planificación de actos escolares

Muchas gracias, no me imagine que pudiera ser eso,que examen me puedo realizar para saber si el problema es hepatico?pero me dare prisa en sacar una cita, de todas maneras estare en comunicacion,gracias por su respuesta.

yaquelin: Los estudios tiene que indicarlos un médico porque pueden ser ecografía o tomografía, análisis de sangre o las pruebas que considere adecuadas. Esto sería en caso de ser necesarias, porque de pronto sólo con examinarte ya es suficiente para saber lo que ocurre y no tienes que hacerte ningún tipo de estudio.

hola les paso a contar mi problema desde algún tiempo como un mes me pica todo el cuerpo,en especial los brazos el sintoma que experimento es mucho picor,y lo otro es una sensacion como si anduvieran bichos por debajo de mi piel.
y lo otro que no tengo marcas o ronchas que se puedan ver.solamente las que yo dejo al rascarme.
y lo otro que me siento cansado y con dolores en las piernas y un pequeño malestar en el estomago.y ya no puedo dormir bien por que me siento con mucho calor y picor

nachopou: Te dejo un enlace a este tema: Causas de picazón en el cuerpo, para que leas sobre las causas más frecuentes, verás que son varias y por esa razón te aconsejo que consultes a un médico para que te examine ya que no existe ninguna otra forma de saber a que se debe y es imposible darte siquiera una idea de porqué te está ocurriendo eso.

mi picazon con mucha comezon me enpieza por la noche en cuanto me acuesto parece que me pican animalitos muy pequeños o invisibles porque nunca los puedo tocar y me corren desde la cabeza hasta las pies ya tengo mucho tiempo sintiendo esto.

ubaldo: La picazón en todo el cuerpo puede deberse a problemas en el hígado, pero también puede tener varias causas diferentes por eso es necesario consultar a un médico para que te examine, de esa forma sabrás cual es la causa y que tratamiento necesitas para solucionarlo.

Ola buenas necesito respuesta tengo 35 semanas de embarazo hace 15 dias me da mucha picazon en la piel y hace 4 dias orino de color amarillo oscuro. Fui al medico y me realizo el examen de sangre y la bilirubina salio alta. la solucion q me dieron fue tomar antibitico (ampicilina) y me cuidara en la comida. Debido a q el dr me diagnostico q posiblement tenga hepatitis A. Pero ya han pasado dos y tres dias y me siento igual. No veo solucion. Lo otro me preocupa es el bebe nacera con hepaptis A y cuales serian la prevencion ante el bebe recien nacido en todo. Gracias

Hola le cuento mi problema es que me da mucha comezon en el cuerpo y me salieron unos granitos que casi no se ven y algunos se marca un punto rojo pero cuando me rasco se nota mucho y es una comezon insoportable en algunas partes me salieron como granos hinchados como cuando te pica alguna hormiga y todo comenzo cuando me dormi con una amiga que dice que asi le pasaba queria saber que es o como lo puedo tratar ya tome loratadina pero no me funciono en nada

Alfredo: Si esa comezón en el cuerpo empezó al estar en contacto con una persona que también presentaba esos puntos rojos y granos, entonces no se trata de alergia sino del contagio de algún tipo de infección ya sea por parásitos, virus o bacterias y es imprescindible que te examine un médico porque tiene que observar la piel para saber que tipo de problema es y de acuerdo a la causa te indicará el medicamento específico para solucionarlo.

Hola, les cuento ayer me despierto a la madrugada porque me picaba el cuerpo, voy al baño y me doy cuenta que tengo ronchas gigantes en el cuerpo.
Ya me había pasado en otra oportunidad cuando hice una dieta proteica hará 4 meses y ahora estuve muy mal del estomago o del hígado “no se”y me vuelve a pasar! Mi análisis es que algo anda mal con el hígado!!
Ah la primera vez que me paso también a la madrugada, me levante y fui a la guardia me dieron una inyección y se me fue todo a las horas.
Esta vez me fui acostar y espere! a las dos horas no tenia ni una roncha. Que puede ser? Estoy preocupada, es la segunda vez que me pasa sera algo hepático?

laura: Lo que describes parece una reacción alérgica o un brote de urticaria, pero si te ocurrió lo mismo después de hacer una dieta proteica y ahora se repite después de tener trastornso digestivos, entonces puedes consultar a un médico y pedir que te realicen pruebas para saber como están funcionando el hígado y los riñones, ya que los problemas renales también pueden causar picazón en el cuerpo. No estoy sugiriendo que hay un problema sino que es esa la única forma de despejar tus dudas.

hola, necesito una respuesta urgente xfavor,yo padesco de alergia ala sangre mas 15 años a raiz de una transfucion de sangre que me hicieron en el parto de uno de mis hijos, esta alergia parece emotiva y lo controlaba con loratadina diaria, pero hace unos meses me vino horrible que nada me calmaba. fui al medico y me dijo urticaria xq eran unas ronchas feas que se borraban cada vez que iba a emergencia me aplicaban corticoides en exceso lo cual ocasiono una bronconeumonia. me recetaro higalab-b levocetiricina- y unos sueros ala vena.me calmo todo y todo estaba bien, y bueno deje de tomarlas y solo segui con el levocertiricina. ahora empezo a arderne,dolerme y picarme un costado de la cadera, no le tome importancia pero esto se a avanzado toda la pierna, me da insomnio, se me hinchan las manos y me duelen horrores, y a la vez me pica. la picazon en la pierna derecha me es horrible con dolor, la dexa y la clorfenamina ya no me hacen nada. pero lo raro es que no tengo ronchas. a vista parece que no tubiera nada… pero ya no soporto el dolor en las manos avanza a los labios de mi boca. y esta empezando en las axilas y partes intimas. xfavor necesito ayuda urgente… ya no cuento para seguir gastando y no puedo tumbarme tengo dos bebes que atender. anteriormente gaste demaciado y quede endeudada, que hasta ahora no termino de cancelar…estoy desesperada… gracias

susan: ¿Te realizaron análisis específicos de Hepatitis B o C? Porque si recibiste transfusiones de sangre y tienes picazón en el cuerpo puede ser un síntoma de que el hígado no está funcionando bien. Obviamente no estoy asegurando que esa es la causa del problema pero es raro que te hayan administrado un hepatoprotector si no suponen que es un problema hepático. Pienso que deberías exigirle al médico que te diga concretamente cual es el problema.

hola, tengo hepatitis cronica, estoy en tratamiento. mi inquietud es saber si esta enfermedad hace que uno adelgaze de la cintura para abajo,( es decir piernas )gracias, espero respuesta…

betty: No tengo información sobre que las hepatitis crónicas produzcan adelgazamiento en las piernas.

Hola, voy a compartirles lo que a mi me dio resultados para eliminar la horrible picazón en la parte superior del cuerpo. Trabajo en el campo en jornadas de 12 horas, con Temperaturas de 38°C y Humedad Relativa de 95%. Cuando me atacaba la picazón dejaba de trabajar porque no soportaba ni ponerme la camisa. No encontraba la solución, hasta que un día me mandé hacer un Análisis de Sangre y resulté con la Urea alta. Por lo anterior investigue las causas de esta anomalía; encontrando que se puede deber a: mal funcionamiento de los Riñones, exceso de ejercicio, dieta alta en Proteínas y/o deshidratación. Me analizaron el funcionamiento de los Riñones y salieron bien. El ejercicio intenso no lo puedo dejar de hacer y por lo mismo no puedo cambiar mi dieta; por lo que me fui por el lado de la deshidratación. En los días en que me daba la picazón, la orina era escasa, en frecuencia y en cantidad; además de tener un color amarillo intenso. Entonces decidí aumentar el consumo de Agua natural, hasta que mi orina fuera mas frecuente y su color de un amarillo muy pálido, casi incolora. De esta manera la picazón desapareció. Para recuperar los electrolitos perdidos por el sudor y por la orina, tomo un litro de Gato..de disuelto en otro litro de Agua natural. Espero que mi experiencia les sea de utilidad. Saludos.

Hola, hace unos tres días estoy sintiendo una picazón en el cuerpo, sobre todo por las noches y en los muslos, pensé que era la pijama y me la quité pero seguía igual, entonces pensé que era la cama de mi sobrina, pero llego a mi casa y la picazón sigue, ni me deja dormir, no tengo brotes, que podrá ser, me ayudan por fa

Karin: La picazón en el cuerpo puede tener tantas causas que resulta imposible decirte una en particular, por eso te dejo un enlace a este artículo por si deseas leer las causas más frecuentes: Causas de picazón en el cuerpo

saludos tengo 11 años.lo que pasa es que hace un mes y medio me empezo a picar la parte baja del dedo pulgar de la mano y me aparecen algo parecido a una rocha blanca.Varios dias me empezo a pica
r los dos brazos y me empezo a aparecer puntos muy pequeños rojos.mi madre cree que es por la esponja de lufa del baño que la tengo aproximadamente 7 meses sin cambiar.la bote y hoy no me ha picado nada pero hoy me aparecio esas ronchas.gracias

luz selenia: Es necesario consultar a un médico porque debe observar esas ronchas y puntos rojos para saber de que se trata el problema.

Saludos, mi caso es el siguiente mi papá tiene un caso severo de picazón ya tiene mucho tiempo y ahora mi madre también lo tiene, lo característico de esto es que le pican los brazos y tienen rosetones no es el hígado porque los ojos no los tienen amarillos, se han hidratado constantemente y tampoco se les calma tiendo a pensar que es psoriasis por favor oriénteme….gracias

César: La picazón en los brazos puede tener diversas causas, por ejemplo alergia, dermatitis de contacto (contacto frecuente con sustancias o materiales que generan una reacción en la pie), eczema, escabiosis (sarna), urticaria, psoriasis etc. Si tanto tu papá como tu mamá tienen lo mismo es posible que se trate de una reacción alérgica o una dermatitis de contacto, generada por algo con lo que están en contacto diario. La otra posibilidad es que se trate de una infección (hongos, bacterias o virus) que afectó primero a tu papá y luego tu mamá se contagió. Como verás es imposible “acertar” la causa, deben consultar a un médico para que los examine y les indique la crema o tratamiento adecuado.

mi esposa de 80 años padece de cirrosis hepática e insuficiencia renal. esta atendida por un medico internista y nefrólogo desde en mes de enero del presente año. también padece de picazón en todo el cuerpo y movimientos involuntarios en pernas, brazos y parte central del cuerpo. por lo anterior no puede dormir y descansar por las noches. le he comentado lo anterior al medico que la atiende y la única respuesta es decirme que es de origen nervioso y solo se quita, no proporcionando algún tratamiento.
esta situación ha empeorado esta ultima semana recién pasada.
agradeceré su opinión al respecto en especial si algún tratamiento puede empeorar su enfermedad renal y/o hepática.
agradezco su atención al respecto. GRACIAS.

manuel: La picazón en el cuerpo posiblemente sea consecuencia de la cirrosis y también influye la insuficiencia renal. Los movimientos involuntarios del cuerpo también puedes estar relacionados con la cirrosis si afectó al sistema nervioso, pero son suposiciones ya que no tengo forma de saberlo y es el médico quien tiene que explicarles detalladamente las causas de estos problemas, es deber del médico brindar toda la información al paciente o sus familiares.

Hola, tengo mi hijo de 2 años. A los 7 meses dejó de aumentar de peso, tenía la panza muy inflamada, pero activo y sano en lo demás. Le hicieron estudios de celiaquía que dieron negativo, también de la hormona iga, normal. Al año tuvo una fuerte neumonía y al poco tiempo le descubrieron hígado graso, le descartaron fribisis quística y se le sumaron síntomas como diarrea frecuente, gastritis frecuente y sin causa, lo derivaron al garrahan donde lo antendieron los de gastro y me lo mandaron a casa diciendo que no tenía nada y con una dieta hipofermentativa y leche deslactosada. Ahora empezó con caca marrón claro y blanca (parece como plastilina) ayer hizo caca con sangre (como menstruación) el médico no encontró nada visible, también le salio una fuerte herpes en la boca y la piel está áspera, como pequeños granitos en cada poro, sobre todo en las piernas. La doctora lo manda a todos los médicos y no encuentran nada todavía (gastro, endocrinologa, genetista…)

Ana: Dejamos tu comentario publicado por si alguien atravesó por una situación similar y puede colaborar con alguna idea o sugerencia, porque si al bebé lo han examinado tantos especialistas alguno tendría que haber hecho un diagnóstico concreto. Pienso que si salió que tenía hígado graso y hace heces de color blanco deberían consultar a un hepatólogo que es el médico especialista en problemas hepáticos. Con respecto a la sangre en las heces puede deberse a muchas causas, entre ellas infecciones intestinales o fisuras en el recto, pero en estos casos no hay que hacer suposiciones y los médicos deben encontrar las causas.

si es cierto la picazón y es horrible, tengo el higado con problemas,

hola siento picazon en mi cuerpo no se que sera me pica la pierna la mano la barriga la espalda me podran ayudar xfa

raul: Es imposible saber si la picazón se debe a un problema en la piel como una dermatitis o una reacción alérgica o si se trata, por ejemplo, de un síntoma de un problema hepático. Es necesario que consultes a un médico para poder determinar la causa ya que no hay otra forma de saberlo.

Hola tengo un problema llevo dos semanas que se me hincha el labio de la voca el de arriva y me da mucha comezon en el cuerpo asi tambien plantas de los pies alguien me puede ayudar por favor gracias

glosas para actos del dia de la bandera

Las enfermedades benignas sólo se trataran en caso de gran tamaño, hemorragias o en caso que el paciente sienta un intenso dolor abdominal, dado que la mayoría de ellas presentan un riesgo muy escaso de malignizar, que se podrá controlar con seguimiento.

La posibilidad de tratamiento quirúrgico viene determinada por el tipo de lesión, su situación en el hígado y su relación con los vasos. El equipo especializado de IQL, con alta experiencia en cirugía del hígado, valoraran cada caso a nivel individual para ofrecer la mejor combinación de tratamiento, tanto con cirugía como con quimioterapia o radiología intervencionista si fuera necesario.

Según el tipo de lesión y su localización, los pacientes podrán beneficiarse de técnicas mínimamente invasivas como la laparoscópica. Así, a través de pequeñas incisiones se puede extirpar la lesión en el hígado, reduciendo la hemorragia y mejorando el dolor postoperatorio, con una más rápida reincorporación a la rutina diaria del paciente.

En ocasiones la complejidad de la enfermedad o las condiciones del paciente no permiten utilizar la laparoscópica. En estos casos deberá llevarse a cabo la cirugía abierta a través de una incisión en el abdomen por debajo de las costillas.

En cirugía hepática o del hígado, el paciente normalmente saldrá de quirófano con drenajes permiten a los cirujanos descartar hemorragias, infecciones o fugas de bilis. Así, permanecerá ingresado en la unidad de cuidados intensivos (UCI), al menos las primeras 24-48h.

En algunos casos, la localización o el tipo de lesión del hígado hacen imposible su resección. En estos casos, se puede utilizar radiología intervencionista, mediante la cual se realizaran punciones percutáneas de dichas lesiones para realizar radiofrecuencia o microondas y conseguir un control local de la enfermedad, que puede permanecer estable durante un largo tiempo.

En el Instituto Quirúrgico Lacy IQL los pacientes son evaluados por un equipo multidisciplinario conformado por cirujanos, oncólogos médicos y radioterápicos, radiólogos y patólogos

que permitirán tomar la decisión más acertada de forma individualizada.

Los Triglicéridos son el principal tipo de grasa que se encuentra en la sangre, ya que están encargados de dar energía al cuerpo, sin embargo, sería incorrecto pensar que entre más elevados estén los triglicéridos, mayor energía tendrá el organismo, ya que el exceso de triglicéridos se transforma en un enemigo silencioso que puede conducir al paciente hacia la adquisición de graves enfermedades.

La Hipertrigliceridemia o niveles altos de triglicéridos (mayor de 150 mg/dl) no necesariamente genera síntomas perceptibles en el cuerpo, sino que, la mayoría de las veces, estos síntomas aparecen cuando la elevación ya ocasiona una enfermedad importante en el organismo, ya sea una enfermedad cardiovascular, un ACV o accidente cerebrovascular, problemas en el hígado, páncreas o el bazo, entre otros.

Los triglicéridos provienen de los alimentos grasos y también se producen en el Hígado.

Los triglicéridos no se elevan únicamente por la ingesta de grasas, ya que también son producidos en el hígado, el cual transforma cualquier exceso de caloría proveniente de azúcares y harinas en triglicéridos, para posteriormente distribuirlos al cuerpo por medio de la circulación sanguínea.

Generalmente los pacientes descubren que poseen altos niveles de triglicéridos cuando se practican exámenes de sangre de chequeo general o Perfil Lipídico en un laboratorio, en los que encuentran elevado valores de VLDL-Colesterol y Triglicéridos en sangre, más que por percibir sensaciones extrañas en su cuerpo, algún tipo de malestar general o síntomas de triglicéridos altos.

En la gran mayoría de los casos para que un síntoma por triglicéridos altos aparezca, han de haber pasado muchos meses o incluso años de evolución del desbalance de estas grasas en el organismo. Estos síntomas reflejarán las características de la enfermedad que ya han de haber desarrollado los triglicéridos elevados durante el tiempo. Por tales razones se dice que los triglicéridos altos no producen síntomas sino que generan enfermedades, las cuales sí manifiestan síntomas en el organismo. En este sentido podríamos interpretar que cuando los triglicéridos han afectado a algún órgano importante, es cuando se comienzan a observar los signos y síntomas propios de la enfermedad o daño ocurrido en el organismo.

Sin embargo, algunas personas podrían llegar a experimentar o percibir leves síntomas por tener niveles de Triglicéridos altos, incluso antes de que se desarrolle una enfermedad. Estos síntomas se hacen más evidentes cuando los triglicéridos están considerablemente elevados (mayor a 500 mg/dl) y/o han permanecido altos por mucho tiempo.

Los síntomas de triglicéridos altos manifestados más frecuentemente por parte de estos pacientes son:

  • Desarrollo de acné.
  • Aumento de la vellosidad del cuerpo.
  • Elevadas ganas o ansiedad por ingerir dulces.
  • Dolores musculares crónicos o duraderos en el tiempo, acompañados con debilidad y cansancio (Fibromialgias).
  • Aumento de la caída del cabello junto con cuero cabelludo graso.
  • Aumento de la grasa abdominal.
  • Apneas de sueño.
  • Mareos.
  • Constantes dolores de cabeza.
  • Insomnio.
  • Retención de líquidos.
  • Cambios de humor asociados a irritación.
  • También existen algunos pocos casos de pacientes que experimentan fiebre, pérdida de apetito, náuseas, entre otros síntomas.

IMPORTANTE: Todos estos síntomas son inespecíficos de Triglicéridos Altos, es decir, estos síntomas pueden también presentarse debido a otras enfermedades.

Cuando los síntomas que presenta el cuerpo de un paciente con triglicéridos elevados son debidos a las enfermedades generadas por esta alteración, podríamos decir que estamos en presencia de Consecuencias de la elevación de los Triglicéridos.

