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Patologías asociadas

Importante La homeopatía permite no sólo aliviar el cólico hepático, sino también evitar nuevas crisis.

Los chequeos médicos y pruebas diagnósticas regulares pueden ayudar a detectar problemas antes de que comiencen. También pueden ayudar a encontrar problemas temprano, cuando las posibilidades de tratamiento y curación son mejores.

Hemangioma hepático o hemangioma del hígado es un tumor benigno del hígado compuesto de vasos sanguíneos ensanchados (dilatados).

Algunos hemangiomas pueden causar sangrando o interferir con el funcionamiento del órgano, dependiendo de su localización. La mayoría de los hemangiomas cavernosos no muestran síntomas. En casos raros, un hemangioma cavernoso se puede romper.

Un hemangioma hepático es el tumor benigno más común del hígado. Se cree que es una anomalía congénita.

Los hemangiomas hepáticos pueden ocurrir en cualquier momento, pero son más comunes entre los 30 y los 50 años. Las mujeres a menudo resultan más afectadas y normalmente tienen tumores más grandes que los hombres.

Los bebés pueden desarrollar un tipo de hemangioma hepático llamado hemangioendotelioma infantil benigno (también denominado hemangiomatosis hepática multinodular). Este tumor raro y benigno ha sido asociado con altas tasas de insuficiencia cardíaca y muerte en bebés. Normalmente se diagnostica a los bebés cuando tienen 6 meses de edad.

El hemangioma hepático por lo regular no se descubre hasta que se toman imágenes de diagnóstico del hígado por alguna otra razón. Si un hemangioma cavernoso se rompe, el único signo puede ser un hígado agrandado.

Los bebés con hemangioendotelioma infantil benigno pueden tener:

  • Un crecimiento en el abdomen
  • Anemia
  • Signos de insuficiencia cardíaca
Se pueden llevar a cabo los siguientes exámenes:
  • Análisis de sangre
  • Tomografía computarizada del hígado
  • Angiografía hepática
  • Resonancia magnética
  • Tomografía computarizada por emisión de un solo fotón (SPECT)
  • Ecografía del abdomen

La mayoría de los hemangiomas hepáticos cavernosos se tratan sólo si hay un dolor persistente.

El tratamiento para el hemangioendotelioma infantil depende del crecimiento y desarrollo del niño. Se pueden necesitar los siguientes tratamientos:

  • Introducir un material en un vaso sanguíneo del hígado para bloquearlo (embolización).
  • Ligadura de la arteria hepática.
  • Medicamentos para la insuficiencia cardíaca.
  • Cirugía para extirpar el tumor.

En bebés cuyo tumor está únicamente en un lóbulo del hígado, la cirugía es una cura, incluso si el niño tiene insuficiencia cardíaca.

El embarazo y los medicamentos a base de estrógenos pueden hacer que los hemangiomas cavernosos crezcan.

Médicos de la especialidad médica de Cirugía General y Digestivo:

Hemangioma del hígado, Hemangioma hepático cavernoso, Hemangioendotelioma infantil, Hemangiomatosis hepática multinodular

DiBisceglie AM, Befeler AS. Tumors y cysts of the liver. En: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisenger and Fordtrans Gastrointestinal y la enfermedad hepática. 9th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2010:chap 94.

Roberts LR. El hígado y los tumores del tracto biliar. En: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicina. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 206.

Contenido: 17 de abril de 2011

Versión del inglés revisada por: David C. Dugdale, III, MD, Profesor de Medicina, División de Medicina General, Departamento de Medicina, Universidad de Washington Facultad de Medicina; y George F. Longstreth, MD, Departamento de Gastroenterología, Kaiser Permanente Medical Care Program, San Diego, California. También se examinó por David Zieve, MD, MHA, Director Médico, ADAM, Inc. Traducido por: DrTango, Inc.

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¿Estás buscando 'síntomas embarazo' y quieres saber cuáles son los primeros síntomas de embarazo? En este artículo, te explicamos cuáles son los síntomas de embarazo más frecuentes para que puedas saber si estás embarazada o no.

¿Cómo saber si estoy embarazada? Los primeros síntomas de embarazo son muy importantes para darte pistas sobre si estás embarazada, cuando tienes la sospecha y el test de embarazo todavía no te lo ha confirmado. Si quieres descubrir cuanto antes si te has quedado embarazada, atenta a estos primeros síntomas de embarazo.

  1. Retraso de la menstruación. Si tu ciclo menstrual es regular y de repente se retrasa, debes estar atenta. Puede que sea un simple retraso sin importancia, pero también podría ser el primer síntoma de embarazo.
  2. Cambios hormonales, que se pueden presentar de las más diversas maneras, desde cambios de humor a manchas en las axilas, nada menos.
  3. Pequeñas pérdidas de sangre. A algunas mujeres les sale un poco de sangre por la vagina unos doce días después de haber concebido. Es una cantidad muy pequeña y no dura más de un par de días. No se sabe con seguridad cuál es el motivo de esta leve pérdida de sangre, pero podría ser debida a la implantación del óvulo fertilizado en el interior del útero. Si te ocurre, debes consultar con el ginecólogo.
  4. Ganas de orinar con frecuencia. A partir de las seis semanas del embarazo, puede que empieces a sentir ganas de ir a orinar con más frecuencia. También es uno de los síntomas de embarazo más frecuentes. El principal motivo es que, durante la gestación, aumenta la cantidad de sangre y líquidos que circulan por el cuerpo y los riñones trabajan más.
  5. Hinchazón abdominal. Otro de los síntomas de embarazo son los cambios hormonales que tienen lugar al principio del embarazo pueden hacer que te sientas hinchada, de una forma similar a los días previos de la llegada del período.
  6. Tensión ydolor en los pechos. Las mamas se pueden hinchar, aumentar de tamaño y mostrar una especial sensibilidad, a causa del incremento de progesterona y de estrógenos. Este síntoma de embarazo se manifiesta a los pocos días después de la concepción. Sin embargo, el hinchazón de los pechos puede ser un síntoma de la menstruación, a punto de llegar, en lugar de una señal del embarazo.
  7. Náuseas y vómitos. En la mayoría de casos, las náuseas del embarazo no empiezan hasta un mes después de haber concebido, aunque puede que las sientas antes. Las náuseas y los vómitos típicos del embarazo pueden ocurrir a cualquier hora del día y son un claro síntoma de embarazo.
  8. Aversión a algunos olores y sabores. Al quedarte embarazada, puede que ciertos olores te repugnen y hasta te provoquen náuseas. Puede ser debido al rápido aumento en los niveles de estrógeno en el organismo. Lo mismo puede ocurrir con la comida: cosas que antes te encantaban y que ahora te producen rechazo. También se puede producir una alteración de la percepción de los sabores y una abundante salivación. Estos síntomas de embarazo se manifestarán entre la segunda y la octava semana de la concepción.
  9. Cansancio y somnolencia. Al inicio del embarazo suele producirse una fatiga que, posiblemente, sea debida a un aumento de los niveles de la hormona progesterona. Durante el segundo trimestre del embarazo, se recupera la energía y hacía al final del estado de gestación vuelve a reaparecer la fatiga.
  10. Aumento de la temperatura corporal. Aunque, este cambio puede deberse a un resfriado u otros trastornos de este tipo.
  11. Estreñimiento. La elevada concentración de progesterona, responsable de la relajación del tono muscular, causa también una ralentización de la actividad del intestino. Y, entonces, aparece el estreñimiento, otros de los síntomas de embarazo más frecuentes. Para contrarrestarlo, es aconsejable beber mucho, comer una buena cantidad de fruta y verdura y hacer algo de movimiento: incluso los paseos simples y regulares bastan para estimular la actividad intestinal.

Más allá de los síntomas de embarazo, para tener una confirmación veraz del estado del embarazo, es necesario hacer un test de embarazo. Las pruebas, que se pueden comprar en la farmacia, contienen un agente que se tiñe de azul o de rosa al entrar en contacto con la hormona hCG, la gonadotropina coriónica humana, presente en la orina de la mujer. Estas pruebas son eficaces dos semanas después de la concepción, pero, para reducir el riesgo de falsos negativos, es aconsejable esperar una semana de retraso de la menstruación antes de comprar el producto y hacer el test. En el mercado, también existen test más avanzados que indican, incluso, de cuántas semanas la mujer está embarazada.

En el caso de que el resultado no fuera claro, se puede recurrir al análisis de sangre de la beta hCG, que permite medir la concentración de gonadotropina coriónica humana en el organismo materno, o mejor dicho, de una de sus fracciones, la beta. El análisis de sangre, repetido dos o más veces en el curso de las primeras semanas del embarazo, también permite valorar el aumento de la concentración de la hormona y comprobar que el embarazo está progresando correctamente.

SOMOS RESPONSABLES DE NUESTRO BIENESTAR, TOMEMOS LAS RIENDAS DE LA VIDA, LA INFORMACIÓN ACABA CON LA IGNORANCIA

Son alimentos naturales, y muy indicados para personas que padecen enfermedades de hígado como la hepatitis o la cirrosis. Su alto contenido en vitaminas, minerales y antioxidantes ayuda a cuidar y regenerar este órgano.

El hígado es el órgano encargado del metabolismo de los alimentos y la depuración de las toxinas. Según la Asociación Española para el Estudio del Hígado, éste ejecuta más de 500 funciones diferentes de las que 22 son vitales para el buen funcionamiento del resto de órganos. Por esta razón, un problema hepático influye en el conjunto del organismo. Las causas más comunes de enfermedades y afecciones hepáticas son el alcohol, el exceso de medicamentos y una alimentación inadecuada. La ingesta de alimentos, la cantidad y la digestión es determinante para el estado de salud del hígado.

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En el caso de los hombres fumadores para mejorar la calidad espermática y las roturas del ADN se utilizan tratamientos antioxidantes acompañados del abandono del tabaco.

¿Cómo afecta la ingesta de alcohol a la fertilidad?

Pese a ser un tóxico socialmente aceptado y especialmente presente en la vida cotidiana, el consumo de bebidas con alcohol es nocivo para la salud y sus efectos negativos también repercuten en la fertilidad. Cada vez hay más estudios que relacionan el consumo de alcohol con disminución de la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. Las posibles repercusiones están relacionadas con el grado de consumo.

Aunque el alcohol nos pueda servir para desinhibirnos y mostrarnos sexualmente más “activos”, a la hora de concebir tiene acciones negativas.

En general, las mujeres son más susceptibles por tener una metabolización más lenta a través de la enzima alcohol-deshidrogenasa que, además, se expresa en menor cantidad en mujeres. El consumo de alcohol, tanto por parte de la futura madre como del futuro padre, además de retrasar el momento de la concepción incrementa el riesgo de abortos espontáneos y niños con problemas físicos, psíquicos o de comportamiento.

Datos sobre el alcohol en la mujer. Se estima que un consumo diario de 2-3 bebidas con alcohol (140 g por semana) en mujeres multiplica por 1,6 el riesgo de infertilidad.

Las mujeres que consumen de forma habitual bebidas con alcohol pueden ver disminuida su función ovárica ya que se puede alterar la regulación hormonal que lleva a la consecución de un ciclo ovárico normal, produciendo irregularidades menstruales e incluso ciclos anovulatorios en los que la menstruación ocurre sin ovulación y como consecuencia sin posibilidad de gestación.

En este sentido, un estudio realizado a más de 400 mujeres mostró que quienes bebían menos de cinco unidades de alcohol por semana tenían el doble de posibilidades de quedar embarazadas en seis meses respecto de aquellas que bebían más.

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en la mujer. En los estudios sobre resultados de tratamientos de reproducción asistida se ha observado que en las mujeres que beben se recoge un menor número de ovocitos, se produce una menor la tasa de embarazo y una mayor la tasa de aborto una vez conseguido el embarazo.

Datos sobre el alcohol en el varón. En el hombre no existe acuerdo sobre qué cantidad de alcohol puede condicionar infertilidad. Está claro que a mayor consumo más probabilidad de producir disminución de la producción de testosterona y de espermatozoides maduros. En casos más graves, disminución de la libido, impotencia (disfunción eréctil y dificultad en la eyaculación) y atrofia testicular.

Investigadores de la Universidad Southern en Dinamarca realizaron un estudio publicado en el British Medical Journal, sobre la calidad del esperma en 1.221 hombres de entre 18 y 28 años relacionado con el consumo de alcohol. Los resultados ponen de manifiesto que la cantidad y la calidad de los espermatozoides disminuye a medida que aumenta la exposición al alcohol y que estos efectos aparecen ya con tan solo un consumo de unas cinco copas a la semana.

“A mayor consumo de alcohol, peor es la calidad del semen”

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en el varón. En los hombres el consumo de alcohol se ha relacionado con aumento de abortos y menor tasa de niño nacido.

El alcohol bloquea la absorción del mineral más relacionado con la fertilidad, el zinc. El zinc se encuentra en grandes concentraciones en los espermatozoides y es vital para que los testículos fabriquen un semen “saludable”. Varios estudios han demostrado que, reduciendo el zinc de la dieta, se reduce el recuento de espermatozoides. Por tanto, teniendo en cuenta que el esperma producido mientras se ingiere alcohol es menos saludable y efectivo, y que los espermatozoides requieren 3 meses para madurar, sería apropiado reducir su consumo a partir de tres meses antes de cualquier tratamiento de fertilidad.

Abandono del tabaco. Aunque, fumar a largo plazo puede tener un efecto irreversible sobre la función ovárica, el efecto perjudicial sobre el resultado del tratamiento puede, en parte, revertirse si se deja de fumar antes de entrar en la terapia de fertilidad. Una investigación ha puesto de manifiesto que dejar el hábito de fumar durante al menos dos meses antes de intentar el tratamiento de reproducción asistida mejora significativamente las posibilidades de concepción.

Abandono del Alcohol. En algunos estudios se hace referencia a que los resultados de un tratamiento de reproducción pueden ser peores cuanto más “reciente” es el consumo. Es por ello, que se recomienda no consumir alcohol durante los tratamientos de fertilidad.

Lo mejor es que ambos futuros padres tomen conciencia de que deben seguir un estilo de vida más sano, aunque eso implique realizar un esfuerzo para dejar atrás hábitos nocivos para la salud. A largo plazo será un cambio positivo en todos los ámbitos de su vida.

Dra. Pino Navarro, directora Endocrinología y Nutrición del Instituto Bernabeu.

Esta página te ayuda a dejar de fumar planteando cómo actúa el tabaco, sus peligros para la salud, las etapas por las que pasa quien va a dejar de fumar, los beneficios de dejarlo, mitos que existen sobre el tabaco, el problema para el fumador pasivo, y describe un programa preventivo.

En la práctica clínica diaria, en ocasiones nos encontramos ante un paciente al que prescribimos el cese del hábito tabáquico, pero nos pregunta ¿cómo lo puedo hacer? En este momento nos quedamos sorprendidos, respondemos que es tan sólo una cuestión de voluntad o como mucho recomendamos un tratamiento con sustitutivos de nicotina, sin saber realmente cómo abordar dicho problema, ni qué consejos dar en cada una de las sucesivas etapas de su proceso de desintoxicación y deshabituación tabáquica. Por todo ello, hemos creado esta pequeño programa de intervención, con el objetivo de lograr ayudar a nuestros pacientes en tan arduo recorrido.

Antes de comenzar con la presentación del mismo, sería conveniente presentar algunas nociones sobre el tabaco.

El hábito de fumar cigarrillos ha sido el método más popular de consumo de nicotina desde comienzos del siglo XX. En 1989, el Director General de Salud Pública de los Estados Unidos publicó un informe en el que se determinó que los cigarrillos y otros productos de tabaco, tales como puros, tabaco para pipa o rapé (en polvo), son adictivos y que la nicotina es la droga del tabaco causante de adicción. El informe indicó además que el tabaquismo era una causa importante de accidentes cerebrovasculares y ocupaba el tercer lugar entre las principales causas de defunción en los Estados Unidos. A pesar de esa advertencia, alrededor de 62 millones (29 por ciento) de estadounidenses de 12 años o más fuman cigarrillos en la actualidad, lo que hace de la nicotina una de las drogas adictivas de mayor uso en los Estados Unidos.

La nicotina es extremadamente adictiva. Actúa como estimulante y sedante del sistema nervioso central. Su ingestión tiene como resultado un estímulo casi inmediato porque produce una descarga de epinefrina de la corteza suprarrenal. Esto estimula el SNC y algunas glándulas endocrinas, lo que causa la liberación repentina de glucosa. El estímulo va seguido de depresión y fatiga, situación que lleva al toxicómano a buscar más nicotina.

La nicotina se absorbe con facilidad del humo del tabaco en los pulmones y no importa si éste humo procede de cigarrillos o de puros. También se absorbe fácilmente cuando se masca el tabaco. Con el uso regular, se acumulan concentraciones de nicotina en el cuerpo durante el día, que persisten durante la noche. Por lo tanto, las personas que fuman cigarrillos a diario están expuestos a los efectos de la nicotina 24 horas al día. La nicotina absorbida al fumar cigarrillos o puros tarda solo segundos en llegar al cerebro, pero tiene un efecto directo en el cuerpo hasta por 30 minutos.

La investigación hecha ha mostrado que la tensión nerviosa y la ansiedad afectan la tolerancia a la nicotina y la dependencia de ella. La hormona producida por la tensión nerviosa o corticosterona reduce los efectos de la nicotina y, por lo tanto, es necesario consumir mayor cantidad de la sustancia para lograr el mismo efecto. Esto aumenta la tolerancia a la nicotina y lleva a mayor dependencia de ella. También se ha mostrado en estudios realizados con animales que la tensión puede ser la causa directa de una recaída a la autoadministración de nicotina después de un período de abstinencia.

La adicción a la nicotina produce síntomas de abstinencia cuando una persona trata de dejar de fumar. Por ejemplo, un estudio encontró que cuando se privaba de cigarrillos durante 24 horas a fumadores habituales, aumentaba su enojo, hostilidad y agresión, y disminuía su aptitud de cooperación social. Las personas que padecen de abstinencia también necesitan más tiempo para recobrar su equilibrio emocional después de la tensión nerviosa. Durante los períodos de abstinencia o de ansias de consumir nicotina, los fumadores han mostrado reducción de una gran cantidad de funciones psicomotoras y cognoscitivas, como por ejemplo la comprensión del lenguaje.

