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PREGUNTAS REALIZADAS A ALUMNOS DE 9NO. AÑO DE BÁSICA

Artículo publicado en Addictus núm. 1,
marzo-abril de 1994.
ISSN 1405-6569

Dr. José Antonio Elizondo López

Desde tiempos inmemoriales, cuando el hombre nómada trocó la lanza de cazador por el arado que lo convirtió en sedentario, la raza humana descubrió que la fermentación de un buen número de los vegetales que cosechaba producía una sustancia agradable al paladar y agradable a la mente, a la que le dio la denominación de alcohol. Y este alcohol fue domesticado por el hombre y lo introdujo en sus casas, en sus costumbres, en sus ritos y en sus comidas. Y he aquí que este alcohol empezó a atrapar las mentes de algunos —que no de todos— que lo consumían y dio lugar a la destrucción de sus familias, de sus cosechas, de su prestigio y de sus vidas. A partir de entonces, la humanidad se ha tornado ambivalente ante el alcohol, al que por un lado aprecia como esa sustancia maravillosa que lo relaja, desinhibe y le permite olvidar sus penas, y por otro lo considera ese terrible fantasma que destruye familias, provoca crímenes y mata a la gente. Pero realmente, qué es el alcoholismo.

Empecemos por la definición y después haremos un pormenorizado análisis de esta definición para que el lector pueda comprender integralmente el fenómeno y no le quede ninguna duda.

Lo que dice la OMS
Ahora, desmenuzaremos y analizaremos exhaustivamente esta definición.

El alcoholismo es una enfermedad crónica, de desarrollo insidioso y evolución progresiva, que se caracteriza por la incapacidad de la persona para controlar su manera de beber, lo que da lugar a que en la mayor parte de las ocasiones el afectado lo haga en forma excesiva y desarrolle problemas en su salud, su familia, su trabajo y en su relación con la sociedad en general. Esta pérdida de control es consecuencia de una dependencia psíquica y física al alcohol que el individuo ha desarrollado por consumirlo en forma frecuente y excesiva durante cierto tiempo y por una predisposición, genéticamente determinada, para la adicción a sustancias.

El alcoholismo antes que nada es una enfermedad: el comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (oms) en el año de 1953 le dio esta categoría, pues reúne los requisitos de un padecimiento humano que puede ser identificado, diferenciado de otros, diagnosticado, pronosticado, tratado, rehabilitado y prevenido dentro de los principios fundamentales del modelo médico.

Apellidos del alcoholismo
Ya fundamentado el porqué el alcoholismo es una enfermedad, pasaremos a abordar su carácter de crónica. No es válido hablar, como se consigna en algunos textos, de Alcoholismo Agudo y Alcoholismo Crónico. No existe el alcoholismo agudo y hablar de alcoholismo crónico es un pleonasmo, pues la sola mención del término alcoholismo lleva implícita su carácter de trastorno crónico. El mal llamado Alcoholismo Agudo se refiere a la intoxicación etílica aguda o borrachera y es importante no confundir estos términos.

El borracho
La borrachera es una intoxicación por consumo excesivo de alcohol. Es cuando una persona llega al estado de ebriedad. Es un cuadro agudo, es decir, una complicación transitoria que tiene unas horas de duración, después de las cuales la persona se restablece completamente.

El alcohólico
En cambio, el alcoholismo es una enfermedad crónica e irreversible (incurable) caracterizada por la adicción al alcohol (dependencia psíquica y física a esa sustancia). Una persona que ha desarrollado el alcoholismo, aunque deje de beber seguirá siendo alcohólica. Un bebedor normal o un alcohólico pueden estar borrachos en un momento dado, pero un alcohólico, aunque no esté borracho, sigue siendo un alcohólico.

El enfermo alcohólico
El término Enfermedad Crónica se refiere a un estado patológico que el individuo tendrá toda su vida. Este desorden crónico podrá tener etapas de control o asintomáticas en donde no se manifiesten los síntomas de la enfermedad, pero esta se mantiene potencialmente dentro del paciente afectado. No hay que olvidar que un gran porcentaje de las enfermedades que se atienden dentro de la medicina son crónicas. Ejemplos de enfermedades crónicas son la diabetes, el reumatismo, las alergias, la insuficiencia coronaria, la epilepsia, el colon irritable, etcétera. Una enfermedad crónica se controla, pero no se cura. Un diabético que siga la dieta prescrita, que tome sus medicamentos hipoglucemiantes regularmente, que asista con disciplina a sus consultas y que se someta regularmente a los exámenes de laboratorio que le solicite el médico, seguramente estará bien controlado de su diabetes y pueda hacer una vida normal, pero no podemos decir que esté curado puesto que, si descuida su tratamiento o come carbohidratos en exceso, su padecimiento se descontrolará y corre el riesgo de caer un coma diabético. Lo mismo ocurre con el alcohólico, mientras no beba su padecimiento estará controlado, pero en cuanto vuelva a beber los síntomas de su enfermedad crónica se volverán a manifestar, poniendo en riesgo su salud e incluso su vida.

Como se reconoce la enfermedad
Pasaremos ahora a analizar el término desarrollo insidioso. Se dice que la enfermedad del alcoholismo tiene un desarrollo insidioso porque es muy difícil precisar el momento en que se declara. En esto radica una de las principales dificultades para el diagnóstico temprano del alcoholismo, y lo más importante: que el sujeto afectado identifique, reconozca y acepte que se le ha declarado una enfermedad que pone en riesgo su salud y su propia vida. La mayor parte de los enfermos alcohólicos reconocen su enfermedad o solicitan ayuda médica cuando ya está muy avanzado el proceso o se ha presentado alguna complicación médica muy grave que está comprometiendo su vida. Igualmente, muchos médicos o psicoterapeutas, por la misma insidia de la enfermedad, no saben reconocerla oportunamente y, en muchos casos, sólo le dan al bebedor problema la categoría de enfermo cuando ha desarrollado alguna complicación médica, como puede ser la cirrosis hepática o el Delirium Tremens (delirio con temblor).

Del uso al abuso
Este desarrollo insidioso radica en que el proceso morboso (enfermo) que conduce al alcoholismo en sus etapas prepatológicas evoluciona muy lentamente (en cinco, diez o más años) y de una forma muy sutil, de modo que casi nadie detecta los síntomas prodrómicos de la enfermedad. Durante la etapa previa a que ésta se declare, no existe mucha diferencia entre un bebedor social y un bebedor problema. Es muy difícil precisar el momento en que el bebedor se convierte en alcohólico. El bebedor ya pasando por ciertas etapas antes de llegar al alcoholismo. Al principio sólo bebe en forma ocasional, más tarde empieza a beber en forma habitual (aquí desarrolla un hábito), luego empieza a consumir alcohol en forma excesiva y cae en lo que se llama abuso del alcohol o bebedor excesivo. Esto ya constituye un problema sanitario aunque todavía no se desarrolla una franca adicción al alcohol, que es justamente la última etapa del proceso que marca el cruce de la frontera entre el bebedor y el alcohólico. La medicina se basa en dos parámetros clínicos para determinar si un bebedor excesivo se ha convertido en alcohólico. Estos dos parámetros son: la Tolerancia y el Síndrome de Supresión.

La Tolerancia se define como una adaptación biológica del organismo al alcohol, por la cual el bebedor necesita mayor cantidad para obtener los mismos efectos que antes lograba con menor cantidad.

Del abuso a la adicción
Cuando aparece el fenómeno de la Tolerancia en un bebedor esto suele resultar muy engañoso, pues lejos de que la cause preocupación siente que ya ha aprendido a beber, cada día aguanta más y, a diferencia de antes, ahora consume grandes cantidades de alcohol sin que se presenten síntomas tempranos de borrachera. En este punto peligroso en que la gente cree que ya aprendió a beber, el bebedor se confía y cada vez consume alcohol en mayor cantidad, con mayor velocidad, durante más tiempo y con más frecuencia. Esta adaptación biológica consiste en una serie de cambios metabólicos de tipo adaptativo que ocurren en la intimidad del hígado y del cerebro, dando lugar a una serie de transformaciones neuroquímicas en las vía metabólicas de degradación del alcohol, lo que finalmente conduce al fenómeno de la compulsión. Esta determina la incapacidad del individuo para controlar su manera de beber, caer con más frecuencia en el exceso alcohólico y presentar problemas de conducta que van a afectar su vida familiar, laboral y social.

Estos cambios neurobiológicos que ocurren en la intimidad del cerebro son irreversibles, es decir, si el sujeto alcohólico deja de beber por un tiempo pero más tarde vuelve a consumir alcohol, el cerebro volverá a reaccionar en la misma forma que la última vez que bebió y tarde o temprano vuelve a aparecer el fenómeno de la compulsión. Esto es lo que los expertos de la oms llaman: “Reinstalación del Síndrome de Dependencia una vez que el alcohólico vuelve a beber”.

El segundo parámetro para saber si el bebedor excesivo ya desarrolló una dependencia física al alcohol es el Síndrome de Supresión. Este constituye un conjunto de síntomas físicos y psíquicos que presenta un bebedor problema después de haber bebido excesivamente durante varias horas o días, cuando empiezan a bajar sus niveles de alcohol en la sangre. Lo anterior quiere decir que, una vez alcanzados niveles sistemáticamente altos de alcohol en la sangre, se genera una adaptación metabólica del organismo a estos altos niveles de alcoholemia. Cuando la persona deja de beber, los niveles de alcohol en la sangre empiezan a bajar. Como el organismo ya está adaptado al alcohol, al disminuir la alcoholemia se produce una reacción de desadaptación metabólica, lo que se manifiesta a través de síntomas y signos muy severos que provocan un alto grado de sufrimiento del paciente. Por decirlo en otra forma, el organismo protesta porque se reducen los niveles sanguíneos de una droga a la que ya se adaptó, presentándose dichas molestias que son una forma de alarma para obligar al adicto a que siga bebiendo.

De la adicción a la falta de control
Esta incapacidad de control, que es el síntoma cardinal del alcoholismo, deriva de la ya mencionada compulsión proveniente de las transformaciones neuroquímicas que sufre el alcohólico en la intimidad de su cerebro y también del Síndrome de Supresión. Por el temor de presentarlo, el alcohólico sigue bebiendo para que no disminuyan sus niveles séricos (sanguíneos) de alcohol.

Las consecuencias
Las consecuencias lógicas de esta incapacidad de controlar la manera de beber son la ingesta excesiva de alcohol y los trastornos de la conducta, los cuales dan lugar a la transformación de la personalidad del alcohólico cuando se embriaga. El individuo se torna irresponsable, necio, agresivo, repugnante y peligroso. Desarrolla problemas de salud física y mental como consecuencia de los niveles tóxicos de alcohol que frecuentemente presenta y de los problemas a nivel de su familia, de su trabajo o su escuela y también de tipo legal o de desprestigio social. No es necesario que se presenten estos cuatro tipos de complicaciones para hablar de alcoholismo. Con una sola de estas áreas afectada es más que suficiente para apoyar el diagnóstico.

Herencia y/o aprendizaje
El último elemento de la definición se refiere a la etiopatogenia de la enfermedad. El individuo desarrolla una dependencia psíquica (obsesión por la bebida y necesidad de su consumo para aliviar tensiones) y física (compulsión por la bebida e incapacidad para detenerse una vez que se ha empezado a beber), como consecuencia de dos factores: uno de tipo heredado y otro de tipo aprendido. El factor heredado es una predisposición genética hacia la enfermedad con la cual seguramente nació el individuo. Está ampliamente demostrado el factor genético en la etiología del alcoholismo, ya que todos los alcohólicos tienen un familiar en primero o segundo grado que también lo es, aunque vale la pena aclarar que esta predisposición genética no es determinante para el desarrollo del alcoholismo sino que, necesariamente, tiene que interactuar con los otros dos factores etiológicos de la enfermedad, que son el factor psicológico (vulnerabilidad psicológica para el manejo de las emociones) y el factor sociocultural (estar inmerso en un medio propicio para el consumo inmoderado de bebidas alcohólicas).

El factor aprendido se refiere a la influencia sociocultural que recibe el bebedor. La mayor parte de los bebedores, genéticamente predispuestos hacia la enfermedad del alcoholismo y con una vulnerabilidad psicológica que les dificulta el manejo de sus emociones, son presa fácil de un medio ambiente lleno de mitos, prejuicios y tradiciones culturales que los orillan al consumo frecuente y excesivo de alcohol (bebedor excesivo habitual). El bebedor, al exponer su organismo a niveles sistemáticamente tóxicos de alcohol, induce los ya mencionados cambios neuroquímicos en las vías metabólicas hepato-neuronales, dando lugar a las transformaciones biopatológicas que determinan la dependencia física y por tanto la adicción al alcohol.

Quizá ahora quede un poco más claro el porqué el alcoholismo es una enfermedad compleja, multifactorial (bio-psico-social), que presenta diferentes fases en su desarrollo evolutivo (prealcohólica, inicial, crítica y terminal) y que para su comprensión, manejo y tratamiento requiere de un abordaje interdisciplinario altamente capacitado.

Nota
El doctor José Antonio Elizondo L. es médico psiquiatra, director del CAIPA (Centro de Atención Integral en Problemas de Adicciones).

Los más expertos oncólogos señalan que la relación entre alcohol y cáncer es más estrecha de lo que se pensaba. Hasta una copa podría aumentar las probabilidades de cáncer de seno en las mujeres.

De la posible relación entre el alcohol y el cáncer se ha hablado, pero no de manera tan contundente como lo hizo la semana pasada la Asociación Estadounidense de Oncólogos Clínicos (ASCO, por su sigla en inglés), que reúne a los más expertos profesionales en esa enfermedad. En un artículo en la revista Clinical Oncology, escrito por Noelle LeConte, profesora de la Universidad de Wisconsin Madison, el grupo por primera vez estableció su posición frente al tema. En resumen, este hábito podría aumentar los riesgos de desarrollar algunos tipos de cáncer como el de mama y esófago, hígado, boca, garganta, el colorrectal y el de la caja vocal.

LeConte revisó más de 110 estudios que incluían datos de 12 millones de personas y más de 250.000 casos de cáncer. Entre los principales hallazgos está que 5,5 por ciento de todos los nuevos casos y 5,8 por ciento de todas las muertes por cáncer podrían deberse al consumo de alcohol.

Y no se requiere tomar muy asiduamente para correr el riesgo. El trabajo resalta que incluso en los bebedores esporádicos la probabilidad de cáncer de seno y de esófago aumenta levemente. En uno de los trabajos estudiados, por ejemplo, las mujeres que toman una bebida alcohólica al día aumentan su riesgo de cáncer de seno tanto si son pre como posmenopáusicas. Una copa de vino o de cerveza al día, es decir, 10 gramos de alcohol, incrementa en 5 por ciento el riesgo entre las más jóvenes y 9 por ciento entre las más viejas.

Entre los moderados, que beben dos copas al día, la probabilidad de cáncer es el doble para el de boca y garganta y más del doble para el de esófago. También tienen riesgo elevado de cáncer de la caja vocal, de hígado y de cáncer de seno en las mujeres, así como del de colon y recto.

En el caso de quienes toman con mayor asiduidad, obviamente la probabilidad es mayor. Para ellos el riesgo empieza a partir de 8 o más bebidas a la semana en mujeres o 15 y más para los hombres. En el caso de estos individuos, el peligro es cinco veces mayor para cáncer de boca y garganta, y esófago. El estudio estableció que se trata de una relación causal y no de una simple asociación. Como lo dijo el presidente de ASCO, Clifford A. Hudis, al diario The New York Times, “mientras más tome más alto es el riesgo”.

Se cree que el alcohol ayuda a desarrollar el cáncer a través de su metabolismo. Cuando alguien consume una bebida, tiene contacto con las bacterias de la boca que lo sintetizan en acetaldehído, químico que causa cambios y mutaciones en el ADN. Por eso su impacto es mayor en el área de la boca y la garganta.

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A pesar de la evidencia, muy pocos adultos establecen un vínculo entre el alcohol y el cáncer, como lo hacen con el sol, el cigarrillo y otros factores de riesgo. En un estudio revisado por LeConte incluido en el metaanálisis, menos de uno de cada tres identificó el alcohol como un detonante de la enfermedad. Esto es más preocupante aún si se considera que el hábito de tomar cuenta con amplia validación social. Aunque el mensaje no es dejar de hacerlo, como en el caso de fumar, los oncólogos sí pretenden que la gente consuma menos alcohol. Y a quienes nunca han bebido les recomiendan no comenzar a hacerlo.

Como ya hemos explicado en este monográfico sobre el alcohol, el consumo de bebidas alcohólicas no es inócuo. Parece que como la ingesta de esta droga está tolerada por la sociedad, no tiene concecuencias. Nada más lejos de la realidad.
La única verdad es que, como ocurre con cualquier otra droga, consumir bebidas alcohólicas trae consecuencias y efectos muy adversos a corto, medio y largo plazo, incluso con el consumo de pequeñas cantidades.
En pequeñas cantidades puede:

  • Perturbar la razón y el juicio. Falsa sensación de seguridad.
  • Retardar los reflejos.
  • Dificultar el habla y el control muscular.
  • Provocar la pérdida del equilibrio.
  • Disminuir la agudeza visual y auditiva.
  • Relajar y disminuir la ansiedad.
  • Dificultar la capacidad de reacción.
  • Desinhibir, provocar falsa sensación de euforia, locuacidad.
  • Irritar las paredes del estómago e intestino.
  • Provocar náuseas y vómitos por irritación y lesión de las paredes del estómago.
  • Alterar la absorción de sustancias nutritivas necesarias para el organismo, especialmente las vitaminas B.
  • Dilatar o expandir los capilares de la piel.

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  • Tener sobrepeso u obesidad;
  • Tener diabetes tipo 2;
  • Altos niveles de colesterol en la sangre;
  • Uso prolongado de ciertos medicamentos como corticosteroides;
  • Estar infectado con hepatitis viral.

  • fatiga;
  • debilidad;
  • dolor en tu vientre.

