que contraindicaciones tiene el medicamento orlistat

Además provoca que los movimientos peristálticos en el intestino grueso sean poco efectivos, por lo que deben trabajar en exceso los músculos de este órgano, este problema se hace más manifiesto en el ángulo hepático, la zona donde se forma el pliegue más agudo del colon, al lado del hígado y donde más se agrava este problema. Por lo que presentaba dolores abdominales en la zona derecha a la altura de este órgano. Confundiendo esto a muchas personas, que hablan de “dolor en el hígado”.

Además la intolerancia alimentaria a los almidones en muchísimas personas explicaría el problema de los dolores de cabeza, nauseas y vómitos.

Para el testaje utilizamos el kit de enfermedades de hígado y vesícula biliar, en el que nos salió la ampolla de cálculos biliares y la de colecistitis que es una inflamación de la pared de la vesícula biliar que se caracteriza por dolor en el cuadrante superior derecho, el cual puede ser tipo cólico o punzante.

Para ello, nuestra recomendación, a parte de una limpieza de hígado del tipo Hulda Clark, para limpiar las piedras de la vesícula y del hígado, es hacer una dieta baja en grasas y almidones y nunca, nunca la superabundancia y mezcla de ambos, sobre todo por las noches, ya que hemos visto que la mezcla es explosiva. No obstante conviene además usar para los cálculos las siguientes plantas:

  • Lino: Antiespasmódico, sedante, antiinflamatorio.
  • Manzanilla romana: Antiespasmódico, sedante.
  • Argentina, Boldo, Pasionaria.

Otros remedios y consejos serían:

  • El té de limón. Poner a hervir un limón con cascara cortado a la mitad, lavado en agua. Se pone en el fuego hasta que hierve, luego cuando se saca del fuego, se bebe tibio quitando parte de la pulpa para darle más fuerza. Se puede tomar 2 veces al día.
  • Beber agua mineral y agregarle zumo de limón para que ayude a depurar el hígado y se resuelva más rápido esta afección.
  • Beber zumo de limón, pomelo o naranja es realmente bueno para depurar, en especial por la mañana.
  • Las infusiones de laurel, menta o manzanilla también son útiles para los ataques de hígado. Se puede tomar 2 o 3 veces al día estas infusiones.
  • Seguir una dieta de alimentos ligeros y frescos, fundamentalmente verduras y frutas que no sean abundantes en almidones (patata, batata, etc.) por unos días es fundamental para poder recuperarnos rápido del ataque de hígado. También el pollo, pescado y el arroz son algunos de los alimentos mas recomendados. Todos los alimentos deben ser preparados sin salsas, aderezos, ni nada pesado para que resulte fácil su digestión.
  • Cuidado con los productos coleréticos, ya que provocan una mayor producción de bilis que puede agravar el problema, por lo que conviene evitarlo durante el tiempo que dure el problema. Ejemplo de ellas son: tilo, olivo, menta, agracejo, alcachofera, fumaria, boldo, rábano, diente de león, ajenjo, centaura menor, cúrcuma, genciana entre otras.

Este problema se puede evitar comiendo moderadamente y analizando que combinaciones hacemos, porque a veces no es la comida de un día lo que lo provoca, sino la de varios. Si tenemos pensamiento de hacer una comida pesada, debemos tomar después de la misma, un te digestivo.

Se sabe que el hígado, el gran depurador del organismo, ejecuta más de quinientas funciones diferentes aunque se sospecha que pueden ser muchas más. De ahí la enorme importancia de su estado para la salud. Con un hígado en mal estado es imposible encontrarse bien. Por eso es necesario ayudarle de vez en cuando con un ayuno moderado o una cura de desintoxicación. Le explicamos cómo hacerla.

Antes de explicar la eficacia de una desintoxicación hepática conviene recordar las características y actividades del hígado porque su función es absolutamente crucial para la vida. Hablamos de una glándula de gran tamaño -pesa alrededor de kilo y medio- que realiza multitud de actividades ligadas esencialmente al metabolismo intermediario. Podría decirse que es como una gran plataforma desde la que se liberan sustancias básicas para muy diversas funciones. Situada debajo del diafragma, ocupa la parte más alta de la cavidad abdominal, en el hipocondrio derecho. Su posición es además estratégica en la circulación ya que tiene una vascularización muy abundante.
Sus funciones básicas son cinco.
1) Actividad circulatoria. Se encarga de filtrar la sangre procedente del intestino depurándola.

2) Actividad secretora y excretora. Se encarga de producir bilis, sustancia encargada de:
-Facilitar la digestión de las grasas en el intestino.
-Permitir la absorción de vitaminas liposolubles.
-Metabolizar el colesterol y la bilirrubina.
-Equilibrar la acidez del quimo presente en el duodeno.
-Transportar la inmunoglobulina A a la mucosa intestinal.

3) Actividad metabólica. Participa en la metabolización de los carbohidratos, proteínas, lípidos, minerales y vitaminas. De hecho, el hígado es el encargado de convertir los carbohidratos y proteínas en grasas.
a) Las actividades específicas que desempeña en el metabolismo de los carbohidratos es la de:
-Almacenar glucógeno.
-Convertir galactosa y fructosa en glucosa.
-Elaborar distintos compuestos químicos.

b) En cuanto al metabolismo de los lípidos, sus funciones específicas son:
-La formación de la mayor parte de las lipoproteínas.
-La formación de colesterol y fosfolípidos.
-La gluconeogénesis

c) En cuanto a las proteínas se refiere, lo que el hígado hace es:
-Desaminar los aminoácidos.
-Fabricar urea para suprimir el amoniaco de los líquidos corporales.
-Formar la práctica totalidad de las proteínas plasmáticas.
Cabe añadir que aunque la mayor parte del metabolismo de los hidratos de carbono y de las grasas se produce en el hígado probablemente podríamos sobrevivir si esa función se interrumpiera; sin embargo, si el hígado no metabolizara las proteínas la persona moriría en pocos días.

d) Las otras funciones metabólicas del hígado son las de:
-Almacenar vitaminas.
-Almacenar hierro.
-Formar las sustancias que intervienen en el proceso de coagulación (fibrinógeno, protombina, factores VII, IX y X). -Eliminar o excretar los fármacos, hormonas y otras sustancias.
4) Actividad protectora y detoxificadora. En el hígado existen unas células conocidas como "células de Kupffer" -o macrófagos- que tienen la función de fagocitar (ingerir y digerir) parásitos, virus, bacterias y macromoléculas por lo que constituyen una barrera para las toxinas y microorganismos procedentes del intestino. Además juegan un papel fundamental en la formación de antígenos durante los procesos de inflamación e infección porque son las iniciadoras de la inmunidad mediada por las células B y T.
Cabe añadir que hay otras células -las llamadas "células de PIT"-, equivalentes a grandes linfocitos granulares y células asesinas, que tienen también funciones similares por lo que brindan protección contra las infecciones virales.

5) Actividad hematológica. Durante parte de la vida embrionaria -y en algunos estados patológicos en el adulto- se forma sangre en el hígado. Además, éste produce fibrinógeno, protombina y heparina; y destruye eritrocitos.

LA IMPORTANCIA DEL HÍGADO
Como el lector puede constatar, lo apuntado hasta aquí -de forma muy resumida- demuestra la enorme importancia del hígado. Hasta el punto de que desde la óptica de la Medicina Ortomolecular es impensable tratar cualquier alteración o disfunción sin antes pasar por una desintoxicación hepática. Es la piedra angular de cualquier tratamiento del que se pretenda salir exitoso.
Además -y sin entrar en patologías específicas-, teniendo en cuenta las actividades en las que está involucrado el hígado muchas actuaciones a nivel digestivo, pancreático, intestinal, renal, etc, pasan inexorablemente por una terapia normalizadora de la función hepática.

DESINTOXICACIÓN CELULAR
Normalmente los residuos de la alimentación son expulsados de las células y pasan a la linfa y a la sangre que los transportan a los órganos excretores -sobre todo al hígado y a los riñones- donde son transformados y conducidos a los órganos de evacuación. Pues bien, como el organismo lleva siempre un cierto retraso a la hora de efectuar la limpieza es evidente que no ingerir alimentos durante un tiempo -o, al menos, limitar su ingesta- le permite dedicar más energía a la depuración. Es más, cuando se efectúa un proceso de desintoxicación se aprecia en el hígado una pérdida importante de peso, lo que se debe a que el hígado quema tanto el glucógeno de reserva que contiene como buena parte de la grasa acumulada.

LA DEPURACIÓN
El buen estado de salud se da cuando el conjunto de actividades de los órganos y funciones corporales se realizan de forma correcta y en equilibrio siendo la ruptura del mismo lo que nos lleva a perder la salud. Por otra parte, la actividad de las células que forman nuestro organismo genera sustancias de desecho que eliminamos de forma natural cuando éstas no sobrepasan el nivel de tolerancia, algo que depende de cada individuo (edad, herencia, estado general. ).
Sin embargo, hay alimentos y productos como el café, el tabaco, diversas drogas, productos tóxicos, algunos aditivos alimentarios, contaminantes de las aguas, medicamentos, etc., que dificultan las actividades celulares e incrementan la cantidad de elementos de desecho por lo que los órganos eliminadores (emuntorios) se ven desbordados e incapaces de desembarazarse de un nivel elevado de toxinas.
En suma, se puede afirmar que la salud de un individuo depende de la capacidad de su organismo para eliminar los residuos perjudiciales, tanto de origen interno como externo. Y como quiera que hoy el ser humano no suele mantener una conducta que respete las leyes naturales en cuanto a alimentación, ejercicio, hábitos de conducta, etc, llega un momento en el que comienzan a aparecer signos de que se hace necesaria una depuración. Signos que unas veces se manifiestan como una enfermedad grave y en otras en forma de síntomas generales como fatiga, caída del cabello, pérdida de apetito, uñas quebradizas, dificultad para conciliar el sueño, decaimiento, astenia y otros signos subjetivos que indican falta de energía.
La depuración del organismo -y en particular la depuración hepática- es pues una de las primeras acciones que deberíamos tomar cuando nos planteamos el tratamiento de cualquier patología. Porque lo más eficaz es siempre comenzar "limpiando el terreno".

SÍNTOMAS DEL PROCESO DEPURATIVO
Depurar el organismo consiste en disminuir su nivel de toxemia. Y eso debe hacerse disminuyendo los tóxicos externos, por un lado, y ayudando a los órganos eliminadores a realizar su función estimulando la eliminación de toxinas, por otro.
Un buen drenaje debe durar entre 3 y 10 días. Depende del estado general (que evidenciará de un modo aproximado el nivel de toxemia), de la edad, de la constitución y de si existe o no alguna patología.
Hay que advertir, en todo caso, que un proceso depurativo conlleva a veces la aparición de lo que podríamos denominar una "crisis aguda", algo que patentiza que en el organismo se están produciendo cambios significativos. Durante esa crisis observaremos cómo se cumple la "Ley de Hering": cuando existe una sintomatología muy evidente todos los síntomas van cambiando, expresándose por orden inverso de aparición: primero los más recientes, después los más antiguos. Y antes los de las zonas inferiores que los de las zonas superiores.
Existen además una serie de signos que nos informan de la evolución del proceso. Así,
-la lengua se cubre de una gruesa capa de saburra blanca o amarillenta (en función de la composición de los residuos que se eliminan por esta vía). Cuando vuelve a ser sonrosada y la capa de saburra es blanca y fina otra vez es indicio de que la depuración ha finalizado.
-el aliento es fuerte, a veces hasta fétido. Cuando se ha depurado lo suficiente vuelve a ser fresco y limpio.
-La orina es más oscura y densa, con olor fuerte y diferente. Vuelve a ser clara al final de la depuración.
-Las heces son también más oscuras, concentradas y abundantes volviendo a su color y textura normales cuando finaliza la depuración. Hay que destacar que cuando la técnica utilizada consiste en un ayuno la cantidad de materia fecal no aumenta aunque también es cierto que generalmente hay deposición diaria, señal de que en el interior del intestino había residuos que no podían eliminarse con la defecación normal cotidiana (esto ocurre sobre todo en personas que de manera habitual son estreñidas o bien tienen divertículos en el intestino). Esta crisis puede acompañarse en ocasiones de diversos síntomas generales como:
-Dolor difuso y/o jaqueca, señal de alarma para el organismo que invita a la búsqueda de calor, reposo, rechazo de alimentos.
-Fiebre que tiende a disminuir con rapidez el índice de toxemia excesivo pues pone en marcha unas medidas excepcionales. Es el caso de un aumento de la frecuencia cardiaca, el incremento de la circulación sanguínea y el reforzamiento de la función respiratoria. Y dado que sabemos que la fiebre cumple una función de defensa orgánica, es importante no actuar nunca contra ella -a no ser que sea muy elevada- sino mantenerla controlada en todo momento; por ejemplo, mediante la aplicación de paños fríos acompañados de fricciones en la espalda o baños de agua fría. -
Aminoración de las funciones muscular y sensorial así como de la digestiva. Estos síntomas suelen aparecer con más intensidad cuanto más elevada es la toxemia y más riguroso el procedimiento adoptado mientras que se presentan de forma muy suave o incluso no aparecen cuando la toxemia es leve y/o la depuración se realiza lentamente, con supresión gradual y paulatina de bebidas estimulantes como el café o el té y la adopción de unos hábitos adecuados y de una dieta depurativa.
Dependiendo de cada individuo, podríamos encontrarnos con otros síntomas particulares como aumento de la sudoración, incremento de mucosidades nasales o faríngeas, lagrimeo, aparición de forúnculos, etc.
Lo más aconsejable, siempre que los síntomas no sean demasiado violentos o impliquen algún riesgo para el individuo, es encauzarlos mediante técnicas naturales y no suprimirlos ya que la propia naturaleza del individuo es la que elige la forma más adecuada para restablecer el equilibrio.

RECOMENDACIONES DURANTE LA DEXINTOXICACIÓN
-Consuma, si le es posible, alimentos de origen biológico.
-Consuma frutas como desayuno, almuerzo y/o sustituto de la cena.
-Prepare los alimentos al vapor, hervidos o a la plancha usando utensilios de acero inoxidable
. -Elimine el consumo de productos refinados, la carne roja y los productos lácteos y derivados.
-Evite el consumo de bebidas alcohólicas, excitantes, etc.
-Procure no tomar alimentos fritos, congelados, precocinados, etc.
-Tome algún tipo de caldo depurativo diariamente y fuera de las comidas.
-Trate de reducir la cantidad de alimentos a ingerir.
-Evite las situaciones de estrés.
-Mantenga una higiene externa e interna adecuadas.
-Realice una actividad física acorde con sus necesidades.
-Duerma un mínimo de horas para que el sueño sea reparador.
-Beba agua filtrada o embotellada.

ALIMENTOS ADECUADOS
Cereales integrales: aportan hidratos de carbono complejos y vitaminas del grupo B, elementos necesarios para el buen funcionamiento del hígado. Además, los H. C. que contiene constituyen el nutriente que con mayor facilidad metabolizará un hígado enfermo.
Frutas: son ricas en azúcares de fácil asimilación y vitaminas antioxidantes que favorecen el funcionamiento hepático y evitan la retención de líquidos.
Verduras: siempre que sea posible se deben tomar crudas o cocinadas con poca sal. Aportan potasio y otros minerales necesarios en caso de trastornos hepáticos. Además, aportan folatos necesarios para el metabolismo hepático.
Uvas: además de aportar azúcares naturales y vitaminas antioxidantes activan la función desintoxicadora del hígado y estimulan la producción de bilis. Asimismo, facilitan el retorno de la sangre del aparato digestivo al hígado con lo que disminuye la hipertensión portal que suele producirse como consecuencia de la cirrosis.
Manzanas: facilita el vaciamiento de la bilis y la descongestión hepática. Y poseen abundante fibra.
Ciruelas: evitan el estreñimiento y favorecen la eliminación de desechos orgánicos. Son bajas en sodio, grasas y proteínas. Facilitan el trabajo hepático.
Cerezas: son antioxidantes y depurativas de la sangre lo que facilita el trabajo hepático.
Nísperos: contienen provitamina A y minerales. Son descongestionantes y pueden reducir el tamaño del hígado cuando éste es debido a un cúmulo de sangre (hepatomegalia congestiva).
Alcachofas: por su contenido en cinarina y otras sustancias potencian la función hepática, desintoxican y facilitan la eliminación de sustancias nocivas. Aumentan la secreción de bilis y mejoran su vaciamiento al intestino. Alivian el mal gusto de boca y las digestiones pesadas debidas al mal funcionamiento hepático.
Cardo: contiene también cinarina lo que estimula la producción de bilis, descongestiona el hígado y facilita su buen funcionamiento.
Cebollas: gracias a su aceite esencial sulfurado estimulan la función desintoxicadora del hígado.
Rábanos: su esencia sulfurada de sabor picante estimula la función hepática y aumentan la producción de bilis haciéndola mas fluida y facilitando su vaciamiento.
Lecitina: contiene colina, un factor vitamínico indispensable para el metabolismo hepático y para evitar que se deposite grasa en el hígado.
Aceite de oliva: en cantidades moderadas favorece el buen funcionamiento hepático.
Fresas: mejoran la circulación venosa del sistema portal hepático y contribuyen a reducir la ascitis.
Achicoria, escarola y endivia: contienen una sustancia amarga que facilita el vaciamiento de la vesícula.
Berenjena: es un tónico digestivo que activa de forma suave la función de la vesícula.

COMPLEMENTOS
S-Adenosil metionina (SAM). Es un metabolito del aminoácido estándar L-metionina que mejora de forma notable el metabolismo del hígado. Algunas investigaciones han dejado patente su eficacia en los casos de hepatitis y cirrosis, además de actuar como antiinflamatorio.
Glutamina. Tiene capacidad para inhibir la acumulación de grasas en el hígado.
Colina. Actúa de forma muy efectiva eliminando y evitando la acumulación de grasa en el hígado.
Vitamina C. Actúa como antioxidante y produce acción antiinflamatoria.
Azufre. Además de los efectos neutralizadores de los radicales libres y como sustancia que ayuda a eliminar los metales pesados, el azufre desintoxica el organismo, especialmente a través del hígado. La alicina del ajo -una de sus sustancias activas- es un compuesto azufrado y aunque es muy inestable su degradación no la inutiliza ya que se convierte en otros compuestos azufrados activos.
Ácido alfa lipoico. Este antioxidante protege al hígado del daño debido a las toxinas.
N-Acetil l-cisteina: Forma potente del aminoácido L-cisteína, aumenta la producción de glutation compuesto antioxidante y desintoxicante).
Cardo mariano. Se ha comprobado que la silimarina, el principio activo de esta hierba, previene la toxicidad y estimula la función hepática. La ingesta de silimarina produce un incremento sustancial en los niveles de glutation en el hígado. Por su contenido en tiramina puede desencadenar crisis hipertensivas en pacientes que estén siguiendo un tratamiento antidepresivo con IMAOs.
Diente de león. La raíz de diente de león favorece la función hepática.

Hola Ágeles. Yo ambién soy enferma, en mi caso es Hipertensión Pulmonar Arterial. He encontrado tu blog por casualidad, buscando algo sobre los tribunales médicos. Y me parecido "exquisito", lleno de sensibilidad y sabiduría. Espero que esté bien, un saludo

Gracias amiga, desconozco en que consiste tu enfermedad pero todos los enfermos somos sufridores y sólo por ello ya nos une un vinculo, te agradezco tus palabras y te deseo lo mejor, si puede ser que te recuperes o al menos te mejores.
Un saludo.

Hola, interesante la pagina, me ha tocado pues mañana será un mes del fallecimiento de mi tia materna, a ella le hacian dialisis y de tanto medicamento se le estropeó el higado y le dió diabetes en fin su pie emanaba todo los medicamentos que ingería, es triste pero sabemos que por fin descansa y se ha liberado de su dolor.
Debemos tener mucho cuidado con lo que ingerimos y consumimos.

