación (entre el segundo y tercer trimestre). Se caracteriza por tensión arterial elevada (hipertensión arterial), hinchazón de las extremidades inferiores (edemas) y pérdida excesiva de proteínas en la orina (proteinuria). Cuando evoluciona a eclampsia se asocian además convulsiones y coma debido a la afectación cerebral, y en las formas graves se puede acompañar de afectación hepática. Aunque no se conoce su causa con exactitud, existen algunos factores de riesgo descritos como la hipertensión, la diabetes y las gestaciones múltiples o en edades extremas. Los síntomas y signos que indican afectación hepática son el dolor abdominal en el cuadrante superior derecho acompañado de náuseas y vómitos; y la elevación de las transaminasas (5-100 veces los valores normales). Las formas graves pueden dar lugar a complicaciones severas como el síndrome HELLP o rotura hepática. El tratamiento debe ser precoz. En las formas leves se puede intentar el reposo y fármacos para reducir la tensión arterial. En los casos graves se requiere hospitalización e interrupción del embarazo, sobre todo si la gestación ha superado la semana 34.

    Aparece en aproximadamente el 4-12% de las embarazadas con toxemia gravídica. Habitualmente se inicia entre el segundo y el tercer trimestre, pero algunos casos se pueden presentar en el postparto. Los síntomas son similares a los de la preeclampsia, a los que se unen anemia por rotura de glóbulos rojos, elevación de las enzimas hepáticas y descenso en el recuento de plaquetas. Se trata de un cuadro potencialmente grave que generalmente requiere asistencia en cuidados intensivos. Si la edad gestacional es superior a 34 semanas o aparece fallo de varios órganos, se debe interrumpir el embarazo, ya que existe riesgo fallecimiento de la madre (2-8% de los casos). Si el cuadro no es grave y la edad gestacional es menor a 34 semanas se pueden administrar corticoides durante 48 horas para acelerar la maduración de los pulmones del feto y provocar el parto lo más cercano posible a la semana 34.

    ESTEATOSIS AGUDA O HÍGADO GRASO AGUDO DEL EMBARAZO

    Es un proceso infrecuente del tercer trimestre del embarazo (1/7.000-16.000 embarazos), pero potencialmente grave para la madre y el feto (mortalidad materno-fetal del 20% aproximadamente). Se debe a una acumulación de grasa en el hígado y suele afectar a mujeres jóvenes, obesas y sin embarazos previos. Los síntomas iniciales consisten en náuseas/vómitos, dolor en el abdomen superior, cansancio e hipotensión; que evolucionan a alteraciones graves de la coagulación, fallo renal y de otros órganos. En la analítica suele existir anemia, descenso de las plaquetas, aumento de los glóbulos blancos y alteraciones de los parámetros de función hepática y renal. El tratamiento es similar al descrito en el síndrome HELLP y consiste en interrumpir el embarazo.

    S. Lorente Pérez 1 y T. Serrano Aulló 2

    1 Unidad de Hepatología y Trasplante Hepático y 2 Servicio de Aparato Digestivo.
    Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza

    TITULO: Manifestaciones Hepáticas de las Enfermedades Reumáticas Autoinmunes

    AUTOR: Abraham S, Begum S e Isenberg D

    TITULO ORIGINAL: [Hepatic Manifestations of Autoimmune Rheumatic Diseases]

    CITA: Annals of the Rheumatic Diseases 63:123-129, 2004

    MICRO: En esta reseña se analizaron las manifestaciones hepáticas de las principales enfermedades reumáticas autoinmunes, tales como lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolípido primario, polimiositis, síndrome de Sjögren primario, esclerodermia, artritis reumatoidea y síndrome de Felty.

    Una amplia variedad de enfermedades reumáticas comprometen al hígado, pero su prevalencia, significado clínico y cambios patológicos hepáticos son diferentes. Es importante para el reumatólogo estar alerta y monitorear la disfunción hepática que puede ser producto no sólo de la farmacoterapia sino de un trastorno primario de la enfermedad reumática. En esta reseña los autores analizaron la presencia de compromiso hepático en las principales patologías reumáticas autoinmunes, tales como lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolípido primario, polimiositis, síndrome de Sjögren primario, esclerodermia, artritis reumatoidea y síndrome de Felty.

    Se realizó una búsqueda en la base de datos Medline de todos los artículos y comunicaciones de casos publicados de compromiso hepático en las enfermedades reumáticas mencionadas entre 1996 y 2001.

    Lupus eritematoso sistémico

    El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica caracterizada por el compromiso multisistémico y diversas manifestaciones clínicas y serológicas, que afecta principalmente a mujeres en edad fértil. La patología hepática clínicamente significativa por lo general es vista como inusual en el LES. Sin embargo, puede ser más común de lo que usualmente se cree.

    En un análisis retrospectivo de hace 20 años acerca del espectro de compromiso hepático en 238 pacientes con LES, se evidenció hepatomegalia en el 39%, esplenomegalia en el 6%, ictericia en el 24% y en el 21% histología anormal o aumento en dos veces o más de las enzimas de función hepática en dos pruebas o más. El análisis anatomopatológico estuvo disponible en 33 individuos e incluyó los siguientes hallazgos: esteatosis (n = 12), cirrosis y hepatitis crónica activa (n = 4 cada una), granulomas hepáticos y necrosis centrolobulillar (n = 3 cada una), hepatitis persistente crónica y microabscesos (n = 2), y hemocromatosis, colestasis, cirrosis biliar primaria y cambios reactivos no específicos (n = 1 cada una). De este modo, 9 de 32 individuos con LES (4.4%) presentaron enfermedad hepática crónica grave (principalmente cirrosis, hepatitis activa crónica y cirrosis biliar primaria) y 3 fallecieron.

    Otro estudio sistemático de 19 sujetos con LES con hepatomegalia o pruebas de función hepática anormales evidenció que 6 de estos pacientes mostraban un examen histológico normal o cambios insignificantes, 11 alteraciones menores, como hígado graso, fibrosis del tracto portal e infiltración celular leve a moderada, mientras que 2 presentaron hepatitis crónica activa que progresó a cirrosis.

    En un ensayo con 18 pacientes no seleccionados con LES, en 5 se encontró una histología hepática normal y en 13 cambios menores como los descritos previamente. La incidencia de hepatomegalia en el LES varía según las distintas series entre el 12% y el 55%; mientras que desde el punto de vista anatomopatológico hay una amplia variedad de lesiones, la más frecuente es la infiltración grasa excesiva (esteatosis) que puede producirse como parte de la enfermedad o como consecuencia del tratamiento esteroideo. La hepatitis lúpica consiste en hepatitis crónica activa (por anatomía patológica), ausencia de hepatitis viral activa y anticuerpos antinucleares positivos o células LE. Clínicamente se manifiesta como fiebre, artralgias, malestar, pérdida de apetito e ictericia; en general ocurre en mujeres jóvenes en las cuales muchos de los signos clásicos asociados con el LES -como erupción malar y compromiso de otros órganos- están ausentes.

    En cuanto a las alteraciones en las enzimas hepáticas, en un estudio con 81 pacientes con LES, el 55% presentó valores anormales, de los cuales el 29% no tenía otra causa distinta del LES. En otro ensayo, se comprobó un aumento en los niveles de las enzimas hepáticas en 23% de 260 individuos con LES, en 15% de los cuales se evidenció otra causa distinta de la enfermedad (como consumo de alcohol). No se observó progresión de las anomalías en un período de seguimiento de 2 años en 4 sujetos. Este fue el único estudio prospectivo y controlado (100 individuos con otras enfermedades reumáticas distintas de LES, sin alteraciones en las pruebas de función hepática) en la presente reseña. En 12 de 15 pacientes los cambios en los niveles de transaminasas fueron concordantes con la actividad lúpica.

    La aspirina cumple un papel importante en las alteraciones de las enzimas hepáticas en las personas con LES, en las cuales son bastante comunes los incrementos en los valores de transaminasas, que pueden acompañarse por un aumento en la actividad de fosfatasa alcalina (FAL). La toxicidad parece producirse con niveles de salicilatos más bajos que en los sujetos sin LES. Otras drogas del tipo de los antiinflamatorios no esteroides, como naproxeno, fenoprofeno y sulindac, pueden provocar hepatitis colestásica. De este modo, en el LES el compromiso hepático puede ocurrir de novo o en forma secundaria a los agentes farmacológicos.

    www.hechos y actos juridicos

    • Tener sobrepeso u obesidad;
    • Tener diabetes tipo 2;
    • Altos niveles de colesterol en la sangre;
    • Uso prolongado de ciertos medicamentos como corticosteroides;
    • Estar infectado con hepatitis viral.

    • fatiga;
    • debilidad;
    • dolor en tu vientre.

    • atrofia muscular;
    • hemorragia interna;
    • ictericia (la piel y el blanco de los ojos se vuelven amarillos);

    • vacunarse contra la hepatitis A y B para evitar complicaciones;

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    Los tumores de hígado pueden ser benignos o malignos.
    A su vez, los tumores malignos pueden ser primarios o secundarios, es decir una metástasis originada por un tumor en otro órgano (el más frecuente es el del colon, pero también pueden proceder de cáncer de mama, riñón o pulmón).
    En Europa y Estados Unidos, lo más probable es que una masa única en el hígado sea un cáncer metastático y no un cáncer primario de hígado.
    El cáncer de hígado es la tercera causa de muerte por cáncer.

    Entre los principales factores de riesgo para el cáncer de hígado se incluyen:

    • Virus de la hepatitis B y C
    • Consumo de alcohol y esteatosis hepática, que pueden transformarse en cirrosis hepática
    • Tabaquismo
    • Diabetes
    • Consumo de alimentos contaminados con aflatoxinas

    El hemangioma o angioma hepático es un tumor de las células endoteliales que forman la pared interna de los vasos sanguíneos.
    Se compone de un entramado de pequeños vasos sanguíneos o capilares y, por lo general, no provoca dolor ni otros síntomas. Excepcionalmente puede crecer y presionar contra los órganos cercanos, en cuyo caso puede provocar síntomas y consecuencias.
    Los hemangiomas son los tumores benignos más comunes en adultos y niños. Por lo general, se observan con mayor frecuencia en el lóbulo derecho del hígado que el izquierdo.

    Estas masas pueden crecer bajo la influencia de la píldora anticonceptiva y revertir al dejar de tomarla.
    Asimismo, estos tumores benignos también pueden crecer durante el embarazo.
    Los hemangiomas hepáticos pueden observarse en el 10% de los niños de un año de edad, pero por lo general desaparecen en los primeros dos años de vida.

    Síntomas del hemangioma
    Suelen ser pequeños y asintomáticos y detectarse accidentalmente al someterse a pruebas diagnósticas instrumentales del hígado o a una laparotomía.
    Los síntomas más frecuentes incluyen dolores en el cuadrante superior derecho y distensión abdominal.
    El examen físico suele ser normal, si bien se puede manifestar hepatomegalia (agrandamiento del hígado) y/o soplo cardíaco sobre el cuadrante derecho.
    Entre los síntomas más raros se encuentran:

    • Presencia de una gran masa abdominal,
    • Pérdida de apetito o inapetencia,
    • Sensación de saciedad, incluso comiendo poco,
    • Los tumores grandes pueden presionar sobre el estómago y provocar náusea y vómito.

    La ruptura es rara, pero puede ocurrir de forma espontánea, al sufrir un traumatismo o en el momento de la biopsia.
    Entre las técnicas diagnósticas instrumentales se incluyen la ecografía, el TAC, la resonancia magnética, la arteriografía hepática y la angiografía por sustracción digital.

    Tratamiento del hemangioma
    Por lo general, no se requiere tratamiento, pero si el hemangioma hepático provoca síntomas, el médico puede proponer distintos tratamientos.
    La extirpación quirúrgica del hemangioma o de una parte del hígado es la primera opción de tratamiento.
    Otros tratamientos menos invasivos son la embolización arterial, la ablación por radiofrecuencia y la irradiación hepática.
    El trasplante de hígado solo es necesario en casos muy excepcionales.

    Los adenomas hepáticos son tumores benignos raros. Aproximadamente el 90% de los casos se produce en las mujeres, principalmente entre los 15 y los 45 años.
    Los adenomas hepáticos son más frecuentes en las mujeres en edad fértil y con frecuencia se deben al uso de la píldora anticonceptiva.
    Otros factores que pueden aumentar el riesgo de padecer adenomas hepáticos son el uso de esteroides anabólicos, beta talasemia, tirosinemia, diabetes tipo 1 y enfermedades de almacenamiento de glucógeno.
    Se desconoce el riesgo de evolución maligna, pero puede llegar a un 13% de los casos.

    Síntomas del adenoma hepático
    Los adenomas hepáticos suelen ser asintomáticos y se detectan de forma casual al realizar pruebas diagnósticas por otros motivos.
    Si su tamaño aumenta, se puede formar una masa palpable y experimentar dolor en el lado derecho o dolor de estómago en la zona superior (por encima del ombligo).
    En caso de ruptura del adenoma, se puede experimentar dolor abdominal agudo con hemorragia abdominal grave que lleva al shock.
    Otros síntomas raros también incluyen la ictericia obstructiva.

    Diagnóstico del adenoma hepático
    Por lo general, la función hepática no se ve afectada, pero los niveles de aminotransferasas pueden ser ligeramente más elevados o presentar características indicativas de la ictericia obstructiva.
    Entre las pruebas diagnósticas apropiadas se encuentran:

    Los pacientes con adenomas hepatocelulares que experimentan dolor abdominal intenso o signos de inestabilidad hemodinámica deben someterse inmediatamente a un diagnóstico por imagen abdominal (por ejemplo una TC).