  • atrofia muscular;
  • hemorragia interna;
  • ictericia (la piel y el blanco de los ojos se vuelven amarillos);

  • vacunarse contra la hepatitis A y B para evitar complicaciones;

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Los tumores de hígado pueden ser benignos o malignos.
A su vez, los tumores malignos pueden ser primarios o secundarios, es decir una metástasis originada por un tumor en otro órgano (el más frecuente es el del colon, pero también pueden proceder de cáncer de mama, riñón o pulmón).
En Europa y Estados Unidos, lo más probable es que una masa única en el hígado sea un cáncer metastático y no un cáncer primario de hígado.
El cáncer de hígado es la tercera causa de muerte por cáncer.

Entre los principales factores de riesgo para el cáncer de hígado se incluyen:

  • Virus de la hepatitis B y C
  • Consumo de alcohol y esteatosis hepática, que pueden transformarse en cirrosis hepática
  • Tabaquismo
  • Diabetes
  • Consumo de alimentos contaminados con aflatoxinas

El hemangioma o angioma hepático es un tumor de las células endoteliales que forman la pared interna de los vasos sanguíneos.
Se compone de un entramado de pequeños vasos sanguíneos o capilares y, por lo general, no provoca dolor ni otros síntomas. Excepcionalmente puede crecer y presionar contra los órganos cercanos, en cuyo caso puede provocar síntomas y consecuencias.
Los hemangiomas son los tumores benignos más comunes en adultos y niños. Por lo general, se observan con mayor frecuencia en el lóbulo derecho del hígado que el izquierdo.

Estas masas pueden crecer bajo la influencia de la píldora anticonceptiva y revertir al dejar de tomarla.
Asimismo, estos tumores benignos también pueden crecer durante el embarazo.
Los hemangiomas hepáticos pueden observarse en el 10% de los niños de un año de edad, pero por lo general desaparecen en los primeros dos años de vida.

Síntomas del hemangioma
Suelen ser pequeños y asintomáticos y detectarse accidentalmente al someterse a pruebas diagnósticas instrumentales del hígado o a una laparotomía.
Los síntomas más frecuentes incluyen dolores en el cuadrante superior derecho y distensión abdominal.
El examen físico suele ser normal, si bien se puede manifestar hepatomegalia (agrandamiento del hígado) y/o soplo cardíaco sobre el cuadrante derecho.
Entre los síntomas más raros se encuentran:

  • Presencia de una gran masa abdominal,
  • Pérdida de apetito o inapetencia,
  • Sensación de saciedad, incluso comiendo poco,
  • Los tumores grandes pueden presionar sobre el estómago y provocar náusea y vómito.

La ruptura es rara, pero puede ocurrir de forma espontánea, al sufrir un traumatismo o en el momento de la biopsia.
Entre las técnicas diagnósticas instrumentales se incluyen la ecografía, el TAC, la resonancia magnética, la arteriografía hepática y la angiografía por sustracción digital.

Tratamiento del hemangioma
Por lo general, no se requiere tratamiento, pero si el hemangioma hepático provoca síntomas, el médico puede proponer distintos tratamientos.
La extirpación quirúrgica del hemangioma o de una parte del hígado es la primera opción de tratamiento.
Otros tratamientos menos invasivos son la embolización arterial, la ablación por radiofrecuencia y la irradiación hepática.
El trasplante de hígado solo es necesario en casos muy excepcionales.

Los adenomas hepáticos son tumores benignos raros. Aproximadamente el 90% de los casos se produce en las mujeres, principalmente entre los 15 y los 45 años.
Los adenomas hepáticos son más frecuentes en las mujeres en edad fértil y con frecuencia se deben al uso de la píldora anticonceptiva.
Otros factores que pueden aumentar el riesgo de padecer adenomas hepáticos son el uso de esteroides anabólicos, beta talasemia, tirosinemia, diabetes tipo 1 y enfermedades de almacenamiento de glucógeno.
Se desconoce el riesgo de evolución maligna, pero puede llegar a un 13% de los casos.

Síntomas del adenoma hepático
Los adenomas hepáticos suelen ser asintomáticos y se detectan de forma casual al realizar pruebas diagnósticas por otros motivos.
Si su tamaño aumenta, se puede formar una masa palpable y experimentar dolor en el lado derecho o dolor de estómago en la zona superior (por encima del ombligo).
En caso de ruptura del adenoma, se puede experimentar dolor abdominal agudo con hemorragia abdominal grave que lleva al shock.
Otros síntomas raros también incluyen la ictericia obstructiva.

Diagnóstico del adenoma hepático
Por lo general, la función hepática no se ve afectada, pero los niveles de aminotransferasas pueden ser ligeramente más elevados o presentar características indicativas de la ictericia obstructiva.
Entre las pruebas diagnósticas apropiadas se encuentran:

Los pacientes con adenomas hepatocelulares que experimentan dolor abdominal intenso o signos de inestabilidad hemodinámica deben someterse inmediatamente a un diagnóstico por imagen abdominal (por ejemplo una TC).

Los exámenes deben determinar si el cáncer se encuentra confinado en el hígado o se ha diseminado a los ganglios linfáticos y a otros órganos para elegir el tratamiento más adecuado.

Tratamiento para el adenoma hepático
Los pacientes deben dejar de utilizar tanto anticonceptivos orales como esteroides anabólicos.
Asimismo, se debe evitar el embarazo hasta la resección del tumor, debido al riesgo de ruptura y crecimiento.
Los tumores asintomáticos deben extirparse quirúrgicamente.
Los adenomas hepáticos asintomáticos de aproximadamente 4 cm de tamaño deben extirparse quirúrgicamente, debido al riesgo de sufrir hemorragias espontáneas y a la posible evolución maligna asociada a tumores de gran tamaño.
Los pacientes que tienen adenomas hepáticos que todavía no han sido extirpados deben llevar a cabo ecografías y análisis de sangre anuales.

La hiperplasia nodular focal es el segundo cáncer de hígado más frecuente.
Se caracteriza por la formación de nódulos dentro del órgano.
La hiperplasia nodular focal es un tumor benigno del hígado que se suele detectar de manera casual mediante exploraciones radiológicas llevadas a cabo por otros motivos.
Este tumor no tiene evolución maligna y es más frecuente en las mujeres.
La hiperplasia nodular focal raramente produce síntomas y generalmente no necesita cirugía.
Sin embargo, a veces se pueden experimentar síntomas y el cáncer puede tener un rápido crecimiento, en cuyo caso se requiere una resección quirúrgica.
Para monitorizar la hiperplasia nodular solo se requiere la realización de una ecografía doppler, aunque el médico también puede solicitar un TAC o resonancia magnética de control.
En algunos casos, se señalan roturas y hemorragias. Debido a estos riesgos, algunos especialistas sostienen que se debe extirpar el tumor, mientras que otros afirman que es posible controlarlo mediante pruebas diagnósticas instrumentales.

Otros tumores hepáticos benignos

Existen otros tipos de tumor más raros:

Puede que un niño con un tumor hepático benigno o maligno no presente síntomas.
En la fase inicial, el cáncer de hígado es asintomático, por lo que los primeros síntomas se producen en una fase bastante avanzada.
Con el crecimiento, tanto del niño como del tumor, se pueden desarrollar diferentes síntomas:

  • Formación de un nódulo abdominal
  • Vientre hinchado o ascitis (debido al líquido en el abdomen)
  • Dolor en el lado derecho del abdomen, donde se sitúa el hígado
  • Dolor de espalda o en el hombro derecho
  • Fiebre
  • Disminución del apetito y pérdida de peso
  • Vómito
  • Ictericia (color amarillento de los ojos o la piel)
  • Picor de la piel

-Moretones repentinos o sangrado.

5. No comas hongos silvestres.

Las enfermedades del hígado pueden ser tanto genéticas como adquiridas y existen cientos de ellas. De hecho, se dice que muchos tenemos problemas hepáticos sin saberlo y esto es porque en el inicio de estas enfermedades no hay síntomas, o son muy leves y simplemente no les hacemos caso.

En algunos países, del 10 al 30% de la población tiene alguna enfermedad del hígado sin saberlo y los pacientes acuden a consulta muchas veces cuando el daño hepático ya es grave y no tiene remedio.

Las células hepáticas se pueden regenerar cuando no hay daño celular. Cuando sí hay daño celular se produce una cicatrización que a la larga puede ser fatal. Por ejemplo, la cirrosis es una enfermedad cicatrizante generalizada del hígado.

El pigmento llamado bilirrubina da color a la orina y a las heces fecales.

Una parte de la bilirrubina se filtra por los riñones, dando la coloración amarilla a la orina. Cuando hay exceso de bilirrubina en sangre por enfermedad hepática, se filtra demasiado “colorante” a la orina y ésta se vuelve oscura, desde color naranja hasta llegar a ser color negro, casi como coca cola.

Otra parte de la bilirrubina se capta en el hígado y luego se elimina por la bilis hacia el sistema digestivo, dando el color café oscuro a las heces fecales. Cuando el hígado no capta la bilirrubina en forma normal, no se elimina por la bilis al sistema digestivo. A la falta de coloración de las heces fecales se le llama acolia, la tonalidad puede ser tan clara como color hueso o beige.

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* Empiezas a perder el control sobre tu manera de beber.

* Te sientes preocupado y ansioso cuando te falta el alcohol.

* Consumes “a lo bestia” aún cuando conoces las consecuencias negativas que ello tiene.

* Distorsionas tus pensamientos y la realidad, negando lo que te está ocurriendo.

Y LO PEOR ES.
. que mientras más tomas y más pasa el tiempo, más alcohol necesitas para sentirte bien. A esto se le llama fenómeno de la tolerancia que significa que tu cuerpo va creando defensas hacia el alcohol y conforme crece tu grado de adicción, tendrás que ir aumentando cada vez la cantidad y la frecuencia de tus consumos para obtener el mismo efecto de happiness… Por eso el alcoholismo es una enfermedad progresiva.
¿Conoces todos los pasos por los que pasa el que se quiere recuperar de la enfermedad del alcoholismo?

¡Qué más quisiéramos que esto fuera como un resfriado y se pudiera curar con una camita caliente y un buen caldo de pollo! Sin embargo, es tanto el daño que le has hecho a tu cuerpo, que la recuperación implica algo un poco más elaborado, pero no por ello tormentoso.

Si es tu caso, y en verdad deseas desintoxicarte y liberarte de esa adicción, tienes que dar un paso fundamental para iniciar el proceso de tu recuperación: aceptar que eres alcohólico y que el alcoholismo es una enfermedad familiar, física, mental y espiritual. Una vez superada esta fase viene lo bueno: acudir a un centro especializado de rehabilitación para que te den la ayuda que necesitas.


El tratamiento consta de 3 fases:
* Fase 1: Evaluación (7 a 10 días)
Durante esta etapa, se te harán varias evaluaciones que van desde lo físico y lo mental hasta lo emocional, pasando obviamente, por lo espiritual. También, te realizarán una desintoxicación, exámenes de laboratorio; sacarán tu perfil psicométrico; te darán un plan nutricional y te elaborarán un plan individual de tratamiento.

Tu familia, por su parte, recibirá una plática introductoria, les harán una entrevista de antecedentes para ver si existen factores que pudieron contribuir a tu situación y se les realizará una evaluación y un diagnóstico familiar; finalmente, también a ellos les harán un plan familiar de tratamiento.

* Fase 2: Tratamiento primario (4 a 6 semanas)
Durante esta etapa recibes terapia individual y de grupo; pláticas educativas, médicas y psicológicas; participas en dinámicas grupales como cine debate, técnicas de manejo de estrés y realizas actividades físicas; se continúa con el plan nutricional balanceado y se les introduce al programa de 12 pasos de las juntas de Alcohólicos Anónimos (AA) y Neuróticos Anónimos (NA).

Tu familia también tendrá que integrarse a las dinámicas, terapias y semanas familiares; las conferencias educativas, las sesiones de autoayuda y de reintegración.

* Fase 3: Tratamiento continuo (un año)
Finalmente, durante un largo periodo se te hacen evaluaciones continuas y un seguimiento individual; sigues participando en terapias grupales y grupos de prevención de recaídas; eres asesorado por AA o NA, según lo necesites y contarás con una psicoterapia individual (la cual es opcional).

Tu familia será sometida a evaluaciones y se le hará un seguimiento individual; participará en terapias grupales y contará con la asesoría de grupos de autoayuda, además de la psicoterapia individual (opcional) y terapia familiar (opcional).

Si tienes en cuenta que excederte en el alcohol puede tener graves repercusiones en tu vida, te evitarás muchos problemas. A partir de ahora, haz un mejor uso de tu voluntad, tu razón y obviamente, de tu forma de beber.

DROGADICCION

La drogadicción es una enfermedad biopsicosocial, caracterizada por el abuso y la dependencia de sustancias químicas. Produce graves problemas físicos, familiares, laborales y sociales. Cabe destacar que el interés público prevalece sobre las libertades individuales cuando éstas afectan derechos e intereses de terceros. En sí esta dependencia es una forma de conducta social disvaliosa, pero no cumple los principios fundamentales como para que esta conducta sea merecedora de penas. Podemos señalar que la aplicación de medidas frente a esta situación, provoca un aumento de los perjuicios y no así de los beneficios que puede acarrear. Los sistemas actuales de tratamiento para adictos tienen escasa efectividad. Generalmente para la recuperación se plantea la creación de granjas comunitarias, con un régimen flexible, y de amplia y activa participación familiar y social.En este momento no nos encargaremos de ampliar estos puntos, sino que haremos una lista de las clases de drogas existentes, con sus características y consecuencias.

ALCOHOLISMO

Etiología del alcoholismoLas causas son muy variadas, no habiendo acuerdo científico sobre este aspecto. Los factores cultural y biológico - genético explican gran parte de la patología. Esta adicción afecta a todas las clases sociales, por lo que no es aceptable una teoría que atienda al carácter sociocultural bajo como factor predisponente a la adicción, dado que en las clases altas el consumo es extensivo. En cuanto al nivel de estudios es evidente que la falta de escolarización y cultura condiciona la adicción, pero no es específico del alcohol, sino de todas las drogas. No se puede atribuir una explicación única de las toxicomanías, ya que influyen problemas sociales tan variados como el delito, los problemas familiares, la anomia, el desempleo o la salud. La adicción al alcohol posee aspectos culturales importantes desde el momento en que el consumo es lícito y los menores, a pesar de las prohibiciones, no tienen problema para consumirlo. La publicidad y la permisibilidad aumentan el número de consumidores.
El perfil etiológico del alcohólico se hizo de diversas formas, atendiendo a teorías biológicas, socioculturales, económicas, ambientales y psicológicas. Las teorías dinámicas y psicopatológicas entienden que los alcohólicos llegan a la adicción condicionados por una patología anterior, que unida a situaciones ambientales desencadenan el fenómeno. El entorno familiar puede ser determinante: ante la situación familiar distorsionada el sujeto erige defensas psicológicas contra la ansiedad. Por otra parte, los menores tienden a seguir el ejemplo de sus mayores. Otros motivos del alcoholismo son los deseos de evasión y de autodestrucción, dado el gran número de suicidios que presenta esta enfermedad.

La adicción a los productos derivados del tabaco es la más extendida. Su aceptación cultural considera a su consumo en primer lugar como una fuente de placer y en segundo como un simple vicio o mala costumbre. Se ha determinado que los cigarrillos y otros productos de tabaco, tales como cigarros puros, tabaco para pipa o rapé (en polvo), son adictivos y que la nicotina es la droga del tabaco causante de adicción. Además, se sabe que el tabaquismo es un importante causal de accidentes cardíacos y cerebrovasculares, y ocupa los primeros lugares entre los factores que provocan cáncer. A pesar de ello, millones de personas lo consumen en sus diversas formas.
Los principales elementos inhalados son monóxido de carbono y nicotina. El monóxido de carbono (CO) producido por la combustión del tabaco desplaza el oxigeno de la hemoglobina, lo cual reduce la disponibilidad de oxigeno en los tejidos. Además, el humo del cigarrillo contiene cerca de una docena de gases y alquitrán. El alquitrán de un cigarrillo, que varía entre 7 y 15 mg, expone al usuario a una alta tasa de cáncer de pulmón, enfisema y afecciones bronquiales. El monóxido de carbono del humo aumenta la posibilidad de enfermedades cardiovasculares. La nicotina provoca una de las adicciones más potentes, desarrollando en el fumador un conjunto de signos y síntomas denominado síndrome nicotínico. A mayor cantidad de signos o síntomas presentes, mayor porcentaje de posibilidades de estar frente a un adicto nicotinómano.

Los pacientes con cánceres hepáticos relacionados con el abuso del alcohol presentan una menor supervivencia que aquellos cuyos tumores tienen su origen en otras causas

Cada año se diagnostican en nuestro país en torno a 5.900 nuevos casos de cáncer de hígado, muy especialmente en varones y personas mayores de 50 años. Un tipo de tumor que, si bien sexto en frecuencia a nivel global, se corresponde con la segunda enfermedad oncológica más letal en todo el mundo. La razón para esta elevada mortalidad se explica por los retrasos en el diagnóstico de la enfermedad –en sus fases iniciales no presenta síntomas específicos– y, sobre todo, por la falta de tratamientos eficaces una vez el tumor ha progresado. De ahí la importancia, vital, de evitar los factores que aumentan el riesgo de padecer un cáncer de hígado. Muy especialmente el consumo excesivo de alcohol. No en vano, y como muestra un estudio dirigido por investigadores del Hospital Universitario Henri-Mondor en Créteil (Francia), los pacientes con cáncer de hígado causado por el alcohol presentan la menor supervivencia de todos los afectados por este tipo de tumor.

Como explica Charlotte Costentin, directora de esta investigación publicada en la revista «Cancer», «en aras de mejorar el pronóstico del cáncer de hígado en la población alcohólica, resulta necesaria la implementación de programas de cribado efectivos tanto para la cirrosis como para el propio tumor, así como mejorar el acceso de los pacientes a los servicios para el tratamiento del alcoholismo».

Las infecciones por los virus de las hepatitis B y C constituyen las principales causas de desarrollo de cáncer de hígado en todo el mundo. Unos desencadenantes cuyo segundo escalón estaría ocupado por el consumo excesivo de alcohol y por la esteatosis hepática no alcohólica –el consabido ‘hígado graso’–. Sin embargo, y dados los avances alcanzados en el tratamiento de las hepatitis B y, sobre todo, C, se espera que el alcohol se convierta en principal factor de riesgo de este tumor en los próximos años. De hecho, el abuso del alcohol ya es la primera causa de cáncer de hígado en Francia. Un consumo ‘desmadrado’ que, además, supone el origen de hasta un 25-30% de los casos que se detectan cada año en Estados Unidos –si bien el alcohol es descartado cuando hay otro factor de riesgo, por lo que su implicación en el desarrollo de la enfermedad es probablemente mucho mayor.

