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Muchos de los casos de encefalopatía pueden prevenirse. La clave para la prevención es detener o limitar la probabilidad de desarrollar cualquiera de las causas que la provocan. Cuando una persona desarrolla una encefalopatía, mientras más rápido se trate la causa subyacente, más probable será evitar una encefalopatía severa.

  • Encefalopatía diabética: Siga su plan prescrito de tratamiento para la diabetes, incluyendo las mediciones de glucosa.
  • Encefalopatía hepática: Evite la intoxicación por alcohol, sobredosis de drogas y las inyecciones intravenosas de drogas ilegales.
  • Encefalopatía anóxica: Evite la asfixia con alimentos. Evite comportamientos peligrosos que puedan conducir a traumatismos cervicales y en la cabeza. Evite la exposición al monóxido de carbono.
  • Encefalopatía hipertensiva: Controle su presión arterial, tome los medicamentos antihipertensivos como se indica y no detenga el tratamiento ni lo cambie sin consultar a un médico.
  • Encefalopatía infecciosa: Evite el contacto físico con las personas que están infectadas con microorganismos que pueden causar encefalopatía, tales como N. meningitidis o Shigella.
  • Encefalopatía urémica: No evite la diálisis programada si ese fuera su caso. Tome todos los medicamentos según las indicaciones y obtenga evaluaciones frecuentes de su estado mental.

Los métodos para la prevención de la encefalopatía son casi tan numerosos como las causas subyacentes, sin embargo, algunos casos de encefalopatía no se pueden prevenir, como la congénita o la encefalopatía traumática accidental.

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Nakchbandi I, van der Merwe S
Nat Rev Gastroenterol Hepatol 6: 660-670, 2009
Comentario: Lic. Valeria A. Rodríguez
Laboratorio de Metabolismo Fosfocálcico y Vitamina D “Dr. Fernando Cañas“. Cátedra de Bioquímica y Biología Molecular. Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba, Argentina.

Los pacientes con enfermedad hepática crónica poseen un riesgo mayor de padecer osteoporosis y fracturas osteoporóticas (1). La fisiopatología de la osteoporosis asociada con la enfermedad hepática es multifactorial y difiere entre los distintos tipos de enfermedades del hígado, y entre la población de pacientes estudiados, por ejemplo, las mujeres postmenopáusicas tienden a tener una osteoporosis más severa a causa de la deficiencia de estrógeno. Los factores que inhiben la formación del hueso, el aumento de la osteoclastogénesis y la activación del sistema inmunológico, contribuyen en varias combinaciones a la pérdida del hueso observada comúnmente en pacientes con enfermedad hepática.

La enfermedad ósea metabólica ha sido ampliamente estudiada en pacientes con colestasis hepática. La osteoporosis es poco frecuente en pacientes con cirrosis biliar primaria (CBP) temprana y en aquellos con colangitis esclerosante primaria en ausencia de cirrosis. Sin embargo, la osteoporosis es común en pacientes con formas avanzadas de estas enfermedades del hígado. Dos grandes estudios se realizaron en Europa y Estados Unidos, en los cuales encontraron que la osteopenia es común en pacientes con CBP avanzada (2).

La osteoporosis también se ha descrito en pacientes con lesión en el parénquima hepático. En los pacientes pre-trasplante con hepatitis viral cirrótica, la prevalencia de la osteoporosis varía entre un 20-53%. En un estudio longitudinal japonés en pacientes con hepatitis C crónica, se encontró que sólo las mujeres mayores de 60 años presentaban un riesgo significativo de osteopenia comparado con el de la población general, lo que sugiere que esta enfermedad puede interactuar con otros factores de riesgo exacerbando la pérdida ósea (3). Un estudio en el 2005 evaluó la prevalencia de la osteoporosis en pacientes con hepatitis viral no cirrótica. Los pacientes con hepatitis B (HBV) o hepatitis C (HCV) no cirróticos habían reducido significativamente la densidad mineral ósea (DMO), lo que indica que la pérdida del hueso puede ocurrir tempranamente en pacientes con el virus de la hepatitis. Nuevas evidencias han surgido con respecto al impacto de la hepatitis viral crónica y la cirrosis en el hueso y la supervivencia en mujeres postmenopáusicas. Arase y col. (4) demostraron que la incidencia acumulativa de fracturas en esas personas puede ser del 12,2% durante diez años después de su presentación inicial. Además, la presencia de fracturas se asocia con una mayor mortalidad en esa población. La tasa de supervivencia acumulada después de una fractura fue severamente reducida (57,6%), lo cual subraya la importancia de la prevención de fracturas osteoporóticas en personas con enfermedad hepática.
Otros ejemplos en donde es frecuente encontrar osteoporosis son en pacientes con enfermedad hepática asociada al alcohol, hemocromatosis genética o hepatitis autoinmune.

Un gran número de factores aumentan la susceptibilidad a la pérdida ósea en los pacientes con enfermedad hepática. Por ejemplo, la desnutrición o deficiencias en la dieta se producen con frecuencia en estos individuos. La presencia de la lesión en el parénquima en pacientes con enfermedad hepática crónica puede influir en las diversas formas, como por ejemplo en eje hipotálamo-pituitario-gonadal, causando hipogonadismo (5). Además, algunos fármacos, tales como los corticosteroides y el agente antiviral ribavirina, afectan el metabolismo óseo, y el consumo indebido de alcohol a largo plazo suprime la formación del hueso.
La vía RANK – RANKL ha sido extensamente investigada pero existen pruebas limitadas de que ésta vía sea importante para la pérdida ósea asociada con enfermedades hepáticas. Se carece de fundamento científico para la evaluación terapéutica de anticuerpos monoclonales anti-RANKL para estos pacientes. La osteoclastogénesis inducida por CSF1 (Factor 1 estimulante de colonias) se ha vinculado a la pérdida ósea asociada con colestasis hepática. No existen inhibidores de CSF1 disponibles, sin embargo la terapia con bifosfonatos a través de la inhibición de los osteoclastos podría ser de utilidad. El uso de la terapia con bifosfonatos en pacientes con enfermedad hepática, ha sido evaluado en ensayos clínicos pequeños, principalmente en pacientes con enfermedad hepática colestásica. El tratamiento con bifosfonatos también es eficaz para los pacientes sometidos a transplante de hígado o en pacientes con hepatitis autoimnume, ya que podría proteger a estas personas del uso de corticosteroides, evitando la pérdida ósea, aún en los individuos con DMO normal.

La supresión de la formación ósea relacionadas a enfermedades en el hígado puede ser consecuencia de la producción alterada de fibronectina, niveles alterados de IGF-I (factor de crecimiento de insulina tipo I) o por las acciones de otros factores. La producción de citoquinas incluyendo TNF (Factor de Necrosis Tumoral), CSF1 e IL-17 (interleuquina 17) puede aumentar la osteoclastogénesis y la pérdida del hueso. Se requiere investigación adicional para dilucidar la acción de las citoquinas, sus vías de señalización y el rol de la inflamación del hígado en la enfermedad hepática asociada a la pérdida ósea.

Referencias

  1. Pares A y Guanabens N. Clin. Liver Dis. 12, 407–424, 2008.
  2. Guanabens N, Pares A, Ros I, Caballeria L, Pons F, Vidal S y col. J. Hepatol. 42, 573–577, 2005.
  3. Masaki K, Shiomi S, Kuroki T, Tanaka T, Monna T y Ochi H. J. Gastroenterol. 33, 236–240, 1998.
  4. Arase Y, Suzuki F, Suzuki Y y col.J. Med. Virol. 80, 1302–1307, 2008.
  5. Foresta C, Schipilliti M, Ciarleglio F, Lenzi A y D’Amico, D. J. Endocrinol. Invest. 31, 470–478, 2008.

Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral – link

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La cirrosis se caracteriza por un daño de las células del hígado y su reemplazo por un tejido cicatricial que impide el tránsito normal del flujo sanguíneo por el hígado e interfiere muchas de las funciones vitales de este órgano.

Mucha gente cree que sólo los alcohólicos sufren cirrosis, y aunque es cierto que el consumo de alcohol es la primera causa de esta enfermedad en los Estados Unidos, también lo es que el abstemio también puede padecer la enfermedad. La posibilidad de padecer cirrosis depende de la cantidad y frecuencia con que se bebe en relación con el peso de la persona, su estatura y la capacidad de su cuerpo para metabolizar productos alcohólicos presentes en la sangre circulante.

Es una enfermedad crónica del hígado en la que las células sanas sufren daños y son reemplazadas por células cicatriciales. Esta afección impide

el tránsito habitual del flujo sanguíneo por el hígado y no permite que este órgano funcione debidamente. El hígado contiene tejido capaz de regenerarse cuando ha sido dañado, pero el grado de regeneración de las células depende de cada persona. Una cirrosis que no se trate puede derivar en insuficiencia hepática (del hígado) o incluso en la muerte.

El hígado es un órgano grande y complejo, del tamaño de un balón de fútbol americano, que pesa cerca de 1,3 kg (3 libras). Se encuentra debajo de las costillas en la parte superior derecha del abdomen y está conectado con el intestino delgado por las vías biliares, que transportan a los intestinos la bilis que produce. Un hígado sano es suave y liso al tacto.

Es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano pues constituye una de las “fábricas” de procesamiento y refinado químico más desarrolladas. Casi toda la sangre procedente del estómago y de los intestinos circula a través del hígado. Además, éste se encarga de depurar el organismo de sustancias tóxicas o venenosas, procesar nutrientes, hormonas o medicamentos y producir proteínas y factores de la coagulación, todos ellos de capital importancia para la salud. En la persona enferma de cirrosis, las sustancias tóxicas y la bilis quedan retenidas en el torrente sanguíneo, porque el hígado no las elimina.

La cirrosis no es contagiosa, no se transmite de una persona a otra. Su origen hay que buscarlo más bien en otros factores:

– Consumo de alcohol. Es la causa más frecuente. Cerca de un tercio de las personas muy bebedoras, acaban presentando cirrosis. El resto puede sufrir otras formas de enfermedad hepática.

– Hepatitis vírica crónica (inflamación del hígado): la hepatitis (normalmente de los tipos B, C y D) es la segunda causa más común de cirrosis.

– La enfermedad de Wilson, que produce acumulación de cobre en el hígado, cerebro, riñones y ojos.

– La fibrosis quística, que provoca la acumulación de secreciones mucosas en los pulmones, hígado, páncreas e intestinos.

– La hemocromatosis, causante de acumulación de hierro en el hígado y otros órganos.

– El bloqueo o inflamación de los conductos biliares (la llamada cirrosis biliar).

– La insuficiencia cardíaca congestiva.

– Los trastornos de almacenamiento del glucógeno, que impiden la debida utilización de los azúcares por el hígado.

– Las infecciones parasitarias.

– La reacción anómala a los medicamentos recetados, toxinas medioambientales y abuso de inhalaciones (exposición a sustancias tóxicas por vía nasal).

Signos y síntomas de la cirrosis

En las primeras fases, la cirrosis se considera una enfermedad silenciosa, ya que ocasiona pocos síntomas. Con el paso del tiempo, sin embargo, los enfermos de cirrosis empiezan a experimentar cansancio, debilidad y pérdida del apetito. Son habituales las náuseas y la pérdida de peso. Conforme la cirrosis empeora, el hígado produce menos proteínas de las que el organismo necesita, lo cual da lugar a otros síntomas:

– Menor produción de la proteína albúmina, con lo que el agua se acumula en las piernas (edema) del enfermo o en el abdomen (ascitis).

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Los Triglicéridos son el principal tipo de grasa que se encuentra en la sangre, ya que están encargados de dar energía al cuerpo, sin embargo, sería incorrecto pensar que entre más elevados estén los triglicéridos, mayor energía tendrá el organismo, ya que el exceso de triglicéridos se transforma en un enemigo silencioso que puede conducir al paciente hacia la adquisición de graves enfermedades.

La Hipertrigliceridemia o niveles altos de triglicéridos (mayor de 150 mg/dl) no necesariamente genera síntomas perceptibles en el cuerpo, sino que, la mayoría de las veces, estos síntomas aparecen cuando la elevación ya ocasiona una enfermedad importante en el organismo, ya sea una enfermedad cardiovascular, un ACV o accidente cerebrovascular, problemas en el hígado, páncreas o el bazo, entre otros.

Los triglicéridos provienen de los alimentos grasos y también se producen en el Hígado.

Los triglicéridos no se elevan únicamente por la ingesta de grasas, ya que también son producidos en el hígado, el cual transforma cualquier exceso de caloría proveniente de azúcares y harinas en triglicéridos, para posteriormente distribuirlos al cuerpo por medio de la circulación sanguínea.

Generalmente los pacientes descubren que poseen altos niveles de triglicéridos cuando se practican exámenes de sangre de chequeo general o Perfil Lipídico en un laboratorio, en los que encuentran elevado valores de VLDL-Colesterol y Triglicéridos en sangre, más que por percibir sensaciones extrañas en su cuerpo, algún tipo de malestar general o síntomas de triglicéridos altos.

En la gran mayoría de los casos para que un síntoma por triglicéridos altos aparezca, han de haber pasado muchos meses o incluso años de evolución del desbalance de estas grasas en el organismo. Estos síntomas reflejarán las características de la enfermedad que ya han de haber desarrollado los triglicéridos elevados durante el tiempo. Por tales razones se dice que los triglicéridos altos no producen síntomas sino que generan enfermedades, las cuales sí manifiestan síntomas en el organismo. En este sentido podríamos interpretar que cuando los triglicéridos han afectado a algún órgano importante, es cuando se comienzan a observar los signos y síntomas propios de la enfermedad o daño ocurrido en el organismo.

Sin embargo, algunas personas podrían llegar a experimentar o percibir leves síntomas por tener niveles de Triglicéridos altos, incluso antes de que se desarrolle una enfermedad. Estos síntomas se hacen más evidentes cuando los triglicéridos están considerablemente elevados (mayor a 500 mg/dl) y/o han permanecido altos por mucho tiempo.

Los síntomas de triglicéridos altos manifestados más frecuentemente por parte de estos pacientes son:

  • Desarrollo de acné.
  • Aumento de la vellosidad del cuerpo.
  • Elevadas ganas o ansiedad por ingerir dulces.
  • Dolores musculares crónicos o duraderos en el tiempo, acompañados con debilidad y cansancio (Fibromialgias).
  • Aumento de la caída del cabello junto con cuero cabelludo graso.
  • Aumento de la grasa abdominal.
  • Apneas de sueño.
  • Mareos.
  • Constantes dolores de cabeza.
  • Insomnio.
  • Retención de líquidos.
  • Cambios de humor asociados a irritación.
  • También existen algunos pocos casos de pacientes que experimentan fiebre, pérdida de apetito, náuseas, entre otros síntomas.

IMPORTANTE: Todos estos síntomas son inespecíficos de Triglicéridos Altos, es decir, estos síntomas pueden también presentarse debido a otras enfermedades.

Cuando los síntomas que presenta el cuerpo de un paciente con triglicéridos elevados son debidos a las enfermedades generadas por esta alteración, podríamos decir que estamos en presencia de Consecuencias de la elevación de los Triglicéridos.

Existen órganos que se ven claramente afectados cuando los triglicéridos permanecen elevados por mucho tiempo en un paciente. A continuación nombraremos los daños que generan los triglicéridos elevados en estos órganos:

  • Páncreas: Los altos niveles de triglicéridos, generalmente por encima de 1000 mg/dl, pueden afectar a este importante órgano produciendo en él lo que llamamos Pancreatitis (Inflamación del páncreas), la cual se caracteriza por generar los siguientes síntomas:
    – Fiebre.
    – Dolores abdominales de fuerte intensidad.
    – Vómitos repetidos.
  • Aumento del tamaño del Hígado: Los triglicéridos elevados también se asocian con el desarrollo de Esteatosis Hepática o Hígado Graso, entidad clínica en la cual el hígado se rodea y se compone de grasa en su interior, situación que con el paso del tiempo lesiona al hígado e impide que funcione correctamente, ocasionando una fibrosis (endurecimiento del tejido) del mismo hasta convertirse en un órgano no funcional. Ocasionando los siguientes síntomas inespecíficos:
    – Dolor en el costado derecho del abdomen.
    – Sensación de llenura ante comidas ligeras.
    – Pérdida de apetito.
    – Entre otros.
  • Xantomas o depósitos de grasa bajo la Piel: Estas lesiones cutáneas se observan como nódulos o placas de grasa bajo la piel con una característica coloración amarilla. Se observan comúnmente alrededor del área de los ojos, en los pies, manos y área de los codos.
  • Aumento del tamaño del Bazo: la inflamación del bazo se denomina Esplenomegalia, cuando se inflama conjuntamente con el hígado se llama Hepatoesplenomegalia. Se caracteriza por presentar en el paciente:
    – Un dolor agudo en la zona superior izquierda del abdomen.
    – Hipo.
    – Pérdida de apetito.
    – Fatiga.
    – Entre otros.

Respecto a estas enfermedades consecuencia de triglicéridos altos, no se puede afirmar que su manifestación sea solamente debido a la elevación de triglicéridos.
En la gran mayoría de los pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes o el sobrepeso, o en individuos con niveles bajos de Colesterol HDL (Colesterol “bueno”) y niveles altos de Colesterol LDL (Colesterol “malo”), suelen encontrarse niveles altos de triglicéridos. Por ende, los daños por Hipertrigliceridemia mencionados, como la Pancreatitis, El Hígado graso, La Esplenomegalia y lo Xantomas, pueden ser producto de los triglicéridos altos o como también de los daños desgastantes que ocasionan al cuerpo los altos niveles de glicemia en un paciente diabético o el desbalance de grasas y sedentarismo de un paciente obeso.

Tener el colesterol elevado es una gran pista para evaluar los niveles de triglicéridos en un paciente, ya que se ha observado con mucha correlación que los niveles de colesterol altos sugieren con alta probabilidad que un paciente también pueda tener un aumento de los triglicéridos. Es por ello que bajar los niveles de Colesterol también ayuda a disminuir los niveles de Triglicéridos, y viceversa.

