quienes realizan actos de comercio

  • comidas ricas en grasas.
  • todo tipo de excitantes: café, tabaco, y especialmente, el alcohol.
  • la toma de medicamentos convencionales debe reducirse al mínimo.
  • huevos, sobre todo fritos. Pueden comerse 1 o 2 por semana pasados por agua.

En segundo lugar, encontramos una serie de alimentos de los que no conviene abusar o cuyo consumo habría que reducir para aligerar el esfuerzo que tiene que realizar este órgano, y entre ellos encontramos:

  • harinas refinadas: bollería, pan blanco, dulces industriales, pizzas, etc.
  • manzanas: a pesar de ser un alimento muy sano, puede causar congestión a muchas personas que padecen de la vesícula.
  • leche entera y sus derivados.
  • carnes grasas.

Y sobre todo, es muy conveniente incluir una serie de alimentos que constituirían la base de la dieta de las personas que padecieran alguna dolencia relacionada con el hígado, y serían:

  • Carbohidratos de absorción lenta: cereales integrales, pastas, zanahorias, etc.
  • fruta, tanto la dulce como la ácida: plátano, pera, melón, naranja, limón, etc., evitando las manzanas y las fresas, éstas últimas porque pueden causar reacciones alérgicas.
  • verduras y hortalizas, brevemente cocidas, especialmente la alcachofa.
  • ensaladas vegetales variadas.
  • alimentos ricos en azufre: col, coliflor, cebolla, ajo, etc.

Si el hígado sufre alguna enfermedad o algún trastorno que le afecte, puede doler. Si se encuentra inflamado o agrandado de tamaño porque ha acumulado demasiada grasa, como en le caso del hígado graso, o porque se han seguido hábitos no demasiado saludables, como beber alcohol en exceso o haber abusado de ciertos medicamentos, se puede experimentar dolor en la zona del abdomen superior derecho, por debajo de las costillas. Esta molestia o dolor suele ser constante.

1-Concepto de Enfermedad Social
2-Enfermedad: Stress
3-Enfermedad:Alcoholismo
4-Enfermedad: Tabaquismo
5-Enfermedad: Drogadicción

Enfermedades sociales son para algunos, aquellas afecciones provocadas por una deficiente condición socioeconómica. Podría decirse que se trata de enfermedades que, al afectara un individuo, están perjudicando a toda la sociedad.

En términos generales, siempre sucede así. Un hombre enfermo no sólo ocasiona problemas de atención y tratamiento, sino (pie también deja de trabajar y de producir. Si disminuyen sus ingresos, se verá afectada la situación económica de toda su familia con las consiguientes dificultades emocionales y afectivas. Pero esto no basta para considerar esas enfermedades como sociales.

Es necesario que afecten en forma más directa a la comunidad para que reciban tal calificación. Todas las enfermedades infecciosas lo son. Su sola aparición es suficiente para poner en peligro la salud de la población. Se deben tomar medidas profilácticas generales, la aislación de los pacientes, de control de sus contactos, de eliminación de insectos, arácnidos, roedores y otros, (pie actúan como vectores (es decir, como transmisores de la enfermedad).

Hay (pie evitar a toda costa su propagación, que podría eventualmente, provocar una epidemia. Son llamadas sociales todas aquellas afecciones que se manifiestan en forma endémica en una zona determinada. Por ejemplo, la tuberculosis, la lepra, el mal de Chagas, la poliomielitis, la rabia, la anquilostomiasis, las afecciones venéreas, etc. Se comprende así por qué se suelen relacionar las enfermedades sociales con una determinada clase socioeconómico cultural. Ella es la que se ve más afectada por este tipo de males.

Pero también son sociales una serie de enfermedades no transmisibles, de gran trascendencia médica y social por su extensión, por las situaciones familiares que crean, por la importancia de la educación sanitaria, etc. Como ejemplo pueden citarse el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el bocio, etc.

En estos casos resulta muy importante la educación sanitaria que conduzca al examen médico periódico, al diagnóstico precoz, al reconocimiento de los primeros síntomas sospechosos. Resulta recomendable que haya un servicio social que atienda las necesidades del paciente y su familia pues los cuatro casos mencionados, por ejemplo, producen una incapacidad total o relativa, permanente o transitoria del enfermo, (pie le impide continuar trabajando.

En los pacientes diabéticos y cardiovasculares es imprescindible una dieta adecuada. Y en los últimos, especialmente, la higiene física y mental. En el bocio endémico (atribuible ala falta de yodo en la alimentación) hay que administrar sales de yodo, por ejemplo con la sal común, a todos los convivientes con el enfermo en zonas de endemia. Aunque no sean estrictamente enfermedades, también tienen trascendencia, por los problemas individuales, familiares y sociales que ocasionan, el alcoholismo y la drógadicción.

STRESS: EL STRESS (Estrés) es un estado sicofísico de reacción a toda agresión. El hombre, como especie ecológica, se adepta con dificultad al mundo que él mismo transforma sin cesar. Este entorno artificial, lleno de obligaciones (sociales, morales, jurídicas), pone barreras a la exteriorización de nuestros deseos y de nuestra energía.

Causas principales. Muchas formas de stress están ligadas al mundo laboral: el trabajo produce agotamiento nervioso (ritmos infernales, ruido, temor a los accidentes profesionales, horarios, relaciones con los superiores).

El paro es, igualmente, un factor importante de stress. Las aglomeraciones, los transportes, los embotellamientos, la inseguridad o la desaparición de la “pausa-comida” a la hora del almuerzo son causas clásicas de stress.

Consecuencias. Aumento de los trastornos nerviosos (depresión, insomnio, trastornos sexuales), que favorecen un incremento del consumo de tranquilizantes, alcohol, tabaco y café, que normalmente incrementan los trastornos, en lugar de atenuarlos. Las enfermedades cardiovasculares (hipertensión, infarto) y la úlcera gástrica se ven, igualmente, favorecidas por el stress.

VENCER EL STRESS: El stress es, a menudo, descrito como el mal del s. XX. Si no se sigue una terapia adecuada (deporte, relajación, mejor higiene de vida), puede desembocar en la depresión o, incluso, en ciertas enfermedades no relacionadas directamente con el siquismo, como puede ser la úlcera gástrica.

Para vencer el stress, convendría trabajar en una ciudad pequeña, tener una vivienda cerca del lugar de trabajo, reducir la jornada laboral (aunque resulte financieramente más difícil) o, incluso, intentar crear un marco de vida lo más agradable posible. Sería conveniente tomar vacaciones más a menudo, no vacilar en salir de fin de semana y, si es posible, a lugares desconocidos.

Igualmente, debe aumentarse la actividad física, hacer deporte, que libere la energía acumulada. La relajación, la práctica del yoga o de cualquier otro método que ayude a recuperar el dominio de sí mismo y de su respiración constituyen opciones de lucha contra el stress. Hay que intentar hablar, ver gente distinta, ganar confianza en uno mismo. Finalmente, sería útil tener una actividad creativa (dibujo, pintura, escritura, etc.). Todos estos trucos no son más que medios para aprender a distanciarse con relación alas cosas.

TABAQUISMO: El tabaco es uno de los muchos productos que América aportó al mundo, junto con el maíz, la papa, el tomate, el cacao y mil otros. Cuando Colón llegó a la isla de San Salvador halló que los nativos, a través de cañas, aspiraban el humo de ciertas hierbas. Idéntica costumbre hallaron otros españoles al desembarcar poco después en el Yucatán, cerca del poblado llamado Tabasco, donde según se cree se originó el nombre del producto. El tabaco es una planta de la familia de las solanáceas, que se da en países de clima seco y cálido. Sus hojas sometidas a determinados procesos se utilizan para múltiples usos industriales y medicinales, pero para el público en general, se las asocia solamente con la acción de fumar.

El tabaquismo tiene muchos puntos de contacto con el alcoholismo. Ambos son intoxicaciones que producen el mismo debilitamiento de la función nutritiva, la misma alteración del tejido nervioso, y la misma perturbación de las facultades sensoriales e intelectuales. Pero el tabaco, tiene además, efectos propios, sumamente nocivos. El humo del tabaco contiene sustancias tóxicas de efectos malsanos, entre ellas la NICOTINA y el monóxido de carbono, así como gran’cantidad de partículas sólidas en suspensión que al condensarse producen el llamado “alquitrán de tabaco”. Entre sus componentes se han detectado más de 500 sustancias químicas nocivas para la salud.

Al inhalar el humo, todas estas sustancias penetran en el organismo y se ponen en contacto con la sangre, alcanzando en mayor o en menor medida a todos los órganos. La nicotina, por sí misma, además de su extrema peligrosidad, es un poderoso alcaloide que como todas las drqgas produce DEPENDENCIA, lo cual convierte al tabaquismo en un grave problema social: la mayoría de los fumadores confiesan que les es imposible dejar de fumar aun cuando conocen sus mortíferos efectos. Es una suerte de aceptación de una esclavitud no querida pero imposible de superar.

Además, se ha comprobado que el tabaco es CANCERÍGENO, es decir, que favorece la aparición y difusión de tumores malignos, localizados sobre todo, en los pulmones, bronquios y garganta. Entre sus efectos más comunes, figuran las bronquitis, cefaleas, afonías y otras alteraciones respiratorias. Investigaciones modernas vinculan al tabaco con el 90% de los casos de cáncer al pulmón, y como agente productor de más del 30% de todas las dolencias cardíacas y coronarias. La Asociación Médica Norteamericana asegura que más de 1.000 personas mueren diariamente en ese país, a causa de enfermedades relacionadas con el abuso del tabaco.

• El hábito de fumar perjudica notoriamente al trabajo del CORAZÓN. La nicotina es una sustancia vaso constrictora, es decir, que cierra el calibre de las arterias y capilares; con ello aumenta la fuerza que el corazón debe vencer en cada contracción y acelera el ritmo de su frecuencia.

• Particularmente grave es el uso del tabaco, aun en forma moderada, en las MUJERES EMBARAZADAS, por el efecto nocivo -realmente comprobado— que afecta al niño en gestación. El mínimo respeto a los derechos humanos debería bastar a toda futura mamá para abstenerse de fumar, en forma absoluta, durante su embarazo.

Como todas las reglas tienen excepciones, también cabe admitir que hay organismos que han desarrollado sistemas de autodefensa, y a los que el tabaco, aún.usado en forma abusiva, parece no provocarles mayores daños. El caso de algunos personajes que recuerda la historia, debería servir para confirmar la regla, en vez de excusa para imitarlos.

El consumo abusivo de tabaco, es responsable de una importante disminución de la esperanza de vida, que se puede cifrar en 3 años para 10 cigarrillos diarios, 6 años para 20 cigarrillos y hasta 8 años para 2 paquetes por día. Además de su acción sobre la mortalidad, es responsable de otros numerosos efectos.

El humo del cigarrillo contiene más de 10.000 sustancias químicas, que se pueden agrupar en 4 tipos principales:

sustancias irritantes, que ralentizan el sistema de limpieza del árbol respiratorio; monóxido de carbono, que se fija en la hemoglobina (proteína contenida en los glóbulos rojos) y ocupa el lugar del oxígeno; nicotina, que se fija a nivel del sistema nervioso y que es responsable del fenómeno de habituación, de la elevación de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial (favoreciendo el depósito de grasas en las paredes arteriales); alquitranes y agentes cancerígenos (en particular el benzopireno).

Riesgos respiratorios. Los efectos irritantes del humo son responsables de bronquitis crónica, del incremento de infecciones respiratorias (ante toda infección crónica hay que buscar un cáncer), de enfisema y, finalmente, de insuficiencia respiratoria crónica. Por otra parte, el fumador soporta peor el esfuerzo fi-sito y las estancias en altitud, pues su sangre se oxigena peor.

Riesgos cardiovasculares. El tabaco favorece la arterioesclerosis: es causa de angina de pecho y de infarto de miocardio, así como de arteritis de las extremidades inferiores.

Riesgos cancerosos. Se calcula que un tercio de las muertes por cáncer son debidas al tabaco. Los principales son los cánceres de pulmón, de esófago, de estómago y de las vías aéreas superiores (lengua, cavidad bucal, faringe, laringe, etc.), para los que la asociación tabaco-alcohol es particularmente nefasta: la irritación originada por el alcohol permite que las sustancias cancerígenas del humo penetrar mejor en los tejidos. Se observan también cánceres de vejiga y de riñón.

El tabaco constituye un peligro para la salud. Es el principal responsable de los cánceres de pulmón, cuya progresión crece argán el número de cigarrillos consumidos. Además, el tabaco es también responsable de cánceres de garganta, esófago, vejiga e, incluso, de bronquitis crónicas y enfermedades cardiovasculares. A pesar de los conocimientos cada vez más profundos sobre los mecanismos de toxicidad del tabaco y a pesar de las numerosas campañas de información, el cigarrillo sigue siendo un hábito difícil de erradicar. Cada vez más países han elaborado leyes prohibiendo fumaren lugares públicos e, incluso, la publicidad del tabaco.

DEFENSA CONTRA EL TABAQUISMO: Lo dicho anteriormente con referencia al abuso del alcohol cabe aplicarlo respecto del tabaco.

• La ESCUELA debe cumplir con su misión informativa y de aseso-ramiento, con total valentía y veracidad, incluso en los establecimientos en los que —contrariando todas las normas— han legitimado la costumbre de fumar en clase por parte de los profesores, e incluso de los alumnos.

tiempo de los actos procesales

Mientras que los resultados demostraron que rFVlla pues una opción del tratamiento no mejoró eficacia del tratamiento estándar, las faltas tratamiento-relacionadas eran más bajas que esperadas. Mientras que no había diferencia significativa en mortalidad de cinco días entre los grupos (el 12% en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg el vs.13% en placebo), la mortalidad de 42 días era perceptiblemente más baja en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg comparado con el placebo (el 15% en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg contra el 29% en placebo) y las muertes debido a la sangría fueron reducidas (el 15% en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg contra el 40% en placebo). Además, los acontecimientos adversos eran comparables entre los grupos.

¿Pueden padecer cirrosis los perros?

El hígado es el órgano más voluminoso del organismo, pesa alrededor de 2 Kg en el adulto y está situado en la parte superior derecha del abdomen, por debajo de las costillas, alcanzándose apenas a palpar por debajo del reborde de la última costilla, a pesar de su gran tamaño.
El funcionamiento normal del hígado es fundamental para la vida, el hígado juega un importante papel en la digestión de las grasas a través de la bilis; sintetiza la mitad del colesterol del cuerpo; para la formación de las hormonas; produce además bilis y factores de coagulación; almacena el excedente de azúcar como fuente de energía para la vida; remueve sustancias tóxicas como alcohol, algunos medicamentos y la bilirrubina resultante del continuo proceso de formación y destrucción de los glóbulos rojos, la cual utiliza como componente de la bilis.

Enfermedades del hígado
El hígado a pesar de ser un órgano muy fuerte, puede sufrir alteraciones en su estructura y funcionamiento por múltiples causas, expresadas en distintas manifestaciones. El hígado se puede inflamar, lo que conocemos como hepatitis, que puede ser de origen viral, alcohólica o tóxica o relacionada con enfermedades autoinmunes, en las cuales las lesiones son producto de la autoagresión por el mismo organismo, como en el caso del Lupus Eritematoso Sistémico.

El hígado puede acumular grasas y formar el hígado graso, trastorno frecuentemente asociado al consumo crónico y exagerado de alcohol.

En la fase avanzada de la mayoría de las enfermedades del hígado no tratadas, el hígado se fibrosa, se pone duro y no puede cumplir con sus funciones vitales, se presenta la Cirrosis Hepática. El hígado también puede ser asiento de tumores tanto benignos como de cánceres que pueden acabar con la vida de la persona.

La Hepatitis
La hepatitis es la inflamación del hígado, la cual puede ser causada por organismos vivos como parásitos, bacterias, o virus; toxinas químicas como el alcohol y medicamentos incluso de uso común como acetaminofén a grandes dosis que puede producir una hepatitis a veces mortal pero de rara aparición; así mismo las células del sistema de defensa del organismo pueden atacar su propio hígado y producir hepatitis.

Los factores de riesgo para sufrir de hepatitis, la severidad del daño, el tiempo de evolución de la enfermedad y el pronóstico de la misma, va a depender del tipo de hepatitis que tenga el individuo, por eso es importante que los médicos al hacer el diagnóstico determinen mediante exámenes de sangre el tipo específico de hepatitis. En nuestro país, la enfermedad hepática más frecuente reportada en las estadísticas sanitarias es la hepatitis sin especificar, lo que representa un obstáculo para el establecimiento de medidas terapéuticas y preventivas según el caso.

Los tipos de hepatitis son:

Hepatitis Virales: A, B y C.

Hepatitis inducidas por medicamentos

La Hepatitis A es la inflamación del Hígado producida por el virus de la hepatitis A, el cual se transmite a través de las comidas o las aguas contaminadas, o por el contacto con personas infectadas con el virus. El virus de la hepatitis A se encuentra en las heces de las personas infectadas durante el período de incubación, que es el tiempo que transcurre desde el momento en que se entra en contacto con el virus hasta la aparición de los síntomas, el cual es de 15 a 45 días y durante la primera semana de la enfermedad, durante ese tiempo las heces son fuente de contagio, pudiendo contagiarse además con la sangre y las secreciones corporales.

La hepatitis A es la menos severa de las hepatitis, es de curso agudo, no causa enfermedad crónica ni estado de portador.

