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Con el objetivo de analizar los beneficios reales de no consumir alcohol, contaron con la participación de 102 hombres y mujeres con una media de cuarenta años relativamente sanos pero consumidores habituales (ellas una media de 29 unidades semanales y ellos 31), y se les planteó hacer de enero un mes 'seco', de tal forma que ninguno de ellos bebería alcohol durante el primes mes del año. A todos se les realizaron análisis de sangre periódicos, exploraciones del hígado y tuvieron que responder a cuestionarios detallados.

Tras 30 días de abstinencia, los participantes redujeron hasta en un 40% la grasa del hígado, perdieron cerca de tres kilos y sus niveles de colesterol mejoraron. “Los resultados fueron asombrosos”, comenta Kevin Moore, uno de los autores del estudio, quien asegura que “si existiese en el mercado un medicamento que consiguiese beneficios similares costaría miles de millones de dólares”.

Sorprendentemente, tan sólo cuatro semanas después de dejar de beber, los daños causados en el hígado tras años de consumo excesivo de alcohol comenzaron a repararse por sí mismos.

Además, la rigidez hepática o del hígado –síntoma que indica el posible desarrollo de enfermedades como la cirrosis– se redujo en más de un 12% y su resistencia a la insulina –que puede conducir a la diabetes– bajó en un 28%. Perdieron peso, mejoraron la presión arterial y además, “muchos aseguraron que sus niveles de concentración y de sueño habían mejorado”, añade Borland.

Los daños causados en el hígado tras un tiempo de consumo excesivo de alcohol comenzaron a repararse por sí mismos

Gautam Mehta, médico especialista del hígado que supervisó el estudio, reconoce la importancia de los hallazgos aunque advierte que lo que todavía no pueden asegurar es la durabilidad de estos beneficios en la salud de los pacientes a largo plazo, mucho menos si vuelven a sus hábitos cotidianos de ingesta de alcohol.

Entre algunas de las enfermedades relacionadas con el consumo abusivo de alcohol, la demencia ocupa uno de los puestos más destacados. Hasta ahora.

Tony Edwards, autor del libro 'The Good News About Booze' (Premium Publishing) en el que habla de los beneficios para la salud del consumo de alcohol, asegura en 'The Daily Mail' que la bebida, lejos de provocar riesgos para la salud mental, puede retrasar la aparición de la demencia y determinadas discapacidades mentales.

Según el experto, el consumo –siempre que sea moderado– no afecta al funcionamiento mental, es más, reduce y previene determinadas enfermedades como la demencia, y la evidencia médica lleva años demostrándolo, subraya el autor que recoge en concreto un informe elaborado por el británico National Institute for Health and Care Excellence y diferentes investigaciones científicas que han puesto en evidencia los beneficios para la salud del alcohol. Edwards cree que afirmar lo contrario “es tan erróneo como decir que fumar no causa cáncer de pulmón”.

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AUTOR: Lucas DL, Brown RA, Wassef M y Giles TD

TITULO ORIGINAL: [Alcohol and the Cardiovascular System: Research Challenges and Opportunities]

CITA: Journal of the American College of Cardiology 45(12):1916-1924, Jun 2005

No obstante, la American Heart Association y el American College of Cardiology han establecido que, en ausencia de pruebas de causalidad, el uso de alcohol como estrategia cardioprotectora no puede recomendarse.

Mecanismos subyacentes en los efectos moleculares y celulares del alcohol sobre el sistema cardiovascular

El alcohol también puede afectar el daño a los nervios por diabetes, enfermedad ocular y a los triglicéridos altos en sangre.

Quizá se pregunte si beber alcohol es seguro para la gente con diabetes. Si bebe alcohol, hay algunas cosas que tiene que saber acerca de la seguridad del alcohol.

