premarin estrogenos naturales conjugados

El estudio alistó a 630 pacientes con el cad sospechoso que eran candidatos a una angiografía coronaria. Para determinar el riesgo profético del cad, midieron a todos los participantes del estudio para el suero AST (transaminase del aspartate) y las concentraciones del ALT (transaminase del alanine) – medidas comúnmente para determinar salud del hígado – así como nivel y los rasgos C-reactivos de la proteína para el síndrome metabólico.

Después del análisis, los investigadores encontraron el ALT y el cociente de ALT/AST fue correlacionado perceptiblemente con la cuenta angiográfica del atherosclerosis en mujeres (r=0.17 y r=0.24, respectivamente). El análisis logístico de la regresión demostró que el cociente de ALT/AST en mujeres podría predecir el cad severo (O ci 1.76-8.76 de 3.39, del 95%). Aunque es significativo en análisis univariate, ni el ALT (O LOS ci 0.77-1.15 de 0.98, del 95%) ni AST (O LOS ci 0.72-1.22 de 0.99, del 95%) podrían predecir el cad severo en hombres.

“Encontramos que un cociente elevado de ALT/AST en mujeres podría predecir la enfermedad atherosclerotic coronaria que es independiente del síndrome metabólico y de la concentración C-reactiva de la proteína del suero,” dijo Peyman Adibi, M.D., de la universidad de Isfahán de ciencias y de servicios médicos médicos, y del investigador del plomo para este estudio. “Por lo tanto, otras intervenciones de diagnóstico y terapéuticas necesitan ser conducidas para entender el valor de proyectar biomarkers del hígado en pacientes del cad.”

El Dr. Adibi presentará este estudio el martes 22 de mayo, en 8:00 mañana en Pasillo E.

Factor Recombinant Vlla (rFVlla) para la sangría activa de Variceal en pacientes con cirrosis avanzada: Un ensayo Placebo-Controlado Double-Blind seleccionado al azar multicentro (#1 abstracto)

La sangría de Variceal (sangría anormal de los vasos sanguíneos rotos) es una complicación severa y frecuente de la cirrosis, una condición en marcar con una cicatriz y daño que al hígado reduzca su función. Los estudios anteriores han sugerido que el factor recombinant Vlla (rFVlla), un agente usado para controlar la sangría, puede reducir el número de faltas y mejorar 24 controles de la sangría de la hora en el Niño-Pugh B y los pacientes cirrhotic C-clasificados con la sangría variceal. Los pacientes de Cirrhotic clasificados en la clase B o C debajo de la cuenta del Niño-Pugh tienen una supervivencia anual de 81 por ciento y de 45 por ciento, respectivamente. El ensayo actual, conducido por los investigadores de varios centros expertos europeos en enfermedad del higado, fue dirigido determinando la eficacia y la seguridad del rFVlla en pacientes con cirrosis avanzada y la sangría variceal activa.

Para evaluar la terapia, seleccionaron al azar a 256 pacientes con cirrosis avanzada y la sangría activa de varices gastroesophageal al placebo, al rFVlla de 600 ìg/kg o al rFVlla de 300 ìg/kg. Además del tratamiento estándar, dieron los participantes del estudio la primera dosis en la línea de fondo y después de la endoscopia; otras dosis fueron proporcionadas en dos, ocho, 14 y 20 horas. Los investigadores observaron los índices de fracaso (sangría) en el plazo de 24 horas, falta de evitar clínico perceptiblemente el rebleeding o muerte en el plazo de cinco días. También supervisaron acontecimientos adversos y mortalidad de 42 días.

Mientras que los resultados demostraron que rFVlla pues una opción del tratamiento no mejoró eficacia del tratamiento estándar, las faltas tratamiento-relacionadas eran más bajas que esperadas. Mientras que no había diferencia significativa en mortalidad de cinco días entre los grupos (el 12% en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg el vs.13% en placebo), la mortalidad de 42 días era perceptiblemente más baja en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg comparado con el placebo (el 15% en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg contra el 29% en placebo) y las muertes debido a la sangría fueron reducidas (el 15% en el grupo del rFVlla de 600 ìg/kg contra el 40% en placebo). Además, los acontecimientos adversos eran comparables entre los grupos.

El dolor de hígado se percibe en la parte derecha del abdomen, debajo de caja torácica. El dolor suele ser generalizado y sordo, aunque también puede volverse agudo y grave. Además, puede ir acompañado de dolor de espalda.

El dolor de hígado se produce por la presión sobre los receptores del dolor que se encuentran en la estructura que rodea el órgano.

El dolor de hígado suele confundirse con dolor de barriga generalizado, dolor de espalda o de riñones.
Para evitar esta confusión, se recuerda que el hígado se ubica en el lado derecho, mientras que el bazo lo hace en el lado izquierdo del abdomen.

El dolor en el lado derecho puede deberse a cálculos biliares, trastornos intestinales y pancreatitis.
En muchos casos, el dolor de hígado puede percibirse como dolor en el hombro derecho.

Entre las causas asociadas al dolor de hígado se encuentran:

  1. Cálculos en la vesícula biliar;
  2. Trastornos de los conductos biliares;
  3. Síndrome del intestino irritable;
  4. Neumonía en la parte inferior del pulmón derecho.

El dolor de hígado puede deberse a los siguientes trastornos. En la fase inicial, puede que el paciente no presente ningún síntoma, pero en fase avanzada puede sentir dolor:

Hepatitis
La hepatitis o inflamación del hígado se produce tras una infección viral.

Esteatosis hepática o hígado graso
El hígado graso, también conocida como esteatosis hepática, es una enfermedad caracterizada por la acumulación de grandes cantidades de grasa en el órgano que produce inflamación, dolor de hígado y boca amarga.
El exceso de alcohol es un factor desencadenante de esteatosis hepática.

Cáncer hepático
El cáncer de hígado se produce por metástasis de otros órganos o bien puede deberse a un consumo excesivo de alcohol durante mucho tiempo.

Algunas enfermedades genéticas raras como la hemocromatosis y el síndrome de Wilson pueden producir hepatitis, cirrosis e insuficiencia hepática.

Dolor de hígado al correr

La mayoría de personas, niños incluidos, experimenta dolor tras correr durante algún tiempo.
Se percibe un pinchazo de dolor intenso justo por debajo de la caja torácica, normalmente en la parte derecha.
Este síntoma suele ser frecuente en los deportistas que corren y, cuando se produce, se debe reducir la velocidad y caminar hasta que el dolor desaparezca.

Hasta hace poco, no existía ninguna explicación para este desagradable calambre.
Hoy en día, los investigadores creen que este pinchazo de dolor en el lado derecho se debe a un estiramiento de los ligamentos que se extienden desde el diafragma hasta los órganos internos y, sobre todo, hacia el hígado.
Los movimientos que se realizan al correr, a la hora de absorber y expulsar el aire, hacen que estos ligamentos se estiren.

Expulsar el aire cuando el pie derecho pisa el suelo produce un contragolpe en el hígado (situado en el lado derecho, justo debajo de la caja torácica).
Cuando el hígado baja más que el abdomen, el diafragma sube para expulsar el aire.
Estos estiramientos continuos producen espasmos en el diafragma.

Cómo parar el dolor de hígado después de correr
Para que el dolor desaparezca, se debe dejar de correr.
Para reducir el dolor más rápidamente, se puede poner una mano en el lado derecho de la barriga y empujar hacia arriba levantando ligeramente el hígado.

Dolor de hígado al respirar

El dolor agudo y continuo en la parte derecha a la hora de respirar puede ser el síntoma de una inflamación de la vesícula biliar (cálculos agudos en la vesícula biliar).
El dolor aumenta al respirar hondo.

El dolor de hígado se debe a una enfermedad y, por tanto, tiene que ser analizado.

El dolor de hígado debido al alcohol es un problema frecuente para las personas que consumen mucho alcohol.

El abuso de alcohol durante mucho tiempo puede producir muchos problemas en el hígado.
Entre los más importantes se encuentran:

  1. Esteatosis hepática
  2. Hepatitis alcohólica
  3. Cirrosis alcohólica

La esteatosis hepática es una enfermedad caracterizada por la acumulación de grasa en las células del hígado.
Aunque este trastorno en sí mismo no es perjudicial, puede empeorar y llevar a complicaciones como la hepatitis alcohólica y la cirrosis alcohólica.

La hepatitis alcohólica se caracteriza por una inflamación leve o aguda del hígado.
La hepatitis leve puede que no presente ningún síntoma, mientras que la hepatitis aguda se manifiesta con síntomas como piel y ojos amarillentos y dolor de hígado (sobre todo durante la resaca).
Por lo tanto, una hepatitis grave puede conducir a insuficiencia hepática.

En la cirrosis alcohólica, los tejidos normales del hígado son sustituidos por tejidos fibrosos de manera gradual.
Como las células del hígado siguen muriendo, la actividad del órgano se ve afectada y se encuentra bajo un fuerte nivel de estrés.
Según los estudios, 1 de cada 10 personas que consumen mucho alcohol puede desarrollar este grave trastorno.
Si no se empieza un tratamiento lo antes posible, la cirrosis alcohólica puede producir insuficiencia hepática.
Como la enfermedad no empieza con síntomas claros, el diagnóstico resulta ser complicado.
Estas tres enfermedades comparten el hecho de que el dolor puede pasar de leve a agudo.
El paciente puede percibir un dolor leve y continuo o bien pinchazos de dolor intermitente.
En algunos casos, el trastorno no se diagnostica de manera correcta, el tratamiento empieza tarde y el problema se agrava.
El dolor de hígado después de beber es el síntoma de otra enfermedad, por lo que es muy importante diagnosticar el trastorno y empezar el tratamiento lo antes posible.

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Dolor después de una operación
El dolor después de la operación permanece algunas semanas y va desapareciendo poco a poco.
Se pueden percibir pinchazos en el hígado y una sensación de pesadez sobre todo al sentarse o plegarse hacia delante.
Si el dolor permanece, se debe acudir al cirujano para una revisión.

Fractura de las costillas
En caso de fractura en las últimas costillas, se percibe dolor al respirar, al mover el tronco y al plegarse hacia delante.
El dolor se limita al área en la que se ha roto el hueso.
La prueba más eficaz para saber dónde se encuentra la fractura es la radiografía.

A continuación, se presentan otros síntomas que indican un mal funcionamiento del hígado (algunos de éstos pueden representar una enfermedad grave):

  1. Prurito – entre las causas se encuentran los cálculos biliares que impiden que la bilis pase al intestino. Este líquido pasa al torrente sanguíneo y se acumula en la piel provocando prurito.
  2. Ascitis (en caso de cirrosis o cáncer)
  3. Disminución del deseo sexual
  4. Ictericia
  5. Náuseas
  6. Vómito
  7. Orina oscura y heces claras (provocadas por cálculos biliares, colangitis, cirrosis biliar o hepática, hepatitis, cáncer de hígado o enfermedades de otros órganos)
  8. Cansancio
  9. Pérdida de apetito y de peso (si el volumen del hígado aumenta mucho)
  10. Dolor de espalda

Dolor de hígado y fiebre
Entre las causas posibles se incluyen:

  • Infección en el hígado,
  • Colangitis (inflamación de los conductos biliares),
  • Neoplasia (cáncer),
  • Rechazo del trasplante.

Dolor de hígado y disnea o respiración jadeante
El dolor al respirar o al toser puede producirse por un aumento de la presión sobre el pulmón ocasionado por:

Dolor de hígado y hombro
Entre las causas se encuentran:

  • Cáncer – también puede provocar dolor de espalda
  • Cálculos biliares
  • Infección e inflamación (hepatitis aguda) con agrandamiento del hígado

Dolor de hígado y lengua blanca
Entre las posibles causas se encuentran:

Aunque muchos piensan que la boca amarga está relacionada con el hígado, en realidad no existe ningún vínculo directo.

Un diagnóstico adecuado del dolor de hígado es importante para empezar un tratamiento lo antes posible y prevenir complicaciones que pueden conducir a la muerte.

Entre las pruebas se encuentran:

  • Análisis de sangre y de orina para controlar los niveles de bilirrubina, enzimas hepáticos (transaminasas GPT y GOT) y alfafetoproteína;
  • Ecografía hepática;
  • Endoscopia hepática;
  • Biopsia hepática.

Estilo de vida
Lo primero que se debe hacer es cambiar de dieta y de estilo de vida.
Hay que renunciar al alcohol y a otros alimentos como la comida picante y grasa, los quesos curados y las bebidas estimulantes como té y café.

Desintoxicación
El hígado es necesario para eliminar las toxinas y ayuda en la digestión. Sin embargo, puede dañarse si se produce una acumulación de productos de desecho que no han sido bien digeridos.
El mejor modo para mejorar la funcionalidad del hígado es la desintoxicación.
Para ello, se debe ayunar durante un día, no comer alimentos picantes o grasos y quitar la pesadez del hígado comiendo verduras y platos simples.
De esta forma, se eliminan los productos de desecho mejorando la digestión y la actividad hepática.

Alimentación y dieta para el dolor de hígado

La dieta es esencial para tratar los trastornos hepáticos.
Muchos médicos y naturópatas recomiendan el ayuno si el paciente no tiene contraindicaciones (embarazo, cáncer de hígado o de páncreas, diabetes, tuberculosis o cáncer avanzado y enfermedades del corazón).
Se recomienda llevar una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Se suele desaconsejar el consumo de cereales, por ser ricos en hidratos de carbono que se acumulan en el hígado, así como de productos lácteos, si bien la medicina convencional no recomienda eliminarlos por completo.

Según la dieta del grupo sanguíneo, se deben comer más proteínas (animales, vegetales, y de pseudocereales como la quinoa y el amaranto).