Siento mucho lo de tu tia y espero de corazón que estés un poco recuperada de su pérdida. Efectivamente tenemos que tener mucho cuidado con el exceso de medicamentos, pero eso habría que decírselo a nuestros médicos que creo que nos atiborran de cualquier cosa para callarnos la boca. Yo he seguido muchos tratamientos, pero hoy día son muy pocos los medicamentos que consumo. Soy consciente que no me hacen nada. Al menos en nuestra enfermedad funciona así, habrá otras que es más necesario un consumo continuado. Bueno, es mi opinión.
Gracias por tu aportación.

Hola me parece super interesante tu blog me inquieta un poco no quiero meterme ideas de que tengo algo asi apenas tengo 21 años y me mandaron a hacer estudios del higado dicen que algo anda as ya tengo 3 años mal he tomado medicamento desde que tengo 14 años y ya no he dejado de tomar tengo el síndrome de Guillain-Barré y he tomado miles de medicamentos hasta la fecha me asusta un poco que tenga algo mi higado me siento tan triste y sola todos dicen que yo siempre me quejo pero no saben lo feo que se siente estar asi no estar bien bueno disculpa por molestarte escribiendo esto solo que me siento sola en esto gracias por la informacion es muy util..

Puedes escribir siempre que quieras y comentarnos como te sientes. Este es un Blog de ayuda a enfermos y aunque no padezcas nuestra enfermedad, naturalmente puedes formar parte de este espacio. Si de alguna manera podemos ayudarte, no tienes más que decirlo. Desconozco por completo tu enfermedad, pero efectivamente el exceso de medicamentos, tal como reza este post, no es bueno para nadie, independientemente de la patología que padezcas. Debes llevar un control cuando te medicas durante tanto tiempo, aunque ya imagino que lo estas haciendo, existen análisis que controlan el daño hepatico, llevarlos a cabo con asiduidad te ayudaran también a que te sientas más tranquila. Habla con tu médico para que resuelva tus inquietudes. Un saludo.

Hola buen dia me encanta tu pagina hojala sigan comentando sobre todo de la medicina una pregunta yo tengo colesterol que medicamento puedo tomar y cuales no hojala me pudieran responder por su atención muchas gracias

Lo siento, yo no soy médico, soy una enferma y aquí se suele hablar de enfermedades, en efecto, pero sobre todo de las que llamamos invisibles socialmente, entre ellas sobre todo el SFC, la FM, la SQM, Etc. Un saludo.

Hola, buscaba información sobre.los daños que ocasionan los medicamentos, encontré esta página, que realmente es muy buena información, aunque a la misma vez me hace temer,desde muy pequeña e tomado medicamento yo ahorita, padezco de una inflamación fuerte en.mis ojos llamada uveitis, por tanto.estoy tomando metotrexato que que com.bien lo dices es dañino para el hígado, por eso temo, en fin vigilo cada tres meses con análisis para.saber su estado de mi hígado, espero que aparesca en ellos si algo anda mal y no lo oculten como tu lo mencionas, por di fuera.poco también tengo un problema con mis vías urinarias y mi riñón que creo también.es a causa de tanta medicación, aveces mo se que hacer yo creo mucho.en Dios y creo que lo que me queda es ponerme en.sus manos. Un saludo y gracias por la información

Me gustaria saber si el exeso de farmacos (relajantes musculares y antinflamatorios ) afectan el ciclo menstrual de la mujer en sspecifico su color y flujo. Gracias

Lo difícil es cuando dependes de medicamentos por lo menos en mi caso a si me pasa cada mes necesito para calmar el dolor de mi periodo sino esos días alrededor de 2 o 3 son realmente un infierno

Hola Angeles muy intructivo me sirvio de mucho esta informacion yo estoy padeciendo de los sintomas del SFC pero los medicos me estan mandando de un lado para otro mandandome muchos estudios medicinas las enzimas hepaticas elevadas y he dejado de tomar los medicamentos que como bien dices no me hacen nada muchas pruebas de las que me han hecho dan problemas de artritis tengo mucho dolor y me empeoro con cualquier actividad que antes era muy sencilla asta tuve que dejar el trabajo hace mas o menos un año que estoy padesiendo todo esto y no encuentro una respuesta muchos especialistas van y vienen con mas pruebas y medicinas y yo me sigo empeorando estoy desesperada deseando que alguien me de respuestas por favor si sabes de algun lugar donde pueda acudir aqui en Miami te lo agradeseria mucho gracias por tu tiempo

Buenos días, quería consultar de ser posible.
Tengo 51 años, 15 kilos de sobrepeso y actividad física moderada. el tema es que tomo 6 medicamentos diarios y es como mucho, tengo el hígado graso y me sinto pasado de remedios.
Los remedios son: Para la presión,para el colesterol, para el acido urico.
O sea me siento pasado de remedios y como que me estoy saturando. que recomiendan.

modo de empleo del orlistat

El hígado graso es una enfermedad que ha crecido en los últimos años y que sea asocia directamente al sobrepeso y/o a los malos hábitos alimentarios. Por ello, es muy importante que conozcas qué síntomas y signos presenta dicha enfermedad para que puedas prevenir para reducir complicaciones metabólicas.

El hígado graso es una patología que se clasifica en hígado graso alcohólico e hígado graso no alcohólico (HGNA). Esta clasificación establece una diferencia notoria de las causas por las cuales se puede producir dicha enfermedad.

Mientras muchas personas sufren de hígado graso a causa del consumo excesivo de alcohol, hay muchas otras que sufren de esta enfermedad a causa de una mala alimentación y enfermedades metabólicas asociadas directamente con el sobrepeso.

Según datos de la Organización Mundial de Gastroenterología la cantidad de personas que sufren de hígado graso ha aumentado en forma alarmante. Entre el 20 al 30% de la población general europea sufre dicha enfermedad, mientras que ese porcentaje aumenta si la población tiene sobrepeso o es obesa (alrededor del 75%).

Si bien la mejor forma de prevenir y reducir complicaciones metabólicas derivadas de esta enfermedad es perder peso, aumentar la actividad física y cambiar hábitos alimentarios, es importante que estés atento a los síntomas y signos que puede presentar esta enfermedad.

Los síntomas pueden ser muy vagos y confundirse con otras situaciones derivadas del stress, dentro de los cuales se pueden mencionar:

  • Fatiga
  • Cansancio
  • Malestar en el costado superior derecho del abdomen
  • Dolor abdominal

Estos síntomas son muy poco específicos, es por ello que se considera al hígado graso junto a otras enfermedades como patologías silenciosas. Debido a eso pueden pasar mucho tiempo sin ser diagnosticada.

Los signos que presenta esta enfermedad están relacionados en general con otras patologías, que pueden ser factores de riesgo para que esta enfermedad se produzca.

  • Dislipemias. El colesterol y triglicéridos altos por mucho tiempo puede ser un signo de presencia de hígado graso.
  • Obesidad. La obesidad es un signo a tener en cuenta a la hora de diagnosticar o descartar el hígado graso.
  • Síndrome metabólico. Este síndrome se manifiesta por una serie de parámetros altos, algunos de ellos ya fueron mencionados anteriormente, como por ejemplo colesterol y triglicéridos altos, glucosa alta, sobrepeso e hipertensión arterial, entre otros.

Si bien estos signos son enfermedades en sí, la presencia de alguna o varias de ellas puede hacer sospechar la presencia de hígado graso. Por ello, es importante tenerlos en cuenta para estar atentos a la presencia de dicha afección o posibles complicaciones.

Un dato para tener en cuenta, del total de la población que sufre HGNA, por año entre el 2 al 5% deriva en cirrosis y carcinoma hepatocelular. La cirrosis es la complicación más frecuente que puede derivar en un trasplante hepático.

Años atrás estas enfermedades estaban asociadas a las personas que padecían de alcoholismo, hoy día no sólo este es un factor de riesgo; sino también la mala alimentación, especialmente la alimentación occidental y el sedentarismo.

Si bien puede existir una predisposición a padecer ciertas enfermedades, es real que los hábitos que forman parte de tu vida pueden o no ser un factor de riesgo. Ten presente que el futuro está en tus manos y de ti depende, en gran medida, tu calidad de vida.

Nuestro cuerpo nos da señales y nos hace un llamado de que el hígado está perdiendo su capacidad de realizar una buena función por la cantidad de toxinas acumuladas y las más comunes son: dolor de cabeza, migraña, cólicos menstruales, sabor amargo en la boca, dolores articulares y musculares, fibromialgia, irritabilidad, intolerancia a las grasas, color amarillo de la piel y mucosas, cubierta amarilla en la lengua, ojeras oscuras debajo de los ojos, piel flácida, mala digestión de las grasas y pérdida de la agudeza visual.

Tenemos que tener en cuenta que el hígado es el órgano que gobierna la visión, los músculos, ligamentos, tendones y es considerado el padre de la fertilidad y el que controla la líbido (el apetito sexual). Además es el órgano que controla las emociones (depresión y melancolía) razón por la cual al día siguiente de una borrachera estamos temblorosos, nerviosos, miedosos, deprimidos y en conclusión el hombre tomador no sirve en la cama.

El hígado es el órgano más importante en la eliminación de las toxinas ya que se encarga de sacar de nuestro cuerpo las sustancias que pueden ocasionar cáncer y lo hace a través de la bilis por medio de un conducto que va del hígado hacia el intestino delgado llamado conducto colédoco.

Cuando la bilis está muy espesa no tiene la capacidad de fluir, ni circular correctamente entonces empieza a estancarse. Por lo tanto las toxinas no pueden ser transportadas y expulsadas fuera del hígado congestionándolo así de toxinas capaces de arriesgar, amenazar nuestra vida y generar en nuestro cuerpo con el tiempo un cáncer.

Las grasas animales, de alimentos fritos, la vitrina de la panadería, las margarinas de los pudines, las grasas vegetales parcialmente hidrogenadas de las galletas, las azucares y harinas refinadas, como el pan blanco, pancake, pasta, bollo, buñuelo, arepa harina, alcohol y cigarrillo son los factores que hacen que la bilis se vuelva espesa y destruya la capacidad que tiene el hígado de desintoxicar.

Si el hígado funciona bien, eliminando las toxinas hacia el intestino, pero tenemos una sola evacuación al día, dificultad para evacuar, las deposiciones son escasas, no hacemos absolutamente nada y estamos perdiendo el tiempo, porque estas toxinas estancadas en un intestino lento, perezoso, tóxico y sin fibra atraviesan la pared del colon y se reabsorben hacia el sistema linfático y la sangre creando una autointoxicación que significa volverse a envenenar con los desechos que ya deberían estar en el inodoro.

Cuando evacuamos una sola vez al día de manera escasa, con heces duras, secas, en tiritas, en bolitas, en cintas, con pujo, dolor y sangre indica colon lento y tóxico que acumula bacterias patógenas que producen una enzima que separa las toxinas de la bilis, dejando que estas queden libres en el intestino y sean reabsorbidas hacia la sangre. La enzima de estas bacterias patógenas se llama Beta-Glucoronidasa. Para prevenir la reabsorción de estas toxinas hacia la sangre debemos consumir muchos vegetales, que además de tener mucha fibra y prevenir una sola evacuación al día, contienen un ingrediente natural llamado Calcio-D-Glucarato, que inhibe la actividad de esta enzima. El carbón vegetal también se une a la bilis y evita que las toxinas sean reabsorbidas hacia la sangre.

El hígado entra en peligro cuando la bilis empieza a volverse espesa ya que esta se estanca y se coagula formando los cálculos biliares generando un hígado graso, enfermedad degenerativa que se le conoce con el nombre de esteatosis hepática y, que según la medicina moderna, no tiene cura, cosa que es un mito falso.

Consejo de la semana. El hígado desintoxica al cuerpo de las sustancias que pueden producir cáncer.

La bilis es fabricada por el hígado a partir de colesterol, lecitina, bilirrubina, sales biliares y agua. Si nos pasamos de colesterol en esta fórmula que sería el aumento en el consumo de carnes animales, la bilis se torna espesa por lo tanto necesitaríamos mucha cantidad de lecitina que es la grasa que se encuentra en las cascaras de los granos y cereales para poder hacer que esta se vuelva soluble y bien líquida para que circule libremente hacia el intestino, evitando así una pobre función hepática.

Algunos alimentos que ayudan a darle soporte para desintoxicar nuestro hígado son: familia de las crucíferas(repollo, coliflor, brócoli, espárragos), remolacha, pescado de agua fría (salmón, sardina, trucha), ajo, cebolla, cebollín, aceite de la semilla de: cáñamo, ajonjolí, linaza, girasol, cártamo, nueces, almendras, avellanas, germen de trigo, frutas cítricas, vegetales verdes y mucha lecitina de soya.

La cirrosis hepática es aquella condición en la que el tejido normal y sano del hígado es reemplazado por un tejido cicatrizal que bloquea el flujo de sangre a través del órgano e impide que este funcione adecuadamente. Como concepto general la cirrosis es un proceso largo al que se llega en la medida que el hígado se expone largo tiempo (años o décadas) al daño y acumula cicatrices en su tejido (fenómeno también llamado fibrosis hepática). Cuando las cicatrices son extensas la forma y funcionamiento del hígado se alteran severamente lo que recibe el nombre de cirrosis.

La cirrosis es una enfermedad grave, aunque el pronóstico individual depende de la fase de su evolución en la que se realice el diagnóstico. Los enfermos con cirrosis "compensada" (sin complicaciones graves) tienen una probabilidad del 50% de seguir vivos a los 10 años, siendo su pronóstico mucho mejor si no hay várices en el esófago. Por otra parte, los enfermos "descompensados" tienen una mortalidad del 70% al cabo de 3 años. Por ello, todo paciente con cirrosis, o con sospecha de ella, debe ser evaluado por un médico con experiencia en las enfermedades del hígado.

La cirrosis tiene muchas causas. En general cualquier condición dañina para el hígado que se mantenga en el tiempo puede causar cirrosis. Las causas mas frecuentes incluyen el consumo crónico y exagerado de alcohol, el hígado graso, las hepatitis crónicas por virus B y C, las enfermedades autoinmunes del hígado, algunas enfermedades hereditarias y otras causas mas infrecuentes entre las que se incluyen algunas reacciones graves a los medicamentos recetados, la obstrucción o bloqueo de los conductos que drenan la bilis desde el hígado, una exposición prolongada a toxinas ambientales, la infección de parásitos llamada esquistosomiasis y repetidos ataques de insuficiencia cardiaca.

Muchas personas con cirrosis no presentan síntomas al principio de la enfermedad. Sin embargo, a medida que el tejido cicatrizal reemplaza las células sanas, la función del hígado comienza a fallar y la persona puede tener los siguientes síntomas:

  • agotamiento
  • fatiga
  • falta de apetito
  • náusea
  • debilidad
  • pérdida de peso
  • dolor abdominal
  • vasos sanguíneos en forma de araña (angioma de araña) que se desarrollan en la piel

A medida que avanza la enfermedad, pueden presentarse complicaciones. En algunas personas, éstas podrían ser los primeros signos de la enfermedad.

Para hacer un diagnóstico de cirrosis el médico se basa en los síntomas, pruebas de laboratorio, la historia clínica del paciente y su examen físico. Por ejemplo, durante el examen físico, el médico puede detectar que el hígado está más duro o más grande de lo habitual y entonces ordena análisis de sangre que puedan comprobar la presencia de la enfermedad.

Además, generalmente el médico solicita que se realice exámenes de imagen, como una ecografía de abdomen (ecotomografía), una tomografía axial computarizada (escáner o TAC), o una resonancia magnética (RM). Si es necesario, el médico puede también decidir realizar una biopsia de hígado para confirmar el diagnóstico o la causa de la cirrosis.

COMPLICACIONES DE LA CIRROSIS

porque ya no me funciona el orlistat

d) Las otras funciones metabólicas del hígado son las de:
-Almacenar vitaminas.
-Almacenar hierro.
-Formar las sustancias que intervienen en el proceso de coagulación (fibrinógeno, protombina, factores VII, IX y X). -Eliminar o excretar los fármacos, hormonas y otras sustancias.
4) Actividad protectora y detoxificadora. En el hígado existen unas células conocidas como "células de Kupffer" -o macrófagos- que tienen la función de fagocitar (ingerir y digerir) parásitos, virus, bacterias y macromoléculas por lo que constituyen una barrera para las toxinas y microorganismos procedentes del intestino. Además juegan un papel fundamental en la formación de antígenos durante los procesos de inflamación e infección porque son las iniciadoras de la inmunidad mediada por las células B y T.
Cabe añadir que hay otras células -las llamadas "células de PIT"-, equivalentes a grandes linfocitos granulares y células asesinas, que tienen también funciones similares por lo que brindan protección contra las infecciones virales.

5) Actividad hematológica. Durante parte de la vida embrionaria -y en algunos estados patológicos en el adulto- se forma sangre en el hígado. Además, éste produce fibrinógeno, protombina y heparina; y destruye eritrocitos.

LA IMPORTANCIA DEL HÍGADO
Como el lector puede constatar, lo apuntado hasta aquí -de forma muy resumida- demuestra la enorme importancia del hígado. Hasta el punto de que desde la óptica de la Medicina Ortomolecular es impensable tratar cualquier alteración o disfunción sin antes pasar por una desintoxicación hepática. Es la piedra angular de cualquier tratamiento del que se pretenda salir exitoso.
Además -y sin entrar en patologías específicas-, teniendo en cuenta las actividades en las que está involucrado el hígado muchas actuaciones a nivel digestivo, pancreático, intestinal, renal, etc, pasan inexorablemente por una terapia normalizadora de la función hepática.

DESINTOXICACIÓN CELULAR
Normalmente los residuos de la alimentación son expulsados de las células y pasan a la linfa y a la sangre que los transportan a los órganos excretores -sobre todo al hígado y a los riñones- donde son transformados y conducidos a los órganos de evacuación. Pues bien, como el organismo lleva siempre un cierto retraso a la hora de efectuar la limpieza es evidente que no ingerir alimentos durante un tiempo -o, al menos, limitar su ingesta- le permite dedicar más energía a la depuración. Es más, cuando se efectúa un proceso de desintoxicación se aprecia en el hígado una pérdida importante de peso, lo que se debe a que el hígado quema tanto el glucógeno de reserva que contiene como buena parte de la grasa acumulada.

LA DEPURACIÓN
El buen estado de salud se da cuando el conjunto de actividades de los órganos y funciones corporales se realizan de forma correcta y en equilibrio siendo la ruptura del mismo lo que nos lleva a perder la salud. Por otra parte, la actividad de las células que forman nuestro organismo genera sustancias de desecho que eliminamos de forma natural cuando éstas no sobrepasan el nivel de tolerancia, algo que depende de cada individuo (edad, herencia, estado general. ).
Sin embargo, hay alimentos y productos como el café, el tabaco, diversas drogas, productos tóxicos, algunos aditivos alimentarios, contaminantes de las aguas, medicamentos, etc., que dificultan las actividades celulares e incrementan la cantidad de elementos de desecho por lo que los órganos eliminadores (emuntorios) se ven desbordados e incapaces de desembarazarse de un nivel elevado de toxinas.
En suma, se puede afirmar que la salud de un individuo depende de la capacidad de su organismo para eliminar los residuos perjudiciales, tanto de origen interno como externo. Y como quiera que hoy el ser humano no suele mantener una conducta que respete las leyes naturales en cuanto a alimentación, ejercicio, hábitos de conducta, etc, llega un momento en el que comienzan a aparecer signos de que se hace necesaria una depuración. Signos que unas veces se manifiestan como una enfermedad grave y en otras en forma de síntomas generales como fatiga, caída del cabello, pérdida de apetito, uñas quebradizas, dificultad para conciliar el sueño, decaimiento, astenia y otros signos subjetivos que indican falta de energía.
La depuración del organismo -y en particular la depuración hepática- es pues una de las primeras acciones que deberíamos tomar cuando nos planteamos el tratamiento de cualquier patología. Porque lo más eficaz es siempre comenzar "limpiando el terreno".

