trileptal interaccion con alcohol

23.- Lee RG. Nonalcoholic steatohepatitis: a study of 49 patients. Hum Pathol. 1989; 20:594-598.

24.- Baldridge AD, Perez –Atayde AR, Graeme-Cook F, Higgins L, Lavine JE. Idiopathic steatohepatitis in childhood: a multicenter retrospective study. J Pediatric 1995; 127:700-704.

El papel del hígado en el organismo no se puede desestimar. Se estima que realiza unas 600 funciones diferentes, siendo la desintoxicación de sustancias tóxicas una de las más importantes. Los chinos comparan al hígado a un general del ejército, puesto que distribuye armas y provisiones donde y cuando se necesitan. La mayoría de las personas tienen los tubos biliares obstruidos por numerosos cálculos que dificultan la circulación de la bilis. Las piedras son un refugio para virus, bacterias y parásitos, donde el sistema inmunológico no los detecta, lo que constituye un foco constante de infección para el organismo. Por otro lado, los cálculos biliares impiden que el hígado realice las labores de desintoxicación que le son propias. Tóxicos y restos de alimento sin metabolizar pasan al torrente sanguíneo, que los distribuye por todo el cuerpo, lo que a la larga origina toda clase de patologías. La medicina convencional sólo reconoce la existencia de cálculos en la vesícula, no en el hígado. Esto se debe a que los cálculos biliares, al no estar calcificados como los de la vesícula (su base son lípidos, principalmente colesterol), suelen tener la misma densidad que nuestros tejidos, por lo que no son visibles en ultrasonidos, resonancias magnéticas o rayos X. Con la limpieza hepática también se eliminan las piedras de la vesícula.

Con la limpieza de hígado se mejora la digestión, base de una buena salud. También desaparecen las Alergias e incluso el dolor de hombro, brazo y parte superior de la espalda (puede ser necesario expulsar de 1.000 a 2.000 piedras en varias limpiezas para que los dolores desaparezcan totalmente). Mucha gente consigue perder peso gracias a la limpieza hepática. En determinadas patologías se tarda hasta dos años en limpiar completamente el hígado. La pérdida de cabello en la parte central del cráneo se debe en muchas ocasiones a un hígado excesivamente ‘sucio’. Se recomienda varias limpiezas hepáticas para frenar la pérdida de cabello.

Se recomienda realizar la limpieza de hígado cuando se haya finalizado la limpieza de riñón. También se tiene que haber seguido el recordatorio desparasitante (1 vez a la semana) durante al menos 3 semanas, o haber utilizado el Zapper diariamente durante al menos 1 semana. Según la doctora Clark no se expulsan muchas piedras si el hígado contiene parásitos vivos, y además, se pueden sentir molestias.

Esta limpieza la pueden realizar personas a las que se ha extirpado la Vesícula.

Las de sales de Epsom duran para 2 limpiezas hepáticas. En cada limpieza se toman de 4 a 8 cápsulas de Ornitina, por lo que un bote sirve para 12 – 25 limpiezas.

Las Sales de Epsom son sales de magnesio (sulfato de magnesio). El magnesio dilata los conductos del hígado, por lo que las piedras salen sin ninguna molestia. Relajan el hígado y el intestino, lo que produce diarrea. Las sales de Epsom también se pueden utilizar en caso de estreñimiento. En caso de calambres musculares, pequeñas torceduras y cardenales realizar baños de sales de Epsom. Los baños de sales de Epsom también son buenos para expulsar a través de la piel sustancias tóxicas.

Los suplementos de Ornitina -ayuda a conciliar el sueño- nos evitarán pasar una noche en vela. La ornitina, además de ser relajante, ayuda a eliminar el amoniaco que producen los parásitos al morir, especialmente tóxico para el cerebro y que puede impedir el sueño. La Dra. Clark también recomienda la Ornitina es su Protocolo de Desparasitación. La Ornitina protege el hígado del daño que provocan los medicamentos y sustancias químicas, a la vez que estimula su regeneración. Fortalece el sistema inmunológico estimulando la producción de glóbulos blancos más activos y efectivos. La ornitina contribuye a la quelación (eliminación) de metales pesados.

Parásitos, bacterias y virus encuentran refugio en las piedras del hígado, donde el sistema inmunológico no puede destruirlos, lo que constituye una fuente constante de reinfección.

En la limpieza hepática se utiliza aceite y zumo de pomelo o limón. El aceite estimula la vesícula biliar provocando su vaciado. La presión de la bilis liberada ayuda a expulsar las piedras. Aunque no resulta imprescindible, la Dra. Clark recomienda Ozonizar el aceite al menos 10 minutos. También es aconsejable beber agua ozonizada durante la limpieza tanto renal como hepática para eliminar las bacterias que se liberan, y minimizar los síntomas de desintoxicación que ocurren cuando el cuerpo de está depurando.

Como se va al baño con frecuencia es mejor hacer la limpieza en fin de semana cuando se puede permanecer en casa (la limpieza dura 21 horas). En cada limpieza se limpia únicamente una zona del hígado, por ello la primera vez hay que repetir la limpieza varias veces (cada 3 semanas) hasta que se dejen de expulsar piedras. Posteriormente sólo será necesario realizar un par de limpiezas al año como mantenimiento. Las piedras flotan en el líquido de las deposiciones. La mayoría son de color verde por la bilis. Los tamaños varían según las personas, siendo el tamaño medio el de un guisante.

Aunque es recomendable que todo el mundo realice periódicamente limpiezas de hígado, resulta especialmente importante en las siguientes patologías:

    • Cáncer
    • Candidiasis
    • Depresión
    • Parkinson
    • Cefaleas
    • Tinitus
    • Sida
    • Alopecia
    • Gota
    • Esclerosis Múltiple y Lateral
    • Fibromialgia
    • Alzheimer
    • Epilepsia
    • Arterioesclerosis
    • Glaucoma
    • Arritmias
    • Reflujo gastroesofágico
    • Ovarios Poliquísticos
    • Cirrosis
    • Manchas obscuras edad
    • Endometriosis
    • Artritis y Reumatismo
    • Dermatitis – Eccema – Psoriasis
    • Lupus Eritematoso
    • Diabetes
    • Hipertensión
    • Varices
    • Acné y Rosacea
    • Cistitis
    • Síndrome Premenstrual y Síntomas de Menopausia
    • Esterilidad masculina y femenina

Tanto las úlceras estomacales como la hinchazón intestinal y los gases no se pueden curar de forma permanente si no se eliminan las piedras del hígado. Tener también en cuenta que parásitos como el ascaris pueden producir síntomas de úlcera péptica:

Dado que la quimioterapia es especialmente nociva para el hígado, las limpiezas hepáticas son muy aconsejables en personas que se hayan sometido o se estén tratando con quimioterapia.

La medicina convencional no tiene cura para esta patología. Sin embargo, el restablecimiento es total tras realizar numerosas limpiezas hepáticas a fin de eliminar las piedras de colesterol que forman el hígado graso. Un hígado graso puede almacenar hasta 20.000 piedras hasta que deja de funcionar. Suplementar con ácido tiótico (lipoico) para regenerar el tejido hepático. En caso de patologías hepática evitar totalmente la fructosa (azúcar de la fruta). “Las personas con grandes cantidades de piedras de colesterol en el hígado sufren el riesgo de desarrollar cirrosis hepática, anemia de células falciformes y otras enfermedades sanguíneas” “Limpieza Hepática y de la Vesícula”. Andreas Moritz.

Se recomienda congelar 24 horas los botes de pastillas como mínimo a -29 grados para matar las bacterias que se hayan podido introducir durante el proceso de fabricación. Nunca congelar productos líquidos como el sello dorado para evitar una posible rotura del envase. Imprescindible en personas enfermas o con baja inmunidad.

Por precaución no realizar limpiezas durante el embarazo o lactancia.
Después de la limpieza renal y hepática la Dra. Clark recomienda realizar una limpieza intestinal

    • Sales de Epson 4 cucharadas soperas disueltas en 3/4 de litro de agua
    • Aceite de oliva, prensado en frío 125 cc. (1/3 de vaso)
    • Zumo fresco de pomelo (el rosado es mejor) o la combinación de zumo de limón y naranja, también fresco * Es suficiente exprimir el zumo para 2/3 de vaso
    • Zumo de manzana o cápsulas de ácido málico

Bebe 1 litro al día de zumo de manzana embotellado durante un período de 6 días, (o 3 cápsulas de ácido málico diarias). El ácido málico del zumo de manzana suaviza los cálculos biliares y hace que su paso a través de los conductos biliares sea fácil. Algunas personas sensibles pueden experimentar hinchamiento y ocasionalmente diarrea durante los primeros días. La mayor parte de la diarrea es en realidad bilis estancada, liberada por el hígado y la vesícula (indicado por un color marronoso amarillento). El efecto de fermentación del zumo ayuda a ensanchar los conductos biliares. Si de alguna manera esto resulta incomodo, puedes mezclar el zumo de manzana con agua. Bebe el zumo de manzana poco a poco durante el día, entre comidas (evita beber el zumo durante, justo antes y dos horas después de las comidas, así como por la noche) Esto debe ser además de tu toma diaria de agua. Nota: Usa preferentemente zumo de manzana biológico, a pesar de que para el propósito de la limpieza, cualquier buena marca de zumo, concentrado e incluso sidra iría bien. Puede ser conveniente enjuagar la boca con bicarbonato o cepillar los dientes varias veces al día para prevenir que el ácido dañe los dientes.

Durante la semana entera de preparación y limpieza, evita tomar comidas o bebidas frías o frescas: enfrían el hígado y como consecuencia reducen la efectividad de la limpieza. Toda la comida o bebida debe ser templada o al menos a temperatura ambiente. Para ayudar a que el hígado prepara la purga principal, trata de evitar comida de origen animal, productos lácteos y fritos. Aparte de esto, haz las comidas normales, pero evita llenarte.

La parte principal y final de la limpieza de hígado es mejor que caiga en fin de semana, cuando no estás bajo ninguna presión y dispones de tiempo suficiente para descansar. Aunque la limpieza es efectiva en cualquier momento del mes, es preferible que coincida con luna llena y luna nueva. El período de 6 días de preparación podrían empezar 5-6 días antes de la luna llena.

Mientras dure la limpieza de hígado evita tomar cualquier medicación, vitaminas o suplementos que no sean absolutamente necesarios. Es importante no dar trabajo extra al hígado que pueda interferir con el esfuerzo de limpieza. Asegúrate de limpiar tu colon antes y después de hacer una limpieza de hígado. Ir de vientre con regularidad no es necesariamente una indicación de que tu intestino no está obstruido. La limpieza de colon, debe ser hecha unos días antes o preferiblemente, el sexto día de preparación, ayuda a evitar o minimizar cualquier malestar o náusea que pueda surgir durante la purga de hígado. Previene el retorno de la mezcla de aceite o de desechos del tracto intestinal. Además, ayuda a que el cuerpo acelere la eliminación de las piedras. La Irrigación de Colon (Hidroterapia de Colon) es el método más fácil y rápido para preparar el colon para la limpieza del hígado.

Si por la mañana tienes hambre, toma un desayuno ligero, tal como un cereal caliente, la avena es la elección ideal. Evita el azúcar y demás edulcorantes, especias, leche, mantequilla, aceites, yogur, queso, jamón, huevos, frutos secos, repostería, cereales fríos, etc. Puedes tomar frutas o zumos de fruta. Para la comida toma vegetales sencillos hervidos o al vapor con arroz blanco (preferentemente arroz Basmati) y alíñalos con un poco de sal de roca o sal de mar sin refinar. Repetimos, no comas ninguna proteína, mantequilla o aceite, o corres el riesgo de sufrir malestar durante la limpieza real. No comas ni bebas nada (excepto agua) después de las 14:00 h., de otro modo puede que no saques ninguna piedra. Sigue el plan horario descrito a continuación para obtener el máximo beneficio de la purga de hígado.

18:00 h: Añade cuatro cucharadas de sales de Epson (sulfato de magnesio) a un total de 3/4 de litro de agua filtrada en un recipiente que puedas cerrar. Esta es la medida para 4 tomas. Bebe tu primera porción (3/4 de vaso) ahora. Para deshacerte del sabor amargo de la boca puedes tomar unos pocos sorbos de agua o añadir un poco de zumo de limón al preparado para mejorar el sabor. Algunas personas lo beben con una paja para impedir que el líquido toque la lengua y evitar el mal sabor en lo posible. También puede ser de ayuda cepillarse los dientes o enjuagarse la boca con bicarbonato de sodio.

Una de las principales acciones de las sales de Epson es dilatar (ensanchar) los conductos hepáticos, haciendo más fácil que las piedras pasen. Es más, hace salir desperdicios que pueden obstruir la salida de las piedras. [Si eres alérgica a las sales Epson, en su lugar puedes usar —citrato de magnesio- en las mismas dosis].

20:00h: Bebe tu segunda toma (3/4 de vaso) de sales Epson.

21:30 h:
Si hasta ahora no has hecho ninguna evacuación y tampoco has hecho ninguna limpieza de colon en las últimas 24 horas, harte un enema; esto provocará una serie de evacuaciones.

21:45 h: Lava meticulosamente los pomelos (o limones y naranjas). Exprímelos a mano y quita la pulpa. Necesitarás 3/4 de vaso de zumo. Vierte el zumo y 34 vaso de aceite de oliiva en una jarra que puedas cerrar bien. Cierra la jarra herméticamente y agítala con fuerza unas 20 veces o hasta que la solución esté acuosa. Lo ideal seria que tomases esta mezcla a las 10:00 h., pero si sientes que aún necesitas visitar el baño alguna vez más, puedes retrasar este paso 10 minutos.

22:00 h: Colócate de pié al lado de tu cama (no te sientes) y bebe el preparado, si es posible directamente. Algunas personas prefieren tomarlo mediante una paja de plástico. Si es necesario toma un poco de miel entre sorbos, te ayudará a tragar la mezcla. Sin embargo la mayoría de personas no tiene problemas en beberlo directamente. No te tomes más de 5 minutos para esto (sólo las personas mayores o débiles pueden tomarse más tiempo).

Esto es esencial para ayudar a liberar los cálculos biliares Cierra las luces y mantente tendid@ de espaldas con 1-2 almohadas debajo de la cabeza. La cabeza debe estar más alta que el abdomen. Si esta posición te resulta muy incómoda acuéstate sobre tu lado derecho con las rodillas empujando hacia tu cabeza. Mantente perfectamente acostad@ por al menos 20 minutos y trata de no hablar! Pon la atención en tu hígado. Puede que incluso sientas as piedras viajando a lo largo de los conductos biliares. No sentirás ningún dolor puesto que la bilis que es excretada junto con las piedras, mantiene los conductos biliares bien lubrificados (esto es muy diferente de un ataque de vesícula, donde el magnesio y la bilis no están presentes). Duérmete si puedes.

Si durante la noche sientes necesidad de evacuar, hazlo. Comprueba si ya hay pequeños cálculos (guisantes verdes o de color oscuro) flotando en la taza. Puede que sientas náuseas durante la noche y/o en las primeras horas de la mañana. Esto es principalmente debido a la fuerte emanación de cálculos y tóxicos desde el hígado y la vesícula, empujando el brebaje de aceite de nuevo hacia el estómago. Las náuseas pasarán a medida que avance la mañana.

6:00—6:30 h: Al despertarte, pero no antes de las 6:00 h., bebe tu tercer 3/4 de vaso de sales de Epson (si tienes mucha sed bebe un vaso de agua templada antes de tomar las sales). descansa, lee o medita. Si tienes mucho sueño puedes volver a la cama, aunque es mejor que el cuerpo esté en posición erguida. La mayoría de las personas se encuentran perfectamente y prefieren hacer algún tipo de ejercicio ligero como el Yoga.

trileptal suspension efectos secundarios

3. Los tumores sólidos se clasifican como carcinoma ó sarcomas:

a. Los carcinomas representan la forma de cáncer más común y afecta las células
epiteliales, tales como aquellas que se encuentran en la piel y el revestimiento de las
glándulas, los senos y el útero.

b. Los sarcomas aparecen en la capa intermedia de los tejidos, tales como el tejido
conectivo en los huesos y músculos. Estas son menos comunes pero por lo general
son las más peligrosas.

4. No todos los tumores son sólidos. Por ejemplo, la leucemia resulta de un crecimiento
anormal de las células blancas sanguíneas.

5. El cáncer es una enfermedad complicada para entenderse debido a que las células del
propio cuerpo se convierten en el propio enemigo:

a. Algo funciona indebidamente dentro del núcleo de la célula, lo cual ocasiona que ésta
se diferencie de su pariente.

b. Las células cancerosas potenciales son aquellas células que no son destruidas por el
sistema inmunológico.

c. Por lo regular, cuando las células mutantes se forman, éstas son destruidas por el
sistema inmunológico.

B. Crecimiento y Propagación del Cáncer

1. La mitosis representa el proceso mediante el cual el cuerpo crece y reemplaza células;
cada célula nueva es idéntica a su célula pariente.

2. Las células de cáncer parecen y se comportan de forma diferente. La característica
fundamental de las células de cáncer es el crecimiento celular descontrolado e incapaz
de ser regulado por las defensas/mecanismos naturales del cuerpo.

3. El cáncer comienza con una sola célula anormal. La célula anormal se auto-replica.

4. Frecuentemente una condición maligna no puede ser detectado sin una biopsia.

5. La mayoría de las células de cáncer se originan sobre el revestimiento o superficie de
la piel, cervix, estómago, intestinos, vejiga, tubos bronquiales, senos y próstata.

6. Carcinogénesis (la producción de células de cáncer) es una teoría para el crecimiento
y propagación del cáncer.

FACTORES DE RIESGO; ¿QUE CAUSA EL CÁNCER?

1. La mayor parte de los tipos de cáncer resultan del daño al material hereditario (DNA)
de la célula.

2. Los investigadores han descubierto ciertos genes peculiares que inician la formación de
cáncer. Estos genes se conocen con el nombre de oncogenes.