Por tanto, y como ya han constatado infinidad de estudios, el alcohol es uno de los principales desencadenantes del cáncer de hígado. Pero, que el tumor tenga o no su origen en el alcohol, ¿tiene alguna importancia en el pronóstico de los pacientes? O dicho de otra manera, ¿la supervivencia de los afectados se ve condicionada por haber abusado o no del alcohol?

Los pacientes con cáncer de hígado relacionado con el alcohol tienen una menor supervivencia al presentar una peor función hepática

Para responder a esta pregunta, los autores siguieron durante cinco años la evolución de 894 pacientes que acababan de ser diagnosticados de cáncer de hígado, 582 de los cuales –el 65% del total– tenían un historial de consumo abusivo de alcohol –no así los 312 restantes–. Es más; los autores se fijaron especialmente en si los pacientes con cáncer de hígado asociado al alcohol habían dejado o no su consumo en el momento del diagnóstico.

Concluida los cinco años del estudio, 601 de los participantes habían fallecido. Y de acuerdo con los resultados, los pacientes con cáncer de hígado originado por el alcohol tenían una peor función hepática y, lo que es más importante, un menor promedio de supervivencia –5,7 meses frente a 9,7 meses– que los participantes cuyos tumores tuvieron su origen en otras causas.

Pero esta mortalidad más precoz asociada al cáncer causado por el abuso de alcohol, ¿no podría ser consecuencia de un diagnóstico más tardío en este grupo de pacientes? Pues no. Los autores dividieron a los pacientes en varios grupos en función del estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico. Y en este caso, y con independencia del factor desencadenante del tumor, la supervivencia fue similar para todos los participantes que ‘compartían’ la misma fase de evolución del tumor.

Como apuntan los autores, «nuestros hallazgos sugieren que los pacientes con cáncer de hígado relacionado con el alcohol tienen una menor supervivencia general debido principalmente a una peor función hepática y a las características del tumor en el diagnóstico».

En este contexto, y dado que la mayoría de los pacientes con este tipo de cáncer presentan signos de cicatrización en el hígado –la consabida ‘cirrosis hepática’– en el momento del diagnóstico del tumor, los autores evaluaron si la participación en programas de seguimiento de la cirrosis antes de la detección del cáncer podía influir en el pronóstico de los pacientes. Y de acuerdo con los resultados, sí: los pacientes cuyo tumor fue detectado durante el seguimiento de su cirrosis tuvieron una mejor supervivencia que aquellos en los que el cáncer de detectó de forma ‘incidental’. Sobre todo en el caso de los participantes con hígado graso o que, aun con un cáncer asociado al alcohol, habían dejado de beber. De hecho, los participantes con menor supervivencia fueron aquellos que seguían bebiendo en el momento del diagnóstico –con independencia del grado de cirrosis.

En definitiva, el alcohol parece encontrarse detrás de los tumores de hígado más letales. Tal es así que debe requerirse a los médicos que presten una especial atención a la población con problemas de alcoholismo. Y a la ciudadanía, que limite –o suspenda– su consumo de alcohol.

Como concluye Charlotte Costentin, «una menor carga tumoral y una mejor función hepática al diagnóstico se traducirían en mayores tasas de pacientes con cáncer hepático relacionado con el alcohol susceptibles de recibir tratamiento curativo, caso de una resección tumoral o de un trasplante de hígado».

En la respuesta mundial al VIH, las personas que viven con el virus son actores centrales, y su particular forma de movilización ha sido un factor fundamental de los avances logrados

El 70% de las muertes son atribuibles a enfermedades no transmisibles (ENT), por ejemplo cardiopatía, derrame cerebral, cáncer, diabetes y enfermedad pulmonar crónica. Hay pruebas indiscutibles de que el tabaquismo, el sedentarismo, la mala alimentación y el consumo excesivo de alcohol aumentan el riesgo de morir prematuramente por una ENT.

Y sin embargo, pese a que los riesgos son bien conocidos, hay una epidemia mundial de obesidad y el consumo de tabaco y alcohol sigue en aumento. En este contexto, entre el 9 y el 11 de diciembre se celebró en los Emiratos Árabes Unidos el segundo Foro Mundial de la Alianza de ENT.

Las organizaciones que buscan soluciones a las ENT deberían tomar como modelo el movimiento de lucha contra el sida. En la respuesta mundial al VIH, las personas que viven con el virus son actores centrales, y su particular forma de movilización ha sido un factor fundamental de los avances logrados. Y aunque la batalla todavía no terminó, los activistas antisida saben que se puede ganar.

La movilización contra las ENT también puede revertir la epidemia; pero en 2015, Richard Horton, editor de The Lancet, dijo que la comunidad de las ENT está como en coma y necesita que le den “un electroshock”; y agregó: “¿Pero quién tendrá el coraje de dárselo?”.

Creemos que los activistas antisida tienen enseñanzas para dar. Ahora que el mundo se vuelca a la prevención de las ENT, puede encontrar inspiración en el abecé del movimiento de lucha contra el sida.

La primera letra que hay que tener en cuenta es la “A” de activismo. Cualquiera que tenga más de 40 años recuerda los “die‑ins”: activistas antisida haciéndose los muertos en congresos científicos de todo el mundo a modo de protesta. En Estados Unidos hubo manifestaciones, y en octubre de 1988 hasta se ocupó por un día la oficina central de la Administración de Alimentos y Medicamentos. En el nivel global, los activistas presionaron a gobiernos y empresas farmacéuticas para conseguir que se abarataran los medicamentos. Este activismo continúa, y debe servir de modelo a la acción contra las ENT.

En segundo lugar, no hay que tener vergüenza de pensar en el bolsillo (la “B” de la estrategia del movimiento antisida). La organización civil y el activismo de base pueden proveer de energía al principio, pero para organizar y sostener en el tiempo una coalición amplia se necesita dinero. El movimiento contra el sida siempre lo tuvo claro, y presionó para obtener recursos que le permitieran mantener el trabajo y la transparencia.

La “C” se refiere al armado de coaliciones: el movimiento contra el sida entendió pronto que para triunfar se necesitaba apoyo desde muchos frentes. Por eso vinculó a las personas que viven con VIH con gente que trabaja en otros temas, por ejemplo derechos de las mujeres, propiedad intelectual, nutrición y vivienda. Y las coaliciones y campañas en torno de una cuestión funcionan mejor cuando conectan a representantes de los gobiernos con la sociedad civil, para que combinen perspectivas y experiencias.

El movimiento contra el sida también comprendió que era esencial una respuesta holística. Por eso la “D”, el determinante básico en temas de salud, es llamar la atención sobre la interconexión de los factores que hacen al desafío. Por ejemplo, cuando se presionó a las autoridades educativas para que extendieran la escolarización de las niñas, eso ayudó a dotarlas de conocimiento y poder de decisión para elegir sabiamente cuándo y con quién tener relaciones sexuales seguras. También se conectó entre sí a organizaciones que trabajan sobre la pobreza, el género y la nutrición, elementos que influyeron en la crisis del sida. En las ENT se da la misma interconexión causal, de modo que la prevención también demanda un abordaje multisectorial.

Para que el movimiento contra el sida tuviera la influencia que tiene, fue esencial enredarse en la discusión (nuestra “E”). Inspirándose en el manual del movimiento por los derechos de los discapacitados, que promovió el lema “nada sobre nosotros sin nosotros”, los activistas antisida exigieron estar representados en los organismos creados para responder a la enfermedad. Por ejemplo, ONUSIDA sigue siendo el único órgano de las Naciones Unidas que tiene asientos de su junta reservados a representantes de la sociedad civil. Esta norma está tan incorporada al movimiento que sería casi impensable una reunión para hablar de la enfermedad donde no haya representantes de la comunidad.

La prevención de enfermedades también demanda narrativas convincentes; la comunidad de lucha contra el sida no hubiera conseguido apoyo de la dirigencia política sin una adecuada formulación (la “F”) de la cuestión, en particular, tratar el acceso a los medicamentos como un aspecto de justicia económica. Esta formulación permitió abaratar enormemente los medicamentos, tanto que hoy mucho más de la mitad de las personas que viven con VIH en países de ingresos bajos y medios reciben tratamiento.

Otra cuestión que el movimiento antisida supo formular bien, y que es aplicable a las ENT, fue la responsabilidad: insistir en que se dejara de culpabilizar a las personas por su estilo de vida y que en cambio el Estado asumiera la responsabilidad de proveer atención médica y eliminar la discriminación legal.

El género (la “G” del movimiento) fue un aspecto importante del debate sobre el sida. Al principio al VIH se lo consideró una enfermedad gay, y la identidad de género fue un aspecto constitutivo del movimiento desde muy temprano. En el caso de las ENT, la dimensión del género no es menos importante; si no, piénsese en las publicidades de alcohol y tabaco. De modo que el género también debe ser un elemento central de las campañas de prevención de ENT.

El movimiento antisida supo insistir en que se dejara de culpabilizar a las personas por su estilo de vida y que el Estado asumiera la responsabilidad de proveer atención médica

Para terminar, la base de la respuesta al sida fueron los derechos humanos (nuestra “H”). Se hicieron campañas contra la discriminación en lugares de trabajo, escuelas y centros de salud; se hizo un uso estratégico de la litigación para garantizar la igualdad ante la ley; se rechazó celebrar congresos importantes del movimiento en países que castigaran legalmente a las personas que viven con VIH. La comunidad de las ENT puede hacer algo parecido, por ejemplo, negarse a tener reuniones en países que no restrinjan la publicidad de comida chatarra destinada a niños.

La lista de enseñanzas del sida podría continuar por todo el abecedario, pero está bien que nos detengamos en la “H”, porque los derechos humanos fueron el principio rector de la respuesta al sida y deben serlo también para las ENT. La pobreza, la exclusión y la marginación social y económica ponen a las personas en mayor riesgo de contraer VIH, y lo mismo ocurre con las ENT.

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Con frecuencia la esteatosis hepática se manifiesta como un trastorno asintomático, o bien aparecen tan sólo síntomas inespecíficos como cansancio o malestar en el vientre. Es por esto que muchas personas no son conscientes de que tienen este problema si ningún examen físico detecta un signo característico: un ligero aumento del tamaño del hígado.

La mayoría de los síntomas del hígado graso se asocian a la inflamación de este órgano. Cuando esto sucede es habitual que aparezcan síntomas como la sensación de fatiga, la debilidad física, la confusión, el dolor en el abdomen, la disminución del apetito y en consecuencia la del peso corporal.

El hígado tiene una cierta capacidad de autorrepararse. Este proceso se da a través de la generación de nuevas células hepáticas que sustituyen a las que se encuentran dañadas. Sin embargo, si el hígado es forzado en exceso puede producirse una cicatrización crónica de los tejidos; cuando la esteatosis evoluciona hasta este punto hablamos de cirrosis hepática.

Cuando las grasas se acumulan en exceso en el hígado, el funcionamiento de este órgano se ve alterado; esto hace que nuestro cuerpo no pueda eliminar correctamente las sustancias de desecho que se introducen en nuestro organismo, en especial a través de aquello que comemos y bebemos.

El abuso y la dependencia del alcohol son las causas más habituales de la esteatosis hepática, puesto que el consumo excesivo de esta sustancia provoca lesiones en el hígado. Cuando éste es el principal factor causal en la aparición de la enfermedad se utilizan los términos “esteatosis hepática alcohólica” e “hígado graso alcohólico”.

Algunos de los factores de riesgo más relevantes para la aparición del hígado graso son la obesidad, las dietas ricas en azúcares y grasas (que pueden provocar diabetes tipo 2 e hiperlipidemia) y tener una edad avanzada; la mayoría de casos se dan entre los 40 y los 60 años. La herencia genética y el consumo de aspirina o esteroides también se asocia a este trastorno.

Por lo general los casos de hígado graso se clasifican en función de si su causa es el consumo excesivo de alcohol u otra distinta. No obstante, también existe una variante especial que merece la pena mencionar: la esteatosis hepática aguda del embarazo.

La esteatosis hepática no alcohólica se asocia generalmente con trastornos en la descomposición de grasas; esto hace que se acumulen en el hígado. El criterio básico que se utiliza para diagnosticar esta variante del hígado graso es que al menos un 10% del tejido de este órgano esté compuesto por lípidos.

El alcoholismo daña las células del hígado e interfiere en su funcionamiento; esto incluye la descomposición de lípidos. Si una vez detectada la esteatosis hepática alcohólica el consumo de alcohol se mantiene es muy probable que el trastorno evolucione hasta pasar a ser una cirrosis; en cambio, tras unos dos meses de abstinencia la esteatosis remite.

Este tipo de esteatosis hepática es una complicación poco frecuente que aparece en el tercer trimestre de gestación. Los síntomas tienden a desaparecer después del parto, e incluyen una sensación de malestar general, dolores en la parte alta del vientre, náuseas y vómitos y la ictericia, que consiste en la coloración amarillenta de la piel y de las mucosas.

Para la desintoxicación del hígado hay varios caminos diferentes, uno que debemos tener en cuanta es la dieta depurativa, nos ayudará a eliminar toxinas.

El hígado realiza muchísimas funciones, entre ellas depurar toxinas, fabricar bilis, facilitar la digestión de las grasas, eliminar y producir hormonas, ayudar absorber algunas vitaminas, almacenar glucógeno, etc. siendo por ello muy importante tener este órgano lo más sano posible. Es realmente un laboratorio que fabrica y depura.
Por ello conviene de vez en cuando hacer alguna cura de depuración o desintoxicación del hígado.

Es la necesidad de limpiar cosas de nuestra vida que no nos dejan avanzar (manías, malos hábitos, obsesiones, pensamientos negativos, etc.)

A partir de ahora soy otra persona. Soy una persona nueva. Atrás quedó lo viejo, lo negativo y lo limitante en mi vida.

El Cardo Mariano, las hojas de Alcachofera, el Diente de León, el Boldo, la Menta y la Salvia son un ejemplo de plantas que favorecen un buen funcionamiento del hígado y que nos son muy útiles para su depuración.

Para la desintoxicación del hígado lo que más ayuda es el ayuno o las dietas depurativas. El ayuno debe hacerse bajo el control de un especialista de la salud y consiste en ingerir sólo agua durante un tiempo concreto de días, según el caso.

Las dietas depurativas pueden consistir en excluir de la dieta, durante el tiempo que dure la desintoxicación del hígado, la carne, el pescado, los lácteos, café, tabaco y excitantes y cualquier alimento refinado.

Las monodietas a base de fruta, zumos y caldos de verduras también son de gran ayuda y son más llevaderas que el ayuno.

Dentro de las frutas destacaríamos las manzanas, las cerezas, las fresas, las uvas y los nísperos.
Entre las verduras, las alcachofas, los cardos, la cebolla, escarolas y rábanos son algunas de las más destacables.

Un remedio muy eficaz para la desintoxicación del hígado, consiste en tomar, en ayunas, una cucharada sopera de aceite de oliva extra virgen con un buen chorro de limón. Si mantenemos esta mezcla en la boca durante un minuto conseguiremos, que al mezclarse con la saliva, que nuestro cuerpo la absorba mucho mejor y además que nos siente mejor.

Las algas marinas son siempre un aliado de primera línea ya que tienden a captar los tóxicos y favorecen su eliminación de nuestro cuerpo. Alcalinizan nuestro PH sanguíneo, que en las depuraciones siempre se vuelve muy ácido, por las toxinas que se están eliminando y nos garantiza muchos nutrientes. La Kombu y la Espirulina son de las más eficaces y a la vez son más fáciles de conseguir.

Las hojas de col machacadas y colocadas sobre la zona del hígado (podemos cubrirlas y sujetarlas con un trapo y una gasa) ayudan a desinflamarlo.

Según la colorterapia, el hecho de vestir prendas de color verde también nos ayudaría.

  • El Azufre, en forma de oligoelemento, es un gran depurativo hepático.
  • La vitamina C, al igual que el Azufre, actúa como un antioxidante ayudando por tanto a combatir los radicales libres, fuente de muchos desequilibrios en nuestro cuerpo.
  • El S-Adenosil metionina (SAM), la Glutamina, la Colina, el Superoxido-dismutasa, el Ácido alfa lipóico y la N-Acetil-cisteina son también toda una serie de nutrientes que pueden ayudarnos para la de desintoxicación del hígado(el médico o especialista nos dirá la dosis y cuales nos convienen)
  • Para depurar el hígado hemos de elegir unas fechas en que tengamos vacaciones o tengamos menos trabajo ya que el descanso y la tranquilidad son muy importantes en estos momentos.
  • Una sauna o baño de vapor ayudarán a nuestro cuerpo a desprenderse de toxinas. Cuidado si se está haciendo un ayuno total o si tenemos la presión arterial muy bajita (pedir consejo al especialista)
  • Beber agua mineral o embotellada de forma abundante para que nuestro organismo expulse más fácilmente las toxinas.
  • Si hay estreñimiento podemos preguntar a nuestro herbolario o especialista que plantas nos convienen en nuestro caso. El estreñimiento hace que nuestro cuerpo se vaya intoxicando lentamente. En muchos casos una lavativa ayuda a “desatrancar” el organismo.

Hemos de tener en cuenta que muchas veces al iniciar una cura depurativa puede aparecer lo que se llama “crisis curativa”. El cuerpo intenta deshacerse de los tóxicos y a veces lo hace a través fiebre, diarrea o heces abundantes y malolientes, gases, cansancio, falta de apetito, nauseas, cefaleas, mucosidades, mal olor corporal, orina muy oscura, erupciones en la piel, etc.
(Esto por supuesto no quiere decir que lo vayamos a tener todo, de hecho muchas personas hacen una depuración y apenas tienen síntomas pero en caso de que tengamos alguno que sepamos que es habitual)

En depuraciones muy potentes puede producirse un fenómeno muy curioso que es la Ley de Hering. Consiste en que reaparecen síntomas de enfermedades antiguas mal curadas y que el cuerpo ahora nos da una nueva oportunidad.