    Los exámenes deben determinar si el cáncer se encuentra confinado en el hígado o se ha diseminado a los ganglios linfáticos y a otros órganos para elegir el tratamiento más adecuado.

    Tratamiento para el adenoma hepático
    Los pacientes deben dejar de utilizar tanto anticonceptivos orales como esteroides anabólicos.
    Asimismo, se debe evitar el embarazo hasta la resección del tumor, debido al riesgo de ruptura y crecimiento.
    Los tumores asintomáticos deben extirparse quirúrgicamente.
    Los adenomas hepáticos asintomáticos de aproximadamente 4 cm de tamaño deben extirparse quirúrgicamente, debido al riesgo de sufrir hemorragias espontáneas y a la posible evolución maligna asociada a tumores de gran tamaño.
    Los pacientes que tienen adenomas hepáticos que todavía no han sido extirpados deben llevar a cabo ecografías y análisis de sangre anuales.

    La hiperplasia nodular focal es el segundo cáncer de hígado más frecuente.
    Se caracteriza por la formación de nódulos dentro del órgano.
    La hiperplasia nodular focal es un tumor benigno del hígado que se suele detectar de manera casual mediante exploraciones radiológicas llevadas a cabo por otros motivos.
    Este tumor no tiene evolución maligna y es más frecuente en las mujeres.
    La hiperplasia nodular focal raramente produce síntomas y generalmente no necesita cirugía.
    Sin embargo, a veces se pueden experimentar síntomas y el cáncer puede tener un rápido crecimiento, en cuyo caso se requiere una resección quirúrgica.
    Para monitorizar la hiperplasia nodular solo se requiere la realización de una ecografía doppler, aunque el médico también puede solicitar un TAC o resonancia magnética de control.
    En algunos casos, se señalan roturas y hemorragias. Debido a estos riesgos, algunos especialistas sostienen que se debe extirpar el tumor, mientras que otros afirman que es posible controlarlo mediante pruebas diagnósticas instrumentales.

    Otros tumores hepáticos benignos

    Existen otros tipos de tumor más raros:

    Puede que un niño con un tumor hepático benigno o maligno no presente síntomas.
    En la fase inicial, el cáncer de hígado es asintomático, por lo que los primeros síntomas se producen en una fase bastante avanzada.
    Con el crecimiento, tanto del niño como del tumor, se pueden desarrollar diferentes síntomas:

    • Formación de un nódulo abdominal
    • Vientre hinchado o ascitis (debido al líquido en el abdomen)
    • Dolor en el lado derecho del abdomen, donde se sitúa el hígado
    • Dolor de espalda o en el hombro derecho
    • Fiebre
    • Disminución del apetito y pérdida de peso
    • Vómito
    • Ictericia (color amarillento de los ojos o la piel)
    • Picor de la piel

    -Moretones repentinos o sangrado.

    5. No comas hongos silvestres.

    Las enfermedades del hígado pueden ser tanto genéticas como adquiridas y existen cientos de ellas. De hecho, se dice que muchos tenemos problemas hepáticos sin saberlo y esto es porque en el inicio de estas enfermedades no hay síntomas, o son muy leves y simplemente no les hacemos caso.

    En algunos países, del 10 al 30% de la población tiene alguna enfermedad del hígado sin saberlo y los pacientes acuden a consulta muchas veces cuando el daño hepático ya es grave y no tiene remedio.

    Las células hepáticas se pueden regenerar cuando no hay daño celular. Cuando sí hay daño celular se produce una cicatrización que a la larga puede ser fatal. Por ejemplo, la cirrosis es una enfermedad cicatrizante generalizada del hígado.

    El pigmento llamado bilirrubina da color a la orina y a las heces fecales.

    Una parte de la bilirrubina se filtra por los riñones, dando la coloración amarilla a la orina. Cuando hay exceso de bilirrubina en sangre por enfermedad hepática, se filtra demasiado “colorante” a la orina y ésta se vuelve oscura, desde color naranja hasta llegar a ser color negro, casi como coca cola.

    Otra parte de la bilirrubina se capta en el hígado y luego se elimina por la bilis hacia el sistema digestivo, dando el color café oscuro a las heces fecales. Cuando el hígado no capta la bilirrubina en forma normal, no se elimina por la bilis al sistema digestivo. A la falta de coloración de las heces fecales se le llama acolia, la tonalidad puede ser tan clara como color hueso o beige.

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    Unas de las causas más comunes de grasa en el hígado, no solo el exceso de grasa acumulada en el órgano, que ocurre principalmente en personas con sobrepeso o que no practican actividad física, sino también el exceso de alcohol; el uso abusivo de medicamentos y enfermedades como hepatitis, cirrosis, ascitis y esquistosomiasis.

    Veamos entonces estos síntomas de hígado graso que pueden ser un aviso para tu salud:

    " data-medium-file="https://i1.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?fit=300%2C179&ssl=1" data-large-file="https://i1.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?fit=616%2C368&ssl=1" class="alignleft wp-image-6324" title="problemas hepáticos" src="https://i1.wp.com/inflamacionde.com/clon/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?resize=203%2C121" alt="problemas hepáticos" width="203" height="121" srcset="https://i1.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?w=616&ssl=1 616w, https://i1.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?resize=300%2C179&ssl=1 300w" sizes="(max-width: 203px) 100vw, 203px" data-recalc-dims="1" />Es un síntoma evidente de problema en el hígado. Generalmente, la persona se siente mal después de las comidas, el estómago pesa, seguido de náuseas, mareos, pudiendo culminar en vómito.

    Sin embargo, este síntoma puede estar asociado a varios problemas y no precisamente a un problema hepático.

    Pero si son repetitivos, lo ideal es buscar un médico con urgencia.

    El dolor en el hígado se siente en la parte superior del abdomen, justo debajo de las costillas, y se extiende hacia la espalda, causando a veces hinchazón abdominal.

    Es posible que este síntoma de hígado graso cause también fiebre, por lo que es recomendable recurrir a su médico de cabecera.

    La ictericia se presenta con un cambio en el color de la piel tomando un tono amarillento, que se manifiesta tanto en el rostro y los ojos como en el resto del cuerpo.

    Esto sucede por el exceso de bilirrubina (bilis) en nuestro organismo y en la sangre, causado por el problema en el hígado.

    Este es uno de los síntomas iniciales, que se asocian principalmente a una hepatitis contagiosa.

    " data-medium-file="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?fit=300%2C169&ssl=1" data-large-file="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?fit=427%2C240&ssl=1" class="alignleft wp-image-6327" title="síntomas de hígado graso" src="https://i2.wp.com/inflamacionde.com/clon/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?resize=188%2C106" alt="síntomas de hígado graso" width="188" height="106" srcset="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?w=427&ssl=1 427w, https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?resize=300%2C169&ssl=1 300w" sizes="(max-width: 188px) 100vw, 188px" data-recalc-dims="1" />Los síntomas de hígado graso incluyen cansancio y falta de apetito. Cuando sufrimos un problema en el hígado, es común sentirnos más cansados, sin energía y sin mucho apetito.

    Por eso, cuando estos síntomas se vuelven continuos, es decir, cuando el estado de falta de apetito y fatiga es constante, hay que ser cautos y consultar a un médico.

    La fiebre es una señal de inflamación o infección, que puede estar relacionada con problemas en el hígado. En este caso, es muy importante no ignorar los síntomas.

    Si usted presenta alguno de los síntomas ya citados, observe el color de sus heces cuando vaya al baño. Si presentan un color claro, es posible asociar todos los demás síntomas a un problema de hígado, o al colon irritable, que indirectamente está asociado a problemas hepáticos.

    " data-medium-file="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/comezon-en-el-cuello-1.jpg?fit=295%2C147&ssl=1" data-large-file="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/comezon-en-el-cuello-1.jpg?fit=295%2C147&ssl=1" class="alignleft wp-image-6334" title="comezón en el cuello" src="https://i0.wp.com/inflamacionde.com/clon/wp-content/uploads/2017/12/comezon-en-el-cuello-1.jpg?resize=149%2C74" alt="comezón en el cuello" width="149" height="74" data-recalc-dims="1" />Puede indicar un problema en el hígado. Este síntoma surge debido a la acumulación de bilis debajo de la piel.

    El cuerpo comienza a sentir comezón y poniéndonos muy incómodos, ya que la sangre reacciona a la acumulación de toxinas que el hígado no ha sido capaz de filtrar.

    El sangrado es un síntoma menos habitual, pero que también puede estar asociado a un problema hepático.

    Sangrar muy a menudo por la nariz, o la aparición de hematomas por el cuerpo, pueden estar relacionados con una deficiencia de proteínas debido al mal funcionamiento del hígado.

    Es necesario considerar estos síntomas y consultar con un médico.

    Los cuadros de un hígado graso se dividen de acuerdo con sus causas:

    Esteatosis hepática alcohólica: Como el nombre dice, la esteatosis hepática alcohólica se desarrolla en personas que beben con mucha frecuencia, principalmente personas que sufren de alcoholismo.

    Esteatosis hepática no alcohólica: un hígado graso no alcohólico puede ocurrir por diversos cuadros, tales como:

    • Sobrepeso y obesidad
    • Hepatitis virales (como la hepatitis B y la hepatitis C)
    • Diabetes
    • Resistencia a la insulina
    • Triglicéridos alto
    • Colesterol alto
    • Pérdida o ganancia de peso muy rápido
    • Uso de medicamentos como corticoides, estrógeno, amiodarona, antirretrovirales, diltiazen y tamoxifeno
    • Personas con inflamación crónica de hígado debido a otras enfermedades.

    Sin embargo, el exceso de peso es hoy una de las causas de grasa en el hígado más importantes. Para tener una idea, el 60% de las personas que padecen un hígado graso son obesas.

    Las mujeres parecen tener un riesgo mayor de desarrollar exceso de grasa en el hígado, ya que la hormona estrógeno, producida naturalmente por el cuerpo femenino, facilita la acumulación de grasa.

    Las personas de ascendencia oriental o hispana también parecen tener una mayor predisposición al cuadro, a diferencia de los descendientes de africanos.

    También podemos mencionar las siguientes causas:

    • Síndrome del ovario poliquístico
    • Hipotiroidismo
    • Síndrome metabólico
    • Apnea del sueño
    • Acumulación de grasa abdominal.

    Algunas actitudes simples pueden ayudar a prevenir los problemas que afectan al hígado:

    • Beba alcohol con moderación;
    • Evite comportamientos de riesgo;
    • Use condón al momento de mantener relaciones sexuales;
    • Vacunarse contra la hepatitis;
    • Tenga cuidado al manipular o aspirar productos como insecticidas, pinturas y productos químicos considerados tóxicos;
    • Proteja su piel contra productos químicos, utilice siempre guantes y accesorios que ayuden en la seguridad;
    • Mantenga una vida sana, la práctica de ejercicios físicos junto con una alimentación sana son la clave para un peso ideal. El aumento del peso y la obesidad pueden causar enfermedades hepáticas.

    El tratamiento indicado por su médico dependerá de las causas de la enfermedad en el hígado, pero los casos más leves se tratan sólo con cambios en su alimentación.

    Sin embargo, en las situaciones más graves, tomar medicamentos también puede ser necesario para disminuir la inflamación, el colesterol, la glucemia y otros factores que afectan el hígado.

    Complemente el tratamiento con cambios en la dieta y hábitos de vida sana.

    En caso de problemas en el hígado, se recomienda beber al menos 2 litros de agua al día y consumir alimentos naturales (Dieta Hígado Graso) y de fácil digestión, como pescado, carnes blancas, frutas, verduras y jugos naturales.

    Además, es preferible optar por preparaciones cocidas, asadas o a la parrilla, evitando frituras, refrescos, galletas rellenas, mantequilla, dulces, alimentos congelados e industrializados en general, siendo también importante evitar el consumo de cualquier tipo de bebidas alcohólicas.

    Recordando que es el médico especialista el indicado para el tratamiento de las enfermedades del hígado, y debe ser consultado si los síntomas persisten, incluso después de los cambios en la dieta.

    El hígado inflamado, hepatomegalia o inflamación hepática se da cuando este órgano adquiere un tamaño mayor al normal. Se trata de una condición muy seria puesto que, a veces, la inflamación viene derivada por otra enfermedad de carácter más grave, como las contraídas por cualquiera de los virus de la hepatitis. Sin embargo, identificarla no es fácil, pues durante la primera etapa de la inflamación hepática apenas se notan los síntomas, estos aparecen conforme la anomalía avanza. No obstante, existen algunas señales y signos que pueden ayudarnos a descubrir si sufrimos hepatomegalia y, por ello, en este artículo de unComo queremos ayudarte a ampliar tu conocimiento y contarte cuáles son los síntomas del hígado inflamado.

    El hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo puesto que es el encargado de transformar los alimentos en energía, de eliminar las toxinas de la sangre, regular los niveles de aminoácidos y las grasas, entre muchas otras funciones. Es el más grande de todos y su inflamación puede causarnos graves consecuencias, por ello es fundamental cuidarlo y asegurarnos de que funciona sin problemas.

    Al cumplir tantas funciones y estar involucrado en tantos procesos de nuestro organismo no es de extrañar que las causas que provocan la inflamación hepática también sean variadas. Los factores principales que pueden provocar hepatomegalia son:

    actos delictivos ejemplos

    Más que eso, el mismo estudio encontró que, después de tres meses de tratamiento con marijuana medicinal, pacientes afectados por la enfermedad de Chron o Colitis disfrutaban de una mejor calidad de vida, mayor habilidad en trabajar en un trabajo normal, incrementó la habilidad de realizar tareas diarias y mantener una vida social, ya como un cambio drástico en la reducción del dolor y sufrimiento mental. Estos resultados fueron reportados sin acompañar ningún efecto secundario.