En líneas generales, los niveles elevados de Triglicéridos en sangre se asocian con un aumento de las probabilidades de desarrollo de trastornos Cardiovasculares y Accidentes Cerebrovasculares. Por ende, la evaluación y control de los triglicéridos en sangre es de vital importancia en pacientes que padezcan de trastornos en el funcionamiento mecánico del corazón, tales como arritmias o malformaciones adquiridas en la anatomía de este importante músculo. Igualmente es indispensable monitorear los triglicéridos en pacientes con predisposición genética a trastornos lipídicos como la Hipercolesterolemia familiar.

Lo importante en estos casos es tomar la iniciativa de disminuir los niveles de Triglicéridos en sangre, para así reducir el riesgo de desarrollo de enfermedades cardiovasculares. En este sentido se recomienda: disminuir los niveles de Colesterol LDL bajando el consumo de alimentos grasos y frituras, y equilibrar los niveles de triglicéridos en sangre ajustando la ingesta de carbohidratos, dulces refinados y harinas, como lo recomendamos en nuestro artículo Cómo bajar los triglicéridos altos.

Con este artículo espero haber aclarado las dudas sobre Síntomas de triglicéridos altos y Triglicéridos altos consecuencias.

Al Servicio de nuestros lectores, me despido…

Lic. María Gabriela Díaz L.

IMPORTANTE: Si le ha resultado útil esta información, si tiene alguna pregunta sobre triglicéridos altos síntomas, triglicéridos síntomas o cualquier asunto referente al análisis de laboratorio puede dejar su comentario debajo del artículo haciendo click aquí.

– [DIURETICO], [ANTIHIPERTENSIVO]. La altizida es un diurético tiazídico que favorece la eliminación de sodio, cloruro y agua. Su mecanismo de acción no está bien determinado, pero parece secretarse activamente al lumen de la nefrona, desde donde bloquea los sistemas de transporte iónicos a nivel de los túbulos contorneados distales (TCD). El incremento de la carga osmótica del filtrado ocasiona la liberación de más agua.
La altizida se engloba dentro del grupo de los diuréticos de bajo techo, eliminando unos volúmenes de agua y de sodio mucho menores que los diuréticos del asa, ya que actúa a un nivel al que llegan muchos menos electrolitos como consecuencia de la reabsorción en el asa de Henle, aunque mayores que los diuréticos ahorradores de potasio. La altizida favorece la eliminación del 5-10% del sodio total filtrado.
Los diuréticos de bajo techo favorecen también la eliminación de potasio (debido probablemente a un fenómeno secretor intensificado por el aumento de la concentración de sodio y el mayor volumen de filtrado), magnesio y bicarbonato, aunque no suelen dar lugar a modificaciones del pH urinario. No obstante, sí se han descrito casos de alcalosis metabólica hipopotasémica o hipoclorémica.
Su mecanismo de acción antihipertensivo no se conoce bien. A corto plazo produce una reducción de la volemia, pero a la larga se activa el sistema renina-angiotensina-aldosterona y el volumen plasmático vuelve a los niveles basales. Se cree que sus efectos antihipertensivos a largo plazo se deben a una disminución de las resistencias periféricas, debido a que son fármacos vasodilatadores directos.
Los efectos natriuréticos de las tiazidas dependen de la cantidad de sodio que llegue a los TCD. En pacientes con enfermedades renales graves, cirrosis o insuficiencia cardíaca congestiva, en el que la cantidad de sodio en el TCD puede verse limitada, las tiazidas pueden ser ineficaces.

– [HIPERTENSION ARTERIAL].
– [EDEMA]. Tratamiento de los edemas asociados a [INSUFICIENCIA CARDIACA], [CIRROSIS HEPATICA] ([ASCITIS]) o enfermedad renal, incluyendo [INSUFICIENCIA RENAL] o [SINDROME NEFROTICO].

DOSIFICACIÓN:
El tratamiento debe ser individualizado para cada paciente, ajustando la posología en función de las necesidades de cada paciente y de la tolerabilidad del tratamiento.
– Adultos, oral:
* Hipertensión arterial: 15 mg/12-24 horas.
* Edema: 15 mg/6 horas, hasta un máximo de 120 mg/24 horas.
– Niños, oral: No se ha evaluado la seguridad y eficacia de la altizida.

– [ALERGIA A TIAZIDAS] o hipersensibilidad a cualquier otro componente del medicamento. Debido a su similitud química con las sulfonilureas y las sulfamidas, se recomienda evitar la utilización de altizida en pacientes con [ALERGIA A SULFONILUREAS] o [ALERGIA A SULFAMIDAS], ante el riesgo de reacciones de hipersensibilidad cruzada.
– [DESEQUILIBRIO ELECTROLITICO] grave y no corregido, como en caso de [HIPOVOLEMIA], [DESHIDRATACION], [HIPOPOTASEMIA], [HIPOMAGNESEMIA] o [HIPONATREMIA] grave. La altizida aumenta la eliminación de agua y de electrolitos, por lo que podría agravar aún más estos cuadros. Antes de iniciar un tratamiento con un diurético, debe normalizarse el equilibrio hidroelectrolítico.
– Insuficiencia renal grave (CLcr

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Paidofebril 20 mg/ml suspensión oral

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  • Si experimenta efectos adversos, consulte a su médico, farmacéutico o enfermero, incluso si se trata de efectos adversos que no aparecen en este prospecto. Ver sección 4.

Contenido del prospecto:

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La pirámide de los alimentos proporciona una información gráfica de las diferentes elecciones de cada grupo de alimentos. Si la alimentación es variada se garantiza la ingesta de vitaminas y minerales necesarios para la correcta función del organismo. En ocasiones las náuseas, los vómitos o la pérdida de apetito producidos por el tratamiento de la hepatitis C hacen difícil ingerir los nutrientes que se necesitan. Hay que consultar con el médico la necesidad de un suplemento vitamínico. No se debe ingerir un suplemento vitamínico sin la prescripción del médico, ya que el exceso de algunas vitaminas puede ser perjudicial para el hígado.

La única y principal recomendación es beber mucha agua. Si no existe una restricción de líquidos en su alimentación, se recomiendan 8 a 12 vasos grandes de agua cada día. Si hay vómitos, hay que beber más líquido para compensar la pérdida de líquidos por el vómito. No se recomiendan las bebidas con cafeína, alcohol o azúcar, ya que predisponen a la deshidratación.

En algunos pacientes, la adicción de una rodajita de limón y una cucharadita de miel al agua, les permite beber más líquidos cada día.

Intentar evitar los efectos secundarios de la enfermedad y su tratamiento

La hepatitis C y su tratamiento pueden hacer difícil una alimentación adecuada. Las náuseas, los vómitos, la diarrea y la pérdida del apetito pueden hacer que el paciente no coma o coma muy poco. He aquí algunas sugerencias que pueden ayudar a aliviar estos efectos secundarios:

Identificar los desencadenantes. El olor, el sabor e incluso pensar en algunos alimentos pueden hacer que el paciente se encuentre peor. Una vez identificados hay que intentar evitarlos.
Llevar un diario de los alimentos que se comen. Así se pueden identificar alimentos que sientan bien y que sientan mal. Esto puede ayudar a mejorar la alimentación diaria y mantener los niveles apropiados de calorías y nutrientes diarios.
Comer platos menos abundantes. Con frecuencia, comiendo raciones más pequeñas se facilita la digestión de los alimentos y se alivia la sensación de plenitud o la producción de gases.
Evitar los alimentos ricos en grasa. Suelen producir molestias digestivas. Es mejor cocer los alimentos que freírlos.
No comprar alimentos no recomendables. Es más fácil resistirse a comer un alimento no recomendable si no lo hay en casa.
Si hay náuseas, probar a comer alimentos que sientan bien al estómago. Por ejemplo tostadas y bebidas con gas, como el ginger ale. Si las náuseas aparecen justo después de levantarse de la cama, coloque estos alimentos en la mesita de noche y cómalos antes de levantarse.
Hay que comer regularmente aunque no se tenga hambre

Si además se padece cirrosis, puede ser necesario hacer cambios específicos en la dieta, como por ejemplo comer menos proteínas, sal o hierro, o beber menos líquido. Hay que consultar siempre con el médico antes de iniciar un plan o dieta alimentaria.

Espero que todo esto te ayude, en cualquier momento te mando mucha energía y luz, en estos tiempos que corren debemos relajarnos, no pensar tanto y dejar que fluya la vida positiva que está ahí para cada uno. Un abrazo de luz para ti. Ana

mi hermana sufre desde septiembre 2010 insuficiencia hepatica cronica y ahora le dio anemia fue al dr y esta tomando remedios pero ella me dice si el higado se vuelve a regenerar, con decirle que los medicos le han dicho que no se puede resfriar porque le puede subir la encelopatia hepatica de hecho la le ha dado, quiero que me digan si esto se puede mejorar. lei su parrafo y le voy a decir a ella,. muchas gracia

Querida Rosa, gracias por consultar en mi blog. Lo mejor que te recomendaría es acudir a los médicos ortomoleculares, es mas natural, te doy una pagina para que puedas enviar tu consulta,
AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info
facebook.com/miguelleopoldo.alvarado

ellos se encargarán de darte los mejores consejos para tu hermana. La medicina tradicional a veces empeora los cuadros de está índole, de hecho imagino que la anemia de tu hermana será por la bajada de proteinas contra la insuficiencia hepática. Mejor consultales y ya me contarás.
No sé de que parte eres, yo soy de Madrid, España. Tambien te puedo aconsejar tratamientos naturales de Reiki ó Sanergía, suelen dar resultados en la persona, normalmente todas estas complicacines vienen por problemas emocionales ocultos. Besos y mucha suerte.

gracias por este tipo de comentarios, en realidad he bajado de peso y me he mantenido lo mas importante, deje de comer en exeso, segui tus pasos, y te agradesco mi salud, me siento mmejor, y deje de tener dolencias estomacales, mi sirculacion, mejoro, y mi organismo empezo poco a poco trabajar diferente tengo ya tres meses modificaando mi dieta siguiendo tus consejos, y la verdad te agrdesco ahora solo me resta aserme un examen despues de estas fiestas desembrinas y verificar no haber alcanzado la deabetes enfin me siento tan bien y creo que todo va a salir bien. ( antes me fatigaba demasiado y no podia correr ahora solo me dio ganas y recorri 5 cuadras sin fatigarme para mi es mejor que la medicina deveras gracias si todos nos unieramos deveras seriamos una mejor comunidad mis mejores deseos para este 2011)

Me alegro mucho Miguel que estos artículos te puedan ayudar, Yo tambien te deseo un año repleto de energías sanadoras.
Si puedes, entra en la sección de Sanergía, ahora hay muchas técnicas que nos ayudan a estar mejor con menos esfuerzo y esto es de lo que se trata.
En Videos hay muchas peliculas sobre energías y crear la propia realidad, que también te ayudaran. Un saludito

Marian, la mejor dieta para el higado es la del Dr. Andrea Moritz, puedes llevarla a cabo, pero siguiendo las instrucciones correctamente y ante todo tienes que hacerte antes tres o cuatro colonterapias, en un profesional o en casa, si las haces tú me consultas y te guio para hacerlas, te mando la mejor pagina explicativa de la limpieza.
http://perso.wanadoo.es/salud_armonia/articulo51.htm

geovanny, los habitos se adquieren en 21 días, poco tiempo para los beneficios que se obtienen para el resto de la vida.
Por la mañana podrías empezar a tomar zumo de limón con agua templadita, tu desayuno normal (comer bien en el desayuno adelgaza),fruta,cereales, infusiones, no recomiendo la leche para nada, daña bastante y ensucia más. Mejor cualquier yogur, queso fresco, Kefir, huevos.etc.
A medio día mejor verduras y pescado o legumbres y frutas.
Media mañana y media tarde: infusion, fruta, yogur, barrita dietética, algunas almendras, nueces, naturales, algo de todo esto se recomienda, pues hay que tomar al dia 5 comidas no muy copiosas.

Y en la noche tu cena normal siempre dos horas antes de acostarse, y no mucha cantidad. De todas formas existen suplementos nutricionales que te hacen mantenerse en linea con energía y que el resto de tu comida la absorbas correctamente, si quieres asesoria me lo comunicas en este blog. un saludo y verás como todo se logra.

La peritonitis aguda es la repentina inflamación de la membrana de peritoneo que recubre la cavidad abdominal y protege los órganos abdominales.

Considerada una enfermedad potencialmente mortal, esta forma de peritonitis se produce generalmente en presencia de una infección bacteriana grave. El tratamiento de la peritonitis aguda es generalmente dependiente de la gravedad y la presentación de la infección y, en general implica la administración de la medicación con antibióticos. Si se ignoran los síntomas, la infección puede propagarse, lo que lleva a un empeoramiento de los síntomas y, en última instancia, las complicaciones potencialmente mortales.

Con frecuencia, la peritonitis agudas se presentan con dolor abdominal, distensión y náuseas. Algunas personas pueden desarrollar disminución del gasto urinario o aviso de que no son capaces de tener una evacuación intestinal. No es raro que algunas personas experimenten dolor articular generalizado, ya que se asocia comúnmente con la gripe. Otros signos de peritonitis aguda pueden incluir sed excesiva, fatiga pronunciada, y la fiebre.

Comúnmente se conoce como peritonitis bacteriana espontánea (PBE), peritonitis aguda generalmente ocurre como una complicación de la ascitis o acumulación de líquido dentro de la cavidad abdominal, debido a la insuficiencia hepática. La presencia de varias enfermedades crónicas que afectan a la función del hígado, incluyendo cirrosis, la hepatitis, y ciertos tipos de cáncer, puede contribuir al desarrollo de ascitis. El exceso de líquido que se acumula con el lugar a donde ir, finalmente, se convierte en invasiva para el peritoneo y órganos abdominales. La presencia prolongada de la ascitis se convierte en un caldo de cultivo principal para las bacterias, contribuyendo al desarrollo de la infección bacteriana, lo cual puede resultar en el desarrollo de peritonitis aguda.

Si se deja sin tratamiento, peritonitis agudas pueden contribuir al desarrollo de la encefalopatía hepática y sepsis, que son afecciones potencialmente mortales que pueden conducir a una insuficiencia orgánica generalizada y la caducidad prematura.

Un diagnóstico de peritonitis aguda puede ser hecho con la administración de una variedad de pruebas de diagnóstico realizados para evaluar la función del hígado. En la mayoría de los casos, distensión abdominal se puede detectar con un examen físico y palpación de la zona afectada. Una batería de pruebas de sangre y de imagen puede ser obligado a evaluar el recuento de leucocitos de la persona, evaluar el estado y la funcionalidad del tracto digestivo, e identificar cualquier perforación de los órganos u obstrucción intestinal. Un cultivo del líquido peritoneal también puede llevarse a cabo para confirmar e identificar la presencia responsable, bacteriana.

Generalmente, un medicamento antibiótico se prescribe para tomar en su totalidad para eliminar todos los rastros de la infección y evitar que se propague o recurrentes. Los individuos con peritonitis agudas graves pueden requerir hospitalización para estabilizar su condición y tratar cualquier subyacente, enfermedad concurrente. En raras ocasiones, puede ser necesaria la cirugía para eliminar cualquier formación de un absceso que puede ocurrir como una complicación de la infección extensa.

Al cáncer del páncreas, uno de los más mortales, se le conoce como una enfermedad “silenciosa” pues no tiene síntomas iniciales. Sin embargo, últimamente ha hecho mucho ruido pues varias personalidades han sido diagnosticadas con este cáncer, como Steve Jobs, el fundador de Apple, quien falleció debido a él. ¡Entérate para que estés alerta!

El páncreas es un órgano que se encuentra ubicado en tu abdomen, detrás del estómago, y mide aproximadamente 6 pulgadas (15 centímetros) de largo. Cumple dos funciones principales en tu cuerpo: la primera, crear los jugos gástricos que te ayudan a digerir los alimentos que comes; y la segunda, producir hormonas como la insulina, que ayudan al cuerpo a regular el azúcar en tu sangre.

El cáncer del páncreas aparece cuando algunas células de este órgano sufren mutaciones (cambios) y se vuelven cancerosas, creciendo y multiplicándose en los tejidos hasta formar un tumor o simplemente esparciéndose. Es un cáncer que avanza rápidamente y es difícil de detectar en etapas tempranas, por eso es el cuarto cáncer más mortal en Estados Unidos.

El tipo de cáncer del páncreas más común se conoce como Adenocarcinoma o tumor exócrino, y ocurre en el 95% de los casos según la Sociedad Americana del Cáncer. Éste se forma en las glándulas exocrinas de los ductos del páncreas encargadas de producir los jugos gástricos.

Existe un segundo tipo de cáncer del páncreas menos común, conocido como cáncer endocrino pues surge en las glándulas endocrinas, encargadas de producir hormonas.

Las causas exactas del cáncer de páncreas aún son desconocidas, pero se han identificado algunos factores que aumentan el riesgo de desarrollarlo:

  • Fumar: El cigarrillo es el principal factor de riesgo. Los fumadores tienen entre 2 y 3 veces más posibilidades de desarrollar este cáncer que los no fumadores.
  • Edad: La edad es otro factor de riesgo, pues este cáncer raras veces aparece antes de los 45 años, y la mayoría de los pacientes tienen entre 70 y 80 años.
  • Diabetes: Entre el 10% y el 20% de los pacientes con este cáncer, tienen diabetes
  • Antecedentes personales o familiares: Si tú o alguien en tu familia ha padecido de pancreatitis o de cirrosis del hígado, tus riesgos son mayores. Así como si en tu familia hay historia de cáncer del páncreas.
  • Estilo de vida: Una mala alimentación rica en grasas, la obesidad y la vida sedentaria también aumentan tus riesgos.