Así aquella persona con Psoriasis y que hace años fue asmática y tomó muchos medicamentos ahora puede tener, momentáneamente, algunos síntomas de asma. Luego desaparecen y es cuando su piel puede mejorar muchísimo ya que a menudo el problema anterior mal curado derivó en otro problema (como en este caso en psorisis)
Los homeópatas unicistas son los que más trabajan en esta línea.

Una cura depurativa es un tema muy serio que nos puede reportar una gran mejoría en cuanto a nuestra salud pero que conviene hacerla siempre bajo la supervisión de un médico o terapeuta naturista capacitado ya que hay que saber interpretar los síntomas de crisis curativa.

El hígado es la “sala de tratamiento y reciclaje de residuos” del organismo, así como generador energético. Está contínuamente expuesto a un duro trabajo y por él pasan gran cantidad de sustancias, nocivas o no, para ser metabolizadas o detoxificadas, por lo que es uno de los órganos en los que tenemos más posibilidad de encontrar alteraciones.

Vamos a tratar a grandes rasgos dos de los problemas hepáticos más comunes en gatos (al menos en lo que al ejercicio clínico se refiere), ya que su detección temprana en muchos casos puede ser crítica para que el pronóstico y recuperación sea favorable.

Nuestros gatos son animales muy equilibrados. Tanto es así que cualquier alteración puede romper ese equilibrio y desembocar en enfermedad.

no solo de gatitos vive la red, pero aquí vas a ver unos cuantos

El ayuno prolongado, bien por causas patológicas o accidentales, pone en peligro la integridad del tejido hepático de los felinos, que requieren la ingesta continua de alimento. Cuando el gato no ingiere alimento por un tiempo se produce la lipidosis hepática felina, que no es otra cosa que acumulación de tejido graso en la trama funcional del hígado. Es consecuencia del intento del organismo de producir energía a través de la grasa del cuerpo cuando éste ya no tiene otras sustancias de elección primaria para su obtención, como pueden ser los aminoácidos o la glucosa. Sin entrar en detalles, decir que la movilización de los ácidos grasos hacia el hígado produce por un lado pérdida de funcionalidad por su acúmulo y por otro lado provoca una acidificación del medio sanguíneo por su movilización por el torrente. Todo ello puede desembocar en un fallo hepático y muerte del animal.

Si el proceso es lento como consecuencia de ayuno prolongado por enfermedad que provoque falta de apetito, los síntomas en principio pueden ser leves tendiéndose a agravar con el paso del tiempo: anorexia, letargia, hinchazón abdominal, dificultad respiratoria, adelgazamiento y pérdida de masa muscular, aparición de mucosas de color amarillento… La enfermedad más conocida que puede desencadenar el proceso es la diabetes felina y su posterior cetoacidosis, pero cualquier proceso que curse con anorexia puede desembocar en la misma sitomatología. Si no nos damos cuenta a tiempo el animal puede presentar finalmente un estado de coma, estupor e incluso muerte por la “intoxicación” orgánica derivada del metabolismo de los ácidos grasos para obtener energía.

En caso de lipidosis hepática la alimentación forzada se hace indispensable para que el hígado recupere su función de almacenamiento energético.

Pero existe otra peligrosa posibilidad de que a nuestro gatos le provoquemos una lipidosis hepática: la carencia involuntaria de alimento. No es la primera vez que llega a nuestra consulta un gato con una presentación aguda de los síntomas antes descritos tras haberse escapado de casa o tras haberse ido los propietarios el fin de semana sin haberle dejado suficiente alimento. En este caso es fácil evitar una desgracia que puede costarle la vida a nuestra mascota.

Muchos de los casos de encefalopatía pueden prevenirse. La clave para la prevención es detener o limitar la probabilidad de desarrollar cualquiera de las causas que la provocan. Cuando una persona desarrolla una encefalopatía, mientras más rápido se trate la causa subyacente, más probable será evitar una encefalopatía severa.

  • Encefalopatía diabética: Siga su plan prescrito de tratamiento para la diabetes, incluyendo las mediciones de glucosa.
  • Encefalopatía hepática: Evite la intoxicación por alcohol, sobredosis de drogas y las inyecciones intravenosas de drogas ilegales.
  • Encefalopatía anóxica: Evite la asfixia con alimentos. Evite comportamientos peligrosos que puedan conducir a traumatismos cervicales y en la cabeza. Evite la exposición al monóxido de carbono.
  • Encefalopatía hipertensiva: Controle su presión arterial, tome los medicamentos antihipertensivos como se indica y no detenga el tratamiento ni lo cambie sin consultar a un médico.
  • Encefalopatía infecciosa: Evite el contacto físico con las personas que están infectadas con microorganismos que pueden causar encefalopatía, tales como N. meningitidis o Shigella.
  • Encefalopatía urémica: No evite la diálisis programada si ese fuera su caso. Tome todos los medicamentos según las indicaciones y obtenga evaluaciones frecuentes de su estado mental.

Los métodos para la prevención de la encefalopatía son casi tan numerosos como las causas subyacentes, sin embargo, algunos casos de encefalopatía no se pueden prevenir, como la congénita o la encefalopatía traumática accidental.

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Nakchbandi I, van der Merwe S
Nat Rev Gastroenterol Hepatol 6: 660-670, 2009
Comentario: Lic. Valeria A. Rodríguez
Laboratorio de Metabolismo Fosfocálcico y Vitamina D “Dr. Fernando Cañas“. Cátedra de Bioquímica y Biología Molecular. Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba, Argentina.

Los pacientes con enfermedad hepática crónica poseen un riesgo mayor de padecer osteoporosis y fracturas osteoporóticas (1). La fisiopatología de la osteoporosis asociada con la enfermedad hepática es multifactorial y difiere entre los distintos tipos de enfermedades del hígado, y entre la población de pacientes estudiados, por ejemplo, las mujeres postmenopáusicas tienden a tener una osteoporosis más severa a causa de la deficiencia de estrógeno. Los factores que inhiben la formación del hueso, el aumento de la osteoclastogénesis y la activación del sistema inmunológico, contribuyen en varias combinaciones a la pérdida del hueso observada comúnmente en pacientes con enfermedad hepática.

La enfermedad ósea metabólica ha sido ampliamente estudiada en pacientes con colestasis hepática. La osteoporosis es poco frecuente en pacientes con cirrosis biliar primaria (CBP) temprana y en aquellos con colangitis esclerosante primaria en ausencia de cirrosis. Sin embargo, la osteoporosis es común en pacientes con formas avanzadas de estas enfermedades del hígado. Dos grandes estudios se realizaron en Europa y Estados Unidos, en los cuales encontraron que la osteopenia es común en pacientes con CBP avanzada (2).

La osteoporosis también se ha descrito en pacientes con lesión en el parénquima hepático. En los pacientes pre-trasplante con hepatitis viral cirrótica, la prevalencia de la osteoporosis varía entre un 20-53%. En un estudio longitudinal japonés en pacientes con hepatitis C crónica, se encontró que sólo las mujeres mayores de 60 años presentaban un riesgo significativo de osteopenia comparado con el de la población general, lo que sugiere que esta enfermedad puede interactuar con otros factores de riesgo exacerbando la pérdida ósea (3). Un estudio en el 2005 evaluó la prevalencia de la osteoporosis en pacientes con hepatitis viral no cirrótica. Los pacientes con hepatitis B (HBV) o hepatitis C (HCV) no cirróticos habían reducido significativamente la densidad mineral ósea (DMO), lo que indica que la pérdida del hueso puede ocurrir tempranamente en pacientes con el virus de la hepatitis. Nuevas evidencias han surgido con respecto al impacto de la hepatitis viral crónica y la cirrosis en el hueso y la supervivencia en mujeres postmenopáusicas. Arase y col. (4) demostraron que la incidencia acumulativa de fracturas en esas personas puede ser del 12,2% durante diez años después de su presentación inicial. Además, la presencia de fracturas se asocia con una mayor mortalidad en esa población. La tasa de supervivencia acumulada después de una fractura fue severamente reducida (57,6%), lo cual subraya la importancia de la prevención de fracturas osteoporóticas en personas con enfermedad hepática.
Otros ejemplos en donde es frecuente encontrar osteoporosis son en pacientes con enfermedad hepática asociada al alcohol, hemocromatosis genética o hepatitis autoinmune.

Un gran número de factores aumentan la susceptibilidad a la pérdida ósea en los pacientes con enfermedad hepática. Por ejemplo, la desnutrición o deficiencias en la dieta se producen con frecuencia en estos individuos. La presencia de la lesión en el parénquima en pacientes con enfermedad hepática crónica puede influir en las diversas formas, como por ejemplo en eje hipotálamo-pituitario-gonadal, causando hipogonadismo (5). Además, algunos fármacos, tales como los corticosteroides y el agente antiviral ribavirina, afectan el metabolismo óseo, y el consumo indebido de alcohol a largo plazo suprime la formación del hueso.
La vía RANK – RANKL ha sido extensamente investigada pero existen pruebas limitadas de que ésta vía sea importante para la pérdida ósea asociada con enfermedades hepáticas. Se carece de fundamento científico para la evaluación terapéutica de anticuerpos monoclonales anti-RANKL para estos pacientes. La osteoclastogénesis inducida por CSF1 (Factor 1 estimulante de colonias) se ha vinculado a la pérdida ósea asociada con colestasis hepática. No existen inhibidores de CSF1 disponibles, sin embargo la terapia con bifosfonatos a través de la inhibición de los osteoclastos podría ser de utilidad. El uso de la terapia con bifosfonatos en pacientes con enfermedad hepática, ha sido evaluado en ensayos clínicos pequeños, principalmente en pacientes con enfermedad hepática colestásica. El tratamiento con bifosfonatos también es eficaz para los pacientes sometidos a transplante de hígado o en pacientes con hepatitis autoimnume, ya que podría proteger a estas personas del uso de corticosteroides, evitando la pérdida ósea, aún en los individuos con DMO normal.

La supresión de la formación ósea relacionadas a enfermedades en el hígado puede ser consecuencia de la producción alterada de fibronectina, niveles alterados de IGF-I (factor de crecimiento de insulina tipo I) o por las acciones de otros factores. La producción de citoquinas incluyendo TNF (Factor de Necrosis Tumoral), CSF1 e IL-17 (interleuquina 17) puede aumentar la osteoclastogénesis y la pérdida del hueso. Se requiere investigación adicional para dilucidar la acción de las citoquinas, sus vías de señalización y el rol de la inflamación del hígado en la enfermedad hepática asociada a la pérdida ósea.

Referencias

  1. Pares A y Guanabens N. Clin. Liver Dis. 12, 407–424, 2008.
  2. Guanabens N, Pares A, Ros I, Caballeria L, Pons F, Vidal S y col. J. Hepatol. 42, 573–577, 2005.
  3. Masaki K, Shiomi S, Kuroki T, Tanaka T, Monna T y Ochi H. J. Gastroenterol. 33, 236–240, 1998.
  4. Arase Y, Suzuki F, Suzuki Y y col.J. Med. Virol. 80, 1302–1307, 2008.
  5. Foresta C, Schipilliti M, Ciarleglio F, Lenzi A y D’Amico, D. J. Endocrinol. Invest. 31, 470–478, 2008.

Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral – link

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La cirrosis se caracteriza por un daño de las células del hígado y su reemplazo por un tejido cicatricial que impide el tránsito normal del flujo sanguíneo por el hígado e interfiere muchas de las funciones vitales de este órgano.

Mucha gente cree que sólo los alcohólicos sufren cirrosis, y aunque es cierto que el consumo de alcohol es la primera causa de esta enfermedad en los Estados Unidos, también lo es que el abstemio también puede padecer la enfermedad. La posibilidad de padecer cirrosis depende de la cantidad y frecuencia con que se bebe en relación con el peso de la persona, su estatura y la capacidad de su cuerpo para metabolizar productos alcohólicos presentes en la sangre circulante.

Es una enfermedad crónica del hígado en la que las células sanas sufren daños y son reemplazadas por células cicatriciales. Esta afección impide

el tránsito habitual del flujo sanguíneo por el hígado y no permite que este órgano funcione debidamente. El hígado contiene tejido capaz de regenerarse cuando ha sido dañado, pero el grado de regeneración de las células depende de cada persona. Una cirrosis que no se trate puede derivar en insuficiencia hepática (del hígado) o incluso en la muerte.

El hígado es un órgano grande y complejo, del tamaño de un balón de fútbol americano, que pesa cerca de 1,3 kg (3 libras). Se encuentra debajo de las costillas en la parte superior derecha del abdomen y está conectado con el intestino delgado por las vías biliares, que transportan a los intestinos la bilis que produce. Un hígado sano es suave y liso al tacto.

Es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano pues constituye una de las “fábricas” de procesamiento y refinado químico más desarrolladas. Casi toda la sangre procedente del estómago y de los intestinos circula a través del hígado. Además, éste se encarga de depurar el organismo de sustancias tóxicas o venenosas, procesar nutrientes, hormonas o medicamentos y producir proteínas y factores de la coagulación, todos ellos de capital importancia para la salud. En la persona enferma de cirrosis, las sustancias tóxicas y la bilis quedan retenidas en el torrente sanguíneo, porque el hígado no las elimina.

La cirrosis no es contagiosa, no se transmite de una persona a otra. Su origen hay que buscarlo más bien en otros factores:

– Consumo de alcohol. Es la causa más frecuente. Cerca de un tercio de las personas muy bebedoras, acaban presentando cirrosis. El resto puede sufrir otras formas de enfermedad hepática.

– Hepatitis vírica crónica (inflamación del hígado): la hepatitis (normalmente de los tipos B, C y D) es la segunda causa más común de cirrosis.

– La enfermedad de Wilson, que produce acumulación de cobre en el hígado, cerebro, riñones y ojos.

– La fibrosis quística, que provoca la acumulación de secreciones mucosas en los pulmones, hígado, páncreas e intestinos.

– La hemocromatosis, causante de acumulación de hierro en el hígado y otros órganos.

– El bloqueo o inflamación de los conductos biliares (la llamada cirrosis biliar).

– La insuficiencia cardíaca congestiva.

– Los trastornos de almacenamiento del glucógeno, que impiden la debida utilización de los azúcares por el hígado.

– Las infecciones parasitarias.

– La reacción anómala a los medicamentos recetados, toxinas medioambientales y abuso de inhalaciones (exposición a sustancias tóxicas por vía nasal).

Signos y síntomas de la cirrosis

En las primeras fases, la cirrosis se considera una enfermedad silenciosa, ya que ocasiona pocos síntomas. Con el paso del tiempo, sin embargo, los enfermos de cirrosis empiezan a experimentar cansancio, debilidad y pérdida del apetito. Son habituales las náuseas y la pérdida de peso. Conforme la cirrosis empeora, el hígado produce menos proteínas de las que el organismo necesita, lo cual da lugar a otros síntomas:

– Menor produción de la proteína albúmina, con lo que el agua se acumula en las piernas (edema) del enfermo o en el abdomen (ascitis).

riesgos con la pastilla cytotec

Sin embargo, es una condición que requiere atención. Investigando se puede determinar si el deterioro de la función hepática es un factor contribuyente. Si se empieza a ir acompañada de inestabilidad emocional, entonces hay un mayor motivo para actuar. El desempeño del hígado puede afectar directamente la constitución emocional.

Un hígado tóxico puede ser el catalizador de las diversas formas de depresión. Malhumor general, sentimientos de desesperación y ocasionales estallidos de ira pueden ser causadas por toxicidad en el hígado.

Existe una bioquímica en el cerebro que causa una variedad de trastornos emocionales cuando está fuera de balance, y el mal humor puede o no, ser un síntoma real de toxicidad hepática.

Sin embargo, muchas personas no se dan cuenta de que el funcionamiento del hígado, o deficiencias operativas, desempeñan un papel significativo en la salud emocional. Las molestias de un mal día son una cosa, cambios de humor crónicos acompañados de energía física son otra. Ver: Dieta para desintoxicarte emocional y físicamente por problemas de hígado.

Los síntomas de toxicidad en el hígado también puede manifestarse como problemas con el sistema digestivo. La hinchazón, gases, distensión abdominal, dolor abdominal, estreñimiento y diarrea después de una comida, junto con la aparente incapacidad para bajar de peso, independientemente de la dieta o el ejercicio, son posibles indicadores de disfunción hepática.

Estas condiciones pueden ser exacerbadas por el consumo frecuente de alcohol, una dieta pesada en carne, comer alimentos con azúcares refinados y alimentos procesados con alto contenido de hidratos de carbono.

Cuando el hígado se vuelve lento, las toxinas ya no son capaces de dejar el cuerpo y en cambio se almacenan en el tejido graso (ya que son solubles en lípidos) y van a pasar el rato allí hasta que la función hepática mejore y que se pueda eliminar de forma segura. Esto puede ser un factor muy importante en cuanto a por qué estás teniendo peso extra, incluso con una dieta saludable y ejercicio.

Hay una variedad de síntomas reveladores de un hígado estresado, pero independientemente del grado de los síntomas, haciendo uso de enfoques holísticos y medidas preventivas, tendrás la capacidad de mejorar el funcionamiento del hígado y mejorar tu calidad de vida.

Hay una variedad de síntomas reveladores de un hígado estresado, independientemente del grado de los síntomas, haciendo el uso de enfoques holísticos y medidas preventivas, se puede mejorar el funcionamiento del hígado y mejorar tu calidad de vida (porque mereces sentirte bien).

  • Niebla cerebral
  • Dolores de cabeza sordos Mejora con el reposo o dolores de cabeza / migrañas detrás de los ojos
  • Dolor muscular o articular crónica
  • Transpiración excesiva
  • Problemas para digerir las grasas
  • Vesícula biliar
  • Alergias
  • Condiciones de la piel- Acné
  • Desequilibrios hormonales
  • Ansiedad y depresión
  • Sensibilidades químicas
  • Mal aliento crónico
  • Aumento de peso sin explicación

Si estás constantemente sentiéndote agotado o sobrecargado con emociones negativas, puedes estar sufriendo de una forma de disfunción hepática y podrías beneficiarte haciendo una limpieza sencilla.