    Es importante apuntar que estudios anteriores implicaron al cannabis en la progresión de cirrosis, fibrosis y otras enfermedades del hígado. Sin embargo, estudios más recientes han determinado que el fumar marihuana no está asociado con el desarrollo o progresión de la enfermedad del hígado.

    El cannabis puede también ser beneficiario con el manejo de síntomas asociados con cirrosis y otros desordenes hepáticos que se pueden desarrollar en un futuro. El cannabis ha establecido ya por mucho tiempo el ser efectivo al limitar nausea, vomito…En adicion, si pacientes con cirrosis están sufriendo de pérdida de apetito, la marijuana medicinal ha demostrado efectivamente incrementar el apetito y estabilizar el peso corporal (Beal, et al., 1995).

    Cirrosis,¨Es la cicatrización y el funcionamiento deficiente del hígado. Es la última fase de la enfermedad hepática crónica¨. Estudios han demostrado que el CBD puede ayudar combatir la cirrosis al asistir en la muerte de células estrelladas hepáticas (HSCs) las cuales son responsables por la acumulación de la cicatrización del hígado. La activación de los receptores CBD2 por el CBD, sin embargo, ha demostrado ser efectivo en inducir apoptosis (muerte) en estas células activadas (HSCs). (Lim, Devi & Rozenfeld, 2011). Investigación también comprueba como reduce la fuerza de las vías inflamatorias y la oxidación de tejido, por lo tanto limitando el daño ocasionado por cirrosis (Mukhopadhya, Rajesh & Pacher, 2011).

    Que es la Fibrosis? ¨Cualquier agresión crónica al hígado induce una inflamación que, en una segunda fase, provoca la formación de una cicatriz fibrosa del tejido hepático, convirtiéndose en una fibrosis hepática. Dicha fibrosis es, por tanto, un proceso de cicatrización que sustituye las células hepáticas dañadas¨.

    ¨La activación de los receptores CB2 no solo disminuye significativamente los signos de fibrosis como es la inflamación, sino que además mejora la presión arterial. Esto se demostró en un estudio con ratas con cirrosis en el que se utilizó un agonista selectivo de dichos receptores durante nueve días¨.

    La fibrosis es un componente esencial de las enfermedades hepáticas crónicas, que a largo plazo puede derivar en complicaciones como la cirrosis.

    Las enfermedades crónicas del hígado, cualquiera que fuera su causa (infección crónica por virus B, virus C, consumo abusivo de alcohol, trastornos del metabolismo como hemocromatosis, déficit congénito de alfa-1-antitripsina, autoinmunidad, drogas,etc.) que cursan con un proceso inflamatorio durante cierto tiempo, producen una acumulación progresiva de fibras de colágeno en el parénquima hepático llamada fibrosis, cuyo estadio final es la cirrosis hepática.

    Focos de necrosis en la hepatitis C crónica en el parénquima hepático. Fase incial del proceso inlamatorio que dará origen a la fibrosis

    La progresión de la fibrosis hepática altera la normal arquitectura del hígado, lo que trae aparejado trastornos en su circulación con aumento de la presión portal, que es la presión de la sangre en el territorio portal (venas abdominales). Cuando este aumento es importante lleva a la aparición de varices esofágicas, retención de agua, con edemas en miembros inferiores y ascitis (acumulación de líquido en el abdomen).

    La fibrosis hepática es la acumulación de cicatrices fibrosas y duras en el hígado.Para llegar a la fibrosis hpática hacen falta una sucesión de eventos que empiezan con el proceso inflamatorio de la célula hepàtica, por cualquier causa de las citadas.Este proceso inflamatorio hace que los hepatocitos (células funcionales del hígado) sufran daños o mueran; entonces se activa el sistema inmunológico haciendo que el proceso de reparación entre en escena. La lesión o muerte (necrosis) de los hepatocitos estimula la liberación de citocinas, factores de crecimiento y otras sustancias químicas por parte de las células inmunitarias.

    Estos mensajeros químicos “activan” el funcionamiento de un tipo de células ubicado en los sinusoides (vasos intrahepáticos donde circula la sangre) llamadas hepatocitos estrellados, unas células de apoyo situadas en el hígado, que junto con otros tipos celulares, cominezan a producir colágeno, glucoproteínas (tales como la fibronectina), proteoglucanos,etc. Todas estas sustancias tienden a reparar, como si de una cicatrización se tratara, los sectores dañados por la muerte de las células hepáticas afectadas.

    Proceso inflamatorio portal con ruptura de la membrana limitante del espacio. Fibrosis incipiente. Infiltración grasa en el parénquima hepàtico.

    Todos estos elementos se depositan en el hígado, provocando la acumulación de matriz extracelular (tejido conjuntivo no funcional). Al mismo tiempo, se altera el proceso de descomposición o degradación del colágeno. En un tejido sano, existe equilibrio entre la síntesis (fibrogénesis) y la degradación (fibrólisis) del tejido matricial. La fibrosis aparece cuando se altera ese equilibrio, es decir, cuando el tejido se acumula a un ritmo más rápido del que puede ser degradado y eliminado por el hígado.

    Con el transcurso del tiempo y la continuidad del fenómeno inflamatorio, se irá produciendo la acumulación del material colágeno en el interior del hígado, lo que constituirá la fibrosis. En algunas enfermedades este fenómeno es muy lento y se requieren muchos años para llegar al estadio final de cirrosis.

    La fibrosis hepática no se desarrolla a la misma velocidad en todos los pacientes y de hecho en algunas personas con hepatitis C ó B,permanece estable. Hay varios factores que influyen en la progresión de la fibrosis: el proceso avanza con más rapidez en los hombres que en las mujeres, y también en personas de más edad, especialmente a partir de los 50 años. La progresión no parece lineal, es decir, parece que se acelera en las etapas más avanzadas de la enfermedad.

    Coloración especial (tricrómico de Masson) que permite apreciar la existencia de fibrosis establecida en una hepatitis C crónica

    Además, se ha demostrado que la depresión del sistema inmunitario – por ejemplo, debido a la coinfección con el VIH o al consumo de fármacos inmunosupresores tras un trasplante de hígado – también agudiza la fibrosis. El abuso del alcohol está claramente asociado a un empeoramiento de la fibrosis y la cirrosis. Por último, los estudios indican que la esteatosis (hígado graso) y la resistència a la insulina están vinculadas a una progresión más rápida y un grado más avanzado de fibrosis. En contraste, la carga viral del VHC no parece ejercer un gran efecto en el avance de la fibrosis.

    En las primeras etapas, el hígado funciona relativamente bien y pocas personas experimentan síntomas. Pero a medida que continúa la inflamación y se extienden las lesiones, empieza a acumularse tejido cicatrizado que se conecta con las cicatrices existentes, lo cual termina alterando las funciones metabólicas del hígado. Si la enfermedad avanza, termina desembocando en cirrosis, en la que el hígado está repleto de cicatrices que restringen el flujo de sangre e impiden el funcionamiento correcto del hígado.

    Conocer el grado de fibrosis hepática es muy importante ya que sirve para establecer el pronóstico de una enfermedad hepática, la urgencia de tratamiento antiviral,etc.

    La fibrogénesis hepática es un proceso dinámico con capacidad de remodelarse una vez curado el proceso que la originó. Existen diversos informes clínicos que documentan la regresión de la fibrosis o de la cirrosis en todo el espectro de las enfermedades crónicas del hígado.En particular, los pacientes con hepatitis B y con hepatitis C con tratamiento antiviral en ensayos clínicos mostraron mejoría histológica de la fibrosis, además de los resultados virológicos y bioquímicos tradicionales. Los estudios han demostrado que es más fácil estabilizar e invertir la fibrosis cuando los pacientes tratados logran una respuesta virológica sostenida en la hepatitis C (RVS, o carga viral del VHC indetectable seis meses después de finalizar la terapia), pero también se ha observado regresión de la fibrosis hepàtica en pacientes sin respuesta virológica (personas recidivantes, respondedores parciales o incluso en los respondedores nulos), lo cual podría ser el resultado de las propiedades antifibrogénicas y profibróticas de los tratamientos.

    Para determinar la existencia y el grado de fibrosis existen varios procedimientos:

    • Los denominados marcadores de daño hepático.

    Se utilizan en el inicio del fenómeno y durante su transcurso,(enzimas como las transaminasas –GOT/GPT o ASAT/ALAT- GGT; LDH), y otros llamados biomarcadores de inflamación (como haptoglobina, PCR, quimocinas).
    Posteriormente, cuando ya se va estableciendo la fibrosis, existen los biomarcadores de fibrogénesis y finalmente los biomarcadores de fibrosis y metabolismo de la matriz extracelular.

    Se denomina biopsia hepática al método por el que se realiza la extracción de una muestra de tejido hepático para su estudio microscópico.

    En la actualidad se dispone de numerosas exploraciones no invasivas para conocer el estado del hígado, como por ejemplo determinaciones analíticas, ecografías,, tomografías, resonancias magnéticas, elastografía. Pero en determinadas situaciones es necesario recurrir al estudio microscópico de los tejidos dañados. Es el caso de las lesiones hepáticas, en las que para llegar a determinar su diagnóstico, tratamiento, pronóstico y seguimiento puede llegar a ser indispensable el estudio microscópico.

    La biopsia ayuda a diagnosticar numerosas enfermedades hepáticas. Puede indicarse para completar el estudio de un hallazgo analítico que traduzca un problema hepático. Será la biopsia hepática la que determinará si la causa de esta alteración es un proceso toxicológico, infeccioso, tumoral, congénito o autoinmune. El procedimiento es de especial interés para evaluar la etapa de la enfermedad hepática. Esto es especialmente importante en los casos de infección crónica por el virus de la hepatitis C y en la hepatopatía alcohólica.

    Los procedimientos más usuales para realizar la biopsia hepática son:

    • Biopsia percutánea. Es la técnica más ampliamente utilizada para la toma de tejido hepático. Se practica una punción a través de una pequeña incisión en la pared abdominal. Precisa anestesia local. La aguja de punción tiene una amplia luz que permite obtener un cilindro de tejido hepático. Para este procedimiento se aconseja una corta hospitalización.
    • Biopsia transyugular. Es una alternativa a la punción percutánea para aquellos pacientes con importante alteración de la coagulación y alto riesgo de sangrado. Consiste en la introducción de una aguja de biopsia a través de una de las venas localizadas en el cuello: la vena yugular interna del lado derecho. Se alcanza al conjunto de venas ubicadas en la cúpula del hígado y desde ahí se toma la muestra de tejido. Durante su realización requiere el control del ritmo cardíaco por el riesgo de arritmias. Para este procedimiento se aconseja una corta hospitalización.
    • Punción-aspiración con aguja fina (PAAF) guiada con ecografía o tomografía axial computadorizada (TAC).Únicamente se aplica anestesia local. El tamaño de la muestra obtenida es variable. Puede ser útil para evaluar enfermedades hepáticas difusas. Este tipo de biopsia puede realizarse ambulatoriamente.

    Para seleccionar el lugar exacto de punción en la biopsia percutánea y la PAAF suele utilizarse un ecógrafo o una tomografía axial. El paciente debe colocarse en la camilla de exploraciones sobre el lado izquierdo. Si la biopsia se lleva a cabo a través de la pared abdominal, ha de acostarse boca arriba con la mano derecha bajo la cabeza y es importante permanecer lo más quieto posible. Se puede administrar medicación sedante y analgésica vía oral o endovenosa. Luego se limpia la piel y se inyecta un anestésico local con una pequeña aguja. Se hace una pequeña incisión y se inserta la aguja de biopsia. Durante el procedimiento el médico puede guiar la punción con un ecógrafo. El paciente debe contener la respiración mientras se toma la muestra, con el fin de reducir la posibilidad de perforar el pulmón o de desgarrar el hígado.

    En la biopsia transyugular el procedimiento se realiza insertando un catéter en la vena yugular. El paciente debe acostarse sobre una mesa boca arriba. Se localiza la vena yugular interna derecha del cuello, se limpia la piel y se utiliza una pequeña aguja para inyectar un anestésico local. Luego, se introduce una aguja para pasar un catéter a través de las venas hasta llegar al hígado. Gracias a un equipo de rayos X, denominado fluoroscopio, se verifica la ubicación del catéter. Posteriormente, se introduce una aguja especial a través del catéter para obtener la muestra de tejido.

    Para realizar la biopsia es imprescindible que el paciente esté en ayunas y deberá disponer de unas pruebas de coagulación recientes, que pueden haber sido solicitadas con anterioridad o bien en el momento del ingreso con carácter urgente.

    Requiere excluir otras causas de enfermedad hepática, como las hepatitis víricas (VHB, VHC, VHA), lesión por fármacos, tóxicos o alcohol, enfermedades metabólicas como esteatohepatitis no alcohólica, y enfermedades por depósito de metales (hereditarias) como enfermedad de Wilson o hemocromatosis. El diagnóstico se establece por los datos de los análisis, de la biopsia y de los síntomas del paciente. En los estudios analíticos destacan las transaminasas elevadas, a veces como si se tratase de una hepatitis aguda. Es casi constante la presencia de las inmunoglobulinas elevadas (hipergammaglobulinemia) sobre todo con elevación de la llamada IgG. Se detectan títulos elevados de autoanticuerpos (anticuerpos producidos por el organismo contra sí mismo), como los antinucleares (AAN), antimúsculo liso (AML o SMA) o anticuerpos antimicrosomales del hígado y riñón (anti LKM-1). Estos autoanticuerpos se consideran marcadores diagnósticos de la enfermedad, pero no son específicos de la misma. Además no existe correlación entre el título o elevación de los autoanticuerpos y la gravedad de la hepatitis autoinmune. En el estudio de la enfermedad es recomendable la realización de una biopsia hepática, en la que suelen destacar la gran actividad inflamatoria y las abundantes células plasmáticas dentro del tejido hepático. Apoya la sospecha diagnóstica de hepatitis autoinmune el hecho de que los pacientes presenten otra enfermedad autoinmune asociada (tiroiditis autoinmune, por ejemplo) y también la respuesta favorable al tratamiento inmunosupresor.

