que son los actos del gobierno

tengo un canario que lleva mas de un año mudando las plumas y no hace mas que rascarse come bien y no ha dejado de cantar

Hola. a mi canario le han salido unos bultos muy raros. uno en cada hombro. k es eso?

Hola mi canario esta extraño, esta embolado, duerme y esta débil come poco que puede ser, me tiene muy preocupada y triste:(

Hola, micanario lleva algun tiempo con diarreas y ahora le he visto un bulto negro en el abdomen, hasta ahora comia bien, pero lleva unos dias que come poco y hace diarrea pero en menor cantidad que antes

buenas noches.Tengo un problema y sí me podéis ayudar.Tengo canarios y los pollos me salen muy débiles y con un punto negro en el lado derecho del vientre y se mueren los pollos o los padres no le dan de comer y quisiera saber como solucionar este problema.Por favor seriedad.Gracias

ola necesito obtener el libro de veterinaria completo

Hola mi canaria acaba de terminar una puesta y tiene el pico y patas palidas,tambien tiene la cloaca amarillenta blanquecina,esta embolada y ni come ni bebe.Espero respuesta,Gracias

mi canario esta extraño, esta embolado, duerme y algo débil. me podrían decir que le esta pasando. GRACIAS

¿Cómo puedo suministrar un baño antiparasitario de forma correcta? Cada vez que pongo una disolución de vinagre y agua no se bañan, he de aplicarla con spray obligatoriamente.

tengo una canaria, tuvo 3 crias lindas y bellas ya tienen cuatro meses se encuentra en una jaula sola, nunca abandono el nido hasta ayer, pero no se sostiene, tiene temblores y no controla la cabeza que podre hacer.

Tengo un canario de aproximadamente 14 años de edad y hace aproximadamente 2 semanas un ojo se le inflamo y al parecer le sangraba y se le formo una costra tapandole por completo el ojo, a los pocos dias le sucedio lo mismo en el otro ojo, yo pense que se iba a morir, pero no, que debo hacer?

Tengo un canario adulto (14 años) y se le pusieron los dos ojos como el que esta en la portada (enfermedades de canarios), que debo hacer. Gracias.

Buenas, he comprado una canaria para hacerle compañía a mi canario, esto hace un tiempo, pensé que ya estaba en época de celo, aunque se veía un poco desaliñada y sus alas caídas, además de pasar gran parte del día quieta, y sus alas entre abiertas, hacer unos extraños movimientos con la cola como tratando de botar algo, y perdidas de algunas plumas alrededor de la cloaca algo sucia, pensando que podría ser estreñimiento le he dado unas gotas de aceite de ricino, pero no mejora, no ha perdido peso, pero sigue igual

Bueno días, mi canario refleja una inchasón en la cabeza de lado derecho, por arriba de su ojo, a dejado de cantar, y en ocasiones se ve como si estuviera inflado. que puedo
hacer

tengo un mixto jilguero al que le ha salido una especie de grano de aspecto seboso entre la base del pico y el ojo, ha ido creciendo hasta alcanzar el tamaño de un guisante ¿quien me puede orientar? el pajaro esta en perfectas condiciones, como si no tubiera nada

Buenas tarde tengo un canario que tiene micosis y cual es el antibiotico que tendria que darle. Saludos y gracias

Tengo un canario que se está quedando pelado y esta muy delgado, estoy muy preocupada. Que puedo hacer?

tengo varios pichones con diarrea blanquecina y embolados,¿ que podría darle? gracias.

pichones con heces blancas y embolados, ¿ que les puedo dar?

Hola buenos días tengo una canaria y la tuve junta con un canario 4 días ahora está todo el día en el suelo de la jaula y sin moverse que le puede pasar gracias

doblale la cabeza para atras y pegale un golpe seco, con eso morira de una vez

No infecciosas: No son provocadas por microorganismos .

    Internas: Desarrolladas al interior del cuerpo.

    1. Enfermedades infecciosas y parasitarias

    Infecciones infecciosas intestinales (A01-09)

    Otras infecciones bacterianas (30-49)

    Enfermedades infecciosas transmitidas por espiroquetas (A65-A69 ) por Chlamydias (A70-A74 ) y por Rickettsias (A75-A79)

    Enfermedades producidas por el HIV (B20-B-24)

    Enfermedades producidas por protozoos (B50-B64)

    Pediculosis y acariosis (B85-B89)

    Secuelas de enfermedades infecciosas o parasitarias (B90-B94)

    Tumores malignos de la cara (C00-C08)

uno es responsable de sus actos

CITA: Annals of the Rheumatic Diseases 63:123-129, 2004

MICRO: En esta reseña se analizaron las manifestaciones hepáticas de las principales enfermedades reumáticas autoinmunes, tales como lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolípido primario, polimiositis, síndrome de Sjögren primario, esclerodermia, artritis reumatoidea y síndrome de Felty.

Una amplia variedad de enfermedades reumáticas comprometen al hígado, pero su prevalencia, significado clínico y cambios patológicos hepáticos son diferentes. Es importante para el reumatólogo estar alerta y monitorear la disfunción hepática que puede ser producto no sólo de la farmacoterapia sino de un trastorno primario de la enfermedad reumática. En esta reseña los autores analizaron la presencia de compromiso hepático en las principales patologías reumáticas autoinmunes, tales como lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolípido primario, polimiositis, síndrome de Sjögren primario, esclerodermia, artritis reumatoidea y síndrome de Felty.

Se realizó una búsqueda en la base de datos Medline de todos los artículos y comunicaciones de casos publicados de compromiso hepático en las enfermedades reumáticas mencionadas entre 1996 y 2001.

Lupus eritematoso sistémico

El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica caracterizada por el compromiso multisistémico y diversas manifestaciones clínicas y serológicas, que afecta principalmente a mujeres en edad fértil. La patología hepática clínicamente significativa por lo general es vista como inusual en el LES. Sin embargo, puede ser más común de lo que usualmente se cree.

En un análisis retrospectivo de hace 20 años acerca del espectro de compromiso hepático en 238 pacientes con LES, se evidenció hepatomegalia en el 39%, esplenomegalia en el 6%, ictericia en el 24% y en el 21% histología anormal o aumento en dos veces o más de las enzimas de función hepática en dos pruebas o más. El análisis anatomopatológico estuvo disponible en 33 individuos e incluyó los siguientes hallazgos: esteatosis (n = 12), cirrosis y hepatitis crónica activa (n = 4 cada una), granulomas hepáticos y necrosis centrolobulillar (n = 3 cada una), hepatitis persistente crónica y microabscesos (n = 2), y hemocromatosis, colestasis, cirrosis biliar primaria y cambios reactivos no específicos (n = 1 cada una). De este modo, 9 de 32 individuos con LES (4.4%) presentaron enfermedad hepática crónica grave (principalmente cirrosis, hepatitis activa crónica y cirrosis biliar primaria) y 3 fallecieron.

Otro estudio sistemático de 19 sujetos con LES con hepatomegalia o pruebas de función hepática anormales evidenció que 6 de estos pacientes mostraban un examen histológico normal o cambios insignificantes, 11 alteraciones menores, como hígado graso, fibrosis del tracto portal e infiltración celular leve a moderada, mientras que 2 presentaron hepatitis crónica activa que progresó a cirrosis.

En un ensayo con 18 pacientes no seleccionados con LES, en 5 se encontró una histología hepática normal y en 13 cambios menores como los descritos previamente. La incidencia de hepatomegalia en el LES varía según las distintas series entre el 12% y el 55%; mientras que desde el punto de vista anatomopatológico hay una amplia variedad de lesiones, la más frecuente es la infiltración grasa excesiva (esteatosis) que puede producirse como parte de la enfermedad o como consecuencia del tratamiento esteroideo. La hepatitis lúpica consiste en hepatitis crónica activa (por anatomía patológica), ausencia de hepatitis viral activa y anticuerpos antinucleares positivos o células LE. Clínicamente se manifiesta como fiebre, artralgias, malestar, pérdida de apetito e ictericia; en general ocurre en mujeres jóvenes en las cuales muchos de los signos clásicos asociados con el LES -como erupción malar y compromiso de otros órganos- están ausentes.

En cuanto a las alteraciones en las enzimas hepáticas, en un estudio con 81 pacientes con LES, el 55% presentó valores anormales, de los cuales el 29% no tenía otra causa distinta del LES. En otro ensayo, se comprobó un aumento en los niveles de las enzimas hepáticas en 23% de 260 individuos con LES, en 15% de los cuales se evidenció otra causa distinta de la enfermedad (como consumo de alcohol). No se observó progresión de las anomalías en un período de seguimiento de 2 años en 4 sujetos. Este fue el único estudio prospectivo y controlado (100 individuos con otras enfermedades reumáticas distintas de LES, sin alteraciones en las pruebas de función hepática) en la presente reseña. En 12 de 15 pacientes los cambios en los niveles de transaminasas fueron concordantes con la actividad lúpica.

La aspirina cumple un papel importante en las alteraciones de las enzimas hepáticas en las personas con LES, en las cuales son bastante comunes los incrementos en los valores de transaminasas, que pueden acompañarse por un aumento en la actividad de fosfatasa alcalina (FAL). La toxicidad parece producirse con niveles de salicilatos más bajos que en los sujetos sin LES. Otras drogas del tipo de los antiinflamatorios no esteroides, como naproxeno, fenoprofeno y sulindac, pueden provocar hepatitis colestásica. De este modo, en el LES el compromiso hepático puede ocurrir de novo o en forma secundaria a los agentes farmacológicos.

Síndrome antifosfolípido primario

El síndrome antifosfolípido primario (APS) se define por los hallazgos clínicos de trombosis arterial y venosa, abortos recurrentes y trombocitopenia, y la presencia de anticuerpos antifosfolípidos (aPL), principalmente anticuerpos anticardiolipina (aCL) y anticuerpos con actividad anticoagulante lúpica. Se observaron diversas anomalías en el hígado en asociación con el APS, tales como oclusión venosa hepática con el consiguiente síndrome de Budd Chiari.

Los anticuerpos también pueden tener importancia en la patogenia de otras lesiones hepáticas, algunas de las cuales tienen una base vascular e involucran los pequeños vasos intrahepáticos. En 1998, Pérez Ruiz y colaboradores sugirieron un posible papel de los aPL en la patogenia de la hiperplasia regenerativa nodular del hígado (NRHL), un trastorno raro, caracterizado por transformación micronodular difusa del parénquima hepático con una zona nodular demarcada por cordones comprimidos de células hepáticas.

Hasta la fecha, se comunicaron 10 pacientes con NRHL relacionada con aPL. Los patrones de presentación clínica incluyen alteraciones en las pruebas de función hepática o signos y síntomas de hipertensión portal. De manera que en sujetos con aPL que presentan pruebas de función hepática persistentemente alteradas o con signos y síntomas de hipertensión portal debe considerarse el diagnóstico de NRHL y la obtención de especímenes hepáticos para la evaluación histológica. Por otro lado, en pacientes con aPL también puede ocurrir un aumento de las enzimas hepáticas sin ninguna explicación evidente, presumiblemente por la formación de trombos de fibrina en los pequeños vasos intrahepáticos.

La polimiositis (PM) es un trastorno inflamatorio muscular autoinmune. El término dermatomiositis (DM) se aplica cuando la PM se asocia con una erupción cutánea característica. Un tercio de los casos se relaciona con diversas patologías reumáticas autoinmunes y un décimo con neoplasias. La incidencia de síndrome paraneoplásico es mayor en hombres, especialmente en aquellos con DM. Cualquier cáncer puede ser responsable de esta asociación, más comúnmente de pulmón, ovario, útero, tracto gastrointestinal, próstata y trastornos mieloproliferativos; sólo se informaron dos casos de carcinoma hepatocelular.

Las pruebas más importantes para establecer o confirmar el diagnóstico de DM o PM se basan en las mediciones de los niveles séricos de enzimas musculares, el electromiograma y la biopsia muscular. El ensayo enzimático más sensible es el de la creatininquinasa (CPK), aunque también están elevados los valores de transaminasas y lactato deshidrogenasa (LDH). En ausencia de determinaciones de CPK, el incremento en los niveles de las transaminasas y la LDH a menudo es atribuido en forma errónea a enfermedad hepática. De este modo, las miositis inflamatorias son algunas veces diagnosticadas como enfermedad hepática, con el retraso en el tratamiento apropiado.

En una comunicación de un caso se describió asociación entre PM y hepatitis crónica activa, y se informaron sólo 6 casos de PM relacionada con cirrosis biliar primaria (CBP) en mujeres. La CBP es una enfermedad hepática colestásica, crónicamente progresiva, de etiología desconocida, caracterizada por la obliteración inflamatoria de los conductos biliares intrahepáticos de mediano calibre, vinculada con diversos anticuerpos tales como anticuerpos antimitocondriales [AMA] (90%), factor reumatoideo (70%), anticuerpos anti-ADN desnaturalizado (22%) y que ocurre con predominio en mujeres de mediana edad. Por ende, en la evaluación de la PM debe prestarse atención al aumento en los niveles séricos de FAL, en vista de la posible asociación entre PM y CBP.

Las pruebas de función hepática pueden ser anormales en hasta el 6% de los pacientes con artritis reumatoidea (AR) y comprenden principalmente incrementos en los niveles séricos de FAL y gamma glutamiltransferasa. Los cambios histológicos hepáticos en la AR no son específicos e incluyen hiperplasia de las células de Kupffer, infiltración grasa e infiltración de las áreas periportales por células mononucleares. En un estudio donde se obtuvieron biopsias del hígado en 117 pacientes no seleccionados con AR, muchos de los cuales tenían pruebas de función hepática normales, se encontraron alteraciones histológicas en el 65%; se observó hepatitis reactiva en el 43% e hígado graso en el 22%. En otro ensayo, se evidenciaron cambios reactivos no específicos en el 74% de 31 pacientes con AR y sólo se halló enfermedad hepática definida en 4 sujetos.

El síndrome de Felty (AR, esplenomegalia y neutropenia), raramente compromete al hígado. En una serie con 12 pacientes, 5 presentaron hepatomegalia y aumento en los niveles de FAL, y 8 cambios histológicos con infiltración linfocítica difusa dentro de los sinusoides e hiperplasia de las células de Kupffer. Tres individuos tuvieron fibrosis periportal con infiltración linfocítica y uno cirrosis macronodular. No hubo correlación entre las alteraciones en las pruebas de función hepática y los hallazgos histológicos. La incidencia de compromiso hepático es desconocida, pero en una serie se encontró hepatomegalia en el 68% y anomalías en las pruebas de función hepática en el 25% de los pacientes estudiados.

La hipertensión portal con várices esofágicas y hemorragia gastrointestinal puede ser una complicación mayor del síndrome de Felty. También se comunicó la presencia de NRHL en este síndrome.

La esclerodermia es un trastorno reumático, autoinmune, multisistémico caracterizado por fibrosis de la piel y numerosos órganos, aunque el compromiso hepático es raro. La enfermedad hepática no se ha considerado un hallazgo significativo de la esclerodermia y, en series grandes, se observó mayor prevalencia de esta patología en las poblaciones utilizadas como grupo control. En una valoración prospectiva de la extensión del compromiso visceral en la esclerodermia, se encontró que 16 de 31 pacientes (52%) presentaban alteraciones en las pruebas de función hepática o prolongación del tiempo de protrombina. En una reseña de 727 individuos con esclerodermia, sólo 8 (1.1%) evidenciaban compromiso hepático.