Los síntomas son similares a una gripe, aunque la piel y los ojos se ponen amarillos, lo que se conoce como ictericia por acumulación de bilirrubina. Otras manifestaciones incluyen: fatiga, pérdida del apetito, náuseas y vómitos, fiebre no muy alta, heces pálida y orinas oscuras, prurito o picazón en todo el cuerpo además de dolor en zona del hígado por agrandamiento del mismo.

Aunque existe una vacuna para la prevención de la enfermedad, no existe tratamiento específico para la hepatitis A, se recomienda reposo, abstinencia alcohólica, comida baja en grasa y medidas generales. Su recuperación total es de 3 a 6 meses.

La Hepatitis B es la inflamación del hígado producida por el virus de la hepatitis B, el cual se transmite a través del contacto con la sangre, el semen u otro líquido corporal de una persona infectada.

Se puede contraer la hepatitis B mediante las relaciones sexuales sin protección, por lo cual se le considera como una enfermedad de transmisión sexual; al compartir agujas para inyectarse drogas; al realizarse tatuajes o colocarse peersings con instrumentos sucios y contaminados; al pincharse con agujas accidentalmente en personal sanitario; al compartir cepillos de dientes y máquinas de afeitar; mediante el uso de hojillas contaminadas en peluquerías, además de transmitirse de la madre al feto durante el parto o a través de la leche materna. Los síntomas son iguales a la hepatitis A. Sin embargo algunas personas tienen la enfermedad y no presentan ningún síntoma.

La hepatitis B puede ser peligrosa, debido a que tiene un curso crónico de larga evolución, además de existir el estado de portador, aumentando extraordinariamente la transmisión.

Si la enfermedad no se descubre a tiempo y no se instala tratamiento temprano puede desencadenar en cirrosis hepática, además de su asociación a la aparición de cáncer de hígado.

Actualmente se cuenta con una vacuna para su prevención en 3 dosis.

La Hepatitis C es la inflamación del Hígado causada por el virus de la hepatitis C, el cual se transmite por medio del contacto de la sangre de una persona infectada con la sangre de una persona sana, de allí que se puede contraer la hepatitis C, mediante transfusiones de sangre, compartir agujas en la drogadicción, con pinchazos accidentales con agujas contaminadas en personal sanitario, mediante las relaciones sexuales, ser nacidos de madre con hepatitis C y en menor frecuencia en la realización de tatuajes y perforaciones corporales.

Antes del año 1992 no se podía detectar el virus de la hepatitis C en la sangre, por lo que aconsejan los especialistas que, si recibió transfusión de sangre antes de esa fecha, debería realizarse un examen para descartar hepatitis C.

Los síntomas son comunes a las otras hepatitis virales.

La hepatitis C puede causar una enfermedad grave de larga duración y es la principal causa de transplante de hígado en el mundo, no existe tratamiento ni vacuna para eliminar el virus, solo algunos medicamentos con bajos porcentaje de efectividad.

Cómo prevenir las hepatitis virales
La transmisión del virus de la hepatitis se puede prevenir evitando el consumo de aguas y alimentos que tengan riesgo de estar contaminados; por lo cual, es aconsejable hervir el agua, evitar en lo posible las comidas ambulantes, lavarse las manos y difundir la cultura de hacerlo después de ir al baño, así como una limpieza minuciosa de algún contacto con sangre, heces o cualquier líquido corporal de personas infectadas.

– Vacunación contra la Hepatitis A en personas de riesgo como viajeros a zonas de alta incidencia, los involucrados en relaciones sexuales anales.

– Realizar el sexo con preservativo como mecanismo común de protección para todas la hepatitis virales.

– Evite el consumo de drogas pero, si ya lo hace, no comparta agujas.

– Uso de guantes para el personal sanitario o cualquiera que manipules líquidos corporales; no compartir cepillos de dientes ni afeitadoras; exija en las peluquerías el uso de hojillas nuevas; cuidado con los tatuajes y peersings; vacunación contar la hepatitis B.

La enfermedad hepática alcohólica es una inflamación del hígado provocada por el consumo excesivo de alcohol, usualmente por tiempo prolongado, siendo directamente proporcional la duración y cantidad del consumo de alcohol a la probabilidad de desarrollar enfermedad del hígado; sin embargo, puede ocurrir una hepatitis alcohólica aguda, la cual puede ser mortal si es severa. Este tipo de enfermedad no afecta a todos los bebedores y se piensa que las mujeres son más susceptibles de padecerla, no siendo necesario el embriagarse para sufrir la enfermedad, solo el consumo es necesario como causa para sufrir enfermedad hepática alcohólica.

La evolución natural de la enfermedad comienza con una hepatitis, la cual progresa a hígado graso, luego a cirrosis hepática, daño cerebral conocido como encefalopatía alcohólica, hipertensión portal o presión alta en el hígado, coma y muerte. Durante el desarrollo de la enfermedad hepática alcohólica se puede presentar síntomas comunes de hepatitis, retención de líquidos en el abdomen y a veces generalizado, vómitos de sangre, alucinaciones confusión, alteraciones del juicio etc.

El tratamiento debe ser multidisciplinario, tratar el daño hepático y sus consecuencias y tratar la adicción al alcohol.

Píldoras de su médico
* En personas obesas, diabéticas y niveles altos de colesterol y triglicéridos en sangre es frecuente la aparición de hígado graso, siendo este la principal causa de cirrosis hepática no alcohólica.

* La ingesta exagerada de alimentos ricos en vitamina A tipo auyamas, zanahoria, mangos, etc. pueden producir una coloración amarilla de la piel que puede confundir con ictericia llamada hipercarotenemia que se diferencia en que en esta los ojos no se ponen amarillos.

* Si ya tiene hepatitis B o C debe dejar de fumar, no consumir alcohol, mantener un peso cercano a lo ideal y hacer ejercicios, de esta manera puede disminuir la velocidad de la progresión de la enfermedad.

La predicción de la enfermedad coronaria del Atherosclerosis con los Transaminases del hígado nivela (#T1082 abstractos)

Los estudios recientes han demostrado que la enfermedad del higado grasa sin alcohol (NAFLD) está asociada a una condición conocida como el síndrome metabólico, que incluye obesidad central, la diabetes type-2, el dyslipidemia y la tensión arterial alta. Sin embargo, la influencia directa de NAFLD en la enfermedad atherosclerotic coronaria (cad, acumulación de la placa en arterias) no se ha investigado. Este estudio, conducido por los investigadores en la universidad de Isfahán de ciencias y de servicios médicos médicos en Isfahán, Irán, evaluó el valor profético de los biomarkers del hígado para el atherosclerosis coronario en pacientes con la enfermedad cardíaca coronaria (CHD).

actos a favor de la dignidad humana

  • Una dieta adecuada que consiste en frutas y vegetales, baja en azúcar y sin grasas, al igual que el ejercicio físico diario, es la recomendación a la que se le está prestando mayor atención en la actualidad.
  • Como podemos observar, debido a que todavía no se conoce la causa de la lipodistrofia, no se sabe como tratarla. Lo que no se recomienda es dejar de tomar o sustituir los medicamentos anti VIH sin consultar a tu médico.

    Enfermedades Oportunistas: todas aquellas enfermedades que aparecen como consecuencia de una disminución de las funciones del sistema inmunológico.

    Hepático: relacionado al hígado

    Hepatitis Tóxica: inflamación del hígado como resultado del uso de medicamentos o sustancias químicas.

    NRTI (nucleoside reverse transcriptase inhibitors): análogos nucleósidos inhibidores de la transcriptasa reversa.

    NNRTI (non-nucleoside reverse transcriptase inhibitors): inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa reversa.

    PI (protease inhibitors): inhibidores de la proteasa.

    Osteoporosis (hueso poroso): sucede cuando demasiada cantidad de mineral (calcio) desaparece de la estructura del hueso.

    Osteopenia: una pérdida de minerales del hueso, pero menos severa que la osteoporosis.

    Movilidad Articular: habilidad de mover las coyunturas o articulaciones. La rodilla y el codo son articulaciones.

    Vasos Sanguíneos: venas y arterias; éstas circulan la sangre a través de todo el cuerpo.

    PCP: pulmonía por pneumocystis carinii.

    Cálculos o Piedras Renales: producto de la acumulación de minerales o cristales de medicamentos en los riñones.

    En este artículo señalaremos los síntomas de la grasa en el hígado, que se conoce también como hígado graso o esteatosis. Pero antes es necesario aclarar algunos términos referentes a esta enfermedad.

    El hígado graso o esteatosis, es un término amplio que describe la acumulación de grasas en el hígado. Tener grasa en el hígado es normal, pero si hay más de 10 por ciento es la grasa, entonces se le llama enfermedad de hígado graso.

    Recuerda: Es normal que tu hígado tenga un porcentaje de grasa inferior al 10%

    El hígado graso es una condición reversible y por lo general desaparece por sí sola. El hígado graso con frecuencia no presenta síntomas y no causa ningún daño permanente.

    El hígado tiene la función de procesar todo lo que comemos y bebemos, así también se ocupa de filtrar las sustancias tóxicas que se enuentran en la sangre.

    Cuando el hígado está acumulando grasa no puede funcionar adecuadamente.

    El hígado se autorrepara pero cuando el hígado sufre un daño constante, entonces deja de reparase y quedan “cicatrices permanentes”, que se conoce como cirrosis.

    Cirrosis: Es la cicatrización y el funcionamiento deficiente del hígado. Es la fase final de la enfermedad hepáticacrónica.

    Debes saber que el hígado graso es bastante común, ya que el 20 por ciento de las personas tienen exceso de grasa en sus hígados, sin embargo no tienen inflamación o daño. Las personas mayores a 50 años son las principales en tener hígado graso.

    Típicamente no hay síntomas de hígado graso. Algunas personas experimentan:

    • fatiga
    • malestar abdominal
    • El hígado puede estar un poco agrandado y tu médico se dará cuenta con un examen físico completo.
    • Si el hígado está inflamado, pueden haber otros síntomas, como:
    • la falta de apetito
    • pérdida de peso
    • sentirse muy débil, enfermo o cansado.

    Si la grasa en el hígado progresa a cirrosis, pueden desarrollar síntomas de insuficiencia hepática. Los síntomas de insuficiencia hepática incluyen:

    • ictericia (debido a la acumulación de bilirrubina),
    • ascitis y edema (hinchazón del cuerpo) debido de producción disminuida de la proteína por el hígado,
    • hematoma creciente
    • y confusión mental asociada.

    La causa más común es el alcoholismo.

    Casi todos los grandes bebedores tienen la enfermedad de hígado graso.

    Otras causas son toxinas, algunos medicamentos y trastornos metabólicos heredados.

    El hígado graso se desarrolla cuando el cuerpo crea demasiada grasa o no puede metabolizar la grasa lo suficientemente rápido.

    Como resultado, el sobrante se almacena en las células del hígado donde se va acumulando.

    Consumir una dieta alta en grasas no se traduce directamente en el hígado graso.

    Además de alcoholismo, otras causas comunes de hígado graso son:

    • drogas
    • aspirina
    • esteroides
    • tamoxifeno
    • síndrome metabólico
    • exceso de peso corporal
    • resistencia a la insulina (diabetes tipo 2)
    • altos niveles de triglicéridos (grasas) en la sangre
    • tetraciclina
    • embarazo
    • toxinas
    • virus (hepatitis A, etc)
    • Otros factores que pueden aumentar el riesgo de hígado graso son:
    • embarazo
    • colesterol alto
    • niveles altos de triglicéridos
    • desnutrición
    • consumo excesivo de alcohol (beber grandes cantidades de alcohol puede dañar el hígado)
    • uso excesivo de over-the-counter medicamentos (tomar más de las dosis recomendadas de ciertos medicamentos, como
    • el paracetamol, puede aumentar su riesgo de hígado graso)
    • diabetes 2 (la acumulación de grasa en el hígado se ha relacionado con la resistencia a la insulina, la causa más común de la diabetes tipo 2)
    • síndrome metabólico

    Si tienes alguna pregunta o duda, puedes comunicarte con nosotros en la página de CONTACTO.

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    actos y documentos de registro obligatorio

    Vacunarse es la mejor manera de reducir su riesgo de infectarse por hepatitis B. Hay una vacuna segura y efectiva que se aplica en tres dosis, forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y desde el año 2003 es obligatoria en los niños/as y a los 11 años para quienes no recibieron la vacuna al momento de nacer. Desde 2012 está disponible de forma gratuita para toda la población en los vacunatorios de todo el país.

    Recordá que es importante que uses el preservativo desde el comienzo de todas tus relaciones
    sexuales para prevenir el VIH y otras ITS( como la Hepatitis B).
    Además podés prevenirlas si no compartís agujas o elementos cortopunzantes, y exigiendo
    el uso de materiales descartables o esterilizados al hacerte tatuajes, piercings o implantes.
    Por último, si estás embarazada pedile a tu médico que te haga los estudios necesarios para
    que te detecte si tenés Hepatitis B a fin de que tome los recaudos necesarios para evitar
    que se la contagies a tu bebé.

    La Hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus de hepatitis C. Afecta directamente al hígado y puede causar daño al órgano y, en algunos casos, puede ocasionar la muerte.

    Cuando una persona se infecta puede desarrollar una infección aguda que puede variar en gravedad desde una enfermedad muy leve con pocos o ningún síntoma hasta una afección grave que requiere hospitalización.

    La hepatitis C aguda es una enfermedad que ocurre dentro de los primeros seis meses después que la persona quedó expuesta al virus. Aproximadamente el 75% al 85% de las personas que se infectan por el virus de la hepatitis C desarrollan una infección "crónica" o de por vida.

    La hepatitis C crónica es una enfermedad que ocurre cuando el virus permanece en el cuerpo de la persona, posterior al cuadro de hepatitis C aguda. Con el tiempo, puede provocar problemas hepáticos graves incluyendo daños al hígado, cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

    La mayoría de las personas infectadas no tienen ningún síntoma o sólo tienen síntomas leves. Si los síntomas se presentan con una infección aguda, pueden aparecer en un plazo de dos semanas a seis meses después de la exposición. Los síntomas de la hepatitis C crónica pueden tardar hasta 30 años en desarrollarse. El daño al hígado puede ocurrir de manera silenciosa durante este tiempo. Cuando los síntomas aparecen, con frecuencia son un signo de enfermedad avanzada del hígado. Los síntomas tanto de la hepatitis C aguda como de la crónica pueden incluir:

    Materia fecal de color más claro

    Ojos y piel amarillos (ictericia)

    Dolor del lado derecho del abdomen superior que puede irradiarse a la espalda

    La hepatitis C se transmite fundamentalmente por el contacto con la sangre de una persona infectada. Por esto es importante no compartir jeringas, canutos o elementos cortopunzantes. Se debe exigir el uso de materiales esterilizados a la hora de hacerse un tatuaje o piercing.

    También se transmite por vía sexual (vaginal, oral o anal), aunque es de muy baja incidencia.

    Una madre que tiene hepatitis C puede transmitir la infección a sus hijos durante el embarazo y/o parto.

    La hepatitis C se diagnostica por un análisis de sangre que detecta tanto la presencia del anticuerpo y como del virus mismo. No es un análisis de rutina, tenés que pedirle la prueba específica a tu médico.

    Debido a que la hepatitis C aguda rara vez provoca síntomas, con frecuencia no es diagnosticada y, por lo tanto, tampoco es tratada. Cuando es diagnosticada, los médicos recomiendan descanso, una nutrición adecuada, líquidos y medicamentos antivirales en algunos casos. Las personas con hepatitis C crónica deben ser evaluadas por un médico especialista con regularidad en busca de signos de enfermedad del hígado. Aunque una persona no tenga síntomas o no se sienta enferma, el hígado igual podría resultar dañado. Existen medicamentos antivirales que pueden utilizarse para tratar a personas con hepatitis C crónica. Para muchos, el tratamiento puede tener éxito y puede ser curada.

    Las personas con hepatitis C crónica deben consultar al médico con regularidad. También deben consultar a un profesional antes de tomar cualquier medicamento con receta o de venta libre (incluyendo suplementos a base de hierbas o vitaminas), ya que pueden ser dañinos para el hígado. Las personas con hepatitis C crónica también deben evitar beber alcohol debido a que puede acelerar el daño al hígado.

    No hay una vacuna disponible actualmente para prevenir la hepatitis C.

    Para reducir el riesgo de quedar expuesto el virus de la hepatitis C:

    Evitá compartir agujas, canutos o elementos cortopunzantes

    Usá preservativo desde el principio en todas tus relaciones sexuales (anales, orales y vaginales)

    Exigí el uso de materiales esterilizados si vas a hacerte un tatuaje o piercing.

    • de alcohol a largo plazo el abuso

    Otras causas de cirrosis pueden ser:

    • La hepatitis B
    • Medicamentos
    • El metabolismo de (hierro y cobre hemocromatosis y Enfermedad de Wilson)

    • Palidez o color de las heces de color arcilla
    • Debilidad
    • amarilla de la piel y / o los ojos (ictericia)

    • El exceso de tejido mamario
    • palmas de las manos rojas
    • venas dilatadas en la pared abdominal
    • piel y ojos amarillentos (ictericia)

    • La anemia

    • Ultrasonido del abdomen

    Todos los pacientes con cirrosis pueden beneficiarse de ciertos cambios en el estilo de vida, incluyendo:

    • Deja de tomar alcohol.
    • Limitar la sal en su dieta.
    • Una dieta nutritiva.