Como te contaba, el cáncer del páncreas generalmente no da síntomas en las etapas tempranas de la enfermedad. Pero en la medida en que el cáncer avanza, puedes tener los siguientes síntomas:

  • Dolor en la parte superior de tu abdomen, que puede intensificarse cuando comes o te acuestas. Y algunas veces ese dolor puede irradiarse hasta la espalda.
  • Ictericia: ojos y piel amarillos
  • Náuseas
  • Pérdida del apetito y de peso
  • Fatiga y debilidad
  • Depresión

El problema es que cuando aparecen los síntomas, el cáncer del páncreas ya está bastante avanzado. Y detectarlo antes es difícil, pues como el páncreas se encuentra bastante escondido en el cuerpo, tu médico no podrá palpar el tumor durante tus exámenes rutinarios.

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NO se debe intentar meterle nada en la boca para prevenir que se muerda la lengua ya que esto aumenta el riesgo de lesiones. NO se debe intentar sostener al niño ni detener los movimientos de la convulsión.

Se debe enfocar la atención en intentar bajar la fiebre. Un buen primer paso es insertar un supositorio de acetaminofén -si es que se tiene uno-. NO se debe intentar darle nada a través de la boca. Se le pueden poner paños frescos en la frente y cuello y pasarle una esponja por el cuerpo con agua tibia (no fría). El agua fría o el alcohol pueden empeorar la fiebre. Después de que termine la convulsión y el niño esté despierto, se le debe dar una dosis normal de ibuprofeno o acetaminofén.

Después de la convulsión, el paso más importante es identificar el causante de la fiebre.

Expectativas (pronóstico)

La mayoría de los niños superan las convulsiones febriles antes de los 5 años de edad.

Un número pequeño de niños que han tenido convulsiones febriles crecen y se les desarrolla epilepsia, pero no debido a las convulsiones. Los niños que desarrollarán epilepsia de todas maneras algunas veces tendrán sus primeras convulsiones durante un episodio de fiebre. Estas convulsiones son generalmente prolongadas y complejas. Problemas neurológicos previos y antecedentes familiares de epilepsia también aumentan las probabilidades de epilepsia. La cantidad de convulsiones febriles no tiene correlación con una epilepsia futura.

Complicaciones

  • Heridas ocasionadas por caídas o tropiezos contra objetos.
  • Lesiones por mordeduras que el paciente se ocasiona a sí mismo.
  • Aspiración de líquido a los pulmones, neumonía.
  • Lesiones debido a convulsiones prolongadas o complicadas.
  • Efectos secundarios de los medicamentos utilizados en el tratamiento y prevención de las convulsiones (en caso de que hayan sido prescritos).
  • Complicaciones si existe una infección seria, como la meningitis, que provocó la fiebre.
  • Convulsiones no relacionadas con la fiebre.

Situaciones que requieren asistencia médica

  • Los niños deben ser vistos por un médico tan pronto como sea posible después de su primera convulsión febril.
  • Si la convulsión dura varios minutos, se debe llamar al 911 (en los Estados Unidos) para que una ambulancia lleve al niño al hospital.
  • Si la convulsión termina rápidamente, se debe llevar al niño a una sala de urgencias apenas termine el episodio.
  • Un niño también debe ser revisado por el médico si, durante la misma enfermedad se dan convulsiones repetidas o si parece que es un nuevo tipo de convulsión.
  • Se recomienda buscar asistencia médica si se presenta cualquier otro síntoma antes o después de la convulsión, como náuseas, vómitos, erupciones, temblores o movimientos anormales; problemas de coordinación, somnolencia, inquietud, confusión o sedación. Es normal para los niños que duerman o se sientan confundidos inmediatamente después de una convulsión.

Para prevenir convulsiones febriles futuras, se le puede dar acetaminofén o ibuprofeno al niño a la primera señal de fiebre. (Es importante tener a mano supositorios de acetaminofén). Después darle un baño de esponja con agua tibia y darle de beber líquidos frescos, tanto para bajar la temperatura como para mantener al niño hidratado.

Debido a que las convulsiones febriles pueden ser la primera señal de alguna enfermedad, su prevención a menudo no es posible. Una convulsión inicial o recurrente no indica que el niño está siendo atendido inapropiadamente.

Ocasionalmente, un médico prescribirá diazepán para prevenir o tratar convulsiones febriles. Sin embargo, los padres tienen que reconocer que ningún medicamento es completamente efectivo para prevenir este tipo de convulsiones.

El alcoholismo es la adicción al alcohol, una droga que genera dependencia, altera la vida normal de la persona y genera un síndrome de abstinencia (que puede ser grave) si no se consume. Se caracteriza por la dependencia física y psicológica.

La penicilina es un antibiótico que revolucionó la medicina. Se obtuvo inicialmente a partir del hongo Penicilliun notatum, y posteriormente a partir de otros hongos del género Penicillum y Aspergillus. Actualmente este medicamento es.

os La alergia a un medicamento es una reacción excesiva del organismo ante una medicación, produciendose un efecto que no tiene relación con los efectos farmacológicos que se atribuyen al medicamento. Normalmente cuando se tiene una alergia a un.

El polen son pequeñas partículas que forman parte del aparato reproductor masculino de las plantas con flor. Su tamaño microscópico y esférico hace que se dispersen por el aire con facilidad, para así lograr la fertilización de las flores.

as La alergia consiste en una reacción anómala y exagerada del cuerpo al entrar en contacto con una sustancia externa. Los síntomas típicos son picores y eccemas en la piel, estornudos, tos, conjuntivitis, congestión nasal, mucosidades e incluso.

El ojo actua como una lente, ajustando el foco de visión sobre la retina. Cuando este enfoque no se da exactamente sobre la retina, sinó en una zona anterior o posterior a ella, se produce una visión borrosa. Este defecto puede deberse a una.

El Alzheimer es una enfermedad neurológica degenerativa que provoca la pérdida progresiva de facultades cognitivas e intelectuales, llegando a la demencia. Las causas aún se desconocen, pero hay varias líneas de investigación abiertas.

La amigdalitis es una inflamación de la garganta que afecta a las amígdalas. Es bastante frecuente y es causada por una infección bacteriana o vírica. Si la enfermedad se extiende más allá de de las amígdalas se habla de faringitis. La.

viosa La persona con anorexia nerviosa es aquella que sufre un trastorno psicológico que le lleva a disminuir voluntariamente su alimentación y a sentir repugnancia por la comida. Se puede llegar a límites extremos en los cuales se pone en.

El ántrax, también conocido por carbunco, es una enfermedad infecciosa aguda causada por la bacteria 'Bacillus anthracis'. Se adquiere por contacto con animales enfermos (ganado, etc.) o sus productos como pieles, lana y huesos, donde la.

La apendicitis es una inflamación del apéndice vermiforme (pequeña porción tubular de 7 u 8 cm de longitud que está en la unión del intestino delgado con el intestino grueso). Suele afectar a adolescentes y a jóvenes. Requiere cirugía para.

ca La artritis psoriásica es una forma de artritis que llegan a padecer el 10% o 20% de las personas con psoriasis. Es una enfermedad crónica que suele iniciarse de forma lenta y en ocasiones avanzar de forma progresiva hacia la incapacidad.

Los trastornos reumáticos que afectan a las articulaciones pueden clasificarse en dos categorías: 1-) Los de tipo degenerativo, como la artrosis, que se caracterizan por el deterioro del cartílago y la parte ósea de la articulación. En.

El asma es una enfermedad que provoca obstrucción de los bronquios de forma variable y reversible como reacción a gran variedad de estímulos como alergenos (en muchas ocasiones es de origen alérgico), medicamentos, ejercicio, aire frío, humo.

mo El astigmatismo es un defecto de la visión en el cual la imagen está deformada a causa de una curvatura irregular de la córnea del ojo. Cuando la curvatura de la córnea es más bien ovoide en lugar de esférica, hay partes de la imagen que quedan.

La bronquitis es una inflamación de los bronquios que afecta principalmente a los adultos fumadores, aunque cada vez es más frecuente en población infantil, debido a otros factores. Habitualmente es un proceso agudo, causado por virus o.

La brucelosis es una enfermedad infecciosa causada por varias especies de bacterias (gérmenes) del género 'Brucella', que afectan a animales domésticos como el ganado bovino, ovino, cerdos y perros. Se transmite al hombre a través del contacto.

limia La bulimia es un impulso intenso de comer grandes cantidades de comida sin que se tenga apetito ni hambre. Con frecuencia tiene una base psicológica: la persona que sufre bulimia está a menudo necesitada de afecto. La bulimia también se.

viosa La anoreixa nerviosa y la bulimia son trastornos de la alimentación que, a pesar de su contradictoriedad, pueden ir ligados. La anorexia nerviosa es un trastorno psicológico, de tipo afectivo o emocional, que lleva a la persona que.

La bursitis es la inflamación de las bolsas serosas que hay en las zonas de contacto entre músculos, tendones y huesos en las articulaciones. Estas bolsas serosas sirven para facilitar el movimiento. Diversos traumatismos, como golpes, roces.

El hongo 'Candida Albicans' puede producir infecciones en diferentes partes de nuestro cuerpo. La vagina es una de las más frecuentes. Es un microorganismo que se encuentra de forma habitual en nuestro cuerpo, sin producir enfermedad. Los.

La caries dental es el deterioro progresivo de uno o varios dientes. Primero afecta al esmalte, y luego al interior del diente. En casos avanzados hay que extraer el diente dañado. La causa de la caries es el ácido producido por el.

La catarata es una opacidad del cristalino ocular que causa una visión borrosa. Es un trastorno visual progresivo que afecta principalmente a la tercera edad. Los síntomas son: disminución de la agudeza visual, ver como 'a través de.

En este gráfico se observa el ciclo de infestación de una tenia o solitaria, lo que se llama teniasis: Copyright © Classe Qsl - Editorial 3Temas. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de este.

El tratamiento específico del cáncer del hígado metastásico será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.

El tratamiento puede incluir lo siguiente:

  • Cirugía
    En algunos casos, la cirujía se puede utilizar para extirpar tejido canceroso del hígado. Sin embargo, el tumor debe ser pequeño y limitado.
  • Radioterapia
    La radioterapia utiliza rayos de alta energía para matar o reducir las células cancerosas.
  • Quimioterapia
    La quimioterapia usa drogas anticancerosas para eliminar las células cancerosas.

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Recursos en la Red de Las Enfermedades del Hígado, la Bilis y el Páncreas

La dieta del can enfermo del hígado debe ser baja en grasa, digestiva y con un alto contenido en hidratos de carbono

Un perro con una enfermedad en su hígado que no se alimenta de manera correcta puede mostrarse inapetente frente al plato de comida y tener vómitos. Por eso, además del tratamiento veterinario, una alimentación adecuada le ayudará a paliar los síntomas de la enfermedad. A continuación, se ofrecen cuatro pautas para alimentar a un can con dolencias hepáticas: adaptar la comida al hígado enfermo, elegir un pienso adecuado, evitar que deje de comer y usar una dieta casera para perros con dolencias hepáticas.

La alimentación para un perro enfermo del hígado debe contener carnes bajas en grasas, como pollo o pavo, ser digestiva y con antioxidantes

"El hígado del perro es un órgano vital; en él se fabrican vitaminas y proteínas, se depuran las grasas que el can ingiere y se regula el metabolismo", explica Imanol Sagarzazu, veterinario y especialista en nutrición animal.

Los casos de canes enfermos del hígado son frecuentes, sobre todo cuando son mayores. Aitor Llamas, veterinario, cifra en un 20% los casos que se atienden en su clínica al año. Por ello, es importante contribuir a la recuperación de su hígado también a través de la alimentación con las siguientes pautas.

Las pautas alimenticias deben adaptarse a las necesidades del hígado enfermo del perro, y no al contrario. Uno de los principales objetivos para la recuperación de un can con patologías hepáticas es que su hígado tenga que procesar la menor cantidad de grasa posible y, por tanto, que realice poco esfuerzo.

Algunos piensos son específicos para perros con dolencias hepáticas, pero su prescripción debe llevarla a cabo un veterinario. Estos alimentos terapéuticos caninos no los puede ingerir un animal sano, ya que le acarrearía carencias nutricionales. Son productos destinados a canes diagnosticados de patologías hepáticas.

Los piensos que cuidan el hígado del perro son "bajos en grasas, muy digestivos y contienen antioxidantes", comenta Juan Antonio Aguado, veterinario. Este alimento tiene, además, un alto contenido en hidratos de carbono, proteínas de buena calidad, que el can asimila y digiere con facilidad, "así como antiinflamatorios naturales, como el ácido omega 3", explica este profesional.

Las carnes con las que se elaboran los alimentos específicos para canes con problemas en el hígado son bajas en grasa, como el pollo y el pavo. Otras proteínas, como las contenidas en la carne de ternera, son más difíciles de digerir y se evitan en este tipo de piensos caninos, ya que se trata de conseguir que el hígado enfermo trabaje lo menos posible.

Los perros que padecen patologías de hígado suelen estar inapetentes, pero su recuperación depende de su correcta alimentación, tanto en cantidad como en calidad. Para que el can coma, conviene ofrecerle un alimento que resulte atractivo, tanto para su olfato, como para su paladar.

Los dueños pueden aplicar diversos trucos para que su mascota se alimente, como:

  • Humedecer el pienso seco específico para perros con alteraciones hepáticas y templarlo unos segundos en el horno microondas. De esta forma, se estimulará mejor el olfato del perro. Además, la textura blanda y algo caliente del pienso resultará más atractiva para su paladar.
  • Las latas de alimento con propiedades específicas para perros que tienen problemas hepáticos resultan, por lo general, más apetecibles para ellos, por su textura untuosa y blanda.

Por otro lado, Aguado recomienda "ofrecer al can con problemas hepáticos varias raciones pequeñas de comida al día porque, como no se encuentra bien, le cuesta comer, y no le apetecerá ingerir grandes cantidades de alimento".

Uno de los casos en los que los veterinarios pueden recomendar que el perro se alimente con dieta casera, bajo su supervisión, es cuando el can con problemas hepáticos pierde el apetito.

La incidencia de las patologías del hígado en los perros, como la hepatitis infecciosa, no es elevada, aunque en los animales muy mayores es más habitual. La pérdida de apetito va asociada a este tipo de patologías, por lo que, en algunos casos, la comida casera se puede alternar con el pienso habitual para ampliar el abanico de sabores y texturas que puedan abrir el apetito del can.

La comida del perro enfermo del hígado debe aportarle gran cantidad de energía para favorecer su recuperación

La supervisión del veterinario con este tipo de dietas caseras para perros enfermos del hígado es necesaria para lograr una dieta equilibrada. Esta alimentación debe estar compuesta por carnes digestivas y bajas en grasa, como el pollo y el pavo, así como hidratos de carbono y verduras, en una proporción adecuada para cada animal. Además, necesita estar complementada con antioxidantes.

No obstante, "la elaboración adecuada y equilibrada de dieta casera para un can no es fácil ni barata, así que es mejor decantarse por lo seguro y escoger las dietas comerciales específicas", aconseja Ignacio Arija, veterinario especialista en nutrición animal y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

En general, tanto si la dieta del perro enfermo del hígado es comercial como si es casera, debe ser digestiva y aportarle gran cantidad de energía, con el fin de prevenir la malnutrición. También debe contener vitaminas del grupo B y E, moderar el aporte de sodio y aportar potasio.

Si se decide alimentar al can que padece patologías de hígado con comida casera, debe ser bajo supervisión veterinaria, con recetas como la siguiente, para 1.000 gramos de ración:

  • Carne de pollo, pechuga con piel, 220 gramos.
  • Arroz cocido, 680 gramos.
  • Zanahoria cocida y escurrida, 60 gramos.
  • Salvado, 20 gramos.
  • Aceite vegetal, 20 gramos.
  • Añadir un suplemento vitamínico mineral que sea bajo en sodio y cobre (según prescripción del veterinario).

Las cantidades varían en función del peso, edad y cantidad de actividad física que realice el perro.

El cólico o crisis hepática es una consecuencia de los cálculos biliares. Benigno o agudo, siempre se lo puede tratar con homeopatía.

El cólico hepático es una consecuencia de los cálculos biliares. También llamados “piedras en el hígado”, estos cálculos son causados por una obstrucción de la vesícula biliar. Existen dos tipos de cálculos biliares. Los del primer tipo, los más frecuentes, se deben a aglomeraciones de colesterol biliar, miden de 0,5 a 2 mm de diámetro y son translúcidos. En cuanto a los segundos, que son de color negro, que normalmente son llamados cálculos pigmentarios, están constituidos por una mezcla de sales biliares y bilirrubina.

Los cálculos biliares no se reabsorben. A veces, al empezar a salir de la vesícula biliar se bloquean en el conducto colédoco y provocan una crisis de hígado o cólico hepático. Esta última se manifiesta principalmente por un dolor profundo localizado en el alto del abdomen y bajo las costas, que puede durar mucho tiempo o volver intermitentemente. Si la crisis no se detiene después de 90 minutos, puede causar una colecistitis aguda.

Para aliviar el cólico hepático moderado, utilizar al mismo tiempo Berberis Vulgaris 5 CH, Magnesia phos 9 CH y Calcarea Carbonicum 5 CH. Estos remedios homeopáticos deben ser tomados en alternancia, a razón de 3 gránulos a cada cuarto de hora. Si las crisis son repetitivas, completar el tratamiento con Sepia biliar 7 CH y Cholesterinum 7 CH. La dosis adecuada será de 5 gránulos de cada remedio, a administrar al paciente una vez por día. En cambio, si el dolor es intenso pero desaparece repentinamente, hay que chupar 3 gránulos de Magnesia Phos a 6 CH y tres gránulos a 7 CH, todas las horas. Por último, si es muy fuerte y se agrava a causa de una gran emoción, hay que tomar todas las horas 3 gránulos de Chamomilla vulgaris 9 CH y colocar sobre la zona adolorida una cataplasma caliente.