De acuerdo con la medicina natural y con el higienismo, se debe evitar el consumo de proteínas animales y productos transformados, como los dulces o los alimentos congelados, y comer sobre todo productos no transformados. Se pueden comer algunos alimentos para volver a tener un hígado sano, como por ejemplo:

  • Las verduras de hoja verde (col, calabaza, brotes) y la fruta (papaya, sobre todo) no son alimentos pesados para el hígado y favorecen la desintoxicación.
  • El ajo tiene propiedades antiinflamatorias naturales y antifúngicas, por lo que favorece la digestión y la desintoxicación del hígado.
  • El cardo mariano ayuda a desintoxicar el hígado.
  • El jugo de áloe es una bebida beneficiosa para el hígado.

  1. Deficiencia de acil-CoA deshidrogenasa de cadena larga

¿Cuáles son los síntomas comunes de la enfermedad hepática?

Cuando se diagnostica una enfermedad hepática o hepatopatía, el médico observa los síntomas del paciente y realiza un examen físico. Además, el médico puede solicitar exámenes sangre, enzimas del hígado (hepatograma), una ecografía abdominal, una tomografía computarizada (TC) o una biopsia hepática.

A continuación, se enumeran algunos síntomas comunes de las enfermedades hepáticas, seguidos de una breve descripción:

* cansancio
* ictericia
* colestasis
* agrandamiento del hígado
* hipertensión portal
* ascitis
* encefalopatía hepática

¿Qué es la ictericia?

La ictericia es la coloración amarilla de la piel y de la parte blanca del ojo debido a un nivel de bilirrubina (pigmento biliar) anormalmente alto en el torrente sanguíneo, que luego es excretada a través de los riñones. Los niveles altos de bilirrubina pueden atribuirse a la inflamación, a otras anormalidades de las células del hígado o al bloqueo de los conductos biliares. A veces, la ictericia es causada por la degradación de una gran cantidad de glóbulos rojos, lo cual puede ocurrir en los recién nacidos. La ictericia suele ser el primer signo, y a veces el único, de una enfermedad hepática.

¿Qué es la colestasis?

La colestasis es la disminución o interrupción del flujo biliar. “Cole” hace referencia a la bilis y “estasis” significa “mantener en el mismo nivel”. El flujo biliar puede estar bloqueado dentro del hígado, fuera del hígado o en ambos sitios. Otros síntomas pueden incluir:

* ictericia
* orina oscura
* heces claras
* pérdida de tejido óseo
* sangrado fácil
* picazón
* vasos sanguíneos pequeños visibles en forma de araña en la piel
* bazo agrandado
* líquido en la cavidad abdominal
* escalofríos
* dolor en el tracto biliar o el páncreas
* vesícula biliar agrandada

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Trastornos de la piel
Las toxinas acumuladas en el cuerpo también afectan a la piel de los perros en gran medida. Cuando uno observa un trastorno de la piel llamado el síndrome hepatocutaneous en los perros, es señal de una enfermedad hepática avanzada. El perro desarrolla llagas ulceradas, costrosas en las almohadillas de las patas. Sufre de dolor en el pie y tendrá problemas para caminar o levantarse. Los pies pican y se observa un eritema (enrojecimiento) entre los dedos. Incluso se puede observar úlceras y lesiones en las orejeras, la mucosa bucal, los ojos y codos.

Otros síntomas
Además de los síntomas mencionados anteriormente, incluso es posible observar:

  • Vientre hinchado (ascitis)
  • Sed excesiva
  • Micción excesiva
  • Agrandamiento del hígado
  • Mal aliento

Tratamiento para la enfermedad de hígado del perro

Una vez que el veterinario sospeche enfermedades del hígado, llevará a cabo una serie de pruebas. Estas pruebas incluyen análisis de sangre, respuesta de los ácidos biliares, rayos X y ecografía. Los resultados muestran el tipo y la gravedad de la enfermedad hepática en perros. El tratamiento de la enfermedad del hígado depende de la causa de la condición. En caso de una infección bacteriana, el perro recibirá antibióticos. Si los medicamentos o suplementos llevan al daño hepático, serán cambiados. El perro puede tener agentes antifibróticos como la colchicina para tratar la cirrosis hepática. Los medicamentos antiinflamatorios pueden ser recetados en caso de la inflamación del hígado y los fármacos inmunosupresores como la azatioprina también pueden ser dados. Los perros con cáncer pueden tomar fármacos quimioterapéuticos que combaten el cáncer.

Además de los medicamentos, el médico también le recomendará un cambio en la dieta del perro. Se ajustará la cantidad de vitaminas, hidratos de carbono, grasas, minerales o proteínas dados al perro. Las hierbas naturales como el cardo mariano y la bardana ayudan a proteger el hígado de sustancias tóxicas, y le ayudan a rejuvenecer. La enfermedad hepática canina también puede estar asociada con otras enfermedades como la diabetes, problemas cardíacos o cáncer. Por lo tanto, estos aspectos también tienen que ser tomados en consideración mientras se trata la enfermedad del hígado de perro.

Los síntomas de la enfermedad del hígado generalmente comienzan con la pérdida de apetito y pérdida de peso. Al poco tiempo, se puede observar que el perro bebe más agua de lo habitual y orina con la misma frecuencia. La orina suele ser de color naranja o de color oscuro. La diarrea y los vómitos son de forma intermitente recurrente y el color de las deposiciones suele ser de color gris claro. La ictericia es un signo clásico de la enfermedad hepática canina. Siempre hay que estar alerta con respecto a estos síntomas. Un poco de conocimiento le ayudará a salvar la vida de su perro. Asegúrese de darle a su perro una buena salud.

Bienvenido / Welcome / Benvenuto / Bienvenue /Boa Vinda / Willkommen / 歓迎 / υποδοχή Conoce la Anatomía y mucho más de éste fascinante e importante órgano: lo que ya conocías, lo que te faltaba por conocer y mucho más. From Aguascalientes, Mexico

La hepatitis es una afección ó enfermedad inflamatoria que afecta al hígado. Su causa puede ser infecciosa (viral, bacteriana, etc.), inmunológica (por auto-anticuerpos) o tóxica (por ejemplo por alcohol, venenos o fármacos). También es considerada, dependiendo de su etiología, una enfermedad de transmisión sexual.

Son aquellos específicos para la hepatitis, es decir, aquellos que sólo provocan hepatitis. Existen muchos: virus A, virus B, C, D, E, F, G. Los más importantes son los virus A, B, C y, en menor medida, el D y el E, siendo los últimos, F y G los últimos descritos y los menos estudiados.

Vias de transmisión:

Virus A (HAV) y E (HEV):

  • Fecal - Oral: La forma de transmisión más frecuente es por el agua contaminada: verduras lavadas con esta agua, mariscos de aguas pantanosas… por lo que la higiene es fundamental para una buena prevención. También lo puede contagiar un familiar infectado por el virus.

Virus B (HBV), D (HDV):

Virus C (HCV):

TIPOS DE HEPATITIS:

HEPATITIS A>>>

La hepatitis A es una enfermedad infecciosa producida por el virus de la hepatitis A (HAV) caracterizada por una inflamación aguda del hígado en la mayoría de los casos. La hepatitis A no puede ser crónica y no causa daño permanente sobre el hígado. Seguida de una infección, el sistema inmune produce anticuerpos en contra del virus de la hepatitis A y le confiere inmunidad al sujeto contra futuras infecciones.

La transmisión ocurre por agua contaminada o alimentos contaminados y en algunos países puede ser importada cuando se viaja a zonas de alto riesgo. La vacuna contra la hepatitis A es actualmente la mejor protección contra la enfermedad. En el siguiente mapa se observa la prevalencia de la hepatitis tipo A la cual, como vemos es alta sobre todo en países de nivel medio a bajo, todo el continente africano, sureste asíatico así como medio oriente y Latinoamérica, esto es debido a la falta de información en la mayoría de esos países:

Cuadro clínico: La persona infectada con hepatitis A puede sentirse como si tuviera gripe o bien puede no tener ningún síntoma. Los síntomas de la infección por virus de la hepatitis A suelen ser de aparición brusca y consisten en dolor en hipocondrio derecho, ictericia (piel y ojos amarillos) y orinas oscuras. Otros síntomas comunes incluyen:

Tratamiento: No existe un tratamiento específico para la hepatitis A, pero se recomienda al paciente estar en reposo durante la fase aguda de la enfermedad, cuando los síntomas son más graves. Además, las personas con hepatitis aguda deben evitar el consumo de alcohol y cualquier sustancia que sea tóxica para el hígado, incluyendo el paracetamol. También se debe tomar en cuenta el equilibrio hidroelectrolítico y nutricional. Se debe en lo posible evitar la dieta con grasas complejas, considérese la exposición a la luz solar por lo menos 5 minutos por día por razones preventivas. El no seguir el tratamiento puede traer complicaciones a los demás órganos del cuerpo.

Prevención: La vacuna contra la hepatitis A confiere la me mejor protección que previene la infección por el virus de la hepatitis A.

Además de recomendaciones básicas de salubridad básicas:

  • Siempre lávese las manos después de ir al baño y antes de preparar los alimentos o comer.
  • Usar guantes si tiene que tocar el excremento de otras personas. Lávese las manos después de hacerlo.
  • Cuando visite otro país, beba agua embotellada. (Y no use cubitos de hielo, ni lave la fruta y la verdura con agua de la llave de paso), entre otras recomendaciones.

HEPATITIS B>>

La hepatitis B es una enfermedad contagiosa del hígado causada por el virus de la hepatitis B (VHB). La hepatitis hace que el hígado se inflame y deje de funcionar correctamente. Puede causar un proceso agudo o un proceso crónico, que puede acabar en cirrosis (pérdida de la "arquitectura" hepática por cicatrización y surgimiento de nódulos de regeneración) del hígado, cáncer de hígado, insuficiencia hepática y la muerte.

Con aproximadamente 350 millones de personas crónicamente infectadas por el virus de la hepatitis B, es la infección más común en todo el mundo, con alrededor de un tercio del mundo con valores detectables de anticuerpos contra el VHB. Además de la hepatitis C, la hepatitis B es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica con la posible consecuencia de la cirrosis hepática o carcinoma hepatocelular. El tratamiento de la hepatitis B crónica es posible sólo en parte, por lo que la vacunación preventiva es la medida más importante para prevenir la infección y reducir los portadores del virus como una fuente permanente de infección. Como se observa en el mapa la hepatitis B está menos difundido que el tipo A, ya que se extiende en países con normas de salubridad baja, nuevamente la mayor parte de África, Arabia Saudita, el sudeste asiático, China, y partes de Sudamérica.


El tratamiento de la hepatitis está intimamente relacionada con el tratamiento de la infección por el VIH H, pues las dos enfermedades requieren un amplio conocimiento de la inmunología, virología y genética y el conocimiento de las actuales normas terapéuticas, que suelen cambiar rápidamente con las actualizaciones modernas.

Cuadro clínico:

Las consecuencias finales son la cirrosis hepática y sus complicaciones.

Tratamiento: La Hepatitis B presenta en el transcurso de su evolución diferentes alternativas:
1) La infección por hepatitis B aguda no suele requerir tratamiento, porque la mayoría de los adultos eliminar la infección espontáneamente
2) Hepatitis Crónica (en un 10% de los casos se cura), La hepatitis B puede acabar dañando el hígado de forma irreversible, de forma que la única solución sería un trasplante.

Prevención: Es necesario que se apliquen todas las vacunas para quedar protegido. Si usted viaja a países de riesgo, asegúrese de recibir todas las inyecciones antes de viajar. Si no recibió alguna inyección, llame inmediatamente a su médico o consultorio para que le den una nueva cita. Usted también puede protegerse a sí mismo y proteger a los demás contra la hepatitis B si:


La hepatitis C se propaga por medio del contacto de sangre sin infectar con sangre de una persona infectada (trasmisión por vía parenteral ), e igual que la hepatitis A por relaciones sexuales tipo oral ó sexo oral-anal. La hepatitis C se encuentra presente en demasiados países del mundo pero mucho más fuerte en países pobres, con higiene deficiente o muy poblados, tal es el caso de Mongolia, Egipto, Libia, Bolivia, Tailandia, RD del Congo, Congo, Botswana, y la mayoría de los países de África.

Se puede contraer hepatitis C al:

La hepatitis C NO se contagia: Dando la mano, Abrazando una persona infectada. Besando ó sentándose junto a una persona infectada

Prevención: Para evitar el contagio de la hepatitis C, han de tomarse como mínimo las siguientes medidas:

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En primer lugar, las personas diagnosticadas con la enfermedad de hígado graso no alcohólico debe dejar de beber alcohol. Es una de las principales causas de daños en el hígado.

También hay que mejorar sus hábitos alimenticios y reducir la ingesta de alimentos ricos en grasas. Incluya verduras de hojas verdes, carnes magras, granos integrales y productos lácteos bajos en grasa en su dieta diaria.

Las personas obesas deben esforzarse al máximo para perder peso. El ejercicio es una de las mejores cosas que puede hacer para bajar de peso y lograr un cuerpo saludable. Las personas que sufren de problemas de hígado graso puede consultar a su médico para una dieta especial y otros programas de pérdida de peso.

Haga ejercicio todos los días durante al menos 30 minutos, esto no sólo mantener su peso bajo control, sino que también le proporcionará beneficios para la salud.

Hígado síntesis alimentos y almacena el azúcar en forma de grasa. Por lo tanto, es muy importante mantener sus niveles de azúcar bajo control, incluso si usted no es diabético. Esto reducirá la presión en el hígado, que a su vez reducir la probabilidad de problemas en el hígado.