3. Los oncogenes representan las versiones mutantes de los genes los cuales ocasionan que
las células se descontrolen y se desarrollen en tumores.

4. Los errores genéticos no deben ser confundidos con herencia. Estos errores ocurren
dentro de los cuerpos celulares y no son transmitidos a los niños.

1. El factor de huésped se refiere al sistema inmunológico del cuerpo, el cual le suministra
a una persona la resistencia que necesita para combatir las enfermedades.

2. Algunas personas son resistentes a la formación y crecimiento de células de cáncer; otras
no lo son.

3. Se desconocen todos aquellos factores que aumentan o disminuyen la resistencia ante el
cáncer.

4. Parece que las personas heredan cierto grado de resistencia.

5. La teoría del huésped postula que el sistema inmunológico fracasa y no es capaz de
destruir las células de cáncer anormales que se forman.

1. La única manera para comprobar que un tipo específico de químico sea carcinogénico
para la gente es examinado/investigando sus efectos sobre un período de tiempo.

2. La exposición a sustancias carcinogénicas fueron documentadas ya para el 1775.

3. Existen más de 14,000 químicos que pueden ser considerados como carcinogénicos.

a. Un mito es de visualizar los productos sintéticos como detrimentales para la salud y
de pensar que los productos naturales son de beneficio para el bienestar y la salud.

b. Muchas personas poseen la creencia de que las sustancias hechas artificialmente
(particularmente los aditivos de los alimentos) son las que producen cáncer. El hecho
es que el envenenamiento y los carcinógenos aparecen de forma natural en todo tipo
de alimento.

c. Otro mito es que 90 por ciento de todos los tipos de cáncer son causados por
químicos. Aproximadamente de 40 a 50 por ciento del cáncer proviene de factores
ambientales. Los químicos que constituyen los productos del cigarrillo y el tabaco
representan el 80 al 90 por ciento de los químicos carcinogénicos.

1. La evidencia científica indica que los hábitos dietéticos pueden contribuir al desarrollo
de una proporción significativa de los tipos de cáncer que aún se desconocen.

2. Las guías dietéticas que ayudan a reducir las posibilidades de cáncer son:

a. Evitar la obesidad. Estar con un 40 por ciento de grasa aumenta el riesgo de cáncer.

b. Reducir el consumo de grasas. El consumo exagerado de grasas aumentan las
posibilidades de cáncer en el seno, colon y próstata.

c. Consumir alimentos altos en fibra, tales como frutas, vegetales, y cereales de grano
íntegro (salvado o "bran"). Teóricamente una dieta alta en fibra actúa expandiendo las
heces fecales, diluyendo de esta manera los químicos potencialmente peligrosos y
ocasionando que se puedan eliminar con mayor rapidez estos desechos del cuerpo.

d. Incluir alimentos ricos en vitamina A (beta-caróteno) y C.

consecuencias de tomar trileptal

Los Triglicéridos son el principal tipo de grasa que se encuentra en la sangre, ya que están encargados de dar energía al cuerpo, sin embargo, sería incorrecto pensar que entre más elevados estén los triglicéridos, mayor energía tendrá el organismo, ya que el exceso de triglicéridos se transforma en un enemigo silencioso que puede conducir al paciente hacia la adquisición de graves enfermedades.

La Hipertrigliceridemia o niveles altos de triglicéridos (mayor de 150 mg/dl) no necesariamente genera síntomas perceptibles en el cuerpo, sino que, la mayoría de las veces, estos síntomas aparecen cuando la elevación ya ocasiona una enfermedad importante en el organismo, ya sea una enfermedad cardiovascular, un ACV o accidente cerebrovascular, problemas en el hígado, páncreas o el bazo, entre otros.

Los triglicéridos provienen de los alimentos grasos y también se producen en el Hígado.

Los triglicéridos no se elevan únicamente por la ingesta de grasas, ya que también son producidos en el hígado, el cual transforma cualquier exceso de caloría proveniente de azúcares y harinas en triglicéridos, para posteriormente distribuirlos al cuerpo por medio de la circulación sanguínea.

Generalmente los pacientes descubren que poseen altos niveles de triglicéridos cuando se practican exámenes de sangre de chequeo general o Perfil Lipídico en un laboratorio, en los que encuentran elevado valores de VLDL-Colesterol y Triglicéridos en sangre, más que por percibir sensaciones extrañas en su cuerpo, algún tipo de malestar general o síntomas de triglicéridos altos.

En la gran mayoría de los casos para que un síntoma por triglicéridos altos aparezca, han de haber pasado muchos meses o incluso años de evolución del desbalance de estas grasas en el organismo. Estos síntomas reflejarán las características de la enfermedad que ya han de haber desarrollado los triglicéridos elevados durante el tiempo. Por tales razones se dice que los triglicéridos altos no producen síntomas sino que generan enfermedades, las cuales sí manifiestan síntomas en el organismo. En este sentido podríamos interpretar que cuando los triglicéridos han afectado a algún órgano importante, es cuando se comienzan a observar los signos y síntomas propios de la enfermedad o daño ocurrido en el organismo.

Sin embargo, algunas personas podrían llegar a experimentar o percibir leves síntomas por tener niveles de Triglicéridos altos, incluso antes de que se desarrolle una enfermedad. Estos síntomas se hacen más evidentes cuando los triglicéridos están considerablemente elevados (mayor a 500 mg/dl) y/o han permanecido altos por mucho tiempo.

Los síntomas de triglicéridos altos manifestados más frecuentemente por parte de estos pacientes son:

  • Desarrollo de acné.
  • Aumento de la vellosidad del cuerpo.
  • Elevadas ganas o ansiedad por ingerir dulces.
  • Dolores musculares crónicos o duraderos en el tiempo, acompañados con debilidad y cansancio (Fibromialgias).
  • Aumento de la caída del cabello junto con cuero cabelludo graso.
  • Aumento de la grasa abdominal.
  • Apneas de sueño.
  • Mareos.
  • Constantes dolores de cabeza.
  • Insomnio.
  • Retención de líquidos.
  • Cambios de humor asociados a irritación.
  • También existen algunos pocos casos de pacientes que experimentan fiebre, pérdida de apetito, náuseas, entre otros síntomas.

IMPORTANTE: Todos estos síntomas son inespecíficos de Triglicéridos Altos, es decir, estos síntomas pueden también presentarse debido a otras enfermedades.

Cuando los síntomas que presenta el cuerpo de un paciente con triglicéridos elevados son debidos a las enfermedades generadas por esta alteración, podríamos decir que estamos en presencia de Consecuencias de la elevación de los Triglicéridos.

Existen órganos que se ven claramente afectados cuando los triglicéridos permanecen elevados por mucho tiempo en un paciente. A continuación nombraremos los daños que generan los triglicéridos elevados en estos órganos:

  • Páncreas: Los altos niveles de triglicéridos, generalmente por encima de 1000 mg/dl, pueden afectar a este importante órgano produciendo en él lo que llamamos Pancreatitis (Inflamación del páncreas), la cual se caracteriza por generar los siguientes síntomas:
    – Fiebre.
    – Dolores abdominales de fuerte intensidad.
    – Vómitos repetidos.
  • Aumento del tamaño del Hígado: Los triglicéridos elevados también se asocian con el desarrollo de Esteatosis Hepática o Hígado Graso, entidad clínica en la cual el hígado se rodea y se compone de grasa en su interior, situación que con el paso del tiempo lesiona al hígado e impide que funcione correctamente, ocasionando una fibrosis (endurecimiento del tejido) del mismo hasta convertirse en un órgano no funcional. Ocasionando los siguientes síntomas inespecíficos:
    – Dolor en el costado derecho del abdomen.
    – Sensación de llenura ante comidas ligeras.
    – Pérdida de apetito.
    – Entre otros.
  • Xantomas o depósitos de grasa bajo la Piel: Estas lesiones cutáneas se observan como nódulos o placas de grasa bajo la piel con una característica coloración amarilla. Se observan comúnmente alrededor del área de los ojos, en los pies, manos y área de los codos.
  • Aumento del tamaño del Bazo: la inflamación del bazo se denomina Esplenomegalia, cuando se inflama conjuntamente con el hígado se llama Hepatoesplenomegalia. Se caracteriza por presentar en el paciente:
    – Un dolor agudo en la zona superior izquierda del abdomen.
    – Hipo.
    – Pérdida de apetito.
    – Fatiga.
    – Entre otros.

Respecto a estas enfermedades consecuencia de triglicéridos altos, no se puede afirmar que su manifestación sea solamente debido a la elevación de triglicéridos.
En la gran mayoría de los pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes o el sobrepeso, o en individuos con niveles bajos de Colesterol HDL (Colesterol “bueno”) y niveles altos de Colesterol LDL (Colesterol “malo”), suelen encontrarse niveles altos de triglicéridos. Por ende, los daños por Hipertrigliceridemia mencionados, como la Pancreatitis, El Hígado graso, La Esplenomegalia y lo Xantomas, pueden ser producto de los triglicéridos altos o como también de los daños desgastantes que ocasionan al cuerpo los altos niveles de glicemia en un paciente diabético o el desbalance de grasas y sedentarismo de un paciente obeso.

Tener el colesterol elevado es una gran pista para evaluar los niveles de triglicéridos en un paciente, ya que se ha observado con mucha correlación que los niveles de colesterol altos sugieren con alta probabilidad que un paciente también pueda tener un aumento de los triglicéridos. Es por ello que bajar los niveles de Colesterol también ayuda a disminuir los niveles de Triglicéridos, y viceversa.

En líneas generales, los niveles elevados de Triglicéridos en sangre se asocian con un aumento de las probabilidades de desarrollo de trastornos Cardiovasculares y Accidentes Cerebrovasculares. Por ende, la evaluación y control de los triglicéridos en sangre es de vital importancia en pacientes que padezcan de trastornos en el funcionamiento mecánico del corazón, tales como arritmias o malformaciones adquiridas en la anatomía de este importante músculo. Igualmente es indispensable monitorear los triglicéridos en pacientes con predisposición genética a trastornos lipídicos como la Hipercolesterolemia familiar.

Lo importante en estos casos es tomar la iniciativa de disminuir los niveles de Triglicéridos en sangre, para así reducir el riesgo de desarrollo de enfermedades cardiovasculares. En este sentido se recomienda: disminuir los niveles de Colesterol LDL bajando el consumo de alimentos grasos y frituras, y equilibrar los niveles de triglicéridos en sangre ajustando la ingesta de carbohidratos, dulces refinados y harinas, como lo recomendamos en nuestro artículo Cómo bajar los triglicéridos altos.

Con este artículo espero haber aclarado las dudas sobre Síntomas de triglicéridos altos y Triglicéridos altos consecuencias.

Al Servicio de nuestros lectores, me despido…

Lic. María Gabriela Díaz L.

IMPORTANTE: Si le ha resultado útil esta información, si tiene alguna pregunta sobre triglicéridos altos síntomas, triglicéridos síntomas o cualquier asunto referente al análisis de laboratorio puede dejar su comentario debajo del artículo haciendo click aquí.

– [DIURETICO], [ANTIHIPERTENSIVO]. La altizida es un diurético tiazídico que favorece la eliminación de sodio, cloruro y agua. Su mecanismo de acción no está bien determinado, pero parece secretarse activamente al lumen de la nefrona, desde donde bloquea los sistemas de transporte iónicos a nivel de los túbulos contorneados distales (TCD). El incremento de la carga osmótica del filtrado ocasiona la liberación de más agua.
La altizida se engloba dentro del grupo de los diuréticos de bajo techo, eliminando unos volúmenes de agua y de sodio mucho menores que los diuréticos del asa, ya que actúa a un nivel al que llegan muchos menos electrolitos como consecuencia de la reabsorción en el asa de Henle, aunque mayores que los diuréticos ahorradores de potasio. La altizida favorece la eliminación del 5-10% del sodio total filtrado.
Los diuréticos de bajo techo favorecen también la eliminación de potasio (debido probablemente a un fenómeno secretor intensificado por el aumento de la concentración de sodio y el mayor volumen de filtrado), magnesio y bicarbonato, aunque no suelen dar lugar a modificaciones del pH urinario. No obstante, sí se han descrito casos de alcalosis metabólica hipopotasémica o hipoclorémica.
Su mecanismo de acción antihipertensivo no se conoce bien. A corto plazo produce una reducción de la volemia, pero a la larga se activa el sistema renina-angiotensina-aldosterona y el volumen plasmático vuelve a los niveles basales. Se cree que sus efectos antihipertensivos a largo plazo se deben a una disminución de las resistencias periféricas, debido a que son fármacos vasodilatadores directos.
Los efectos natriuréticos de las tiazidas dependen de la cantidad de sodio que llegue a los TCD. En pacientes con enfermedades renales graves, cirrosis o insuficiencia cardíaca congestiva, en el que la cantidad de sodio en el TCD puede verse limitada, las tiazidas pueden ser ineficaces.

– [HIPERTENSION ARTERIAL].
– [EDEMA]. Tratamiento de los edemas asociados a [INSUFICIENCIA CARDIACA], [CIRROSIS HEPATICA] ([ASCITIS]) o enfermedad renal, incluyendo [INSUFICIENCIA RENAL] o [SINDROME NEFROTICO].

DOSIFICACIÓN:
El tratamiento debe ser individualizado para cada paciente, ajustando la posología en función de las necesidades de cada paciente y de la tolerabilidad del tratamiento.
– Adultos, oral:
* Hipertensión arterial: 15 mg/12-24 horas.
* Edema: 15 mg/6 horas, hasta un máximo de 120 mg/24 horas.
– Niños, oral: No se ha evaluado la seguridad y eficacia de la altizida.

– [ALERGIA A TIAZIDAS] o hipersensibilidad a cualquier otro componente del medicamento. Debido a su similitud química con las sulfonilureas y las sulfamidas, se recomienda evitar la utilización de altizida en pacientes con [ALERGIA A SULFONILUREAS] o [ALERGIA A SULFAMIDAS], ante el riesgo de reacciones de hipersensibilidad cruzada.
– [DESEQUILIBRIO ELECTROLITICO] grave y no corregido, como en caso de [HIPOVOLEMIA], [DESHIDRATACION], [HIPOPOTASEMIA], [HIPOMAGNESEMIA] o [HIPONATREMIA] grave. La altizida aumenta la eliminación de agua y de electrolitos, por lo que podría agravar aún más estos cuadros. Antes de iniciar un tratamiento con un diurético, debe normalizarse el equilibrio hidroelectrolítico.
– Insuficiencia renal grave (CLcr

Prospecto: información para el usuario

Paidofebril 20 mg/ml suspensión oral

Lea todo el prospecto detenidamente antes de empezar a tomar este medicamento, porque contiene información importante para usted.

  • Conserve este prospecto, ya que puede tener que volver a leerlo.
    Si tiene alguna duda, consulte a su médico, farmacéutico o enfermero.
  • Este medicamento se le ha recetado solamente a usted,y no debe dárselo a otras personas aunque tengan los mismos síntomas que usted, ya que puede perjudicarles.
  • Si experimenta efectos adversos, consulte a su médico, farmacéutico o enfermero, incluso si se trata de efectos adversos que no aparecen en este prospecto. Ver sección 4.

Contenido del prospecto:

efectos secundarios del trileptal 300

Al inicio los síntomas pueden ser tan leves que no pueden ser detectados en exámenes de rutina. Es lo que se denomina encefalopatía hepática mínima, que puede afectar entre el 15% y el 30% de las personas con cirrosis.

Sin embargo, aunque en visitas normales al médico estos déficits no puedan ser detectados, sí se ha comprobado que tienen un impacto importante en la vida de la persona. Si se aplican pruebas neuropsicológicas especializadas, se podrá encontrar que los enfermos tienen:

  • Alteraciones en la atención, que les dificulta estar mucho tiempo centrado en una misma tarea.
  • Déficits en la memoria de trabajo, es decir, problemas para almacenar información que va a utilizar de inmediato, como cuando haces una operación matemática o te dejan un mensaje que después debes trasmitir a otra persona.
  • Menor velocidad para procesar la información y para responder a los estímulos del entorno.

Cuando la encefalopatía hepática avanza los síntomas van siendo más evidentes y entonces el enfermo y sus familiares podrás ser testigos de:

  • Apatía, no muestra interés por hacer nada ni por conversar con nadie
  • Irritabilidad, cualquier cosa puede despertar una queja
  • Desinhibición, el enfermo hace cosas que no le eran características
  • Alteraciones del ciclo sueño vigilia, con un predominio de somnolencia diurna. En casos extremos le puede resultar difícil mantenerse despierto
  • Desorientación: el enfermo puede no saber dónde está ni qué día de la semana es.
  • Habla lenta
  • Delirium: en casos avanzados, sobre todo relacionados con la hepatitis fulminante, la persona puede llegar a un cuadro de delirium, que se manifiesta en una agitación extrema y la incapacidad de mantener centrada la atención. Si quieres leer más sobre el delirium, no dejes de leer:

Otros síntomas típicos de la encefalopatía hepática de moderada a avanzada son:

  • Un aliento característico, llamado aliento hepático, que algunos describen como de hongos.
  • Asterixis o flapping tremor, un signo muy común: el enfermo tiene incapacidad para mantener el tono muscular y eso produce relajación involuntaria de los músculos. Se puede notar en las manos; en posiciones que deben estar contraídas tienen unos movimientos hacia dentro que semejan los aleteos de una mariposa.
  • Poca expresividad facial
  • Lentitud de movimiento
  • Rigidez de movimientos
  • Temblores semejantes a los que ocurren en la enfermedad de Parkinson.

El extremo de las consecuencias de la encefalopatía hepática es el coma.

Detectándose a tiempo, la mayoría de los casos de encefalopatía hepática tienen solución y se logra revertir el daño ocasionado al cerebro. Generalmente el enfermo logra recuperar su funcionamiento mental normal.