    Otras opciones de tratamiento disponibles para las complicaciones de la cirrosis:

    • La endoscopia superior

    El síndrome de Gilbert es un trastorno hepático leve común en el que el hígado no procesa correctamente una sustancia llamada bilirrubina. La bilirrubina es producida por la descomposición de los glóbulos rojos.

    El síndrome de Gilbert es causado por una mutación genética hereditaria. Uno nace con el síndrome de Gilbert, a pesar de que a menudo pasa sin descubrir por muchos años.

    El síndrome de Gilbert es a menudo descubierto por accidente, como cuando tienes un examen de sangre que muestra niveles elevados de bilirrubina. El síndrome de Gilbert generalmente no requiere tratamiento y no causa complicaciones graves.

    El síndrome de Gilbert también se conoce como disfunción hepática constitucional, bilirrubinemia benigna no conjugada y la ictericia no hemolítica familiar.

    El síndrome de Gilbert no suele causar signos y síntomas. Si el síndrome de Gilbert hace que el nivel de bilirrubina en la sangre aumente lo suficiente, puede experimentar:

    • Un tinte amarillento en la piel y la esclerótica de los ojos (ictericia)
    • El dolor abdominal
    • fatiga
    • debilidad

    Haga una cita con su médico si experimenta cualquier signo o síntoma que le preocupe. Los signos y síntomas tales como ictericia, dolor abdominal y fatiga tienen muchas causas posibles.

    El síndrome de Gilbert generalmente no causa signos o síntomas, por lo que no se dan cuenta que tienen la enfermedad hasta que una prueba de sangre para alguna otra enfermedad o condición muestra un elevado nivel de bilirrubina. Si esto ocurre, discutir los resultados con su médico.

    El síndrome de Gilbert es causado por un gen anormal que se hereda de sus padres. El gen controla una enzima que ayuda a descomponer la bilirrubina en el hígado. Con un gen ineficaz, cantidades excesivas de bilirrubina que se acumulan en su sangre.

    La bilirrubina es un pigmento amarillento que se hizo cuando el cuerpo descompone los glóbulos rojos viejos. La bilirrubina viaja a través del torrente sanguíneo hasta el hígado. Normalmente, una enzima en las células del hígado descompone la bilirrubina y lo elimina de la circulación sanguínea. La bilirrubina pasa del hígado a los intestinos con la bilis. Es entonces excreta en las heces. Una pequeña cantidad de bilirrubina permanece en la sangre.

    El gen anormal que causa el síndrome de Gilbert es común. Muchas personas son portadoras de una copia de este gen anormal. Dos copias anormales son necesarios para causar el síndrome de Gilbert. Si dos personas que cada uno de llevar una copia del gen anormal tiene un hijo, pueden pasar a lo largo del defecto genético que causa el síndrome de Gilbert.

    ¿Cuál es la causa de las convulsiones?

    Una convulsión puede estar originada por múltiples causas. Según las características del animal (raza, sexo, edad, entorno en el que vive, historia clínica, etc.), unas causas serán más probables que otras, con lo que el protocolo diagnóstico se adaptará a ello.

    Entre las enfermedades que más frecuentemente pueden asociarse a la aparición de convulsiones pueden reseñarse las siguientes:

    Accidentes cerebrovasculares, en los que se producen zonas de falta de riego sanguíneo en una o varias regiones del cerebro.
    Encefalitis y/o meningitis, que pueden ser de origen infeccioso, como por ejemplo las producidas por el virus del moquillo canino, de la peritonitis infecciosa felina o la toxoplasmosis.
    Traumatismos cerebrales.
    Malformaciones congénitas cerebrales, como por ejemplo la hidrocefalia, patología que se observa más frecuentemente en perros de raza Yorshire terrier, Chihuahua, Maltés, Pomerania, Caniche toy o Boston terrier.
    Enfermedades metabólicas, como las encefalopatías hepáticas (causadas por enfermedad hepática) o urémicas (causadas por enfermedad renal), hipoglicemia (bajo nivel de glucosa en sangre), hiperlipoproteinemia (alto nivel de lipoproteínas en sangre), hipoxia, o enfermedades del tiroides entre otras.
    Intoxicaciones. Son numerosas las sustancias que pueden producir convulsiones si son ingeridas. Debe tenerse especial precaución con los anticongelantes para vehículos (etilenglicol), antiparasitarios externos (organofosforados, etc.), plaguicidas (molusquicidas, entre otros) y, en general, con cualquier producto identificado como tóxico por el fabricante.
    Neoplasias. Un tumor cerebral puede producir como signo clínico convulsiones, y en ocasiones, ser el primer signo que observa el propietario del animal.
    Epilepsia.

    ¿Qué es la epilepsia y cómo se manifiesta?

    La epilepsia es un trastorno de la función cerebral que se caracteriza por la presencia de convulsiones recurrentes, es decir, convulsiones que se repiten a lo largo de la vida del animal, y que no están causadas por otra enfermedad (como las que están reseñadas en el apartado anterior). Estos pacientes no tienen, por lo demás, ningún otro síntoma, y llevan una vida completamente normal entre los episodios convulsivos.

    Las convulsiones de tipo epiléptico tienen una serie de características típicas:

    Existe una predisposición en ciertas razas de perros como el Pastor alemán, Golden retriever, Labrador, San Bernardo, Cocker, Alaska malamute, Husky siberiano, Setter irlandés, Caniche mediano o Collie. Esto no quiere decir que un perro de cualquiera de estas razas vaya obligatoriamente a padecer esta enfermedad que, por otra parte, puede observarse en cualquier perro, incluso en los que no son de raza. En el gato, sin embargo, la epilepsia es infrecuente.
    La primera convulsión suele presentarse entre los 6 meses y los 5 años de edad, siendo más frecuente entre 1 y 3 años.
    La duración media de una convulsión generalizada es entre 1 y 2 minutos.
    Suele presentarse en reposo, muchas veces durante el sueño, aunque en ocasiones aparecen asociadas a un estímulo emocional (la visita de un familiar, la proximidad de una hembra en celo, etc.).-

    Las convulsiones que no son de origen epiléptico pueden seguir un patrón distinto de lo comentado en los apartados anteriores, fundamentalmente en cuanto a la edad de presentación y al momento (por ejemplo, las convulsiones por falta de flujo sanguíneo cerebral suelen asociarse al ejercicio, mientras que las producidas por insuficiencia hepática pueden presentarse en el período posterior a las comidas). Además, si las convulsiones están originadas por otra enfermedad, generalmente observaremos en el paciente más alteraciones aparte de las propias convulsiones.

    ¿Qué hace el veterinario para determinar la causa de las convulsiones?

    Las causas de las convulsiones en el perro y el gato son variadas. Mediante la información recogida en la historia clínica; el cuerpo girando hacia un lado y la marcha en círculo son signos que sugieren la presencia de una lesión focal en un hemisferio cerebral. Esta lesión puede originar convulsiones), en el examen físico y en el examen neurológico el veterinario puede establecer una lista de diagnósticos diferenciales por orden de preferencia, lo que permite realizar los análisis y pruebas específicas necesarios para establecer el diagnóstico definitivo. No hay que olvidar que una convulsión no es una enfermedad en sí, sino un signo clínico que nos indica que estamos ante una patología que tendremos que identificar. Si no se identifica patología alguna como causa de las convulsiones, entonces podremos catalogar al paciente como epiléptico, pero esto sólo podrá hacerse después de haber descartado otras enfermedades. Es decir, el diagnóstico de epilepsia se basa en la exclusión de patologías que pueden ser causa de convulsiones o asemejarse en la manifestación clínica (por ejemplo, un síncope cardíaco puede manifestarse clínicamente de modo semejante a una convulsión).

    El protocolo de diagnóstico se basa en una serie de elementos:

    Reseña de las características del paciente y realización de una exhaustiva historia clínica. Este punto es muy importante a la hora de establecer cuáles son las causas más probables del problema, por lo que es fundamental la colaboración del propietario, ya que es éste el que tiene que describir lo que le ocurre a su animal y si lo relaciona con algún suceso, cuando se manifestó la primera convulsión, las enfermedades y medicaciones anteriores o actuales, si existe posibilidad de ingestión de tóxicos, en que momento del día acontecen las convulsiones, etc.
    Realización de un examen físico general, en el que se observa si existen alteraciones que puedan indicarnos que el paciente padece algún otro trastorno.
    Realización de un examen neurológico, que permite establecer si existe lesión neurológica primaria (es decir, una enfermedad del sistema nervioso como por ejemplo una encefalitis, o un tumor cerebral, entre otros).
    Pruebas complementarias. Por ellas se confirman o descartan fundamentalmente causas de tipo infeccioso o metabólico. Son muchas las pruebas que tenemos a nuestro alcance para llegar al diagnóstico. Éstas siempre se realizan en un cierto orden, que dependerá de cada caso, de modo que sólo se llevarán a cabo las que sean adecuadas para cada paciente en particular. Las pruebas que pueden realizarse incluyen:
    Análisis sanguíneo y de orina. Estos análisis son un apoyo fundamental para el estudio de los pacientes con convulsiones. Son numerosos los parámetros que podemos estudiar y que nos aportan una información extensa del estado del paciente y de la función de distintos órganos y sistemas.
    Pruebas específicas como electrocardiograma, radiografías, ecografías, etc. que se realizarán si el caso lo requiere.
    Análisis del líquido cefalorraquídeo. Puesto que ésta es una sustancia que se encuentra en íntimo contacto con el sistema nervioso central, mediante su análisis podemos identificar muchas de las alteraciones que afectan a este sistema. Su análisis aporta información muy relevante para el estudio de las convulsiones, y muchas veces nos da el diagnóstico definitivo.
    Electroencefalograma. Este test estudia la función eléctrica cerebral, y permite diferenciar entre distintas patologías que pueden afectar al cerebro y si se trata de procesos localizados en una región cerebral o generalizados.
    Pruebas específicas de diagnóstico por imagen como la Resonancia Magnética y la Tomografía Axial Computerizada. Estas pruebas se realizan si sospechamos de alteraciones cerebrales estructurales, como son: tumores (fotografía 3; traumatismos o lesiones vasculares)

    ¿Cuál es el tratamiento de las convulsiones?

    El tratamiento de las convulsiones no será el mismo en todos los casos; puesto que pueden estar originadas por diversos motivos, el tratamiento irá, por un lado, encaminado a corregir la causa que las origina, y por otro, a tratar la convulsión en sí. Una convulsión, sea cual sea la causa que la origine, debe tratarse para que sea lo menos intensa y duradera posible, pues puede tener consecuencias muy negativas en distintos sistemas y órganos, incluyendo a las propias estructuras cerebrales.

    En los animales epilépticos es muy importante implantar el tratamiento en el momento adecuado. En general, aunque la decisión de comenzar a tratar debe evaluarse en cada caso en particular, una recomendación puede ser comenzar el tratamiento si se presenta más de una convulsión cada 2 meses, o si aunque la frecuencia sea menor, las convulsiones son muy severas en intensidad y/o duración.

    Es importante saber que, cuanto mayor sea el número y frecuencia de las convulsiones que acontecen antes de implantar el tratamiento, peor es el pronóstico. Esto es debido a que las neuronas epileptogénicas (las que son el foco desde el cual se origina la convulsión) tienen la capacidad de reclutar otras neuronas, que pueden convertirse a su vez en nuevos focos, los cuales pueden actuar de modo autónomo. En medicina humana, se ha observado que en las personas que sufren convulsiones durante 2 años sin que se establezca un tratamiento, las posibilidades de conseguir después que permanezcan durante 1 año sin convulsiones se reduce en un 50%. Esta observación puede ser aplicable en medicina veterinaria, pues también se ha constatado que cuanto más se deje a un animal convulsionar, más dificultad encontraremos para controlarlo con la medicación. Sin embargo, si el tratamiento se establece en el momento adecuado, aproximadamente un 80% de los casos se controlan de modo satisfactorio en poco tiempo, aunque para ciertas razas caninas el pronóstico puede ser desfavorable porque algunos casos no pueden controlarse a pesar de instaurarse los tratamientos adecuados. Éste es el caso del Pastor alemán, San Bernardo y Setter irlandés.

    Los medicamentos de primera elección para el tratamiento de la epilepsia en medicina veterinaria son el fenobarbital y el bromuro potásico, para el tratamiento de mantenimiento, y el diazepam, que se emplea para tratar las convulsiones en el momento en el que se están produciendo (esta sustancia será la que tenga que administrar el propietario en su domicilio cuando observe una convulsión en su mascota, siempre bajo control del veterinario). Existe en el mercado otras muchas sustancias para el tratamiento de la epilepsia de uso en medicina humana, pero en medicina veterinaria se utilizan mayoritariamente las anteriormente indicadas, pues son las que han demostrado ser más eficaces para controlar las convulsiones en el perro y el gato, son las que menos efectos secundarios tienen, y son fáciles de administrar y económicas. La instauración del tratamiento debe realizarse siempre bajo control veterinario, así como el seguimiento, que en estos casos es especialmente necesario.

    Es importante saber que el tratamiento de la epilepsia es de por vida, y que no puede interrumpirse ni variarse sin indicación del veterinario. Aún así, esto no suele ser problema para que tanto el paciente como el propietario lleven una vida normal, simplemente es necesario que la medicación se administre todos los días de modo correcto, en sus dosis y a su hora (generalmente la medicación debe darse 2 veces al día, cada 12 horas).

    En las perras epilépticas se recomienda realizar una esterilización mediante ovariohisterectomía, pues se ha constatado que puede darse un aumento de la facilidad para convulsionar durante el período del celo.

    En algunos casos también se ha observado que el cambio a una dieta alimentaria específica puede ser un factor que ayude en el control de las convulsiones.

    Si las convulsiones son generalizadas, y se encadenan varias seguidas sin que el paciente pueda recuperarse por completo entre ellas, o si el animal entra en un estado convulsivo permanente (que es lo que se conoce como status epilepticus), debe considerarse que se está ante una emergencia, y será preciso acudir rápidamente a una clínica veterinaria para que puedan ser instaurados los tratamientos pertinentes para controlar las convulsiones y establecerse una vigilancia adecuada del paciente.

    Debe tenerse en cuenta que el tratamiento de la epilepsia consigue, en la gran mayoría de los casos, disminuir la frecuencia y la intensidad de las convulsiones, pero generalmente éstas no desaparecen por completo. Aun en el caso en el que las convulsiones no puedan eliminarse totalmente, los animales que padecen esta enfermedad pueden llevar una vida completamente normal, simplemente el propietario debe saber que es posible que su mascota tenga alguna vez convulsiones y debe ser informado por el veterinario para saber qué es lo que debe hacer en ese momento.

    buenas tardes, canaria despues de criar se encuentra decaida, con las alas abajo y torpe al caminar, que puedo suministar para recuperar su salud

    Canario apenas ve por ninguno de los ojos, esta siempre abajo de la jaula que puede ser? No se mueve tan apenas

    canario con desgarro bastante grande en cabeza y cuello,ha perdido bastante piel.Que podemos hacer?

    Tuve un pichón que se murió y no supe el motivo, presentaba perdida de plumaje, cansancio, perdida del equilibrio (no tenia fuerzas en las patas. Jamas supe que tipo de enfermedad tuvo.
    ¿Me pueden ayudar a saber cual era?

    canario abatido,en la comesura del pico pelado y abra el pico como si bostesara repetidamente

    porque contestan por favor

    Tengo un canario joven que es de comer poco como si le costara pelar las semillas. Hace tres días le dio una parálisis y se quedó con la cabeza ladeada. No come nada y tampoco bebe.Tampoco pía y no mantiene el equilibrio en el palo.Acudimos al veterinario, se le administra comida por sonda, pero no hace por comer.Esperando diagnóstico.Alguien podría decirme algo de lo que le pasa?Gracias.

    Hola buenas, no tengo ninguna experiencia en canarios, tengo uno que el año pasado rescate de la piscina. Desde hace un par de semanas le ha dado por meterse en la bañera y se queda ahi parado por un largo tiempo, despues sale y esta lo mas normal, y al rato de patas a la bañera, es normal este comportamiento?. Muchas gracias

    efectos q producen los actos administrativos

    Su médico podría realizar una CPRM u otros exámenes abdominales por imágenes utilizando TAC, ultrasonido o RMN para ayudar a diagnosticar su condición. Para confirmar el diagnóstico se puede realizar una biopsia, exámenes de la función hepática o una cirugía.

    A pesar de que no existe una cura para la cirrosis, su médico podría tratar sus síntomas mediante la recomendación de cambios en el estilo de vida, medicamentos, desvío portosistémico intrahepático transyugular (DPIT) o cirugía de transplante.

    La cirrosis de hígado es una enfermedad debida a la cicatrización progresiva del hígado causada por diversas enfermedades del hígado y otras condiciones tales como la hepatitis crónica, la enfermedad biliar, la fibrosis quística y el abuso del alcohol. La cicatrización causada por estas enfermedades disminuye la circulación sanguínea en el hígado y reduce la capacidad del hígado para producir proteínas esenciales, nutrientes y hormonas, y para procesar toxinas. La cirrosis causa cambios que incluyen la obstrucción del flujo de sangre hacia el hígado, llamada hipertensión portal, que puede resultar en un bazo agrandado, ascitis y várices y puede causar sangrado gastrointestinal (GI). El daño causado al hígado por la cirrosis es irreversible, y las etapas avanzadas puede ser fatales.