    Es importante que todos los pacientes con hepatitis autoinmune sean valorados por un médico especialista en enfermedades hepáticas. Deben tener un seguimiento con análisis, y ecografía si procede. Deben llevar una vida saludable. La dieta debe ser normal y equilibrada, sin restricciones específicas. Se suprimirá la ingesta de alcohol y se evitará el consumo de fármacos que puedan lesionar el hígado, así como de productos de herboristería no controlados. En general, se recomienda vida activa, sobre todo en aquellos pacientes con riesgo de osteoporosis, que empeora con el sedentarismo.

    Salvo excepciones, deben tratarse todos los enfermos independientemente de la forma de presentación. Rara vez la hepatitis autoinmune mejora espontáneamente. El objetivo del tratamiento es evitar la progresión de la enfermedad.

    Los especialistas están de acuerdo en que el tratamiento inicial de esta enfermedad será con corticosteroides (prednisona, metilprednisolona), a dosis variables, para conseguir la remisión de la enfermedad. Los corticoides tienen efectos secundarios, algunos sólo cosméticos (cara de luna llena, aparición de vello corporal, abdomen grueso) y otros más relevantes como disminución de la masa ósea (osteoporosis), diabetes e hipertensión arterial, entre otros. La mayoría ceden al suspender los fármacos. Para evitar estos efectos secundarios se puede iniciar el tratamiento con corticoides a dosis más bajas que las habituales, asociando otro fármaco inmunosupresor, como la azatioprina. Esta tarda varias semanas en actuar y por ello no se recomienda como único tratamiento de comienzo. Sin embargo, una vez conseguida la remisión o inactivación de la enfermedad, se suspenderán los corticosteroides continuando la azatioprina como mejor tratamiento de mantenimiento para prevenir las reactivaciones. La azatioprina puede tener también efectos secundarios como producir depresión de la médula ósea, por lo que es imprescindible hacer periódicamente análisis de sangre (glóbulos blancos y rojos, plaquetas, transaminasas, etc.), mientras dure el tratamiento.

    La curación de la hepatitis autoinmune es rara. Más del 70% de los enfermos necesitan el tratamiento inmunosupresor de por vida. Nunca se debe suspender por cuenta propia. El médico indicará la dosis mínima eficaz que mantenga la enfermedad inactiva, con el mínimo de efectos secundarios posibles. La respuesta al tratamiento se valora fundamentalmente por la normalización de las transaminasas y de las inmunoglobulinas. Si se intenta suspender el tratamiento, se suele repetir la biopsia hepática.

    Aproximadamente el 30% de los pacientes no responden al tratamiento o presentan efectos secundarios graves con el mismo, por lo que deben ser tratados con otros fármacos inmunosupresores (micofenolato mofetil, ciclosporina, tacrolimus, 6-mercaptopurina). Los pacientes con cirrosis hepática avanzada con complicaciones de la hipertensión portal o los pacientes cuyo debut de la enfermedad es como hepatitis fulminante son candidatos a trasplante hepático.

    El embarazo no está contraindicado, aunque suele ser menos frecuente por cierto grado de infertilidad que presentan las pacientes. Es importante mantener el tratamiento inmunosupresor durante el mismo. No se recomienda la lactancia.

    L. García-Buey y R. Moreno-Otero

    Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Universitario de La Princesa. Madrid

    ¿Pueden padecer cirrosis los perros?

    L&S.- La enfermedad denominada «Enfermedad de Dupuytren» o «Contractura de Dupuytren», también conocida como Fibromatosis de la aponeurosis palmar o Contractura en flexión, es una afección de carácter permanente y de origen desconocido que se produce en las manos. Se trata de una flexión forzada e irreversible de uno o más dedos hacia el interior de la palma lo cual provoca el cierre progresivo a causa de una retracción por engrosamiento y contractura (indoloros) de la aponeurosis palmar superficial, una lámina triangular de tejido fibroso situada entre la piel de la palma y los tendones. El vértice de la forma triangular que forma este tejido está en la muñeca y su base se extiende hacia los dedos con prolongaciones que llegan a cada uno de ellos.

    En la enfermedad de Dupuytren generalmente se ven involucrados los dedos anular y/o meñique y/o corazón (cordial), aunque eso no significa que no pueda afectar a otros o a todos los dedos de las manos.

    Esta afección se llama así en honor a Guillaume Dupuytren que fue el cirujano que describió por vez primera en el siglo XIX tanto la anatomía patológica de la enfermedad, como su posible etiología y posible tratamiento.

    Es un tipo de afección que aumenta su incidencia a partir de los 40 años. Principalmente se ven afectados los hombres, aunque también se produce en mujeres. La proporción es significativa: de cada 10 hombres que padecen la contracción de Dupuytren, 1 mujer la presenta.

    Hay que resaltar que su mayor incidencia se produce en poblaciones descendientes de los vikingos y normandos. En un 60-70% de los casos diagnosticados tienen una evidente predisposición genética.

    Aparte de una predisposición genética, se cree que la diabetes, el tabaquismo, el consumo de alcohol, las enfermedades hepáticas, la epilepsia o la tuberculosis pulmonar, pueden ser desencadenantes.

    Como ya hemos dicho, la enfermedad de Dupuytren es de causa desconocida. Al parecer, no tiene su origen en traumatismos ni es de tipo laboral. Lo que sí se cree al respecto, es que el manejo de maquinaria pesada podría incrementar el riesgo a desarrollarla.

    Los primeros síntomas de la Contracción de Dupuytren es la aparición de un molesto pero indoloro nódulo duro en alguna zona de la palma de la mano el cuál generalmente es confundido con un callo. Esto hace que raramente se produzca una consulta médica en sus inicios. Poco a poco lo que parecía un callo duro, se va transformando en una cuerda con dirección a los dedos. Más adelante, va cerrando la mano hasta el grado de hacer imposible ciertas tareas.

    La contractura de Dupuytren puede también ir acompañada de otros síndromes fibrosos. Uno de ellos es la enfermedad de Peyronie o fibromatosis del pene, fibromatosis plantar o enfermedad de Lederhose, etc., aunque la más limitadora de todas las fibromatosis es la enfermedad de Dupuytren.

    Se conocen personas famosas que padecieron la enfermedad de Dupuytren. Algunos d ellos son Ronald Reagan, Margaret Thatcher, José Feliciano, etc. y aunque es una enfermedad que predomina en la raza caucásica(como ya hemos dicho), también hay negros caribeños que pueden presentar esta condicionante afección.

    La contracción de Dupuytren tiene un comienzo indoloro. Puede continuar así durante años. Y aunque contraídos, los dedos pueden tener movimientos libres y con poca disminución. Con los años, empeora la movilidad y la operatividad de la mano. Sobre todo para agarrar objetos y para abrirla y apoyar la palma en una superficie plana. Algunos enfermos, no pueden separar los dedos. El problema puede llegar a evolucionar a más. Puede llegar a tener los dedos comprometidos. La mano puede parecer una garra, siendo imposible de extender.

    Uno de los principales problemas que presenta la enfermedad de Dupuytren es que se dificultan las tareas normales de la mano. Cosas tan simples como abrochar un botón, hacer el lazo de los cordones, estrechar la mano a alguien, maquillarse, afeitarse, peinarse, etc. puede ser un suplicio o simplemente iemposible.

    El diagnóstico precoz es importantísimo. Si se observa un nódulo duro o un dedo tirante en alguna parte de la palma de la mano, hay que acudir a un traumatólogo lo antes posible. La recuperación, o el que la enfermedad no avance va a depender de eso.

    El tratamiento de la enfermedad o contracción de Dupuytren estará focalizada en recuperar la movilidad de los dedos contraídos. Desde hace una década, estos tratamientos han evolucionado y en las fases primeras de la enfermedad son tratamientos eficaces en un 80% de los casos y en un 70% cuándo hay ya un bloqueo de las articulaciones.

    • Cirugía (en los casos de severos)
    • Terapia de radiación (en estadios más tempranos)
    • Aponeurotomía de agujas (afloja la contractura)
    • Triamcinolona (kenalog), sus inyecciones proveen alguna mejoría

    La enfermedad puede volver a presentarse pasados unos años después de practicar cualquier tipo de cirugía. En un 50% de los casos reaparece.

    Hay una técnica experimental en espera de ser aprobada por la FDA, que son las inyecciones de colagenasa, una enzima que actúa sobre el tejido conectivo y principalmente sobre células musculares, aparte de degradar al colágeno. Se tiene esperanza de que se convierta en un eficaz tratamiento para la Enfermedad de Dupuytren.

    Referencias

    Complejo liberador de células madre y factor de crecimiento de Cerule.

    Consta de 3 productos que actúan en total sinergia:

    En el momento del diagnóstico, aproximadamente el 40% de los pacientes no presentan síntomas, ya que la mayor parte de los síntomas asociados al cáncer de hígado no ocurren hasta que la enfermedad es avanzada.

    Los síntomas son inespecíficos y están fundamentalmente relacionados con la enfermedad crónica hepática si se desarrollan en este contexto. En los pacientes con cirrosis hepática que sin una causa aparente desarrollan ascitis, encefalopatía hepática, sangrado por varices esofágicas o fiebre de origen desconocido debe investigarse la presencia de CHC.

    La ictericia puede deberse a la compresión de la vía biliar o debido a la infiltración tumoral difusa del hígado, aunque principalmente se deberá a la enfermedad crónica hepática de base.

    Raramente, los tumores pueden romperse dentro de la cavidad peritoneal causando hemorragia intraperitoneal y peritonitis. En tumores grandes bien vascularizados puede auscultarse un murmullo vascular en la zona del hígado en un 25% de los pacientes.

    Raramente, la trombosis de la vena hepática o de la vena cava inferior serán una manifestación inicial del CHC.

    Palabras clave: lesiones de la mucosa en la cavidad bucal, enfermedades digestivas.

    Las lesiones de la mucosa bucal son multifactoriales. Pueden ser de origen primario o secundario, según sean propias de enfermedades bucales o como parte del cuadro clínico de diversas enfermedades del sistema nervioso, cardiovascular, endocrino, dermatológico y digestivo. El diagnóstico de estas entidades es básicamente clínico. 1,2

    Solo se abordarán las características semiológicas de las lesiones bucales orgánicas y sensoriales que se relacionan con algunas enfermedades digestivas, de las cuales las que se reportan con mayor frecuencia son las aftas, las úlceras, las alteraciones de la lengua, la queilitis, las discromías y las lesiones erosivas, entre otras. 3-5

    Generalmente estas lesiones obedecen a alteraciones inmunológicas o nutricionales (carenciales) presentes o relacionadas con los trastornos digestivos. 6-9

    Teniendo en cuenta la relación anatomofuncional de la cavidad bucal con los órganos del aparato digestivo, presentamos una revisión actualizada de las características semiológicas de las lesiones de la mucosa bucal relacionadas con las enfermedades digestivas, con el objetivo de que puedan ser diagnosticadas por médicos generales, clínicos, estomatólogos y gastroenterólogos, para mejorar la orientación y el tratamiento de los pacientes que las padecen.

    Se define como pérdida de sustancia de la mucosa bucal es aguda, dolorosa, inicialmente necrótica y recidivante. Estas lesiones pueden estar presentes en diversas enfermedades, e incluso, constituir la lesión principal de estas. 10,11

    En las enfermedades digestivas, las aftas bucales aparecen como aftas solitarias o estomatitis aftosa recurrente.

    Aftas solitarias: son úlceras de variado tamaño, muy dolorosas, localizadas generalmente en la mucosa del vestíbulo, el carrillo, la lengua o el paladar blando. Su origen se asocia con transgresiones dietéticas y síndromes dispépticos de tipo orgánico. 1

    Estomatitis aftosa recurrente (EAR): caracterizada por la aparición en la mucosa bucal de aftas aisladas o múltiples, de centro grisáceo y halo eritematoso, son benignas, dolorosas y recurrentes, que generalmente curan en 2 semanas y pueden o no dejar secuelas (escaras). Son reconocidas también como úlceras orales recurrentes, úlceras aftosas recurrentes y aftosis, simple o compleja (fig. 1). 12-14

    Esta lesión puede formar parte del cuadro clínico de las enfermedades siguientes: gastritis crónica atrófica, duodenitis parasitaria, enfermedades inflamatorias crónicas del intestino y síndrome de malabsorción intestinal.

    Fig. 1. Estomatitis aftosa recurrente.

    Gastritis crónica atrófica

    Se caracteriza macroscópicamente por disminución marcada de los pliegues de la mucosa gástrica y transparencia de los vasos submucosos, y desde el punto de vista histológico, por pérdida de las glándulas gástricas y disminución del espesor de la mucosa, acompañada de un infiltrado difuso e intenso de linfocitos y células mononucleares plasmáticas en la lámina propia. 15,16

    Los pacientes que sufren gastritis crónica atrófica pueden presentar lesiones bucales como estomatitis aftosas recurrentes, relacionadas con estados carenciales de vitamina B 12 y/o de hierro.

    En estos pacientes existe una disminución de las secreciones de ácido clorhídrico, pepsina, proteínas en el jugo gástrico, factor intrínseco y falta de conversión de hierro férrico a ferroso, que dificultan la absorción de hierro y vitamina B12 y conllevan la carencia de ambos.