SÍNTOMAS DEL PROCESO DEPURATIVO
Depurar el organismo consiste en disminuir su nivel de toxemia. Y eso debe hacerse disminuyendo los tóxicos externos, por un lado, y ayudando a los órganos eliminadores a realizar su función estimulando la eliminación de toxinas, por otro.
Un buen drenaje debe durar entre 3 y 10 días. Depende del estado general (que evidenciará de un modo aproximado el nivel de toxemia), de la edad, de la constitución y de si existe o no alguna patología.
Hay que advertir, en todo caso, que un proceso depurativo conlleva a veces la aparición de lo que podríamos denominar una "crisis aguda", algo que patentiza que en el organismo se están produciendo cambios significativos. Durante esa crisis observaremos cómo se cumple la "Ley de Hering": cuando existe una sintomatología muy evidente todos los síntomas van cambiando, expresándose por orden inverso de aparición: primero los más recientes, después los más antiguos. Y antes los de las zonas inferiores que los de las zonas superiores.
Existen además una serie de signos que nos informan de la evolución del proceso. Así,
-la lengua se cubre de una gruesa capa de saburra blanca o amarillenta (en función de la composición de los residuos que se eliminan por esta vía). Cuando vuelve a ser sonrosada y la capa de saburra es blanca y fina otra vez es indicio de que la depuración ha finalizado.
-el aliento es fuerte, a veces hasta fétido. Cuando se ha depurado lo suficiente vuelve a ser fresco y limpio.
-La orina es más oscura y densa, con olor fuerte y diferente. Vuelve a ser clara al final de la depuración.
-Las heces son también más oscuras, concentradas y abundantes volviendo a su color y textura normales cuando finaliza la depuración. Hay que destacar que cuando la técnica utilizada consiste en un ayuno la cantidad de materia fecal no aumenta aunque también es cierto que generalmente hay deposición diaria, señal de que en el interior del intestino había residuos que no podían eliminarse con la defecación normal cotidiana (esto ocurre sobre todo en personas que de manera habitual son estreñidas o bien tienen divertículos en el intestino). Esta crisis puede acompañarse en ocasiones de diversos síntomas generales como:
-Dolor difuso y/o jaqueca, señal de alarma para el organismo que invita a la búsqueda de calor, reposo, rechazo de alimentos.
-Fiebre que tiende a disminuir con rapidez el índice de toxemia excesivo pues pone en marcha unas medidas excepcionales. Es el caso de un aumento de la frecuencia cardiaca, el incremento de la circulación sanguínea y el reforzamiento de la función respiratoria. Y dado que sabemos que la fiebre cumple una función de defensa orgánica, es importante no actuar nunca contra ella -a no ser que sea muy elevada- sino mantenerla controlada en todo momento; por ejemplo, mediante la aplicación de paños fríos acompañados de fricciones en la espalda o baños de agua fría. -
Aminoración de las funciones muscular y sensorial así como de la digestiva. Estos síntomas suelen aparecer con más intensidad cuanto más elevada es la toxemia y más riguroso el procedimiento adoptado mientras que se presentan de forma muy suave o incluso no aparecen cuando la toxemia es leve y/o la depuración se realiza lentamente, con supresión gradual y paulatina de bebidas estimulantes como el café o el té y la adopción de unos hábitos adecuados y de una dieta depurativa.
Dependiendo de cada individuo, podríamos encontrarnos con otros síntomas particulares como aumento de la sudoración, incremento de mucosidades nasales o faríngeas, lagrimeo, aparición de forúnculos, etc.
Lo más aconsejable, siempre que los síntomas no sean demasiado violentos o impliquen algún riesgo para el individuo, es encauzarlos mediante técnicas naturales y no suprimirlos ya que la propia naturaleza del individuo es la que elige la forma más adecuada para restablecer el equilibrio.

RECOMENDACIONES DURANTE LA DEXINTOXICACIÓN
-Consuma, si le es posible, alimentos de origen biológico.
-Consuma frutas como desayuno, almuerzo y/o sustituto de la cena.
-Prepare los alimentos al vapor, hervidos o a la plancha usando utensilios de acero inoxidable
. -Elimine el consumo de productos refinados, la carne roja y los productos lácteos y derivados.
-Evite el consumo de bebidas alcohólicas, excitantes, etc.
-Procure no tomar alimentos fritos, congelados, precocinados, etc.
-Tome algún tipo de caldo depurativo diariamente y fuera de las comidas.
-Trate de reducir la cantidad de alimentos a ingerir.
-Evite las situaciones de estrés.
-Mantenga una higiene externa e interna adecuadas.
-Realice una actividad física acorde con sus necesidades.
-Duerma un mínimo de horas para que el sueño sea reparador.
-Beba agua filtrada o embotellada.

ALIMENTOS ADECUADOS
Cereales integrales: aportan hidratos de carbono complejos y vitaminas del grupo B, elementos necesarios para el buen funcionamiento del hígado. Además, los H. C. que contiene constituyen el nutriente que con mayor facilidad metabolizará un hígado enfermo.
Frutas: son ricas en azúcares de fácil asimilación y vitaminas antioxidantes que favorecen el funcionamiento hepático y evitan la retención de líquidos.
Verduras: siempre que sea posible se deben tomar crudas o cocinadas con poca sal. Aportan potasio y otros minerales necesarios en caso de trastornos hepáticos. Además, aportan folatos necesarios para el metabolismo hepático.
Uvas: además de aportar azúcares naturales y vitaminas antioxidantes activan la función desintoxicadora del hígado y estimulan la producción de bilis. Asimismo, facilitan el retorno de la sangre del aparato digestivo al hígado con lo que disminuye la hipertensión portal que suele producirse como consecuencia de la cirrosis.
Manzanas: facilita el vaciamiento de la bilis y la descongestión hepática. Y poseen abundante fibra.
Ciruelas: evitan el estreñimiento y favorecen la eliminación de desechos orgánicos. Son bajas en sodio, grasas y proteínas. Facilitan el trabajo hepático.
Cerezas: son antioxidantes y depurativas de la sangre lo que facilita el trabajo hepático.
Nísperos: contienen provitamina A y minerales. Son descongestionantes y pueden reducir el tamaño del hígado cuando éste es debido a un cúmulo de sangre (hepatomegalia congestiva).
Alcachofas: por su contenido en cinarina y otras sustancias potencian la función hepática, desintoxican y facilitan la eliminación de sustancias nocivas. Aumentan la secreción de bilis y mejoran su vaciamiento al intestino. Alivian el mal gusto de boca y las digestiones pesadas debidas al mal funcionamiento hepático.
Cardo: contiene también cinarina lo que estimula la producción de bilis, descongestiona el hígado y facilita su buen funcionamiento.
Cebollas: gracias a su aceite esencial sulfurado estimulan la función desintoxicadora del hígado.
Rábanos: su esencia sulfurada de sabor picante estimula la función hepática y aumentan la producción de bilis haciéndola mas fluida y facilitando su vaciamiento.
Lecitina: contiene colina, un factor vitamínico indispensable para el metabolismo hepático y para evitar que se deposite grasa en el hígado.
Aceite de oliva: en cantidades moderadas favorece el buen funcionamiento hepático.
Fresas: mejoran la circulación venosa del sistema portal hepático y contribuyen a reducir la ascitis.
Achicoria, escarola y endivia: contienen una sustancia amarga que facilita el vaciamiento de la vesícula.
Berenjena: es un tónico digestivo que activa de forma suave la función de la vesícula.

COMPLEMENTOS
S-Adenosil metionina (SAM). Es un metabolito del aminoácido estándar L-metionina que mejora de forma notable el metabolismo del hígado. Algunas investigaciones han dejado patente su eficacia en los casos de hepatitis y cirrosis, además de actuar como antiinflamatorio.
Glutamina. Tiene capacidad para inhibir la acumulación de grasas en el hígado.
Colina. Actúa de forma muy efectiva eliminando y evitando la acumulación de grasa en el hígado.
Vitamina C. Actúa como antioxidante y produce acción antiinflamatoria.
Azufre. Además de los efectos neutralizadores de los radicales libres y como sustancia que ayuda a eliminar los metales pesados, el azufre desintoxica el organismo, especialmente a través del hígado. La alicina del ajo -una de sus sustancias activas- es un compuesto azufrado y aunque es muy inestable su degradación no la inutiliza ya que se convierte en otros compuestos azufrados activos.
Ácido alfa lipoico. Este antioxidante protege al hígado del daño debido a las toxinas.
N-Acetil l-cisteina: Forma potente del aminoácido L-cisteína, aumenta la producción de glutation compuesto antioxidante y desintoxicante).
Cardo mariano. Se ha comprobado que la silimarina, el principio activo de esta hierba, previene la toxicidad y estimula la función hepática. La ingesta de silimarina produce un incremento sustancial en los niveles de glutation en el hígado. Por su contenido en tiramina puede desencadenar crisis hipertensivas en pacientes que estén siguiendo un tratamiento antidepresivo con IMAOs.
Diente de león. La raíz de diente de león favorece la función hepática.

Generic Name: lorazepam (oral)
Brand Name: Ativan

Lorazepam es una benzodiazepina. Lorazepam afecta los químicos en el cerebro que podrían estar fuera de equilibrio en las personas con ansiedad.

Lorazepam se usa para el tratamiento de los trastornos de ansiedad.

Lorazepam también puede ser usado para otros fines no mencionados en esta guía del medicamento.

Usted no debe usar esta medicina si tiene glaucoma de ángulo cerrado o miastenia gravis, o si usted es alérgico a Valium o una medicina similar.

No use lorazepam si usted está embarazada. Esta medicina puede causarle daño al bebé nonato o causar síntomas de abstinencia en un recién nacido.

Lorazepam puede crear hábito. El uso incorrecto de un medicamento que crea hábito puede causar adicción, sobredosis o la muerte.

Es peligroso comprar lorazepam por el Internet o de vendedores fuera de los Estados Unidos de América. Las medicinas distribuidas por el Internet pueden contener ingredientes peligrosos, o pueden ser distribuidos por farmacias sin licencia. La venta y distribución de lorazepam afuera de los E.U. no cumple con las regulaciones de la Food and Drug Administration (FDA) para el uso seguro de este medicamento.

Usted no debe tomar lorazepam si usted tiene:

glaucoma de ángulo cerrado;

un historial de una reacción alérgica a cualquier benzodiazepina, como diazepam (Valium), chlordiazepoxide, clonazepam, flurazepam, y otros.

Para asegurarse que lorazepam es seguro para usted, dígale a su médico si usted tiene:

enfermedad del hígado o riñón (especialmente enfermedad hepática alcohólica);

asma u otro trastorno de la respiración;

glaucoma de ángulo abierto;

un historial de depresión o pensamientos o comportamiento de suicidio;

un historial de adicción a las drogas o al alcohol; o

si usted usa un medicamento narcótico (opioide).

No use lorazepam si usted está embarazada. Esta medicina puede causar defectos de nacimiento. Su bebé puede volverse dependiente de la medicina. Esto puede causar síntomas de abstinencia que pueden poner en riesgo la vida del bebé después que nazca. Los bebés que nacen con dependencia a un medicamento que crea hábito pueden necesitar tratamiento médico por varias semanas. Dígale a su médico si usted está embarazada o planea quedar embarazada. Use un método efectivo de control de la natalidad para prevenir el embarazo mientras usted está tomando lorazepam.

Lorazepam puede pasar a la leche materna y causarle daño al bebé lactante. Usted no debe amamantar mientras está usando lorazepam.

Lorazepam no está aprobada para usarse en cualquier persona menor de 18 años de edad.

Los efectos sedantes de lorazepam pueden durar por más tiempo en los adultos mayores. Las caídas accidentales son más comunes en los pacientes mayores que toman benzodiazepinas. Tenga cuidado para evitar caerse o herirse accidentalmente mientras esté tomando lorazepam.

Siga todas las instrucciones en la etiqueta de su prescripción. Nunca use lorazepam en cantidades mayores o menores, o por más tiempo de lo recomendado. Dígale a su médico si su medicina ya no funciona tan bien como antes en tratar sus síntomas.

Lorazepam puede crear hábito. Nunca comparta lorazepam con otra persona, especialmente con alguien con historial de abuso de drogas o adicción. Mantenga el medicamento en un lugar donde otros no lo puedan encontrar.

El uso incorrecto de un medicamento que crea hábito puede causar adicción, sobredosis o la muerte. Vender o regalar esta medicina es ilegal.

Mida la medicina líquida con la jeringa de medición que viene con su medicina, o con una cuchara o taza de medición especial. Si no tiene con qué medir la dosis de su medicina, pídale una cuchara o taza de medición a su farmacéutico.

Lorazepam se debe usar solamente por poco tiempo. No tome esta medicina por más tiempo de lo que su médico recomienda.

No deje de usar lorazepam de forma repentina o usted podría tener síntomas desagradables de abstinencia, incluyendo una convulsión. Pregúntele a su médico como dejar de tomar lorazepam de forma segura.

Llame a su médico si esta medicina ya no funciona tan bien como antes en tratar sus síntomas de la ansiedad.

Guarde lorazepam a temperatura ambiente, lejos de la humedad, calor y luz.

que contiene el xenical orlistat

¿Qué debo hacer si me olvido de tomar la medicación con corticosteroides?

Si olvida tomar su medicamento, tome la dosis tan pronto como se acuerde. Sin embargo, si su próxima dosis es en unas pocas horas, no tome una dosis adicional. Si no puede recordar cuando tomó la última dosis del medicamento consulte a su médico para obtener instrucciones.

¿Cuáles son los síntomas de una sobredosis de corticosteroides?

Una sobredosis de corticoesteroides se presenta cuando alguien accidental o intencionalmente toma más de la cantidad normal o recomendada de estos medicamentos. La mayoría de las sobredosis ocurren con píldoras o jarabes y los síntomas pueden incluir:

  • Ardor o picazón en la piel
  • Convulsiones
  • Sordera
  • Depresión
  • Piel seca
  • Presión arterial alta
  • Debilidad muscular
  • Nerviosismo
  • Psicosis
  • Somnolencia
  • Cese del ciclo menstrual
  • Hinchazón en las piernas, tobillos o pies
  • Debilidad
  • Empeoramiento de las condiciones de salud como úlceras, diabetes

Los corticosteroides deben reducirse gradualmente para permitir que las glándulas suprarrenales reanuden la producción natural de cortisol. La eliminación de las dosis demasiado rápido puede resultar en una crisis o un estado potencialmente mortal causado por los niveles insuficientes de cortisol.

En casos en que los corticosteroides se han tomado en dosis bajas durante largos períodos de tiempo, la reducción puede continuar durante meses o años. A veces, las dosis se reducen un miligramo a la vez para prevenir ataques de asma. Cuando se han tomado por períodos de tiempo más cortos, la reducción puede ser más rápida y las dosis cada vez menores.

Otra posible complicación asociada con la interrupción de los esteroides es el síndrome de abstinencia de esteroides, o efecto de rebote, que es la respuesta exagerada del organismo ante la eliminación del fármaco. Este efecto puede causar fiebre, dolor muscular y dolor en las articulaciones, de ahí que para los médicos resulte difícil diferenciar entre los síntomas de abstinencia y un brote de la enfermedad en sí.

IMPORTANTE: Descarga completamente GRATIS nuestro libro electrónico; "Sobredosis de corticoesteroides. La guía básica". Después de leer esta presentación serás capaz de comprender y reconocer:

  • ¿Qué es una sobredosis de corticoides?
  • Los elementos tóxicos en los corticoides
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Dedos en palillo de tambor

Las alteraciones de la piel que suelen asociarse con tumores malignos son:

HIPERTRICOSIS LANUGINOSA ADQUIRIDA

MANIFESTACIONES CUTANEAS DEL SIDA

· Onicomicosis subungueal proximal

· Cualquier enfermedad sexualmente trasmitida

· Signos de uso de drogas endovenosas

· Candidiasis vulvovaginal recurrente

· Dermatitis seborreica (extensa y refractaria al tratamiento)

· Aftas orales (recurrentes y refractarias al tratamiento)

2. Braunwald E, Fauci AS, Kasper DL, et al. Harrison's Principles of Internal Medicine (15th edit) McGraw Hill 2001.

4. Fitzpatrick tb, Eisen az, Wolff k, Freedberg im, Austen k, eds. Dermatology in general medicine, 4.a ed. Nueva York, McGraw-Hill, 1993.

La ascitis es un problema que hace referencia a la acumulación de fluidos en la cavidad peritoneal o abdominal. La ascitis está causada más comúnmente por daños en el hígado y otros términos médicos para este problema incluyen fluidos en la cavidad peritoneal, hidroperitoneo o hidropesía. La ascitis causada por daños en el hígado se conoce como ascitis cirrótica. La ascitis en el abdomen también puede tener su origen en otras fuentes como insuficiencias cardíacos, hepáticas y el cáncer.

Tradicionalmente se divide la ascitis en dos tipos o categorías – ascitis exudativa y transudativa, dependiendo de la cantidad de proteínas que se encuentren en el fluido peritoneal. Otro método para clasificar los tipos de ascitis es medir la cantidad de albumina en el fluido y compararla con albumina sérica en sangre. Esto se conoce como SAAG (siglas en inglés) o Gradiente de albumina sero-ascítica. La ascitis causada por cirrosis o insuficiencias cardíacas normalmente tiene una puntuación SAAG superior a 1.1, mientras que la puntuación SAAG de la ascitis causada por otras razones suele ser inferior a 1.1.

Si padece un caso leve de ascitis, los síntomas pueden ser casi imposibles de detectar. Por otro lado, los síntomas de la ascitis aguda normalmente son obvios e incluyen:

  • Distensión abdominal
  • Aumento del tamaño del abdomen
  • Costados hinchados del abdomen visibles
  • Diferencia en las notas de percusión en los costados cuando el paciente está movido o girado de costado
  • En casos graves, se puede sentir una “ola de fluido” cuando se toca o empuja el abdomen. Esta ola también puede sentirse en el lado opuesto del abdomen.
  • Sentimiento de pesadez constante en el abdomen
  • Presión en el abdomen
  • Pérdida de apetito
  • Sentimiento de saciedad incluso tras una comida pequeña
  • Acidez
  • Náuseas
  • Estreñimiento
  • Falta de aire ya que el abdomen afecta al diafragma
  • Derrame pleural o acumulación de fluido alrededor de los pulmones
  • Tos crónica
  • Cuando la ascitis está causada por cirrosis o daños en el hígado, puede haber quejas de contusiones, hinchazón de las piernas y ginecomastia
  • La ascitis causada por cáncer puede conllevar una pérdida de peso inexplicable y síndrome de fatiga crónica
  • En casos de ascitis provocada por insuficiencias cardíacas, los síntomas más comunes son jadeos, falta de aire e incapacidad para realizar cualquier clase de ejercicio físico
  • Hernia en la pared abdominal / puede que el ombligo sobresalga
  • También es común el dolor en la parte baja de la espalda debido a la presión adicional sobre los músculos de la espalda

  • La causa más común de la ascitis sigue siendo las enfermedades del hígado o la cirrosis. Casi el ochenta por ciento de todos los casos informados de ascitis tienen su origen en daños avanzados en el hígado. Se cree que el aumento en la presión del flujo sanguíneo en el hígado junto con la disminución del contenido de albumina en sangre puede ser el responsable del desarrollo de ascitis abdominal.
  • La sal y la retención de agua también pueden contribuir a la gravedad de los síntomas de la ascitis.
  • Insuficiencia cardiaca congestiva
  • Insuficiencia renal / daños en el hígado
  • Obstrucción en la vena portal sin cirrosis como tumores y formación de coágulos
  • Ciertos cánceres como el cáncer de colon, de estómago, de pulmón, de páncreas, de ovarios, de pecho y el linfoma pueden conllevar ascitis malignas
  • La pancreatitis crónica o la inflamación del páncreas provocada por el abuso del alcohol puede resultar en ascitis pancreática

Otras causas de ascitis incluyen la pericarditis constrictiva, la hepatitis, la tuberculosis y la diálisis renal

El tratamiento de ascitis puede incluir diuréticos para reducir la retención de agua y eliminar el exceso de fluido así como antibióticos en caso de haber infección. Generalmente se aconseja a los pacientes que se abstengan completamente de cualquier bebida alcohólica y que reduzcan el consumo de sodio.