Sin embargo, como hemos mencionado antes, los problemas no específicos como la fatiga crónica, mal humor y malestar digestivo no se deben asumir de inmediato como un resultado de una disfunción hepática. Pueden serlo o no. Muchas veces, para la mayoría de la gente, determinar de lo que está causando que se sientan mal es el primer paso difícil para cambiar las cosas.

La carga corporal es un tema interesante porque afecta a diferentes personas de manera diferente. Si estás experimentando de forma “regular” lo que consideras que es una mala salud, algo anda mal; la realidad, una sobrecarga de toxinas es a menudo la culpable. Si sabes que el culpable es la toxicidad del hígado, se recomienda que participes en una limpieza del hígado totalmente natural.

Aquí te damos algunos tips para que los tengas en cuenta en tu cocina:

  • Comprar productos orgánicos, evitar los OMG (Organismo Genéticamente Modificado).
  • Consumir una dieta equilibrada que consiste en alimentos integrales, de origen animal de alta calidad y proteínas vegetales, granos germinados antiguos, alimentos fermentados, grasas buenas, nueces crudas y semillas.
  • Eliminar los aceites inflamatorios: canola, maíz, soja, semilla de algodón, cártamo, girasol.
  • Beber suficiente agua pura.
  • Aumentar el consumo de grasas saludables de curación: aceite de coco, aceite ed oliva, aceite de palma roja sostenible, mantequilla de animal alimentado con pasto, aguacate, cáñamo.
  • Obtener suficiente fibra: mínimo diario de 35 g – procedentes de fuentes de alimentos integrales, como las semillas de chía, las alcachofas, las semillas de lino de oro, aguacate, brócoli y coles de Bruselas.
  • Eliminar los azúcares refinados: azúcar marrón / blanca, azúcar de caña, jugo de caña, cristales de caña, azúcar de remolacha.
  • Restringir el consumo de fructosa a 20 g – 25 g por día.
  • Aumentar el consumo de verduras de hoja verde: por su magnesio, ácido fólico, vitamina C y contenido de vitamina B.
  • Incluir fuentes de origen animal y de origen vegetal por los aminoácidos: caldo de hueso, colágeno, pollo y huevos orgánicos, espinaca cruda, perejil, col, remolacha.
  • centra en las fuentes alimenticias de azufre: los huevos criados en pastos, brócoli, coles de Bruselas, ajo, cebolla, espárragos, coles de
  • Límita o elimina el alcohol: si usted está experimentando los síntomas anteriores y en general. Encontrar un sustituto saludable para este hábito (tóxico).

La Fibrosis Hepática es la acumulación de tejido fibroso a causa de la cicatrización de una lesión en el higado

La cicatrización es una respuesta normal del cuerpo a una lesión, pero cuando se produce la fibrosis, este proceso de curación se convierte en perjudicial.

Cuando los hepatocitos (células del hígado funcionales) se dañan debido a la infección con un virus, el abuso de alcohol, toxinas, trauma u otros factores, el sistema inmune se activa para reparar el daño.

La lesión o muerte (necrosis) de los hepatocitos estimula la liberación de citoquinas, factores de crecimiento y otros productos químicos por las células inmunes inflamatorias.

En las primeras etapas, las funciones hepáticas funcionan relativamente bien y algunas personas no experimentan síntomas. Pero a medida que continúa la inflamación y las lesiones se extienden, el tejido cicatricial comienza a acumularse con el tejido de la cicatriz existente, lo que termina alterando las funciones metabólicas del hígado.

Si la enfermedad progresa, se termina dando lugar a cirrosis, una condición en la que el hígado está lleno de cicatrices que restringen el flujo de sangre e impiden el funcionamiento del organo.

La fibrosis hepática en sí no causa síntomas. Los síntomas pueden resultar de la fibrosis causando trastorno o, una vez la fibrosis progresa a cirrosis, causando complicaciones de la hipertensión portal.

Estos síntomas incluyen sangrado por várices, ascitis y encefalopatía portosistémica. La cirrosis puede resultar en insuficiencia hepática e insuficiencia hepática potencialmente fatal.

Factores de riesgo de la Fibrosis Hepática

La fibrosis no evoluciona al mismo ritmo en todas las personas y que, de hecho, en algunas personas con hepatitis B o C es estable. Hay algunos factores que pueden causar la enfermedad progresa más rápidamente:

  • El sexo masculino.
  • Edad avanzada.
  • La depresión del sistema inmune (co-infección con el VIH o el uso de fármacos inmunosupresores).
  • Consumir alcohol.
  • La esteatosis (hígado graso).
  • Resistencia a la insulina.

La causa más común es la hepatitis B y el virus de la hepatitis C. Se aconseja a los portadores de la hepatitis B y la hepatitis C mantener siempre su estado de salud con el fin de evitar que el virus infecte el hígado y cause inflamación del hígado, lo que dará lugar a la fibrosis, hepatitis crónica, la fibrosis hepática y la cirrosis.

El exceso de consumo de bebidas alcoholicas en periodos de largo plazo provoca necrosis de las células del hígado, la hepatitis inducida por el alcohol, la fibrosis hepática y la cirrosis.

Las enfermedades metabólicas, como la enfermedad por deficiencia de hierro, enfermedad por deficiencia de cobre, y la enfermedad de Wilson, pueden causar fibrosis hepática.

La obesidad y el consumo de alimentos con alto contenido de colesterol pueden causar el hígado graso. Un pequeño porcentaje de personas con hígado graso causado por la inflamación por grasas tendrá la fibrosis hepática.

El uso de medicamentos equivocados puede dañar las células del hígado y causar fibrosis hepática.

Muy raramente los quistes requieren tratamiento quirúrgico, y esto ocurre fundamentalmente cuando los quistes son muy grandes y han presentado algún tipo de complicación (rotura, hemorragia, infección. ). Existen diversas técnicas quirúrgicas que se pueden utilizar en función de cada caso concreto (tratamiento percutáneo, fenestración, resección hepática o, excepcionalmente, trasplante hepático).

1. Los quistes hepáticos son lesiones benignas con contenido líquido localizadas en el hígado y que se suelen detectar de forma casual.

2. La mayor parte de las veces son quistes simples de pequeño tamaño y no requieren seguimiento ni tratamiento.

3. En ciertas situaciones más raras estos quistes pueden ser múltiples, de mayor tamaño, de origen parasitario, hereditarios o de otro origen, lo que puede requerir un seguimiento más estrecho, la realización de otras pruebas diagnósticas y eventualmente un tratamiento médico-quirúrgico.

Servicio de Aparato Digestivo. Hospital del Sureste. Arganda del Rey, Madrid

El hígado desempeña una función muy importante en nuestro organismo. Por esta razón, conviene cuidar y llevar una vida sana y equilibrada para que no se deteriore. Entre las funciones más comunes del hígado destacan la regulación de las sustancias que compone la sangre, elaboración de los nutrientes y metabolizar los fármacos con el fin de que el cuerpo pueda ingerirlos sin problemas. Estas son solo algunas de las funciones del hígado, puesto que se ha demostrado que el hígado llega a cumplir más de 500 funciones en nuestro organismo. Una de las amenazas más comunes que sufre este órgano tan vital es el conocido como hígado graso. En el artículo de hoy os analizaremos el hígado graso: síntomas, causas y tratamientos. No obstante, también veremos qué es el hígado graso, los síntomas del hígado graso, las causas del hígado grado y los tratamientos para el hígado graso.

Conocido científicamente como esteatosis hepática, el hígado graso hace referencia al aspecto del hígado que se muestra moteado y blando. Puede parecer que el principal motivo de que se origine el hígado graso sea por una acumulación de grasas en el hígado, pero lo cierto es que este problema se debe a que se acumulan los triglicéridos. Aunque en los siguientes apartados veremos más en detalle las causas de este problema, podemos ir adelantando que una de las principales causas se debe a tomar alcohol, azúcar o grases en grandes proporciones.

Es importante detectar los síntomas de este problema, puesto que si no se interrumpe a tiempo puede ocasionar daños en nuestro hígado que afecten a nuestro cuerpo. Tanto es así que después de un largo período padeciendo este problema, es posible que aparezca fibrosis en el hígado y, como resultado, un 20% de cirrosis hepática y 2% de cáncer en esta misma zona. De hecho, en Estados Unidos, se ha convertido en el segundo motivo por el que se producen los trasplantes de hígado y está previsto que a largo plazo, se convierta en la primera causa.

Pero no hay por qué alarmarse porque existen diversos tratamientos que eliminan y limpian el hígado para que pueda seguir desempeñando su función. Por tanto, si empiezas a experimentar los síntomas que te contamos a continuación, lo mejor es que acudas a un médico especialista para que analice tu caso y elija el tratamiento más adecuado.

Los síntomas del hígado graso son bastante comunes entre otros problemas, pero el conjunto de síntomas nos da la clave de que una persona tiene el hígado graso o no. Para ello, si uno se encuentra mal, lo mejor es que analice qué es lo que ha cambiado de su cuerpo y acuda a un especialista para que le dé el tratamiento que se ajuste a su caso en especial. Entre los síntomas del hígado graso destacan los siguientes: dolor en el abdomen, coloración en el cuello y axilas, sentimiento generalizado de malestar, cansancio y fatiga crónica, pérdida de peso, sistema inmunológico débil, sentimiento de pesadez e incluso ictericia. Este último síntoma hace referencia al cambio del tono de piel a un color más amarillento, pero ocurre más frecuentemente en aquellos casos de hepatitis.

Recordamos que estos síntomas también son propios de otras dolencias, por lo que es mejor no preocuparse hasta que no hayan pasado unas semanas y continúen las mismas molestias que te impidan llevar una vida normal.

Aunque una de las principales causas del hígado graso sea por problemas con el alcohol, ésta no es la única causa que produce este problema. Como ya hemos comentado anteriormente, un consumo excesivo de azúcares y grasas también son una de las causas que provocan el hígado graso. Pero, ¿por qué con estos productos? La principal razón es porque el hígado cumple la función de metabolizar estas sustancias, por lo que, en el caso del alcohol, el tejido graso empieza a almacenarse alrededor y, con ello, poco a poco va contaminando al hígado, volviéndolo cada vez más débil a las toxinas que tiene que filtrar.

No obstante, a continuación os dejamos causas más concretas sobre este tipo de enfermedad. Por ejemplo, la obesidad y los trastornos metabólicos de familia también pueden ocasionar el hígado graso.

Asimismo, a la edad de 50 uno puede empezar a acumular más grasas en el hígado por unos malos hábitos alimenticios, por lo que se recomienda seguir una dieta equilibrada, como la mediterránea.

Por otro lado, abusar continuadamente de una serie de medicamentos también puede ser la principal causa del hígado graso en una persona. Entre los medicamentos que más se abusan encontramos los analgésicos, aspirina, antiinflamatorios, entre otros.

Además, hemos de tener muy en cuenta el consumo de triglicéridos, ya que si no se cuida el consumo de colesterol malo, puede acarrear grandes problemas acumulando un exceso de grasa en el largo plazo.

Y por último, la diabetes de tipo dos también puede provocar este exceso de grasa.

Existen diversos tratamientos para evitar el avance de este problema hepático. El primer tratamiento para el hígado graso consiste en hacer ejercicio de manera continuada cada semana, ya que de esta manera el organismo consigue depurarse y, además, se reduce el peso de manera notable, así conseguiremos reducir el nivel de grasa en el cuerpo.

Otro de los tratamientos más eficaces para el hígado graso se basa en eliminar el consumo de azúcares y alcohol y, además, combinarlo con actividad física con el fin de desintoxicar el hígado.

En el caso de las personas mayores, se recomienda llevar una dieta rica en vitamina E, puesto que esta vitamina es un antioxidante que limpia de manera natural el hígado.

No obstante, también existen tratamientos farmacológicos que ayudan a eliminar las toxinas de nuestro cuerpo, pero estos medicamentos necesitan complementarse con una dieta libre de alcoholes y azúcares o una serie de ejercicios diarios.

No hay de qué preocuparse. Si no te gustan los tratamientos con fármacos, aquí te dejamos una serie de remedios naturales para el hígado graso.


La lecitina de soja es un alimento muy adecuado para eliminar la bilis por medio del hígado consiguiendo que sea más fluida. Asimismo, las hojas de boldo también permiten estimular el hígado para que active sus funciones. Para conseguir los mejores resultados posibles mezcla 10 gramos de estas hojas por cada litro de agua y tómalo después de las comidas. Por otro lado, el rábano también tiene propiedades para reducir el hígado graso. Para ello, lava, pela y tritura el rábano mezclándolo en un vaso de agua, fíltralo y conseguirás un zumo que debes tomar cada dos días, es decir, día sí y día no.
Asimismo, el cardo mariano también nos permite acabar con el hígado graso. Tan solo mezcla dos cucharadas en una taza de agua caliente, como si se tratara de una infusión. Toma una taza de cardo mariano a diario y notarás los beneficios pronto. Este remedio también se puede aplicar mediante ensaladas. Añade las hojas de cardo mariano sin espinas en una ensalada y tómalo cada dos días.
Aunque constituyan remedios naturales para el hígado graso obtenidos a partir de productos naturales, acude en primer lugar al médico y consulta las distintas consecuencias que puede tener este tipo de tratamientos en tu organismo.

Las transaminasas en el hígado graso cumplen un papel fundamental. ¿Qué son las transaminasas? Para resumir, las transaminasas son enzimas que se encuentran en las células del hígado y que cumplen sus mismas funciones.


El incremento de transaminasas en el organismo produce un mal funcionamiento del hígado, por lo que no es capaz de filtrar correctamente y, por tanto, se producen enfermedades como puede ser el hígado graso o esteatosis hepáticas. La acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en estas células produce lo que conocemos como hígado graso.


En definitiva, si queremos evitar tener el hígado graso, debemos mantener las transaminasas controladas. Si quieres conocer más sobre las transaminasas, visita el artículo que dejamos al final de este contenido.

Como ya hemos comentado, el hígado graso puede deberse a diferentes factores: bien sea por una mala alimentación o por el consumo excesivo de alcohol. Ahora bien, ¿qué es la enfermedad del hígado graso no alcohólico? La diferencia versa en la fuente que produce el hígado graso, es decir, se debe a la acumulación de grasas pero que no deriva del consumo excesivo de alcohol. Por tanto, aquellas personas que padezcan esta enfermedad no guardan ninguna relación con el alcohol ni en el presente ni en el pasado.


¿A qué se debe entonces esta enfermedad? La enfermedad del hígado graso entonces tiene su origen en otro factor: la obesidad. En líneas generales, el hígado graso derivado de la obesidad no presenta ningún síntoma. No obstante, existe una enfermedad más grave que puede ocasionar insuficiencia hepática e incluso cáncer: la esteatohepatitis no alcohólica.


Aunque la obesidad sea una de las fuentes principales que ocasionan esta enfermedad, debemos aclarar que la diabetes, la prediabetes, una enfermedad en los intestinos, el colesterol alto, los triglicéridos elevados, una dieta inadecuada y la elevada tensión de las arterias también pueden ser el origen de esta patología.

Ahora que ya hemos visto los factores que se dan por motivos ajenos al alcohol, nos toca ver qué es la enfermedad del hígado graso por alcohol. Como su propio nombre dice, el alcohol es el principal causante de la enfermedad del hígado graso. Cabe destacar que el alcohol no afecta de igual manera en cantidades abundantes que en cantidades moderadas, por lo que nos referimos al consumo excesivo y repetido de alcohol.


Cuando consumimos alcohol en exceso, el hígado debe trabajar para conseguir eliminar el alcohol del cuerpo. No obstante, el proceso en el que el hígado descompone el alcohol se producen una serie de sustancias perjudiciales para nuestro organismo, que afectan principalmente a las células hepáticas mediante la inflamación y atacando a las defensas del organismo. El hígado graso por alcohol constituye uno de los primeros escalones de esta enfermedad. A medida que este consumo siga aumentando podremos llegar a padecer hepatitis alcohólica e incluso cirrosis.


Seguro que ahora te lo pensarás dos veces antes de tomar mucho alcohol los fin de semanas con los amigos. Para que no entres en pánico, cabe destacar que el consumo moderado en función de qué sustancias se consuman, llega a aportarnos factores beneficiosos para nuestro organismo, por lo que tampoco elimines por completo el consumo de alcohol, como una copa de vino, que se ha demostrado que es bueno para nuestro organismo.

Ahora bien, ¿hay algún colectivo más propenso a padecer esta enfermedad? ¿Quién puede sufrir la enfermedad del hígado graso? Aunque cualquier persona pueda llegar a pasar por esta enfermedad si no cuida su alimentación y su ritmo de vida, sí que es cierto que hay ciertos colectivos que son más sensibles a este tipo de situaciones.


Como ya hemos mencionado, las personas que presenten obesidad, hipertensión arterial o diabetes son más propensos a padecer hígado graso no alcohólico. En estos casos, lo mejor es acudir a su médico especialista en nutrición para que determine el tratamiento a llevar a cabo. Además, puedes presentarle los distintos remedios naturales para el hígado graso para que así valore todas las medidas a tomar. Existen más colectivos con este tipo de enfermedades, como por ejemplo, aquellos pacientes que toman medicamentos habitualmente (corticoides), las personas que son capaces de reducir su peso rápidamente, pacientes con hepatitis C, con colesterol y triglicéridos altos, etc.

Por otro lado, los jóvenes también suelen presentar estos problemas. No obstante, la mayor parte de la población que los padece se debe a hígado graso por exceso de alcohol. Como todos sabemos, cada vez los jóvenes empiezan a consumir alcohol antes de tiempo y en cantidades muy abundantes. Una buena concienciación del menor puede suponer menos problemas en el futuro.

También existen diversos tratamientos naturales (con cardo mariano, jengibre y pomelo) que funcionan como desintoxicantes de todas las sustancias tóxicas que pueda tener nuestro cuerpo.