    Clínicamente presentan, entre otras lesiones bucales, una estomatitis aftosa recurrente.

    En estudios comparativos entre un grupo de pacientes con EAR y otro de sujetos sanos (controles), realizados en Turquía, para determinar niveles séricos de hierro, ferritina, ácido fólico y vitamina B12, al finalizar la investigación, se reporta que los niveles de vitamina B12 fueron significativamente bajos en los pacientes con EAR, en comparación con los sujetos normales, pero que no existieron diferencias significativas en los otros parámetros determinados en ambos grupos. Se concluyó que el déficit de vitamina B12 es un factor importante en la génesis de la EAR. 8,9,17

    Duodenitis parasitaria

    La mucosa duodenal o yeyunal puede estar infectada por nematodos y protozoos. Su presencia desencadena una respuesta inflamatoria y alteración de la flora intestinal, lo que ocasiona una malabsorción intestinal de nutrientes tales como vitaminas, minerales, proteínas, grasas y carbohidratos, fundamentales para el mantenimiento del trofismo de los órganos.

    De las enfermedades parasitarias más estudiadas, la giardiasis es la más frecuente, originada por la infestación de Giardia lamblia en la mucosa duodenal y yeyunal, que según su persistencia y grado de infestación, es capaz de dañar la mucosa del intestino y provocar disminución de la absorción de los nutrientes y alteraciones de la inmunidad. 18,19 Los mecanismos propuestos que explican la malabsorción en la giardiasis son:

    Trastorno mecánico: según el grado de infestación, la giardia se dispone y se fija con sus ventosas en toda la mucosa duodenal y yeyunal, la cual queda tapizada por su presencia e impide el contacto de los alimentos con la mucosa.

    Respuesta inflamatoria: caracterizada por edema, aumento de la secreción de mucus y disminución de la altura de las vellosidades intestinales, con pérdida de diversas enzimas localizadas a este nivel, que son esenciales para la absorción de los nutrientes.

    Sobrecrecimiento bacteriano: la propia presencia de la giardia y los trastornos que esta origina en la mucosa intestinal, favorecen una alteración de la motilidad intestinal que conlleva un retardo del tránsito intestinal con el consiguiente sobrecrecimiento de bacterias anaeróbicas, grampositivas, las cuales interfieren principalmente la absorción de vitamina B12 y de otros nutrientes.

    Daño inmunológico: la giardia, al causar daño en las vellosidades intestinales, produce una disminución de la producción local de inmunoglobulina, especialmente IgA secretora, lo que impide una respuesta inmunológica local adecuada ante cualquier agresión.

    Todos estos mecanismos explican que la presencia de estomatitis aftosa recurrente en pacientes con giardiasis se asocien con los estados carenciales y déficit inmunológicos. 18,19

    Necatoriasis: el necátor americano es considerado el hematófago por excelencia. Cuando la infestación es de gran intensidad, a la anemia ferropénica y la toma del estado general que esta ocasiona en los pacientes infestados, se asocia la aparición de lesiones como la estomatitis aftosa, originadas por la disminución y pérdida de hierro ocasionadas por el parásito. 20

    Síndrome de malabsorción intestinal

    Clásicamente se define como síndrome de malabsorción al conjunto de síntomas y signos que se originan como consecuencia de déficit nutricionales producidos por alteraciones en los procesos fisiológicos del intestino delgado para digerir y absorber los nutrientes. Es un proceso del intestino delgado, ya que el intestino grueso solamente es capaz de absorber agua, cloruro sódico y pequeñas cantidades de hidratos de carbono y proteínas.

    Este síndrome incluye un conjunto de signos y síntomas extradigestivos que hacen sospechar al médico la presencia de un cuadro malabsortivo causal. La expresión extradigestiva del síndrome constituye, en gran número de ocasiones, el motivo de consulta de los pacientes, que en un primer estadio muestran una escasa sintomatología intestinal inicial, por lo cual el médico debe interpretar estos signos y síntomas como manifestación o parte de un síndrome tan complejo como la malabsorción intestinal.

    Las enfermedades que cursan con síndrome de malabsorción intestinal marcado se acompañan generalmente de déficit de vitaminas (hidrosolubles y liposolubles), minerales (hierro, zinc, calcio, etc.), proteínas, grasas e hidratos de carbono, entre otros nutrientes. 21-23

    En la mayoría de las entidades que cursan con malabsorción hay pérdida o atrofia de las vellosidades intestinales, sobrecrecimiento bacteriano y trastorno inmunológico de base, que propician la malabsorción de nutrientes esenciales para el mantenimiento del trofismo de la mucosa del aparato digestivo, es decir, desde la boca hasta el recto. 22,23

    Requiere excluir otras causas de enfermedad hepática, como las hepatitis víricas (VHB, VHC, VHA), lesión por fármacos, tóxicos o alcohol, enfermedades metabólicas como esteatohepatitis no alcohólica, y enfermedades por depósito de metales (hereditarias) como enfermedad de Wilson o hemocromatosis. El diagnóstico se establece por los datos de los análisis, de la biopsia y de los síntomas del paciente. En los estudios analíticos destacan las transaminasas elevadas, a veces como si se tratase de una hepatitis aguda. Es casi constante la presencia de las inmunoglobulinas elevadas (hipergammaglobulinemia) sobre todo con elevación de la llamada IgG. Se detectan títulos elevados de autoanticuerpos (anticuerpos producidos por el organismo contra sí mismo), como los antinucleares (AAN), antimúsculo liso (AML o SMA) o anticuerpos antimicrosomales del hígado y riñón (anti LKM-1). Estos autoanticuerpos se consideran marcadores diagnósticos de la enfermedad, pero no son específicos de la misma. Además no existe correlación entre el título o elevación de los autoanticuerpos y la gravedad de la hepatitis autoinmune. En el estudio de la enfermedad es recomendable la realización de una biopsia hepática, en la que suelen destacar la gran actividad inflamatoria y las abundantes células plasmáticas dentro del tejido hepático. Apoya la sospecha diagnóstica de hepatitis autoinmune el hecho de que los pacientes presenten otra enfermedad autoinmune asociada (tiroiditis autoinmune, por ejemplo) y también la respuesta favorable al tratamiento inmunosupresor.

    Es importante que todos los pacientes con hepatitis autoinmune sean valorados por un médico especialista en enfermedades hepáticas. Deben tener un seguimiento con análisis, y ecografía si procede. Deben llevar una vida saludable. La dieta debe ser normal y equilibrada, sin restricciones específicas. Se suprimirá la ingesta de alcohol y se evitará el consumo de fármacos que puedan lesionar el hígado, así como de productos de herboristería no controlados. En general, se recomienda vida activa, sobre todo en aquellos pacientes con riesgo de osteoporosis, que empeora con el sedentarismo.

    Salvo excepciones, deben tratarse todos los enfermos independientemente de la forma de presentación. Rara vez la hepatitis autoinmune mejora espontáneamente. El objetivo del tratamiento es evitar la progresión de la enfermedad.

    Los especialistas están de acuerdo en que el tratamiento inicial de esta enfermedad será con corticosteroides (prednisona, metilprednisolona), a dosis variables, para conseguir la remisión de la enfermedad. Los corticoides tienen efectos secundarios, algunos sólo cosméticos (cara de luna llena, aparición de vello corporal, abdomen grueso) y otros más relevantes como disminución de la masa ósea (osteoporosis), diabetes e hipertensión arterial, entre otros. La mayoría ceden al suspender los fármacos. Para evitar estos efectos secundarios se puede iniciar el tratamiento con corticoides a dosis más bajas que las habituales, asociando otro fármaco inmunosupresor, como la azatioprina. Esta tarda varias semanas en actuar y por ello no se recomienda como único tratamiento de comienzo. Sin embargo, una vez conseguida la remisión o inactivación de la enfermedad, se suspenderán los corticosteroides continuando la azatioprina como mejor tratamiento de mantenimiento para prevenir las reactivaciones. La azatioprina puede tener también efectos secundarios como producir depresión de la médula ósea, por lo que es imprescindible hacer periódicamente análisis de sangre (glóbulos blancos y rojos, plaquetas, transaminasas, etc.), mientras dure el tratamiento.

    La curación de la hepatitis autoinmune es rara. Más del 70% de los enfermos necesitan el tratamiento inmunosupresor de por vida. Nunca se debe suspender por cuenta propia. El médico indicará la dosis mínima eficaz que mantenga la enfermedad inactiva, con el mínimo de efectos secundarios posibles. La respuesta al tratamiento se valora fundamentalmente por la normalización de las transaminasas y de las inmunoglobulinas. Si se intenta suspender el tratamiento, se suele repetir la biopsia hepática.

    Aproximadamente el 30% de los pacientes no responden al tratamiento o presentan efectos secundarios graves con el mismo, por lo que deben ser tratados con otros fármacos inmunosupresores (micofenolato mofetil, ciclosporina, tacrolimus, 6-mercaptopurina). Los pacientes con cirrosis hepática avanzada con complicaciones de la hipertensión portal o los pacientes cuyo debut de la enfermedad es como hepatitis fulminante son candidatos a trasplante hepático.

    El embarazo no está contraindicado, aunque suele ser menos frecuente por cierto grado de infertilidad que presentan las pacientes. Es importante mantener el tratamiento inmunosupresor durante el mismo. No se recomienda la lactancia.

    L. García-Buey y R. Moreno-Otero

    Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Universitario de La Princesa. Madrid

    ¿Pueden padecer cirrosis los perros?

    L&S.- La enfermedad denominada «Enfermedad de Dupuytren» o «Contractura de Dupuytren», también conocida como Fibromatosis de la aponeurosis palmar o Contractura en flexión, es una afección de carácter permanente y de origen desconocido que se produce en las manos. Se trata de una flexión forzada e irreversible de uno o más dedos hacia el interior de la palma lo cual provoca el cierre progresivo a causa de una retracción por engrosamiento y contractura (indoloros) de la aponeurosis palmar superficial, una lámina triangular de tejido fibroso situada entre la piel de la palma y los tendones. El vértice de la forma triangular que forma este tejido está en la muñeca y su base se extiende hacia los dedos con prolongaciones que llegan a cada uno de ellos.

    En la enfermedad de Dupuytren generalmente se ven involucrados los dedos anular y/o meñique y/o corazón (cordial), aunque eso no significa que no pueda afectar a otros o a todos los dedos de las manos.

    Esta afección se llama así en honor a Guillaume Dupuytren que fue el cirujano que describió por vez primera en el siglo XIX tanto la anatomía patológica de la enfermedad, como su posible etiología y posible tratamiento.

    Es un tipo de afección que aumenta su incidencia a partir de los 40 años. Principalmente se ven afectados los hombres, aunque también se produce en mujeres. La proporción es significativa: de cada 10 hombres que padecen la contracción de Dupuytren, 1 mujer la presenta.

    Hay que resaltar que su mayor incidencia se produce en poblaciones descendientes de los vikingos y normandos. En un 60-70% de los casos diagnosticados tienen una evidente predisposición genética.

    Aparte de una predisposición genética, se cree que la diabetes, el tabaquismo, el consumo de alcohol, las enfermedades hepáticas, la epilepsia o la tuberculosis pulmonar, pueden ser desencadenantes.

    Como ya hemos dicho, la enfermedad de Dupuytren es de causa desconocida. Al parecer, no tiene su origen en traumatismos ni es de tipo laboral. Lo que sí se cree al respecto, es que el manejo de maquinaria pesada podría incrementar el riesgo a desarrollarla.

    Los primeros síntomas de la Contracción de Dupuytren es la aparición de un molesto pero indoloro nódulo duro en alguna zona de la palma de la mano el cuál generalmente es confundido con un callo. Esto hace que raramente se produzca una consulta médica en sus inicios. Poco a poco lo que parecía un callo duro, se va transformando en una cuerda con dirección a los dedos. Más adelante, va cerrando la mano hasta el grado de hacer imposible ciertas tareas.

    La contractura de Dupuytren puede también ir acompañada de otros síndromes fibrosos. Uno de ellos es la enfermedad de Peyronie o fibromatosis del pene, fibromatosis plantar o enfermedad de Lederhose, etc., aunque la más limitadora de todas las fibromatosis es la enfermedad de Dupuytren.

    Se conocen personas famosas que padecieron la enfermedad de Dupuytren. Algunos d ellos son Ronald Reagan, Margaret Thatcher, José Feliciano, etc. y aunque es una enfermedad que predomina en la raza caucásica(como ya hemos dicho), también hay negros caribeños que pueden presentar esta condicionante afección.

    La contracción de Dupuytren tiene un comienzo indoloro. Puede continuar así durante años. Y aunque contraídos, los dedos pueden tener movimientos libres y con poca disminución. Con los años, empeora la movilidad y la operatividad de la mano. Sobre todo para agarrar objetos y para abrirla y apoyar la palma en una superficie plana. Algunos enfermos, no pueden separar los dedos. El problema puede llegar a evolucionar a más. Puede llegar a tener los dedos comprometidos. La mano puede parecer una garra, siendo imposible de extender.

    Uno de los principales problemas que presenta la enfermedad de Dupuytren es que se dificultan las tareas normales de la mano. Cosas tan simples como abrochar un botón, hacer el lazo de los cordones, estrechar la mano a alguien, maquillarse, afeitarse, peinarse, etc. puede ser un suplicio o simplemente iemposible.

    El diagnóstico precoz es importantísimo. Si se observa un nódulo duro o un dedo tirante en alguna parte de la palma de la mano, hay que acudir a un traumatólogo lo antes posible. La recuperación, o el que la enfermedad no avance va a depender de eso.