  • Aparte de estos tratamientos médicos también hay una serie de curas naturales para la ascitis. Remedios como estos pueden proporcionar alivio sintomático:
  • Añada media cucharadita de jugo de ajo a un vaso de agua y bébalo con el estómago vacío. Haga estos unos pocos días para reducir el dolor y la hinchazón.
  • Mezcle 25 gr. de zumo de calabaza amarga con agua y beba la mezcla tres veces al día para aliviar la ascitis.
  • Exprima media taza de hojas de rábano y mezcle el zumo con un poco de agua. Bébalo regularmente ya que es un remedio casero efectivo para la ascitis
  • Empape un puñado de semillas de fenogreco en agua y deje el bol reposar durante la noche. A la mañana siguiente, agite suavemente las semillas y el agua y cuélela con una tela de muselina. Beba el agua inmediatamente.
  • Se dice que los mangos son beneficiosos en el tratamiento de ascitis. Pruebe a comer al menos dos mangos frescos al día para obtener los mejores resultados.
  • Beba zumo de zanahoria fresco o zumo de melón para un alivio rápido de los síntomas de la ascitis.
  • Las cebollas son diuréticas y le ayudarán a reducir la retención de agua.
  • Un ligero masaje abdominal con aceite de ricino puede reducir la hinchazón y los gases. Deberá hablarlo primero con un masajista así como con su médico.
  • La raíz de diente de león o la raíz de flor salvaje puede mejorar el funcionamiento de los riñones ya que funcionan como diuréticos naturales. De manera similar, puede utilizar hierbas como el arraclán, la raíz de ruibarbo, la senna y el aloe con la misma finalidad.
  • La fomentación de agua caliente utilizando asafétida y agua tibia puede ayudar a aliviar la hinchazón abdominal.
  • Las propiedades diuréticas de la hierba mora pueden ayudar a tratar la ascitis. Partes de esta planta pueden ser tóxicas y por tanto es importante hablar con un herborista bien versado en esta planta.
  • El espondilio es un diurético potente y es especialmente útil para tratar la ascitis causada por cirrosis. Hierva un poco de espondilio en un vaso de agua y beba el líquido en pequeños sorbos a lo largo del día.

  • La dieta para la ascitis se centra en la reducción del consumo de sodio. Los remedios y medicamentos para la ascitis pueden tener poco o ningún efecto si su consumo de sodio es elevado. Deberá reducir drásticamente el consumo de sal – el consumo diario máximo recomendado de sodio debería ser 2000 mg o de 4 a 5 gramos. Puede usar sustitutos de la sal, pero asegúrese de que no contienen potasio, ya que puede reaccionar de manera adversas con medicamentos utilizados para tratar la ascitis.
  • Deberá evitar los alimentos listos para comer y alimentos precocinados, especialmente productos como los aliños de ensalada, mezclas de alimentos y salsas, ya que suelen tener un contenido en sodio muy elevado.
  • También se recomienda una dieta saludable para el corazón baja en grasas y colesterol. La American Heart Association recomienda comidas altas en fibra, vitaminas, minerales y cereales integrales, pero baja en grasas y azúcares refinados.
  • Si hay mucho fluido presente en el abdomen, algunas terapias alternativas proponen una dieta a base de leche durante unos pocos días o hasta que los síntomas persistan. Una vez los niveles de fluido en el abdomen se han reducido, las comidas ligeras como sopa de verduras y el pan de trigo integral pueden volver a añadirse paulatinamente a la dieta.
  • Los alimentos recomendados en la dieta para la ascitis incluyen mantequilla, ensaladas con rábano crudo, miel, asafétida y ajo.
  • Evite alimentos almidonados como el arroz, los cereales y las patatas en la medida posible.

Su médico o dietista le proporcionará instrucciones exactas sobre qué puede y qué no puede comer cuando tiene ascitis. Sin embargo, si los síntomas como los jadeos y la falta de aire persisten, el exceso de fluido puede eliminare con una aguja o un shunte. En tales casos, puede que el paciente necesite alimentarse sólo con líquidos intravenosos.

Para prevenir el desarrollo de la ascitis, es importante evitar los factores de riesgo que provocan la enfermedad. Estas precauciones pueden ayudar a prevenir la ascitis:

  • Evitar el alcohol puede prevenir enfermedades hepáticas y la cirrosis. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno deben usarse juiciosamente ya que pueden agravar los daños en el hígado y reducir el flujo de sangre a los riñones.
  • Antes de comenzar cualquier tratamiento alternativo o terapia de hierbas, es muy importante aclararlo con su médico. Ciertas hierbas pueden ser peligrosas si se ingieren en grandes cantidades u otras pueden reaccionar de manera adversa con su medicación habitual.
  • Siga una rutina de ejercicios regular para mejorar su inmunidad y salud general y para prevenir la acumulación de fluidos en el abdomen.
  • Evite dormir durante el día e inmediatamente tras una comida, ya que puede dificultar el proceso digestivo.
  • La hepatitis B y la hepatitis C son factores de riesgo para la ascitis, por lo que debe practicar sexo seguro para evitar la hepatitis.

Parásitos externos, Acaros.

TABERNIL POMADA ACARICIDA

Initial assessment is relevant to exclude factors predisposing to selected tumors. Thus, a history of oral contraceptive use in a young woman suggests hepatocellular adenoma, cirrhosis is a preneoplastic condition for hepatocellular carcinoma, and sclerosing cholangitis predisposes to cholangiocarcinoma. Serologic tests for hepatitis viruses, Echinococcus and Entamoeba may suggest a diagnosis, as a number of tumor markers also do. However, a definite diagnosis is established using two essential tests: imaging techniques and a cytohistologic study.

Radiographic features provide a hint of a lesion' solid (benign or malignant tumors) or liquid (cysts, abscesses, etc.) contents. Solid tumor vascularization provides guidance on their etiology (3). Characteristically, tumors with arterial hypervascularization may be benign -adenomas or FNH- or malignant, such as hepatocellular carcinoma, and metastases from neuroendocrine tumors or hypernephroma. Abdominal computed tomography (CT) and magnetic resonance imaging (MRI) with vascular (gadolinium) or ferric (ferumoxides) contrast media have taken over radionuclide tests, and often allow getting around histology.

Sometimes, a pathologic study is absolutely necessary to assure a definite diagnosis. It is useful to establish the characteristics and origin of metastatic lesions, and to differentiate dysplastic lesions from hepatocellular carcinoma. Similarly, it may be essential to distinguish between liver adenoma and FNH, or to establish the nature of a number of atypical lesions. This practical clinical guide will review liver lesions most commonly seen in our setting, and a suggested diagnostic and therapeutic approach (Fig. 1) will be set forth.

Simple liver cyst is a congenital lesion affecting 2-7% of the population (4-8). It is usually a single lesion of serous contents lined by cuboidal, biliary type epithelium with no communication with bile ducts (4-6). Regarding multiple lesions, liver or renal polycystosis stands out. This is a haphazard finding in asymptomatic patients, but may also induce pain when reaching greater sizes (diameter > 10 cm). It rarely causes jaundice, infection or hemorrhage ( 2 cm (14,16). Management is symptomatic and surgery is only exceptionally considered (1,2,14).

Focal nodular hyperplasia

Focal nodular hyperplasia (FNH) is a benign tumor with a prevalence of 0.01% in the general population (2,4,5,17). It is usually smaller than 5 cm in size but may range from 1 to 20 cm, and is multiple in 20% of cases (4,5,17). It is considered a hyperplastic proliferation of normal liver cells in response to a preexisting arterial malformation (1,2,5,17). Histologically, it consists of liver cells abnormally laid out in sheets instead of lobules, which contain Kupffer cells and abnormal bile ducts not connected with the bile system. Greater lesions commonly have a central scar made up from fibrous stroma by a supply artery and hyperplastic bile ducts (5,17-19).

FNH is more frequent in women of childbearing age (2,5), develops in healthy livers, and is usually an incidental finding since its clinical course is commonly asymptomatic. It may exceptionally result in pain in the right upper quadrant of the abdomen (2). No cases with hemorrhage or malignization have ever been reported (1,2,17). Oral contraceptive use and pregnancy may favor its growth, but not its development (1,5,17). MRI is the technique of choice in the diagnosis of this condition, and has completely replaced liver scintigraphy. FNH is isointense in T1 and isointense or slightly hyperintense in T2, but central scars are clearly hyerintense (4,5,17,19). The lesion becomes hyperenhanced following gadolinium administration. Ferumoxide use may increase MRI' diagnostic yield (3).

In an asymptomatic patient with normal liver tests, a diagnosis of FNH may be reached by using MRI in 70% of cases (17,18). In the remaining patients, histology is required for a differential diagnosis regarding liver adenoma. FNH management is conservative. Oral contraceptive discontinuation is recommended, as this may decrease size (2).

Surgical resection is only advisable when diagnostic hesitancy exists.

Hepatocellular adenoma is an uncommon tumor (prevalence: 0.001%) that almost exclusively affects women of childbearing (2,5,17). It is associated with oral contraceptive use and less frequently with anabolic androgens and type I glycogenosis (2,4,5,17). Usually it occurs as a solitary mass, but a diagnosis of liver adenomatosis (10-20% of cases) should be considered for multiple adenomas (2,4,17,18). It is histologically made up of atypia-free liver cells arranged in rows separated by dilated sinusoids, with no portal spaces or bile ducts (2,5).

This tumor is asymptomatic in most cases, but may present with pain in the right upper quadrant of the abdomen. The most common complication is hemoperitoneum, whose risk increases for tumors larger than 5 cm and when contraceptive use persists beyond diagnosis (1,2,17,18). Similarly, cases with degeneration to liver cell carcinoma have been reported (1,4,17).

Diagnosing an adenoma may be difficult even when advanced imaging techniques and histology are used (17). In MRI scans it appears as a hyperintense mass in T2 -occasionally also in T1- with hyperenhancement during the arterial phase, whereas it is isointense/isodense versus the liver parenchyma in parenchymal phases (2,5,17,19). Kupffer cell scarcity is responsible for absent colloid uptake in liver scans using Tc 99, a technique that has become obsolete for its differential diagnosis from FNH (1,2).

Whether symptomatic or otherwise, the management of hepatocellular adenoma is surgical in view of the risk of its peritoneal bleeding or malignant transformation (1,16,17). Patients with liver adenomatosis call for individualized decision making.

Liver metastases are the most common malignant tumors in the liver, since 35-40% of cancers develop this sort of dissemination (2,20). In our setting, most common metastases originate in the lung, the gastrointestinal tract (colon, stomach, pancreas, gallbladder), breast and ovary (21). The presence of metastatic liver disease usually entails a poor prognosis. Two major exceptions include colorectal cancer (CRC) metastases when susceptible of surgical resection, and neuroendocrine tumor metastases, as they are of a less aggressive nature.

A search for the primary tumor is warranted for patients with an acceptable general condition, be it in order to initiate an intent-to-heal surgical approach (CRC and neuroendocrine cancer) or to plan palliative management (21). From a clinical standpoint, a number of symptoms may provide guidance on the origin of the primary tumor: altered bowel habit and/or rectorrhage in CRC, jaundice in pancreatic tumors, carcinoid syndrome in endocrine tumors, etc. Tumor markers may be useful, but they are not definite parameters. CEA is increased in 90% of CRC metastases; in pancreatic and ovarian tumors CA 125 may be elevated; PSA may rise in prostate cancer, and 5-hydroxyindolacetic acid in carcinoid tumors (21). Regarding imaging techniques, CT reveals a hypovascular lesion with characteristic contrast uptake, whereas in a few cases there is hypervascular enhancement suggesting a carcinoid tumor, melanoma, sarcoma, hypernephroma or thyroid cancer (2,5). Octreotide scintigraphy may locate primary tumors and their extension in neuroendocrine metastatic disease (2).

For known primary tumors, biopsy is only needed when the nature of the liver lesion is doubtful (21). In contrast, for unknown primary tumors, fine-needle puncturing is a definite test in diagnosis guidance, its sensitivity and specificity being 85 and 93-100%, respectively (21).

A surgical management of metastatic liver disease may prolong survival for CRC, neuroendocrine tumors, and some renal tumors (2,21), but is controversial in the remaining tumors. In selected patients with CRC (less than 4 nodules), resection allows survivals of 40% at 5 years (21). For neuroendocrine tumors, resection may cure the disease when associated with primary tumor elimination (20). For non-resectable neuroendocrine tumors, hepatic embolization, interferon and somatostatin analogs may be useful in the management of carcinoid syndrome (21).

Hepatocellular carcinoma (HCC) is the most frequent primary tumor of the liver and the fifth more common malignancy worldwide, and represents the third cause of cancer-related mortality (22). In developed countries it sits on a cirrhotic liver in more than 80% of cases (23). Follow-up every 6 months using ultrasonography and alpha-fetoprotein determination is recommended in these patients to detect early tumors, at a time when healing treatments are feasible (24).

Diagnosis may be based upon histology or non-invasive criteria, only for cirrhotic patients. Non-invasive criteria include hypervascular tumors greater than 2 cm in size as confirmed by two imaging techniques, or by one imaging technique plus plasma alpha- fetoprotein more than 400 ng/mL (24). Ultrasonography usually reveals a hypo- or hetero-echogenic hypervascular lesion by using contrast media. CT scans show a hypodense lesion in baseline phases that takes up contrast during the arterial phase and then becomes hypovascular versus the liver parenchyma in portal and later phases (5,25). MRI reveals a lesion that is hypointense in T1 and

hyperintense in T2, with a behavior similar to that seen in CT in dynamic studies (5,19,25). Of late, angio-MRI has been shown to represent the best technique for tumor staging, mainly in the detection of nodules between 1 and 2 cm in size (25).

Differentiation between initial HCC and both regeneration and dysplastic nodules is important in patients with cirrhosis, as is also the case with atypical hemangioma and metastatic disease. In tumors greater than 2 cm, this may be achieved by using imaging techniques, whereas puncturing for histology samples is essential in tumors 1-2 cm in size (Fig. 2). The strategy recommended for nodules smaller than 1 cm is an expectant attitude and serial ultrasounds every 3 months (24).


The prognosis and treatment of HCC has been recently revised (26-28). Prognosis depends upon tumor stage, the grade of hepatocellular failure, general condition, and treatment used. We recently developed a new prognostic classification for HCC that takes these variables into account and allows selecting the best therapy possible for each patient (26-28). Patients with stage 0 disease have in situ carcinoma, and achieve 80% survivals at 5 years following healing treatment (29). Patients with early-stage disease (stage A) present with single tumors or 3 nodules less than 3 cm in size, are eligible for resection, liver transplantation or percutaneous treatment, and achieve 50-70% survivals at 5 years (26-28,30). Patients with multinodular asymptomatic tumors (stage B) are eligible for chemoembolization (31,32). Patients with symptomatic tumors or vascular, nodular or extrahepatic involvement (stage C) will receive new agents in clinical trials. Finally, end-stage patients (stage D) will receive symptomatic treatment.

Intrahepatic cholangiocarcinoma is less common than ductal cholangiocarcinoma, and characteristically presents as a focal liver lesion (33). Histologically, it is an intrahepatic biliary epithelium-derived adenocarcinoma. Sclerosing cholangitis, liver clonorchiasis and choledocal cysts are conditions that predispose to ductal cholangicarcinoma (2,20,33), but their relation to the intrahepatic variety is not clear (33).

It most commonly develops in advanced-age individuals (65% of patients > 65 years) (2,20,34). It may be asymptomatic until a considerable size is reached; hence it presents with pain in the right hypochondrium and loss weight.

The diagnosis, prognosis and management of cholangiocarcinoma have been recently revised (23,34). Definitive diagnosis is based on histology. Baseline CT shows a hypodense lesion, hypovascular in dynamic studies (20), with peripheral contrast uptake during the portal phase (5). MRI reveals a tumor that is hypointense in T1 and hyperintense in T2 (5), which behaves as in CT during dynamic studies (5). A dilatation of the bile duct beyond the lesion may suggest this diagnosis (5). On occasion, it may result in an entrapment of vascular structures, but invasive thrombosis is rare (2,5,33).

Management is essentially surgical; with survival odds reaching up to 40-60% at 3 years (33). Liver transplantation has disparate results and is not recommended.

Although less frequent, angiosarcoma, epithelioid hemangioendothelioma, primary lymphoma and primary neuroendocrine tumors should be considered in the differential diagnosis of primary malignant tumors of the liver.

In the diagnostic strategy of liver masses, we may consider four clinical settings (21,35): a) liquid lesion; b) solid lesion in healthy patient; c) solid lesion in patient with liver disease; d) solid lesion in patient with suspected neoplasm (Fig. 1).

Strategy for liquid lesion

Ultrasonography suffices to determine the liquid contents of a focal liver lesion. Clinical characteristics, hydatid- and amebic-related serologic tests, and CT and MRI scans allow a differential diagnosis between simple cyst, liver and renal polycystosis, hydatid cyst, and pyogenic and amebic abscess. Telling apart a cystadenoma from a cystadenocarcinoma is difficult and requires the histological study of the resected lesion for confirmation. Finally, some metastases may look cystic, as is the case in those of ovarian or pancreatic origin, and in those stemming from selected neuroendocrine tumors.

Strategy for solid mass in healthy patient

The most prevalent lesion is hemangioma, which is diagnosed by using ultrasonography and MRI. FNH and adenoma should be ruled out in younger women or in women with a history of oral contraceptive use. FNH is asymptomatic and much more common. Despite the fact that MRI and to a lesser extent Tc 99 scintigraphy may differentiate these two conditions in more than two thirds of patients (17,18), fine-needle aspiration is required for doubtful cases. If uncertainty persists on the nature of the lesion, surgical resection is recommended. Biopsy collection will also allow etiology to be established in asymptomatic malignancies and atypical tumors.

Strategy for focal lesion in cirrhotic patient

como funciona mejor orlistat

La primera reacción colectiva a la epidemia de sida fue preguntar “¿por qué esa gente no hace otras elecciones?”. El movimiento antisida dejó en claro que esa pregunta es un error. Hoy que el 70% del planeta corre riesgo de muerte prematura por enfermedades evitables, “esa gente” somos muchos de nosotros. Las comunidades de lucha contra las ENT y el sida pueden aprender de sus respectivas experiencias: unidos somos más.

Kent Buse es director de políticas estratégicas de ONUSIDA. Laurel Sprague es directora ejecutiva de la Red Global de Personas que Viven con VIH. Copyright: Project Syndicate, 2017.www.project-syndicate.orgTraducción: Esteban Flamini

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“No lo veo como un problema. Al contrario, a la larga va a ser mejor para mi salud”. Esta es la visión de vida que tiene Karen Viviana Serrano tras convivir por un año con la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

por Juan MANUEL CORREDOR B.
jcorredor@vanguardialiberal.com.co

Lo que para ella, una bumanguesa de 27 años, 1.65 metros de altura y 65 kilogramos de peso, empezó con dolores en la boca del estómago, debilidad y sensación de desaliento durante el día; era un mal presagio de una gastritis. Lo que Karen Viviana Serrano no se imaginó era que se encontraría con una enfermedad que hasta ese momento desconocía.
La degeneración grasa del hígado, también conocida como infiltración grasa hepática o esteatosis hepática, es una enfermedad que hace parte o compone un desorden mayor: el síndrome metabólico.
El hígado graso es aquella acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). En otras palabras, el hígado presenta una acumulación de grasa no sólo en su parte externa, sino también con infiltración, haciendo que se resienta e inflame.