Existen órganos que se ven claramente afectados cuando los triglicéridos permanecen elevados por mucho tiempo en un paciente. A continuación nombraremos los daños que generan los triglicéridos elevados en estos órganos:

  • Páncreas: Los altos niveles de triglicéridos, generalmente por encima de 1000 mg/dl, pueden afectar a este importante órgano produciendo en él lo que llamamos Pancreatitis (Inflamación del páncreas), la cual se caracteriza por generar los siguientes síntomas:
    – Fiebre.
    – Dolores abdominales de fuerte intensidad.
    – Vómitos repetidos.
  • Aumento del tamaño del Hígado: Los triglicéridos elevados también se asocian con el desarrollo de Esteatosis Hepática o Hígado Graso, entidad clínica en la cual el hígado se rodea y se compone de grasa en su interior, situación que con el paso del tiempo lesiona al hígado e impide que funcione correctamente, ocasionando una fibrosis (endurecimiento del tejido) del mismo hasta convertirse en un órgano no funcional. Ocasionando los siguientes síntomas inespecíficos:
    – Dolor en el costado derecho del abdomen.
    – Sensación de llenura ante comidas ligeras.
    – Pérdida de apetito.
    – Entre otros.
  • Xantomas o depósitos de grasa bajo la Piel: Estas lesiones cutáneas se observan como nódulos o placas de grasa bajo la piel con una característica coloración amarilla. Se observan comúnmente alrededor del área de los ojos, en los pies, manos y área de los codos.
  • Aumento del tamaño del Bazo: la inflamación del bazo se denomina Esplenomegalia, cuando se inflama conjuntamente con el hígado se llama Hepatoesplenomegalia. Se caracteriza por presentar en el paciente:
    – Un dolor agudo en la zona superior izquierda del abdomen.
    – Hipo.
    – Pérdida de apetito.
    – Fatiga.
    – Entre otros.

Respecto a estas enfermedades consecuencia de triglicéridos altos, no se puede afirmar que su manifestación sea solamente debido a la elevación de triglicéridos.
En la gran mayoría de los pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes o el sobrepeso, o en individuos con niveles bajos de Colesterol HDL (Colesterol “bueno”) y niveles altos de Colesterol LDL (Colesterol “malo”), suelen encontrarse niveles altos de triglicéridos. Por ende, los daños por Hipertrigliceridemia mencionados, como la Pancreatitis, El Hígado graso, La Esplenomegalia y lo Xantomas, pueden ser producto de los triglicéridos altos o como también de los daños desgastantes que ocasionan al cuerpo los altos niveles de glicemia en un paciente diabético o el desbalance de grasas y sedentarismo de un paciente obeso.

Tener el colesterol elevado es una gran pista para evaluar los niveles de triglicéridos en un paciente, ya que se ha observado con mucha correlación que los niveles de colesterol altos sugieren con alta probabilidad que un paciente también pueda tener un aumento de los triglicéridos. Es por ello que bajar los niveles de Colesterol también ayuda a disminuir los niveles de Triglicéridos, y viceversa.

En líneas generales, los niveles elevados de Triglicéridos en sangre se asocian con un aumento de las probabilidades de desarrollo de trastornos Cardiovasculares y Accidentes Cerebrovasculares. Por ende, la evaluación y control de los triglicéridos en sangre es de vital importancia en pacientes que padezcan de trastornos en el funcionamiento mecánico del corazón, tales como arritmias o malformaciones adquiridas en la anatomía de este importante músculo. Igualmente es indispensable monitorear los triglicéridos en pacientes con predisposición genética a trastornos lipídicos como la Hipercolesterolemia familiar.

Lo importante en estos casos es tomar la iniciativa de disminuir los niveles de Triglicéridos en sangre, para así reducir el riesgo de desarrollo de enfermedades cardiovasculares. En este sentido se recomienda: disminuir los niveles de Colesterol LDL bajando el consumo de alimentos grasos y frituras, y equilibrar los niveles de triglicéridos en sangre ajustando la ingesta de carbohidratos, dulces refinados y harinas, como lo recomendamos en nuestro artículo Cómo bajar los triglicéridos altos.

Con este artículo espero haber aclarado las dudas sobre Síntomas de triglicéridos altos y Triglicéridos altos consecuencias.

Al Servicio de nuestros lectores, me despido…

Lic. María Gabriela Díaz L.

IMPORTANTE: Si le ha resultado útil esta información, si tiene alguna pregunta sobre triglicéridos altos síntomas, triglicéridos síntomas o cualquier asunto referente al análisis de laboratorio puede dejar su comentario debajo del artículo haciendo click aquí.


Tinte amarillento de los tejidos y mucosas por aumento de la bilirrubina en la sangre.
Ileo meconial.

prolongada, que en los enfermos ancianos puede complicarse con una enfermedad tubular aguda.

.
BILIRRUBINEMIA n. Exceso del pigmento biliar, bilirrubina en la sangre.

o la forma mortal fulminante.

Se manifiesta usualmente por

.
Ideal. Modelo de perfecciЁ®n. Que sЁ®lo existe en la imaginaciЁ®n.
IdЁ¦ntico. Que son iguales y pueden hasta confundirse. Es un barbarismo que se emplea por parecido, pues no existe nada exactamente igual a otro.

Inicialmente se consideraba que la CBP afectaba a todos los enfermos del mismo modo, produciendo prurito (picor) intenso e

.
La mortalidad oscila entre el 5 y el 50%.

); la orina es oscura y las heces se de­coloran.

Después de una comida abundante o grasosa puede presentarse un dolor tipo cólico en el costado derecho del abdomen, que se acompaña de mareo y vómito, lo que será el primer indicio de inflamación de la vesícula biliar, padecimiento que se presenta con mayor frecuencia en las mujeres.

El termino colecistitis se refiere a la obstrucción e inflamación de la vesícula biliar y su vía de excreción (conducto cístico), problema que en 90% de los casos es causado por la presencia de cálculos (piedras) biliares, los cuales obstruyen las sustancias de desecho hacia el intestino. El principal factor de desarrollo de cálculos biliares es el colesterol, sustancia grasa que se metaboliza (se desdobla) en el hígado y que cumple funciones importantes, como colaborar en el óptimo funcionamiento de las hormonas sexuales.

Otras causas de colecistitis incluyen consumo de alcohol, tumores en la vesícula biliar (en raras ocasiones), o enfermedades en el órgano, como infecciones bacterianas debido a la concentración de bilis (sustancia generada por el hígado que colabora en la eliminación de toxinas y digestión de grasas), que causa irritación y presión en la vesícula.

ejemplos de actos de discriminación

Trastornos de la piel
Las toxinas acumuladas en el cuerpo también afectan a la piel de los perros en gran medida. Cuando uno observa un trastorno de la piel llamado el síndrome hepatocutaneous en los perros, es señal de una enfermedad hepática avanzada. El perro desarrolla llagas ulceradas, costrosas en las almohadillas de las patas. Sufre de dolor en el pie y tendrá problemas para caminar o levantarse. Los pies pican y se observa un eritema (enrojecimiento) entre los dedos. Incluso se puede observar úlceras y lesiones en las orejeras, la mucosa bucal, los ojos y codos.

Otros síntomas
Además de los síntomas mencionados anteriormente, incluso es posible observar:

  • Vientre hinchado (ascitis)
  • Sed excesiva
  • Micción excesiva
  • Agrandamiento del hígado
  • Mal aliento

Tratamiento para la enfermedad de hígado del perro

Una vez que el veterinario sospeche enfermedades del hígado, llevará a cabo una serie de pruebas. Estas pruebas incluyen análisis de sangre, respuesta de los ácidos biliares, rayos X y ecografía. Los resultados muestran el tipo y la gravedad de la enfermedad hepática en perros. El tratamiento de la enfermedad del hígado depende de la causa de la condición. En caso de una infección bacteriana, el perro recibirá antibióticos. Si los medicamentos o suplementos llevan al daño hepático, serán cambiados. El perro puede tener agentes antifibróticos como la colchicina para tratar la cirrosis hepática. Los medicamentos antiinflamatorios pueden ser recetados en caso de la inflamación del hígado y los fármacos inmunosupresores como la azatioprina también pueden ser dados. Los perros con cáncer pueden tomar fármacos quimioterapéuticos que combaten el cáncer.

Además de los medicamentos, el médico también le recomendará un cambio en la dieta del perro. Se ajustará la cantidad de vitaminas, hidratos de carbono, grasas, minerales o proteínas dados al perro. Las hierbas naturales como el cardo mariano y la bardana ayudan a proteger el hígado de sustancias tóxicas, y le ayudan a rejuvenecer. La enfermedad hepática canina también puede estar asociada con otras enfermedades como la diabetes, problemas cardíacos o cáncer. Por lo tanto, estos aspectos también tienen que ser tomados en consideración mientras se trata la enfermedad del hígado de perro.

Los síntomas de la enfermedad del hígado generalmente comienzan con la pérdida de apetito y pérdida de peso. Al poco tiempo, se puede observar que el perro bebe más agua de lo habitual y orina con la misma frecuencia. La orina suele ser de color naranja o de color oscuro. La diarrea y los vómitos son de forma intermitente recurrente y el color de las deposiciones suele ser de color gris claro. La ictericia es un signo clásico de la enfermedad hepática canina. Siempre hay que estar alerta con respecto a estos síntomas. Un poco de conocimiento le ayudará a salvar la vida de su perro. Asegúrese de darle a su perro una buena salud.

Bienvenido / Welcome / Benvenuto / Bienvenue /Boa Vinda / Willkommen / 歓迎 / υποδοχή Conoce la Anatomía y mucho más de éste fascinante e importante órgano: lo que ya conocías, lo que te faltaba por conocer y mucho más. From Aguascalientes, Mexico

La hepatitis es una afección ó enfermedad inflamatoria que afecta al hígado. Su causa puede ser infecciosa (viral, bacteriana, etc.), inmunológica (por auto-anticuerpos) o tóxica (por ejemplo por alcohol, venenos o fármacos). También es considerada, dependiendo de su etiología, una enfermedad de transmisión sexual.

Son aquellos específicos para la hepatitis, es decir, aquellos que sólo provocan hepatitis. Existen muchos: virus A, virus B, C, D, E, F, G. Los más importantes son los virus A, B, C y, en menor medida, el D y el E, siendo los últimos, F y G los últimos descritos y los menos estudiados.

Vias de transmisión:

Virus A (HAV) y E (HEV):

  • Fecal - Oral: La forma de transmisión más frecuente es por el agua contaminada: verduras lavadas con esta agua, mariscos de aguas pantanosas… por lo que la higiene es fundamental para una buena prevención. También lo puede contagiar un familiar infectado por el virus.

Virus B (HBV), D (HDV):

Virus C (HCV):

TIPOS DE HEPATITIS:

HEPATITIS A>>>

La hepatitis A es una enfermedad infecciosa producida por el virus de la hepatitis A (HAV) caracterizada por una inflamación aguda del hígado en la mayoría de los casos. La hepatitis A no puede ser crónica y no causa daño permanente sobre el hígado. Seguida de una infección, el sistema inmune produce anticuerpos en contra del virus de la hepatitis A y le confiere inmunidad al sujeto contra futuras infecciones.

La transmisión ocurre por agua contaminada o alimentos contaminados y en algunos países puede ser importada cuando se viaja a zonas de alto riesgo. La vacuna contra la hepatitis A es actualmente la mejor protección contra la enfermedad. En el siguiente mapa se observa la prevalencia de la hepatitis tipo A la cual, como vemos es alta sobre todo en países de nivel medio a bajo, todo el continente africano, sureste asíatico así como medio oriente y Latinoamérica, esto es debido a la falta de información en la mayoría de esos países:

Cuadro clínico: La persona infectada con hepatitis A puede sentirse como si tuviera gripe o bien puede no tener ningún síntoma. Los síntomas de la infección por virus de la hepatitis A suelen ser de aparición brusca y consisten en dolor en hipocondrio derecho, ictericia (piel y ojos amarillos) y orinas oscuras. Otros síntomas comunes incluyen:

Tratamiento: No existe un tratamiento específico para la hepatitis A, pero se recomienda al paciente estar en reposo durante la fase aguda de la enfermedad, cuando los síntomas son más graves. Además, las personas con hepatitis aguda deben evitar el consumo de alcohol y cualquier sustancia que sea tóxica para el hígado, incluyendo el paracetamol. También se debe tomar en cuenta el equilibrio hidroelectrolítico y nutricional. Se debe en lo posible evitar la dieta con grasas complejas, considérese la exposición a la luz solar por lo menos 5 minutos por día por razones preventivas. El no seguir el tratamiento puede traer complicaciones a los demás órganos del cuerpo.

Prevención: La vacuna contra la hepatitis A confiere la me mejor protección que previene la infección por el virus de la hepatitis A.

Además de recomendaciones básicas de salubridad básicas:

  • Siempre lávese las manos después de ir al baño y antes de preparar los alimentos o comer.
  • Usar guantes si tiene que tocar el excremento de otras personas. Lávese las manos después de hacerlo.
  • Cuando visite otro país, beba agua embotellada. (Y no use cubitos de hielo, ni lave la fruta y la verdura con agua de la llave de paso), entre otras recomendaciones.

HEPATITIS B>>

La hepatitis B es una enfermedad contagiosa del hígado causada por el virus de la hepatitis B (VHB). La hepatitis hace que el hígado se inflame y deje de funcionar correctamente. Puede causar un proceso agudo o un proceso crónico, que puede acabar en cirrosis (pérdida de la "arquitectura" hepática por cicatrización y surgimiento de nódulos de regeneración) del hígado, cáncer de hígado, insuficiencia hepática y la muerte.

Con aproximadamente 350 millones de personas crónicamente infectadas por el virus de la hepatitis B, es la infección más común en todo el mundo, con alrededor de un tercio del mundo con valores detectables de anticuerpos contra el VHB. Además de la hepatitis C, la hepatitis B es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica con la posible consecuencia de la cirrosis hepática o carcinoma hepatocelular. El tratamiento de la hepatitis B crónica es posible sólo en parte, por lo que la vacunación preventiva es la medida más importante para prevenir la infección y reducir los portadores del virus como una fuente permanente de infección. Como se observa en el mapa la hepatitis B está menos difundido que el tipo A, ya que se extiende en países con normas de salubridad baja, nuevamente la mayor parte de África, Arabia Saudita, el sudeste asiático, China, y partes de Sudamérica.


El tratamiento de la hepatitis está intimamente relacionada con el tratamiento de la infección por el VIH H, pues las dos enfermedades requieren un amplio conocimiento de la inmunología, virología y genética y el conocimiento de las actuales normas terapéuticas, que suelen cambiar rápidamente con las actualizaciones modernas.

Cuadro clínico:

Las consecuencias finales son la cirrosis hepática y sus complicaciones.

Tratamiento: La Hepatitis B presenta en el transcurso de su evolución diferentes alternativas:
1) La infección por hepatitis B aguda no suele requerir tratamiento, porque la mayoría de los adultos eliminar la infección espontáneamente
2) Hepatitis Crónica (en un 10% de los casos se cura), La hepatitis B puede acabar dañando el hígado de forma irreversible, de forma que la única solución sería un trasplante.

Prevención: Es necesario que se apliquen todas las vacunas para quedar protegido. Si usted viaja a países de riesgo, asegúrese de recibir todas las inyecciones antes de viajar. Si no recibió alguna inyección, llame inmediatamente a su médico o consultorio para que le den una nueva cita. Usted también puede protegerse a sí mismo y proteger a los demás contra la hepatitis B si:


La hepatitis C se propaga por medio del contacto de sangre sin infectar con sangre de una persona infectada (trasmisión por vía parenteral ), e igual que la hepatitis A por relaciones sexuales tipo oral ó sexo oral-anal. La hepatitis C se encuentra presente en demasiados países del mundo pero mucho más fuerte en países pobres, con higiene deficiente o muy poblados, tal es el caso de Mongolia, Egipto, Libia, Bolivia, Tailandia, RD del Congo, Congo, Botswana, y la mayoría de los países de África.

Se puede contraer hepatitis C al:

La hepatitis C NO se contagia: Dando la mano, Abrazando una persona infectada. Besando ó sentándose junto a una persona infectada

Prevención: Para evitar el contagio de la hepatitis C, han de tomarse como mínimo las siguientes medidas:

para que sirven los actos en la obra

“Los pacientes no deben anclarse en una dieta saludable y ya está. Ésta debe combinarse con rutinas de ejercicio físico y moderar el consumo de antiinflamatorios, sobre todo, en personas de edad avanzada”, asegura la Federación.

Del mismo modo, es importante realizar controles continuos de la tensión arterial y los niveles de glucosa, lo que ayudará a detectar patologías externas a los riñones y que puedan provocar insuficiencias renales.

Dependiendo de la causa que los origina, la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón contempla tres tipos de fallos renales que deberán ser diferenciados.

  • Enfermedades denominadas prerenales y causadas por una falta de líquido en el riñón. Esta deshidratación suele estar provocada por, por ejemplo, un episodio de diarrea o un exceso de consumo de diuréticos.
  • Enfermedades renales que producen un daño directo al riñón, provocado por niveles altos de glucosa, hipertensión o una acumulación excesiva de colesterol. Estos problemas producen una lesión en el parénquima renal o en los vasos pequeños que riegan el riñón y causan la enfermedad renal.
  • Enfermedades postrenales provocadas por una obstrucción en la salida de la orina, daño que puede tener como origen patologías como la hipertrofia de próstata en varones o los cálculos renales.

Otro criterio de clasificación viene determinado por la duración de la enfermedad; en aquellas donde la función renal se ve suspendida durante días o semanas (insuficiencia renal aguda) y aquellas donde el problema se ve agravado de forma más duradera y progresiva (insuficiencia renal crónica).

Prevalencia de la enfermedad hepatica alcoholica y algunos factores de riesgo en pacientes que acuden a los ambulatorios de Barquisimeto

Drs. Adaucio Morales Pernalete*, Maria G Marin*, Yhonny Castillo*, Elena Tirado***

* Consulta de Medicina Interna - Unidad de Investigacion en Salud Publica. Decanato de Medicina. Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), Barquisimeto - Estado Lara - Venezuela.

** Consulta de Gastroenterologia - Policlinica Barquisimeto.

*** Laboratorio Clinico Tirado. Castrillo S. C.

Para determinar la prevalencia de enfermedad hepatica alcoholica y algunos factores de riesgo en pacientes que acuden a los Ambulatorios de Barquisimeto, Estado Lara, se realizo esta investigacion con 268 sujetos, entre 18 y 65 anos de edad, de ambos sexos y sin patologias hepaticas previas. La prevalencia general de enfermedad hepatica alcoholica fue 3,7 %; la prevalencia de enfermedad hepatica alcoholica no cirrotica fue 2,2 %; la enfermedad hepatica alcoholica no cirrotica con sospecha de cirrosis represento el 1,12 % y la enfermedad hepatica alcoholica cirrotica 0,38 %, los enfermos fueron mayoritariamente hombres. En consumidores de alto riesgo, estos resultados se triplicaron. En resumen, las prevalencias de enfermedad hepatica alcoholica y enfermedad hepatica alcoholica cirrotica fueron superiores a las reportadas internacionalmente, hallazgos debidos, probablemente, a la elevada frecuencia de consumo de alto riesgo. Se requieren estudios analiticos observacionales para confirmar la anterior aseveracion, asi como, los resultados relacionados con el mayor riesgo que aparentemente demostraron los hombres sobre las mujeres.

Palabras clave: Prevalencia. Alcohol. Riesgo. Enfermedad hepatica.

A research to determine the prevalence of alcoholic liver disease and some risk factors in patients who visit the outpatient centers of Barquisimeto, Lara State, was carried out. The sample was made up of 268 individuals between 18 and 65 years old, both male and female, without any previous liver pathologies. The general prevalence of alcoholic liver disease was 3.7 % and 2.2 % for non-cirrhotic alcoholic liver disease, for non-cirrhotic alcoholic liver disease with suspected cirrhosis 1.12 % and 0.38 % for cirrhotic alcoholic liver disease, being always predominated in male individuals. In patients with highrisk consumption, the results were threefold. In conclusion, the prevalence of alcoholic liver disease and non-cirrhotic alcoholic liver disease were above those internationally reported. This is due to, probably, the increased frequency of high-risk consumption. Analytic observational studies are required to confirm the previous affirmation as well as the results related with the greater risk that apparently was demonstrated by men over women.