    El tratamiento de la enfermedad o contracción de Dupuytren estará focalizada en recuperar la movilidad de los dedos contraídos. Desde hace una década, estos tratamientos han evolucionado y en las fases primeras de la enfermedad son tratamientos eficaces en un 80% de los casos y en un 70% cuándo hay ya un bloqueo de las articulaciones.

    • Cirugía (en los casos de severos)
    • Terapia de radiación (en estadios más tempranos)
    • Aponeurotomía de agujas (afloja la contractura)
    • Triamcinolona (kenalog), sus inyecciones proveen alguna mejoría

    La enfermedad puede volver a presentarse pasados unos años después de practicar cualquier tipo de cirugía. En un 50% de los casos reaparece.

    Hay una técnica experimental en espera de ser aprobada por la FDA, que son las inyecciones de colagenasa, una enzima que actúa sobre el tejido conectivo y principalmente sobre células musculares, aparte de degradar al colágeno. Se tiene esperanza de que se convierta en un eficaz tratamiento para la Enfermedad de Dupuytren.

    Referencias

    Complejo liberador de células madre y factor de crecimiento de Cerule.

    Consta de 3 productos que actúan en total sinergia:

    En el momento del diagnóstico, aproximadamente el 40% de los pacientes no presentan síntomas, ya que la mayor parte de los síntomas asociados al cáncer de hígado no ocurren hasta que la enfermedad es avanzada.

    Los síntomas son inespecíficos y están fundamentalmente relacionados con la enfermedad crónica hepática si se desarrollan en este contexto. En los pacientes con cirrosis hepática que sin una causa aparente desarrollan ascitis, encefalopatía hepática, sangrado por varices esofágicas o fiebre de origen desconocido debe investigarse la presencia de CHC.

    La ictericia puede deberse a la compresión de la vía biliar o debido a la infiltración tumoral difusa del hígado, aunque principalmente se deberá a la enfermedad crónica hepática de base.

    Raramente, los tumores pueden romperse dentro de la cavidad peritoneal causando hemorragia intraperitoneal y peritonitis. En tumores grandes bien vascularizados puede auscultarse un murmullo vascular en la zona del hígado en un 25% de los pacientes.

    Raramente, la trombosis de la vena hepática o de la vena cava inferior serán una manifestación inicial del CHC.

    

    El hígado graso no alcohólico -o esteatosis hepática no alcohólica- es una patología generalmente benigna que posee unos síntomas y un tratamiento a seguir para reducir la grasa en el hígado. Descubre todo lo que necesitas saber sobre ella.

    El hígado graso, comúnmente conocido en el ámbito sanitario como esteatosis hepática, es una enfermedad generalmente benigna del higado que se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y de triglicéridos en las células hepáticas.

    Los síntomas del hígado graso por regla general suelen ser dolor en la parte superior derecha del abdomen, malestar general, fatiga crónica, y sensación de pesadez, en especial después de las comidas.

    Aunque también es cierto que existen pacientes que no tienen síntomas, cuestión peligrosa hasta cierto punto dado que la enfermedad puede evolucionar de manera silenciosa a estadios más graves.

    Hace algunos años el hígado graso se relacionaba con el consumo de alcohol en grandes cantidades, aunque en la actualidad cada vez son más los especialistas que relacionan el aumento de personas con esta patología con los altos niveles de obesidad, de colesterol y triglicéridos.

    Habitualmente, y con absoluta normalidad, nuestro hígado posee cantidades pequeñas de grasa, que supone concretamente alrededor de un 10% de su peso. Sin embargo, cuando esta acumulación grasa es excesiva y supera esta cantidad es cuando nos encontramos ante una esteatosis hepática.

    Como su propio nombre indica, la esteatosis hepática consiste en la acumulación excesiva de grasa en el hígado, por encima de lo considerado como normal.

    Al microscopio el especialista médico observa cómo los hepatocitos (las distintas células del hígado), poseen gotas de grasa o lipídicas de gran tamaño y en número pequeño, o bien de tamaño pequeño y en grandes cantidades.

    Se caracteriza principalmente porque este órgano se ve incapaz de eliminar los ácidos grasos y triglicéridos, por lo que poco a poco se van acumulando en las en las células hepáticas.

    De hecho, la esteatosis hepática es considerada grave cuando causa hepatomegalia y hepatitis (esteatohepatitis). Es decir, cuando ocasiona el agrandamiento y la inflamación del hígado.

    Es más, en la mayoría de los casos nos encontramos ante una esteatosis hepática leve, lo que médicamente es denominada como esteatosis hepática grado 1 o 2, la cual no suele dar complicaciones ni avanzar a estadios más graves, ni causar síntomas. Es decir, la acumulación de grasa en el hígado es por lo general pequeña, no causando inflamación.

    Hasta hace bien poco se pensaba que la acumulación de grasa en el hígado era debido única y exclusivamente por un consumo habitual y excesivo de bebidas alcohólicas. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, se ha descubierto que en realidad la esteatosis hepática se encuentra y diagnostica en personas que no ingieren alcohol de forma crónica.

    Podemos establecer a continuación las principales causas de la esteatosis hepática. En definitiva, cuando la causa no está relacionada con el consumo de bebidas alcohólicas, nos encontramos ante una esteatosis hepática no alcohólica:

    • Sobrepeso y obesidad: Debemos tener en cuenta que la esteatosis hepática se produce especialmente en personas con exceso de peso. De hecho, muchos especialistas médicos coinciden en que cuanto mayor es ese exceso de peso más elevado será el riesgo.
    • Pérdida de peso: A diferencia de lo que se piensa, el exceso de peso no es la única causa de esteatosis. ¿Sabías que también puede producirse como consecuencia de una pérdida rápida de peso? A su vez, puede aparecer por desnutrición.
    • Consumo de alcohol: Es una de las causas más comunes, pero no la única, y debemos diferenciarla de la esteatosis hepática no alcohólica evidentemente no causada por la ingestión de alcohol.
    • Diabetes Mellitus: Tanto la diabetes tipo 2 como la resistencia a la insulina son dos causas relacionadas, ya que ocasionan la acumulación de grasa en el hígado.
    • Colesterol elevado: Cuando existe colesterol alto, y sobre todo triglicéridos, también nos encontramos ante una causa directamente relacionada.
    • Consumo de determinados medicamentos: Como es el caso de los estrógenos, corticoides, antirretrovirales, el Tamoxifeno o el Diltiazen.

    Por ello, aunque se trata de una enfermedad benigna en casi todos los casos, si no se cuenta con un tratamiento adecuado que ayude a eliminar la grasa en el hígado, la enfermedad puede provocar la aparición de cirrosis y/o cáncer de hígado.

    Los síntomas del hígado graso, por regla general, suelen ser dolor en la parte superior derecha del abdomen, malestar general, fatiga crónica, y sensación de pesadez, en especial después de las comidas. Aunque también es cierto que existen pacientes que no tienen síntomas.

    Aunque hace algunos años el hígado graso se relacionaba con el consumo de alcohol en grandes cantidades, actualmente los especialistas la relacionan con los altos niveles de obesidad, de colesterol y triglicéridos.

    Son varios los síntomas del higado graso, aunque también es cierto que no todos los pacientes presentan síntomas. Por regla general, los más habituales son los siguientes:

    En casos graves, en los que el grado de afectación del hígado graso es bastante más peligrosa, es posible observar algunos síntomas como dolor intenso en la zona superior del abdomen y posibilidad de que se desarrolle una insuficiencia de hígado aguda.

    No obstante, no tener síntomas asociados no significa que no se pueda estar sufriendo de hígado graso. De hecho, se estima que alrededor de un 30% de los pacientes con esta enfermedad no presentan prácticamente ningún síntoma.

    De esta forma, al ser una afección asintomática, es común que el hígado graso se descubra de manera casual, por ejemplo tras la realización de una ecografía abdominal, o por una exploración del abdomen si el médico es capaz de palpar que el hígado ha aumentado de tamaño.

    Dado que en algunos pacientes pueden no presentarse síntomas, la mejor forma de corroborar la existencia o no de la esteatosis hepática, es a través de una ecografía abdominal, justamente después de comprobar en una analítica de sangre que están las transaminasas altas. No en vano, en algunos casos también puede aparecer la bilirrubina alta.

    Generalmente el hígado graso es una patología benigna que tiende a no evolucionar a estadios más graves de la enfermedad.

    Una vez se detecta la aparición de hígado graso (a través de ecografía abdominal), se deben tomar las medidas necesarias para eliminar esa grasa en el hígado, y evitar con ello que el hígado graso evolucione a esteatohepatitis (hígado inflamado, aumentado de tamaño, en este caso causado por acumulación de grasa abundante y en exceso), y de ahí a una posible cirrosis y/o cáncer.

    De hecho, cuando el hígado graso no se trata es posible que pueda cursar con cirrosis y aumentar por tanto el riesgo de cáncer de hígado.

    A pesar de que no existe un tratamiento definitivo para el hígado graso, las recomendaciones básicas que se dan al respecto pasan por una reducción de peso corporal y seguir una alimentación sana y saludable, rica en frutas y verduras.

    La práctica de ejercicio es adecuada en todos los casos, dado que ayudamos a nuestro organismo a que elimine la grasa sobrante del cuerpo. Más aún, cuando optamos igualmente por el consumo de alimentos como la alcachofa, o bien cápsulas de cardo mariano, que ayudan al hígado a realizar sus funciones y, además, renuevan las células hepáticas.

    Una buena opción es acudir a un nutricionista que nos indique una dieta adecuada para el hígado graso, y que controle el peso que vayamos perdiendo, puesto que una pérdida rápida de peso está asociada a un mayor daño al hígado. Eso sí, recuerda dejar el alcohol y no tomar nunca una bebida alcohólica.

    El hígado graso es una condición por lo general fácilmente tratable y en la mayoría de los casos benigna. De hecho, controlando las causas que hayan provocado la aparición de grasa en el hígado se facilita su curación.

    La práctica de ejercicio es adecuada en todos los casos, dado que ayudamos a nuestro organismo a que elimine la grasa sobrante del cuerpo.

    Una buena opción es acudir a un nutricionista que nos aporte una dieta adecuada para el hígado graso, y que controle el peso que vayamos perdiendo, puesto que una pérdida rápida de peso está asociada a un mayor daño al hígado.

    No obstante, en algunas ocasiones es posible la administración de fármacos con el fin de tratar los síntomas y no sobrecargar así más al hígado. En cualquier caso, recientes estudios han encontrado que algunos medicamentos, como podría ser el caso de la metformina, ha demostrado ser útil para disminuir las transaminasas y las grasas en el hígado.

    Color de las heces Pale, o heces con sangre o de color alquitrán.

    Quién está en riesgo?

    Tradicionalmente las personas con el siguiente están en la categoría de “en riesgo” y si muestra algún síntoma mencionados anteriormente junto con

    estar en esta categoría, que deben ser probados.

    Más recientemente estos solían ser pensado como algo relacionado, pero no causal razones de hígado graso. La evidencia científica es mucho más fuerte ahora y apunta a un camino común que explica por qué estos aparecen juntos. La mala alimentación que conducen a sindrome del colon irritable permitiendo que las toxinas con fugas en el cuerpo, que luego invaden el hígado

    Aparte de que el cerebro y el corazón, el hígado es el órgano más importante en el cuerpo responsable de ver más de 500 reacciones metabólicas. Mantenerla sana es importante para la salud general y el hígado graso es un excelente indicador de problemas graves.

    Las dietas bajas en azúcar y otros hidratos de carbono son la clave en esta batalla. También creemos que los suplementos para reducir la cándida acumulación de biofilm y recorrer un largo camino en la mejora de la salud del colon que por en grande es el principal factor que contribuye y una vía para que las toxinas que entran en el cuerpo y así no despertar problemas de sindrome del colon irritable.

    quisiera saber algo mas sobre esta emfermedad

    Hola doctor una persona con higado graso o esteaosis hepatica difusa va a desarrollar una cirrosis hepatica o aumentar el nivel de higado graso aun si comienzo a cuidarme con la dieta y ejercicios. Por favor ya que ese es mi diagnostico saludos y gracias

    hola Dr. que consecuencia trae tener un higado graso hepatica difusa severa

    Si se cuidan los factores que provocan un incremento de grasa en el higado, si bien no se podrá eliminar al 100% este problema se puede evitar un desenlace mas complicado, por lo que es importante tener presente que cambiando ciertos ritmos de vida podemos mejor la problematica

    BUENAS NOCHES DOCTOR: TENGO 25 AÑOS Y ME TOME UNA ECOGRAFIA Y EL DIAGNOSTICO DICE: HÍGADO GRASO DOLOR REFERIDO A SIGMOIDE Y COLON ASCENDENTE,RESTO DEL ESTUDIO DENTRO DE LIMITES NORMALES, ACUDO HA ESTE MEDIO YA QUE EL DOCTOR QUE MIRO LOS EXÁMENES NO ME DIJO NADA NI ME FORMULO NADA, Y LA VERDAD ESTOY MUY PREOCUPADO QUEDO MUY AGRADECIDO Y ATENTO A SU RESPUESTA.

    hace unos meses me hice un ultrasonido en el cual me refleja higado graso y colon irritado, la doct, que me atendio no me receto nada para esto unicamente me recomendo ejercico y dieta. ultimamente he tenido mucho dolor en la boca del estomago por las mañanas un sabor amargo en la boca y mal aliento, me da dolor en la parte izquierda del abdomen y cuando me toco me siento como bolitas.

    hace unos dias me hice una ecografia y tengo el higado graso y una piedrita en el riñon e inflamacion en el intestino que me sugiere hacer no tengo tratamiento

    yo necesitaria una dieta por dia especifica para bajar de peso y asi creo ayudar a mi diagnostico di higado graso

    hola, a mi mama le detectaron que tiene el higado graso, se siente mal constantemente tiene nauseas y mareos, no tiene ganas de comer nada y siente mucho frio. que deberia hacer.