El tratamiento pasa inevitablemente por identificar el factor que desencadenó la encefalopatía hepática, por ejemplo, si es una infección, tratar con antibióticos, si es un sangrado en el intestino, detenerlo.

Se estima que hasta el 90% de los casos logra resolverse por esta vía.

La primera opción de tratamiento farmacológico, además de lo expuesto en el párrafo anterior, generalmente es un fármaco llamado lactulosa, que también se emplea en el tratamiento del estreñimiento y que ayuda a disminuir los altos niveles de amoniaco.

En los casos en que la lactulosa no funcione o no pueda ser empleada en una persona particular, se suele usar un antibiótico denominado rifaximina.

Este último, la rifaximina, también se emplea como complemento junto a la lactulosa para evitar nuevos episodios de encefalopatía hepática. De hecho, debido al alto riesgo de que vuelva a ocurrir una vez ya ha ocurrido, muchos médicos optan por mantener indefinidamente el tratamiento con lactulosa.

Otras medidas pueden ser contempladas dependiendo de cada caso particular. Por ejemplo, la tasa de desnutrición y pérdida de masa muscular entre las personas con cirrosis es muy alta. Se ha constatado que la pérdida extrema de masa muscular es un factor de riesgo importante para la ocurrencia de encefalopatía hepática.

También sucede lo contrario, que la persona puede estar ingiriendo cantidades nocivas de proteínas en la dieta, lo que deberá reducir. Los profesionales que atienden al enfermo posiblemente harán recomendaciones muy precisas sobre las pautas que debe seguir en su alimentación.

Mantener bajo control la enfermedad hepática es la conducta clave para prevenir nuevos episodios de encefalopatía hepática. Sin ignorar, claro, los factores precipitantes, muchos de los cuales pueden ser evitados, o al menos disminuir el riesgo de ocurrencia.

No tomar alcohol, mantener una dieta adecuada, seguir la prescripción médica si tiene ya establecida una, son claves para mantener alejados nuevos episodios de encefalopatía hepática.

Referencias

Cortés, L., & Córdoba, J. (2013). Encefalopatía hepática. In HÍGADO. Disponible en http://www.aegastro.es/sites/default/files/archivos/ayudas-practicas/63_Encefalopatia_hepatica.pdf

Hepatic Encephalopathy in Chronic Liver Disease: 2014 Practice Guideline by the European Association for the Study of the Liver and the American Association for the Study of Liver Diseases. J Hepatol (2014), http://dx.doi.org/10.1016/j.jhep.2014.05.042

University of Maryland Medical Center (UMMC. (1997). Encefalopatía hepática Disponible en http://umm.edu/health/medical/spanishency/articles/encefalopatia-hepatica

Wijdicks, E. F. M. (2016). Hepatic Encephalopathy. New England Journal of Medicine, 375(17), 1660–1670. doi:10.1056/nejmra1600561

¿Cuáles son las principales enfermedades hepáticas? Lo cierto es que existen una serie de enfermedades que afectan comúnmente al hígado. Te descubrimos cuáles son.

El hígado puede ser fuente de todo tipo de afecciones y enfermedades que pueden afectar gravemente a nuestra salud y bienestar. De hecho, no debemos olvidarnos de algo fundamental: el hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, ya que participa en infinidad de funciones básicas.

La mayoría de ellos pueden aparecer por no llevar una dieta rica y saludable o también debido a la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas. También puede aparecer por simplemente la aparición de todo tipo de procesos víricos o algunas disfunciones metabólicas como la hemocromatosis.

De una forma u otra, es importante conocer con sumo detalle las principales enfermedades hepáticas que existen para que así conozcamos los síntomas y el tratamiento que se le puede dar en la mayor brevedad posible. Aunque para ello, habrá que consultar antes a nuestro médico:

Esta enfermedad hepática es una de las más comunes en los países desarrollados, conocida médicamente con el nombre de cirrosis hepática. Alrededor de treinta mil personas al año mueren por esta afección y de ahí que sea muy importante atajarla cuando aparezcan los primeros síntomas.

Esta se caracteriza por que el hígado es incapaz de procesar grandes cantidades de alcohol provocando un desequilibrio químico dentro de las cavidades de este órgano.

Esto después se traduce en que las células del mismo se destruyen poco a poco. Todo este proceso se puede dividir en tres fases claramente diferencias:

  1. Hígado sumamente graso. Uno de los primeros síntomas de esta enfermedad es la aparición de un higado graso. Si se quiere revertir, lo mejor que se puede hacer es eliminar cualquier consumo de alcohol.
  2. Hepatitis alcohólica breve. Aquí se producen un aumento de las transaminasas. También se puede prevenir esta situación con la abstinencia de cualquier bebida alcohólica.
  3. Cirrosis grave. Todas aquellas personas que consumen entre 150 y 200 gramos de forma diaria durante al menos una década, es muy probable que puedan sufrir cirrosis. Esto les puede provocar incluso cáncer de hígado e incluso la muerte.

Los virus en el hígado también se pueden presentar de formar muy diferentes. Es por ello por lo que a cada uno de ellos se ha asignado una letra a cada una de estas enfermedades víricas:

  • Hepatitis A. Esta se suele transmitir de personas que están completamente sanas y entran en contacto directo con otras infectadas por este virus. Esta enfermedad se vincula a la falta de higiene personal, saneamiento deficiente o la ingestión de comida en mal estado.
  • Hepatitis B. Huelga decir que la hepatitis B es una infección que conlleva un riesgo de muerte muy alto o incluso la aparición de cáncer de hígado. Según la OMS, esta enfermedad es considerada como una de las más graves a nivel mundial. Y suele aparecer sobre entre las poblaciones de Asia Oriental y el África subsahariana. Se suele trasmitir de madres a hijos durante el periodo de gestación o a través del contacto entre ambos durante los primeros años de vida.
  • Hepatitis C. Este tipo de hepatitis también se suele coger a través de alimentos el mal estado o a través del contacto de la sangre entre dos personas. También se puede dar por la intoxicación de agujas infectadas o incluso al mantener relaciones sexuales.
  • Hepatitis D. Al igual que la anterior, este es un proceso vírico que también puede aparecer por el contacto de fluidos sanguíneos o por transmisión sexual. Entre sus síntomas más comunes, están fiebre alta, amillaramiento de la piel y ojos y orina de un tono demasiado oscuro.

Aparte de las dos enfermedades descritas arriba, hay otra que es enteramente hereditaria y por tanto solo se transmite de padres a hijos. Un claro ejemplo de este so ve con la que se llama hemocromatosis hereditaria (HH) y se caracteriza sobre todo por un aumento de la absorción de hierro a través de todo el intestino. Esto puede derivar después en graves casos de cirrosis, cardiopatía o diabetes.

Por su parte, la enfermedad de Wilson se caracteriza por un cúmulo excesivo de cobre en el hígado. Esto provoca irremediablemente un mal funcionamiento en el mismo. Y entre sus síntomas más claros cabe destacar insuficiencias respiratorias o la aparición de otras enfermedades hepáticas.

Por otra parte, también existen otras enfermedades del hígado -así como determinados trastornos y patologías- que igualmente destacan por ser comunes, aunque quizás menos conocidas que las anteriores. Puedes saber más sobre ellas a continuación:

  • Hepatomegalia: hígado agrandado
  • Hígado inflamado
  • Dolor en el hígado

El hígado inflamado es un trastorno muy común. Sus síntomas suelen ser muy diversos, algunas que las causas y el tratamiento para la inflamacion de higado. Descubre más sobre ello.

  • El hígado inflamado consiste en la inflamación y agrandamiento de este órgano.
  • Lo padecen muchas personas hoy en día. Su tratamiento médico depende de la causa de la inflamación.
  • Enfermedades hepáticas: Las principales enfermedades del hígado
  • Cáncer de hígado: qué es, síntomas, causas y tratamiento

Con el nombre de hepatomegalia se conoce médicamente a la inflamación del hígado. Es decir, cuando existe un agrandamiento o ensanchamiento del hígado más allá de lo que se considera como su tamaño normal. De esta forma, sus bordes superan sus límites considerados como normales, pudiendo causar a su vez determinadas molestias. No obstante, no siempre causa síntomas, de ahí que en muchos casos quizá no sea posible conocer que realmente el hígado está agrandado hasta que éste no evoluciona a etapas más graves.

De hecho, si la inflamación se deja progresar y se mantiene en el tiempo se pueden producir fibrosis, hasta progresar a cirrosis hepática, una afección aún más grave.

Si tenemos en cuenta la gran diversidad de funciones del hígado, en las que precisamente participa de forma activa este importantísimo órgano de nuestro cuerpo, nos damos cuenta en realidad de que son muchos los padecimientos que pueden llegar a afectarle, y que en definitiva pueden causar la presencia de un hígado inflamado. De hecho, se trata de una afección muy relacionada con el higado graso, pudiendo ser una de sus complicaciones principales.

Normalmente el borde inferior del hígado llega justo hasta el borde inferior de las costillas, sobre el lado derecho. Este borde suele ser en la mayoría de los casos delgado y firme, no siendo posible sentirlo con las puntas de los dedos cuando éstos se sitúan por debajo del borde de las costillas (a no ser que se tome una respiración profunda, en cuyo caso sí sería posible). Por tanto, el hígado está inflamado o agrandado si el médico puede sentirlo en esta área.

Como ya te comentábamos al comienzo de esta nota, nos encontramos ante un problema de salud más común de lo que se piensa, que médicamente es conocida con el nombre de hepatomegalia. Básicamente consiste en la inflamación hepática (o inflamación del hígado), lo que se traduce en que este órgano posee un tamaño mayor al considerado como normal.

Cuando el hígado se inflama es habitual que esté causado por otra enfermedad más grave, como por ejemplo podría ser como consecuencia de una acumulación excesiva de grasa en este órgano, o por una infección contraída por cualquiera de los virus que ocasionan hepatitis. No obstante, en la mayoría de las ocasiones no es fácil identificar la causa original que está causando la inflamación del hígado.

Cuando la inflamación del hígado no es grave, en la mayoría de los casos tiende a no producir síntomas. ¿Por qué? Muy sencillo: fundamentalmente porque el hígado no presenta terminaciones nerviosas. Pero cuando el hígado ha crecido mucho sí es posible notar algunas molestias o síntomas, sobre todo cuando éste empieza a invadir a otros órganos, como por ejemplo pueden ser el estómago o el páncreas.

Sea como fuere, cuando hablamos de los síntomas de la inflamación del hígado, podemos mencionar a los siguientes:

  • Sensación de malestar.
  • Dolor muscular.
  • Náuseas, con vómitos o mareos en ocasiones.
  • Dolor intenso.
  • Distensión abdominal.
  • Sensación de pesadez, situada en el abdomen del costado derecho.
  • Cuando el hígado inflamado avanza, se produce ictericia (consistente en la coloración amarillenta/anaranjada de la piel).
  • Cambio en el color de las heces o de la orina.

Las causas pueden ser en realidad sumamente diversas, dado que debemos tener en cuenta no solo la grandísima diversidad de funciones en las que participa y que realiza el hígado, sino que también existen muchos padecimientos, enfermedades y patologías que lo afectan.

Por tanto, las causas de la inflamación del hígado pueden ser las siguientes, sobre todo las más comunes:

  • Consumo de alcohol, lo que habitualmente genera a su vez hígado graso (conocida médicamente como esteatohepatitis hepática alcohólica).
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Hepatitis: A, B y C.
  • Insuficiencia cardíaca congestiva.
  • Enfermedad por almacenamiento de glucógeno.
  • Mononucleosis infecciosa.
  • Sarcoidosis.
  • Carcinoma hepatocelular.
  • Síndrome de Reye.
  • Cirrosis biliar primaria.
  • Leucemia.
  • Enfermedad de Niemann-Pick.
  • Intolerancia hereditaria a la fructosa.
  • Esteatosis (hígado graso causado por obesidad, diabetes y triglicéridos altos).

Además de los síntomas comunes con los otros tipos de hígado graso, los pacientes con EHNA pueden sufrir náuseas, vómitos, y coloración amarillenta de la piel (ictericia).

Si no se trata, la EHNA puede afectar a la funcionalidad del hígado y sufrir un eventual fallo hepático.

Pese a que sea poco común, la grasa puede acumularse en el hígado durante el embarazo. Las causas tampoco se conocen con certeza, pero los cambios hormonales podrían jugar un papel determinante como causante de esta situación.

La esteatosis hepática aguda es una complicación del embarazo que puede ser potencialmente mortal. Generalmente, los síntomas empiezan en el tercer trimestre:

  • Náuseas y vómitos persistentes.
  • Dolor en el abdomen superior derecho.
  • Ictericia.
  • Malestar general.

La mayoría de las mujeres mejoran después del parto y no vuelven a padecer síntomas.

Puede ser capaz de prevenir esta enfermedad si:

  • Mantiene un peso saludable.
  • Realiza un mínimo de actividad física.
  • Reduce el consumo de alimentos altos en grasa.
  • No bebe alcohol en exceso.
  • Siempre toma la dosis recomendada de sus medicamentos.

Debido a que actualmente no existe tratamiento específico ni cirugía para resolver esta condición, los científicos se encuentran investigando si ciertos medicamentos podrían ayudar. No obstante, en la mayoría de los casos mejorará si toma medidas contra sus causas.

Gestionar correctamente la diabetes, dejar de beber y fumar, controlar su peso corporal, realizar ejercicio con regularidad y tener una dieta saludable son los mejores remedios para combatir contra el exceso de grasa en el hígado y reducir el riesgo de posibles complicaciones.

  • Hemorragias nasales y los moretones
  • musculares frecuentes y en las articulaciones

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo: se encarga de procesar y eliminar los productos de desecho para evitar que se acumulen a través de su participación en procesos como el metabolismo o la función inmunitaria. Cuando la actividad del hígado se ve afectada de forma grave, la vida de la persona corre un riesgo muy elevado.

En este artículo hablaremos de las causas, los síntomas y los tipos de esteatosis hepática o hígado graso, uno de los trastornos más comunes de este órgano, que predispone a la aparición de cirrosis (cicatrización patológica del hígado) si no se trata adecuadamente mediante cambios en el estilo de vida, en particular la abstinencia del alcohol.

La esteatosis hepática es una enfermedad, con frecuencia asintomática, que consiste en la acumulación de grasas en las células del hígado; las más habituales son los triglicéridos, que se relacionan con la aterosclerosis y la hipercolesterolemia. El nombre más utilizado por la mayoría de personas para designar este trastorno es “hígado graso”.

Se trata de una enfermedad de carácter reversible, puesto que su evolución depende por lo general de que se produzcan cambios en los hábitos y en el estilo de vida, como la adopción de una dieta saludable o la interrupción del consumo de alcohol. No obstante, la esteatosis hepática puede progresar hacia la cirrosis si no es manejada de forma adecuada.

La prevalencia de este trastorno varía en gran medida en función del país al que nos refiramos; mientras que en algunos es de aproximadamente un 10%, en muchos países ricos esta cifra supera el 20% de la población. En cualquier caso la esteatosis hepática es una enfermedad muy habitual, en especial en personas con obesidad.

Con frecuencia la esteatosis hepática se manifiesta como un trastorno asintomático, o bien aparecen tan sólo síntomas inespecíficos como cansancio o malestar en el vientre. Es por esto que muchas personas no son conscientes de que tienen este problema si ningún examen físico detecta un signo característico: un ligero aumento del tamaño del hígado.

La mayoría de los síntomas del hígado graso se asocian a la inflamación de este órgano. Cuando esto sucede es habitual que aparezcan síntomas como la sensación de fatiga, la debilidad física, la confusión, el dolor en el abdomen, la disminución del apetito y en consecuencia la del peso corporal.

El hígado tiene una cierta capacidad de autorrepararse. Este proceso se da a través de la generación de nuevas células hepáticas que sustituyen a las que se encuentran dañadas. Sin embargo, si el hígado es forzado en exceso puede producirse una cicatrización crónica de los tejidos; cuando la esteatosis evoluciona hasta este punto hablamos de cirrosis hepática.

Cuando las grasas se acumulan en exceso en el hígado, el funcionamiento de este órgano se ve alterado; esto hace que nuestro cuerpo no pueda eliminar correctamente las sustancias de desecho que se introducen en nuestro organismo, en especial a través de aquello que comemos y bebemos.

El abuso y la dependencia del alcohol son las causas más habituales de la esteatosis hepática, puesto que el consumo excesivo de esta sustancia provoca lesiones en el hígado. Cuando éste es el principal factor causal en la aparición de la enfermedad se utilizan los términos “esteatosis hepática alcohólica” e “hígado graso alcohólico”.

Algunos de los factores de riesgo más relevantes para la aparición del hígado graso son la obesidad, las dietas ricas en azúcares y grasas (que pueden provocar diabetes tipo 2 e hiperlipidemia) y tener una edad avanzada; la mayoría de casos se dan entre los 40 y los 60 años. La herencia genética y el consumo de aspirina o esteroides también se asocia a este trastorno.

Por lo general los casos de hígado graso se clasifican en función de si su causa es el consumo excesivo de alcohol u otra distinta. No obstante, también existe una variante especial que merece la pena mencionar: la esteatosis hepática aguda del embarazo.

La esteatosis hepática no alcohólica se asocia generalmente con trastornos en la descomposición de grasas; esto hace que se acumulen en el hígado. El criterio básico que se utiliza para diagnosticar esta variante del hígado graso es que al menos un 10% del tejido de este órgano esté compuesto por lípidos.

El alcoholismo daña las células del hígado e interfiere en su funcionamiento; esto incluye la descomposición de lípidos. Si una vez detectada la esteatosis hepática alcohólica el consumo de alcohol se mantiene es muy probable que el trastorno evolucione hasta pasar a ser una cirrosis; en cambio, tras unos dos meses de abstinencia la esteatosis remite.