Es posible que la colecistitis aguda provoque ictericia y requiera hospitalización, y esta complicación del cólico hepático puede incluso ser mortal. Por ello, debe tratarse rápidamente diluyendo 5 gránulos de Prunus vulgaris 5 CH, Licopodios 7 CH, Calcarea Carbonica 7 CH, Belladona 7 CH, Arnica 5 CH, Oimum Canum 5 CH y Pareira brava 5 CH en un vaso de agua. A continuación hay que agitar bien la mezcla y tomar una cucharadilla de café cada quince minutos.

Si el paciente ha efectuado un tratamiento homeopático pero su estado no ha mejorado pese a haber respetado las dosis prescritas, se aconseja que vaya al médico. Pero si su enfermedad está empeorando y se acompaña de vómitos, escalofríos y fiebre, aunque aún no haya tomado remedios homeopáticos hay que llevarlo de urgencia a un médico, que será en este caso el único que podrá determinar el tratamiento más adaptado.

Tratamientos asociados?

  • Berberis Vulgaris
  • Calcarea Carbonica Ostrearum
  • Chamomilla Vulgaris
  • Chelidonium Majus
  • Colocynthis
  • Magnesia Phosphorica
  • Ricinus Communis

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Sensibilidad a los alimentos – esto es a menudo relacionados con intestino permeable y puede ser la causa subyacente del aumento de toxinas en el cuerpo. Estos remedios para el colon irritable le serán de ayuda para tratar el colon

Los síntomas típicos de enfermedad hepática avanzada

Los círculos negros debajo de los ojos, los ojos hinchados

Manchas marrones en la piel

Palmas inflamados y las plantas de los pies

Hinchazón en las piernas y los tobillos.

Color de las heces Pale, o heces con sangre o de color alquitrán.

Quién está en riesgo?

Tradicionalmente las personas con el siguiente están en la categoría de “en riesgo” y si muestra algún síntoma mencionados anteriormente junto con

estar en esta categoría, que deben ser probados.

Más recientemente estos solían ser pensado como algo relacionado, pero no causal razones de hígado graso. La evidencia científica es mucho más fuerte ahora y apunta a un camino común que explica por qué estos aparecen juntos. La mala alimentación que conducen a sindrome del colon irritable permitiendo que las toxinas con fugas en el cuerpo, que luego invaden el hígado

Aparte de que el cerebro y el corazón, el hígado es el órgano más importante en el cuerpo responsable de ver más de 500 reacciones metabólicas. Mantenerla sana es importante para la salud general y el hígado graso es un excelente indicador de problemas graves.

Las dietas bajas en azúcar y otros hidratos de carbono son la clave en esta batalla. También creemos que los suplementos para reducir la cándida acumulación de biofilm y recorrer un largo camino en la mejora de la salud del colon que por en grande es el principal factor que contribuye y una vía para que las toxinas que entran en el cuerpo y así no despertar problemas de sindrome del colon irritable.

La cirrosis hepática es una enfermedad crónica del hígado, consistente en la muerte progresiva del tejido hepático normal y su sustitución por tejido fibroso, lo que lleva a:

  • incapacidad del hígado para ejercer sus funciones de detoxificación del organismo (insuficiencia hepática).
  • fenómenos de sangrado (coagulopatía).
  • aumento de presión en la vena porta, que causa acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) y dilatación peligrosa de las venas del esófago (varices esofágicas), que si se rompen pueden producir una hemorragia digestiva severa.
  • alteraciones del cerebro, con somnolencia y desorientación debidos a la circulación de amoníaco en sangre (encefalopatía hepática).

1. Alcohol. La mayor parte de los casos de cirrosis se debe al alcoholismo.

2. Otras causas:
- infecciones crónicas por virus (hepatitis)
- defectos de las vías biliares (obstrucción biliar)
- fibrosis quística
- aumentos en la absorción de hierro o de cobre, que se depositarán en el hígado.

  • Muchos pacientes permanecen sin síntomas durante años, lo que retrasa el diagnóstico.
  • "Síndrome constitucional": Falta de apetito, cansancio y adelgazamiento.
  • Náuseas y vómitos. Los vómitos pueden ser de sangre cuando existen varices esofágicas y/o alteraciones de la coagulación de la sangre.
  • Ictericia (Tinte amarillo de la piel y las mucosas debido al exceso de bilirrubina circulante).
  • Hinchazón abdominal, cuando se produce ascitis.
  • Alteraciones menstruales en la mujer.
  • Impotencia y desarrollo de mamas en el hombre.
  • "Arañas vasculares": Vasos sanguíneos rojos en la piel, haciendo figuras parecidas a arañas.

Examen físico. Se palpa un hígado duro, en ocasiones aumentado de tamaño (hepatomegalia) y en otros casos de pequeño tamaño. Si hay hipertensión portal se encontrará líquido en el abdomen (ascitis) y un bazo aumentado de tamaño.

Análisis de sangre. Los glóbulos rojos están disminuídos en la sangre (anemia), y existen alteraciones de la coagulación y disminución de la albúmina en sangre. Pueden elevarse la bilirrubina y los enzimas del hígado (transaminasas), y cuando existe encefalopatía, se suele demostrar amoníaco en sangre. La cirrosis puede alterar muchas otras pruebas analíticas.

Estudios radiográficos. Aunque una radiografía simple de abdomen puede mostrar una silueta hepática alterada, la prueba más específica será una ecografía abdominal, que mostrará además la desestructuración del hígado, y el bazo grande que suele coexistir. Una radiografía con contraste puede demostrar las varices esofágicas. Estos procedimientos son indoloros.

Si existen varices esofágicas, se visualizarán por medio de la endoscopia.

Biopsia hepática. Puede ser necesaria para llegar al diagnóstico definitivo de la cirrosis, ya que demuestra la arquitectura alterada del hígado. Es un procedimiento que puede resultar muy incómodo.

  • Sangrado por varices esofágicas.
  • Fenómenos de sangrado a otros niveles.
  • Episodios de ascitis (hinchazón abdominal por acumulación de líquido).
  • Confusión mental y coma.

- Abstención absoluta de alcohol.

- Dieta sin sal, con suplementos de vitaminas del grupo B y con abundantes proteínas (salvo si existe encefalopatía).

2. Tratamiento de las complicaciones:

- ASCITIS. Se trata con restricción de sodio (dieta sin sal), fármacos diuréticos, y a veces es necesaria la extracción de líquido de la cavidad peritoneal a través de la pared abdominal.

- VARICES ESOFAGICAS. Se tratan mediante la esclerosis de las venas dilatadas del esófago con una sustancia química, impidiendo así que se rompan y sangren, o colocando unas bandas elásticas. También se pueden tratar con cirugía.

- TENDENCIA AL SANGRADO. Se trata con inyecciones de vitamina K o con transfusiones de sangre.

- ENCEFALOPATIA. Para evitar que las bacterias del intestino fabriquen más amoníaco a partir de las proteínas de la dieta, se restringen las proteínas de la dieta, se dan antibióticos por boca que maten localmente las bacterias del intestino. Se debe evitar el estreñimiento con laxantes suaves (lactulosa).

Es mucho mejor cuando se abandona el alcohol completamente, antes de que la enfermedad se haga severa. La cirrosis avanzada tiene mal pronóstico, con un 50 % de supervivencia a los 2 años.

La enfermedad del hígado graso no alcohólica es una enfermedad que afecta el hígado, de carácter progresivo y que se inicia con la acumulación de grasa en el hígado sin consumo excesivo de alcohol.

1) Consiste en suprimir la sensibilidad del paciente hacia el irritante alergénico.

c. Pregunte a su doctor sobre ejercicios y métodos especiales de respiración.

1) Evitar los factores irritantes:

a) Eliminar del ambiente la mayor cantidad posible de alergenos:

Si usted conoce la sustancia que le provoca el asma, evite el contacto con ella.
No tenga animales en su casa, elimine todo lo que atrape mucho polvo
(alfombras, animales de peluche, entre otros), use almohadas y frazadas
hipoalergénicas, y cubra el colchón con plástico. Los acondicionadores de aire
reducen la cantidad de sustancias alergénicas del aire.

2) Llevar a cabo ejercicios regulares:

Evitar actividades físicas o ejercicios planificados que demanden un alto nivel de
tolerancia cardiorespiratoria (aeróbica), tales como las carreras pedestres de larga
distancia). La natación y caminatas a paso rápido son muy buenos ejercicios.

3) No fumar y evitar estar cerca de fumadores.

4) No salir cuando el aire está muy contaminado o hace mucho frío.

ENFERMEDADES ÓSEAS OSTEOPOROSIS

1. Proceso degenerativo caracterizado por la rarefacción anormal del hueso, que sucede con
mayor frecuencia en mujeres posmenopaúsicas, en personas sedentarias o inmovilizadas
y en enfermos en tratamiento con corticosteroides.

2. Rarefacción del tejido óseo calcificado, que favorece la aparición de fracturas. Puede
ser primitiva (acentuación de la osteopenia fisiológica del envejecimiento) o aparecer en
el curso de ciertas afecciones (osteoporosis secundarias).

3. Reducción de la densidad ósea por debajo del nivel necesario para que haya soporte
mecánico. El remodelamiento óseo (formación y resorción) es contínuo, y la densidad
disminuye siempre que el ritmo de resorción exceda a la formación.

B. Causas según el Tipo de Osteoporosis

1. Osteoporosis posmenopáusica (osteoporosis Tipo I) (mujer: 55-65 años); compromiso
predominante del esqueleto axial):

La pérdida desproporcionada de trabéculas se relaciona con fracturas de vértebras y de
la parte distal del antebrazo en mujeres posmenopáusicas de edades medias.

2. Osteoporisis senil (osteporosis Tipo II) (mujer y hombre; luego de los 65 años;
compromiso de la columna y de los huesos largos):

Ocurre después de los 65-75 años de edad en ambos sexos y se acompaña de fracturas
de cuello femoral, parte proximal de húmero o de tibia y pélvicas.

3. Osteoporosis secundarias: inmovilización; hipertiroidismo; hipercorticismo (corticoterapia
prolongada o enfermedad de Cushing); hipogonadismo; gastrectomía; cirrosis:

La osteoporisis es frecuente en el síndrome de Cushing y con la administración
prolongada de glucocorticoides. Otros padecimeintos predisponentes incluyen
hipertiroidismo, acromegalia, diabetes sacarina, deficiencia de calcio, absorción intestinal
deficiente y tabaquismo (fumar cigarrillos, tabaco, pipa). Existen otras condiciones
crónicas que pueden inducir una reducción en la masa ósea, tales como, el
hiperparatiroidismo y enfermedades malignas como mieloma múltiple, linfoma, leucemia
y carcinomas.

4. Causas raras: mastocitis ósea; heparinoterapia prolongada; osteoporosis idiopática del
hombre joven; osteoporosis del embarazo.

Hay más riesgo de osteoporosis en posmenopaúsicas de raza blanca que son pequeñas,
sedentarias y fumadoras.

1. Generalmente se hace en ocasión de dolores vertebrales agudos, de aparición espontánea
o en ocasión de un traumatismo mínimo y correspondiente a un aplastamiento

1) Este es frecuente en las regiones dorsal inferior y lumbar superior luego de
movimiento de flexión repentina, levantamiento o saltos.

2) El dolor suele desaparecer al cabo de uno días, y los enfermos pueden deambular
en cuatro a seis semanas. El colapso sin dolor puede causar cifosis dorsal y lordosis
cervical exageradas.

a. Concentraciones séricas normales de calcio, fósforo y fosfatasa alcalina.

b. En ausencia de fracturas, es posible que una disminución de 30% en la masa ósea no
quede de manifiesto en las radiografías estándar.

c. Estudios más sensibles como densitometría ósea mono o bifotónica, tomografía
computadorizada cuantitativa, y análisis de activación de neuronas pueden sugerir si
hay riesgo de fractura.

C. Exámenes Complementarios/Diagnósticos

Transparencia excesiva de la pelvis y del raquis, con visibilidad aumentada de las
trabérculas óseas y aplastamientos vertebrales.

Gracias… No saben lo mucho que me ayudaron con esto, gracias y besos.

¡Gracias a ti Marisol por confiar en nuestro artículo sobre bilirrubina elevada en sangra!

Hola, que tal? me extirparon la vesícula y al parecer se me ha obstruido el conducto biliar, ya que estoy con los ojos amarillos, me arde el cuerpo, sobretodo manos y espalda, como si fuese insolación. Una vez tuve que vomitar ya que estaba súper llena de gases y la comida no me hacía bien y a partir de ese momento empezó el amarillo en mis ojos. Estoy asustada, ya me hice los exámenes y los tengo que pasar a buscar pero debo realizarme un ultrasonido para descartar que sea otra piedra. Según el Dr. me dice que por como fue mi operación me deben insertar una aguja a través del hígado para destapar el conducto. Estoy muy asustada

Hola Susy,
no has de preocuparte ya que el médico especialista te habrá brindado el mejor tratamiento.
Espero que te puedas recuperar y te hagas la prueba de ultrasonidos con éxito.
Saludos

Disculpe, me realizaron una química sanguinea y resulta que tengo los niveles de bilirrubina altos.
Mi pregunta es… a qué especialista debo de acudir?
Agradecería su respuesta.

Hola Jovana,
El médico especialista en bilirrubina es el Hematólogo.
Saludos

Hola mis resultados de trigliceridos 497mg/dl hace tres meses tratamiento bezafibrato de 200 mg 2 al día durante 38 días y 1 pravastatina de 10 mg en la noche de ahí nuevo resultado fue 90 mg/dl y un nuevo análisis que no me hicieron en inició ácido úrico alto 11.8 mg/dl me dieron alopurinol de 300 mg media pastillay me dijeron deje de tomar bezafibrato lo hize por 10 días nuevamente análisis ácido úrico 6.7 normal y trigliceridos altos 297 mg/dl tome nuevamente bezafibrato 1 pastilla cada día y alopurinol y 1/4 de pastilla nuevo análisis a los 30 días 5 días antes deje medicamentos trigliceridos 247 mg/dl y ácido úrico 8.1 siguen altos y un nuevo estudio arrojó bilirrubina total 1.1 que es un 10% más de lo que debemos tener y cuidados que e tenido son deje cigarro, alcohol, carne cerdo y res, ya no ayuno hago tres comidas al dia, hago ejercicio, baje de peso en tres meses que es lo que ya llevó de 89kg con 1.76 de altura baje a 76 kg con 1.76 y ahora mi miedo es seguir bajando de peso y no bajar triglicerido o que por el bezafibrato me cause problemas más gravez al hígado y lo que no e hecho es tratarme con vitamina B3 niacina, mis médicos de IMSS no me atienden no me dan información, prácticamente sólo me dan las pastillas que dice el protocolo pero no me preguntan que síntomas tengo o no me revisan ni siquiera ni presión de verdad tengo que buscar un especialista si conocen de alguno en México y que sea recomendado avisenme ya me desesperes tengo angustia y miedos pero ahí voy trató de hecharke ganas ya me deprimi tengo 40 años aconsejenme gracias

Buenas noches mi examen del perfil 20, me indica bilirrubina alta en 4,9 (alto), me operaron la vesicula y soy deporttista, no tomo casi alcohol..quiero saber la recomendacion o sugerencia. No presento ictericia. Gracias.

Un análisis de sangre es cuando se saca una muestra de sangre para analizarla en un laboratorio. Los médicos mandan análisis de sangre para evaluar cosas como la concentración de glucosa, la hemoglobina o los glóbulos blancos en sangre. Esto puede ayudar a detectar problemas, como una enfermedad o una afección médica. A veces, los análisis de sangre les pueden ayudar a saber lo bien que está funcionando un órgano (como el hígado o los riñones).

Un panel de la función hepática es un análisis de sangre que ayuda a los médicos a evaluar lesiones, infecciones o enfermedades que afectan al hígado. Los paneles de la función hepática también ayudan a evaluar los efectos secundarios sobre el hígado de algunos medicamentos.

El panel de la función hepática se hace para obtener información sobre las concentraciones de:

  • La albúmina y la proteína total, que ayudan a construir y mantener los músculos, los huesos, la sangre y los tejidos de los órganos corporales. Una concentración baja de estas sustancias se puede ver en las enfermedades hepáticas o renales, así como en los problemas nutricionales.
  • Enzimas hepáticas: Fosfatasa alcalina (FA), alanina aminotransferasa (ALT), aspartato aminotransferasa (AST). Estas enzimas ayudan al hígado a transformar el alimento en energía. Cuando sus concentraciones son altas, puede ser un signo de que el hígado está lesionado o irritado.
  • Bilirrubina. La bilirrubina es un derivado de la descomposición de los glóbulos rojos. El hígado modifica la bilirrubina para que el cuerpo la pueda expulsar al exterior. Una cantidad alta de bilirrubina en sangre puede indicar un problema en el hígado. Esto puede hacer que la piel se vea amarillenta, una afección conocida como ictericia.

Es posible que pidan a su hijo que deje de comer y de beber durante 8 a 12 horas antes de hacerse el análisis de sangre. Informe al médico de su hijo sobre cualquier medicación que esté tomando porque hay algunos medicamentos que pueden influir en los resultados de la prueba.

El hecho de que su hijo lleve puesta una camiseta de manga corta el día del análisis puede facilitarle las cosas; también pueden llevar un juguete o un libro para que se distraiga.

En la mayoría de los análisis de sangre, se extrae una muestra de sangre a partir de una vena. A tal efecto, un profesional de la salud:

  • limpia la piel
  • coloca una goma (torniquete) alrededor del área para que las venas se hinchen de sangre.
  • inserta una aguja en una vena (generalmente en el brazo, sea en la cara interna del codo, o bien en dorso de la mano)
  • introduce la muestra de sangre en un frasco o una jeringa.
  • extrae la goma y retira la jeringa de la vena

En los lactantes, la sangre se puede extraer a partir de una punción en el talón. Después de limpiar el área, el profesional de la salud hará una pequeña punción en el talón del bebé con una pequeña aguja (o lanceta) para recoger una pequeña muestra de sangre.