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La intoxicación por arsénico en su forma aguda puede presentar los siguientes síntomas:

  • Síntomas gastrointestinales (aparecen entre 1 y 12 horas después del contacto): aliento con olor a ajo, lesiones en la comisura labial, náuseas y vómitos, dolor cólico del abdomen en la región del epigastrio, diarrea con heces en forma de arroz, hemorrágica intestinal similar a la que se produce en la enfermedad del cólera, alteración de los análisis de sangre con elevación de las transaminasas hepáticas.
  • Síntomas cardiovasculares: hipotensión arterial y shock, que se producen de forma secundaria a la dilatación de los vasos sanguíneos y a la disminución de la función de bombeo del corazón, edema agudo de pulmón, arritmias y miocardiopatía congestiva
  • Síntomas cutáneos: irritación, ampollas y desprendimientos de piel por contacto local; y erupción por efecto sobre la piel del contacto en el interior del organismo (sistémico).
  • Síntomas neurológicos: dolor de cabeza, adormecimiento, convulsiones, coma, polineuropatía sensitiva y motora, alteraciones en la sensibilidad y disfunciones motoras, a los diez días del contacto.
  • Síntomas urinarios: trastornos en las estructuras microscópicas de filtrado (glomérulos) y de transporte (túbulos) del interior del riñón.
  • Síntomas hematológicos: anemia, disminución de glóbulos blancos (leucopenia) y de plaquetas (trombocitopenia) por aplasia medular, es decir, porque la médula ósea no puede realizar su función formadora de células de la sangre.

La intoxicación por arsénico en su forma crónica, es decir, por la exposición prolongada a pequeñas cantidades de arsénico, puede presentar los siguientes síntomas:

  • Síntomas digestivos: náuseas y vómitos, dolores abdominales de tipo cólico, diarrea, cirrosis hepática o carcinoma hepático.
  • Síntomas cutáneos: erupciones de diferente forma (eritemas, pápulas, vesículas) úlceras, aumento del grsor de la piel en palmas y plantas (hiperqueratosis palmoplantar), verrugas, oscurecimiento de la piel (hiperpigmentación) y cáncer de piel.
  • Lesiones cardíacas y enfermedades vasculares periféricas.
  • Perforación de tabique nasal, cuando el contacto prolongado es por inhalación.
  • Cáncer de pulmón, de riñón o de vejiga.
  • Ceguera.

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Las infecciones causadas por micobacterias ocupan un lugar relevante dentro de las complicaciones de pacientes con SIDA (3)

En pacientes HIV/SIDA el H. capsulatum causa enfermedad diseminada en el 95% de los casos (7)

La lista de los principales síntomas de la ictericia, obtenidos de varias fuentes, incluyen:

A continuación puedes ver enlaces de estados de salud o enfermedades que tienen algunos síntomas similares a los de la ictericia. Haciendo click en la imágen o el enlace inferior podrás ver más información sobre estas enfermedades o estados de salud y sus síntomas.

La cirrosis es una enfermedad crónica que afecta al hígado. Se asocia al consumo de alcohol a largo plazo aunque tiene otras causas. Alrededor de 800.000 personas mueren en el mundo debido a esta enfermedad.

En otro artículo hablamos de los quistes simples del hígado, hoy hablamos de otra enfermedad que afecta al hígado, la cirrosis, sus síntomas y causas.

Es una enfermedad crónica e irreversible que se caracteriza por la presencia de fibrosis y nódulos. Fibrosis son acumulaciones de tejido conectivo, se dañan las células del hígado y al tratar de regenerarlas se producen cicatrices o fibromas. Las células del hígado que no mueren en un intento de reemplazar a las células perdidas se multiplican y forman nódulos dentro del tejido de la cicatriz.

En la cirrosis la relación entre la sangre y las células del hígado se destruye. Las células que quedan no pueden eliminar las sustancias de desecho de la sangre, y la formación de cicatrices en el hígado obstruye el flujo de sangre en este órgano, lo que conduce a la llamada hipertensión portal.

Los pacientes con cirrosis pueden tener pocos síntomas o a veces estos síntomas pueden ser inespecíficos, es decir que no sugieren que la causa sea el hígado. Entre los síntomas más comunes de la cirrosis están:

Es una de las causas más frecuentes, sobre todo en el mundo occidental. El desarrollo de la cirrosis depende de la cantidad y regularidad de la ingesta de alcohol. Los bebedores crónicos que consumen grandes cantidades de alcohol lesionan las células del hígado. El 30% de las personas que beben diariamente de 250 ml a 500 ml de licor fuerte (ron, vodka, brandy, ginebra o similar) durante 15 años o mas desarrollaran cirrosis. El consumo de alcohol también produce complicaciones en el hígado como el “hígado graso”.

Enfermedad del Hígado graso no alcohólico

En este caso se debe a una acumulación de grasa en las células del hígado, estas personas no consumen grandes cantidades del alcohol, pero la imagen en el microscopio del hígado graso de este tipo se parece al que se obtiene en las personas que tienen un consumo excesivo del alcohol. Este trastorno se asocia con la resistencia a la insulina, el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2 que a su vez se asocia con la obesidad.

En la hepatitis B o la C el virus infecta el hígado. Aunque la gran mayoría de personas con hepatitis A se recuperan por completo en semanas, los afectados por hepatitis B o C desarrollan hepatitis crónica que a su vez causa un daño al hígado de forma progresiva. Esta condición es un factor de riesgo para padecer cáncer o cirrosis.

Colangitis esclerosante primaria

Esta es una enfermedad poco frecuente, que se da más en personas con colitis ulcerosa. En el PSC los grandes conductos biliares fuera del hígado se inflaman y se obstruyen. La obstrucción del flujo de bilis conduce a infecciones de vias biliares y a la ictericia. En algunos casos también pueden provocar cirrosis.

Aunque la cirrosis es una enfermedad crónica irreversible, el tratamiento se dirige a evitar daños al hígado. Tratar las posibles complicaciones de la cirrosis y prevenir o detectar el cáncer de hígado en fase temprana. El trasplante de hígado está siendo una opción importante para el tratamiento de pacientes con cirrosis avanzada.

Hepatomegalia: ¿qué es esta enfermedad? La hepatomegalia es un aumento en el tamaño del hígado y es un signo del desarrollo de la enfermedad de este órgano.

El hígado de una persona sana es suave, puede sondearse sin dolor debajo del arco costal. Con la hepatomegalia, el hígado aumenta de tamaño, se vuelve más denso y se palpa fácilmente.

La hepatomegalia puede ser causada por:

  • enfermedades hepáticas (autoinmunes y de la hepatitis viral, fibrosis y cirrosis, equinococosis, enfermedades infecciosas crónicas, cáncer, enfermedades hepáticas, poliquísticos, envenenamiento tóxico, drogas o alcohol intoxicación)
  • trastornos metabólicos (hemocromatosis, hepatosis grasa, amiloidosis, degeneración hepatolenticular)
  • enfermedades cardiovasculares (insuficiencia circulatoria y pericarditis constrictiva)

Cuando las enfermedades hepáticas se ven directamente afectadas por sus células. Si se inicia el proceso de regeneración, el tejido conectivo reemplaza a algunos de los hepatocitos muertos, y el hígado aumenta de volumen y se llena de baches. Si hay un trastorno metabólico en el hígado, los productos metabólicos se acumulan, lo que lleva a un aumento en el órgano.

Con enfermedades cardiovasculares, estasis sanguínea, disminución del suministro de oxígeno y edema de los órganos, especialmente del hígado.

La enfermedad se manifiesta como signos de un aumento en el hígado. El paciente puede sentir incomodidad en el lado derecho o observar cambios externos en el cuerpo. A menudo, un hígado agrandado no se manifiesta antes del inicio de una forma aguda de la enfermedad.

Con el desarrollo de hepatomegalia aparecer náuseas, mal aliento, ardor de estómago, picazón en la piel, erupción petequial, la piel se vuelve amarillenta. Como resultado del aumento de hígado desarrolla ascitis (acumulación en el líquido abdomen habló de los vasos).

La hepatomegalia difusa se diagnostica por palpación cuando el paciente primero se pone en contacto con el médico. El médico determina la densidad, extensión y límites del hígado agrandado, determina la presencia de dolor. Porque la hepatomegalia no es una enfermedad independiente sino un signo de otra enfermedad, luego se realiza una encuesta durante el examen y se examina al paciente para identificar las causas probables de agrandamiento del hígado.

Dependiendo de la causa probable de un paciente se le asigna un número de pruebas de laboratorio (bioquímicos de la sangre y análisis serológico, análisis de rayos X del hígado, ultrasonido, resonancia magnética o TAC abdomen, las pruebas de coagulación de la sangre). laparoscopia diagnóstica puede ser asignado.

Para la condición de hígado diagnóstico conveniente grup¬pirovat diferencial, lo que lleva a su aumento, sobre la base de si el aumento se acompaña de que el cuerpo con un bazo agrandado, ascitis, ictericia, y también el aumento de la naturaleza (difusa o local).

La hepatomegalia se clasifica de acuerdo con la causa que causó la agrandamiento del hígado.
El término "hepatomegalia moderada" se refiere a las desviaciones de los indicadores de los cambios típicos normales, pero inconsistentes, para las enfermedades descritas anteriormente. Las manifestaciones moderadas de la hepatomegalia suelen ser el resultado de una dieta prolongada desequilibrada y la presencia de malos hábitos, especialmente el abuso del alcohol.

Si hay alguna manifestación de agrandamiento del hígado, descrita anteriormente, debe consultar a un médico. Con un tratamiento oportuno, las perspectivas son favorables.

El tratamiento incluye las siguientes actividades:

  • Terapia de la enfermedad subyacente que causó la agrandamiento del hígado
  • Cumplimiento de la dieta
  • Recepción de medicamentos hepatoprotectores

En caso de complicaciones, el tratamiento también incluye el uso de diuréticos y hepatoprotectores, un complejo de vitaminas y dieta. Hay un trasplante de hígado

Sin un tratamiento oportuno, una enfermedad acompañada de hematomegalia puede complicarse por insuficiencia hepática, descompensación del hígado, hemorragia.

Ante la sospecha de que esa tumoración sea hidatídica o exista clínica sugestiva especialmente en zonas endémicas (¡ojo a las crisis de urticaria inexplicable unidas a dolor abdominal!), se debe realizar un estudio analítico que debe comprender un hemograma y pruebas inmunológicas (anticuerpos contra el gusano de la hidatidosis) que nos darán el diagnóstico biológico de hidatidosis. En el hemograma, suele existir un aumento de las cifras de leucocitos eosinófilos por encima del 5% (eosinofilia). El test de hemaglutinación y el test ELISA, constituyen las pruebas inmunológicas de mayor especificidad y sensibilidad.

El estudio diagnóstico debe completarse con la realización de una ecografía si no se había realizado previamente y de una TAC abdominal, que nos permitirán confirmar la hidatidosis y nos proporcionarán datos valiosos sobre situación, compromiso vascular, diseminación secundaria, quistes asociados o contenido del quiste, aspectos de gran interés a la hora de planificar una estrategia terapéutica adecuada. La resonancia magnética (RM), también aporta datos muy precisos en este sentido.

¿Cómo se trata la hidatidosis?

Se trata de una enfermedad de tratamiento quirúrgico. El tratamiento médico tiene interés sólo como preparación preoperatoria y como complemento postoperatorio, especialmente si ha habido una diseminación en el peritoneo. Se utiliza el albendazol, en tres tandas de cuatro semanas de tratamiento, con un descanso entre ciclos de dos semanas. No debe administrarse en embarazo y lactancia y debe asociarse a anovulatorios en mujeres en edad fértil por ser teratógeno. Es necesario hacer un control analítico para controlar las transaminasas, que suelen elevarse durante el tratamiento.

Como decíamos, el tratamiento de elección es la intervención quirúrgica. Únicamente los quistes pequeños, calcificados y con pruebas biológicas negativas pueden dejarse sin operar, así como aquellos pacientes en los que exista una contraindicación quirúrgica formal por procesos generales, en los que se debe recurrir al tratamiento médico con control evolutivo. La finalidad de la intervención es la eliminación completa del parásito y de las lesiones que ha producido, todo ello de la manera menos agresiva posible para evitar una alta tasa de complicaciones en una enfermedad que es benigna.

La vía de abordaje debe ser amplia para permitir una correcta exploración del quiste y su órgano hospedador, así como de toda la cavidad torácica o abdominal. Antes de proceder al tratamiento del quiste, es necesario aislarlo y protegerlo mediante compresas empapadas en una sustancia escolicida, evitando así derrames y vertidos incontrolados que puedan producir siembras secundarias.

Por lo que respecta a las técnicas a realizar, lo ideal es extirpar el quiste completo con su adventicia. Esto se conoce como quistorresección, que puede ser cerrada (quiste entero sin vaciar) o abierta (quiste vaciado previamente por punción). Así como esta técnica se realiza fácilmente en el pulmón (técnica de Pérez Fontana), no siempre se puede llevar a cabo en el hígado, especialmente en quistes centrales o profundos por su relación con estructuras vasculares importantes, que podrían desencadenar hemorragias cataclísmicas. En estas situaciones, tras puncionar, vaciar y esterilizar la cavidad con un escolicida, no queda otro remedio que realizar una periquistectomía parcial, es decir quitar parte de la adventicia que rodea al quiste, dejando su porción más profunda y peligrosa. Incluso en ocasiones ni siquiera puede quitarse algo de adventicia, teniendo que plicar la cavidad residual (hacer un pliegue) sobre un tubo de drenaje (tunelización). En estos casos de tunelización o resección parcial de la adventicia, es necesario buscar, localizar y suturar las fístulas biliares si es que existen, para evitar fugas en el postoperatorio. En ocasiones, por razones de vecindad, es obligado extirpar también la vesícula biliar.

¿Puede reproducirse un quiste hidatídico?

Sí, y ello puede ser debido a varios factores entre los que destacan los siguientes: En las técnicas sin resección de la adventicia o si ha sido parcial, puede ocurrir que si ha habido vesiculación exógena, es decir, con formación de vesículas hacia fuera y no hacia dentro del quiste como es habitual, alguna de ellas quede sin extirpar y sea causa de recidiva. Lo mismo ocurre en casos de quistes multivesiculares en los que una pequeña vesícula pueda quedar alojada en un recoveco de una adventicia anfractuosa, creciendo posteriormente y recidivando el quiste. Estas posibilidades constituyen el argumento principal de los que defienden las técnicas radicales, mucho más agresivas y peligrosas, aunque la tecnología actual gracias al bisturí ultrasónico, la ecografía durante la operación y el bisturí de argón, reduzca sus complicaciones de una forma notoria.

28 de julio de 2013 | 3:55 pm

Los virus A, B, C, D y E de la hepatitis representan un gran riesgo para la salud mundial, sin embargo, la hepatitis C es una enfermedad silenciosa hasta que se presentan complicaciones como cirrosis, principal causa de trasplante hepático.

Ante esta enfermedad de salud pública se celebra cada 28 de julio el Día Mundial de la Hepatitis, jornada establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de fomentar la toma de conciencia sobre las hepatitis virales y las enfermedades que se desencadenan.

En esta oportunidad, la jornada mundial brindará la posibilidad de enfocarse en medidas específicas, como el fortalecimiento de la prevención, la detección y el control de las hepatitis virales y las enfermedades conexas. Por otra parte, se impulsará la ampliación de la cobertura de vacunación contra la hepatitis B y su integración en los programas nacionales de inmunización.

Según la OMS, entre 130 y 170 millones de personas en el mundo se encuentran infectadas con el virus de la hepatitis C, y más de 350,000 mueren cada año como consecuencia de enfermedades hepáticas relacionadas con la hepatitis C, un virus que se transmite principalmente a través del contacto con sangre infectada.

La OMS indica que, luego de la infección inicial con el virus de la hepatitis C, cerca del 80 por ciento de las personas no manifiestan síntomas. Cuando éstos aparecen en una persona con la infección crónica, puede ser indicio de una enfermedad hepática avanzada. Se estima que los síntomas de la hepatitis C crónica pueden tardar hasta 30 años en desarrollarse, tiempo durante el cual, el daño hepático puede producirse en forma silenciosa. Se trata de una enfermedad silenciosa hasta que se presentan las complicaciones tardías. La infección por hepatitis C puede derivar en serias complicaciones como la cirrosis o el cáncer de hígado.

Muchas personas con hepatitis C no experimentan síntomas durante la fase aguda de la infección, por lo que no saben que están infectadas. No obstante, el virus puede detectarse en la sangre mediante pruebas de laboratorio. En el marco del Día Mundial de la Hepatitis es clave el reforzamiento de la prevención, la detección y el control de las hepatitis víricas y las enfermedades conexas.

La infección por el virus de la hepatitis C puede producir síntomas que van desde una enfermedad leve que dura sólo algunas semanas, hasta una enfermedad crónica y de por vida que puede derivar en una cirrosis o un cáncer de hígado.

Datos de la OMS muestran que estadísticamente entre el 60 y 70 por ciento de las personas con infección crónica presentan enfermedad hepática crónica; entre el 5 y 20 por ciento desarrollan cirrosis, y entre el 1 y 5 por ciento de los casos mueren como consecuencia de cirrosis o cáncer hepático.

El tratamiento de la hepatitis C busca eliminar el virus, reducir los síntomas de la enfermedad y evitar sus complicaciones. Actualmente, el tratamiento estándar para la infección por virus de la hepatitis C es el uso combinado de dos medicamentos. Si bien esta enfermedad en general se considera como curable, no lo es para una gran cantidad de personas.

Afortunadamente, en la actualidad los avances científicos y los adelantos en investigación han permitido obtener nuevos antivirales orales que, en combinación con el tratamiento estándar, actúan contra la infección causada por el virus de la hepatitis C.

El futuro parece muy prometedor con respecto a la obtención de fármacos orales específicos contra el virus de la hepatitis C que sean más eficaces y mejor tolerados, según información publicada por la OMS.

Se trata de una enfermedad crónica e irreversible de hígado secundaria a una agresión externa. Se caracteriza porque la arquitectura normal del hígado se altera progresivamente como consecuencia de una cadena de eventos cuyo inicio es la aparición de inflamación. Su mantenimiento en el tiempo conduce a la aparición de bandas de tejido fibroso que tienden a unirse formando nódulos. De esta manera la arquitectura del hígado se altera, las células hepáticas dejan de realizar sus funciones (insuficiencia hepática) y los vasos sanguíneos se distorsionan. La sangre no puede circular normalmente por el hígado, aumenta la presión en la circulación prehepática y la sangre busca otros circuitos para completar su ciclo habitual (fenómeno de escape). Como consecuencia de estos dos fenómenos: insuficiencia hepática y alteración de la circulación sanguínea hepática, aparecen las manifestaciones clínicas de esta enfermedad.