  • Las mujeres embarazadas que fuman cigarrillos corren mayor riesgo de tener niños nacidos muertos, prematuros o con bajo peso al nacer. Los hijos de mujeres que fumaron durante el embarazo corren mayor riesgo de desarrollar trastornos de la conducta. Estudios nacionales de madres e hijas han encontrado también que si la madre fuma durante el embarazo hay mayor probabilidad que las hijas fumen y persistan en fumar.
  • Es más probable que se vuelvan fumadores de cigarrillos los adolescentes que usan rapé que los que no lo usan. La investigación de la conducta está comenzando a explicar cómo las influencias sociales, como observar a adultos y compañeros fumando, influyen en la decisión del adolescente de comenzar a fumar cigarrillos o no. También ha mostrado que los adolescentes suelen ser resistentes a muchos tipos de mensajes en contra del tabaco.
  • La mujer que fuma suele tener una menopausa precoz. La que fuma cigarrillos y también toma anticonceptivos orales tienen mayor propensidad a padecer de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares que otros fumadores; ese es el caso muy en particular para la mujer mayor de 30 años de edad.

Además de nicotina, el humo del cigarrillo consiste principalmente en una docena de gases (sobre todo monóxido de carbono) y alquitrán. El alquitrán de un cigarrillo, que varía de unos 15 mg en un cigarrillo regular a 7 mg en uno con poco contenido de alquitrán, expone al usuario a una alta tasa prevista de cáncer de pulmón, enfisema y afecciones bronquiales. El monóxido de carbono del humo aumenta la posibilidad de enfermedades cardiovasculares.

La Agencia de Protección del Medio Ambiente ha determinado que la inhalación del humo ambiental del tabaco causa cáncer de pulmón en los adultos y aumenta mucho el riesgo de infecciones respiratorias en los niños y de muerte infantil súbita.

Fumar no sólo es "un hábito". También es una drogadicción, ya que el hecho de fumar tabaco cumple con todos los criterios que definen al consumo de una sustancia como tal: existencia de tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia en ausencia de la misma, comportamiento compulsivo, etc.

La máxima responsable de todo esto es la nicotina, sustancia con un gran poder de adicción similar al de otras drogas como la heroína o cocaína.

De todas maneras cuando hablamos de dependencia del tabaco hemos de hacerlo en un sentido mucho más amplio y distinguir entre tres tipos de dependencia íntimamente relacionados entre sí:

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Otros síntomas que se pueden experimentar en la última etapa de la insuficiencia hepática crónica, són la depresión, los temblores musculares e incluso las convulsiones.

La insuficiencia hepática crónica, en donde el deterioro de las funciones hepáticas se desarrollan lentamente, puede deberse a una grán cantidad de razones. El consumo excesivo de alcohol, es a menudo considerado, como la principal causa de la insuficiencia hepática crónica. Las infecciones virales, como la hepatitis B y la hepatitis C, causan un daño al hígado y pueden provocar la insuficiencia hepática crónica. Otros factores, que aumentan en grán medida el riesgo de la insuficiencia hepática crónica són: la desnutrición y las enfermedades, como la cirrosis y la hemocromatosis. Las causas de la insuficiencia hepática aguda incluyen la sobredosis del acetaminofén y las reacciones a ciertos medicamentos recetados.

Las opciones de tratamiento dependen totalmente de la causa. El tratamiento tiene como objetivo rescatar la parte del hígado, que no se ha dañado. El consumo del alcohol debe ser estrictamente evitado, ya que puede dañar más el hígado. En el caso de una insuficiencia hepática aguda, causada por una sobredosis de acetaminofeno, el tratamiento se administra para volver los efectos. Si esto no se puede lograr, se recomienda un trasplante de hígado, si la enfermedad hubiera alcanzado la etapa avanzada. A menudo, este procedimiento favorece el tratamiento de la insuficiencia hepática.

En general, una prueba de la función hepática, es una de las mejores maneras de confirmar, si este órgano de forma triangular, en efecto no funciona correctamente. Basándose en los resultados del examen, el médico obtendrá una idea clara acerca de que el hígado está funcionando correctamente. Con el fín de prevenir la insuficiencia hepática, el alcohol se debe beber con moderación y una persona debe ser inmunizada con la vacuna contra la hepatitis. Una persona también debe mantener una dieta nutritiva y se debe practicar una higiene adecuada, para prevenir las enfermedades.

Las enfermedades asociadas a trastornos en el hígado son muchas y con causas diversas; pero concentraremos la atención en los tres padecimientos principales y más comunes que pueden afectar a este órgano. Estas son las enfermedades más comunes del hígado.

En primer lugar la ictericia. En esta enfermedad la bilis se acumula en el torrente sanguíneo y los tejidos del cuerpo se tiñen de amarillo. El primer sitio en el que se nota es en la parte blanca de los ojos, pero con el tiempo todo el cuerpo se cubre de esta tonalidad, incluso puede ser visto en la orina y el sudor que llegan a tener un tinte amarillento. Esta enfermedad es causada generalmente por una de tres situaciones: a) puede ser una enfermedad hereditaria que además afecta al bazo; b) puede ser debido a cálculos biliares que obstruyen el conducto desde el hígado; y c) puede ser causada por una infección del hígado conocida como hepatitis.

La segunda enfermedad que puede dañar el hígado es la hepatitis. Es causada a menudo por un ataque viral, por los que el órgano se hincha causando un terrible dolor en el costado derecho del cuerpo. Tiene que pasar un largo periodo para que se note alguna recuperación; a pesar de que muchos pacientes se alivian por completo, no hay garantía de que esto se de en 100% de los casos. Los síntomas de la hepatitis tiene un inicio lento y por lo tanto, difícil para la detección temprana. Por lo general, se acompaña de fiebre, pérdida clara de apetito, vómitos y diarrea. La ictericia, como ya mencionamos, también ocurre con frecuencia debido a la hepatitis, es por ello que esta enfermedad exige la mejor y más oportuna atención médica.

La tercera enfermedad que se conoce comúnmente entre las que dañan al hígado es la cirrosis. A pesar de que es una de las enfermedades hepáticas más comunes, también es uno de las más mal entendidas. En ésta el hígado tiene una apariencia áspera, que se pensaba anteriormente que era el resultado directo del alcoholismo crónico. Como su causa sigue siendo un misterio, puede existir sin ser detectados por muchos años.

A veces, la inflamación del abdomen por una acumulación de fluidos acuosos dentro, este síntoma puede despertar la sospecha en el paciente de que algo anda mal. En otras ocasiones, vómito repentino en grandes cantidades mezclado con sangre de alguna vena rota en el estómago, puede ser también un indicio de la enfermedad.

En las últimas etapas de la cirrosis, la sangre no puede circular fácilmente por el hígado y se ve obligado a encontrar y construir nuevos canales a través del cual fluir; entonces se puede ver grandes venas en la superficie del abdomen y la piel que cubre la pared torácica de estos individuos. La cirrosis suele diagnosticarse después de que ha existido desde hace mucho tiempo, y entonces se considera incurable, pero los médicos generalmente pueden prolongar la vida cómoda a través de medicamentos, transfusiones de sangre, dieta y otras medidas.

Estas son las enfermedades más comunes del hígado, algunas pueden prevenirse.

DEFINICIÓN Y ETIOPATOGENIA Arriba

La principal vía de metabolización del alcohol etílico en el hígado, consiste en su oxidación a acetato. El acetaldehído, que es tóxico, es el metabolito intermediario. El daño hepático se desarrolla gradualmente:

1) esteatosis hepática alcohólica: daño hepático crónico con acúmulo de gotas de grasa en los hepatocitos

2) hepatitis alcohólica: lesiones inflamatorias y necróticas en el hígado

3) cirrosis hepática alcohólica.

Los estadios, aunque consecutivos, no están separados claramente entre sí y a veces se presentan simultáneamente. La predisposición genética tiene un papel significativo. Las mujeres son más susceptibles al daño hepático por alcohol, la dosis nociva es menor y el avance de la enfermedad es más rápido. En cuanto a las enfermedades hepáticas, se considera “segura” una dosis semanal de alcohol de 21 unidades de 8 g para hombres (lo que corresponde a

0,5 l de bebidas con alta graduación de alcohol) y para mujeres (según diferentes datos) 14, e incluso solo 7 unidades. Según publicaciones recientes el consumo de más de 40 g de alcohol al día de modo regular constituye un riesgo para enfermedad hepática alcohólica desde esteatosis a cirrosis.

CUADRO CLÍNICO E HISTORIA NATURAL Arriba

1. Esteatosis hepática alcohólica: a menudo cursa de forma asintomática, a veces con dolor en el hipocondrio derecho o en el epigastrio, o bien con hepatomegalia no dolorosa. Generalmente regresa lento, 4-6 semanas después de dejar de beber alcohol; en caso contrario evoluciona (en

35 % de los enfermos) hacia una hepatitis y cirrosis hepática.

2. Hepatitis alcohólica: síntomas de cansancio, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, dolor en hipocondrio derecho, hepatomegalia y dolor a la palpación del hígado (en >80 %), ascitis (hasta

80 %), ictericia (>60 %), síntomas de encefalopatía hepática (

45 %), y fiebre (hasta 30 %). Para valorar la gravedad de la enfermedad se utiliza el índice de Maddrey FD = 4,6 × alargamiento de PT [en s] + concentración de bilirrubina [en mg/dl]. Un valor FD >32 indica un curso severo de la enfermedad. Después de suspender la ingesta de alcohol por completo, los síntomas desaparecen en un 70 % de los enfermos. La continuidad en el consumo de alcohol conlleva el desarrollo de una hepatitis crónica y de una cirrosis hepática.

3. Cirrosis hepática alcohólica: no es significativamente diferente de cirrosis de otra etiología. Los síntomas de hipogonadismo y de feminización son muy marcados. A menudo cursa con episodios de exacerbación causados por una hepatitis alcohólica.

1) análisis de sangre: en la esteatosis hepática hay aumento de la actividad de la GGTP, a veces también de la ALT y AST ( 60 %), alargamiento de TP, alteraciones electrolíticas (hiponatremia, hipopotasemia, hipomagnesemia, hipofosfatemia) y alcalosis respiratoria

2) hemograma de sangre periférica: en la esteatosis hay macrocitosis, en la hepatitis: leucocitosis con predominio de neutrófilos, anemia macrocítica (>2/3 de los enfermos), trombocitopenia.

2. Ecografía hepática: ecogenicidad aumentada.

3. Examen histológico de biopsia hepática (la biopsia raramente está indicada): esteatosis de gota gruesa en los hepatocitos, balonamiento de los hepatocitos y cuerpos de Mallory. En fases posteriores lesiones inflamatorias, necróticas y regeneración cirrótica.

La esteatosis hepática alcohólica se diagnostica a base de la anamnesis que indica consumo excesivo crónico de alcohol (en la valoración de la adicción son útiles los cuestionarios AUDIT y CAGE), una actividad de GGTP en suero aumentada y la ecogenicidad hepática aumentada en la ecografía. La hepatitis alcohólica se diagnostica cuando además está aumentada la actividad de ALT y AST (AST/ALT >2) y se han descartado hepatitis de otra etiología (lo que puede requerir biopsia). La cirrosis hepática se diagnostica por el cuadro clínico. Raramente es necesaria la biopsia hepática. Diagnóstico en la insuficiencia hepática aguda →cap. 7.13, Diagnóstico.

1) Otras causas de esteatosis hepática →cap. 7.11.

2) Hepatitis como en la hepatitis vírica crónica tipo B →cap. 7.2.

1. Abstinencia absoluta de alcohol (tratamiento de síndrome de abstinencia →cap. 22.6). La dieta pobre en grasa tiene un papel complementario. Además es necesario el tratamiento de la desnutrición proteico-calórica (35/40 kcal/d, proteína 1,2-1,5 g/kg/d) y de otros déficits nutricionales relacionados con el abuso de alcohol, más frecuentes los déficits de vitamina A, D, tiamina, ácido fólico, piridoxina y zinc.

2. Corregir las alteraciones electrolíticas presentes.

3. En hepatitis con un curso severo (encefalopatía hepática o FD >32) utilizar prednisolona VO 40 mg/d durante 4 semanas, luego reducir la dosis gradualmente durante 2-4 semanas. Si en 7 días no hay respuesta al tratamiento, valorado por un índice de Lille ≥0,56 (calculado a base de edad, tiempo de protrombina/INR y concentración de bilirrubina, creatinina y albúmina [http://www.lillemodel.com/score.asp?score=lillept]) o, simplificando, por un aumento de hiperbilirrubinemia → suspender los glucocorticoides. Valorar también el uso de pentoxifilina VO (400 mg 3 × d durante 4 semanas, eficacia incierta, se ha visto que no mejora sobrevida), sobre todo en caso de sepsis o contraindicaciones para la corticoterapia.

4. Tratar las complicaciones derivadas de la cirrosis e insuficiencia hepática →cap. 7.12.

Control periódico (cada 3-12 meses, dependiendo del estadio de daño hepático y del grado de abuso de alcohol) de parámetros bioquímicos de función hepática y dirigido a la detección de síntomas de hipertensión portal u otras complicaciones asociadas a la cirrosis hepática.


La persona con encefalopatía hepática puede mostrarse somnolienta, incapaz de concentrar la atención y con marcados cambios de personalidad. De base siempre existe una enfermedad hepática avanzada y generalmente un factor precipitante, como una infección.

Cuando Alberto (pseudónimo de un caso real) recibió tratamiento ya era muy tarde, su enfermedad hepática estaba muy avanzada.

Curiosamente, lo que llamó la atención no fue su color de piel, ni que se quejara de dolor en el abdomen, lo que en realidad llamó la atención fue su cambio de comportamiento.

nombre de medicamentos que contienen tramadol

Es evidente que la proporción de pacientes alcohólicas está aumentando en el mundo aunque siempre en menor proporción con respecto al hombre, afirma Torres. “Sin embargo se presenta un sesgo en estos registros ya que muchas optan por beber a escondidas por temor a las presiones sociales”. Todo con la gravedad de que los daños de la enfermedad repercuten con mayor fuerza en los cuerpos femeninos.

Por otra parte, aquellos que laboren como médicos, periodistas, ejecutivos, obreros de trabajos pesados y desempleados, en general sometidos a altas dosis de presión, angustia y estrés, deben mantenerse alerta ya que existen elevados índices de alcoholismo entre estos oficios.

Autor: Dr. Pedro Pinheiro » 7 de marzo de 2018

La cirrosis hepática es el resultado final de años de ataques al hígado, provocando el reemplazo del tejido hepático normal por nódulos y tejido fibroso. La cirrosis nada más es que la curación del hígado. Donde debería haber tejido existe solamente la fibrosis (cicatriz) funcionando.

En este artículo vamos a explicar cuáles son las principales causas de cirrosis y cuáles son los síntomas más comunes.

El hígado es un órgano grande, que pesa unos 1,5 kg y se encuentra en la parte superior derecha del abdomen, debajo de las costillas. El hígado realiza muchas funciones que son esenciales para la vida, tales como la producción de proteínas, metabolización de toxinas, almacenamiento de glucosa, producción de colesterol, producción de bilis, síntesis de factores de coagulación, almacenamiento de hierro y vitaminas, etc.

El hígado es capaz de repararse a sí mismo cuando atacado. Sin embargo, si la agresión se produce continuamente durante muchos años, el proceso de reparación va a implicar en la creación de tejido cicatricial en lugar de tejido con células del hígado capaces de realizar sus funciones. Por lo tanto, situaciones en que hay ataque continuo del hígado, como ocurre, por ejemplo, con el consumo crónico y abusivo de alcohol, pueden causar cicatrización en áreas significativas en el hígado, proceso al cual damos el nombre de cirrosis.

Como era de esperarse, mientras más extensa es la cirrosis hepática, más pequeño es el número de células hepáticas que funcionan y, por lo tanto, mayor es el grado de insuficiencia hepática. En último análisis, la cirrosis es un estado de insuficiencia hepática, un órgano noble sin el cual no conseguimos sobrevivir.

La cirrosis puede ocurrir en cualquier situación donde hay agresión prolongada al hígado. El consumo excesivo de alcohol y las hepatitis virales crónicas son las causas principales, pero no son las únicas.

A continuación, vamos a hablar brevemente de las principales causas de la cirrosis hepática.

a) Cirrosis alcohólica

La cirrosis alcohólica es una causa común y prevenible de la cirrosis. El consumo diario y prolongado de alcohol puede llevar al desarrollo de daños permanentes al hígado.

El consumo diario de aproximadamente 3 vasos de cerveza o 2 copas de vino ya es un volumen suficiente como para causar daño hepático, especialmente en las mujeres, que son más susceptibles a daños hepáticos por el alcohol.

El consumo regular de alcohol conduce a la estenosis hepática, también conocida como hígado graso, que puede evolucionar a la hepatitis alcohólica y, finalmente, a la cirrosis e insuficiencia hepática.

b) Hepatitis virales

Las hepatitis virales crónicas, especialmente las hepatitis B y C, son causas comunes de lesiones en el hígado, que pueden llevar a la cirrosis después de años de enfermedad activa. A menudo, el paciente no sospecha incluso ni siquiera desconfía ser portador de estos virus; solamente acaba descubriendo muchos años después, cuando los síntomas de la cirrosis comienzan a manifestarse.

Explicamos detalladamente las hepatitis B y C en los siguientes artículos:

c) Hepatitis autoinmune

La hepatitis autoinmune es una forma de lesión hepática en la que nuestro cuerpo comienza inadecuadamente produciendo anticuerpos contra las células del propio hígado, como si este fuera un atacante, un cuerpo extraño que no pertenece a nosotros.