La enfermedad del hígado que se asocia usualmente con esclerodermia es la CBP. Si bien la prevalencia de CBP en pacientes con esclerodermia no se ha aclarado, casi el 15% de aquellos con CBP han presentado esclerodermia, la mayoría en su variante limitada (cambios cutáneos leves y pérdida de la peristalsis esofágica). La relación entre CBP y esclerodermia parece ser más que una coincidencia y sugiere que estas dos patologías pueden tener en común una base autoinmune. Esto es avalado por estudios que indican que los anticuerpos anticentrómero (ACA) tienden a ocurrir en asociación con los AMA.

Los ACA se detectaron no sólo en esclerodermia, sino en otras enfermedades autoinmunes, incluso CBP. En un ensayo, 22 de 558 (3.9%) pacientes evidenciaron esclerodermia limitada con CBP, en el 59% de los cuales la esclerodermia limitada precedió el diagnóstico de CBP (en el 91% también se detectó síndrome de Sjögren) y todos (n = 22) tuvieron ACA. Se sugirió que la determinación de éstos podría indicar a los individuos con riesgo de aparición de esclerodermia limitada en el futuro y se propuso el acrónimo PACK, que engloba los componentes principales del síndrome (CBP, ACA, CREST y queratoconjuntivitis).

En este estudio, se ha sugerido, más que probado, una asociación específica entre CBP y esclerodermia limitada. Es probable que esta asociación sea genuina, ya que no se informó la aparición simultánea de esclerodermia limitada con otras formas de enfermedad hepática. Sin embargo, no se incluyó un grupo control con pacientes con otras patologías colestásicas y otras enfermedades del hígado de patogenia inmune.

La NRHL es una complicación rara en las personas con esclerodermia y si bien se ha mencionado ampliamente su asociación, sólo se comunicó un pequeño número de casos. Además, se propuso una nueva entidad clínica que consiste en esclerodermia limitada con NRHL y CBP. Se describieron casos de esclerodermia limitada asociada con NRHL y anomalías bioquímicas y serológicas características de la CBP.

La relación entre colangitis esclerosante primaria (PSC) y esclerodermia es extremadamente rara, pero puede esperarse sobre la base del amplio disturbio del tejido conectivo en la esclerodermia, con depósito anormal de colágeno en el epitelio de los conductos biliares. La mayoría de los sujetos con PSC permanecen asintomáticos por considerables períodos de tiempo, aun con evidencia de colestasis en las pruebas de función hepática. En la bibliografía sólo se encontró un caso de PSC en la esclerodermia. Hay una considerable superposición entre los hallazgos clínicos y bioquímicos de PSC y CBP.

Síndrome de Sjögren primario

El síndrome de Sjögren (SS) primario es una enfermedad autoinmune, inflamatoria crónica de las glándulas exocrinas, que afecta principalmente las glándulas lagrimales y salivales. Un limitado número de estudios evaluaron el compromiso hepático en esta patología. El SS se asoció con CBP, hepatitis crónica autoinmune y cirrosis criptogenética. Se comunicó una incidencia de enfermedad hepática en el SS primario (sin AR) del 6%. Más tarde, se demostró que la relación entre el SS primario con hepatitis crónica activa y cirrosis criptogenética fue del 22.2%. En un estudio de 300 pacientes con SS primario, se encontró que el 7% tenía evidencias de enfermedad hepática tanto subclínica (2%) como asintomática (3%), con aumento de las enzimas hepáticas; en el 6.6% se detectaron AMA por inmunofluorescencia. En el seguimiento durante 7 años de algunos de estos sujetos no hallaron cirrosis y concluyeron que el compromiso del hígado en individuos con SS primario es raro, subclínico y no lleva a la cirrosis, y que los AMA fueron los factores indicadores más sensibles de enfermedad hepática subyacente. Otro ensayo similar, con un pequeño número de pacientes, concluyó que las anormalidades en las pruebas de función hepática son comunes en el SS primario y que pueden indicar patología autoinmune subyacente del hígado.

Es bien conocida la existencia de una asociación entre CBP y SS primario, aunque no se sabe la prevalencia exacta de la CBP en este síndrome; en un estudio se encontró CBP en 5 de 80 (6%) personas con SS primario. El SS primario y la CBP comparten muchos hallazgos. En ambas enfermedades la inflamación comienza alrededor de los conductos y ambas poblaciones epiteliales expresan inapropiadamente moléculas de clase II del complejo mayor de histocompatibilidad (HLA); las células T CD4+ predominan en las lesiones de cirrosis biliar grave y en las lesiones de las glándulas salivales en el SS primario. De modo que ambas enfermedades tienen mecanismos patogénicos comunes, a pesar de que su perfil de autoanticuerpos es diferente; en los pacientes con SS primario predominan los anticuerpos anti-Ro y anti-La, mientras que en la CBP lo hacen los AMA.

Durante largo tiempo se ha sospechado acerca del papel causal de las infecciones virales en el SS primario (principalmente herpesvirus y retrovirus). En 1992, se postuló una asociación entre el SS primario y el virus de la hepatitis C (HCV). Mediante reacción en cadena de polimerasa, la detección de viremia por HCV en pacientes con SS primario osciló entre 0% y 19%; significativamente mayor que la observada en la población general (1%). En comparación con los sujetos con SS primario sin infección por HCV, aquellos con este virus tuvieron una mayor prevalencia de compromiso hepático (100% en un estudio).

La detección de AMA en el suero de individuos con SS primario, con aumento de las enzimas hepáticas o sin él, sugiere en gran medida enfermedad hepática temprana. Las alteraciones en las pruebas de función hepática aisladas son frecuentes y podrían indicar enfermedad hepática autoinmune.

Las principales asociaciones de compromiso del hígado en las patologías reumáticas autoinmunes son las siguientes: síndrome de Budd Chiari, hepatoesplenomegalia, ictericia, incremento de transaminasas y NHRL en el APS; hepatomegalia, hipertensión portal, aumento de FAL, hiperplasia de células de Kupffer, esteatosis, fibrosis leve del tracto portal y NRHL en el síndrome de Felty; ictericia, aumento de FAL, hepatitis crónica activa y CBP en la miositis; aumento de FAL y gammaglutamiltransferasa, hiperplasia de células de Kupffer y esteatosis en la AR; hepatomegalia, prolongación del tiempo de protrombina, ictericia, incremento de enzimas hepáticas, cirrosis, CBP y NRHL en esclerodermia; aumento de las enzimas hepáticas, ictericia, CBP, hepatitis crónica activa y cirrosis criptogenética en SS primario, y hepatomegalia, ictericia, incremento de transaminasas, esteatosis y hepatitis crónica activa en el LES.

Si bien las manifestaciones hepáticas son raras, pueden ocurrir concomitantemente o en forma seriada; el médico clínico debe estar alerta sobre su existencia para realizar un diagnóstico precoz y un tratamiento oportuno.

El hígado es un órgano muy importante, que desempeña muchas funciones en nuestro organismo, tales como desintoxicar el organismo, producir hormonas, intervenir en el proceso de digestión, proporcionar energía al cuerpo, y muchas otras cosas más. La gente que tiene el hígado mal, padece de muchas enfermedades y en ocasiones mortales. Las enfermedades hepáticas normalmente provocan dolor en el hígado, por ello es muy importante saber que causa el dolor de hígado para poder tratarlo lo más rápido posible. Lo tenemos situado en el lado derecho del abdomen, debajo de las costillas, con una forma triangular.

El hígado es uno de los órganos más importantes en el proceso de digestión, ya que es el encargado de descomponer los alimentos y transformarlos en energía, y de eliminar las toxinas que tenemos en la sangre.

-Infecciones: La gente que tiene enfermedades hepáticas, sufre de muchas infecciones que a su vez afectan a las células del cuerpo, a los tejidos y al propio hígado. En muchas ocasiones las infecciones pueden provocar que el hígado deje de funcionar.

-Dolor en la zona de los riñones: El dolor hepático se confunde en muchas ocasiones con el dolor de riñones, dolor abdominal o dolor de espalda, ya que el hígado esta situado en esa zona. El dolor hepático empieza en la parte derecha de la espalda debajo de las costillas y suele ser constante.

5 actos voluntarios del sistema nervioso

3. Entrevistar ambientalistas y oficiales de la salud pública para obtener información sobre la
presencia de químicos carcinogénicos presentes en la comunidad. Tratar de conseguir datos
sobre grupos de poblaciones y/o regiones/pueblos del país que se encuentran más expuestos
a los agentes carcinogénicos.

4. Entrevistar a un paciente de cáncer y discutir las decisiones que ha tenido que tomar con
respecto a su tratamiento, cirugía, rehabilitación, cambios en el estilo de vida, entre otras.
¿Como han cambiado sus actitudes sobre el cáncer?

A. La Diabetes Sacarina es una Enfermedad en la cual el Cuerpo no Produce o Utiliza
Apropiadamente la Insulina

B. Tipos de Diabetes Sacarina

a. Previamente cononocida como diabetes juvenil ("juvenil-onset diabetes").

b. Ocurre más comunmente en niños y adultos jóvenes.

c. Los síntomas pueden ser repentinos, con un inicio súbito de sed, pérdida de peso,
fatiga, orinación frecuente, hambre poco usual, irritabilidad, y naúsea.

d. Las causas pueden ser genéticas, ambientales o adquiridas, probablemente consistiendo
de una respuesta anormal del sistema inmunológico.

2. Tipo II: diabetes sacarina que no depende de insulina:

a. Previamente conocida como diabetes adulta o de madurez ("adult-onset diabetes")
porque ocurre por primera vez en los adultos y luego de los cuarenta años de edad.

b. Representa el tipo de diabetes más común y abarca el 90 por ciento de todos los
diabéticos.

c. Debido a que el comienzo de esta enfermedad es gradual, la diabetes tipo II
generalmente pasa no descubierta por años.

d. Se encuentra vinculada con la obesida de inactividad.

3. Diabetes sacarina gestacional:

Aparece en algunas mujeres durante el embarazo.

4. Diabetes de tipo con defecto/deterioro en la tolerancia a la glucosa:

a. Previamente conocida como diabetes latente o prediabetes.

b. Ocurre cuando los niveles de la glucosa sanguínea se encuentran entre lo normal y el
diabético.

5. Diabetes sacarina asociada con otras enfermedades:

a. La diabetes puede representar un síntoma de otras enfermedades/disturbios
subyacentes. Por ejemplo, la pancreatítis, hiperglucemia, enfermedades hepáticas (del
hígado), y condiciones endocrinas.

b. En este tipo de diabetes, la meta para el tratamiento es de corregir el problema
subyacente.

C. Complicaciones de la Diabetes Sacarina

1. Las complicaciones que afectan los ojos, riñones, nervios, y vasos sanguíneos principales
son evidentes en muchos diabéticos de los cincuenta a veinte años.

2. Se piensa que las complicaciones resultan de los efectos del constante exceso en los
niveles de la glucosa sanguínea, lo cual induce reacciones adversas que de otra manera
no hubiese ocurrido.

3. Un a Diabetes bien controlada y con la atención y manejo apropiado puede prevenir o
reducir el grado de severidad de muchas de estas complicaciones.

D. Pruebas Evaluativas para la Diabetes Sacarina

1. Los siguientes signos y síntomas puede advertir el comienzo de una diabetes tipo II
(no-insulínica):

a. Sobrepeso (específicamente sobregrasa).
b. Letargia.
c. Infecciones en la piel.
d. Comezón.
e. Demora en la cicatrización de heridas/cortaduras.
f. Visión borrosa.
g. Una sensación de hormigueo y adormecimiento de las manos y pies.

2. Un método preciso de evaluar para la evaluación de la diabetes consiste en la medición
de los niveles de glucosa presente en una muestra de sangre.

3. Una prueba de tolerancia a la glucosa oral es la prueba más común utilizada para
conmfirmar la diabetes y consiste en la medición de los niveles de glucosa en la
sangre luego de un ayuno corto.

forma en actos y actuaciones

23. Colombo M. Risk groups and preventive strategies. In: Berr F, Bruix J, Hauss J,Wands J, Wittekind Ch, eds. Malignant liver tumors: basic concepts and clinical management. Kluwer Academic Publishers BV and Falk Foundation. Dordrecht, 2003. p. 67-74. [ Links ]

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Después de una comida abundante o grasosa puede presentarse un dolor tipo cólico en el costado derecho del abdomen, que se acompaña de mareo y vómito, lo que será el primer indicio de inflamación de la vesícula biliar, padecimiento que se presenta con mayor frecuencia en las mujeres.

El termino colecistitis se refiere a la obstrucción e inflamación de la vesícula biliar y su vía de excreción (conducto cístico), problema que en 90% de los casos es causado por la presencia de cálculos (piedras) biliares, los cuales obstruyen las sustancias de desecho hacia el intestino. El principal factor de desarrollo de cálculos biliares es el colesterol, sustancia grasa que se metaboliza (se desdobla) en el hígado y que cumple funciones importantes, como colaborar en el óptimo funcionamiento de las hormonas sexuales.

Otras causas de colecistitis incluyen consumo de alcohol, tumores en la vesícula biliar (en raras ocasiones), o enfermedades en el órgano, como infecciones bacterianas debido a la concentración de bilis (sustancia generada por el hígado que colabora en la eliminación de toxinas y digestión de grasas), que causa irritación y presión en la vesícula.

Este problema se presenta con mayor frecuencia en el género femenino (en una proporción de 4 a 1 con respecto a los hombres) debido a la existencia de estrógenos (hormonas sexuales), ya sea de origen orgánico o por su administración externa en forma de anticonceptivos orales, pues estos elementos aumentan la saturación de colesterol en la vesícula biliar y la secreción de ácidos biliares por parte del hígado. Si a estos factores se añade la presencia de obesidad, aumenta la posibilidad de generación de cálculos.

Cabe destacar que el subgrupo de mujeres más susceptibles al desarrollo de alteraciones en el flujo de la bilis (colestasis) son las embarazadas, quienes llegan a presentar hacia el final de la gestación 2 ó 3 veces más concentraciones de sales biliares, lo que favorece la formación de los elementos que pueden producir inflamación de la vesícula.

La colecistitis comienza con un dolor tipo cólico en forma aguda (intensa) en el abdomen en la región derecha debajo de las costillas, que en 75% de los casos se ha presentado con anterioridad, aunque en menor intensidad, por lo que muchas veces pasa desapercibido para el paciente y lo atribuye a malestar estomacal. El dolor aumenta y, por lo general, se irradia hacia la parte baja del omóplato derecho y se acompaña de náuseas y vómito; en algunas ocasiones se puede presentar fiebre.

Lo que se indica en cuanto los síntomas se hacen presentes es acudir al médico, quien para corroborar el diagnóstico solicitará que se practique al paciente un ultrasonido, estudio que por medio de ondas sonoras reflejadas permite la visualización de las paredes de la vesícula biliar, los conductos biliares de excreción y la posible presencia de lodo biliar (acumulación de sustancias de desecho) o cálculos que pueden ser los causantes del proceso inflamatorio de la vesícula.

El tratamiento de colecistitis incluye, una vez que el paciente ha llegado a la unidad hospitalaria, la rehidratación, ya que en algunas ocasiones por el vómito y la fiebre se pierden líquidos; se debe colocar una sonda nasogástrica que permita el aspirado de las secreciones para evitar la estimulación de la producción de sustancias (hormonas intestinales) que generen mayor contracción de la vesícula biliar, lo que aumentaría el dolor. En caso de haber fiebre se deberá administrar un antipirético y un antibiótico que ayuden a controlar dolor e infección.