Key words: Prevalence. Alcohol. Risk. Liver disease.

Para determinar o predominio da doenca hepatica alcoolica e alguns fatores de risco em pacientes que frequentam o ambulatorios de Barquisimeto, Estado Lara, foi realizado a pesquisa com 268 sujeitos, dentre 18 e 65 anos de idade, de ambos os sexos e sem patologias hepaticas previas. O predominio geral da doenca hepatica alcoolica foi 3,7 %; o predominio da doenca hepatica alcoolica nao-cirrotica foi 2,2 %; A doenca hepatica alcoolica nao-cirrotica com suspeita de cirroses representou o 1,12 % e a doenca hepatica alcoolica cirrotica 0,38 %, os doentes foram na maior parte homens. Nos consumidores de alto risco, os resultados se triplicaram. Em resumo, o predominio da doenca hepatica alcoolica e doenca hepatica alcoolica cirrotica foi superior as descobertas internacionais, devido a elevada frequencia de consumo de alto risco. Se requerer de estudos analiticos de observacao para confirmar a primeira hipotese, assim como tambem, os resultados relacionados com o alto risco predominante em homens com relacao as mulheres.

Palavras Chave: Predominio. Alcool. Risco. Doenca hepatica.

El consumo de alcohol puede incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades y aumentar la mortalidad de quienes lo ingieren. En tal sentido, al categorizar dicho consumo se pueden establecer los niveles de ingesta relacionados o no con el incremento de la morbi-mortalidad de los consumidores. El Instituto Nacional de Abuso del Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos considera que un consumo de alcohol moderado es aquel que no produce riesgos para tener problemas relacionados con el alcohol (1,2). Por otro lado, este mismo instituto considera el consumo en riesgo como la ingesta de alcohol que excede el limite de seguridad para prevenir problemas o tambien como el consumo de alcohol en situaciones riesgosas y en ausencia de problemas actuales relacionados con la ingesta de esa droga, sean estos de salud, laborales, familiares y/o sociales (1,2). Desde la decada de los 70 se ha demostrado que el riesgo de enfermedad hepatica alcoholica (EHA) esta determinado no solo por la cantidad de alcohol consumido, sino tambien, por la duracion de la ingesta. Una demostracion de tal asociacion fue presentada por Lelbach, citada por Mann y col. Este autor estudio 319 consumidores de alcohol en Alemania, a quienes calculo la duracion del consumo de alcohol y el promedio diario de la ingesta expresada en miligramos de alcohol por kilogramos de peso corporal por hora (mg/kg/h) (3). Lelbach encontro que aquellos con funcion hepatica normal tenian un consumo de 90 mg/kg/h durante un promedio de 7,7 anos. El higado graso no complicado se presento en aquellos que tenia un consumo de 109 mg/kg/h durante 7,8 anos, la hepatitis alcoholica cronica se presento con una ingesta de 125 mg/kg/h durante 11,9 anos y la cirrosis se presento en personas con un consumo de 147 mg/kg/h durante 17 anos (3). En este orden de ideas, Becker y col. mencionan que diversos estudios basados en evaluaciones retrospectivas de la ingesta de alcohol, en el momento de diagnosticar el compromiso hepatico, han encontrado que el riesgo de desarrollar EHA se eleva con el incremento de las cantidades consumidas. Estos estudios han reportado que la minima ingesta de alcohol asociada con un riesgo elevado de dano hepatico oscila entre 40 a 80 gramos diarios, sin embargo, por la presencia de factores de confusion en su metodologia, la interpretacion de estos estudios ha originado muchas dudas. De igual manera, estas investigaciones no han permitido establecer el riesgo estratificado de EHA segun los niveles de consumo de alcohol (4). Las dificultades mencionadas en el parrafo anterior dieron paso a dos importantes investigaciones en los anos 90, una de cohorte prospectiva y la otra de corte transversal, en las cuales se utilizaron enfoques metodologicos diferentes pero complementarios, generando nuevos conceptos sobre la dosis y el riesgo de EHA en consumidores de alcohol. La primera de ellas fue la realizada por Becker y col., a partir del Copenhagen City Heart Study, el cual tuvo un diseno de cohorte prospectivo durante 12 anos, incluyendo 13 285 sujetos. Se demostro que el nivel de consumo de alcohol por encima del cual hubo riesgo de desarrollar EHA fue de 7 a 13 tragos semanales para mujeres (84 gramos o mas) y 14 a 27 tragos semanales para los hombres (168 gramos o mas). Tales calculos se realizaron tomando en consideracion que cada trago era equivalente a 12 gramos de alcohol. Se observo un incremento dosisdependiente en el riesgo relativo para desarrollar EHA, tanto en hombres como en mujeres, siendo mayor en estas ultimas (4). La segunda investigacion en cuestion fue un subestudio del Dionysos Study (5), en el cual Bellentani y col., en un total de 6 534 sujetos sin enfermedad hepatica viral, demostraron que el riesgo para desarrollar enfermedad hepatica cirrotica y no cirrotica se encuentra a partir de una ingestion de alcohol de por vida superior a los 100 kilogramos, para ambos sexos, esta cantidad corresponde a una ingesta 30 gramos de alcohol por dia, durante 10 anos (3,6). Igualmente, ellos demostraron que tomar diferentes bebidas alcoholicas y hacerlo fuera de las comidas incrementan el riesgo de desarrollar dano hepatico, riesgo que se acentuo a partir de los 45 anos de edad para la enfermedad hepatica alcoholica no cirrotica (EHANC) y a partir de los 50 anos para la enfermedad hepatica alcoholica cirrotica (EHAC) (6). Ante el riesgo de EHA que tienen los consumidores acentuados de alcohol, es importante conocer cual es la incidencia y/o prevalencia de esta enfermedad. En este orden de ideas, el Centro de Control de Enfermedades, citado por Mandayam S y col., realizo un estudio para documentar la incidencia de enfermedad hepatica cronica entre diciembre de 1998 y noviembre de 1999, encontrando que esta fue de 72,3 por 100 000 habitantes, siendo el 24 % de los casos ocasionados por el consumo de alcohol (7). Continuando con estudios epidemiologicos, MORALES A, ET AL Gac Med Caracas 301 Becker y col. en su estudio de cohorte sobre el riesgo de EHA, en 13 285 individuos, determinaron una incidencia general de EHA de 0,3 % por ano en hombres y 0,1 % por ano en mujeres. Para la EHAC la incidencia fue de 0,2 % por ano y 0,03 % por ano, para hombres y mujeres, respectivamente (4). Segun, Bellentani y col., la prevalencia de EHA en la poblacion italiana es de 1,13 %, siendo de 0,67 % para EHANC y de 0,46 % para EHAC, con una razon hombre/mujer de 9:1. En la poblacion que consume alcohol a niveles riesgosos, la prevalencia de EHA se incremento hasta 5,48 %, siendo de 3,26 % para la EHANC y de 2,22 % para EHAC. Finalmente, ellos establecieron que el alcohol ocasiona entre el 25 % y 65 % de las cirrosis en Italia y que esta enfermedad es 7 veces mas frecuente en alcoholicos que en no alcoholicos (6). Comparando esta prevalencia de cirrosis hepatica de 2,22 % con la encontrada por otros autores, se puede observar que no existe coincidencia entre ellas, ya que tales investigadores han reportado una prevalencia de cirrosis, en bebedores acentuados, entre un 10 % y 20 %. Cabe mencionar que estos ultimos porcentajes provienen de estudios retrospectivos, hecho que tambien ha generado dudas sobre tales resultados (8). En Venezuela no se han publicado estudios de prevalencia y/o incidencia de EHA y tampoco se ha investigado sobre los factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad. En tal sentido y considerando el abusivo consumo de alcohol que se observa en la poblacion venezolana, con las graves consecuencias que este habito ocasiona, se planteo desarrollar la presente investigacion con el objetivo de determinar la prevalencia de EHA y algunos factores de riesgo en consumidores de alcohol que consultan en los Ambulatorios (Centros de Atencion Primaria de Salud) de Barquisimeto. El alcance de este estudio reside en la posibilidad de sensibilizar a los entes encargados de dirigir la Salud Publica en Venezuela, para que inicien la aplicacion de medidas, colectivas e individuales, que disminuyan el consumo excesivo de alcohol en la poblacion y de esta manera, prevenir el desarrollo de EHA en cada una de sus formas.

Se trata de un estudio analitico de prevalencia, el cual se desarrollo siguiendo las normas del Comite de Bioetica del Decanato de Medicina de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), las cuales se basan en la Declaracion de Helsinki (1964, reformulada en 1975, 1983, 1989, 1996 y 2000) de la World Medical Association (9). Para determinar el tamano de la muestra se seleccionaron al azar 18 de los 37 Centros de Atencion Primaria o Centros Ambulatorios de Barquisimeto, Estado Lara. Seguidamente, se calculo el tamano de la muestra, utilizando el programa Epi. Info 2002, para lo cual se tomo en cuenta un nivel de confianza de 95 %, un error maximo admisible de 2,2 %, una prevalencia de enfermedad hepatica alcoholica de 1,13 % (6) y una poblacion de 846 pacientes, numero estimado de personas atendidas semanalmente en las consultas de cuidados del adulto en los centros de atencion primaria seleccionados (consulta preventiva en la cual se atienden sujetos aparentemente sanos quienes acuden para solicitar el certificado de salud). El tamano de la muestra quedo establecido en 260 sujetos, la cual se llevo finalmente a 268. En cada centro ambulatorio se seleccionaban entre 14 y 15 individuos, que cumplieran con los siguientes criterios de inclusion: consumidores de alcohol con edad comprendida entre 18 y 65 anos, de ambos sexos, que acudieran a las consultas de cuidados del adulto entre febrero de 2002 y marzo de 2006 y que aceptaran participar en el estudio a traves de un consentimiento informado. Esta seleccion se realizo por muestreo aleatorio simple a partir del registro de las personas que acudian a la consulta el dia de la visita al ambulatorio. Finalmente, de los 268 individuos estudiados, 141 fueron hombres y 127 mujeres. Se excluyeron aquellos pacientes con las siguientes condiciones: 1) No dieron su consentimiento para participar en el estudio, 2) sujetos que presentaran alguna enfermedad aguda y/o cronica no hepatica que requeria tratamiento prolongado, como diabetes mellitus, dislipidemias e hipertension arterial, 3) antecedentes de enfermedad hepatica cronica no alcoholica, 4) consumo de drogas hepatotoxicas diferentes al alcohol, 5) antecedentes de exposicion ambiental a toxicos, 6) indice de masa corporal mayor de 24,9 y menor de 18,5 kg/m2. De esta manera a las personas elegidas se les realizo una historia clinica para investigar el nivel de consumo actual de alcohol (bajo riesgo y alto riesgo para EHA), considerando un consumo de bajo riesgo, al consumo diario de alcohol de menos de 30 gramos, para ambos sexos, o el consumo semanal de menos de 84 gramos para las mujeres y de menos de ENFERMEDAD HEPATICA ALCOHOLICA Vol. 116, N¨¬ 4, diciembre 2008 302 168 gramos para los hombres, independientemente del tiempo de duracion de dicho consumo. Mientras que el consumo de alto riesgo se definio como un consumo superior a las cantidades establecidas en la definicion anterior, durante 10 anos o mas (3,4, 6). Igualmente, se determino la cantidad de alcohol consumida de por vida, los antecedentes familiares de EHA y el consumo dependiente mediante The Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT) (10). Para determinar el volumen de alcohol consumido, se les presento un listado de todas las bebidas alcoholicas conocidas en el pais en cada una de sus presentaciones. La persona seleccionaba la bebida consumida indicando la frecuencia de su consumo, el numero de unidades consumidas por ocasion y el tiempo que llevaba consumiendo dicha bebida. Con esta informacion se calculaba el consumo de alcohol actual y el consumo de por vida expresados en mililitros (mL). Luego para transformar el volumen de alcohol consumido en gramos se aplicaba la siguiente formula. (5, 11): Gramos de alcohol = Grado alcoholico de la bebida x Volumen (mL) x 0,8 / 100 En los casos de personas consumidoras de varios tipos de bebidas alcoholicas, los calculos se hacian para cada tipo de manera independiente y finalmente se sumaban los resultados parciales para obtener el total de alcohol consumido en gramos, tanto para el consumo actual como para el consumo de por vida. Despues del interrogatorio se realizo el examen fisico y posteriormente la toma de una muestra de 10 cm3 de sangre venosa para la determinacion del volumen corpuscular medio, numero de plaquetas, transaminasas (TGO, TGP) y gamma glutamyl transpeptidasa (GGT). Complementariamente se practicaba ecosonograma hepato-biliar con un equipo Phillips CDR 2200 utilizando un transductor convex de 3,5 megahertz. Los sujetos con al menos una prueba de laboratorio alterada o con algun signo al examen fisico sugestivo de dano hepatico se clasificaron como sospechosos de tener EHA. Estos pacientes se sometieron nuevamente a las mismas pruebas y a otras adicionales, las cuales se especifican a continuacion: proteinas totales y fraccionadas, tiempo de protrombina y tiempo parcial de tromboplastina, fosfatasas alcalinas, glucemia basal, colesterol total y fraccionado, trigliceridos, anti-core (kit de ELISA marca Orgenics), antigeno de superficie del virus de hepatitis B (kit de ELISA marca Immulite) y anticuerpos contra virus de la hepatitis C (kit de ELISA marca Bio-Merieux). Una vez realizada la segunda evaluacion paraclinica, se consideraron sospechosos de EHAC aquellos pacientes con al menos dos de las tres categorias de alteraciones que se mencionan a continuacion: 1) Clinicas: aranas vasculares, ictericia, eritema palmar, ascitis, flapping, tremor, esplenomegalia. 2) De laboratorio: cuenta de plaquetas menor de 140 000 x mm3. 3) Ecosonograficas: bordes irregulares del parenquima hepatico, aumento de tamano del lobulo caudado, del lobulo izquierdo o de ambos; aumento de la ecogenicidad hepatica sin atenuacion del sonido, alteracion del detalle vascular, vena porta con diametro mayor de 14 milimetros, esplenomegalia y/o presencia de liquido libre en cavidad abdominal (ascitis). Todos estos criterios en presencia de glucemia y perfil lipidico normal, ademas de los marcadores virales negativos para hepatitis B y C (12-15). Seguidamente, a los pacientes con sospecha de EHAC, se les realizo endoscopia digestiva superior y si las condiciones clinicas neurologicas lo requerian se practicaba, adicionalmente, la determinacion de amonio en sangre. Los pacientes con varices esofagicas y/o evidencias clinicas y paraclinicas de encefalopatia hepatica se consideraron con EHAC. En aquellos sujetos con sospecha de EHAC pero sin la presencia de varices esofagicas y/o encefalopatia hepatica se planteo realizar biopsia hepatica a fin de confirmar el diagnostico, siempre y cuando no presentaran factores de riesgo para complicaciones hemorragicas y que el paciente aceptara dicho procedimiento. Los pacientes sin EHAC segun los criterios establecidos pero con niveles persistentes de TGO, TGP o GGT dos veces el valor superior normal, al menos en dos determinaciones con intervalo de 1 mes y con o sin esteatosis en el ecosonograma se clasificaron como portadores de EHANC (esteatosis y/o hepatitis). Todos estos criterios en presencia de glucemia y perfil lipidico normal, ademas de los marcadores virales para hepatitis B y C negativos (12-15). Finalmente, para el analisis de los datos se calcularon medidas de tendencia central y de dispersion, ademas de proporciones (%) mediante el programa SPSS version 10. Igualmente, se aplico el test de Fisher y se calcularon los riesgos relativos para cada factor estudiado con un intervalo de confianza de 95 %, mediante el programa Epi Info 2002.

De un total de 268 sujetos estudiados, 10 resultaron con EHA, lo que represento una prevalencia del 3,73 %. De ellos 6 reunieron los criterios para EHANC (2,23 %) y 4 resultaron sospechosos para EHAC. De estos cuatro pacientes con sospecha de EHAC, en uno se confirmo la presencia de varices esofagicas, lo cual junto a la presencia de ictericia, aranas vasculares y signos ecosonograficos de bordes irregulares del parenquima hepatico, aumento de tamano del lobulo izquierdo; aumento de la ecogenicidad hepatica sin atenuacion del sonido y alteracion del detalle vascular del parenquima hepatico, se considero con diagnostico definitivo de EHAC, representando una prevalencia de 0,38 %. En este paciente por encontrarse tiempo parcial de tromboplastina prolongado se considero de alto riesgo realizar biopsia hepatica, no obstante, la presencia de varices esofagicas junto a todos los hallazgos descritos fue determinante para considerarlo como portador de EHAC. En los tres sujetos restantes no se comprobo la presencia de complicaciones de cirrosis hepatica (varices esofagicas y/o encefalopatia hepatica) motivo por el cual estaba indicada la realizacion de biopsia hepatica, sin embargo, no se pudo realizar porque uno de ellos presentaba tiempo parcial de tromboplastina prolongado, lo cual fue considerado de alto riesgo para complicaciones hemorragicas y los otros dos pacientes no aceptaron la toma de muestra para el estudio histologico. De manera definitiva, de los diez pacientes con EHA, los cuales representaron una prevalencia de 3,73 %, solo en uno se pudo confirmar la presencia de EHAC (0,38 %), de los nueve restantes, seis presentaron EHANC (2,23 %) y tres se catalogaron como pacientes con EHANC con sospecha de cirrosis hepatica, representando una prevalencia de 1,12 % (Ver Cuadro 1). Al investigar la prevalencia de la EHA y sus tipos en los consumidores de alto riesgo (grupo que represento el 34,7 % de los consumidores de alcohol) se pudo evidenciar que dicha prevalencia resulto ser el triple de la prevalencia general (Ver Cuadro 1). El promedio de edad de los pacientes con EHANC fue de 51 ¡¾ 6 anos, siendo mayor en los que presentaban EHAC con sospecha de cirrosis quienes tenian un promedio de 54 ¡¾ 5 anos (ver Cuadro 2). El paciente con cirrosis tenia una edad de 56 anos (dato no mostrado). El sexo masculino predomino tanto en los pacientes con EHA como en cada uno de sus tipos (ver Cuadro 2).

Se encontraron diferencias estadisticamente significativas en cuanto a la presencia de EHA y EHANC entre los expuestos y los no expuestos a las siguientes variables: consumo de alto riesgo, consumo dependiente y consumo de por vida mayor de 300 kg en ambos sexos (ver Cuadro 3). El consumo de alcohol de por vida mayor de 300 kg, en ambos sexos, fue un factor de riesgo para EHA y EHANC. El consumo dependiente incremento significativamente el riesgo de padecer EHA. Finalmente, los antecedentes familiares de EHA no resultaron ser un factor de riesgo para ninguna de las formas de EHA. Para los demas casos no fue posible calcular el riesgo relativo por la ausencia de enfermos en los grupos no expuestos al factor o variable en estudio (ver Cuadro 3).