En una nota de concluir, la infiltración grasa del hígado es reversible y más de una vez, no requiere ningún tratamiento a menos que interfiere con la función normal del hígado. Por lo tanto, una forma de vida sana sería mantener su hígado sano y libre de enfermedades. Seguir una dieta sana y un régimen de ejercicio, sin duda, reducir el riesgo de hígado graso. El daño hepático puede incluso ser inducida por medicamentos por lo que las pruebas de diagnóstico deben llevarse a cabo para el control de la función hepática en caso de las personas que han estado tomando los medicamentos durante mucho tiempo.

Descargo de responsabilidad: Este artículo Buzzle es únicamente con fines informativos y no debe ser utilizado como un reemplazo para el consejo médico experto.

Última actualización: 29/05/2013

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Hígado graso SymptomsDifferent etapas de la enfermedad de hígado graso pueden mostrar algunos síntomas que van de leves a severos. Cubierta aparece a continuación encontrará más información acerca de la misma.

La hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Es responsable de controlar y mantener una buena tasa de metabolismo en el cuerpo. Diversas funciones del hígado incluyen la ruptura de las grasas, proteínas y carbohidratos en la comida. Además de estos, el hígado actúa como un agente de desintoxicación en nuestro cuerpo ayudando a deshacerse de los residuos tóxicos. El hígado es un órgano elástico e incluso después de que pierde algunas de sus células, debido a las enfermedades, que funciona en su mejor momento. Sin embargo, la enfermedad de hígado graso puede causar daños permanentes en el hígado, si no se controla por un largo tiempo.

El hígado graso es generalmente de dos tipos de alcohol y sin alcohol. Esto se debe a que esta enfermedad está causada mayormente por el alcoholismo. Cuando hay una acumulación de una gran cantidad de grasa en el hígado, sin ningún tipo de inflamación, es calledsteatosis. Sin embargo, cuando el hígado graso se acompaña de inflamación o las células del hígado están dañadas, es calledsteatohepatitis. Si thesteatohepatitisis no causada por el consumo de alcohol, se le llama orsteatohepatitis hígado graso no alcohólico.

La diabetes, la obesidad y el consumo incontrolado de alcohol se citan como las razones principales para la mayoría de los casos de hígado graso en y alrededor de los EE.UU.. Trastornos hereditarios del metabolismo, la incapacidad de resistir la insulina y los niveles altos de triglicéridos en la sangre también son algunas de las causas de hígado graso.

En las etapas iniciales, la enfermedad pasa desapercibida y esto aumenta las complicaciones a medida que evoluciona más en un problema importante. Varios síntomas comúnmente observados de enfermedades del hígado graso son:

Pérdida de peso irregular

Lapsus de memoria y el olvido

Dolor debajo de la caja torácica

El problema con el hígado graso es que casi no hay síntomas en las etapas iniciales de esta enfermedad. Una vez que el problema de la grasa dolencia hepática viene a la luz, es obligatorio tomar las precauciones necesarias. El diagnóstico consiste en ir por los análisis de sangre, TAC (tomografía axial computarizada), MRI (imágenes por resonancia magnética) y la biopsia hepática. Los análisis de sangre ayudan a los expertos médicos para determinar las posibles causas de hígado graso en el período inicial de la enfermedad. Por ejemplo, a través de un análisis de sangre se puede comprobar si la persona está sufriendo de cualquier tipo de inflamación en el hígado. Esto ayuda a reducir el riesgo de enfermedad de hígado graso severo y otros problemas relacionados, como encontrar los síntomas de la cirrosis hepática.

El tratamiento del hígado graso

El tratamiento de un hígado graso implica la eliminación de las posibles causas de la enfermedad. Por ejemplo, si el abuso de alcohol y drogas es la causa del hígado graso, el paciente tiene que asegurarse de que él / ella deja de consumir alcohol y drogas por completo. Si la persona es adicta a estos hábitos poco saludables, entonces él o ella debe mantenerse en un centro de rehabilitación de alcohol y tratarse con cuidado. Una vez que el consumo se ha detenido completamente, los síntomas de hígado graso desaparecen en un período de 6 a 8 meses. Si el paciente es obeso, debe intentar perder peso y ganar control sobre su dieta.

El hígado graso es una no muy difícil de curar a menos que el caso es extrema. Mediante la adopción de un estilo de vida saludable, se puede reducir fácilmente el riesgo de hígado graso. La protección de su hígado está totalmente en sus manos, por lo que no debe ignorar a toda costa. De esta manera, se puede lograr una buena salud y felicidad.

Última actualización: 8/29/2011

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TITULO: Manifestaciones Hepáticas de las Enfermedades Reumáticas Autoinmunes

AUTOR: Abraham S, Begum S e Isenberg D

TITULO ORIGINAL: [Hepatic Manifestations of Autoimmune Rheumatic Diseases]

Ng ka py: Es una variedad de whisky chino de 43º hecho a partir de fermento de mijo y hierbas aromáticas y añejado en madera.

Aguardientes aromáticos: Este grupo incluye varias bebidas alcohólicas de alta graduación (mayor a 40º). Aquí se encuentran el Gin, el ajenjo, la Zubrovka y la Akvavit Escandinava (distinta al aquavitae escocesa). El gin a partir de fresas, moras o frambuesas; La Zubrowka (45º) pero aromatizada con ciertas variedades de pasturas; la Akvavit Escandinava (46º) que se produce en forma similar al gin pero incluye fermento de papas y se aromatiza con semillas de comino. Su variedad Danesa es incolora y aromatizada con semilla de carvi; Las variedades Noruegas y Suecas tienen tono rojizo, son más dulces y picantes. La variedad Finlandesa es aromatizada con canela. La cachaça brasilera es hecha a partir de caña de azúcar, con la diferencia que no incluye añejamiento en madera, ni es aromatizada. Suele complementarse con azucares y cítricos.

Licores: Es el grupo quizá de menor graduación alcohólica. y que incluye las bebidas más dulces y aromáticas. La cantidad de combinaciones y sabores existente es ilimitada. En muchos casos es estandarizada y en otros es asociado a una marca. Su graduación alcohólica comienza en los 27º y termina con los más fuertes en los 40º.

Las bebidas alcohólicas por fermentación, son producidas por acción de las enzimas cambios químicos en las sustancias orgánicas. Este proceso es el que se utiliza principalmente para la elaboración de los distintos tipos de cervezas y para el proceso de elaboración de los distintos vinos, en el caso de las cervezas, el ciclo de fermentación depende del lugar donde esta se produzca, variando para los casos del tipo fabricado en Alemania, Bélgica, Inglaterra, Estados Unidos, Brasil o el país de origen que fuera. En estos casos se divide comúnmente el proceso en tres etapas. La primera de molienda, la segunda de hervor y la tercera de fermentación. Aunque al proceso completo se le conozca como fermentación, esto se debe a las diferencias entre las distintas hablas y lenguas. En inglés este proceso es mejor diferenciado para cervezas como Brew y para vinos como fermentation que es como es reconocido en lengua hispana.

El tipo de fermentación alcohólica de la cerveza es en donde la acción de la cimasa segregada por la levadura convierte los azúcares simples, como la glucosa y la fructosa, en alcohol etílico y dióxido de carbono.

EFECTOS DEL ALCOHOLISMO SOBRE LOS DEFERENTES ÓRGANOS Y SISTEMAS

El Alcohol en el Sistema Nervioso Central.-

Entorpecimiento de los reflejos

Disminución creativa e intelectual,

Deterioro de la personalidad

El alcohol que se encuentra en los tejidos produce efectos nocivos, sobre todo en el sistema nervioso central, en el que actúa como un anestésico, porque es un agente depresor del mismo.

El Alcohol en el Sistema Digestivo.-

El alcohol, una vez ingerido, se absorbe en el estómago y, la mayor parte, en el intestino delgado.

La rapidez de absorción depende del alcohol que llegue hasta el intestino delgado; la presencia de alimentos en el estómago, la cantidad de alcohol ingerida y las características de la bebida consumida, influyen en la velocidad de absorción del alcohol y su paso a la sangre.

Una vez en la sangre, se distribuye por todos los órganos del cuerpo humano, afectando de forma especial al cerebro (y por tanto al comportamiento de las personas) y al hígado, encargado principal de su metabolismo.

El nivel máximo de alcohol en sangre se alcanza entre los 30 y 90 minutos desde que se ingiere la bebida. Su eliminación cuesta más tiempo, aproximadamente entre 8-10 horas, pudiendo mantenerse hasta 18 horas después de haber sido ingerido.

El hígado en particular es puesto en peligro por el alcohol. Aquí, el alcohol se convierte en una sustancia aún más tóxica, acetaldehído, que puede causar daño sustancial, incluyendo cirrosis en 10% de personas con alcoholismo. El daño hepático es más común y se desarrolla más rápidamente en las mujeres que en los hombres con historias similares del abuso de alcohol. Dentro del tracto gastrointestinal, el alcohol puede contribuir a la causa de úlceras y de pancreatitis, una grave infección del páncreas. En una escala menor, puede causar diarrea y hemorroides.

Cerca de 75% de cánceres del esófago y 50% de cánceres de la boca, la garganta y la laringe se atribuyen al alcoholismo. El alcoholismo también se asocia con un mayor riesgo para los cánceres colorrectales.

El Alcohol en el Sistema Respiratorio.-

Síndrome de dificultad respiratoria agudo. El síndrome de dificultad respiratoria agudo (ARDS, acute respiratory distress syndrome) es a veces una forma mortal de la insuficiencia del pulmón que puede ser causada por varias afecciones médicas (incluyendo la cirugía del baipás del corazón y del pulmón, una infección severa, el trauma, las transfusiones de sangre, la neumonía y otras infecciones del pulmón). Un estudio reciente indica que los pacientes de terapia intensiva con unos antecedentes del abuso de alcohol tienen un riesgo significativamente mayor para el desarrollo de ARDS durante la hospitalización. El alcohol suprime el sistema inmunitario y las personas con alcoholismo son propensas a las infecciones, en particular a la neumonía.

El Alcohol en el Sistema Circulatorio.-

Cardiopatía. Aunque el consumo moderado del alcohol parece reducir el riesgo de los ataques cardíacos al mejorar los niveles de colesterol, dosis más grandes de alcohol pueden desencadenar latidos del corazón irregulares y aumentar la presión arterial hasta en personas sin una historia de cardiopatía. Un estimado 11% de todos los casos de hipertensión son causados por una ingesta alcohólica excesiva. El abuso crónico del alcohol también puede lesionar el músculo del corazón que conduce a la insuficiencia cardiaca; las mujeres son particularmente vulnerables a este trastorno.

No modifica significativamente ni la presión arterial ni el gasto cardíaco.

Vasodilatación cutánea (piel caliente y enrojecida)

Aumenta de la frecuencia de las pulsaciones, el gasto cardíaco y la presión arterial por 30'.

Efecto deletéreo sobre el corazón, condiciona la miocardiopatía alcohólica.

El alcohol en la Piel, Musculatura, y Óseo.-

El alcoholismo severo se asocia con la osteoporosis, la emaciación de los músculos con hinchazones y dolor, las heridas de la piel y comezón. Además, parece que las mujeres dependientes del alcohol confrontan un mayor riesgo para el daño a los músculos, incluyendo músculos del corazón, por los efectos tóxicos del alcohol.

Desciende el umbral de sensibilidad de la fatiga.

Posible alteración muscular.

Repetidas rupturas fibrilares, contracturas, etc.

El Alcohol sobre la Impotencia.-

para que es la crema premarin v

Por otra parte, el etanol provoca graves alteraciones tanto fisiológicas como morfológicas en el organismo del bebedor y constituye un factor de riesgo severo de enfermedades estomatológicas como son el cáncer bucal, las periodontopatías, y en otras enfermedades médicas tales como la hepatitis alcohólica, la cirrosis hepática, el cáncer hepático, así como otras muchas enfermedades que afectan al riñón, al sistema cardiovascular y al sistema inmune, entre otros.

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De ser una persona muy habladora y sociable, pasó a apenas querer hablar con nadie, a tener un aspecto descuidado y a decir cosas que a los demás nos parecía un poco fuera de lugar.

Esa fue la causa de que en realidad se decidieran a llevarlo al médico, que con solo una analítica pudo comprobar que Alberto era un caso grave de enfermedad hepática.

Alberto es un caso de encefalopatía hepática, una condición que se manifiesta por el deterioro del funcionamiento cerebral causado por la disfunción del hígado.

Cuando este órgano no funciona adecuadamente por un tiempo prolongado, muchas sustancias tóxicas circulan por el torrente sanguíneo, logran llegar al cerebro, atravesar una barrera hematoencefálica débil y resultar tóxicas.

Ya algo adelantamos, pero ahora te damos más detalles. Seguramente sabes que el hígado es como el aspirador interno, es decir, limpia nuestro organismo de toxinas que producimos de forma natural y de otras que nos introducimos de forma voluntaria, como el alcohol (así de listos somos los seres humanos).

Cuando el hígado deja de funcionar bien, todas esas toxinas que no elimina, llegan al torrente sanguíneo y de ahí al cerebro. En especial hay una sustancia que resulta nociva al cerebro, el amoniaco, una de las causas fundamentales de la encefalopatía hepática.

Cuando el cerebro comienza a ser intoxicado se producen síntomas que varían en intensidad dependiendo del grado de gravedad de la encefalopatía hepática. En algunas personas se puede manifestar como cierta falta de atención y somnolencia diurna, mientras en otros llega hasta producir coma.

La encefalopatía hepática se da en personas con enfermedades hepáticas muy avanzadas, que llevan muchos años de evolución incluso sin ellos saberlo, como el caso de Alberto que ya comentamos arriba. Tres condiciones fundamentales cursan con encefalopatía hepática:

  • La insuficiencia hepática aguda grave, también llamada hepatitis fulminante.
  • Cirrosis hepática, que es la consecuencia de una enfermedad hepática sin tratar. Tiene entre sus causas fundamentales alcoholismo y hepatitis viral C.
  • Pacientes con derivación portosistémica: ocurre debido a la disfunción en el funcionamiento del hígado. En el enfermo se crean nuevas venas que no pasan por este órgano y no permiten limpiar la sangre de toxinas.