Explicamos el concepto de enfermedad autoinmune en el siguiente artículo: ENFERMEDAD AUTOINMUNE – Causas y Síntomas.

d) Esteatosis hepática no alcohólica

El consumo excesivo de alcohol es una de las causas más comunes de esteatosis hepática, pero no es la única. Obesidad, diabetes, malnutrición y algunos medicamentos también pueden causar esteatosis, que en grados más avanzados puede evolucionar a la esteatohepatitis y, posteriormente, a la cirrosis.

Explicamos la esteatosis hepática en el siguiente artículo: HÍGADO GRASO – Esteatosis Hepática.

e) Cirrosis biliar primaria

La cirrosis biliar primaria, que también es una enfermedad de origen autoinmune, es una forma de lesión hepática en la que el proceso se inicia por la destrucción de las vías biliares.

f) Otras enfermedades que pueden causar cirrosis

  • Hemocromatosis.
  • Enfermedad de Wilson.
  • Deficiencia de alfa-1 antitripsina.
  • Fibrosis cística.
  • Colangitis esclerosante primaria
  • Hepatitis por drogas o medicamentos.

Para una mejor comprensión, podemos dividir los síntomas de la cirrosis entre los causados por insuficiencia hepática y aquellos causados por hipertensión portal.

¿Qué es hipertensión portal?

Toda la sangre desde el sistema digestivo (estómago, intestinos, páncreas…) y del bazo pasa obligatoriamente por el hígado antes de dirigirse al resto del cuerpo. Todas las venas de estos órganos fluyen en una sola gran vena llamada circulación portal o vena porta.

La existencia de la circulación portal asegura que todas las sustancias absorbidas por el tracto gastrointestinal pasen primero por el hígado antes de caer en la circulación sistémica. Esto significa que todas las sustancias que son digeridas y absorbidas por el sistema digestivo sean llevadas al hígado para ser metabolizadas antes de dirigirse al resto del cuerpo.

El paciente cirrótico tiene un hígado lleno de fibrosis, que puede causar la obstrucción de la llegada de al hígado por la circulación portal. Generalmente, cuánto más extensa es la cirrosis, mayor es la obstrucción a la sangre que viene a través de la vena porta. Cuando la sangre viene desde los órganos abdominales, encuentra un obstáculo al su flujo, la presión en la vena porta aumenta y da inicio a un proceso denominado hipertensión portal.

Hola, el viernes tuve consulta y el medico me dijo que la metformina, medicina para el azúcar, ha enfermado mi hígado, no se que hacer por favor ayudame

Primero, lo primero, y en este caso, lo primero es que te calmes, de lo contrario, todo va a ir a peor, ¿Te parece bien, Grace?

Aquí lo primero es saber qué medidas tomó el médico al respecto. Es decir, ¿Te retiro el medicamento?

Eso por un lado, por otro lado, podrías limpiar el hígado, hay varios métodos, pero eso depende de la persona, un método que a mí me gusta, tanto por lo efectivo, como por lo sencillo es:

Espero que mejores, si me mantienes informado, mucho mejor.

Ayuda por favor, mi mami esta enferma del hígado pero no quiere ir al doctor por el dinero, que hagoooooo.

Ayudenme por favor con alimentos o dietas. Les estaré muy agradecida.

Entiendo el problema del dinero, pero la salud es mucho más importante que el dinero, así que haz todo lo humanamente posible por que tu madre acuda al médico.

También puedes usar este remedio para recuperar el hígado:

Y también trata de reducir al mínimo los alimentos, es decir que coma poco y use esa mezcla, podrían ayudarle mucho, sin embargo, insisto en la necesidad de buscar ayuda médica, cueste lo que cueste.

Un saludo y gracias por comentar.

Que artículo tan instructivo, estoy agradecida por encontrarlo.

Mis exámenes de sangre salieron muy bien, pero se observa hepatomegalia, una hernia hiatal deslizante y una retrolistosis 1 – L5.

Yo me acerque al médico por fuertes dolores en el lado superior derecho del abdomen.

Por lo que leí en el artículo me sorprendió ver tantos síntomas que he tenido por largos años, como el rostro enrojecido.

Y el peso que aumenta cada día.

Vivo a dieta me alimento sin grasas, mucha legumbres y vegetales, pollo, pescada, fibra.

Sin embargo, tengo 44 y me siento de 60.

A raíz de conocer lo de la retrolistosis no me atrevo a hacer ejercicios físicos.

¿Será que puedo hacer bici?

Me podrán dar algún buen consejo.

Me enviaron un ultrasonido de hígado que me falta hacerlo.

Que artículo tan instructivo, estoy agradecida por encontrarlo. Mis exámenes de sangre salieron muy bien, pero se observa hepatomegalia, una hernia hiatal deslizante y una retrolistosis 1 – L5. Yo me acerque al médico por fuertes dolores en el lado superior derecho del abdomen. Por lo que leí en el artículo me sorprendió ver tantos síntomas que he tenido por largos años, como el rostro enrojecido. Y el peso aumenta cada día, vivo a dieta me alimento sin grasas, mucha legumbres y vegetales, pollo, pescada, fibra. Sin embargo, tengo 44 y me siento de 60. A raiz de conocer lo de la retrolistosis no me atrevo a hacer ejercicios físicos. Me podrán dar algún buen consejo. Me enviaron un ultrasonido de hígado.

Jacobo, buenas tardes, sabes me quede impactada con lo que acabo de leer, y a la vez mi y triste de no haber sabido esta información hace casi 3 años ya que mi mama por un mal diagnóstico falleció, el día 2 de agostó 2014.

Y tengo miedo dejame decir, ya que sufrió mucho y al final nos informaron que tenia cirrosis cuando no tomaba, pero si se automedicaba mucho, además de presentar sus ojos cierto matiz amarillento y sus puntitos rojos muy pequeños que ella decía eran lunares.

Como te expresó tengo miedo ya que yo vivo de milagro por una peritonitis aguda que sobreviví yo y mi hija hace 24 años, y pues me gustaría vivir sana, que me aconsejado.

Últimamente he tenido muchos malestares intestinales y me salta a la cabeza estos hechos tan trágicos que vivimos mi hermana y yo.

Me gustaría tu consejo. Gracias

Hola, Vane!
Lo primero es determinar la causa de los malestares intestinales, ¿Cuál ha sido el diagnóstico médico? Sin embargo, de entrada, te recomiendo que vigiles tu alimentación, más de un alimento es lo que está causando los malestares intestinales que sufres.
Además, sería conveniente que comenzarás a ayunar, el ayuno que sugiero es el ayuno frutal, es decir, compras unas tres o cuatro variedades de frutas y el Sábado te alimentas exclusivamente a base de las frutas que has comprado.
Procura no comprar más de 4 variedades, de tal forma que le des un respiro mayor al sistema digestivo.
Un saludo, gracias por comentar y necesito tu apoyo en la fanpage de la web con un ME GUSTA.
Jacobo.

Es realmente interesante e importante este articulo.

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Trisomía en el par 13 o trisomía D, es una enfermedad genética que resulta de la presencia de un cromosoma 13 suplementario. El cariotipo da 47 cromosomas y sirve de diagnóstico prenatal por amniocentesis o cardiocentesis sobre todo si los padres optan por el aborto.

Se trata de la trisomía menos frecuente. Los afectados mueren poco tiempo después de nacer, la mayoría a los tres meses, como mucho llegan a un año.

El feto presenta un retraso en el desarrollo y uno o varias de los siguientes síntomas:

Los quistes del riñón o quistes simples del riñón son lesiones habitualmente redondeadas con contenido líquido en su interior que crecen dentro del riñón en un número variable que puede ir desde un único quiste hasta varias lesiones en uno o ambos riñones. No existe certeza de la causa que genera la aparición de los quistes simples del riñón. Estas lesiones suelen desarrollarse en la mayoría de las personas luego de los 50 años y habitualmente no son un problema que pueda afectar la salud de las mismas.

Los denominados quistes simples del riñón son lesiones benignas y su sola presencia no predispone a la aparición de cáncer de riñón, los quistes simples de riñón no se transforman en tumores malignos. Los quistes renales casi siempre son benignos; es decir no son cáncer. Usualmente, los quistes no causan problemas y salvo muy raras excepciones carecen de importancia clínica.

En la actualidad la mayoría de los quistes simples del riñón se diagnostican al realizar una ecografía de los riñones para control o por otro motivo o sea que en la mayoría de los casos constituyen un hallazgo casual. También por medio de la tomografía computada o la resonancia magnética realizadas por diversos motivos pueden diagnosticarse estas lesiones.

En general no se requieren más estudios ante el hallazgo de un quiste simple del riñón. Si el médico considera que el diagnóstico de quiste simple no es categórico pueden realizarse más estudios por imágenes para determinar la naturaleza de la lesión.

En general los quistes simples de riñón no presentan síntomas. Algunos pacientes, sobre todo aquellos que presentan quistes de gran tamaño pueden tener asociado dolor en la región lumbar o abdominal y en pocos casos pueden generar la presencia de hematuria (sangre en la orina).

La sola presencia de un quiste simple de riñón no requerirá de mayores tratamientos. En algunos pocos casos de quistes muy grandes asociados a dolor puede estar indicado realizar algún tipo de tratamiento quirúrgico.

Existen otras enfermedades caracterizadas por la presencia de quistes a nivel del riñón que son diferentes a la presencia de quiste simple del riñón. En todos los casos puede tratarse de una enfermedad que no da síntomas o presentarse asociada a dolor, hematuria (sangre en la orina) o diferentes grados de insuficiencia renal.

Entre estas entidades se encuentran:

Enfermedad renal poliquística o poliquistosis renal: es una enfermedad genética o hereditaria que se caracteriza por la presencia de múltiples quistes a nivel del riñón y de otros órganos como por ejemplo el hígado. Igual que los quistes simples son lesiones redondeadas con contenido líquido en su interior pero a diferencia de los quistes simples en la enfermedad poliquística el número de quistes es mucho mayor y pueden llegar a ocupar gran parte del riñón generando un deterioro en su función e insuficiencia renal.

Existen tres variantes de enfermedad renal oliquística según sus características genéticas. La enfermedad renal poliquística dominante, es la forma más frecuente. Los problemas asociados a esta entidad suelen aparecer luego de la segunda década de la vida aunque también puede en forma más precoz. La enfermedad renal poliquística recesiva, es también una alteración genética hereditaria, menos frecuente que la anterior. La tercer variante es la denominada enfermedad renal poliquística adquirida que no es hereditaria a diferencia de las anteriores y se caracteriza por el crecimiento de un gran número de quistes a nivel del riñón que pueden generar diferentes grados de insuficiencia renal por ocupación y/o destrucción del tejido renal.

Los quistes hidatídicos del riñón son quistes que se forman en el riñón y/o en otros órganos y son generados por la infección por parásitos. El parásito que los genera se denomina Echinococcus granulosus y los quistes formados por esta enfermedad son habitualmente únicos de tamaño mas grande, con los bordes o paredes del quistes que suelen ser mas gruesos que los de los quistes simples del riñón. La presencia de un quiste renal hidatídico necesitara de tratamiento quirúrgico para la extirpación del mismo y de la administración de antiparasitarios para el control del germen causante de la enfermedad.

Por que ocurre esa sensación rara en el estomago?

Descubre aquí los daños y perjuicios de esta sensación y que hacer para sobrellevar este problema.

Cuando sufrimos de ansiedad, experimentamos una sensación rara en el estomago que causa nauseas, y muchas veces hasta llega a causar dolor, esta es una sensación en particular de la ansiedad que nos puede causar una enfermedad llamada gastritis, aquí veremos como evitarla.

Un Poco De Mi Experiencia

Recuerdo que antes de sufrir de un trastorno de ansiedad esta sensación no me era muy ajena, ya que en muchas ocasiones lo experimentaba sobretodo a la hora de hablar en público. Esta sensación seguro que lo han experimentado todas las personas, ya que sucede cuando existe un miedo en particular que causa ansiedad, en el caso mío siempre tenia esta sensación antes de hablar en publico.

Pero cuando empiezas a sufrir de un trastorno de ansiedad esto se hace muy frecuente, ocasionando dolores casi insoportables.

Por Que Nos Da Esta Sensación Y Dolor En La Parte Del Abdomen

Normalmente cuando sentimos miedo o nos sentimos amenazados, nuestro cuerpo se prepara para una reacción, a lo que llamamos reacción de lucha o huida ante un factor amenazante, en este estado se libera adrenalina el corazón bombea mas rápido y la función del estomagó se paraliza, todo esto con el fin de responder ante una situación amenazante.

Esto sucede por que sentimos miedo o tenemos miedos, es decir la ansiedad simplemente es producto del miedo (un mecanismo de defensa natural).

Cuando tenemos un trastorno de ansiedad la sensación es continua, por que se nos hace un hábito y los miedos también están permaneciendo allí, muchos llegan hasta el punto de vomitar o atragantarse, llegando a ocasionar un dolor intenso en la parte del abdomen y la laringe esto debido a la tención interna producida por el exceso de ansiedad.

Nota: La sensación sucede por que la función del estomago se paraliza.

Pero por que se paraliza la función del estomago?

Por que ante una situación amenazante el cuerpo debe de responder con todas sus fuerzas con el fin de sobrevivir la amenaza, lafunción del estomagó se paraliza simplemente para ahorrar energía y concentrarlo toda esa energía en la lucha o huida.

Daños Y Perjuicios

Todo esto da lugar al estreñimiento, la evacuación rápida del estomago y todo esos síntomas molestosos, el único daño que te puede causar esto a la larga es la gastritis, por eso es muy importante tratar de solucionar nuestro problema cuanto antes.

5 Tips Para Evitar La Gastritis En La Ansiedad

-No Ingiera alimentos cuando sienta esa sensación en el estomago es decir la que provoca nauseas.

-Ingiera alimentos cuando la sensación no este.

Las hepatitis virales crónicas, especialmente las hepatitis B y C, son causas comunes de lesiones en el hígado, que pueden llevar a la cirrosis después de años de enfermedad activa. A menudo, el paciente no sospecha incluso ni siquiera desconfía ser portador de estos virus; solamente acaba descubriendo muchos años después, cuando los síntomas de la cirrosis comienzan a manifestarse.

Explicamos detalladamente las hepatitis B y C en los siguientes artículos:

c) Hepatitis autoinmune

La hepatitis autoinmune es una forma de lesión hepática en la que nuestro cuerpo comienza inadecuadamente produciendo anticuerpos contra las células del propio hígado, como si este fuera un atacante, un cuerpo extraño que no pertenece a nosotros.

Explicamos el concepto de enfermedad autoinmune en el siguiente artículo: ENFERMEDAD AUTOINMUNE – Causas y Síntomas.

d) Esteatosis hepática no alcohólica

El consumo excesivo de alcohol es una de las causas más comunes de esteatosis hepática, pero no es la única. Obesidad, diabetes, malnutrición y algunos medicamentos también pueden causar esteatosis, que en grados más avanzados puede evolucionar a la esteatohepatitis y, posteriormente, a la cirrosis.

Explicamos la esteatosis hepática en el siguiente artículo: HÍGADO GRASO – Esteatosis Hepática.

e) Cirrosis biliar primaria

La cirrosis biliar primaria, que también es una enfermedad de origen autoinmune, es una forma de lesión hepática en la que el proceso se inicia por la destrucción de las vías biliares.

f) Otras enfermedades que pueden causar cirrosis

  • Hemocromatosis.
  • Enfermedad de Wilson.
  • Deficiencia de alfa-1 antitripsina.
  • Fibrosis cística.
  • Colangitis esclerosante primaria
  • Hepatitis por drogas o medicamentos.

Para una mejor comprensión, podemos dividir los síntomas de la cirrosis entre los causados por insuficiencia hepática y aquellos causados por hipertensión portal.

¿Qué es hipertensión portal?

Toda la sangre desde el sistema digestivo (estómago, intestinos, páncreas…) y del bazo pasa obligatoriamente por el hígado antes de dirigirse al resto del cuerpo. Todas las venas de estos órganos fluyen en una sola gran vena llamada circulación portal o vena porta.

La existencia de la circulación portal asegura que todas las sustancias absorbidas por el tracto gastrointestinal pasen primero por el hígado antes de caer en la circulación sistémica. Esto significa que todas las sustancias que son digeridas y absorbidas por el sistema digestivo sean llevadas al hígado para ser metabolizadas antes de dirigirse al resto del cuerpo.

El paciente cirrótico tiene un hígado lleno de fibrosis, que puede causar la obstrucción de la llegada de al hígado por la circulación portal. Generalmente, cuánto más extensa es la cirrosis, mayor es la obstrucción a la sangre que viene a través de la vena porta. Cuando la sangre viene desde los órganos abdominales, encuentra un obstáculo al su flujo, la presión en la vena porta aumenta y da inicio a un proceso denominado hipertensión portal.

a) Circulación colateral

Cuando se obstruye el flujo de sangre, ella necesita encontrar una manera alternativa para seguir fluyendo. Si hay una obstrucción adelante, la única manera es volver y buscar otras venas.

La vena porta es bien calibrosa y soporta grandes flujos de sangre. Lo mismo no ocurre con las venas del resto del sistema digestivo. Cuando la sangre que debería ser drenada por la vena porta comienza a volver en gran número por venas colaterales, estas se dilatan formando varices.

El paciente con cirrosis suele tener las venas abdominales bien nítidas, porque reciben grandes volúmenes de sangre que vienen desde la vena porta bloqueada. Pero estas venas dilatadas no aparecen solamente en los vasos más superficiales en la piel; también aparecen en los órganos, especialmente en el estómago, intestino y esófago, lo que lleva a la formación de varices en estos órganos.

b) Hemorragia digestiva

La presencia de varices en el estómago y en el esófago es un factor de riesgo para hemorragias. Los vasos sanguíneos de estos órganos no están preparados para recibir un flujo tan grande ni una presión sanguínea elevada y pueden romperse espontáneamente.