Sin embargo, el tratamiento definitivo de colecistitis es la colecistectomía, es decir, intervención quirúrgica para destapar los ductos bloqueados. Si el paciente presenta riesgo quirúrgico (por ejemplo, que curse con presión arterial alta, fiebre, altos o bajos niveles de glucosa en sangre) la intervención se diferirá de 1 a 2 días como plazo máximo.

Si, por el contrario, los síntomas ceden con el tratamiento médico la cirugía podrá programarse en un plazo no mayor a seis semanas. Cuando se presentan complicaciones en el proceso inflamatorio de la vesícula, como acumulación de pus (empiema), gangrena o perforación vesiculares, la intervención quirúrgica debe ser inmediata.

En conclusión, podemos decir que el término colecistitis se refiere al proceso inflamatorio de la vesícula biliar en el que se ven relacionados muy estrechamente la alteración de los procesos metabólicos del colesterol que generan la formación de elementos que obstruyen el flujo biliar. Este problema puede evitarse en gran medida si cuidamos nuestra alimentación, evitando en lo posible el exceso de grasas, principalmente, y practicando regularmente ejercicio que permita eliminar el exceso de grasas en nuestro cuerpo.

El hígado en uno de los principales órganos del cuerpo, el cual se encuentra en la parte superior derecha del abdomen y se divide en derecho e izquierdo. Está compuesto por hepatocitos y tiene las funciones de procesar nutrientes que se absorben en el intestino, eliminar las sustancias tóxicas de la sangre, producir bilis para digerir los alimentos y crear proteínas que ayudan al proceso de coagulación.

La enfermedad hepática puede ser benigna, como es la presencia de quistes hepáticos o hemangiomas, cuyo tratamiento dependerá del tamaño de la lesión, de la localización y los síntomas que provoque, o maligna, como las lesiones provocadas por metástasis de cánceres de otros órganos o cánceres primarios del propio hígado como el carcinoma hepatocelular.

En algunos casos, los tumores del hígado aparecen sobre pacientes que ya han sufrido una enfermedad hepática, como cirrosis o hepatitis B o C. Por esto, es fundamental el seguimiento de los pacientes con estos antecedentes para la detección precoz de posibles cánceres.

  • Carcinoma hepatocelular. Es el más frecuente, sobre todo en hombres de entre 60 y 70 años. Suele originarse sobre hígados que han sufrido o sufren una enfermedad.
  • Colangiocarcinoma intrahepatico. Se produce en los conductos biliares que atraviesan el hígado y es el segundo más frecuente, también sobre hígados ya enfermos por hepatitis B o C, colangitis esclerosante primaria o NASH.
  • Carcinoma fibrolamelar: es más frecuente en gente joven de entre 20 y 30 años, tanto en hombres como en mujeres, y es menos agresivo que el carcinoma hepatocelular.

Existen una serie de enfermedades o factores relacionados con el desarrollo de enfermedad en el hígado:

  • Hepatitis B o C. Los pacientes en los que esta infección es crónica presentan predisposición a canceres primarios en el hígado
  • Cirrosis causada por el exceso de alcohol
  • Hígado graso no alcohólico (o Esteatohepatitis no alcohólica), que se da en gente con sobrepeso, obesidad, diabetes tipo II o síndrome metabólico
  • Hemocromatosis: enfermedad hereditaria que provoca una acumulación excesiva e incorrecta del hierro en los órganos por un mal metabolismo del hierro
  • Ingesta de arsénico, presente en el agua o en productos químicos como algunos materiales plásticos

Los problemas de hígado suelen ser asintomáticos, pero cuando se producen síntomas suelen ser dolor abdominal, cansancio, náuseas, fiebre, pérdida de peso, falta de apetito o ictericia (coloración amarillenta de la piel).

Las enfermedades benignas del hígado en muchos casos se detectan casualmente al realizar una revisión por algún otro motivo. Por otro lado, en los pacientes con factores de riesgo se recomienda realizar una ecografía periódicamente para detectar lesiones benignas y malignas. Para confirmar el diagnóstico la mejor opción es realizar entonces una biopsia hepática guiada por ecografía, TAC, o mediante cirugía laparoscópica.

En el estudio inicial se realizará una analítica: ésta servirá para observar la función hepática a través de la bilirrubina y las alteraciones en la coagulación. Además, permitirá solicitar marcadores tumorales como la alfa fetoproteina, relacionada con el carcinoma hepatocelular.

Cuando se sospecha de que pueda haber una enfermedad hepática, se recomienda realizar un TAC o tomografía computerizada o una resonancia magnética (RMN) para localizar las lesiones, su tamaño y su relación con otros tejidos y órganos. Así, se podrá elegir el tratamiento más adecuado.

Un seguimiento por parte de un especialista es imprescindible en todos los pacientes que tuvieron cáncer de hígado.

Para un seguimiento efectivo, es preciso un trabajo coordinado multidisciplinar, donde los diferentes especialistas combinen estudios de laboratorio, con el estudio de la función hepática y coagulación, y pruebas de imagen como las ecografías o resonancias magnéticas. En IQL trabajan en esa tarea radiólogos altamente experimentados, puesto que el haber realizado tratamientos previos sobre el hígado dificulta la evaluación de las pruebas. La finalidad es la detección precoz en caso de aparecer nuevas enfermedades o repetición de las previas.

El estudio alistó a 630 pacientes con el cad sospechoso que eran candidatos a una angiografía coronaria. Para determinar el riesgo profético del cad, midieron a todos los participantes del estudio para el suero AST (transaminase del aspartate) y las concentraciones del ALT (transaminase del alanine) – medidas comúnmente para determinar salud del hígado – así como nivel y los rasgos C-reactivos de la proteína para el síndrome metabólico.

Después del análisis, los investigadores encontraron el ALT y el cociente de ALT/AST fue correlacionado perceptiblemente con la cuenta angiográfica del atherosclerosis en mujeres (r=0.17 y r=0.24, respectivamente). El análisis logístico de la regresión demostró que el cociente de ALT/AST en mujeres podría predecir el cad severo (O ci 1.76-8.76 de 3.39, del 95%). Aunque es significativo en análisis univariate, ni el ALT (O LOS ci 0.77-1.15 de 0.98, del 95%) ni AST (O LOS ci 0.72-1.22 de 0.99, del 95%) podrían predecir el cad severo en hombres.

“Encontramos que un cociente elevado de ALT/AST en mujeres podría predecir la enfermedad atherosclerotic coronaria que es independiente del síndrome metabólico y de la concentración C-reactiva de la proteína del suero,” dijo Peyman Adibi, M.D., de la universidad de Isfahán de ciencias y de servicios médicos médicos, y del investigador del plomo para este estudio. “Por lo tanto, otras intervenciones de diagnóstico y terapéuticas necesitan ser conducidas para entender el valor de proyectar biomarkers del hígado en pacientes del cad.”

El Dr. Adibi presentará este estudio el martes 22 de mayo, en 8:00 mañana en Pasillo E.

Factor Recombinant Vlla (rFVlla) para la sangría activa de Variceal en pacientes con cirrosis avanzada: Un ensayo Placebo-Controlado Double-Blind seleccionado al azar multicentro (#1 abstracto)

La sangría de Variceal (sangría anormal de los vasos sanguíneos rotos) es una complicación severa y frecuente de la cirrosis, una condición en marcar con una cicatriz y daño que al hígado reduzca su función. Los estudios anteriores han sugerido que el factor recombinant Vlla (rFVlla), un agente usado para controlar la sangría, puede reducir el número de faltas y mejorar 24 controles de la sangría de la hora en el Niño-Pugh B y los pacientes cirrhotic C-clasificados con la sangría variceal. Los pacientes de Cirrhotic clasificados en la clase B o C debajo de la cuenta del Niño-Pugh tienen una supervivencia anual de 81 por ciento y de 45 por ciento, respectivamente. El ensayo actual, conducido por los investigadores de varios centros expertos europeos en enfermedad del higado, fue dirigido determinando la eficacia y la seguridad del rFVlla en pacientes con cirrosis avanzada y la sangría variceal activa.

Para evaluar la terapia, seleccionaron al azar a 256 pacientes con cirrosis avanzada y la sangría activa de varices gastroesophageal al placebo, al rFVlla de 600 ìg/kg o al rFVlla de 300 ìg/kg. Además del tratamiento estándar, dieron los participantes del estudio la primera dosis en la línea de fondo y después de la endoscopia; otras dosis fueron proporcionadas en dos, ocho, 14 y 20 horas. Los investigadores observaron los índices de fracaso (sangría) en el plazo de 24 horas, falta de evitar clínico perceptiblemente el rebleeding o muerte en el plazo de cinco días. También supervisaron acontecimientos adversos y mortalidad de 42 días.

Mientras que los resultados demostraron que rFVlla pues una opción del tratamiento no mejoró eficacia del tratamiento estándar, las faltas tratamiento-relacionadas eran más bajas que esperadas. Mientras que no había diferencia significativa en mortalidad de cinco días entre los grupos (el 12% en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg el vs.13% en placebo), la mortalidad de 42 días era perceptiblemente más baja en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg comparado con el placebo (el 15% en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg contra el 29% en placebo) y las muertes debido a la sangría fueron reducidas (el 15% en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg contra el 40% en placebo). Además, los acontecimientos adversos eran comparables entre los grupos.

El dolor de hígado se percibe en la parte derecha del abdomen, debajo de caja torácica. El dolor suele ser generalizado y sordo, aunque también puede volverse agudo y grave. Además, puede ir acompañado de dolor de espalda.

El dolor de hígado se produce por la presión sobre los receptores del dolor que se encuentran en la estructura que rodea el órgano.

El dolor de hígado suele confundirse con dolor de barriga generalizado, dolor de espalda o de riñones.
Para evitar esta confusión, se recuerda que el hígado se ubica en el lado derecho, mientras que el bazo lo hace en el lado izquierdo del abdomen.

El dolor en el lado derecho puede deberse a cálculos biliares, trastornos intestinales y pancreatitis.
En muchos casos, el dolor de hígado puede percibirse como dolor en el hombro derecho.

Entre las causas asociadas al dolor de hígado se encuentran:

  1. Cálculos en la vesícula biliar;
  2. Trastornos de los conductos biliares;
  3. Síndrome del intestino irritable;
  4. Neumonía en la parte inferior del pulmón derecho.

El dolor de hígado puede deberse a los siguientes trastornos. En la fase inicial, puede que el paciente no presente ningún síntoma, pero en fase avanzada puede sentir dolor:

Hepatitis
La hepatitis o inflamación del hígado se produce tras una infección viral.

Esteatosis hepática o hígado graso
El hígado graso, también conocida como esteatosis hepática, es una enfermedad caracterizada por la acumulación de grandes cantidades de grasa en el órgano que produce inflamación, dolor de hígado y boca amarga.
El exceso de alcohol es un factor desencadenante de esteatosis hepática.

Cáncer hepático
El cáncer de hígado se produce por metástasis de otros órganos o bien puede deberse a un consumo excesivo de alcohol durante mucho tiempo.

Algunas enfermedades genéticas raras como la hemocromatosis y el síndrome de Wilson pueden producir hepatitis, cirrosis e insuficiencia hepática.

Dolor de hígado al correr

La mayoría de personas, niños incluidos, experimenta dolor tras correr durante algún tiempo.
Se percibe un pinchazo de dolor intenso justo por debajo de la caja torácica, normalmente en la parte derecha.
Este síntoma suele ser frecuente en los deportistas que corren y, cuando se produce, se debe reducir la velocidad y caminar hasta que el dolor desaparezca.

Hasta hace poco, no existía ninguna explicación para este desagradable calambre.
Hoy en día, los investigadores creen que este pinchazo de dolor en el lado derecho se debe a un estiramiento de los ligamentos que se extienden desde el diafragma hasta los órganos internos y, sobre todo, hacia el hígado.
Los movimientos que se realizan al correr, a la hora de absorber y expulsar el aire, hacen que estos ligamentos se estiren.

Expulsar el aire cuando el pie derecho pisa el suelo produce un contragolpe en el hígado (situado en el lado derecho, justo debajo de la caja torácica).
Cuando el hígado baja más que el abdomen, el diafragma sube para expulsar el aire.
Estos estiramientos continuos producen espasmos en el diafragma.

Cómo parar el dolor de hígado después de correr
Para que el dolor desaparezca, se debe dejar de correr.
Para reducir el dolor más rápidamente, se puede poner una mano en el lado derecho de la barriga y empujar hacia arriba levantando ligeramente el hígado.

Dolor de hígado al respirar

El dolor agudo y continuo en la parte derecha a la hora de respirar puede ser el síntoma de una inflamación de la vesícula biliar (cálculos agudos en la vesícula biliar).
El dolor aumenta al respirar hondo.

El dolor de hígado se debe a una enfermedad y, por tanto, tiene que ser analizado.

El dolor de hígado debido al alcohol es un problema frecuente para las personas que consumen mucho alcohol.

El abuso de alcohol durante mucho tiempo puede producir muchos problemas en el hígado.
Entre los más importantes se encuentran:

  1. Esteatosis hepática
  2. Hepatitis alcohólica
  3. Cirrosis alcohólica

La esteatosis hepática es una enfermedad caracterizada por la acumulación de grasa en las células del hígado.
Aunque este trastorno en sí mismo no es perjudicial, puede empeorar y llevar a complicaciones como la hepatitis alcohólica y la cirrosis alcohólica.

La hepatitis alcohólica se caracteriza por una inflamación leve o aguda del hígado.
La hepatitis leve puede que no presente ningún síntoma, mientras que la hepatitis aguda se manifiesta con síntomas como piel y ojos amarillentos y dolor de hígado (sobre todo durante la resaca).
Por lo tanto, una hepatitis grave puede conducir a insuficiencia hepática.

En la cirrosis alcohólica, los tejidos normales del hígado son sustituidos por tejidos fibrosos de manera gradual.
Como las células del hígado siguen muriendo, la actividad del órgano se ve afectada y se encuentra bajo un fuerte nivel de estrés.
Según los estudios, 1 de cada 10 personas que consumen mucho alcohol puede desarrollar este grave trastorno.
Si no se empieza un tratamiento lo antes posible, la cirrosis alcohólica puede producir insuficiencia hepática.
Como la enfermedad no empieza con síntomas claros, el diagnóstico resulta ser complicado.
Estas tres enfermedades comparten el hecho de que el dolor puede pasar de leve a agudo.
El paciente puede percibir un dolor leve y continuo o bien pinchazos de dolor intermitente.
En algunos casos, el trastorno no se diagnostica de manera correcta, el tratamiento empieza tarde y el problema se agrava.
El dolor de hígado después de beber es el síntoma de otra enfermedad, por lo que es muy importante diagnosticar el trastorno y empezar el tratamiento lo antes posible.

actos que se deben registrar

La conducta de beber alcohol está determinada fundamentalmente por factores biológicos, psicológicos y sociales. Por tanto, son estos factores los que están implicados en la etiología de los trastornos por uso de alcohol (abuso y dependencia).

