para que es el effexor xr

Ante cualquier intervención quirúrgica por pequeña que sea, debe avisar con antelación a los médicos y anestesistas para que le preparen adecuadamente.

Siempre debe consultar con su oftalmólogo.

En la actualidad, suele utilizarse un colirio como anestésico
y la cirugía es muy rápida y con riesgo muy bajo.

Normalmente NO hay que modificar el tratamiento anticoagulante.

Algunos preparados de herboristeria interfieren de forma importante con la medicación anticoagulante.

Evite los suplementos vitamínicos ricos en Vitamina K.

Compruebe la composición y los efectos de los preparados homeopáticos, puesto que podrían interferir con su tratamiento.

ANTE LA DUDA, CONSULTE CON SU CENTRO DE CONTROL

Las personas en tratamiento anticoagulante pueden realizar una vida sexual normal.

Obviamente, se desaconsejan las prácticas sexuales violentas o agresivas, por el mayor riesgo de sangrado.

Se recomiendan las mismas prevenciones para evitar las enfermedades de transmisión sexual que al resto de la población.

  • Se recomiendan los métodos de “barrera“, como preservativos diafragmas y espermicidas.
  • Los Dispositivos intrauterinos (DIU) no están contraindicados, pero en algunos casos pueden provocar hemorragias.
  • Las píldoras anticonceptivas deben evitarse en lo posible. La mayoría de ellas llevan estrógenos que pueden incrementar el riesgo de trombosis. Si se toman, hay que dosificar muy bien el anticoagulante y hacer más controles.
  • Naturalmente, los métodos más seguros y definitivos son la ligadura de trompas y la vasectomía.

Toda mujer en edad fértil que tome anticoagulantes orales y tenga un retraso de la regla de una semana, debe COMPROBAR que no esté embarazada.

En el caso de que la prueba de embarazo sea positiva, debe consultar cuanto antes con el médico responsable del control de su TAO.

El embarazo exige que en el primer trimestre y en el último mes se suspenda el TAO por la posibilidad de malformaciones fetales y hemorragias en el recién nacido. Además, en las mujeres portadoras de prótesis cardíacas, el embarazo tiene un riesgo altísimo de trombosis de la prótesis y de mortalidad para la madre, por lo que debería desaconsejarse.

No se han descrito trastornos en lactantes de madres que toman anticoagulantes.

Los anticoagulantes orales más usados, acenocumarol y warfarina, no se excretan en la leche materna, y por lo tanto, no afectan al lactante.

Debe vigilar también las grietas del pezón por la posibilidad de sangrado.

El TAO es compatible con la actividad física o deportiva poco traumática, siempre que su estado de salud y su función cardíaca lo permitan.

Son aconsejables la natación, la gimnasia, caminar, correr, aerobic.

No hay mayor inconveniente en tenis, ciclismo, voleibol, remo.

Se recomienda extremar la precaución en deportes de contacto o de riesgo de caídas: fútbol, baloncesto, balonmano, esquí, patinaje.

Contraindicados los deportes violentos: rugby, kárate, lucha.

COMO SIEMPRE EN LA VIDA, ES NECESARIO USAR EL SENTIDO COMÚN

  • Evite los masajes fuertes y profundos.
  • Evite las manipulaciones articulares.
  • Se desaconsejan los tatuajes y los piercings.
  • Se recomienda precaución con la acupuntura.

No debe olvidar que su tratamiento anticoagulante le hace estar predispuesto a las hemorragias.

Prevalencia de la enfermedad hepatica alcoholica y algunos factores de riesgo en pacientes que acuden a los ambulatorios de Barquisimeto

Drs. Adaucio Morales Pernalete*, Maria G Marin*, Yhonny Castillo*, Elena Tirado***

* Consulta de Medicina Interna - Unidad de Investigacion en Salud Publica. Decanato de Medicina. Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), Barquisimeto - Estado Lara - Venezuela.

** Consulta de Gastroenterologia - Policlinica Barquisimeto.

*** Laboratorio Clinico Tirado. Castrillo S. C.

Para determinar la prevalencia de enfermedad hepatica alcoholica y algunos factores de riesgo en pacientes que acuden a los Ambulatorios de Barquisimeto, Estado Lara, se realizo esta investigacion con 268 sujetos, entre 18 y 65 anos de edad, de ambos sexos y sin patologias hepaticas previas. La prevalencia general de enfermedad hepatica alcoholica fue 3,7 %; la prevalencia de enfermedad hepatica alcoholica no cirrotica fue 2,2 %; la enfermedad hepatica alcoholica no cirrotica con sospecha de cirrosis represento el 1,12 % y la enfermedad hepatica alcoholica cirrotica 0,38 %, los enfermos fueron mayoritariamente hombres. En consumidores de alto riesgo, estos resultados se triplicaron. En resumen, las prevalencias de enfermedad hepatica alcoholica y enfermedad hepatica alcoholica cirrotica fueron superiores a las reportadas internacionalmente, hallazgos debidos, probablemente, a la elevada frecuencia de consumo de alto riesgo. Se requieren estudios analiticos observacionales para confirmar la anterior aseveracion, asi como, los resultados relacionados con el mayor riesgo que aparentemente demostraron los hombres sobre las mujeres.

Palabras clave: Prevalencia. Alcohol. Riesgo. Enfermedad hepatica.

A research to determine the prevalence of alcoholic liver disease and some risk factors in patients who visit the outpatient centers of Barquisimeto, Lara State, was carried out. The sample was made up of 268 individuals between 18 and 65 years old, both male and female, without any previous liver pathologies. The general prevalence of alcoholic liver disease was 3.7 % and 2.2 % for non-cirrhotic alcoholic liver disease, for non-cirrhotic alcoholic liver disease with suspected cirrhosis 1.12 % and 0.38 % for cirrhotic alcoholic liver disease, being always predominated in male individuals. In patients with highrisk consumption, the results were threefold. In conclusion, the prevalence of alcoholic liver disease and non-cirrhotic alcoholic liver disease were above those internationally reported. This is due to, probably, the increased frequency of high-risk consumption. Analytic observational studies are required to confirm the previous affirmation as well as the results related with the greater risk that apparently was demonstrated by men over women.

Key words: Prevalence. Alcohol. Risk. Liver disease.

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Esta congestión provoca daños en el hígado. Puede llegar a estar hinchado y ser doloroso. Más tarde se vuelve duro y menos doloroso.

La causa de la insuficiencia cardíaca puede ser de problemas en las válvulas del corazón, el tabaquismo o la infección del músculo del corazón o del saco que rodea el corazón.

El médico puede preguntar sobre el abuso del alcohol, la hepatitis, las exposiciones tóxicas, transfusiones de sangre, o el abuso de drogas intravenosas.

Se puede experimentar alguno o varios de estos sintomas: náuseas, pérdida o aumento de peso, sobrecarga de líquidos, sensación de debilidad, cansancio y la pérdida de deseo sexual.

La piel y ojos pueden ponerse amarillos (una condición llamada ictericia).

Es posible sufrir fiebre, hinchazón o dolor abdominal, dificultad para respirar, vómitos, diarrea, sangrado de las encías o la nariz, sangre en el vómito o las heces, y períodos menstruales anormales (en las mujeres)

Otros síntomas incluyen la pérdida de masa muscular, hinchazón de los tobillos, confusión (encefalopatía hepática), y las hemorroides.

Los hombres pueden notar agrandamiento de los senos (ginecomastia), inflamación del escroto o testículos pequeños.

El médico puede sospechar cirrosis si el paciente tiene un historial de abuso de alcohol, uso de drogas intravenosas, o la hepatitis, o si tiene sangrado, ictericia, ascitis (agua que se acumula en el abdomen), o cualquier trastorno cerebral.

Puede ser diagnosticado con cirrosis después de las complicaciones. Por lo general, el médico puede hacer un diagnóstico basado en la historia clínica y examen físico por sí solo.

Tomar una biopsia ( tomar un pequeño tejido del hígado y estudiarlo bajo un microscopio) sigue siendo el único diagnóstico que puede ser 100% seguro.

El médico puede extraer sangre para buscar problemas con los electrolitos, hemograma, la capacidad de coagulación, o la función del hígado y el riñón.

A menudo, los análisis de sangre de rutina pueden parecer normales, sin embargo, aun así se puede tener esta enfermedad.

La cirrosis no se puede curar. El tratamiento se dirige a la causa subyacente de la enfermedad, para tratar de evitar más daños en el hígado, y reduce el dolor o las molestias de los síntomas de la enfermedad.

El plan de tratamiento depende de la causa de la cirrosis, las complicaciones que experimenta, la edad y estado de salud.

Medicamentos: discuta todos los medicamentos que esté tomando con su médico, incluyendo medicamentos con o sin receta, suplementos y medicamentos a base de hierbas.

La dieta y estilo de vida: una dieta sana para evitar la desnutrición. Reducir el consumo de sal para evitar la hinchazón del estómago (ascitis) y las piernas (edema).

Dejar de tomar cualquier cosa que pueda dañar el hígado, tales como ciertos medicamentos. De vital importancia, dejar de beber alcohol, ya que puede dañar más el hígado.

Por último, obtener vacunas para virus de la hepatitis A, virus de la hepatitis B, el virus de la gripe y de la neumonía neumocócica si el médico se lo recomienda.

Trasplante de hígado: no todas las personas con cirrosis necesitan un trasplante de hígado. Sin embargo, la causa principal de trasplantes de hígado es la cirrosis causada por la hepatitis C o el abuso de alcohol.

Para pacientes que necesitan un trasplante, una sección del hígado o el hígado entero, pueden ser reemplazados con un hígado sano o una sección de hígado de otra persona.

El trasplante puede provenir de un donante vivo o muerto. Antes de un trasplante, el paciente que recibe el nuevo órgano debe ser lo suficientemente sano como para someterse a la cirugía de trasplante.

Las personas que tienen un trasplante de hígado deben tomar medicamentos por el resto de su vida para evitar que el cuerpo rechace el trasplante.

Las enfermedades relacionadas con el hígado en el perro son de las de diagnóstico más difícil, porque los primeros signos de la dolencia son inespecíficos, podrían relacionarse con cualquier otro tipo de enfermedad. Hablamos de que un perro con una dolencia hepática puede presentar apenas un cuadro de vómitos, de diarrea, infección de orina y beber agua más de lo habitual.

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Acude cuanto antes al veterinario si observas cualquier anomalía

En cualquier caso, las primeras fases de cualquier enfermedad hepática llevan consigo una hinchazón, un agrandamiento del hígado. Pero, a medida de que la enfermedad, avanza, las células del órgano van muriendo mientras son sustituidas por tejido cicatrizado. Es la cirrosis, una enfermedad irreversible que convierte al hígado en un paquete de aspecto gomoso y rígido.

No obstante, antes de llegar a esa fase final irreversible, el hígado del perro, como el de una persona, puede paliar sus daños y recuperarse. Recuperarse si el tratamiento es adecuado y se interviene a tiempo, como decimos, antes de que la dolencia avance y degenere el órgano.

Piense que para que el hígado del perro comience a fallar realmente han de haberse destruido hasta un 80% de sus células hepáticas, lo que es decir bastante. Se trata de un órgano, en cualquier caso, duro y resistente.

Los signos de insuficiencia hepática en un perro, como también en los humanos, son la ictericia, la encefalopatía hepática, la ascitis, las hemorragias recurrentes, que suelen estar acompañadas de hinchazones en las patas traseras del perro.

La insuficiencia hepática lleva aparejada una acumulación de la bilis en la sangre y en los tejidos, la piel del animal se vuelve sensiblemente amarilla. Es frecuente ver en los perros afectados cómo se amarillea también la mucosas de las encías y de la lengua, el interior de las orejas y cómo los orines de los perros se vuelven amarronados, como si fuera agua con óxido.

Circunstancias que los veterinarios observan en las revisiones periódicas de los perros y una sintomatología que tampoco pasa desapercibida para los responsables de las tiendas de animales donde solemos comprar la comida, el pienso y los suplementos de los perros.

Y si hablamos de los síntomas de la ictericia, tenemos que referirnos a otra circunstancia particular que sucede en el organismo del perro, la de la descomposición, más o menos rápida, de los glóbulos rojos, como consecuencia de la obstrucción de la circulación biliar. Se trata de una manifestación de las dolencias hepáticas muy dañina para los perros.

Por lo que se refiere a la encefalopatía hepática que comentábamos más arriba, se trata de una disfunción cerebral motivada por la presencia elevada de amoniaco y otras toxinas en el flujo sanguíneo. Hay que recordar que el amoniaco es un subproducto presente en el organismo del perro creado en el proceso de metabolización de las proteínas.

Un amoniaco que elimina el hígado de un perro sano, pero que se acumula invariablemente cuando el animal tiene su órgano dañado. Ese amoniaco ejerce de contaminante para las funciones habituales el cerebro de la mascota.

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Por ello se requiere que el propio afectado sea un buen observador de su síntoma. Si no es así, algunos pacientes alarman y confunden a su familia, se asustan ellos mismos e incluso provocan que algunos médicos soliciten demasiados estudios. La localización es importante, así como la duración, la hora de inicio, los factores que lo activan o lo desactivan así como el tipo de dolor (ardoroso, cólico, retortijón, punzante, opresivo, entre otros), sus irradiaciones y los síntomas acompañantes (fiebre, nausea, distensión, gases, estreñimiento o diarrea). Durante la exploración física el médico detecta mejor la localización y puede integrar un diagnóstico.


El hígado un órgano poco inervado, cuyas terminaciones nerviosas cubren a la cápsula hepática. Una hepatitis aguda que expande la cápsula produce dolor, al igual que un tumor que rompe la cápsula.

Las hepatitis crónicas (por virus B o C, por ejemplo) no producen dolor. Otras causas dolor, que por su cercanía se confunde con un origen en el hígado incluye: colecistitis, colitis, gastritis, cólico ureteral (por piedras en el uretero o el riñón).

Molestia ocasionada por un esfuerzo más o menos prolongado o por una enfermedad que limita la fuerza o la energía en la ejecución de tareas físicas.

Falta o decaimiento de fuerzas caracterizado por apatía, fatiga física o ausencia de iniciativa.

Extremada debilidad muscular que impide los movimientos del enfermo.

La cirrosis o la hepatitis pueden explicar cualquiera de las variantes del cansancio y generalmente se relacionan con incremento de transaminasas (enzimas hepáticas). A mayor elevación de enzimas mayor propensión al cansancio.

La siguiente lista incluye una serie de síntomas que pueden o no explicarse por daño al hígado.

Los siguientes síntomas son altamente sospechosos de daño hepático.

Es un trastorno que incluye síntomas y signos neurológicos y psiquiátricos.

Datos Neurológicos:
1.Desorientación
2.Temblor en “aleteo” en las manos
3.Trastorno en la marcha
4.Movimientos anormales

Datos Psiquiátricos:
1.Conductas incoherentes
2.Irritabilidad
3.Agresividad
4.Insomnio

Finalmente, algunos de los signos detectados por el médico incluyen los siguientes hallazgos de exploración física:

Finalmente, les presentamos algunas imágenes características que el médico busca en la exploración física y le ayuda a realizar un mejor diagnóstico.


Nuestro hígado "habla" a través de ciertos síntomas y dado que éstos pueden ser inespecíficos o específicos conviene familiarizarse con ellos.

El ritual médico de la consulta es una excelente oportunidad para que el paciente interactúe con el médico y saque “el mejor jugo posible” de los minutos que se le dedican.

Solo a través de la descripción ordenada y detallada de los síntomas, así como de la cuidadosa exploración física se puede alcanzar un buen diagnóstico.

Referencias Bibliográficas

  1. Argente. Álvarez: Semiología Médica.Fisiopatología, Semiotecnia y Propedeútica. México: Editorial Panamericana Editores; 2005.
  2. García-Conde J, Merino SJ, González MJ. Patología general. España: Mc Graw-Hill Interamericana Editores; 2004.
  3. Harrisson, F.A. Principios de medicina Interna.17ed. México: Mc Graw- Gill; 2008.
  4. McPhee SJ. Lingappa VR. Ganong WF. Lange JD. Fisiopatología médica. 4a.ed. México: Editorial El Manual Moderno; 2003.
  5. Nicoll Diana, McPhee SJ, et al. Manual de pruebas diagnósticas.4a. ed.México: Editorial El Manual Moderno; 2004.
  6. Ruiz Reyes, G. Fundamentos de interpretación clínica de los exámenes de laboratorio. México: ed. Médica Panamericana; 2006.
  7. Santín G. Atlas de Anatomía Radiológica. 5a EdiciónMéxico: McGraw-Hill,Interamericana Editores/Facultad de Medicina, UNAM; 2004.