Las hemorragias digestivas de las varices esofágicas suelen ser dramáticas, con pérdidas masivas de sangre a través de vómitos. El paciente vomita sangre viva y en gran cantidad.

c) Esplenomegalia (bazo agrandado)

El aumento de la presión de la sangre en el bazo lleva al agrandamiento de su tamaño, haciéndolo fácilmente palpable al examen físico. Llamamos esplenomegalia a este agrandamiento del bazo. La sospecha de cirrosis ocurre, frecuentemente, cuando al examen físico detectamos un bazo aumentado de tamaño.

d) Anemia, trombocitopenia (plaquetas bajas) y leucopenia (leucocitos bajos)

El bazo tiene como una de sus funciones eliminar las células de la sangre que ya están viejas. Cada vez que la sangre pasa a través del bazo, miles de células son removidas para que exista espacio para la llegada de nuevos glóbulos rojos, plaquetas y leucocitos recién producidos. En la hipertensión portal, la sangre que debería salir desde bazo hasta el hígado se congestiona y permanece más tiempo dentro del propio bazo, que termina eliminando más células sanguíneas que se necesita.

Este fenómeno se llama hiperesplenismo (espleno = bazo), lo que significa un funcionamiento exagerado del bazo. Por lo tanto, el paciente con cirrosis y hiperesplenismo puede presentar hemorragia, anemia y un contaje bajo de leucocitos y/o plaquetas (Lee: HEMOGRAMA – Valores Normales).

Ascitis es la acumulación de agua dentro de la cavidad abdominal. La ascitis en la cirrosis es causada por la hipertensión porta y por la disminución de la concentración de albúmina en la sangre (vamos a hablar sobre albúmina más adelante). En la cirrosis, puede haber una acumulación de más de 10 litros de líquido ascítico en la cavidad peritoneal, lo que hace que el paciente quede con un abdomen muy voluminoso.

Una de las complicaciones de la ascitis es la peritonitis, que se produce cuando el líquido dentro de la barriga se infecta por las bacterias de los intestinos. Es una situación grave; si no es identificada y tratada en el tiempo cierto puede evolucionar con sepsis.

Además de la acumulación de líquido dentro del abdomen, el paciente cirrótico puede presentar retención de líquidos en las piernas y en los pulmones.

a) Encefalopatía hepática

El hígado es el órgano responsable del metabolismo de muchas sustancias tóxicas. Cuando este deja de funcionar, la acumulación de toxinas produce cambios en el sistema nervioso, que van desde pequeños cambios mentales, somnolencia, desorientación o coma, en casos más avanzados.

b) Ictericia

El hígado cirrótico no puede eliminar la bilirrubina producida, que pasa a acumularse en el torrente sanguíneo. El exceso de bilirrubina se deposita en la piel, dejando el paciente con la piel y los ojos con una coloración amarillenta. Este fenómeno se llama ictericia.

Además de la piel amarillenta, la ictericia de la cirrosis también suele causar orina oscura y heces claras.

La orina oscura se produce porque el exceso de bilirrubina en la sangre es filtrado por los riñones, lo que deja la orina con una coloración similar al mate o Coca-Cola (Lee: COLOR DE LA ORINA (Orina naranja, verde, azul, roja…)).

En personas sanas, el color oscuro de las heces es dado por la presencia de bilirrubina. Como en la cirrosis el drenaje de la bilirrubina para el intestino se encuentra afectado, las heces comienzan a salir cada vez más claras, pudiendo quedarse casi blancas.

5. Gregorio GV, Portmann B, Reid F, et al: Autoinmune hepatitis in childhood: a 20 year experience. Hepatology 1997; 25: 541-7. [ Links ]

1. Médico. Hospital Roberto del Río. Unidad de Gastrenterología.

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En Demedicina os contamos ahora qué son las Transaminasas, la diferencia entre las AST y las ALT, y cuáles son los distintos problemas de salud que pueden llevar a una elevación de las transaminasas.

Tener las transaminasas altas es un problema de salud bastante habitual. Sin embargo, para muchas personas que se ven afectadas aún no se ha detectado. De hecho, en una gran cantidad de casos nos enteramos de ella de manera accidental, cuando se realizan análisis por otros motivos, como puede ser un estudio preoperatorio, chequeos previos a donaciones sanguíneas o revisiones médicas de rutina.

estructura de una transaminasa

La elevación de las transaminasas en un analisis comúnmente se refiere a las “alanina transaminasas” (ALT) y al aspartato transaminasa (AST), ambas se establecen como un posible indicador de daño a nivel hepático, utilizándose también otros términos como transaminasemia o transaminitis.

El centro de bioquímica del cuerpo es el hígado, todo un laboratorio donde se sintetizan y descomponen los aminoácidos, almacenándose la energía.

Las concentraciones de estas en el suero (la porción no celular de la sangre) son normalmente bajos, sin embargo, si el hígado está dañado, la membrana celular de los hepatocitos se vuelve más permeable y algunas de las enzimas se fugan al flujo sanguíneo y se miden comúnmente como alanina transaminasa (ALT) y aspartato transaminasa (AST)

Estos niveles fueron anteriormente llamados “suero de glutamato-piruvato transaminasa (SGPT) y el suero de glutamato-oxalacetato transaminasa (SGOT).

En general, cualquier daño en el hígado será responsable de estas medianas elevaciones de las transaminasas, que son generalmente llamadas enzimas hepáticas. Aunque por supuesto no son las únicas enzimas en el hígado y el diagnóstico requiere la síntesis de muchos elementos de información, incluida la historia del paciente, la exploración física y posiblemente, imágenes u otros exámenes de laboratorio.

Pero muy altas elevaciones de las transaminasas sugieren grave daño al hígado, tales como hepatitis viral, lesión hepática por falta de flujo sanguíneo o lesiones por drogas y toxinas. La mayoría de los procesos de la enfermedad causa un aumento de ALT superior a la AST. Mientras que el AST doble o triple en los niveles de ALT, son coherentes con la hepatopatía alcohólica.

Los niveles elevados determinan sensibilidad para la lesión hepática, lo que significa que es probable que se presente si hay un daño, sin embargo también pueden ser elevados en otras condiciones.

ALT comúnmente no se encuentran fuera del hígado y la AST es más frecuente encontrarla en el hígado, pero también aparecen en cantidades significativas en el corazón y el músculo esquelético. De hecho, la medición de estas son utilizadas para el diagnóstico de un ataque al corazón, aunque nuevas enzimas y proteínas son más específicas para determinar un daño cardíaco y han sustituido en gran medida este uso.

Además es posible que otras enfermedades no hepáticas arrojen en los análisis de sangre una elevada cantidad de transaminasas, particularmente de la AST. Entre ellas podemos mencionar procesos musculares como distrofias, polimiositis o traumatismos. Incluso un proceso gripal, pueden llegar a producir elevaciones transitorias de las transaminasas.

Si te detectan que tienes las transaminasas altas, quizás el médico te de como opción el bajarlas y para ello será necesario una depuración del hígado, al menos, una vez al año, de manera que este órgano pueda funcionar correctamente.

Al margen de esa depuración podemos hacer lo siguiente:

  • No comer alimentos grasos o procesados, así como los azucarados y salados. La dieta es de lo más importante en nuestra salud y no solo en el caso que nos ocupa. Es importante, pues, que busques información sobre las raciones de frutas y verduras que debes consumir a diario y te hagas una dieta personalizada en la que se incluyan todos los alimentos. En cualquier caso, también puedes acudir a un nutricionista para que te haga una dieta adecuada para ti. De este modo, puedes estar seguro que tendrás todos los nutrientes que necesitas y tendrás un completo menú para cocinar cada día.
  • Evita las bebidas alcohólicas y el consumo de tabaco. Estas sustancias no son simples de procesar para el hígado, lo que no te ayudarán en nada a acabar con este problema.

  • Es bueno que tomes líquido en abundancia y sobretodo agua con la que podrás ayudar que el hígado metabolice y elimine mejor las grasas. También hay ciertas infusiones que te darán el aporte de agua que necesitas a la vez que te permitirá depurar y limpiar tu organismo. En una herbolaria te dirán cuáles son las mejores para ello, las veces que las debes tomar cada día y la manera en la que las debes preparar.
  • Es bueno que comas frutas, aunque debes evitar las que tengan contenidos de ácidos orgánicos como las fresas, sandía y melón. Sin embargo, las frutas y las verduras actúan como un gran depurador para el organismo, lo que ayudará a trabajar mejor tu hígado. También debes tener en cuenta las verduras y las hortalizas en una dieta saludable como hemos dicho.
  • Puedes depurar el hígado tomando algunas infusiones como la de diente de león o comiendo alimentos como la alcachofa.
  • La plantas medicinales también pueden ayudar a bajar las transaminasas. En el mundo de la fitoterapia podemos encontrar numerosos productos como la Celidonia, el Cardo Mariano (Silybum marianum), el Desmodium (desmodium adscendens), el Boldo o el Rábano negro. Todos ellos ayudan a combatir los síntomas de unas transaminasas altas a base de infusiones.
  • Se recomienda descansar al menos 8 horas al día, evitando además el estrés, la ansiedad y el ejercicio intenso en la medida de lo posible. En el caso de ser una persona que tengas un ritmo de vida muy estresante debes empezar a poner solución a ello por tu propia salud. Es importante que busques la manera de acabar con el insomnio, si lo padeces, así como hacer deporte y meditación, yoga o pilates para acabar con el estrés. Es importante también que consigas unas horas al día para dedicarte a tí mismo.
  • La Oligoterapia es una alternativa bastante extendida durante la última década. Se trata de una técnica que utiliza los minerales presentes en nuestro organismo para ayudar a reducir muchos problemas del metabolismo. En este caso, será esencial que te pongas en manos de un experto para que te indique cuáles son los minerales que debes usar en tu caso, ya que no podemos hacerlos libremente y sin el control adecuado.
  • Cuidado con los medicamentos de venta libre: los medicamentos de venta libre pueden ser un peligro para el hígado, por lo que es importante que pongas en conocimiento de tu médico o farmacéutico todos los medicamentos que estés tomando.
  • Controla el peso: la pérdida de peso puede ayudarnos mucho a bajar estos niveles, por lo que será esencial una buena dieta pero siempre en manos de profesionales de la salud.

Como puedes ver, en realidad bajar los niveles de las transaminasas no es tan complicado como parece siempre que tengamos voluntad en ello. Además, recuerda que hacer ejercicio moderado también te irá muy bien para bajar estos niveles a la vez que te ayudará en todo lo relacionado con la salud. Una vida sedentaria es lo peor que podemos darle a nuestro organismo y, si quieres evitar problemas como del que hablamos o muchos otros problemas de salud, es recomendable que lleves una vida activa y comas bien. Lo mismo debemos decir en el caso de los niños: estamos en una sociedad en la que los niños cada vez son más sedentarios, lo que hace que sean mucho más propensos a padecer ciertos problemas de salud. Es por ello que, además de hacer que tu hijo tenga una buena dieta y equilibrada, te preocupes de que haga mucho ejercicio.

Los valores o rangos de aspartato transaminasa (AST) más habituales en hombres son de 8 a 40 unidades por litro. En la mujer es de 6 a 34 U/L. En cambio, los valores más habituales de alanino transaminasa (ALT) en hombres son de = 45 U/L y en la mujer de = 34 U/L.

En niños con edades comprendidas entre 1 y 19 años, los rangos habituales de AST suelen ser de 0 a 40 U/L con un ALT (alanino transaminasa) de 1 a 30 U/L. En los menores de 1 año de edad, los valores más frecuentes suelen ser más elevados: con un aspartato transaminasa de 25 a 75 U/L y un ALT de 11 a 54 U/L. No obstante, los datos de aspartato transaminasa (AST) y alanino transaminasa (ALT) pueden variar dependiendo de la interpretación analítica impuesta por el laboratorio que lleve a cabo el examen. Los resultados también pueden depender de la edad, el sexo y la actividad física del adulto o niño.

Son muchos los factores y las causas que pueden dar como resultado unas transaminasas altas, aunque algunos de los ejemplos más frecuentes y peligrosos son: Padecer sobrepeso u obesidad, abusar en el consumo de alcohol o, de igual modo, experimentar la aparición de una lesión o daño por drogas o toxinas. También se puede deber al malestar causado por una cirrosis Hepática, lo que lleva a una disminución progresiva de las funciones del hígado, o por sufrir una hepatitis viral, es decir; una infección sistémica del organismo que compromete fundamentalmente al hígado. Asimismo, padecer tumores y quistes (ya sean parasitarios o múltiples) en el hígado también puede dar lugar a transaminasas altas, aunque en este ámbito también puede tener la culpa el mal funcionamiento del flujo sanguíneo o por un AST elevado en el corazón y los huesos.

Los niveles que superen los 1.000 U/L están asociados a la hepatitis isquémica o shock hepático; una afección por la cual el hígado no recibe suficiente sangre u oxígeno, lo que ocasiona un daño severo en las células hepáticas. Debemos entender que cualquier daño en el hígado suele ocasionar una elevación moderada de las transaminasas, y que para descubrir el alcance de sus efectos se debe realizar una historia clínica completa, una exploración y los pertinentes estudios de imagen y laboratorio.

Un adecuado menú para transaminasas altas nos permite obtener todos los beneficios posibles. Con el objetivo de reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos realizar una limpieza hepática por medio de una dieta rica en antioxidantes que depuren nuestro organismo o mediante distintas plantas medicinales, como puede ser el diente de león o el cardo mariano. Por otro lado, tomar una media de un litro y medio de agua diarios (fuera del horario de las comidas) nos ayuda a eliminar los agentes infecciosos de nuestro organismo y a depurar nuestro hígado.

Asimismo, existen una serie de recomendaciones para llevar un ritmo de vida más saludable y así garantizar la efectividad del menú para transaminasas altas. En primer lugar, debemos reducir los alimentos ricos en grasas o procesados, así como con alto contenido en azúcar o sal. El consumo elevado de tabaco y alcohol tampoco es recomendable para conseguir los objetivos deseados así como la carne con un mayor aporte en grasa (ejemplo, tocino o mantequilla), grasas trans (bollería, chocolates, galletas, etc.), entre otros muchos alimentos.

Las frutas y verduras son uno de los ingredientes principales que debemos incluir en la mayoría de las dietas. No obstante, de cara a reducir las transaminasas en nuestro organismo, debemos evitar aquellos alimentos que contengan ácidos orgánicos, como pueden ser las fresas, el melón, etc.

¿Cómo puedo saber qué debo tomar y qué no debo tomar para reducir las transaminasas altas? Supongo que muchos de vosotros habréis realizado una dieta alguna vez, por lo que seguir las recomendaciones habituales de otras dietas puede ser la solución durante unos días. Si puedes, acude a un especialista en nutrición para que determine el menú para transaminasas altas personalizado y así conseguirás unos máximos resultados posibles.

No dejes de comer entre horas o te saltes las comidas. Para que el cuerpo se acostumbre a comer y se sienta saciado, debemos llevar una rutina alimentaria, es decir, marcarse un horario fijo de comidas. De esta forma, entrenarás al cuerpo para que reciba comida siempre a la misma hora. Por tanto, con el objetivo de evitar la ansiedad al comer, debemos comer unas 5 o 6 veces al día (3 comidas principales y dos o tres tentempiés). Es muy importante el desayuno en esta dieta, ya que constituye el mayor aporte energético para nuestro organismo del día, por lo que no esperes más de una hora en desayunar desde que te levantas. Además, no debemos dejar pasar más de tres horas entre comidas. Esta dieta contendrá todos los nutrientes necesarios para el organismo, como proteínas, hidratos de carbono y grasas.

Unos trucos para reducir las transaminasas altas: echa un par de gotas de limón en un vaso de agua templada al desayunar, cocinar los alimentos a la plancha, al vapor, cocidos (es decir, evitando en la medida de lo posible el uso de grasas, sea aceite o mantequilla, empanados, etc.), echa unas gotas de limón a tus preparados para darle un toque gustativo muy agradable a los platos y realiza una rutina de entrenamientos habitual. Además, el estrés es un mal aliado de las transaminasas bajas, por lo que relájate practicando yoga o con distintas técnicas de relajación.

No existe un determinado tiempo en el que debamos cumplir estas especificaciones, sino que depende en gran medida de cada ser humano. El método más efectivo para evitar las transaminasas altas es llevando una dieta equilibrada y realizando ejercicio de forma habitual. Ahora bien, ¿cuánto tiempo tardan en bajar las transaminasas de media? Tener las transaminasas elevadas no es signo de una enfermedad grave ni mucho menos, simplemente es un toque de atención que nos da nuestro organismo para que regulemos nuestra dieta, por lo que con una semana de menú para reducir las transaminasas se estima que supone el tiempo suficiente para controlar estos niveles. No obstante, se recomienda acudir a un especialista en cuanto se detecte cualquier anomalía en el organismo o si superada la semana, se mantienen los niveles elevados.

Con un simple análisis de sangre podemos averiguar si tenemos las transaminasas altas. No obstante, experimentar problemas a nivel hepático constituye uno de los principales síntomas de las transaminasas altas. Por ejemplo, hepatitis, cansancio, inflamaciones en el hígado, molestias y dolores, cirrosis, etc. Pero no es necesario padecer ninguna enfermedad para sufrir este problema. Otro de los síntomas que se producen derivados de las transaminasas altas es una orina oscura (producida por una inadecuada limpieza y depuración hepática), náuseas, vómitos, cansancio después de comer, dolor en las articulaciones y en el abdomen, exceso de sudoración o ictericia.

Tener las transaminasas altas puede haberse producido por diversos problemas indirectos que implican en mayor o en menor grado un trastorno en el hígado, como puede ser consumir alcohol, no seguir una dieta adecuada y equilibrada, etc. Por tanto, sigue un plan de acción y disfrutarás de un organismo sano y saludable.

El hecho de que nuestro hígado se vea implicado en una afección supone unas graves consecuencias para nuestro organismo. Por tanto, las consecuencias de tener las transaminasas altas pueden llegar a ser muy graves, aunque no es lo habitual. Si no se regulan los niveles de las transaminasas, el problema puede ir agravándose y llegar a afectar al hígado con distintas afecciones, como un inadecuado funcionamiento del hígado y los problemas que derivaría. El hígado constituye un órgano esencial en la vida de un ser humano dado que limpia y depura el organismo de los agentes infecciosos, por lo que actúa como defensor. Por tanto, debemos cuidarlo y seguir una adecuada alimentación para promover el correcto funcionamiento del mismo.