Controle con su médico para asegurarse de que el alcohol no interfiera con sus medicamentos o complique alguna de sus condiciones médicas. Beber alcohol puede llevar a serias reacciones de azúcar baja en sangre, especialmente si toma insulina o tipos de píldoras para la diabetes que estimulan la liberación de insulina desde el páncreas. El alcohol también puede afectar otras condiciones médicas que pueda tener, como el daño a los nervios por diabetes, la enfermedad ocular diabética, y triglicéridos altos en sangre. Obtenga pautas para el uso del alcohol de parte del profesional médico.

Si elige tomar alcohol, beba con moderación. Limite su ingesta de alcohol o no más de una medida por día para las mujeres, y no más de dos medidas por día para los hombres.

  • 12 onzas de cerveza
  • 5 onzas de vino
  • 1½ onzas de bebidas destiladas (tales como el ron, whisky, gin, etc.)

Si está manejando la diabetes sólo con dieta y ejercicio, beber alcohol todavía puede incrementar su riesgo de azúcares bajas en sangre. Y si toma insulina o tipos de píldoras para la diabetes que estimulan la producción de insulina, el beber alcohol puede conducir a reacciones aún más serias de azúcar baja en sangre.

Normalmente, el hígado libera glucosa para mantener los niveles de azúcar en sangre. Pero cuando bebe alcohol, el hígado está tan ocupado descomponiendo el alcohol, que hace un mal trabajo al liberar glucosa hacia la corriente sanguínea. Esto puede llevar a una caída en los niveles de azúcar en sangre si está bebiendo alcohol con el estómago vacío.

Cada bebida alcohólica demora aproximadamente 1-1 ½ horas para terminar de procesarse en el hígado. Durante todo ese tiempo, existe el riesgo de azúcar baja en sangre. Así que, si toma 2 bebidas, duplique ese tiempo: estará en riesgo de tener azúcares bajas en sangre de 2 a 3 horas. Cuando más alcohol haya consumido, mayor será el riesgo de una baja seria del azúcar en sangre.

¿La solución? Nunca beba alcohol con el estómago vacío. SIEMPRE consuma alcohol con una comida o aperitivo que contenga carbohidratos. Nunca saltee comidas o sustituya el alcohol por una comida.

Siga estos consejos de seguridad también:

  • Conozca los síntomas de una baja de azúcar en sangre (hipoglucemia) e informe a otros. Si se desmayase, aquellos que están cerca tienen que saber que esto es una emergencia médica, no sólo una señal de intoxicación.
  • Use el brazalete de ID de alerta médica en todo momento.
  • Lleve una fuente de carbohidratos, como tabletas de glucosa, consigo en caso de una baja de azúcar.
  • Controle su azúcar en sangre con más frecuencia. Los efectos del alcohol pueden dificultar que detecte los síntomas de una baja de azúcar en sangre.
  • En los casos de una baja de azúcar en sangre severa, quizá las inyecciones de glucagón no funcionen con efectividad para elevar el azúcar en sangre, ya que la hormona glucagón estimula al hígado para que libere glucosa, y el alcohol impide ese proceso.
  • Si combina ejercicio con alcohol, el riesgo de una baja de azúcar en sangre es aún mayor. Debido a que más ejercicio baja los niveles de azúcar en sangre, controle el azúcar en sangre con más frecuencia. Quizá necesite un aperitivo con carbohidratos para evitar una baja de azúcar en sangre.

El alcohol tiene muchas calorías y pocos nutrientes. Por eso con frecuencia se dice que el alcohol es “calorías vacías”. Cuando el hígado descompone el alcohol, convierte el alcohol en grasas. Eso significa que beber alcohol puede hacer que gane peso. A razón de 7 calorías por gramo, el alcohol tiene casi la misma densidad de calorías que la grasas (9 calorías por gramo). ¡De allí viene la panza de cerveza! El uso de alcohol también puede llevar a grasas, o triglicéridos, elevados en sangre, lo que eleva el riesgo de enfermedad cardíaca.