Material Didáctico:

Dra. Fernanda García Alvarado.
Comité Editorial Amhigos del Hígado

La enfermedad del hígado inflamado es una patología que debemos conocer mejor. Aparece cuando este órgano indispensable se ve afectado por una infección y aumenta de tamaño, causando síntomas que conviene conocer.

El hígado cumple ciertas funciones, de las más básicas y más esenciales de nuestro cuerpo. Sintetiza las vitaminas, elimina las toxinas, filtra la sangre, elimina las sustancias nocivas, regula los niveles de aminoácidos y de grasas, etc. Estas tareas son muy importantes y garantizan el buen funcionamiento del organismo, para ofrecer una buena calidad de vida. Pero, a veces, a fuerza de efectuar todos estos procedimientos, ciertos elementos alteran su correcto funcionamiento.

Algunos virus o bacterias pueden hinchar el hígado. Algunas veces, una mala alimentación, los excesos de grasas o de alcohol, una comida demasiado industrial o la ingesta excesiva de medicamentos puede causar una hepatomegalía. Es importante tener cuidado con la salud y, para ello, más vale conocer los síntomas asociados a esta enfermedad.

Durante los primeros días de la inflamación que afecta al hígado, se pueden sufrir los mismos síntomas que los de una gripe. Un cansancio agudo, subida de fiebre, dolores musculares, náuseas, etc. Pero a medida que el tiempo pasa, el estado empeora y no se sabe cómo actuar.

Cuando se está afectado por una inflamación, es normal sentir que el vientre está más hinchado y más duro de lo habitual. Se siente un dolor en el abdomen, y cada vez que se come, se siente una sensación desagradable de pesadez. Las náuseas acompañan a estos síntomas y la digestión puede ser lenta.

Cuando se sufre una inflamación del hígado, suele ocurrir que las heces cambian de color. Suelen ser más claras, más blancas. Esto es debido a que existe una inflamación de origen viral. También es frecuente que la orina adquiera un tono más oscuro.

Se puede sentir un gusto metálico o amargo en la boca. Puede ser difícil percibir el gusto normal de los alimentos y se puede sentir una sensación desagradable en el paladar, que corta completamente el apetito. El mal aliento, la pérdida de apetito y la boca seca son igualmente síntomas muy frecuentes.

Además del cansancio, es normal sentir un fuerte dolor a nivel de las costillas. Se trata de una sensación que se puede describir como tener una placa caliente en el interior del abdomen. Algo desagradable que hace que se pierdan las ganas de mantenerse activo, y provoca cansancio y somnolencia.

Uno de los síntomas que enseguida pone sobre aviso es el cambio de color de la piel y de los ojos, que se vuelven amarillos. Esto se llama ictericia, y es un síntoma claro de que el hígado está enfermo, razón para acudir enseguida al médico.

Estos son los síntomas de una infección de hígado. Si estás sintiendo algo de esto, ¡corre a tu médico! De esta forma podrán solucionar el problema y volver a un estado de salud perfecto. ¡No lo dejes pasar!

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B. Detectando/Diagnosticando la Artritis

1. Las radiografías son efectivas para mostrar la degenración de las articulaciones que
resultan de la osteoartritis y pueden revelar la enfermedad diez años o más antes que
surjan los síntomas.

2. Las pruebas sanguíneas para determinar la sedimentación de los eritrocitos (globulos
rojos), una prueba que indica cuan rápido los globulos rojos se asentan en un tubo, son utilizadas para detectar la artritis reumatoide.

C. Tratamiento para la Artritis

1. No existe niguna cura conocida para la artritis.

2. El tratamiento se dirige en aliviar el dolor y la inflamación.

3. La dieta no representa un factor causar ni una cura para la artritis.

4. El tratamiento actual depende del tipo de artritis, su severidad y como responde la
artritis.

5. Los enfoque básicos para el tratamiento de la artritis incluyen:

1) La administración de aspirina representa la mayor parte del tratamiento.

2) Otras drogas utilizadas en la terapia incluyen inyecciones especiales de
medicamentos, cortizona, medicamentos antimalarios, agentes inmunosupresivos,
y medicamentos anti-inflamatorios.

b. Terapia con calor en la forma de baños calientes, paños/envolturas calientes,
lamparas de calor, y cera caliente es relajante y sedativo/confortable y ayuda a las
articulaciones a moverse con mayor eficiencia y con menos dolor.

c. La natación es frecuentemente recomendado porque el cuerpo pesa menos en el agua,
los cual facilita el movimiento de las extremidades.

f. Como último recurso se utiliza la cirugía, la cual puede proveer alivio al dolor y
retornar el movimiento a las articulaciones degeneradas en algunos casos cuando
ningún otro tratamiento funciona.

1. El pericráneo (cuero cabelludo), vasos sanguíneos, y ciertos revestimientos del cerebro
son sensitivos al dolor. (El cerebro y los huesos del cráneo no perciben dolor en una
estimulación directa).

2. La tensión muscular es la fuente más común para el dolor de cabeza.

3. El dolor de cabeza puede ser un síntoma de otra enfermedad.

4. Los doleres de cabeza pueden ser psicogénicos:

Esto significa que resultan del distres o estrés negativo, tales como los conflictos
emocionales y ansiedad.

B. Tipos de Dolores de Cabeza Crónicos:

1. Dolores de cabeza que resultan de las contracciones musculares (dolores de cabeza de
tensión):

a. El dolor de cabeza surge sin advertencias.
b. Comunmente, el dolor aparece lentamente y se encuentra acompañado por una
percepción de pulsación (palpitación o latido) y desvaído o entumecimiento en la
cabeza.
c. Comunmente el dolor puede ser alivido con el relajamiento.

a. Los dolores de cabeza clasificados como migraña son de tipo vascular debido a que
resultan de la vasodilatación (dilatación de los vasos sanguíneos) de los vasos que
irritan los receptores de dolor.
b. Los síntomas iniciales pueden ser de tipo visual, en los cuales se pueden ver puntos
brillantes o luces centellantes.

3. Dolores de cabeza agrupados:

a. Son dolores de cabeza de tipo vascular inducidos por cambios en los vasos sanguíneos
de la cabeza.
b. Estos tipos de dolores de cabeza tienden a surgir en grupos durante un período de días,
semanas o meses.

4. Dolores de cabeza secundarios:

a. Son dolores de cabeza asociados con enfermedades, lesiones u otras condiciones de
salud.
b. Algunas condiciones de salud responsables para los dolores de cabeza secundarios
incluyen:

1) Hipertensión (alta presión arterial).
2) Infecciones sinusales.
3) Alergias.
4) Resfriado común.
5) Lesiones en la parte externa o interna de la cabeza.
6) Problemas con la vista.

5. Dolores de cabeza psicológicas o de conversión:

a. Causado por el estrés (distrés) y son completamente de origen psicológico, sin
manifestaciones físicas.
b. El dolor es real, pero no hay músculos involucrados y los vasos sanguíneos no se
encuentran dilatados.
c. Indiferentemente de cual sea la causa, estos dolores de cabeza no responden a
medicamentos/analgésicos comunmente utilizados para los dolores de cabeza.
d. Por lo regular, ocurren por años y se encuentran asociados con alteracines en sueño
nocturno (el dormir).

C. Como Manejar los Dolores de Cabeza

1. Los Dolores de cabeza leves son usualmente temporeros y por lo regular no requieren
ninguna atención médica. Estos dolores pueden prevenirse o aliviarse mediante:

  • algunas de ellas son causadas por virus, como la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C.
  • otras pueden ser consecuencia de la ingestión de medicamentos, venenos, toxinas o de un exceso de alcohol.
  • la cirrosis, que consiste en que el hígado forma tejido cicatrizal debido a una enfermedad, que impide su buen funcionamiento.
  • la ictericia, o coloración amarilla de la piel, puede ser un síntoma de afección hepática.
  • otras enfermedades hepáticas pueden ser hereditarias, como por ejemplo, la hemocromatosis.
  • al igual que en otras partes del cuerpo, el cáncer puede afectar al hígado.

Los principales síntomas que pueden aparecer cuando aparece un problema relacionado con el hígado son:

  • mala digestión.
  • hinchazón en el abdomen.
  • náuseas, especialmente después de ingerir comidas grasas.
  • coloración amarillenta en ojos y piel (ictericia).
  • estreñimiento.
  • orina de color oscuro.
  • mal aliento y/o lengua con manchas al levantarse por la mañana.
  • dificultad para la concentración y memoria.
  • fiebre, sudoración, urticaria, erupciones cutáneas y asma.
  • frecuentes dolores de cabeza.
  • fatiga y síndrome de fatiga crónica.
  • baja tolerancia al alcohol y a algunos medicamentos tales como los antibióticos.

  • abuso de alcohol.
  • falta de higiene en la preparación de los alimentos.
  • exposición directa a ciertos productos químicos que afectan al hígado (arsénico, mercurio, plomo, cobre, fósforo, selenio) así como a pesticidas e insecticidas.
  • dosis excesivas de medicamentos, o automedicación.
  • mantener relaciones sexuales no seguras, así como compartir jeringuillas, cepillos de dientes o artículos de afeitado.

A continuación te presentamos los mejores remedios caseros para los problemas de hígado que hemos recopilado.

Nuestros remedios para los problemas de hígado pretenden ayudarte a estar informado, pero nunca deben sustituir una consulta médica. Es fundamental que consultes a tu médico sobre este o cualquier otro tratamiento natural, así como posibles contraindicaciones o incompatibilidades.

Cuando aparece un problema relacionado con el hígado, es muy importante cambiar los hábitos alimenticios para no sobrecargar este órgano. Para ello, es conveniente seguir las siguientes pautas.

En primer lugar, haya una serie de alimentos cuyo consumo está desaconsejado y que convendría eliminar de la dieta habitual. Entre ellos encontramos:

  • comidas ricas en grasas.
  • todo tipo de excitantes: café, tabaco, y especialmente, el alcohol.
  • la toma de medicamentos convencionales debe reducirse al mínimo.
  • huevos, sobre todo fritos. Pueden comerse 1 o 2 por semana pasados por agua.

En segundo lugar, encontramos una serie de alimentos de los que no conviene abusar o cuyo consumo habría que reducir para aligerar el esfuerzo que tiene que realizar este órgano, y entre ellos encontramos:

  • harinas refinadas: bollería, pan blanco, dulces industriales, pizzas, etc.
  • manzanas: a pesar de ser un alimento muy sano, puede causar congestión a muchas personas que padecen de la vesícula.
  • leche entera y sus derivados.
  • carnes grasas.

Y sobre todo, es muy conveniente incluir una serie de alimentos que constituirían la base de la dieta de las personas que padecieran alguna dolencia relacionada con el hígado, y serían:

  • Carbohidratos de absorción lenta: cereales integrales, pastas, zanahorias, etc.
  • fruta, tanto la dulce como la ácida: plátano, pera, melón, naranja, limón, etc., evitando las manzanas y las fresas, éstas últimas porque pueden causar reacciones alérgicas.
  • verduras y hortalizas, brevemente cocidas, especialmente la alcachofa.
  • ensaladas vegetales variadas.
  • alimentos ricos en azufre: col, coliflor, cebolla, ajo, etc.

Si el hígado sufre alguna enfermedad o algún trastorno que le afecte, puede doler. Si se encuentra inflamado o agrandado de tamaño porque ha acumulado demasiada grasa, como en le caso del hígado graso, o porque se han seguido hábitos no demasiado saludables, como beber alcohol en exceso o haber abusado de ciertos medicamentos, se puede experimentar dolor en la zona del abdomen superior derecho, por debajo de las costillas. Esta molestia o dolor suele ser constante.

Es un daño al hígado y su funcionamiento debido al alcoholismo.

La enfermedad hepática alcohólica ocurre después de años de consumo excesivo de alcohol. Con el tiempo, se puede presentar cicatrización y cirrosis. La cirrosis es la fase final de la enfermedad hepática alcohólica.

La enfermedad hepática alcohólica no se presenta en todos los bebedores empedernidos. Las probabilidades de presentar la enfermedad aumentan según el tiempo que haya estado bebiendo y la cantidad de alcohol que consuma. Usted no tiene que embriagarse para que se presente la enfermedad.

La enfermedad es común en personas entre los 40 y 50 años de edad. Es más probable que los hombres presenten este problema. Sin embargo, las mujeres pueden desarrollar la enfermedad después de menos exposición al alcohol que los hombres. Algunas personas pueden tener un riesgo heredado de padecer la enfermedad.

Puede no haber síntomas o los síntomas pueden presentarse lentamente. Esto depende de qué tan bien esté funcionando el hígado. Los síntomas tienden a ser peores después de un período de consumo excesivo de alcohol.

Los primeros síntomas son:

  • Pérdida de energía
  • Poco apetito y pérdida de peso
  • Náuseas
  • Dolor estomacal
  • Vasos sanguíneos pequeños y rojos en forma de araña en la piel

Conforme el funcionamiento del hígado empeora, los síntomas pueden incluir:

  • Acumulación de líquido en las piernas (edema) y en el abdomen (ascitis)
  • Color amarillo en la piel, las membranas mucosas o los ojos (ictericia)
  • Enrojecimiento en las palmas de las manos
  • En los hombres, impotencia, encogimiento de los testículos e hinchazón de los pechos
  • Propensión a la formación de hematomas y sangrado anormal
  • Confusión o problemas para pensar
  • Heces de color pálido o color arcilla

Su proveedor de atención médica llevará a cabo un examen físico para buscar:

  • Un hígado o bazo agrandados
  • Exceso de tejido mamario
  • Abdomen inflamado, como resultado de ingerir muchos líquidos
  • Palmas de las manos enrojecidas
  • Vasos sanguíneos rojos y en forma de araña en la piel
  • Testículos pequeños
  • Venas ensanchadas en la pared abdominal
  • Ojos o piel amarillentos (ictericia)

Los exámenes que le pueden practicar incluyen:

  • Conteo sanguíneo completo (CSC)
  • Biopsia del hígado
  • Pruebas de la función hepática
  • Estudios de coagulación

Algunos de los exámenes para descartar otras enfermedades incluyen:

  • Tomografía computarizada del abdomen
  • Exámenes de sangre para otras causas de enfermedad hepática
  • Ecografía abdominal

CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA

Algunas actividades que puede hacer para ayudar a cuidar su enfermedad hepática son:

  • Dejar de consumir alcohol.
  • Comer una dieta saludable baja en sal.
  • Recibir vacunas para enfermedades como la influenza, hepatitis A y hepatitis B, y neumonía neumocócica.
  • Hablar con su proveedor acerca de todas los medicamentos que toma, incluso hierbas y suplementos, y medicamentos de venta libre.

MEDICAMENTOS POR PARTE DE SU MÉDICO

  • "Pastillas de agua" (diuréticos) para eliminar el líquido acumulado
  • Vitamina K o productos de la sangre para prevenir sangrado excesivo
  • Medicamentos para la confusión mental
  • Antibióticos para las infecciones

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Angels, muchas gracias por brindarnos un blog tan interesante. Mi pareja tiene 52 años, es obeso y está medicado desde hace 5 años con: NEURYL y LEXTOR, porque tiene problemas con la serotonina
ATLANSIL, porque tiene una arritmia.
NETFORMINA, 2 por dia (desde hace 2 años), porque tiene diabetes mellitus 2
Desde hace 3 meses, 1 inyeccion al mes de testosterona, ya que tenía los niveles bajos, pero a pesar de inyectarse, sus niveles siguieron bajando y debido a esta hormona, ahora sufre de un leve hipertiroidismo.
Además de todo esto, tiene hígado graso. Quisiera saber, por favor, si es posible, que con tanta medicación, su parte neurologica se haya afectado, ya que desde que comenzó a inyectarse la hormona, es otra persona y me ha dejado. Muchas gracias por el tiempo dispensado a mi pregunta.

La hiperoxaluria es una enfermedad crónica en la que una persona tiene una concentración inusualmente alta de una sal llamada oxalato en la orina.