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La mononucleosis infecciosa es una enfermedad provocada por un virus de la familia de los Herpes conocido como virus de Epstein-Barr. La enfermedad se caracteriza por dolor de garganta, fiebre, linfadenopatía y una linfocitosis atípica. El virus de Epstein-Barr (EBV) es uno de los virus más frecuentes y ha sido asociado a varios tipos de tumores incluyendo el Carcinoma de Nasofaringe Indiferenciado (CNI), el linfoma de Burkitt y linfomas de células B en pacientes con inmunodeficiencias. En los últimos años, se ha propuesto el virus de Epstein-Barr como el causante del Síndrome de Fatiga Crónica.

El virus, de la familia de los virus Herpes, consiste en una cadena helicoidal de DNA doble encapsulada rodeada de una cápside icosaédrica de 164 cápsomeros. Todo el virus está envuelto por una cubierta glicoproteica. Los dos tipos de virus de Epstein-Barr que existen en la naturaleza no pueden ser distinguidos serológicamente

  • comidas ricas en grasas.
  • todo tipo de excitantes: café, tabaco, y especialmente, el alcohol.
  • la toma de medicamentos convencionales debe reducirse al mínimo.
  • huevos, sobre todo fritos. Pueden comerse 1 o 2 por semana pasados por agua.

En segundo lugar, encontramos una serie de alimentos de los que no conviene abusar o cuyo consumo habría que reducir para aligerar el esfuerzo que tiene que realizar este órgano, y entre ellos encontramos:

  • harinas refinadas: bollería, pan blanco, dulces industriales, pizzas, etc.
  • manzanas: a pesar de ser un alimento muy sano, puede causar congestión a muchas personas que padecen de la vesícula.
  • leche entera y sus derivados.
  • carnes grasas.

Y sobre todo, es muy conveniente incluir una serie de alimentos que constituirían la base de la dieta de las personas que padecieran alguna dolencia relacionada con el hígado, y serían:

  • Carbohidratos de absorción lenta: cereales integrales, pastas, zanahorias, etc.
  • fruta, tanto la dulce como la ácida: plátano, pera, melón, naranja, limón, etc., evitando las manzanas y las fresas, éstas últimas porque pueden causar reacciones alérgicas.
  • verduras y hortalizas, brevemente cocidas, especialmente la alcachofa.
  • ensaladas vegetales variadas.
  • alimentos ricos en azufre: col, coliflor, cebolla, ajo, etc.

Si el hígado sufre alguna enfermedad o algún trastorno que le afecte, puede doler. Si se encuentra inflamado o agrandado de tamaño porque ha acumulado demasiada grasa, como en le caso del hígado graso, o porque se han seguido hábitos no demasiado saludables, como beber alcohol en exceso o haber abusado de ciertos medicamentos, se puede experimentar dolor en la zona del abdomen superior derecho, por debajo de las costillas. Esta molestia o dolor suele ser constante.

1-Concepto de Enfermedad Social
2-Enfermedad: Stress
3-Enfermedad:Alcoholismo
4-Enfermedad: Tabaquismo
5-Enfermedad: Drogadicción

Enfermedades sociales son para algunos, aquellas afecciones provocadas por una deficiente condición socioeconómica. Podría decirse que se trata de enfermedades que, al afectara un individuo, están perjudicando a toda la sociedad.

En términos generales, siempre sucede así. Un hombre enfermo no sólo ocasiona problemas de atención y tratamiento, sino (pie también deja de trabajar y de producir. Si disminuyen sus ingresos, se verá afectada la situación económica de toda su familia con las consiguientes dificultades emocionales y afectivas. Pero esto no basta para considerar esas enfermedades como sociales.

Es necesario que afecten en forma más directa a la comunidad para que reciban tal calificación. Todas las enfermedades infecciosas lo son. Su sola aparición es suficiente para poner en peligro la salud de la población. Se deben tomar medidas profilácticas generales, la aislación de los pacientes, de control de sus contactos, de eliminación de insectos, arácnidos, roedores y otros, (pie actúan como vectores (es decir, como transmisores de la enfermedad).

Hay (pie evitar a toda costa su propagación, que podría eventualmente, provocar una epidemia. Son llamadas sociales todas aquellas afecciones que se manifiestan en forma endémica en una zona determinada. Por ejemplo, la tuberculosis, la lepra, el mal de Chagas, la poliomielitis, la rabia, la anquilostomiasis, las afecciones venéreas, etc. Se comprende así por qué se suelen relacionar las enfermedades sociales con una determinada clase socioeconómico cultural. Ella es la que se ve más afectada por este tipo de males.

Pero también son sociales una serie de enfermedades no transmisibles, de gran trascendencia médica y social por su extensión, por las situaciones familiares que crean, por la importancia de la educación sanitaria, etc. Como ejemplo pueden citarse el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el bocio, etc.

En estos casos resulta muy importante la educación sanitaria que conduzca al examen médico periódico, al diagnóstico precoz, al reconocimiento de los primeros síntomas sospechosos. Resulta recomendable que haya un servicio social que atienda las necesidades del paciente y su familia pues los cuatro casos mencionados, por ejemplo, producen una incapacidad total o relativa, permanente o transitoria del enfermo, (pie le impide continuar trabajando.

En los pacientes diabéticos y cardiovasculares es imprescindible una dieta adecuada. Y en los últimos, especialmente, la higiene física y mental. En el bocio endémico (atribuible ala falta de yodo en la alimentación) hay que administrar sales de yodo, por ejemplo con la sal común, a todos los convivientes con el enfermo en zonas de endemia. Aunque no sean estrictamente enfermedades, también tienen trascendencia, por los problemas individuales, familiares y sociales que ocasionan, el alcoholismo y la drógadicción.

STRESS: EL STRESS (Estrés) es un estado sicofísico de reacción a toda agresión. El hombre, como especie ecológica, se adepta con dificultad al mundo que él mismo transforma sin cesar. Este entorno artificial, lleno de obligaciones (sociales, morales, jurídicas), pone barreras a la exteriorización de nuestros deseos y de nuestra energía.

Causas principales. Muchas formas de stress están ligadas al mundo laboral: el trabajo produce agotamiento nervioso (ritmos infernales, ruido, temor a los accidentes profesionales, horarios, relaciones con los superiores).

El paro es, igualmente, un factor importante de stress. Las aglomeraciones, los transportes, los embotellamientos, la inseguridad o la desaparición de la “pausa-comida” a la hora del almuerzo son causas clásicas de stress.

Consecuencias. Aumento de los trastornos nerviosos (depresión, insomnio, trastornos sexuales), que favorecen un incremento del consumo de tranquilizantes, alcohol, tabaco y café, que normalmente incrementan los trastornos, en lugar de atenuarlos. Las enfermedades cardiovasculares (hipertensión, infarto) y la úlcera gástrica se ven, igualmente, favorecidas por el stress.

VENCER EL STRESS: El stress es, a menudo, descrito como el mal del s. XX. Si no se sigue una terapia adecuada (deporte, relajación, mejor higiene de vida), puede desembocar en la depresión o, incluso, en ciertas enfermedades no relacionadas directamente con el siquismo, como puede ser la úlcera gástrica.

Para vencer el stress, convendría trabajar en una ciudad pequeña, tener una vivienda cerca del lugar de trabajo, reducir la jornada laboral (aunque resulte financieramente más difícil) o, incluso, intentar crear un marco de vida lo más agradable posible. Sería conveniente tomar vacaciones más a menudo, no vacilar en salir de fin de semana y, si es posible, a lugares desconocidos.

Igualmente, debe aumentarse la actividad física, hacer deporte, que libere la energía acumulada. La relajación, la práctica del yoga o de cualquier otro método que ayude a recuperar el dominio de sí mismo y de su respiración constituyen opciones de lucha contra el stress. Hay que intentar hablar, ver gente distinta, ganar confianza en uno mismo. Finalmente, sería útil tener una actividad creativa (dibujo, pintura, escritura, etc.). Todos estos trucos no son más que medios para aprender a distanciarse con relación alas cosas.

TABAQUISMO: El tabaco es uno de los muchos productos que América aportó al mundo, junto con el maíz, la papa, el tomate, el cacao y mil otros. Cuando Colón llegó a la isla de San Salvador halló que los nativos, a través de cañas, aspiraban el humo de ciertas hierbas. Idéntica costumbre hallaron otros españoles al desembarcar poco después en el Yucatán, cerca del poblado llamado Tabasco, donde según se cree se originó el nombre del producto. El tabaco es una planta de la familia de las solanáceas, que se da en países de clima seco y cálido. Sus hojas sometidas a determinados procesos se utilizan para múltiples usos industriales y medicinales, pero para el público en general, se las asocia solamente con la acción de fumar.

El tabaquismo tiene muchos puntos de contacto con el alcoholismo. Ambos son intoxicaciones que producen el mismo debilitamiento de la función nutritiva, la misma alteración del tejido nervioso, y la misma perturbación de las facultades sensoriales e intelectuales. Pero el tabaco, tiene además, efectos propios, sumamente nocivos. El humo del tabaco contiene sustancias tóxicas de efectos malsanos, entre ellas la NICOTINA y el monóxido de carbono, así como gran’cantidad de partículas sólidas en suspensión que al condensarse producen el llamado “alquitrán de tabaco”. Entre sus componentes se han detectado más de 500 sustancias químicas nocivas para la salud.

Al inhalar el humo, todas estas sustancias penetran en el organismo y se ponen en contacto con la sangre, alcanzando en mayor o en menor medida a todos los órganos. La nicotina, por sí misma, además de su extrema peligrosidad, es un poderoso alcaloide que como todas las drqgas produce DEPENDENCIA, lo cual convierte al tabaquismo en un grave problema social: la mayoría de los fumadores confiesan que les es imposible dejar de fumar aun cuando conocen sus mortíferos efectos. Es una suerte de aceptación de una esclavitud no querida pero imposible de superar.

Además, se ha comprobado que el tabaco es CANCERÍGENO, es decir, que favorece la aparición y difusión de tumores malignos, localizados sobre todo, en los pulmones, bronquios y garganta. Entre sus efectos más comunes, figuran las bronquitis, cefaleas, afonías y otras alteraciones respiratorias. Investigaciones modernas vinculan al tabaco con el 90% de los casos de cáncer al pulmón, y como agente productor de más del 30% de todas las dolencias cardíacas y coronarias. La Asociación Médica Norteamericana asegura que más de 1.000 personas mueren diariamente en ese país, a causa de enfermedades relacionadas con el abuso del tabaco.

• El hábito de fumar perjudica notoriamente al trabajo del CORAZÓN. La nicotina es una sustancia vaso constrictora, es decir, que cierra el calibre de las arterias y capilares; con ello aumenta la fuerza que el corazón debe vencer en cada contracción y acelera el ritmo de su frecuencia.

• Particularmente grave es el uso del tabaco, aun en forma moderada, en las MUJERES EMBARAZADAS, por el efecto nocivo -realmente comprobado— que afecta al niño en gestación. El mínimo respeto a los derechos humanos debería bastar a toda futura mamá para abstenerse de fumar, en forma absoluta, durante su embarazo.

Como todas las reglas tienen excepciones, también cabe admitir que hay organismos que han desarrollado sistemas de autodefensa, y a los que el tabaco, aún.usado en forma abusiva, parece no provocarles mayores daños. El caso de algunos personajes que recuerda la historia, debería servir para confirmar la regla, en vez de excusa para imitarlos.

El consumo abusivo de tabaco, es responsable de una importante disminución de la esperanza de vida, que se puede cifrar en 3 años para 10 cigarrillos diarios, 6 años para 20 cigarrillos y hasta 8 años para 2 paquetes por día. Además de su acción sobre la mortalidad, es responsable de otros numerosos efectos.

El humo del cigarrillo contiene más de 10.000 sustancias químicas, que se pueden agrupar en 4 tipos principales:

sustancias irritantes, que ralentizan el sistema de limpieza del árbol respiratorio; monóxido de carbono, que se fija en la hemoglobina (proteína contenida en los glóbulos rojos) y ocupa el lugar del oxígeno; nicotina, que se fija a nivel del sistema nervioso y que es responsable del fenómeno de habituación, de la elevación de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial (favoreciendo el depósito de grasas en las paredes arteriales); alquitranes y agentes cancerígenos (en particular el benzopireno).

Riesgos respiratorios. Los efectos irritantes del humo son responsables de bronquitis crónica, del incremento de infecciones respiratorias (ante toda infección crónica hay que buscar un cáncer), de enfisema y, finalmente, de insuficiencia respiratoria crónica. Por otra parte, el fumador soporta peor el esfuerzo fi-sito y las estancias en altitud, pues su sangre se oxigena peor.

Riesgos cardiovasculares. El tabaco favorece la arterioesclerosis: es causa de angina de pecho y de infarto de miocardio, así como de arteritis de las extremidades inferiores.

Riesgos cancerosos. Se calcula que un tercio de las muertes por cáncer son debidas al tabaco. Los principales son los cánceres de pulmón, de esófago, de estómago y de las vías aéreas superiores (lengua, cavidad bucal, faringe, laringe, etc.), para los que la asociación tabaco-alcohol es particularmente nefasta: la irritación originada por el alcohol permite que las sustancias cancerígenas del humo penetrar mejor en los tejidos. Se observan también cánceres de vejiga y de riñón.

El tabaco constituye un peligro para la salud. Es el principal responsable de los cánceres de pulmón, cuya progresión crece argán el número de cigarrillos consumidos. Además, el tabaco es también responsable de cánceres de garganta, esófago, vejiga e, incluso, de bronquitis crónicas y enfermedades cardiovasculares. A pesar de los conocimientos cada vez más profundos sobre los mecanismos de toxicidad del tabaco y a pesar de las numerosas campañas de información, el cigarrillo sigue siendo un hábito difícil de erradicar. Cada vez más países han elaborado leyes prohibiendo fumaren lugares públicos e, incluso, la publicidad del tabaco.

DEFENSA CONTRA EL TABAQUISMO: Lo dicho anteriormente con referencia al abuso del alcohol cabe aplicarlo respecto del tabaco.

• La ESCUELA debe cumplir con su misión informativa y de aseso-ramiento, con total valentía y veracidad, incluso en los establecimientos en los que —contrariando todas las normas— han legitimado la costumbre de fumar en clase por parte de los profesores, e incluso de los alumnos.

Antes de iniciar, Quiero que sepas que como tú, existen miles y miles de personas en este momento haciéndose la misma pregunta, Me duele la pansa, ¿tendre Gastritis?

Pero ignoramos lo que es la Gastritis, sus causas y síntomas. Y por ende, a cualquier dolor le llamamos Gastritis.

Es una condición en la cual el revestimiento del estómago (también conocido como la mucosa) está inflamada. El revestimiento del estómago contiene células que producen ácido y enzimas que ayudan en la digestión de los alimentos. Cuando el revestimiento del estómago se inflama, produce menos ácido, enzimas y mucosa, ocasionando molestias.

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Lo primero que tenemos que entender es que la Gastritis no es una enfermedad como muchos lo pensamos. La Gastritis es un término que se le da a la inflamación del revestimiento del estómago.

El revestimiento es un capa de mucosa que protege al estómago de los ácidos que produce el organismo para iniciar el proceso de digestión. Sin esta capa de “gel” el ácido desintegraría al estómago. (Wow. Imagínate lo que pasaría si de un segundo a otro se desapareciera éste “gel”). Debajo del revestimiento (“la capa protectora”) se encuentra otra capa, la submucosa. Una vez que el revestimiento ha sido gastado, lesionado, comprometido, el ácido gástrico llega a tener contacto con la segunda capa (la submucosa) y cuando logra tener contacto con ella, ésta se inflama y es a lo que le llamamos ‘‘GASTRITIS’’.

Bueno, ya entendimos que la Gastritis es una inflamación y no una enfermedad. Esta inflamación, o la Gastritis, es un aviso. Es la forma en que el cuerpo nos advierte que algo está gastando el revestimiento y que debemos averiguar ¿qué és? y como remediarlo antes de que algo severo suceda.

De no atender este aviso. El revestimiento y la submucosa permitirán el paso del ácido gástrico hacia la capa del estómago. Una vez que esto sucede, el ácido romperá el estómago causando un llaga. Esta llaga es llamada, Úlcera. Una herida en el estómago. Pero eso no es lo único, al no atenderse puede causar daños severos e incluso cáncer estomacal.

Aguda: Se le llama Gastritis Aguda cuando la inflamación es repentina. Los síntomas son más pronunciados, y es fácil de aliviar con un buen plan de tratamiento medico.

Crónica: Es aquella en la cual la inflamación dura un tiempo prolongado. (meses o años) En la mayoría de los casos, la persona afectada, puede controlar los síntomas pero por lo general la inflamación sigue ahí.

Existen varios subtipos de Gastritis bajo la categoría de la Gastritis Crónica:

Erosiva: Se le llama Gastritis Erosiva cuando se presentan erosiones superficiales (dentro del estómago). No tan mala como la úlcera.

Atrófica: Es cuando la mucosa se ha dañado o perdido en su totalidad. (es la última fase de la Gastritis Crónica). Es decir, es cuando la capa protectora se ha gastado en su totalidad. Se cree que la Gastritis Atrófica es cancerosa.

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Aquí están algunas paginas que tal vez te puedan dar un poco mas información acerca de este tema:

National Digestive Diseases Information Clearinghouse

The Cleveland Clinic Information Center
http://www.clevelandclinic.org/

si buscas Información general visita la pagina de abajo:

Recuerda que ninguna información en la Internet debe remplazar un diagnostico medico

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Para descartar gastritis recomendable hacerse la prueba de la bacteria helicobacter pylori

No se si tengo gastritis ne los últimos días he comido desordenadamente y aveces simplemente no he comido el punto es que ahora me levanto y se forman gases además me arde el estomago y me duele la columna

Repito mucho con UN olor muy feo y SE me inflama el estomago mucho y igualmente me salen Aires con UN olor muy feo sera gastritis?