Este tipo de esteatosis hepática es una complicación poco frecuente que aparece en el tercer trimestre de gestación. Los síntomas tienden a desaparecer después del parto, e incluyen una sensación de malestar general, dolores en la parte alta del vientre, náuseas y vómitos y la ictericia, que consiste en la coloración amarillenta de la piel y de las mucosas.

La acumulación de grasa en el hígado, técnicamente llamado esteatosis hepática, es un problema bastante común que puede ser causado por factores de riesgo como obesidad, diabetes, colesterol alto y consumo excesivo de bebidas alcohólicas

A pesar de que ni siempre el paciente presente síntomas, puede sentir dolor en el lado derecho del abdomen, la barriga hinchada, náuseas, vómitos y malestar general. Si hay presencia de estos síntomas se debe consultar un hepatólogo para realizar exámenes que evalúen el funcionamiento del hígado y la gravedad de la enfermedad.

La grasa en el hígado puede ser controlada con alteraciones en la dieta y la practica regular de actividad física, siendo importante seguir el tratamiento adecuado para evitar complicaciones como la cirrosis.

La acumulación de grasa en el hígado puede ser clasificada de acuerdo con su gravedad como se muestra a seguir:

  • Grado 1 o Esteatosis hepática simple: el exceso de grasa es considerado inofensivo. Generalmente el paciente no presenta síntomas y solo descubre el problema a través de un examen de sangre de rutina;
  • Grado 2 ou Esteatosis hepática no alcohólica: además del exceso de grasa el hígado se inflama. Generalmente el paciente presenta síntomas como dolor en el lado derecho del abdomen y la barriga hinchada;
  • Grado 3 o Fibrosis hepática: existe grasa e inflamación que causa alteraciones en el órgano y en los vasos sanguíneos a su alrededor, pero el hígado todavía funciona normalmente;
  • Grado 4 o Cirrosis hepática: es la fase más grave de la enfermedad y surge después de años de inflamación, siendo caracterizada por la alteración en todo el hígado que causa reducción de su tamaño y dejan su forma irregular. La cirrosis puede evolucionar para cáncer o muerte del hígado siendo necesario en estos casos transplantar el órgano.

Así además de evaluar la cantidad de grasa en el hígado, también es importante verificar la presencia de inflamación, ya que es la principal causa de muerte de las células de este órgano. Para evaluar la progresión de la enfermedad, se puede utilizar la Elastografía Hepática, que es un examen rápido y sin dolor.

Normalmente durante las primeras etapas de la enfermedad el paciente no siente ningún síntoma, descubriendo el problema ocasionalmente a través de exámenes para diagnosticar otra enfermedad. Sin embargo, en las etapas más avanzadas puede surgir el dolor en el lado superior derecho del abdomen, pérdida de peso sin explicación, cansancio, malestar general, náuseas y vómitos.

En caso de cirrosis, otros síntomas también pueden surgir como piel y ojos amarillentos, comezón en el cuerpo, hinchazón de la barriga, piernas y tobillos.

El riesgo de acumular grasa en el hígado no ligado al consumo excesivo de alcohol es mayor en los casos de:

  • Obesidad;
  • Diabetes tipo 2;
  • Hipertensión;
  • Colesterol alto;
  • Edad mayor a 50 años;
  • Fumar;
  • Hipotiroidismo;
  • Cirugía bariátrica.

La cirugía bariátrica y otros procedimientos para adelgazar aumentan el riesgo de acumular grasa en el hígado debido a alteraciones en el metabolismo causadas por la pérdida rápida de peso. Además de esto, este problema también puede surgir en personas que no tienen factores de riesgo, niños y mujeres embarazadas.

Los cambios en el hígado pueden detectarse inicialmente mediante un análisis de sangre que evalúa las sustancias producidas por ese órgano. En la presencia de valores alterados que indiquen que el hígado no está funcionando bien, el médico puede pedir exámenes complementarios como un ultrasonido, una tomografía, una elastografía hepática, resonancia magnética o una biopsia.

efectos secundarios trileptal en niños

Con el objetivo de analizar los beneficios reales de no consumir alcohol, contaron con la participación de 102 hombres y mujeres con una media de cuarenta años relativamente sanos pero consumidores habituales (ellas una media de 29 unidades semanales y ellos 31), y se les planteó hacer de enero un mes 'seco', de tal forma que ninguno de ellos bebería alcohol durante el primes mes del año. A todos se les realizaron análisis de sangre periódicos, exploraciones del hígado y tuvieron que responder a cuestionarios detallados.

Tras 30 días de abstinencia, los participantes redujeron hasta en un 40% la grasa del hígado, perdieron cerca de tres kilos y sus niveles de colesterol mejoraron. “Los resultados fueron asombrosos”, comenta Kevin Moore, uno de los autores del estudio, quien asegura que “si existiese en el mercado un medicamento que consiguiese beneficios similares costaría miles de millones de dólares”.

Sorprendentemente, tan sólo cuatro semanas después de dejar de beber, los daños causados en el hígado tras años de consumo excesivo de alcohol comenzaron a repararse por sí mismos.

Además, la rigidez hepática o del hígado –síntoma que indica el posible desarrollo de enfermedades como la cirrosis– se redujo en más de un 12% y su resistencia a la insulina –que puede conducir a la diabetes– bajó en un 28%. Perdieron peso, mejoraron la presión arterial y además, “muchos aseguraron que sus niveles de concentración y de sueño habían mejorado”, añade Borland.

Los daños causados en el hígado tras un tiempo de consumo excesivo de alcohol comenzaron a repararse por sí mismos

Gautam Mehta, médico especialista del hígado que supervisó el estudio, reconoce la importancia de los hallazgos aunque advierte que lo que todavía no pueden asegurar es la durabilidad de estos beneficios en la salud de los pacientes a largo plazo, mucho menos si vuelven a sus hábitos cotidianos de ingesta de alcohol.

Entre algunas de las enfermedades relacionadas con el consumo abusivo de alcohol, la demencia ocupa uno de los puestos más destacados. Hasta ahora.

Tony Edwards, autor del libro 'The Good News About Booze' (Premium Publishing) en el que habla de los beneficios para la salud del consumo de alcohol, asegura en 'The Daily Mail' que la bebida, lejos de provocar riesgos para la salud mental, puede retrasar la aparición de la demencia y determinadas discapacidades mentales.

Según el experto, el consumo –siempre que sea moderado– no afecta al funcionamiento mental, es más, reduce y previene determinadas enfermedades como la demencia, y la evidencia médica lleva años demostrándolo, subraya el autor que recoge en concreto un informe elaborado por el británico National Institute for Health and Care Excellence y diferentes investigaciones científicas que han puesto en evidencia los beneficios para la salud del alcohol. Edwards cree que afirmar lo contrario “es tan erróneo como decir que fumar no causa cáncer de pulmón”.

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AUTOR: Lucas DL, Brown RA, Wassef M y Giles TD

TITULO ORIGINAL: [Alcohol and the Cardiovascular System: Research Challenges and Opportunities]

CITA: Journal of the American College of Cardiology 45(12):1916-1924, Jun 2005

No obstante, la American Heart Association y el American College of Cardiology han establecido que, en ausencia de pruebas de causalidad, el uso de alcohol como estrategia cardioprotectora no puede recomendarse.

Mecanismos subyacentes en los efectos moleculares y celulares del alcohol sobre el sistema cardiovascular

El alcohol también puede afectar el daño a los nervios por diabetes, enfermedad ocular y a los triglicéridos altos en sangre.

Quizá se pregunte si beber alcohol es seguro para la gente con diabetes. Si bebe alcohol, hay algunas cosas que tiene que saber acerca de la seguridad del alcohol.

Controle con su médico para asegurarse de que el alcohol no interfiera con sus medicamentos o complique alguna de sus condiciones médicas. Beber alcohol puede llevar a serias reacciones de azúcar baja en sangre, especialmente si toma insulina o tipos de píldoras para la diabetes que estimulan la liberación de insulina desde el páncreas. El alcohol también puede afectar otras condiciones médicas que pueda tener, como el daño a los nervios por diabetes, la enfermedad ocular diabética, y triglicéridos altos en sangre. Obtenga pautas para el uso del alcohol de parte del profesional médico.

Si elige tomar alcohol, beba con moderación. Limite su ingesta de alcohol o no más de una medida por día para las mujeres, y no más de dos medidas por día para los hombres.

  • 12 onzas de cerveza
  • 5 onzas de vino
  • 1½ onzas de bebidas destiladas (tales como el ron, whisky, gin, etc.)

Si está manejando la diabetes sólo con dieta y ejercicio, beber alcohol todavía puede incrementar su riesgo de azúcares bajas en sangre. Y si toma insulina o tipos de píldoras para la diabetes que estimulan la producción de insulina, el beber alcohol puede conducir a reacciones aún más serias de azúcar baja en sangre.

Normalmente, el hígado libera glucosa para mantener los niveles de azúcar en sangre. Pero cuando bebe alcohol, el hígado está tan ocupado descomponiendo el alcohol, que hace un mal trabajo al liberar glucosa hacia la corriente sanguínea. Esto puede llevar a una caída en los niveles de azúcar en sangre si está bebiendo alcohol con el estómago vacío.

Cada bebida alcohólica demora aproximadamente 1-1 ½ horas para terminar de procesarse en el hígado. Durante todo ese tiempo, existe el riesgo de azúcar baja en sangre. Así que, si toma 2 bebidas, duplique ese tiempo: estará en riesgo de tener azúcares bajas en sangre de 2 a 3 horas. Cuando más alcohol haya consumido, mayor será el riesgo de una baja seria del azúcar en sangre.

¿La solución? Nunca beba alcohol con el estómago vacío. SIEMPRE consuma alcohol con una comida o aperitivo que contenga carbohidratos. Nunca saltee comidas o sustituya el alcohol por una comida.

Siga estos consejos de seguridad también:

  • Conozca los síntomas de una baja de azúcar en sangre (hipoglucemia) e informe a otros. Si se desmayase, aquellos que están cerca tienen que saber que esto es una emergencia médica, no sólo una señal de intoxicación.
  • Use el brazalete de ID de alerta médica en todo momento.
  • Lleve una fuente de carbohidratos, como tabletas de glucosa, consigo en caso de una baja de azúcar.
  • Controle su azúcar en sangre con más frecuencia. Los efectos del alcohol pueden dificultar que detecte los síntomas de una baja de azúcar en sangre.
  • En los casos de una baja de azúcar en sangre severa, quizá las inyecciones de glucagón no funcionen con efectividad para elevar el azúcar en sangre, ya que la hormona glucagón estimula al hígado para que libere glucosa, y el alcohol impide ese proceso.
  • Si combina ejercicio con alcohol, el riesgo de una baja de azúcar en sangre es aún mayor. Debido a que más ejercicio baja los niveles de azúcar en sangre, controle el azúcar en sangre con más frecuencia. Quizá necesite un aperitivo con carbohidratos para evitar una baja de azúcar en sangre.

El alcohol tiene muchas calorías y pocos nutrientes. Por eso con frecuencia se dice que el alcohol es “calorías vacías”. Cuando el hígado descompone el alcohol, convierte el alcohol en grasas. Eso significa que beber alcohol puede hacer que gane peso. A razón de 7 calorías por gramo, el alcohol tiene casi la misma densidad de calorías que la grasas (9 calorías por gramo). ¡De allí viene la panza de cerveza! El uso de alcohol también puede llevar a grasas, o triglicéridos, elevados en sangre, lo que eleva el riesgo de enfermedad cardíaca.

Para cumplir sus objetivos de manejar su azúcar en sangre, peso corporal y salud cardíaca, tenga estos consejos en cuenta:

  • Si está luchando por perder peso, limite la ingesta de alcohol. O considere evitar el alcohol para liberar a su dieta de calorías vacías.
  • Vigile las mezclas ricas en calorías y carbohidratos, como las gaseosas comunes, jugos y agua tónica. Elija gaseosas dietéticas, jugos dietéticos, agua tónica dietética y soda / agua gasificada en vez de las anteriores.
  • Elija cerveza ligera (baja en alcohol / calorías) en vez de cerveza común.
  • Elija vinos secos en vez de espumantes, vinos para postres, vinos dulces y refrescos a base de vino.

Vea una lista de calorías y carbohidratos en bebidas alcohólicas populares en Una mirada al alcohol.

¡Recuerde beber de manera segura y responsable! Nuca beba y conduzca. No use equipos peligrosos o se comprometa en actividades que requieran coordinación, concentración o estar alerta. No tome un baño caliente, jacuzzi / hidromasaje o sauna porque el calor combinado con el alcohol puede hacer que su presión sanguínea baje demasiado.

SI BEBE ALCOHOL, SEPA LO QUE LE HACE A SU CUERPO

Esta tabla brinda una lista de las bebidas alcohólicas populares y muestra la medida promedio, contenido de carbohidratos y cantidad de calorías.

Todo lo relacionado con las enfermedades del cerebro y lo que te pueda interesar de él.

  • Movimiento y sensibilidad.
  • Habla y uso del lenguaje.
  • Alimentación y deglución.
  • Visión.
  • Función cognoscitiva (pensar, razonar, juicio y memoria).
  • Percepción y orientación del entorno.
  • Cuidados personales.
  • Control de la vejiga y el intestino.
  • Control emocional.
  • Capacidad sexual.

Aparte de estos efectos generales, se pueden producir algunos deterioros específicos cuando un área determinada del cerebro resulta dañada.
  1. Efectos de un derrame cerebral en el hemisferio derecho
Los efectos de un derrame cerebral en el hemisferio derecho del cerebro pueden incluir los siguientes:
  • Debilidad (hemiparesia) o parálisis (hemiplejía) y deterioro sensorial en el lado izquierdo.
  • Negación de la parálisis o del deterioro y percepción reducida de los problemas causados por el derrame cerebral (este concepto se conoce como "negligencia izquierda").
  • Problemas visuales, incluyendo la incapacidad de ver el campo visual izquierdo de ambos ojos (hemianopsia homónima).
  • Problemas espaciales con la profundidad de la percepción o las direcciones, como arriba/abajo o delante/detrás.
  • Incapacidad de localizar o reconocer alguna parte del cuerpo.
  • Incapacidad de entender los mapas y encontrar cosas como ropa u objetos de tocador.
  • Problemas de memoria.
  • Cambios en el comportamiento, como ausencia de preocupación ante determinadas situaciones, impulsividad, comportamiento inapropiado y depresión.

2. Efectos de un derrame cerebral en el hemisferio izquierdo
  • Debilidad (hemiparesia) o parálisis (hemiplejía) y deterioro sensorial en el lado derecho.
  • Problemas para hablar y para entender el lenguaje (afasia).
  • Problemas visuales, incluyendo la incapacidad de ver el campo visual derecho de ambos ojos (hemianopsia homónima).
  • Deterioro en la capacidad de manejar números o de organizar, razonar y analizar artículos.
  • Cambios en el comportamiento, como depresión, demasiada cautela e indecisión.
  • Deterioro de la capacidad de leer, escribir y aprender nueva información.
  • Problemas de memoria.

3. Efectos de un derrame cerebral en el cerebelo
  • Incapacidad de caminar y problemas con la coordinación y el equilibrio (ataxia).
  • Mareos.
  • Dolores de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.

4. Efectos de un derrame cerebral en el tronco del encéfalo
  • Función del corazón y respiración.
  • Control de la temperatura del cuerpo.
  • Equilibrio y coordinación.
  • Debilidad o parálisis en las cuatro extremidades.
  • Masticación, deglución y habla.
  • Visión.
  • Coma.

Desgraciadamente, es frecuente que se produzca la muerte en los derrames cerebrales del tronco del encéfalo.

El curso de la esclerosis múltiple no se puede pronosticar. Algunas personas se ven afectadas de forma leve por su enfermedad, pero otras ven cómo su enfermedad avanza rápidamente hasta llegar a la incapacidad total. La mayoría de afectados se sitúa en un término medio. Cada persona experimenta una combinación diferente de síntomas, con lo que podemos distinguir una serie de modalidades definidas en el curso de la enfermedad:

  • Esclerosis múltiple con recaídas o remisiones: Los pacientes sufren recaídas imprevisibles (exacerbaciones, ataques) durante las que aparecen nuevos síntomas o se agravan los que ya tienen. La duración es variable, pueden ser días o meses, pero al final los síntomas remiten; incluso a veces la recuperación es total, pudiendo premanecer la enfermedad inactiva durante meses o años.
  • Esclerosis múltiple benigna: Tras uno o dos brotes en los que la recuperación es completa, esta forma de esclerosis no empeora con el tiempo y no hay incapacidad permanente. Sólo se puede identificar cuando hay una incapacidad mínima a los 10-15 años del comienzo, e inicialmente habrá sido calificada como esclerosis múltiple con recaídas o remisiones. Se tiende a asociar este tipo de esclerosis con síntomas menos graves al comienzo.
  • Esclerosis múltiple progresiva secundaria: Cuando inicialmente la esclerosis múltiple es con recaídas y remisiones, se desarrolla posteriormente una incapacidad progresiva en el curso de la enfermedad, frecuentemente con recaídas superpuestas.
  • Esclerosis múltiple progresiva primaria: Se caracteriza por la ausencia de ataques definidos, pero hay un comienzo lento y un empeoramiento paulatino y constante de los síntomas. Se acumulan las deficiencias e incapacidad que, en un determinado momento pueden estabilizarse, pero que también podrían continuar durante meses y años.

El neurólogo se basa en la historia clínica y en la exploración física del paciente. Así que es muy importante que éste explique al médico todos los detalles y síntomas que haya notado. Cuando la esclerosis múltiple es temprana, los síntomas son muy leves y pueden mitigarse espontáneamente, dando lugar a pensar que no está realmente enfermo o que se trata de otra enfermedad; por esta razón su diagnóstico puede prolongarse.

-Cuero cabelludo graso y pérdida de cabello.