Síntomas de una persona disminuyeron pertenecer orinar, náuseas y fatiga deben ver a un médico tan pronto como sea posible, deben ser seleccionados para la hiperoxaluria y prevenir las complicaciones peligrosas.

Una persona que cree que él o ella puede estar sufriendo de hiperoxaluria debe programar una cita con un médico para las opciones de evaluación y tratamiento son.

La hiperoxaluria puede ser un trastorno genético hereditario o el resultado de una dieta rica en oxalato.

Normalmente oxalato en los alimentos ingeridos encontrado que procesado por el hígado y se excreta como residuos mediante los riñones. La hiperoxaluria una persona no es capaz de descomponer adecuadamente oxalato, lo que resulta en un exceso de sal en el riñón y el tracto urinario. El exceso de oxalato de calcio se une cristales insolubles llamados cálculos renales formulario. Una vez que las piedras comienzan a desarrollar, es un individuo probabilidades de experimentar dolor, micción frecuente, frecuentes episodios de náuseas y vómitos, y una sensación general de fatiga y debilidad. Sin tratamiento puede causar cálculos renales y obstrucciones severas causan dolor abdominal, inflamación renal y eventualmente insuficiencia renal.

La mayoría de los casos el resultado de la hiperoxaluria no inhiben las mutaciones genéticas específicas, la producción de ciertas enzimas hepáticas, lo que hace que el hígado de irrumpir en la situación de oxalato. La afección también puede ocurrir cuando hay demasiado oxalato en la dieta humana. Los alimentos como el chocolate, las nueces y vegetales de hojas verdes contienen grandes cantidades de oxalato y comen demasiado de estos alimentos puede dañar el hígado y los riñones a abrumar. Además, los trastornos gastrointestinales pueden impedir a veces oxalato eliminado y presentan correctamente.

El exceso de oxalato tiende en los riñones y puede causar la formación de cálculos renales.

Un médico puede analizar orina y de sangre para verificar si hay concentraciones anormales de sales y minerales. Además, él o ella puede realizar una ecografía o una tomografía computarizada para buscar signos de cálculos renales. Un paciente puede ser referido a un especialista renales para pruebas y confirmar el diagnóstico.

El tratamiento de la hiperoxaluria depende de las causas subyacentes. Condiciones nutricionales son los más fáciles de tratar, por regla general, y los pacientes deben ser instruidos para evitar los alimentos con un alto oxalato y beber jugo de arándano y agua para limpiar los riñones. Los pacientes con hiperoxaluria genética a menudo un medicamento que ayuda a que el organismo de control los niveles de oxalato se prescribe. Si la condición es probablemente suficiente para la insuficiencia renal, señalando que un individuo necesita un hígado y riñón sometido a evitar los problemas que amenazan la vida. La mayoría de las personas son capaces de experimentar una recuperación completa después de recibir el tratamiento adecuado y siguiendo las indicaciones de sus médicos.

La hepatitis C: Sus síntomas se confunden con los de otras enfermedades y puede pasar despapercibida

En estos tiempos en los que se alarma a la población con los riesgos potenciales que pueden entrañar para la salud ciertas enfermedades poco extendidas, patologías reales y con riesgos reales, como la hepatitis C, pueden en cierto modo pasar desapercibidas con la muy negativa consecuencia de que se baje la guardia ante ellas y disminuyan las medidas de prevención para combatirlas.

La hepatitis C es uno de los cinco tipos de hepatitis vírica (las otras son las hepatitis A, B, D y E) y se estima que sólo en España afecta a 800.000 personas, cifra que supone el 2% de la población, aunque no todas desarrollen la enfermedad.

Puede ser asintomática durante años y cuando aparecen los primeros síntomas (fatiga, nauseas y fiebre, entre otros) existe la posibilidad de que se confundan con los de otras patologías. Por ello, muchos individuos pueden padecer hepatitis C y trasmitirla por la sencilla razón de que ignoran que están afectados.

La hepatitis C es una enfermedad del hígado y se debe a un virus llamado VHC descubierto en 1989, que se transmite principalmente por contacto con sangre infectada. El VHC ataca directamente el hígado y puede dañar al órgano e incluso en algunos casos, afortunadamente los menos, la muerte.

Hoy no se dispone todavía de una vacuna contra este virus. Su peligrosidad radica en que una persona puede estar infectada sin saberlo y transmitir la enfermedad, porque la hepatitis C puede cursar sin síntomas durante años.

El periodo de incubación es de unas 8 semanas pero puede prolongarse hasta 4-6 meses. Las pruebas serológicas que la identifican requieren unas 5-6 semanas en positivizarse. La mayoría de los casos de hepatitis C se diagnostican tarde, cuando los enfermos desarrollan una patología hepática avanzada, con o sin cirrosis. Presenta síntomas inespecíficos (cansancio, pérdida de apetito, náuseas, picor por el cuerpo, dolores articulares o musculares, orina más oscura y heces más claras) que, para quien los percibe, carecen de entidad para merecer consulta médica. Por ello, a menudo se descubre la hepatitis C de forma casual al realizar unos análisis de sangre exigido por un reconocimiento médico de empresa, una póliza de seguro o por otra enfermedad que requiere el análisis, o por una donación de sangre.

Un 30% de los infectados desarrolla cirrosis al cabo de 20-30 años. Y, según las estadísticas, uno de cada siete de los que acaban con cirrosis sufrirá cáncer hepático al cabo de 5-10 años. El consumo de alcohol (se estima que cuando supera los 50 gramos diarios) favorece la aparición de cirrosis. Se desconoce por qué unos enfermos de hepatitis C desarrollan la cirrosis y otros no, pero hay tres factores que conducen a una peor evolución de la enfermedad: ser hombre, haberse infectado a partir de los 45-50 años y el consumo cotidiano de alcohol.

El virus de la hepatitis C fue descubierto en 1989, y hasta entonces podía pasar desapercibido. Este dato es importante, ya que algunas personas que necesitaron transfusiones de sangre con anterioridad a 1989 pudieron infectarse. Pero en 1992 los investigadores consiguieron crear y estandarizar pruebas analíticas de gran sensibilidad y especificidad, lo que ha permitido que desde entonces haya disminuido drásticamente las infecciones post-trasfusión.

Los pinchazos de agujas y las lesiones quirúrgicas son factores de riesgo. La incidencia de hepatitis C es elevada en los países que utilizan jeringas y agujas no desechables. El uso intravenoso e intranasal de drogas es actualmente la vía principal de la infección, y se calcula que supone el 30-40% de todos los casos. Quienes se hacen tatuajes o piercing, o se someten a sesiones de acupuntura, corren riesgo cuando los materiales utilizados no son desechables o no se han usado medidas de esterilización adecuadas.

Pero no olvidemos la exposición familiar, mediante peines, cepillos, cuchillas de afeitar e instrumentos de manicura, cuando son utilizados de forma prolongada por varios miembros del hogar. La transmisión materno-fetal es infrecuente en la hepatitis C, y tampoco hay constancia de que se trasmita a través de la leche materna.

La hemodiálisis es un riesgo, hoy reducido por las medidas de seguridad que se adoptan con los derivados sanguíneos. Aunque entre los hemofílicos receptores de derivados sanguíneos antes del año 1990 la hepatitis C era muy frecuente, este factor de riesgo ha perdido relevancia.

La transmisión sexual es responsable de entre un 5% y un 10% de los casos. Es un riesgo menor que en la hepatitis B o el VIH (virus del sida), pero ha de tenerse en cuenta si se mantienen relaciones sexuales con personas de riesgo: drogadictos por vía intravenosa, prostitutas-os, y personas promiscuas. En ciertos casos de hepatitis C, ni se identifica el mecanismo de trasmisión ni el enfermo presenta factores de riesgo conocidos, por lo que el motivo y el modo en que se contrae la enfermedad sigue siendo un misterio.

El tratamiento, cuando está indicado, consiste en administrar al enfermo interferón, sustancia segregada de manera normal en la sangre para deshacerse de los virus en general. Los interferones poseen propiedades antivirales e inmunorreguladoras, aunque se desconoce el mecanismo por el que actúan frente al virus C.

Provocan numerosos efectos secundarios (el más serio la depresión, que puede aparecer tras su administración prolongada) y en ocasiones son mal tolerados. El tratamiento es largo, se puede prolongar durante 48 semanas o más. Con la monoterapia mediante interferón, se consiguen remisiones en un 40%-50% de los casos, pero si se administra conjuntamente con otro fármaco, la ribavirina (terapia combinada), los resultados son más satisfactorios. La ribavirina es un fármaco teratógeno (capaz de generar malformaciones en el feto), por lo que las mujeres en edad fértil deben de tener la certeza de no estar embarazadas antes de iniciar el tratamiento y poner todos los medios para evitar embarazos durante el mismo, así como en los 6 meses posteriores a su finalización.

Están en vías de investigación otras posibilidades terapéuticas para hacer frente a la hepatitis C.

Es poco frecuente y pasa despercibido porque sus síntomas son inespecíficos y se pueden confundir con los de otras enfermedades. Los niveles de virus en sangre se elevan de forma dramática hasta que el sistema inmunitario del organismo empieza a responder. En una gran mayoría de casos no percibe nada o simplemente se tiene la impresión de padecer una gripe con mucha fatiga, náuseas y dolor abdominal. Cuando los síntomas son más importantes, generalmente se trata de una ictericia hepática, una coloración amarilla de la piel, o sólo del blanco de los ojos, que desaparece en algunas semanas. No obstante, en más del 75% de los casos, el VHC se queda en el organismo y la hepatitis aguda se transforma en crónica, incluso cuando no hay ningún síntoma aparente. Por ello, cuando se padece de hepatitis aguda, se aconseja someterse a tratamiento para reducir el riesgo de evolucionar hacia una hepatitis crónica.

Una hepatitis C se vuelve crónica cuando el virus se queda en el organismo durante más de seis meses. Se habla de hepatitis crónica "persistente" cuando los síntomas son moderados y las consecuencias sobre el hígado poco importantes. El mayor riesgo lo constituye la transmisión del virus a otras personas. En cambio, en casos de hepatitis crónica "activa" el virus sigue destruyendo el hígado por su actividad. El riesgo es entonces la evolución hacia la cirrosis del hígado al cabo de veinte a treinta años. Cuando la cirrosis avanza, el hígado no puede cumplir correctamente su función y la siguiente fase suele ser la evolución hacia una cáncer de hígado (en un 30% de los casos, después de una media de 10 años de evolución de la cirrosis). Hay que vigilar regularmente el hígado para detectar un eventual cáncer lo antes posible e intentar extirparlo con cirugía. Además, hay que evitar el consumo de alcohol y de medicamentos hepatotóxicos.

Hay que evitar los factores de riesgo asociados a la infección. Pero los infectados por el virus C pongan todos los medios para evitar la propagación de la enfermedad.

  • Evitar compartir utensilios personales: cepillos de dientes, maquinillas de afeitar y similares.
  • Aunque el riesgo de contagio por vía sexual es pequeño, deben adoptarse precauciones.
  • Vacunarse frente a la hepatitis A y B, siempre que tengan resultados serológicamente negativos frente a dichos virus.
  • Abstenerse de tomar bebidas alcohólicas.
  • No donar sangre, órganos, tejidos ni semen.

Medicina Tradicional China: Fuego de Higado

ETIOLOGÍA 1: Exceso de ira. FISIOPATOLOGÍA 1: Cefaleas, vértigos.

  • El consumo excesivo de alcohol hace que el hígado no pueda eliminarlo correctamente y puede producir una inflamación del mismo
  • Una infección por cualquiera de los virus de la hepatitis, hepatitis A, B, C, D, E, siempre causa la inflamación hepática
  • Otras infecciones virales, como la mononucleosis infecciosa, por citomegalovirus o bacterianas también pueden ser causantes del hígado inflamado
  • Una intoxicación producida por medicamentos desencadenará, también, en la inflamación hepática
  • Otros causantes pueden ser la enfermedad de Niemann-Pick, la cirrosis biliarprimaria, el Síndrome de Reye, la sarcoidosis o la colangitis esclerosante
  • El hígado graso es otra de la anomalías que, si no se trata, también puede derivar en una inflamación del mismo
  • Por último, cabe destacar que la aparición de una metástasis de tumores o la leucemia tambien pueden provocar la hepatomegalia

Durante los primeros días de la inflamación hepática es muy probable que no notes ningún síntoma ni rareza en tu cuerpo relacionado con el hígado. Sin embargo, conforme avanza el tiempo se hacen cada vez más evidentes. En general, los primeros síntomas suelen ser muy similares a los que presenta una gripe común, malestar, décimas de fiebre, dolor muscular y náuseas.

  • A medida que pasa el tiempo los síntomas aumentan y se intensifican. La hepatomegalia suele provocar ictericia, que es cuando la piel adquiere un tono amarillento (los ojos también pueden tornarse amarillos). Los vómitos y la diarrea son otros de los síntomas más comunes del hígado inflamado.
  • Al tratarse de una inflamación, es muy probable que también notes la parte del abdomen ligeramente más hinchada al principio y, conforme avanzan los días, aumente de tamaño. Asimismo, el dolor abdominal es otra de las consecuencias de esta condición.
  • El color de las heces es otro de los factores que debes tener en cuenta si sospechas que tu hígado está inflamado, pues esta anomalía hace que se vuelvan más claras, incluso blancas. Esto sucede, sobre todo, cuando el causante de la inflamación es uno de los virus de la hepatitis. Recuerda que la hepatitis es la inflamación del hígado a causa de una infección vírica o bacteriana. En relación con esto, la orina puede tornarse de un color más oscuro del normal, tener un constante sabor amargo en la boca y mal aliento.

Estos son los síntomas más comunes del hígado inflamado pero, en función del causante, es posible que no aparezcan todos o que, incluso, no se muestre ninguno. Por ello es importante realizarse exámenes anuales en caso de contar con alguno de los factores de riesgo, como padecer alguna de las enfermedades expuestas de manera crónica, el alcoholismo o tomar un exceso de medicamentos.

Ahora que ya conocemos los síntomas del hígado inflamado es importante que, si padeces esta condición, apostemos por incluir remedios naturales que nos ayudarán a desinflamar esta zona del cuerpo y conseguir que mejore nuestra salud. A continuación vamos a descubrirte los remedios caseros que te ayudarán a conseguir bajar la hinchazón de esta zona del cuerpo:

Es una de las infusiones que mejor funcionan para tratar el hígado inflamado ya que se trata de una planta muy depurativa que ayuda a que el cuerpo elimine el exceso de toxinas acumuladas y, también, se aminore la presencia de retención de líquidos.

También es otra de las mejores plantas medicinales para reducir la hinchazón del hígado ya que se trata de un remedio casero con un alcaloide que consigue mejorar el funcionamiento de la vesícula biliar y, por tanto, favorece la expulsión de toxinas gracias a que se incrementa la producción de bilis.

El tamarindo es un ingrediente perfecto para depurar el cuerpo ya que consigue mejorar el funcionamiento de la vesícula biliar y, por tanto, consigue bajar la inflamación que pueda padecer el hígado. Además, cuenta con propiedades protectoras que garantizarán la salud al hígado. La mejora manera de aprovechar estas propiedades es elaborando una infusión de tamarindo y tomarla 2 o 3 veces al día.

El limón es una fruta repleta de propiedades digestivas y diuréticas que conseguirán fomentar la depuración del cuerpo de forma natural y, por tanto, bajar la hinchazón. Puedes preparar un zumo que cuente con la mitad de agua y la mitad de limón y tomarlo cada mañana en ayunas.

En este otro artículo de unCOMO te damos más remedios caseros para el hígado inflamado.

Si notas presente algunos de los síntomas expuestos deberás acudir a tu médico inmediatamente para que realice las pruebas pertinentes y confirme o descarte la inflamación hepática. Recuerda que muchos de los causantes son enfermedades graves, de manera que quizás hayas contraído alguna y todavía no lo sepas.

Para detectar la hepatomegalia el médico primero palpará la zona de debajo de las costillas, pues si la inflamación es severa lo notará de inmediato, luego realizará una radiografía abdominal para observar si se ha producido un agrandamiento del hígado o no. En caso de haber indicios de ellos, puede hacer una ecografía abdominal para confirmarlo.