A lo que generalmente serian los síntomas, no Raul pero no descartes la posibilidad.

Amigo Runeiry Denao, Recuerda que los dolores de estomago o de cabeza son solo avisos de que algo esta mal. Muchos causantes. Pero por lo que me dices, creo que uno de los causantes puede ser estrés. Si vives una vida estresada, te recomiendo que aprendas a controlar el estrés. No descartes la visita al doctor, solo un diagnostico puede determinar el origen de tu dolor.

Ana Marina, Lo primero que tienes que hacer es comer, pero una comida balanceada y sin irritantes. Y que mejor que ir al doctor y hacerte un diagnostico de gastritis o de reflujo.

Muchas gracias Haiti Mariana, son los comentarios como este que me mantienen ayudando y dando informacion

Hola Jessika, Lo mas recomendable es visitar al doctor, ya que el sangrado estomacal puede ser grave.

hola soy jessika le escribo por que mi mama tiene gastriti y no se la trato a tiempo y todo lo q come lo bomita y tiene tambien inflamado el estomago y los bomitos aveces son con sangre que puedo hacer

EXCELENTE INFORMACIÓN!! USTED ES UN ÁNGEL DEL CIELO!! SABES QUE YO TENGO TODOS ESTOS SÍNTOMAS DE HACE 2 AÑOS Y TODO EMOZO POR TOMAR MUCHO MEDICAMENTO PARA COMBATIR UNA INFECCIÓN A LAS VÍAS URINARIAS QUE TENA Y ESO ME DAÑO EL ESTOMAGO!! ¿YO NO SABIA NADA DE ESTO? PENSÉ QUE ERA MI HÍGADO?? ME HAS SALVADO LA VIDA!! SIGA ADELANTE Y NO IMPORTA LAS CRÍTICAS, LO IMPORTANTE ES QUE USTED ESTÁ SALVANDO LE LA VIDA A MUCHAS PERSONAS CÓMO YO!! GRACIAS DE TODO CORAZÓN Y QUE DIOS ALTÍSIMO TE BENDIGA SIEMPRE!! AHORA SI VOY A SOMETERME A UN TRATAMIENTO MÉDICO!! UN ABRAZO GRANDE DESDE ECUADOR.

  • Control de la coagulación de la sangre. El hígado produce sustancias como la protrombina que son esenciales en la coagulación. Al faltar, la sangre tiene dificultades para coagularse y se sangra con más facilidad, siendo más difícil cortar la hemorragia. Los pacientes con cirrosis sangran en ocasiones por la nariz o por las encías, al lavarse los dientes, o les aparecen hematomas con mucha facilidad, incluso con golpes tan pequeños que les pasan desapercibidos.
    • Circulación portal. El aumento de la presión en la vena porta (la que lleva sangre al hígado procedente del bazo, el páncreas, el estómago y parte del intestino) implica que la sangre fluya con más dificultad y se puede quedar acumulada en algunas venas. Al haber más sangre de lo normal los vasos acaban dilatándose. Las venas dilatadas se denominan varices y pueden aparecer en el esófago, el estómago o en el intestino. Si las varices esofágicas se rompen pueden dar lugar una hemorragia digestiva severa (vómitos de sangre roja). Otra consecuencia de esta acumulación de sangre en las venas es que parte del líquido pasa a la cavidad abdominal dando lugar a una hinchazón denominada 'ascitis'.
    • Producción de bilis. La bilirrubina es una sustancia de color amarillento que se produce en el hígado sobre todo a partir de glóbulos rojos viejos. Una parte de esta bilirrubina que se denomina 'conjugada', pasa a la sangre y, otra parte, llamada 'no conjugada' o 'indirecta' se secreta a los conductos biliares y llega por la bilis al tubo digestivo. En los pacientes con cirrosis se produce gran cantidad de bilirrubina conjugada que pasa a la sangre, por lo que los enfermos adquieren un color amarillento característico denominado 'ictericia'.
    • Producción de proteínas. En el organismo se están produciendo y eliminando proteínas continuamente. El hígado es un gran reserva de aminoácidos que se utilizan para producir dichas proteínas. Cuando este órgano falla disminuye la cantidad de algunas de las proteínas que tenemos en la sangre con lo que se producen alteraciones en la coagulación o, el líquido que hay dentro de los vasos sanguíneos tiende a salir fuera provocando hinchazón de piernas y abdomen. Dado que algunas de nuestras defensas son un tipo de proteínas también se puede alterar la capacidad de defensa de nuestro organismo frente a algunas infecciones.
    • Metabolismo de hidratos de carbono. El hígado se encarga de retener azúcares procedentes de la alimentación para convertirlos en glucógeno, un depósito de azúcar que utilizamos cuando estamos en ayunas o hacemos más ejercicio de la cuenta. Cuando no tenemos azúcar procedente de la dieta puede transformar otras sustancias (como los aminoácidos) en glucógeno, imprescindible para mantener las necesidades energéticas. Cuando el hígado falla esta función no se realiza adecuadamente y pueden darse episodios de bajadas de azúcar.
    • Metabolismo de hormonas. La alteración del metabolismo de las hormonas puede alterar su equilibrio. Una consecuencia frecuente de ello es que los varones tengan más cantidad de estrógenos en la sangre de lo normal por lo que les pueden crecer las mamas. Además se puede alterar el apetito sexual. Otra complicación frecuente es la aparición de impotencia.
    • Síntesis de ácidos grasos y colesterol. El hígado produce ácidos grasos que se utilizan como fuente de energía y colesterol. En los pacientes con cirrosis esta función se ve alterada y puede haber menos grasas de lo necesario.
    • Función de defensa. Dentro del hígado existen una serie de células que tienen la misión de eliminar bacterias y virus que pudieran entrar en el organismo. En hígados muy lesionados la capacidad de defensa está reducida y los enfermos tienen más posibilidades de tener infecciones.

    Enfermedades hepáticas propias del embarazo

    Liver diseases in pregnancy

    La mujer gestante puede presentar cualquier tipo de enfermedad hepática (hepatitis vírica aguda, toxicidad hepática por fármacos, cálculos biliares. ). Sin embargo, existen una serie de enfermedades hepáticas propias del embarazo que aparecen con la gestación y desaparecen tras el parto. La frecuencia de estas enfermedades es escasa, pero en ocasiones pueden revestir gravedad tanto para la madre como para el feto.

    Los síntomas que deben hacer sospechar estas enfermedades son el dolor localizado en el cuadrante superior derecho del abdomen o en el área gástrica, acompañado de náuseas y vómitos. Otros síntomas posibles son la ictericia (coloración amarillenta de la piel y de las mucosas) y el prurito o picor generalizado de la piel, pero ninguno de ellos es específico.

    El diagnóstico de estas enfermedades se basa en los síntomas, el momento de la gestación en el que ocurren y en el resultado de las pruebas de laboratorio y de algunas pruebas complementarias; habitualmente una ecografía abdominal.

    Las enfermedades hepáticas propias del embarazo cursan con aumento de las enzimas hepáticas: transaminasas, bilirrubina y fosfatasa alcalina (FA). En la mayoría de los casos pueden coexistir las tres alteraciones analíticas. La edad gestacional es el dato que más ayuda en el diagnóstico diferencial de estas enfermedades. En el primer trimestre el cuadro más frecuente es la hiperemesis gravídica. Entre el segundo y el tercer trimestre la colestasis intrahepática, la toxemia gravídica (preeclampsia o eclampsia) y el síndrome HELLP. En el tercer trimestre, aunque infrecuente, destaca por su gravedad la esteatosis aguda del embarazo.

    Habitualmente, se presenta en el primer trimestre y más raramente en el segundo. Aparece en aproximadamente en 1/100 embarazos y es más frecuente en gestantes jóvenes, primíparas y obesas. Cursa con náuseas y vómitos intensos que provocan deshidratación y desnutrición, sin otros síntomas digestivos acompañantes. En la analítica se observa un discreto incremento de los niveles de bilirrubina y de fosfatasa alcalina. El tratamiento consiste en soporte hídrico y nutricional, y sólo en casos graves se requiere alimentación mediante sonda nasogástrica o la administración de un ciclo corto de esteroides. Su pronóstico es bueno.

    COLESTASIS INTRAHEPÁTICA DEL EMBARAZO (CIE) O COLESTASIS GRAVÍDICA

    Generalmente se presenta en el tercer trimestre y es la segunda causa de ictericia en el embarazo, después de la hepatitis vírica aguda. Afecta a 1/2.000-8.000 embarazos y está relacionada con factores hormonales, genéticos y geográficos (muy frecuente en algunos países como Chile). Esta entidad aparece en mujeres de todas las edades, tanto primíparas como multíparas (especialmente en embarazos múltiples) y en los casos familiares puede reaparecer en gestaciones posteriores. El síntoma principal es el prurito, de predominio nocturno, que afecta sobre todo a las palmas de las manos y las plantas de los pies, aunque puede ser generalizado. La ictericia no siempre está presente y puede acompañarse de orinas oscuras (colúricas). El dolor abdominal, las náuseas y los vómitos son raros. El diagnóstico se basa en la clínica (prurito) y en las alteraciones analíticas (incremento de las concentraciones de ácidos biliares en suero y aumento moderado de la bilirrubina y la FA), que desaparecen tras el parto. El pronóstico materno es bueno, pero la CIE conlleva riesgo de partos prematuros y de pérdidas fetales. El tratamiento consiste en la mejoría del prurito materno mediante diferentes fármacos (principalmente colestiramina o ácido ursodesoxicólico) y en la inducción del parto a partir de la semana 37. La CIE no contraindica la lactancia materna.

    TOXEMIA GRAVÍDICA (PREECLAMPSIA Y ECLAMPSIA)

    La preeclampsia aparece en 5-7/100 embarazos a partir de la semana 20 de gestación (entre el segundo y tercer trimestre). Se caracteriza por tensión arterial elevada (hipertensión arterial), hinchazón de las extremidades inferiores (edemas) y pérdida excesiva de proteínas en la orina (proteinuria). Cuando evoluciona a eclampsia se asocian además convulsiones y coma debido a la afectación cerebral, y en las formas graves se puede acompañar de afectación hepática. Aunque no se conoce su causa con exactitud, existen algunos factores de riesgo descritos como la hipertensión, la diabetes y las gestaciones múltiples o en edades extremas. Los síntomas y signos que indican afectación hepática son el dolor abdominal en el cuadrante superior derecho acompañado de náuseas y vómitos; y la elevación de las transaminasas (5-100 veces los valores normales). Las formas graves pueden dar lugar a complicaciones severas como el síndrome HELLP o rotura hepática. El tratamiento debe ser precoz. En las formas leves se puede intentar el reposo y fármacos para reducir la tensión arterial. En los casos graves se requiere hospitalización e interrupción del embarazo, sobre todo si la gestación ha superado la semana 34.

    Aparece en aproximadamente el 4-12% de las embarazadas con toxemia gravídica. Habitualmente se inicia entre el segundo y el tercer trimestre, pero algunos casos se pueden presentar en el postparto. Los síntomas son similares a los de la preeclampsia, a los que se unen anemia por rotura de glóbulos rojos, elevación de las enzimas hepáticas y descenso en el recuento de plaquetas. Se trata de un cuadro potencialmente grave que generalmente requiere asistencia en cuidados intensivos. Si la edad gestacional es superior a 34 semanas o aparece fallo de varios órganos, se debe interrumpir el embarazo, ya que existe riesgo fallecimiento de la madre (2-8% de los casos). Si el cuadro no es grave y la edad gestacional es menor a 34 semanas se pueden administrar corticoides durante 48 horas para acelerar la maduración de los pulmones del feto y provocar el parto lo más cercano posible a la semana 34.

    ESTEATOSIS AGUDA O HÍGADO GRASO AGUDO DEL EMBARAZO

    Es un proceso infrecuente del tercer trimestre del embarazo (1/7.000-16.000 embarazos), pero potencialmente grave para la madre y el feto (mortalidad materno-fetal del 20% aproximadamente). Se debe a una acumulación de grasa en el hígado y suele afectar a mujeres jóvenes, obesas y sin embarazos previos. Los síntomas iniciales consisten en náuseas/vómitos, dolor en el abdomen superior, cansancio e hipotensión; que evolucionan a alteraciones graves de la coagulación, fallo renal y de otros órganos. En la analítica suele existir anemia, descenso de las plaquetas, aumento de los glóbulos blancos y alteraciones de los parámetros de función hepática y renal. El tratamiento es similar al descrito en el síndrome HELLP y consiste en interrumpir el embarazo.

    S. Lorente Pérez 1 y T. Serrano Aulló 2

    1 Unidad de Hepatología y Trasplante Hepático y 2 Servicio de Aparato Digestivo.
    Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza

    TITULO: Manifestaciones Hepáticas de las Enfermedades Reumáticas Autoinmunes

    AUTOR: Abraham S, Begum S e Isenberg D

    TITULO ORIGINAL: [Hepatic Manifestations of Autoimmune Rheumatic Diseases]

    CITA: Annals of the Rheumatic Diseases 63:123-129, 2004

    MICRO: En esta reseña se analizaron las manifestaciones hepáticas de las principales enfermedades reumáticas autoinmunes, tales como lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolípido primario, polimiositis, síndrome de Sjögren primario, esclerodermia, artritis reumatoidea y síndrome de Felty.

    Una amplia variedad de enfermedades reumáticas comprometen al hígado, pero su prevalencia, significado clínico y cambios patológicos hepáticos son diferentes. Es importante para el reumatólogo estar alerta y monitorear la disfunción hepática que puede ser producto no sólo de la farmacoterapia sino de un trastorno primario de la enfermedad reumática. En esta reseña los autores analizaron la presencia de compromiso hepático en las principales patologías reumáticas autoinmunes, tales como lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolípido primario, polimiositis, síndrome de Sjögren primario, esclerodermia, artritis reumatoidea y síndrome de Felty.

    Se realizó una búsqueda en la base de datos Medline de todos los artículos y comunicaciones de casos publicados de compromiso hepático en las enfermedades reumáticas mencionadas entre 1996 y 2001.

    Lupus eritematoso sistémico

    El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica caracterizada por el compromiso multisistémico y diversas manifestaciones clínicas y serológicas, que afecta principalmente a mujeres en edad fértil. La patología hepática clínicamente significativa por lo general es vista como inusual en el LES. Sin embargo, puede ser más común de lo que usualmente se cree.

    En un análisis retrospectivo de hace 20 años acerca del espectro de compromiso hepático en 238 pacientes con LES, se evidenció hepatomegalia en el 39%, esplenomegalia en el 6%, ictericia en el 24% y en el 21% histología anormal o aumento en dos veces o más de las enzimas de función hepática en dos pruebas o más. El análisis anatomopatológico estuvo disponible en 33 individuos e incluyó los siguientes hallazgos: esteatosis (n = 12), cirrosis y hepatitis crónica activa (n = 4 cada una), granulomas hepáticos y necrosis centrolobulillar (n = 3 cada una), hepatitis persistente crónica y microabscesos (n = 2), y hemocromatosis, colestasis, cirrosis biliar primaria y cambios reactivos no específicos (n = 1 cada una). De este modo, 9 de 32 individuos con LES (4.4%) presentaron enfermedad hepática crónica grave (principalmente cirrosis, hepatitis activa crónica y cirrosis biliar primaria) y 3 fallecieron.

    Otro estudio sistemático de 19 sujetos con LES con hepatomegalia o pruebas de función hepática anormales evidenció que 6 de estos pacientes mostraban un examen histológico normal o cambios insignificantes, 11 alteraciones menores, como hígado graso, fibrosis del tracto portal e infiltración celular leve a moderada, mientras que 2 presentaron hepatitis crónica activa que progresó a cirrosis.

    En un ensayo con 18 pacientes no seleccionados con LES, en 5 se encontró una histología hepática normal y en 13 cambios menores como los descritos previamente. La incidencia de hepatomegalia en el LES varía según las distintas series entre el 12% y el 55%; mientras que desde el punto de vista anatomopatológico hay una amplia variedad de lesiones, la más frecuente es la infiltración grasa excesiva (esteatosis) que puede producirse como parte de la enfermedad o como consecuencia del tratamiento esteroideo. La hepatitis lúpica consiste en hepatitis crónica activa (por anatomía patológica), ausencia de hepatitis viral activa y anticuerpos antinucleares positivos o células LE. Clínicamente se manifiesta como fiebre, artralgias, malestar, pérdida de apetito e ictericia; en general ocurre en mujeres jóvenes en las cuales muchos de los signos clásicos asociados con el LES -como erupción malar y compromiso de otros órganos- están ausentes.

    En cuanto a las alteraciones en las enzimas hepáticas, en un estudio con 81 pacientes con LES, el 55% presentó valores anormales, de los cuales el 29% no tenía otra causa distinta del LES. En otro ensayo, se comprobó un aumento en los niveles de las enzimas hepáticas en 23% de 260 individuos con LES, en 15% de los cuales se evidenció otra causa distinta de la enfermedad (como consumo de alcohol). No se observó progresión de las anomalías en un período de seguimiento de 2 años en 4 sujetos. Este fue el único estudio prospectivo y controlado (100 individuos con otras enfermedades reumáticas distintas de LES, sin alteraciones en las pruebas de función hepática) en la presente reseña. En 12 de 15 pacientes los cambios en los niveles de transaminasas fueron concordantes con la actividad lúpica.