El abuso del alcohol ha sido considerado como una de las principales causas de enfermedad hepatica, manifestada en su maxima expresion como cirrosis. En paises como Italia se ha encontrado que el alcohol causa entre el 25 % y el 65 % de los casos de cirrosis (5). En Venezuela no se tienen datos sobre la prevalencia de la EHA en sus diferentes expresiones o manifestaciones. No obstante, los resultados de este estudio reportan una prevalencia general de EHA de 3,7 %, con 2,23 % para EHANC (esteatosis y/o hepatitis) y un 0,38 % para EHAC. Hubo un grupo de tres sujetos (1,12 %) que presentaron EHANC con sospecha de cirrosis, sin embargo, por diversos motivos no fue posible confirmar dicha sospecha. Al comparar estos resultados con los reportados por Bellentani y col. en el Dionysos Study (EHA 1,13 %, EHANC 0,67 % y EHAC 0,46 %) se puede afirmar que la prevalencia de la EHA y EHANC fue tres veces mayor, mientras que el porcentaje de EHAC fue muy similar al del estudio italiano (6). No obstante, este ultimo porcentaje podria ser mayor de confirmarse la cirrosis en el grupo con sospecha de esta enfermedad. Al investigar la frecuencia de consumo de alcohol de alto riesgo se encontro que 93 de 268 individuos (34,7 %) tenian ese nivel de consumo, porcentaje que fue superior al reportado por Bellentani y col. (6). En este grupo se encontro una prevalencia de EHA de 10,75 %, correspondiendo a la EHANC 6,45 %. Estos resultados duplicaron los obtenidos por Bellentani y col. quienes encontraron, en la poblacion en riesgo, una prevalencia de EHA de 5,48 % y de EHANC 3,26 %. En el caso de la EHAC, la prevalencia en consumidores de alto riesgo fue de 1,08 %, porcentaje superior al encontrado en todos los consumidores de alcohol, pero se mantuvo por debajo del reportado por Bellentani y col., en la poblacion consumidora de alto riesgo, el cual fue de 2,22 %. No obstante, esa prevalencia tambien podria duplicarse si se confirma la presencia de cirrosis en los pacientes con sospecha de tal enfermedad (6). Al analizar estos resultados, se puede senalar que los mismos podrian atribuirse al tipo de individuos estudiados, quienes por ser pacientes seleccionados en los ambulatorios de Barquisimeto, tendrian una mayor probabilidad de presentar enfermedades, entre ellas la EHA, en comparacion con la poblacion general. No obstante, para disminuir esa posibilidad se seleccionaron sujetos sanos quienes consultaban para solicitar el certificado de salud. Por tal motivo, la posibilidad de una sobreestimacion de la prevalencia de EHA es poco probable (6). Por otro lado, considerando la existencia de un mayor consumo de alcohol de alto riesgo en la poblacion estudiada, en comparacion con el consumo de alto riesgo encontrado por Bellentani y col. (6), parece logico pensar que este hecho sea la causa de la mayor prevalencia de EHA, encontrada en esta investigacion. Sin embargo, para confirmar tal aseveracion se requieren de estudios analiticos observacionales a nivel poblacional. En otro orden de ideas, los resultados de esta investigacion coinciden con los del Dionysos Study (6) en cuanto al predominio de sujetos masculinos con EHA (relacion 9:1), hallazgo que es explicable en parte, por la mayor frecuencia de consumo de alto riesgo entre los hombres estudiados (41,1 %), con respecto a las mujeres (15,7 %) (datos no mostrados). Esta situacion podria ser una nueva senal en contra de los postulados de estudios previos que afirman que el sexo femenino es mas susceptible de desarrollar EHA (16,17). Claro esta, tal afirmacion no puede ser sustentada con el analisis estadistico realizado en el presente trabajo, por tal razon es recomendable desarrollar nuevas investigaciones, a mayor escala, que permitan confirmar esta hipotesis y de esa manera cambiar los conceptos, hasta hoy aceptados, de una mayor susceptibilidad femenina al alcohol. El promedio de edad de los consumidores de alcohol con EHANC fue de 51 anos, mientras que el sujeto con EHAC tenia 56 anos, estos resultados se ajustan a los reportados por Bellentani y col., quienes encontraron que el riesgo de desarrollar dano hepatico inducido por alcohol se acentua a partir de los 45 anos de edad para la EHANC y a partir de los 50 anos para la cirrosis hepatica (5,6). Por otro lado, las condiciones que resultaron ser factores de riesgo para EHA fueron: el consumo dependiente y el consumo de por vida de 300 kg o mas. Para la EHANC se encontro como unico factor de riesgo el consumo de por vida de 300 kg o mas. Al comparar estos resultados con los de Bellentani y col., se puede evidenciar que los individuos estudiados requieren de un consumo de alcohol de por vida mayor al que necesita la poblacion del noreste italiano para desarrollar EHA, ya que para ellos el riesgo se inicia a partir de un consumo de por vida de 100 kg de alcohol (6). Este hallazgo sugiere una mayor resistencia al efecto del alcohol en la poblacion estudiada. En conclusion, la prevalencia de EHA y EHANC, tanto en el total de consumidores como en los bebedores de alto riesgo, fue superior a la reportada internacionalmente, esto debido, probablemente, a la mayor frecuencia de consumo de alto riesgo en la poblacion estudiada. Por otro lado, los resultados de este estudio plantean la necesidad de desarrollar estudios analiticos observacionales, tipo cohorte o casos y controles, a fin de evaluar el riesgo superior que aparentemente demostraron los hombres sobre las mujeres y los factores determinantes de la mayor resistencia al efecto del alcohol demostrada por la poblacion estudiada.

Sirva esta seccion para agradecer a las siguientes personas: Dra. Damelis Daza, Coordinadora de la Unidad de Investigacion en Salud Publica del Decanato de Medicina de la UCLA, por su permanente apoyo durante la realizacion de este estudio. A las Doctoras Patricia Zeman y Claudina Rodriguez de Bonfante por la lectura critica de este manuscrito. A la TSU Mildred Ugel, por su valioso trabajo como transcriptora de la base de datos. A la Lic Masiel Rodriguez, por su excelente desempeno como administradora del proyecto. Al personal de salud de todos los ambulatorios visitados (medicos coordinadores y personal de enfermeria) por el apoyo prestado durante la ejecucion de esta investigacion. Este trabajo de investigacion fue subvencionado por el FONACIT. UCLA bajo el Codigo: PEM 20010022145.

1. O'Connor PG, Schottenfeld RF. Patients with alcohol problems. N Engl J Med. 1998;338(9):592-602. [ Links ]

2. Isaacson JH, Schorling JB. Screening for alcohol problems in primary care. Med Clin North Am. 1999;83(6):1547-1563. [ Links ]

3. Mann RE, Smart RG, Govoni R. The epidemiology of alcoholic liver disease. Alcohol Res Health. 2003;27(3):210-219. [ Links ]

4. Becker U, Deis A, Sorensen TIA, Gronbaek M, Borch- Johnsen K, Muller CF, et al. Prediction of risk of liver disease by alcohol intake, sex and age: A prospective population study. Hepatology. 1996;23:1025-1029. [ Links ]

5. Bellentani S, Tiribelli C, Saccoccio G, Sodde M, Fratti N, De Martin C, Cristianini G and The Dionysos Study Group. Prevalence of chronic liver disease in the general population of Northern Italy: The Dionysos Study. Hepatology. 1994;20:1442-1449. [ Links ]

6. Bellentani S, Saccoccio G, Costa G, Tiribelli C, Manenti F, Sodde M, and The Dionysos Study Group. Drinking habits as cofactors of risk for alcohol induced liver damage. Gut. 1997;41:845-850. [ Links ]

7. Mandayam S, Jamal MM, Morgan TR. Epidemiology of alcoholic liver disease. Semin Liver Dis. 2004;24(3):217-232. [ Links ]

8. Younossi Z. Epidemiology of alcohol-induced liver disease. Clin Liver Dis. 1998;2(4):661-671. [ Links ]

9. World Medical Association. Declaracion de Helsinki. [Documento en linea]. Disponible desde: http://www. wma.net/s/policy/b3.htm. Consultado: Diciembre 2003. [ Links ]

10. Babor TF, Higgins-Biddle JC, Saunders JB, Monteiro AG. AUDIT Cuestionario de identificacion de los transtornos debidos al consumo de alcohol. Pautas para su utilizacion en atencion primaria.(WHO/ MSD/MSB/01.6a.) Ginebra, Suiza: World Health Organization, 2001. [ Links ]

11. Consumer.es. EROSKI. El alcohol y sus riesgos. [Monografia en linea]. Disponible desde: http://www. consumer.es/web/es/alimentacion/salud_y_alimentacion/ adulto_y_vejez/2001/07/20/37186.php Consultado: 17/01/2002. [ Links ]

12. Sherlock S, Dooley J. Diseases of the Liver and Biliary System. 9na. edicion. Oxford; Blackwell Scientific Publications; 1992. [ Links ]

13. Rumack CM, Wilson SR, Charboneau JW. Diagnostico por Ecografia. 2da. edicion. Madrid (Espana): Marban Libros, S.L.; 2001. [ Links ]

14. Levitsky J, Mailliard ME. Diagnosis and therapy of alcoholic liver disease. Semin Liver Dis. 2004;24(3):233-246. [ Links ]

15. Yao-Chang L. Histopathology of alcoholic liver disease. Clin Liver Dis. 1998;2(4):753-763. [ Links ]

16. Tuyns AJ, Pequignot G. Greater risk of ascitic cirrhosis in females in relation to alcohol consumption. Int J Epidemiol. 1984;13:53-57. [ Links ]

Cirrosis Hepática: Como se explicó, la cirrosis hepática consiste en la destrucción de la arquitectura normal del hígado, en la que el tejido sano es reemplazado por un tejido cicatrizal que forma múltiples nódulos en el órgano (Figura 2) e impide que éste funcione adecuadamente.

Cuando existe cirrosis se generan problemas de diversa índole (Figura 3), que a su vez dan origen a situaciones que requieren atención médica especializada. Uno de los principales problemas es que se bloquea el normal flujo de sangre a través del órgano, generando una situación de alza en la presión sanguínea sectorizada, en las venas del abdomen. Esto se denomina HIPERTENSIÓN PORTAL. Ello puede llevar por una parte a la acumulación de líquido en el abdomen, (lo que se conoce como ASCITIS, y por otra parte a la dilatación de las venas ubicadas en el interior del abdomen. El aumento de la presión en dichas venas condiciona la aparición de venas dilatadas en el esófago (VÁRICES ESOFÁGICAS) o estómago (VÁRICES GASTRICAS).

La cirrosis también lleva a la pérdida progresiva de las múltiples tareas que el hígado realiza, como son la formación de proteínas, tanto estructurales como de defensa; la regulación de los niveles sanguíneos de variadas moléculas como por ejemplo la glucosa, insulina, hormonas sexuales, colesterol o triglicéridos; la formación de la bilis para la digestión de alimentos; la depuración de bacterias o toxinas, como fármacos o el alcohol; además del rol de almacenamiento de nutrientes, minerales y vitaminas. Esta situación se hace evidente sólo cuando el daño del hígado es severo, apareciendo coloración amarilla de la piel o mucosas (ICTERICIA). También el paciente puede experimentar alteraciones de conciencia (perdida de memoria, pérdida de la orientación en el tiempo o el espacio, pérdida del equilibrio, temblores, o somnolencia) lo que se llama ENCEFALOPATÍA HEPÁTICA, la que se cree se debe a una suerte de "intoxicación del cerebro", muchas veces asociado a síntomas generales como pérdida de peso y/o debilidad.

Finalmente, la cirrosis es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de CÁNCER DEL HÍGADO (llamado también HEPATOCARCINOMA). En nuestro país la gran mayoría de los cánceres del hígado se desarrollan en un hígado cirrótico (sobre el 85%).

Los detalles más relevantes de las complicaciones de la Cirrosis son:

1. La hemorragia digestiva alta por rotura de várices esófago gástricas, complicación grave que siempre tiene un riesgo elevado de morir directamente por ella o por complicaciones asociadas. Por ello requiere siempre de terapia precoz, con endoscopia y fármacos específicos, así como de ingreso en una unidad de cuidados intensivos. La mortalidad global por ella, esta entre el 15 y 30%, dependiendo de la experiencia del equipo médico, así como de lo avanzado que esté el daño hepático en el individuo.

2. La acumulación de líquido en el abdomen, conocida como Ascitis, suele tener una cuantía variable e instalarse lentamente en la mayoría de los casos. Su aparición es señal de una enfermedad hepática avanzada, con un pronóstico de vida pobre a 5 años plazo. La ingesta de sal excesiva así como algunos medicamentos, especialmente anti-inflamatorios suelen agravarla o desencadenarla. Su tratamiento es con reposo, dieta pobre en sal, y diuréticos.

3. El deterioro neurológico conocido como encefalopatía hepática o coma hepático, caracterizado por un trastorno funcional y reversible del sistema nervioso. Se produce por la menor capacidad del hígado para eliminar toxinas con efecto sobre el cerebro; la más conocida es el amonio. Pueden desencadenarlo una multitud de situaciones clínicas, las mas importantes son la hemorragia digestiva, las infecciones, y la insuficiencia renal, también pueden hacerlo el estreñimiento, las trasgresiones alimentarias, las pérdidas de líquidos o sales (vómitos y/o diarrea), y el uso de sedantes o inductores del sueño. Los síntomas suelen ser muy variados desde leves alteraciones del lenguaje, del ánimo, de la motricidad fina o del equilibrio, hasta el coma, pasando el comportamiento francamente inadecuado, la desorientación, el lenguaje incoherente y la somnolencia. El tratamiento requiere de suspensión temporal de diuréticos y psicofármacos, acelerar el transito intestinal, a veces con enemas, mas una dieta baja en carnes, todo ello unido a fármacos específicos. Según la magnitud de cada caso se podrá tratar en forma ambulatoria u hospitalizada.

ADVERTENCIA; LA DETECCIÓN DE UNA DE ESTAS COMPLICACIONES; ASCITIS, ENCEFALOPATÍA, HEMORRAGIA DIGESTIVA POR VÁRICES, O DE UN HEPATOCARCINOMA, CAMBIA Y ENSOMBRECE DRAMATICAMENTE EL PRONOSTICO DE VIDA DEL PACIENTE, POR LO QUE SIEMPRE DEBE EVALUARSE EN ÉL, LA FACTIBILIDAD DE EFECTUAR UN TRASPLANTE DE HÍGADO.

LO QUE TODO ENFERMO DEL HIGADO DEBE SABER O NO PUEDE DESCONOCER

Hay algunas complicaciones determinadas por el daño hepático que en si mismas tienen un alto riesgo de mortalidad, y que pueden ser prevenidas o tratadas a tiempo, mejorando mucho su pronóstico.

Ellas son la hemorragia digestiva, las infecciones y el desarrollo de un cáncer hepático.

HEMORRAGIA DIGESTIVA POR VARICES ESOFAGO GASTRICAS

La principal causa de muerte en los cirróticos sigue siendo la hemorragia digestiva por varices esófago gástricas

Esta complicación se debe a la rotura de las venas dilatadas del esófago o estómago, la que se manifiesta por vómito de sangre o de color café negruzco, o deposiciones negras y/o con restos de sangre. Esta complicación tiene una mortalidad alta especialmente, si no se actúa rápidamente. Siempre hay que hospitalizar y realizar estudio y tratamiento para detener el sangrado e impedir que nuevas complicaciones se agreguen.

¿Cómo prevenirla? Esta complicación puede prevenirse si se detectan a tiempo várices grandes o con señales de riesgo alto de rotura en su pared (manchas rojas). Ello se hace con un estudio endoscópico del esófago y estómago.

Por ello todo paciente enfermo del hígado debe hacerse precozmente este estudio de endoscopia para evaluar la existencia o no de varices.

De existir várices grandes o con signos de riesgo debe iniciarse un tratamiento que prevenga esta complicación, lo que se puede hacer o con un fármaco que hay que tomar diariamente, o con un procedimiento endoscopico de sellado de las várices (ligadura elástica).

¿Sufres colon irritable, gases intestinales, diarreas o estreñimiento? Seguramente tienes un intestino hiper permeable, esto quiere decir que por la pared intestinal pasan muchos más tóxicos al organismo de los aconsejables. Esto puede ser causa de un hígado intoxicado.

A consecuencia de esto tu hígado debe trabajar mucho más, filtrar más residuos y si tu alimentación es tóxica pronto se va a resentir.

  • Cansancio, fatiga, desórdenes hormonales, problemas renales y urinarios.
  • Además también se padece de impotencia, cabello graso y caída del cabello, obesidad, grasa abdominal acumulada, problemas sexuales.
  • Problemas de visión, coloración oscura en el párpado inferior, visión borrosa, miopía, ojos hinchados, ojeras.
  • Piel y ojos amarillos, especialmente en la parte anterior de las manos y la cara, contracturas musculares, cuello rígido articulaciones y músculos rígidos.
  • Problemas de osteoporosis, adormecimiento en piernas o parálisis, personalidad irritable, Alzheimer.
  • También se detectan problemas en las encías y dientes, pesadillas, exceso de flatulencia, digestiones difíciles, colesterol alto, hemorroides, heces de color arcilla, mareos o desmayos frecuentes, asma, gota…
  • Ojos secos y pérdida de la visión, hipertensión endocraneal.
  • Tendones mal nutridos: calambres, falta de fuerza muscular, hormigueos, parestesias. Astenia

Cualquier tipo de estrés o presión bloquea de una u otra forma el funcionamiento hepático, ya que al tensionarse el cuerpo dispone toda su atención en la solución de aquello que agobia y estresa. Esto es hasta cierto punto normal y saludable, pero cuando el estrés es repetido y acentuado,el hígado bloqueará crónicamente su actividad y estará predispuesto a una congestión.

Por esto, además se desencadenarán múltiples patologías dentro y fuera del hígado, afectando otros órganos y sistemas, principalmente los ojos y los músculos (provocando contracturas, temblores musculares, tics, visión borrosa, problemas oculares, ojos enrojecidos, etc.), ya que están en relación estrecha con las funciones hepáticas, pues dependen de su irrigación sanguínea correcta: si esta es excesiva o insuficiente, los ojos y músculos lo evidenciaran.

Quiero destacar algo que es de suma importancia: la necesidad de tener el hígado y la vesícula biliar en buen estado para la prevención de problemas visuales.

Un hígado intoxicado puede provocar edema en varias partes del cuerpo. Una de ellas es en la cabeza, provocando mala visión, mareos y dolor de cabeza por presión craneal.

Por este y otros motivos, el hecho de tener el hígado saturado es mucho más grave de lo que en principio puede parecer. No podrá limpiar correctamente la sangre que le llega desde el intestino y se verá gravemente intoxicado.

Piensa que el hígado es el órgano más grande del cuerpo y el que más energía y vitalidad nos aporta, si lo tenemos intoxicado podemos sufrir graves trastornos.

Desde tiempos remotos la medicina china consideraba al hígado como el responsable de un gran número de enfermedades. Los avances en anatomía, fisiología y medicina, permitieron descubrir el gran número de funciones vitales que este órgano desempeña. Muchas de estas funciones coinciden, aunque la sabiduría oriental las describiera de una manera abstracta o poética, enmarcada en su cosmología del yin y el yang, los cinco elementos o las sustancias vitales: el almacenamiento de nutrientes, la regulación del organismo, la influencia sobre la digestión y la vitalidad.

Hay que tener en cuenta que una dieta adecuada ayuda a prevenir o tratar esta patología.

Además, esta dieta debe ser baja o nula en grasas animales, dulces, harinas y azucares refinados y alimentos basura. Se debe beber té de tres años o té verde en ayunas o un vaso de agua tibia con el jugo de un limón exprimido para drenar exceso de mucosidades y toxinas acumuladas en el hígado y aumentar el consumo de vegetales al vapor.

Una dieta vegetariana o una dieta macrobiótica son las más adecuadas para limpiar ese hígado maltratado.

Desayuno ideal:

A media mañana:

  • 1 manzana o 1 pera.
  • O bien puedes optar por un té de tres años o té verde + tostada de pan de arroz sin gluten con unas gotas de aceite de oliva.