La cirrosis hepática es una enfermedad de etiología variable, además es bastante frecuente en el mundo y posiblemente dependa de factores individuales en regiones diferentes. Existen algunos estudios donde la incidencia varía entre el 7 % y el 10 % de la población general, y muchos pacientes no saben que la padecen, hasta que sufren una descompensación y entonces se hace evidente.

La edad de aparición también varía generalmente. Se la detecta hacia la cuarta o quinta década de la vida y aunque es infrecuente encontrarla en niños o jóvenes, también existen. Datos epidemiológicos han demostrado que es más frecuente en el sexo masculino y esto quizás dependa de que los varones sean más proclives a beber en dosis mayores que las mujeres.

  • Temperatura.
  • Indegestión.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Ictericia(enfermedad del hígado que produce una coloración amarilla).
  • Ascitis(líquido en la cavidad abdominal).
  • Anemia.
  • Inflamación del hígado.
  • Problemas de la vesícula biliar.
  • Pérdida del apetito.
  • Vómito con Sangre.
  • Encefalopatía o cambios del estado de conciencia, los que pueden ser sutiles (confusión) o profundo (coma).
  • Virus de hepatitis B, hepatitis C, y hepatitis D.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Hígado graso no alcohólico (también llamada esteatohepatitis no alcohólica): Condición frecuente en la población general, asociada a diabetes y obesidad.
  • Enfermedades hereditarias o congénitas como:
    • Hemocromatosis, en la cual se acumula hierro dentro del hígado dañado el tejido.
    • La enfermedad de Wilson, la cual es causada por una alteración en el transporte del cobre, acumulándose en el hígado y en otros tejidos.
  • Ausencia de proteínas específicas o enzimas para metabolizar diferentes substancias en el hígado, como la deficiencia de alfa 1-antitripsina.
  • Reacción severa a drogas o medicamentos.
  • Exposición prolongada a agentes tóxicos en el medio ambiente.
  • Ciertas enfermedades del corazón (insuficiencia cardíaca).
  • Obstrucción prolongada del conducto biliar, como la colangitis esclerosante.

La historia clínica, examen físico y las técnicas radiológicas, generalmente la ecografía abdominal, son las herramientas habituales para realizar el diagnóstico. Con frecuencia es además necesario realizar una biopsia del hígado (toma de una muestra de tejido hepático mediante una punción) con el objetivo de examinarlo microscópicamente y poder asegurar el diagnóstico y, en muchas ocasiones, determinar su causa, lo que permitiría eventualmente implementar tratamientos que, aunque se trate de una enfermedad irreversible, pueden enlentecer o detener la evolución de esta enfermedad.

  • Várices esofágicas sangrantes.
  • Hipertensión portal.
  • Encefalopatía hepática.
  • Confusión mental.
  • Coma.
  • Retención de líquidos abdominales (ascitis) e infección del líquido (peritonitis bacteriana).
  • Sepsis.
  • Cáncer hepático (carcinoma hepatocelular).
  • Insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal).

El tratamiento en esta etapa y con adherencia adecuada a las recomendaciones de su médico puede llevar a una mejoría de los síntomas, con lo que el paciente puede llevar una vida y actividades normales.

Cuando la cirrosis no es descubierta a tiempo, el pronóstico puede ser menos favorable con respecto a tener una mejoría y las complicaciones como la ascitis y la hemorragia son más frecuentes.

  • Evite el uso de bebidas alcohólicas. El alcohol destruye las células del hígado.
  • El grado de regeneración de las células del hígado varia de persona a persona. Un daño previo al hígado por virus desconocidos o sustancias químicas pueden afectar el proceso de regeneración.
  • Tome precauciones al usar productos químicos.
  • El hígado tiene que procesar mucho compuestos químicos que no existían en el pasado. Se necesitan más investigaciones para determinar el efecto de estos compuestos.
  • Cuando use productos químicos en su trabajo, al limpiar su casa o al trabajar en el jardín tome las siguientes precauciones:
    • Asegúrese de que haya buena ventilación.
    • Use el producto siguiendo las instrucciones.
    • Nunca mezcle substancias químicas.
    • Evite el contacto de estas substancias con su piel, pues se pueden absorber a través de ella y lávese prontamente si esto ocurre.
    • Evite inhalar substancias químicas.
    • Use ropa que lo proteja.
  • Busque ayuda médica.
  • Manténgase bajo cuidado médico si desarrolla una hepatitis viral hasta que su mejoría esté asegurada.
  • El hígado es un órgano grande, con gran reserva funcional, capaz de seguir desempeñando sus funciones vitales aunque esté dañado. También tiene la capacidad de repararse a sí mismo en cierto grado. Las células que mueren pueden se reemplazadas por otras nuevas. Si la causa de la cirrosis puede ser eliminada, estos factores ayudan a tener cierta mejoría y a desempeñar una vida normal.

Consulta siempre a tu doctor o profesional médico. La medicina no es una ciencia exacta y pueden existir distintas versiones y opiniones sobre un mismo tema, nosotros no favorecemos ninguna opinión sobre otra, solamente te presentamos las opciones para que hagas tus propias decisiones mejor informado/a. No te automediques.

DEPARTAMENTO DE GASTROENTEROLOGIA
FACULTAD DE MEDICINA
Pontificia Universidad Católica de Chile

¿Qué es la enfermedad de Crohn?

La enfermedad de Crohn es una enfermedad del sistema gastrointestinal que forma parte de las denominadas enfermedades inflamatorias intestinales. Esta enfermedad puede afectar cualquier parte del tubo digestivo y tiende a tener un compromiso segmentario o “salteado”. Las zonas más frecuentemente comprometidas son el intestino delgado distal (íleon), el colon y la región perianal. En esta enfermedad se produce una inflamación de toda la pared del tubo digestivo, la que se evidencia por una pared inflamada (enrojecida), con presencia de erosiones, aftas, úlceras, estenosis (estrechez) o perforaciones del intestino manifestadas por fisuras, fístulas o abscesos.

¿Cuál es la causa de la enfermedad de Crohn?

La causa de la enfermedad de Crohn es desconocida y probablemente multifactorial, en la que pueden influir factores genéticos o hereditarios, factores ambientales como el tabaco, las infecciones gastrointestinales, medicamentos como los anticonceptivos o los antinflamatorios, asociado a una respuesta de defensa (inmune) del organismo alterada. Los factores psicológicos o emocionales y de la dieta podrían también en algunas personas jugar un papel aunque la evidencia científica a este respecto no es categórica.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Crohn?

Los principales síntomas de la enfermedad de Crohn son la presencia de dolor abdominal y diarrea la que puede ser líquida o estar acompañada de sangre y mucosidad. Junto a esto otros síntomas frecuentes son el malestar general y la presencia de fiebre. El dolor abdominal puede ser cólico o permanente y en ocasiones pueden ser debidas a obstrucciones del intestino. Un sitio de compromiso de esta enfermedad es la región adyacente al ano en la que puede haber fisuras, fístulas o abscesos perianales. Es frecuente la existencia de síntomas en órganos fuera del intestino. Es importante señalar que existen otras enfermedades intestinales diferentes de la enfermedad de Crohn que pueden tener síntomas y presentaciones similares.

¿Es curable la enfermedad de Crohn?

Como la causa se desconoce no existe una terapia que pueda curar esta enfermedad y por lo tanto tiende a tener un curso crónico. Sin embargo, para la mayoría de los pacientes los tratamientos farmacológicos disponibles permiten mantener completamente inactiva la enfermedad y por lo tanto los pacientes con esta enfermedad pueden en general desarrollar una vida absolutamente normal. La cirugía esta indicada frente a las complicaciones de la enfermedad de Crohn.

Por ello se requiere que el propio afectado sea un buen observador de su síntoma. Si no es así, algunos pacientes alarman y confunden a su familia, se asustan ellos mismos e incluso provocan que algunos médicos soliciten demasiados estudios. La localización es importante, así como la duración, la hora de inicio, los factores que lo activan o lo desactivan así como el tipo de dolor (ardoroso, cólico, retortijón, punzante, opresivo, entre otros), sus irradiaciones y los síntomas acompañantes (fiebre, nausea, distensión, gases, estreñimiento o diarrea). Durante la exploración física el médico detecta mejor la localización y puede integrar un diagnóstico.


El hígado un órgano poco inervado, cuyas terminaciones nerviosas cubren a la cápsula hepática. Una hepatitis aguda que expande la cápsula produce dolor, al igual que un tumor que rompe la cápsula.

Las hepatitis crónicas (por virus B o C, por ejemplo) no producen dolor. Otras causas dolor, que por su cercanía se confunde con un origen en el hígado incluye: colecistitis, colitis, gastritis, cólico ureteral (por piedras en el uretero o el riñón).

Molestia ocasionada por un esfuerzo más o menos prolongado o por una enfermedad que limita la fuerza o la energía en la ejecución de tareas físicas.

Falta o decaimiento de fuerzas caracterizado por apatía, fatiga física o ausencia de iniciativa.

Extremada debilidad muscular que impide los movimientos del enfermo.

La cirrosis o la hepatitis pueden explicar cualquiera de las variantes del cansancio y generalmente se relacionan con incremento de transaminasas (enzimas hepáticas). A mayor elevación de enzimas mayor propensión al cansancio.

La siguiente lista incluye una serie de síntomas que pueden o no explicarse por daño al hígado.

Los siguientes síntomas son altamente sospechosos de daño hepático.

Es un trastorno que incluye síntomas y signos neurológicos y psiquiátricos.

Datos Neurológicos:
1.Desorientación
2.Temblor en “aleteo” en las manos
3.Trastorno en la marcha
4.Movimientos anormales

Datos Psiquiátricos:
1.Conductas incoherentes
2.Irritabilidad
3.Agresividad
4.Insomnio

Finalmente, algunos de los signos detectados por el médico incluyen los siguientes hallazgos de exploración física:

Finalmente, les presentamos algunas imágenes características que el médico busca en la exploración física y le ayuda a realizar un mejor diagnóstico.


Nuestro hígado "habla" a través de ciertos síntomas y dado que éstos pueden ser inespecíficos o específicos conviene familiarizarse con ellos.

El ritual médico de la consulta es una excelente oportunidad para que el paciente interactúe con el médico y saque “el mejor jugo posible” de los minutos que se le dedican.

Solo a través de la descripción ordenada y detallada de los síntomas, así como de la cuidadosa exploración física se puede alcanzar un buen diagnóstico.

Referencias Bibliográficas

  1. Argente. Álvarez: Semiología Médica.Fisiopatología, Semiotecnia y Propedeútica. México: Editorial Panamericana Editores; 2005.
  2. García-Conde J, Merino SJ, González MJ. Patología general. España: Mc Graw-Hill Interamericana Editores; 2004.
  3. Harrisson, F.A. Principios de medicina Interna.17ed. México: Mc Graw- Gill; 2008.
  4. McPhee SJ. Lingappa VR. Ganong WF. Lange JD. Fisiopatología médica. 4a.ed. México: Editorial El Manual Moderno; 2003.
  5. Nicoll Diana, McPhee SJ, et al. Manual de pruebas diagnósticas.4a. ed.México: Editorial El Manual Moderno; 2004.
  6. Ruiz Reyes, G. Fundamentos de interpretación clínica de los exámenes de laboratorio. México: ed. Médica Panamericana; 2006.
  7. Santín G. Atlas de Anatomía Radiológica. 5a EdiciónMéxico: McGraw-Hill,Interamericana Editores/Facultad de Medicina, UNAM; 2004.

Material Didáctico:

Dra. Fernanda García Alvarado.
Comité Editorial Amhigos del Hígado

La enfermedad del hígado inflamado es una patología que debemos conocer mejor. Aparece cuando este órgano indispensable se ve afectado por una infección y aumenta de tamaño, causando síntomas que conviene conocer.

El hígado cumple ciertas funciones, de las más básicas y más esenciales de nuestro cuerpo. Sintetiza las vitaminas, elimina las toxinas, filtra la sangre, elimina las sustancias nocivas, regula los niveles de aminoácidos y de grasas, etc. Estas tareas son muy importantes y garantizan el buen funcionamiento del organismo, para ofrecer una buena calidad de vida. Pero, a veces, a fuerza de efectuar todos estos procedimientos, ciertos elementos alteran su correcto funcionamiento.

Algunos virus o bacterias pueden hinchar el hígado. Algunas veces, una mala alimentación, los excesos de grasas o de alcohol, una comida demasiado industrial o la ingesta excesiva de medicamentos puede causar una hepatomegalía. Es importante tener cuidado con la salud y, para ello, más vale conocer los síntomas asociados a esta enfermedad.

Durante los primeros días de la inflamación que afecta al hígado, se pueden sufrir los mismos síntomas que los de una gripe. Un cansancio agudo, subida de fiebre, dolores musculares, náuseas, etc. Pero a medida que el tiempo pasa, el estado empeora y no se sabe cómo actuar.

Cuando se está afectado por una inflamación, es normal sentir que el vientre está más hinchado y más duro de lo habitual. Se siente un dolor en el abdomen, y cada vez que se come, se siente una sensación desagradable de pesadez. Las náuseas acompañan a estos síntomas y la digestión puede ser lenta.

Cuando se sufre una inflamación del hígado, suele ocurrir que las heces cambian de color. Suelen ser más claras, más blancas. Esto es debido a que existe una inflamación de origen viral. También es frecuente que la orina adquiera un tono más oscuro.

Se puede sentir un gusto metálico o amargo en la boca. Puede ser difícil percibir el gusto normal de los alimentos y se puede sentir una sensación desagradable en el paladar, que corta completamente el apetito. El mal aliento, la pérdida de apetito y la boca seca son igualmente síntomas muy frecuentes.

Además del cansancio, es normal sentir un fuerte dolor a nivel de las costillas. Se trata de una sensación que se puede describir como tener una placa caliente en el interior del abdomen. Algo desagradable que hace que se pierdan las ganas de mantenerse activo, y provoca cansancio y somnolencia.

Uno de los síntomas que enseguida pone sobre aviso es el cambio de color de la piel y de los ojos, que se vuelven amarillos. Esto se llama ictericia, y es un síntoma claro de que el hígado está enfermo, razón para acudir enseguida al médico.

Estos son los síntomas de una infección de hígado. Si estás sintiendo algo de esto, ¡corre a tu médico! De esta forma podrán solucionar el problema y volver a un estado de salud perfecto. ¡No lo dejes pasar!

que es misoprostol cytotec

En el sistema de Mississippi, además de los parámetros de hemólisis, el contaje de plaquetas se clasifica en tres clases:

Clase I: cuando las plaquetas están por debajo de 50.000,

Clase II cuando las plaquetas están entre 50.000 a 100.000 y

Clase III: cuando las plaquetas esta 100.000 y 150.000

Estos parámetros, también han sido útiles como indicadores de pronóstico para evaluar la severidad de la enfermedad. Por ej pacientes con clase I están asociados con un 60% de mortalidad materna, para clase II, la mortalidad asociada es de 35.6% y de 4.4 % para la clase III (24).

El tiempo de protrombina permanece normal, a excepción de que ocurra coagulación intravascular diseminada. (CID)

Hematoma Hepático, infarto y ruptura Las complicaciones hepáticas son responsables de un 16% a 50% de las muertes maternas en pacientes con eclampsia, que son debidas a ruptura hepática (3).

En un 80% de los casos de preeclampsia severa ocurren infartos hepáticos, hematomas o ruptura, los cuales ocurren como consecuencia de la necrosis hepática confl uente que conduce a hematomas con ruptura y sangramiento intraperitoneal. Puede ocurrir la ruptura hasta 48 horas después del parto.

En un hematoma contenido, el cuadro se presenta con dolor abdominal de aparición brusca, nauseas, vómitos con inestabilidad hemodinámica y shock, que sugiere persistencia de hemorragia por lo que se debe realizar una arteriografía hepática y si lo requiere, realizar medidas hemostáticas invasivas mediante embolización arterial de la arteria hepática o exploración quirúrgica (3,5).

Los estudios de imágenes (TAC o RMN) pueden ayudar en la identificación de estas complicaciones.

Manejo El síndrome de HELLP puede agravarse rápidamente y verse afectados otros órganos (riñón, corazón, SNC).

Así mismo, el feto corre mayor riesgo, debido a la afectación placentaria y anoxia fetal.

De tal manera que las pacientes deben ser manejadas en cuidados intensivos, debido a las posibles complicaciones (encefalopatía, insuficiencia renal, ruptura hepática, hemorragia).

La piedra angular del tratamiento es la inducción del parto lo más pronto posible, con lo cual se logra abortar la enfermedad materna y prevenir la muerte súbita intrauterina (7, 21).

Pronóstico La mortalidad fetal es de 3-23% Mortalidad materna: 0- 3.5% La preeclampsia con o sin afectación hepática puede presentarse en un nuevo embarazo en 3% a 27%(7,14, 20).

5. HIGADO GRASO AGUDO DEL EMBARAZO.(HGAE) Se trata de una enfermedad materna seria que ocurre durante el tercer trimestre del embarazo, y hasta recientemente era considerada como una enfermedad misteriosa (25).

Descrita en 1934 por Stander y Cadden que la denominaron “atrofia amarilla aguda del hígado” y la describieron como una “complicación rara y fatal del embarazo” (26).

Su incidencia es rara, uno de cada 14000 embarazos (19).

Es más frecuente en mujeres nulíparas y en embarazos gemelares, con una mortalidad materna de 10% a 20% y una mortalidad fetal de 23% (5).

Fisiopatología Recientes avances en estudios moleculares demuestran que existe una base genética responsable de esta entidad, donde está asociado un defecto en la betaoxidación mitocondrial de los ácidos grasos, en el feto (20).

Existen varios estudios que demuestran la estrecha relación entre el HGAE y una deficiencia en el feto, de una enzima encargada de un paso en la betaoxidación mitocondrial, que es la enzima de cadena larga la 3-hidroxiacyl coenzima A deshidrogenada (LCHAD ).

Cuando existe una deficiencia de esta enzima en el feto, está asociada con un riesgo elevado de desarrollar Higado graso agudo del embarazo o S. de HELLP. En 79% de los casos (5).

Esta enzima, es un componente de un complejo enzimático llamado proteína mitocondrial trifuncional, (PMT, o MTP).