Las anteriores son condiciones en que es común que aparezca la encefalopatía hepática, sin embargo, muchas personas con cirrosis o derivación portosistémica no llegan a experimentar esta alteración ¿Qué más hace falta?

Pues sucede que en la mayoría de los casos existe un factor precipitante, una alteración puntual que provoca que se desencadene la encefalopatía hepática. Entre las condiciones que más comúnmente llevan a que surja la encefalopatía hepática como complicación están:

  • Infecciones como la neumonía
  • Sangrado en el intestino
  • Sobredosis de diuréticos empleados en el tratamiento de la enfermedad hepática
  • Trastorno electrolítico
  • Estreñimiento

Al inicio los síntomas pueden ser tan leves que no pueden ser detectados en exámenes de rutina. Es lo que se denomina encefalopatía hepática mínima, que puede afectar entre el 15% y el 30% de las personas con cirrosis.

Sin embargo, aunque en visitas normales al médico estos déficits no puedan ser detectados, sí se ha comprobado que tienen un impacto importante en la vida de la persona. Si se aplican pruebas neuropsicológicas especializadas, se podrá encontrar que los enfermos tienen:

  • Alteraciones en la atención, que les dificulta estar mucho tiempo centrado en una misma tarea.
  • Déficits en la memoria de trabajo, es decir, problemas para almacenar información que va a utilizar de inmediato, como cuando haces una operación matemática o te dejan un mensaje que después debes trasmitir a otra persona.
  • Menor velocidad para procesar la información y para responder a los estímulos del entorno.

Cuando la encefalopatía hepática avanza los síntomas van siendo más evidentes y entonces el enfermo y sus familiares podrás ser testigos de:

  • Apatía, no muestra interés por hacer nada ni por conversar con nadie
  • Irritabilidad, cualquier cosa puede despertar una queja
  • Desinhibición, el enfermo hace cosas que no le eran características
  • Alteraciones del ciclo sueño vigilia, con un predominio de somnolencia diurna. En casos extremos le puede resultar difícil mantenerse despierto
  • Desorientación: el enfermo puede no saber dónde está ni qué día de la semana es.
  • Habla lenta
  • Delirium: en casos avanzados, sobre todo relacionados con la hepatitis fulminante, la persona puede llegar a un cuadro de delirium, que se manifiesta en una agitación extrema y la incapacidad de mantener centrada la atención. Si quieres leer más sobre el delirium, no dejes de leer:

Otros síntomas típicos de la encefalopatía hepática de moderada a avanzada son:

  • Un aliento característico, llamado aliento hepático, que algunos describen como de hongos.
  • Asterixis o flapping tremor, un signo muy común: el enfermo tiene incapacidad para mantener el tono muscular y eso produce relajación involuntaria de los músculos. Se puede notar en las manos; en posiciones que deben estar contraídas tienen unos movimientos hacia dentro que semejan los aleteos de una mariposa.
  • Poca expresividad facial
  • Lentitud de movimiento
  • Rigidez de movimientos
  • Temblores semejantes a los que ocurren en la enfermedad de Parkinson.

El extremo de las consecuencias de la encefalopatía hepática es el coma.

Detectándose a tiempo, la mayoría de los casos de encefalopatía hepática tienen solución y se logra revertir el daño ocasionado al cerebro. Generalmente el enfermo logra recuperar su funcionamiento mental normal.

El tratamiento pasa inevitablemente por identificar el factor que desencadenó la encefalopatía hepática, por ejemplo, si es una infección, tratar con antibióticos, si es un sangrado en el intestino, detenerlo.

Se estima que hasta el 90% de los casos logra resolverse por esta vía.

La primera opción de tratamiento farmacológico, además de lo expuesto en el párrafo anterior, generalmente es un fármaco llamado lactulosa, que también se emplea en el tratamiento del estreñimiento y que ayuda a disminuir los altos niveles de amoniaco.

En los casos en que la lactulosa no funcione o no pueda ser empleada en una persona particular, se suele usar un antibiótico denominado rifaximina.

Este último, la rifaximina, también se emplea como complemento junto a la lactulosa para evitar nuevos episodios de encefalopatía hepática. De hecho, debido al alto riesgo de que vuelva a ocurrir una vez ya ha ocurrido, muchos médicos optan por mantener indefinidamente el tratamiento con lactulosa.

Otras medidas pueden ser contempladas dependiendo de cada caso particular. Por ejemplo, la tasa de desnutrición y pérdida de masa muscular entre las personas con cirrosis es muy alta. Se ha constatado que la pérdida extrema de masa muscular es un factor de riesgo importante para la ocurrencia de encefalopatía hepática.

También sucede lo contrario, que la persona puede estar ingiriendo cantidades nocivas de proteínas en la dieta, lo que deberá reducir. Los profesionales que atienden al enfermo posiblemente harán recomendaciones muy precisas sobre las pautas que debe seguir en su alimentación.

Mantener bajo control la enfermedad hepática es la conducta clave para prevenir nuevos episodios de encefalopatía hepática. Sin ignorar, claro, los factores precipitantes, muchos de los cuales pueden ser evitados, o al menos disminuir el riesgo de ocurrencia.

No tomar alcohol, mantener una dieta adecuada, seguir la prescripción médica si tiene ya establecida una, son claves para mantener alejados nuevos episodios de encefalopatía hepática.

Los enfermos de cirrosis pueden convivir muchos años con la enfermedad. Incluso cuando surgen complicaciones, existe tratamiento. Muchos de estos enfermos han sobrevivido con el trasplante de hígado y continúan haciendo vida normal. Los enfermos de cirrosis deben abstenerse de beber alcohol. Se cree que la mala alimentación, particularmente si está asociada al alcohol o al abuso de drogas, tiene mucho que ver con la aparición de la cirrosis, aunque continúa la investigación al respecto. Entre tanto se recomienda una dieta sana y equilibrada.

American Liver Foundation, 75 Maiden Ln., Ste. 603,

Toll-Free (800)223-0179; (800)GO-LIVER

Primary Biliary Cirrhosis Support Group,

1430 Garden Rd., Pearland, TX 77581 http://pbcers.org/

U.S. National Digestive Diseases Information Clearinghouse,

2 Information Way, Bethesda, MD 20892-3570 Telephone (301)654-3810 Toll-free 800-891-5389 Facsimile (301)907-8906

El término hígado graso se refiere a una amplia gama de alteraciones del hígado. La alteración fundamental es la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado. Lo mas corriente es que se deba al consumo de alcohol. Sin embargo, en los últimos años se ha reconocido que una gran parte de los pacientes con hígado graso no beben. Por lo tanto, se ha acuñado entonces el término hígado graso no alcohólico (HGNA). El término “no alcohólico/a” se utiliza porque el HGNA y la esteato hepatitis no alcohólica (EHNA), determinan alteraciones del hígado en muchos aspectos similares a las que se pueden ver en personas que beben alcohol en forma excesiva aunque ocurren en los individuos que no consumen alcohol o lo hacen en cantidades mínimas. En esta sección se entregan los datos fundamentales sobre el HGNA aunque muchos de ellos son aplicables para el hígado graso producido por el consumo exagerado de alcohol.

¿CUÁL ES EL ESPECTRO DEL HGNA?

El espectro de alteraciones propias del hígado graso no alcohólico (HGNA) comienza con el hígado graso simple, considerada la anormalidad inicial en el HGNA. El hígado graso simple implica la sola acumulación de grasa en las células del hígado sin la presencia de inflamación o cicatrices en el órgano (fenómeno también llamado fibrosis hepática). La grasa se acumula en gotas dentro de las células del hígado y se compone principalmente de un tipo particular de grasa llamada triglicéridos. El hígado graso simple es una condición (benigna) e inofensiva, que significa que por sí mismo, no causa ningún daño significativo del hígado. La etapa siguiente en grado de severidad en el espectro del HGNA es la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA ). Afortunadamente, solamente una fracción pequeña de los pacientes con hígado graso simple desarrollará EHNA. Según lo mencionado, la EHNA implica la acumulación de la grasa en las células del hígado así como la presencia de inflamación del hígado. Las células inflamatorias pueden dañar o destruir las células del hígado (necrosis hepatocelular). La evidencia disponible sugiere que la EHNA, en contraste con el hígado graso simple, no es una condición inofensiva. Esto significa que la EHNA puede conducir en última instancia a que ocurran cicatrices en del hígado (que resultan de la muerte de las células de este órgano) y se progrese entonces a una fase avanzada e irreversible en la que el hígado tiene extensas cicatrices, se endurece y no puede funcionar normalmente. Ello corresponde a la cirrosis. La cirrosis causada por la EHNA es la última y más severa etapa en el espectro de HGNA. La cirrosis puede dar origen a complicaciones graves que incluyen el cáncer hepático y pueden determinar la necesidad de un trasplante. Aun no se conoce con exactitud la dinámica de progresión desde HGNA simple a EHNA y de EHNA a cirrosis. Sin embargo, individuos que desarrollan cualquiera de las tres etapas del HGNA (hígado graso simple, EHNA, o cirrosis, Figura 2) poseen factores de riesgo comunes.

¿CUAL ES LA CAUSA DEL HGNA?

La causa fundamental del HGNA parece ser la llamada resistencia insulínica. Esto significa que el organismo no maneja apropiadamente el azúcar que se consume en la dieta. Ello produce un exceso de azúcar en la sangre similar, pero menos marcado, a lo que ocurre en la diabetes. El Hígado y el páncreas detectan el exceso de azúcar en la sangre lo que produce un aumento de la insulina y finalmente acumulación de grasa en el hígado. El hígado acumula el exceso de azúcar en forma de grasa pues esta es la forma de almacenar energía cuando hay exceso de ella.

¿CUALES SON LOS FACTORES DE RIESGO PARA EL HGNA?

La obesidad y el sobrepeso son, sin duda, los factores más relevantes en el desarrollo de HGNA. Otros factores importantes son la presencia de diabetes, elevación de los niveles triglicéridos en la sangre y factores genéticos no del todo conocidos. La presencia de antecedentes de diabetes en familiares es un factor de riesgo importante.

¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS DEL HGNA?

El HGNA no produce síntomas por sí mismo por lo que es considerada una una enfermedad “silenciosa”. Se ha comunicado que algunos pacientes con HGNA refieren dolor o malestar inespecífico en el costado superior derecho del abdomen. Como no produce síntomas, en algunos pacientes el hígado puede dañarse en forma inadvertida por años o décadas.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA EL HGNA?

El HGNA se diagnostica generalmente por accidente, cuando el paciente se realiza exámenes por otra causa. Las alteraciones mas frecuentes son elevaciones leves de los exámenes hepáticos (bilirrubina, transaminasas [SGOT/SGPT, ALAT/ASAT] o GGT). Es también común la detección de hígado graso mediante un examen de imagen (generalmente una ecografía abdominal). Una vez realizado el diagnóstico de HGNA algunos pacientes pueden requerir la realización de una biopsia hepática. Por ello, los pacientes con HGNA deben ser evaluados por un médico especialista (hepatólogo).

¿QUIÉNES DEBEN CONSULTAR?

En principio, todo paciente con HGNA debe ser evaluado por un médico con el propósito de hacer un diagnóstico preciso de su condición y los factores asociados a ella.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DEL HGNA?

Desafortunadamente, en la actualidad no se dispone de tratamientos probadamente efectivos para el HGNA. Sin embargo, hay medidas que el paciente puede tomar para prevenir o revertir, al menos en parte, el daño hepático. En particular, si usted tiene HGNA debería:

  • Perder peso
  • Evitar totalmente el alcohol
  • Ejercitarse regularmente
  • Consumir una dieta balanceada y saludable y buscar consejo dietético especializado
  • Evitar el consumo de medicinas innecesarias
  • Ser evaluado por un especialista con el propósito de valorar su riesgo de enfermedad hepática y descartar otras enfermedades del hígado

  • El HGNA y la EHNA es grasa en el hígado con o sin inflamación y daño.
  • El HGNA y la EHNA se produce en personas que beben poco o nada de alcohol. Afecta a un porcentaje importante de la población
  • El HGNA y la EHNA también puede presentarse en niños.
  • Es posible que las personas con EHNA se sientan bien y que no sepan que tienen una enfermedad en el hígado.
  • El HGNA y la EHNA puede provocar cirrosis, una enfermedad en la que el hígado queda dañado para siempre y puede no funcionar correctamente.
  • Se puede sospechar de EHNA si los análisis de sangre muestran niveles altos de enzimas del hígado, o si un ultrasonido o prueba similar demuestra la presencia de grasa en el hígado.
  • En la evaluación de la EHNA en ocasiones es necesario examinar un pequeño trozo del hígado que se saca a través de una aguja. Este procedimiento se llama biopsia hepática.
  • Las personas con EHNA deben bajar de peso, hacer una dieta balanceada, realizar actividad física y evitar el consumo de alcohol y de medicinas innecesarias.
  • No hay un tratamiento específico para el HGNA y la EHNA. Los tratamientos experimentales incluyen antioxidantes y medicinas antidiabéticas.