Comidas: puedes elegir cualquiera de estas opciones:

  • Verduras a la plancha, al vapor o hervidas durante 15 minutos + pescado blanco o azul a la plancha.
  • Azukis con verduras y amaranto
  • Arroz integral con verduras + pescado azul a la plancha.
  • Lentejas con quinoa.
  • Ensalada de lechuga, cebolla y zanahoria aderezada con un poquito de aceite de oliva, sal del himalaya, poquita. Incluir siempre en la comida una ensalada, si no tenemos intolerancia. Nunca ensalada en la cena.

ejemplos de actos de discriminación

  • Tener sobrepeso u obesidad;
  • Tener diabetes tipo 2;
  • Altos niveles de colesterol en la sangre;
  • Uso prolongado de ciertos medicamentos como corticosteroides;
  • Estar infectado con hepatitis viral.

  • fatiga;
  • debilidad;
  • dolor en tu vientre.

  • atrofia muscular;
  • hemorragia interna;
  • ictericia (la piel y el blanco de los ojos se vuelven amarillos);

  • vacunarse contra la hepatitis A y B para evitar complicaciones;

Like us on Facebook for more awesome posts

Los tumores de hígado pueden ser benignos o malignos.
A su vez, los tumores malignos pueden ser primarios o secundarios, es decir una metástasis originada por un tumor en otro órgano (el más frecuente es el del colon, pero también pueden proceder de cáncer de mama, riñón o pulmón).
En Europa y Estados Unidos, lo más probable es que una masa única en el hígado sea un cáncer metastático y no un cáncer primario de hígado.
El cáncer de hígado es la tercera causa de muerte por cáncer.

Entre los principales factores de riesgo para el cáncer de hígado se incluyen:

  • Virus de la hepatitis B y C
  • Consumo de alcohol y esteatosis hepática, que pueden transformarse en cirrosis hepática
  • Tabaquismo
  • Diabetes
  • Consumo de alimentos contaminados con aflatoxinas

El hemangioma o angioma hepático es un tumor de las células endoteliales que forman la pared interna de los vasos sanguíneos.
Se compone de un entramado de pequeños vasos sanguíneos o capilares y, por lo general, no provoca dolor ni otros síntomas. Excepcionalmente puede crecer y presionar contra los órganos cercanos, en cuyo caso puede provocar síntomas y consecuencias.
Los hemangiomas son los tumores benignos más comunes en adultos y niños. Por lo general, se observan con mayor frecuencia en el lóbulo derecho del hígado que el izquierdo.

Estas masas pueden crecer bajo la influencia de la píldora anticonceptiva y revertir al dejar de tomarla.
Asimismo, estos tumores benignos también pueden crecer durante el embarazo.
Los hemangiomas hepáticos pueden observarse en el 10% de los niños de un año de edad, pero por lo general desaparecen en los primeros dos años de vida.

Síntomas del hemangioma
Suelen ser pequeños y asintomáticos y detectarse accidentalmente al someterse a pruebas diagnósticas instrumentales del hígado o a una laparotomía.
Los síntomas más frecuentes incluyen dolores en el cuadrante superior derecho y distensión abdominal.
El examen físico suele ser normal, si bien se puede manifestar hepatomegalia (agrandamiento del hígado) y/o soplo cardíaco sobre el cuadrante derecho.
Entre los síntomas más raros se encuentran:

  • Presencia de una gran masa abdominal,
  • Pérdida de apetito o inapetencia,
  • Sensación de saciedad, incluso comiendo poco,
  • Los tumores grandes pueden presionar sobre el estómago y provocar náusea y vómito.

La ruptura es rara, pero puede ocurrir de forma espontánea, al sufrir un traumatismo o en el momento de la biopsia.
Entre las técnicas diagnósticas instrumentales se incluyen la ecografía, el TAC, la resonancia magnética, la arteriografía hepática y la angiografía por sustracción digital.

Tratamiento del hemangioma
Por lo general, no se requiere tratamiento, pero si el hemangioma hepático provoca síntomas, el médico puede proponer distintos tratamientos.
La extirpación quirúrgica del hemangioma o de una parte del hígado es la primera opción de tratamiento.
Otros tratamientos menos invasivos son la embolización arterial, la ablación por radiofrecuencia y la irradiación hepática.
El trasplante de hígado solo es necesario en casos muy excepcionales.

Los adenomas hepáticos son tumores benignos raros. Aproximadamente el 90% de los casos se produce en las mujeres, principalmente entre los 15 y los 45 años.
Los adenomas hepáticos son más frecuentes en las mujeres en edad fértil y con frecuencia se deben al uso de la píldora anticonceptiva.
Otros factores que pueden aumentar el riesgo de padecer adenomas hepáticos son el uso de esteroides anabólicos, beta talasemia, tirosinemia, diabetes tipo 1 y enfermedades de almacenamiento de glucógeno.
Se desconoce el riesgo de evolución maligna, pero puede llegar a un 13% de los casos.

Síntomas del adenoma hepático
Los adenomas hepáticos suelen ser asintomáticos y se detectan de forma casual al realizar pruebas diagnósticas por otros motivos.
Si su tamaño aumenta, se puede formar una masa palpable y experimentar dolor en el lado derecho o dolor de estómago en la zona superior (por encima del ombligo).
En caso de ruptura del adenoma, se puede experimentar dolor abdominal agudo con hemorragia abdominal grave que lleva al shock.
Otros síntomas raros también incluyen la ictericia obstructiva.

Diagnóstico del adenoma hepático
Por lo general, la función hepática no se ve afectada, pero los niveles de aminotransferasas pueden ser ligeramente más elevados o presentar características indicativas de la ictericia obstructiva.
Entre las pruebas diagnósticas apropiadas se encuentran:

Los pacientes con adenomas hepatocelulares que experimentan dolor abdominal intenso o signos de inestabilidad hemodinámica deben someterse inmediatamente a un diagnóstico por imagen abdominal (por ejemplo una TC).

Los exámenes deben determinar si el cáncer se encuentra confinado en el hígado o se ha diseminado a los ganglios linfáticos y a otros órganos para elegir el tratamiento más adecuado.

Tratamiento para el adenoma hepático
Los pacientes deben dejar de utilizar tanto anticonceptivos orales como esteroides anabólicos.
Asimismo, se debe evitar el embarazo hasta la resección del tumor, debido al riesgo de ruptura y crecimiento.
Los tumores asintomáticos deben extirparse quirúrgicamente.
Los adenomas hepáticos asintomáticos de aproximadamente 4 cm de tamaño deben extirparse quirúrgicamente, debido al riesgo de sufrir hemorragias espontáneas y a la posible evolución maligna asociada a tumores de gran tamaño.
Los pacientes que tienen adenomas hepáticos que todavía no han sido extirpados deben llevar a cabo ecografías y análisis de sangre anuales.

La hiperplasia nodular focal es el segundo cáncer de hígado más frecuente.
Se caracteriza por la formación de nódulos dentro del órgano.
La hiperplasia nodular focal es un tumor benigno del hígado que se suele detectar de manera casual mediante exploraciones radiológicas llevadas a cabo por otros motivos.
Este tumor no tiene evolución maligna y es más frecuente en las mujeres.
La hiperplasia nodular focal raramente produce síntomas y generalmente no necesita cirugía.
Sin embargo, a veces se pueden experimentar síntomas y el cáncer puede tener un rápido crecimiento, en cuyo caso se requiere una resección quirúrgica.
Para monitorizar la hiperplasia nodular solo se requiere la realización de una ecografía doppler, aunque el médico también puede solicitar un TAC o resonancia magnética de control.
En algunos casos, se señalan roturas y hemorragias. Debido a estos riesgos, algunos especialistas sostienen que se debe extirpar el tumor, mientras que otros afirman que es posible controlarlo mediante pruebas diagnósticas instrumentales.

Otros tumores hepáticos benignos

Existen otros tipos de tumor más raros:

Puede que un niño con un tumor hepático benigno o maligno no presente síntomas.
En la fase inicial, el cáncer de hígado es asintomático, por lo que los primeros síntomas se producen en una fase bastante avanzada.
Con el crecimiento, tanto del niño como del tumor, se pueden desarrollar diferentes síntomas:

  • Formación de un nódulo abdominal
  • Vientre hinchado o ascitis (debido al líquido en el abdomen)
  • Dolor en el lado derecho del abdomen, donde se sitúa el hígado
  • Dolor de espalda o en el hombro derecho
  • Fiebre
  • Disminución del apetito y pérdida de peso
  • Vómito
  • Ictericia (color amarillento de los ojos o la piel)
  • Picor de la piel

-Moretones repentinos o sangrado.

5. No comas hongos silvestres.

Las enfermedades del hígado pueden ser tanto genéticas como adquiridas y existen cientos de ellas. De hecho, se dice que muchos tenemos problemas hepáticos sin saberlo y esto es porque en el inicio de estas enfermedades no hay síntomas, o son muy leves y simplemente no les hacemos caso.

En algunos países, del 10 al 30% de la población tiene alguna enfermedad del hígado sin saberlo y los pacientes acuden a consulta muchas veces cuando el daño hepático ya es grave y no tiene remedio.

Las células hepáticas se pueden regenerar cuando no hay daño celular. Cuando sí hay daño celular se produce una cicatrización que a la larga puede ser fatal. Por ejemplo, la cirrosis es una enfermedad cicatrizante generalizada del hígado.

El pigmento llamado bilirrubina da color a la orina y a las heces fecales.

Una parte de la bilirrubina se filtra por los riñones, dando la coloración amarilla a la orina. Cuando hay exceso de bilirrubina en sangre por enfermedad hepática, se filtra demasiado “colorante” a la orina y ésta se vuelve oscura, desde color naranja hasta llegar a ser color negro, casi como coca cola.

Otra parte de la bilirrubina se capta en el hígado y luego se elimina por la bilis hacia el sistema digestivo, dando el color café oscuro a las heces fecales. Cuando el hígado no capta la bilirrubina en forma normal, no se elimina por la bilis al sistema digestivo. A la falta de coloración de las heces fecales se le llama acolia, la tonalidad puede ser tan clara como color hueso o beige.

Sigue Leyendo:

Las transaminasas elevadas suelen estar acompañadas de algunos de los síntomas de la hepatitis aguda: malestar general, molestias estomacales e ictericia o coloración amarillenta de la piel. En cualquier caso, el médico que solicitó la analítica orientará al paciente en el diagnóstico y realizará las exploraciones oportunas para dar con las causas y establecer si precisa tratamiento.

La disminución del nivel de transaminasas en la sangre o las transaminas bajas se pueden dar durante el embarazo y en caso de deficiencia de vitamina B6.

Aunque los valores de las transaminasas pueden variar en función del laboratorio donde se realice la analítica sanguínea, los valores normales de la enzima GOT-ALT (transaminasa glutamicopirúvica o alanina aminotransferasa) se sitúan entre 0 y 37 U/L; la GPT-AST (glutámico-oxalacétina o aspartato aminotransferasa), entre 0 y 41 U/L; y la transaminasa GGT, entre 0 y 50 U/L.

En caso de que se descubra una alteración en los análisis de sangre que consiste en el aumento, por encima de los valores normales, de las transaminasas y no exista patología que requiera ser tratada, es posible bajar las transaminasas siguiendo una serie de consejos básicos. Es importante recordar que el hígado es la fábrica química del organismo, y que suele alterarse por la alimentación y otros hábitos nocivos.

A la hora de proteger el hígado y evitar así una alteración de las transaminasas, se debe suprimir o restringir el consumo de bebidas alcohólicas y de alimentos muy grasos o procesados, así como de los productos azucarados y con mucha sal. Es bueno beber agua en abundancia para que el hígado metabolice mejor las grasas y las elimine.

También pueden resultar útiles las infusiones depurativas de diente de león o cardo mariano, el cual estimula el crecimiento de células hepáticas nuevas. Entre los alimentos beneficiosos para las patologías hepáticas o que cuidan el hígado, cabe destacar la alcachofa.

No olvides que el médico siempre tendrá la última palabra y dará a cada paciente las recomendaciones adecuadas para bajar las transaminasas.

La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones.

La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones. Cualquier enfermedad que produzca una inflamación crónica del hígado puede, en el curso de años, llegar a producir cirrosis. La cirrosis se define por las alteraciones estructurales que aparecen en el hígado. Las fundamentales son tres:
➤ necrosis hepatocelular
➤ fibrosis
➤ nódulos de regeneración.

Necrosis significa muerte o destrucción de las células del hígado. En los pacientes que llegarán a desarrollar cirrosis esta muerte celular se produce de modo continuo, como consecuencia del daño hepático que produce la causa de la enfermedad. Las células muertas son, durante mucho tiempo, sustituidas por otras nuevas, hecho denominado regeneración. La fibrosis es la consecuencia del proceso de cicatrización que producen las lesiones inflamatorias que ocurren en el hígado, de manera que con el paso de los años el hígado se convierte en un órgano con gran cantidad de tejido cicatricial que altera por completo su estructura. Como consecuencia, las células nuevas, generadas para sustituir a las desaparecidas, no pueden colocarse en el lugar adecuado y se sitúan donde les permite la trama de cicatrices que surca el hígado. Por este motivo se habla de nódulos de regeneración, por encontrarse grupos de células hepáticas rodeados de fibras colágenas (de cicatriz) formando nódulos. Además, esta trama fibrosa produce un segundo efecto que es cerrar y endurecer los pequeños vasos hepáticos (sinusoides) por los que circula la sangre a través del hígado. Este hecho va a tener una consecuencia muy importante: aumentar la dificultad (resistencia) para que la sangre que entra en el hígado por la vena porta circule a través del órgano. Esta dificultad genera un aumento de presión en todo el sistema venoso que aporta sangre al hígado (el sistema portal) y a este hecho, capital en las complicaciones de la cirrosis, se le denomina hipertensión portal. Por otra parte, la capacidad de regeneración hepática no es infinita, de manera que llega un momento en que empieza a disminuir la cantidad total de células hepáticas, y el hígado es progresivamente más incapaz de cumplir adecuadamente sus múltiples funciones. Por lo tanto, al final, todas las manifestaciones clínicas de la cirrosis son la consecuencia de dos hechos fundamentales: la insuficiencia hepatocelular y la hipertensión portal. Epidemiológicamente es una enfermedad importante que está incluida entre las 10 principales causas de muerte en los países occidentales.

Hay muchas causas de cirrosis. Las principales en nuestro medio son dos: El consumo excesivo de alcohol (cirrosis etílica o alcohólica) y la hepatitis crónica por virus C (cirrosis por virus C), que son responsables del 80 por ciento de los casos de cirrosis en España. Además, se puede producir cirrosis por hepatitis crónica por virus B, por infección crónica mixta por virus B y virus D, por enfermedades, denominadas colestásicas crónicas (que afectan a la producción o a la salida de la bilis del hígado, tales como la cirrosis biliar primaria o la colangitis esclerosante) y por enfermedades metabólicas congénitas del hígado que se manifiestan en la vida adulta, como la hemocromatosis primaria (sobrecarga hepática de hierro -bastante frecuente-), la enfermedad de Wilson (sobrecarga hepática de cobre -muy rara-) y el déficit de alfa-1-antitripsina (también bastante rara). Otras causas poco comunes de cirrosis son la hepatitis autoinmune, en la que se produce una agresión al hígado por parte de nuestro propio sistema defensivo, y la toxicidad hepática por algunos fármacos. Existen otras causas mucho más raras y algunas específicas de la infancia que producen cirrosis precoz en niños o adolescentes. Todas las enfermedades citadas necesitan años de evolución para llegar a producir cirrosis. Además, en muchos casos, el consumo excesivo de alcohol o la hepatitis crónica por virus C no llegan a producir cirrosis y el paciente fallece por un motivo independiente de la enfermedad hepática.

¿Quiénes están expuestos a padecer cirrosis?

Todas las personas con una enfermedad hepática crónica tienen riesgo de desarrollar cirrosis. Por este motivo, para individualizar el riesgo, para valorar la posibilidad de tratamiento de la enfermedad causante del daño hepático y para prevenir complicaciones, estas personas deben ser vigiladas periódicamente por el médico.

Los síntomas dependen de la gravedad del daño hepático. Cuanto más insuficiencia hepática y más hipertensión portal existan más intensos son los síntomas del paciente. En las fases iniciales los pacientes pueden estar asintomáticos y llevar una vida normal no siendo, por tanto, conscientes de su enfermedad. De hecho, en algunos casos la enfermedad se descubre de modo casual durante una revisión general de salud o al consultar por otra enfermedad no relacionada. Más adelante, el paciente se encuentra cansado, le falta energía, pierde el apetito, puede tener molestias digestivas y perder peso y masa muscular. Cuando la enfermedad está avanzada, el paciente se encuentra siempre enfermo, no puede llevar vida normal y aparecen, entre otros los siguientes síntomas principales:

➤ Ictericia, que es una coloración amarillenta de la piel debida a la incapacidad del hígado de eliminar la bilirrubina de la sangre.

➤ Cambios en la piel: Aparición de dilataciones vasculares sobre todo en las mejillas, tronco y brazos, que según su forma se llaman telangiectasias o arañas vasculares. Además, puede aparecer enrojecimiento de las palmas de las manos y los pulpejos de los dedos y las uñas cambian su color rosado por otro más blanquecino.

➤ Retención de sal y agua, que se manifiesta por un acúmulo de líquido en las extremidades inferiores (edemas) y en al abdomen (ascitis), que se distiende.

➤ Facilidad para el sangrado: El hígado fabrica muchas de las sustancias que permiten la coagulación de la sangre. Al fallar el hígado es frecuente el sangrado por las encías, por la nariz y la aparición de hematomas con golpes suaves. Además, debido a la hipertensión portal el bazo secuestra plaquetas, que son células de la sangre muy importantes para la coagulación, lo que también facilita el sangrado. Algunos pacientes presentan hemorragias internas graves, sobre todo en el aparato digestivo, debido a la rotura de varices (venas dilatadas, que se forman como consecuencia de la hipertensión portal) en el esófago o el estómago. Estas hemorragias son graves, pueden ser mortales y requieren ingreso en un hospital para su tratamiento.

➤ Cambios en la conducta y en el nivel de consciencia: El hígado se encarga de retirar de la sangre sustancias tóxicas para el cerebro. Cuando el hígado fracasa, estas sustancias producen una intoxicación cerebral que se manifiesta por insomnio nocturno, somnolencia diurna, cambios en la conducta y en el humor y finalmente, desorientación y progresiva disminución del nivel de consciencia que puede llegar al coma. Esta complicación es grave y requiere ingreso hospitalario.

➤ Cambios en la función sexual: Debido a cambios hormonales y a la desnutrición, es frecuente la pérdida del deseo y la potencia sexual en los varones y de la menstruación y de la fertilidad en las mujeres aún en edad de procreación. Además, en los varones estos cambios hormonales pueden producir aumento del tamaño de las mamas (ginecomastia), que a veces son dolorosas.

➤ Desnutrición: El hígado es muy importante en la absorción y aprovechamiento de los nutrientes que ingerimos. Por ello, en fases avanzadas, los cirróticos se hallan desnutridos y pierden mucha masa y fuerza muscular.

➤ Otras complicaciones: la cirrosis es el factor de riesgo más importante para la aparición de cáncer de hígado y esta es una complicación muy grave que aparece en algunos pacientes cirróticos.

La cirrosis se sospecha por:
➤ Historia clínica; antecedentes de consumo de alcohol, factores de riesgo para la hepatitis crónica B y C (uso de drogas por vía parenteral, promiscuidad sexual, pareja sexual de enfermos de Hepatitis B o C); fármacos, tratamientos de herbolarios y homeópatas y consumo de drogas; presencia de prurito en la mujer, patología pulmonar o historia familiar de enfermedades hepáticas.