    Por lo general, los síntomas de la cirrosis no son detectables hasta que el daño en el hígado se encuentra en una fase avanzada. Los síntomas pueden incluir:

    • Náuseas
    • Pérdida del apetito
    • Pérdida de peso
    • Fiebre
    • Sangre en las heces
    • Ictericia
    • Picazón en la piel
    • Fatiga
    • Aparición fácil de moretones
    • Hinchazón abdominal

    Si su médico sospecha que usted tiene cirrosis, se pueden realizar uno o más de los siguientes exámenes por imágenes:

    • Tomografía computada del abdomen (TC): este procedimiento combina un equipo especial de rayos X con computadoras sofisticadas para producir múltiples imágenes o fotografías digitales del hígado. Puede ayudar a determinar la gravedad de la cirrosis como así también la de otras enfermedades del hígado. Consulte la página de Seguridad para más información acerca de TC.
    • Ultrasonido abdominal: el ultrasonido es un tipo de examen por imágenes que utiliza ondas sonoras para crear imágenes del interior del abdomen y/o la pelvis, incluyendo imágenes del hígado. El ultrasonido Doppler permite evaluar el flujo sanguíneo hacia, y desde el hígado.
    • Resonancia magnética nuclear del cuerpo (RMN): este examen por imágenes utiliza un potente campo magnético, pulsos de radiofrecuencia y una computadora para producir imágenes detalladas del hígado, permitiendo la evaluación del daño causado por varias enfermedades del hígado. Consulte la página de Seguridad para obtener más información acerca de la RMN.
    • Colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM): la CPRM es un tipo especial de examen por RMN que puede evaluar anormalidades mediante la creación de imágenes detalladas de los ductos que envuelven al hígado y a la vesícula biliar, comúnmente conocidos como sistema biliar que se encuentra dentro del hígado.

    • Biopsia: Biopsia: parte del tejido del hígado puede ser muestreado y examinado en el laboratorio para analizar los daños.
    • Exámenes de la función hepática: este examen consiste en analizar la sangre para detectar unas enzimas particulares que indican la presencia de daño en el hígado.
    • Cirugía: la cirrosis puede ser diagnosticada durante la cirugía abierta, cuando el médico puede visualizar todo el hígado. Esto normalmente no es necesario para realizar el diagnóstico de cirrosis.

    Si bien no existe una cura para la cirrosis, su médico puede recomendar varios tratamientos para ayudar a reducir la velocidad de la cicatrización y aliviar los síntomas. En primer lugar, su médico puede intentar tratar la enfermedad subyacente, que es la causa de la cirrosis, a través de medicamentos, la pérdida de peso o programas de tratamiento para el alcoholismo. Para tratar los síntomas de la cirrosis misma, su médico le puede recomendar:

    • Cambios en el estilo de vida: cambios en la dieta, tales como poco sodio o una dieta a base de vegetales y el abandono del consumo de alcohol.
    • Se pueden prescribir medicamentos como los antibióticos para evitar infecciones, como así también vacunas contra la hepatitis viral, la neumonía y la gripe, que lo ayudarán a evitar posibles enfermedades que podrían causar infecciones. Su médico también le puede prescribir medicamentos para ayudar a reducir las toxinas en la sangre.
    • Desvío portosistémico intrahepático transyugular (TIPS): TIPS es un procedimiento para tratar la hipertensión portal debida a la cirrosis. Un radiólogo de intervención utiliza una técnica de toma de imágenes llamada fluoroscopia para colocar un pequeño tubo (stent) para así proporcionar un canal abierto para que la sangre fluya libremente de ida y de vuelta a través del hígado.
    • Cirugía: en casos muy graves, es posible que se requiera de un transplante de hígado. En un trasplante de hígado se sustituye el hígado dañado con uno sano, proveniente de un donante.

    Se manifiestan con menor o mayor intensidad, dependiendo de la etapa de desarrollo en que se encuentre la enfermedad. Los principales sintomas del higado inflamado son:

    • Dolor de cabeza
    • Dolor de higado
    • Malestar general
    • Cansancio
    • Fiebre
    • Ictericia
    • Falta de apetito
    • Heces blanquecinas
    • Dolor de espalda

    • Consumo excesivo de alcohol
    • Hepatitis viral
    • Consecuencia de medicamentos recetados
    • Dieta rica en materias grasas
    • Cirrosis
    • Leucemia

    • La zona cervical derecha
    • Molestias en el hombro y brazo derecho
    • Cefalea tensional
    • Piel grasa
    • Colesterol alto
    • Dispepsia

    • Carnes. Magras, pescados y mariscos.
    • Vegetales. Todos, sobre todos cocinados al vapor.
    • Hidratos de carbono. Especialmente si son integrales: arroz, pastas y panes.

    • Chocolate
    • Naranjas
    • Manteca
    • Embutidos
    • Fiambres
    • Carnes grasas
    • Pescados grasos

    El hígado es un órgano con una miríada de funciones, entre ellas el filtrado de toxinas que se acumulan en la sangre, la producción de proteínas y hormonas, y el rompimiento de moléculas complejas.

    El hígado es esencial para la supervivencia. El Carcinoma Hepatocelular (CHC), también conocido como cáncer primario de hígado, se produce cuando se desarrolla un tumor en el hígado.

    Este tipo de cáncer se diferencia del cáncer de hígado metastásico, que emerge en otras partes del cuerpo y se disemina al hígado a través del torrente sanguíneo. (Muchos más pacientes adquieren cáncer de hígado de esta manera).

    El CHC es el quinto cáncer más común en los Estados Unidos, donde su incidencia ha aumentado en los últimos años, una tendencia proyectada para continuar a través de la próxima década.

    A nivel mundial, los tipos de hepatitis B y C son los culpables de más del 80 por ciento de cáncer de hígado primario.

    En los Estados Unidos, el cáncer de hígado primario es causado principalmente por la hepatitis C y el alcoholismo crónico y cirrosis relacionada.

    La investigación sugiere que el aumento reciente de CHC se debe en parte a un mayor número de casos de obesidad y diabetes.

    El alcoholismo, la hepatitis, el abuso de drogas y otras infecciones del hígado están muy asociados con la cirrosis – la cicatrización del tejido hepático avanzado.

    La cirrosis se desarrolla durante décadas, con el tiempo los daños al hígado se vuelven significativos. A menudo, este daño no se reconoce ya que los síntomas están ausentes.

    La tasa de mortalidad de cáncer primario de hígado es alta, y la detección temprana es crucial. Todos los pacientes con cirrosis, independientemente de su causa, deben someterse a la detección de carcinoma hepatocelular.

    Los datos sugieren que la tasa de supervivencia media es de 11 meses entre todos los pacientes con CHC, y de 16 a 24 meses para los pacientes que recibieron dos tratamientos farmacológicos.

    Las tasas de supervivencia están mejorando a medida que las modalidades de tratamiento mejoran con el tiempo.

    El Carcinoma Hepatocelular o cáncer de hígado puede crecer desapercibido durante años. Cuando los síntomas aparecen, la ictericia – coloración amarillenta de la piel y los ojos – es común.

    Este síntoma se debe a la incapacidad del hígado para eliminar la bilirrubina, un producto de desecho, de la sangre.

    El CHC también se revela a través de los siguientes síntomas:

    • Pérdida del apetito o de peso.
    • Fatiga.
    • Náusea.
    • Dolor en el abdomen.
    • Cavidad abdominal hinchada de acumulación de fluidos.

    La infección crónica por virus de la hepatitis B y C se produce cerca del 80 por ciento de los casos en todo el mundo. En los Estados Unidos, la cirrosis relacionada con el alcohol es otra causa importante de CHC.

    • Cirrosis relacionada con las drogas.
    • Hemocromatosis, una enfermedad hereditaria en la que el cuerpo no puede eliminar adecuadamente el exceso de hierro.
    • Enfermedad del hígado graso.

    Fumar no sólo es "un hábito". También es una drogadicción, ya que el hecho de fumar tabaco cumple con todos los criterios que definen al consumo de una sustancia como tal: existencia de tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia en ausencia de la misma, comportamiento compulsivo, etc. La máxima responsable de todo esto es la nicotina, sustancia con un gran poder de adicción similar al de otras drogas como la heroína o cocaína.

    EL TABACO INCREMENTA UN 35% EL RIESGO DE CÁNCER DE RIÑÓN

    EFECTOS DEL CIGARRILLO SOBRE LOS DIFERENTES ÓRGANOS Y SISTEMAS

    El Cigarrillo sobre el Sistema Nervioso Central.-

    El monóxido de carbono reduce la cantidad de oxígeno que llega a los órganos. Esa disminución del oxígeno puede tener consecuencias graves como ataques cardíacos o derrames cerebrales.

    Enfermedad Cerebrovascular: Se debe a una falta de llegada de sangre transitoria o definitiva de una porción de la masa cerebral que causa los conocidos cuadros de hemiplejia, apoplejía, paraplejías, paresias, etc. La causa de estos cuadros es la ateroesclerosis, estenosis y trombosis de las arterias que irrigan el cerebro, que sufren el mismo proceso de oclusión descrito en las arterias coronarias.

    El Cigarrillo sobre el Sistema Digestivo.-

    La nicotina tiene un efecto poderoso en el estómago, que genera dificultades de la digestión. También incrementa la secreción de ácido clorhídrico por ese órgano, incrementando la posibilidad de sufrir acidez.

    Los fumadores son más susceptibles a sufrir las úlceras gástricas y duodenales. La nicotina reduce los niveles de vitamina C, por esto las heridas tardan más en curarse.

    El Cigarrillo sobre el Sistema Respiratorio.-

    El tabaco también afecta las vías respiratorias. La nicotina impide el movimiento de los cilios. Los cilios respiratorios son diminutos pelos que cubren la parte interna de nuestros pulmones.

    Gracias a su movimiento en ondas transportan partículas indeseadas a lo largo de la superficie del revestimiento mucoso.

    Los cilios respiratorios son responsables de ayudar en la tarea de filtrado del polvo y otras sustancias del aire inhalado.

    Al fumar la función de los cilios se va deteriorando y por esto, los fumadores contraen resfriados e infecciones respiratorias más fácilmente.

    El hábito de fumar tiene una relación directa con la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica que en etapas avanzadas tiene altísima mortalidad por insuficiencia respiratoria. También el fumador esta expuesto en mayor medida a la Bronquitis Crónica, por el efecto irritante de los componentes del tabaco al entrar en contacto con las células bronquiales. Esto predispone a padecer infecciones bacterianas y por supuesto, cáncer. También esta expuesto a mayores procesos inflamatorios nasales, de garganta y otras infecciones respiratorias.

    El Cigarrillo sobre el Sistema Circulatorio.-

    El tabaquismo tiene repercusión en las arterias de mediano y pequeño calibre que son las encargadas de distribuir sangre por todo el organismo, por lo que la afección de este sistema (árbol cardiovascular) repercute en todos los órganos nobles del cuerpo, de tal manera surgen las siguientes enfermedades cardiovasculares:

    Infarto o Angina de Pecho: El aumento de la constricción de las arterias (espasmo) y de la agregación plaquetaria (acumulación de células que favorecen a la formación del coágulo) predisponen a la aparición de estos problemas en la circulación de las arterias coronarias. La liberación de sustancias que aceleran el corazón y suben la presión en el contexto de un corazón enfermo predispone a la aparición de muerte súbita. Por esta razón no es posible hacer un pronóstico de vida confiable en aquellos pacientes fumadores, aun cuando sus exámenes de laboratorio o instrumentales sean normales

    ADVERTENCIAS E IMÁGENES PREVISTAS EN LA RESOLUCIÓN DE LOS EMPAQUES DE CIGARRILLOS EN VENEZUELA

    El Cigarrillo sobre La Piel.-

    Los efectos perjudiciales del consumo de tabaco no le son ajenos a la piel, la cual sufre de un ataque directo e indirecto de los elementos tóxicos del tabaco.

    La piel sufre las consecuencias del tabaquismo, no sólo con enfermedades graves, sino también con aquéllas que afectan a su estética. Arrugas prematuras, cabello reseco y piel seca es el precio que cobra el tabaco a hombres y mujeres fumadores.

    El humo del tabaco genera una gran cantidad de radicales libres, elementos químicos que dañan las membranas de la células, llegando a destruir y mutar su información genética, afectando también las arteriolas de dermis y epidermis que compromete la irrigación y nutrición por la sangre. Esta situación condiciona el surgimiento de enfermedades, el envejecimiento prematuro de la piel y la destrucción de los tejidos cutáneos del rostro.

    El tabaco lesiona la piel de todo el cuerpo siendo esto más manifiesto en la cara, porque se suman los efectos de los rayos ultravioletas del sol. En pocas palabras, el tabaquismo provoca el envejecimiento prematuro en la piel que acusa más a las mujeres, debido a las características de su piel, que suele ser más delicada que la de los hombres.

    Entre las alteraciones en la piel inducidas por el hábito de fumar contamos:

    § Piel deshidratada y atrófica

    § Cabello reseco y quebradizo

    § Dificultad en cicatrización

    § Alteraciones en la estética bucal

    El Cigarrillo sobre la Impotencia.-

    El tabaquismo es uno de los hábitos mas antiguamente implicados como responsable de disfunción eréctil (dificultad en la erección). El efecto de la nicotina sobre el tejido eréctil es constrictor (las arterias se cierran), tanto a nivel del músculo liso cavernoso con la consiguiente dificultad para distenderse durante la fase de tumescencia, como a nivel vascular con disminución de la dilatación de las arterias, necesaria para aumentar el flujo sanguíneo al interior del cuerpo cavernoso (músculo del pene). Estudios realizados mediante eco doppler color permitió evidenciar la reducción del calibre de las arterias cavernosas. El fumar más de 7 cigarrillos por día genera efectos vasoconstrictores sobre las arterias peneanas, además de potenciar la arteriosclerosis. El paciente fumador presenta impotencia 50% más que el paciente no fumador y el 70% de los hombres impotentes son fumadores.

    EFECTOS DEL CIGARRILLO SOBRE LA DESCENDENCIA.-

    Las mujeres fumadoras entran a la menopausia aproximadamente 5 años antes que las no fumadoras. El cigarrillo y la nicotina pueden alterarla cantidad de hormonas relacionadas con la función reproductiva. Los hombres fumadores tienen reducida la movilidad de sus espermatozoides. Las mujeres tienen más riesgos de sufrir osteoporosis.

    El estudio indica que un simple cigarrillo al día reduce las probabilidades de la mujer de quedar embarazada y aumenta por el contrario las de sufrir un aborto.

    EFECTOS DEL CONSUMO DE DROGAS SOBRE EL ORGANISMO.-

    Se estimula el Sistema Nervioso Simpático, generando el aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial, y por lo tanto aumenta el consumo de oxígeno por el corazón. El transporte de oxígeno por la sangre se halla dificultado, ya que el monóxido de carbono incorporado por el cigarrillo lo desplaza de la hemoglobina que es el transportador de estos gases. Constricción de las arterias coronarias y de todo el organismo por sustancias (prostaglandinas, vasopresinas, catecolaminas) estimuladas por el cigarrillo, sobre todo en los vasos con lesiones ateroescleróticas. La alteración de la circulación es un temible efecto pues también repercute en los vasos periféricos con el consiguiente aumento de la presión sanguínea y el trabajo cardíaco. Aumento de la actividad de las plaquetas, lo que facilita un fenómeno favorecedor de la formación de trombos que causa infarto de miocárdio o formas severas de angina de pecho. Liberación de catecolaminas por la médula adrenal con una rápida producción de arritmias cardíacas graves, algunas causantes de muerte súbita en pacientes coronarios. Reducción de la capacidad de la sangre para disolver sus propios coágulos (fibrinolísis). Modificación del transporte de lipoproteínas con tendencia a aumentar el colesterol sanguíneo.

    Visto qué es el hígado graso, podemos pasar a hablar de cuáles son las causas más habituales. Hay que señalar que no existen causas claras como tales, o, al menos, no se conoce. Sin embargo, sí se conocen algunos factores de riesgo. Son los siguientes:

    • Sobrepeso
    • Prediabetes y diabetes
    • Colesterol alto
    • Triglicéridos altos
    • Hipertensión arterial
    • Mala dieta
    • Pérdida de peso excesivamente rápida
    • Enfermedades intestinales

    Al contar con uno de estos (o varios) factores de riesgo, conviene tener especial cuidado, porque es posible que se llegue a padecer hígado graso. Y, por supuesto, en la medida de lo posible, conviene controlar dichos factores de riesgo.

    Vistas las causas, pasemos a ver los síntomas habituales del hígado graso. De este modo, si sientes algunos síntomas que no sabes interpretar, podrás saber si es posible que estés sufriendo esteatosis hepática.

    Dolor en la parte superior derecha del abdomen

    Este es el síntoma más habitual y uno de los primeros que aparecen. Se caracteriza por un dolor agudo en la parte superior derecha del abdomen, generalmente, después de las comidas.

    Malestar general

    El malestar general también se da con bastante prontitud cuando se padece este problema, y también se sufre más gravemente después de las comidas. El mayor problema de este síntoma, es que hay muchos otros problemas que pueden causarlo.

    Cansancio y fatiga crónica

    El cansancio y la fatiga crónica también son propios del hígado graso, porque el hígado es un órgano que almacena nutrientes, elimina toxinas y sintetiza enzimas. Si este trabajo no se realiza adecuadamente, el organismo se resiente notablemente, y se siente falto de fuerzas.