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para Ciudadanos de Guatemala

La infección inicial con el VHB o el VHC puede causar una enfermedad sintomática aguda, pero muchos pacientes no presentarán manifestaciones clínicas. 1, 2

Si se presentan síntomas, éstos serán similares independientemente del tipo de hepatitis. La única manera definitiva para determinar el tipo de la infección viral es para llevar a cabo análisis serológicos 3

  • Cuando ocurren, los síntomas agudos de VHB o VHC pueden incluir: 3-6
    • Fiebre
    • fatiga
    • disminución del apetito
    • náuseas
    • vómitos
    • dolor abdominal
    • orina oscura
    • heces de color gris
    • Artalgias
    • ictericia
  • Dado que las PVVIH con infección con el virus de la hepatitis son frecuentemente asintomáticas, deben de realizarse los análisis apropiados. 5 Consulte la sección de herramientas de diagnóstico para más detalles:

  • En la población en general:
    • El período de incubación de VHB varía de 30 a 180 días, con un promedio de 90 días 6
  • El VHB se puede detectar 30-60 días después de la infección, y puede persistir durante períodos de tiempo muy variables.
    • el VHB puede sobrevivir fuera del cuerpo durante una semana, y puede causar infección durante este tiempo 6
    • Al igual que ocurre en la infección aguda asintomática por VHB, los pacientes con hepatitis B crónica pueden no tener manifestaciones clínicas por décadas después de ser infectados. 1
  • El desarrollo de síntomas puede indicar una enfermedad hepática avanzada en un individuo crónicamente infectado 4
    • 15-40% de los pacientes con infección crónica por el VHB se desarrollará consecuencias graves durante lavida 7
  • Los pacientes co-infectados con VHB-VIH con frecuencia tienen altos niveles de VHB-ADN, la enfermedad hepática más grave y el aumento de las tasas de mortalidad relacionada con el hígado que las personas solamente infectadas con el VHB 7
    • en pacientes co-infectados VHB-VIH, los niveles de las enzimas hepáticas (alaninaaminotransferasa[ALT] por ejemplo), que se utilizan como una medida de la inflamación hepática, frecuentemente no se elevan a pesar de que exista enfermedad grave 8
  • En la población en general:
    • El período de incubación de VHC varía de 14 a 180 días, con un promedio de 45 días 3
    • Las estimaciones sugieren que la infección aguda por el VHC es asintomática en el 50-90% de casos 2
    • La infección crónica ocurre en 55-85% de los individuos infectados 3
  • La mayoría de las personas que desarrollan infección crónica por el VHC no tienen conocimiento de la infección o del subsiguiente daño hepático a largo plazo 2
  • El 70% de los individuos con infección crónica por el VHC desarrollan enfermedad hepática crónica 3
  • La progresión de la enfermedad hepática se acelera en las personas co-infectadas con el VHC-VIH en comparación con los individuos infectados por el VHC que son VIH-negativo 2

Las características de suero / plasma que pueden indicar un daño potencial viral del hígado relacionado con hepatitis incluyen:

  • Marcadores séricos de fibrosis, o combinaciones de marcadores, incluyendo el ácido hialurónico, Fibrotest (enlace a http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17592566), Fibrometer (enlace a http://www.ncbi.nlm.nih.nih.gov/pubmed/18973845), Hepascore (enlace a http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16055434), la aspartatoaminotransferasa (AST) índice de la relación de plaquetas (APRI), el FIB- índice 4, el índice de Forns y otros índices 5
    • pruebas como Fibrometer, Fibrotest y Hepascore puede predecir la fibrosis hepática con mayor precisión que las pruebas bioquímicas simples como APRI, FIB-4 o Forns 5

Los marcadores de la función hepática pueden desempeñarse bien en la detección de fibrosis significativa, pero no funcionan tan bien en la detección de un menor grado de fibrosis

  • La combinación de varios marcadores mejora la precisión para detectar fibrosis 2
  • Los marcadores de la función de síntesis hepática que pueden indicar daño potencial viral del hígado relacionado con hepatitis incluyen: 5,9
    • pruebas de coagulación
    • Las concentraciones séricas de albúmina 9
      • concentraciones séricas de fosfatasa alcalina (ALP) > 147 UI / L
      • niveles elevados de alaninaaminotransferasa (ALT) en comparación con los promedios de la edad y el sexo

    • Concentraciones en suero de gamma-glutamil trans peptidasa (GGT)> 51 UI / L
    • Niveles de bilirrubina total de suero> 1,9 mg / dL.

    Para obtener información sobre la detección del VHB y el VHC, consulte la página de herramientas de diagnóstico.

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    9. EE.UU. Biblioteca Nacional de Medicina y los Institutos Nacionales de Salud. Medline Plus: Pruebas de función hepática. Consultado el 2 de diciembre de 2011.
    • Consideraciones claves
    • Herramientas de diagnóstico

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Desafortunadamente, en la actualidad no se dispone de tratamientos probadamente efectivos para el HGNA. Sin embargo, hay medidas que el paciente puede tomar para prevenir o revertir, al menos en parte, el daño hepático. En particular, si usted tiene HGNA debería:

  • Perder peso
  • Evitar totalmente el alcohol
  • Ejercitarse regularmente
  • Consumir una dieta balanceada y saludable y buscar consejo dietético especializado
  • Evitar el consumo de medicinas innecesarias
  • Ser evaluado por un especialista con el propósito de valorar su riesgo de enfermedad hepática y descartar otras enfermedades del hígado

Algunas cosas que debe recordar

  • El HGNA y la EHNA es grasa en el hígado con o sin inflamación y daño.
  • El HGNA y la EHNA se produce en personas que beben poco o nada de alcohol. Afecta a un porcentaje importante de la población
  • El HGNA y la EHNA también puede presentarse en niños.
  • Es posible que las personas con EHNA se sientan bien y que no sepan que tienen una enfermedad en el hígado.
  • El HGNA y la EHNA puede provocar cirrosis, una enfermedad en la que el hígado queda dañado para siempre y puede no funcionar correctamente.
  • Se puede sospechar de EHNA si los análisis de sangre muestran niveles altos de enzimas del hígado, o si un ultrasonido o prueba similar demuestra la presencia de grasa en el hígado.
  • En la evaluación de la EHNA en ocasiones es necesario examinar un pequeño trozo del hígado que se saca a través de una aguja. Este procedimiento se llama biopsia hepática.
  • Las personas con EHNA deben bajar de peso, hacer una dieta balanceada, realizar actividad física y evitar el consumo de alcohol y de medicinas innecesarias.
  • No hay un tratamiento específico para el HGNA y la EHNA. Los tratamientos experimentales incluyen antioxidantes y medicinas antidiabéticas.

Las enfermedades relacionadas con el hígado en el perro son de las de diagnóstico más difícil, porque los primeros signos de la dolencia son inespecíficos, podrían relacionarse con cualquier otro tipo de enfermedad. Hablamos de que un perro con una dolencia hepática puede presentar apenas un cuadro de vómitos, de diarrea, infección de orina y beber agua más de lo habitual.

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Acude cuanto antes al veterinario si observas cualquier anomalía

En cualquier caso, las primeras fases de cualquier enfermedad hepática llevan consigo una hinchazón, un agrandamiento del hígado. Pero, a medida de que la enfermedad, avanza, las células del órgano van muriendo mientras son sustituidas por tejido cicatrizado. Es la cirrosis, una enfermedad irreversible que convierte al hígado en un paquete de aspecto gomoso y rígido.

No obstante, antes de llegar a esa fase final irreversible, el hígado del perro, como el de una persona, puede paliar sus daños y recuperarse. Recuperarse si el tratamiento es adecuado y se interviene a tiempo, como decimos, antes de que la dolencia avance y degenere el órgano.

Piense que para que el hígado del perro comience a fallar realmente han de haberse destruido hasta un 80% de sus células hepáticas, lo que es decir bastante. Se trata de un órgano, en cualquier caso, duro y resistente.

Los signos de insuficiencia hepática en un perro, como también en los humanos, son la ictericia, la encefalopatía hepática, la ascitis, las hemorragias recurrentes, que suelen estar acompañadas de hinchazones en las patas traseras del perro.

La insuficiencia hepática lleva aparejada una acumulación de la bilis en la sangre y en los tejidos, la piel del animal se vuelve sensiblemente amarilla. Es frecuente ver en los perros afectados cómo se amarillea también la mucosas de las encías y de la lengua, el interior de las orejas y cómo los orines de los perros se vuelven amarronados, como si fuera agua con óxido.

Circunstancias que los veterinarios observan en las revisiones periódicas de los perros y una sintomatología que tampoco pasa desapercibida para los responsables de las tiendas de animales donde solemos comprar la comida, el pienso y los suplementos de los perros.

Y si hablamos de los síntomas de la ictericia, tenemos que referirnos a otra circunstancia particular que sucede en el organismo del perro, la de la descomposición, más o menos rápida, de los glóbulos rojos, como consecuencia de la obstrucción de la circulación biliar. Se trata de una manifestación de las dolencias hepáticas muy dañina para los perros.

Por lo que se refiere a la encefalopatía hepática que comentábamos más arriba, se trata de una disfunción cerebral motivada por la presencia elevada de amoniaco y otras toxinas en el flujo sanguíneo. Hay que recordar que el amoniaco es un subproducto presente en el organismo del perro creado en el proceso de metabolización de las proteínas.

Un amoniaco que elimina el hígado de un perro sano, pero que se acumula invariablemente cuando el animal tiene su órgano dañado. Ese amoniaco ejerce de contaminante para las funciones habituales el cerebro de la mascota.

Un perro afectado de encelopatía hepática tendrá falta de coordinación, debilidad pasajera, desorientación, cambios de comportamiento, babeo, miedo y embotamiento mental. Estos síntomas descritos aparecen y desaparecen sin motivo aparente y pueden estar acompañados de convulsiones.

Se trata, en todo caso, de síntomas que deberemos observar en los animales que podemos estar dispuestos a comprar en una tienda de animales y que son muy fáciles de detectar a simple vista. Téngalo en cuenta.

La otra enfermedad hepática que comentábamos en la introducción es la ascitis que no es más que la acumulación de líquido en el abdomen del perro y que los cuidadores menos experimentados pueden confundir con un empacho de comida, del pienso habitual del perro.

Y es que un perro con ascitis tiene una apariencia hinchada. El origen es un descenso de las proteínas en la sangre y un aumento de la presión en las venas que llevan el fluido sanguíneo al hígado.

La prueba de la presencia de la ascitis en el animal es ese vientre aumentado que al golpearse producirá un ruido sordo, como bien saben los veterinarios y los mejores profesionales de las tiendas de animales especializados en perros.

El último de los síntomas relacionados con las dolencias hepáticas que podemos detectar en los perros son esos sangrados espontáneos a los que también nos referíamos antes. Las zonas en las que se verifican los sangrados inadvertidos son el estómago, los intestinos y el tracto urinario.

La sangre suele acompañar al vómito, a las heces, pero también a la orina. Y, si estamos atentos, también las podremos ver en las encías, donde la sangre se mostrará como puntitos bien definidos no más grandes que la cabeza de un alfiler.

Aún más, del mismo modo, se pueden detectar morados en la piel y en los labios del hocico del perro. Si bien el sangrado espontáneo es poco habitual, caso de estar presente en el cuadro de dolencia hepática, es obiligatoria la cirugía, especialmente si las hemorragias competen a zonas muy internas como los intestinos.

Recuerde todos estos síntomas, pero lo más importante, no deje de observar detenidamente a su perro, mientras lo baña, mientra juega con él, es probablemente la forma más sencilla de controlar su salud y adelantarse a sus deficiencias.

El hígado graso es una enfermedad que ha crecido en los últimos años y que sea asocia directamente al sobrepeso y/o a los malos hábitos alimentarios. Por ello, es muy importante que conozcas qué síntomas y signos presenta dicha enfermedad para que puedas prevenir para reducir complicaciones metabólicas.

El hígado graso es una patología que se clasifica en hígado graso alcohólico e hígado graso no alcohólico (HGNA). Esta clasificación establece una diferencia notoria de las causas por las cuales se puede producir dicha enfermedad.

Mientras muchas personas sufren de hígado graso a causa del consumo excesivo de alcohol, hay muchas otras que sufren de esta enfermedad a causa de una mala alimentación y enfermedades metabólicas asociadas directamente con el sobrepeso.

Según datos de la Organización Mundial de Gastroenterología la cantidad de personas que sufren de hígado graso ha aumentado en forma alarmante. Entre el 20 al 30% de la población general europea sufre dicha enfermedad, mientras que ese porcentaje aumenta si la población tiene sobrepeso o es obesa (alrededor del 75%).

Si bien la mejor forma de prevenir y reducir complicaciones metabólicas derivadas de esta enfermedad es perder peso, aumentar la actividad física y cambiar hábitos alimentarios, es importante que estés atento a los síntomas y signos que puede presentar esta enfermedad.

Los síntomas pueden ser muy vagos y confundirse con otras situaciones derivadas del stress, dentro de los cuales se pueden mencionar:

  • Fatiga
  • Cansancio
  • Malestar en el costado superior derecho del abdomen
  • Dolor abdominal

Unas de las causas más comunes de grasa en el hígado, no solo el exceso de grasa acumulada en el órgano, que ocurre principalmente en personas con sobrepeso o que no practican actividad física, sino también el exceso de alcohol; el uso abusivo de medicamentos y enfermedades como hepatitis, cirrosis, ascitis y esquistosomiasis.

Veamos entonces estos síntomas de hígado graso que pueden ser un aviso para tu salud:

" data-medium-file="https://i1.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?fit=300%2C179&ssl=1" data-large-file="https://i1.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?fit=616%2C368&ssl=1" class="alignleft wp-image-6324" title="problemas hepáticos" src="https://i1.wp.com/inflamacionde.com/clon/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?resize=203%2C121" alt="problemas hepáticos" width="203" height="121" srcset="https://i1.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?w=616&ssl=1 616w, https://i1.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/malestar.jpg?resize=300%2C179&ssl=1 300w" sizes="(max-width: 203px) 100vw, 203px" data-recalc-dims="1" />Es un síntoma evidente de problema en el hígado. Generalmente, la persona se siente mal después de las comidas, el estómago pesa, seguido de náuseas, mareos, pudiendo culminar en vómito.