Se cree que las mutaciones G1528C y E474Q, de este complejo enzimático, son responsables de la deficiencia de la enzima de cadena larga 3-hidroxiacyl coenzima A deshidrogenasa.

La beta oxidación de los ácidos grasos es la mayor fuente de energía de los músculos esqueléticos y del corazón. Además, la oxidación de ácidos grasos, también juega papel esencial en el metabolismo intermediario del hígado (24).

La betaoxidación mitocondrial, es un proceso complejo, que consiste de múltiples pasos de transporte y de cuatro reacciones enzimáticas, que dan como resultado la remoción de 2 unidades de 2 carbonos del acetil coenzima A.

Los ácidos grasos plasmáticos de cadena larga, son transportados activamente a través de la membrana plasmática, esterificados a coenzima A, y transportados por proteínas a través del citoplasma a las mitocondrias, y traslocadas a la membrana mitocondrial interna por un transportador especial de carnitina, hacia la matriz mitocondrial. Una vez dentro de la matriz mitocondrial, los ácidos grasos sufren transformaciones mediante 4 reacciones enzimáticas en la espiral de la betaoxidación. Cada paso del espiral, está catalizado por distintas enzimas.

El primer paso del espiral, es una reacción de la Acyl CoA dehidrogenasa y su homóloga la Acyl CoA dehidrogenasa de cadena muy larga.

El segundo paso, esta catalizado por la 2,3 enoyl Co A hidratasa.

El tercer paso, esta catalizado por una enzima de cadena larga la 3 hidroxiacyl Co A dehidrogenasa (LHCAD) que oxida la posición 3 hidroxi, produciendo la 3-ketoacyl CoA. Es en este paso donde existe el problema.

El cuarto y último paso, de la espiral, está mediado por la 3 ketoacyl CoA tiolasa, que acorta el sustrato de acido graso. Este acido graso corto, puede reentrar el espiral de betaoxidación. Para los ácidos grasos de cadena larga, los tres últimos pasos son mediados por el complejo enzimático llamado proteína mitocondrial trifuncional. La enzima 3 hidroxiacyl CoA deshidrogenasa es parte de este complejo enzimático.

La deficiencia de esta enzima, ocasiona un aumento en la excreción y acumulación de ac grasos de cadena larga y mediana., con la consiguiente acumulación de triglicéridos, que conduce a un hígado graso e insuficiencia hepática en la madre (3,14,25).

De allí, que se recomienda practicarle estudio genético al recién nacido en busca de la mutación G1528C.

El mecanismo exacto de porqué esta deficiencia en el feto, causa HGAE, en una madre heterocigoto, no está muy claro. Sin embargo existen varios factores implicados, en esta interacción materno-fetal (5).

Presentación Clínica (25,27). Los síntomas y signos más frecuentes son:

Típicamente se presentan con una historia nauseas y vómitos, dolor abdominal, ictericia, y algunas pacientes pueden presentarse con severa hipoglicemia, y encefalopatía (3).

  • Una TC de cabeza o una IRM
  • Una Punción lumbar (punción espinal)

Los trastornos que pueden causar síntomas que se asemejan a convulsiones son, entre otros: ataques isquémicos transitorios, ataques de ira o los ataques de pánico.

Tratamiento

TRATAMIENTO CON PRIMEROS AUXILIOS DE EMERGENCIA

  • Se debe proteger a la persona de lesiones, despejando el área de muebles u objetos que puedan causar lesión por caídas durante la convulsión.
  • No intentar introducir a la fuerza un objeto duro entre los dientes (como una cuchara o un bajalenguas, etc.), ya que esto puede causar más daño del que se trata de evitar.
  • No intentar contener o sujetar a la persona durante el ataque.
  • Se debe girar a la persona hacia un lado si se presenta vómito y mantenerla sobre su costado, mientras duerme, después de que termina la convulsión.
  • Si la persona que está presentando una convulsión se torna cianótica o deja de respirar, se debe tratar de acomodar la cabeza para evitar que la lengua obstruya las vías respiratorias. Por lo general, la respiración comienza espontáneamente una vez terminada la convulsión.
  • Casi nunca es necesaria la RCP o la respiración boca a boca después de las convulsiones y no se puede efectuar durante las mismas.

Si la persona presenta convulsiones repetitivas o prolongadas sin recuperar el conocimiento o sin retornar a un comportamiento normal, el cuerpo puede sufrir una falta severa de oxígeno, lo cual es una situación de emergencia que amerita buscar ayuda médica inmediatamente.

TRATAMIENTO DE EMERGENCIA POR PARTE DE PERSONAL MÉDICO:

  • Se pueden requerir medidas para proteger las vías respiratorias, que incluyen el uso de sondas para mantenerla permeable y se debe dar soporte respiratorio cuando sea necesario.
  • Se puede suministrar tiamina o glucosa intravenosas.
  • Medicamentos como el diazepan (Valium) o lorazepan, o medicamentos anticonvulsivos tales como fenitoína o fenobarbital, pueden controlar convulsiones generalizadas, repetitivas o prolongadas y generalmente se inyectan en una vena.
  • Se puede necesitar anestesia general con medicamentos paralizantes del músculo.
  • Después de que se controla el estado epiléptico, se le administran anticonvulsivos al paciente y se llevan a cabo pruebas para determinar la causa de la enfermedad, si ésta no se conoce.

Se recomienda tratar cualquier lesión causada por golpes o caídas y registrar detalles de la convulsión para informarlos al médico. Los detalles importantes abarcan:

  • Fecha y hora de la convulsión
  • Duración de la convulsión
  • Qué partes del cuerpo resultaron afectadas
  • Tipo de movimientos u otros síntomas
  • Causas posibles
  • Comportamiento después de la convulsión

El tratamiento de la causa, si se ha identificado una, puede detener las convulsiones. Éste puede incluir medicamentos, corrección quirúrgica de tumores o lesiones cerebrales u otros tratamientos. Una convulsión aislada con un desencadenante evitable y obvio (como fiebre y reacciones tóxicas) se trata mediante la eliminación o tratamiento de dicho factor precipitante (desencadenante).

Es posible que una convulsión aislada sin desencadenante obvio no requiera tratamiento.

Los medicamentos anticonvulsivos pueden prevenir o disminuir el número de convulsiones futuras y se pueden usar solos o en combinación con otros medicamentos.

Es posible que las mujeres que pudieran estar en embarazo necesiten tomar medicamentos adicionales o vitaminas para reducir el riesgo de defectos congénitos asociados con algunos de estos medicamentos. A dichas mujeres se les debe hacer un seguimiento en una clínica materna para casos de alto riesgo.

Los pacientes que continúan teniendo convulsiones a pesar del uso de diversos medicamentos se pueden beneficiar de un estimulador del nervio vago (dispositivo implantable que estimula un nervio en el cuello) o de una cirugía cerebral para remover el tejido responsable de causar las convulsiones.

El uso de prendas o tarjetas informativas (como los brazaletes de Medic-Alert ) que alertan a otras personas acerca de las convulsiones puede ayudar al paciente a obtener tratamiento médico oportuno si se presenta una convulsión.

Expectativas (pronóstico)

Las convulsiones se pueden presentar como un hecho único aislado, como convulsiones rápidamente repetitivas o a diversos intervalos. Los ataques que se repiten derivan en una afección conocida como epilepsia.

Las convulsiones que se presentan individualmente o en un grupo asociado estrechamente comúnmente son causadas por una afección tal como una lesión cerebral. Pueden darse como un incidente aislado o pueden progresar a un trastorno convulsivo crónico. Las convulsiones que se presentan en las dos primeras semanas posteriores a una lesión cerebral no indican necesariamente que se va a desarrollar un trastorno convulsivo crónico.

Un período sin convulsiones puede indicar que se pueden reducir o eliminar los medicamentos, pero esto es algo que se debe hacer sólo bajo supervisión médica.

La muerte o la lesión cerebral permanente debido a las convulsiones es poco común. Se puede presentar una lesión seria si la convulsión ocurre mientras la persona está conduciendo u está operando un equipo peligroso, razón por la cual estas actividades se restringen frecuentemente en personas con trastornos convulsivos mal controlados.

Es posible que las convulsiones poco frecuentes no restrinjan severamente el estilo de vida del paciente y, por lo tanto, no es necesario limitar las actividades en el trabajo, el estudio y la recreación.

Complicaciones

  • Convulsiones recurrentes (trastorno convulsivo)
  • Convulsiones prolongadas o que se presentan muy seguidas en el tiempo sin retornar al comportamiento normal (estado epiléptico)
  • Lesiones por caídas, golpes y la propia mordida
  • Lesiones a sí mismo o a otros si la convulsión se presenta mientras se conduce o se opera maquinaria
  • Aspiración de líquido hacia los pulmones, neumonía
  • Daño cerebral permanente (accidente cerebrovascular u otro daño)
  • Efectos secundarios de los medicamentos (con o sin síntomas observables)
  • Trastornos del aprendizaje (ya sea por convulsiones o medicamentos)

Es necesario que las mujeres que estén planeando quedar en embarazo le comenten esto al médico previamente con el fin de ajustar los medicamentos, ya que muchos medicamentos antiepilépticos causan defectos de nacimiento.

Situaciones que requieren asistencia médica

Se debe llamar al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos) si ésta es la primera vez que la persona ha tenido una convulsión o es una convulsión que se presenta en alguien sin el brazalete de identificación médica (instrucciones que explican lo que se debe hacer). En el caso de alguien que ha tenido convulsiones antes, se debe solicitar una ambulancia en cualquiera de las siguientes situaciones de emergencia:

  • La convulsión es más prolongada de lo normal en la persona o el número de convulsiones presentadas es inusual
  • Se presentan convulsiones repetitivas a lo largo de unos pocos minutos
  • Se presentan convulsiones repetitivas en las cuales no se recupera el conocimiento o el comportamiento normal entre ellas (estado epiléptico).

Además, si se presentan nuevos síntomas, incluyendo posibles efectos secundarios de medicamentos (somnolencia, inquietud, confusión, sedación u otros), náuseas/vómitos, erupción, pérdida del cabello, temblores o movimientos anormales o problemas con la coordinación.

En general, no hay una forma de prevención conocida para las convulsiones. Sin embargo, la probabilidad de desencadenar una convulsión se puede reducir tomando los medicamentos de acuerdo con las instrucciones, durmiendo bien, consumiendo una dieta apropiada y absteniéndose del consumo de alcohol y drogas.

El uso de equipo protector para la cabeza y el hecho de evitar comportamientos de riesgo reducen la posibilidad de sufrir traumatismos craneales.

Nombres alternativos

Convulsión simple; Convulsión Jacksoniana; Convulsión (focal) parcial Definición

Es un episodio de actividad eléctrica anormal en una parte específica del cerebro.

Causas, incidencia y factores de riesgo

Todas las convulsiones son causadas por trastornos eléctricos anormales en el cerebro. Las convulsiones parciales (focales) se presentan cuando esta actividad eléctrica permanece confinada a un área limitada del cerebro y, algunas veces, pueden progresar a convulsiones generalizadas que afectan todo el cerebro.

Las convulsiones parciales se pueden caracterizar más ampliamente como simples (que no afectan la conciencia y la memoria) o complejas (que afectan la conciencia, el comportamiento y la memoria de eventos precedentes, durante e inmediatamente posteriores a la convulsión).

La actividad eléctrica anormal resulta de áreas localizadas de tejido cerebral anormal. Dichas áreas pueden haber estado presentes desde el nacimiento o antes (congénitas) o se pueden desarrollar después de un traumatismo craneal, infecciones, accidente cerebrovascular y otras afecciones. En muchos pacientes no se puede determinar una causa obvia. Es más probable que las convulsiones parciales sean causadas por una lesión definida en los adultos que en los niños.

Una convulsión parcial (focal) puede ocurrir a cualquier edad, como un episodio único o como un trastorno convulsivo crónico repetitivo (epilepsia), y se observa con menos frecuencia en niños que en adultos, aunque aún representa alrededor del 45% de los trastornos convulsivos pediátricos.

En un estudio realizado en el Departamento de Fisiología de la Escuela de Medicina de la Universidad Madonna en Nigeria, se utilizó con éxito un extracto acuoso de semillas de papaya para tratar la úlcera gástrica en ratones de laboratorio. Los investigadores observaron que el extracto protegía notablemente contra el desarrollo de la úlcera gástrica inducida mediante alcohol. El extracto de las semillas de papaya inhibía la acides gástrica y reducía el volumen de los jugos gástricos. El efecto era mayor a dosis más altas.

Dentro de los mecanismos de acción del extracto, los autores señalan lo siguiente:

– Al parecer el extracto mejora la producción de la mucosa protectora y también la secreción de bicarbonato.

– En otros estudios se ha reportado la actividad antioxidante del extracto acuoso de las semillas de la papaya. Dicho extracto contiene polifenoles, alcaloides y flavonoides que pueden ejercer un efecto protector sobre la mucosa gástrica.

El extracto utilizado fue obtenido deshidratando las semillas de la papaya y moliéndolas. Doscientos gramos del polvo así obtenido se diluyeron en 1 litro de agua destilada, se dejó reposar por 48 hrs. y después se evaporó hasta obtener el residuo seco (14).

¿Podemos utilizar en casa las semillas de la papaya en casa para ayudar en el tratamiento de la úlcera?. Si tomamos en cuenta la seguridad del consumo de las semillas de papaya, vale la pena intentarlo. Se puede elaborar un té del modo siguiente: hervir un litro de agua, ya que haya hervido el agua, añadir 8 cdas. soperas de polvo de semillas deshidratas y molidas de semillas de papaya, apagar, tapar y dejar reposar por 10 minutos. Colar y consumirlo dividido en tres tomas a lo largo del día.

En otro estudio realizado en el Departamento Farmacología y Toxicología, de la Facultad de Ciencias Farmacológicas de la Universidad de Nigeria, se utilizó el fruto integral de papaya verde para el tratamiento de las úlceras pépticas.

A dos grupos de ratas les fueron provocadas úlceras gástricas mediante indometacina y alcohol, respectivamente. Posteriormente fueron tratadas con un extracto elaborado con la papaya verde. En ambos grupos se demostró una reducción significativa de las lesiones ulcerosas. Los autores del estudio utilizaron dos tipos de extractos de papaya verde: uno elaborado en agua y otro elaborado con alcohol. Al compara los efectos de ambos extractos encontraron que el extracto acuoso era más efectivo para tratar las úlceras inducidas por alcohol, mientras que el extracto elaborado con alcohol era más efectivo para combatir las úlceras producidas por la indometacina.

La investigación de la toxicidad de ambos extractos demostró que son muy seguros.

Los autores señalaron algunos de los principios activos presentes en el fruto de la papaya verde como carbohidratos, terpenoides, flavoniodes, saponinas, sustancias esteroidales y alcaloides (15).

¿ Cómo podemos hacer uso de la papaya verde para combatir las úlceras? Muy sencillo: experimente con el siguiente jugo: en un vaso de jugo de zanahoria licuar una rebanada de papaya verde integral ( con cáscara y con semillas). Tome este jugo dos veces por día.

PLÁTANO TABASCO VERDE

Existen varios estudios realizados con animales que han demostrado el efecto anti ulcerosos del plátano tabasco verde, denominado banano en otros países.

Estos estudios han confirmado el efecto terapéutico de este producto vegetal en úlceras inducidas con aspirina o indometacina, han dilucidado los mecanismos de acción y también identificaron el principio activo principal presente en el banano verde.

Los resultados obtenidos han llevado a algunos autores a señalar que este producto vegetal actúa de una manera diferente a la de los fármacos anti ulcerosos, pues promueve el crecimiento de las células de la mucosa gástrica y de esa manera promueve una rápida reparación de las lesiones provocadas por los factores ulcerosos.

El banano verde actúa de varias formas:

– incrementa la regeneración celular en las paredes delestómago,

– incrementa notablemente la secreción del moco protector,

– incrementa la resistencia de la mucosa gástrica frente a factores ulcerativos como los antiinflamatorios no esteroideos y otros,

– contiene una sustancia que fortalece la formación de los glóbulos rojos, lo cual también favorece los procesos de regeneración de las lesiones ulcerativas,

– los animales tratados con el banano verde presentaban una mucosa gástrica más abundante que los no tratados,

– la sustancia identificada como la responsable de la regeneración de la mucosa gástrica es un flavonoide llamado leucocianidina, el cual ya ha sido generado sintéticamente.

Los diversos estudios sobre el tema no han reportado se efectos secundarios nocivos (16, 17, 18).

¿ CÓMO PODEMOS UTILIZAR EL BANANO VERDE PARA FORTALECER LA MUCOSA GÁSTRICA?.

La manera más práctica es preparando harina de banano verde. Es necesario conseguir plátanos tabasco verdes. Los debe cortar en rebanadas delgadas y dejarlas secar. Después, molerlo para obtener una harina de plátano tabasco verde. Para consumirlo diluir en una taza de agua tibia 1 cda. sop. de la harina obtenida, tomar esa dosis tres veces por día.

1. Lic. Carmen Chemes de Fuentes, Enf. Patricia D ́Elia, CATEDRA ENFERMERIA QUIRURGICA,: ULCERA GASTRODUODENAL.(http://www.fm.unt.edu.ar/carreras/webenfermeria/documentos/Quirurgica_Modulo_05_ulcera_gastroduodenal.pdf).

2.Revista de Gastroenterología del Perú – Volumen 15, Nº1 1995, Mecanismos Celulares y Moleculares de la Mucosa Gástrica: La Injuria a la Mucosa y la acción protectora de los antiácidos.

3. Las protaglandinas son sustancias semejantes a las hormonas, pero que son producidas localmente y tienen una vida más breve. Regulan en gran medida las funciones celulares de defensa y las reacciones de inflamación y antiinflamatorias de nuestros tejidos.

4.Heinerman John, Enciclopedia de Frutas Vegetales y Hierbas, Prentice Hall, EEUU:, 1998.

5. Calif Med. 1949 January; 70(1): 10–15,RAPID HEALING OF PEPTIC ULCERS IN PATIENTS RECEIVING FRESH CABBAGE JUICE, GARNETT CHENEY.

6. Calif Med. 1956 Jan;84(1):39-42.Vitamin U therapy of peptic ulcer; experience at San Quentin Prison. CHENEY G, WAXLER SH, MILLER IJ.).