José Luis Plata Valdivieso, gastroenterólogo – hepatólogo del Instituto de Gastroenterología y Hepatología del Oriente Colombiano, Igho, y Jefe de trasplante hepático de la Fundación Cardiovascular de Colombia,

Esta enfermedad puede presentarse principalmente por la ingesta continua de alcohol, o como le sucedió a Karen Serrano, que sin ser consumidora de licor tiene la enfermedad del hígado graso no alcohólico.
En nuestro medio, las personas con desórdenes metabólicos que presenten en su abdomen una obesidad central, que en hombres adultos supere los 90 cm y en mujeres adultas los 80 cm de perímetro abdominal, presentan la primera alerta para sospechar de síndrome metabólico y un posible caso de hígado graso.
En niños, por ejemplo, los casos de obesidad son patéticos. Algunos estudios indican que entre la población de 5 a 14 años el sobrepeso está entre 45% a 60%.
Otros componentes que encenderían las alarmas para esta patología son la presencia de glicemia elevada (azúcar elevado en la sangre), tener el colesterol y/o triglicéridos elevados de manera constante durante un tiempo prolongado (dyslipidemia) y tener la tensión arterial alta o hipertensión arterial.
Con esos parámetros de obesidad y uno de los componentes anteriores se hablaría de síndrome metabólico.
“Tras recurrir al médico de familia, este me envió a hacerme unos exámenes de sangre. En los resultados salió que tenía altos los niveles de Transaminasas (sustancias producidas principalmente en el hígado). Luego vinieron otros exámenes que evidenciaron inflamación del hígado y, por último, confirmamos la enfermedad”, describe Karen Serrano.
José Luis Plata Valdivieso, gastroenterólogo – hepatólogo del Instituto de Gastroenterología y Hepatología del Oriente Colombiano, Igho, y Jefe de trasplante hepático de la Fundación Cardiovascular de Colombia, explica que “el hígado graso no es una enfermedad exclusiva de las personas obesas”. Así como a Karen, una persona sin sobrepeso actual ni histórico le ocurrió, “muchos otros pacientes pueden presentar alteraciones metabólicas o diabéticas por un manejo inadecuado de grasas. El porcentaje en el mundo de personas delgadas o con peso normal con hígado graso ronda entre el cinco a siete por ciento”.

Las etapas de esta patología comprenden: hígado graso, esteatohepatitis (hepatitis por grasa), fibrosis, cirrosis y probabilidad de cáncer de hígado.

No es de la noche a la mañana
Según los expertos, el hígado graso no es una enfermedad per se. Si bien las personas que tengan una dieta inadecuada y vida sedentaria son más propensas a tener hígado graso, existen otros factores que inciden en esta patología.
La ingesta de cierto tipo de medicamentos, por ejemplo, los corticoides, algunos analgésicos, algunos para la presión arterial y medicamentos de tipo cardiovascular, entre otros, favorecen la presencia de la enfermedad.
Otra posibilidad es el sometimiento de personas obesas a cirugías bariátricas (para contrarrestar el sobrepeso), procedimiento que podría desencadenar en hígado graso, afirma este especialista.
También, con el tiempo, favorece la enfermedad del hígado graso el consumo de ciertos productos herbolarios o medicina alternativa, así como la exposición a sustancias orgánicas o tóxicas derivadas del petróleo.
Forma de tratar la enfermedad
Desde el día en que Karen Serrano fue diagnosticada, inmediatamente cambiaron sus hábitos alimenticios. Un paciente con hígado graso debe contrarrestar la enfermedad realizando dos tareas específicas: ejercicio, preferiblemente cardiovascular, y mantener una dieta balanceada. Expertos en el tema han demostrado que con sólo la realización de ejercicio y la alimentación adecuada se puede revertir la enfermedad grasa del hígado hasta en 75% de los pacientes, inclusive en la reducción y mejoría.
Sin embargo, el tratamiento para esta patología está supeditado al tipo de afectación que la causó o lo que ayudó a que se presentara: si es por hipertensión, colesterol elevado o triglicéridos elevados, trastorno del azúcar, hiperglisémico o diabético, enfermedades tiroideas, entre otros. Lo que sí es común a todos los pacientes con hígado graso es la prohibición de la ingesta de alcohol.
“Tener hígado graso no ha representado un problema en sí para mí. Al contrario, sé que a la larga va a ser mejor para mi organismo, pues impide que lo llene de alimentos grasos o dañinos. He pecado en consumirlos de vez en cuando, por ejemplo, hamburguesas e incluso trago, pero es como si llegase la muerte porque la sensación después de haberlos ingerido es horrible”, agrega Karen Serrano.
El especialista José Luis Plata explica que existe un informe de la sociedad hepática europea sobre “los beneficios” de la ingesta mínima de alcohol para tratar esta enfermedad. Sin embargo, según su experiencia, este informe es muy preliminar y tiene en cuenta las características europeas, más no las del hombre o paciente latino. Por tal razón no es recomendable para los colombianos consumir alcohol si se padece de hígado graso.
Lo que sí es benéfico es consumir café. Múltiples estudios hechos desde 2007 sobre prevención de enfermedades hepáticas, dentro de las cuales está el hígado graso, y especialmente en personas que consumen constantemente alcohol, tomar entre cinco a siete tazas de café al día ayuda a contrarrestar esta enfermedad. Esto excluye a pacientes con alguna enfermedad de tipo cardiovascular, psiquiátrico o mental a quienes se prohíbe la cafeína, agrega este gastroenterólogo-hepatólogo.

15 a 25% es el margen de probabilidad de que la enfermedad de hígado graso avance de fibrosis a cirrosis.

Alrededor del mundo
Se prevé que hacia 2020 el mayor número de pacientes que necesiten trasplante hepático no sea por consumo de alcohol, ni por cirrosis o por hepatitis C o B, sino básicamente será derivado de personas que tuvieron esteatohepatitis, enfermedad que condujo a cirrosis.

¿Tengo hígado graso?

La confirmación diagnóstica de hígado graso se puede hacer de dos maneras: el método invasivo y el no invasivo.
– Biopsia hepática (método invasivo), es el examen de mayor índice de certeza, pero su práctica posee un alto riesgo.
– Ecografía hepatobiliar: (método no invasivo).
– Fibromax y Fibrotex: (tipo serológico).
– Fibroscan: a través de un equipo similar al ecógrafo.
Cabe aclarar que a través de exámenes no invasivos se puede indicar la presencia de hígado graso, pero sólo el método invasivo podrá diagnosticarlo con certeza.

El tabaco es un producto vegetal obtenido de las hojas de varias plantas del género Nicotiana, en concreto Nicotiana tabacum). Se consume de varias formas, siendo la principal fumada. Su particular contenido en nicotina la convierte en adictiva. Se comercializa legalmente en todo el mundo aunque tiene numerosas restricciones para ser fumada en muchos países ya que posee efectos adversos para la salud pública.

Su composición está formada por el alcaloide nicotina, que se encuentra en las hojas en proporciones variables (desde menos del 1% hasta el 12%). El resto es el llamado alquitrán, una sustancia oscura y resinosa compuesta por varios agentes químicos, muchos de los cuales se generan como resultado de la combustión (cianuro de hidrógeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, amoníaco, etc.)

El tabaco es un estimulante el sistema nervioso central que, sin embargo, en los adictos produce relajación. El hábito de fumar aumenta la tolerancia (se aguanta más), con lo que los efectos agudos (mareos, vómitos, sudoración), se notan cada vez menos.

A nivel psicólogico, la nicotina facilita la concentración, activa la memoria y, hasta cierto punto, controla el aumento de peso al aumentar el gasto de energía, disminuir los sentidos del olfato y el gusto, y mantener al fumador ocupado en el acto de fumar en vez de comer. Cada persona además tiene sus consideraciones particulares respecto a las sensaciones que el tabaco les otorga.

A nivel físico, la nicotina aumenta la frecuencia cardiaca, el ritmo respiratorio, la presión arterial y el flujo coronario. Durante la combustión del tabaco, algunos de sus elementos se transforman en monóxido de carbono, emisión venenosa que contribuye al surgimiento de enfermedades cardiacas. Cuando el monóxido de carbono entra al torrente sanguíneo, tiende a reemplazar el oxígeno contenido en las células rojas de la sangre formando carboxihemoglobina. En los fumadores, hasta el 10% de la hemoglobina total puede ser carboxihemoglobina, lo cual equivale a decir que sus tejidos reciben 10% menos de oxígeno.

El tabaquismo aumenta 10 veces la posibilidad de desarrollar un infarto de miocardio. El 85% de las muertes por cáncer de pulmón tiene relación directa con el hábito de fumar.

El consumo de tabaco constituye la principal causa de enfermedad evitable y de mortalidad prevenible en los países desarrollados. Los hijos de padres fumadores tienen un 70% más de probabilidad de ser internados por enfermedades respiratorias. Finalmente, el peso de los recién nacidos cuyas madres fuman es menor comparado con el de aquellos hijos de no fumadoras. Además es el tabaco el causante del 80% de la mortalidad por procesos pulmonares crónicos.

En el tabaco se han encontrado múltiples sustancias que en gran parte son perjudiciales para la salud. Entre ellas destacan por sus efectos nocivos: Los alquitranes (benzopirenos y nitrosaminas) responsables del 30% de todos los tipos de cánceres (vejiga, riñón, páncreas, estómago, etc) y del 90% del cáncer de pulmón. El monóxido de carbono, que es el causante de mas del 15% de las enfermedades cardiovasculares. La nicotina, que produce la dependencia física. Algunas de las enfermedades que produce son:

El tabaquismo tiene repercusión en las arterias de mediano y pequeño calibre que son las encargadas de distribuir sangre por todo el organismo, por lo que la afección de este sistema (árbol cardiovascular) repercute en todos los órganos nobles del cuerpo, de tal manera surgen las siguientes enfermedades cardiovasculares:
Infarto o Angina de Pecho: El aumento de la constricción de las arterias (espamo) y de la agregación plaquetaria (acumulación de células que favorecen a la formación del coágulo) predisponen a la aparición de estos problemas en la circulación de las arterias coronarias. La liberación de sustancias que aceleran el corazón y suben la presión en el contexto de un corazón enfermo predispone a la aparición de muerte súbita. Por esta razón no es posible hacer un pronóstico de vida confiable en aquellos pacientes fumadores, aun cuando sus exámenes de laboratorio o instrumentales sean normales.
Enfermedad Cerebrovascular:

Se debe a una falta de llegada de sangre transitoria o definitiva de una porción de la masas cerebral que causa los conocidos cuadros de hemiplejía, apoplejía, paraplejías, paresias, etc. La causa de estos cuadros es la ateroesclerosis, estenosis y trombosis de las arterias que irrigan el cerebro, que sufren el mismo proceso de oclusión descripto en las arterias coronarias.

Las personas fumadoras tienen mayores problemas de insomnio que las no fumadoras. En general, además de más dificultades para conciliar el sueño, también experimentan más alteraciones durante el mismo, lo que les lleva a dormir peor y descansar menos. Esto origina que muchos fumadores estén somnolientos, de mal humor y cansados durante el día. Y para contrarrestarlo, acaban fumando aún más, lo que crea un círculo vicioso del que es muy difícil salir si se continúa fumando.

El origen de estos trastornos del sueño puede estar en enfermedades o alteraciones ocasionadas por el tabaco. Pero también en el propio hecho de fumar, combinando múltiples factores como son el efecto estimulante de la nicotina, la sensación de abstinencia que se produce durante el descanso nocturno, la tensión arterial elevada y un pulso acelerado (típicos de la persona fumadora), así como su mayor tendencia a tomar excitantes como el café.

Mientras que sólo una de cada cinco personas no fumadoras roncan, prácticamente la mitad de las que fuman lo hacen habitualmente, algo que deja de pasar al abandonar el tabaco.

La mejoría del sueño se obtiene de forma evidente tras cortar con el tabaco, aunque durante los primeros días, y a consecuencia del síndrome de abstinencia (que desaparece al poco de dejarlo), es habitual que estos trastornos sean aún más pronunciados durante un corto espacio de tiempo.

El hábito de fumar esta muy relacionado con la enfermedad conocida como claudicación intermitente o “enfermedad de las vidrieras” que se caracteriza por dolor en uno o dos de los miembros inferiores al caminar, lo que obliga a detenerse y disimular mirando vidrieras. El grado extremo de esta enfermedad implica lesiones del pie y gangrena del miembro que obliga a su amputación. Esta enfermedad es mediada por la lesión ateroesclerótica (oclusión por grasas y coágulos) de las arterias de los miembros. La cesación produce regresión de los síntomas y mejoría de la enfermedad cuando esta no es terminal. El pronóstico de la cirugía paliativa de esta enfermedad es mucho mejor si se acompaña de la cesación del tabaco.

El hábito de fumar tiene una relación directa con la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica – EPOC (es informado en el 80-90% de los pacientes que padecen esta patología), que en etapas avanzadas tiene altísima mortalidad por insuficiencia respiratoria. También el fumador esta expuesto en mayor medida a la Bronquitis Crónica, por el efecto irritante de los componentes del tabaco al entrar en contacto con las células bronquiales. Esto predispone a padecer infecciones bacterianas y por supuesto, cáncer (ver luego). También esta expuesto a mayores procesos inflamatorios nasales, de garganta y otras infecciones respiratorias.

Las mujeres fumadoras entran a la menopausia aproximadamente 5 años antes que las no fumadoras. El cigarrillo y la nicotina pueden alterar la cantidad de hormonas relacionadas con la función reproductiva. Los hombres fumadores tienen reducida la movilidad de sus espermatozoides. Las mujeres tienen más riesgos de sufrir osteoporosis.

La mortalidad anual por cáncer debido al cigarrillo es del 30% (sobre el total de todas las muertes producidas por esta enfermedad). El cáncer de pulmón ha crecido un 250% desde 1950 hasta 1992. Existe una relación causal entre el cigarrillo y el cáncer de pulmón. También se comprobó esa relación para el cáncer de boca, larínge, esófago, vejiga, riñón, estómago, páncreas, cuello uterino, y de la sangre. El humo del cigarrillo es una mezcla compleja de mas de 4000 componentes, muchos de ellos mutagénicos y carcinogénicos.

Estudios epidemiológicos demuestran que la presión arterial promedio en tabaquistas es mayor que en no tabaquistas. Se ha demostrado del mismo modo un aumento agudo de la presión arterial luego de fumar un cigarrillo.

El tabaquismo es uno de los hábitos mas antiguamente implicados como responsable de disfunción eréctil (dificultad en la erección). El efecto de la nicotina sobre el tejido eréctil es constrictor (las arterias se cierran), tanto a nivel del músculo liso cavernoso con la consiguiente dificultad para distenderse durante la fase de tumescencia, como a nivel vascular con disminución de la dilatación de las arterias, necesaria para aumentar el flujo sanguíneo al interior del cuerpo cavernoso (músculo del pene). Estudios realizados mediante eco doppler color permitió evidenciar la reducción del calibre de las arterias cavernosas.
El fumar más de 7 cigarrillos por día genera efectos vasoconstrictores sobre las arterias peneanas, además de potenciar la arterioesclerosis. El paciente fumador presenta impotencia 50% más que el paciente no fumador y el 70% de los hombres impotentes son fumadores.

Etapa 0: hígado normal
Etapa 1: fibrosis leve, ampliación del portal hepático como resultado de la fibrosis.
Etapa 2: fibrosis moderada, los tejidos fibrosos han salido de la zona hepática y forman puentes entre las áreas del portal.
Etapa 3: fibrosis severa, puentes fibrosos se forman entre las áreas del portal en el hígados y las venas del centro.
Etapa 4: cirrosis.

La fibrosis hepática se sospecha si los pacientes han conocido la enfermedad hepática crónica (por ejemplo, la hepatitis C crónica viral y la hepatitis B, enfermedad hepática alcohólica) o si los resultados de las pruebas de función hepática son anormales; en tales casos, se realizan pruebas para comprobar si hay fibrosis y, si está presente la fibrosis, para determinar su gravedad (etapa).

El conocimiento del estado de fibrosis puede guiar las decisiones médicas.

Las pruebas usadas para el estudio de fibrosis incluyen pruebas no invasivas de imagen, análisis de sangre, biopsia hepática, y nuevas pruebas que evalúan la rigidez del hígado.

Pruebas de imagen no invasivas – incluyen la ecografía convencional, TC y RM, deben incluir vistas en sección transversal. Estas pruebas pueden detectar indicios de cirrosis y la hipertensión portal, como esplenomegalia y varices. Sin embargo, no son sensibles para la fibrosis moderada o incluso avanzada si la esplenomegalia y varices están ausentes.

Las nuevas tecnologías pueden aumentar la precisión de la ecografía y la resonancia magnética para detectar la fibrosis o cirrosis temprana; que incluyen la Elastografía por resonancia magnética, y las imágenes impulso de fuerza de radiación acústica.

Para estas pruebas, vibraciones acústicas se aplican al abdomen con una sonda. La rapidez que transmiten estas vibraciones a través del tejido del hígado mide una indicación de la rigidez del hígado.

La biopsia hepática sigue siendo el estándar de oro para el diagnóstico de la fibrosis hepática y para el diagnóstico de la enfermedad hepática subyacente que causa la fibrosis.

Sin embargo, la biopsia hepática es invasiva, lo que resulta en un riesgo de 10 a 20% de complicaciones menores (por ejemplo, dolor después del procedimiento) y un riesgo de 0,5 a 1% de complicaciones graves (por ejemplo, sangrado significativo).

Los análisis de sangre incluyen paneles disponibles en el mercado que combinan marcadores indirectos (por ejemplo, bilirrubina sérica) y marcadores directos de la función hepática.

Los marcadores directos son sustancias que intervienen en la patogénesis de la deposición de la matriz extracelular o citoquinas que inducen la deposición de matriz extracelular.

Estos paneles son los más utilizados para distinguir entre 2 niveles de fibrosis: ausente a mínimo vs moderada a grave; no distinguen con precisión entre los grados de moderada a severa.

Por lo tanto, si se sospecha de fibrosis, un enfoque es comenzar con uno de estos paneles y luego hacer la biopsia hepática sólo si el panel indica que la fibrosis es de moderada a severa.

Debido a que la fibrosis representa una respuesta al daño hepático, el tratamiento primario debe centrarse en la causa (la eliminación de la base de la lesión del hígado).

Dicho tratamiento puede incluir la eliminación de virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C en la hepatitis viral crónica, la abstención de alcohol en la enfermedad hepática alcohólica, la eliminación de metales pesados como el hierro en la hemocromatosis o cobre en la enfermedad de Wilson, y descompresión de los conductos biliares en la obstrucción biliar.

Tales tratamientos pueden detener la progresión de la fibrosis y, en algunos pacientes, también revertir algunos de los cambios fibróticos.

Los tratamientos para revertir la fibrosis son generalmente demasiado tóxicos para su uso a largo plazo (por ejemplo, corticosteroides, penicilamina) o no tienen una eficacia probada (por ejemplo, colchicina).

Otros tratamientos antifibróticos están bajo estudio. El uso simultáneo de múltiples fármacos antifibróticos en el tiempo puede resultar más beneficioso.

Dentro de los principales síntomas de un problema de hígado están: problemas digestivos constantes, abdomen inflamado, nauseas, estreñimiento, coloración amarillenta de piel y ojos, entre otros síntomas que sin duda, podrán ser señal de algún problema hepático.

Desarrollar problemas en el hígado puede tener diversos orígenes, ya sea que sea por llevar una mala alimentación, herencia familiar, abuso en la ingesta de alcohol, problemas metabólicos, entre otras posibles causas, pero sin duda, el organismo tiene una forma de mostrar que algo no funciona bien, y esto es como los síntomas.

Como ya es sabido, el hígado es uno de los órganos más indispensables para el organismo. Tiene múltiples funciones dentro de él, dentro de las principales están depurar el cuerpo, interviene en el metabolismo, almacena vitaminas, funciones vitales e indispensables para el buen funcionamiento del organismo.

Para poder diagnosticar un problema de hígado, lo primero que el especialista nota y observa son los síntomas que se están presentando. Manifestarlos, es la forma en que el cuerpo expresa que algo no funciona bien dentro de él, es importante conocer estos síntomas.

Aquí, se enumeran 9 de algunos de los síntomas más comunes de un problema de hígado:

La ictericia es una condición del organismo en que la piel y las partes blancas de los ojos, tienen un color amarillento. La causa de la ictericia es el exceso de bilirrubina (sustancia química de color amarillo que contiene la hemoglobina, la sustancia que es la encargada de transportar oxígeno a los glóbulos rojos). La ictericia se puede presentar a cualquier edad, su origen principalmente es la causa de un problema de hígado, relacionándose con la hepatitis y cirrosis. También puede haber otras razones por las que se presenta, ya sea por padecer enfermedades de la sangre, síndromes genéticos, etc. si observas un cambio de coloración en tu piel u ojos, y si ésta es amarilla acude de inmediato al médico, para conocer la causa que la está originando.