Como puedes comprobar estos síntomas son comunes en otras enfermedades, por eso prevenir la enfermedad es dificil basándonos en esto. Sin embargo, debes de estar atento si últimamente ha crecido tu perímetro de grasa abdominal (no músculo) y sientes los otros síntomas de forma conjunta.

Las personas que durante mucho tiempo han tenido los triglicéridos altos también pueden presentar:

El hígado sufre un agrandamiento como consecuencia de la cantidad de células grasas que se acumulan en él. El dolor en la parte superior derecha del abdomen, el malestar general, la pesadez después de la comida y la fatiga son una señal de que podrías tenerlo. Al principio esta enfermedad es benigna, tiene tratamiento que si se toma a sigue a tiempo no tiene por qué producir complicaciones, el problema es cuando se deja pasar y el hígado comienza a inflamarse y agrandarse. El hígado graso es una enfermedad asintomática, es decir, que en principio no presenta síntomas hasta que esté avanzada, de hecho muchos pacientes la descubren de forma casual en un análisis fortuito o una ecografía abdominal por cualquier otra cosa. Debes de estar atento.

Es un agrandecimiento del bazo que suele venir conjuntamente con el hígado graso. No es una enfermedad en si misma si no que suele ser consecuencia de otros trastornos, siendo los altos niveles de colesterol en sangre una de ellas. Cuando el bazo se agranda la sangre no es capaz de irrigar a la vez toda la zona y las células del tejido se mueren. La buena noticia es que si se trata a tiempo la causa de la hipertrofia la enfermedad mejora. Si no, cuando es grave la situación puede ser necesario su extirpación.

Es la inflamación del páncreas. Los niveles altos de colesterol en sangre pueden ocasionarla debido a que el exceso de células de grasa en el cuerpo hace al páncreas trabajar demasiado. Los síntomas asociados a la pancreatitis son náuseas y vómitos, dolores en el vientre, fiebre, presión baja y taquicardias, pérdida de peso y evacuaciones amarillentas. Cuando el páncreas no hace bien su trabajo no produce insulina y el azúcar en sangre aumenta, favoreciendo la aparición de diabetes en el futuro.

Son acumulaciones de grasa debajo de la piel, es típica en personas con colesterol ato. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo aunque son más comunes en las articulaciones como manos, tobillos, rodillas o en zonas como los párpados o glúteos. Normalmente no suelen tener más de 7-8 cm de tamaño aunque hay excepciones donde son más grandes. La única solución una vez que han salido son la cirugía, no deja cicatriz cuando son de pequeño tamaño pero cuando son grandes la presencia de cicatrices son inevitables. Algunos pacientes optan por dejarlos aunque no sean muy estéticos en el cuerpo (al fin y al cabo son benignos) pero a veces son tan molestos que esa opción no es posible.

Los últimos síntomas mencionados aparecen cuando los níveles de triglicéridos ya son muy altos en tu cuerpo, por eso no debes dudar en ir al médico en cuanto puedas y no dejarlo pasar. En esas circunstancias cada segundo cuenta. No por las enfermedades en sí sino por lo que está significando: si el nivel de colesterol en sangre es tan alto como para que aparezcan estos síntomas pueden ocurrirte cosas peores, por ejemplo un ataque al corazón o derrames cerebrales.

Una vez en el médico se te realizará una prueba de sangre, unos niveles normales suelen estar por debajo de 150 mg/dL y los altos por encima de 200 mg/dL. En el caso de tener altos los triglicéridos el médico te dará unas pautas para modificar tus hábitos diarios y puede que además te recete medicación si los niveles son demasiado altos. Los consejos médicos más comunes son:

-Ejercicio físico regular. El más recomendado es caminar al menos durante 45 minutos al día, rutina que casi cualquier persona puede realizar sin esfuerzo.

-Controlar la alimentación. Esta es la pauta fundamental y más importante. Seguir una dieta baja en grasas y alimentos industriales, tomar más verduras (al menos uno o dos platos al día), sustituir los hidratos de carbono simples por complejos (verduras, alimentos integrales. ), comer 3 o 4 frutas como postre y entre las comidas e incluir proteínas de calidad provenientes de carnes blancas y pescados. También puede recomendarte reducir el tamaño de las raciones ya que por muy sano que comas no podemos excedernos con el tamaño del plato.

Como conclusión, lo más complicado es identificar la hipertrigliceridemia pero una vez que se hace su tratamiento no tiene nada de particular. En bekia tenemos numerosos artículos sobre pautas dietéticas y ejercicios especiales para el colesterol alto que pueden ayudarte a mejorar.

Puede ser espontánea o secundaria

Es una inflamación del tejido que recubre la pared interna del abdomen (peritoneo)
y la mayoría de los órganos abdominales; causada por la acumulación de fluidos corporales, sangre o pus en el abdomen.

Hay dos tipos de peritonitis:

  1. Peritonitis espontánea
  2. Peritonitis secundaria

    En general es causada por una acumulación de líquido en la cavidad peritoneal que suele ocurrir como consecuencia de una enfermedad hepática o renal grave.

    Los riesgos para la enfermedad hepática incluyen: Consumo excesivo de alcohol, hepatitis B o C y otras enfermedades que llevan a la cirrosis.

    Este tipo de peritonitis también se presenta en pacientes que reciben diálisis peritoneal por insuficiencia renal.

    También puede presentarse como consecuencia de una infección, inflamación o lesión de los intestinos como ser diverticulitis o apendicitis.

    El tratamiento depende de la causa:

    • Cuando la causa de la peritonitis es un cuerpo extraño como un catéter de los utilizados para la diálisis peritoneal, la cirugía puede ser el tratamiento adecuado
    • Cuando hay deshidratación puede ser necesaria la terapia intravenosa
    • En casos de peritonitis espontánea causada con enfermedad ranal o hepática, la administración de antibióticos puede ayudar a controlar la infección

    El pronóstico en general es favorable, pero la enfermedad hepática o renal puede complicar la recuperación.

    Se trata de una peritonitis secundaria porque es consecuencia de otra afección, generalmente a la diseminación de una infección desde el tubo digestivo.

    • Las bacterias pueden ingresar al peritoneo por una perforación en el tubo digestivo. Este orificio puede ser consecuencia de un apéndice perforado, un color perforado, una úlcera estomacal, una lesión o una herida por arma blanca o arma de fuego
    • También puede ser causada cuando la bilis o los químicos que son segregados por el páncreas, se filtran hacia el revestimiento de la cavidad abdominal
    • La inflamación de la cavidad peritoneal causada por bacterias puede provocar infección del torrente sanguíneo
    • Los contaminantes extraños como por ejemplo un catéter usado para la diálisis peritoneal o una sonda de alimentación que penetra en la cavidad peritoneal, puede también causar peritonitis secundaria
    • La peritonitis secundaria puede afectar a bebés prematuros con enterocolitis necrosante

    En general la cirugía es necesaria para eliminar fuentes de infección como un apéndice inflamado, un intestino infectado o un absceso.

    • Líquidos por vía intravenosa
    • Antibióticos
    • Sonda onda nasogástrica
    • Analgésicos

    El pronóstico depende de la causa de la peritonitis, de la duración de los síntomas previo al tratamiento y del estado de salud general del paciente. Las expectativas pueden variar desde la completa recuperación hasta una infección abrumadora y hasta la muerte.

    Los pacientes con enfermedades hepáticas, especialmente cirrosis descompensada, habitualmente presentan pérdida de peso y de masa muscular. Se sabe que dichos pacientes tienen resultados clínicos más deficientes que los pacientes con diagnósticos similares pero sin dicha pérdida de peso o de masa muscular. Si el problema es sólo la carencia de nutrientes, se esperaría que la provisión de algún tipo de nutrición diera lugar a mejores resultados. Los nutrientes además de los alimentos, o en lugar de los alimentos cuando los alimentos no se ingieren en cantidades suficientes, se pueden proporcionar de forma que el paciente los consuma voluntariamente al beber diversas formulaciones nutricionales. Los nutrientes también se pueden proporcionar de forma involuntaria; se pueden colocar sondas en las venas (nutrición parenteral) o en el tracto intestinal (nutrición enteral) a través de las cuales se inyectan soluciones nutricionales. Todas estas intervenciones nutricionales tienen costos económicos asociados y también pueden producir una variedad de complicaciones (que incluyen vómitos, diarrea y alteración de las funciones metabólicas [por ejemplo, glucemia alta]). Por lo tanto, es importante determinar si dichas intervenciones nutricionales (o sea, la provisión de nutrientes en alguna forma diferente de la administración en forma de alimentos) dan lugar a mejorías en los resultados clínicos. Debido a que la mejor forma de determinarlo es realizar ensayos aleatorios en los que los pacientes se asignan al azar a recibir, o no recibir, uno u otro de estos tratamientos, esta revisión sistemática se realizó para identificar y resumir esta información. Se obtuvieron ensayos aleatorios que compararon pacientes con enfermedades hepáticas asignados a la administración de nutrición parenteral, nutrición enteral o suplementos nutricionales orales con pacientes asignados a ninguna administración de intervenciones nutricionales. Se consideraron por separado las tres intervenciones nutricionales. Además, dentro de cada categoría de intervención nutricional, los pacientes con trastornos médicos se compararon por separado de los pacientes con enfermedades quirúrgicas. Por lo tanto, hubo seis análisis primarios, pacientes no quirúrgicos que recibieron o no recibieron nutrición parenteral, pacientes quirúrgicos que recibieron o no recibieron nutrición parenteral, pacientes no quirúrgicos que recibieron o no recibieron nutrición enteral, pacientes quirúrgicos que recibieron o no recibieron nutrición enteral, pacientes no quirúrgicos que recibieron o no recibieron suplementos por vía oral y pacientes quirúrgicos que recibieron o no recibieron suplementos por vía oral. Los resultados de interés fueron mortalidad, morbilidad hepática (ascitis, hemorragia gastrointestinal, encefalopatía), calidad de vida, eventos adversos, infecciones, costo, duración de la hospitalización, ictericia, complicaciones posoperatorias (sólo para los ensayos quirúrgicos) y resultados nutricionales (por ejemplo, peso corporal). Se identificaron 37 ensayos aleatorios. Todos menos uno tuvieron un riesgo alto de errores sistemáticos (sesgo, o sea la sobrestimación de los efectos beneficiosos y la subestimación de los efectos perjudiciales). Cuando se combinaron los datos la mayoría de los análisis no logró demostrar una diferencia. Se observaron algunas diferencias significativas. Las mismas fueron que 1) la nutrición parenteral redujo la bilirrubina sérica más rápidamente y mejoró un tipo de resultado nutricional (balance nitrogenado) en los pacientes no quirúrgicos con ictericia y puede haber reducido algunas complicaciones posoperatorias; 2) la nutrición enteral puede haber mejorado el balance nitrogenado en los pacientes no quirúrgicos y reducido las complicaciones posoperatorias en los pacientes quirúrgicos; y 3) los suplementos redujeron la aparición de ascitis y también pueden haber disminuido el número de infecciones. Además, la administración de suplementos (especialmente los que contienen aminoácidos de cadena ramificada) puede haber sido útil en el tratamiento de los pacientes con encefalopatía hepática. No se observaron efectos significativos del uso de suplementos en los pacientes quirúrgicos. No puede decirse que estos efectos beneficiosos observados estén definitivamente presentes debido a los fallos metodológicos de los ensayos, que pueden haber producido una sobrestimación del efecto observado. Además, debido a que se incluyeron muy pocos pacientes en los ensayos y se midieron muy pocos resultados, no se pueden excluir los hallazgos falsos significativos ni los hallazgos falsos no significativos. Los datos no son lo suficientemente sólidos para justificar una recomendación en cuanto al uso de estas intervenciones nutricionales de forma habitual. Se necesitan ensayos aleatorios bien diseñados y bien realizados para demostrar que dicho tratamiento es en verdad efectivo.

    Los datos no justifican de forma convincente el uso habitual de nutrición parenteral, nutrición enteral o suplementos nutritivos orales en los pacientes con enfermedades hepáticas. El hecho de que todos estos ensayos, menos uno, tuvieran un riesgo alto de sesgo incluso pone en duda los pocos efectos beneficiosos que se demostraron. Se necesitan datos de ensayos aleatorios bien diseñados y realizados que incluyan un grupo control sin tratar antes de poder realizar recomendaciones. Los ensayos futuros deben tener poder estadístico suficiente para observar diferencias pequeñas pero clínicamente importantes.

    La pérdida de peso y de masa muscular son frecuentes en los pacientes con enfermedades hepáticas terminales. Debido a que hay una asociación entre la desnutrición y un resultado clínico deficiente a dichos pacientes (o a los que están en riesgo de desnutrición) a menudo se les administra nutrición parenteral, nutrición enteral o suplementos nutricionales orales. Estas intervenciones tienen costos y efectos adversos, de manera que es importante probar que su uso da lugar a mejorías en la morbilidad o la mortalidad, o en ambas.

    Evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la nutrición parenteral, la nutrición enteral y los suplementos nutricionales orales sobre la mortalidad y la morbilidad de los pacientes con enfermedades hepáticas subyacentes.

    Se hicieron búsquedas en las siguientes bases de datos: el Registro de ensayos controlados del Grupo Cochrane Hepatobiliar (Cochrane Hepato-Biliary Group), el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL) (The Cochrane Library), MEDLINE, EMBASE, y Science Citation Index Expanded (enero de 2012). Además, se realizaron búsquedas en las listas de referencias de los ensayos identificados y los artículos de revisión y en Clinicaltrials.gov. También se consideraron los ensayos identificados anteriormente en una búsqueda manual sistemática en Index Medicus. Se realizaron búsquedas manuales en varias revistas médicas que incluyeron resúmenes de reuniones anuales. Se estableció contacto con expertos en el área y fabricantes de formulaciones nutricionales para obtener referencias potenciales.

La hepatitis crónica adquirida ya sea en la infancia, en la adolescencia o edad adulta puede evolucionar con episodios de reactivación viral, reaparición de disfunción hepática, aparición de mutantes virales o sobreinfectarse con virus delta.

En individuos con infección crónica con el VHB la progresión de las lesiones hepáticas se observan cuando hay evidencias serológicas de replicación viral activa, HBeAg (+) y DNA VHB. El tratamiento con interferón es la única terapia efectiva en niños con hepatitis B crónica, lográndose que desaparezca el antígeno e y el DNA VHB en 30% a 50% de los pacientes tratados. El tratamiento está indicado en pacientes con infección crónica en fase replicativa, con elevación de las transaminasas y lesiones leves a moderadas histológicamente.

La infección crónica por VHB esta asociada a un gran riesgo de desarrollar cirrosis hepática y hepatocarcinoma. Por esta razón se ha implementado la detección de HBsAg en forma obligatoria en los bancos de sangre. Por otra parte la implementación de programas de vacunación contra la hepatitis B durante los primeros meses de vida en muchos países de alta endemia, se ha logrado disminuir la prevalencia de infección por VHB y las tasas de hepatocarcinoma. La vacuna del VHB es HBsAg producido por ingeniería genética, se administra 10 mg por vía intramuscular en 3 dosis (0,1 y 6 meses) y en niños mayores de diez años la dosis se aumenta a 20 mg. Debe administrarse a todo niño con alguno de los siguientes factores de riego: personal de salud, recién nacido de madre portadora, pacientes en hemodiálisis, trasplante hepático con o sin infección por VHB, familiares o contactos de portadores crónicos, pacientes inmunodeprimidos, homosexuales, prostitutas, viajeros a zonas endémicas y drogadictos parenterales.

HEPATITIS CRÓNICA POR VHC

La infección por VHC fue identificada en 1989 como la mayor causa de hepatitis postransfusional no A no B y desde esa fecha la infección por VHC ha disminuido en forma significativa debido a la implemen-tación de exámenes de rutina en los bancos de sangre para descartar su presencia en sangre y otros hemoderivados.

Se estima que existen alrededor de 170 millones de personas infectadas en el mundo y poco se conoce acerca de la infección en niños, algunos estudios indican que alrededor de un 7% de las madres infectadas transmiten la infección a sus hijos recién nacidos y la principal vía de transmisión en niños infectados ha sido a través de productos sanguíneos contaminados. En Chile es el segundo agente etiológico más importante de hepatitis crónica y cirrosis hepática después del alcohol. La prevalencia de anticuerpos anti VHC en donantes de sangre en Chile es de alrededor de un 0,3%. La principal vía de transmisión es la parenteral, siendo en algunos países la drogadicción endovenosa el mayor factor de riesgo; la transmisión sexual y vertical es de muy baja prevalencia.

La mayoría de los pacientes infectados son oligosintomáticos en la fase aguda de la infección y si esta persiste se hace crónica en un 80% de los casos. La evolución crónica es silenciosa durante años y el diagnóstico generalmente se realiza al detectar elevación de transaminasas, por un seguimiento en pacientes transfundidos o de alto riesgo.

La hepatitis crónica por VHC generalmente se sospecha en aquellos pacientes con factores de riesgo, que presentan elevación de transaminasas las cuales pueden evolucionar con oscilaciones, periodos de normalización transitoria, con valores estables o intensas elevaciones. Actualmente es posible detectar anticuerpo anti VHC por técnica de Elisa, este método se ha introducido en los bancos de sangre para la detección de rutina de portadores crónicos de VHC, siendo necesario realizar su confirmación con otros métodos como el RIBA. La infección se puede confirmar por la presencia de RNA viral en suero con reacción en cadena de polimerasa (PCR) y cuantificar conociendo la carga viral. Estos dos últimos métodos se utilizan para monitorear el tratamiento antiviral y la desaparición viral.

En cuanto al tratamiento, las terapias antivirales efectivas son muy necesarias actualmente. Existen escasas publicaciones mostrando los resultados del tratamiento con interferón (IFN) en niños y la respuesta varía entre 0 y 45%. Mas recientemente se ha realizado tratamiento combinado con IFN más ribavirina mejorando sustancialmente la respuesta en adultos. Una forma de IFN de acción prolongada (pegilado) ha mostrado ser tan eficaz como la terapia combinada. El uso de esta terapia pudiera tener beneficios en niños ya que se administra una vez por semana y se obtienen niveles aceptables en sangre de pacientes adultos.