Si se confirma, las siguientes pruebas serán una tomogradía computarizada del abdomen para averiguar la causa que ha provocado la inflamación, pruebas de la función hepática a fin de evaluar el funcionamiento del hígado, y una resonancia magnética del abdomen para confirmar los resultados de la tomografía.

Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

Si deseas leer más artículos parecidos a Cuáles son los síntomas del hígado inflamado, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Enfermedades y efectos secundarios.

El hígado es uno de los órganos más vitales del cuerpo. Este órgano es responsable de algunas funciones, como la desintoxicación, el almacenamiento de glucógeno y la producción de hormonas. El hígado se encuentra en el lado derecho de la cavidad abdominal y es de color marrón rojizo. El peso promedio del hígado de un adulto es alrededor de 1,5 kilogramos. Es el mayor órgano glandular en el cuerpo humano y se encuentra a la derecha del estómago, justo debajo del diafragma. Mantener el hígado sano es muy necesario para una vida saludable. Por lo tanto, no es prudente hacer caso omiso de los síntomas asociados con ese órgano.

Dolor de hígado a menudo se confunde con otros tipos de dolor en el abdomen. Por lo general, se experimenta como un dolor leve en la parte superior derecha del abdomen. En algunos casos, podría ser acompañado con dolor de espalda y / o dolor abdominal. La ubicación del dolor también puede variar ligeramente de un paciente a otro. Sin embargo, es difícil distinguir el dolor de hígado de otros tipos de dolor abdominal. La gente tiende a ignorar este síntoma (a menos que sea demasiado grave) y esto puede conducir a más complicaciones. Por lo tanto, es muy necesario identificar y tratar el dolor tan pronto que sea posible. Algunos de los síntomas del dolor de hígado son los siguientes:

  • Uno de los factores más importantes en la identificación de este dolor es la ubicación. El dolor se experimenta principalmente en el lado superior derecho del abdomen, debajo de la caja torácica.
  • Por lo general, el dolor de hígado se siente como un dolor leve, pero para algunas personas, podría ser como un dolor agudo. Puede ir acompañado de dolor de espalda o dolor en el hombro, en algunos casos.
  • Otros síntomas incluyen erupciones, picazón, manchas marrones en la piel. Algunos pacientes pueden presentar coloración amarillenta de la piel y de los ojos.
  • Sudoración excesiva, mal olor corporal y mal aliento se encuentran entre los síntomas de dolor de hígado. La persona afectada también puede tener las plantas de los pies y las palmas de las manos rojas, inflamadas y con picazón.

Aparte de lo dicho anteriormente, hay varios otros síntomas que pueden estar asociados con este tipo de dolor. Tales síntomas adicionales pueden variar según el caso.

  • La dificultad para respirar
  • El dolor al respirar o toser
  • La decoloración de la orina y de las heces
  • La fatiga y el dolor articular
  • La inflamación de los testículos
  • Las náuseas y / o diarrea
  • La distensión abdominal
  • La pérdida de peso inexplicable

Es muy raro que una persona con dolor de hígado pueda tener todos los síntomas anteriores. En caso de síntomas graves como taquicardia, fiebre alta, vómito con sangre, dolor hepático severo y alucinaciones, la atención médica inmediata debe ser proporcionada a la persona afectada.

El dolor de hígado puede ocurrir debido a varias razones. La mayoría de las causas son graves y potencialmente mortales, si no se diagnostican y se tratan a tiempo. Una de las causas más comunes es la hepatitis. Todas las formas de hepatitis B, hepatitis A y C son causantes del dolor en el hígado y la ictericia. Otra condición médica asociada con este dolor es cáncer de hígado el que se identifica en sus últimas etapas. En este caso, el dolor puede ir acompañado de fatiga, pérdida de apetito y pérdida de peso. El hígado graso (esteatosis) es una condición, en la que el hígado se aumenta debido a la acumulación de grasa. También puede causar disfunción hepática. Otras causas de dolor de hígado incluyen cirrosis, el consumo de alcohol, agrandamiento del bazo y el hígado, la sobrecarga de tóxicos y otras enfermedades del hígado. Cualquiera que sea la causa, el diagnóstico precoz y el tratamiento es necesario para evitar mayores complicaciones, que pueden ser mortales a veces. El tratamiento del dolor de hígado puede variar dependiendo de las causas. Por lo general, para determinar la causa exacta se realizan los análisis de orina y de sangre.

Esto es sólo un resumen breve acerca de los síntomas de dolor del hígado, cualquier síntoma asociado a él debe ser diagnosticado y tratado tan pronto como sea posible.

Algo de grasa en el hígado es normal. Pero si la grasa en el hígado representa más del 5% al 10% del peso de tu hígado, puedes tener enfermedad hepática alcohólica o no alcohólica. En algunos casos, estas enfermedades pueden llevar a complicaciones graves. Está atento a la siguiente guía que te ayudarán a entender los síntomas, causas y tratamientos para el hígado

Más de 15 millones de personas en simplemente Estados Unidos abusan del alcohol. Casi todos ellos – el 90% -100% – desarrollan grasa en el hígado.

El hígado graso puede ocurrir después de beber cantidades moderadas o grandes de alcohol. Incluso puede ocurrir después de un corto período de consumo excesivo de alcohol (hepatopatía alcohólica aguda).

La genética o herencia (lo que se transmite de padres a hijos) juega un papel en el desarrollo de grasa en el hígado por la enfermedad hepática alcohólica de dos maneras: Puede influir en la cantidad de alcohol que se consume y su probabilidad de desarrollar alcoholismo. Y también, puede afectar los niveles de enzimas hepáticas implicadas en la descomposición (metabolismo) de alcohol.

Otros factores que pueden influir en la probabilidad de desarrollar la enfermedad de hígado graso alcohólico incluyen:

  • Hepatitis C (que puede conducir a la inflamación del hígado)
  • Una sobrecarga de hierro
  • Obesidad
  • Dieta

La enfermedad del hígado graso no alcohólico es ahora la causa más común de enfermedad hepática crónica en muchas partes del mundo, como por ejemplo en Estados Unidos. Algunas personas con exceso de grasa en el hígado simplemente tienen lo que se llama un hígado graso. Aunque esto no es normal, no es grave si no conduce a la inflamación o daño.

Otros tienen lo que se llama esteatohepatisis no alcohólica. Aunque es similar a la enfermedad hepática alcohólica, las personas con este tipo de enfermedad del hígado graso beben poco o nada de alcohol. La esteatohepatisis no alcohólica puede conducir a daño hepático permanente. El hígado puede agrandarse y con el tiempo las células hepáticas pueden ser reemplazadas por tejido cicatricial. Esto se llama cirrosis. El hígado no puede funcionar bien y puede que desarrolles insuficiencia hepática, cáncer de hígado y muerte relacionada con el hígado. La esteatohepatisis no alcohólica es una de las principales causas de cirrosis.

Ambos tipos de enfermedad hepática no alcohólica son cada vez más comunes. Hasta un 20% de los adultos pueden tener hígado graso o esteatohepatisis no alcohólica. Y más de 6 millones de niños tienen una de estas condiciones, que son más comunes en los niños asiáticos e hispanos. La evidencia reciente indica que la esteatohepatisis no alcohólica aumenta el riesgo de enfermedades del corazón en los niños que tienen sobrepeso o son obesos.

Estos síntomas son muy poco específicos, es por ello que se considera al hígado graso junto a otras enfermedades como patologías silenciosas. Debido a eso pueden pasar mucho tiempo sin ser diagnosticada.

Los signos que presenta esta enfermedad están relacionados en general con otras patologías, que pueden ser factores de riesgo para que esta enfermedad se produzca.

  • Dislipemias. El colesterol y triglicéridos altos por mucho tiempo puede ser un signo de presencia de hígado graso.
  • Obesidad. La obesidad es un signo a tener en cuenta a la hora de diagnosticar o descartar el hígado graso.
  • Síndrome metabólico. Este síndrome se manifiesta por una serie de parámetros altos, algunos de ellos ya fueron mencionados anteriormente, como por ejemplo colesterol y triglicéridos altos, glucosa alta, sobrepeso e hipertensión arterial, entre otros.

Si bien estos signos son enfermedades en sí, la presencia de alguna o varias de ellas puede hacer sospechar la presencia de hígado graso. Por ello, es importante tenerlos en cuenta para estar atentos a la presencia de dicha afección o posibles complicaciones.

Un dato para tener en cuenta, del total de la población que sufre HGNA, por año entre el 2 al 5% deriva en cirrosis y carcinoma hepatocelular. La cirrosis es la complicación más frecuente que puede derivar en un trasplante hepático.

Años atrás estas enfermedades estaban asociadas a las personas que padecían de alcoholismo, hoy día no sólo este es un factor de riesgo; sino también la mala alimentación, especialmente la alimentación occidental y el sedentarismo.

Si bien puede existir una predisposición a padecer ciertas enfermedades, es real que los hábitos que forman parte de tu vida pueden o no ser un factor de riesgo. Ten presente que el futuro está en tus manos y de ti depende, en gran medida, tu calidad de vida.

a.- Carcinoma hepatocelular

El aceite de hígado de bacalao es un tipo de suplemento de aceite de pescado.

Al igual que el aceite de pescado regular, es alto en ácidos grasos omega-3, que están vinculados a muchos beneficios para la salud, incluyendo la reducción de la inflamación y la disminución de la presión arterial.

También contiene vitaminas A y D, que proporcionan muchos otros beneficios para la salud.

Aquí hay 9 beneficios del aceite de hígado de bacalao que han sido comprobados y apoyados por la ciencia.

La mayor parte del aceite de hígado de bacalao se extrae del hígado del bacalao del Atlántico.

El aceite de hígado de bacalao se ha utilizado durante siglos para aliviar el dolor en las articulaciones y tratar el raquitismo, una enfermedad que causa huesos frágiles en los niños.

Aunque el aceite de hígado de bacalao es un suplemento de aceite de pescado, es muy diferente al aceite de pescado regular.

El aceite de pescado regular se extrae del tejido de pescado graso como el atún, el arenque, la anchoa y la caballa, mientras que el aceite de hígado de bacalao se extrae de los hígados de bacalao.

El hígado es rico en vitaminas liposolubles como las vitaminas A y D, que le dan un perfil nutritivo impresionante.

Una cucharadita (5 ml) de aceite de hígado de bacalao proporciona lo siguiente:

  • Calorías: 40
  • Grasa: 4,5 gramos
  • Ácidos grasos omega-3: 890 mg
  • Grasa monoinsaturada: 2,1 gramos
  • Grasa saturada: 1 gramo
  • Grasa poliinsaturada: 1 gramo
  • Vitamina A: 90% de la IDR (Ingesta Diaria Recomendada)
  • Vitamina D: 113% de la IDR

El aceite de hígado de bacalao es increíblemente nutritivo, con una sola cucharadita te puede proporcionar el 90% de tus necesidades diarias de vitamina A y el 113% de tus necesidades diarias de vitamina D.

La vitamina A tiene muchas acciones importantes en el organismo, incluyendo mantener los ojos sanos, el funcionamiento del cerebro y el cuidado de la piel.

El aceite de hígado de bacalao también es una de las mejores fuentes alimenticias de vitamina D, que tiene un papel importante en el mantenimiento de los huesos sanos mediante la regulación de la absorción de calcio.

La inflamación es un proceso natural que ayuda al cuerpo a combatir las infecciones y a curar lesiones.

Desafortunadamente, en algunos casos, la inflamación puede continuar en un nivel bajo durante largos períodos de tiempo.

Esto se conoce como inflamación crónica, que es perjudicial y puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial y varias enfermedades, como las enfermedades del corazón.

Los ácidos grasos omega 3 en el aceite de hígado de bacalao puede reducir la inflamación crónica mediante la supresión de las proteínas que la promueven. Estas incluyen TNF-α, IL-1 e IL-6.

El aceite de hígado de bacalao también contiene vitaminas A y D, que son potentes antioxidantes. Pueden reducir la inflamación uniendo y neutralizando los radicales libres dañinos.

Curiosamente, los estudios también muestran que las personas que tienen deficiencia de las vitaminas A y D tienen un mayor riesgo de padecer inflamación crónica.

Aprende más sobre “las dietas antiinflamatorias” en nuestro artículo: Cómo hacer una dieta antiinflamatoria.

Es muy importante mantener los huesos saludables a medida que envejecemos.

Esto se debe a que comenzamos a perder masa ósea después de los 30 años. Esto puede conducir a fracturas en las edades más avanzadas, especialmente en mujeres después de la menopausia.

El aceite de hígado de bacalao es una fuente importante en la dieta de vitamina D y puede reducir la pérdida ósea relacionada con la edad. Eso es porque ayuda al cuerpo a absorber el calcio, que es un mineral necesario para los huesos fuertes, desde el intestino.

De hecho, los estudios muestran que cuando se acompaña de una dieta rica en calcio, tomar un suplemento de vitamina D como el aceite de hígado de bacalao puede reducir la pérdida ósea en los adultos y fortalecer los huesos frágiles en los niños.

Obtener suficiente vitamina D de los alimentos y suplementos como el aceite de hígado de bacalao es especialmente importante para las personas que viven lejos del ecuador, ya que su piel no recibe suficiente luz solar para sintetizar vitamina D durante hasta seis meses del año.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que se caracteriza por el daño a las articulaciones.

Actualmente no hay cura para la artritis reumatoide, pero algunos estudios sugieren que el aceite de hígado de bacalao puede reducir el dolor en las articulaciones y mejorar los síntomas de la artritis reumatoide, como la rigidez articular y la inflamación.

En un estudio, 43 personas tomaron una cápsula de 1 gramo de aceite de hígado de bacalao diariamente durante tres meses. Encontraron que redujo los síntomas de artritis reumatoide, tales como la rigidez matutina, el dolor y la inflamación.

En otro estudio en 58 individuos, los investigadores estudiaron si tomar aceite de hígado de bacalao reduciría el dolor de la artritis reumatoide lo suficiente como para ayudar a los pacientes a reducir el uso de medicamentos antiinflamatorios.

  • Tener sobrepeso u obesidad;
  • Tener diabetes tipo 2;
  • Altos niveles de colesterol en la sangre;
  • Uso prolongado de ciertos medicamentos como corticosteroides;
  • Estar infectado con hepatitis viral.

  • fatiga;
  • debilidad;
  • dolor en tu vientre.

  • atrofia muscular;
  • hemorragia interna;
  • ictericia (la piel y el blanco de los ojos se vuelven amarillos);

  • vacunarse contra la hepatitis A y B para evitar complicaciones;

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Los tumores de hígado pueden ser benignos o malignos.
A su vez, los tumores malignos pueden ser primarios o secundarios, es decir una metástasis originada por un tumor en otro órgano (el más frecuente es el del colon, pero también pueden proceder de cáncer de mama, riñón o pulmón).
En Europa y Estados Unidos, lo más probable es que una masa única en el hígado sea un cáncer metastático y no un cáncer primario de hígado.
El cáncer de hígado es la tercera causa de muerte por cáncer.

Entre los principales factores de riesgo para el cáncer de hígado se incluyen:

  • Virus de la hepatitis B y C
  • Consumo de alcohol y esteatosis hepática, que pueden transformarse en cirrosis hepática
  • Tabaquismo
  • Diabetes
  • Consumo de alimentos contaminados con aflatoxinas

El hemangioma o angioma hepático es un tumor de las células endoteliales que forman la pared interna de los vasos sanguíneos.
Se compone de un entramado de pequeños vasos sanguíneos o capilares y, por lo general, no provoca dolor ni otros síntomas. Excepcionalmente puede crecer y presionar contra los órganos cercanos, en cuyo caso puede provocar síntomas y consecuencias.
Los hemangiomas son los tumores benignos más comunes en adultos y niños. Por lo general, se observan con mayor frecuencia en el lóbulo derecho del hígado que el izquierdo.

Estas masas pueden crecer bajo la influencia de la píldora anticonceptiva y revertir al dejar de tomarla.
Asimismo, estos tumores benignos también pueden crecer durante el embarazo.
Los hemangiomas hepáticos pueden observarse en el 10% de los niños de un año de edad, pero por lo general desaparecen en los primeros dos años de vida.