De esta forma, el alcoholismo lo podemos entender como una consecuencia de la conducta de beber alcohol, que provoca una modificación del tejido cerebral (representado por la tolerancia y el síndrome de abstinencia), acompañado de trastornos conductuales, alteraciones psicológicas y una serie de repercusiones en la vida familiar, laboral y social del paciente que sufre esta adicción.

Con el consumo masivo de alcohol en la sociedad contemporánea, la ingesta recreativa de alcohol se ha extendido por todos los ámbitos sociales, y es aceptado en muchas culturas como una costumbre integradora y festiva. Así entonces, con el incremento ostensible de la conducta de beber alcohol, influenciado entre otras cosas por la publicidad y el fácil acceso a las bebidas alcohólicas, surge un complejo problema de salud: el alcoholismo.

El alcoholismo, como enfermedad, no siempre recibe el tratamiento más eficaz ya que no existe un consenso respecto de cuestiones fundamentales. En primer lugar, no hay consenso de cuáles deberían ser los objetivos y/o las necesidades fundamentales que se deberían cubrir o solucionar a nivel de los pacientes alcohólicos y tampoco hay un consenso de cuáles dispositivos asistenciales serían los más adecuados para asegurar una asistencia válida y confiable.

Con este panorama científico y social, y con la estimulación y el incremento del consumo de bebidas alcohólicas a nivel social, es comprensible que aumenten los fracasos en el tratamiento del alcoholismo de las personas que sufran esta adicción y las consecuencias en la salud pública por las enfermedades relacionadas con el alcoholismo.

Así entonces, en muchos casos, la ausencia de tratamientos del alcoholismo eficaces para el consumo abusivo de bebidas alcohólicas se debe a concepciones erróneas sobre lo que es la adicción al alcohol o alcoholismo.

Todavía para mucha gente (incluido profesionales sanitarios) el alcoholismo es una cuestión de decisión personal, es decir, el adicto lo sería porque quiere beber mucho alcohol, o es un asunto de falta de carácter, de tal forma que los alcohólicos no dejan de beber porque no tienen fuerza de voluntad. Detrás de estas concepciones está la creencia de que abandonar la dependencia del alcohol está enteramente en las manos (en la voluntad) de la persona adicta.

Pero la realidad es que la adicción, más allá de la decisión y la voluntad personal del adicto, es una enfermedad que escapa al control del alcohólico. Porque con el consumo elevado, compulsivo y/ o prolongado de alcohol, el cerebro se adapta patológicamente y experimenta cambios bioquímicos que modifican los comportamientos, pensamientos y sentimientos del bebedor, y que producen entre otros efectos, un deseo compulsivo e incontrolable de beber alcohol. Esto implica que la persona que padece esta adicción, difícilmente puede controlar ese deseo compulsivo generado por los daños cerebrales producidos por el alcohol, así como también decrece su capacidad para autoevaluar los daños que el consumo le está provocando y para dirigir su conducta hacia el abandono de la bebida y la modificación de su estilo de vida adictógeno.

Por tanto, podemos afirmar, sin lugar a dudas, que el alcoholismo es una enfermedad, una adicción que afecta de manera significativa al funcionamiento cerebral. Es una enfermedad que puede recibir tratamiento de desintoxicación y de la que hay recuperación. Hoy en día, gracias a las investigaciones y las nuevas tecnologías, cada vez se sabe más acerca de cómo actúa el alcohol en el cerebro y los efectos que produce, lo que permite desarrollar tratamientos del alcoholismo y fármacos adecuados para que el adicto recupere el control de su vida. Es más, en la actualidad se puede visualizar mediante técnicas de medicina nuclear, como la Tomografía de Emisión de Positrones (PET), los daños que el alcohol provoca en el metabolismo celular cerebral, especificando qué áreas de tejido cerebral se encuentran afectadas por esta patología.

El tratamiento de alcohol debe comenzar con un diagnóstico que comprenda tanto, la evaluación clínica de los factores biológicos, psicológicos y sociales que interactúan en la enfermedad de cada persona, como analíticas y pruebas médicas y test psicológicos. Posterior a esta etapa diagnóstica, se debe continuar con un tratamiento de forma hospitalaria.

Aquí es importante señalar que la desintoxicación del alcoholismo se puede entender de diversas maneras. En los tratamientos contra el alcoholismo tradicionales, la desintoxicación sólo se centra en el control de los síntomas más evidentes de la adicción, esto es, en el control de los síntomas del síndrome de abstinencia. Según esta concepción, tratar la adicción significa ante todo limpiar el organismo del alcohol.

Sin embargo, el tratamiento de desintoxicación del alcoholismo, tal y como se entiende en tratamientos más avanzados, implica no sólo la eliminación de los síntomas de la abstinencia, sino también y de manera fundamental la recuperación neuronal de los daños cerebrales causados por el alcohol, y de las funciones cognitivas y afectivas que han sufrido alteraciones. Desde esta segunda concepción, más que hablar de desintoxicación, se habla de neurorregulación, es decir, tratar la adicción al alcohol significa no solo limpiar y desintoxicar el organismo sino también reparar los daños cerebrales que esta adicción está causando en el tejido cerebral.

Esto no quiere decir que no sea importante tratar los síntomas de la abstinencia cuando se deja de consumir alcohol, ya que de hecho el síndrome de abstinencia es un reto y un obstáculo para la recuperación de la adicción. Este síndrome ocurre porque el organismo se ha acostumbrado a la presencia del alcohol (se ha vuelto dependiente) y el cerebro, por tanto, deja de producir las sustancias químicas naturales que el alcohol reemplaza.

Es decir, el organismo depende del alcohol para funcionar “normalmente”, y por eso cuando se deja de beber después de un tiempo prolongado de consumo compulsivo, el organismo no cuenta ni con las sustancias químicas naturales que ha dejado de producir, ni con el sustituto químico que supone el alcohol, y por eso sufre alteraciones.

Unas alteraciones que se experimentan como síntomas opuestos a los efectos del alcohol, con ansiedad y agitación, dolor de cabeza, vómitos, sudoración, temblores, y en muchos casos convulsiones e incluso, en grado extremo, delirium tremens. Síntomas que sólo desaparecen, si no hay tratamiento adecuado, cuando se vuelve a consumir alcohol.

De hecho, el síndrome de abstinencia se convierte en el principal miedo para el adicto cuando se quiere someter a un tratamiento de alcoholismo y quiere, por tanto, abandonar el consumo de bebidas alcohólicas. También el síndrome de abstinencia se convierte en el principal riesgo de recaída para el adicto, por la necesidad del paciente alcohólico de aliviar el malestar que produce dicha abstinencia.

Más allá de la adicción al alcohol: La recuperación neuronal es el tratamiento de desintoxicación del alcoholismo.

Pero más allá de la desintoxicación o retirada del alcohol del organismo, es necesario recuperar en el paciente las zonas del cerebro que han sido dañadas por la adicción, es decir, es necesario que se genere un nuevo proceso de neuroadaptación, pero ahora no patológico. Así entonces, los métodos “tradicionales” de desintoxicación sirven para realizar una desintoxicación del alcoholismo y limpiar el organismo, controlando los síntomas de la abstinencia, pero no restauran esas zonas cerebrales donde el alcohol ha causado cambios neuroquímicos, con el riesgo adicional que este tipo de desintoxicaciones puedan enmascarar otros síntomas de daño cerebral.

Además, hay que considerar que la medicación que generalmente se utiliza en estos procedimientos, que la mayoría de las veces se recurre a medicación derivada de las benzodiacepinas, a la larga provoca otra adicción en el paciente: a los tranquilizantes.

Esta recuperación neuronal se hace hoy en día por medio de un avanzado tratamiento de desintoxicación del alcohol del tipo farmacológico, llevado a cabo por profesionales de la medicina, la psicología y la enfermería y con un control y monitorización continua del paciente en un entorno hospitalario adecuado.

Mediante éste procedimiento de recuperación neuronal, se actúa en los receptores cerebrales, y en sistemas y estructuras alterados por el alcohol, como la corteza cerebral, formación reticular, y el cerebelo, que además están asociadas con el síndrome de abstinencia, por lo que, al intervenir en la recuperación de estas áreas, se previene la aparición de los síntomas de abstinencia.

Así, por una parte, la recuperación de las estructuras cerebrales permite la eliminación de los síntomas de abstinencia y permite que desaparezca el ansia y el deseo irrefrenable de consumir alcohol. Y por otro lado, este tratamiento de alcohol especializado, al recuperar las funciones cerebrales alteradas por el alcohol, provoca que se restauren procesos avanzados de cognición y afectividad, como la capacidad de atención, concentración, la capacidad para leer, la conciencia o la serenidad.

Proporciona un abandono más seguro de la adicción bajo estricto control médico y psicológico.

Permite vivir en el paciente un proceso abstinencial sin sintomatología dolorosa, es decir, sin sufrimiento.

Al mismo tiempo que permite recuperar en el paciente sus procesos cognitivos y afectivos que habían sido alterados.

Permite por tanto, que el adicto al alcohol tenga una buena disposición a la psicoterapia, por no haber pasado por un tratamiento de desintoxicación con el malestar de la abstinencia, para que en definitiva, el paciente pueda tomar el control de su vida libre de alcohol.

El hígado inflamado, hepatomegalia o inflamación hepática se da cuando este órgano adquiere un tamaño mayor al normal. Se trata de una condición muy seria puesto que, a veces, la inflamación viene derivada por otra enfermedad de carácter más grave, como las contraídas por cualquiera de los virus de la hepatitis. Sin embargo, identificarla no es fácil, pues durante la primera etapa de la inflamación hepática apenas se notan los síntomas, estos aparecen conforme la anomalía avanza. No obstante, existen algunas señales y signos que pueden ayudarnos a descubrir si sufrimos hepatomegalia y, por ello, en este artículo de unComo queremos ayudarte a ampliar tu conocimiento y contarte cuáles son los síntomas del hígado inflamado.

El hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo puesto que es el encargado de transformar los alimentos en energía, de eliminar las toxinas de la sangre, regular los niveles de aminoácidos y las grasas, entre muchas otras funciones. Es el más grande de todos y su inflamación puede causarnos graves consecuencias, por ello es fundamental cuidarlo y asegurarnos de que funciona sin problemas.

Al cumplir tantas funciones y estar involucrado en tantos procesos de nuestro organismo no es de extrañar que las causas que provocan la inflamación hepática también sean variadas. Los factores principales que pueden provocar hepatomegalia son:

  • El consumo excesivo de alcohol hace que el hígado no pueda eliminarlo correctamente y puede producir una inflamación del mismo
  • Una infección por cualquiera de los virus de la hepatitis, hepatitis A, B, C, D, E, siempre causa la inflamación hepática
  • Otras infecciones virales, como la mononucleosis infecciosa, por citomegalovirus o bacterianas también pueden ser causantes del hígado inflamado
  • Una intoxicación producida por medicamentos desencadenará, también, en la inflamación hepática
  • Otros causantes pueden ser la enfermedad de Niemann-Pick, la cirrosis biliarprimaria, el Síndrome de Reye, la sarcoidosis o la colangitis esclerosante
  • El hígado graso es otra de la anomalías que, si no se trata, también puede derivar en una inflamación del mismo
  • Por último, cabe destacar que la aparición de una metástasis de tumores o la leucemia tambien pueden provocar la hepatomegalia

Durante los primeros días de la inflamación hepática es muy probable que no notes ningún síntoma ni rareza en tu cuerpo relacionado con el hígado. Sin embargo, conforme avanza el tiempo se hacen cada vez más evidentes. En general, los primeros síntomas suelen ser muy similares a los que presenta una gripe común, malestar, décimas de fiebre, dolor muscular y náuseas.

  • A medida que pasa el tiempo los síntomas aumentan y se intensifican. La hepatomegalia suele provocar ictericia, que es cuando la piel adquiere un tono amarillento (los ojos también pueden tornarse amarillos). Los vómitos y la diarrea son otros de los síntomas más comunes del hígado inflamado.
  • Al tratarse de una inflamación, es muy probable que también notes la parte del abdomen ligeramente más hinchada al principio y, conforme avanzan los días, aumente de tamaño. Asimismo, el dolor abdominal es otra de las consecuencias de esta condición.
  • El color de las heces es otro de los factores que debes tener en cuenta si sospechas que tu hígado está inflamado, pues esta anomalía hace que se vuelvan más claras, incluso blancas. Esto sucede, sobre todo, cuando el causante de la inflamación es uno de los virus de la hepatitis. Recuerda que la hepatitis es la inflamación del hígado a causa de una infección vírica o bacteriana. En relación con esto, la orina puede tornarse de un color más oscuro del normal, tener un constante sabor amargo en la boca y mal aliento.

Estos son los síntomas más comunes del hígado inflamado pero, en función del causante, es posible que no aparezcan todos o que, incluso, no se muestre ninguno. Por ello es importante realizarse exámenes anuales en caso de contar con alguno de los factores de riesgo, como padecer alguna de las enfermedades expuestas de manera crónica, el alcoholismo o tomar un exceso de medicamentos.

Ahora que ya conocemos los síntomas del hígado inflamado es importante que, si padeces esta condición, apostemos por incluir remedios naturales que nos ayudarán a desinflamar esta zona del cuerpo y conseguir que mejore nuestra salud. A continuación vamos a descubrirte los remedios caseros que te ayudarán a conseguir bajar la hinchazón de esta zona del cuerpo:

Es una de las infusiones que mejor funcionan para tratar el hígado inflamado ya que se trata de una planta muy depurativa que ayuda a que el cuerpo elimine el exceso de toxinas acumuladas y, también, se aminore la presencia de retención de líquidos.

Una hepatitis es en cualquier caso, una inflamación del hígado. Puede estar causada por consumo de alcohol, ingesta de medicamentos, algunas patologías, virus, etc. Pero lo más común, es que una hepatitis sea vírica.

Entre las hepatitis víricas, las más comunes son la A, la B y la C. Ya de por sí, aunque no desemboquen en una cirrosis, una hepatitis vírica es un problema de salud delicado. Sobre todo la B y la C, cuyo contagio es muy similar al VIH. También a hepatitis D puede causar cirrosis, aunque es menos común, ya que se contrae si ya tiene la hepatitis B y hoy en día, todo está bastante controlado.

Se estima que el 80% de todas las cirrosis hepáticas es la suma de las que se producen por alcoholismo y pos hepatitis.

Es un tipo de hepatitis que se produce porque el sistema inmune no tiene respuestas lógicas. Por algún motivo, las defensas atacan a diferentes órganos. En algunas personas, es el hígado el órgano diana.

Es un problema más común en mujeres que en hombres. Se piensa que la hepatitis autoinmune es genética, pero no hay nada probado, aunque hay que tenerlo en cuenta si hay algún familiar directo que la padece.

Son unos tubos pequeños por los que se transporta la bilis desde el hígado al intestino delgado para ayudar en la digestión. Si por lo que fuera se bloquearan (lesiones, cálculos biliares, enfermedad, etc.), el líquido biliar (bilis) regresaría al hígado. Esta condición puede ser el origen de una cirrosis.

Hepatopatía crónica asociada a fibrosis quística y cálculos biliares son dos condiciones capaces de causar daño en el conducto biliar. También algunas cardiopatías, ciertas cirugías intestinales, la diabetes, etc.

Ciertas drogas, cuándo son tomadas durante mucho tiempo, pueden causar cirrosis.