La extracción de una muestra de sangre solo provoca molestias de carácter temporal y lo único que se siente es un breve pinchazo.

Los padres se suelen poder quedar con sus hijos durante los análisis de sangre. Intente que su hijo se relaje y dígale que se quede muy quieto porque unos músculos tensos pueden dificultar la extracción de sangre. Es posible que su hijo prefiera apartar la mirada de la aguja cuando se la claven en la piel y cuando le extraigan sangre. Anime a su hijo a relajarse haciendo respiraciones profundas o cantando su canción preferida.

La mayoría de las pruebas solo duran unos pocos minutos. En algunas ocasiones, puede costar mucho encontrar una vena, de modo que el profesional de la salud puede tener que probarlo más de una vez.

El profesional de la salud extraerá la goma y la aguja y después cubrirá el área con un algodón o una tirita para que deje de sangrar. Después de la extracción, es posible que aparezca un pequeño hematoma, que debería desaparecer en pocos días.

Las muestras de sangre se procesan utilizando una máquina, y los resultados pueden tardar de unas pocas a un día en estar listos. Si los resultados de la prueba indicaran un posible problema, el médico pediría otras pruebas para averiguar en qué consiste el problema y cómo tratarlo.

El panel de la función hepática es un procedimiento seguro con unos riesgos mínimos. Algunos niños se marean o se desmayan cuando les sacan sangre. Unos pocos niños y adolescentes tienen mucho miedo a las agujas. Si su hijo está ansioso, hable con su médico antes de hacerle la prueba sobre formas de hacer el procedimiento más sencillo.

Es habitual que aparezca un pequeño hematoma y/o un dolor muscular leve en la zona del pinchazo, que puede durar unos pocos días. Pida ayuda médica si el malestar o las molestias de su hijo empeoran o duran más tiempo.

Si tiene alguna duda sobre el panel de la función hepática, hable con el médico de su hijo o con el profesional que vaya a hacerle la extracción de sangre.

Un hígado enfermo no es solo el producto de una vida ligada al consumo de alcohol, hay más de 100 formas conocidas de enfermedad hepática causada por una multitud de factores. Por eso le presentamos un listado de algunos de los síntomas comunes que debe tener en cuenta para sospechar de su hígado podría estar alterado.

A manera de contexto le contamos que el hígado es el órgano interno más grande del cuerpo humano; juega un papel vital en muchas funciones como:

  • Producir proteínas a través de la coagulación de la sangre.
  • Transformar los alimentos en energía.
  • Regular los niveles de colesterol y glucosa.
  • Metabolizar el hierro.
  • Filtrar la sangre.
  • Desintoxicar y limpiar el organismo.

Mantener el hígado en buen estado de salud es imperativo. Un punto único y muy positivo es que esta víscera es el único órgano capaz de regenerarse a sí mismo, lo que significa que, dependiendo de la causa del daño y si es detectada a tiempo, pueden de hecho, este puede repararse completamente.

Algunos de los síntomas más comunes de las enfermedades del hígado se explican a continuación:

  1. Ictericia: tonalidad amarillenta del organismo, incluyendo a veces las uñas y los ojos, debida principalmente a la acumulación de ‘bilirrubina’, un pigmento presente en la bilis, esencial para el proceso de la digestión. Si su hígado está teniendo problemas en el filtrado de toxinas que se ingieren (ya sea a través del tracto digestivo, la piel o el sistema respiratorio) la bilirrubina se acumula en el torrente sanguíneo y, por lo tanto, refleja la tonalidad amarillenta en los tejidos externos.
  2. Cambio de color en orina y heces: es una señal clave de problemas hepáticos. Si se mantiene bien hidratado la orina producida siempre será de un color pálido. Cuando existe ictericia por acumulación de bilirrubina la orina puede manifestarse con un color más pardo o las heces más pálidas, con sangre, o incluso negras, dependiendo de lo adicional que se altere.
  3. Calambres estomacales e hinchazón: si tiene dolores o cólicos en la zona abdominal que son persistentes, esto podría ser un indicio de que algo anda mal con su hígado. También se puede notar hinchazón constante o una sensación de tener gases.
  4. Sensibilidad en la piel: un síntoma común es la piel hipersensible (excesiva picazón o irritación al tacto). Algo de esto se puede aliviar con la aplicación de crema hidratante, pero no va a mejorar si no se trata el problema hepático subyacente.
  5. Reflujo ácido: ataques cada vez más frecuentes de reflujo ácido con indigestión, con o sin vómitos, son otros signos que advierten el daño del hígado.
  6. Diarrea: si se convierte en un problema más habitual de lo común puede deberse a un mal funcionamiento del hígado. Consulte.
  7. Fatiga general: se expresa como la debilidad absoluta y el letargo general y constante. Si el hígado tiene exceso de trabajo, esto tendrá un efecto de golpe que se proyecta en el cuerpo entero.
  8. Repentina pérdida de apetito: esto puede parecer un síntoma vago que a su vez podría ser el resultado de muchas condiciones. Pero la pregunta clave es ¿tiene alguna otra de estas señales de advertencia? Por lo general, dicho síntoma no aparece hasta que la supuesta enfermedad hepática ha avanzado mucho, por lo que es necesario buscar la opinión de un médico especialista.
  9. Retención de líquidos: comúnmente afecta los pies, los tobillos y las piernas. La retención de líquidos se manifiesta como la hinchazón de la zona afectada. Si presionas el dedo en el área hinchada, la piel no se recuperara de inmediato y una huella de su dedo estará allí durante unos segundos después de quitar la presión.
  10. Malestar general: esto se debe a que no todas las toxinas se eliminan y quedan circulando en la sangre, manifestándose en dolores de cabeza, brotes y sequedad de la piel e incluso alteraciones del carácter y el ánimo.

Mantenga su hígado sano; conozca su cuerpo, reconozca los cambios y frente a ellos actúe rápidamente. Esto le dará a su hígado la mejor oportunidad de recuperarse a sí mismo.

1. Cambios en la Piel

2. Cambios Abdominales

Después de la experiencia de la cervecería, José continuó con el “gusto” por el alcohol, cuando comenzó a laborar en Ferrocarriles Nacionales de México, donde un día por poco y murió arrollado en las vías, mientras andaba alcoholizado.

Ya casado y con hijos, José dio al hospital por un problema con el aparato digestivo: le dejó de funcionar por la gran cantidad de alcohol que ingería.

En el hospital, la enfermera instaló un suero en el brazo de José y una sonda para sacar todo el alcohol que traía en su estómago. Su páncreas no funcionaba, y todo era por una descompensación alcohólica, combinada con una diabetes, ignorada hasta ese momento.

José rondaba los 30 años y había pasado la mitad en compañía del alcohol. La primera noche de hospital tuvo alucinaciones: “Me ponían suero y, cuando iban entrando las gotitas a mi cuerpo, yo veía que eran soldados que estaban apuntándome con un arma; hablaba a las enfermeras y no me hacían caso, entonces, me quité las mangueras del suero y me salí; llegué a la casa pensando que ya no iba a volver a tomar alcohol”.

Hoy tiene 66 años y 26 de pertenecer a un grupo de apoyo de Alcohólicos Anónimos, del Grupo Morelos. Llegó ahí por decisión propia, pero después de muchas situaciones que, como ocurría con su padre, hacía insostenible su estancia en casa, con su esposa e hijas. Comprendió que no era un “vicioso” o “borracho”, como le decían sus cercanos, sino que tenía una enfermedad.

“En el grupo, a través de compartir los problemas, me dan una solución para escuchar y tener una tribuna en donde nos subimos a compartir el vidrio que traigo adentro y me hace daño, y que lo tengo que sacar; entre todos, los problemas nos tocan de a menos”.

17% bebe alcohol de forma abusiva, cinco copas o más en una sola vez, según el mismo estudio

60% en secundaria y prepa bebió alguna vez (Encuesta Escolar sobre Adicciones 2012)

50% en Jalisco bebió alcohol en el último año, según la Encuesta Nacional de Adicciones

189 Mil jaliscienses son dependientes del alcohol, es decir, 65 de cada mil

7 mil jaliscienses reciben tratamiento por alguna adicción, de acuerdo con el Sisvea 2013

42% de ellos refirió que el alcohol fue la primera droga probada y casi nueve de cada 10 beben

15 mil tratamientos contó el Sisvea durante 2012, y 18 mil durante 2011

“No lo veo como un problema. Al contrario, a la larga va a ser mejor para mi salud”. Esta es la visión de vida que tiene Karen Viviana Serrano tras convivir por un año con la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

por Juan MANUEL CORREDOR B.
jcorredor@vanguardialiberal.com.co

Lo que para ella, una bumanguesa de 27 años, 1.65 metros de altura y 65 kilogramos de peso, empezó con dolores en la boca del estómago, debilidad y sensación de desaliento durante el día; era un mal presagio de una gastritis. Lo que Karen Viviana Serrano no se imaginó era que se encontraría con una enfermedad que hasta ese momento desconocía.
La degeneración grasa del hígado, también conocida como infiltración grasa hepática o esteatosis hepática, es una enfermedad que hace parte o compone un desorden mayor: el síndrome metabólico.
El hígado graso es aquella acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). En otras palabras, el hígado presenta una acumulación de grasa no sólo en su parte externa, sino también con infiltración, haciendo que se resienta e inflame.

José Luis Plata Valdivieso, gastroenterólogo – hepatólogo del Instituto de Gastroenterología y Hepatología del Oriente Colombiano, Igho, y Jefe de trasplante hepático de la Fundación Cardiovascular de Colombia,

Esta enfermedad puede presentarse principalmente por la ingesta continua de alcohol, o como le sucedió a Karen Serrano, que sin ser consumidora de licor tiene la enfermedad del hígado graso no alcohólico.
En nuestro medio, las personas con desórdenes metabólicos que presenten en su abdomen una obesidad central, que en hombres adultos supere los 90 cm y en mujeres adultas los 80 cm de perímetro abdominal, presentan la primera alerta para sospechar de síndrome metabólico y un posible caso de hígado graso.
En niños, por ejemplo, los casos de obesidad son patéticos. Algunos estudios indican que entre la población de 5 a 14 años el sobrepeso está entre 45% a 60%.
Otros componentes que encenderían las alarmas para esta patología son la presencia de glicemia elevada (azúcar elevado en la sangre), tener el colesterol y/o triglicéridos elevados de manera constante durante un tiempo prolongado (dyslipidemia) y tener la tensión arterial alta o hipertensión arterial.
Con esos parámetros de obesidad y uno de los componentes anteriores se hablaría de síndrome metabólico.
“Tras recurrir al médico de familia, este me envió a hacerme unos exámenes de sangre. En los resultados salió que tenía altos los niveles de Transaminasas (sustancias producidas principalmente en el hígado). Luego vinieron otros exámenes que evidenciaron inflamación del hígado y, por último, confirmamos la enfermedad”, describe Karen Serrano.
José Luis Plata Valdivieso, gastroenterólogo – hepatólogo del Instituto de Gastroenterología y Hepatología del Oriente Colombiano, Igho, y Jefe de trasplante hepático de la Fundación Cardiovascular de Colombia, explica que “el hígado graso no es una enfermedad exclusiva de las personas obesas”. Así como a Karen, una persona sin sobrepeso actual ni histórico le ocurrió, “muchos otros pacientes pueden presentar alteraciones metabólicas o diabéticas por un manejo inadecuado de grasas. El porcentaje en el mundo de personas delgadas o con peso normal con hígado graso ronda entre el cinco a siete por ciento”.

Las etapas de esta patología comprenden: hígado graso, esteatohepatitis (hepatitis por grasa), fibrosis, cirrosis y probabilidad de cáncer de hígado.

No es de la noche a la mañana
Según los expertos, el hígado graso no es una enfermedad per se. Si bien las personas que tengan una dieta inadecuada y vida sedentaria son más propensas a tener hígado graso, existen otros factores que inciden en esta patología.
La ingesta de cierto tipo de medicamentos, por ejemplo, los corticoides, algunos analgésicos, algunos para la presión arterial y medicamentos de tipo cardiovascular, entre otros, favorecen la presencia de la enfermedad.
Otra posibilidad es el sometimiento de personas obesas a cirugías bariátricas (para contrarrestar el sobrepeso), procedimiento que podría desencadenar en hígado graso, afirma este especialista.
También, con el tiempo, favorece la enfermedad del hígado graso el consumo de ciertos productos herbolarios o medicina alternativa, así como la exposición a sustancias orgánicas o tóxicas derivadas del petróleo.
Forma de tratar la enfermedad
Desde el día en que Karen Serrano fue diagnosticada, inmediatamente cambiaron sus hábitos alimenticios. Un paciente con hígado graso debe contrarrestar la enfermedad realizando dos tareas específicas: ejercicio, preferiblemente cardiovascular, y mantener una dieta balanceada. Expertos en el tema han demostrado que con sólo la realización de ejercicio y la alimentación adecuada se puede revertir la enfermedad grasa del hígado hasta en 75% de los pacientes, inclusive en la reducción y mejoría.
Sin embargo, el tratamiento para esta patología está supeditado al tipo de afectación que la causó o lo que ayudó a que se presentara: si es por hipertensión, colesterol elevado o triglicéridos elevados, trastorno del azúcar, hiperglisémico o diabético, enfermedades tiroideas, entre otros. Lo que sí es común a todos los pacientes con hígado graso es la prohibición de la ingesta de alcohol.
“Tener hígado graso no ha representado un problema en sí para mí. Al contrario, sé que a la larga va a ser mejor para mi organismo, pues impide que lo llene de alimentos grasos o dañinos. He pecado en consumirlos de vez en cuando, por ejemplo, hamburguesas e incluso trago, pero es como si llegase la muerte porque la sensación después de haberlos ingerido es horrible”, agrega Karen Serrano.
El especialista José Luis Plata explica que existe un informe de la sociedad hepática europea sobre “los beneficios” de la ingesta mínima de alcohol para tratar esta enfermedad. Sin embargo, según su experiencia, este informe es muy preliminar y tiene en cuenta las características europeas, más no las del hombre o paciente latino. Por tal razón no es recomendable para los colombianos consumir alcohol si se padece de hígado graso.
Lo que sí es benéfico es consumir café. Múltiples estudios hechos desde 2007 sobre prevención de enfermedades hepáticas, dentro de las cuales está el hígado graso, y especialmente en personas que consumen constantemente alcohol, tomar entre cinco a siete tazas de café al día ayuda a contrarrestar esta enfermedad. Esto excluye a pacientes con alguna enfermedad de tipo cardiovascular, psiquiátrico o mental a quienes se prohíbe la cafeína, agrega este gastroenterólogo-hepatólogo.

15 a 25% es el margen de probabilidad de que la enfermedad de hígado graso avance de fibrosis a cirrosis.

Alrededor del mundo
Se prevé que hacia 2020 el mayor número de pacientes que necesiten trasplante hepático no sea por consumo de alcohol, ni por cirrosis o por hepatitis C o B, sino básicamente será derivado de personas que tuvieron esteatohepatitis, enfermedad que condujo a cirrosis.

¿Tengo hígado graso?

La confirmación diagnóstica de hígado graso se puede hacer de dos maneras: el método invasivo y el no invasivo.
– Biopsia hepática (método invasivo), es el examen de mayor índice de certeza, pero su práctica posee un alto riesgo.
– Ecografía hepatobiliar: (método no invasivo).
– Fibromax y Fibrotex: (tipo serológico).
– Fibroscan: a través de un equipo similar al ecógrafo.
Cabe aclarar que a través de exámenes no invasivos se puede indicar la presencia de hígado graso, pero sólo el método invasivo podrá diagnosticarlo con certeza.

El alcoholismo es un problema de salud pública en todos los países desarrollados. El alcohol es una sustancia fácilmente disponible y su consumo está amparado por costumbres sociales y culturales. En España se relaciona directamente con unas 8.000 muertes al año, asociándose al 35% de los suicidios, al 75% de los casos de violencia doméstica y al 50% de los accidentes de tráfico.

El consumo abusivo de alcohol afecta a todo nuestro organismo, pero fundamentalmente al sistema nervioso central y al hígado. Se estima que en España existen alrededor de unos 3.000.000 de alcohólicos y unos 12.000 enfermos con cirrosis.

La hepatopatía alcohólica, o etílica, es el conjunto de enfermedades hepáticas producidas por el consumo excesivo de alcohol. En su desarrollo influyen la cantidad de alcohol consumida, el tiempo de consumo y la susceptibilidad de cada persona. El diagnóstico se basa en los síntomas del paciente y en pruebas complementarias (análisis, ecografías, biopsia hepática).

Un 90% del alcohol ingerido es metabolizado en el hígado. Cuando este órgano ve superada su capacidad depuradora por una cantidad excesiva de alcohol y esta situación se prolonga en el tiempo, se producen lesiones. Estas se deben básicamente a la acumulación de tóxicos y aumento de la oxidación en las células hepáticas.

La Organización Mundial de la Salud establece como consumo excesivo aquel que sobrepasa los 70 g de alcohol al día para los hombres y los 50 g/día para las mujeres. Los gramos de alcohol que uno consume dependen de la graduación de la bebida ingerida y de la cantidad que se ingiere. De forma aproximada y simplificada se puede recordar que un litro de vino son 80 g de alcohol, igual que 2 litros de cerveza son 80 g de alcohol y 200 cm3 de bebidas destiladas son 80 g de alcohol.

No. La severidad del daño hepático producido por el alcohol depende de factores individuales. Se sabe que, a iguales consumos, las mujeres son más propensas a desarrollar enfermedad hepática (el doble), posiblemente por la distinta distribución corporal de la grasa, y la distinta metabolización hepática y gástrica del alcohol. La obesidad también se asocia con una mayor afectación hepática y posiblemente también influyan factores hereditarios y dietas ricas en hierro. La coexistencia de otra causa de enfermedad hepática (hepatitis vírica, hemocromatosis, etc.) aumenta la frecuencia y gravedad de la lesión.