Síntomas del hemangioma
Suelen ser pequeños y asintomáticos y detectarse accidentalmente al someterse a pruebas diagnósticas instrumentales del hígado o a una laparotomía.
Los síntomas más frecuentes incluyen dolores en el cuadrante superior derecho y distensión abdominal.
El examen físico suele ser normal, si bien se puede manifestar hepatomegalia (agrandamiento del hígado) y/o soplo cardíaco sobre el cuadrante derecho.
Entre los síntomas más raros se encuentran:

  • Presencia de una gran masa abdominal,
  • Pérdida de apetito o inapetencia,
  • Sensación de saciedad, incluso comiendo poco,
  • Los tumores grandes pueden presionar sobre el estómago y provocar náusea y vómito.

La ruptura es rara, pero puede ocurrir de forma espontánea, al sufrir un traumatismo o en el momento de la biopsia.
Entre las técnicas diagnósticas instrumentales se incluyen la ecografía, el TAC, la resonancia magnética, la arteriografía hepática y la angiografía por sustracción digital.

Tratamiento del hemangioma
Por lo general, no se requiere tratamiento, pero si el hemangioma hepático provoca síntomas, el médico puede proponer distintos tratamientos.
La extirpación quirúrgica del hemangioma o de una parte del hígado es la primera opción de tratamiento.
Otros tratamientos menos invasivos son la embolización arterial, la ablación por radiofrecuencia y la irradiación hepática.
El trasplante de hígado solo es necesario en casos muy excepcionales.

Los adenomas hepáticos son tumores benignos raros. Aproximadamente el 90% de los casos se produce en las mujeres, principalmente entre los 15 y los 45 años.
Los adenomas hepáticos son más frecuentes en las mujeres en edad fértil y con frecuencia se deben al uso de la píldora anticonceptiva.
Otros factores que pueden aumentar el riesgo de padecer adenomas hepáticos son el uso de esteroides anabólicos, beta talasemia, tirosinemia, diabetes tipo 1 y enfermedades de almacenamiento de glucógeno.
Se desconoce el riesgo de evolución maligna, pero puede llegar a un 13% de los casos.

Síntomas del adenoma hepático
Los adenomas hepáticos suelen ser asintomáticos y se detectan de forma casual al realizar pruebas diagnósticas por otros motivos.
Si su tamaño aumenta, se puede formar una masa palpable y experimentar dolor en el lado derecho o dolor de estómago en la zona superior (por encima del ombligo).
En caso de ruptura del adenoma, se puede experimentar dolor abdominal agudo con hemorragia abdominal grave que lleva al shock.
Otros síntomas raros también incluyen la ictericia obstructiva.

Diagnóstico del adenoma hepático
Por lo general, la función hepática no se ve afectada, pero los niveles de aminotransferasas pueden ser ligeramente más elevados o presentar características indicativas de la ictericia obstructiva.
Entre las pruebas diagnósticas apropiadas se encuentran:

Los pacientes con adenomas hepatocelulares que experimentan dolor abdominal intenso o signos de inestabilidad hemodinámica deben someterse inmediatamente a un diagnóstico por imagen abdominal (por ejemplo una TC).

Los exámenes deben determinar si el cáncer se encuentra confinado en el hígado o se ha diseminado a los ganglios linfáticos y a otros órganos para elegir el tratamiento más adecuado.

Tratamiento para el adenoma hepático
Los pacientes deben dejar de utilizar tanto anticonceptivos orales como esteroides anabólicos.
Asimismo, se debe evitar el embarazo hasta la resección del tumor, debido al riesgo de ruptura y crecimiento.
Los tumores asintomáticos deben extirparse quirúrgicamente.
Los adenomas hepáticos asintomáticos de aproximadamente 4 cm de tamaño deben extirparse quirúrgicamente, debido al riesgo de sufrir hemorragias espontáneas y a la posible evolución maligna asociada a tumores de gran tamaño.
Los pacientes que tienen adenomas hepáticos que todavía no han sido extirpados deben llevar a cabo ecografías y análisis de sangre anuales.

La hiperplasia nodular focal es el segundo cáncer de hígado más frecuente.
Se caracteriza por la formación de nódulos dentro del órgano.
La hiperplasia nodular focal es un tumor benigno del hígado que se suele detectar de manera casual mediante exploraciones radiológicas llevadas a cabo por otros motivos.
Este tumor no tiene evolución maligna y es más frecuente en las mujeres.
La hiperplasia nodular focal raramente produce síntomas y generalmente no necesita cirugía.
Sin embargo, a veces se pueden experimentar síntomas y el cáncer puede tener un rápido crecimiento, en cuyo caso se requiere una resección quirúrgica.
Para monitorizar la hiperplasia nodular solo se requiere la realización de una ecografía doppler, aunque el médico también puede solicitar un TAC o resonancia magnética de control.
En algunos casos, se señalan roturas y hemorragias. Debido a estos riesgos, algunos especialistas sostienen que se debe extirpar el tumor, mientras que otros afirman que es posible controlarlo mediante pruebas diagnósticas instrumentales.

Otros tumores hepáticos benignos

Existen otros tipos de tumor más raros:

Puede que un niño con un tumor hepático benigno o maligno no presente síntomas.
En la fase inicial, el cáncer de hígado es asintomático, por lo que los primeros síntomas se producen en una fase bastante avanzada.
Con el crecimiento, tanto del niño como del tumor, se pueden desarrollar diferentes síntomas:

  • Formación de un nódulo abdominal
  • Vientre hinchado o ascitis (debido al líquido en el abdomen)
  • Dolor en el lado derecho del abdomen, donde se sitúa el hígado
  • Dolor de espalda o en el hombro derecho
  • Fiebre
  • Disminución del apetito y pérdida de peso
  • Vómito
  • Ictericia (color amarillento de los ojos o la piel)
  • Picor de la piel

-Moretones repentinos o sangrado.

5. No comas hongos silvestres.

Las enfermedades del hígado pueden ser tanto genéticas como adquiridas y existen cientos de ellas. De hecho, se dice que muchos tenemos problemas hepáticos sin saberlo y esto es porque en el inicio de estas enfermedades no hay síntomas, o son muy leves y simplemente no les hacemos caso.

En algunos países, del 10 al 30% de la población tiene alguna enfermedad del hígado sin saberlo y los pacientes acuden a consulta muchas veces cuando el daño hepático ya es grave y no tiene remedio.

Las células hepáticas se pueden regenerar cuando no hay daño celular. Cuando sí hay daño celular se produce una cicatrización que a la larga puede ser fatal. Por ejemplo, la cirrosis es una enfermedad cicatrizante generalizada del hígado.

El pigmento llamado bilirrubina da color a la orina y a las heces fecales.

Una parte de la bilirrubina se filtra por los riñones, dando la coloración amarilla a la orina. Cuando hay exceso de bilirrubina en sangre por enfermedad hepática, se filtra demasiado “colorante” a la orina y ésta se vuelve oscura, desde color naranja hasta llegar a ser color negro, casi como coca cola.

Otra parte de la bilirrubina se capta en el hígado y luego se elimina por la bilis hacia el sistema digestivo, dando el color café oscuro a las heces fecales. Cuando el hígado no capta la bilirrubina en forma normal, no se elimina por la bilis al sistema digestivo. A la falta de coloración de las heces fecales se le llama acolia, la tonalidad puede ser tan clara como color hueso o beige.

Sigue Leyendo:

  • Hepatitis B o C. Los pacientes en los que esta infección es crónica presentan predisposición a canceres primarios en el hígado
  • Cirrosis causada por el exceso de alcohol
  • Hígado graso no alcohólico (o Esteatohepatitis no alcohólica), que se da en gente con sobrepeso, obesidad, diabetes tipo II o síndrome metabólico
  • Hemocromatosis: enfermedad hereditaria que provoca una acumulación excesiva e incorrecta del hierro en los órganos por un mal metabolismo del hierro
  • Ingesta de arsénico, presente en el agua o en productos químicos como algunos materiales plásticos

Los problemas de hígado suelen ser asintomáticos, pero cuando se producen síntomas suelen ser dolor abdominal, cansancio, náuseas, fiebre, pérdida de peso, falta de apetito o ictericia (coloración amarillenta de la piel).

Las enfermedades benignas del hígado en muchos casos se detectan casualmente al realizar una revisión por algún otro motivo. Por otro lado, en los pacientes con factores de riesgo se recomienda realizar una ecografía periódicamente para detectar lesiones benignas y malignas. Para confirmar el diagnóstico la mejor opción es realizar entonces una biopsia hepática guiada por ecografía, TAC, o mediante cirugía laparoscópica.

En el estudio inicial se realizará una analítica: ésta servirá para observar la función hepática a través de la bilirrubina y las alteraciones en la coagulación. Además, permitirá solicitar marcadores tumorales como la alfa fetoproteina, relacionada con el carcinoma hepatocelular.

Cuando se sospecha de que pueda haber una enfermedad hepática, se recomienda realizar un TAC o tomografía computerizada o una resonancia magnética (RMN) para localizar las lesiones, su tamaño y su relación con otros tejidos y órganos. Así, se podrá elegir el tratamiento más adecuado.

Un seguimiento por parte de un especialista es imprescindible en todos los pacientes que tuvieron cáncer de hígado.

Para un seguimiento efectivo, es preciso un trabajo coordinado multidisciplinar, donde los diferentes especialistas combinen estudios de laboratorio, con el estudio de la función hepática y coagulación, y pruebas de imagen como las ecografías o resonancias magnéticas. En IQL trabajan en esa tarea radiólogos altamente experimentados, puesto que el haber realizado tratamientos previos sobre el hígado dificulta la evaluación de las pruebas. La finalidad es la detección precoz en caso de aparecer nuevas enfermedades o repetición de las previas.

Las enfermedades benignas sólo se trataran en caso de gran tamaño, hemorragias o en caso que el paciente sienta un intenso dolor abdominal, dado que la mayoría de ellas presentan un riesgo muy escaso de malignizar, que se podrá controlar con seguimiento.

La posibilidad de tratamiento quirúrgico viene determinada por el tipo de lesión, su situación en el hígado y su relación con los vasos. El equipo especializado de IQL, con alta experiencia en cirugía del hígado, valoraran cada caso a nivel individual para ofrecer la mejor combinación de tratamiento, tanto con cirugía como con quimioterapia o radiología intervencionista si fuera necesario.

Según el tipo de lesión y su localización, los pacientes podrán beneficiarse de técnicas mínimamente invasivas como la laparoscópica. Así, a través de pequeñas incisiones se puede extirpar la lesión en el hígado, reduciendo la hemorragia y mejorando el dolor postoperatorio, con una más rápida reincorporación a la rutina diaria del paciente.

En ocasiones la complejidad de la enfermedad o las condiciones del paciente no permiten utilizar la laparoscópica. En estos casos deberá llevarse a cabo la cirugía abierta a través de una incisión en el abdomen por debajo de las costillas.

En cirugía hepática o del hígado, el paciente normalmente saldrá de quirófano con drenajes permiten a los cirujanos descartar hemorragias, infecciones o fugas de bilis. Así, permanecerá ingresado en la unidad de cuidados intensivos (UCI), al menos las primeras 24-48h.

En algunos casos, la localización o el tipo de lesión del hígado hacen imposible su resección. En estos casos, se puede utilizar radiología intervencionista, mediante la cual se realizaran punciones percutáneas de dichas lesiones para realizar radiofrecuencia o microondas y conseguir un control local de la enfermedad, que puede permanecer estable durante un largo tiempo.

En el Instituto Quirúrgico Lacy IQL los pacientes son evaluados por un equipo multidisciplinario conformado por cirujanos, oncólogos médicos y radioterápicos, radiólogos y patólogos

que permitirán tomar la decisión más acertada de forma individualizada.

Las infecciones se transforman en enfermedades francas cuando se altera el equilibrio entre el cuerpo humano y el agente causal.

Las enfermedades infecciosas se dividen en transmisible y no transmisible.

Es una afección genética hereditaria en la cual una persona tiene niveles ligeramente altos de pigmento de bilirrubina, debido a que el hígado no lo procesa apropiadamente.
Esto puede dar un color ligeramente amarillo, o ictericia, a la piel y los ojos.

También se conoce como disfunción hepática constitucional e ictericia familiar no hemolítica.

La afección es inofensiva y los pacientes no necesitan tratamiento.

La ictericia leve es el único signo de que una persona tiene el síndrome de Gilbert.
Muchas personas con el síndrome de Gilbert no tienen síntomas. Alrededor del 30 por ciento se enteran de que lo tienen por casualidad a través de pruebas de rutina.

La bilirrubina se produce cuando el cuerpo descompone los glóbulos rojos. En el síndrome de Gilbert, el hígado no procesa la bilirrubina de manera efectiva, debido a una anomalía genética hereditaria. Esto hace que se acumule en el cuerpo.

Si una persona tiene demasiada bilirrubina, tendrá ictericia, un tinte amarillo en la parte blanca de los ojos. La piel también puede adquirir un tinte amarillento si los niveles aumentan aún más.

Los niveles extremadamente altos de bilirrubina pueden causar comezón, pero esto no ocurre en el síndrome de Gilbert, debido a que los niveles de bilirrubina no son tan altos.

Los factores que pueden ocasionar un aumento leve en los niveles de bilirrubina y hacer que los síntomas sean más obvios abarcan

  • Una dolencia
  • El contagio
  • La deshidratación
  • La regla
  • El sobreesfuerzo
  • El ayuno
  • La falta de sueño
  • El consumo de alcohol

Los niveles de bilirrubina no alcanzan niveles muy altos con el síndrome de Gilbert, pero la ictericia puede ser perturbadora.

Es poco probable que una persona con el síndrome de Gilbert tenga síntomas específicos, más allá de algún color amarillento en los ojos.

Algunas personas pueden experimentar fatiga y malestar abdominal, pero los expertos no han hecho ninguna conexión entre los niveles más altos de bilirrubina y estos síntomas.

La mayoría de las personas con el síndrome de Gilbert experimentan episodios ocasionales y de corta duración de ictericia (coloración amarillenta de la piel y la esclerótica de los ojos) debido a la acumulación de bilirrubina en la sangre.

Debido a que el síndrome de Gilbert generalmente sólo causa un ligero aumento en los niveles de bilirrubina, el color amarillo de la ictericia con frecuencia es leve. Los ojos suelen ser los más afectados.

Aproximadamente una de cada tres personas con el síndrome de Gilbert no experimenta ningún síntoma. Por lo tanto, es posible que no se dé cuenta de que tiene el síndrome hasta que se realicen pruebas para un problema no relacionado.

La ICP puede ser muy molesta para la mujer embarazada e incluso puede afectar al bebé. Hasta un 60 por ciento de las mujeres que padecen ICP tienen partos prematuros (antes de las 37 semanas de gestación). 2 Los bebés prematuros corren más riesgo de sufrir problemas de salud durante las primeras semanas de vida, de padecer incapacidades duraderas e incluso de morir. La ICP también aumenta el riesgo de nacimiento sin vida, aunque el riesgo es pequeño (uno al dos por ciento). 1 Es importante diagnosticar y tratar la ICP para evitar estos problemas potenciales.

Existen varios trastornos de la piel durante el embarazo que producen comezón, pero la mayoría no es perjudicial para la madre o el bebé. Mediante análisis de sangre es posible determinar si la comezón de la mujer se debe a la ICP. Estos análisis suelen medir varias sustancias químicas que reflejan el funcionamiento del hígado y la cantidad de ácidos biliares en la sangre de la madre.

La ICP suele tratarse con un medicamento llamado ácido ursodesoxicólico (Actigall®), el cual alivia la comezón, ayuda a corregir las anomalías de la función hepática y, en algunos casos, contribuye a evitar el nacimiento sin vida.

El profesional de la salud controlará regularmente al bebé (con ultrasonido y otras pruebas que miden el ritmo cardíaco) para observar si desarrolla dificultades, tales como anomalías en el ritmo cardíaco, a causa de la ICP. Si el bebé tiene dificultades, el médico puede recomendar adelantar el parto para reducir el riesgo de nacimiento sin vida. En algunos casos, el profesional de la salud también realiza una prueba llamada amniocentesis a las 36 semanas de gestación para observar el estado de maduración de los pulmones. Si los pulmones se han desarrollado lo suficiente para que el bebé pueda respirar sin ayuda, es posible que el profesional induzca el parto entre las 36 y 38 semanas de gestación para prevenir el nacimiento sin vida. 1

No se conocen bien las causas de la ICP aunque aparentemente las hormonas del embarazo y la herencia son factores que intervienen en este trastorno. La ICP parece darse con más frecuencia en los embarazos de mellizos (o más bebés), posiblemente debido a los mayores niveles hormonales. 1 Aproximadamente la mitad de las mujeres que padecen ICP tienen antecedentes familiares de trastornos hepáticos relacionados. 3

Por lo general, los síntomas de la ICP desaparecen por sí solos unos dos días después del parto. Sin embargo, alrededor del 60 al 70 por ciento de las mujeres afectadas vuelve a desarrollar los síntomas en embarazos posteriores. 1

¿Qué es la hepatitis?