Aunque a veces es difícil detectar si duele o no el hígado, una de los síntomas más característicos de que hay una alteración hepática es que se sufra de un abdomen hinchado, y esto comienza con dolor situado justo debajo de las costillas, pudiendo a veces también doler la espalda. Si es muy recurrente esta hinchazón o distensión, puede deber a la ascitis (es una acumulación de fluido causada por la fuga de sustancias del hígado e intestinos) y que se acompaña de hipertensión, y alteración en la respiración. Sin embargo, para poder descartar que se trate de realmente un problema hepático, es necesario acudir al médico.

Si se presentan náuseas, mareos, vómito, dolor abdominal, son síntomas claros de que algo no funciona bien, y esto puede estar directamente relacionado con algún problema de hígado, sin duda, para poder descartar esto con toda seguridad, es necesario que si persisten los síntomas, será necesario un examen físico, de sangre o según lo sugiera el médico. Ya que a veces lo síntomas que se han mencionado, puede estar relacionado con la hepatitis A.

Si inesperadamente se ha ido perdiendo el apetito, esto puede relacionarse con algún problema de hígado, por ello, es uno de los síntomas que no debe ser tomado a la ligera, no es nada normal perder el apetito de un día a otro, puede haber detrás alguna razón más seria por lo que esto ocurre. Este síntoma puede estar acompañado, por pérdida de peso.

Otro de los síntomas de un posible problema de hígado, es experimentar el cansancio o fatiga crónica, es decir que aunque se descanse o se trate de comer bien, se siga teniendo mucho cansancio, y que además haya debilidad. Comúnmente, no se le da la importancia debida, ya que se relaciona con la carga de trabajo, o actividades que se han realizado, pero puede tratarse de un problema de hígado.

Si se han notado cambio en la frecuencia de las deposiciones o bien, éstas son claras, significa que hay un problema de hígado, y por ello, no sólo se debe observar con qué frecuencia sucede, sino que además se debe acudir con el especialista lo antes posible, a veces este síntoma se relaciona mucho con el síndrome de colon irritable, pero también puede estar asociado con problemas hepáticos.

El cosquilleo, picazón o irritación en la piel, es uno de los síntomas asociados con un problema de hígado, además éste síntoma se relaciona con toda una serie de afecciones, pero en el caso de un problema hepático, el prurito puede ser originado por una sustancia química en la bilis, que se acumula en el flujo sanguíneo, resultado de una excesiva presencia de toxinas en el cuerpo, y que el hígado no puede depurar, y esto, se manifiesta con picazón en toda la piel del cuerpo.

La excesiva temperatura corporal, puede ser un síntoma relacionado con un problema de hígado, y se manifiesta ya sea con sudoración o fuerte transpiración, malestar en general, sin duda, el organismo por medio de este síntoma, manifiesta claramente que hay presencia de una infección o inflamación, por ello, no debe faltarse por alto esto, no auto-medicarse. Si se observa que hay cambios frecuentes en la temperatura corporal, hay que acudir con el médico, quien tras un examen exhaustivo, conocerá cual es la causa.

Esto significa que hay poca glucosa, una forma de azúcar, en la sangre. Ante un problema de hígado, los niveles de azúcar en la sangre son inestables. Esto puede ser causa, de un hígado que está irritado, este nivel bajo de glucosa, puede manifestarse con dolores de cabeza, jaquecas, mareos, fatiga, o ansiedad por estar ingiriendo alimentos ricos en azúcar.

Ver también:

Aunque se conozcan los síntomas relacionados con un problema de hígado. Es necesario, acudir con el médico o especialista en cuestión, para poder recibir la atención, orientación y oportuno diagnóstico y tratamiento.

Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de NAFLD incluyen:

Schooley RT, Epstein Barr (Infections mononucleosis) En: Mandell Gl, Bennet JE, Dolin R y eds.

Wolff M. Mononucleose infecciosa. Tratado de infectología. Veronesi R. Atheneu. 1997: 424-8.

Autor: Eelco F.M. Wijdicks.
Fuente: N Engl J Med 2016; 375:1660-1670

Una revisión de los elementos de la patogenia, la clínica y el tratamiento de primera y segunda línea en casos con encefalopatía hepática.

Cirrhosis: A practical guide to management.
Publicado en el año 2015 por la Editorial John Wiley & Sons Ltd.

Editor: Samuel S. Lee, Richard Moreau

Una posibilidad que se brinda a los usuarios del sistema de salud cubano. Puede realizarse la descarga de cada uno de los capítulos. Incluye información sobre el diagnóstico y tratamiento, las complicaciones y su manejo, los conceptos de la fibrogénesis y la calidad de vida de estos enfermos. La cirrosis se encuentra entre las 10 primeras causas de muerte en Cuba, por lo que los profesionales encargados de su atención requieren de una actualización constante de sus conocimientos.

Revise, desde el acceso a ClinicalKey, el contenido de los números más recientes de a revista Medicine. Programa de Formación Médica Continuada Acreditado. Los mismos se han dedicado a las enfermedades gastrointestinales y contienen revisiones y protocolos de actuación ante las principales enfermedades o síndromes digestivos que son comunes en la práctica de la especialidad:

La técnica se basa en una tecnología de suministro de genes virales que ha pasado la validación temprana en pacientes de terapias génicas dirigidas al hígado.

Un equipo de investigadores dirigido por científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), Estados Unidos, ha demostrado en ratones que es posible generar nuevas células sanas del hígado dentro del propio órgano, haciendo innecesario un injerto. Incluso, lo hicieron mediante la conversión de las mismas células que impulsan la enfermedad del hígado, reduciendo de este modo daños en el hígado mejorando la función hepática al mismo tiempo.

La técnica se basa en una tecnología de suministro de genes virales que ha pasado la validación temprana en pacientes de terapias génicas dirigidas al hígado, lo que sugiere que podría traducirse fácilmente en una terapia para las personas con enfermedad hepática, señala Holger Willenbring, profesor de Cirugía en la UCSF y autor principal del nuevo estudio, publicado en Cell Stem Cell.

“Parte de la razón por la que esto funciona es que el hígado es un órgano que se regenera naturalmente, por lo que puede hacer frente a nuevas células muy bien. Lo que vemos es que las células convertidas no están sólo funcionalmente integradas en el tejido hepático, sino que también se dividen y se expanden, dando lugar a parches de nuevo tejido hepático”, explica Willenbring, que también es director asociado del Centro de Hepatología en la UCSF y miembro del ‘Eli and Edythe Broad Center of Regenaration Medicine and Stem Cell Research’.

Los avances en la investigación con células madre han hecho posible convertir células de la piel de los pacientes en células del corazón, células renales, células del hígado y otras en un plato de laboratorio, dando a los científicos la esperanza de que algún día estas células podrían reemplazar al trasplante de órganos en los pacientes con insuficiencia orgánica. Pero el injerto con éxito estas células en órganos de los pacientes que no funcionan sigue siendo un problema clínico importante.

Más de 600.000 pacientes en Estados Unidos solamente sufren de enfermedad hepática en fase terminal o cirrosis. La única cura disponible es el trasplante hepático, pero la escasez de hígados de donantes significa que sólo 6.000 pacientes se benefician de este tratamiento cada año en Estados Unidos y más de 35.000 pacientes mueren. Continue Reading »

La afectación del sistema colinérgico central constituye un campo de estudio para hallar dianas terapéuticas en encefalopatía hepática.

La cirrosis hepática es una enfermedad crónica del hígado, difusa e irreversible, siendo las causas más frecuentes en nuestro medio el alcohol y los virus de la hepatitis B y C. La encefalopatía hepática es una de las complicaciones más frecuentes de los pacientes cirróticos y el factor etiopatogénico más estudiado es el amonio, aunque se acepta que su origen es multifactorial, con alteración de múltiples neurotransmisores a nivel cerebral.

Un estudio con modelo animal ha permitido determinar la afectación del sistema colinérgico cerebral, con alteración en los niveles de colinesterasas en hígado y plasma. Estos hallazgos podrían tener un papel importante en la etiopatogenia de la encefalopatía hepática, además de ser útiles tanto como marcadores de cirrosis hepática como para el desarrollo de dianas terapéuticas en los déficits cognitivos que aparecen en la patología. Continue Reading »

Un equipo del Hospital de Valme ha elaborado un nuevo índice pronóstico en pacientes cirróticos que incluye la rigidez hepática.
La Unidad Clínica de Enfermedades Infecciosas y Microbiología del Hospital de Valme, de Sevilla, ha demostrado que la rigidez hepática predice el riesgo de descompensaciones de la cirrosis, añadiendo información a los índices pronósticos clásicos -como el Child-Pugh o el MELD-.
La mayoría de decisiones clínicas diarias, incluida la indicación de trasplante o su priorización en lista de espera, sigue basándose en exclusiva en los índices clásicos sin tener en cuenta la rigidez hepática, “posiblemente porque se desconoce cuál es la mejor forma de combinar la información que aportan por separado”, ha resaltado Nicolás Merchante, coordinador del estudio. Continue Reading »

Tanto el consumo de café como el hábito de fumar han demostrado tener efectos nocivos para la salud del hombre. Sin embrago, se han publicado estudios que afirman lo contrario en ciertas circunstancias y enfermedades. Según los autores del artículo Systematic review with meta-analysis: coffee consumption and the risk of cirrhosis (Autores: Kennedy EJ y cols. Fuente: Alimentary Pharmacology & Therapeutics 2016; 43(5): 562–574) el beber café con regularidad reduce la probabilidad de desarrollar esta condición. En el caso de los cigarrillos, se demuestra su relación con la frecuencia de complicaciones en pacientes con enfermedad de Crohn (Systematic review with meta-analysis: the adverse effects of tobacco smoking on the natural history of Crohn’s disease, To N y cols autores).

La gastropatía hipertensiva portal es una complicación que puede aparecer de manera frecuente en el paciente cirrótico y ocasionar sangrado digestivo agudo o crónico. Este artículo aborda los aspectos más recientes de la fisiopatología,historia natural,cuadroclínico y tratamiento de dicha condición clínico-endoscópica. Se ha utilizado la técnica de la revisión sistemática de laliteratura para arribar a las conclusiones que se exponen.

Un estudio del IRB Barcelona y el IDIBAPS señala un probable tratamiento para evitar la formación de los numerosos vasos sanguíneos anómalos causantes de hemorragias digestivas, principal complicación en esta enfermedad.

Científicos liderados por Raúl Méndez, investigador ICREA del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona), y Mercedes Fernández, del IDIBAPS de Barcelona, señalan la proteína CPEB4 como la molécula a inhabilitar para evitar la generación de nuevos vasos sanguíneos anómalos asociados a cirrosis. La angiogénesis patológica es una de las complicaciones más importantes en pacientes con cirrosis y un factor clave en el desarrollo y agravamiento de la enfermedad. Por ello, se investigan terapias para combatirla. Los resultados del estudio se publican en Gastroenterology. Continue Reading »

Una investigación muestra que la proteína PREP podría convertirse en marcador sanguíneo de deterioro neurológico leve en los pacientes con encefalopatía hepática mínima.

La encefalopatía hepática mínima (EHM) es la fase inicial de la encefalopatía hepática, en la que puede aparecer deterioro cognitivo leve, déficit de atención y alteraciones en la personalidad y la coordinación motora. Sus síntomas no son evidentes, por lo cual es necesario realizar estudios específicos para detectarla. Continue Reading »

  • Enrojecimiento de la piel
  • Urticaria
  • Piel seca o agrietada
  • Protuberancias o ampollas
  • Aspecto escamoso

  • Enfermedades o trastornos del sistema nervioso que pueden afectar a los nervios, incluida la diabetes mellitus y nervios pinzados

Aunque no existe una dieta para controlar el picor, si es propenso a padecerlo, puede realizar cambios en el estilo de vida para ayudar a minimizarlo.

  • No utilice perfumes, talco ni jabones perfumados. Lleve las menos joyas posibles.

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ÁCIDO ISOFERÚLICO; CIMICIFUGA RACEMOSA

Caja con 30, 60 ó 90 tabletas.

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FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Extracto seco de raíz de Cimicifuga racemosa

(correspondientes a 2.8 mg de extracto nativo)

*La concentración puede variar dependiendo de las características de la materia prima.

MENSIFEM ® es un auxiliar en el tratamiento de los síntomas de la menopausia como bochornos y sudoración abundante.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA:

Ni el mecanismo de acción ni los componentes para la mejoría de los síntomas de la menopausia, se conocen.

Estudios farmacológicos clínicos indican que los síntomas de la menopausia (tales como bochornos y sudoración profusa) pueden mejorar durante el tratamiento con medicamentos de raíz Cimicifuga racemosa.

Los datos sobre las propiedades farmacocinéticas no se encuentran disponibles.

Datos preclínicos sobre seguridad:

En un estudio a seis meses en ratas, el nivel sin efectos observados (NOEL), la dosis más alta para la cual no se observó cambios con el tratamiento, para el extracto de isopropanol (granulado) se definió con 21.06 mg/kg de peso corporal.

La bilirrubina es un subproducto de la descomposición diaria natural y de la destrucción de las células rojas de la sangre que tenemos en nuestro cuerpo. La molécula de la hemoglobina se libera en la sangre, se divide en una porción hemo y se convierte químicamente en la bilirrubina. Normalmente, el hígado metaboliza y excreta la bilirrubina en forma de bilis. Sin embargo, si hay una interrupción en este metabolismo normal y/o en la producción de la bilirrubina, puede dar como resultado la ictericia.

La ictericia puede ser causada por varios procesos de diferentes enfermedades. Esto puede ser de gran ayuda para entender las diferentes causas que provocan la ictericia mediante la identificación de los problemas que perturban el metabolismo normal y/o la excreción de la bilirrubina.

La ictericia en estos casos está causada por un rápido incremento de la descomposición y de la destrucción de los glóbulos rojos (hemólisis), desbordando de ese modo la capacidad del hígado para eliminar adecuadamente los altos niveles de bilirrubina en la sangre.

A continuación mostramos algunos de los ejemplos en los que se presentan unas condiciones en las que existe un mayor deterioro de las células rojas de la sangre:

  • Paludismo
  • Crisis de las células falciformes
  • Esferocitosis
  • Talasemia
  • Glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD)
  • Drogas u otras toxinas
  • Trastornos autoinmunes

La ictericia en estos casos es causada por la incapacidad del hígado para metabolizar adecuadamente y excretar la bilirrubina. Podemos destacar los siguientes ejemplos:

  • Hepatitis (comúnmente viral o relacionada con el alcohol)
  • Cirrosis
  • Drogas u otras toxinas
  • Síndrome de Crigler-Najjar
  • Síndrome de Gilbert
  • Cáncer

La ictericia en estos casos se denomina ictericia obstructiva, es causada por condiciones que interrumpen el drenaje normal de la bilirrubina conjugada en forma de bilis desde el hígado a los intestinos.

Entre las causas de la ictericia obstructiva podemos incluir:

  • Cálculos biliares en los conductos biliares
  • Cáncer (de páncreas y de la vesícula biliar o carcinoma de los conductos biliares)
  • Estenosis de los conductos biliares
  • Colangitis
  • Malformaciones congénitas
  • Pancreatitis
  • Parásitos
  • Embarazo
  • Ictericia del recién nacido

La ictericia en los recién nacidos puede ser causada por varias razones diferentes, aunque a menudo es una consecuencia fisiológica normal del hígado del recién nacido que todavía es inmaduro. Aunque por lo general, en estas circunstancias es inofensivo, los recién nacidos con niveles excesivamente elevados de bilirrubina a causa de otros problemas médicos (ictericia patológica), pueden sufrir un daño cerebral devastador (kernicterus, también conocido como ictericia nuclear o encefalopatía neonatal bilirrubínica) si no se aborda el problema de fondo. La ictericia del recién nacido es la condición más común en los recién nacidos que requiere evaluación médica.

A continuación mostramos las causas más comunes de la ictericia del recién nacido:

  • Ictericia fisiológica: Generalmente, este tipo de ictericia se hace evidente en el segundo o en el tercer día de vida. Es la causa más común de ictericia del recién nacido y normalmente es una condición transitoria e inofensiva. Este tipo de ictericia es causada por la incapacidad del hígado inmaduro del recién nacido para procesar la bilirrubina que surge de la degradación acelerada de las células rojas de la sangre que tiene lugar a esta edad. A medida que el hígado del recién nacido madura, la ictericia desaparece de forma gradual.
  • Incompatibilidad materno-fetal de grupo sanguíneo (Rh, ABO): Esta forma de ictericia ocurre cuando hay una incompatibilidad entre los grupos sanguíneos de la madre y del feto. Esto conduce a un aumento de los niveles de bilirrubina por la descomposición de los glóbulos rojos (hemólisis) del feto.
  • Ictericia por la leche materna: Este tipo de ictericia se produce en los recién nacidos alimentados con leche materna y normalmente aparece al final de la primera semana de vida. Se cree que los responsables son ciertos productos químicos de la leche materna. Por lo general, se trata de un trastorno inofensivo que se resuelve de forma espontánea y las madres por lo general, no tienen que suspender la lactancia materna.
  • Ictericia por lactancia: Esta forma de ictericia ocurre cuando el lactante recién nacido no recibe la cantidad adecuada de leche materna. Puede ocurrir debido a una tardía o insuficiente producción de leche por parte de la madre o debido a una alimentación deficiente del recién nacido. Esta inadecuada ingesta de leche da lugar a la deshidratación y a la reducción de las deposiciones por parte del recién nacido, con una posterior disminución en el organismo de la bilirrubina por la excreción.
  • Cefalohematoma (una acumulación de sangre debajo del cuero cabelludo): A veces, durante el proceso del parto, el recién nacido puede sufrir una contusión o lesión en la cabeza, lo que provoca una acumulación o coagulación la sangre bajo el cuero cabelludo. Como la sangre se descompone de manera natural, puede dar lugar a elevados niveles repentinos de bilirrubina que pueden sobrepasar la capacidad del hígado inmaduro del recién nacido para su procesamiento, dando lugar a la ictericia.

La lista de los principales síntomas de la ictericia, obtenidos de varias fuentes, incluyen:

A continuación puedes ver enlaces de estados de salud o enfermedades que tienen algunos síntomas similares a los de la ictericia. Haciendo click en la imágen o el enlace inferior podrás ver más información sobre estas enfermedades o estados de salud y sus síntomas.

La intoxicación por arsénico en su forma aguda puede presentar los siguientes síntomas:

  • Síntomas gastrointestinales (aparecen entre 1 y 12 horas después del contacto): aliento con olor a ajo, lesiones en la comisura labial, náuseas y vómitos, dolor cólico del abdomen en la región del epigastrio, diarrea con heces en forma de arroz, hemorrágica intestinal similar a la que se produce en la enfermedad del cólera, alteración de los análisis de sangre con elevación de las transaminasas hepáticas.
  • Síntomas cardiovasculares: hipotensión arterial y shock, que se producen de forma secundaria a la dilatación de los vasos sanguíneos y a la disminución de la función de bombeo del corazón, edema agudo de pulmón, arritmias y miocardiopatía congestiva
  • Síntomas cutáneos: irritación, ampollas y desprendimientos de piel por contacto local; y erupción por efecto sobre la piel del contacto en el interior del organismo (sistémico).
  • Síntomas neurológicos: dolor de cabeza, adormecimiento, convulsiones, coma, polineuropatía sensitiva y motora, alteraciones en la sensibilidad y disfunciones motoras, a los diez días del contacto.
  • Síntomas urinarios: trastornos en las estructuras microscópicas de filtrado (glomérulos) y de transporte (túbulos) del interior del riñón.
  • Síntomas hematológicos: anemia, disminución de glóbulos blancos (leucopenia) y de plaquetas (trombocitopenia) por aplasia medular, es decir, porque la médula ósea no puede realizar su función formadora de células de la sangre.