Por otro lado, no existe relación entre la tolerancia aguda al alcohol y el daño hepático; puede existir una enfermedad hepática sin episodios de embriaguez.

De forma resumida, podemos decir que existen tres enfermedades del hígado ocasionadas por el consumo excesivo de alcohol: la esteatosis hepática, la hepatitis alcohólica y la cirrosis.

La esteatosis hepática consiste en un acúmulo de grasa (triglicéridos) en el hígado como consecuencia del daño hepático. En este caso el paciente apenas tiene síntomas o presenta molestias inespecíficas, aunque en general existe un agrandamiento del hígado (hepatomegalia) y las pruebas analíticas se encuentran alteradas. En muchos casos se diagnostican sólo por las alteraciones analíticas.

La hepatitis alcohólica se debe a un daño hepático mayor con inflamación y destrucción de las células del hígado; aparece más bruscamente y puede ser muy grave. Los pacientes suelen presentar coloración amarillenta (ictericia), malestar general, náuseas, vómitos, dolor abdominal y fiebre.

Finalmente, la cirrosis asocia una importante destrucción de células hepáticas con un marcado proceso de cicatrización (fibrosis) que altera de forma importante la arquitectura del hígado, llegando a comprometer sus funciones. Inicialmente los pacientes pueden estar casi sin síntomas pero si su evolución prosigue pueden presentar acumulo de líquidos en el vientre (ascitis), hemorragias digestivas, trastornos de la conducta (encefalopatía) e incluso un tumor hepático.

El tratamiento fundamental es la abstinencia del alcohol. De hecho, si se deja de beber se aumenta la supervivencia de forma significativa. En las fases iniciales de la afectación hepática, el hígado se puede recuperar en su totalidad en muchos casos; en fases más avanzadas (cirrosis) se mejora la función del hígado, se impide su progresión y disminuyen las complicaciones.

En algunos pacientes puede ser necesario emplear otros tratamientos (medicamentos, tratamientos endoscópicos, punciones abdominales, etc.) e incluso realizar un trasplante hepático cuando la enfermedad continúa progresando a pesar de la abstinencia.

Cuando de forma asociada existen problemas de dependencia del alcohol, es difícil lograr la abstinencia, siendo preciso asociar otros tratamientos y realizar un control psiquiátrico junto al fundamental apoyo familiar y social.


E. Sánchez Hernández y J. Fernández Seara

Servicio de Aparato Digestivo. Complejo Hospitalario de Ourense

  • Letargo
  • Demencia
  • Convulsiones
  • Temblores
  • Espasmos musculares y mialgia
  • Respiración de Cheyne-Stokes, un patrón de respiración alterada visto en casos de daño cerebral y el coma
  • Coma

A menudo, la gravedad y el tipo de síntomas están relacionados con la seriedad y la causa de la enfermedad o el daño cerebral. Por ejemplo, el daño hepático inducido por el alcohol (cirrosis alcohólica) puede dar lugar a temblores involuntarios en las manos (asterixis), mientras que la anoxia severa (falta de oxígeno) puede resultar en coma sin movimiento.

Otros síntomas pueden no ser tan graves y ser más localizados, como la parálisis de los nervios craneales, que resulta del daño a uno de los 12 nervios craneales que salen del cerebro; o ser muy sutiles y provocados por lesiones repetidas en el tejido cerebral, como la encefalopatía traumática crónica. Esta es causada por lesiones y contusiones sufridas frecuentemente por los jugadores de fútbol y otras personas que practican deportes de contacto. Puede causar lentos cambios con el tiempo, que no se diagnostican fácilmente, y conducir a la depresión crónica u otros cambios de personalidad con consecuencias para la vida.

Incluso los bebés y los niños pueden sufrir encefalopatía, así como los neonatos en el período prenatal si, por cualquier causa, se ve afectado el flujo sanguíneo del cerebro durante su desarrollo. La encefalitis de Rasmussen es una enfermedad rara observada en los niños, que posiblemente se deba al desarrollo de auto-anticuerpos, y que en caso de no ser tratada puede provocar serias convulsiones. Otra variante poco común de encefalopatía, que generalmente se desarrolla en personas más jóvenes, de 4 a 20 años aproximadamente, es el síndrome MELAS, por sus siglas en inglés, y se caracteriza por episodios tipo ictus, encefalopatía mitocondrial, y acidosis láctica, debido a la presencia de ADN defectuoso en las mitocondrias del paciente. Estos orgánulos son responsables de la conversión de energía dentro de las células.

El diagnóstico de la encefalopatía suele hacerse mediante pruebas clínicas realizadas durante el examen físico, como las pruebas de estado mental, pruebas de memoria y pruebas de coordinación, para documentar un estado mental alterado.

Por lo general, el diagnóstico se produce cuando el estado mental alterado acompaña otro diagnóstico primario como la enfermedad hepática crónica, insuficiencia renal, anoxia, o muchos otros diagnósticos.

En consecuencia, los médicos pueden utilizar varias pruebas diferentes al mismo tiempo para diagnosticar tanto la condición primaria, como la propia encefalopatía. Este enfoque para el diagnóstico es realizado por la mayoría de los médicos, debido a que muchos consideran que la encefalopatía es una complicación que se produce por un problema de salud subyacente. A continuación se listan algunas de las pruebas más utilizadas durante los exámenes de diagnóstico de las posibles causas primarias:

  • Recuento sanguíneo completo (infecciones o pérdida de sangre)
  • La presión arterial (presión arterial alta o baja)
  • Pruebas metabólicas (niveles sanguíneos de electrolitos, glucosa, lactato, amoniaco, oxígeno y enzimas hepáticas)
  • Medicamentos o niveles de toxinas (alcohol, cocaína, anfetaminas, entre otros)
  • Análisis de sangre y otros fluidos corporales (infecciones de muchos tipos)
  • La creatinina (función renal)
  • TC y MRI (edema cerebral, anomalías anatómicas o infecciones)
  • Ecografía Doppler (flujo anormal de la sangre a los tejidos o abscesos)
  • Encefalograma (daño cerebral o patrones anormales de ondas cerebrales)
  • El análisis de autoanticuerpos (demencia causada por anticuerpos que destruyen las neuronas)
  • Revisión de los medicamentos de la persona, ya que algunos medicamentos, por ejemplo, la ciclosporina, pueden ser responsables de los síntomas.

Se aclara que esta lista no es exhaustiva, y no todos los ensayos anteriores se deben hacer para llegar a un diagnóstico, generalmente el médico ordena pruebas específicas de acuerdo a los síntomas y la historia del paciente.

El tratamiento de la encefalopatía varía con la causa primaria de los síntomas y, en consecuencia, no todos los casos de encefalopatía se tratan de la misma forma.

A continuación se muestran algunos de los tratamientos recibidos de acuerdo a las condiciones primarias que presenta el paciente:

  • Anoxia a corto plazo (por lo general menos de dos minutos): la oxigenoterapia.
  • Anoxia a largo plazo: la rehabilitación.
  • Toxicidad del alcohol a corto plazo: líquidos intravenosos o ningún tratamiento.
  • El abuso crónico de alcohol (cirrosis o insuficiencia hepática crónica): lactulosa oral, dieta baja en proteínas, antibióticos.
  • Encefalopatía urémica (debido a la insuficiencia renal): corregir la causa fisiológica subyacente, diálisis, transplante de riñón.
  • Encefalopatía diabética: la administración de glucosa o la eliminación de la glucosa en sangre para tratar la hipoglucemia.
  • Encefalopatía hipo-o hipertensiva: medicamentos para aumentar o reducir la presión arterial.

La clave para el tratamiento de cualquier encefalopatía es entender la causa básica y por lo tanto diseñar un esquema de tratamiento para reducir o eliminar la causa.

Existe un tipo de encefalopatía que es difícil o imposible de tratar, la encefalopatía estática, un daño cerebral o estado mental alterado que es permanente. La mejor forma de proceder en estos casos es evitar más daños y ejecutar la rehabilitación para permitir que el individuo actúe a su nivel funcional más alto posible.

Las complicaciones de la encefalopatía pueden variar de ninguna a profundas alteraciones mentales que conducen a la muerte. Además, muchos investigadores consideran que la encefalopatía por sí sola es una complicación que surge de un problema de salud primario.

  • Encefalopatía hepática(edema cerebral con herniación, coma, muerte)
  • Encefalopatía metabólica(irritabilidad, letargo, depresión, temblores, en ocasiones el coma o la muerte)
  • Encefalopatía urémica(letargo, alucinaciones, estupor, espasmos musculares, convulsiones, muerte)
  • Encefalopatía de Hashimoto (confusión, intolerancia al calor, demencia)
  • Encefalopatía de Wernicke(confusión mental, pérdida de memoria, disminución de la capacidad para mover los ojos)
  • Encefalopatía límbica(pérdidas de memoria, sobre todo en la memoria a largo plazo, comportamiento variable, emocional y agitado, convulsiones, dificultad para controlar las extremidades, fatiga y problemas de visión)
  • Encefalopatía glicina(progresiva falta de energía, dificultades en la alimentación, un tono muscular débil, movimientos espasmódicos anormales y problemas con la respiración potencialmente mortales)
  • Encefalopatía hipertensiva (hipertensión severa, inflamación aguda del riñón o nefritis, y la disfunción cerebral)
  • Encefalopatía isquémica hipóxica(pérdida de la memoria, descontrol de los movimientos y aumentos en la frecuencia cardíaca)
  • Encefalopatía estática(parálisis cerebral, problemas de aprendizaje, retraso mental, autismo, retrasos del habla, déficit de atención, problemas de audición y la visión)
  • Encefalopatía espongiforme transmisible(deterioro de la función cerebral, incluyendo cambios en la memoria, cambios de personalidad y problemas de movimiento que empeoran con el tiempo)
  • Encefalopatía neonatal(reflejos frenados, tono muscular deficiente, mala alimentación, convulsiones y dificultad para respirar)

El pronóstico para un paciente con encefalopatía depende de las causas iniciales y, en general, la cantidad de tiempo que se necesita para invertir, detener o inhibir las causas. En consecuencia, el pronóstico varía de un paciente a otro y oscila entre la recuperación completa a un mal pronóstico, que a menudo conduce a un daño cerebral permanente o la muerte.

Este pronóstico muy variable está ejemplificado por los pacientes que reciben la encefalopatía de hipoglucemia. Si los pacientes con hipoglucemia son tratados ante los primeros signos de encefalopatía, por ejemplo, irritabilidad y confusión leve, la mayoría de ellos se recupera completamente. Los retrasos de horas o días en la corrección de la hipoglucemia pueden provocar convulsiones o coma, así como una recuperación parcial. Un largo retraso o múltiples retrasos en el tratamiento pueden llevar a un mal pronóstico, con graves daños cerebrales, el coma o la muerte.

Aunque los síntomas y el marco de tiempo varían ampliamente de paciente a paciente y de acuerdo con las causas iniciales de la encefalopatía, el pronóstico de cada caso por lo general sigue el patrón descrito anteriormente en el ejemplo hipoglucémico y depende de la extensión y la rapidez con la que se trata la causa subyacente.

Muchos de los casos de encefalopatía pueden prevenirse. La clave para la prevención es detener o limitar la probabilidad de desarrollar cualquiera de las causas que la provocan. Cuando una persona desarrolla una encefalopatía, mientras más rápido se trate la causa subyacente, más probable será evitar una encefalopatía severa.

  • Encefalopatía diabética: Siga su plan prescrito de tratamiento para la diabetes, incluyendo las mediciones de glucosa.
  • Encefalopatía hepática: Evite la intoxicación por alcohol, sobredosis de drogas y las inyecciones intravenosas de drogas ilegales.
  • Encefalopatía anóxica: Evite la asfixia con alimentos. Evite comportamientos peligrosos que puedan conducir a traumatismos cervicales y en la cabeza. Evite la exposición al monóxido de carbono.
  • Encefalopatía hipertensiva: Controle su presión arterial, tome los medicamentos antihipertensivos como se indica y no detenga el tratamiento ni lo cambie sin consultar a un médico.
  • Encefalopatía infecciosa: Evite el contacto físico con las personas que están infectadas con microorganismos que pueden causar encefalopatía, tales como N. meningitidis o Shigella.
  • Encefalopatía urémica: No evite la diálisis programada si ese fuera su caso. Tome todos los medicamentos según las indicaciones y obtenga evaluaciones frecuentes de su estado mental.

Los métodos para la prevención de la encefalopatía son casi tan numerosos como las causas subyacentes, sin embargo, algunos casos de encefalopatía no se pueden prevenir, como la congénita o la encefalopatía traumática accidental.

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El hígado graso no alcohólico o esteatosis hepática se asocia a los trastornos metabólicos. La inflamación del hígado, unida a los depósitos de grasa en este órgano, ocasiona una enfermedad silenciosa que da síntomas sólo en las etapas avanzadas.

Según explica a Infosalus el doctor Manuel Romero, experto de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) y jefe de servicio de Aparato Digestivo del Hospital Nuestra Señora de Valme (Sevilla), en el hígado se producen y almacenan productos intermedios (lípidos, azúcares y proteínas) básicos para la mayoría de funciones vitales y es un órgano que participa también en la desintoxicación del organismo.

Los trastornos metabólicos condicionan la enfermedad hepática. Pacientes diabéticos (7% población), obesos (15%-20% población) y con alteraciones en el metabolismo lipídico tienen más riesgo de sufrir enfermedad hepática aunque también existe un pequeño grupo de pacientes que no tienen estos factores y que tampoco toman alcohol y que sin embargo pueden llegar a desarrollar la enfermedad.

Según explica el doctor Romero, cuando a un exceso de grasa existente en el hígado se une la inflamación de este órgano se produce la enfermedad, lo que se denomina esteatosis hepática o hígado graso no alcohólico. "La sola existencia de grasa no supone que exista enfermedad, tiene que existir también inflamación", aclara el facultativo.

La prevalencia del hígado graso en la población está entorno al 20%-30%, lo que supone que 1 de cada 5 españoles lo padece. El hígado graso es muy frecuente ya que se diagnostica de forma rápida y sencilla con una prueba diagnóstica de ecografía en la que el hígado aparece brillante. Sin embargo, sólo en el 10% de estas personas el hígado graso presenta además inflamación y por tanto enfermedad.

Romero llama la atención ante el hecho de que al ser un porcentaje reducido el de personas con hígado graso que presentan inflamación, la dolencia se considera poco habitual cuando en realidad la enfermedad se da en un 2% de la población general. La detección de la inflamación es complicada ya que requiere una biopsia hepática que supone una intervención invasiva para el paciente.

"Este 2% de la población que padece esteatosis hepática está en riesgo de desarrollar cáncer, cirrosis y necesitar un trasplante de hígado", alerta Romero, que apunta que en las listas estadounidenses que recogen las principales causas por las que se requiere un trasplante de hígado, el hígado graso con inflamación ya se encuentra como causa principal.

"Hay que crear concienciación sin generar alarmismo ya que la mayoría de pacientes no padece la enfermedad pero hay que detectar los casos en los que existe el trastorno. Para ello población, médicos, políticos y medios deben ser conscientes de que es una enfermedad hepática que está desplazando a la hepatitis C, pues ésta se está consiguiendo controlar", apunta Romero, catedrático de Medicina de la Universidad de Sevilla.

El desarrollo de esteatosis hepática se ha asociado además a tres aspectos clave:

- El componente genético: se ha asociado una mutación en el gen de la adiponutrina a la predisposición a padecer el trastorno.

Las verduras son muy buenas para esta dieta, especialmente la alcachofa. Esta verdura estimula al hígado, facilitando la digestión y la eliminación de grasa. También se recomienda el cardo mariano y el diente de león, ya que el primero protege el hígado y el segundo actúa como diurético y desintoxicante. Puedes consumirlos en forma de infusión.

Siempre es mejor prevenir que curar, por lo que seguir

ciertos consejos para evitar factores de riesgo es una buena forma de controlar el hígado graso. ¡Aquí te dejamos algunas recomendaciones que pueden serte de ayuda para controlar este trastorno!

Es muy importante seguir este paso si se tienen antecedentes familiares de problemas en el hígado.

El sobrepeso, sobre todo si se acumula en la zona abdominal, puede perjudicar a nuestro hígado. Por esa razón, en caso de que se convierta en un factor de riesgo, es conveniente bajar de peso bajo la supervisión de un especialista. Una dieta variada, rica sobre todo en Omega 3, y un ejercicio regular son más que suficiente para controlar los problemas de hígado.

En caso de tener problemas de diabetes, es conveniente seguir todas las indicaciones de nuestro médico para evitar cualquier complicación que pueda dañar nuestro hígado. Hay que controlar el nivel de lípidos en sangre, así como el colesterol y los triglicéridos.

Ciertos medicamentos aumentan la grasa presente en nuestro hígado. Por esta razón es conveniente no automedicarse y seguir siempre las instrucciones de nuestro médico.

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Si tu médico te dice que los resultados de los análisis de sangre indican que tienes las enzimas hepáticas elevadas, ¿qué es lo primero que piensas?: ¿Qué significa eso?, ¿es grave?, ¿voy a morir pronto?

En la mayoría de los casos, no indican un problema grave de hígado, así que no tienes de que preocuparte. Frecuentemente, vemos estos resultados en los análisis de laboratorio. Esto puede ocurrir sin síntomas que nos hagan sospechar de alguna enfermedad o, tal vez, tenemos un leve malestar general, dolor de cuerpo y fatiga de varios días.

Si en tus análisis tienes enzimas hepáticas elevadas, debes conocer lo que está pasando en tu organismo.

La función principal del hígado es el metabolismo, filtrar la sangre, limpiar de toxinas y sintetizar glucosa y proteínas. Produce la bilis que ayuda a tener una digestión adecuada de los alimentos y realiza más de 500 procesos químicos

Las enzimas hepáticas son parte de las 160 proteínas que sintetiza el hígado. Son proteínas complejas y ayudan a que el hígado metabolice el azúcar de los alimentos y la convierte en la energía necesaria para todas las funciones de tu cuerpo.