➤ Exploración del paciente; presencia de hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado), esplenomegalia (aumento del bazo), presencia de lesiones cutáneas como las arañas vasculares, telangiectasias en los pómulos o enrojecimiento de las palmas de las manos.

➤ Estudios analíticos; alteración en el número de células sanguíneas, marcadores de la función hepática, o de infecciones por los virus de la hepatitis B o C, entre otros y estudio de la coagulación.

➤ Ecografía abdominal es muy útil y permite frecuentemente el diagnóstico indirecto.

➤ El diagnóstico directo de certeza se realiza mediante biopsia hepática.

Las cosas más importantes que puede hacer una persona para prevenir la cirrosis son: no consumir alcohol en exceso y hacer una consulta inicial para valorar clínica y analíticamente si existe una enfermedad hepática crónica silente que pueda llegar a producir cirrosis. Si un paciente sabe que tiene alguna enfermedad hepática debe consultar periódicamente con su médico por si es una enfermedad tratable, cuya progresión se pueda evitar (enfermedad alcohólica o hepatitis B o C, por ejemplo).

La cirrosis como tal carece de tratamiento médico específico dado que es irreversible. Se pueden tratar algunas de las enfermedades que la producen y evitar o retardar la evolución de una cirrosis en estadio inicial a las fases avanzadas. En las Cirrosis por Hepatitis B o C, existen distintos fármacos, según el virus causal, indicados para el tratamiento de hepatitis crónica activa o cirrosis hepática. Deben evitarse escrupulosamente las sustancias hepatotóxicas (drogas, algunos medicamentos, plantas medicinales y el alcohol). Tienen tratamiento preventivo o paliativo algunas de las complicaciones de la cirrosis tales como las hemorragias digestivas, la retención de líquidos y la encefalopatía hepática, que siempre deben ser indicados por un médico. Se emplean tratamientos dietéticos y farmacológicos. Entre los dietéticos está la reducción de la sal para prevenir la retención de líquidos y la de proteínas (carnes, pescados) para la encefalopatía hepática. Como es necesaria una buena nutrición y, hasta que hay riesgo de encefalopatía, la restricción de proteínas no es necesaria, la dieta debe ser siempre supervisada por el médico. A veces se necesitan suplementos de vitaminas y minerales. Entre los fármacos se usan fundamentalmente los diuréticos para tratar la retención de líquidos y los llamados beta-bloqueantes para prevenir las hemorragias digestivas. Pueden ser necesarios otros muchos fármacos para tratar las complicaciones pero la mayor parte de ellos se usan fundamentalmente en el ámbito hospitalario. Finalmente hay que conocer que el tratamiento definitivo de la cirrosis es el trasplante hepático. Se realiza en los pacientes en que se estima una supervivencia menor de dos años, a consecuencia de la cirrosis, y en los que no existe contraindicación para realizarlo por otros motivos. Es muy importante que todo paciente con cirrosis sea visitado por su médico al menos 2 veces al año y siempre que presente alguna complicación. Esto permite al médico estimar más fiablemente el momento en el que el paciente debe ser considerado candidato a trasplante y proceder a su estudio como tal. Esperar a que el paciente esté en muy mala situación por cirrosis muy avanzada aumenta mucho las posibilidades de que el fallecimiento se produzca antes de que de tiempo a realizar el trasplante.

Artículo facilitado por:

¿Cuándo sospechar la hidatidosis?

No existen síntomas específicos, siendo los primeros años de desarrollo del quiste incluso totalmente asintomáticos. Sin embargo, cuando alcanzan ya un cierto tamaño y aparecen las complicaciones evolutivas descritas, es cuando dan síntomas. Estos pueden ser por la aparición de una sensación de masa que el paciente descubre un día, al observarse o palparse, y que puede acompañarse de molestias vagas e imprecisas. Esta situación suele darse en los quistes hepáticos superficiales que crecen hacia el abdomen haciéndose manifiestos. En el pulmón suele aparecer tos, fatiga y dolor torácico. También pueden aparecer síntomas por compresión de órganos vecinos.

La clínica más frecuente es la determinada por las complicaciones evolutivas del quiste. Pueden dar lugar a fiebre alta con importante afectación general, incluso shock séptico, cuando el quiste se infecta por fisuración. Estos episodios de fisuración también dan lugar a molestias o dolor local, o a crisis de urticaria por la sensibilización alérgica desarrollada a lo largo de los años frente a las proteínas del parásito.

El quiste puede romperse bien de forma espontánea o traumática, dando lugar a graves crisis de dolor y fenómenos de anafilaxia con urticaria e incluso shock. Al romperse el quiste, pueden liberarse tanto vesículas hijas como líquido hidatídico, produciendo siembra peritoneal (diseminación por el peritoneo) o pleural (diseminación por la pleura) con hidatidosis secundaria, de difícil solución en muchos casos.

Si el quiste se abre a la vía biliar, aparece ictericia y colangitis (inflamación de la vía biliar) con dolor y fiebre. En casos de apertura al bronquio, puede aparecer vómica, dolor fiebre y hemoptisis.

En muchas ocasiones, el quiste hidatídico aparece de manera casual en estudios radiológicos o ecográficos realizados por otros motivos. En pulmón, se manifiesta en la radiografía simple como una sombra redondeada de densidad agua, de límites bien definidos. En hígado, bien puede verse una imagen redondeada de densidad calcio si el quiste está total o parcialmente calcificado, o puede existir una elevación del diafragma derecho. La ecografía (que no es válida en pulmón), muestra una imagen redondeada, con un cierto refuerzo de pared y con ecos en su interior que traducen la presencia de múltiples vesículas, si es que existe.

  • Parálisis del lado izquierdo del cuerpo.
  • Problemas en la visión.
  • Comportamiento inquisitivo, acelerado.
  • Pérdida de memoria.

Se han desarrollado algunas formas de saber cuándo una persona va a sufrir un ictus. Entre ellas, se encuentra, por ejemplo, la escala Cincinnati, que consiste en tres comprobaciones:

  • Asimetría facial: Se hace sonreír al paciente para comprobar si ambos lados de la cara se mueven de forma simétrica. En caso anormal, un lado mostraría deficiencias para moverse.
  • Fuerza en los brazos: Se indica al paciente que estire los brazos durante 10 segundos. En caso anormal, uno de los brazos no se mueve o cae respecto al otro.
  • Lenguaje: Se indica al paciente que hable. En caso anormal, arrastra las palabras, tiene problemas para hablar o no habla.

Si alguna de estas tres comprobaciones obtiene el resultado anormal, cabe la posibilidad de que el paciente vaya a sufrir un ictus.

La Sociedad Española de Neurología recomienda una serie de hábitos saludables para evitar sufrir un ictus:

  • Llevar una dieta rica y saludable: Esta dieta también tiene que tratar de evitar el colesterol LDL, lo que se consigue reduciendo las grasas saturadas. Además, así se evitan problemas de obesidad: una persona debe mantener su índice de masa corporal por debajo de 25 para reducir el riesgo de ictus.
  • Realizar ejercicio de forma habitual y moderada: Los problemas derivados de una vida sedentaria pueden provocar otros problemas que a su vez causen un ictus.
  • No fumar: Además, la exposición pasiva al tabaco también aumenta la probabilidad de sufrir un ictus.
  • Moderar el consumo de alcohol: El consumo de alcohol no debe superar los 60 gramos al día, pero esto no significa que haya que evitarlo a toda costa: aquellas personas con un consumo leve (menos de 12 gramos al día) o moderado (entre 12 y 24 gramos al día) de alcohol tienen menos probabilidades de sufrir un ictus que aquellas personas que no lo consumen.
  • Llevar un control de la tensión arterial de forma regular: Para ello se pueden llevar controles sobre la tensión arterial. En aquellas personas que no hayan sufrido un ictus anteriormente la tensión arterial debería ser inferior a 140/90, y para diabéticos o personas que ya hayan sufrido un ictus, inferior a 130/80.

Los problemas de los vasos sanguíneos cerebrales pueden ser de dos tipos:

Los vasos están obstruidos dentro. Los coágulos causantes del problema se denomiman trombos cerebrales o embolismo cerebral. Causado por una obstrucción del vaso sanguíneo. Este problema se suele producir por el desarrollo de depósitos de grasa en los muros del vaso, lo que se denomina ateroesclerosis. Los depósitos de grasa provocan dos obstrucciones:

  • Trombosis: un coágulo que se desarrolla en el mismo vaso sanguíneo cerebral.
  • Embolismo: el coágulo se desarrolla en otra parte del cuerpo, generalmente en las grandes arterias de la parte superior del pecho y el cuello o el corazón. Una porción del coágulo se desprende y viaja por el flujo sanguíneo hasta que encuentra un vaso que es más pequeño y lo bloquea.

Los ictus isquémicos son los más frecuentes de todos los ictus, comprendiendo un 80 por ciento del total. En España se estiman de 150 a 200 casos anuales por cada 100.000 habitantes. Los dos tipos de ictus isquémicos más frecuentes son:

  • Ataque isquémico transitorio (AIT): Presenta unos síntomas similares a los de un infarto, pero es más corto y no muestra las consecuencias propias de un infarto. El AIT es un episodio de déficit neurológico de corta duración que en la mayoría de los casos dura menos de dos horas. Entre el 7 y el 40 por ciento de los pacientes que sufren un AIT, poco después sufren un ictus isquémico.
  • Infarto cerebral: Deja una lesión cerebral permanente.

Según su extensión y localización, los ictus isquémicos pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • Ictus isquémico total: Es de gran tamaño y afecta a la arteria cerebral media o la arteria cerebral anterior. Provoca disfunción cerebral superior, hemianopsia homónima y déficit motor y/o sensitivo homolateral.
  • Ictus de Circulación Posterior: Afecta a los pares craneales que provocan déficit motor y sensitivo contralateral. Provoca patología oculomotora, disfunción cerebelosa sin déficit de vías largas ipsilaterales y hemianopsia homónima aislada.
  • Ictus Lacunares: Provocan hemisíndromes motor puro, sensitivo puro, sensistivo motor, hemiparesia atáxica y disartria.

El vaso se rompe, lo que provoca que la sangre irrumpa en el cerebro. Al entrar la sangre comprime el tejido cerebral. Existen dos subtipos de este tipo de ictus, la hemorragia intercerebral y la subaracnoidea. Sucede cuando se rompe un vaso sanguíneo débil. Existen dos tipos de estos vasos débiles que provocan ictus hemorrágicos: los aneurismas y las malformaciones arteriovenosas.

  • Aneurisma: es una región inflada o debilitada de un vaso sanguíneo. Si no se trata el problema crece hasta que el vaso se rompe.
  • Malformación arteriovenosa: es un grupo de vasos sanguíneos formados de manera anormal. Cualquiera de estos se puede romper.
  • Ataques isquémicos transitorios: las condiciones indicativas de un ictus isquémicos se presentan durante un pequeño periodo de tiempo, y se resuelve por sí solo a través de mecanismos normales. Es un indicativo potente de un ictus, por lo que cuando se produce, hay que tomar medidas para evitar un ataque más serio.

Las hemorragias cerebrales suponen el 15 por ciento de todos los ictus y presentan una tasa de mortalidad del 45 por ciento. Afectan de 10 a 30 personas por cada 100.000 al año, y la recuperación de los supervivientes no es rápida: solo un 10 por ciento de ellos podrá ser independiente al cabo de un mes, y el 20 por ciento lo será a los seis meses.

Las hemorragias subaracnoideas, por otra parte, son menos frecuentes, registrando sólo el cinco por ciento de todos los ictus. Se dan de siete a 10 casos por cada 100.000 personas cada año, y es más común entre la gente entre 50 y 60 años, especialmente las mujeres. La tasa de mortalidad se encuentra en un 51 por ciento.

Habitualmente, el médico puede diagnosticar un ictus por medio de la historia de los hechos y de la exploración física. Esta última contribuye a que el médico pueda determinar dónde se localiza la lesión cerebral. También se suelen realizar pruebas de imagen como una tomografía computadorizada (TC) o una resonancia magnética (RM) para confirmar el diagnóstico, aunque dichas pruebas sólo detectan el ictus cuando han transcurrido unos días del mismo. Una TC o una RM son también eficaces para determinar si un ictus ha sido causado por una hemorragia o por un tumor cerebral. El médico puede realizar una angiografía en el caso poco probable de que se plantee la posibilidad de una intervención quirúrgica.

El médico trata de establecer la causa exacta del ictus, puesto que es especialmente importante determinar si éste se ha producido por un coágulo (embolia) que se alojó en el cerebro o por la obstrucción de un vaso sanguíneo debido a una aterosclerosis (aterotrombosis).

En efecto, si la causa es un coágulo o una embolia es muy probable que ocurra otro ictus, a menos que se corrija el problema subyacente. Por ejemplo, si se están formando coágulos en el corazón debido a una frecuencia cardíaca irregular, ésta debe tratarse a fin de prevenir la formación de nuevos coágulos que pudieran causar otro ictus. En esta situación, el médico suele realizar un electrocardiograma (para detectar una arritmia) y también puede recomendar otras pruebas de estudio del corazón. Éstas pueden ser: una monitorización Holter, que consiste en la realización de un electrocardiograma continuo durante 24 horas, y una ecocardiografía, que valora las cavidades y las válvulas del corazón.

Aunque las demás pruebas de laboratorio son de poca utilidad, se hacen igualmente para confirmar que el ictus no fue causado por una carencia de glóbulos rojos (anemia), un exceso de glóbulos rojos (policitemia), un cáncer de los glóbulos blancos (leucemia) o una infección. En alguna ocasión se necesita una punción lumbar después de un ictus. De hecho, esta prueba se lleva a cabo solamente si el médico está seguro de que el cerebro no está sujeto a demasiada presión y ello generalmente requiere una TC o una RM. La punción lumbar es necesaria para comprobar si existe una infección cerebral, para medir la presión del líquido cefalorraquídeo o para determinar si la causa del ictus ha sido una hemorragia.

El tratamiento es distinto si el ictus es debido al bloqueo de un arteria o a causa de la ruptura de un vaso En todo caso, hay algunos pasos que hay que seguir para mejorar la supervivencia:

  • Reconocer rápidamente los signos y síntomas del ictus, anotando cuando ocurren por primera vez.
  • Activar con rapidez los servicios de emergencia.
  • Transporte rápido de emergencia y prenotificación al hospital. La mejor forma de llegar al hospital es mediante estos servicios, puesto que advertirán cuanto antes al servicio de urgencia del hospital.
  • Llevar a los pacientes a una Unidad de Ictus, centros médicos especializados en el tratamiento de esta enfermedad. Hay varios tipos (agudos, de estancia completa, para rehabilitación).
  • Comenzar el cuidado y la evaluación del paciente durante el transporte al hospital: En cuanto el paciente sufra un ictus, los servicios médicos responsables deben tener en cuenta determinados aspectos del paciente como una adecuada oxigenación, así como controles de alimentación, presión arterial, glucemia, fiebre u otras complicaciones.
  • Recibir el diagnóstico y el tratamiento rápidamente en el hospital para que esté bajo vigilancia intensiva.
  • En ocasiones se debe recurrir a la cirugía para eliminar el coágulo que bloquea las arterias del cerebro.
  • Cuando el ictus ya haya pasado, el tratamiento depende de las incapacidades que le hayan quedado al paciente.

El ictus es la segunda causa de muerte más frecuente en España, y la primera en el caso de las mujeres, como recoge el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (Geecv) de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Cada año se producen de 110.000 a 120.000 muertes en España, lo que se traduce en una muerte por ictus cada 14 minutos.

Los ictus comprenden el 70 por ciento de los ingresos en neurología en nuestro país, y en los últimos 15 años el número de pacientes ha crecido en un 40 por ciento. Se prevé que esta cifra vaya aún más en aumento con el paso de los años debido al envejecimiento de la población.

Los ictus isquémicos se clasifican de la siguiente manera según su etiología:

  • Ictus aterotrombótico: La obstrucción del flujo sanguíneo se produce por la alteración en las paredes vasculares de las arterias cerebrales.
  • Ictus embólico: Se produce por la migración de un émbolo desde una región circulatoria extracerebral hasta una arteria cerebral.
  • Ictus hemodinámico: Surge tras la aparición de una hipoxia global en el cerebro, provocando infartos en las regiones peor perfundidas.
  • Ictus lacunar: Se produce por la obstrucción de las ramas arteriales perforantes.

John Howard/Digital Vision/Thinkstock

El consumo de alcohol es un hábito extendido a lo largo y ancho del mundo. A pesar de los conocidos riesgos para la salud, existe en todas las sociedades y culturas. En algunos países la importación, destilado y venta de productos alcohólicos está fuertemente regulada por el gobierno, incluso hay algunas religiones prohíben el consumo a sus devotos. Pero en general, en todas partes del mundo, las bebidas alcohólicas son relativamente populares.

Pese a su popularidad, muchas cosas del alcohol no son del todo conocidas. Hoy te contaremos algunas curiosidades de las bebidas alcohólicas que debes saber.

Recientemente se descubrieron jarrones y vasijas de hace más de 10.000 años utilizados para dejar fermentar frutas y obtener bebidas.

Los astrónomos descubrieron una enorme nube de metanol, también conocido como alcohol de madera, a unos 6.500 años luz de distancia.

Casi todas las frutas tienen al menos una pequeña proporción de alcohol en su composición química.

Una jarra de cerveza, una copa de vino o shot de vodka tienen aproximadamente la misma cantidad de alcohol.

  • Mantén a la mano alimentos fáciles de preparar para que cuando tengas fatiga intensa puedas alimentarte más fácilmente.
  • Se sabe que el Zerit (d4T), Videx (ddI) e Hivid (ddC) pueden dañar las mitocondrias.

    Los síntomas de acidosis láctica son:

  • Respiración rápida y profunda

  • Debilidad muscular que empeora rápidamente

  • Calambres, adormecimiento, cosquilleos, o dolores musculares

  • Dolor muscular como el que se experimenta al otro día de hacer un ejercicio físico intenso.
  • Debes permanecer atento a los síntomas anteriores, y de presentarse alguno, consultar a tu médico. Quizás sea necesario suspender el medicamento.
  • Igual pasa con los que usan Bactrim en la prevención del PCP.

  • Bebe líquidos en abundancia cuando tomes estos medicamentos y durante el transcurso del día.

  • Debes mantenerte bajo consulta médica y hacerte exámenes de sangre que midan la función del riñón.
  • La lipodistrofia se puede manifestar de diferentes formas:

  • Lipoatrofia periférica se caracteriza por pérdida moderada o pronunciada de grasa subcutánea (debajo de la piel) en dos o más de las siguientes zonas: brazos, piernas, nalgas o cara.

  • Lipodistrofia mixta se caracteriza por lipoatrofia periférica junto con acumulación moderada o pronunciada de grasa en el abdomen o los pechos, con o sin acumulación de grasa en la parte posterior del cuello ("joroba de búfalo").

  • Lipoatrofia periférica o lipodistrofia mixta con anomalías en el metabolismo de la glucosa (azúcar) o niveles de lípidos.
  • Pómulos hundidos por pérdida de la grasa facial.

  • Venas prominentes en las piernas, que no están asociadas con el ejercicio intenso o con las rutinas para aumentar la musculatura.

  • Pérdida de grasa en piernas y brazos.

  • Pérdida de forma en las nalgas.