La hepatitis es una inflamación del hígado, generalmente ocasionada por un virus. Existen varios tipos de virus que pueden causar hepatitis pero los más comunes son los virus de la hepatitis A, B y C.

Los síntomas de la hepatitis pueden ser de leves a graves aunque algunas personas infectadas no presentan ningún síntoma. Entre los síntomas más comunes pueden mencionarse los siguientes:

  • Ictericia
  • Fatiga
  • Náusea y vómitos
  • Malestar en la zona abdominal superior
  • Fiebre baja

Algunas personas que contraen hepatitis B o hepatitis C no eliminan el virus de su organismo y éste puede permanecer en su sistema de por vida. Las personas con una infección de hepatitis crónica tienen un riesgo mayor de tener enfermedad hepática grave o cáncer de hígado.

Cerca del 10 al 15 por ciento de las personas con hepatitis B, y al menos el 50 por ciento de aquellas con hepatitis C, desarrollan infecciones crónicas. 4 Las personas con hepatitis A no desarrollan infecciones crónicas.

No existen medicamentos para tratar las infecciones de hepatitis agudas (recientemente adquiridas). Hay medicamentos para tratar la hepatitis B y C crónica pero por lo general no se recomiendan durante el embarazo. 5

Existen al menos seis medicamentos antivirales que pueden utilizarse para tratar la hepatitis B. No se posee mucha información acerca de la seguridad de estos medicamentos durante el embarazo y se sospecha que algunos aumentan el riesgo de defectos congénitos y aborto espontáneo. Antes de comenzar a tomar cualquiera de estos medicamentos, las mujeres deben informar a su médico si están planeando un embarazo. Las mujeres que quedan embarazadas mientras están tomando alguno de estos medicamentos deben consultar a su médico. Tampoco se recomienda el uso de estos medicamentos durante la lactancia.

La hepatitis C crónica puede tratarse con una combinación de dos medicamentos antivirales (ribavirina e interferón pegilado alfa-2a). Se cree que estos medicamentos contribuyen a defectos congénitos y aborto espontáneo. Las mujeres deben evitar el embarazo mientras los están tomando y durante seis meses después de terminado el tratamiento. Las mujeres deben notificar a su médico inmediatamente si quedan embarazadas mientras están tomando estos medicamentos. Tampoco deben ser usados durante la lactancia ni por la pareja de sexo masculino de la mujer embarazada.

Por lo general, la hepatitis A no representa un riesgo para el bebé cuando la madre la contrae durante el embarazo. Rara vez se transmite de la madre al bebé durante el parto. 6 La hepatitis B es la que presenta el mayor riesgo durante el embarazo. Las mujeres que tienen el virus en el organismo (infección aguda o crónica) pueden transmitírselo al bebé durante el parto. En la mayoría de los casos, el riesgo es de aproximadamente 10 al 20 por ciento, aunque puede ser mayor si la mujer tiene altos niveles del virus en su organismo. 4 Los bebés infectados al nacer suelen desarrollar infección por hepatitis B y corren un alto riesgo de desarrollar enfermedad hepática grave y cáncer de hígado de adultos.

La hepatitis C se transmite al bebé durante el parto en sólo el cuatro por ciento de los casos aproximadamente. 5

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) recomiendan someter a todas las mujeres embarazadas a un análisis de sangre para detectar la hepatitis B. 5 Si se detecta que la mujer tiene hepatitis B aguda o crónica, es preciso vacunar al bebé contra la hepatitis B y suministrarle inmunoglobulina (que contiene anticuerpos que combaten la hepatitis) dentro de las 12 horas de nacido. Dicho tratamiento previene la infección en más del 90 por ciento de los bebés en riesgo. 5 Se le debe aplicar al bebé dos dosis adicionales de vacuna durante los primeros seis meses de vida. Los CDC también recomiendan vacunar a todos los bebés contra la hepatitis B antes de que abandonen el hospital, entre el primero y segundo mes de vida y nuevamente entre los seis y dieciocho meses de vida. 5

En la actualidad no hay forma de prevenir que la madre transmita la hepatitis C al bebé.

La hepatitis A por lo general se contagia a través de alimentos y agua contaminados. La gente que viaja a países en vías de desarrollo tiene mayor riesgo de contraer esta enfermedad.

Las hepatitis B y C se contagian mediante el contacto con sangre o fluidos corporales de una persona infectada. Esto puede suceder al compartir agujas empleadas para inyectarse drogas o al mantener relaciones sexuales con una persona infectada (aunque se cree que la hepatitis C no se transmite con frecuencia a través del contacto sexual).

La mejor defensa contra las hepatitis A y B es la vacunación. Las mujeres que planeen viajar a un país en vías de desarrollo deben consultar al médico para determinar si les conviene vacunarse contra la hepatitis A. Aún no se ha determinado si la vacuna contra la hepatitis A supone riesgos para el embarazo, pero se cree que no. 6

La vacuna contra la hepatitis B también se considera segura para el embarazo. Es conveniente que las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud y la seguridad pública y otras mujeres en alto riesgo (como aquellas que viven con una pareja infectada) reciban la vacuna contra la hepatitis B antes o durante el embarazo.

No existe ninguna vacuna contra la hepatitis C.

Las mujeres también pueden protegerse contra las hepatitis B y C siguiendo prácticas sexuales no riesgosas y evitando el uso de drogas ilícitas inyectables y de elementos de higiene personal de otras personas que puedan tener sangre (hojas de afeitar y cepillos de dientes).

El síndrome HELLP es una complicación peligrosa del embarazo caracterizada por anomalías en el hígado y en la sangre. HELLP es la sigla en inglés de hemólisis (descomposición de los glóbulos rojos), enzimas hepáticas elevadas y bajo recuento de plaquetas (fragmentos de glóbulos rojos necesarios para la coagulación sanguínea). Se trata de una variante de la preeclampsia grave, un trastorno del embarazo caracterizado por hipertensión arterial y proteína en la orina. El síndrome HELLP se produce en aproximadamente el 10 por ciento de los embarazos complicados por preeclampsia grave. 7

Por lo general, los síntomas del síndrome HELLP se manifiestan en el tercer trimestre del embarazo aunque pueden comenzar antes. Los síntomas también pueden aparecer en las primeras 48 horas después del parto. Las mujeres embarazadas deben llamar a su médico si tienen los siguientes síntomas:

  • Dolor en el estómago o en la región superior derecha del abdomen
  • Náusea o vómitos
  • Malestar general
  • Dolores de cabeza

El síndrome HELLP afecta a menos del uno por ciento de las mujeres embarazadas. 8

El síndrome HELLP puede presentar riesgos graves para la madre y el bebé si no se lo trata rápidamente. En la madre puede causar daño y rotura del hígado (aunque esto último es muy poco frecuente), insuficiencia renal, problemas de sangrado, accidente cerebrovascular e incluso la muerte. Cuando se manifiestan complicaciones graves en la madre, es posible que la vida del bebé también corra peligro. El síndrome HELLP puede causar el desprendimiento de la placenta del útero antes del parto, lo cual pone en peligro la vida de la madre y el bebé, así como nacimiento prematuro.

El síndrome HELLP se diagnostica mediante análisis de sangre que miden los niveles de plaquetas, glóbulos rojos y varias sustancias químicas para determinar si el hígado de la mujer está funcionamiento normalmente.

Se puede tratar a las mujeres con síndrome HELLP con medicamentos para controlar la presión arterial y evitar convulsiones y, en algunos casos, con transfusiones de plaquetas. Casi siempre se induce el parto lo antes posible en las mujeres que padecen síndrome HELLP para evitar complicaciones graves. Si la mujer tiene menos de 34 semanas de embarazo, es posible que el parto se postergue unas 48 horas para que se la pueda tratar con medicamentos llamados corticosteroides. 9 Estos medicamentos aceleran la maduración de los pulmones del feto y contribuyen a prevenir las complicaciones de la premadurez. Algunos estudios sugieren que el tratamiento de la mujer embarazada hasta 48 horas con niveles más altos de corticosteroides que los utilizados para acelerar la maduración de los pulmones del feto puede mejorar los síntomas. 10

Se desconocen las causas del síndrome HELLP.

En la mayoría de los casos las anomalías de la sangre y el hígado desaparecen unos pocos días después del parto. Por lo general, las mujeres que han padecido el síndrome HELLP tienen menos del cinco por ciento de probabilidades de que les vuelva a suceder en otro embarazo. 9 Aparentemente, también tienen un riesgo mayor de sufrir otras complicaciones durante el embarazo como preeclampsia, desprendimiento de la placenta y parto prematuro. 9

effexor como dejarlo

  • En lugar de sugerir abstemio, no consejos médicos para disfrutar en el consumo excesivo de alcohol, que a menudo conduce al abuso de alcohol y causa un gran daño no sólo al hígado, sino también a todos los demás órganos del cuerpo.
  • Los medicamentos deben tomarse sólo después de consultar a un médico como cualquier otro medicamento que contenga acetaminofén puede ser peligrosa para el hígado y la salud en general.
  • Asimismo, el consumo de comida chatarra o los extremadamente ricos en especias puede causar daño al hígado en gran medida.

Sin embargo, algunas condiciones como la causa cirhosis damge aguda y permanente al hígado, la pérdida de lo que finalmente causa la muerte, ya que no tiene sustituto para actuar en su favor.

Por lo tanto se debe evitar cualquier acto que pueda causar el mal funcionamiento o anomalías de funcionamiento del hígado como de la nuestra supervivencia no es posible sin un órgano tan importante. Así que tenemos que cuidar de él para vivir una vida sana.

El hígado graso o esteatosis, es un término que da nombre a la acumulación de grasas en el hígado. Tener cierto porcentaje de grasa en el hígado (entre el 5 y el 10%) es totalmente normal, pero si hay más del 10% entonces se produce lo que se conoce como hígado graso.

Afortunadamente el hígado graso es una afección reversible, que por lo general desaparece por sí sola con una buena alimentación y ejercicio físico. Sin embargo a menudo no tiene síntomas o son difíciles de distinguir por lo que pasa inadvertida.

En la sociedad actual el esta enfermedad es bastante común, pero no es tan habitual que exista daño o inflamación. La mayoría de los casos graves se diagnostican en pacientes de entre 50 y 60 años cuyo en los que el problema generalmente se debe a una enfermedad subyacente, lo que puede llegar a ser perjudicial si no se reconoce y trata a tiempo.

Generalmente no existen síntomas de esta afección, pero algunas personas experimentan cansancio, malestar general o un vago dolor en el abdomen. Si el hígado es ligeramente más voluminoso, el médico se percatará con un examen físico de la zona. Ahora bien, si nuestro hígado resulta inflamado, se pueden dar otros síntomas, como la falta de hambre, debilitamiento, pérdida de peso o cansancio.

La principal causa de hígado graso es el alcohol y casi todos los bebedores habituales padecen de esta anomalía. Pero no siempre se puede culpar a la bebida pues en personas no alcohólicas también se dan casos de hígado graso, lo que puede estar relacionado con el sobrepeso, el colesterol o la diabetes tipo 2. Otras causas pueden ser algunos medicamentos, las toxinas, trastornos hereditarios o incluso el embarazo.

Si nuestro cuerpo crea mucha grasa y el hígado no tiene tiempo de metabolizarla, esta queda almacenada en el mismo. Como resultado las células del hígado acumulan toda esa grasa, la cual da lugar a la enfermedad, si bien una dieta alta en grasas no tiene porqué estar relacionada directamente con esta enfermedad.

Un aliado perfecto durante tu dieta es el limón, el cual sin duda te ayudará si lo añades al agua que bebes o a tus ensaladas que tengan presencia de zanahorias. Gracias a las bondades del limón, tu organismo se depurará más rápido de posibles cúmulos de grasas o cálculos en el hígado.

De igual manera, el nopal es otro excelente compañero, pues ayuda a disminuir los posibles depósitos de triglicéridos en el hígado. Esto debido a que el mucílago o baba del nopal, reduce las concentraciones de glucosa en la sangre. De igual manera, los polisacáridos y sacáridos regulan el tránsito gastrointestinal y la entrada de glucosa.

Esta planta cactácea de color verde, tiene tallos muy carnosos, con diversas paletas ovales con espinas que tienen propiedades medicinales y ayudan considerablemente a las personas que necesitan calcio, fibra, minerales, vitaminas o de algún antioxidante.

Por otra parte, se recomienda no comer nada con azúcares, en tal caso para endulzar puedes utilizar la estevia, pero nada de sacarosa ni fructosa. Es por ello, que no se recomienda consumir diariamente frutas por su alto nivel de azúcares. Asimismo, evita el consumo de alcohol.

Hígado graso no alcohólico. Sucede cuando el hígado no puede metabolizar correctamente las grasas, lo que provoca que se almacenen en sus tejidos. Su causa no se debe al alcohol.

Hígado graso alcohólico. Se podría decir que es la fase más temprana de la insuficiencia hepática relacionada con el alcohol. El hígado no puede metabolizar las grasas debido a los daños sufridos por el alcohol. Si se deja de consumir alcohol un tiempo el hígado tiende a recuperarse, pero si se produce una recaída en los malos hábitos es posible desarrollar cirrosis.

Esteatohepatitis no alcohólica. El hígado se inflama por un exceso de grasas de origen no alcohólico, llegando incluso a perturbar sus funciones. Si no se trata a tiempo podría incluso acabar en cirrosis hepática. Las causas de esta afección son la obesidad, la diabetes y la hiperlipemia.

Hígado graso agudo provocado por el embarazo. Aunque es una complicación que no se suele dar, las mujeres embarazadas afectadas por esta enfermedad pueden llegar a morir. Los síntomas son náuseas y vómitos, dolor abdominal, malestar e ictericia (coloración amarillenta de la piel). Suele surgir a partir del tercer mes de embarazo y generalmente mejora al dar a luz.

A continuación podemos ver un resumen en esta infografía:

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El hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo ya que lleva a cabo importantes funciones; una de ellas es la limpieza de nuestro organismo. Cuando el hígado no funciona bien probablemente nos veamos cansados, tengamos dolor de cabeza y otros síntomas que afectan nuestra salud diaria. Existen alimentos que ayudan a depurar el hígado en forma natural, y que debes consumir si tienes síntomas asociados a un mal funcionamiento de este órgano.

Si de desintoxicar el cuerpo se trata, uno de los órganos que debe funcionar bien es el hígado que, junto con los riñones, se encargan de sacar de nuestro cuerpo las toxinas. El hígado tiene un arduo trabajo, ya que recibe todas las toxinas que circulan en nuestra sangre y es el encargado de descomponerlas para su posterior desecho. Si este órgano no funciona bien no podrá resolver efectivamente su función, por lo que las toxinas quedarán dando vueltas por nuestro cuerpo.

Algunos de los síntomas más usuales de que nuestro hígado está sobrecargado nos darán la pauta de que debemos actuar rápido:

-náuseas luego de comer o al levantarse

-piel amarillenta (ictericia)

-dolor de cabeza frecuente

-sensación de boca "pastosa"

-picazón en el cuerpo (ya que las toxinas están circulando por la sangre y no pueden salir)

Si estos síntomas se presentan es imprescindible acudir al médico para una correcta valoración. Mientras tanto hay algunos consejos y remedios caseros que pueden ayudarnos a paliar los síntomas y depurar nuestro organismo de forma natural.

Es fundamental y primordial beber gran cantidad de agua. Es lo primero que depurará no sólo nuestro hígado sino todo el organismo.

El té verde es un excelente desintoxicante. Ayuda sobre todo a quienes padecen de hígado graso, ya que ayuda a depurar correctamente las grasas acumuladas.