Una elevación de enzimas hepáticas ocurre cuando no pueden ser utilizadas por las células enfermas o dañadas del hígado y son liberadas en mayor cantidad en la sangre. Siempre tenemos ciertos niveles de enzimas hepáticas en sangre, que son los valores normales, pero cuando esos niveles aumentan, pueden existir problemas con tu hígado.

Las enzimas alanina transaminasa (ALT) y la aspartato transaminasa (AST), son la más comunes para evaluar la función del hígado.

Hay varias enfermedades que ocasionan elevación de enzimas hepáticas:

  • Hígado graso.
  • Alcoholismo social o crónico.
  • Ingesta de medicamentos prescritos por tu médico o autorrecetados.
  • Exposición a tóxicos o químicos peligrosos.
  • Hepatitis A, B o C.
  • Falla cardiaca.
  • Obesidad.
  • Cirrosis.
  • Hipotiroidismo.
  • Mononucleosis y otras enfermedades.

La elevación de las enzimas hepáticas puede ir acompañada de síntomas comunes de enfermedades del hígado como:

  • Comezón generalizada que no disminuye.
  • Ictericia, que es coloración amarilla de piel y ojos.
  • Orina obscura o turbia.
  • Heces fecales de color claro.

Una pequeña cantidad de grasa es normal en el hígado, pero si la grasa es de más del 5 al 10% del peso total de este órgano, se considera que es un hígado graso.

El hígado graso es la causa más común de las enzimas hepáticas elevadas, ocasionada por el alcoholismo, aunque no bebas en exceso.

Otra causa de hígado graso es la resistencia a la insulina, que sucede cuando tu cuerpo no puede procesar el azúcar de los alimentos.

A la primera etapa se le llama esteatosis hepática o hígado graso simple, una acumulación excesiva de grasa en el hígado que no causa ni inflamación ni daño a las células hepáticas. En este caso, no hay daño celular, las células hepáticas se regeneran y el hígado se recupera sin consecuencias.

La siguiente etapa es grave, aunque son pocos los pacientes que la desarrollan. Se llama esteatohepatitis, y es cuando las células del hígado se inflaman. Después de la inflamación, pueden regenerarse las células y volver a la normalidad, pero también puede existir un daño y las células hepáticas ya no pueden regenerarse, causando cicatrización. La cicatrización de las células hepáticas es lo que conocemos como cirrosis que, dependiendo de su extensión, pueden ser un problema muy serio e irreversible.

El hígado graso en fase de esteatosis hepática es reversible, si no ha habido daño en las células hepáticas, tu hígado vuelve a funcionar normal. Pero te sugiero que una vez que han detectado enzimas elevadas, cuides tu salud, cambiando tus hábitos para proteger a tu hígado y a tu organismo de enfermedades graves.

Estos son algunos puntos que puedes seguir para mantenerte saludable:

  1. Si tienes sobrepeso u obesidad, baja de peso, inscríbete a un gimnasio, corre o realiza el ejercicio de tu preferencia. Bajar de peso disminuye la grasa de tu cuerpo y de tu hígado, ayudando a que vuelva a sus funciones normales.
  2. Visita a un nutriólogo o pregunta a tu médico que dieta es mejor para ti. Bajar de peso no significa dejar de comer, implica comer balanceado, nutritivo y bajo supervisión.
  3. Evita las bebidas alcohólicas por completo, ya que el hígado puede dañarse, aunque no sufras de alcoholismo crónico.
  4. Evita medicamentos autorrecetados o innecesarios. Muchos de ellos son procesados en el hígado y, al igual que el alcohol, un medicamento de uso común puede causar daños irreversibles en las células hepáticas.
  5. Consulta a un especialista para valorar el riesgo de enfermedad que tienes y descartar si hay otra enfermedad del hígado.

Para finalizar, te platico que las enfermedades del hígado son más comunes de lo que se cree. Existen más de 100 enfermedades hepáticas que, afortunadamente, la mayoría son curables.

Por otro lado, las primeras etapas de las enfermedades graves de hígado, generalmente, son asintomáticas y, cuando hay enfermedades graves, la mayoría de las veces, se detectan cuando el daño es irreversible o incurable. Por ello te recomiendo que te realices un chequeo médico, cuando tengas síntomas leves, que no desaparecen con nada o tengas más de una semana con ellos.

La insuficiencia hepática se produce, cuando el hígado pierde su capacidad de funcionar adecuadamente. Esta es una enfermedad progresiva, que causa un daño severo al hígado. Pueden pasar meses o incluso años, para que la insuficiencia hepática se desarrolle. A medida, que el hígado es un órgano multitarea, que tiene una serie de funciones, como la digestión de los alimentos, la eliminación de las sustancias tóxicas de la sangre y la producción de las proteínas importantes, también es responsable de la producción de la bilis, un compuesto alcalino que ayuda a digerir la comida.

La insuficiencia hepática puede ser de dos tipos: la aguda y la crónica. En la insuficiencia hepática aguda, las funciones hepáticas se deterioran rápidamente. La caída de la función hepática se caracteriza por la confusión, la coma y el estupor. En la insuficiencia hepática crónica, el deterioro de las funciones del hígado ocurren lentamente, durante algún período de tiempo. Algunos de los primeros síntomas de esta insuficiencia hepática se analizan a continuación:

Los primeros signos de la insuficiencia hepática

Los primeros síntomas de la insuficiencia hepática crónica, són similares a los que ocurren en otras condiciones médicas. Por lo tanto, el diagnóstico de la insuficiencia hepática en las etapas iniciales de desarrollo, puede ser difícil. En algunos casos, la persona puede no presentar los síntomas tempranos. A menudo, los síntomas aparecen, cuando el hígado está considerablemente dañado. Las personas que padecen este síntoma, pueden tener trastornos de la alimentación, lo que puede provocar la pérdida rápida de peso, orinar con frecuencia y el consumo excesivo de agua. La disminución del consumo de los alimentos, puede conducir a la debilidad severa y a la anemia. En general, los síntomas más comunes del problema del hígado, que puede producirse inicialmente, són los siguientes:

Los cambios del color de la piel
En las etapas iniciales de la insuficiencia hepática, los síntomas pueden manifestarse en forma de cambios anormales del color de la piel. La aparición de la insuficiencia hepática, puede provocar que el color de la piel se vuelva ligeramente amarilla. Esto se debe a la acumulación excesiva de la bilirrubina de color amarillo en la piel. Como todos sabemos, la bilirrubina es el producto del metabolismo de las células rojas de la sangre. El trabajo principal del hígado, es procesar la bilirrubina, el exceso de la cuál se elimina a través de la materia fecal y la orina. Sin embargo, cuando la función hepática comienza a disminuir lentamente, la concentración de la bilirrubina en la sangre y posteriormente del pigmento, comienza a acumularse debajo de la piel, dándole un color amarillento.

El dolor abdominal
Cualquiera que sea la razón de la insuficiencia hepática, el cuerpo puede responder inicialmente con un dolor abdominal. Esto puede deberse a que el hígado haya aumentado anormalmente de tamaño. La gravedad del malestar abdominal, variará dependiendo del tamaño del hígado hinchado. Sin embargo, es poco probable que la ampliación del hígado no cause ningún dolor abdominal. Debido a la ampliación del hígado, la zona abdominal, especialmente por debajo de las costillas, aparecerá hinchada.

Los picores de la piel
Cuando la función hepática disminuye, no esperamos que la piel se mantenga sana. Los picores de la piel, a pesar de las señales de erupción, pueden indicar la presencia de los problemas hepáticos. Por lo tanto, cuando surge un picor persistente, la piel exterior parece normal. Se puede decir, que la salud de la piel pasa a un segundo plano con la función hepática deficiente.

El cansancio crónico
La fatiga crónica se desarrolla con la aparición de los daños en el hígado. La gente que se queja de esta sensación del cansancio persistente, debe consultar con un médico para obtener un diagnóstico más profundo. Sentír un cansancio permanente podría indicar, que se ha iniciado un deterioro progresivo del hígado. Como la salud del hígado disminuye lentamente, el cuerpo tiene dificultades para hacer frente a las actividades diarias, lo que se refleja en los niveles bajos de la energía y prolonga la fatiga. Una persona parece estar desinteresada y apática cada vez más.

La indigestión
Hablando de los primeros síntomas de la enfermedad hepática, uno simplemente no puede dejar de mencionar los problemas de la digestión. La indigestión es otra preocupación para los pacientes con la insuficiencia hepática. Como el hígado produce la bilis, que ayuda a la digestión, la disfunción hepática puede causar problemas para digerir los alimentos.

La disminución del apetito
Las perturbaciones en el funcionamiento normal del hígado también pueden disminuir el deseo de comer alimentos. De hecho, la falta de apetito es un síntoma común en las personas diagnosticadas con los problemas de hígado. Se considera, que la pérdida de apetito es uno de los primeros signos de la insuficiencia hepática y por lo tanto, no puede ser ignorada.

La micción frecuente
Aunque, la micción frecuente se ha vinculado a la diabetes, también puede ser uno de los primeros síntomas de la insuficiencia hepática. La necesidad frecuente de orinar es algo, que bién podría apuntar a una insuficiencia hepática. Además, el color de la orina no parece normal o es más oscura de lo normal.

Las heces de color pálido
Como se ha mencionado, la bilis es un líquido digestivo, fabricado por el hígado, que le dá a las heces su color marrón claro. Sin embargo, los problemas del hígado pueden limitar la producción de la bilis, causando un cambio en el color de las heces. La materia fecal se oscurece a causa de la bilis.

Los síntomas de la insuficiencia hepática en estadio avanzado
Como el daño hepático continúa y los síntomas se agravan, es necesaria la atención médica inmediata. Las razones se muestran a continuación:

La ictericia: Esta es una enfermedad del hígado y es el síntoma principal de la insuficiencia hepática. La presencia de la ictericia indica, que existe un problema con el hígado. En esta condición, el color de la piel cambia a amarillo pálido. La parte blanca del ojo también pueden tener una tonalidad amarilla. Cuando el hígado no está funcionando correctamente, a menudo, esto lleva a la ictericia.

Los moretones y el sangrado mayor: Una persona afectada, puede obtener los moretones facilmente y también sangra con facilidad. La razón principal es la incapacidad del hígado para producir las proteínas esenciales coagulantes.

La confusión o la desorientación mental: A menudo, este es el resultado de la acumulación de las toxinas en el cuerpo.

Las irregularidades del azúcar en sangre: Esto se debe, a que el hígado es incapaz de ayudar al páncreas con el metabolismo de los hidratos de carbono.

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Lo que mucha gente no se para a pensar es que crea muchísimos problemas de todo tipo: familiares, laborales, psicológicos… y de salud.

Diversos estudios epidemiológicos indican la clara relación existente entre el consumo de alcohol y enfermedad hepática. Asimismo, se ha demostrado una correlación muy estrecha entre mortalidad por cirrosis alcohólica por habitante por año.

A pesar de la directa relación entre la cantidad de consumo de alcohol ingerido y el riesgo de desarrollar lesiones en el hígado, la cirrosis sólo se observa en una baja proporción de casos. Del total de personas alcohólicas, aproximadamente el 40 – 50% presenta alteraciones hepáticas y el 15 – 20% tiene cirrosis.

El consumo de alcohol puede provocar diversos tipos de problemas en nuestro hígado. Este órgano trata de “depurar” o metabolizar el alcohol pero cuando se ingiere de forma habitual acabará enfermando. Algunos de los problemas más habituales son:

Las personas con un consumo excesivo de alcohol suelen presentar grasa en las células hepáticas. Algunas personas, de entrada, no tienen signos de ningún problema pero otras, en cambio, ven como pierden peso, tienen nauseas, vómitos y un malestar continuo en el abdomen.

La hepatitis alcohólica es un problema hepático típico del alcohólico crónico. La persona suele estar siempre cansada, con náuseas y con pérdida de apetito.

Más adelante suele notar un dolor en el lado derecho superior del abdomen y un color de piel y mucosas amarillento. En muchos casos, si el abuso del alcohol continua, puede terminar con una cirrosis.

En la cirrosis el hígado ya está en un punto de alteración grave y la recuperación ya es muy compleja. El hígado presenta unos nódulos envueltos de un tejido fibroso. Su función se ve muy alterada y todos los signos anteriores de la hepatitis empeoran aún más.

El cuerpo se va intoxicando y se producen problemas digestivos importantes así como una gran dificultad en absorber nutrientes y alteraciones en el nivel de energía y de ánimo.

Depende del caso en el que nos encontremos.

  • En la esteatosis hepática si dejamos el alcohol, cuidamos la dieta y tomamos los nutrientes y suplementos adecuados podemos mejorar relativamente rápido.
  • En las hepatitis por alcoholismo y si no es un caso ya muy avanzado también podemos mejorar bastante si dejamos el alcohol cuidamos la dieta y seguimos el tratamiento adecuado. Plantas como el Cardo Mariano (evitar los hipertensos) y el Desmodens pueden ayudarnos muchísimo.
  • En casos de cirrosis seguir las pautas anteriores siempre ayudará pero ya estamos en un punto de degeneración hepática importante y, a veces, la única opción ya es… el trasplante.

En resumen, no debemos minusvalorar el excesivo consumo de alcohol ya que nos puede llevar a complicaciones de todo tipo.

Cuando un conjunto de personas no obtiene de su medio físico la satisfacción de las necesidades en el orden material, sufre consecuencias que se expresan en el orden médico; tenemos allí una "población enferma". Cuando estas necesidades insatisfechas operan en el orden social, nos encontramos con una "sociedad enferma". A este tipo de patologías se las engloba dentro de lo que se llaman enfermedades sociales.

Estas enfermedades son producto de la crisis que vive una sociedad. En la actualidad, nos encontramos con una sociedad materialista, consumista e individualista en la que se han trastocado los valores. Esta "era del vacío" es la generadora de enfermedades, en donde el sujeto no encuentra salidas sanas y busca válvulas de escape en el alcohol, las drogas y muchas otras formas de autoagresión.

Entre las enfermedades sociales describiremos:

Es una enfermedad que supone una intoxicación con alcohol etílico en forma prolongada y habitual y una dificultad para dejar de beber.

Durante los períodos de intoxicación se presenta un deterioro de la actividad y un aumento de la irritabilidad y de la agresividad.

Esta enfermedad comienza con un exceso en la ingesta de alcohol. La tolerancia significa que la persona se va acostumbrando a beber cada vez más y necesita ir aumentando la cantidad para obtener los mismos efectos a medida que pasa el tiempo. Durante este proceso, el individuo puede seguir haciendo su trabajo sin que nadie note que ha bebido.

La dependencia psicológica se manifiesta en:

* Predominio de beber por encima de otras actividades.

* La bebida ocupa el primer plano en la vida del sujeto; el resto (familia, trabajo, recreación, etc.) ocupa un lugar secundario.

* Compulsión a beber, sin poder parar. En este momento no se da cuenta de que ya no controla la ingesta de la bebida, ya no puede detenerse y fracasa en cada uno de sus intentos de dejar de beber. Si consigue abandonar la bebida lo hace por un corto período, los síntomas de la abstinencia se presentan rápidamente y hay muchas probabilidades de que vuelva a beber.

* La máxima manifestación de la dependencia la representa la abstinencia. Esta se manifiesta a través de un malestar general, sensación de desazón, anhelo de beber, temblor de manos, vómitos, mareos, etc. que se calman con la primera gota de bebida. El delirium tremens es un estado psicótico agudo producido tras un cuadro de abstinencia repentina. Este cuadro comienza con un período de ansiedad, inquietud, incoordinación motora y finalmente, delirios y alucinaciones. (vive como si soñara despierto, se siente perseguido por animales e insectos). Esta sugestión lo lleva a sentir que su habitación se agrieta, el techo se derrumba; a estas sensaciones se le agregan: aumento de tensión, de la presión arterial, temblores, deshidratación; hasta que finalmente cae al suelo, presentando un cuadro del tipo epiléptico.

Un problema habitual del alcohólico es que no reconoce serlo. Las consecuencias que produce el exceso de alcohol son: trastornos en el sueño (que van desde insomnio hasta pesadillas), gastritis, pérdida del apetito, anemia, agitación, hipertensión, trastornos hepáticos y sexuales, epilepsias de origen tardío.

Entre los factores psicológicos encontramos: episodios de confusión, pérdida de la memoria, sensación de que la gente lo mira mal, que no lo comprende, dificultades para mantener relaciones estables (pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo)

Algunos factores sociales que se observan en el comportamiento del alcohólico son: desavenencias conyugales, violencia, accidentes en la carretera, pérdida del empleo por marcados ausentismos; en casos límites se ha observado el vagabundeo y el suicidio.

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, cuando su concentración en la sangre se eleva, puede producir depresión y paros respiratorios y por este camino, la muerte.

Los jóvenes que consumen alcohol tienden a deshinibirse y a ejecutar acciones que habitualmente les avergonzarían: cortejar a una chica, entablar un diálogo o enfrentar una situación difícil. En un primer momento el alcohol actúa como euforizante, da coraje, reduce tensiones, etc. pero su efecto posterior es inverso, provocando estados de tristeza, ansiedad y depresión. El uso y abuso del alcohol se asocia con problemas emocionales y sociales, aunque los hijos de padres alcohólicos tienen una alta predisposición genética al consumo.

El alcoholismo es una enfermedad que no se cura, pero sí se rehabilita. El tratamiento consiste en dietas de desintoxicación y especialmente terapias individuales y grupales tanto para el enfermo como para su grupo familiar, ya que todo alcohólico está inmerso en una familia que necesita ayuda.

Droga es toda sustancia capaz de alterar el organismo y su acción psíquica la ejerce sobre la conducta, la percepción y la conciencia. La dependencia de la droga es el consumo excesivo, persistente y periódico de toda sustancia tóxica.