HEPATITIS CRÓNICA POR VIRUS HEPATITIS DELTA

El virus delta es un virus RNA que es incapaz de replicarse sin la presencia de VHB. Los pacientes que son portadores crónicos asintomáticos de VHB al sobreinfectarse con VHD pueden presentar una hepatitis muy activa y a veces fulminante.
La infección con VHD se asocia principalmente al uso de drogas endovenosas. Las zonas de mayor prevalencia se encuentran al sur de Europa, en Medio Oriente, India y África. En Chile no se han demostrado sujetos con VHB que se hayan sobreinfectado con VHD.

HEPATITIS CRÓNICA AUTOINMUNE

La hepatitis autoinmune (HA) es una enfermedad inflamatoria crónica con destrucción progresiva del hígado produciendo necrosis, fibrosis y cirrosis. Diferentes estudios sugieren que es una enfermedad en que existe una predisposición genética multifactorial que acoplada a algún factor desencadenante se gatilla una respuesta autoinmune dirigida contra los hepatocitos. La predisposición genética es un hecho reconocido en la HA llegándose a considerar la presencia de HLA-DR3 y DR4, como factores de riegos por si mismos para desarrollar la enfermedad.

Esta enfermedad afecta con mayor frecuencia a mujeres jóvenes (10 a 30 años) que a varones. No existe ninguna característica clínica propia de la HA y el cuadro se puede manifestar desde un paciente asintomático con solo alteración de las pruebas de laboratorio, como una hepatitis aguda vírica, con anorexia, náuseas, vómitos, malestar general, ictericia, coluria y acolia pero en el examen físico encontrar signos de enfermedad hepática crónica. La encefalopatía puede desarrollarse rápidamente y en algunas ocasiones la respuesta inmune es tan importante que se manifiesta con falla hepática fulminante o subfulminante. La forma crónica es menos frecuente, con síntomas inespecíficos como anorexia, adinamia y los hallazgos físicos de enfermedad hepática crónica hacen sospechar el diagnóstico o en algunos pacientes la enfermedad debuta con la complicaciones de la cirrosis hepática, como la aparición de ascitis, hemorragia digestiva y encefalopatía.

La HA se puede asociar a otras enfermedades inmunológicas como tiroiditis autoinmune, colitis ulcerosa, colangitis esclerosante, artritis reumatoidea, glomérulonefritis, S. de Sjögren, anemia hemolítica, esclerodermia, vasculitis. Más infrecuentes son la uveítis, alveolitis y miocarditis.

En el laboratorio es frecuente la elevación de transaminasas en forma moderada entre 200 a 400 U/ml, con menos frecuencia se puede encontrar valores muy elevados y en etapas tardías de la enfermedad incluso pueden estar normales. La bilirrubinemia y fosfatasas alcalina pueden estar elevadas hasta niveles moderados. La elevación de inmunoglobulina G y la hipergammaglobulinemia es característica de esta patología. Estos hallazgos junto a la positividad de alguno de los siguientes autoanticuerpos: antinuclear (ANA), antimúsculo liso (AML), antimicrosomal hígado riñón (LKM), en títulos elevados es diagnóstico.

Actualmente la HA se clasifica en 2 tipos según la positividad de los anticuerpos: Tipo I (ANA (+) con o sin AML (+)) y Tipo II (LKM (+)). Desde el punto de vista clínico tiene importancia la HCA tipo II, ya que esta forma se presenta en niños de menor edad y con mayor frecuencia puede evolucionar con una enfermedad más agresiva.

El estudio histológico de la biopsia hepática es inespecífico pero es necesario para precisar el grado de inflamación, necrosis y grado de fibrosis. En los casos avanzados puede pesquisarse incluso cirrosis hepática al momento del diagnóstico, lo cual tiene importancia pronóstico ya que estos casos tendrán un menor grado de respuesta al tratamiento.

Debe realizarse siempre el diagnóstico diferencial con otras patologías del hígado de curso crónico como: hepatitis por VHB y VHC, enfermedad de Wilson, déficit alfa 1 antitripsina, hepatitis por droga, hemocromatosis y colangitis esclerosante.

La HCA no tratada progresará a un daño hepático mayor produciendo posteriormente insuficiencia hepática. El objetivo del tratamiento de la HCA es conseguir la remisión completa de la actividad de la enfermedad que se define por desaparición de los síntomas, normalización de las transaminasas y disminución de la actividad inflamatoria hepática.

Los esquemas de tratamiento propuestos contemplan el uso de prednisona y/o azatioprina. Algunos pacientes no responden al tratamiento convencional porque una proporción de estos han iniciado el tratamiento en una etapa muy avanzada de su enfermedad o a pesar del tratamiento por causas que se desconocen la hepatopatía progresa hacia la cirrosis hepática. Se ha propuesto como terapia alternativa de estos pacientes que no responden, el uso de ciclofosfamida y ciclosporina y en aquellos que no responden a ninguna terapia el único tratamiento eficaz es el transplante hepático.

HEPATITIS CRÓNICA POR DROGA

Las drogas representan una importante causa de enfermedad hepática y puede producir manifestaciones clínicas e histológicas semejantes a una hepatitis viral y autoinmune. Cualquier droga es un potencial inductor de hepatitis crónica y debe ser considerado al registrar los antecedentes del paciente. Existen dos mecanismos a través de los cuales las drogas pueden causar daño hepático: toxicidad predecible o intrínseco y toxicidad impredecible o idiosincráticas (tabla 2).

No existe una forma de manifestación clínica característica, siendo las más frecuente el daño hepático citolítico, agudo colestásico, mixto (citolítico-colestásico), insuficiencia hepática fulminante y esteatosis hepática.

Dadas las manifestaciones clínicas inespecíficas y la dificultad en establecer el diagnóstico confiable de hepatoxicidad se han propuesto los siguientes criterios: relación cronológica entre la administración de la droga y el comienzo del cuadro clínico, resolución del cuadro clínico una vez que la droga se suspende, respuesta a la readministración del fármaco, resultados de estudios bioquímicos hepáticos y conocimiento previo de la hepatoxicidad de la droga involucrada.

No existe un tratamiento específico, por lo que frente a la sospecha de hepatotoxicidad de un fármaco debe suspenderse y vigilar la evolución clínica y de laboratorio posterior. Toda droga es potencialmente hepatotóxica y por lo tanto debe realizarse vigilancia continua al administrar cualquier fármaco.

1. Evans J S: Acute and chronic hepatitis. Eds: Willie R, Hyams JS: In: Pediatric Gastrointestinal Disease, W.B. Saunders Co., USA, 1999; 600-23.

2. Trivedi P, Mowat A: Chronic hepatitis. Eds: Suchy FJ:En Liver Disease in Children, Mosby-Year Book, Inc., USA, 1994; 510-22.

3. Roberts EA: Drug-induced liver disease in children. Eds: Suchy FJ: En Liver Disease in Children, Mosby-Year Book, Inc., USA, 1994; 523-49.

4. Alegría S, Morales M, Vildósola J, Hurtado C y Brahm J: Infección con los virus de la hepatitis B y C en niños con trastornos congénitos de la coagulación. Rev Méd Chile 1994; 122: 638-42. [ Links ]

Referencias

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Hepatic Encephalopathy in Chronic Liver Disease: 2014 Practice Guideline by the European Association for the Study of the Liver and the American Association for the Study of Liver Diseases. J Hepatol (2014), http://dx.doi.org/10.1016/j.jhep.2014.05.042

University of Maryland Medical Center (UMMC. (1997). Encefalopatía hepática Disponible en http://umm.edu/health/medical/spanishency/articles/encefalopatia-hepatica

Wijdicks, E. F. M. (2016). Hepatic Encephalopathy. New England Journal of Medicine, 375(17), 1660–1670. doi:10.1056/nejmra1600561

Los problemas de hígado son uno de los trastornos más comunes en la sociedad actual. De todos ellos, la esteatosis hepática o el hígado graso es un síndrome que afecta a poco menos de la mitad de la población mundial. Por esa razón, es muy importante conocer en qué consiste esta enfermedad y cuáles son sus síntomas para así poder controlarla.

Si quieres saberlo todo sobre este trastorno hepático, ¡aquí obtendrás toda la información que necesitas! ¡Causas, síntomas, su tratamiento y mucho más!

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La esteatosis hepática, también conocida como hígado graso o síndrome metabólico en el hígado, consiste en una acumulación de triglicéridos en el hígado. Esto se debe a que nuestro hígado capta los ácidos grasos libres, que usan el órgano como depósito, haciendo que se ponga en riesgo nuestra salud.

Se conoce como hígado graso porque, además de aumentar su tamaño, aparecen gotas de grasa alrededor de todo el tejido de este órgano. Su causa más común suele ser el exceso de alcohol, aunque un aumento de triglicéridos puede surgir por diversas razones, muchas veces en personas abstemias. Un hígado esteatósico es la enfermedad hepática más común actualmente, sobre todo por el aumento de los problemas de obesidad y diabetes. Afecta a un 30% de la población mundial.

La mayoría de los casos de esteatosis hepática no son muy graves y pueden revertirse con facilidad sin llegar a dañar al hígado. Hay que tener en cuenta que también puede aparecer junto a signos de cirrosis o convertirse en un carcinoma hepático. Es conveniente tratarla cuanto antes para evitar ciertos casos graves que acaban desarrollando una insuficiencia hepática aguda o en una inflamación del hígado.

Aunque la causa más común de un hígado graso suele ser el alcoholismo, hay otros muchos factores que pueden perjudicar a este órgano y hacer que aumente el nivel de triglicéridos.

Las causas más comunes suelen ser las siguientes:

A la mitad de los pacientes con diabetes tipo II les suele surgir este problema en el hígado.

Otra de las causas más comunes por las que surge la esteatosis hepática. Puede llegar a afectar a más de 60% de la población mundial con sobrepeso. Una dieta rica en calorías no es conveniente para nuestros órganos, especialmente para nuestro hígado.

Si nuestro sistema metabólico tiene cierta resistencia a la insulina, un aumento de ácidos grasos libres hará que se acumulen en nuestras vísceras, como el hígado y en los músculos.

Esta enfermedad surge por la presencia de divertículos o bolsas en el intestino, lo que puede provocar a su vez un aumento de la grasa presente en el hígado.

Esta enfermedad tiene cierto componente genético por lo que, si algún pariente cercano ha pasado por ella, es probable que aumenten tus posibilidades de tener el hígado graso en algún momento.

En este caso la esteatosis hepática se convierte en un síntoma de la propia hepatitis, complicando nuestros problemas hepáticos.

La inanición o la falta de proteínas y calorías también causa problemas en el hígado, lo que puede provocar que aumente el nivel de triglicéridos.

Algunos medicamentos aumentan los ácidos grasos libres, que se acaban depositando en el hígado. Los corticosteroides y las tetraciclinas por vía intravenosa, entre otros fármacos, suelen producir este problema en el órgano.

Si nos hemos expuesto a ciertos agentes tóxicos, como el tetracloruro de carbono usado como líquido refrigerante, es probable que nuestro hígado se vea dañado.

Aunque no es común, este trastorno del sueño puede acabar afectando al nivel de ácidos grasos libres en el organismo.

Al aumentar los niveles de triglicéridos por el hipotiroidismo, es posible que nuestro hígado se acabe volviendo graso.

Las causas de este problema se desconocen, pero recibe el nombre de esteatosis hepática aguda del embarazo.

En general, cada enfermedad hepática suele mostrar unos síntomas diferentes aunque, como afectan al mismo órgano, suelen parecerse. Los síntomas de la esteatosis hepática son poco específicos, pero suelen ser los siguientes:

  • Molestia abdominal poco intensa
  • Dolor en la boca del estómago
  • Vómitos
  • Falta de apetito
  • Diarrea
  • Pérdida de peso
  • Problemas de sueño y fatiga
  • Debilidad general
  • Hinchazón de la zona abdominal
  • Confusión

Aun así, prácticamente un 30% de los pacientes no muestra síntomas y el hígado graso acaba siendo diagnosticado tras un análisis casual o por un aumento del hígado que acaba hinchando la zona abdominal.

También hay que tener en cuenta los siguientes síntomas si el problema de hígado viene producido por el alcoholismo:

  • Rojez de la cara y los ojos
  • Temblores
  • Intoxicación etílica
  • Aumento de las glándulas parotídeas
  • Hernia
  • Dilatación de los vasos sanguíneos en la nariz y pómulos

En general, es conveniente hacer las pruebas necesarias si el paciente presenta un elevado consumo de alcohol o de obesidad. El primer paso es hacer un análisis de sangre y estudiar el resultado; un aumento de la bilirrubina y las transaminasas son la primera señal de un hígado dañado.

Para comprobar si el trastorno hepático está relacionado con el hígado graso, el médico suele hacer otras pruebas como una ecografía abdominal o un TAC. Estas pruebas buscan definir si hay o no un aumento de la grasa hepática. Aun así, la prueba más fiable para ver el estado de nuestro hígado y saber la causa de la esteatosis es la biopsia hepática, ya que se toma una muestra de tejido hepático para estudiarla en el laboratorio.

Algunas de las causas más comunes son las siguientes:

SI los glóbulos rojos se destruyen antes de tiempo, sin cumplir la función por la que han sido designados, nos encontramos con la bilirrubina alta y un exceso del colesterol “malo”. Si quieres saber más sobre los hematíes y la anemia, pincha aquí para descubrir sus causas y síntomas.

Este trastorno es heredado, y consiste en una deficiencia de enzimas en el hígado para procesar la bilirrubina. También puede surgir en periodos de estrés o mala salud en adultos y niños.

Esta enfermedad, también hereditaria, es un tipo de ictericia que causa daños cerebrales a los recién nacidos durante el embarazo.

La bilirrubina directa ya se forma en el hígado, por lo que las causas de su aumento se relacionan con problemas hepáticos, así como enfermedades en la vesícula o en el páncreas.

El hígado se inflama al no eliminarse las toxinas de forma adecuada y daña a las células, que se degradan convirtiéndose en bilirrubina antes de tiempo.

Esta obstrucción se produce por algunos tipos de tumores, como el cáncer de páncreas, o los cálculos biliares y evita que pueda eliminarse la bilirrubina correctamente.

No suele ser común los casos de bilirrubina alta por cirrosis, ya que sólo aparece tarde. Aun así, puede causar un daño importante. La cirrosis surge normalmente por un exceso de consumo de alcohol que provoca que las células del hígado se sustituyan con tejido cicatricial.

Esta enfermedad es heredada, así que debe diagnosticarse en la infancia. Consiste en un cambio de color en el hígado por la acumulación de pigmentos. Su principal síntoma es la ictericia. Si quieres saber más causas de bilirrubina alta pincha aquí para ver este vídeo.

Aunque la bilirrubina alta se produce por diversos motivos, y primero hay que encontrar la causa, hay ciertos síntomas comunes que pueden ser señal de este aumento de bilirrubina. Aun así, es importante hacer un análisis de sangre para comprobar los niveles de este pigmento.

También hay que tener en cuenta que es normal que los recién nacidos tengan la bilirrubina alta, pero que es conveniente un buen examen y control, ya que puede ser muy grave si no se trata en estos casos.

Los síntomas más comunes, sin tener en cuenta la causa, son los siguientes:

  • Color oscuro de la orina
  • Heces pálidas
  • Cambio del tono en la piel o los ojos (ictericia)

La bilirrubina alta suele producirse por un problema del hígado por lo que, si además de los síntomas anteriores, presentas alguno de los siguientes, es aconsejable acudir al médico inmediatamente por sus consecuencias:

  • Problemas de digestión
  • Hinchazón del abdomen
  • Náuseas
  • Estreñimiento
  • Mal aliento
  • Lengua con manchas
  • Dificultad para concentrarse

  • Problemas de memoria
  • Fiebre
  • Sudoración
  • Urticaria
  • Dolor de cabeza frecuente
  • Fatiga
  • Problemas para tolerar el alcohol

Al ser otra de las causas más comunes por los que aumentan los niveles de bilirrubina, también es importante destacar los síntomas que indican problemas en la vesícula:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Vómitos
  • Problemas de digestión
  • Náuseas
  • Dolor abdominal que puede desplazarse al hombro derecho

La pancreatitis también suele relacionarse con la bilirrubina alta, por lo que hay que saber sus sus síntomas más comunes:

  • Dolor abdominal superior que puede irradiarse a la espalda y ser peor tras comer
  • Dolor en la zona baja del abdomen
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Sensibilidad extrema al tocar el abdomen

En general, un tratamiento para la bilirrubina alta debe tratar la resistencia del hígado, ya que suele producirse por algún trastorno hepático, aunque todo depende de qué haya causado el aumento del pigmento.

Por ejemplo, una obstrucción se solucionará por vía quirúrgica. La hiperbilirrubinemia también suele tratarse con medicamentos como la colestiramina. Aun así, hay una serie de consejos o remedios caseros que puedes seguir fácilmente para bajar la bilirrubina:

La hidratación es imprescindible para que el hígado pueda eliminar correctamente todas las toxinas. Tienes que beber al menos dos litros al día.

Además de hidratar, estas hierbas ayudan al hígado a cumplir su función. Puedes probar con infusiones de diente de león, alcachofa, verbena o cardo mariano.

Vegetales como la alcachofa, el brócoli y las espinacas, así como frutas como el pomelo y el limón, son muy buenas para depurarnos por dentro. Puedes probar a consumirlos en forma de zumos depurativos.

El exceso del alcohol afecta notablemente al hígado y, además, es una de las causas más comunes por las que surge el hígado graso.