    Pérdida de peso

    En algunas personas, también puede darse una pérdida de peso vinculada al hígado graso. Sin embargo, no se da en todas las personas, y es un síntoma que puede camuflarse en exceso, por lo tanto, es recomendable fijarse en otros síntomas más que en este.

    Sensación de pesadez

    La sensación de pesadez está relacionada con el cansancio y la fatiga crónica. Sin embargo, al igual que otros síntomas de esta lista, la sensación de pesadez puede darse por muchas otras razones. En cualquier caso, lo mejor es ir al médico y salir de dudas.

    Ictericia (en algunas ocasiones)

    En casos extremos, puede aparecer ictericia. No obstante, este síntoma es un poco extraño en el hígado graso. Sin embargo, si llegase a aparecer, aunque se asocie con enfermedades más graves, normalmente, no tienes por qué asustarte más de la cuenta.

    Sin síntomas

    Como mencionábamos algo más arriba, hay algunos pacientes que no presentan síntomas, ni dolores ni molestias. Hasta cierto punto, este es un tema peligroso, porque la enfermedad podría evolucionar de forma silenciosa.

    Es cierto que, en general, el hígado graso es una enfermedad benigna que no evoluciona a estadios más graves, y es por ello por lo que hay personas que pueden vivir con hígado graso durante muchos años.

    Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que evolucione hacia el hígado inflamado, la cirrosis o el cáncer. Es por ello que, aunque no se tengan síntomas, conviene hacerse chequeos periódicos y prestar atención a su posible existencia.

    Ahora, veamos cuáles son los tratamientos más habituales para el hígado graso. Como verás, hace ya bastante tiempo que convivimos con este problema, por lo que tenemos buenos métodos para tratarlo sin dificultades.

    Hay que señalar que no existe un tratamiento definitivo que permita resolver el problema. Sin embargo, sí se recomiendan algunos elementos básicos, tales como reducir el peso corporal a través de la dieta y del ejercicio.

    Por supuesto, en la medida en que el hígado graso tiene mucho que ver con haber llevado una mala calidad de vida, especialmente en lo que respecta a la alimentación, una muy buena forma de controlar el problema es mediante una alimentación saludable, rica en frutas y verduras.

    El ejercicio permite que el cuerpo elimine las grasas, y, puesto que el hígado graso se basa en tener células grasas en el hígado, eliminar dicha grasa será de gran ayuda para mejorar la calidad de vida, pese a que se sufra la enfermedad.

    Lo mejor que se puede hacer a la hora de controlar el hígado graso, en general, es acudir al nutricionista. Si dicho nutricionista tiene conocimientos de diseño de planes de ejercicios, mejor que mejor.

    De esta forma, puedes plantearle que tienes hígado graso, y él se encargará de hacerte el mejor plan de ejercicios y de dieta posible para resolver tu problema, basado en tus características personales.

    Esto puede hacerlo, hasta cierto punto, el médico, pero, en general, es mejor acudir a un especialista en el campo de la alimentación, y no conformarse con la opinión de un médico que no tiene una especialidad, sino solo conocimientos generales de diferentes campos.

    Además, acudir a un nutricionista será de gran ayuda, porque, como ya hemos mencionado anteriormente, la pérdida rápida de peso también está vinculada a los problemas de hígado. Siendo así, es mejor acudir al nutricionista y que éste nos indique cómo ir perdiendo peso poco a poco, de forma que el hígado no sufra más de la cuenta.

    Empecemos por los remedios naturales para prevenir la esteatosis hepática. Después, veremos los remedios naturales para tratarla, en el caso de que ya haya aparecido.

    Tienes que tener en cuenta que, en la mayoría de casos, el hígado graso viene causado por hábitos y estilos de vida poco saludables. Por lo tanto, es una evidencia que el hígado graso se puede prevenir.

    Además, teniendo en cuenta que, hace algún tiempo, cuando la gente comía de una forma más saludable y realizaba ejercicio de forma más constante, el hígado graso era una enfermedad sin apenas incidencia en la sociedad, se puede asumir que se puede prevenir con simples remedios naturales.

    Llevándolo un poco más al extremo, si tenemos hígado graso en las primeras etapas, no solo puede prevenirse, sino que puede, incluso, curarse (bastará con controlar los niveles de grasa en el organismo mediante ejercicio y buena dieta). En lo que respecta a la alimentación, la mejor dieta que se puede seguir para prevenir el hígado graso es una que cuente con alimentos frescos y saludables, y que sea baja en grasas. La dieta mediterránea, por ejemplo, es una muy buena opción.

    De hecho, la presencia de sobrepeso, obesidad y, por extensión, hígado graso, es inferior en los países mediterráneos que en otros con otras dietas. No es casualidad. Y no es casualidad que la presencia de estas enfermedades haya crecido al perderse la tradición de esta dieta y adoptar hábitos alimentarios de otros países menos saludables.

    Otro aspecto clave es el del alcohol. El alcohol interviene de una forma fundamental en la acumulación de grasa en el hígado, por lo tanto, es importante que se reduzca sustancialmente (incluso eliminándolo completamente) el alcohol de la dieta.

    Por otro lado, habrá que hacer ejercicio de forma constante, con una media hora diaria, por ejemplo. Preferiblemente, ejercicios que contribuyan a quemar grasas, como salir a correr un rato cada día. De esta forma, eliminaremos la grasa que hay en el organismo, y contribuiremos a que el hígado graso tenga menos grasas con las que lidiar, reduciendo los problemas asociados al hígado graso y llegando, en algunos casos, a curarlo completamente.

    Ahora, vistos los remedios naturales para prevenir el hígado graso, veamos cuáles son los mejores remedios naturales para tratarlo una vez ya ha aparecido:

    • Consejos anteriores: Los consejos anteriores, pensados para la prevención, también sirven para tratar el hígado graso. Por lo tanto, no dejes de aplicarlos, porque reducir la cantidad de grasas, aunque sirva para prevenir, también sirve para tratar el hígado graso.
    • Infusiones depurativas: Las infusiones de alcachofa y diente de león son altamente depurativas. Te permitirán ayudar a tu hígado a eliminar toxinas y asimilar nutrientes, y, además, contribuirá a eliminar parte de la grasa de su interior. Todo ello te ayudará a tener una mejor calidad de vida pese a que padezcas hígado graso.
    • Cardo mariano: El cardo mariano es una de las plantas con mayores beneficios para el hígado. Cuenta con silimarina, que contribuye enormemente a regenerar y proteger las células hepáticas. Puedes tomar cápsulas de cardo mariano o extractos, que puedes localizar en todo tipo de herbolarios.
    • Tés: Los tés, especialmente el verde, son de gran ayuda para regenerar el hígado, y contribuyen enormemente a reducir los problemas asociados al hígado graso. Con los tés, se contribuye a disolver y eliminar la grasa acumulada, por lo que no dejes de consumirlos.

    Como puedes ver, el hígado graso es una enfermedad que conviene tener vigilada, pero que no implica excesivos problemas. Con la información anterior, y un buen control médico, no deberías por qué tener ningún problema.

    El cáncer de hígado es uno de los cánceres digestivos más agresivos pero también uno de los cánceres cuyo tratamiento ha evolucionado mejor recientemente. Repaso por su definición, sus orígenes, sus signos y síntomas, así como su tratamiento.

    I. Hipoglucemia facticia producida por inyecciones de insulina o ingestión de antidiabéticos orales de forma voluntaria. Tabla 3

    J. Hipoglucemias alimentarias secundarias a la cirugía gástrica son frecuentes en pacientes sometidos a gastrectomías, gastroyeyunostomías o vagotomías y piloroplastia.

    K. Tumores productores de sustancias parecidas a la insulina, tales como tumores mesenquimales, sarcomas, tumores hepatocelulares, etc. Los tumores mesenquimales productores de hipoglucemias pueden ser benignos o malignos.

    H. Hipoglucemia idiopática o funcional. Este tipo de hipoglucemia postprandial se diagnostica por exclusión del resto de causas de hipoglucemia y es infrecuente en pacientes críticos.

    Las manifestaciones clínicas de la hipoglucemia son muy variadas e inespecíficas. Los síntomas derivados se pueden clasificar en dos grupos, aquellos que resultan de la descarga simpática secundaria a la activación del simpático y las derivadas de la neuroglucopenia. Dentro de los síntomas derivados de la descarga simpática destacan las palpitaciones, temblor, sudoración, palidez y ansiedad. Dentro de los síntomas derivados de la neuroglucopenia destacan la fatiga, hambre, trastornos del comportamiento, síntomas visuales, focalidad neurológica y coma.

    En pacientes diabéticos controlados con insulina, los síntomas de la hipoglucemia no siempre se presentan, así los pacientes con una diabetes de larga evolución pueden no presentar los síntomas típicos de hipoglucemia hasta que los niveles de glucemia alcanzan niveles muy bajos. Por otro lado, los diabéticos mal controlados pueden desarrollar síntomas de hipoglucemia con niveles de glucemia más elevados que los que se presentan en el ayuno. Así pues, los diabéticos insulíndependientes deberían tener mucho cuidados con la cantidad de insulina que se administran, el lugar de la inyección, los hábitos alimenticios, la cantidad de ejercicio que realizan, así como la toma de drogas y alcohol.

    Las hipoglucemias que se presentan con el ayuno o después de realizar ejercicio sugieren una hipoglucemia orgánica reflejo de una enfermedad grave. Al contrario, los síntomas y signos que ocurren después de la ingestión de comida, hipoglucemias postprandiales, es muy probable que sean reactivas y por lo tanto de mejor pronóstico.

    Con la aparición de la hipoglucemia, los signos que aparecen son el resultado de la descarga adrenérgica y la neuroglucopenia. La rápida mejoría de los síntomas y signos con la administración de glucosa confirmaría el diagnóstico de hipoglucemia. Los signos físicos usuales durante una hipoglucemia incluirían la taquicardia, dilatación pupilar, palidez, piel fría, signos neurológicos tales como hemiparesia, reflejo cutáneo plantar extensor, afasia transitoria, convulsiones, posturas de descerebración o decorticación y coma. Las alteraciones del comportamiento y de las funciones cognoscitivas, demencia senil y otros síndromes orgánicos de la personalidad pueden presentarse tras episodios repetidos y desapercibidos de hipoglucemias. Otras alteraciones secundarias a la hipoglucemia serían alteraciones en la presión arterial, arritmias cardíacas, alteraciones en la temperatura corporal y neuropatía periférica. Durante los episodios de hipoglucemia hay un aumento en la presión arterial sistólica, aunque la diastólica puede subir también. Contracciones auriculares y ventriculares prematuras también pueden presentarse. La fiebre por encima de 38º C también puede presentarse y se correlacionaría con convulsiones o edema cerebral.

    Es muy importante recordar que entre los episodios de hipoglucemia el sujeto puede estar libre de síntomas y signos. También sería de interés a la hora de la exploración física hacer hincapié en el hallazgo de signos físicos compatibles con enfermedades sistémicas, tales como enfermedades hepáticas o renales. De igual forma debería buscarse signos físicos de hipopituitarismo, hipoadrenalismo e hipotiroidismo en pacientes afectos de hipoglucemia.

    3. 6. HALLAZGOS DE LABORATORIO

    Alteraciones en la analítica sanguínea electrocardiograma y en el electroencefalograma pueden observarse en la hipoglucemia. En la analítica sanguínea puede observarse un aumento en el hematócrito y hemoglobina, además inmediatamente antes de la aparición de la hipoglucemia hay un aumento en los linfocitos seguidos posteriormente de neutrofilia. Las alteraciones electrocardiográficas incluyen depresión del segmento ST, alteraciones de la onda T y prolongación del intervalo QT. Las anormalidades encontradas en el electroencefalograma consistirían en una disminución de las ondas alfa y un aumento en las ondas delta.

    Los niveles de glucemia en plasma son generalmente un 15% más altos que lo que correspondería a la glucosa en sangre completa. Las muestras de plasma deberían usarse para la determinación posterior de las concentraciones insulina, péptido C y proinsulina una vez documentada la hipoglucemia.

    La hipoglucemia espúrea debe ser excluida especialmente cuando la hipoglucemia no se correlaciona con la clínica y no encontramos una causa desencadenante. Los niveles de glucemia en sangre total descienden unos 10-20 mg/dl/h debido a la actividad metabólica de los leucocitos y eritrocitos, si los tubos son dejados a temperatura ambiente durante un periodo de tiempo largo. La separación del plasma rápida es eficaz para impedir la glucolisis. Un aumento en las células sanguíneas provocado por procesos leucémicos, reacciones leucemoides o policitemia vera pueden ocasionar niveles bajos de glucemia. La presencia de heparina o anticuerpos antiinsulina en plasma también falsean las determinaciones de insulina.

    En pacientes con diabetes insulíndependiente la hipoglucemia debería considerarse siempre en el diagnóstico diferencial de los pacientes con alteraciones en el nivel de conciencia o coma. Hay una serie de hechos de la historia que son útiles para identificar los pacientes con riesgo de desarrollarla, entre los que se encontrarían una administración excesiva de insulina, ingestión de alcohol, ayuno, ejercicio físico, deficiencia crónica de cortisol u hormona de crecimiento, o bien la presencia de títulos elevados de anticuerpos antiinsulina en suero. Las alteraciones en los mecanismos de contrarregulación también juegan un papel importante en la producción de hipoglucemia, especialmente en los pacientes diabéticos insulíndependiente. La administración de beta-bloqueantes junto con alteraciones en la secreción de glucagón pueden favorecer la hipoglucemia.

    El diagnóstico de insulinoma se realizaría por la demostración de niveles elevados de péptido C y proinsulina en plasma. Las exploraciones para la localización del insulinoma incluirían la ecografía, la tomografía computerizada, la resonancia magnética nuclear y la arteriografía.

    En todas las situaciones de hipoglucemia espontánea la ingestión de alcohol debería tenerse en cuenta. En las hipoglucemias inducidas por drogas la historia clínica tiene un papel fundamental a la hora de realizar el diagnóstico.

    Debido a la pobre relación existente entre la extensión de la enfermedad hepática y la hipoglucemia, en todos los pacientes con glucemias basales o postprandiales menores o igual a 40 mg/dl debería estudiarse la posibilidad de enfermedad hepática. En los pacientes con insuficiencia renal crónica e hipoglucemia es importante excluir problemas hepáticos, hipopituitarismos, hipoadrenalismos o hipoglucemias inducidas por drogas mediante la historia clínica y las pruebas de laboratorio pertinentes. En los pacientes sépticos la hipoglucemia debería siempre considerarse dentro del diagnóstico diferencial en caso de alteración del nivel de conciencia o trastornos del comportamiento. De la misma forma si hay sospecha de alteraciones endocrinas deberían realizarse las pruebas de laboratorio para descartar hipopituitarismo, hipoadrenalismo, déficit de glucagón o hipotiroidismo. La hipoglucemia de ayuno, junto a malnutrición, puede verse aún en nuestros hospitales. Estos pacientes pueden desarrollar una hipoglucemia resistente al tratamiento. Habrá que tener en cuenta a las embarazadas y lactantes, las cuales pueden desarrollar una hipoglucemia más rápidamente cuando se reduce el aporte nutricional.

    Ciertos tumores, entre los que se encuentran particularmente sarcomas, hepatomas y tumores del tracto biliar pueden secretar factores de crecimiento parecidos a la insulina que producen hipoglucemia, a menudo en presencia de caquexia.

    La hipoglucemia facticia es el resultado de la administración inadecuada de insulina o antidiabéticos orales, lo que produce una elevación de los niveles de insulina en plasma, pudiéndose diagnosticar la situación erróneamente como insulinoma. En la hipoglucemia generada por la administración inadecuada de insulina los niveles plasmáticos de péptido C están bajos, cuando los niveles de insulina permanecen altos; igualmente la aparición de anticuerpos contra la insulina, en sujetos que no necesitan la administración terapéutica de ésta, nos indicaría la utilización inadecuada de insulina (con la utilización de insulina humana la detección de anticuerpos contra la insulina, generados con la utilización de insulinas animales, ha perdido su valor). En sujetos que desarrollan hipoglucemia por la ingesta inadecuada de antidiabéticos orales, presentan niveles altos de insulina y péptido C en plasma, simulando un insulinoma; sin embargo la búsqueda de metabolitos de las sulfonilureas en plasma y orina confirmaría el diagnóstico.

    Las hipoglucemias producidas tras la ingesta alimentaria se asocian en muchas ocasiones a cirugía gástrica previa, aunque en algunas ocasiones se desarrolla sin antecedentes de cirugía gástrica; en estas ocasiones, el vaciado gástrico rápido puede ser demostrado por tránsitos digestivos baritados o estudios isotópicos del tracto digestivo superior.

    En todo paciente en coma debería administrarse glucosa intravenosa. Inicialmente de 25 a 50 ml de glucosa al 50% debería ser administrada rápidamente, seguida de una perfusión de glucosa al 10% tanto tiempo como fuera necesario hasta que apareciera hiperglucemia leve o persistente. En algunos pacientes es necesario suplementar la perfusión de glucosa al 10% con bolos intermitentes de glucosa al 50%.

    De cualquier forma el paso más importante en el tratamiento de la hipoglucemia es la búsqueda de la causa desencadenante, y por lo tanto buscar la posible duración y severidad de la misma.