Existen cuatro características que definen la dependencia de la droga:

1- A medida que la droga se incorpora en el organismo, se genera un fenómeno biopsicológico denominado tolerancia: las células se adaptan y se acostumbran a funcionar con drogas. El adicto siente intensa necesidad de la droga y se altera cada vez más cuando se ve privada de ella. Utiliza cualquier medio para obtenerla.

2- El adicto se vuelve cada vez más tolerante a la droga y debe aumentar la dosis progresivamente para producir los mismos efectos que al principio. De esta manera se va generando una dependencia física.

3- En la mayoría de los casos el adicto se torna dependiente de la sustancia, a tal punto que la suspensión repentina de la misma produce síntomas de abstinencia (igual que el alcohólico). El uso prolongado de la droga ocasiona cambios fisiológicos del sistema nervioso que llevan a su deterioro. Las células del tejido nervioso (neurona) no se regeneran. La droga produce la muerte de dichas células, por lo tanto el daño neurológico es irreversible.

4- En última instancia, el drogadicto, la sociedad o ambos, sufren sus efectos.

Veamos en el siguiente cuadro los tipos de drogas:


El alcoholismo ha sido considerado como una enfermedad incurable, progresiva y mortal por la Asociación de Médicos de los EE.UU. (American Medical Association); igualmente la Organización Mundial de la Salud, lo determina como una enfermedad y lo precisa como “. toda forma de embriaguez que excede el consumo alimenticio tradicional y corriente o que (. ) sobrepasa los linderos de costumbres sociales. ” Enfermedad que afecta no sólo al adicto sino también la vida de todo aquel que se encuentre a su alrededor.
Existen muchas definiciones acerca del alcoholismo, escogeremos la de un experto en el tema, el Dr. David L. Ohlms, quien define: “El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva e incurable, caracterizada por la pérdida del control sobre el alcohol.

Alcoholicos Anónimos no “define” al alcoholismo. La mayoría de nosotros estamos de acuerdo en que, se podría describir como una compulsión física unida a una obsesión mental; es decir, un deseo de consumir alcohol más allá de nuestra capacidad para controlarlo, desafiando todas las reglas del sentido común.
Aceptamos la idea de que, hasta el punto en que nos interesa, el alcoholismo es una enfermedad progresiva y que no se puede “curar”, pero al igual que muchas otras enfermedades, se puede detener. No es una vergüenza padecer esta enfermedad, siempre que se enfrente con honestidad el problema y se intente hacer algo al respecto.

– Seguir al pie de la letra las indicaciones de uso de los productos químicos: asegurarse de que están en lugares bien ventilados, no mezclar sustancias químicas, evitar la inhalación y el contacto de productos químicos con la piel, lavar rápidamente cualquier zona que haya sufrido una exposición accidental y utilizar ropa de protección.

– Evitar el abuso de inhalantes de todo tipo.

– Evitar el uso de drogas intravenosas, posibles vehículos de contagio de las variedades de hepatitis B, C, y D.

Convivencia con la cirrosis

Los enfermos de cirrosis pueden convivir muchos años con la enfermedad. Incluso cuando surgen complicaciones, existe tratamiento. Muchos de estos enfermos han sobrevivido con el trasplante de hígado y continúan haciendo vida normal. Los enfermos de cirrosis deben abstenerse de beber alcohol. Se cree que la mala alimentación, particularmente si está asociada al alcohol o al abuso de drogas, tiene mucho que ver con la aparición de la cirrosis, aunque continúa la investigación al respecto. Entre tanto se recomienda una dieta sana y equilibrada.

American Liver Foundation, 75 Maiden Ln., Ste. 603,

Toll-Free (800)223-0179; (800)GO-LIVER

Primary Biliary Cirrhosis Support Group,

1430 Garden Rd., Pearland, TX 77581 http://pbcers.org/

U.S. National Digestive Diseases Information Clearinghouse,

2 Information Way, Bethesda, MD 20892-3570 Telephone (301)654-3810 Toll-free 800-891-5389 Facsimile (301)907-8906

La ascitis es un problema que hace referencia a la acumulación de fluidos en la cavidad peritoneal o abdominal. La ascitis está causada más comúnmente por daños en el hígado y otros términos médicos para este problema incluyen fluidos en la cavidad peritoneal, hidroperitoneo o hidropesía. La ascitis causada por daños en el hígado se conoce como ascitis cirrótica. La ascitis en el abdomen también puede tener su origen en otras fuentes como insuficiencias cardíacos, hepáticas y el cáncer.

Tradicionalmente se divide la ascitis en dos tipos o categorías – ascitis exudativa y transudativa, dependiendo de la cantidad de proteínas que se encuentren en el fluido peritoneal. Otro método para clasificar los tipos de ascitis es medir la cantidad de albumina en el fluido y compararla con albumina sérica en sangre. Esto se conoce como SAAG (siglas en inglés) o Gradiente de albumina sero-ascítica. La ascitis causada por cirrosis o insuficiencias cardíacas normalmente tiene una puntuación SAAG superior a 1.1, mientras que la puntuación SAAG de la ascitis causada por otras razones suele ser inferior a 1.1.

Si padece un caso leve de ascitis, los síntomas pueden ser casi imposibles de detectar. Por otro lado, los síntomas de la ascitis aguda normalmente son obvios e incluyen:

  • Distensión abdominal
  • Aumento del tamaño del abdomen
  • Costados hinchados del abdomen visibles
  • Diferencia en las notas de percusión en los costados cuando el paciente está movido o girado de costado
  • En casos graves, se puede sentir una “ola de fluido” cuando se toca o empuja el abdomen. Esta ola también puede sentirse en el lado opuesto del abdomen.
  • Sentimiento de pesadez constante en el abdomen
  • Presión en el abdomen
  • Pérdida de apetito
  • Sentimiento de saciedad incluso tras una comida pequeña
  • Acidez
  • Náuseas
  • Estreñimiento
  • Falta de aire ya que el abdomen afecta al diafragma
  • Derrame pleural o acumulación de fluido alrededor de los pulmones
  • Tos crónica
  • Cuando la ascitis está causada por cirrosis o daños en el hígado, puede haber quejas de contusiones, hinchazón de las piernas y ginecomastia
  • La ascitis causada por cáncer puede conllevar una pérdida de peso inexplicable y síndrome de fatiga crónica
  • En casos de ascitis provocada por insuficiencias cardíacas, los síntomas más comunes son jadeos, falta de aire e incapacidad para realizar cualquier clase de ejercicio físico
  • Hernia en la pared abdominal / puede que el ombligo sobresalga
  • También es común el dolor en la parte baja de la espalda debido a la presión adicional sobre los músculos de la espalda

  • La causa más común de la ascitis sigue siendo las enfermedades del hígado o la cirrosis. Casi el ochenta por ciento de todos los casos informados de ascitis tienen su origen en daños avanzados en el hígado. Se cree que el aumento en la presión del flujo sanguíneo en el hígado junto con la disminución del contenido de albumina en sangre puede ser el responsable del desarrollo de ascitis abdominal.
  • La sal y la retención de agua también pueden contribuir a la gravedad de los síntomas de la ascitis.
  • Insuficiencia cardiaca congestiva
  • Insuficiencia renal / daños en el hígado
  • Obstrucción en la vena portal sin cirrosis como tumores y formación de coágulos
  • Ciertos cánceres como el cáncer de colon, de estómago, de pulmón, de páncreas, de ovarios, de pecho y el linfoma pueden conllevar ascitis malignas
  • La pancreatitis crónica o la inflamación del páncreas provocada por el abuso del alcohol puede resultar en ascitis pancreática

Otras causas de ascitis incluyen la pericarditis constrictiva, la hepatitis, la tuberculosis y la diálisis renal

El tratamiento de ascitis puede incluir diuréticos para reducir la retención de agua y eliminar el exceso de fluido así como antibióticos en caso de haber infección. Generalmente se aconseja a los pacientes que se abstengan completamente de cualquier bebida alcohólica y que reduzcan el consumo de sodio.

  • Aparte de estos tratamientos médicos también hay una serie de curas naturales para la ascitis. Remedios como estos pueden proporcionar alivio sintomático:
  • Añada media cucharadita de jugo de ajo a un vaso de agua y bébalo con el estómago vacío. Haga estos unos pocos días para reducir el dolor y la hinchazón.
  • Mezcle 25 gr. de zumo de calabaza amarga con agua y beba la mezcla tres veces al día para aliviar la ascitis.
  • Exprima media taza de hojas de rábano y mezcle el zumo con un poco de agua. Bébalo regularmente ya que es un remedio casero efectivo para la ascitis
  • Empape un puñado de semillas de fenogreco en agua y deje el bol reposar durante la noche. A la mañana siguiente, agite suavemente las semillas y el agua y cuélela con una tela de muselina. Beba el agua inmediatamente.
  • Se dice que los mangos son beneficiosos en el tratamiento de ascitis. Pruebe a comer al menos dos mangos frescos al día para obtener los mejores resultados.
  • Beba zumo de zanahoria fresco o zumo de melón para un alivio rápido de los síntomas de la ascitis.
  • Las cebollas son diuréticas y le ayudarán a reducir la retención de agua.
  • Un ligero masaje abdominal con aceite de ricino puede reducir la hinchazón y los gases. Deberá hablarlo primero con un masajista así como con su médico.
  • La raíz de diente de león o la raíz de flor salvaje puede mejorar el funcionamiento de los riñones ya que funcionan como diuréticos naturales. De manera similar, puede utilizar hierbas como el arraclán, la raíz de ruibarbo, la senna y el aloe con la misma finalidad.
  • La fomentación de agua caliente utilizando asafétida y agua tibia puede ayudar a aliviar la hinchazón abdominal.
  • Las propiedades diuréticas de la hierba mora pueden ayudar a tratar la ascitis. Partes de esta planta pueden ser tóxicas y por tanto es importante hablar con un herborista bien versado en esta planta.
  • El espondilio es un diurético potente y es especialmente útil para tratar la ascitis causada por cirrosis. Hierva un poco de espondilio en un vaso de agua y beba el líquido en pequeños sorbos a lo largo del día.

  • La dieta para la ascitis se centra en la reducción del consumo de sodio. Los remedios y medicamentos para la ascitis pueden tener poco o ningún efecto si su consumo de sodio es elevado. Deberá reducir drásticamente el consumo de sal – el consumo diario máximo recomendado de sodio debería ser 2000 mg o de 4 a 5 gramos. Puede usar sustitutos de la sal, pero asegúrese de que no contienen potasio, ya que puede reaccionar de manera adversas con medicamentos utilizados para tratar la ascitis.
  • Deberá evitar los alimentos listos para comer y alimentos precocinados, especialmente productos como los aliños de ensalada, mezclas de alimentos y salsas, ya que suelen tener un contenido en sodio muy elevado.
  • También se recomienda una dieta saludable para el corazón baja en grasas y colesterol. La American Heart Association recomienda comidas altas en fibra, vitaminas, minerales y cereales integrales, pero baja en grasas y azúcares refinados.
  • Si hay mucho fluido presente en el abdomen, algunas terapias alternativas proponen una dieta a base de leche durante unos pocos días o hasta que los síntomas persistan. Una vez los niveles de fluido en el abdomen se han reducido, las comidas ligeras como sopa de verduras y el pan de trigo integral pueden volver a añadirse paulatinamente a la dieta.
  • Los alimentos recomendados en la dieta para la ascitis incluyen mantequilla, ensaladas con rábano crudo, miel, asafétida y ajo.
  • Evite alimentos almidonados como el arroz, los cereales y las patatas en la medida posible.

Su médico o dietista le proporcionará instrucciones exactas sobre qué puede y qué no puede comer cuando tiene ascitis. Sin embargo, si los síntomas como los jadeos y la falta de aire persisten, el exceso de fluido puede eliminare con una aguja o un shunte. En tales casos, puede que el paciente necesite alimentarse sólo con líquidos intravenosos.

Para prevenir el desarrollo de la ascitis, es importante evitar los factores de riesgo que provocan la enfermedad. Estas precauciones pueden ayudar a prevenir la ascitis:

  • Evitar el alcohol puede prevenir enfermedades hepáticas y la cirrosis. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno deben usarse juiciosamente ya que pueden agravar los daños en el hígado y reducir el flujo de sangre a los riñones.
  • Antes de comenzar cualquier tratamiento alternativo o terapia de hierbas, es muy importante aclararlo con su médico. Ciertas hierbas pueden ser peligrosas si se ingieren en grandes cantidades u otras pueden reaccionar de manera adversa con su medicación habitual.
  • Siga una rutina de ejercicios regular para mejorar su inmunidad y salud general y para prevenir la acumulación de fluidos en el abdomen.
  • Evite dormir durante el día e inmediatamente tras una comida, ya que puede dificultar el proceso digestivo.
  • La hepatitis B y la hepatitis C son factores de riesgo para la ascitis, por lo que debe practicar sexo seguro para evitar la hepatitis.

El hígado es un órgano importante en el proceso de depuración, ya que filtra las toxinas que serían muy perjudiciales para el organismo. Además regula el metabolismo de las grasas al segregar la bilis que sirve para disolverlas.

El hígado tiene, también, la capacidad de autorregenerarse, pero, a pesar de ello, cuando trabaja de más puede desarrollar diversas enfermedades.

Una de ellas es la que recibe el nombre de hígado graso, alteración también conocida como esteatosis hepática, la cual se ha convertido, en los últimos 10 años, una de las dolencias crónicas más frecuentes. En este sentido, se estima que hasta el 24% de la población adulta europea puede estar afectada de hígado graso.

Este trastorno se genera al acumularse los ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas y su origen es desconocido. Sin embargo, un gran porcentaje de los casos (aproximadamente el 90% de ellos) se vincula al denominado síndrome metabólico, una combinación de sobrepeso, tensión arterial alta y concentraciones elevadas de grasa y azúcar en la sangre ( diabetes).

El hígado graso se considera una enfermedad silenciosa, ya que, en la mayoría de las personas que lo sufren no presentan síntomas evidentes. Sin embargo, otras personas pueden sentir una ligera sensación de presión o dolor en la zona superior derecha del abdomen, fatiga crónica o pesadez después de las comidas.

Para diagnosticarlo, se debe realizar un análisis de sangre cuyos resultados confirmen la existencia de un alto índice de transaminasas (unas enzimas presentes en el hígado) y también un aumento de los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos. Una biopsia hepática y una ecografía de contraste podrían constituir las pruebas definitivas de su presencia.

Remedio para el hígado graso #1: Consumir lecitina de soja ya que ayuda a expulsar la bilis a través del hígado al hacerla más fluida y eficaz

Remedio para el hígado graso #2: Las hojas de boldo contienen dos principios activos, la boldina y la boldoglucina, que son estimulantes y tónicos del hígado. Se obtiene la tisana poniendo en infusión 10 gramos de hojas por litro de agua; se toma una taza después de las principales comidas. Se obtiene una tintura haciendo macerar, durante diez días, 100 gramos de hojas reducidas a polvo en medio litro de alcohol de 80°, agitando de vez en cuando, filtrando después. Se toman de 1 a 2 gramos al día.

Se prepara un elixir haciendo macerar, durante ocho días, 30 gramos de hojas en 120 gramos de alcohol de 60° y medio litro de vino de Jerez, colando después y agregando 300 gramos de azúcar. Se filtra tres o cuatro días después y se toma diariamente una copita de licor. Se hace, más simplemente, un vino de boldo, haciendo macerar, durante diez días, 30 gramos de hojas en un litro de vino de Jerez y filtrando. Se toma una copita de licor cada día..

Remedio para el hígado graso #3: Lavar, pelar y picar dos rábanos y colocar en una licuadora. Añadir un vaso de agua. Licuar por unos instantes y luego colar. Tomar este jugo en días alternos (un día sí y otro no).

Remedio para el hígado graso #4: Verter dos cucharadas de cardo mariano en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Tomar una taza de esta infusión a diario.

Remedio para el hígado graso #5: Consumir, cada dos días, las hojas tiernas de cardo mariano y sin espinas en una ensalada.

Remedio para el hígado graso #6: Tomar una cucharada de mixtura de ruibarbo y soda la cual se adquiere en las farmacias botánicas.

Remedio para el hígado graso #7: Mezclar una cucharadita de diente de león y centaurea en una taza de agua. Hervir por 3 minutos, retirar del fuego y tapar. Tomar, bien caliente, una taza después de las comidas principales.

Remedio para el hígado graso #8: Consumir alcachofas en las ensaladas, por lo menos, tres veces por semana.

Remedio para el hígado graso #9: Mezclar 10 gramos de genciana, 10 gramos de menta, 10 de boldo, 10 de angélica,10 gramos de cardo mariano y luego dejar en reposo durante toda la noche en un litro de agua que esté hirviendo. Tomar al día siguiente, en ayunas, una cucharada del líquido obtenido diluida en medio vaso de agua. Guardar en la refrigeradora y tomar este remedio todos los dias hasta que se consuma en su totalidad.

Remedio para el hígado graso #10: Lavar y picar 1 kg de raíz de achicoria tierna. Luego, pasar por la licuadora, colocar el zumo en una cacerola y adicionar 500 g. de azúcar granulado. Hervir hasta que el zumo adquiera la consistencia parecida al jarabe. Conservar en una botella de cierre hermético. Tomar una cucharadita tres veces diarias hasta que se mejore.

Remedio para el hígado graso #11: Hervir 1 cucharada de ortiga y otra de llantén en 1 taza de agua por 5 minutos. Retirar del fuego, dejar refrescar y colar. Tomar 1 taza después de cada comida.

Remedio para el hígado graso #12: Preparar una mezcla a partes iguales de menta poleo, manzanilla, cardo mariano, caléndula y boldo y extraer 1 cucharada la cual se verterá en una taza que esté hirviendo. Tomar 1 taza antes de cada comida siendo la primera por la mañana, en ayunas.

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