Sin embargo, este síntoma puede estar asociado a varios problemas y no precisamente a un problema hepático.

Pero si son repetitivos, lo ideal es buscar un médico con urgencia.

El dolor en el hígado se siente en la parte superior del abdomen, justo debajo de las costillas, y se extiende hacia la espalda, causando a veces hinchazón abdominal.

Es posible que este síntoma de hígado graso cause también fiebre, por lo que es recomendable recurrir a su médico de cabecera.

La ictericia se presenta con un cambio en el color de la piel tomando un tono amarillento, que se manifiesta tanto en el rostro y los ojos como en el resto del cuerpo.

Esto sucede por el exceso de bilirrubina (bilis) en nuestro organismo y en la sangre, causado por el problema en el hígado.

Este es uno de los síntomas iniciales, que se asocian principalmente a una hepatitis contagiosa.

" data-medium-file="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?fit=300%2C169&ssl=1" data-large-file="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?fit=427%2C240&ssl=1" class="alignleft wp-image-6327" title="síntomas de hígado graso" src="https://i2.wp.com/inflamacionde.com/clon/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?resize=188%2C106" alt="síntomas de hígado graso" width="188" height="106" srcset="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?w=427&ssl=1 427w, https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/cansancio.jpg?resize=300%2C169&ssl=1 300w" sizes="(max-width: 188px) 100vw, 188px" data-recalc-dims="1" />Los síntomas de hígado graso incluyen cansancio y falta de apetito. Cuando sufrimos un problema en el hígado, es común sentirnos más cansados, sin energía y sin mucho apetito.

Por eso, cuando estos síntomas se vuelven continuos, es decir, cuando el estado de falta de apetito y fatiga es constante, hay que ser cautos y consultar a un médico.

La fiebre es una señal de inflamación o infección, que puede estar relacionada con problemas en el hígado. En este caso, es muy importante no ignorar los síntomas.

Si usted presenta alguno de los síntomas ya citados, observe el color de sus heces cuando vaya al baño. Si presentan un color claro, es posible asociar todos los demás síntomas a un problema de hígado, o al colon irritable, que indirectamente está asociado a problemas hepáticos.

" data-medium-file="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/comezon-en-el-cuello-1.jpg?fit=295%2C147&ssl=1" data-large-file="https://i0.wp.com/www.inflamacionde.com/wp-content/uploads/2017/12/comezon-en-el-cuello-1.jpg?fit=295%2C147&ssl=1" class="alignleft wp-image-6334" title="comezón en el cuello" src="https://i0.wp.com/inflamacionde.com/clon/wp-content/uploads/2017/12/comezon-en-el-cuello-1.jpg?resize=149%2C74" alt="comezón en el cuello" width="149" height="74" data-recalc-dims="1" />Puede indicar un problema en el hígado. Este síntoma surge debido a la acumulación de bilis debajo de la piel.

El cuerpo comienza a sentir comezón y poniéndonos muy incómodos, ya que la sangre reacciona a la acumulación de toxinas que el hígado no ha sido capaz de filtrar.

El sangrado es un síntoma menos habitual, pero que también puede estar asociado a un problema hepático.

Sangrar muy a menudo por la nariz, o la aparición de hematomas por el cuerpo, pueden estar relacionados con una deficiencia de proteínas debido al mal funcionamiento del hígado.

Es necesario considerar estos síntomas y consultar con un médico.

Los cuadros de un hígado graso se dividen de acuerdo con sus causas:

Esteatosis hepática alcohólica: Como el nombre dice, la esteatosis hepática alcohólica se desarrolla en personas que beben con mucha frecuencia, principalmente personas que sufren de alcoholismo.

Esteatosis hepática no alcohólica: un hígado graso no alcohólico puede ocurrir por diversos cuadros, tales como:

  • Sobrepeso y obesidad
  • Hepatitis virales (como la hepatitis B y la hepatitis C)
  • Diabetes
  • Resistencia a la insulina
  • Triglicéridos alto
  • Colesterol alto
  • Pérdida o ganancia de peso muy rápido
  • Uso de medicamentos como corticoides, estrógeno, amiodarona, antirretrovirales, diltiazen y tamoxifeno
  • Personas con inflamación crónica de hígado debido a otras enfermedades.

Sin embargo, el exceso de peso es hoy una de las causas de grasa en el hígado más importantes. Para tener una idea, el 60% de las personas que padecen un hígado graso son obesas.

Las mujeres parecen tener un riesgo mayor de desarrollar exceso de grasa en el hígado, ya que la hormona estrógeno, producida naturalmente por el cuerpo femenino, facilita la acumulación de grasa.

Las personas de ascendencia oriental o hispana también parecen tener una mayor predisposición al cuadro, a diferencia de los descendientes de africanos.

También podemos mencionar las siguientes causas:

  • Síndrome del ovario poliquístico
  • Hipotiroidismo
  • Síndrome metabólico
  • Apnea del sueño
  • Acumulación de grasa abdominal.

Algunas actitudes simples pueden ayudar a prevenir los problemas que afectan al hígado:

  • Beba alcohol con moderación;
  • Evite comportamientos de riesgo;
  • Use condón al momento de mantener relaciones sexuales;
  • Vacunarse contra la hepatitis;
  • Tenga cuidado al manipular o aspirar productos como insecticidas, pinturas y productos químicos considerados tóxicos;
  • Proteja su piel contra productos químicos, utilice siempre guantes y accesorios que ayuden en la seguridad;
  • Mantenga una vida sana, la práctica de ejercicios físicos junto con una alimentación sana son la clave para un peso ideal. El aumento del peso y la obesidad pueden causar enfermedades hepáticas.

El tratamiento indicado por su médico dependerá de las causas de la enfermedad en el hígado, pero los casos más leves se tratan sólo con cambios en su alimentación.

Sin embargo, en las situaciones más graves, tomar medicamentos también puede ser necesario para disminuir la inflamación, el colesterol, la glucemia y otros factores que afectan el hígado.

Complemente el tratamiento con cambios en la dieta y hábitos de vida sana.

En caso de problemas en el hígado, se recomienda beber al menos 2 litros de agua al día y consumir alimentos naturales (Dieta Hígado Graso) y de fácil digestión, como pescado, carnes blancas, frutas, verduras y jugos naturales.

Además, es preferible optar por preparaciones cocidas, asadas o a la parrilla, evitando frituras, refrescos, galletas rellenas, mantequilla, dulces, alimentos congelados e industrializados en general, siendo también importante evitar el consumo de cualquier tipo de bebidas alcohólicas.

Recordando que es el médico especialista el indicado para el tratamiento de las enfermedades del hígado, y debe ser consultado si los síntomas persisten, incluso después de los cambios en la dieta.

El hígado inflamado, hepatomegalia o inflamación hepática se da cuando este órgano adquiere un tamaño mayor al normal. Se trata de una condición muy seria puesto que, a veces, la inflamación viene derivada por otra enfermedad de carácter más grave, como las contraídas por cualquiera de los virus de la hepatitis. Sin embargo, identificarla no es fácil, pues durante la primera etapa de la inflamación hepática apenas se notan los síntomas, estos aparecen conforme la anomalía avanza. No obstante, existen algunas señales y signos que pueden ayudarnos a descubrir si sufrimos hepatomegalia y, por ello, en este artículo de unComo queremos ayudarte a ampliar tu conocimiento y contarte cuáles son los síntomas del hígado inflamado.

El hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo puesto que es el encargado de transformar los alimentos en energía, de eliminar las toxinas de la sangre, regular los niveles de aminoácidos y las grasas, entre muchas otras funciones. Es el más grande de todos y su inflamación puede causarnos graves consecuencias, por ello es fundamental cuidarlo y asegurarnos de que funciona sin problemas.

Al cumplir tantas funciones y estar involucrado en tantos procesos de nuestro organismo no es de extrañar que las causas que provocan la inflamación hepática también sean variadas. Los factores principales que pueden provocar hepatomegalia son:

  • Trastorno hemorrágico (coagulopatía)
  • Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) e infección del líquido (peritonitis bacteriana)
  • Venas ensanchadas en el esófago, estómago o intestinos que sangran con facilidad (várices esofágicas)
  • Presión elevada en los vasos sanguíneos del hígado (hipertensión portal)
  • Insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal)
  • Cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular)
  • Confusión mental, cambio en el nivel de conciencia o coma (encefalopatía hepática)

  • Presenta síntomas de enfermedad hepática alcohólica
  • Presenta síntomas después de beber mucho por un período prolongado
  • Está preocupado acerca de que la bebida pueda estar perjudicando su salud

Consiga ayuda médica de emergencia de inmediato si tiene:

  • Dolor abdominal o en el pecho
  • Inflamación abdominal o ascitis que es nueva o empeora repentinamente
  • Una fiebre (temperatura mayor a 101°F o 38.3°C)
  • Diarrea
  • Confusión nueva o cambio en el estado de alerta, o este empeora
  • Sangrado rectal, sangre en el vómito o sangre en la orina
  • Dificultad para respirar
  • Vómitos más de una vez al día
  • Color amarillo en la piel u ojos (ictericia) que es nuevo o empeora rápidamente

Hable abiertamente con su proveedor acerca de su consumo de alcohol. El proveedor puede aconsejarlo sobre qué cantidad es segura para usted.

Asiedu DK, Ferri FF. Alcoholic hepatitis. In: Ferri FF, ed. Ferri's Clinical Advisor 2018. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:59-60.

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Hübscher SG. Alcohol-induced liver disease. In: Saxena R, ed. Practical Hepatic Pathology: A Diagnostic Approach. 2nd ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 24.

La encefalopatía hepática es una complicación grave de las enfermedades hepáticas graves. La enfermedad a menudo es fluctuante y presenta un espectro amplio de síntomas que varían desde signos menores que no son fácilmente discernibles hasta el coma profundo. Los síntomas a menudo se presentan en conexión con el estrés relacionado con la infección, la deshidratación, el estreñimiento o la hemorragia gastrointestinal. No se conocen los mecanismos exactos que subyacen al desarrollo de la enfermedad. Los estudios experimentales indican que los cambios mentales observados en la encefalopatía hepática reflejan alteraciones en los neurotransmisores del cerebro.

La dopamina desempeña una función principal en la neurotransmisión. Varias enfermedades del sistema nervioso, incluida la enfermedad de Parkinson, son causadas por una disfunción en el sistema de dopamina. Algunos pacientes con encefalopatía hepática presentan síntomas similares a los observados en los pacientes con enfermedad de Parkinson (cerebración lenta; rigidez en los movimientos; temblor). Para los pacientes con enfermedad de Parkinson, los fármacos conocidos como agentes dopaminérgicos (fármacos que imitan el efecto del neurotransmisor dopamina) alivian claramente los síntomas. También se han evaluado estos fármacos para los pacientes con encefalopatía hepática.

Se realizó la presente revisión sistemática para determinar los efectos beneficiosos y perjudiciales de los agentes dopaminérgicos para los pacientes con encefalopatía hepática. Los análisis incluyeron cinco pequeños ensayos publicados en 1982 o anteriormente. Todos los ensayos excepto uno tuvieron riesgos altos de sesgo (es decir, riesgos de errores sistemáticos o riesgos de sobrestimación de los efectos beneficiosos o riesgos de subestimación de los efectos perjudiciales). Sólo se incluyeron 144 pacientes en los cinco ensayos, y en consecuencia, se observa la presencia de riesgos de errores aleatorios (es decir, intervención del azar). Los análisis no mostraron ninguna diferencia significativa con respecto a los síntomas de la encefalopatía hepática o la mortalidad en los pacientes tratados con agentes dopaminérgicos en comparación con los pacientes que recibieron un placebo inactivo o ninguna intervención. El número de pacientes con eventos adversos parecía comparable en los dos grupos de intervención. En base a las pruebas disponibles, se establece la conclusión de que no pueden encontrarse datos que permitan recomendar o refutar la administración de agentes dopaminérgicos para la encefalopatía hepática. Parece necesaria la realización de más ensayos clínicos aleatorios controlados con placebo sin riesgos de errores sistemáticos ni riesgos de errores aleatorios para obtener pruebas firmes sobre los agentes dopaminérgicos para los pacientes con encefalopatía hepática.

Esta revisión no halló pruebas para recomendar o refutar la administración de agentes dopaminérgicos para la encefalopatía hepática. Parece necesaria la realización de más ensayos clínicos aleatorios controlados con placebo sin riesgos de errores sistemáticos ni riesgos de errores aleatorios para obtener pruebas firmes sobre los agentes dopaminérgicos para los pacientes con encefalopatía hepática.

Los pacientes con encefalopatía hepática pueden presentarse a la consulta con síntomas extrapiramidales y cambios en los ganglios basales. Estos cambios son similares a los observados en pacientes con enfermedad de Parkinson. Por lo tanto, se han evaluado los agentes dopaminérgicos (como bromocriptina y levodopa, utilizados en pacientes con enfermedad de Parkinson) como un tratamiento potencial para los pacientes con encefalopatía hepática.

Evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de los agentes dopaminérgicos versus placebo o ninguna intervención para los pacientes con encefalopatía hepática.

Los ensayos se identificaron mediante el registro de ensayos controlados del Grupo Cochrane Hepatobiliar (Cochrane Hepato-Biliary Group) (enero 2014), Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL) (número 12 de 12, 2013), MEDLINE (1946 hasta enero 2014), EMBASE (1974 hasta enero 2014), y en Science Citation Index-Expanded (1900 hasta enero 2014). También se realizaron búsquedas manuales en listas de referencias, actas de congresos y registros de ensayos en línea.

Se incluyeron ensayos aleatorios, independientemente del estado de la publicación o del idioma. Los análisis primarios incluyeron datos de los ensayos aleatorios que utilizaron un diseño de grupos paralelos o el primer período de los ensayos cruzados. Los datos pareados de los ensayos cruzados se incluyeron en los análisis de sensibilidad.