La intoxicación por arsénico en su forma crónica, es decir, por la exposición prolongada a pequeñas cantidades de arsénico, puede presentar los siguientes síntomas:

  • Síntomas digestivos: náuseas y vómitos, dolores abdominales de tipo cólico, diarrea, cirrosis hepática o carcinoma hepático.
  • Síntomas cutáneos: erupciones de diferente forma (eritemas, pápulas, vesículas) úlceras, aumento del grsor de la piel en palmas y plantas (hiperqueratosis palmoplantar), verrugas, oscurecimiento de la piel (hiperpigmentación) y cáncer de piel.
  • Lesiones cardíacas y enfermedades vasculares periféricas.
  • Perforación de tabique nasal, cuando el contacto prolongado es por inhalación.
  • Cáncer de pulmón, de riñón o de vejiga.
  • Ceguera.

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Dedos en palillo de tambor

Las alteraciones de la piel que suelen asociarse con tumores malignos son:

HIPERTRICOSIS LANUGINOSA ADQUIRIDA

MANIFESTACIONES CUTANEAS DEL SIDA

· Onicomicosis subungueal proximal

· Cualquier enfermedad sexualmente trasmitida

· Signos de uso de drogas endovenosas

· Candidiasis vulvovaginal recurrente

· Dermatitis seborreica (extensa y refractaria al tratamiento)

· Aftas orales (recurrentes y refractarias al tratamiento)

2. Braunwald E, Fauci AS, Kasper DL, et al. Harrison's Principles of Internal Medicine (15th edit) McGraw Hill 2001.

4. Fitzpatrick tb, Eisen az, Wolff k, Freedberg im, Austen k, eds. Dermatology in general medicine, 4.a ed. Nueva York, McGraw-Hill, 1993.

En este estudio a pesar de que el riesgo relativo fue de 0.79 (0.41

Por otra parte, el etanol provoca graves alteraciones tanto fisiológicas como morfológicas en el organismo del bebedor y constituye un factor de riesgo severo de enfermedades estomatológicas como son el cáncer bucal, las periodontopatías, y en otras enfermedades médicas tales como la hepatitis alcohólica, la cirrosis hepática, el cáncer hepático, así como otras muchas enfermedades que afectan al riñón, al sistema cardiovascular y al sistema inmune, entre otros.

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Menos grasas malas: un exceso de grasas dificulta el metabolismo posprandial de los lípidos, con el consiguiente aumento de la concentración plasmática de enzimas hepáticas y de ácidos grasos libres, lo que favorece la acumulación de grasa en hígado (esteatosis) y la progresión del hígado graso no alcohólico. Asimismo, el consumo en exceso de grasas saturadas y de grasas trans (peor aún) aumenta el riesgo cardiovascular, un aspecto que se debe prevenir si se padece esta patología hepática.

Consejos prácticos: consumo justo de aceite de oliva virgen extra (rico en ácidos grasos monoinsaturados), como reemplazo de los alimentos ricos en grasas saturadas (leche entera, nata, quesos, mantequilla, embutidos, tocino, carne grasa, bollería y repostería industrial que contenga aceite de coco o de palma).

Nada de alcohol: el alcohol es un tóxico para el hígado, un órgano dañado por la inflamación y el acúmulo graso.

Consejos prácticos: eliminar el consumo de todo tipo de bebidas alcohólicas, incluidas las de baja graduación, como la cerveza, el vino, la sidra, el champán o el cava.

Diagnosticar hígado graso, o esteatosis hepática no alcohólica, es difícil porque no hay unos síntomas claros y definitorios. Aunque es frecuente que las personas afectadas manifiesten claros signos digestivos -hinchazón abdominal después de comer, plenitud o digestiones pesadas y largas-, estas molestias no se entienden como resultado de una afección hepática, sino más bien como molestias digestivas que se sobrellevan pese a su incomodidad.

Sin embargo, su tratamiento es clave para evitar complicaciones crónicas graves como la cirrosis o, incluso, el cáncer de hígado. Así lo asegura la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), tras alertar de que el 90% de las personas con síndrome metabólico padecen hígado graso.

Los bajos niveles circulantes de ácidos grasos omega-3 se asocian con una mayor lipogénesis de "novo", es decir, con un aumento de la síntesis hepática de grasas, un aumento de la captación hepática de ácidos grasos libres circulantes y una disminución de la oxidación de ácidos grasos. La suma de estos tres factores empeora la esteatosis hepática.

La ciencia médica revela que un aporte adecuado de omega-3 (puede ser extra, en forma de complemento nutricional) es necesario para contrarrestar los efectos inflamatorios de las grasas saturadas y trans, así como para reducir la esteatosis hepática. Además, la ingesta de este tipo de ácidos grasos poliinsaturados tiene efectos favorables en los lípidos plasmáticos, en la función inmune y en la insulina. Sirve por tanto como complemento protector de afecciones cardiovasculares, ya que el hígado graso se considera un componente más del síndrome metabólico, claro factor de riesgo vascular.

Consejos prácticos: probar la tolerancia individual a los pescados azules, que al contener más grasa no siempre se toleran bien, por la dificultad inherente a la enfermedad para metabolizar las grasas. El terapeuta, tras estudiar la situación patológica del paciente, será quien valore la necesidad de tomar un complemento de ácidos grasos omega-3, así como la dosis y la duración del tratamiento complementario.

Hoy en día, el poco tiempo que tenemos para alimentarnos bien a causa de todas las actividades diarias, nos remite a las comidas rápidas, como hamburguesas o papas fritas. Y es que el tiempo no alcanza, muchas veces, para sentarnos a la mesa a disfrutar de una comida saludable y balanceada. Sin embargo, todo ello nos ocasiona males como el hígado graso.

¿No te ha pasado?, vamos a constantes eventos sociales con familiares o amigos, comemos un antojito que te haya provocado, o somos víctimas de la terrible invasión publicitaria con que nos bombardean en la TV. Todo ello hace que consumamos alcohol en cantidades no moderadas. El consumo de alcohol es cada vez más fecuente y la edad en la que las personas comienzan a experimentar con alcohol es cada vez menor. Por ejemplo, en Argentina los jóvenes consumen alcohol desde los 14 años.

Son estos y muchos otros factores los que dañan el funcionamiento de nuestro organismo. Son miles las enfermedades que nos afectan en la actualidad y todo por los malos hábitos; enfermedades como los infartos, por el alto consumo de grasas, o la cirrosis, por la ingesta de alcohol no moderada, son algunas de ellas.

Los malos hábitos alimenticios son los que producen el hígado graso y el sobrepeso

Las enfermedades al hígado son muy comunes en la actualidad y no solo hablamos de la hepatitis viral, sino del hígado graso, sobre lo cual comentaremos un poco para liberar las dudas que nos asaltan cuando pensamos en este mal.

El hígado cumple funciones tan numerosas y esenciales que se le ha dado en llamar el “laboratorio del hombre”

El hígado cumple tantas funciones químicas esenciales para nuestro funcionamiento que se le ha dado en llamar el “laboratorio humano”. Sin él no podríamos subsistir. Este órgano se encarga de purificar la sangre, ayuda al cuerpo a utilizar los alimentos como nutrientes y a digerir las grasas por medio de la bilis, almacena vitaminas y minerales, entre otras funciones necesarias.

Cuando el hígado no funciona correctamente, se producen ciertos problemas, como el hígado graso. Este problema es causado por la mala alimentación, la obesidad, la diabetes, la desnutrición en proteínas y el elevado consumo de alcohol durante la vida.

¿Cómo detecto si tengo hígado graso? Pues, las únicas maneras de detectarlo son mediante exámenes de sangre (para evaluar el nivel de transaminasas), ecografías (para determinar el brillo del hígado; mientras más brille, más enfermo está) y biopsias hepáticas. Este último punto es necesario para saber el grado de padecimiento en el que se encuentra el hígado.

Solo un examen médico podrá detectar anomalías en tu jígado, visita regularmente al doctor

¿Y hasta qué punto pude padecer mi hígado? El grado más severo al que puede derivar un hígado graso es a la cirrosis -o cáncer hepático-. Es por ello que deben hacerse biopsiaspara determinar en qué grado se encuentra el hígado graso; si existe fibrosis se deben realizar tratamientos más severos, ya que del hígado fibroso es de donde resulta la cirrosis en un mayor porcentaje.

¿Hay tratamientos para prevenir el hígado graso? Sí los hay, pero esto depende mucho de nuestra fuerza de voluntad y de la buena alimentación. Evitar el consumo excesivo de alcohol, el hambre, la falta de proteínas en nuestra dieta diaria y las grasas en demasía nos pueden ayudar a prevenir el tener un hígado graso.

Pero no solo eso, hacer deporte regularmente le hará un gran favor a tu hígado. Quemar las grasas, las toxinas, purifica la circulación de la sangre, nos hace sentir mejor y producimos más hormonas beneficiosas para la salud. Con el ejercicio también bajamos el colesterol malo y finalmente, combatimos el hígado graso.

Haz ejercicio, el movimiento vigoroso quema grasas, toxinas y mejora la circulación de la sangre beneficiando a nuestro hígado

¿Existen tratamientos para curar un hígado graso? Lamentablemente, no. El hígado graso no se cura, pero se puede tratar de “desacelerar” el proceso de la patología. No consumir alcohol, hacer ejercicios y tener una dieta balanceada son algunas de las recomendaciones. El consumo de Vitamina B7, también llamada Colina o Vitamina J, ayuda a que la grasa no se acumule ni se deposite en el hígado.

Existen diferentes tipos de trastornos hepáticos, cuales afectan el hígado, el cual es un órgano responsable en digerir los alimentos y liberarlo de substancias toxicas. Estos trastornos pueden ser heredados u ocasionados por su estilo de vida.

Estas enfermedades son como Hepatitis, Cirrosis, enfermedad del hígado graso, hemocromatosis, enfermedad de Wilson, Cancer del Higado, Fibrosis, La colangitis esclerosante primaria, Cirrosis biliar primaria.

Por ejemplo yo padezco de Hepatitis C, una enfermedad viral del higado el cual ocasiona inflamación del hígado y una reducción en la función del órgano. Los síntomas asociados con trastornos del hígado incluyen inflamación abdominal, ojos y piel amarilla, picazón en la piel, orina obscura, heces de color claro, fatiga crónica, nausea y vómito, depresion, dolor en las articulaciones, enfermedad de Crohn, Colitis, pérdida de apetito e insuficiencia hepática incluyendo cirrosis y cáncer del hígado. Pacientes diagnosticados con Hepatitis C frecuentemente reportan usar cannabis para tratar sus síntomas así como la náusea asociada con la terapia antiviral. Un estudio encontró que personas que consumen cannabis son más probables en apegarse a su tratamiento en comparacion con quienes no lo consumían.

Hallazgos Clínicos: Efectos del Cannabis Sobre Trastornos Hepaticos

La investigación ha demostrado que el cannabidiol (CBD), un cannabinoide importante encontrado en el cannabis el cual activa los receptores CBD2 del sistema endocannabinoide del cuerpo, es terapéuticamente beneficial al tratar muchos desordenes del hígado. (Mallat, et al., 2011).

El CBD también ha comprobado poseer propiedades protectoras para el hígado y la promoción de la salud del hígado. Un estudio encontró que los cannabinoides inhibe actividad enzimática, el cual reduce el riesgo de que el hígado sufra de toxicidad y cáncer (Ashino, Hakukawa, Itoh & Numazawa, 2014).

Un estudio en animales encontró que el CBD era efectivo en restaurar función hepática en ratones con insuficiencia hepática. Investigaciones también sugieren que las propiedades protectoras y anti inflamatorias del cannabis ayudan en el tratamiento de Hepatitis. Un estudio ha encontrado que las propiedades anti inflamatorias efectivamente reducen la inflamación de un hígado dañado. Investigadores por lo tanto sugieren que el cannabis puede ser desarrollado como una medicina potencial para la hepatitis. Otro estudio encontró que los cannabinoides aparecen tener efectos inmunosupresores y profibrogénicas en pacientes con Hepatitis C crónica (Patsenker, et al, 2015).

El Cannabis Demuestra la Manera en la que Ayuda con la Enfermedad de Crohn y Colitis.

Para aquellas personas con la enfermedad de Crohn o colitis, hasta ahora existen pocos tratamientos para estas condiciones dolorosas y una condición que altera la vida. Aunque algunos tratamientos están disponibles a través de dieta y medicamento, la gente sufriendo del Crohn y colitis suelen ser abandonados a administrar su tratamiento por su cuenta.

El Crohn y la Colitis son desordenes gastrointestinales, quienes pertenecen a la familia de desórdenes conocidos como síndrome del Intestino Irritable (EII). La enfermedad de Crohn ocasiona inflamación crónica y dolorosa a través del tracto gastrointestinal, desde el esófago hasta el recto anal. Síntomas de la enfermedad de Crohn incluye dolor severo abdominal y calambres en el estómago, constipación, diarrea persistente o una sensación persistente de que los intestinos no están vacíos.

La colitis ulcerativa es similar a la enfermedad de Crohn excepto que solamente afecta la capa más interna del colon. Los síntomas de la colitis son similares al Crohn e incluye fiebre, reducción de apetito, pérdida de peso, fatiga y amenorrea en las mujeres.

La razón por la que el cannabis es efectivo en el tratamiento de estas enfermedades es porque el cannabis puede limitar significativamente la inflamación intestinal. De acuerdo a una declaración por La Fundacion de Chron & Colitis de America en 2012, compuestos encontrados en la planta de marijuana imitan a los endocannabinoides (moléculas que funcionan naturalmente en el cuerpo) y han demostrado desempeñar un papel importante en la reducción de inflamación gastrointestinal.

Aunque las propiedades anti inflamatorias del cannabis medicinal son ciertas para todas las personas, pacientes con enfermedad inflamatoria del intestino (EII) han demostrado tener más receptores cannabinoides en el tejido del colon que las personas con síndrome del intestino irritable (SII).Es más probable que personas afectadas por la enfermedad de Chron y Colitis respondan a las propiedades anti inflamatorias de la marijuana medicinal.

nombre de medicamentos con orlistat

Lesiones por otras causas externas (T66-T78)

20. Otras causas de mortalidad y morbilidad

Disparos y explosiones (W32-W39)

Exposiciones a sustancias o ambientes lesivos (W40-W49)

Choques y Mordeduras (W50-W64)

Contacto con objetos calientes (X10-X19)

Envenenamientos accidentales (X41-X49)

Esfuerzos, privaciones y otras exposiciones (X50-X59)

Intoxicaciones y agresiones voluntarias (X60-X84)

Otras agresiones diarias (X84-Y09)

Otros incidentes no clasificados (Y10-Y36)

Efectos secundarios de medicamentos (Y40-Y59)

Incidentes adversos duranta tratamientos (Y60-Y84)

Otros incidentes causantes de mortalidad y morbilidad (Y85-Y89)

Alcoholismo y otros factores causantes de mortalidad y morbilidad (Y90-Y98)

23. Factores que afectan el estado sanitario

Es un trastorno hereditario caracterizado por cantidades excesivas de cobre en los tejidos corporales, lo cual produce diferentes efectos, entre otros, enfermedad hepática y daño al sistema nervioso.

Causas, incidencia y factores de riesgo

La enfermedad de Wilson es un trastorno hereditario poco común. En caso de que ambos padres porten un gen anormal para la enfermedad de Wilson, hay un 25% de posibilidades en cada embarazo de que el niño desarrolle el trastorno (es decir, la enfermedad de Wilson es autosómica recesiva).

La enfermedad de Wilson hace que el cuerpo tome y conserve demasiado cobre, que se deposita en el hígado, el cerebro, los riñones y los ojos. Estos depósitos de cobre ocasionan daño tisular, muerte del tejido y cicatrización, lo cual hace que los órganos afectados dejen de funcionar bien. Los efectos más peligrosos y predominantes de este trastorno son la insuficiencia hepática y el daño al sistema nervioso central (cerebro, médula espinal). Si esta enfermedad no se detecta y trata a tiempo, es mortal.

Dicha enfermedad es más común en personas de los países de Europa oriental, Sicilia y la parte sur de Italia, aunque se puede presentar en cualquier grupo. Este trastorno aparece más comúnmente en personas menores de 40 años y, en los niños, los síntomas comienzan a aparecer alrededor de los 4 años.

  • Agrandamiento del abdomen (distensión abdominal)
  • Esplenomegalia
  • Piel amarilla o color amarillo de la esclerótica del ojo (ictericia)
  • Vómito con sangre
  • Debilidad
  • Temblores en los brazos o en las manos
  • Dificultad y rigidez para mover los brazos y las piernas
  • Postura anormal de brazos y piernas
  • Movimientos lentos
  • Dificultad para caminar
  • Movimientos impredecibles o espasmódicos
  • Movimientos incontrolables
  • Debilidad en la cabeza, cuello, cara o brazos
  • Deterioro del lenguaje
  • Lentitud o disminución de los movimientos y expresiones faciales
  • Cambios emocionales o conductuales
  • Confusión o delirio
  • Demencia (pérdida de múltiples funciones cerebrales)

Signos y exámenes

Un examen de los ojos puede mostrar:

  • Anillos de Kayser Fleischer (anillos de color café o rojizo alrededor del iris)
  • Posible restricción en el movimiento ocular

El examen físico puede mostrar signos de:

  • Trastornos en el hígado o en el bazo (entre otros cirrosis y necrosis hepática)
  • Daño al sistema nervioso central, incluyendo pérdida de la coordinación, pérdida del control muscular, temblores musculares, pérdida de las funciones cognitivas e intelectuales, pérdida de la memoria, confusión (delirio o demencia) y otros daños.

Los hallazgos de laboratorio pueden ser:

  • Ceruloplasmina sérica baja (aunque es normal en el 5% de los casos)
  • Cobre sérico bajo, a pesar de los depósitos de éste en los tejidos
  • Cobre en la orina alto
  • CSC que puede mostrar anemia hemolítica o disminución en el conteo de glóbulos blancos sanguíneos
  • Niveles de ácido úrico sérico bajos

Si hay problemas hepáticos, las anomalías de laboratorio son, entre otras:

Los hallazgos de otros exámenes pueden ser:

  • Una IRM de la cabeza o TC de la cabeza puede ser anormal, especialmente en una región del cerebro denominada los ganglios basales.
  • Una radiografía abdominal, IRM del abdomen o TC del abdomen pueden indicar enfermedad hepática u otra anomalía.
  • Una biopsia del hígado o biopsia de los riñones u otros tejidos sospechosos muestra depósitos de cobre y cambios en los tejidos que indican daño en los mismos. Esta enfermedad también puede incrementar los niveles de proteínas y aminoácidos de una muestra de orina en 24 horas.

El gen específico responsable de la anomalía que causa la enfermedad de Wilson ya ha sido identificado y se denomina ATP7B. Sin embargo, aún no se ha desarrollado una prueba genética simple para detectar la enfermedad de Wilson. Las pruebas son complicadas debido a que existen muchas posibles mutaciones de este gen.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento son reducir la cantidad de cobre en los tejidos y manejar los síntomas de la enfermedad. El tratamiento se debe continuar durante toda la vida.

Se pueden utilizar los siguientes medicamentos:

  • Acetato de zinc (wilzin), el cual bloquea la absorción (ingreso) del cobre en el tracto intestinal.
  • Trientina (Syprine), la cual se enlaza (quelar) al cobre y lleva a un aumento en la eliminación de éste a través de la orina.
  • D-Penicilamina (Cupripen), la cual también se enlaza al cobre y lleva a un aumento en la eliminación de éste a través de la orina.

Algunas veces, los medicamentos que quelan el cobre, especialmente la penicilamina, pueden empeorar la función neurológica de la persona. Existen otros medicamentos bajo investigación que, de manera prometedora, se enlazarán al cobre sin arriesgar el posible empeoramiento de la función neurológica.