    En las hipoglucemias inducidas por drogas una perfusión prolongada de glucosa al 10% puede ser necesaria para mantener unos niveles de glucemia en sangre en torno a 200 mg/dl. Si estos niveles de glucemia no pueden ser mantenidos con la perfusión glucosa al 10% a un ritmo de 200 ml/h, habrá que mantener la perfusión junto a:

    1. 100 mg de hidrocortisona y 1 mg de glucagon por cada litro de glucosa al 10% administrada durante el tiempo que sea necesario.

    2. Además una perfusión de 300 mg de diazóxido en glucosa al 5% administrado durante un periodo de 30 minutos y repetidos cada 4 horas hasta que los niveles de glucemia aumenten y se sitúen por encima de 200 mg/dl (la administración de diazóxido disminuye la secreción de insulina). Conforme los niveles de glucemia se van elevando la hidrocortisona, el glucagón y el diazóxido se suspenderán y la velocidad de infusión de glucosa al 10% se disminuirá. Cuando se presenta hiperglucemia persistente a pesar de la infusión de glucosa al 5% se suspenderá la glucosa durante un periodo de 24 horas.

    Los síntomas de hipoglucemia deben responder de una forma rápida a la infusión de glucosa iv, a no ser que la hipoglucemia haya sido profunda y prolongada en cuyo caso puede producir un daño orgánico cerebral. Si el paciente permanece en coma a pesar de haberse corregido la hipoglucemia puede administrarse un bolo de manitol al 20%, que en ocasiones provoca una rápida recuperación de la conciencia.

    La administración intravenosa, intramuscular o subcutánea de glucagón a dosis de 0,5 a 1 mg puede ser efectiva en el tratamiento de la hipoglucemia causada por sobredosis de insulina en pacientes diabéticos. Debido a que la administración de glucagón iv puede producir vómitos deben tomarse precauciones para evitar la aspiración de estos pacientes. La administración de glucagón no es efectiva para revertir la hipoglucemia desarrollada por sulfonilureas.

    En los casos en que la hipoglucemia se genera por la existencia de un insulinoma, especialmente si éste es único y benigno, el tratamiento sería la extirpación quirúrgica. En los casos de insulinomas malignos, en pacientes con contraindicaciones mayores para la cirugía y en los casos en los que la cirugía no ha sido curativa el tratamiento médico con diazóxido sería de elección. Otras drogas útiles en el tratamiento del insulinoma serían las tiazidas, difenilhidantoína, propranolol y antagonistas del calcio. En los insulinomas malignos el tratamiento quimioterápico puede alcanzar la remisión parcial o completa en el 60% de los casos. En algunos casos el tratamiento de estos pacientes con octeótrido en dosis de 50 a 100 microgramos subcutáneos tres o cuatro veces al día o radioterapia pueden ser beneficiosos.

    En las hipoglucemias inducidas por el etanol, así como las hipoglucemias asociadas con trastornos sistémicos pueden hacer necesaria la infusión continua de glucosa. Además de esta medida el tratamiento de las causas desencadenantes es un pilar básico en el tratamiento. En las hipoglucemias relacionadas con la falta de aporte calórico - malnutrición - pueden ser necesarias infusiones muy importantes de glucosa para su corrección. En las hipoglucemias facticias es básico el tratamiento psiquiátrico de estos sujetos una vez corregida la hipoglucemia. En las hipoglucemias alimentarias el tratamiento inicialmente consistiría en comidas frecuentes y escasas. Si esto falla debería intentarse una solución quirúrgica.

    La hipoglucemia se define como la aparición de una amplia variedad de síntomas en asociación con niveles de glucemia plasmática por debajo de 40 mg/dl. Las hipoglucemias que se producen en el paciente hospitalizado se relacionan con la administración inadecuada de insulina, alcohol, drogas (especialmente clorpropamida), insuficiencia renal, enfermedad hepática, infecciones, nutrición parenteral total, tratamiento de la hiperkalemia con insulina, quemaduras extensas, neoplasias, embarazo, y una amplia variedad de causas menos comunes.

    El diagnóstico de hipoglucemia debería considerarse en todo paciente hospitalizado que presentase síntomas de activación adrenérgica o síntomas de neuroglucopenia. Una detallada historia clínica junto con un examen físico cuidadoso, complementado con unas apropiadas pruebas de laboratorio usualmente identifican la causa específica de la hipoglucemia.

    Un episodio de hipoglucemia, especialmente si es severa, debería ser tratada con una perfusión intravenosa prolongada de glucosa. La rápida identificación y tratamiento de la hipoglucemia es esencial para prevenir la importante morbi-mortalidad asociada a este proceso.

    Si quieres prevenir los problemas derivados de los triglicéridos altos, vigila estos posibles síntomas y acude al médico si los notas.

    Los triglicéridos son moléculas de grasa que circulan por nuestro cuerpo con el fin de darnos energía o de ser acumuladas en el tejido graso para ser usadas en el futuro. Se encuentran en nuestra sangre de forma natural porque es el hígado quien los produce, sin embargo, una mala alimentación y la falta de ejercicio puede hacer que tengamos un exceso de triglicéridos en sangre y peligrar nuestra salud.

    Los triglicéridos altos (o hipertrigliceridemia) son un enemigo silencioso porque es difícil darse cuenta cuando se tienen, la persona afectada normalmente no se da cuenta hasta que es demasiado tarde porque las señales son muy sutiles y no todos las presentan. La única forma segura de saberlo es haciendo un análisis de sangre. Por eso, podemos no darnos cuenta hasta que se desencadenan otras enfermedades más graves como la enfermedad cardíaca, daños en el hígado o en el páncreas. Algunos de los síntomas que podemos ver antes de llegar a estos extremos son:

    -Aumento de la grasa abdominal tanto en hombres como en mujeres.

    -Aparición de vello facial y acné.

    -Insomnio y ansiedad. En hombres además es común tener apnea del sueño.

    -Ansiedad por comer dulces y comida calórica.

    -Fibromialgia. El dolor muscular y la fatiga son comunes en ambos sexos.

    Un perro afectado de encelopatía hepática tendrá falta de coordinación, debilidad pasajera, desorientación, cambios de comportamiento, babeo, miedo y embotamiento mental. Estos síntomas descritos aparecen y desaparecen sin motivo aparente y pueden estar acompañados de convulsiones.

    Se trata, en todo caso, de síntomas que deberemos observar en los animales que podemos estar dispuestos a comprar en una tienda de animales y que son muy fáciles de detectar a simple vista. Téngalo en cuenta.

    La otra enfermedad hepática que comentábamos en la introducción es la ascitis que no es más que la acumulación de líquido en el abdomen del perro y que los cuidadores menos experimentados pueden confundir con un empacho de comida, del pienso habitual del perro.

    Y es que un perro con ascitis tiene una apariencia hinchada. El origen es un descenso de las proteínas en la sangre y un aumento de la presión en las venas que llevan el fluido sanguíneo al hígado.

    La prueba de la presencia de la ascitis en el animal es ese vientre aumentado que al golpearse producirá un ruido sordo, como bien saben los veterinarios y los mejores profesionales de las tiendas de animales especializados en perros.

    El último de los síntomas relacionados con las dolencias hepáticas que podemos detectar en los perros son esos sangrados espontáneos a los que también nos referíamos antes. Las zonas en las que se verifican los sangrados inadvertidos son el estómago, los intestinos y el tracto urinario.

    La sangre suele acompañar al vómito, a las heces, pero también a la orina. Y, si estamos atentos, también las podremos ver en las encías, donde la sangre se mostrará como puntitos bien definidos no más grandes que la cabeza de un alfiler.

    Aún más, del mismo modo, se pueden detectar morados en la piel y en los labios del hocico del perro. Si bien el sangrado espontáneo es poco habitual, caso de estar presente en el cuadro de dolencia hepática, es obiligatoria la cirugía, especialmente si las hemorragias competen a zonas muy internas como los intestinos.

    Recuerde todos estos síntomas, pero lo más importante, no deje de observar detenidamente a su perro, mientras lo baña, mientra juega con él, es probablemente la forma más sencilla de controlar su salud y adelantarse a sus deficiencias.

    La enfermedad crónica del hígado se caracteriza por la destrucción gradual del tejido del hígado con el paso del tiempo. Entre las distintas enfermedades que conforman esta categoría se incluyen las siguientes:

    • Cirrosis hepática.
    • Fibrosis hepática.

    Según el Instituto Nacional de la Diabetes y de las Enfermedades Digestivas y del Riñón (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, su sigla en inglés es NIDDK), la cirrosis es la 12ma causa principal de muerte en Estados Unidos. Debido al daño crónico del hígado, el tejido cicatrizante reemplaza lentamente al tejido del hígado de funcionamiento normal, lo que causa la disminución progresiva del flujo sanguíneo que atraviesa el órgano. A medida que se pierde el tejido normal del hígado, los nutrientes, las hormonas, las drogas y las sustancias tóxicas no son procesados eficientemente por el hígado. Además, se inhibe la producción de proteínas y de otras sustancias producidas por el hígado.

    Los síntomas de la cirrosis varían según la severidad de la condición. La cirrosis leve puede no mostrar ningún síntoma. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la cirrosis. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

    • Función nerviosa anormal.
    • Ascitis: acumulación de fluido en la cavidad abdominal.
    • Agrandamiento de mamas en el hombre.
    • Toser o vomitar sangre.
    • Dedos rizados (contractura de Dupuytren de las palmas).
    • Cálculos en la vesícula biliar.
    • Caída del cabello.
    • Comezón.
    • Ictericia: color amarillo de la piel y de los ojos.
    • Insuficiencia renal.
    • Encefalopatía hepática.
    • Pérdida de masa muscular.
    • Poco apetito.
    • Hipertensión portal.
    • Enrojecimiento de las palmas.
    • Agrandamiento de las glándulas salivales de las mejillas.
    • Disminución del tamaño testicular.
    • Venas en forma de araña en la piel.
    • Debilidad.
    • Pérdida de peso.

    Los síntomas de la cirrosis pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para el diagnóstico.

    La causa más común de la cirrosis es el abuso de alcohol. Otras causas pueden incluir las siguientes:

    • Hepatitis y otros tipos de virus.
    • Uso de determinadas drogas.
    • Exposición a sustancias químicas.
    • Obstrucción del conducto biliar.
    • Enfermedades autoinmunológicas.
    • Obstrucción del flujo de salida de la sangre del hígado (por ejemplo, síndrome Budd-Chiari).
    • Alteraciones del corazón y de los vasos sanguíneos.
    • Deficiencia de alfa1-antitripsina.
    • Altos niveles de galactosa en la sangre.
    • Altos niveles de tirosina en la sangre al momento de nacer.
    • Enfermedad por almacenamiento de glucógeno.
    • Fibrosis quística.
    • Diabetes.
    • Desnutrición.
    • Acumulación hereditaria de exceso de cobre (enfermedad de Wilson) o de hierro (hemocromatosis).

    Además del examen físico y la historia médica completa, los procedimientos de diagnóstico para la cirrosis pueden incluir los siguientes:

    • Exámenes de laboratorio.
    • Exámenes de la función del hígado - serie de exámenes de sangre especiales que pueden determinar si el hígado funciona correctamente.
    • Biopsia del hígado - procedimiento en el que se toman muestras de tejido del hígado (con aguja o durante una operación) para examinarlas con un microscopio.
    • Colangiografía - examen de rayos X de los conductos biliares mediante una tintura de contraste intravenosa (su sigla en inglés es IV).
    • Tomografía computarizada (También llamada escáner CT o CAT.) - este procedimiento de diagnóstico por imagen utiliza una combinación de tecnologías de rayos X y computadoras para obtener imágenes transversales (a menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Una tomografía computarizada muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, el tejido graso y los órganos. La tomografía computarizada muestra más detalles que los rayos X regulares.
    • Ecografía (También llamada sonografía.) - técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una computadora para crear imágenes de vasos sanguíneos, tejidos y órganos. Las ecografías se usan para visualizar los órganos internos del abdomen como hígado, bazo y riñones, y para evaluar el flujo sanguíneo de varios vasos.

    El tratamiento específico para la cirrosis será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

    • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
    • Qué tan avanzada está la enfermedad.
    • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
    • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
    • Su opinión o preferencia.

    La cirrosis es una enfermedad del hígado progresiva y el daño hecho al hígado es irreversible. Sin embargo, una correcta nutrición, evitar ciertas toxinas (como el alcohol), tomar suplementos vitamínicos y el manejo adecuado de las complicaciones de la cirrosis suelen demorar o detener un mayor daño del hígado. En los casos severos de cirrosis, se puede evaluar la posibilidad de un trasplante de hígado.

    La fibrosis es el crecimiento de tejido cicatrizante como resultado de una infección, inflamación, lesión o incluso de la curación. El crecimiento excesivo de tejido cicatrizante puede afectar prácticamente a cualquier órgano. La fibrosis en el hígado puede inhibir el correcto funcionamiento del órgano. Con frecuencia la fibrosis hepática es el resultado de la cirrosis.

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    Recursos en la Red de Las Enfermedades del Hígado, la Bilis y el Páncreas

    La insuficiencia hepática aguda se produce cuando el hígado pierde rápidamente su capacidad de funcionar. Más comúnmente, la insuficiencia hepática se desarrolla lentamente durante el curso de años. Pero en la insuficiencia hepática aguda, insuficiencia hepática desarrolla en cuestión de días.

    Los signos y síntomas de insuficiencia hepática aguda pueden incluir:

    • Coloración amarillenta de la piel y ojos (ictericia)
    • Dolor en la parte superior derecha de su abdomen
    • Náusea y vómitos
    • Una sensación general de malestar
    • Dificultad para concentrarse
    • Desorientación o confusión
    • Somnolencia

    La insuficiencia hepática aguda puede desarrollarse rápidamente en una persona sana, y es potencialmente mortal. Si usted o alguien que usted conoce de repente desarrolla una coloración amarillenta de los ojos o la piel, dolor en la parte superior del abdomen o cualquier cambio inusual en el estado mental, la personalidad o el comportamiento, busque atención médica de inmediato.

    La insuficiencia hepática aguda se produce cuando las células del hígado se dañan significativamente y éste ya no es capaz de funcionar. La insuficiencia hepática aguda tiene muchas causas potenciales, incluyendo:

    • Sobredosis de paracetamol. Tomar demasiado acetaminofeno es la causa más común de insuficiencia hepática aguda. La insuficiencia hepática aguda puede ocurrir si usted toma una dosis muy grande de paracetamol a la vez, o puede ocurrir si usted toma dosis mayores a las recomendadas cada día durante varios días, especialmente en personas con enfermedad hepática crónica.
    • Medicamentos recetados. Algunos medicamentos recetados, incluyendo antibióticos, medicamentos anti-inflamatorios no esteroides y los anticonvulsivos, pueden causar insuficiencia hepática aguda.
    • Suplementos de hierbas. Medicamentos a base de hierbas y suplementos, como kava, efedra, solideo y poleo, se han relacionado con la insuficiencia hepática aguda.
    • Hepatitis y otros virus. La hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis E puede causar insuficiencia hepática aguda. Otros virus que pueden causar insuficiencia hepática aguda incluyen Epstein-Barr, citomegalovirus y el virus del herpes simplex.
    • Toxinas. Las toxinas que pueden causar insuficiencia hepática aguda incluyen las setas venenosas Amanita phalloides, que a veces se confunde con especies comestibles.
    • Enfermedad autoinmune. La insuficiencia hepática puede ser causada por la hepatitis autoinmune – una enfermedad en la cual el sistema inmunológico ataca las células del hígado, causando inflamación y daño.
    • Enfermedades de las venas en el hígado. Las enfermedades vasculares, tales como el síndrome de Budd-Chiari, pueden causar bloqueos que se forman en las venas del hígado y conducir a insuficiencia hepática aguda.
    • Enfermedad metabólica. Enfermedades metabólicas raras, como la enfermedad de Wilson y el hígado graso agudo del embarazo, con poca frecuencia causan insuficiencia hepática aguda.
    • Cáncer. El cáncer que comienza en el hígado o el cáncer que se disemina al hígado desde otras partes de su cuerpo puede hacer que su hígado falle.

    Muchos de los casos de insuficiencia hepática aguda no tiene una causa aparente.

    La insuficiencia hepática aguda a menudo causa complicaciones, incluyendo:

    • Exceso de líquido en el cerebro (edema cerebral). El exceso de líquido ocasiona presión por acumulación en el cerebro, que puede desplazar el tejido cerebral fuera del espacio que normalmente ocupa (hernia). El edema cerebral puede privar a su cerebro de oxígeno.
    • Trastornos de hemorragia. Una insuficiencia hepática no es capaz de producir cantidades suficientes de los factores de coagulación, que ayudan a que la sangre coagule. El sangrado de úlceras en el tracto gastrointestinal o en otros lugares es difícil de controlar porque la sangre no se coagula rápidamente.
    • Infecciones. Las personas con insuficiencia hepática aguda tienen un mayor riesgo de desarrollar una variedad de infecciones, sobre todo en la sangre y en las vías respiratorias y urinarias.
    • Insuficiencia renal. La insuficiencia renal a menudo se produce después de un fallo hepático, especialmente en casos de sobredosis de paracetamol, lo que daña tanto su hígado y sus riñones.