    La aspirina cumple un papel importante en las alteraciones de las enzimas hepáticas en las personas con LES, en las cuales son bastante comunes los incrementos en los valores de transaminasas, que pueden acompañarse por un aumento en la actividad de fosfatasa alcalina (FAL). La toxicidad parece producirse con niveles de salicilatos más bajos que en los sujetos sin LES. Otras drogas del tipo de los antiinflamatorios no esteroides, como naproxeno, fenoprofeno y sulindac, pueden provocar hepatitis colestásica. De este modo, en el LES el compromiso hepático puede ocurrir de novo o en forma secundaria a los agentes farmacológicos.

    tramadol es igual a tramadol

    La enfermedad hepática grasa no alcohólica (esteatosis no alcohólica) es la causa más común de elevación leve de las aminotransferasas en el mundo occidental, según el National Health and Nutrition Survey. Además, suele observarse aumento de la GGT en casi la mitad de los enfermos en ausencia de consumo de alcohol. Al igual que en las hepatitis virales crónicas, la relación AST/ALT > 1 -que se observa en el 61% de los enfermos con fibrosis avanzada y en el 24% de los individuos con fibrosis incipiente o sin fibrosis- es altamente sugestiva de enfermedad hepática avanzada. Un incremento del índice de masa corporal, diabetes, hiperlipemia e hipertensión -factores asociados con el síndrome metabólico o con estado de resistencia a la insulina- deben hacer pensar en hepatitis grasa no alcohólica. La distinción entre esteatosis simple con inflamación mínima o sin ella y esteatohepatitis no alcohólica con fibrosis es imposible desde el punto de vista clínico; la biopsia es necesaria para establecer el diagnóstico y pronóstico. Deben investigarse factores de riesgo de hepatitis por virus B y C.

    La hemocromatosis hereditaria relacionada con el HFE es una enfermedad autosómica recesiva relativamente común que se caracteriza por el depósito anormal de hierro en hígado, páncreas y corazón. La concentración de ferritina, hierro y el índice de saturación de transferrina deben determinarse siempre en pacientes con elevación de las transaminasas. De hecho, un aumento en el nivel de ferritina y, fundamentalmente, un índice de saturación de transferrina por encima de 45% son fuertemente sugestivos de hemocromatosis. La presencia de diabetes, enfermedad cardíaca o artritis también deben hacer pensar en la patología. El estudio genético de la mutación en el gen HFE confirma el diagnóstico, especialmente si el enfermo es oriundo del norte de Europa.

    La presencia de elevación leve de aminotransferasas en mujeres con otros trastornos inmunitarios obliga a descartar hepatitis autoinmune, cuya prevalencia oscila entre 1:6 000 y 1:7 000. Casi el 80% de los pacientes tiene hipergammaglobulinemia aun en ausencia de cirrosis hepática. Deben solicitarse anticuerpos antinucleares, antimúsculo liso y antimicrosómicos pero los criterios diagnósticos son complejos e incluyen el estudio histológico. Los enfermos suelen responder favorablemente a los esteroides pero la evolución puede ser crónica y fluctuante. La enfermedad de Wilson debe sospecharse en pacientes jóvenes con signos de hemólisis o síntomas psicológicos o neurológicos concomitantes. La deficiencia de alfa-1-antitripsina no es una patología rara: afecta entre 1:1 600 y 1:2 800 de los recién nacidos de Europa y de los Estados Unidos. Sin embargo, es una causa infrecuente de elevación de las aminotransferasas; los enfermos suelen ser identificados durante la niñez. Puede sospecharse en presencia de patología pulmonar concomitante (enfisema). Finalmente, añaden los autores, alrededor del 10% de los enfermos con hipertransaminasemia inexplicada tiene enfermedad celíaca.

    Patrón con predominio colestático

    Esta alteración se encuentra menos frecuentemente en la práctica médica.

    Es una enzima que transporta metabolitos a través de las membranas. Las enfermedades del hígado y del hueso son las causas más comunes de elevación patológica de la fosfatasa alcalina (FAL) aunque la enzima también puede originarse en placenta, riñones, intestino o leucocitos. Durante el tercer trimestre de la gestación y en la adolescencia se produce un aumento aislado de los niveles de FAL. La FAL hepática está presente en la superficie del epitelio de los conductos biliares. La colestasis aumenta la síntesis y liberación de FAL. Su vida media en la circulación es de aproximadamente una semana. Para determinar el origen de la elevación de la FAL puede medirse la concentración de GGT o estudiarse las isoenzimas de FAL. La ecografía hepática puede revelar la presencia de dilatación de los canalículos biliares, demostrar signos de enfermedad hepática crónica, incluso cirrosis, o identificar masas hepáticas.

    El daño hepático inducido por drogas puede presentarse con un patrón colestásico (aumento preferencial de la FAL o relación entre ALT/FAL inferior a 2); sin embargo, la magnitud de la alteración de la FAL es variable y puede estar acompañada de hiperbilirrubinemia. Debe indagarse el uso de antihipertensivos (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina) y hormonas (estrógenos) que pueden originar colestasis.

    La alteración de la FAL en pacientes con enfermedad inflamatoria del intestino (esencialmente colitis ulcerosa) sugiere la presencia de colangitis esclerosante primaria. El mismo patrón de alteración bioquímica en una mujer de edad intermedia con antecedente de prurito y patología autoinmunitaria debe hacer pensar en cirrosis biliar primaria. El estudio posterior incluye la búsqueda de anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos y antimitocondriales. En pacientes con colangitis esclerosante primaria o cirrosis biliar primaria, los niveles séricos de bilirrubina tienen valor pronóstico.

    La elevación de FAL por obstrucción del conducto biliar común puede estar anticipada por un pico de aumento de las aminotransferasas, síntomas típicos e hiperbilirrubinemia conjugada. También es posible que la FAL adopte un patrón fluctuante con concentración normal de bilirrubina en pacientes que tienen un obstáculo en los conductos biliares. El aumento de FAL también puede reflejar enfermedad metastásica del hígado, linfoma o patologías infiltrativas como sarcoidosis. Aunque la ecografía es de gran utilidad en estos casos, en muchos enfermos suele ser indispensable la biopsia. La magnitud de elevación de la FAL no parece tener relevancia diagnóstica específica.

    La gammaglutamiltranspeptidasa (GGT) está presente en los hepatocitos y en las células biliares epiteliales, túbulos renales, páncreas e intestino. Los mecanismos asociados con su alteración son similares a los descritos en el caso de la FAL. La GGT es una enzima microsómica y su actividad puede ser inducida por varias drogas, tales como anticonvulsivos y anticonceptivos orales. Pueden encontrarse niveles elevados de GGT en diversas patologías extrahepáticas, entre ellas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica e insuficiencia renal. También puede mantenerse elevada durante semanas después del infarto agudo de miocardio. En pacientes alcohólicos, su incremento obedece a inducción enzimática y menor depuración.

    En particular, los niveles de GGT pueden estar 2 a 3 veces por encima de los valores normales en más del 50% de los pacientes con hígado graso no alcohólico y en alrededor del 30% de los sujetos con hepatitis por virus C. Más aun, la elevación en los niveles de GGT en pacientes con hepatopatía crónica se asocia con daño de los conductos y con fibrosis. Dada su alta sensibilidad (aunque escasa especificidad) la GGT puede ser de ayuda para identificar causas de alteración en los niveles de FAL; en combinación con otras anormalidades (AST/ALT > 2) es probable el diagnóstico de enfermedad hepática alcohólica.

    Es el producto del catabolismo de la bilirrubina en el sistema reticuloendotelial. La bilirrubina no conjugada puede aumentar por mayor producción, menor captación o conjugación hepática o por ambos mecanismos. En adultos, las causas más comunes de hiperbilirrubinemia no conjugada son la hemólisis y el síndrome de Gilbert. La primera situación se evalúa mediante el recuento de reticulocitos y la determinación de hemoglobina y haptoglobina. El síndrome de Gilbert está ocasionado por una variedad de defectos genéticos en la UDP-glucuroniltransferasa, presentes en alrededor del 5% de la población. Por lo general, el nivel de bilirrubina indirecta no excede los 68 µmol/l y el resto de los estudios son normales. El paciente debe conocer que el trastorno es de naturaleza benigna. Otras causas menos comunes de hiperbilirrubinemia no conjugada incluyen la reabsorción de grandes hematomas y la eritropoyesis ineficiente.

    En personas sanas, casi no hay bilirrubina conjugada en suero, esencialmente por el rápido proceso de secreción biliar. Los niveles se elevan cuando el hígado pierde al menos el 50% de su capacidad de excreción; por lo tanto, la presencia de hiperbilirrubinemia conjugada habitualmente es un signo de enfermedad hepática. La alteración, en combinación con aumento marcado de las transaminasas, puede sugerir hepatitis viral aguda o lesión hepática isquémica o tóxica; el patrón también puede ser la forma de presentación de la hepatitis autoinmune. Por su parte, el trastorno puramente colestásico con hiperbilirrubinemia conjugada, aumento de la concentración de ALP e incremento insignificante de las transaminasas puede reflejar una reacción colestásica a drogas.

    La obstrucción biliar puede originar diverso grado de hiperbilirrubinemia, según la magnitud y la duración de la obstrucción y la reserva funcional del hígado. Una vez que desaparece la causa de la obstrucción, sea cual fuere, los niveles de bilirrubina en suero se normalizan con un patrón bimodal, con un descenso rápido primero y una declinación más lenta después, atribuible a la unión de la bilirrubina con la albúmina. El complejo tiene la misma vida media que la albúmina sérica, alrededor de 20 días.

    Valoración de la concentración de albúmina y del tiempo de protrombina: їEvalúan realmente la función del hígado?

    Habitualmente se considera que ambas mediciones permiten determinar la funcionalidad hepática. De hecho, la síntesis de albúmina tiende a descender en la enfermedad hepática terminal y la prolongación en el tiempo de protrombina depende de la disminución en la síntesis de factores de la coagulación que se producen en hígado (I, II, V, VII y X). Sin embargo, ninguna de estas determinaciones es específica de patología hepática: el descenso de la albúmina puede obedecer a síndrome nefrótico, malabsorción, enteropatía perdedora de proteínas o desnutrición. Asimismo, la prolongación del tiempo de protrombina puede atribuirse a tratamiento con warfarina, a deficiencia de vitamina K (necesaria para activar a los factores II, VII y X) o a coagulopatía por consumo. Sin embargo, cuando se ha establecido que el motivo de la alteración es por enfermedad del hígado, los niveles séricos de albúmina y el tiempo de protrombina son útiles para monitorear la actividad sintética del hígado. La albúmina desciende cuando se produce cirrosis mientras que en enfermos con necrosis hepatocelular masiva aguda, los niveles de albúmina en sangre pueden ser normales. El tiempo de protrombina no es útil para valorar la función del hígado en pacientes con alteración leve de las aminotransferasas, ya que el primer parámetro puede permanecer dentro de valores normales durante períodos prolongados a menos que la función hepática se comprometa considerablemente. Al contrario, pacientes con cirrosis compensada pueden tener tiempo normal de protrombina. Por lo tanto, cualquiera de estas pruebas debe interpretarse en el contexto clínico y bioquímico del enfermo.

    La ictericia obstructiva puede asociarse con descenso de la absorción de vitamina K y, por ende, con aumento del tiempo de protrombina. La alteración responde al tratamiento parenteral con vitamina K. Por último debe recordarse que el tiempo de protrombina depende estrictamente del International Sensitivity Index del reactivo empleado, por lo que es muy difícil efectuar comparaciones y estandarizaciones.

    La elevación de las enzimas hepáticas es uno de los problemas más frecuentes que enfrenta el profesional. El conocimiento fisiopatológico de las enzimas del hígado es esencial para comprender las causas de la alteración. El patrón de anormalidad, interpretado en el contexto general del paciente, permite dirigir el estudio posterior, concluyen los autores.

    En esta hoja se describen algunas pruebas comunes que se realizan para el diagnóstico o tratamiento de problemas hepáticos. El proveedor de atención médica le dirá cuáles son las pruebas que necesita.

    Algunos procedimientos para examinar el hígado

    A continuación se indican los procedimientos que se realizan para observar el estado o el funcionamiento del hígado y de los órganos relacionados con él (como la vesícula biliar o los conductos biliares).

    La biopsia del hígado es un procedimiento para determinar si hay daños en el tejido hepático. Se utiliza una aguja para extraer una pequeña muestra de tejido del hígado. Esta muestra se examina en el laboratorio para determinar si hay señales de inflamación, formación de tejido cicatricial u otros problemas.

    La tomografía computarizada muestra una imagen tridimensional del hígado y de la vesícula biliar que permite observar si hay cálculos (piedras), abscesos, anomalías en los vasos sanguíneos o tumores.

    La colangiopancreatografía endoscópica retrógrada es un procedimiento que puede revelar si existe obstrucción o estrechamiento de los conductos biliares. Se inserta un endoscopio (un tubo pequeño y flexible) en la boca. El endoscopio se pasa a través del esófago y del estómago, hasta la parte superior del intestino delgado, donde desembocan los conductos biliares. Se introduce un tinte de contraste a través del endoscopio para facilitar la visualización de los conductos biliares en las radiografías. El médico puede tomar muestras de tejido o fluidos utilizando instrumentos introducidos en el endoscopio. Estas muestras se envían a un laboratorio para ser examinadas.

    La gammagrafía hepatobiliar con ácido iminodiacético se utiliza para estudiar la función de la vesícula biliar o el hígado. Se inyecta en el cuerpo un líquido conocido como trazador o marcador radiactivo. A medida que este líquido se desplaza a través del hígado hacia la vesícula biliar y el intestino, puede verse en la gammagrafía. El marcador muestra donde hay ausencia o bloqueo de los conductos biliares y otros problemas.

    La colangiopancreatografía por resonancia magnética es una prueba en la que se utilizan campos magnéticos fuertes para crear imágenes de los conductos biliares, el páncreas y la vesícula biliar. Puede revelar conductos biliares anormales o estrechados, o cálculos biliares.

    En un sonograma se utilizan ondas sonoras para mostrar una imagen del hígado. Puede mostrar extravasaciones de bilis (acumulaciones de bilis que salen del hígado) y cálculos biliares.

    Análisis de sangre para vigilar el estado del hígado

    Es posible que tomen una pequeña muestra de sangre para medir el nivel de las siguientes sustancias:

    La alfafetoproteína es normalmente alta en los recién nacidos. Pero en niños mayores, un alto nivel de alfafetoproteína en la sangre puede señalar la existencia de cáncer de hígado.

    La albúmina es una proteína producida por el hígado. Puede medirse mediante un análisis de sangre. Cuando una persona tiene un trastorno hepático, el nivel de albúmina en la sangre (albúmina sérica) suele ser bajo.

    La fosfatasa alcalina es una enzima producida en el hígado y en los huesos. Puede medirse con un análisis de sangre. Un nivel alto de esta enzima señala la existencia de un problema en los conductos biliares del hígado.

    La alanina aminotransferasa es una enzima producida por el hígado. Cuando el hígado está dañado, la alanina aminotransferasa pasa a la sangre. Si un análisis de sangre encuentra un alto nivel de alanina aminotransferasa, esto puede ser señal de problemas hepáticos como inflamación, formación de tejido cicatricial o tumor.

    Quemar o enterrar diariamente las basuras de las casas; o echarlas al carro recolector, así se evitan los criaderos de moscas, ratas o cucarachas que transmiten enfermedades.

    En aquellos lugares donde no hay agua potable, hervirla por 10 minutos o ponerle cloro(tres gotas de cloro por cada litro de agua)

    Tener un sistema adecuado de disposición de excrementos (como primera medida tener letrina o interior de agua)

    Usar zapatos para evitar la anquilostomiasis, principalmente.

    Alimentarse adecuadamente y en forma balanceada

    Mantener la viviendo, los pisos, las paredes y los alrededores limpios y secos

    Evitar el contacto de las manos y los pies con el lodo, como la tierra o la arena de aquellos sitios donde se sabe o se sospecha que existe contaminación fecal

    Evitar ingerir alimentos en ventas callejeras y lugares con deficientes condiciones higiénicas

    Cuando no está comiendo, el hígado suministra azúcar al convertir glucógeno en glucosa en un proceso llamado glucogenólisis.

    El hígado actúa como la reserva de glucosa (o combustible) del cuerpo, y ayuda a mantener los niveles de azúcar en la sangre circulante y otros combustibles del cuerpo parejos y constantes. El hígado almacena y también fabrica glucosa dependiendo de la necesidad del cuerpo. La necesidad de almacenar o liberar glucosa es señalada principalmente por las hormonas insulina y glucagón.

    Durante una comida, su hígado almacenará azúcar, o glucosa, en forma de glucógeno para un momento posterior cuando el cuerpo lo necesite. Los altos niveles de insulina y los niveles de glucagón suprimidos durante una comida promueven el almacenamiento de glucosa como glucógeno.

    Cuando no está comiendo, especialmente durante la noche o entre comidas, el cuerpo tiene que fabricar su propia azúcar. El hígado suministra azúcar o glucosa al convertir glucógeno en glucosa en un proceso llamado glucogenólisis. El hígado también puede fabricar el azúcar o glucosa necesarias al recolectar aminoácidos, productos de desechos y subproductos grasos. Este proceso se denomina gluconeogénesis.

    El hígado también fabrica otro combustible, las cetonas, cuando hay poco suministro de azúcar….

    Cuando está bajando el almacenamiento de glucógeno del cuerpo, éste comienza a conservar los suministros de azúcar para los órganos que siempre requieren azúcar. Estos incluyen: el cerebro, los glóbulos rojos y partes del riñón. Para suplementar el suministro limitado de azúcar, el hígado fabrica combustibles alternativos denominados cetonas provenientes de las grasas. Este proceso se llama cetogénesis. La señal hormonal para que comience la cetogénesis es un nivel bajo de insulina. Los músculos y otros órganos corporales queman cetonas como combustible. Y se guarda el azúcar para los órganos que la necesitan.

    Los términos “gluconeogénesis, glucogenólisis y cetogénesis” pueden parecer conceptos o palabras complicados en una prueba de biología. Tómese un momento para revisar las definiciones e ilustraciones anteriores. Cuando tiene diabetes, estos procesos pueden desequilibrarse, y si entiende completamente lo que está sucediendo, puede tomar los pasos para solucionar el problema.

    Es importante que los individuos con diabetes tipo 2 entiendan estos conceptos, porque algunos de los niveles de azúcar altos en sangre matutinos vistos comúnmente en la diabetes tipo 2 son el resultado de una gluconeogénesis excesiva durante la noche. La formación excesiva de cetonas es un problema menos común, pero puede ser peligrosa, y necesita atención médica de emergencia.