El hígado es el que se encarga de metabolizar muchos de los medicamentos que tomamos. Muchos de ellos, se adquieren sin receta. Algunos pueden dañar al hígado. La lista de medicamentos es muy grande. Por ejemplo, el metrotexate es muy lesivo para el hígado. También resaltan los AINE (antiinflamatorios no esteroides). El Ibuprofeno, el diclofenaco y el naproxeno son fármacos que pueden causar una hepatitis y desembocar en una cirrosis.

La hemocromatosis o acumulación de hierro entre los tejidos del hígado y otros órganos. También, la enfermedad de Wilson o depósitos de cobre en el hígado. La deficiencia del alfa-1-antitripsina, un trastorno genético que afecta a nivel enzimático. Padecerla pone en riesgo a los pulmones y al hígado.

El hígado graso o esteatosis hepática está muy relacionado con el exceso de alcohol. No obstante, existe este mismo problema en personas que nunca beben alcohol. En ese caso, tiene como nombre «hígado graso no alcohólico». Es una patología cuyas causas son otras patologías:

  • Sobrepeso
  • Diabetes
  • Niveles de colesterol y triglicéridos altos en la sangre
  • Hipertensión
  • Síndrome metabólico

El tejido cicatricial hace que los tejidos del hígado se endurezcan. Esto dificulta el riego sanguíneo desde la vena Porta. Una importante vena gruesa que transporta la sangre desde el tracto intestinal y el bazo hacia el hígado. Entonces, la sangre retrocede nuevamente a la vena porta y puede entrar en el bazo. El bazo también puede verse comprometido.

La enfermedad pasa por dos etapas: compensada y descompensada

  • Compensada: No se observan síntomas ni se señalan valores anormales en las analíticas. En esa etapa, aún hay hepatocitos saludables. Estos han encontrado mecanismos para compensar el daño hepático y seguir siendo un órgano funcional.
  • Descompensada: En esta fase, las células que todavía son funcionales se ven superadas por la enfermedad. Ya no pueden compensar la disfuncionalidad del hígado y es cuándo se producen los síntomas.

  • Telangiectasias o arañas vasculares en la parte superior del cuerpo, en el cuello y el rostro Pérdida de peso y de apetito
  • Agotamiento
  • Ictericia
  • Malestar generalizado
  • Náuseas y vómitos
  • Sangrado esofágico y hemorragia digestiva
  • Peritonitis bacteriana espontánea
  • Sepsis (infección diseminada). Toxinas acumuladas en la sangre
  • Daño cerebral
  • Ascitis. Es la acumulación de líquido en el área que rodea a los órganos en el abdomen. Como consecuencia, vientre pronunciado por líquido acumulado. Se produce hinchazón abdominal, presión y dolor por encima del ombligo
  • Ictericia. Ojos y piel amarillos
  • Cálculos biliares
  • Sangrado con facilidad y moretones ante golpes pequeños
  • Otros síntomas de la cirrosis hepática a nivel externo:
  • Prurito
  • Labios y lengua más rojos y brillantes de lo normal
  • Uñas blancas
  • Eritema palmar (enrojecimiento del pulgar y del meñique)
  • La piel se arruga y adelgaza más de lo normal y las venas son muy visibles
  • Cáncer de hígado

La cirrosis es una enfermedad considerada como enfermedad sin curación. El daño hepático es irreversible, pero de progresión muy lenta. Su tratamiento, aparte de prevenir que ocurra, cuándo se padece, va dirigido a evitar o controlar las complicaciones que se derivan de ella.

Es posible tomar medidas para educir el daño hepático y añadir calidad de vida.

  • Mimar al hígado todo lo posible
  • Dejar totalmente el alcohol
  • Limitar lo máximo la ingesta de fármacos
  • Cuidar el sistema inmunitario y evitar otras enfermedades. Un hígado que trabaja mal, es origen de múltiples deficiencias nutricionales que conllevan a enfermedades. También, una cirrosis hepática hace muy complicado que el organismo combata las infecciones.
  • Los cirróticos deben vacunarse contra las hepatitis A y B, la neumonía monocócica y la gripe
  • Debe cuidar su alimentación. Esta debe ser rica en verduras y frutas frescas y crudas en lo posible y deberá suplementarse con algunas hierbas hepáticas, como el desmodium y el cardo mariano. También, tomar vitaminas A, D y K.
  • Deberá evitar la sal para no acumular líquidos
  • Pocas proteínas. Por lo que un cirrótico no debería comer productos cárnicos, ni mucho huevo. Las proteínas favorecen el que desarrollen una encefalopatía hepática.
  • Necesitará que se vigile de cerca el problema de las varices esofágicas para evitar que se rompan y se produzca el sangrado digestivo. A veces, hará falta cirugía para cerrar las varices.

Cada especialista tratará a su enfermo de cirrosis de manera personalizada. Incluso, es probable que le ponga en lista de trasplantes. Por lo general, eso ocurre cuando la enfermedad está tan avanzada, que el hígado ya no funciona. La tasa de éxito con las técnicas actuales, supera el 90%.

Cuándo la cirrosis está relacionada con una infección vírica, existe el riesgo de que el órgano transplantado se contamine y reaparezca la infección.

Se han observado excelentes resultados con liberadores de células madre adultas, combinados con desmodium y cardo mariano.

Las enfermedades del hígado y la vesícula biliar pueden ser problemáticas pero existen remedios naturales convenientes para cada una de las enfermedades.

  • El origen de las enfermedades del hígado o hepáticas puede ser muy diverso:
  • Producidas por virus (como en el caso de los diferentes tipos de hepatitis)
  • Relacionadas con las enfermedades venéreas o Enfermedades de Transmisión Sexual.
  • Por malos hábitos de vida (dieta, alcohol, drogas, etc.)
  • Como efecto secundario de algunos medicamentos.
  • Por ingestión de productos tóxicos o venenos.
  • De origen genético.

Al tratarse de diferentes dolencias, aunque ataquen al mismo órgano, por lo general tienen una sintomatología muy característica.

Algunos de estos síntomas más comunes a las enfermedades del hígado son:

  • Ictericia (tono de la piel amarillento)
  • Niveles altos de transaminasas.
  • Problemas digestivos y vómitos (a veces con sangre).
  • Cansancio.
  • Problemas mentales (juicio o lenguaje incoherente, fallos de la memoria, cambios de humor o ataques de ira, incluso alucinaciones, etc.)
  • Problemas motrices (torpeza, movimientos descoordinados, desequilibrio, etc.)
  • Dolores de cabeza pertinaces (sobre todo cuando la causa es debido al abuso del alcohol).

En principio no hay especificaciones concretas que tengan que seguirse en la prevención de las enfermedades hepáticas. Excepto en los casos de las Hepatitis B y C que entran entre las enfermedades venéreas, cuya prevención pasa por el uso del preservativo y no automedicarse para no exponer el hígado a tóxicos en demasía.

Por lo demás no abusar del alcohol, tabaco y mantener una dieta sana y, de vez en cuando, depurarlo con alguna de las recomendaciones de nuestra sección dedicada a las enfermedades del hígado. Así como tratar cualquier afección hepática que se padezca para que no se complique o se convierta en cancerígena.

  • Piedras en la vesícula biliar: Se forman por la sedimentación de los componentes de la bilis. El tamaño y consistencia de las piedras es variable.
  • Hígado graso o esteatosis: Enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas.
  • Cirrosis hepática: Es la consecuencia de dañar el hígado durante años, caracterizada por acumulación de fibrosis en el tejido hepático.
  • Colecistitis: Inflamación de la pared de la vesícula biliar y del revestimiento abdominal circundante, debida a la presencia de cálculos.
  • Hepatitis: Es una enfermedad infecciosa de tipo vírica.

El hígado representa el purificador de las emociones negativas en el cuerpo destacando la ira, la intolerancia y la impaciencia.

Evitar la acumulación de sentimientos negativos y afrontarlos sin sentir culpa ni juzgarse por sentirlos en un momento dado, lo que es parte de ser humano.

Acepto los sentimientos negativos que fluyen en mí y los dejo marchar, ni los rechazo ni me recreo en ellos. Para que entren los sentimientos positivos y pueda recibir los de la gente que me rodea y quiere.

Le recomendamos que vea toda nuestra sección dedicada a las enfermedades del hígado, con artículos individualizados sobre cada una de ellas y en los que encontrará nutrición, remedios y terapias naturales para cada una de las dolencias hepáticas.

La mayoría de las personas afectadas de cálculos en la vesícula biliar no presentan sintomatología y suelen ser sorprendidas por el cólico biliar cuando éste se presenta.

¿Barro biliar? Seguro que te has quedado a cuadros ¿Cómo se puede tener barro en el cuerpo? Su nombre se debe en realidad a que el conjunto de sales, toxinas y colesterol que lo forman, junto a la bilis toman una consistencia similar al barro.

La Colangitis esclerosante consiste en una inflamación crónica de los conductos biliares, desde los microscópicos que están en el interior del hígado, hasta el resto de grandes conductos que drenan la bilis.

Los síntomas de los cálculos biliares son bastante dolorosos y limitantes, sepa su tratamiento y lo que los remedios naturales realmente pueden hacer.

La cirrosis se caracteriza por un daño de las células del hígado y su reemplazo por un tejido cicatricial que impide el tránsito normal del flujo sanguíneo por el hígado e interfiere muchas de las funciones vitales de este órgano.

Mucha gente cree que sólo los alcohólicos sufren cirrosis, y aunque es cierto que el consumo de alcohol es la primera causa de esta enfermedad en los Estados Unidos, también lo es que el abstemio también puede padecer la enfermedad. La posibilidad de padecer cirrosis depende de la cantidad y frecuencia con que se bebe en relación con el peso de la persona, su estatura y la capacidad de su cuerpo para metabolizar productos alcohólicos presentes en la sangre circulante.

Es una enfermedad crónica del hígado en la que las células sanas sufren daños y son reemplazadas por células cicatriciales. Esta afección impide

el tránsito habitual del flujo sanguíneo por el hígado y no permite que este órgano funcione debidamente. El hígado contiene tejido capaz de regenerarse cuando ha sido dañado, pero el grado de regeneración de las células depende de cada persona. Una cirrosis que no se trate puede derivar en insuficiencia hepática (del hígado) o incluso en la muerte.

El hígado es un órgano grande y complejo, del tamaño de un balón de fútbol americano, que pesa cerca de 1,3 kg (3 libras). Se encuentra debajo de las costillas en la parte superior derecha del abdomen y está conectado con el intestino delgado por las vías biliares, que transportan a los intestinos la bilis que produce. Un hígado sano es suave y liso al tacto.

Es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano pues constituye una de las “fábricas” de procesamiento y refinado químico más desarrolladas. Casi toda la sangre procedente del estómago y de los intestinos circula a través del hígado. Además, éste se encarga de depurar el organismo de sustancias tóxicas o venenosas, procesar nutrientes, hormonas o medicamentos y producir proteínas y factores de la coagulación, todos ellos de capital importancia para la salud. En la persona enferma de cirrosis, las sustancias tóxicas y la bilis quedan retenidas en el torrente sanguíneo, porque el hígado no las elimina.

La cirrosis no es contagiosa, no se transmite de una persona a otra. Su origen hay que buscarlo más bien en otros factores:

– Consumo de alcohol. Es la causa más frecuente. Cerca de un tercio de las personas muy bebedoras, acaban presentando cirrosis. El resto puede sufrir otras formas de enfermedad hepática.

– Hepatitis vírica crónica (inflamación del hígado): la hepatitis (normalmente de los tipos B, C y D) es la segunda causa más común de cirrosis.

– La enfermedad de Wilson, que produce acumulación de cobre en el hígado, cerebro, riñones y ojos.

– La fibrosis quística, que provoca la acumulación de secreciones mucosas en los pulmones, hígado, páncreas e intestinos.

– La hemocromatosis, causante de acumulación de hierro en el hígado y otros órganos.

– El bloqueo o inflamación de los conductos biliares (la llamada cirrosis biliar).

– La insuficiencia cardíaca congestiva.

– Los trastornos de almacenamiento del glucógeno, que impiden la debida utilización de los azúcares por el hígado.

– Las infecciones parasitarias.

– La reacción anómala a los medicamentos recetados, toxinas medioambientales y abuso de inhalaciones (exposición a sustancias tóxicas por vía nasal).

Signos y síntomas de la cirrosis

En las primeras fases, la cirrosis se considera una enfermedad silenciosa, ya que ocasiona pocos síntomas. Con el paso del tiempo, sin embargo, los enfermos de cirrosis empiezan a experimentar cansancio, debilidad y pérdida del apetito. Son habituales las náuseas y la pérdida de peso. Conforme la cirrosis empeora, el hígado produce menos proteínas de las que el organismo necesita, lo cual da lugar a otros síntomas:

– Menor produción de la proteína albúmina, con lo que el agua se acumula en las piernas (edema) del enfermo o en el abdomen (ascitis).

– Lentificación de la producción de proteínas del plasma sanguíneo como el fibrinógeno, factor esencial para la coagulación, lo que hace al enfermo de cirrosis más propenso a las hemorragias.

– La cirrosis puede provocar ictericia, alteración caracterizada por un color amarillento de la piel y el blanco de los ojos. Este trastorno se debe a la acumulación en la sangre de bilirrubina (pigmento biliar), que normalmente el hígado depura del torrente circulatorio y evacua hacia el intestino a través de las vías biliares.

– Algu nos enfermos de cirrosis sienten también una picazón intensa, debida a la acumulación de pigmentos biliares en la piel.

– La cirrosis impide que el hígado depure la sangre de toxinas y otras sustancias nocivas, así como de medicamentos. La acumulación de estos elementos en el organismo altera las

funciones mentales y la personalidad del enfermo. Entre los primeros indicios de cirrosis figuran el descuido del aspecto, los despistes, problemas de concentración y hábitos de sueño alterados. La pérdida de conciencia o el coma son posibles síntomas más tardíos.

– La cirrosis también puede afectar a los vasos sanguíneos

abdominales. Normalmente, la vena porta, que es un vaso de amplia capacidad, transporta la sangre desde el intestino y el higado hasta el hígado. La cirrosis bloquea este flujo, lo cual repercute en un aumento de la presión arterial en este circuito (hipertensión portal). Conforme el higado se inflama, el cuerpo intenta dar salida a la sangre a través de otros vasos sanguíneos, pero puede ocurrir que estos vasos no sean lo suficientemente fuertes para soportar el flujo y se rompan; entonces, el enfermo vomita sangre, signo de una situación de alto riesgo.

Diagnóstico El primer paso en el diagnóstico cirrosis consiste en evaluar el historial médico del enfermo y efectuar un examen físico. La detección de un hígado inflamado o de tamaño mayor al normal, de edema o de ascitis, así como la presencia de síntomas de confusión mental por la acumulación de sustancias tóxicas en el cerebro, sirven al médico para sentar el diagnóstico. Puede encargarse una tomogra-fía computada (TC) o bien ecografías para comprobar si el tejido del hígado tiene cicatrices. También es útil la biopsia por punción, procedimiento mediante el cual se introduce en la piel una aguja para aspirar una muestra de tejido. El hígado también se inspecciona con el laparoscopio, instrumento de observación que se introduce en el organismo a través de una incisión minúscula en el abdomen. Otro indicio de cirrosis es la presencia de telangiectasia, formación de “arañas vasculares” en la piel, a base de redes de minúsculos vasos sanguíneos que se dilatan, especialmente en el rostro y la parte superior del pecho.