Las grasas saturadas, el azúcar o la harina procesada fomentan la obstrucción de las vías y no ayudan a eliminar toxinas. También evita los embutidos, los huevos y los lácteos y derivados.

Un mínimo de veinte minutos diarios de ejercicio es bueno para la salud en general, pero también ayuda a controlar los niveles de bilirrubina.

Como comentamos anteriormente, el exceso de alcohol puede producir un hígado graso. Esta patología es benigna y puede solucionarse reduciendo la grasa en el hígado. El órgano aumenta su tamaño al almacenar grasa de más, lo que además fomenta la aparición de lípidos.

Uno de sus síntomas puede ser la ictericia, por lo que está relacionado con la bilirrubina alta. Además, produce un malestar general y pérdida de peso. En general, los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Dolor abdominal
  • Fatiga
  • Sensación de pesadez
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida de apetito
  • Malestar general
  • Pérdida de peso
  • Ictericia
  • Retención de líquidos

Hay que tratar el hígado graso, ya que puede derivar en una inflamación del hígado y hasta en cirrosis o cáncer. Por eso es conveniente seguir los consejos dados anteriormente, ya que ayudan a depurar el hígado y evitar que adquiera esta patología.

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Una TC crea una imagen tridimensional muy sensible de su cuerpo. Recibirá una inyección que contiene una pequeña cantidad de contraste radiológico. La cámara especial puede detectar cómo resulta captado el contraste por los diferentes órganos del cuerpo, produciendo una imagen que ayuda a su médico a conocer cómo están funcionando su hígado y su bazo.

La CPRE es un procedimiento que ayuda a su médico a determinar si su disfunción hepática se debe a bloqueo del conducto biliar común, el tubo que transporta la bilis del hígado a la vesícula biliar. En la CPRE se usa un endoscopio, un tubo largo, flexible e iluminado, que permite a su médico ver dentro del estómago e inyectar contrastes, que hacen que los conductos biliares sean visibles en una radiografía. Combinando estas técnicas – endoscopia y radiografía – su médico puede determinar si existe bloqueo de los conductos. Esto puede ser la causa de su disfunción hepática.

¿Cuáles son los síntomas del daño al hígado?

El daño en el hígado puede ser un problema grave y debe informar a su médico inmediatamente si experimenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Ictericia: coloración amarilla de la piel, la parte blanca de los ojos, las membranas mucosas (áreas húmedas alrededor de los ojos y la boca) debida a niveles elevados de bilirrubina en el líquido extracelular
  • Cansancio intenso
  • Fiebre
  • Dolor abdominal, náuseas y vómitos intensos
  • Sangrado que no se detiene después de unos minutos
  • Cualquier hinchazón inusual de los pies y las piernas o aumento de peso de más de 1,5 a 2,5 kg en una semana.

¿Cuál es el tratamiento para el daño al hígado?

No existe tratamiento para el daño al hígado una vez que se produce. El planteamiento principal es suspender cualquier medicamento que sea procese a través del hígado. Su médico puede prescribir también medicamentos que ayuden a reducir los síntomas de daño hepático. Por ejemplo, es posible que se le recete un diurético para reducir la acumulación de líquidos o la hinchazón al hacer que orine el líquido extra. Un diurético usado con frecuencia es la furosemida (Lasix®).

¿Qué más puedo hacer acerca del daño al hígado?

Existen varias sustancias que debe evitar si su hígado no está funcionando adecuadamente. Las siguientes sustanc
ias se procesan en el hígado y pueden producir más esfuerzo o daño.

  • Alcohol
  • Paracetamol (Tylenol ® y componente de Nyquil ®, Percocet ®, Excedrin ®, Darvocet ® y Vicodin ®)
  • Medicamentos que han producido disfunción hepática en el pasado
  • Medicamentos para tratar los niveles elevados de colesterol en la sangre, como atorvastatina (Lipitor®) o simvastatina (Zocor®).

Hable con su médico antes de cambiar ningún medicamento.

El hígado graso es una enfermedad en la que el hígado aumenta el contenido de grasas (triglicéridos y colesterol). Esto puede hacer que el hígado aumente de tamaño y tome una coloración amarillenta, llegando en algunos casos a la cirrosis hepática. Frecuentemente se asocia a sobrepeso, malos hábitos alimentarios y falta de actividad física. El consumo de alcohol es una causa frecuente de hígado graso.

El hígado graso no genera síntomas en la gran mayoría de las personas. Algunas personas refieren tener malestar o dolor leve en el hipocondrio derecho, que es la zona hacia la derecha y arriba del abdomen. Hay algunos cambios físicos que pueden verse en las personas con hígado graso, como una coloración negruzca de la piel en los pliegues del cuello y axilas (llamado acantosis nigricans).

El hígado graso es uno de los trastornos metabólicos más frecuentes, afectando aproximadamente al 20% de la población adulta. Hasta un 70% de las personas que sufren de obesidad pueden tener hígado graso.

La causa del hígado graso se desconoce. Se sabe que se asocia muy frecuentemente a un trastorno metabólico llamado síndrome metabólico o resistencia a la insulina. Esta alteración metabólica se asocia a su vez a hábitos poco sanos de alimentación y de actividad física. Una de las causas frecuentes de hígado graso es el consumo de alcohol.

El hígado graso no es una enfermedad hereditaria, sin embargo existe una cierta asociación familiar, ya que hay cierta predisposición genética a desarrollarla y también debido a que frecuentemente en una familia se comparten hábitos de alimentación que pueden favorecer el desarrollo de hígado graso.

El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la modificación de hábitos de alimentación con una dieta que disminuya el consumo de hidratos de carbono (azúcares, masas, papas, pastas, pan, maíz) y de grasas. Junto con una alimentación más sana, es clave aumentar la actividad física. Los medicamentos no son parte del tratamiento habitual del hígado graso, pero en determinados casos, el uso de vitamina E o pioglitazona puede tener un rol en su terapia.

La actividad física es una las formas más efectivas de revertir el daño que se produce en el hígado debido a esta condición. Se debe realizar ejercicio físico con una progresión gradual, idealmente aeróbico, regular (3 a 4 veces por semana) y con un control médico previo que evalúe la seguridad cardiovascular del inicio de un plan de ejercicio.

La alimentación sana es uno de los dos pilares del tratamiento del hígado graso. Esta alimentación consiste en la disminución drástica o eliminación de los azúcares refinados, disminución de carbohidratos como pan, pastas, papas, arroz, maíz, disminución de grasas de origen animal, y por otro lado en el aumento de verduras, pescados, frutos secos y yogurt. La dieta mediterránea es probablemente una de las más sanas para evitar el hígado graso y al mismo tiempo disminuir el riesgo cardiovascular. Si bien no existe una dieta para el hígado graso propiamente tal, estas medidas generales son de extremada importancia en su tratamiento.

El consumo de alcohol, incluso en pequeñas cantidades, puede agravar el daño hepático en una persona con hígado graso. Por esta razón se recomienda su suspensión completa en las personas afectadas por esta enfermedad. Su suspensión tiene el beneficio adicional de disminuir las calorías que ingresan al organismo, ayudando a bajar de peso, dado que las bebidas alcohólicas son una fuente considerable de calorías.

Una de las características del hígado graso es su reversibilidad. Las personas que logran hacer un cambio en sus hábitos, bajando de peso y aumentando actividad física, pueden mejorarse completamente de de esta enfermedad.

El hígado graso no causado por alcohol puede dividirse en hígado graso simple cuando hay acumulación de grasa sin inflamación y en esteatohepatitis no alcohólica, cuando se acompaña de inflamación y daño. La forma de diferenciar estas dos entidades es mediante exámenes de sangre (aminotransferasas) y en algunos casos mediante la biopsia hepática.

El hígado graso evoluciona sin síntomas habitualmente por varios años, incluso décadas. Algunas personas pueden llegar a desarrollar consecuencias más graves de la enfermedad, llegando a producirse daño progresivo del hígado (fibrosis), llegando a la cirrosis hepática o el cáncer del hígado (carcinoma hepatocelular). Cuando se llegan a estas complicaciones, una de las opciones planteables es el trasplante hepático. Aparte de las complicaciones hepáticas propiamente tales, las personas con hígado graso tiene un riesgo aumentado de tener enfermedades cardiovasculares como infarto al corazón o trombosis cerebral y diabetes mellitus.

Si a Ud. le han dicho que tiene hígado graso, esteatosis hepática, esteatohepatitis no alcohólica o grasa en hígado y quiere entender los aspectos generales de esta enfermedad, este es el lugar para comenzar. El hígado graso es una de.

La hepatitis C es una enfermedad que puede tener consecuencias serias para el hígado. Aquí se ofrecen respuestas para preguntas frecuentes sobre esta enfermedad.

Si Ud. tiene cirrosis o alguna enfermedad hepática, le interesarán estos consejos sobre la alimentación, dieta y nutrición.

La evolución de los enfermos con cirrosis avanzada se ve complicada por una serie de síntomas que son independientes de la causa de la enfermedad, es decir, que aparecen por igual en pacientes con cirrosis de origen alcohólico o por virus de la hepatitis C. Estos efectos son producidos por la alteración severa de la función del hígado e indican que el órgano está fallando.

Las complicaciones más frecuentes son las varices, el aumento del tamaño del bazo, la ascitis, la encefalopatía hepática, la peritonitis bacteriana o el cáncer de hígado.

  • Las varices esofágicas son dilataciones de las venas del esófago. La alteración del tejido hepático obstruye los vasos y aumenta la presión. Si se rompen pueden sangrar dando lugar a una hemorragia digestiva que puede llegar a ser muy grave. Esta puede manifestarse por vómitos de sangre o eliminación de sangre por las heces. Los vómitos pueden ser de sangre roja fresca, si las varices son grandes y el sangrado importante. Si se sangra menos cantidad, la sangre se digiere en el estómago, los vómitos son de color negro, y se denominan 'en posos de café' por el aspecto que presentan. Cuando la sangre se elimina por las heces también puede hacerlo de dos formas: si el sangrado es abundante el paciente puede tener deposiciones de color rojo; si es de menor cuantía la sangre se digiere, en parte, en el estómago y las heces se tiñen de color negro, dando lugar a lo que conocemos por 'melenas'.

El tratamiento de las varices se puede hacer de diferentes formas, muchas de ellas simultáneas. Cuando el paciente está sangrando se suele realizar una endoscopia digestiva (se mete un tubo flexible por la boca, con una cámara de video que permite ver las lesiones que existen). A través del tubo se pueden realizar algunos tratamientos como la esclerosis de las varices (inyección de una sustancia química que cicatriza el vaso). También se pueden anudar las venas, con unas bandas elásticas, para evitar que sigan sangrando. El principal problema de este tratamiento es que a veces el sangrado es tan grande que no se puede ver exactamente por dónde fluye. En algunas ocasiones, los enfermos tienen que ser intervenidos.

También existen medicamentos que ayudan a reducir la tensión de las venas y, con ello, el riesgo de sangrado. El principal problema es que estos medicamentos bajan la tensión y algunos pacientes se marean al tener tensiones muy bajas. Los fármacos usados con más frecuencia son el propranolol (Sumial®) y el dinitrato de isosorbida (Uniket®), aunque hay otros muchos.

  • Sangrado a otros niveles. En los pacientes cirróticos el hígado no produce suficiente cantidad de sustancias que actúan en la coagulación de la sangre por lo que, si existe una herida, por pequeña que sea, ésta puede sangrar sin que los mecanismos de control sean eficaces como para que se produzca el taponamiento. Es frecuente que los pacientes sangren por las encías o por la nariz, o que tengan hematomas ante pequeños golpes.
  • Se suele dar vitamina K por vía oral o inyectada para intentar mejorar la coagulación de la sangre. Es muy importante que los pacientes eviten los cortes o los golpes importantes y todas las situaciones que les expongan a un alto riesgo de producirse una herida. Es preferible el afeitado con máquina eléctrica, por ejemplo, antes que las cuchillas de afeitar.

    • Episodios de ascitis. La acumulación de líquido en la cavidad abdominal se denomina ascitis. El paciente puede notar aumento del perímetro abdominal (como si se hinchara) e incluso puede ganar peso. En ocasiones esto se acompaña de aparición de edemas (hinchazón) de las piernas.

    trileptal interaccion con alcohol

    El hígado está regido por uno de los tipos corporales que reconoce el ayurveda: Vata, Pitta y Kapha.

    Por lo tanto un hígado enfermo puede causar problemas de salud basadas en el tipo corporal que lo rige, tales como alergias, problemas de la piel, colesterol alto, cansancio y mala digestión.

    Si el desequilibrio persiste durante mucho tiempo, podrían desarrollarse enfermedades más graves del hígado, como hepatitis, ictericia, cirrosis y cáncer de hígado.

    Así mismo la naturaleza proporciona medios ideales para terminar el trabajo comenzado con la limpieza hepática y ayudar a su curación total.

    El hígado es el órgano de desintoxicación del cuerpo y su correcto funcionamiento es necesario para purificar la sangre, digerir y absorber los nutrientes de los alimentos y para mantener el cuerpo libre de infecciones.

    El tratamiento ayurvédico se centra en la desintoxicación del hígado con hierbas.

    Cardo o Abrojo: Desintoxica el hígado y lo protege de los daños causados por productos químicos venenosos.

    Uvas o Vitis vinifera: Además de tener un efecto desintoxicante, previene el endurecimiento del hígado.

    Katuka o Picrorhiza kurroa: Aumenta el apetito estimulando las papilas gustativas y también pueden estimular el hígado para desintoxicarse a sí mismo.

    Reina de los amargos o Andrographis paniculata: Desintoxica y mejora el sistema de inmunidad que protege el hígado.

    También estimula la función de la vesícula biliar.

    Alcaparras o Capparis spinosa: Estimula las células del hígado, aumenta su eficacia y lo mantiene sano.

    Escarola o Cichorium intybus: Ayuda a mejorar la digestión mediante el aumento de la producción de bilis en el cuerpo.

    Tomatillo del diablo o Solanum nigrum: El extracto de esta planta natural reduce la toxicidad particularmente de productos químicos de la medicina convencional.

    Terminalia Arjuna o Pentaptera angustifolia Roxb: Estimula el hígado para eliminar las toxinas, limpia y controla el colesterol.

    Milenrama o Achillea millefolium: Es un potenciador del apetito.

    También puede frenar las infecciones e inflamaciones del hígado.

    Las siguientes medidas podrían ayudarte a evitar problemas hepáticos.

    Evitar el consumo excesivo de alcohol.

    Evitar tomar medicamentos innecesariamente o sin consultar a un médico.

    Mantener una dieta hipocalórica equilibrada rica en vitaminas y minerales.

    Aumentar el consumo de frutas no ácidas que tienen propiedades desintoxicantes tales como mangos, peras, sandía, bayas.

    Evitar dietas que incluyan carbohidratos refinados como el pan de harina refinada, patatas, alimentos fritos y picantes, así como bebidas con azúcar concentrada, como las colas.

    Aumenta la actividad física y hacer ejercicio con regularidad.

    Tratar de reducir el sobrepeso poco a poco.

    Evita pasar hambre y come pequeñas comidas de forma regular.

    Las medicinas Ayurvedicas tienen un efecto terapéutico en el hígado.

    Los investigadores están intentando determinar la causa exacta de la acumulación de grasa en el hígado.

    Puede ser porque el hígado absorbe grasas del intestino o en otras partes del cuerpo, o puede ser que el hígado pierde su capacidad de procesar la grasa absorbida por la sangre.

    Sin embargo, los estudios han establecido que la obesidad causada por el abuso del alcohol, la cada vez más mayor dependencia de comidas rápidas y bebidas gaseosas, dieta poco saludable y estilo de vida sedentario, son determinantes en la enfermedad de hígado graso.

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    Soy fundador de Temas Sobre Salud. Mi misión es ayudar a las personas a recuperar su salud mediante pequeños e inteligentes ajustes en su estilo de vida!
    Yo mismo he afrontado serios problemas de salud los que he ido solventado mediante el estudio de las distintas corrientes filosóficas de la salud que han acompañado a la humanidad desde tiempos remotos. Además de una visión alejada del convencionalismo.

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    • La SOCIEDAD, como también se dijo, ha creado grupos asistenciales que ejercitan la solidaridad en ayuda de los adictos. Además, en uso del derecho de legítima defensa, se puede exigir la prohibición de fumar en los lugares públicos y de acceso general: el derecho que tienen los fumadores de arruinar su salud, cede ante el derecho de los vecinos, de respirar aire puro.

    • Finalmente los GOBIERNOS deben también asumir su cuota de responsabilidad, incluso considerando los amplios beneficios fiscales que les representa el hábito de fumar, debido a los impuestos y gabelas que pesan sobre el tabaco. La consideración del interés público ha movido a que en ciertos países se prohiba la venta de tabaco a los menores de edad y la propaganda directa de tales productos, salvo en publicaciones especializadas. En otros, se obliga a los productores a incluir referencias concretas sobre la toxicidad del producto: con ello, al tiempo que se respeta el libre albedrío, no se coarta la libre empresa, y también se suministra el esclarecimiento debido sobre los riesgos que los fumadores corren.

    TABACO Y TERCER MUNDO: Los expertos de la Organización Mundial de la Salud han publicado nuevas estadísticas relativas a la incidencia patológica creciente en las personas adictas al tabaco. Han llegado a la trágica conclusión de señalar, que mientras en los países desarrollados y muy industrializados se observa una tendencia decreciente en el número de fumadores y una disminución paralela del cáncer del pulmón y de las cardiopatías, esta situación se ha revertido en los países subdesarrollados.

    Son citados especialmente los casos de China y de la India, los dos países más poblados del planeta, en los que entre un tercio y un cuarto de la población se muestra adicta al tabaco, también en ellos se ha visto que su consumo se constituye para los jóvenes entre 18 y 20 años en la primera de las causas de muerte. Frente a esta escalada incontrolada del tabaquismo en los países en desarrollo, ¡os expertos de la OMS han llegado a la conclusión de que se puede predecir con certidumbre una epidemia de cáncer de pulmón.