    Hola Tengo 33 anos, Y tengo higado graso,se q el higado graso, esla primera etapa, despues sirrosis, luego cancer, pero lo q nesesito saber por fabor,cuantos anos puede vivir una persona que padese de higado graso? y cuanto tiempo tarda pasar de higado graso, a sirrosis,Grasias por su respuesta Dr.

    Hola tenemos sintomas iguales se curo ud o no

    hola me llamo gabriel bazurto de colombia el pasaso 20 julio me diagonticado higado graso moderado parece los demas organos estabien segun la ecografia todo empeso que me dio colon irritable nunca me habidado dado fue por esta razon me lo detectaron desde higado graso, mis heces son amarrillas y verdes a vaces voy una ves y al dia orino muy amarrillo, el medico me receto coayudante betanecroton para higado por 3 meses mi preguntas son las siguientes
    el higado afecta el colon o es por aperte alguno dicen no otros dicen que si, desafortunamente e insitido que me hagan coloncospia dicen que no, me han sacado una variedad de examenes hepatists a y b vih pero lo mas extraño que los niveles de coresterol los tengo bien y de azucar tambien en 86 ayunas lo unico tengo alto trasaminasa gpl-alt 89 y trasaminasa got ast 43, tenia sobre peso 103 kilos me puse a dieta poco de un mes perdi 8 kilos dicen q es normal casi no hago ejercicio sientos sefaleas al lado derecho cabeza, dolor espaldas aveces y mala digestion colon inflamado.
    siempre higado graso debe ir de la mano del cloesterol alto y azucar mi miedo es tar mal diagnosticado no me avisto nungun especialista.
    gracias

    Un paciente con higado graso puede llegar a convulsionar??

    No hay relaci�n entre el h�gado graso y las convulsiones.

    Hola Dr. me llamo Marcela, tengo higado graso, estoy tomando Meneparol plus de laboratorios Menarini. Mi pregunta es: ¿hay algo mejor que pueda tomar para eso?

    No est� comprobada la acci�n de la silimarima (Meneparol Plus) en el h�gado graso.

    Quiere decir que la meneparol plus no es el medicamento para tratar higado graso. No ayuda o si ayuda.

    Usted esta equivocado doctor porque el Meneparol Plus es uno de los mejores medicamentos para el higado y esta cientificamente comprobado. Le aconsejo que se informe mejor y si es que no conoce el medicamento mejor no opine al respecto.

    hola doc soy de nuevo gabriel de colombia me gustaria que me diera una opnion o consejo se lo agradeceeria en el alma

    En forma concreta cual es la pregunta?

    me diagnosticaron higado graso moderado por medio ecografia y tengo trazaminsas 43 y 89 todo empeso inflamacion del colon y mis heces son amarrillas, gases intestinales mi preguntas esto derivado por el higado graso fue por ese motivo que lo descubriero el higado graso?
    gracias

    hola doctor me llamo enrique me diagnosticaron higado graso difuso modereado en ecografia
    presento indegestion colon inflamado y heces amarrillas y he bajo de peso
    mi pregunta esto normal del higado graso? o es algo diferente

    ola dr me detectaron canser de mama me realizaron quimioterapias radioterapias luego mastectomia y ahora me detectaron hígado graso estoy preocupada que me puede pasar

    dr. yo tengo como una flatulencia en el estomago y siento por ratos nauseas, no tengo ganas de nada, Como algo y me lleno de gases quiero saber que e es lo que tengo

    A dr, tambien la Flatulencia que tengo puede ser por el higado Graso o por el colon Irritado quiero saber

    Enterior mente me detectaron unos puntitos blancos en el higado, que puede ser, o es por el higado Graso

    DOCTOR PASOS A SEGUIR CUANDO DETECTAN CANCER DE HIGADO SABE USTED DONDE ACUDIR EN CANADA GRACIAS

    Doctor quisiera que me explicara porque el hìgado graso provoca tanto dolor abdominal.

    Hace cinco años que tomo Tamoxifeno. En Abril dejo de tomarlo. Se revertirá mi hígado graso? Antes de tomar el Tamoxifemo las ecografías revelaban un hígado normal. Gradualmente fueron presentando imágenes compatibles con hígado graso y la última informa “Esteatosis grado II”, o sea que además, ha progresado hacia una inflamación. Le repito la pregunta: ¿Será posible que al dejar el Tamoxifeno el daño a mi hígado se revierta?

    Hola Dr. yo me llamo Tere y tengo obesidad, la cosa es para mi muy complicada ya que hace como 10 años me diagnosticaron hipotiroidismo, hace 7 años me hcieron una miomectomia, luego tuve dos hijas y hace dos años me quitaron la vesícula por piedras, hace menos de un año me quitaron la matriz y resulta que tengo hígado graso fase II, eso me dijeron cuando la vesicula, inicie un plan de ejercitación y comer mejor y nada no bajo de peso mas que tres kilos y va otra vez subo….ya estoy frustrada por que ni con ejercicio la dieta no me funciona y ya no e que hacer….le agradezco su comentario.

    Necesito que me ayuden a encontrar como dejar de tener higado graso,se los agradecere.

    gracias x desasnarme y voy a empezar a cuidarme,hoy me realice una ecg y salio higado esteatosico grado 1 ¨.

    Nice article. I study something like this here at University of Montana.

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    Hola doctor Gustavo espero este bien reciba un saludo desde Mexico, ando checando informacion en internet y me encuentro con su blog y es la primera vez q me atrevo a escribir para pedir consejo …mire usted a mi madre le hicieron una tomografia y le diagnosticaron hematopatia cronica, esplenomegalia moderada y como signo probable hipertension portal … q tratamiento puede llevar? que dieta me recomienda… de antemano muchas gracias por ayudar a tanta gente y Dios lo bendiga

    La verdad q ya me asuste un poco,porque estoy en tratamiento del higado,porque el medico me dijo que lo tengo cubierto de grasa,a causa de que solo comidas fritas me comia,y ahora pues como solo con aceite y pos espero q me ayude aver leido esta palabras aqui que se que sera de mi ayuda!!

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    HOLA DR.EL HIGADO GRASO TRAE CONSIGO DOLORES ESTOMACALES POR DIVERSOS TIPOS DE COMIDAS

    soy operada de la bilis y apéndice y el trabajo lo hace el hígado, ahora tengo grasa por to el hígado que debo de tomar o hacer

    tesis sobre los actos de habla

    Por otra parte, el etanol provoca graves alteraciones tanto fisiológicas como morfológicas en el organismo del bebedor y constituye un factor de riesgo severo de enfermedades estomatológicas como son el cáncer bucal, las periodontopatías, y en otras enfermedades médicas tales como la hepatitis alcohólica, la cirrosis hepática, el cáncer hepático, así como otras muchas enfermedades que afectan al riñón, al sistema cardiovascular y al sistema inmune, entre otros.

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    Los síntomas son similares a una gripe, aunque la piel y los ojos se ponen amarillos, lo que se conoce como ictericia por acumulación de bilirrubina. Otras manifestaciones incluyen: fatiga, pérdida del apetito, náuseas y vómitos, fiebre no muy alta, heces pálida y orinas oscuras, prurito o picazón en todo el cuerpo además de dolor en zona del hígado por agrandamiento del mismo.

    Aunque existe una vacuna para la prevención de la enfermedad, no existe tratamiento específico para la hepatitis A, se recomienda reposo, abstinencia alcohólica, comida baja en grasa y medidas generales. Su recuperación total es de 3 a 6 meses.

    La Hepatitis B es la inflamación del hígado producida por el virus de la hepatitis B, el cual se transmite a través del contacto con la sangre, el semen u otro líquido corporal de una persona infectada.

    Se puede contraer la hepatitis B mediante las relaciones sexuales sin protección, por lo cual se le considera como una enfermedad de transmisión sexual; al compartir agujas para inyectarse drogas; al realizarse tatuajes o colocarse peersings con instrumentos sucios y contaminados; al pincharse con agujas accidentalmente en personal sanitario; al compartir cepillos de dientes y máquinas de afeitar; mediante el uso de hojillas contaminadas en peluquerías, además de transmitirse de la madre al feto durante el parto o a través de la leche materna. Los síntomas son iguales a la hepatitis A. Sin embargo algunas personas tienen la enfermedad y no presentan ningún síntoma.

    La hepatitis B puede ser peligrosa, debido a que tiene un curso crónico de larga evolución, además de existir el estado de portador, aumentando extraordinariamente la transmisión.

    Si la enfermedad no se descubre a tiempo y no se instala tratamiento temprano puede desencadenar en cirrosis hepática, además de su asociación a la aparición de cáncer de hígado.

    Actualmente se cuenta con una vacuna para su prevención en 3 dosis.

    La Hepatitis C es la inflamación del Hígado causada por el virus de la hepatitis C, el cual se transmite por medio del contacto de la sangre de una persona infectada con la sangre de una persona sana, de allí que se puede contraer la hepatitis C, mediante transfusiones de sangre, compartir agujas en la drogadicción, con pinchazos accidentales con agujas contaminadas en personal sanitario, mediante las relaciones sexuales, ser nacidos de madre con hepatitis C y en menor frecuencia en la realización de tatuajes y perforaciones corporales.

    Antes del año 1992 no se podía detectar el virus de la hepatitis C en la sangre, por lo que aconsejan los especialistas que, si recibió transfusión de sangre antes de esa fecha, debería realizarse un examen para descartar hepatitis C.

    Los síntomas son comunes a las otras hepatitis virales.

    La hepatitis C puede causar una enfermedad grave de larga duración y es la principal causa de transplante de hígado en el mundo, no existe tratamiento ni vacuna para eliminar el virus, solo algunos medicamentos con bajos porcentaje de efectividad.

    Cómo prevenir las hepatitis virales
    La transmisión del virus de la hepatitis se puede prevenir evitando el consumo de aguas y alimentos que tengan riesgo de estar contaminados; por lo cual, es aconsejable hervir el agua, evitar en lo posible las comidas ambulantes, lavarse las manos y difundir la cultura de hacerlo después de ir al baño, así como una limpieza minuciosa de algún contacto con sangre, heces o cualquier líquido corporal de personas infectadas.

    – Vacunación contra la Hepatitis A en personas de riesgo como viajeros a zonas de alta incidencia, los involucrados en relaciones sexuales anales.

    – Realizar el sexo con preservativo como mecanismo común de protección para todas la hepatitis virales.

    – Evite el consumo de drogas pero, si ya lo hace, no comparta agujas.

    – Uso de guantes para el personal sanitario o cualquiera que manipules líquidos corporales; no compartir cepillos de dientes ni afeitadoras; exija en las peluquerías el uso de hojillas nuevas; cuidado con los tatuajes y peersings; vacunación contar la hepatitis B.

    La enfermedad hepática alcohólica es una inflamación del hígado provocada por el consumo excesivo de alcohol, usualmente por tiempo prolongado, siendo directamente proporcional la duración y cantidad del consumo de alcohol a la probabilidad de desarrollar enfermedad del hígado; sin embargo, puede ocurrir una hepatitis alcohólica aguda, la cual puede ser mortal si es severa. Este tipo de enfermedad no afecta a todos los bebedores y se piensa que las mujeres son más susceptibles de padecerla, no siendo necesario el embriagarse para sufrir la enfermedad, solo el consumo es necesario como causa para sufrir enfermedad hepática alcohólica.

    La evolución natural de la enfermedad comienza con una hepatitis, la cual progresa a hígado graso, luego a cirrosis hepática, daño cerebral conocido como encefalopatía alcohólica, hipertensión portal o presión alta en el hígado, coma y muerte. Durante el desarrollo de la enfermedad hepática alcohólica se puede presentar síntomas comunes de hepatitis, retención de líquidos en el abdomen y a veces generalizado, vómitos de sangre, alucinaciones confusión, alteraciones del juicio etc.

    El tratamiento debe ser multidisciplinario, tratar el daño hepático y sus consecuencias y tratar la adicción al alcohol.

    Píldoras de su médico
    * En personas obesas, diabéticas y niveles altos de colesterol y triglicéridos en sangre es frecuente la aparición de hígado graso, siendo este la principal causa de cirrosis hepática no alcohólica.

    * La ingesta exagerada de alimentos ricos en vitamina A tipo auyamas, zanahoria, mangos, etc. pueden producir una coloración amarilla de la piel que puede confundir con ictericia llamada hipercarotenemia que se diferencia en que en esta los ojos no se ponen amarillos.

    * Si ya tiene hepatitis B o C debe dejar de fumar, no consumir alcohol, mantener un peso cercano a lo ideal y hacer ejercicios, de esta manera puede disminuir la velocidad de la progresión de la enfermedad.

    La predicción de la enfermedad coronaria del Atherosclerosis con los Transaminases del hígado nivela (#T1082 abstractos)

    Los estudios recientes han demostrado que la enfermedad del higado grasa sin alcohol (NAFLD) está asociada a una condición conocida como el síndrome metabólico, que incluye obesidad central, la diabetes type-2, el dyslipidemia y la tensión arterial alta. Sin embargo, la influencia directa de NAFLD en la enfermedad atherosclerotic coronaria (cad, acumulación de la placa en arterias) no se ha investigado. Este estudio, conducido por los investigadores en la universidad de Isfahán de ciencias y de servicios médicos médicos en Isfahán, Irán, evaluó el valor profético de los biomarkers del hígado para el atherosclerosis coronario en pacientes con la enfermedad cardíaca coronaria (CHD).