Tratamiento El tratamiento depende del tipo de cirrosis y de lo avanzada que se encuentre la enfermedad. El objeto es detener su evolución y, al mismo tiempo, contrarrestar el daño infligido al hígado. Si la causa de la cirrosis es el alcohol, la primera medida que debe tomarse es dejar de beber.

En la actualidad no existe un tratamiento para “curar” la cirrosis. La picazón se puede tratar con medicamentos. Para el edema o la ascitis se utilizan diuréticos (medicamentos que eliminan el exceso de sal y de agua del cuerpo). En casos graves de disfunción hepática, es decir, cuando las células del hígado dejan de funcionar, el transplante de hígado es la única solución.

Los adultos que siguen una dieta nutritiva y limitan su consumo de alcohol previenen la destrucción de células sanas en el hígado. A continuación figuran otras medidas de utilidad para la prevención de la cirrosis hepática:

– No mezclar nunca medicamentos, especialmente los de venta libre, con el alcohol.

Hepatocarcinoma

Las alternativas más utilizadas son la etanolización de la lesión (inyección de alcohol en el tumor bajo control ecográfico, con el propósito de destruirlo) y la embolización u obstrucción de la arteria hepática. Además, existen distintos protocolos de investigación con quimioterapia sobre todo intraarterial; y en algunos casos muy señalados de tumor pequeño y localizado con función hepática deteriorada podría estar indicada la realización de un trasplante hepático.

¿Cómo se trata el cáncer en el hígado?

En general el mejor tratamiento es la extirpación quirúrgica. Para esto es necesario que la lesión o las lesiones estén en una porción del hígado que permita extirparlas todas sin sacrificar excesivo hígado como para impedir la supervivencia. En ocasiones esto sólo puede ser comprobado durante la intervención quirúrgica, teniendo entonces que decidir si seguir adelante con la resección hepática (extirpación de parte del tejido hepático incluyendo la lesión) u optar por otro tipo de tratamiento.

Cuando los tumores no son extirpables se puede optar por otras alternativas en función del tipo de tumor de que se trate, aunque en general como tratamiento paliativo:

En la actualidad, se están probando distintas técnicas a base de frío con nitrógeno líquido (crioterapia) o con radiofrecuencia (hipertermia o calor excesivo) para destruir los tumores del hígado sin tener que abrir el abdomen con resultados provisionalmente aceptables, sobre todo en el caso de metástasis.

¿Qué complicaciones pueden surgir?

La resección hepática es una técnica quirúrgica agresiva, lo que conlleva importantes complicaciones y una mortalidad nada despreciable (hasta alrededor de un 5%-10%). Sin embargo, con las mejorías técnicas adquiridas a lo largo de los últimos años por algunos grupos, se ha conseguido disminuir de manera importante la mortalidad y la morbilidad (complicaciones) por resección hepática. Las complicaciones más frecuentes son la infección, las complicaciones respiratorias (atelectasias o colapsos pulmonares, derrame pleural, neumonía) y las fístulas biliares. Sin embargo, siendo menos frecuentes, la hemorragia y la insuficiencia hepática postoperatoria son las más temidas, pues pueden condicionar la supervivencia del paciente. Estas complicaciones son tanto más frecuentes cuanto mayor es la resección a realizar y cuanto más deteriorada está la función hepática.

La embolización de la arteria hepática también puede llegar a condicionar una insuficiencia hepática. La quimioterapia intraarterial puede dar complicaciones sobre el duodeno y el páncreas. Con la crioterapia y la radiofrecuencia se han descrito pocas complicaciones, pero la experiencia no es muy grande. La colocación de prótesis biliares puede producir hemorragias e infecciones de la bilis.

¿Qué pronóstico tiene el cáncer en el hígado?

En general el pronóstico del cáncer en el hígado es bastante malo.

  • Por un lado la existencia de metástasis hepáticas implica la existencia de células tumorales en el torrente sanguíneo que pueden dar lugar a nuevas metástasis tanto en el hígado como en otras localizaciones. Aun así, la extirpación y la quimioterapia han demostrado aumentar la supervivencia de estos pacientes.
  • Por el otro, los tumores primarios del hígado son bastante agresivos desde el principio. Los colangiocarcinomas son extirpables en un porcentaje mínimo de casos, que suele referirse a los que afectan a la vía biliar por fuera del hígado. Los hepatocarcinomas en cambio suelen tener más posibilidades de resección, gracias sobre todo a los controles que se realizan a los pacientes con hepatopatías. Sin embargo, la deteriorada situación hepática de estos pacientes condiciona tanto la resecabilidad de los tumores como la supervivencia.
¿Se puede prevenir el cáncer en el hígado?

Los siguientes consejos ayudan a prevenir el cáncer de hígado o a diagnosticarlo tempranamente y, por tanto, a tener mayores opciones de tratamiento:

  • Vacunación contra el virus de la hepatitis B
  • Abstinencia de alcohol
  • Asistencia a controles rutinarios tras el tratamiento de algún cáncer para poder diagnosticar tempranamente las metástasis.
  • Efectuar análisis de rutina y aclarar las alteraciones que puedan aparecer, fundamentalmente si se trata de aumentos de las transaminasas o la bilirrubina.

Dr. Per Grinsted, médico general; Dr. Alastair J. Munro, especialista Oncología Radioterápica

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano y con funciones vitales para su desarrollo. Por él circula alrededor de un litro y medio de sangre por minuto y sintetiza elementos importantes como la urea (que interviene en la eliminación de desechos tóxicos), y el fibrinógeno (elemento clave para la coagulación de la sangre); en él se almacenan el glucógeno (vital para el metabolismo), las vitaminas, y además, produce sustancias protectoras y antitóxicas. Produce además la bilis (compuesta de colesterol, sales y pigmentos biliares), la cual se almacena en la vesícula y tiene una función importante en el proceso de la digestión.

El hígado se puede dañar por exponerse a elementos tóxicos (alcohol, plomo, mercurio, etc.), infestarse por parásitos (abscesos producidos por amibas), o infecciones de origen viral.

A la inflamación del hígado se le ha denominado “hepatitis” y, como la causa principal son los virus, a éstos se les ha clasificado como los tipos A, B y C (entre otros).

La hepatitis por virus A se relaciona con alimentos contaminados con heces fecales del humano, el único reservorio de este virus, y México se considera uno de los países con cifras altas de casos y por consiguiente un problema de salud pública. El riesgo alto se concentra en centros infantiles tanto el personal como los niños que asisten a ellos, además de los manejadores de alimentos en general. Los signos y síntomas tempranos de este enfermedad son malestar general, vómitos, dolor abdominal, fiebre moderada y leve dolor de cabeza. Inmediatamente después aparece una orina oscura y las heces se vuelven grises o blanquecinas. Cuando la coloración amarillenta de ojos y piel es evidente el diagnóstico es más simple, pero hay casos que no la presentan y frecuentemente se confunde el diagnóstico. En general, es una enfermedad que escasamente da complicaciones graves y no requiere más que reposo y una alimentación limitada de grasas. No se ha demostrado eficacia con ninguno de los antivirales, pero es importante valorar el daño con pruebas de función hepática y seguimiento estrecho por la posibilidad de complicaciones crónicas. Sin embargo, lo más importante es la prevención, para lo cual existe una vacuna (no disponible todavía en el sector salud) que se aplica a partir del primer año de edad, con una segunda dosis de refuerzo seis meses después.

La hepatitis por virus B y C se transmite fundamentalmente por transfusiones sanguíneas, semen u otros fluidos corporales. De igual manera, el contagio puede ser por agujas contaminadas. En el caso del recién nacido es particularmente importante porque más del 90% de ellos desarrollarán una infección crónica y de éstos, alrededor del 25% evolucionará a un cáncer o cirrosis del hígado.

Para prevenir este temible enfermedad, y secundariamente el cáncer potencial, existe una vacuna que se aplica desde el nacimiento, con dos dosis de refuerzo cada dos meses, con las cuales se alcanza una eficacia de protección hasta del 95%.

Protéjase Ud. y a sus hijos, de enfermedades incapacitantes y potencialmente cancerígenas; la prevención está en sus manos.

Los tumores y otras causas menos frecuentes pueden igualmente obstruir el flujo normal de la bilis.

  • ictericia
  • liquido en el abdomen o ascitis
  • Piel
    • Palmas enrojecidas

Aumento de la frecuencia cardiaca y de la cantidad de sangre expulsada

  • Hemorragias nasales y los moretones
  • musculares frecuentes y en las articulaciones

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano y con funciones vitales para su desarrollo. Por él circula alrededor de un litro y medio de sangre por minuto y sintetiza elementos importantes como la urea (que interviene en la eliminación de desechos tóxicos), y el fibrinógeno (elemento clave para la coagulación de la sangre); en él se almacenan el glucógeno (vital para el metabolismo), las vitaminas, y además, produce sustancias protectoras y antitóxicas. Produce además la bilis (compuesta de colesterol, sales y pigmentos biliares), la cual se almacena en la vesícula y tiene una función importante en el proceso de la digestión.

El hígado se puede dañar por exponerse a elementos tóxicos (alcohol, plomo, mercurio, etc.), infestarse por parásitos (abscesos producidos por amibas), o infecciones de origen viral.

A la inflamación del hígado se le ha denominado “hepatitis” y, como la causa principal son los virus, a éstos se les ha clasificado como los tipos A, B y C (entre otros).

La hepatitis por virus A se relaciona con alimentos contaminados con heces fecales del humano, el único reservorio de este virus, y México se considera uno de los países con cifras altas de casos y por consiguiente un problema de salud pública. El riesgo alto se concentra en centros infantiles tanto el personal como los niños que asisten a ellos, además de los manejadores de alimentos en general. Los signos y síntomas tempranos de este enfermedad son malestar general, vómitos, dolor abdominal, fiebre moderada y leve dolor de cabeza. Inmediatamente después aparece una orina oscura y las heces se vuelven grises o blanquecinas. Cuando la coloración amarillenta de ojos y piel es evidente el diagnóstico es más simple, pero hay casos que no la presentan y frecuentemente se confunde el diagnóstico. En general, es una enfermedad que escasamente da complicaciones graves y no requiere más que reposo y una alimentación limitada de grasas. No se ha demostrado eficacia con ninguno de los antivirales, pero es importante valorar el daño con pruebas de función hepática y seguimiento estrecho por la posibilidad de complicaciones crónicas. Sin embargo, lo más importante es la prevención, para lo cual existe una vacuna (no disponible todavía en el sector salud) que se aplica a partir del primer año de edad, con una segunda dosis de refuerzo seis meses después.

La hepatitis por virus B y C se transmite fundamentalmente por transfusiones sanguíneas, semen u otros fluidos corporales. De igual manera, el contagio puede ser por agujas contaminadas. En el caso del recién nacido es particularmente importante porque más del 90% de ellos desarrollarán una infección crónica y de éstos, alrededor del 25% evolucionará a un cáncer o cirrosis del hígado.

Para prevenir este temible enfermedad, y secundariamente el cáncer potencial, existe una vacuna que se aplica desde el nacimiento, con dos dosis de refuerzo cada dos meses, con las cuales se alcanza una eficacia de protección hasta del 95%.

Protéjase Ud. y a sus hijos, de enfermedades incapacitantes y potencialmente cancerígenas; la prevención está en sus manos.

  • Hemorragias nasales y los moretones
  • musculares frecuentes y en las articulaciones

Muchas personas suelen ser propensas a buscar por internet todas las cosas que les ocurren en la vida diaria, esto incluye que cuando algo les duele, empiezan sin consultar médicos a buscar sus síntomas por la web y revisar qué posibles padecimientos pueden tener.

Si eres alguien que hace esto de vez en cuando, seguramente ya varias veces te has llevado grandes sustos, porque lees que el hígado puede estar implicado en muchas enfermedades y no sabes ni donde está el hígado, así que a la vez que te preocupas, te preguntas eso.

Tranquilo, primero aconsejarte que busques a un profesional de la salud antes de causarte enfermedades sicosomáticas (creadas por tu mente y que no tienes en realidad) y segundo, pues te ayudaremos, para que sepas donde está el hígado y cuándo debes descartar que está involucrado en tus padecimientos.

Para ser totalmente exactos y sin recurrir a términos médicos, te podemos explicar que la ubicación del hígado en el cuerpo está exactamente detrás de tus costillas del lado derecho; la caja que se forma con todas tus costillas unidas, se llama caja torácica y es la que protege tu corazón y entre otras cosas, tu hígado. Por lo tanto ahora ya sabes de que lado está el hígado. Hacia el lado derecho.

El hígado es de un tamaño relativamente grande, así que abarca desde la parte derecha de tu caja torácica, hasta poco después del medio, llegando a la parte izquierda de la misma pero por el centro; es el único lugar en el cual no está bien protegido.

Hola, el viernes tuve consulta y el medico me dijo que la metformina, medicina para el azúcar, ha enfermado mi hígado, no se que hacer por favor ayudame

Primero, lo primero, y en este caso, lo primero es que te calmes, de lo contrario, todo va a ir a peor, ¿Te parece bien, Grace?

Aquí lo primero es saber qué medidas tomó el médico al respecto. Es decir, ¿Te retiro el medicamento?

Eso por un lado, por otro lado, podrías limpiar el hígado, hay varios métodos, pero eso depende de la persona, un método que a mí me gusta, tanto por lo efectivo, como por lo sencillo es:

Espero que mejores, si me mantienes informado, mucho mejor.

Ayuda por favor, mi mami esta enferma del hígado pero no quiere ir al doctor por el dinero, que hagoooooo.

Ayudenme por favor con alimentos o dietas. Les estaré muy agradecida.

Entiendo el problema del dinero, pero la salud es mucho más importante que el dinero, así que haz todo lo humanamente posible por que tu madre acuda al médico.

También puedes usar este remedio para recuperar el hígado:

Y también trata de reducir al mínimo los alimentos, es decir que coma poco y use esa mezcla, podrían ayudarle mucho, sin embargo, insisto en la necesidad de buscar ayuda médica, cueste lo que cueste.

Un saludo y gracias por comentar.

Que artículo tan instructivo, estoy agradecida por encontrarlo.

Mis exámenes de sangre salieron muy bien, pero se observa hepatomegalia, una hernia hiatal deslizante y una retrolistosis 1 – L5.

Yo me acerque al médico por fuertes dolores en el lado superior derecho del abdomen.

Por lo que leí en el artículo me sorprendió ver tantos síntomas que he tenido por largos años, como el rostro enrojecido.

Y el peso que aumenta cada día.

Vivo a dieta me alimento sin grasas, mucha legumbres y vegetales, pollo, pescada, fibra.

Sin embargo, tengo 44 y me siento de 60.

A raíz de conocer lo de la retrolistosis no me atrevo a hacer ejercicios físicos.

¿Será que puedo hacer bici?

Me podrán dar algún buen consejo.

Me enviaron un ultrasonido de hígado que me falta hacerlo.

Que artículo tan instructivo, estoy agradecida por encontrarlo. Mis exámenes de sangre salieron muy bien, pero se observa hepatomegalia, una hernia hiatal deslizante y una retrolistosis 1 – L5. Yo me acerque al médico por fuertes dolores en el lado superior derecho del abdomen. Por lo que leí en el artículo me sorprendió ver tantos síntomas que he tenido por largos años, como el rostro enrojecido. Y el peso aumenta cada día, vivo a dieta me alimento sin grasas, mucha legumbres y vegetales, pollo, pescada, fibra. Sin embargo, tengo 44 y me siento de 60. A raiz de conocer lo de la retrolistosis no me atrevo a hacer ejercicios físicos. Me podrán dar algún buen consejo. Me enviaron un ultrasonido de hígado.