Cebolla, coliflor, brócoli y ajo son verduras aliadas a la hora de limpiar el hígado gracias a su componente llamado alicina, que ayuda a desintoxicar las toxinas ambientales, incluyendo medicamentos y pesticidas.

Son dos alimentos especiales y muy beneficiosos para la limpieza del hígado. Ayudan en las digestiones lentas y activan la producción y secreción de la bilis. Existen preparados en farmacias con estas sustancias, para quienes no consiguen estas plantas de forma natural.

Espinacas,acelga, rúcula, entre otras, son una buena opción para ayudar al hígado a trabajar mejor, ya que absorben las toxinas y contribuyen a su correcta eliminación.

Debido a su gran aporte de flavonoides, estimula la función hepática. Sus beneficios para purificar y desintoxicar el hígado se deben principalmente a sus contenidos de antioxidantes, que tienen la capacidad de combatir los radicales libres del cuerpo, los cuales, podrían causar enfermedades. Además, contiene un número de sustancias importantes como betalaína, fibra, hierro, betacianina, y ácido fólico.

Aunque las propiedades anti inflamatorias del cannabis medicinal son ciertas para todas las personas, pacientes con enfermedad inflamatoria del intestino (EII) han demostrado tener más receptores cannabinoides en el tejido del colon que las personas con síndrome del intestino irritable (SII).Es más probable que personas afectadas por la enfermedad de Chron y Colitis respondan a las propiedades anti inflamatorias de la marijuana medicinal.

Más que eso, el mismo estudio encontró que, después de tres meses de tratamiento con marijuana medicinal, pacientes afectados por la enfermedad de Chron o Colitis disfrutaban de una mejor calidad de vida, mayor habilidad en trabajar en un trabajo normal, incrementó la habilidad de realizar tareas diarias y mantener una vida social, ya como un cambio drástico en la reducción del dolor y sufrimiento mental. Estos resultados fueron reportados sin acompañar ningún efecto secundario.

Es importante apuntar que estudios anteriores implicaron al cannabis en la progresión de cirrosis, fibrosis y otras enfermedades del hígado. Sin embargo, estudios más recientes han determinado que el fumar marihuana no está asociado con el desarrollo o progresión de la enfermedad del hígado.

El cannabis puede también ser beneficiario con el manejo de síntomas asociados con cirrosis y otros desordenes hepáticos que se pueden desarrollar en un futuro. El cannabis ha establecido ya por mucho tiempo el ser efectivo al limitar nausea, vomito…En adicion, si pacientes con cirrosis están sufriendo de pérdida de apetito, la marijuana medicinal ha demostrado efectivamente incrementar el apetito y estabilizar el peso corporal (Beal, et al., 1995).

Cirrosis,¨Es la cicatrización y el funcionamiento deficiente del hígado. Es la última fase de la enfermedad hepática crónica¨. Estudios han demostrado que el CBD puede ayudar combatir la cirrosis al asistir en la muerte de células estrelladas hepáticas (HSCs) las cuales son responsables por la acumulación de la cicatrización del hígado. La activación de los receptores CBD2 por el CBD, sin embargo, ha demostrado ser efectivo en inducir apoptosis (muerte) en estas células activadas (HSCs). (Lim, Devi & Rozenfeld, 2011). Investigación también comprueba como reduce la fuerza de las vías inflamatorias y la oxidación de tejido, por lo tanto limitando el daño ocasionado por cirrosis (Mukhopadhya, Rajesh & Pacher, 2011).

Que es la Fibrosis? ¨Cualquier agresión crónica al hígado induce una inflamación que, en una segunda fase, provoca la formación de una cicatriz fibrosa del tejido hepático, convirtiéndose en una fibrosis hepática. Dicha fibrosis es, por tanto, un proceso de cicatrización que sustituye las células hepáticas dañadas¨.

¨La activación de los receptores CB2 no solo disminuye significativamente los signos de fibrosis como es la inflamación, sino que además mejora la presión arterial. Esto se demostró en un estudio con ratas con cirrosis en el que se utilizó un agonista selectivo de dichos receptores durante nueve días¨.

Si existe algo que trae gran cantidad de problemas de salud en tu gato es la inapetencia. En ocasiones, ya sea por estrés, como consecuencia de alguna otra enfermedad, o por otras razones, el gato se niega a comer y esto resulta mucho más peligroso para él de lo que imaginas.

Uno de los problemas que es desatado por el hecho de no comer son las enfermedades hepáticas, es decir, aquellas que ponen en juego el funcionamiento del hígado. Estas dolencias resultan tan peligrosas para los gatos que, si no se atienden a tiempo y de la manera adecuada, pueden ser mortales en el 90% de las ocasiones. Entre las dolencias hepáticas se encuentra el hígado graso en gatos, por lo que te hablamos aquí de sus síntomas y tratamiento. ¡Sigue leyendo este artículo de ExpertoAnimal!

El hígado graso, también llamado lipidosis hepática felina, es la enfermedad de dicho órgano que más afecta a los gatos, sin importar si son hembras o machos. Consiste en la acumulación de grasa en el hígado, lo cual impide que funcione correctamente. Al fallar el hígado, todo el organismo se ve comprometido, por lo que la mortalidad a causa de esta condición es bastante elevada.

Puede afectar a gatos de cualquier edad, pero es más frecuente en mayores de 5 años, sobre todo si son caseros y tienen problemas de peso. Usualmente se desata cuando se trastorna el ciclo alimenticio del animal, ya sea que se lo someta a una dieta demasiado estricta que lo haga perder peso rápidamente, cosa que nunca debes hacer, o que debido a alguna otra condición de salud o a situaciones muy estresantes el felino haya perdido el apetito.

Lo que ocurre es que, ante la falta de comida, el cuerpo comienza a transportar las grasas que consigue hacia el hígado con el fin de que este las procese, pero cuando la inapetencia se extiende el hígado se ve sobrecargado de trabajo y es incapaz de sintetizar todas las grasas, por lo que estas se acumulan en dicho órgano. Ante esta grasa acumulada en la zona, el hígado se colapsa.

Un gato con malestar físico que deja de comer por un día no es motivo de preocupación, pero tras el segundo es recomendable acudir al veterinario de inmediato, pues el organismo felino se deteriora muy rápido ante la falta de alimento.

En primer lugar, la obesidad es un factor determinante a la hora de sufrir hígado graso en gatos, sobre todo cuando por alguna razón el felino empieza a perder esos kilos extra de forma acelerada. Además, cualquier elemento que cause que el gato deje de comer representa un peligro para él, ya sea que se niegue a hacerlo como respuesta a alguna situación que le causa estrés, que la comida no le guste (si se ha cambiado el alimento habitual o porque se aburrió del mismo sabor), entre otros problemas. Todos estos provocan anorexia, y la anorexia trae consigo la falla hepática.

Además, algunas enfermedades, como ciertas dolencias cardíacas o renales, producen falta de apetito, al igual que la pancreatitis, la gastroenteritis, el cáncer y cualquier tipo de diabetes. Por si fuera poco, problemas relacionados con la boca, como golpes, infecciones como la gingivitis, traumatismos y cualquier cosa que hagan difícil o doloroso el acto de comer, llevan al gato a no probar bocado.

De igual forma, la carencia de un horario de comidas, traducida en la administración del alimento de manera inconstante, provocan trastornos alimenticios y generan estrés en el gato, pues este no estará seguro de cuándo será su próxima comida (no olvides que son animales rutinarios), ocasionando esta enfermedad en el hígado.

La pérdida de apetito, y por lo tanto de peso, es uno de los síntomas más evidentes. Es posible que el gato experimente vómitos y diarrea o estreñimiento, acompañados de deshidratación y debilidad general, por lo que notarás que está fatigado y desganado.

Al producirse la falla en el hígado aumentan los niveles de bilirrubina y se hace notable la ictericia, que es una coloración amarillenta en la piel, las encías y los globos oculares. También pueden presentarse temblores, y el gato adoptará una actitud indolente hacia sí mismo, provocando que deje de asearse. La revisión de un experto al palpar el abdomen revelará el hígado hinchado.

Si la enfermedad del hígado graso en el gato está avanzada, a primera vista el veterinario podrá distinguir los signos amarillentos de la ictericia, además de palpar el hígado anormalmente hinchado. Para confirmar que se trata de lipidosis hepática felina, serán requeridos otros análisis:

  • Pruebas de sangre.
  • Ecografía del abdomen, que permitirá analizar el tamaño y estado del hígado.
  • Biopsia hepática, consiste en tomar una muestra de la pared del hígado con una aguja. En algunos gatos puede ser necesaria una cirugía rápida para tomar una muestra de mayor tamaño.
  • Rayos X del abdomen.

Además, de acuerdo al examen físico, a la información que seas capaz de proporcionar al veterinario sobre los indicios de la enfermedad y al estado del felino, serán necesarias pruebas para determinar el origen de la enfermedad hepática.

En un primer momento, es probable que después de ser diagnosticado con lipidosis hepática, o hígado graso, el gato deba ser hospitalizado durante algunos días, durante los cuales se le administrará una terapia de fluidos, necesaria para combatir la deshidratación, la debilidad y la carencia de nutrientes en el organismo.

Pasado esto, que es solo atención de emergencia, lo más importante es que el felino vuelva a comer, pero esto suele ser complicado en la mayoría de los casos. No bastará con ofrecerle su comida favorita, se puede tratar pero lo más usual es que siga negándose a comer. Debido a ello, se acude a la alimentación asistida. Lo primero es intentar con comida hecha papilla que será administrada a través de una jeringa, pero si esto no tiene éxito el veterinario deberá colocar una sonda, ya sea en la nariz o en el cuello, que lleve el alimento directo al estómago, tratamiento que será necesario por semanas o incluso algunos meses. El especialista te orientará sobre el tipo de comida, las porciones y la frecuencia diaria.

Adicional a esto, se debe tratar la enfermedad que haya producido la falla hepática e inclusive se recomiendan medicamentos que estimulen el apetito, pues el objetivo final no solo es controlar la condición, sino también que el gato pueda tener una vida normal, comiendo por sí solo.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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La amebiasis es una infección del intestino grueso provocada por el parásito unicelular Entamoeba histolytica. Suele causar diarrea o disentería.

La amebiasis es una enfermedad causada por la ameba, parásito microscópico denominado Entamoeba histolytica. En un momento de su ciclo vital, la ameba ésta protegida por una envoltura protectora llamada quiste. La infección empieza cuando una persona ingiere quistes presentes en la comida y en el agua contaminada. La amebiasis se encuentra en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos, pero abunda más en los trópicos, donde el control de sanidad es más pobre. Al ser ingeridos, los quistes resisten los ácidos del estómago y llegan hasta el intestino. En el intestino, las amebas salen de los quistes y se multiplican, normalmente sin causar síntomas de ningún tipo. Hay casos, sin embargo, en que por razones desconocidas, las amebas invaden las paredes del intestino grueso y producen dolor abdominal, diarrea sanguinolenta (disentería) y, a veces, fiebre. Llegado este momento, existe también el peligro de que las amebas invadan otros órganos corporales.

Durante la infección, las amebas producen quistes que son eliminados de los intestinos junto con las heces. Fuera del cuerpo, los quistes pueden sobrevivir días, incluso semanas. En áreas de poca higiene, el agua potable contaminada con excrementos humanos puede propagar rápidamente la amebiasis y hacer que el ciclo comience de nuevo.

La mayor parte de las infecciones por ameba son asintomáticas, es decir, no producen síntomas. Sin embargo, aunque no haya síntomas, los quistes siguen reproduciéndose y se considera que la persona infectada es portadora de ellos.

Colitis amebiana Los síntomas ocurren mayoritariamente cuando las amebas atacan las paredes del intestino grueso. Este proceso recibe el nombre de colitis amebiana. El síntoma más común es un dolor abdominal creciente. Pueden darse síntomas adicionales como diarrea con

sangre o mucosidad, deposiciones frecuentes o una desagradable y continua necesidad de ir al baño. En un tercio de los casos, también se produce fiebre.

Disentería amebiana En algunos casos extraños, los síntomas de colitis amebiana empeoran; se presentan fiebre, escalofríos y diarrea intensa, con sangre y mucosidad. Esta enfermedad se llama disentería ame-biana, que a menudo conduce a una seria deshidratación (pérdida excesiva de agua en el cuerpo).

Amebiasis hepática Si las amebas se desplazan por vía sanguínea a otras partes del cuerpo, se pueden formar focos de infección en distintos órganos. En el 1 por ciento de los casos, infectan al hígado, en el que causan una dolencia llamada amebiasis hepática. Los síntomas de esta enfermedad incluyen fiebre, dilatación del abdomen, dolor e hiper-sensibilidad en la zona del hígado, justo debajo de las costillas derechas.

El método más común para diagnosticar la amebiasis es el examen microscópico de las heces del individuo afectado. La Entamoeba histolytica también puede identificarse en muestras de tejido obtenidas durante una exploración visual del colon con un instrumento flexible llamado colo-noscopio, o en el transcurso de una operación.

Ejercicio. El ejercicio puede ayudar a las personas con Parkinson a mejorar su movilidad y flexibilidad. Algunos médicos recetan fisioterapia o ejercicios de fortalecimiento muscular para tonificar los músculos y para someter a los músculos rígidos y poco usados a un rango completo de movimiento. Los efectos del ejercicio sobre la evolución de la enfermedad no se conocen, pero puede mejorar la fuerza del cuerpo para que la persona esté menos discapacitada. Los ejercicios también mejoran el equilibrio, ayudan a las personas a minimizar los problemas de la marcha y pueden fortalecer ciertos músculos para que puedan hablar y tragar mejor. El ejercicio puede mejorar el bienestar emocional y la actividad física, como caminar, trabajar en el jardín, nadar, hacer ejercicios de calistenia y usar las máquinas de ejercicio, puede tener beneficios adicionales. Un ensayo clínico financiado por el NINDS demostró el beneficio del ejercicio de tai chi comparado con los ejercicios de resistencia o de estiramiento. Las personas con enfermedad de Parkinson siempre deben consultar con el médico antes de comenzar un nuevo programa de ejercicios.

Otras terapias de apoyo y complementarias que usan algunas personas con Parkinson incluyen masajes terapéuticos, yoga, hipnosis, acupuntura y la técnica de Alexander, que optimiza la postura y la actividad muscular.

Otro enfoque terapéutico importante implica la evaluación y terapia del habla y la deglución. Ciertas técnicas pueden ayudar con el bajo volumen de la voz que las personas con Parkinson con frecuencia experimentan.

Aunque la enfermedad de Parkinson generalmente evoluciona lentamente, con el tiempo pueden verse afectadas las rutinas diarias, desde socializar con los amigos hasta ganarse la vida o realizar los quehaceres domésticos. Estos cambios pueden ser difíciles de aceptar. Los grupos de apoyo pueden ayudar a sobrellevar el impacto emocional de la enfermedad. Estos grupos también pueden brindar información valiosa, consejos y experiencia para ayudar a las personas con Parkinson, sus familias y cuidadores a lidiar con una amplia gama de temas, que incluyen encontrar médicos que conocen bien la enfermedad y enfrentar las limitaciones físicas. Al final de este folleto hay una lista de organizaciones nacionales que puede ayudar a los personas a encontrar grupos de apoyo en sus comunidades. El asesoramiento individual o familiar también puede ayudar a las personas a encontrar maneras de sobrellevar la enfermedad.

Las personas con la enfermedad de Parkinson también pueden beneficiarse siendo proactivas y averiguando todo lo que puedan sobre la enfermedad con el fin de aliviar el miedo a lo desconocido y de asumir un papel positivo para mantener su salud. Muchas personas con la enfermedad continúan trabajando a tiempo parcial o completo, aunque tal vez necesiten ajustar su horario y ambiente laboral debido a sus síntomas.

En la mayoría de los casos, no hay forma de predecir o prevenir la enfermedad de Parkinson esporádica. Sin embargo, los investigadores están buscando un biomarcador, es decir, una anormalidad biológica que compartan todas las personas con Parkinson, que podría ser detectado con técnicas de evaluación o con una prueba química simple administrada a las personas que todavía no tienen síntomas parkinsonianos. Esto podría ayudar a los médicos a identificar a las personas con riesgo de tener la enfermedad. También puede permitirles encontrar tratamientos que detengan el proceso de la enfermedad en las etapas tempranas. Los estudios demostraron que la sinucleína se acumula en las células nerviosas años antes de que aparezcan los síntomas. La pérdida del sentido del olfato, el estreñimiento, las piernas inquietas y el trastorno del sueño por movimiento ocular rápido posiblemente son causados por estos primeros cambios.