    El estudio alistó a 630 pacientes con el cad sospechoso que eran candidatos a una angiografía coronaria. Para determinar el riesgo profético del cad, midieron a todos los participantes del estudio para el suero AST (transaminase del aspartate) y las concentraciones del ALT (transaminase del alanine) – medidas comúnmente para determinar salud del hígado – así como nivel y los rasgos C-reactivos de la proteína para el síndrome metabólico.

    Después del análisis, los investigadores encontraron el ALT y el cociente de ALT/AST fue correlacionado perceptiblemente con la cuenta angiográfica del atherosclerosis en mujeres (r=0.17 y r=0.24, respectivamente). El análisis logístico de la regresión demostró que el cociente de ALT/AST en mujeres podría predecir el cad severo (O ci 1.76-8.76 de 3.39, del 95%). Aunque es significativo en análisis univariate, ni el ALT (O LOS ci 0.77-1.15 de 0.98, del 95%) ni AST (O LOS ci 0.72-1.22 de 0.99, del 95%) podrían predecir el cad severo en hombres.

    “Encontramos que un cociente elevado de ALT/AST en mujeres podría predecir la enfermedad atherosclerotic coronaria que es independiente del síndrome metabólico y de la concentración C-reactiva de la proteína del suero,” dijo Peyman Adibi, M.D., de la universidad de Isfahán de ciencias y de servicios médicos médicos, y del investigador del plomo para este estudio. “Por lo tanto, otras intervenciones de diagnóstico y terapéuticas necesitan ser conducidas para entender el valor de proyectar biomarkers del hígado en pacientes del cad.”

    El Dr. Adibi presentará este estudio el martes 22 de mayo, en 8:00 mañana en Pasillo E.

    Factor Recombinant Vlla (rFVlla) para la sangría activa de Variceal en pacientes con cirrosis avanzada: Un ensayo Placebo-Controlado Double-Blind seleccionado al azar multicentro (#1 abstracto)

    La sangría de Variceal (sangría anormal de los vasos sanguíneos rotos) es una complicación severa y frecuente de la cirrosis, una condición en marcar con una cicatriz y daño que al hígado reduzca su función. Los estudios anteriores han sugerido que el factor recombinant Vlla (rFVlla), un agente usado para controlar la sangría, puede reducir el número de faltas y mejorar 24 controles de la sangría de la hora en el Niño-Pugh B y los pacientes cirrhotic C-clasificados con la sangría variceal. Los pacientes de Cirrhotic clasificados en la clase B o C debajo de la cuenta del Niño-Pugh tienen una supervivencia anual de 81 por ciento y de 45 por ciento, respectivamente. El ensayo actual, conducido por los investigadores de varios centros expertos europeos en enfermedad del higado, fue dirigido determinando la eficacia y la seguridad del rFVlla en pacientes con cirrosis avanzada y la sangría variceal activa.

    Para evaluar la terapia, seleccionaron al azar a 256 pacientes con cirrosis avanzada y la sangría activa de varices gastroesophageal al placebo, al rFVlla de 600 ìg/kg o al rFVlla de 300 ìg/kg. Además del tratamiento estándar, dieron los participantes del estudio la primera dosis en la línea de fondo y después de la endoscopia; otras dosis fueron proporcionadas en dos, ocho, 14 y 20 horas. Los investigadores observaron los índices de fracaso (sangría) en el plazo de 24 horas, falta de evitar clínico perceptiblemente el rebleeding o muerte en el plazo de cinco días. También supervisaron acontecimientos adversos y mortalidad de 42 días.

    Las mitocondrias están en el interior de las células y producen energía al metabolizar los azúcares y los lípidos. Al mismo tiempo, se crea ácido láctico como producto de desecho. Normalmente, el cuerpo procesa el ácido láctico y lo elimina.

    La toxicidad mitocondrial daña las mitocondrias y, por lo tanto, el ácido láctico no se procesa. Esto hace que suban los niveles de ácido láctico. Si éstos se elevan demasiado, se produce una afección muy poco frecuente pero grave que se llama acidosis láctica.

    La acidosis láctica puede originar problemas hepáticos, como la acumulación de grasa en el hígado y en sus alrededores y la inflamación de éste. Esta afección es más común en mujeres VIH+ que en hombres, en especial aquéllas embarazadas u obesas.

    Una de las mejores formas para saber si tienes daño hepático son análisis de sangre especiales llamados pruebas de la función hepática (LFT, liver function test). Las LFT miden los niveles de algunas enzimas hepáticas en el torrente sanguíneo. Niveles enzimáticos altos pueden indicar un daño hepático causado por medicamentos, alcohol, hepatitis o drogas ilícitas. Las LFT habitualmente forman parte de los análisis de sangre rutinarios para personas con VIH. Las LFT más comunes son:

    • ALT o SGPT (alanina transaminasa)
    • AST o SGOT (aspartato transaminasa)
    • Bilirrubina
    • Fosfotasa alcalina

    Los síntomas del daño hepático o de las enfermedades hepáticas incluyen:

    • Dolor
    • Aumento de tamaño del hígado
    • Fatiga
    • Náuseas
    • Orina oscura
    • Deposiciones (heces, materia fecal) de color arcilloso
    • Ictericia (color amarillo de la piel, ojos y membranas mucosas)

    Si tienes estos síntomas, debes llamar al médico.

    En la mayoría de los casos, el hígado tiene la capacidad especial de repararse a sí mismo. Lamentablemente, también puede sufrir un daño permanente.

    Si los medicamentos anti-VIH son los causantes del daño hepático, se pueden cambiar por otros medicamentos. Esta opción puede no servirles a todos. Es importante equilibrar la necesidad de medicamentos anti-VIH con su potencial de causar daño hepático.

    Hay muchas cosas que puedes hacer para evitar que tu hígado sufra daños, ayudar a que éste sane y apoyar su función.

    • El exceso de alcohol puede causar cirrosis.
    • Muchos medicamentos anti-VIH y otros no se deben combinar con el alcohol.
    • Evita el alcohol totalmente si estás coinfectada con hepatitis.
    • Usar algunas drogas (como el éxtasis) puede afectar tu hígado.
    • Muchas personas VIH+ se coinfectan con el virus de la hepatitis C (VHC). Si lo estás, asegúrate de que tu médico controle ambas infecciones y te proporcione una atención y tratamiento adecuados. Si no lo estás, evita el contacto con sangre o agujas infectadas para reducir el riesgo de que adquieras el VHC. (En la actualidad no existe ninguna vacuna disponible contra la hepatitis C).
    • Preocúpate de alcanzar y mantener un peso saludable mediante la dieta y el ejercicio.
    • Come muchas frutas y verduras, en especial, aquéllas de hojas verde oscuro y, frutas y verduras de colores naranja y rojo.
    • Bebe mucho líquido, en especial agua.
    • Evita los productos lácteos con alto contenido de grasas, los aceites vegetales procesados (con grasas hidrogenadas), los alimentos muy fritos y las carnes grasosas.
    • Toma un multivitamínico con antioxidantes.
    • Si tienes una enfermedad hepática, n tomes altas dosis de vitamina A o carotenoides (betacaroteno).
    • Evita los altos niveles de hierro.
    • Las terapias con hierbas, como el cardo lechero (silimarina), se han usado ampliamente para tratar el hígado. Algunas hierbas son tóxicas para el hígado y otras interactúan con los medicamentos anti-VIH. Es importante que le cuentes a tu médico si usas alguna hierba o suplemento.

    Cuando tu hígado se daña, éste no puede cumplir adecuadamente con todas sus importantes funciones. Dado que es posible que no haya síntomas evidentes de daño hepático, es importante que controles el estado de tu hígado con visitas de control regulares y pruebas de laboratorio. Colabora con tu médico para determinar los medicamentos anti-VIH que funcionen mejor para ti y tu hígado. Además, una buena nutrición y un estilo de vida sano te permitirán apoyar a este esforzado órgano.

    La hepatitis es la inflamación del hígado que causa el daño y la destrucción de las células del hígado.

    La hepatitis puede clasificarse en dos grupos:

    • Hepatitis aguda.
    • Hepatitis crónica.

    Se han identificado seis tipos principales del virus de la hepatitis, incluidos los siguientes:

    • La hepatitis A
      Este tipo de hepatitis se propaga normalmente por el contacto oral-fecal o a través de alimentos y del agua contaminados con heces, y también puede propagarse a través de la infección transmitida por la sangre (lo cual es poco común). A continuación se enumera una lista de las formas de transmisión de la hepatitis A:
      • Consumir alimentos hechos por alguien que tocó heces infectadas.
      • Beber agua que está contaminada con heces infectadas (un problema en los países en vías de desarrollo donde la eliminación de las aguas residuales es deficiente).
      • Tocar las heces de una persona infectada, lo cual podría ocurrir al lavarse mal las manos.
      • Podrían producirse brotes en guarderías grandes, especialmente cuando hay niños que usan pañales.
      • Los residentes de las reservaciones indias americanas o pueblos nativos de Alaska donde la hepatitis A puede ser más común.
      • Contacto sexual con una persona infectada Se ha desarrollado una vacuna contra la hepatitis A, y se encuentra disponible en la actualidad.
    • La hepatitis B
      La hepatitis B tiene una amplia variedad de presentaciones clínica. Puede ser leve, sin síntomas o puede causar hepatitis crónica, y en algunos casos, puede producir insuficiencia hepática grave y causar la muerte. La transmisión del virus de la hepatitis B se produce a través de la exposición a sangre y fluidos corporales, como la sangre, el semen, las secreciones vaginales o la saliva. Los bebés también pueden desarrollar la enfermedad si nacen de madres que tienen el virus. Los niños infectados les transmiten frecuentemente el virus a otros niños, si existe contacto frecuente o si los niños tienen muchos rasguños o cortes en la piel. A continuación se describe el tipo de personas en riesgo de desarrollar la hepatitis B:
      • Los niños nacidos de madres que tienen hepatitis B (la enfermedad puede presentarse hasta cinco años después del nacimiento).
      • Los niños nacidos de madres que han inmigrado de un país donde la hepatitis B está ampliamente extendida, como el sudeste de Asia y China.
      • Las personas que viven en instituciones de cuidados a largo plazo o que tienen discapacidades.
      • Las personas que viven en un hogar donde otro miembro está infectado con el virus.
      • Las personas que tienen trastornos de la coagulación de la sangre, como la hemofilia.
      • Las personas que necesitan diálisis por insuficiencia renal.
      • Las personas que participan en actividades de alto riesgo, como el uso de drogas por vía intravenosa (su sigla en inglés es IV) y, o el contacto homosexual o heterosexual sin protección.
      • Las personas cuyo empleo requiere el contacto con la sangre humana.
      • Las personas que recibieron transfusiones de sangre o productos de la sangre antes de los años 90 tempranos.
      Existe una vacuna contra la hepatitis B y ahora es ampliamente utilizada para la inmunización rutinaria durante la infancia. En la actualidad, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) recomiendan que la vacunación universal para bebés contra la hepatitis B comience en el nacimiento, excepto raras circunstancias.
    • La hepatitis C
      Los síntomas de la hepatitis C normalmente son leves y graduales. Los niños a menudo no muestran ningún síntoma. La transmisión de la hepatitis C se produce principalmente por contacto con sangre infectada, pero también puede ocurrir por contacto sexual o por el contagio de una madre infectada a su bebé. Aunque al principio los síntomas de la hepatitis C son leves, en la mayor parte de las personas infectadas puede producir enfermedad crónica del hígado. Según los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, su sigla en inglés es CDC), la hepatitis C es el indicador principal para el transplante de hígado. En algunos casos de hepatitis C, la forma de transmisión no puede identificarse. Además, las personas que sufren enfermedad del hígado ocasionada por el alcohol también tienden a desarrollar la hepatitis C.

      Según los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), en Estados Unidos en 2006:

      • un tercio de los estadounidenses estarán expuestos a la hepatitis A.
      • hubo casi 46.000 nuevas infecciones de hepatitis B.
      • hubo 19.000 nuevas infecciones de hepatitis C.

      ¿Qué es la hepatitis aguda?

      ¿Qué es la hepatitis crónica?

      La hepatitis aguda es muy común en Estados Unidos:

      Causas:
      Las causas comunes de la hepatitis aguda pueden incluir:

      • Infección con un virus (hepatitis vírica A, B, C, D o E).
      • Sobredosis de medicamentos (como el acetaminofeno o acetaminofén).
      • Exposición a productos químicos (comolos que se usan para el lavado en seco).

      Síntomas:
      La hepatitis aguda generalmente comienza con síntomas semejantes a los de la gripa. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la hepatitis aguda. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

      • Ictericia.
      • Náusea.
      • Vómitos.
      • Pérdida del apetito.
      • Fiebre.
      • Aumento de la sensibilidad en la parte superior derecha del abdomen.
      • Músculos adoloridos.
      • Dolor en las articulaciones.
      • Ronchas rojas en la piel que produce comezón.

      Los síntomas de la hepatitis aguda pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Siempre consulte a su médico para el diagnóstico.

      Diagnóstico:
      Además del examen físico y la historia médica completa, los procedimientos de diagnóstico para la hepatitis aguda pueden incluir los siguientes:

      • Exámenes de laboratorio específicos.
      • Exámenes de la función del hígado.

      Tratamiento:
      El tratamiento específico de la hepatitis aguda será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

      • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
      • Qué tan avanzada está la enfermedad
      • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
      • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
      • Su opinión o preferencia.

      El tratamiento varía, según el tipo de hepatitis aguda (la viral en comparación con la no viral). La hepatitis aguda grave puede requerir hospitalización.