Jacobo, buenas tardes, sabes me quede impactada con lo que acabo de leer, y a la vez mi y triste de no haber sabido esta información hace casi 3 años ya que mi mama por un mal diagnóstico falleció, el día 2 de agostó 2014.

Y tengo miedo dejame decir, ya que sufrió mucho y al final nos informaron que tenia cirrosis cuando no tomaba, pero si se automedicaba mucho, además de presentar sus ojos cierto matiz amarillento y sus puntitos rojos muy pequeños que ella decía eran lunares.

Como te expresó tengo miedo ya que yo vivo de milagro por una peritonitis aguda que sobreviví yo y mi hija hace 24 años, y pues me gustaría vivir sana, que me aconsejado.

Últimamente he tenido muchos malestares intestinales y me salta a la cabeza estos hechos tan trágicos que vivimos mi hermana y yo.

Me gustaría tu consejo. Gracias

Hola, Vane!
Lo primero es determinar la causa de los malestares intestinales, ¿Cuál ha sido el diagnóstico médico? Sin embargo, de entrada, te recomiendo que vigiles tu alimentación, más de un alimento es lo que está causando los malestares intestinales que sufres.
Además, sería conveniente que comenzarás a ayunar, el ayuno que sugiero es el ayuno frutal, es decir, compras unas tres o cuatro variedades de frutas y el Sábado te alimentas exclusivamente a base de las frutas que has comprado.
Procura no comprar más de 4 variedades, de tal forma que le des un respiro mayor al sistema digestivo.
Un saludo, gracias por comentar y necesito tu apoyo en la fanpage de la web con un ME GUSTA.
Jacobo.

Es realmente interesante e importante este articulo.

MEDICAMENTOS POR PARTE DE SU MÉDICO

  • "Pastillas de agua" (diuréticos) para eliminar el líquido acumulado
  • Vitamina K o productos de la sangre para prevenir sangrado excesivo
  • Medicamentos para la confusión mental
  • Antibióticos para las infecciones

  • Tratamientos endoscópicos para las venas ensanchadas en el esófago (várices esofágicas)
  • Eliminación del líquido del abdomen (paracentesis)
  • Colocación de una derivación portosistémica intrahepática transyugular (TIPS) para restablecer el flujo sanguíneo en el hígado

Cuando la cirrosis progresa a enfermedad hepática en etapa terminal, se puede necesitar un trasplante de hígado.

Muchas personas se benefician del hecho de vincularse a grupos de apoyo para el alcoholismo y la enfermedad hepática.

La enfermedad hepática alcohólica es tratable si se detecta antes de que ocasione daño severo. Sin embargo, beber continuamente en exceso puede acortar su período de vida.

Además la cirrosis empeora la afección y puede llevar a complicaciones serias. En caso de daño severo, el hígado no puede sanar o recuperar su funcionamiento normal.

Las complicaciones pueden incluir:

  • Trastorno hemorrágico (coagulopatía)
  • Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) e infección del líquido (peritonitis bacteriana)
  • Venas ensanchadas en el esófago, estómago o intestinos que sangran con facilidad (várices esofágicas)
  • Presión elevada en los vasos sanguíneos del hígado (hipertensión portal)
  • Insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal)
  • Cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular)
  • Confusión mental, cambio en el nivel de conciencia o coma (encefalopatía hepática)

  • Presenta síntomas de enfermedad hepática alcohólica
  • Presenta síntomas después de beber mucho por un período prolongado
  • Está preocupado acerca de que la bebida pueda estar perjudicando su salud

Consiga ayuda médica de emergencia de inmediato si tiene:

  • Dolor abdominal o en el pecho
  • Inflamación abdominal o ascitis que es nueva o empeora repentinamente
  • Una fiebre (temperatura mayor a 101°F o 38.3°C)
  • Diarrea
  • Confusión nueva o cambio en el estado de alerta, o este empeora
  • Sangrado rectal, sangre en el vómito o sangre en la orina
  • Dificultad para respirar
  • Vómitos más de una vez al día
  • Color amarillo en la piel u ojos (ictericia) que es nuevo o empeora rápidamente

Hable abiertamente con su proveedor acerca de su consumo de alcohol. El proveedor puede aconsejarlo sobre qué cantidad es segura para usted.

Asiedu DK, Ferri FF. Alcoholic hepatitis. In: Ferri FF, ed. Ferri's Clinical Advisor 2018. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:59-60.

Carithers RL, McClain C. Alcoholic liver disease. In: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisinger & Fordtran's Gastrointestinal and Liver Disease. 10th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 86.

Haines EJ, Oyama LC. Disorders of the liver and biliary tract. In: Walls RM, Hockberger RS, Gausche-Hill M, eds. Rosen's Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 9th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 80.

Hübscher SG. Alcohol-induced liver disease. In: Saxena R, ed. Practical Hepatic Pathology: A Diagnostic Approach. 2nd ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 24.

Se define la hipoglucemia en un adulto como una cifra de glucemia inferior a 40 mg / dl, incluso en ausencia de síntomas.

La insulina frena la producción hepática de glucosa y aumenta la utilización de la glucosa por parte de los tejidos periféricos (fundamentalmente el músculo). Por todo ello, la secreción de insulina baja las cifras de glucemia. Cuando por cualquier mecanismo aparece hipoglucemia se aumenta la producción de una serie de hormonas de contrarregulación, tales como: Glucagón y epinefrina. Estas hormonas producirían un aumento en la glucogenolisis de forma que intentarían elevar las cifras de glucemia hasta niveles normales. La hormona de crecimiento y el cortisol serían otras hormonas de contrarregulación que vendrían en una segunda fase evolutiva, una vez pasada la fase más aguda. Aunque las catecolaminas son unas hormonas muy importantes en el proceso de contrarregulación de la hipoglucemia, no juegan un papel fundamental en caso de secreción adecuada de glucagón 20, 21. En caso de déficit en la producción de glucagón, como sería el caso de diabéticos de larga evolución o sujetos que han sido sometidos a pancreatectomías totales, es cuando las catecolaminas tomarían el papel principal como hormonas contrarreguladoras. En sujetos con una diabetes de muy larga evolución, incluso la producción de catecolaminas estaría afectada, por lo que los mecanismos compensadores de la hipoglucemia estarían deteriorados. Es interesante recordar al respecto que estos mecanismos descritos podrían alterarse con la administración de beta-bloqueantes no selectivos, tales como el propranolol.

Los síntomas que ocurren durante una hipoglucemia se deben a:

1. la descarga producida por el sistema nervioso simpático - descarga adrenérgica -
2. causados por la neuroglucopenia 22.

La hipoglucemia activa células del hipotálamo que serían las responsables de la descarga del sistema nervioso simpático, dicha activación produciría síntomas tales como: sudoración, palpitaciones, ansiedad; la activación del sistema nervioso parasimpático produciría manifestaciones tales como: cambios en el tamaño pupilar y aumento en la secreción de saliva por la parótida. Tanto hipotermia como hipertermia pueden observarse en la hipoglucemia. La hipotermia se debería a la pérdida de calor causada por la sudoración excesiva y la vasodilatación periférica. La hipertermia se produciría por las convulsiones o el edema cerebral.

El umbral aceptado para el desarrollo de síntomas por neuroglucopenia es aproximadamente 36 mg / dl, por debajo de estas cifras de glucemia pueden demostrarse cambios en el electroencefalograma y en la conciencia. La corteza cerebral es la más susceptible a los efectos de la hipoglucemia, seguida por el cerebelo, los ganglios de la base, tálamo, hipotálamo, troncoencéfalo, médula espinal y finalmente los nervios periféricos. Las convulsiones pueden producirse durante la hipoglucemia, siendo este síntoma más frecuente en los niños.

3. 3. CAUSAS DE HIPOGLUCEMIA

Después de establecer el diagnóstico de hipoglucemia, debería determinarse la causa de ésta. Clásicamente las hipoglucemias se han clasificado en aquellas relacionadas con el ayuno y aquellas relacionadas con la ingesta, aunque esta clasificación no resulta práctica para los pacientes críticos. Por ello a continuación presentaremos una clasificación basada en las causas productoras de hipoglucemia en los pacientes críticos. Dentro de esta clasificación la administración de insulina exógena, el alcohol y las drogas, las disfunciones orgánicas, la nutrición parenteral total, el tratamiento de la hiperkalemia con insulina y los quemados extensos son las causas más frecuentes de hipoglucemias encontradas en el paciente crítico.

A. Estados de hiperinsulinismo:

- Administración exógena de insulina (con terapia convencional, o bien perfusión continua de insulina).

B. Hipoglucemia inducida por etanol que puede ocurrir tras la ingesta de alcohol en pacientes sanos o alcohólicos crónicos.

C. Hipoglucemia inducida por drogas. Las drogas que pueden inducir hipoglucemias incluyen las sulfonilureas, quinina, propranolol, disopiramida, fenilbutazona y salicilatos. Hay otras muchas drogas que ocasionalmente se han descrito como productoras de hipoglucemia, aunque su relevancia es mucho menor.

- Enfermedades hepáticas. Estas incluyen cirrosis hepática, insuficiencia hepática fulminante, congestión hepática severa secundaria a fracaso cardíaco congestivo, hígado graso del embarazo y enfermedades infiltrativas hepáticas ( metástasis, amiloidosis ).

- Enfermedades renales. Las hipoglucemias pueden ocurrir en la insuficiencia renal crónica cuando se asocia a enfermedad hepática, fallo cardíaco congestivo, sepsis, etc.

- Sepsis. La hipoglucemia puede observarse en sepsis por Gram negativos, colangitis, abscesos hepáticos, SIDA resultado del ayuno, insuficiencia adrenal y tratamiento con pentamidina.

E. Nutrición parenteral total y tratamiento insulínico para la hiperkalemia.

F. Grandes quemados junto a sepsis, shock o fracaso renal agudo.

G. Causas endocrinas, tales como hipopituitarismos e hipoadrenalismos pueden ser causas de hipoglucemias.

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Circulación colateral y ascitis

Cuando hay una obstrucción al paso de sangre a través de la vena porta, el cuerpo necesita encontrar otra manera de este sangre retornar al corazón. Si el camino natural se cierra, es necesario encontrar un desvío; es lo que hace el cuerpo. La sangre pasa a volver en gran cuantidad por venas colaterales, que en personas sanas fluyen solamente pequeños volúmenes de sangre.

La desviación de gran cantidad de sangre a las venas colaterales hace con que estas se dilaten, quedando bastante evidentes al examen del abdomen. En la foto al lado, hay el ejemplo de un paciente con ascitis y abundante circulación colateral, dos signos típicos de la hipertensión portal.

Síntomas del hígado 5# – Sangrado digestivo

La obstrucción de la vena porta provoca un aumento de la presión en todo el sistema venoso del aparato digestivo, incluyendo las venas del estómago y del esófago. Este aumento en la presión provoca varices en estos órganos, facilitando la ocurrencia de sangrados.

La hemorragia digestiva por sangrado de várices esofágicas es una manifestación típica de cirrosis hepática en estadios avanzados. El paciente presenta súbitamente cuadro de vómitos hemorrágicos pudendo perder gran cantidad de sangre en estos episodios

El aumento de la presión en el sistema digestivo también afecta a las venas de los intestinos y del recto, causando una mayor incidencia de hemorroides (Lee: HEMORROIDES – Síntomas y tratamiento) y sangrado anal.

Síntomas del hígado 6# – Encefalopatía

La encefalopatía es el nombre dado a una disfunción de las funciones básicas del cerebro. La encefalopatía hepática, como su propio nombre indica, es el cambio de las funciones cerebrales que ocurre en pacientes con insuficiencia hepática.

Uno de los objetivos del sistema porta hepático es hacer con que toda sustancia digerida y absorbida en el tracto digestivo pase obligatoriamente por el hígado antes de dirigirse al resto de la circulación sanguínea. Algunas sustancias que comemos, especialmente proteínas de origen animal, son tóxicas y necesitan ser metabolizadas por el hígado antes de que puedan ser utilizadas por el cuerpo. En los casos de hipertensión portal, la sangre sigue su camino a través de las venas colaterales y varias sustancias tóxicas terminan por no ser metabolizadas por el hígado antes de que se propaguen por el cuerpo.

Además de hipertensión portal, un cuadro de insuficiencia hepática aguda, como en las hepatitis severas, puede causar una insuficiencia aguda de las funciones del hígado, haciendo que él pierda la capacidad de neutralizar sustancias tóxicas.

La encefalopatía hepática es el resultado de la acción de estas toxinas en el cerebro. Dependiendo del grado de insuficiencia hepática o hipertensión portal el paciente puede presentar desde cuadros leves, con letargo, irritabilidad y dificultad para concentrarse, incluso severa encefalopatía, con una reducción en el nivel de conciencia y coma.

Síntomas del hígado 7# – Ictericia

Ictericia es el nombre dado a la coloración amarillenta de la piel, ojos y mucosas, que se presenta debido a la acumulación de bilirrubina en la sangre.

La bilirrubina es una sustancia producida en el bazo a partir de la destrucción de glóbulos rojos viejos. Una de las funciones del hígado es capturar esta bilirrubina de la sangre, metabolizándola y excretándola hacia las vías biliares y los intestinos, eliminándola por las heces.

Cuando el hígado se enferma, el mismo pierde la capacidad de metabolizar y/o eliminar la bilirrubina que se produce constantemente por el bazo. En esta situación hay acumulación de bilirrubina en la sangre y deposición de exceso en la piel, lo que provoca la apariencia de color amarillento. La ictericia está frecuentemente, asociada con picazón, pues la bilirrubina depositada en la piel causa irritación de las terminaciones nerviosas

Dos otros signos suelen aparecer junto con ictericia: claro heces (acolia fecal) y orina muy oscura. La bilirrubina es responsable de la coloración marrón de las heces. Si por alguna razón la bilirrubina no se excreta hacía a los intestinos, las heces dejarán de tener su coloración habitual, convirtiéndose cada vez más claras. Ya la orina oscura, color de Coca-Cola o Mate, se produce por el filtraje del exceso de bilirrubina circulante en la sangre por los riñones, que termina por ser excretado por la orina.

Muchas enfermedades del hígado pueden causar ictericia, las más comunes son la hepatitis y la cirrosis. La ictericia también puede ocurrir en enfermedades de las vías biliares en infecciones como malaria o la leptospirosis, en los casos de hemólisis (destrucción masiva de glóbulos rojos) o por reacción adversa a algunos medicamentos.

Por lo tanto, la ictérica es un signo típico de enfermedades del hígado, sin embargo, no es un signo exclusivo de problemas hepáticos.

Síntomas del hígado 8# – Manchas púrpuras en la piel

El paciente con enfermedad hepática puede presentar una mayor facilidad en desarrollar equimosis (manchas púrpuras en la piel) y sangrados después de traumas de poca intensidad. Esto es porque el hígado es responsable de la producción de proteínas que participan del sistema de coagulación de la sangre. Pacientes con enfermedad hepática pueden tener deficiencia de la coagulación presentando sangrados más fácilmente.

Además de la deficiencia de los factores de coagulación, que puede ocurrir en cualquier situación de disfunción hepática, los pacientes con cirrosis e hipertensión portal a menudo también cuentan con un número bajo de plaquetas, que es otro factor que contribuye para una mayor dificultad para la coagulación de la sangre.