  • Aumento de grasa en el abdomen, llamada obesidad troncal o central. No se trata de los depósitos de grasa blanda debajo de la piel que se atribuyen al proceso de envejecimiento, sino a un rápido aumento de grasa dura detrás de los músculos abdominales localizada entre los órganos.

  • Agrandamiento de los senos que puede ser doloroso, sobre todo en las mujeres.

  • Cojín de grasa en la parte inferior de la nuca (joroba de búfalo) que puede provocar dolor de cabeza, o dificultad para respirar o dormir.

  • Lipomas (pequeñas pelotitas de grasa en diferentes partes del cuerpo).

  • Niveles altos de grasa en la sangre pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca (del corazón).

  • La acidosis láctica, aunque ocurre raramente, puede ser mortal.

  • La resistencia a la insulina que puede llevar a la diabetes.
  • Una teoría sugiere que los inhibidores de la proteasa (PI) interfieren con el procesamiento de la grasa. Las moléculas de los PI son similares a algunas proteínas humanas que procesan y transportan grasa. Sin embargo, algunas personas que nunca han tomado estos medicamentos también padecen de lipodistrofia.

  • Otra teoría sugiere que la resistencia a la insulina juega un papel importante. Las personas con resistencia a la insulina tienden a aumentar de peso en la zona del abdomen. Además, por la baja calidad de la insulina que ellos tienen en la sangre, es necesario que el azúcar se degrade en el hígado, dando como consecuencia un incremento de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
  • La lipodistrofia es similar al "síndrome X", que ocurre en personas que se han recuperado de algunas enfermedades serias como la leucemia infantil o el cáncer de seno. Estas personas desarrollan características similares a las descritas. En el VIH es posible que la recuperación del sistema inmunológico, luego de un tratamiento antiviral efectivo, sea la causa. En realidad, la lipodistrofia es más común en las personas con mejores respuestas al tratamiento.

  • Algunas personas cambian sus combinaciones de medicamentos para dejar de tomar PI. Sin embargo, no hay evidencia de que la lipodistrofia desaparezca si se deja de tomar PI.

  • Los depósitos de grasa pueden ser extraídos quirúrgicamente o con liposucción (sobre todo en el cuello o mamas).

  • Algunas personas reciben implantes para rellenar las mejillas hundidas. Este procedimiento es arriesgado y los resultados pueden ser sólo temporarios.

  • Los niveles altos de colesterol y triglicéridos deben ser tratados de igual forma que en las personas negativas al VIH, pero a los que están tomando antiretrovirales se les recomienda usar sin riesgo Pravacol o Lipitor. El Pravacol no interactúa con ningún medicamento anti VIH. El Lipitor puede utilizarse sin riesgo si se usa la mitad de la dosis recomendada (40 mg al día en lugar de 80 mg al día).

  • Los tratamientos hormonales usando la hormona de crecimiento o la testosterona pueden ayudar a aumentar la masa muscular en las piernas y en los brazos; por consiguiente, restablecen el grosor de éstos. Se plantea además que la hormona de crecimiento ayuda a disminuir la grasa acumulada alrededor de las vísceras, los pechos y la parte posterior del cuello. Sin embargo, esta hormona no produce ningún efecto sobre los niveles de lípidos en la sangre; al contrario, puede elevarlos, al igual que el azúcar, según algunos estudios en los que se ha utilizado.

  • Para mejorar la sensibilidad a la insulina, algunos doctores recetan metformin (Glucophage) y/o rosiglitazone (Avandia) para disminuir los niveles de azúcar en la sangre y el colesterol. Algunos estudios reportan que estos medicamentos pueden disminuir la grasa abdominal.

  • 31. Pavia CS, Mothe M, Kavanagh M. Influence of alcohol on antimicrobial immunity. Biomed Pharmacother. 2004;58(2):84-9.

    32. Lieber CS. Relationships between nutrition, alcohol use, and liver disease. Alcohol Res Health. 2003;27(3):220-31.

    33. Lieber CS. Alcohol and the liver: metabolism of alcohol and its role in hepatic and extrahepatic diseases. Mt Sinai J Méd. 2000;67(1):84-94.

    34. Hefferan TE, Kennedy AM, Evans GL, Turner RT. Disuse exaggerates the detrimental effects of alcohol on cortical bone. Alcohol Clin Exp Res. 2003;27(1):111-7.

    35. Hogan HA, Argueta F, Moe L, Nguyen LP, Sampson HW. Adult-onset alcohol consumption induces osteopenia in female rats. Alcohol Clin Exp Res. 2001;25(5):746-54.

    36. Mafla AC. Adolescencia: cambios bio-psicosociales y salud oral. Rev Colombia Méd. 2008;39(1):41-57.

    37. Harty LC, Caponase NE, Haysnb Winn DM, Bravo-Otero E, Block WJ, Kleinman DB, et al. Alcohol dehydrogenase 3 genotype and risk of oral cavity and pharyngeal cancers. J National Cancer Inst. 1997;89(22):1698-705.

    38. Mustaca AE, Kamenetzky GV. Alcoholismo y ansiedad: modelos animales Intern J Psych Psychol Ther. 2006;6(3):343-64.

    39. Papini MR, Wood M, Daniel AN, Norris JN. Reward loss as psychological pain. Intern J Psych Psychol Ther. 2006;6:189-213.

    40. Souza Martins de D, Lucilene Hernandes R, Kantoski Zanini K, Rocha Fernandes da R. Influence of alcohol consumption on alveolar bone level associated with ligature-induced periodontitis in rats. Braz Oral Res. [serial on the Internet]. 2009 Sep [cited 2011 July 10]; 23(3):326-332. Available from: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1806 -83242009000300017&lng=en. doi: 10.1590/S1806-83242009000300017

    41. Herrera Batista A, Puldón Seguí G, Díaz Rondón B, Bacallao Gallestey J. Efectos del alcoholismo crónico sobre la presión arterial y frecuencia cardíaca en ratas adolescentes machos. Rev Cubana Invest Biomed. [serie en Internet]. 2006; 25(1) [citado 3 marzo 2009]. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864 -03002006000100004&lng=es&nrm=iso&tlng=es

    42. Dorado Morales G, Varela Martínez I, Cepero Guedes A, Barreiro Alberdi O. Hábito de fumar y alcoholismo en un consultorio médico. Rev Cub Enfermer. 2003;19(2):48-52.

    43. Herrera Batista A, Puldón Seguí G, Ruiz Candina H. Alteraciones en las características morfométricas del riñón de ratas albinas machos provocadas por la ingestión crónica de etanol desde la adolescencia. Rev Cubana Invest Bioméd. [serie en Internet]. 2010 Jun [citado 2011 Jul 11]; 29(2): 194-202. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-03002010000200004&lng=es

    44. Puldón Seguí G, Herrera Batista A, Ruiz Candina H. Efectos de la ingestión crónica de etanol sobre las características histológicas del riñón de ratas machos adolescentes. Rev Cubana Invest Bioméd. [serie en Internet]. 2010 Dic [citado 2011 Jul 11]; 29(4): 445-453. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864 -03002010000400005&lng=es

    45. Herrera Batista A, González Bravo M, Céspedes Miranda E, Sánchez González S. Efectos del alcoholismo crónico sobre el hígado de ratas albinas adolescentes. Rev Cubana Invest Bioméd. 1999;18(3):189-96.

    Recibido: 24 de febrero del 2012.
    Aprobado: 24 de marzo del 2012.

    El hígado es un órgano del volumen próximo al de una pelota de fútbol, y se encuentra ubicado debajo de las costillas y en el lado derecho del abdomen. El hígado es fundamental para la asimilación de alimentos, además que libera al cuerpo de sustancia toxicas.

    Las enfermedades hepáticas pueden ser hereditarias u ocasionadas por un sinfín de factores que deterioran el hígado, como los virus y el alcohol que también puede ocasionar daños al hígado. Con el tiempo, el deterioro de este órgano produce la aparición de cicatrices (cirrosis), que conducen a la insuficiencia hepática.

    Existen aproximadamente más de cien tipos de enfermedades hepáticas. Las más usuales son:

    Fasciolosis. Es un contagio parasitario del hígado. Se origina por un parasito de la Fasciola hepática.

    Hepatitis. Inflamación del hígado, ocasionada por diversos virus, toxinas del hígado, autoinmunidad o condiciones hereditarias.

    Enfermedad hepática alcohólica. Manifestación hepática provocada por el consumo excesivo de alcohol, que provoca la enfermedad del hígado graso, hepatitis alcohólica y cirrosis.

    Enfermedad de hígado graso (esteatosis hepática). Condición reversible donde grandes cantidades de grasa se amontonan en las células del hígado.

    Enfermedades hereditarias. Producen daño al hígado como la hemocromatosis, la cual involucra la acumulación de hierro en el cuerpo, y la enfermedad de Wilson.

    Síndrome de Gilbert. Perturbación genética de la bilirrubina del metabolismo. Se localiza en un pequeño porcentaje de la población, y puede originar ictericia leve.

    Cirrosis. Es la creación de tejido fibroso en el lugar ocupado por las células hepáticas que han muerto por: ingesta excesiva de alcohol, hepatitis viral o grasas acumuladas.

    Cáncer primario de hígado. Se presenta usualmente como un carcinoma hepatocelular o como un colangiocarcinoma.

    Cirrosis biliar primaria. Enfermedad peligrosa autoinmune de los capilares biliares.

    Para diagnosticar si una persona posee una enfermedad del hígado, es necesario que se realice los exámenes de sangre que evalúan la función hepática y determinan si el hígado esta funcionado correctamente.

    Estas pruebas se encargan de determinar las enzimas de la sangre que son más frecuentes en el hígado, como son: Proteínas y abuminas de suero, transaminasa alanina y aspartato, globulina sérica, tiempo de protombina y tiempo parcial de tromboplastina.

    Dependiendo del tipo de enfermedad hepática que se padezca, el medico recetará un medicamento adecuado, por ejemplo, existen medicamento para tratar infecciones en el caso de que se sufra de hepatitis B. En otras enfermedades se administran medicamentos para retrasar el progreso de la enfermedad:

    En la hepatitis autoinmune, se puede administrar medicamentos que contengan esteroides. En el caso de la hemocromatosis, se puede extraer habitualmente una cantidad de sangre de la vena, para mediar la cantidad de hierro en la misma. Con la enfermedad de Wilson, el medico recetará medicamentos que permitan extraer el cobre acumulado en el cuerpo a través de la orina.

    La colestásis, es una enfermedad hepática en donde la bilis se ve afectada por la aparición de una fibrosis quística. En este caso, se administra ácido ursodesoxicólico para combatir la enfermedad.

    Tomar alcohol con moderación. El alcohol es uno de los principales causantes de las enfermedades hepáticas como la cirrosis. Se recomienda beber una copa al día en mujeres de cualquier edad y hombres mayores de 65 años, y dos copas al día en hombres menores de 65 años.

    Evitar conductas de riesgo. El tabaco, las drogas, las relaciones sexuales sin protección, perforaciones clandestinas y el uso de agujas sin esterilizar, contribuyen un gran riesgo de que se padezca alguna enfermedad y que una de sus consecuencias sea una enfermedad hepática.

    Inmunizarse. Siempre es recomendable mantener todas las vacunas al dia, en especial contra la hepatitis. Así se disminuye el riesgo de contraerlas.

    No auto medicarse. El auto medicarse o mezclar medicamentos con alcohol generan una reacción en el cuerpo, en especial en el hígado, que lo va deteriorando poco a poco. Si se administra medicamentos de venta libre, se debe hacer solo siguiendo la dosis recomendada.

    Precaución con gases y aerosoles. Las personas deben ser muy cuidadosas de aspirar gases que puedan causar alguna enfermedad a futuro como: insecticidas, aerosoles, pinturas y demás productos químicos. Si se va a trabajar con alguno de estos productos, se debe utilizar la protección adecuada y si se realiza en una habitación siempre mantenerla ventilada.

    Los cuadros de hemorragia digestiva causados por ruptura de várices esofágicas suelen ser graves, ya que los pacientes, además de perder gran volumen de sangre, todavía tienen dificultad para detener el sangrado, ya que, además de las plaquetas bajas, también presentan deficiencia de los factores de coagulación.

    d) Ginecomastia

    El mal funcionamiento del hígado también cambia el equilibrio de las hormonas sexuales. El aumento de estrógeno causa la aparición de senos y pérdida de pelo corporal en los pacientes masculinos.

    e) Otros síntomas

    Todavía hay varios otros signos y síntomas relacionados con la cirrosis, entre ellos:

    Síndrome hepatorrenal: insuficiencia renal aguda que ocurre en la cirrosis avanzada y generalmente indica un caso terminal. El paciente que desarrolla síndrome hepatorrenal tiene una supervivencia muy corta y el único tratamiento es el trasplante de hígado.

    Eritema palmar: palmas de las manos rojizas.

    Hipocratismo digital: uñas más anguladas, dando el aspecto de baquetas a los dedos.

    Nefropatía por IgA: algunos pacientes con cirrosis pueden presentar una enfermedad renal causada por la acumulación de anticuerpos en los riñones.

    Cáncer del hígado: pacientes con cirrosis están bajo mayor riesgo de desarrollar cáncer de hígado, especialmente si la cirrosis ha sido causada por el alcohol o la hepatitis viral.

    La cirrosis en etapas tempranas puede ser asintomática. En las etapas finales, la mayoría de los signos y síntomas descritos anteriormente están presentes.

    La severidad de la cirrosis es generalmente descrita por la escala de Child-Pugh que se basa en parámetros clínicos y de laboratorio.

    Según estos resultados, los pacientes son clasificados en 3 clases: A, B y C, siendo esta última la más grave. Pacientes clasificados como Child C tiene una tasa de mortalidad de más del 60% en los próximos dos años.

    También existe la clasificación MELD, basada en la severidad de los exámenes de sangre.

    Tanto el Child como el MELD son modos de estandarizar la severidad de la cirrosis, sirviendo también como base para la lista de trasplante hepático que, hasta el momento, es el único tratamiento efectivo para la cirrosis.

    El único tratamiento eficaz de la cirrosis es el trasplante de hígado, que solamente se indica en casos seleccionados.

    Mientras el paciente espera para un trasplante, el tratamiento se realiza con el fin de controlar los síntomas y complicaciones. Ejemplos: para la ascitis y los edemas, pueden utilizarse diuréticos como espironolactona y furosemida. Para las varices del esófago, el tratamiento se realiza a través de endoscopia digestiva. Laxantes, como la lactulosa, ayudan a controlar la encefalopatía hepática.

    Es importante que el paciente evite el consumo de alcohol y otros medicamentos nefrotóxicos.

    Este artículo también está disponible en Português

    El hígado es uno de los primeros órganos de los vertebrados, cuya multifuncionalidad contribuye a su supervivencia. Está ubicado estratégicamente en la región pélvica del abdomen por debajo del diafragma y las costillas. Además de ser el más grande glándula que produce bilis que facilita el proceso de la digestión y la emulsificación de los lípidos, que tiene una multiplicidad de funciones para realizar, como el filtrado y la eliminación de las toxinas del cuerpo humano, la síntesis de proteínas mediante la producción de aminoácidos, la conversión de glucosa en glucógeno y su almacenamiento, así como su mantenimiento en el cuerpo, la producción de hormonas y la urea, el almacenamiento de minerales y vitaminas, la descomposición de las partículas de alimentos y otras actividades metabólicas necesarias para la supervivencia.

    Al ser un órgano tan importante, también es vulnerable a diversas enfermedades que pueden detener su funcionamiento y hacerlo con malos resultados. Cualquier condición subyacente que afecta las funciones del hígado causa dolor de hígado. Puede ser causado por una serie de razones, tales como la acumulación de exceso de grasa en el hígado, inflamación de la cirrosis del hígado que provoca debido a alcoholismo, y otros casos de daño hepático a saber Gilbert síndrome de Down, Hepatitis enfermedad de Wilson, y otros casos de autoinmune deficiencia. Todas estas enfermedades se producen cuando el hígado no es atendida.

    Dónde está el dolor de hígado se sintió? Dolor de hígado es muy diferente de los riñones, la espalda o dolor abdominal y se siente generalmente en una naturaleza aburrido en el cuadrante superior derecho debajo de las costillas. En ocasiones, la naturaleza del dolor en el hígado puede ser muy fuerte y puede ir acompañada de un dolor de espalda.

    La acumulación de Tales desbordamientos de grasa en el hígado hace que se hinche dando lugar a una enfermedad llamada esteatosis y su inflamación adicional infligir daño en el hígado lleva a la esteatohepatitis. Un hígado graso es causado principalmente por factores tales como el consumo de alcohol más allá de los límites permisibles, la obesidad o la diabetes. En el caso de la esteatosis del hígado puede hincharse, expanda debido al estiramiento de la membrana y por lo tanto volvió voluminoso dando lugar a dolor en el abdomen que puede ser grave.

    Además de esteatosis hepática (hígado graso), el alcoholismo, la diabetes mellitus, síndrome metabólico y la hipertensión como se mencionó anteriormente, hay otros factores que contribuyen a los dolores de hígado y puede dar de alta como las causas de dolor de hígado.

    • El cáncer de hígado junto con la pérdida cansancio, letargo y peso
    • El agrandamiento del bazo
    • Tuberculosis
    • La acumulación de toxinas en el cuerpo
    • Los cálculos biliares
    • Obstrucción biliar
    • Linfoma
    • Enfermedad de Hodgkin
    • Tender hígado causada por la esquistosomiasis, absceso hepático, pileflebitis, leucemia, etc
    • Colangitis
    • Tendemess del hígado causada por el síndrome de Dubin-Johnson, mononucleosis, esquistosomiasis, síndrome de Weil
    • Trombosis de la vena hepática
    • Quiste hidatídico
    • VLCAD deficiencia
    • Viga-Kunkel síndrome
    • Hepatocelular y carcinoma metastásico
    • Fitz-Hugh-Curtis síndrome
    • Insuficiencia cardiaca congestiva
    • Embarazo
    • EBV
    • CMV
    • Absceso hepático

    Además de éstos, la inflamación del hígado inducida por hepatitis causa dolor en el hígado en el lado derecho. Por otra parte, el exceso de ingesta de fármacos tales como acetaminofeno también conocido como Tylenol también causa daños en el hígado.

    El dolor es el principal síntoma de mal funcionamiento del hígado, agrandamiento, inflamación u otros trastornos. El dolor es agudo y sordo en la naturaleza acompañados de erupciones en la piel se siente en el abdomen superior derecho. Otros síntomas de dolor de hígado son la dificultad en la respiración y la tos, náuseas y vómitos, ojeras, coloración amarillenta de los ojos, como en el caso de la ictericia, manchas de color marrón y manchas oscuras sobre la piel, pérdida de peso, inflamación de los testículos, etc dolor de hígado puede también dar lugar a dolor abdominal.

    El tratamiento del dolor hepático se basa en la capacidad de los individuos para que se abstengan de ciertos hábitos como la drogadicción y el alcoholismo, que es la causa raíz de los problemas más de salud. Los tratamientos disponibles son médicamente agentes antivirales, 3TC, adefovir, Flagyl, interferón alfa II b. Junto con estos, la repleción de electrolitos y la hidratación suficiente es necesario para facilitar el tratamiento de dolor de hígado. Por otra parte el mantenimiento de la higiene personal a lo largo de los buenos con las medidas sanitarias son comunes las medidas de seguimiento para el tratamiento de cualquier enfermedad. Los pacientes son derivados al hospital sólo si no son capaces de comer alimentos y hay una necesidad de compensar la pérdida descansando en el tratamiento salino.