    Hay disponibles cuestionarios de autoevaluación para los temas cubiertos en este sitio web. Para averiguar cuánto aprendió sobre los Datos acerca de la diabetes, tome nuestro cuestionario de autoevaluación cuando haya completado esta sección. El cuestionario presenta múltiples opciones. Por favor, elija la mejor respuesta única a cada pregunta. Al final de la encuesta, aparecerá el puntaje. Si tiene más del 70% de respuestas correctas, lo está haciendo muy bien. Si su puntaje es menor del 70%, puede regresar a esta sección y revisar la información.

    5 PUNTOS PARA REPARAR UN HÍGADO DAÑADO, Cómo fortalecerlo y los Signos de daño que debes tener en cuenta para actuar con urgencia.

    El hígado tiene un rol principal y vital en el cuerpo, por lo tanto, es extremadamente importante poner atención a la salud de este órgano.

    Para tener un hígado saludable, debes consumir comida saludable, hacer algo de ejercicio y tener suficientes horas de sueño (mínimo 7 horas).

    Cuando algo no anda bien con el hígado, diferentes funciones y partes del cuerpo pueden mostrar síntomas. Existen varios tipos de problemas al hígado, entre los cuales se encuentran la enfermedad quística, hepatitis, hígado graso y cálculos biliares

    Definitivamente debes consultar a un doctor si presentas alguno de los síntomas mencionados aquí, ya que podría tratarse de hepatitis, fallas en los riñones o una enfermedad crónica al hígado.

    Síntomas Comunes:

    Pérdida de Apetito

    La pérdida del apetito es uno de los primeros síntomas que aparecen. Las personas que sufren de daños al hígado, puede que sientan que no quieren comer nada.

    Es necesario saber que la bilis ayuda a descomponer químicamente las lipidos para que puedan ser digeridas. El problema surge cuando la comida no es digerida apropiadamente, lo cual da como experiencia la falta de apetito e incluso una pérdida de volumen severa. Las personas que no comen se sentirán débiles y cansadas todo el tiempo.

    Piel Amarilla

    No sólo la piel se torna amarilla, sino que también la lengua, los ojos, las uñas y yemas de los dedos.

    Este fenómeno es llamado ictericia y es causada cuando el hígado no está trabajando apropiadamente, y en vez de deshacerse de la bilirrubina (un pigmento amarillo) junto con las células antiguas de glóbulos rojos, la acumula en la sangre y los tejidos del cuerpo.

    La bilirrubina se acumula en el torrente sanguíneo y luego en la piel, por lo tanto, adopta un tono amarillento.

    • Trastorno hemorrágico (coagulopatía)
    • Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) e infección del líquido (peritonitis bacteriana)
    • Venas ensanchadas en el esófago, estómago o intestinos que sangran con facilidad (várices esofágicas)
    • Presión elevada en los vasos sanguíneos del hígado (hipertensión portal)
    • Insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal)
    • Cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular)
    • Confusión mental, cambio en el nivel de conciencia o coma (encefalopatía hepática)

    • Presenta síntomas de enfermedad hepática alcohólica
    • Presenta síntomas después de beber mucho por un período prolongado
    • Está preocupado acerca de que la bebida pueda estar perjudicando su salud

    Consiga ayuda médica de emergencia de inmediato si tiene:

    • Dolor abdominal o en el pecho
    • Inflamación abdominal o ascitis que es nueva o empeora repentinamente
    • Una fiebre (temperatura mayor a 101°F o 38.3°C)
    • Diarrea
    • Confusión nueva o cambio en el estado de alerta, o este empeora
    • Sangrado rectal, sangre en el vómito o sangre en la orina
    • Dificultad para respirar
    • Vómitos más de una vez al día
    • Color amarillo en la piel u ojos (ictericia) que es nuevo o empeora rápidamente

    Hable abiertamente con su proveedor acerca de su consumo de alcohol. El proveedor puede aconsejarlo sobre qué cantidad es segura para usted.

    Asiedu DK, Ferri FF. Alcoholic hepatitis. In: Ferri FF, ed. Ferri's Clinical Advisor 2018. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:59-60.

    Carithers RL, McClain C. Alcoholic liver disease. In: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisinger & Fordtran's Gastrointestinal and Liver Disease. 10th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 86.

    Haines EJ, Oyama LC. Disorders of the liver and biliary tract. In: Walls RM, Hockberger RS, Gausche-Hill M, eds. Rosen's Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 9th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 80.

    Hübscher SG. Alcohol-induced liver disease. In: Saxena R, ed. Practical Hepatic Pathology: A Diagnostic Approach. 2nd ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 24.

    La encefalopatía hepática es una complicación grave de las enfermedades hepáticas graves. La enfermedad a menudo es fluctuante y presenta un espectro amplio de síntomas que varían desde signos menores que no son fácilmente discernibles hasta el coma profundo. Los síntomas a menudo se presentan en conexión con el estrés relacionado con la infección, la deshidratación, el estreñimiento o la hemorragia gastrointestinal. No se conocen los mecanismos exactos que subyacen al desarrollo de la enfermedad. Los estudios experimentales indican que los cambios mentales observados en la encefalopatía hepática reflejan alteraciones en los neurotransmisores del cerebro.

    La dopamina desempeña una función principal en la neurotransmisión. Varias enfermedades del sistema nervioso, incluida la enfermedad de Parkinson, son causadas por una disfunción en el sistema de dopamina. Algunos pacientes con encefalopatía hepática presentan síntomas similares a los observados en los pacientes con enfermedad de Parkinson (cerebración lenta; rigidez en los movimientos; temblor). Para los pacientes con enfermedad de Parkinson, los fármacos conocidos como agentes dopaminérgicos (fármacos que imitan el efecto del neurotransmisor dopamina) alivian claramente los síntomas. También se han evaluado estos fármacos para los pacientes con encefalopatía hepática.

    Se realizó la presente revisión sistemática para determinar los efectos beneficiosos y perjudiciales de los agentes dopaminérgicos para los pacientes con encefalopatía hepática. Los análisis incluyeron cinco pequeños ensayos publicados en 1982 o anteriormente. Todos los ensayos excepto uno tuvieron riesgos altos de sesgo (es decir, riesgos de errores sistemáticos o riesgos de sobrestimación de los efectos beneficiosos o riesgos de subestimación de los efectos perjudiciales). Sólo se incluyeron 144 pacientes en los cinco ensayos, y en consecuencia, se observa la presencia de riesgos de errores aleatorios (es decir, intervención del azar). Los análisis no mostraron ninguna diferencia significativa con respecto a los síntomas de la encefalopatía hepática o la mortalidad en los pacientes tratados con agentes dopaminérgicos en comparación con los pacientes que recibieron un placebo inactivo o ninguna intervención. El número de pacientes con eventos adversos parecía comparable en los dos grupos de intervención. En base a las pruebas disponibles, se establece la conclusión de que no pueden encontrarse datos que permitan recomendar o refutar la administración de agentes dopaminérgicos para la encefalopatía hepática. Parece necesaria la realización de más ensayos clínicos aleatorios controlados con placebo sin riesgos de errores sistemáticos ni riesgos de errores aleatorios para obtener pruebas firmes sobre los agentes dopaminérgicos para los pacientes con encefalopatía hepática.

    Esta revisión no halló pruebas para recomendar o refutar la administración de agentes dopaminérgicos para la encefalopatía hepática. Parece necesaria la realización de más ensayos clínicos aleatorios controlados con placebo sin riesgos de errores sistemáticos ni riesgos de errores aleatorios para obtener pruebas firmes sobre los agentes dopaminérgicos para los pacientes con encefalopatía hepática.

    Los pacientes con encefalopatía hepática pueden presentarse a la consulta con síntomas extrapiramidales y cambios en los ganglios basales. Estos cambios son similares a los observados en pacientes con enfermedad de Parkinson. Por lo tanto, se han evaluado los agentes dopaminérgicos (como bromocriptina y levodopa, utilizados en pacientes con enfermedad de Parkinson) como un tratamiento potencial para los pacientes con encefalopatía hepática.

    Evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de los agentes dopaminérgicos versus placebo o ninguna intervención para los pacientes con encefalopatía hepática.

    Los ensayos se identificaron mediante el registro de ensayos controlados del Grupo Cochrane Hepatobiliar (Cochrane Hepato-Biliary Group) (enero 2014), Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL) (número 12 de 12, 2013), MEDLINE (1946 hasta enero 2014), EMBASE (1974 hasta enero 2014), y en Science Citation Index-Expanded (1900 hasta enero 2014). También se realizaron búsquedas manuales en listas de referencias, actas de congresos y registros de ensayos en línea.

    Se incluyeron ensayos aleatorios, independientemente del estado de la publicación o del idioma. Los análisis primarios incluyeron datos de los ensayos aleatorios que utilizaron un diseño de grupos paralelos o el primer período de los ensayos cruzados. Los datos pareados de los ensayos cruzados se incluyeron en los análisis de sensibilidad.

    Tres autores de la revisión extrajeron los datos de forma independiente. Los metanálisis de efectos aleatorios se realizaron como resultado de una heterogeneidad clínica esperada. Se realizaron metanálisis de efectos fijos, análisis de metarregresión, análisis de subgrupos y análisis de sensibilidad para evaluar las fuentes de heterogeneidad y de sesgo (errores sistemáticos). Se utilizó el análisis secuencial de los ensayos para controlar el riesgo de intervención del azar (errores aleatorios).

    Se incluyeron cinco ensayos que asignaron al azar a 144 participantes con encefalopatía hepática evidente publicados durante 1979 a 1982. Tres ensayos evaluaron levodopa y dos ensayos evaluaron bromocriptina. La dosis media diaria fue de 4 g para la levodopa y de 15 g para la bromocriptina. La duración mediana del tratamiento fue de 14 días (rango de siete a 56 días). Ninguno de los ensayos hizo un seguimiento de los participantes después del final del tratamiento. Sólo un ensayo informó un control adecuado del sesgo; se consideró que los cuatro ensayos restantes tenían un alto riesgo de sesgo. Los metanálisis del modelo de efectos aleatorios indicaron que los agentes dopaminérgicos no tuvieron ningún efecto beneficioso ni perjudicial sobre la encefalopatía hepática en los análisis primarios (15/80 [19%] versus 14/80 [18%]; odds ratio [OR] 2,99; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,09 a 100,55; dos ensayos) o al incluir los datos pareados de los ensayos cruzados (OR 1,04; IC del 95%: 0,75 a 1,43). Se identificaron pruebas claras de heterogeneidad entre los ensayos en el análisis primario (I 2 = 65%) y al incluir los datos pareados de los ensayos cruzados (I 2 = 40%).

    Los agentes dopaminérgicos no tuvieron ningún efecto beneficioso ni perjudicial sobre la mortalidad (42/144 [29%] versus 38/144 [26%]; OR 1,11; IC del 95%: 0,35 a 3,54; cinco ensayos). Los análisis secuenciales de los ensayos demostraron que se carece de información para refutar o recomendar las intervenciones para todos los resultados. Los agonistas dopaminérgicos no parecieron aumentar el riesgo de eventos adversos.

    La prevalencia estimada en los europeos y sus descendientes es del 1%, siendo más frecuente en las mujeres con una proporción 2:1.

    • Síntomática: Los síntomas son muy diversos pero todos los pacientes mostrarán una serología, histología y test genéticos compatibles con la EC.
    • Subclínica: En este caso no existirán síntomas ni signos, aunque sí serán positivas el resto de las pruebas diagnósticas.
    • Latente: Son pacientes que en un momento determinado, consumiendo gluten, no tienen síntomas y la mucosa intestinal es normal. Existen dos variantes:
      • Tipo A: Fueron diagnosticados de EC en la infancia y se recuperaron por completo tras el inicio de la dieta sin gluten, permaneciendo en estado subclínico con dieta normal.
      • Tipo B: En este caso, con motivo de un estudio previo, se comprobó que la mucosa intestinal era normal, pero posteriormente desarrollarán la enfermedad.

    Potencial: Estas personas nunca han presentado una biopsia compatible con la EC pero, del mismo modo que los grupos anteriores, poseen una predisposición genética determinada por la positividad del HLA-DQ2/DQ8. Aunque la serología puede ser negativa, presentan un aumento en el número de linfocitos intraepiteliales. La probabilidad media de desarrollar una EC activa es del 13% y una EC latente del 50% (tabla 1).

    Tabla 1. Tipos de enfermedad celíaca.

    Los síntomas más frecuentes son: pérdida de peso, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, distensión abdominal, pérdida de masa muscular, retraso del crecimiento, alteraciones del carácter (irritabilidad, apatía, introversión, tristeza), dolores abdominales, meteorismo, anemia por déficit de hierro resistentes a tratamiento. Sin embargo, tanto en el niño como en el adulto, los síntomas pueden ser atípicos o estar ausentes, dificultando el diagnóstico.

    Mediante un examen clínico cuidadoso y una analítica de sangre, que incluya los marcadores serológicos de enfermedad celíaca (anticuerpos antigliadina, antiendomisio y antitransglutaminasa tisular) se establece el diagnóstico de sospecha de la enfermedad. El conocimiento reciente de diferentes formas clínicas de enfermedad celíaca (clásica, atípica, silente, latente, potencial, etc.), ha venido a demostrar que no siempre se puede establecer un diagnóstico clínico o funcional de la enfermedad celíaca. Por ello, para el diagnóstico de certeza de la enfermedad celíaca es imprescindible realizar una biopsia intestinal. Dicha biopsia consiste en la extracción de una muestra de tejido del intestino delgado superior para ver si está o no dañado. Para realizar esta prueba es necesario que no se haya retirado el gluten de la dieta.

    Su tratamiento consiste en el seguimiento de una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. Esto conlleva una normalización clínica y funcional, así como la reparación de la lesión vellositaria. El celíaco debe basar su dieta en alimentos naturales: legumbres, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, hortalizas y cereales sin gluten: arroz y maíz. Deben evitarse, en la medida de lo posible, los alimentos elaborados y/o envasados, ya que en estos es más difícil garantizar la ausencia de gluten.

    Suelen preceder a la EC, aunque también pueden manifestarse simultáneamente e incluso después de ella. Los pacientes que las padecen son considerados grupos de riesgo ya que su asociación se produce con una frecuencia superior a la esperada:

    • Dermatitis herpetiforme.
    • Diabetes mellitus tipo I.
    • Déficit selectivo de IgA.
    • Síndrome de Down.
    • Enfermedad hepática.
    • Enfermedades de tiroides.
    • Intolerancia a la lactosa.

    Aunque normalmente son trastornos evolutivos de la enfermedad ante la falta de diagnóstico precoz, o en pacientes con escasa adherencia a la dieta sin gluten, a veces es la forma de presentarse en personas de más de 50 años:
    Linfoma no-Hodgkin. El riesgo de desarrollar esta complicación es 2 veces superior a la población general, igualándose a esta después de llevar a cabo una dieta exenta de gluten durante 5 años.
    Carcinomas. Son de células escamosas a nivel orofaringeo y esofágico, o adenocarcinoma en intestino delgado o recto.

    Se define la hipoglucemia en un adulto como una cifra de glucemia inferior a 40 mg / dl, incluso en ausencia de síntomas.

    La insulina frena la producción hepática de glucosa y aumenta la utilización de la glucosa por parte de los tejidos periféricos (fundamentalmente el músculo). Por todo ello, la secreción de insulina baja las cifras de glucemia. Cuando por cualquier mecanismo aparece hipoglucemia se aumenta la producción de una serie de hormonas de contrarregulación, tales como: Glucagón y epinefrina. Estas hormonas producirían un aumento en la glucogenolisis de forma que intentarían elevar las cifras de glucemia hasta niveles normales. La hormona de crecimiento y el cortisol serían otras hormonas de contrarregulación que vendrían en una segunda fase evolutiva, una vez pasada la fase más aguda. Aunque las catecolaminas son unas hormonas muy importantes en el proceso de contrarregulación de la hipoglucemia, no juegan un papel fundamental en caso de secreción adecuada de glucagón 20, 21. En caso de déficit en la producción de glucagón, como sería el caso de diabéticos de larga evolución o sujetos que han sido sometidos a pancreatectomías totales, es cuando las catecolaminas tomarían el papel principal como hormonas contrarreguladoras. En sujetos con una diabetes de muy larga evolución, incluso la producción de catecolaminas estaría afectada, por lo que los mecanismos compensadores de la hipoglucemia estarían deteriorados. Es interesante recordar al respecto que estos mecanismos descritos podrían alterarse con la administración de beta-bloqueantes no selectivos, tales como el propranolol.

    Los síntomas que ocurren durante una hipoglucemia se deben a:

    1. la descarga producida por el sistema nervioso simpático - descarga adrenérgica -
    2. causados por la neuroglucopenia 22.

    La hipoglucemia activa células del hipotálamo que serían las responsables de la descarga del sistema nervioso simpático, dicha activación produciría síntomas tales como: sudoración, palpitaciones, ansiedad; la activación del sistema nervioso parasimpático produciría manifestaciones tales como: cambios en el tamaño pupilar y aumento en la secreción de saliva por la parótida. Tanto hipotermia como hipertermia pueden observarse en la hipoglucemia. La hipotermia se debería a la pérdida de calor causada por la sudoración excesiva y la vasodilatación periférica. La hipertermia se produciría por las convulsiones o el edema cerebral.

    El umbral aceptado para el desarrollo de síntomas por neuroglucopenia es aproximadamente 36 mg / dl, por debajo de estas cifras de glucemia pueden demostrarse cambios en el electroencefalograma y en la conciencia. La corteza cerebral es la más susceptible a los efectos de la hipoglucemia, seguida por el cerebelo, los ganglios de la base, tálamo, hipotálamo, troncoencéfalo, médula espinal y finalmente los nervios periféricos. Las convulsiones pueden producirse durante la hipoglucemia, siendo este síntoma más frecuente en los niños.

    3. 3. CAUSAS DE HIPOGLUCEMIA