Síntomas del hígado 9# – Ginecomastia

Ginecomastia es el nombre dado al desarrollo de mamas en los hombres. Pacientes del sexo masculino con cirrosis frecuentemente presentan ginecomastia. Las causas todavía no son bien conocidas, pero se cree que es debido a la elevación de la concentración de estrógeno en la sangre, que se produce tanto por el aumento de la producción como por la reducción del metabolismo de esta hormona femenina por el hígado.

Otro factor importante para la aparición de la ginecomastia es el uso habitual del diurético espironolactona, indicado para el tratamiento de la ascitis en los pacientes con cirrosis. Uno de los más comunes efectos secundarios de la espironolactona es la ginecomastia, que puede ocurrir inclusive cuando se utiliza en pacientes sin enfermedad hepática.

Síntomas del hígado 10# – Telangiectasias

Las telangiectasias, también llamadas arañas vasculares, son lesiones vasculares compuestas por una arteriola central rodeada por muchos vasos pequeños. Las telangiectasias son, a menudo, más encontradas en el tronco, cara y brazos.

El origen de las arañas vasculares no está completamente revelado; no obstante, se cree que estas lesiones son resultantes de cambios en el metabolismo de las hormonas sexuales, especialmente del estrógeno.

Las telangiectasias son muy comunes en la cirrosis, pero también se puede ver durante el embarazo o en personas sanas. En estos dos casos las lesiones tienden a ser pequeñas y en menos de tres. En la cirrosis, cuanto más avanzada es la enfermedad, mayor suele ser el tamaño y el número de arañas vasculares presentes.

Síntomas del hígado 11# – Eritema palmar

Eritema palmar es el nombre dado a una palma de la mano muy roja, principalmente en las áreas tenar e hipotenar (músculos de la palma de la mano), sin afectar, generalmente, a las partes centrales de la palma. El eritema palmar no es una muestra específica de enfermedad hepática y también puede ser visto en pacientes con artritis reumatoide, hipertiroidismo y mujeres embarazadas.

Síntomas del hígado 12# – Dolor abdominal

El dolor abdominal localizado en el cuadrante superior derecho es un síntoma común de enfermedad hepática, especialmente en las hepatitis agudas. Ocurre generalmente por aumento del tamaño del hígado, causando la ruptura de la cápsula hepática, una especie de capa que cubre el hígado entero.

Atrofia de los músculos proximales

Osteoporosis intolerancia a la glucosa que puede producir diabetes

Amenorrea en mujeres(ausencia de menstruación)

Otros síntomas psicológicos

o Exceso de glucocorticoides responsables de este síndrome que puede tener diversos orígenes

o Alteración de la hipófisis

o En este caso aparece un tumor en la hipófisis

o Alteración en la corteza suprarrenal

Los glucocorticoides se emplean como fármacos para enfermedades como la artritis reumatoide, el asma grave y algunas otras enfermedades

SINDROME DE DESCOMPRESION RAPIDA

En medicina es la enfermedad aguda conocida como embolia gaseosa provocada por una disminución brusca en la presión atmosférica. También conocido como “enfermedad de los buzos”.

Esta enfermedad se caracteriza:

· Por la parición de pequeñas burbujas e inflamación a nivel subcutáneo

· Aparición de un intenso dolor que afecta diversas partes del cuerpo

· Ciertas partes del cuerpo pueden sufrir parálisis transitoria y en ocasiones se producen lesiones permanentes e incluso la muerte.

La primera vez que se observo este proceso fue en 1839 y fue conocido por los buzos y trabajadores que debían de permanecer durante periodos prolongados en cámaras de aire comprimido.

Los síntomas aparecían cuando volvían a las condiciones atmosféricas habituales (se ignoraba la causa de los síntomas).

Durante la Segunda Guerra Mundial la evolución de la aeronáutica permitió que los aviones alcanzaran más de 9000 metros en 6 minutos; a esa altitud, la presión atmosférica es inferior a un tercio de la presión atmosférica a nivel del mar. Esto da como consecuencia un descenso brusco de la presión del aire que da lugar a una disminución de la solubilidad de los gases en solución y por tanto los gases disueltos retornar al estado gaseoso dentro de la corriente sanguínea, formando burbujas de aire. Estas ocasionan dentro de la corriente sanguínea la obstrucción delos vasos terminales nerviosas, así los síntomas que se producen a consecuencia delos cuadros isquémicos (infartos) en diferentes zonas cerebrales, óseas, renales, etc.

El oxigeno y el dióxido de carbono vuelven a su estado soluble dentro de la sangre con rapidez pero el nitrógeno permanece en estado gaseoso y es por tanto el principal responsable.

SINDROME DE FATIGA CRONICA (SFC)

Enfermedad que se caracteriza por la existencia de fatiga permanente o recurrente durante al menos 6 meses consecutivos. Este proceso se ha denominado enfermedad crónica y disfunción inmune, neuromiastenia epidémica y encefalitis mialgia.

ü La fatiga se acompaña de una combinación de dificultad de concentración, perdida de memoria reciente, dolores musculares y articulares y alteraciones de sueño.

ü La edad media de comienzo es a los 30 años.

ü No se transmite de una persona a otra

ü Los virus que están implicados pueden producir infecciones crónicas, así como cansancio y estrés

ü Otros virus que se ven involucrados son como el Epstein-Barr, el herpes tipo 6 o el entovirus.

Tratamiento: Mejoran con medicamentos tonificantes o estimulantes, pero algunos tratamientos pueden ser peligrosos si no se ha establecido el diagnostico correcto. No existe curación. Su evolución es variable

SINDROME DE GUILLAINE- BARRE.

Es una enfermedad poco frecuente de origen desconocido que afecta al sistema nervioso periférico y de forma especifica a la s raíces ventrales de la medula espinal.

· Desarrollo de una parálisis flácida.

· Posteriormente se da un episodio de infección respiratoria o gastrointestinal de poca gravedad en las 3 semanas previas lo que induce a pensar en que su desarrollo tal vez participe de algún mecanismo autoinmune.

a) Fiebre, malestar, nauseas y debilidad muscular

El consumo de alcohol afecta al hígado y es una de las principales causas de hepatitis y cirrosis. El tabaco, por su parte, se relaciona con el cáncer broncopulmonar, la enfermedad pulmonar obstructivo crónica, la cardiopatía isquémica y la enfermedad cerebrovascular.

En cuanto al cannabis y sus derivados, favorece la aparición de problemas respiratorios. También se ha asociado a alteraciones en el sistema reproductor, alteraciones en el sistema inmune y problemas cardiovasculares que pueden desencadenar en infartos cerebrales o de miocardio. Además, se ha comprobado su poder como desencadenante de cuadros psicóticos y esquizofrenia.

Por último, la cocaína se asocia a problemas relacionados con el corazón como la hipertensión, las arritmias, la formación de coágulos sanguíneos o el estrechamiento de las arterias.

Además de todo esto, las drogas y las enfermedades asociadas a ellas afectan al sistema familiar, social y laboral del individuo adicto, lo que complica todavía más el cuadro y hace que la persona entre en una espiral de la que es muy difícil salir sin ayuda.

Las mujeres son más propensas a sufrir daño en el hígado producido por el alcohol que los hombres.

Como su nombre lo indica, la causa de la enfermedad del hígado inducida por el alcohol es el consumo masivo de alcohol y, aunque puede prevenirse, es una enfermedad muy común.

Existen tres tipos principales de enfermedades del hígado inducidas por el alcohol:

  • Hígado graso
    El hígado graso es la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado.
    El hígado graso es el más común de los trastornos del hígado inducidos por el alcohol. El hígado se agranda y provoca molestias del abdomen superior, en el lado derecho.
  • Hepatitis alcohólica
    La hepatitis alcohólica es una inflamación aguda del hígado, que viene acompañada de destrucción de las células del hígado y cicatrización. Entre los síntomas podemos mencionar fiebre, ictericia, un recuento elevado de glóbulos blancos, un hígado agrandado que duele al presionar y vasos sanguíneos en forma de araña en la piel.
  • Cirrosis alcohólica
    La cirrosis alcohólica es la destrucción del tejido normal del hígado que deja tejido cicatrizante inerte. Entre los síntomas se incluyen los mencionados para la hepatitis alcohólica además de hipertensión portal, bazo agrandado, ascitis, insuficiencia renal, confusión o cáncer de hígado.

Los síntomas dependen de cuánto y por cuánto tiempo la persona ha estado bebiendo alcohol. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la enfermedad del hígado inducida por el alcohol. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Aumento de tamaño del hígado.
  • Fiebre.
  • Ictericia: color amarillo de la piel y de los ojos.
  • Recuento elevado de glóbulos blancos.
  • Venas en forma de araña en la piel.
  • Hipertensión portal.
  • Bazo agrandado.
  • Ascitis: acumulación de fluido en la cavidad abdominal.
  • Insuficiencia renal.
  • Confusión.

Los síntomas de la enfermedad del hígado inducida por el alcohol pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para el diagnóstico.

Además del examen físico y la historia médica completa, los procedimientos para diagnosticar la enfermedad del hígado inducida por el alcohol pueden incluir los siguientes:

  • Exámenes de laboratorio.
  • Exámenes de la función hepática - serie de exámenes de sangre especiales que pueden determinar si el hígado funciona correctamente.
  • Biopsia del hígado - procedimiento en el que se toman muestras de tejido del hígado (con aguja o durante una operación) para examinarlas con un microscopio.

El tratamiento específico de la enfermedad del hígado inducida por el alcohol será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.

El objetivo del tratamiento es restablecer algunas o todas las funciones normales del hígado. Por lo general, el tratamiento comienza con una abstinencia completa de alcohol. El hígado tiene grandes propiedades de autorregeneración y a menudo puede reparar parte del daño provocado por el alcohol. En la mayoría de los casos, el único daño que no puede revertir son las cicatrices provocadas por la cirrosis.

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El Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable es una enfermedad que afecta el intestino grueso. Se presentan síntomas tales como calambres o dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, distensión abdominal y flatulencia. El Síndrome del Intestino Irritable o también se conoce con los nombres de otras enfermedades funcionales al intestino, tales como colitis mucosa o colon espástico. Sin embargo a pesar de que también se presenta la colitis, nunca debe ser interpretada como una enfermedad inflamatoria del intestino.

Síndrome del Intestino Irritable no es una enfermedad peligrosa y no es contagiosa ni cancerosa. El mayor efecto que el Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable puede tener en un paciente es que va a causar estrés e incomodidad, ya que interrumpe las actividades diarias. Síndrome del Intestino Irritable, especialmente en pacientes casados, a menudo afecta a su vida sexual.

Beber Alcohol y Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable están muy relacionados. Beber empeora los síntomas del síndrome de intestino irritable. La bebida, así como la cafeína y el Tabaco también empeoran los síntomas del SII. Los hechos siguen siendo que el Alcohol es un irritante del tracto digestivo potente, carcinógeno y estimulante.

Las personas con síndrome de intestino irritable tienen sensibilidad digestiva y son muy sensibles a ciertos estímulos, pueden ser en forma de alimentos o incluso las simples acciones del despertar. El Alcohol es uno de los peores factores que desencadenan los síntomas del síndrome irritable del intestino y puede causar varios tipos de cáncer.

Alcohol, en general, afecta a casi todas las partes del sistema digestivo. No sólo causa reflujo y ardor de estómago, sino también, se consideran dos condiciones que los pacientes con Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable, tienden a adquirir. Y ya que el daño de beber es el esfínter esofágico, el contenido de ácido del estómago, tienden a fluir hacia arriba y hacia abajo en la porción inferior del esófago.

Beber Alcohol aumenta la posibilidad de la úlcera péptica. No sólo eso, la bebida también dificulta la curación y hace que la úlcera vuelva a ocurrir con más frecuencia. Esto se debe a que el Alcohol aumenta diez veces la perforación de la úlcera. Además de la úlcera y provocar los síntomas del Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable, el Alcohol también aumenta la probabilidad de la enfermedad de Crohn. También puede llevar al desarrollo de cálculos biliares.

El Alcohol no es sólo un elemento adictivo, sino también un veneno que tiende a debilitar el esfínter esofágico inferior. Esto condujo a la producción hiper ácido en el estómago y, al mismo tiempo disminuye la producción pancreática de bicarbonato de sodio, que es una sustancia importante en la lucha contra la producción de ácido del estómago.

El Alcohol también tiende a aumentar el tamaño de pólipos en el colon lo que significa que cuanto mayor sea el pólipo mayor será la posibilidad de que se conviertan en cáncer. De hecho, los estudios muestran que al menos el doce por ciento de los cánceres coló rectales son el resultado directo del consumo de Alcohol.

Por último, el Alcohol no sólo es un factor que puede provocar Síndrome de intestino irritable o el Síndrome de colon irritable, sino que además, plantea mayores riesgos para la salud como el cáncer,la cirrosis, altera el comportamiento social, puede ser peligroso, por su bien es mejor beber de forma moderada.

Comentarios: 0 | julio 25th, 2014

A pesar de que el consumo y el abuso de sustancias ha aumentado en las últimas décadas, los recursos que se destinan para acabar con este problema son mucho menores que en el caso de otras enfermedades.

Las personas que abusas del alcohol y otras drogas enferman con mas frecuencia y más gravemente que aquellas que no consumen. El consumo de sustancias se ha relacionado con una mayor probabilidad de padecer cáncer; problemas de hígado, estómago, pulmón, piel y sistema urinario; daño cerebral y convulsiones; VIH, hepatitis, tuberculosis y problemas de salud mental. Así, las drogas son la quinta causa de muerte en el mundo. Además es más probable que las personas adictas tengan una mala alimentación, lo que aumenta las posibilidades de padecer cualquiera de las enfermedades arriba mencionadas.

Por otro lado, las personas dependientes sufren con mayor frecuencia lesiones y muertes debidas a accidentes. Esto se debe a que bajo el efecto de las sustancias se toman malas decisiones o riesgos innecesarios que llevan a perder el control.

También son más probables las relaciones sexuales sin protección, con los riesgos de embarazo no deseado y enfermedades de transmisión sexual que esto conlleva.

El consumo de sustancias es especialmente peligroso en las siguientes situaciones:

  • Personas que manejan máquinas o herramientas peligrosas.
  • Mujeres embarazadas o que dan el pecho.
  • Personas que cuidan de niños pequeños.
  • Personas que toman fármacos para el dolor, para dormir, anticonvulsivos o antipsicóticos.
  • Personas con problemas de hígado o riñones.

El consumo de alcohol afecta al hígado y es una de las principales causas de hepatitis y cirrosis. El tabaco, por su parte, se relaciona con el cáncer broncopulmonar, la enfermedad pulmonar obstructivo crónica, la cardiopatía isquémica y la enfermedad cerebrovascular.

En cuanto al cannabis y sus derivados, favorece la aparición de problemas respiratorios. También se ha asociado a alteraciones en el sistema reproductor, alteraciones en el sistema inmune y problemas cardiovasculares que pueden desencadenar en infartos cerebrales o de miocardio. Además, se ha comprobado su poder como desencadenante de cuadros psicóticos y esquizofrenia.

Por último, la cocaína se asocia a problemas relacionados con el corazón como la hipertensión, las arritmias, la formación de coágulos sanguíneos o el estrechamiento de las arterias.