Un área importante de investigación en este campo involucra las técnicas de imágenes, como las técnicas de resonancia magnética especiales o las técnicas de imagen nuclear actualmente en estudio en los Institutos Nacionales de la Salud y en otros lugares.

En casos raros, donde las personas tienen una forma hereditaria clara de la enfermedad, los investigadores pueden hacer pruebas de mutaciones genéticas conocidas como una manera de determinar el riesgo de una persona de padecer la enfermedad. Sin embargo, estas pruebas genéticas tienen implicaciones de gran alcance y las personas deben considerar cuidadosamente si desean saber o no los resultados de dichas pruebas.

La misión del National Institute of Neurological Disorders and Stroke es obtener conocimientos fundamentales sobre el cerebro y el sistema nervioso y utilizar ese conocimiento para reducir la carga de las enfermedades neurológicas. El NINDS forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), el principal patrocinador de la investigación biomédica en el mundo. El NINDS realiza y apoya tres tipos de investigaciones: básica (descubrimientos científicos en el laboratorio), clínica (desarrollo y estudio de enfoques terapéuticos para la enfermedad de Parkinson) y traslacional (enfocada en las herramientas y recursos que aceleran el desarrollo de la terapéutica a la práctica). Las metas de la investigación apoyada por el NINDS son comprender y diagnosticar mejor la enfermedad, desarrollar nuevos tratamientos y en última instancia, prevenir la enfermedad de Parkinson. El NINDS apoya también la formación de la próxima generación de investigadores y médicos de la enfermedad de Parkinson y sirve como una importante fuente de información para las personas con la enfermedad y sus familias.

Una estrategia a largo plazo de investigación y planificación del NINDS llevó a la conferencia de enero del 2014 organizada por el NINDS sobre cómo avanzar la investigación y mejorar la vida de los pacientes con Parkinson titulada “Parkinson’s Disease 2014: Advancing Research, Improving Lives.” En esta conferencia, los neurólogos, médicos, representantes de organizaciones públicas y privadas, y las personas con enfermedad de Parkinson dialogaron sobre las principales prioridades de la investigación, que van desde los descubrimientos en el laboratorio hasta el desarrollo de nuevos tratamientos para la enfermedad de Parkinson (para más información, ver la página del NINDS en inglés www.ninds.nih.gov/research/parkinsonsweb/PD2014/).

Los programas de biomarcadores para la enfermedad de Parkinson, una importante iniciativa del NINDS, están enfocados en descubrir maneras de identificar las personas que están en riesgo de desarrollar la enfermedad y realizar un seguimiento de la evolución de la misma. La identificación de los biomarcadores (señales que pueden indicar riesgo de una enfermedad y mejorar el diagnóstico) acelerará el desarrollo de nuevas terapias para la enfermedad de Parkinson. Los proyectos están reclutando activamente voluntarios en centros en los Estados Unidos. El NINDS también colabora con la Fundación Michael J. Fox para la Investigación de la Enfermedad de Parkinson (MJFF) en el proyecto BioFIND, que recopila muestras biológicas y datos clínicos de voluntarios sanos y de personas con la enfermedad de Parkinson. Para obtener más información acerca de los programas de biomarcadores para la enfermedad de Parkinson y cómo puede participar, visite el sitio web: http://pdbp.ninds.nih.gov/.

Los Centros Morris K. Udall de Excelencia en la Investigación de la Enfermedad de Parkinson del NINDS, que son los componentes centrales del NINDS para la investigación sobre la enfermedad de Parkinson, se establecieron en 1997 para determinar las causas fundamentales de la enfermedad y para diagnosticar y tratar mejor a las personas que la padecen. El NINDS actualmente financia 10 Centros Udall en todo el país, donde los investigadores están examinando los mecanismos de la enfermedad, las contribuciones genéticas y los posibles objetivos terapéuticos y estrategias de tratamiento para la enfermedad de Parkinson. Para obtener más información acerca los Centros Udall del NINDS, visite el sitio web en inglés:www.ninds.nih.gov/udall.

Los estudios clínico para la enfermedad de Parkinson ofrecen una excelente oportunidad para ayudar a los investigadores a encontrar mejores maneras de detectar, tratar o prevenir la enfermedad de una manera segura y, por tanto, ofrecer esperanza a las personas ahora y en el futuro. El NINDS realiza estudios clínicos sobre enfermedad de Parkinson en el campus de investigaciones de los NIH en Bethesda, Maryland, y apoya estudios sobre la enfermedad de Parkinson en los centros de investigación médica en los Estados Unidos. Sin embargo, los estudios sólo se pueden completar si las personas se ofrecen como voluntarias para participar. Al participar en un estudio clínico, las personas sanas y las personas que viven con la enfermedad de Parkinson pueden beneficiar en gran medida la vida de las personas afectadas por este trastorno. Hable con su médico acerca de los estudios clínicos y de cómo ayudar a mejorar la calidad de vida de todas las personas con la enfermedad de Parkinson. Para obtener más información sobre los estudios clínicos de la enfermedad de Parkinson del NINDS, visite el sitio web en inglés www.clinicaltrials.gov y busque "Parkinson AND NINDS." Los estudios actuales incluyen la genética y la enfermedad de Parkinson, sondeo sobre los biomarcadores de esta enfermedad, terapias experimentales y otras opciones de tratamiento, diagnóstico por imágenes, control cerebral y los trastornos del movimiento, estimulación cerebral profunda, y el ejercicio y la enfermedad de Parkinson.

Modelos animales: son herramientas valiosas para los científicos que estudian los mecanismos de la enfermedad para desarrollar nuevos tratamientos para las personas con enfermedad de Parkinson. Por ejemplo, un estudio de la isradipina, que ha demostrado en modelos animales tener un efecto protector sobre las neuronas dopaminérgicas, está viendo si este medicamento tiene un efecto neuroprotector similar en los seres humanos.

Cognición y demencia: el deterioro cognitivo leve es común en la enfermedad de Parkinson, a veces en sus primeras etapas, y algunas personas desarrollan demencia más tarde en el curso de la enfermedad. El NINDS ha financiado las investigaciones con neuroimágenes para predecir qué personas con Parkinson podrían presentar deterioro cognitivo.

Estimulación cerebral profunda: el NINDS ha sido un pionero en el estudio y desarrollo de la estimulación cerebral profunda, que ahora se considera una opción de tratamiento estándar para algunas personas con Parkinson cuyos síntomas ya no responden a los medicamentos para esta enfermedad. Aun cuando las investigaciones patrocinadas por los NIH sobre los circuitos del cerebro fueron fundamentales para el desarrollo de la estimulación cerebral profunda, el NINDS continúa con sus investigaciones para afinar el sitio óptimo dentro del cerebro donde implantar el electrodo de estimulación cerebral profunda para ayudar a más personas con la enfermedad a recuperar su funcionamiento.

Los investigadores continúan estudiando esta intervención y desarrollando formas de mejorarla. Un estudio de dos partes financiado por el NINDS y el Departamento de Asuntos de Veteranos primero comparó la estimulación cerebral profunda bilateral con el mejor tratamiento médico, incluyendo el ajuste del medicamento y la fisioterapia. La estimulación cerebral profunda bilateral mostró una superioridad general en comparación con el mejor tratamiento médico para los síntomas motores y la calidad de vida. La segunda parte del estudio, en la que participaron cerca de 300 personas, comparó la estimulación cerebral profunda del núcleo subtalámico con la estimulación cerebral profunda del globo pálido interno. Los dos grupos reportaron mejoras similares en el control motor y la calidad de vida en las puntuaciones de la Escala Unificada de Valoración de la Enfermedad de Parkinson. En una variedad de pruebas neuropsicológicas, no hubo diferencias significativas entre los dos grupos. Sin embargo, el grupo de estimulación cerebral profunda del núcleo subtalámico experimentó un mayor descenso en una prueba de velocidad de procesamiento visomotor, que mide la rapidez con que una persona piensa y actúa sobre la información. Además, este grupo mostró un ligero empeoramiento en una evaluación estándar de la depresión, mientras que el grupo de estimulación cerebral profunda del globo pálido interno mostró una ligera mejora en la misma prueba.

Otros estudios clínicos esperan establecer cuál es la mejor parte del cerebro para recibir estimulación y determinar los efectos a largo plazo de esta terapia. Además, los investigadores apoyados por el NINDS están desarrollando y probando mejores generadores de pulsos implantables y llevando a cabo estudios para comprender mejor el efecto terapéutico de la neuroestimulación en el cerebro.

Para obtener más información acerca de los estudios actuales sobre la estimulación cerebral profunda y la enfermedad de Parkinson, visite el sitio en inglés www.clinicaltrials.gov y busque "Deep Brain Stimulation AND Parkinson AND NINDS."

Estudios ambientales: Los factores de riesgo tales como la exposición ocupacional repetida a ciertos plaguicidas y disolventes químicos pueden influir en quién desarrolle la enfermedad de Parkinson. Un consorcio de investigación financiado por el NINDS está en la búsqueda de los factores de riesgo ambientales que aumentan la susceptibilidad a desarrollar la enfermedad de Parkinson antes de los 50 años de edad. Por ejemplo, los investigadores financiados por el NINDS analizaron las historias laborales de gemelos en los que uno de los dos tiene la enfermedad de Parkinson. Con base en los cálculos de la exposición a seis productos químicos previamente vinculados al Parkinson, los investigadores llegaron a la conclusión de que dos de los disolventes comunes estaban vinculados de manera significativa con el desarrollo de esta enfermedad. (Para más información visite la página web en inglés del NINDS en www.ninds.nih.gov/news_and_events/news_articles/solvents_PD_twins.htm).

Ejercicio: las rutinas de ejercicio a menudo se recomiendan para ayudar a las personas con la enfermedad de Parkinson a mantener el movimiento y el equilibrio necesarios para la vida cotidiana. Un estudio reciente financiado por el NINDS evaluó tres diferentes formas de ejercicio, de resistencia, estiramiento y tai chi, y encontró que el tai chi brindó en general las mayores mejoras en el equilibrio y la estabilidad para las personas con la enfermedad de Parkinson leve a moderado. Un ensayo actual está estudiando los efectos de dos niveles de ejercicio en las personas que han recibido recientemente el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson. Para obtener más información, visite la página del NINDS en inglés en www.ninds.nih.gov/disorders/clinical_trials/NCT01506479.htm.

Estudios genéticos: una mejor comprensión de los factores de riesgo genéticos está jugando un papel fundamental en el esclarecimiento de los mecanismos de la enfermedad de Parkinson. En el 2011, un taller del NINDS realizó un análisis de datos de estudios de todo el genoma de la enfermedad de Parkinson en todo el mundo, para correlacionar las variantes genéticas y los rasgos comunes entre las personas con esta enfermedad. El taller contribuyó al desarrollo de NeuroX, el primer chip de ADN que puede identificar los cambios genéticos en personas en riesgo de sufrir una serie de enfermedades neurodegenerativas de aparición tardía, incluyendo la enfermad de Parkinson. Otro colaborador del NINDS, el Consorcio sobre el riesgo de la enfermedad de Parkinson de aparición temprana, espera identificar los factores genéticos que contribuyen al desarrollo de la aparición temprana de la dicha enfermedad. Estudios clínicos actuales incluyen la conexión genética con la memoria y el comportamiento motor, la búsqueda de genes que pueden aumentar el riesgo de la enfermedad de Parkinson y trastornos neurodegenerativos relacionados, y la identificación de biomarcadores para la enfermedad de Parkinson. Para obtener más información en inglés sobre estos estudios, visite www.clinicaltrials.gov y busque "gene AND NINDS AND Parkinson."

Mitocondrias: estas fábricas de energía celular pueden desempeñar un papel central en la enfermedad de Parkinson. Los científicos financiados por NINDS han descubierto que cientos de genes que intervienen en la función mitocondrial son menos activos en las personas con la enfermedad de Parkinson. Es posible que los medicamentos dirigidos a los genes que intervienen en la función mitocondrial desaceleren la evolución de la enfermedad.

Los términos debilidad y fatiga suelen utilizarse como si significaran lo mismo. Pero, en realidad, describen dos sensaciones diferentes. Es importante que sepa exactamente a qué se refiere cuando dice "me siento débil" o "estoy fatigado" debido a que puede ayudarlos a usted y a su médico a reducir las posibles causas de sus síntomas.

  • La debilidad es una falta de fuerza física o muscular y es la sensación de que se requiere un esfuerzo adicional para mover los brazos, las piernas u otros músculos. Si la debilidad muscular se debe al dolor, es posible que la persona pueda hacer funcionar los músculos, pero esto causará dolor.
  • La fatiga es una sensación de cansancio o agotamiento, o una necesidad de descansar debido a la falta de energía o fuerza. La fatiga puede ser el resultado de trabajar en exceso, dormir mal, preocupaciones, aburrimiento o falta de ejercicio. Es un síntoma que puede ser causado por enfermedad, medicamentos o tratamiento médico, como la quimioterapia. La ansiedad o la depresión también pueden causar fatiga.

Tanto la debilidad como la fatiga son síntomas, no enfermedades. Debido a que estos síntomas pueden ser causados por muchos otros problemas de salud, la importancia de la debilidad y de la fatiga puede determinarse solamente cuando se evalúan otros síntomas.

A menudo, la debilidad general ocurre después de que usted ha realizado demasiada actividad en algún momento, como emprender una excursión a pie más prolongada. Usted podría sentirse débil y cansado, o sus músculos podrían estar doloridos. Por lo general, esas sensaciones desaparecen en unos días.

En raras ocasiones, el debilitamiento generalizado de los músculos puede ser causado por otro problema de salud, como:

  • Un problema con los minerales ( electrolitos ) que se encuentran naturalmente en el organismo, como niveles bajos de potasio o de sodio.
  • Infecciones, como una infección de las vías urinarias o una infección respiratoria.
  • Problemas en la glándula tiroidea, que controla la manera en que el cuerpo usa la energía.
    • Un bajo nivel de tiroides ( hipotiroidismo ) puede causar fatiga, debilidad, letargo, aumento de peso, depresión, problemas de memoria, estreñimiento, piel seca, intolerancia al frío, cabello áspero y debilitado, uñas quebradizas o un tono amarillento en la piel.
    • Un alto nivel de tiroides ( hipertiroidismo ) puede causar fatiga, pérdida de peso, aumento de la frecuencia cardíaca, intolerancia al calor, sudoración, irritabilidad, ansiedad, debilidad muscular y agrandamiento de la tiroides.
  • El síndrome de Guillain-Barré, un trastorno nervioso poco frecuente que causa debilidad en las piernas, los brazos y otros músculos y que puede avanzar hasta convertirse en una parálisis completa.
  • La miastenia grave, un trastorno poco frecuente y crónico que causa debilidad y rápida fatiga de los músculos.

La debilidad muscular que empeora lentamente requiere una visita al médico.

La debilidad muscular repentina y la pérdida de funcionamiento en una zona del cuerpo puede indicar un problema grave en el cerebro (como un ataque cerebral o un accidente isquémico transitorio ) o en la médula espinal o en un nervio específico del cuerpo.

La fatiga es una sensación de cansancio, agotamiento o falta de energía. Podría sentirse levemente fatigado por sobreexigencia, falta de sueño, preocupaciones, aburrimiento o falta de ejercicio. Cualquier enfermedad, como un resfriado o una gripe, puede causar fatiga, que por lo general desaparece cuando la enfermedad desaparece. La mayoría de las veces, la fatiga leve aparece junto con un problema de salud que mejorará con el tratamiento en el hogar y no requiere una visita al médico.

Una situación estresante en el plano emocional también puede causar fatiga. Por lo general, este tipo de fatiga desaparece cuando se alivia el estrés.

Muchos medicamentos recetados y sin receta pueden causar debilidad o fatiga. El uso o abuso de alcohol, cafeína o drogas ilegales puede causar fatiga.

Por lo general, se necesita una visita al médico cuando la fatiga ocurre junto con síntomas más graves, como un aumento de problemas para respirar, señales de una enfermedad grave, sangrado anormal, o pérdida o aumento de peso de origen desconocido.