    Las pruebas y los procedimientos utilizados para el diagnóstico de la insuficiencia hepática aguda incluyen:

    • Análisis de sangre. Exámenes de sangre para determinar qué tan bien está funcionando el hígado pueden incluir la prueba de tiempo de protrombina, que mide el tiempo que tarda la sangre en coagular. Si usted tiene insuficiencia hepática aguda, la sangre no coagula tan rápido como debería.
    • Pruebas de imagen. El médico puede recomendar pruebas de imagen, como la ecografía, para evaluar el hígado. Las pruebas de imagen pueden aparecer daños en el hígado y pueden ayudar a su médico a determinar la causa de sus problemas en el hígado.
    • Examen de tejido hepático. Su médico puede recomendar un procedimiento para extraer una pequeña muestra de tejido del hígado (biopsia hepática). Las pruebas de los tejidos del hígado pueden ayudar a su médico a entender por qué su hígado está fallando. Para las personas con un riesgo de sangrado durante la biopsia, tales como aquellos con insuficiencia hepática aguda, el médico puede realizar una biopsia hepática transyugular. Para ello, una pequeña incisión en el lado derecho de su cuello y un tubo delgado (catéter) se pasa en una vena grande en el cuello, a través de su corazón y hacia abajo en una vena que sale del hígado. Luego, el médico inserta una aguja hacia abajo a través del catéter y recupera una muestra del tejido del hígado.

    Las personas con insuficiencia hepática aguda son tratadas en la unidad de cuidados intensivos de un hospital. Cuando es posible, su médico trabajará para tratar la insuficiencia hepática aguda. Pero en muchos casos, el tratamiento implica el control de las complicaciones y dar tiempo al hígado para curar.

    Los tratamientos de la insuficiencia hepática aguda pueden incluir:

    – Daño tisular en las fibras musculares.

    – Cansancio y fatiga relacionada con actos motores: caminar, respirar, tragar, etc.

    – Dolor muscular recurrente.

    – Incremento de la sensibilidad cutánea.

    – Dificultad para caminar, mantener la postura, hablar, tragar, etc.

    Por un lado, con el término hepatomegalia hacemos referencia a la presencia de un hígado anormalmente grande.

    Normalmente, debido a la inflamación y/o al incremento volumétrico, el hígado suele invadir diversas áreas, llegando a alcanzar las áreas inferiores de las costillas.

    Algunos de los signos y síntomas que puede causar la hepatomegalia están relacionados con:

    – Dolor y distensión abdominal.

    – Náuseas y vómitos recurrentes.

    – Alteración de la coloración de la orina y/o las heces.

    Cirrosis es el término que se emplea para hacer referencia a la presencia de un deterioro progresivo del hígado, a nivel estructural y funcional.

    Específicamente, el tejido hepático sano se convierte en cicatrizal, impidiendo la circulación sanguínea a través de sus diferentes estructuras.

    Además de una amplia variedad de síntomas (náuseas, vómitos, debilidad, fatiga, dolor abdominal persistente, etc.), la cirrosis puede dar lugar al desarrollo de importantes complicaciones médicas (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, 2016):

    En este caso, el término miocardiopatía se emplea en el ámbito médico para hacer referencia a diferentes procesos patológicos que afectan a la integridad y
    funcionamiento del músculo cardiaco.

    Generalmente, las alteraciones están relacionados con (Fundación Española del Corazón, 2016):

    – Contracción deficiente: la presencia de una mala contracción del músculo cardiaco dificultad la salida de sangre de su interior.

    – Relajación deficiente: la presencia de una mala relajación del músculo cardiaco dificulta la entrada de sangre hacia su interior.

    – Contracción y relajación deficiente: la presencia de anomalías en ambos procesos dificulta el bombeo normal y eficiente de sangre desde el corazón al
    resto de áreas y órganos corporales.

    La diferente sintomatología hepática, muscular y cardiaca puede ocasionar importantes alteraciones relacionadas con el crecimiento.

    Normalmente, los individuos afectados suelen presentar una estatura baja y unos estándares de crecimiento anormalmente reducidos, en comparación con otras personas de su mismo sexo y edad biológica.

    La enfermedad de Cori tiene un origen genético, relacionado fundamentalmente con diferentes mutaciones localizadas en el cromosoma 1, en la ubicación 1p21 (Tegay, 2014).

    En este caso, las alteraciones genéticas van a producir una actividad deficiente o insuficiente de la enzima desramificante del glucógeno (Morales Vila, 2010).

    Como consecuencia, las personas afectadas presentaran una marcada dificultad para llevar acabo los diferentes procesos bioquímicos de liberación de glucosa a partir del glucógeno y, por lo tanto, se producirá una acumulación anormal de éste y diferentes patologías relacionadas con las reservas energéticas (Morales Vila, 2010).

    En buena parte de los casos diagnosticados, se ha logrado identificar al menos unos 4 o 5 genes defectuosos y relacionados con las características clínicas de la enfermedad de Cori (National Organization for Rare Disorders, 2016).

    Las características clínicas de la enfermedad de Cori son significativas durante la etapa infantil, por lo tanto, ante la sospecha clínica a partir del análisis de la historia médica y el examen físico, es fundamental realizar un examen metabólico (Froissart, 2009).

    A través del examen sanguíneo y la biopsia de diferentes tejidos, es necesario identificar la presencia de deficiencias enzimáticas relacionadas con el glucógeno (Froissart, 2009).

    A pesar de que no existe una cura definitiva para la enfermedad de Cori, se han diseñado diferentes intervenciones terapéuticas, algunas de ellas descritas por la Asociación Española de Enfermos de Glucogénesis (Morales Vila, 2010):

    Tratamiento de los episodios de hipoglucemia: incremento de dosis de carbohidratos, regulación alimenticia, administración de glucagón subcutánea o venoso, inclusión intravenosa de glucosa etc.

    Atención quirúrgica: en casos graves de cirrosis hepática son necesarios los abordajes quirúrgicos y fundamentalmente, el trasplante de hígado.

    Tratamiento farmacológico: la administración de fármacos se relaciona fundamentalmente con el tratamiento de episodios de dolor y las alteraciones cardiacas.

    Atención dietética: la regulación de la ingesta de alimentos es un aspecto fundamental en esta y otras patologías de carácter metabólico. Es necesario mantener una alimentación equilibrada, con suministro nocturno de glucosa.

    Los sintomas de la ictericia incluyen piel amarilla, ojos amarillos, orina de color rojo oscuro, orina naranja, orina de color rojo, piel bronceada, pérdida del apetito, sabor amargo en la boca, lengua blanca, heces pálidas, heces con olor fétido y náuseas entre otros.

    Esta página intenta proporcionar una lista con información de algunos de los posibles síntomas de la ictericia. Ten en cuenta que los síntomas de la ictericia pueden variar de forma individual en cada paciente y podrían no presentarse de la misma forma o incluso no manifestarse en todos los casos de ictericia.

    Esta información sobre síntomas ha sido obtenida de diversas fuentes y puede no ser totalmente exacta y tampoco tiene porqué ser la lista completa de los síntomas de la ictericia. Debes consultar con tu médico si notas los primeros síntomas de la ictericia ya que sólo tu médico puede proporcionar un correcto diagnóstico de los síntomas de forma precisa.

    La ictericia es la coloración amarillenta de la piel, de las membranas mucosas y de la parte blanca de los ojos causada por una mayor cantidad de bilirrubina en la sangre. La ictericia es un signo de una enfermedad subyacente.

    La bilirrubina es un subproducto de la descomposición diaria natural y de la destrucción de las células rojas de la sangre que tenemos en nuestro cuerpo. La molécula de la hemoglobina se libera en la sangre, se divide en una porción hemo y se convierte químicamente en la bilirrubina. Normalmente, el hígado metaboliza y excreta la bilirrubina en forma de bilis. Sin embargo, si hay una interrupción en este metabolismo normal y/o en la producción de la bilirrubina, puede dar como resultado la ictericia.

    actos taurinos pilar 2013

    La obesidad y el sobrepeso son, sin duda, los factores más relevantes en el desarrollo de HGNA. Otros factores importantes son la presencia de diabetes, elevación de los niveles triglicéridos en la sangre y factores genéticos no del todo conocidos. La presencia de antecedentes de diabetes en familiares es un factor de riesgo importante.

    ¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS DEL HGNA?

    El HGNA no produce síntomas por sí mismo por lo que es considerada una una enfermedad “silenciosa”. Se ha comunicado que algunos pacientes con HGNA refieren dolor o malestar inespecífico en el costado superior derecho del abdomen. Como no produce síntomas, en algunos pacientes el hígado puede dañarse en forma inadvertida por años o décadas.

    ¿CÓMO SE DIAGNOSTICA EL HGNA?

    El HGNA se diagnostica generalmente por accidente, cuando el paciente se realiza exámenes por otra causa. Las alteraciones mas frecuentes son elevaciones leves de los exámenes hepáticos (bilirrubina, transaminasas [SGOT/SGPT, ALAT/ASAT] o GGT). Es también común la detección de hígado graso mediante un examen de imagen (generalmente una ecografía abdominal). Una vez realizado el diagnóstico de HGNA algunos pacientes pueden requerir la realización de una biopsia hepática. Por ello, los pacientes con HGNA deben ser evaluados por un médico especialista (hepatólogo).

    En principio, todo paciente con HGNA debe ser evaluado por un médico con el propósito de hacer un diagnóstico preciso de su condición y los factores asociados a ella.

    ¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DEL HGNA?

    Desafortunadamente, en la actualidad no se dispone de tratamientos probadamente efectivos para el HGNA. Sin embargo, hay medidas que el paciente puede tomar para prevenir o revertir, al menos en parte, el daño hepático. En particular, si usted tiene HGNA debería:

    • Perder peso
    • Evitar totalmente el alcohol
    • Ejercitarse regularmente
    • Consumir una dieta balanceada y saludable y buscar consejo dietético especializado
    • Evitar el consumo de medicinas innecesarias
    • Ser evaluado por un especialista con el propósito de valorar su riesgo de enfermedad hepática y descartar otras enfermedades del hígado

    Algunas cosas que debe recordar

    • El HGNA y la EHNA es grasa en el hígado con o sin inflamación y daño.
    • El HGNA y la EHNA se produce en personas que beben poco o nada de alcohol. Afecta a un porcentaje importante de la población
    • El HGNA y la EHNA también puede presentarse en niños.
    • Es posible que las personas con EHNA se sientan bien y que no sepan que tienen una enfermedad en el hígado.
    • El HGNA y la EHNA puede provocar cirrosis, una enfermedad en la que el hígado queda dañado para siempre y puede no funcionar correctamente.
    • Se puede sospechar de EHNA si los análisis de sangre muestran niveles altos de enzimas del hígado, o si un ultrasonido o prueba similar demuestra la presencia de grasa en el hígado.
    • En la evaluación de la EHNA en ocasiones es necesario examinar un pequeño trozo del hígado que se saca a través de una aguja. Este procedimiento se llama biopsia hepática.
    • Las personas con EHNA deben bajar de peso, hacer una dieta balanceada, realizar actividad física y evitar el consumo de alcohol y de medicinas innecesarias.
    • No hay un tratamiento específico para el HGNA y la EHNA. Los tratamientos experimentales incluyen antioxidantes y medicinas antidiabéticas.

    Las enfermedades que afectan al higado podemos clasificarlas en infecciosas y no infecciosas:

    A) CAUSAS INFECCIOSAS

    I) Hepatitis Bacterianas

    II) Clamidiasis (Psitacosis u Ornitosis)

    IV) Protozoos

    B) CAUSAS NO INFECCIOSAS

    I) Hemocromatosis

    IV) Aflatoxicosis

    PROTECTORES HEPATICOS

    Síndrome de Budd-Chiari; enfermedad venooclusiva hepática

    La enfermedad veno-oclusiva hepática (EVOH) se caracteriza por una obstrucción de las venas hepáticas, centrales y pequeñas (transportan la sangre desde el hígado), sin afectación de las venas suprahepáticas propiamente tales. Se le conoce también como la forma radicular del Budd-Chiari o síndrome de Stuart-Bras. Es una patología infrecuente asociada con varias condiciones, entre las que destacan el trasplante de médula ósea y el uso de algunas drogas inmuno moduladoras y antineoplásicas. Puede presentarse en cualquier edad y sexo.

    Causas, incidencia y factores de riesgo

    La obstrucción de la vena hepática impide que la sangre salga del hígado y regrese al corazón y es una condición que puede causar daño hepático. La obstrucción de esta vena puede ser causada por masas que ejercen presión sobre el vaso (tumor) o por la formación de un trombo (coágulo) dentro del mismo vaso.

    Con mucha frecuencia, este problema es causado por condiciones que incrementan la tendencia del cuerpo a formar coágulos sanguíneos, entre las que se pueden mencionar las siguientes:

    • Trastornos mieloproliferativos: proliferación anormal de células de la médula ósea
    • Cánceres
    • Anticonceptivos orales y embarazo
    • Intoxicación aguda o crónica por alcaloides de la pirrolicidina, presentes en varios géneros de plantas
    • Infecciones
    • En España se observa en pacientes sometidos a trasplante de médula ósea. La enfermedad aparece en las primeras semanas tras el injerto, con dolor en hipocondrio derecho, hepatomegalia.
    • Enfermedades autoinmunes o inflamatorias crónicas
    • Cualquiera de muchas anomalías de la coagulación adquiridas o hereditarias

    Las manifestaciones clínicas pueden ser agudas, subagudas o crónicas, con desarrollo de ictericia, hepatomegalia y ascitis, lo que incluso puede dificultar el estudio histológico del hígado con biopsia percutánea. Dado que la efectividad de su manejo se asocia con un diagnóstico precoz, requiere un alto índice de sospecha.

    • Dolor en el lado derecho del abdomen y agrandamiento del hígado
    • Ictericia (coloración amarillenta de ojos y piel)
    • Ascitis (hinchazón del abdomen debido a la presencia de líquido dentro del mismo)
    • Vómito con sangre

    El tratamiento varía dependiendo de la causa de la obstrucción y puede incluir lo siguiente:

    • Terapia médica para los síntomas
    • Medicamentos anticoagulación
    • Intervenciones quirúrgicas
    • Procedimientos radiológicos

    La obstrucción de la vena hepática puede progresar hasta insuficiencia hepática que puede ser mortal.

    Se debe buscar asistencia médica si se presentan síntomas de obstrucción de la vena hepática o si la persona se está sometiendo a un tratamiento y se desarrollan nuevos síntomas.

    Cada año, millones de personas en los Estados Unidos sufren dolores causados por cálculos biliares. Sin embargo, puede sorprender el hecho de que muchos de estos individuos terminan por descubrir que tienen cálculos hepáticos. Los cálculos hepáticos son los parientes menos conocidos de los cálculos biliares, porque ambos son, esencialmente, lo mismo. En última instancia, la ubicación define la diferencia entre los dos. Para ayudar a reducir el riesgo de sufrir este doloroso malestar, todas las personas deben comprender cómo funciona el hígado y qué pueden hacer para apoyar su salud.

    Muchos alimentos procesados y empaquetados están llenos de conservantes, y aún así contienen organismos dañinos en estado latente. Tan pronto como estos alimentos llegan al intestino los conservantes desaparecen y el virus empieza a crecer en el intestino. Evita especialmente las carnes en conserva.

    7.- No comas si te sientes tenso o ansioso ya que durante estos estados la corriente sanguínea es desviada de los intestinos e hígado a otras zonas del cuerpo.

    8 .- comprueba si cerca de tu zona puedes adquirir productos biológicos frescos y libres de pesticidas. Si consumes huevos y pollo, que sean siempre de corral.

    Compra productos que contengan ingredientes naturales y evita los alimentos procesados que contengan sustancias químicas artificiales tales como conservantes, colorantes, aromatizantes y edulcorantes artificiales.

    9 .- obtén las proteínas de diferentes fuentes, incluidas las legumbres. La Dieta de Limpieza del Hígado contiene algo de pollo (preferiblemente de corral), pescado y huevos [esto es para proveer a los recién llegados a la Vida Sana con un estado de transición - Editor.] De todas formas hay muchos platos en los cuales la proteína se obtiene de las legumbres, granos, cereales, frutos secos y semillas. Las proteínas de primera clase procedentes de la combinación de estas fuentes son tan completas como las proteínas de origen animal y contienen los 8 aminoácidos esenciales.

    Las legumbres son las alubias (tales como la alubia de soja o las habas, etc.), los guisantes, los garbanzos y las lentejas, que aportan proteínas de gran valor, ácidos grasos esenciales, fibra, hormonas vegetales, minerales y vitamina B.

    Si estas demasiado ocupado para cocinar alubias, puedes comprarlas en lata, hay una gran variedad para elegir. Si las alubias enlatadas contienen demasiada sal y azúcar antes de usarlas acláralas con agua.

    Semillas - linaza, girasol, sésamo y calabaza, todas son unas excelentes fuentes de ácidos grasos esenciales, proteínas, hormonas vegetales y fibra.

    Las nueces son muy ricas en grasas insaturadas y deberían comerse sólo frescas y crudas. Si han sido peladas y expuestas al aire durante un tiempo prolongado su aceite se habrá vuelto rancio. Compra nueces empaquetadas con fecha de caducidad o nueces con su cáscara.

    10 .- elige bien el pan y el relleno. Es importante comer solamente pan de buena calidad en la Dieta de Limpieza del Hígado.

    Vete a una tienda de comida natural y compra pan que no contenga sustancias artificiales. Si tienes el colon irritable, consume pan de harina molida, ya que tiene una textura fina, y está libre de pequeños granitos.