Tres autores de la revisión extrajeron los datos de forma independiente. Los metanálisis de efectos aleatorios se realizaron como resultado de una heterogeneidad clínica esperada. Se realizaron metanálisis de efectos fijos, análisis de metarregresión, análisis de subgrupos y análisis de sensibilidad para evaluar las fuentes de heterogeneidad y de sesgo (errores sistemáticos). Se utilizó el análisis secuencial de los ensayos para controlar el riesgo de intervención del azar (errores aleatorios).

Se incluyeron cinco ensayos que asignaron al azar a 144 participantes con encefalopatía hepática evidente publicados durante 1979 a 1982. Tres ensayos evaluaron levodopa y dos ensayos evaluaron bromocriptina. La dosis media diaria fue de 4 g para la levodopa y de 15 g para la bromocriptina. La duración mediana del tratamiento fue de 14 días (rango de siete a 56 días). Ninguno de los ensayos hizo un seguimiento de los participantes después del final del tratamiento. Sólo un ensayo informó un control adecuado del sesgo; se consideró que los cuatro ensayos restantes tenían un alto riesgo de sesgo. Los metanálisis del modelo de efectos aleatorios indicaron que los agentes dopaminérgicos no tuvieron ningún efecto beneficioso ni perjudicial sobre la encefalopatía hepática en los análisis primarios (15/80 [19%] versus 14/80 [18%]; odds ratio [OR] 2,99; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,09 a 100,55; dos ensayos) o al incluir los datos pareados de los ensayos cruzados (OR 1,04; IC del 95%: 0,75 a 1,43). Se identificaron pruebas claras de heterogeneidad entre los ensayos en el análisis primario (I 2 = 65%) y al incluir los datos pareados de los ensayos cruzados (I 2 = 40%).

Los agentes dopaminérgicos no tuvieron ningún efecto beneficioso ni perjudicial sobre la mortalidad (42/144 [29%] versus 38/144 [26%]; OR 1,11; IC del 95%: 0,35 a 3,54; cinco ensayos). Los análisis secuenciales de los ensayos demostraron que se carece de información para refutar o recomendar las intervenciones para todos los resultados. Los agonistas dopaminérgicos no parecieron aumentar el riesgo de eventos adversos.

La prevalencia estimada en los europeos y sus descendientes es del 1%, siendo más frecuente en las mujeres con una proporción 2:1.

  • Síntomática: Los síntomas son muy diversos pero todos los pacientes mostrarán una serología, histología y test genéticos compatibles con la EC.
  • Subclínica: En este caso no existirán síntomas ni signos, aunque sí serán positivas el resto de las pruebas diagnósticas.
  • Latente: Son pacientes que en un momento determinado, consumiendo gluten, no tienen síntomas y la mucosa intestinal es normal. Existen dos variantes:
    • Tipo A: Fueron diagnosticados de EC en la infancia y se recuperaron por completo tras el inicio de la dieta sin gluten, permaneciendo en estado subclínico con dieta normal.
    • Tipo B: En este caso, con motivo de un estudio previo, se comprobó que la mucosa intestinal era normal, pero posteriormente desarrollarán la enfermedad.

Potencial: Estas personas nunca han presentado una biopsia compatible con la EC pero, del mismo modo que los grupos anteriores, poseen una predisposición genética determinada por la positividad del HLA-DQ2/DQ8. Aunque la serología puede ser negativa, presentan un aumento en el número de linfocitos intraepiteliales. La probabilidad media de desarrollar una EC activa es del 13% y una EC latente del 50% (tabla 1).

Tabla 1. Tipos de enfermedad celíaca.

Los síntomas más frecuentes son: pérdida de peso, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, distensión abdominal, pérdida de masa muscular, retraso del crecimiento, alteraciones del carácter (irritabilidad, apatía, introversión, tristeza), dolores abdominales, meteorismo, anemia por déficit de hierro resistentes a tratamiento. Sin embargo, tanto en el niño como en el adulto, los síntomas pueden ser atípicos o estar ausentes, dificultando el diagnóstico.

Mediante un examen clínico cuidadoso y una analítica de sangre, que incluya los marcadores serológicos de enfermedad celíaca (anticuerpos antigliadina, antiendomisio y antitransglutaminasa tisular) se establece el diagnóstico de sospecha de la enfermedad. El conocimiento reciente de diferentes formas clínicas de enfermedad celíaca (clásica, atípica, silente, latente, potencial, etc.), ha venido a demostrar que no siempre se puede establecer un diagnóstico clínico o funcional de la enfermedad celíaca. Por ello, para el diagnóstico de certeza de la enfermedad celíaca es imprescindible realizar una biopsia intestinal. Dicha biopsia consiste en la extracción de una muestra de tejido del intestino delgado superior para ver si está o no dañado. Para realizar esta prueba es necesario que no se haya retirado el gluten de la dieta.

Su tratamiento consiste en el seguimiento de una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. Esto conlleva una normalización clínica y funcional, así como la reparación de la lesión vellositaria. El celíaco debe basar su dieta en alimentos naturales: legumbres, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, hortalizas y cereales sin gluten: arroz y maíz. Deben evitarse, en la medida de lo posible, los alimentos elaborados y/o envasados, ya que en estos es más difícil garantizar la ausencia de gluten.

Suelen preceder a la EC, aunque también pueden manifestarse simultáneamente e incluso después de ella. Los pacientes que las padecen son considerados grupos de riesgo ya que su asociación se produce con una frecuencia superior a la esperada:

  • Dermatitis herpetiforme.
  • Diabetes mellitus tipo I.
  • Déficit selectivo de IgA.
  • Síndrome de Down.
  • Enfermedad hepática.
  • Enfermedades de tiroides.
  • Intolerancia a la lactosa.

Aunque normalmente son trastornos evolutivos de la enfermedad ante la falta de diagnóstico precoz, o en pacientes con escasa adherencia a la dieta sin gluten, a veces es la forma de presentarse en personas de más de 50 años:
Linfoma no-Hodgkin. El riesgo de desarrollar esta complicación es 2 veces superior a la población general, igualándose a esta después de llevar a cabo una dieta exenta de gluten durante 5 años.
Carcinomas. Son de células escamosas a nivel orofaringeo y esofágico, o adenocarcinoma en intestino delgado o recto.

Se define la hipoglucemia en un adulto como una cifra de glucemia inferior a 40 mg / dl, incluso en ausencia de síntomas.

La insulina frena la producción hepática de glucosa y aumenta la utilización de la glucosa por parte de los tejidos periféricos (fundamentalmente el músculo). Por todo ello, la secreción de insulina baja las cifras de glucemia. Cuando por cualquier mecanismo aparece hipoglucemia se aumenta la producción de una serie de hormonas de contrarregulación, tales como: Glucagón y epinefrina. Estas hormonas producirían un aumento en la glucogenolisis de forma que intentarían elevar las cifras de glucemia hasta niveles normales. La hormona de crecimiento y el cortisol serían otras hormonas de contrarregulación que vendrían en una segunda fase evolutiva, una vez pasada la fase más aguda. Aunque las catecolaminas son unas hormonas muy importantes en el proceso de contrarregulación de la hipoglucemia, no juegan un papel fundamental en caso de secreción adecuada de glucagón 20, 21. En caso de déficit en la producción de glucagón, como sería el caso de diabéticos de larga evolución o sujetos que han sido sometidos a pancreatectomías totales, es cuando las catecolaminas tomarían el papel principal como hormonas contrarreguladoras. En sujetos con una diabetes de muy larga evolución, incluso la producción de catecolaminas estaría afectada, por lo que los mecanismos compensadores de la hipoglucemia estarían deteriorados. Es interesante recordar al respecto que estos mecanismos descritos podrían alterarse con la administración de beta-bloqueantes no selectivos, tales como el propranolol.

Los síntomas que ocurren durante una hipoglucemia se deben a:

1. la descarga producida por el sistema nervioso simpático - descarga adrenérgica -
2. causados por la neuroglucopenia 22.

La hipoglucemia activa células del hipotálamo que serían las responsables de la descarga del sistema nervioso simpático, dicha activación produciría síntomas tales como: sudoración, palpitaciones, ansiedad; la activación del sistema nervioso parasimpático produciría manifestaciones tales como: cambios en el tamaño pupilar y aumento en la secreción de saliva por la parótida. Tanto hipotermia como hipertermia pueden observarse en la hipoglucemia. La hipotermia se debería a la pérdida de calor causada por la sudoración excesiva y la vasodilatación periférica. La hipertermia se produciría por las convulsiones o el edema cerebral.

El umbral aceptado para el desarrollo de síntomas por neuroglucopenia es aproximadamente 36 mg / dl, por debajo de estas cifras de glucemia pueden demostrarse cambios en el electroencefalograma y en la conciencia. La corteza cerebral es la más susceptible a los efectos de la hipoglucemia, seguida por el cerebelo, los ganglios de la base, tálamo, hipotálamo, troncoencéfalo, médula espinal y finalmente los nervios periféricos. Las convulsiones pueden producirse durante la hipoglucemia, siendo este síntoma más frecuente en los niños.

3. 3. CAUSAS DE HIPOGLUCEMIA

premarin para que sirve

10 .- elige bien el pan y el relleno. Es importante comer solamente pan de buena calidad en la Dieta de Limpieza del Hígado.

Vete a una tienda de comida natural y compra pan que no contenga sustancias artificiales. Si tienes el colon irritable, consume pan de harina molida, ya que tiene una textura fina, y está libre de pequeños granitos.

Prueba distintas variedades de pan para reducir alergias, prueba el de centeno, de trigo, de maíz, de avena, de cebada y demás que puedas encontrar en tiendas de alimentos naturales. Para algo más ligero, prueba crackers de arroz, de centeno o pan de pita sin levadura. Si eres alérgico a la levadura, consume pan sin levadura o una barra de masa agria.

Durante la Dieta de Limpieza del Hígado, es muy importante evitar la margarina y mantequilla, si necesitas algo para extender sobre el pan utiliza aguacate fresco, humus o tahín.

11.- evita el estreñimiento comiendo mucha fruta fresca y vegetales y bebiendo agua a lo largo del día. Evitando el estreñimiento evitarás el crecimiento de organismos no deseados en el intestino grueso. Para aumentar la cantidad de acidophilus benignos y otras bacterias lactobacillus, puedes consumirlos en forma de yogur de soja o en polvo.

12 .- evita las grasas saturadas o en mal estado Estas grasas insalubres pueden dañar el hígado con los cambios característicos de un "hígado obeso" similar a aquel de los consumidores de alcohol.

Muchas personas preocupadas por su línea intentan llevar una dieta completamente libre de grasa, aunque, si esto se practica durante más de cuatro semanas, empezaran a aparecer síntomas de deficiencia de ácidos grasos. Es más, las funciones del hígado y del metabolismo se ralentizarán y conducirán a un fácil aumento de peso.

Los síntomas de deficiencia de ácidos grasos

son: piel seca e irritada, eczema, pérdida de cabello, dolor articular, fertilidad reducida, incremento de la distracción, depresión y pérdida de memoria, lento índice metabólico con aumento de peso, reducción de las funciones inmunológicas, desequilibrio hormonal, degeneración del hígado, fatiga, problemas circulatorios, enfermedades degenerativas, adelanto del envejecimiento y alto porcentaje de triglicéridos.

Veo cientos de personas obesas y muchas no ingieren excesivas calorías; su problema es debido solamente al consumo equivocado de grasas. El hígado es el principal órgano encargado de consumir las grasas del cuerpo y si tú lo agredes con grasas en mal estado será incapaz de realizar sus funciones metabólicas y tu metabolismo general se ralentizará. En consecuencia, ganarás peso fácilmente, especialmente alrededor de la zona abdominal.

De manera sencilla, podríamos decir que un hígado saludable bombea la grasa fuera del cuerpo manteniéndote delgado.

Los malos hábitos alimenticios para el hígado causarán un desequilibrio en la producción de lipoproteínas del hígado, de esa manera tendrás demasiadas lipoproteínas de baja densidad (LDL) e insuficientes lipoproteínas de alta densidad (HDL). Esto incrementará el riesgo de arteriosclerosis, enfermedades coronarias y presión alta.

el tipo de grasa que ingerimos diariamente es importante para la salud y la longevidad y tendrá más influencia que ninguna otra cosa sobre el funcionamiento del hígado y el peso.

Los aceites dietéticos nos cuidarán si nosotros los cuidamos a ellos, reduciendo su exposición al calor, al aire o a la luz. Los aceites alimenticios naturales tales como los presentes en el pescado, semillas, nueces, aguacates, olivas y legumbres están protegidos de la luz, el aire y el calor gracias a la piel y cáscaras que los recubren y son más frescos y saludables que las versiones embotelladas. De todas formas, para sazonar ensaladas, fritos ligeros, etc., lo ideal es consumir aceite sin refinar que haya sido prensado en frío y conservado en botellas de cristal oscura para protegerlo contra la luz. Mantenerlo en el refrigerador. El aceite de oliva virgen es fácil de adquirir y es una buena elección ya que está prensado en frío y no ha sido calentado, refinado o blanqueado con lejías.

TERAPIAS NATURALES PARA EL HÍGADO

Aquellas personas cuyo hígado trabaja con dificultad a menudo metabolizan mal las grasas y puede que tengan altos niveles de colesterol. El psylio es una abundante fuente de fibra soluble que es, con toda seguridad, la mejor fibra reductora de colesterol disponible. Se aconseja tomar psylio al comienzo de las comidas.

es de uso extendido como tónico para el hígado en Norteamérica, Australia, Oriente y Europa. Se trata realmente de una hierba universal.