Adicionalmente, se recomienda una dieta baja en cobre evitando el consumo de champiñones, nueces, chocolate, fruta seca, hígado y mariscos. Se sugiere el consumo de agua destilada, porque la mayoría de las aguas de grifo fluyen a través de tubos de cobre. Además, a los pacientes se les aconseja evitar el uso de utensilios de cocina hechos de cobre.

Los síntomas se tratan en forma adecuada con ejercicios o fisioterapia y medidas de protección para las personas que presenten confusión o que sean incapaces de cuidar de sí mismas.

En los casos en donde se presente daño hepático grave a causa de la enfermedad, los médicos podrían considerar la posibilidad de un trasplante de hígado.

Las algas marinas son siempre un aliado de primera línea ya que tienden a captar los tóxicos y favorecen su eliminación de nuestro cuerpo. Alcalinizan nuestro PH sanguíneo, que en las depuraciones siempre se vuelve muy ácido, por las toxinas que se están eliminando y nos garantiza muchos nutrientes. La Kombu y la Espirulina son de las más eficaces y a la vez son más fáciles de conseguir.

Las hojas de col machacadas y colocadas sobre la zona del hígado (podemos cubrirlas y sujetarlas con un trapo y una gasa) ayudan a desinflamarlo.

Según la colorterapia, el hecho de vestir prendas de color verde también nos ayudaría.

  • El Azufre, en forma de oligoelemento, es un gran depurativo hepático.
  • La vitamina C, al igual que el Azufre, actúa como un antioxidante ayudando por tanto a combatir los radicales libres, fuente de muchos desequilibrios en nuestro cuerpo.
  • El S-Adenosil metionina (SAM), la Glutamina, la Colina, el Superoxido-dismutasa, el Ácido alfa lipóico y la N-Acetil-cisteina son también toda una serie de nutrientes que pueden ayudarnos para la de desintoxicación del hígado(el médico o especialista nos dirá la dosis y cuales nos convienen)
  • Para depurar el hígado hemos de elegir unas fechas en que tengamos vacaciones o tengamos menos trabajo ya que el descanso y la tranquilidad son muy importantes en estos momentos.
  • Una sauna o baño de vapor ayudarán a nuestro cuerpo a desprenderse de toxinas. Cuidado si se está haciendo un ayuno total o si tenemos la presión arterial muy bajita (pedir consejo al especialista)
  • Beber agua mineral o embotellada de forma abundante para que nuestro organismo expulse más fácilmente las toxinas.
  • Si hay estreñimiento podemos preguntar a nuestro herbolario o especialista que plantas nos convienen en nuestro caso. El estreñimiento hace que nuestro cuerpo se vaya intoxicando lentamente. En muchos casos una lavativa ayuda a “desatrancar” el organismo.

Hemos de tener en cuenta que muchas veces al iniciar una cura depurativa puede aparecer lo que se llama “crisis curativa”. El cuerpo intenta deshacerse de los tóxicos y a veces lo hace a través fiebre, diarrea o heces abundantes y malolientes, gases, cansancio, falta de apetito, nauseas, cefaleas, mucosidades, mal olor corporal, orina muy oscura, erupciones en la piel, etc.
(Esto por supuesto no quiere decir que lo vayamos a tener todo, de hecho muchas personas hacen una depuración y apenas tienen síntomas pero en caso de que tengamos alguno que sepamos que es habitual)

En depuraciones muy potentes puede producirse un fenómeno muy curioso que es la Ley de Hering. Consiste en que reaparecen síntomas de enfermedades antiguas mal curadas y que el cuerpo ahora nos da una nueva oportunidad.

Así aquella persona con Psoriasis y que hace años fue asmática y tomó muchos medicamentos ahora puede tener, momentáneamente, algunos síntomas de asma. Luego desaparecen y es cuando su piel puede mejorar muchísimo ya que a menudo el problema anterior mal curado derivó en otro problema (como en este caso en psorisis)
Los homeópatas unicistas son los que más trabajan en esta línea.

Una cura depurativa es un tema muy serio que nos puede reportar una gran mejoría en cuanto a nuestra salud pero que conviene hacerla siempre bajo la supervisión de un médico o terapeuta naturista capacitado ya que hay que saber interpretar los síntomas de crisis curativa.

  • Nauseas.
  • Deposiciones descoloridas y blanquecinas.
  • Fiebre.

  • Puede durar desde algunos minutos hasta varias horas.
  • Suele aparecer luego de una comida rica en grasas (huevo, quesos maduros, chocolate, snacks, etc.).
  • Empeora con la tos o movimientos.

Qué es el hígado graso -esteatosis hepática

Publicada el: 17 jun de 2012

Gran parte de la información ha sido obtenida de

1-Ramón Planas y Javier Salmerón Manual de Enfermedades Hepáticas 2007 Ed Permanyer Asociación Española para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas

El hígado graso es una enfermedad en la que se produce acumulación de grasa en el hígado. Al contrario de lo que mucha gente puede pensar el hígado graso puede aparecer también en personas que no abusan del alcohol. Inicialmente se creía que el hígado graso era un trastorno totalmente benigno. Sin embargo hoy día se sabe que algunos pacientes, alrededor de un 25-30%, pueden desarrollar otras enfermedades del hígado más graves como la esteatohepatitis (hígado graso con inflamación), que puede llegar a producir una cirrosis hepática. Por ello, los médicos prefieren utilizar el término enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA), porque refleja mejor el potencial evolutivo de esta enfermedad del hígado.

-La forma más benigna se denomina hígado graso simple, en la que sólo se encuentran depósitos de grasa sin otras alteraciones en la biopsia del hígado.

-Una forma más avanzada es la esteatohepatitis o hígado graso con inflamación, en la que además de los depósitos de grasa empiezan ya a apreciarse en la biopsia hepática alteraciones inflamatorias y degenerativas, como la fibrosis.

-Por último, la forma más grave es la cirrosis hepática, que supone un factor de riesgo muy importante para la aparición del cáncer de hígado.

La frecuencia del hígado graso parece estar aumentando en todos los países desarrollados, mientras que es poco frecuente en los países del tercer mundo. Las razones de estas diferencias radican en el estilo de vida que predomina en el mundo occidental, como es el sedentarismo y la sobrealimentación. La frecuencia de la esteatosis hepática se ha duplicado entre 1989 y 2000, lo que sugiere que, de continuar esta tendencia, dentro de quince años podría afectar en mayor o menor medida a un tercio de las personas que viven en los países desarrollados. Esto supondría que serían las alteraciones del hígado más frecuentes del siglo XXI en el mundo occidental.

Causas de la esteatosis hepática

La obesidad es la principal causa de esta enfermedad del hígado. Un estudio demostró que entre personas que no tenían enfermedad hepática conocida, el 76% de las personas que no bebían alcohol, pero que eran obesas, presentaba un hígado graso; mientras que esta proporción era mucho menor, del 16%, entre las perso- nas que tenían un peso normal. Estos datos demuestran la importancia de la obesidad como causa del hígado graso.

La diabetes del adulto o diabetes tipo 2 es la segunda causa, en términos de frecuencia, de la EHGNA; se encuentra entre el 34 y el 75% de los pacientes diabéticos y está frecuentemente asociada a la obesidad.

Los pacientes con diabetes de tipo 2 y los pacientes obesos presentan un trastorno metabólico común, que se conoce como «resistencia a la insulina», que puede predisponer a la aparición de hipertensión arterial y de alteraciones en las grasas de la sangre, como el colesterol y los triglicéridos. Todas estas alteraciones metabólicas, la diabetes de tipo 2, la obesidad de predominio abdominal, la hipertensión arterial y las alteraciones de las grasas de la sangre o dislipemia configuran lo que actualmente se denomina «síndrome metabólico», que se considera la principal causa de hígado graso en el mundo desarrollado. El síndrome metabólico contribuye de manera determinante a la acumulación de grasa dentro del hígado.

Otras causas menos frecuentes de hígado graso son determinadas enfermedades metabólicas hereditarias, ciertos medicamentos como los corticoides y los antiinflamatorios y algunos procedimientos quirúrgicos para el tratamiento de la obesidad y otras enfermedades intestinales. Se pueden encontrar varios factores o causas en un mismo paciente, aunque también se han descrito casos sin causa aparente.

Posibles consecuencias

La evolución clínica y la progresión de la esteatosis hepática son muy variables, y desgraciadamente no existe un determinado parámetro clínico, analítico o histológico que se haya demostrado que sirva para valorar la evolución. Se sabe que factores como el estado clínico del paciente, la intensidad, duración y persistencia de la causa del hígado graso y la aparición de fallo hepático u otras complicaciones funcionales pueden jugar un importante papel en la evolución de la esteatois. En cualquier caso, son el grado de inflamación, degeneración y fibrosis en la biopsia hepática los parámetros que mejor predicen el riesgo evolutivo y la mortalidad de esta patología

En un estudio en pacientes con esteatosis diagnosticados mediante biopsia hepática se clasificaron a los pacientes en 4 tipos diferentes en función del grado de lesión hepática: tipo 1, hígado graso simple; tipo 2, hígado graso más inflamación; tipo 3, hígado graso más degeneración celular, y tipo 4: hígado graso más degeneración celular y más fibrosis. Se vió que la evolución a cirrosis a los 10 años era más frecuente en los tipos 3 y 4 (21% y 26%, respectivamente) que en los tipos 1 y 2 (2% y 0%, respectivamente). Estos datos confirmaron que el pronóstico de la EHGNA, cuando está en fases precoces (hígado graso simple o con inflamación), es claramente benigno, mientras que en los casos en los que ya se observa degeneración celular o fibrosis en la biopsia hepática, es posible la evolución a cirrosis en un plazo de 10 años con repercusión negativa en las tasas de supervivencia.

¿Existen factores de riesgo para la aparición de fibrosis hepática?

No se han encontrado datos clínicos que permitan distinguir qué pacientes pueden evolucionar hacia formas avanzadas de enfermedad hepática, como la cirrosis, y cuáles van a tener un curso evolutivo benigno. Sí hay factores de riesgo. Una edad superior a 45 años se ha demostrado como un factor claramente relacionado con cirrosis. Esto parece reflejar que cuanto más tiempo dure el hígado graso mayor será la probabilidad de aparición de fibrosis. Este concepto tiene un gran interés a la luz de la creciente incidencia de la obesidad infantil, lo que podría indicar que la acumulación de grasa en el hígado ya en fases tempranas de la vida podría favorecer la evolución a cirrosis en edades más jóvenes. También se ha asociado con un mayor riesgo de fibrosis hepática un cociente de transaminasas AST/ALT > 1 y un cociente GGT/ALT > 1.

También se ha observado que el peso corporal, medido como índice de masa corporal, se asocia con una mayor probabilidad de fibrosis, al igual que la presencia de diabetes de tipo 2. Los siguientes factores se asocian con el riesgo de fibrosis en pacientes con hígado graso.

Factores de riesgo de fibrosis en pacientes con hígado graso

  • Edad > 45 años
  • Índice de masa corporal > 28 kg/m2
  • Transaminasa ALT > 2 veces su valor normal Cociente AST/ALT > 1
  • Cociente GGT/ALT > 1
  • Triglicéridos elevados en sangre
  • Presencia de enfermedades asociadas:

¿Cuándo hacer una biopsia hepática?

La biopsia hepática se debe realizar cuando la información esperada vaya a ser decisiva a la hora de establecer un pronóstico en la evolución de la enfermedad e indicar una determinada estrategia en el tratamiento.

•Cuando se trate de un grupo habitual de amigos, establece un sistema de turnos para que siempre una persona del grupo permanezca sobria y sea la que maneje de vuelta.

•No subas a un vehículo si sabes que el conductor ha bebido. Convéncelo además que entregue la conducción a una persona sobria.

•Para los padres y en el caso de los adolescentes y las fiestas, asegura tu tranquilidad proporcionándoles un medio de transporte seguro de regreso: un acuerdo con un transportista escolar, un bus arrendado entre todos, un grupo de padres que hagan turnos para recogerlos y repartirlos a sus casas, un radio taxi, etc.

•No ofrezcas bebidas alcohólicas a quien tú sabes que tendrá que conducir.

Doctor, me puedo tomar un vinito de vez en cuando.

Esta es una pregunta frecuente que nos hacen los pacientes, o sus esposas cuando van a consulta.

El hígado es el órgano más grande del cuerpo después de la piel (si a esta la consideramos un órgano). Pesa entre un 1,5 y 2 kg en el hombre y algo menos en la mujer.

En los niños recién nacidos el hígado pesa unos 150 g, y es mayor en proporción con el tamaño total del cuerpo.

El hígado está localizado en el cuarto superior derecho del abdomen, debajo del diafragma, y tiene dos lóbulos principales, el derecho y el izquierdo que es más pequeño y que cruza la línea de demarcación y se apoya sobre el estómago.

Estos dos lóbulos se dividen en lóbulos menores, en los que hay pequeños vasos sanguíneos que desembocan en la vena hepática. Esta vena lleva la sangre a la vena cava inferior, vena que conduce la sangre a la mitad inferior del cuerpo. Además el hígado posee un canal para recoger la bilis que se origina, y sale del lóbulo en dirección opuesta.

El hígado tiene numerosas funciones, y es el mayor procesador químico del organismo. Es el órgano que debe tratar las sustancias tóxicas tanto internas como externas del organismo.

Además de estas funciones se ocupa de la descomposición de elementos químicos complejos; otra de su función es la de síntesis de moléculas proteicas. El hígado es un depurador de las toxinas del organismo, desactivando hormonas y drogas. Las células de Kupffer del hígado limpian al organismo de organismos infecciosos que vienen del abdomen.

Antes de nacer un bebé, y algunas semanas después del nacimiento, el hígado forma glóbulos rojos y blancos. Incluso si un adulto tiene problemas con la producción de sangre, el hígado puede volver a recuperar su antigua función de formador de sangre.

Cuando una persona produce o consume sustancias tóxicas endógenas o exógenas, el hígado es el encargado de modificar esas sustancias biológicamente activas para que pierdan su efecto biológico. En otras palabras el hígado es el órgano detoxificador por excelencia. Un ejemplo de esto lo tenemos en el alcohol. El alcohol tiene que se detoxificado en el hígado. Esto explica porqué el consumo excesivo de alcohol daña las células del hígado.

Un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando el hígado enferma lo tenemos en el aumento de hormonas como la aldosterona y estrógeno. Si el hígado está enfermo ya no puede neutralizar correctamente estas hormonas. La aldosterona tiene la función de mantener el correcto nivel de sal y de líquidos en el organismo. Cuando se produce una enfermedad hepática, aumenta la actividad de la aldosterona y provoca la hinchazón de los tejidos y la retención de agua.

Por otra parte, el exceso de estrógeno (hormona femenina) lleva al desarrollo de rasgos femeninos en hombres con enfermedades hepáticas, como por ejemplo la ginecomastia (desarrollo del tejido del pecho).

En el caso de los medicamentos también hay que tener un especial cuidado cuando el hígado está enfermo, ya que no tiene la suficiente capacidad para detoxificar la toxicidad que produce en el organismo ciertos fármacos.

Tarde o temprano los elementos nutritivos que el cuerpo recibe gracias a la alimentación y digestión pasan por el hígado. De la glucosa absorbida por el intestino el hígado fabrica glucógeno, y si hay un exceso de glucosa se transporta a las células adiposas del cuerpo para que se acumule como grasa. Por otra parte, la grasa que viene de los intestinos al hígado se utiliza con diversos fines; uno de estos la fabricación de colesterol, necesario para la elaboración de hormonas.

El hígado se encarga de elaborar un buen número de proteínas. Pero el hígado hace más que elaborar proteínas de los aminoácidos que proceden del intestino, también descompone los aminoácidos no deseados y los transforma en otros que el organismo más tarde si pueda necesitar.

Sabemos que lo que diferencia a las proteínas de los hidratos de carbono y de las grasas es que las proteínas en su composición contienen nitrógeno. Como el hígado tiene esta función de elaborar proteínas a través de los aminoácidos que le llegan del intestino, en este proceso se forma nitrógeno libre en forma tóxica, amoniaco. Pues bien, el hígado lo transforma en urea para después llevarlo a la corriente sanguínea donde los riñones terminarán de filtrarlo y eliminarlo.

En este brevísimo repaso de algunas funciones del hígado notamos la importancia de este órgano vital para nuestra salud. Para su correcto funcionamiento es preciso que la estructura básica del hígado no esté alterada, de modo que los hepatocitos cumplan correctamente su función.

Al hígado le da igual que tipo de alcohol se consuma, sea cerveza, vino o whisky. Metaboliza el 95% del alcohol que se ingiere.
La primera fase de enfermedad hepática por consumo de alcohol es el incremento de grasa en las células del hígado. El hígado graso tiene un aspecto grande y amarillo, pero gracias a que el hígado es un órgano con un gran poder de recuperación, si se deja de beber alcohol, el hígado puede volver a la normalidad.

Una segunda fase de enfermedad hepática por consumo de alcohol lo tenemos en la hepatitis alcohólica aguda. Por hepatitis se entiende la inflamación de las células hepáticas que puede llegar incluso a la muerte de estas células. Si se llega a esta fase el hígado es, por lo general, grande y blando. Entre los síntomas del paciente son: malestar, estado febril y a menudo se pone amarillo. En algunas ocasiones se puede desencadenar una encefalopatía hepática, es decir, el hígado falla por completo y aparece el coma.

La hepatitis alcohólica aguda puede llevar a una cirrosis hepática. Se puede llegar a esta situación sin que se presenten síntomas muy visibles, pero al final aparecerá el típico color amarillo de la piel causado por la ictericia, y las funciones del hígado empezarán a fallar.

Sabemos que el hígado tiene una gran capacidad de autocuración ante sus enfermedades, pero con la cirrosis hepática el problema se agudiza. La razón es que en la cirrosis hepática se forma por toda la estructura del hígado una fina red de tejido cicatrizal (fibrosis). Esta cicatrización fina divide las células del hígado en pequeñas islas o nódulos. Hemos señalado antes que es muy importante para la salud del hígado que se mantenga su estructura celular de forma regular, pero la fibrosis de la cirrosis provoca una interrupción permanente de esta estructura, la cual provoca la pérdida de la función del hígado.

Cuando se presenta una cirrosis hepática suele aparecer una complicación común: aumento de la presión de la vena porta. Los nódulos del hígado obstruyen los afluentes de la vena hepática e incrementan la resistencia al fluido sanguíneo, y por tanto elevan la presión de la vena porta.

Debido a esta hipertensión portal la sangre no fluye por el hígado de forma normal, de manera que la sangre se abre otros caminos para conseguir que la sangre de los intestinos vuelva al corazón por otras vías. Esto provoca toda una cascada de problemas. Estas venas agrandadas que se forman son anchas y de paredes finas. Suelen aparecer en el revestimiento del estómago, donde se denominan varices esofágicas. Otro problema es que debido al aumento de presión el bazo aumenta de tamaño. Pero el mayor peligro es que este tipo de venas se pueden romper, en especial las del esófago. Cuando sucede esto se produce una hemorragia a menudo difícil de solucionar, y la tasa de mortalidad por la hemorragia de varices esofágicas es muy alta.

Al principio la enfermedad es silenciosa sin dar síntomas durante meses o años. Las células hepáticas se están lesionando de forma silenciosa y lenta. Después aparecen los primeros síntomas:

  • Falta de apetito
  • Náuseas ante los alimentos grasientos
  • Estreñimiento acompañado de diarreas
  • Desarrollo anormal de gases en el intestino
  • Decaimiento y pérdida de peso
  • Síntomas claros de la cirrosis hepática
  • Después de estos primeros síntomas encontramos los síntomas más graves:
  • Adelgazamiento
  • Aumento del volumen del vientre provocado por el derrame del líquido ascítico en la cavidad abdominal (hasta 15-20 litros).
  • Reducción del tamaño del hígado
  • Engrosamiento del bazo
  • Ictericia
  • Prurito
  • Hemorragias frecuentes por roturas de venas esofágicas y gástricas, etc.

  • Insuficiencia cardiaca y renal
  • Y si el enfermo no ha fallecido ya, infecciones intercurrentes (pulmonías, septicimias, etc.)