    La epidemia a la que hacemos referencia, siempre según los especialistas, es imputable a lo que ellos califican como “campaña de promoción tabáquica a la vez tan hábil como brutal” y que ha cambiado el modo de vivir en el Tercer Mundo.

    ALCOHOLISMO: Es la ingestión de alcohol en forma excesiva y prolongada. La incorporación de esta sustancia al organismo es nociva porque atenta en forma directa contra la salud física y el equilibrio mental.

    • Los efectos inmediatos del alcohol, ingerido en forma abusiva, afectan tanto a la parte somática como psíquica, y generalmente van acompañados con actos de conducta antisocial.

    • Su efecto mediato, —el más grave, tal vez—, consiste en la dependencia que provoca en el consumidor, generando una necesidad extrema de seguir bebiendo alcohol incluso en contra de su voluntad.

    EL alcoholismo es responsable de una disminución de la esperanza de vida. El consumo de alcohol va en aumento constante en el mundo.

    Una elevada ingestión de alcohol afecta, sobre todo, al sistema nervioso, pues el alcohol tiene afinidad con las grasas (el sistema nervioso es un tejido muy lipídico). Su expresión clínica es el estado de embriaguez que evoluciono en tres fases: fase de excitación psicomotriz y de desinhibición; fase de descoordinación de movimientos (marcha titubeante), de incoherencia verbal y de agresividad después; finalmente, fase de coma (para alcoholemias iguales a 5 g/l), que puede ocasionar la muerte.

    La embriaguez suele ser causa de actos de delincuencia, de accidentes de circulación, etc. La conducción de un vehículo con más de 0,8 g de alcohol por litro de sangre constituye, en muchos países, un delito. Además, la degradación del alcohol interfiere con la de otros medicamentos: la asociación alcohol-tranquilizantes puede set responsable de comas graves.

    Alcoholismo crónico. Afecta principalmente al hígado y el cerebro. El alcohol produce una destrucción progresiva del hígado, la cirrosis, que, por otra parte, favorece el cáncer de hígado. El alcohol altera la personalidad, hace que los sujetos se vuelvan agresivos, paranoicos, y provoca temblores y parálisis de las extremidades (polineuritis). Por otra parte, si se deja de beber de repente, sobreviene un síndrome de abstinencia llamado delirium tremens, verdadera crisis de agitación aguda que puede llegar a provocar la muerte por deshidratación o el suicidio.

    Finalmente, el alcohol favorece los cánceres de garganta y de esófago, en asociación con el tabaco, el desvío de las reservas del organismo, que provoca desnutrición, y la disminución de la resistencia a ciertas infecciones, en particular la tuberculosis. Además, el alcohol provoca con frecuencia malformaciones fetales si es consumido por la mujer durante el embarazo.

    Los mayores consumidores de alcohol son los países industrializados, pero su consumo, bajo cualquier forma (cerveza, vino, licores), traducido en alcohol puro, está en retroceso. A lo largo del decenio 1980-1990, se redujo en un 15 % en la Comunidad europea (en particular en los mayores consumidores, Francia e Italia) y en un 8,5 % en E.U.A. Por el contrario, la taso de crecimiento es muy elevada en los países en vías de desarrollo (con un aumento del 26 % en América latina).

    EFECTOS DEL ALCOHOLISMO: La absorción del alcohol es rápida y se incorpora de inmediato al torrente circulatorio que irriga a todo el organismo, sin dejar célula que escape a sus efectos. Bebido en forma moderada, no ocasiona daños graves, pero de ninguna manera resulta beneficioso para la salud, como sostienen sus propagandistas, puesto que en definitiva incorpora al organismo una sustancia extraña al proceso alimenticio normal.

    • El alcohol afecta en modo particular al ESTÓMAGO: su acción irritante y cáustica perturba la función digestiva, ocasionando en numerosos casos cuadros de gastritis e incluso de úlceras gástricas o duodenales.

    • El HÍGADO es otro de ¡os órganos más afectados. El exceso de alcohol daña sus células, alterando sus funciones, y en muchos casos llega a provocar estados agudos de “cirrosis”, grave afección hepática, de evolución lenta pero fatal.

    • El alcohol también ataca en forma directa a las CÉLULAS NERVIOSAS produciendo alteraciones psíquicas expresadas por el mal humor, ansiedad, insomnio, y en casos extremos, trastornos mentales.

    CAUSAS DEL ALCOHOLISMO: Aunque las nefastas consecuencias del alcoholismo son conocidas desde antaño, recién en las últimas décadas la sociedad ha tomado cabal conciencia de la necesidad de presentarle batalla en todos los frentes, buscando, ante todo, las causas que lo provocan.

    • LJna de ellas es el acostumbramiento en forma inconsciente. El uso repetido del alcohol, aún en forma moderada, conduce a la formación del hábito de beber que de a poco puede convertirse en necesidad. Importa el uso restringido del alcohol por parte de los jóvenes, para prevenir con ello que incurran en mayores excesos.

    • Para muchos, el alcohol es sinónimo de alegría, y como tal, pareciera ser el elemento central de cualquier reunión o festejo. Con el tiempo, puede llegar a convertirse en el compañero indispensable de todo momento.

    • Muchas veces se pretende combatir la soledad o la depresión anímica, recurriendo al alcohol como forma de evasión de los problemas, o como búsqueda de compañía. Por ello, una de las maneras más eficientes de prevenir el alcoholismo consiste en la inteligente utilización del tiempo libre.

    • Parte importante de la responsabilidad recae sobre industriales y comerciantes, que atendiendo sólo a sus intereses económicos, destinan ingentes sumas de dinero haciendo la apología del alcohol. La publicidad en cines, radio, periódicos y televisión, compiten para convencer al público sobre las bondades de la bebida y sus supuestos efectos como sinónimo de felicidad, de éxito en los negocios, fuente de inspiración y mil otros mitos. En verdad, ninguna propaganda aconseja el abuso del alcohol, pero a fuer de sinceros deberían también advertir sobre los riesgos a que se exponen los consumidores.

    DEFENSA CONTRA EL ALCOHOLISMO: En épocas pasadas, el alcoholismo era calificado de “vicio social”, y se intentaba combatirlo apelando a los valores morales del bebedor, y a los resortes de su voluntad. Hoy se sabe que el alcoholismo ES UNA ENFERMEDAD. Es una enfermedad grave, pero CURABLE, por los actuales recursos médicos.

    La lucha contra el alcoholismo debe darse:

    • Ante todo, en la FAMILIA y en la ESCUELA. Los niños y jóvenes deben ser informados sobre la verdadera imagen del hábito de la bebida, distinta por cierto de la que ven en los afiches de la calle o en la televisión. Complementariamente, deben ser animados a dar contenido a sus vidas, mediante la ocupación de su tiempo, evitando con ello el ocio y la vagancia, antesalas de muchas desviaciones.

    • La COMUNIDAD debe también asumir un rol de fundamental importancia. En casi todos los países del mundo, —el nuestro incluí-do—, existen numerosas asociaciones y ligas antialcohólicas que combaten este flagelo. Una de las más conocida es la asociación de Alcohólicos Anónimos, integrada por antiguos adictos que han logrado liberarse de sus redes y están por ello capacitados para ayudar a otros. La terapia se realiza mediante la integración de grupos de pacientes que en forma solidaria intercambian sus experiencias y se brindan apoyo mutuo, con resultados altamente positivos.

    • También al ESTADO cabe gran parte de la responsabilidad en esta campaña, aún cuando es bien sabido que las bebidas alcohólicas constituyen una importantísima rama de la industria, de la que viven millares de familias, y de la que se obtienen importantes ingresos. Teniendo en cuenta que lo condenable no es el USO sino el ABUSO, en ello debe centrarse la acción pública. Ante todo, debería contarse con una legislación realista que impida el acceso de menores de edad al comercio del alcohol en cualquiera de sus formas. Además, deberían implementarse campañas de esclarecimiento sobre el problema, contrarrestando así la publicidad de los medios de comunicación.

    DROGADICCIÓN: El consumo de drogas, naturales o sintéticas, es uno de los problemas sociales más graves del siglo XX. Desde tiempo inmemorial, el hombre utilizó ciertos productos brindados por la naturaleza para combatir el dolor o recuperar la salud. Con el desarrollo de la ciencia, dejó de utilizar muchos elementos naturales, para ingerir sustancias químicas cada vez más potentes.

    Hoy en día, el consumo de medicamentos en gran escala es una característica de las sociedades más avanzadas. Analgésicos y antidepresivos están al alcance hasta de los niños y se ingieren al menor síntoma de malestar. Miles de personas toman cada noche sedantes para conciliar el sueño, y al día siguiente ingieren estimulantes para mantenerse despejados… Según estadísticas fidedignas, en los Estados Unidos, más de 50 millones de personas utilizan hipnóticos y estimulantes en forma habitual, y un 70% de estudiantes recurren a estimulantes para mantenerse intelectualmente activos.

    De esta manera, drogas medicinales que deberían ser de uso excepcional y bajo prescripción facultativa, se han convertido en elementos de rutina, utilizados a toda hora para disfrutar de minutos de tranquilidad o de euforia, o más simplemente, por costumbre.

    El uso abusivo de tales fármacos, puede llegar a producir la DROGADICCIÓN, definida por la Organización Mundial de la Salud, como “el estado de intoxicación producido por el uso abusivo de drogas”. Esta intoxicación también llamada toxicomanía y además, narcosis, es debida a la incorporación al organismo de múltiples sustancias como estupefacientes, alcaloides, sicofármacos y drogas.

    DROGAS: SE DEFINE como “droga” toda sustancio capaz de modificar el estado síquico de un individuo. La noción de drogo está íntimamente ligada a las de habituación (necesidad de aumentar la cantidad para producir los mismos efectos) y dependencia (necesidad de procurarse el producto ya que, en su defecto, sobreviene un síndrome de abstinencia). Bite último criterio marca la diferencia entre las drogas llamadas “blandas” y las llamadas “duras”. (Ver: Todo Sobre Drogas )

    Las drogas blandas. Son derivados de Cannabis sativa indica, planta de la que se luma la flor (marihuana) o la tesina (hachís).

    El aumento de la duración y frecuencia de ejercicio para que coincida con la ingesta de calorías le ayudará a mantener el peso y un incremento de ejercicio le ayudará a perder peso.

    Si usted tiene sobrepeso u obesidad las pruebas de detección de hígado graso puede incluir análisis de sangre para pruebas de funcionamiento del hígado y un ultrasonido o ecografía.

    Si existe la preocupación de que usted tiene la forma inflamatoria del hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica, será necesaria realizarse una biopsia del hígado.

    Si usted tiene cirrosis como consecuencia de la esteatosis hepática no alcohólica su médico hablará con usted acerca de las pruebas adecuadas.

    A través de un análisis de sangre podemos descubrir varios datos sobre nuestro cuerpo que pasan desapercibidos a simple vista. Un caso concreto es cómo el nivel de la fosfatasa alcalina nos indica muchas cosas sobre nuestro organismo.

    Si tenemos hepatitis, problemas de huesos o no llevamos una vida sana, esta enzima será la que se resienta y nos indique que algo no va bien.

    Pero, ¿qué causa su aumento y qué diferencias hay entre un nivel alto de fosfatasa alcalina y uno bajo? Aquí encontrarás todo lo que necesitas saber sobre esta enzima: cómo diagnosticarla, tratarla y averiguar sus causas.

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    La fosfatasa alcalina se encuentra presente en casi todos los tejidos del cuerpo, pero sobre todo está en grandes cantidades por los huesos, las vías biliares y el hígado, especialmente en este último. Dependiendo del tejido donde se encuentre hay diferentes tipos, que entran dentro de la categoría de isoenzimas.

    Estos se suelen dividir en tres clases:

    • Fosfatasa alcalina intestinal (ALPI)
    • Isoenzima presente en hígado, riñones y huesos (ALPL)
    • Fosfatasa alcalina presente en la placenta durante el embarazo (ABPP)

    Aunque ayuda al cuerpo de varias maneras, la función principal de esta enzima es eliminar grupos de fosfatos que se encuentran en ciertos tipos de moléculas, como los nucleótidos o las proteínas. También son indispensables para la síntesis de proteínas en las células y la calcificación de los huesos y el cartílago.

    Un nivel normal de esta enzima es imprescindible en muchos casos para llevar una vida saludable.

    Normalmente un aumento de la enzima suele asociarse a trastornos hepáticos u óseos, aunque los resultados deben de interpretarse de forma diferente dependiendo de si el paciente es adulto, una mujer embarazada o un niño. Por lo tanto, los síntomas que suelen mostrarse si sus niveles no son correctos están más relacionados con la enfermedad que ha causado este aumento que con la propia enzima.

    A continuación, te mostramos una lista de algunos síntomas relacionados con las enfermedades del hígado. Lo más común es que, si presentas estos síntomas, te hagan un análisis de sangre para ver tu nivel de fosfatasa alcalina:

    • Debilidad y fatiga
    • Pérdida del apetito
    • Náuseas y vómitos
    • Picor
    • Orina de color oscuro u heces descoloridas
    • Dolor en la parte superior del abdomen
    • Decoloración de la piel, que adquiere un tono amarillento (ictericia)
    • Fiebre

    Las enfermedades óseas también suelen derivar en este análisis. Algunos síntomas presentes en las enfermedades relacionadas con el hueso son las siguientes:

    • Deformidad ósea
    • Dolor de huesos o articular
    • Fracturas frecuentes en zonas como la vértebra o la cadera

    En el caso de tener un nivel bajo de esta enzima, tanto los síntomas como las causas son totalmente diferentes, relacionándose normalmente con la malnutrición. Esta disminución puede producirse también por hipofosfatasia, una enfermedad poco común pero muy grave, leucemia, anemia o enfermedades del hígado.

    Hay ciertos factores que producen un desequilibrio en la enzima, aunque normalmente las causas de un aumento exagerado vienen dados por una enfermedad emergente. También en la etapa de crecimiento en el niño y durante el embarazo es común que los valores de esta hidrolasa crezcan.

    Varias de las causas más comunes son las siguientes:

    • La edad, ya que tanto en ancianos como en niños suele variar debido al cambio que se produce en los huesos en ambas etapas
    • Embarazo, ya que la placenta produce también esta enzima. El aumento no debe de resultar preocupante y suele producirse en el tercer trimestre
    • Hiperfosfatasemia benigna familiar, cuando el aumento es hereditario y no viene producido por otra causa secundaria. Hay que tener en cuenta que es poco frecuente
    • Uso de medicamentos o suplementos vitamínicos, especialmente de vitamina D
    • Algunos tumores, como el testicular o el ovárico, también pueden aumentar el valor de la enzima

    • Enfermedades óseas, como el raquitismo y la osteoporosis. También puede causarse por una fractura de huesos
    • Enfermedades del hígado, como la hepatitis, la cirrosis o la obstrucción bilial
    • El uso de anticonceptivos orales
    • La mononucleosis
    • Infarto
    • La diabetes mal controlada
    • El abuso del alcohol y el tabaco
    • Enfermedad inflamatoria intestinal

    Como puede observarse, la mayoría de los casos están relacionados con los tres tipos de fosfatasa alcalina mencionados con anterioridad (ALPI, ALPL y ABPP).

    Se puede saber fácilmente los niveles de esta enzima en el cuerpo mediante un análisis de sangre. A este análisis se le denomina análisis de fosfatasa alcalina leucocitaria (LAP), y sirve para determinar qué cantidad de esta enzima hay en los glóbulos blancos o leucocitos. Normalmente los valores de esta enzima hidrolasa deben de rondar entre los 30 y los 140 UI/L (unidades internacionales por litro); En niños debe de ser menor a 340 UI/L.

    Estos análisis sirven para detectar una enfermedad hepática y controlar los problemas óseos, por lo que suelen hacerse cuando se presenta algún síntoma relacionado con un fallo en el hígado o en los huesos.

    Este tratamiento consiste básicamente en regular el nivel de fosfatasa alcalina aunque, si el aumento se debe al desarrollo de otra enfermedad, el tratamiento a seguir será más complejo.

    Normalmente, al tratarse la enfermedad de por sí disminuirán los valores de la enzima en el cuerpo. Si es un problema del hígado o de los huesos, lo más común es que se trate mediante medicamentos.

    Si los niveles son ligeramente altos y no se consigue determinar la causa, es probable que bajen por sí solos con el paso de los meses, por lo que no se necesitaría seguir ningún tratamiento.

    Es normal que haya una elevación de fosfatasa alcalina durante el embarazo, especialmente en las primeras semanas y en el tercer trimestre. Este aumento puede ser hasta tres o cuatro veces mayor que el nivel normal. Por tanto un nivel alto al final del embarazo no suele ser motivo de preocupación.

    Esta subida se produce por la placenta, que también segrega esta enzima para la síntesis de proteínas en el niño.

    Si las pruebas dan un aumento de fosfatasa alcalina antes del tercer trimestre, sí puede significar la aparición de un problema hepático u óseo, y en estos casos es recomendable una evaluación para prevenir afectar al feto.

    Durante el llamado comúnmente “estirón”, niños y adolescentes suelen tener un mayor nivel de fosfatasa alcalina. Esto se debe a la estrecha relación entre la enzima y los huesos. Al estar en proceso de crecimiento, es normal que se produzca este aumento.

    Por tanto, si se hace un análisis a un niño hay que tener en cuenta que los resultados se deben analizar de forma diferente y que un aumento de fosfatasa alcalina no tiene por qué ser preocupante. Solamente podría ser síntoma de algo más grave si superase los valores establecidos como normales.

    En nuestras mascotas, los análisis para controlar la fosfatasa alcalina también sirven para indicar, sobre todo, problemas hepáticos u óseos. En estos casos es de especial importancia, ya que los perros suelen desarrollar fácilmente problemas en el hígado.