    Los médicos han sugerido una serie de medidas correctoras o alternativas naturales para curar el dolor de hígado: -

    • El consumo de agua es vital para nuestra supervivencia y como tal debe ser bebido en grandes volúmenes con el fin de ayudar al hígado a desintoxicar el cuerpo, así como facilitar la excreción de productos de desecho. Los médicos recomiendan la ingesta de al menos ocho vasos de agua cada día.
    • El consumo de frutas y vegetales frescos ayuda a facilitar la eliminación de toxinas del cuerpo. Alimentos integrales y cereales como el arroz integral son eficaces en esta materia.
    • La deficiencia de vitamina A, B1 y K en el cuerpo también se cita como una fuerte razón científica para la aparición de dolor de hígado. La vitamina A facilita actividades antioxidantes en el cuerpo, la vitamina B1 ayuda en la producción de energía, así como mantiene el nivel de la glucosa en la sangre y de la vitamina K se sintetizan las proteínas.
    • Hay maneras de desintoxicar el cuerpo con hierbas, con la ayuda de la gama de productos a base de hierbas ayurveda o que pueden ser eficaces en la curación del dolor.
    • El aceite de linaza contiene ácidos grasos esenciales para el buen funcionamiento y mantenimiento del sistema hepático.

    Algunas de las medidas preventivas de dolor de hígado son:

    www.hechos y actos juridicos

    Capítulo 51 Infección por Helicobacter pylori

    Capítulo 53 Úlcera gastroduodenal

    Capítulo 54 Adenocarcinoma del estómago y otros tumores gástricos

    Capítulo 55 Anatomía, histología, embriología y anomalías del desarrollo del páncreas**J. Steven Burdick colaboró en este capítulo en una edición anterior de este libro.

    Capítulo 56 Secreción pancreática

    Capítulo 57 Trastornos hereditarios, familiares y genéticos del páncreas, y trastornos pancreáticos de la infancia

    Capítulo 58 Pancreatitis aguda

    Capítulo 59 Pancreatitis crónica

    Capítulo 60 Cáncer de páncreas, neoplasias quísticas pancreáticas y otros tumores pancreáticos no endocrinos**Ramon Jimenez y Carlos Fernández contribuyeron a ediciones previas de este capítulo.

    Capítulo 61 Tratamiento endoscópico de la patología pancreática

    Sección VIII Vías biliares

    Capítulo 62 Anatomía, histología, embriología, anomalías congénitas y trastornos pediátricos de las vías biliares

    Capítulo 63 Función y trastornos motores de las vías biliares

    Capítulo 64 Secreción y circulación enterohepática de la bilis

    Capítulo 65 Litiasis biliar*

    Capítulo 66 Tratamiento de la litiasis biliar

    Capítulo 67 Dolor biliar alitiásico, colecistitis alitiásica aguda, colesterolosis, adenomiomatosis y pólipos de la vesícula biliar

    Capítulo 68 Colangitis esclerosante primaria y colangitis piógena recurrente

    Capítulo 69 Tumores de los conductos biliares, de la vesícula biliar y de la ampolla

    Capítulo 70 Tratamiento endoscópico y radiológico de la patología biliar

    Capítulo 71 Embriología, anatomía, histología y anomalías del desarrollo del hígado

    Capítulo 72 Fisiología hepática y metabolismo energético

    Capítulo 73 Bioquímica y pruebas de función hepáticas

    Capítulo 74 Perspectiva general de la cirrosis

    Capítulo 75 Hemocromatosis

    Capítulo 76 Enfermedad de Wilson

    Capítulo 77 Otros trastornos metabólicos hereditarios del hígado

    Capítulo 83 Hepatitis causadas por otros virus*

    Capítulo 84 Infecciones bacterianas, parasitarias y fúngicas del hígado, incluidos los abscesos hepáticos

    Capítulo 85 Enfermedades vasculares hepáticas*

    La causa de la enfermedad del hígado graso no alcohólico no está claro. Ciertos factores tienden a aumentar el riesgo, pero en algunos casos, no se presentan factores de riesgo. Sin embargo, el desarrollo de grasa en el hígado por enfermedad hepática no alcohólica tiende a darse en familias. También se presenta con mayor frecuencia en personas que son de mediana edad y con sobrepeso u obesidad. Estas personas a menudo tienen niveles altos de colesterol o triglicéridos y diabetes o prediabetes (resistencia a la insulina), también.

    • Medicamentos
    • Hepatitis viral
    • Enfermedad hepática autoinmune o heredada
    • La pérdida rápida de peso
    • Desnutrición

    Estudios recientes muestran que un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado y otros cambios en el intestino puede estar asociado con la enfermedad de hígado graso no alcohólico. Algunos investigadores sospechan ahora que esto puede desempeñar un papel en la progresión de la enfermedad hepática no alcohólica y a la esteatohepatisis no alcohólica.

    Aunque es muy raro, la grasa se acumula en el hígado de la madre durante el embarazo, poniendo tanto a la madre como al feto en riesgo grave. Cualquiera de los dos puede desarrollar insuficiencia hepática, insuficiencia renal, infección grave, o hemorragia. Nadie entiende plenamente su causa, pero las hormonas pueden jugar un papel.

    Una vez que se confirma el diagnóstico, el bebé tiene que nacer lo más rápido posible. Aunque la madre puede necesitar cuidados intensivos durante varios días, la función hepática a menudo retorna a la normalidad en pocas semanas.

    Acumular grasa en el hígado es a menudo silencioso, no produce síntomas, sobre todo al principio. Si la enfermedad avanza – que es por lo general durante un período de años, o incluso décadas – puede causar problemas como:

    • Fatiga
    • Pérdida de peso o pérdida del apetito
    • Debilidad
    • Náusea
    • Confusión, juicio dañado, o dificultad para concentrarse

    Estos síntomas también pueden estar presentes:

    • Dolor en el centro o la parte superior derecha del abdomen
    • Agrandamiento del hígado
    • Irregular decoloración oscura de la piel, generalmente en el cuello o la zona de la axila

    Con la enfermedad hepática alcohólica, los síntomas pueden empeorar después de períodos de consumo excesivo de alcohol. Con el hígado graso por enfermedad hepática no alcohólica, el proceso de la enfermedad puede detenerse o revertirse, o puede empeorar. Si hay la cirrosis, el hígado pierde su capacidad de funcionamiento. Esto puede causar signos y síntomas tales como:

    • Retención de líquidos
    • Pérdida de masa muscular
    • Hemorragia interna
    • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos)
    • Insuficiencia hepática

    A menudo, el diagnóstico de un hígado graso se presenta durante un chequeo de rutina. El médico puede notar que el hígado se agranda ligeramente o ver signos de grasa en el hígado en un análisis de sangre. O bien, el médico puede sospechar un problema después de tomar un historial de salud o hacer un examen físico.

    1. Análisis de sangre. Durante las pruebas de sangre de rutina, elevaciones de ciertas enzimas hepáticas pueden aparecer. Estos podrían incluir la alanina aminotransferasa o aspartato aminotransferasa.
    2. Estudios de imagen. Un hígado graso también puede aparecer en los estudios por imágenes, como una ecografía abdominal.
    3. Biopsia hepática. La única manera de confirmar el diagnóstico de grasa en el hígado es con una biopsia del hígado. Esto se hace generalmente una vez que otras causas han sido descartadas. Después de aplicación de anestesia local, el médico inserta una aguja a través de la piel para eliminar un pequeño trozo de hígado. Esto se examina bajo un microscopio para detectar signos de grasa, inflamación y células hepáticas dañadas. Si la inflamación o el daño no está presente, el diagnóstico es simplemente un hígado graso.

    La enfermedad del hígado inflamado es una patología que debemos conocer mejor. Aparece cuando este órgano indispensable se ve afectado por una infección y aumenta de tamaño, causando síntomas que conviene conocer.

    El hígado cumple ciertas funciones, de las más básicas y más esenciales de nuestro cuerpo. Sintetiza las vitaminas, elimina las toxinas, filtra la sangre, elimina las sustancias nocivas, regula los niveles de aminoácidos y de grasas, etc. Estas tareas son muy importantes y garantizan el buen funcionamiento del organismo, para ofrecer una buena calidad de vida. Pero, a veces, a fuerza de efectuar todos estos procedimientos, ciertos elementos alteran su correcto funcionamiento.

    Algunos virus o bacterias pueden hinchar el hígado. Algunas veces, una mala alimentación, los excesos de grasas o de alcohol, una comida demasiado industrial o la ingesta excesiva de medicamentos puede causar una hepatomegalía. Es importante tener cuidado con la salud y, para ello, más vale conocer los síntomas asociados a esta enfermedad.

    Durante los primeros días de la inflamación que afecta al hígado, se pueden sufrir los mismos síntomas que los de una gripe. Un cansancio agudo, subida de fiebre, dolores musculares, náuseas, etc. Pero a medida que el tiempo pasa, el estado empeora y no se sabe cómo actuar.

    Cuando se está afectado por una inflamación, es normal sentir que el vientre está más hinchado y más duro de lo habitual. Se siente un dolor en el abdomen, y cada vez que se come, se siente una sensación desagradable de pesadez. Las náuseas acompañan a estos síntomas y la digestión puede ser lenta.

    Cuando se sufre una inflamación del hígado, suele ocurrir que las heces cambian de color. Suelen ser más claras, más blancas. Esto es debido a que existe una inflamación de origen viral. También es frecuente que la orina adquiera un tono más oscuro.

    Se puede sentir un gusto metálico o amargo en la boca. Puede ser difícil percibir el gusto normal de los alimentos y se puede sentir una sensación desagradable en el paladar, que corta completamente el apetito. El mal aliento, la pérdida de apetito y la boca seca son igualmente síntomas muy frecuentes.

    Además del cansancio, es normal sentir un fuerte dolor a nivel de las costillas. Se trata de una sensación que se puede describir como tener una placa caliente en el interior del abdomen. Algo desagradable que hace que se pierdan las ganas de mantenerse activo, y provoca cansancio y somnolencia.

    Uno de los síntomas que enseguida pone sobre aviso es el cambio de color de la piel y de los ojos, que se vuelven amarillos. Esto se llama ictericia, y es un síntoma claro de que el hígado está enfermo, razón para acudir enseguida al médico.

    Estos son los síntomas de una infección de hígado. Si estás sintiendo algo de esto, ¡corre a tu médico! De esta forma podrán solucionar el problema y volver a un estado de salud perfecto. ¡No lo dejes pasar!

    El hígado se encuentra entre los órganos más preciados para el ser humano. Dicho órgano se encarga de llevar a cabo determinadas funciones imprescindibles para el cuerpo, como son la desintoxicación de sustancias, la síntesis de hormonas y la reserva del glucógeno.

    El hígado está situado en la zona derecha del abdomen, bajo el diafragma.

    Situación del hígado en el cuerpo

    Presenta un color marrón tirando a rojo. El hígado de una persona adulta promedia pesa cerca de 1 kilo y medio y su morfología es triangular y es el órgano perteneciente al sistema endocrino de mayor tamaño.

    Para llevar a cabo una vida plena y sana es necesario mantener nuestro hígado en perfectas condiciones pues interviene en numerosas funciones en nuestro organismo.

    La mayoría de las causas son peligrosas para la salud y pueden provocar grandes problemas si no se diagnostican y se tratan a su debido tiempo. Principalmente, el dolor de hígado puede ser debido a diferentes motivos:

    Hepatitis. Todas las formas de Hepatitis (A B C) provocan dolor de la zona hepática y la ictericia (coloración amarillenta de la piel por un aumento de la bilirrubina) más información sobre la icteria

    Cáncer de Hígado. Es una de las causas mas letales y no suele diagnosticarse hasta las etapas finales.

    Hígado Graso. Se produce un aumento de tamaño en el órgano provocado por una acumulación excesiva de grasa. Esto puede causar disfunción hepática.

    Ingesta de alcohol excesiva

    Cirrosis. Se produce un tejido anormal, denominado cicatricial, al sustituir las células tras su muerte. más información sobre la cirrosis

    Susancias tóxicas para nuestro cuerpo.

    En ocasiones el dolor de hígado es confundido con molestias de otros órganos situados en la zona abdominal. Si nota un fuerte daño en la parte superior derecha del vientre y un malestar general de la zona hay muchas posibilidades de que el órgano dañado sea el hígado.

    Para identificar los síntomas del dolor del hígado debemos estar seguros de su posición. Se sufre un fuerte daño en la zona superior derecha del vientre, bajo el torax.

    Dependiendo el grado de lesión de este órgano experimentaremos un dolor más o menos fuerte. Dicha aflición puede extenderse hasta la zona de la espalda.

    Otros indicios que debemos tener en cuenta son:

    -La tonalidad de la piel se torna un poco más amarilla.

    -Experimentar dolores al toser y dificultad para respirar.

    CLAVES
    Señales de la dependencia

    1 Cuando el consumidor necesita cantidades mayores de alcohol para sentir el efecto buscado.

    2 Cuando tiene dependencia psicológica: busca situaciones o reuniones donde haya alcohol y evitar los sitios donde no puede beber.

    3 Cuando, por beber, altera sus actividades y rutinas normales y deja de ser responsable de sus tareas y responsabilidades.

    4 Cuando, al dejar de beber, sufre por causa de la necesidad de seguir haciéndolo.

    ATENCIÓN
    Cómo obtener ayuda

    Para saber del grupo de ayuda contra adicciones más cercano, llamar al CECAJ, a los teléfonos 3823-2020 y al número gratuito 01-800-536-9444.

    Ahí le darán información sobre los centros de rehabilitación, internamiento, control de adicciones y grupos de ayuda para tratar la dependencia al alcohol.

    A escala estatal, la Secretaría de Salud Jalisco cuenta con 78 centros de atención e internamiento certificados, y que cumplen con la Norma Oficial 028 Para la Prevención, Tratamiento y Control de las Adicciones.

    El hígado es un órgano que se regenera de manera habitual. La medicina china lo conoce como el guardaespaldas del corazón: recibe los “golpes” de malos hábitos de salud, como ingerir alcohol.

    Al ser una parte del cuerpo que se renueva cada determinado tiempo, es difícil que una persona que consume alcohol en grandes cantidades se dé cuenta de que tiene un problema a nivel hepático; no lo advierte hasta que debe acudir al hospital.

    En el área de Urgencias del Hospital General Regional 180 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Jalisco, es común que lleguen personas con intoxicaciones agudas por alcohol y que hasta ese momento se descubran con una enfermedad alcohólica del hígado.

    El jefe de la unidad, Christian Jiménez Chávez, señala que durante diciembre y enero los diagnósticos de pacientes con cirrosis u otra enfermedad del hígado se incrementan, pues la ingesta exagerada de alcohol en temporada navideña o de fiesta son antesala de la enfermedad.

    “Pacientes que dicen: ‘Yo tomé toda mi vida, pero no sabía que tenía cirrosis hepática’. Llegan por una intoxicación, les tomamos los exámenes y vemos que tienen cirrosis, y que no es nueva, que ya tiene tiempo”.

    Entre los signos más comunes en estos pacientes que llegan a Urgencias están el sangrado del tracto intestinal y la ascitis, una acumulación de líquido en el espacio entre el abdomen y los órganos abdominales. Esto provoca que los pacientes no puedan respirar, tengan infecciones o presenten peritonitis primaria.

    “Empiezan a tomar desde antes de diciembre y llegan con complicaciones, como las encefalopatías, que es como alteración del estado mental, ya sea dormidos, temblorosos, convulsionando, etcétera”.

    Según el médico, la causa de la aparición de cirrosis en los jóvenes por lo general es un virus. Sin embargo, también se dan casos de muchachos que llegan al hospital por algún problema generado por el alcohol y terminan diagnosticados con cirrosis.

    Vallarta y Autlán, muy “tomadores”

    Puede que sean sus interminables fiestas durante todo el año: carnavales, exposiciones y otras celebraciones que se hacen en las comunidades cercanas. Como sea, el municipio de Autlán de Navarro es uno de los lugares del Estado con mayor consumo de alcohol entre sus habitantes, según el Consejo Estatal Contra las Adicciones en Jalisco (CECAJ).

    Autlán es una cabecera que abarca casi 18 municipios y, en esa zona, la fiesta nunca termina.

    “Las fiestas que se hacen, como el Carnaval de Autlán, inician una temporada; pero luego en los municipios cercanos se hacen (fiestas) y acuden todos (…) se están catafixiando las fiestas unos con otros, y esto hace que se detone más el consumo de alcohol en los adolescentes”, informó el secretario técnico del CECAJ, Enrico Sotelo.

    Existen otros municipios con altas cantidades de consumo de alcohol en Jalisco: Guadalajara, Colotlán y Puerto Vallarta.

    La capital concentra un gran número de habitantes, mientras que Puerto Vallarta es uno de los centros turísticos de playa más importantes de México, con alta cantidad de centros nocturnos y flujo de venta de bebidas alcohólicas y otras drogas.

    Pero Colotlán, con presencia de cultura wixarica, tiene otras características concentradas en los adultos que habitan en municipios de la zona Norte: “El grupo étnico de allá tiene una mala forma de ver el vino y ellos, de verdad, lo agarran con singular alegría, entonces estamos trabajando fuerte allá”.

    ADOLESCENTES DE ENTE 12 Y 16 AÑOS SUELEN ABUSAR Y SE INTOXICAN FÁCILMENTE, ADVIERTEN
    Pasan el after party en el hospital

    Llegan acompañados de amigos, con quienes horas antes brindaron, y brindaron, y brindaron… Provenientes del antro o de la fiesta en alguna casa, al menos tres adolescentes de entre 12 y 16 años de edad —en promedio por día— llegan intoxicados por alcohol a Urgencias Pediatría del Nuevo Hospital Civil Dr. Juan I. Menchaca.

    No tienen una enfermedad alcohólica del hígado; tampoco son alcohólicos, pero los muchachos llegan al hospital por alguna reacción secundaria al alcohol, que sus amigos o familiares no pudieron subsanar con agua mineral, haciendo que vomitara, ni bañándolo con agua fría.

    Llegan a Urgencias con descompensación, deshidratación, mareos, pérdida del sentido y baja súbita de glucosa, entre otros problemas, refiere el médico de Urgencias Pediatría en turno nocturno, Luis Javier Robles Arellano.

    “Los han llevado de madrugada; el último caso fue un paciente que se descompensó, llegó con la glucosa casi en cero, con crisis convulsiva, pero eso fue secundario al consumo de bebidas alcohólicas; algunos, 14 años, masculino”.

    A los pacientes que llegan en esta situación, se les desintoxica, se trata de corregir los daños que les pudo ocasionar la intoxicación aguda de alcohol y, de ser necesario, se les deriva a otra área o unidad hospitalaria.

    Después de su tratamiento, el caso se notifica al Comité de Maltrato Infantil existente en el hospital, donde, dependiendo del caso, se trabaja con el joven y le se brinda información sobre las instituciones que ofrecen asesoría y tratamiento para dejar de tomar alcohol.

    TESTIMONIO
    De una noche de cervezas gratis a 26 años sin probar alcohol

    Se esperaba una gran fiesta en la colonia El Fresno, y así fue. Algunos vecinos lograron entrar a la inauguración de una reconocida cervecería de la zona, en donde ese día regalaron la bebida. Ese día fue decisivo para José, que era un adolescente, que tomó como sus amigos todas las cervezas que pudo y que hizo valer la frase: “Heladas y regaladas”.

    Fue su primera borrachera. El primer encuentro con el alcohol a ese grado, pues anteriormente ya había probado la cerveza.

    Los años de vida de José eran proporcionales a los que tenía viviendo en una situación de violencia intrafamiliar. Y a pesar de que su padre, quien era alcohólico, no era su ejemplo a seguir, eran tantos los problemas que finalmente se acercó al alcohol, sin siquiera darse cuenta, al verlo como una manera de olvidar lo demás.