Aunque la acción específica del Diente de León es en el hígado, también es un tónico general para el cuerpo, La raíz de diente de león se ha usado para las molestias del hígado y bilis durante siglos. Desde el siglo XVI los alemanes han hecho uso extendido del diente de león para 'purificar la sangre' y para la congestión del hígado. Se ha usado como medicina herbal durante siglos en China, India y Nepal para las dolencias hepáticas. Hoy en día laxante, diurético, anti-inflamatorio, tónico amargo y tónico vesicular.

Las hojas de Diente de León pueden consumirse frescas en ensaladas, y la raíz de Diente de León en polvo es un componente del tónico en polvo para hígado para mezclar con zumos. La hierba seca puede tomarse en forma de cápsulas. La dosis varía entre 500 y 2000 mg al día. También se puede comprar té y café de Diente de León o hacer tus propias bebidas.

Esta hierba es conocida como un tradicional tónico para el hígado desde hace siglos y ha dado lugar a más de 100 publicaciones sobre investigaciones científicas, y un simposium sobre sus propiedades curativas. También se la conoce como cardo mariano o cardo de leche.

El Cardo de Santa María tiene múltiples acciones: protector y regenerador del hígado, anti-hipoglucémico, anti-inflamatorio y antioxidante. Se ha averiguado que esta hierba es capaz de reducir la degeneración del hígado por grasas tóxicas y también ayuda a reparar y regenerar células del hígado que han sido dañadas.

El Cardo de Santa María puede tomarse en cápsulas que contienen la hierba seca o como componente de tónicos para el hígado en polvo para mezclar con zumos. Las dosis varían desde 500 a 2000 mg. diarios.

La alcachofa es un tónico amargo con funciones protectoras y restauradoras del hígado. También se ha utilizado como purificadora de la sangre. Se puede ingerir en cápsulas, como hierba seca o como un componente en polvo de tónico para el hígado para mezclar con zumos. Las cantidades varían desde 300 a 500 mg. diarios.

El polvo de olmo americano forma una capa protectora en superficies inflamadas y mucosa ulcerada, es por lo tanto útil contra la gastritis y la úlcera de estómago y de duodeno. Tales problemas son frecuentes en personas con el hígado intoxicado y desórdenes en la producción de bilis. Puede tomarse tanto mezclado con zumos o como ingrediente de tónico para el hígado. Las dosis varían entre 150 y 1000 mg diarios, aunque, se puede consumir, sin peligro alguno, tanto como sea necesario.

Después de las enfermedades cardíacas y el cáncer, la cirrosis es la tercera causa más común de muerte en personas de 45-65 años.

La cirrosis es un término general para la enfermedad hepática en fase terminal, que puede tener muchas causas, y que altera el tejido normal del hígado.

La cirrosis no tiene cura, pero la eliminación de la causa subyacente puede retardar la enfermedad.

La cirrosis puede ser causada por una serie de condiciones, incluyendo la inflamación de larga data, venenos, infecciones, y enfermedades del corazón.

El alcoholismo más a menudo causa la enfermedad, seguido de la hepatitis, por lo general una infección víral del hígado.

Sin embargo, el 30-50% de los casos de cirrosis, no se puede encontrar la causa.

La cirrosis alcohólica: el alcohol puede envenenar todas las células vivas y hacer que las células del hígado se inflamen y mueran.

Su muerte lleva a su cuerpo a formar tejido cicatrizal alrededor de las venas de su hígado. Las células hepáticas curativas (nódulos) también forman y presionan las venas hepáticas.

Este proceso de cicatrización se produce en el 10-20% de los alcohólicos y es la forma más común de cirrosis. El proceso depende de la cantidad de alcohol que se consume y durante cuánto tiempo.

Algunas familias pueden tener más riesgo de este tipo de cirrosis que otros.

Cirrosis postnecrótica: hepatitis, una infección viral del hígado por lo general provoca esta enfermedad, a pesar de que sustancias venenosas también la pueden causar.

Dos tipos de hepatitis, hepatitis B o hepatitis C, causan 25-75% de estos casos. Grandes áreas de tejido cicatricial se mezclan con grandes áreas de nódulos de curación.

Cirrosis biliar: cuando los pequeños tubos que ayudan a digerir los alimentos se bloquean, su cuerpo por error se ataca a sí mismo y reacciona contra estos tubos biliares.

* Hidratos de carbono compuestos como los procedentes en cereales integrales (trigo, avena, pan integral), patatas, frutas (especialmente las uvas), y verduras) para que el hígado pueda aumentar su reserva de azúcares

* Pescados blancos a la plancha o al vapor y algas wakame y espirulina por su riqueza en vitamina B12
* Carnes magras a la plancha, asadas sin grasa o al vapor.

* Alimentos ricos en folatos como las verduras de color naranja y verde oscuro (zanahorias, tomates, acelgas), el aguacate, el pan de centeno y la levadura de cerveza

* Aceite de pescado porque es rico en vitamina K
* Aceite de oliva virgen, siempre crudo, aliñando ensaladas y verduras, ya que es un verdadero remedio terapéutico para el hígado.

* Ensaladas de, rábanos, diente de león, apio, perejil, tomate, cebolla cruda, pimiento rojo, escarola, lechuga

Con moderación

* Grasa saturada de origen animal o vegetal.
* Huevos (nunca fritos) y salsas o postres que los contengan (mahonesas, natillas, flan…)
* Lácteos enteros (es mejor tomarlos desnatados).

* Café, cacao y otras bebidas excitantes
* Dulces, pastelería y alimentos azucarados
* Nueces, almendras, avellanas, aceitunas, mantequilla, manteca, aceite y quesos muy grasos

* Pescados grasos
* Fruta poco madura o verde
* Col, coliflor, guisantes, espinacas, acedera y tomates.

Alimentos no permitidos

* Bebidas alcohólicas y gaseosas
* Especias fuertes, especialmente pimienta, clavo, mostaza y vinagre
* Cocidos grasos y muy condimentados

* Carne de caza
* Charcutería y embutidos en general
* Fritos y salsas grasas
* Churros, buñuelos, croisants

Incluye en tus ensaladas

* Rábanos
Descongestionan y desintoxican el hígado al favorecer el vaciado de la bilis. Se pueden añadir crudos a la ensaladas o tomar cada día un vaso de jugo fresco de rábano, endulzado con miel, antes de las comidas.

* Alcachofas
Tienen un efecto regenerador del hígado gracias a su contenido en cinarina, un bioflavonoide. Además de tomar alcachofas como verdura, para gozar de sus ventajas terapéuticas hay que tomar infusiones de sus hojas y tallos. El jugo fresco de la alcachofa resulta también muy terapéutico y se puede preparar licuando las hojas y tomando un vaso en cada comida.

En vez de tirar las hojas más duras y los tallos, se puede preparar una infusión con 100 g de hojas y tallos de alcachofas por litro de agua. Hay que tomar 3 tazas al día.

* Cardo mariano
Contiene una sustancia llamada silimarina que tiene el poder de regenerar las células hepáticas. Aunque lo habitual es tomarlo en infusión, o en comprimidos de extracto seco, las hojas tiernas y sin espinas del cardo mariano se pueden añadir a las ensaladas.

* Remolacha roja
Ya que aumenta el flujo de bilis y favorece la eliminación de los productos tóxicos del hígado.

Recomendados suplementarios

* Diente de león
Diurético y depurativo por excelencia, el diente de león está muy indicado en las insuficiencias hepáticas ya que es colerético y colagogo a la vez. Sus hojas tiernas se pueden tomar en ensaladas aliñado con aceite y limón. También se pueden licuar sus hojas y raíces y tomar 3 cucharadas de este jugo antes de cada comida.

* Cardo mariano o lechero: El cardo contiene una de las más potentes sustancias depurativas y protectoras del hígado. Se trata de la similarina, una sustancia que estimula la función hepática e inhibe los factores nocivos del hígado. Esta sustancia previene los daños provocados por los radicales libres gracias a sus propiedades antioxidantes.

* Lecitina: ayuda al hígado a metabolizar las grasas y reduce el nivel de colesterol.
La alfalfa y las hojas de cebada dan al hígado una inyección de clorofila que actúa tanto como tónico, como limpiador del hígado.

* Alga Spirulina: Las algas marinas son siempre un aliado de primera línea ya que tienden a captar los tóxicos y favorecen su eliminación de nuestro cuerpo. Alcalinizan nuestro PH sanguíneo, que en las depuraciones siempre se vuelve muy ácido, por las toxinas que se están eliminando y nos garantiza muchos nutrientes. La spirulina son de las más eficaces.

* Evita todo tipo de bebida alcohólica
* Evita los alimentos dulces y especiados.

Tener en cuenta todos estos aspectos, evitara la sobrecarga hepática, para que así el hígado funcione normalmente, sin poner en peligro nuestra salud y calidad de vida.

A continuación, conoceremos los síntomas más comunes de los cálculos en la vesícula. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cada individuo los puede experimentar de forma diferente. éstos pueden incluir: dolor fuerte y continuo en la parte superior del abdomen que aumenta de intensidad rápidamente y que puede durar desde 30 minutos hasta varias horas. Dolor en la espalda entre los omóplatos, también en el hombro derecho. Náusea, vómito, fiebre, escalofríos, ictericia (color amarillo de la piel o del blanco de los ojos), sentirse abotagado. Intolerancia a los alimentos grasos, eructos o gases, indigestión.

Y aquellos que sufran los siguientes síntomas deberán consultar a su médico de inmediato: sudor, escalofríos, fiebre leve, ictericia, heces del color de la arcilla.

No obstante, algunas personas con cálculos en la vesícula biliar no presentan ningún síntoma. Estos cálculos reciben el nombre de "cálculos silenciosos" porque no afectan al funcionamiento normal de la vesícula biliar, del hígado ni del páncreas y en la mayoría de los casos no necesitan tratamiento.

Los síntomas de los cálculos en la vesícula biliar se pueden parecer a los de otros problemas médicos como un ataque al corazón, apendicitis, úlceras, síndrome del intestino irritable, hernia de hiato, pancreatitis o hepatitis. Por lo que resulta imprescindible consultar al médico para su diagnóstico.

hola mi nombre es rosa estube lellendo los sintomas y se paresen a los mios lo unico es que no he tenido fiebre.pero tengo mucho dolor en el pecho me han hecho tres mamografia y no me han encontrado nada que tu cres que yo tengo problemas de la vesicula..por favor aconsejemen que haser

aprende a escribir primero.

Podemos identificar la trisomía y las monosomias.

v Trisomías. Es la presencia anormal de3 cromosomas en lugar de un par. Si se presenta en el cromosoma 21, hablaremos de una “trisomía 21” o Síndrome de Down.

v Monosomias. Describe la ausencia de uno de los miembros que conforman el par cromosómico. Esto hace que el número total de cromosomas sea de 45 en lugar de 46 habituales. Un ejemplo es el Síndrome de Turner.

La anomalía cromosómica no tan solo se da por falta o exceso de material genético, sino también puede darse por intercambio de lugar, es decir, traslocasion.

v Mosaicismo. Describe la presencia de más de un tipo de célula en un individuo. Una persona puede tener en su organismo células con 46 cromosomas (lo normal) coexistiendo con células de otra parte de su cuerpo con 47 cromosomas.se deduce con el numero de células normales (46 cromosomas) respecto a los alterados.

La evaluación o intervención psicológica con niños que presentan síndromes genéticos deberán ajustarse a las peculiaridades de cada caso.

SINDROME DE TURNER (MONOSOMIA X).

Es la enfermedad genética caracterizada por la presencia de un solo cromosoma x. Genotípicamente son mujeres (por ausencia del cromosoma y). A las mujeres les falta parte o todo un cromosoma x. se puede producir el mosaicismo, es decir la falta del cromosoma x, pero no afecta a todas las células del cuerpo. Este ocasiona que las mujeres que lo padecen tengan un aspecto infantil e infertilidad de por vida.

A esta anomalía cromosómica también se le denomina “disgenesia gonadal” y esta presente en aproximadamente 1 de cada 2500-3000 nacida de niñas vivas.

· Es heredado de uno de los padres

· Rasgos principales: baja estatura, piel del cuello ondulada, desarrollo retardado o ausente de las características sexuales secundarias, ausencia de la menstruación, estrechamiento de la aorta y anomalías de los ojos y huesos.

· La condición se diagnóstica ya sea al nacer o en la pubertad(por el retraso de la menstruación)

· El examen físico revela genitales y mamas subdesarrolladas, cuello corto, baja estatura y desarrollo anormal del tórax.

· El cariotipo muestra 45 cromosomas con un modelo de 44 x, es decir un cromosoma sexual ausente.

· Ultrasonido. Puede revelar órganos reproductores femeninos pequeños o subdesarrollados.

· El examen ginecológico puede revelar sequedad del recubrimiento de la vagina.

· La hormona luteinizante sérica se encuentra elevada

· La hormona foliculoestimulante sérica se encuentra elevada.

v Se realiza en los recién nacidos por representar pterygium colli (pliegues característicos en el cuello), acompañado de efecto cardiaco. Se detecta que tiene la enfermedad al momento de querer tener descendencia y presentar esterilidad o por la estatura baja o la amenorrea.

Las niñas con síndrome de Turner presentan:

ü Estatura baja proporcionada. La talla final suele reproducirse unos 20 centímetros con media.

ü La hormona del crecimiento aumenta la talla de estas niñas.

ü Ausencia de ovarios en lugar de estos tiene cintas de tejido conjuntivo

ü No suelen desarrollar los caracteres sexuales y por lo tanto son estériles

ü Padecen antes los síntomas menopáusicos

Son trastornos, producidos por niveles elevados de glucocorticoides circulantes en particular de cortisol.

Enrojecimiento de las mejillas

Piel fina que se lesiona con facilidad

Mala cicatrización de las heridas

Aumento de la susceptibilidad a las infecciones