    Prueba distintas variedades de pan para reducir alergias, prueba el de centeno, de trigo, de maíz, de avena, de cebada y demás que puedas encontrar en tiendas de alimentos naturales. Para algo más ligero, prueba crackers de arroz, de centeno o pan de pita sin levadura. Si eres alérgico a la levadura, consume pan sin levadura o una barra de masa agria.

    Durante la Dieta de Limpieza del Hígado, es muy importante evitar la margarina y mantequilla, si necesitas algo para extender sobre el pan utiliza aguacate fresco, humus o tahín.

    11.- evita el estreñimiento comiendo mucha fruta fresca y vegetales y bebiendo agua a lo largo del día. Evitando el estreñimiento evitarás el crecimiento de organismos no deseados en el intestino grueso. Para aumentar la cantidad de acidophilus benignos y otras bacterias lactobacillus, puedes consumirlos en forma de yogur de soja o en polvo.

    12 .- evita las grasas saturadas o en mal estado Estas grasas insalubres pueden dañar el hígado con los cambios característicos de un "hígado obeso" similar a aquel de los consumidores de alcohol.

    Muchas personas preocupadas por su línea intentan llevar una dieta completamente libre de grasa, aunque, si esto se practica durante más de cuatro semanas, empezaran a aparecer síntomas de deficiencia de ácidos grasos. Es más, las funciones del hígado y del metabolismo se ralentizarán y conducirán a un fácil aumento de peso.

    Los síntomas de deficiencia de ácidos grasos

    son: piel seca e irritada, eczema, pérdida de cabello, dolor articular, fertilidad reducida, incremento de la distracción, depresión y pérdida de memoria, lento índice metabólico con aumento de peso, reducción de las funciones inmunológicas, desequilibrio hormonal, degeneración del hígado, fatiga, problemas circulatorios, enfermedades degenerativas, adelanto del envejecimiento y alto porcentaje de triglicéridos.

    Veo cientos de personas obesas y muchas no ingieren excesivas calorías; su problema es debido solamente al consumo equivocado de grasas. El hígado es el principal órgano encargado de consumir las grasas del cuerpo y si tú lo agredes con grasas en mal estado será incapaz de realizar sus funciones metabólicas y tu metabolismo general se ralentizará. En consecuencia, ganarás peso fácilmente, especialmente alrededor de la zona abdominal.

    De manera sencilla, podríamos decir que un hígado saludable bombea la grasa fuera del cuerpo manteniéndote delgado.

    Los malos hábitos alimenticios para el hígado causarán un desequilibrio en la producción de lipoproteínas del hígado, de esa manera tendrás demasiadas lipoproteínas de baja densidad (LDL) e insuficientes lipoproteínas de alta densidad (HDL). Esto incrementará el riesgo de arteriosclerosis, enfermedades coronarias y presión alta.

    el tipo de grasa que ingerimos diariamente es importante para la salud y la longevidad y tendrá más influencia que ninguna otra cosa sobre el funcionamiento del hígado y el peso.

    Los aceites dietéticos nos cuidarán si nosotros los cuidamos a ellos, reduciendo su exposición al calor, al aire o a la luz. Los aceites alimenticios naturales tales como los presentes en el pescado, semillas, nueces, aguacates, olivas y legumbres están protegidos de la luz, el aire y el calor gracias a la piel y cáscaras que los recubren y son más frescos y saludables que las versiones embotelladas. De todas formas, para sazonar ensaladas, fritos ligeros, etc., lo ideal es consumir aceite sin refinar que haya sido prensado en frío y conservado en botellas de cristal oscura para protegerlo contra la luz. Mantenerlo en el refrigerador. El aceite de oliva virgen es fácil de adquirir y es una buena elección ya que está prensado en frío y no ha sido calentado, refinado o blanqueado con lejías.

    TERAPIAS NATURALES PARA EL HÍGADO

    Aquellas personas cuyo hígado trabaja con dificultad a menudo metabolizan mal las grasas y puede que tengan altos niveles de colesterol. El psylio es una abundante fuente de fibra soluble que es, con toda seguridad, la mejor fibra reductora de colesterol disponible. Se aconseja tomar psylio al comienzo de las comidas.

    es de uso extendido como tónico para el hígado en Norteamérica, Australia, Oriente y Europa. Se trata realmente de una hierba universal.

    Aunque la acción específica del Diente de León es en el hígado, también es un tónico general para el cuerpo, La raíz de diente de león se ha usado para las molestias del hígado y bilis durante siglos. Desde el siglo XVI los alemanes han hecho uso extendido del diente de león para 'purificar la sangre' y para la congestión del hígado. Se ha usado como medicina herbal durante siglos en China, India y Nepal para las dolencias hepáticas. Hoy en día laxante, diurético, anti-inflamatorio, tónico amargo y tónico vesicular.

    Las hojas de Diente de León pueden consumirse frescas en ensaladas, y la raíz de Diente de León en polvo es un componente del tónico en polvo para hígado para mezclar con zumos. La hierba seca puede tomarse en forma de cápsulas. La dosis varía entre 500 y 2000 mg al día. También se puede comprar té y café de Diente de León o hacer tus propias bebidas.

    Esta hierba es conocida como un tradicional tónico para el hígado desde hace siglos y ha dado lugar a más de 100 publicaciones sobre investigaciones científicas, y un simposium sobre sus propiedades curativas. También se la conoce como cardo mariano o cardo de leche.

    El Cardo de Santa María tiene múltiples acciones: protector y regenerador del hígado, anti-hipoglucémico, anti-inflamatorio y antioxidante. Se ha averiguado que esta hierba es capaz de reducir la degeneración del hígado por grasas tóxicas y también ayuda a reparar y regenerar células del hígado que han sido dañadas.

    El Cardo de Santa María puede tomarse en cápsulas que contienen la hierba seca o como componente de tónicos para el hígado en polvo para mezclar con zumos. Las dosis varían desde 500 a 2000 mg. diarios.

    La alcachofa es un tónico amargo con funciones protectoras y restauradoras del hígado. También se ha utilizado como purificadora de la sangre. Se puede ingerir en cápsulas, como hierba seca o como un componente en polvo de tónico para el hígado para mezclar con zumos. Las cantidades varían desde 300 a 500 mg. diarios.

    El polvo de olmo americano forma una capa protectora en superficies inflamadas y mucosa ulcerada, es por lo tanto útil contra la gastritis y la úlcera de estómago y de duodeno. Tales problemas son frecuentes en personas con el hígado intoxicado y desórdenes en la producción de bilis. Puede tomarse tanto mezclado con zumos o como ingrediente de tónico para el hígado. Las dosis varían entre 150 y 1000 mg diarios, aunque, se puede consumir, sin peligro alguno, tanto como sea necesario.

    Para evitar complicaciones crónicas graves como la cirrosis o el cáncer de hígado, es clave una selección adecuada de alimentos y complementos nutricionales

    El hígado graso es una afección caracterizada por la acumulación de grasa en el hígado y es la enfermedad hepática crónica más común en el mundo occidental. En estos casos, una selección adecuada de alimentos y complementos nutricionales favorece la recuperación de los hepatocitos, las células hepáticas, y hasta puede conseguir que el trastorno revierta, según la fase de desarrollo. Los consejos nutricionales para combatir el hígado graso son claves. Se requiere una dieta con más fibra, sin azúcares simples, menos grasas malas y nada de alcohol. Además, los ácidos grasos omega-3 están considerados los protectores del hígado.

    Los síntomas que pueden delatar un hígado graso son hinchazón abdominal después de comer, plenitud, digestiones pesadas y fatiga crónica

    La composición de la dieta afecta a la acumulación de grasa y la inflamación hepática. En consecuencia, una alimentación adecuada, propuesta con precisión y conocimiento por un nutricionista, se convierte en la diana para la mejoría o la curación de esta dolencia.

    En términos generales, el control de las calorías de la dieta es clave para favorecer la pérdida de peso en personas con sobrepeso y obesidad. A estas indicaciones se suman otras infalibles como: aumentar el consumo de fibra, reducir los azúcares simples y las grasas saturadas, aumentar los ácidos grasos omega-3 y suprimir sin dilación cualquier tipo de bebida alcohólica.

    Más fibra: la fibra retrasa el vaciamiento gástrico. Esto provoca una gran sensación de saciedad que contribuye a controlar el apetito y, de forma indirecta, ayuda a reducir el peso. Además, la fibra limita el incremento de la glucemia tras las comidas y ayuda a controlar la resistencia a la insulina, habitual en las personas afectadas de hígado graso.

    El hígado graso es generalmente de dos tipos de alcohol y sin alcohol. Esto se debe a que esta enfermedad está causada mayormente por el alcoholismo. Cuando hay una acumulación de una gran cantidad de grasa en el hígado, sin ningún tipo de inflamación, es calledsteatosis. Sin embargo, cuando el hígado graso se acompaña de inflamación o las células del hígado están dañadas, es calledsteatohepatitis. Si thesteatohepatitisis no causada por el consumo de alcohol, se le llama orsteatohepatitis hígado graso no alcohólico.

    La diabetes, la obesidad y el consumo incontrolado de alcohol se citan como las razones principales para la mayoría de los casos de hígado graso en y alrededor de los EE.UU.. Trastornos hereditarios del metabolismo, la incapacidad de resistir la insulina y los niveles altos de triglicéridos en la sangre también son algunas de las causas de hígado graso.

    En las etapas iniciales, la enfermedad pasa desapercibida y esto aumenta las complicaciones a medida que evoluciona más en un problema importante. Varios síntomas comúnmente observados de enfermedades del hígado graso son:

    Pérdida de peso irregular

    Lapsus de memoria y el olvido

    Dolor debajo de la caja torácica

    El problema con el hígado graso es que casi no hay síntomas en las etapas iniciales de esta enfermedad. Una vez que el problema de la grasa dolencia hepática viene a la luz, es obligatorio tomar las precauciones necesarias. El diagnóstico consiste en ir por los análisis de sangre, TAC (tomografía axial computarizada), MRI (imágenes por resonancia magnética) y la biopsia hepática. Los análisis de sangre ayudan a los expertos médicos para determinar las posibles causas de hígado graso en el período inicial de la enfermedad. Por ejemplo, a través de un análisis de sangre se puede comprobar si la persona está sufriendo de cualquier tipo de inflamación en el hígado. Esto ayuda a reducir el riesgo de enfermedad de hígado graso severo y otros problemas relacionados, como encontrar los síntomas de la cirrosis hepática.

    El tratamiento del hígado graso

    El tratamiento de un hígado graso implica la eliminación de las posibles causas de la enfermedad. Por ejemplo, si el abuso de alcohol y drogas es la causa del hígado graso, el paciente tiene que asegurarse de que él / ella deja de consumir alcohol y drogas por completo. Si la persona es adicta a estos hábitos poco saludables, entonces él o ella debe mantenerse en un centro de rehabilitación de alcohol y tratarse con cuidado. Una vez que el consumo se ha detenido completamente, los síntomas de hígado graso desaparecen en un período de 6 a 8 meses. Si el paciente es obeso, debe intentar perder peso y ganar control sobre su dieta.

    El hígado graso es una no muy difícil de curar a menos que el caso es extrema. Mediante la adopción de un estilo de vida saludable, se puede reducir fácilmente el riesgo de hígado graso. La protección de su hígado está totalmente en sus manos, por lo que no debe ignorar a toda costa. De esta manera, se puede lograr una buena salud y felicidad.

    Última actualización: 8/29/2011

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    Infiltración grasa de la infiltración LiverFatty del hígado se refiere a la acumulación de grasa en las células del hígado. Esta condición, si no se maneja con el tiempo puede causar cortar las enfermedades hepáticas. Desplácese hacia abajo para conocer las causas y las señas de identidad de esta enfermedad hepática.

    El hígado es un órgano grande glandular que realiza diversas funciones que son esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo humano. El hígado convierte el exceso de glucosa en glucógeno, que se convierte en glucosa para satisfacer las necesidades de energía del cuerpo. El hígado también ayuda en la producción de ciertas proteínas, sobre todo los que ayudan a la coagulación de la sangre. También sintetiza ciertas sustancias que son necesarias para el metabolismo. Por ejemplo, el hígado produce un jugo digestivo llamado bilis. La bilis desempeña un papel importante en la digestión de las grasas. Hígado también facilita la eliminación de los productos químicos, el alcohol, las drogas o las toxinas del cuerpo.

    También controla los niveles de grasas en la sangre. Las células del hígado almacenan grasa, más concretamente, los triglicéridos en su citoplasma. Los triglicéridos ocupan 5% del peso del hígado en condiciones normales. El problema surge cuando la concentración de triglicéridos excede los niveles normales. Esta condición se conoce como infiltración grasa del hígado. También se conoce como hígado graso, metamorfosis grasa, o esteatosis del hígado.

    Tipos de infiltración grasa

    La infiltración grasa puede ser difusa o focal en la naturaleza. En caso de infiltración grasa difusa, hay una acumulación excesiva de triglicéridos en el hígado entero. En caso de hígado graso focal, sólo un parte del hígado se ve afectado y la infiltración de triglicéridos es no uniforme. Metamorfosis grasa focal por lo general se produce en el tejido hepático cerca de la fisura del ligamento redondo y podría ser causado debido a la mala absorción de las lipoproteínas o un flujo venoso cambiado al hígado.

    El hígado graso puede ser causada por muchas razones. Sin embargo, la razón principal detrás del desarrollo de un hígado graso es un aumento en la cantidad de grasa transferida a la glándula hepática de las otras partes del cuerpo. Podría ser debido a una reducción en la velocidad a la que el hígado se rompe y elimina la grasa. Cualquier alteración en cualquiera de los pasos seguidos por el hígado para el metabolismo de los lípidos también puede conducir a este trastorno del hígado.

    ? esteatohepatitis o enfermedad de hígado graso

    La esteatosis del hígado puede convertirse en un motivo de grave preocupación si la acumulación de grasa conduce a la inflamación del hígado. En tales circunstancias, uno es diagnosticado con esteatohepatitis o enfermedad de hígado graso. Se puede dividir en dos tipos:

    Esteatohepatitis alcohólica: El abuso de alcohol es uno de los factores contribuyentes más comunes para esta enfermedad del hígado. Cuando la acumulación de grasa resulta del abuso de alcohol, uno es diagnosticado con esteatohepatitis no alcohólica.

    Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado se produce debido a factores distintos del alcoholismo, uno se dice que sufren de la esteatohepatitis no alcohólica. La obesidad puede poner uno en un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de hígado graso. Esta enfermedad también puede estar asociada con la malnutrición, el hambre, la pérdida rápida de peso, niveles anormales de lípidos en la sangre, presión arterial alta, o diabetes.

    Otros factores que pueden dar lugar a la infiltración grasa del hígado incluyen:

    Nutrición parenteral a largo plazo (administración intravenosa de nutrientes).

    El uso prolongado de esteroides o la excesiva producción endógena de esteroides.

    Los productos químicos tales como el tetracloruro de carbono y el fósforo amarillo también pueden ser responsables de causar esteatosis del hígado.

    Condiciones médicas como el VIH, la hepatitis C, el síndrome del intestino irritable y la hiperlipidemia son muy perjudiciales para el hígado.

    La infiltración grasa del hígado puede o no producir ningún síntoma. Sin embargo, los síntomas pueden aparecer cuando la acumulación de grasa en el hígado conduce a la inflamación del hígado. A continuación se presentan algunos de los síntomas más comunes.

    Un ligero dolor en la región cuadrante superior del hígado es un signo característico de la enfermedad de hígado graso.

    La fatiga y malestar general son otros síntomas que se pueden experimentar.

    A veces, la enfermedad de hígado graso puede estar acompañado por hepatomegalia (agrandamiento del hígado). Esta enfermedad también se caracteriza por un nivel elevado de enzimas tales como transaminasas y fosfatasas alcalinas.

    A veces, el hígado graso también puede llevar a la pérdida de peso.

    Si no se trata, se pueden formar tejido cicatrizal en el hígado. La atención médica inadecuada y la mala forma de vida pueden hacer que uno susceptible a una enfermedad grave del hígado llamada cirrosis hepática.

    Diagnóstico y tratamiento

    Si usted ha estado experimentando un dolor sordo en el cuadrante superior derecho del abdomen, lo mejor sería consultar un hepatólogo. Ciertas pruebas de diagnóstico y los procedimientos de formación de imágenes se pueden pedir para confirmar el diagnóstico de la enfermedad de hígado graso y determinar la causa subyacente. Los hallazgos de las imágenes obtenidas a través de la ecografía, la tomografía computarizada o una resonancia magnética pueden proporcionar una prueba de infiltración grasa del hígado. Modelo brillante, borrosa vasculares y atenuación profunda son características ultrasónicas que ayudan a confirmar el diagnóstico de hígado graso mediante ecografía.

    Si el hígado es más brillante que los riñones, puede ser indicativo de hígado graso. Una disminución en el valor medio de atenuación hepática es proporcional al grado de aumento en la concentración de triglicéridos en el hígado. El valor de atenuación de hígado es casi igual a la del bazo. En condiciones sanas, el bazo tiene un valor más alto. Hay una clara distinción entre los vasos sanguíneos intrahepáticos. Esto es así porque las estructuras de la parénquima hepático circundante, el exceso de atenuación. Los vasos sanguíneos intrahepáticos recorren su curso normal, incluso a través de la región afectada sin deformidad. Una vez que se confirma el diagnóstico, el tratamiento médico se administra dependiendo de la causa subyacente del hígado graso. A continuación se presentan algunas de las formas que pueden ayudar a revertir infiltración grasa.