Para cumplir sus objetivos de manejar su azúcar en sangre, peso corporal y salud cardíaca, tenga estos consejos en cuenta:

  • Si está luchando por perder peso, limite la ingesta de alcohol. O considere evitar el alcohol para liberar a su dieta de calorías vacías.
  • Vigile las mezclas ricas en calorías y carbohidratos, como las gaseosas comunes, jugos y agua tónica. Elija gaseosas dietéticas, jugos dietéticos, agua tónica dietética y soda / agua gasificada en vez de las anteriores.
  • Elija cerveza ligera (baja en alcohol / calorías) en vez de cerveza común.
  • Elija vinos secos en vez de espumantes, vinos para postres, vinos dulces y refrescos a base de vino.

Vea una lista de calorías y carbohidratos en bebidas alcohólicas populares en Una mirada al alcohol.

¡Recuerde beber de manera segura y responsable! Nuca beba y conduzca. No use equipos peligrosos o se comprometa en actividades que requieran coordinación, concentración o estar alerta. No tome un baño caliente, jacuzzi / hidromasaje o sauna porque el calor combinado con el alcohol puede hacer que su presión sanguínea baje demasiado.

SI BEBE ALCOHOL, SEPA LO QUE LE HACE A SU CUERPO

Esta tabla brinda una lista de las bebidas alcohólicas populares y muestra la medida promedio, contenido de carbohidratos y cantidad de calorías.

Todo lo relacionado con las enfermedades del cerebro y lo que te pueda interesar de él.

  • Movimiento y sensibilidad.
  • Habla y uso del lenguaje.
  • Alimentación y deglución.
  • Visión.
  • Función cognoscitiva (pensar, razonar, juicio y memoria).
  • Percepción y orientación del entorno.
  • Cuidados personales.
  • Control de la vejiga y el intestino.
  • Control emocional.
  • Capacidad sexual.

Aparte de estos efectos generales, se pueden producir algunos deterioros específicos cuando un área determinada del cerebro resulta dañada.
  1. Efectos de un derrame cerebral en el hemisferio derecho
Los efectos de un derrame cerebral en el hemisferio derecho del cerebro pueden incluir los siguientes:
  • Debilidad (hemiparesia) o parálisis (hemiplejía) y deterioro sensorial en el lado izquierdo.
  • Negación de la parálisis o del deterioro y percepción reducida de los problemas causados por el derrame cerebral (este concepto se conoce como "negligencia izquierda").
  • Problemas visuales, incluyendo la incapacidad de ver el campo visual izquierdo de ambos ojos (hemianopsia homónima).
  • Problemas espaciales con la profundidad de la percepción o las direcciones, como arriba/abajo o delante/detrás.
  • Incapacidad de localizar o reconocer alguna parte del cuerpo.
  • Incapacidad de entender los mapas y encontrar cosas como ropa u objetos de tocador.
  • Problemas de memoria.
  • Cambios en el comportamiento, como ausencia de preocupación ante determinadas situaciones, impulsividad, comportamiento inapropiado y depresión.

2. Efectos de un derrame cerebral en el hemisferio izquierdo
  • Debilidad (hemiparesia) o parálisis (hemiplejía) y deterioro sensorial en el lado derecho.
  • Problemas para hablar y para entender el lenguaje (afasia).
  • Problemas visuales, incluyendo la incapacidad de ver el campo visual derecho de ambos ojos (hemianopsia homónima).
  • Deterioro en la capacidad de manejar números o de organizar, razonar y analizar artículos.
  • Cambios en el comportamiento, como depresión, demasiada cautela e indecisión.
  • Deterioro de la capacidad de leer, escribir y aprender nueva información.
  • Problemas de memoria.

3. Efectos de un derrame cerebral en el cerebelo
  • Incapacidad de caminar y problemas con la coordinación y el equilibrio (ataxia).
  • Mareos.
  • Dolores de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.

4. Efectos de un derrame cerebral en el tronco del encéfalo
  • Función del corazón y respiración.
  • Control de la temperatura del cuerpo.
  • Equilibrio y coordinación.
  • Debilidad o parálisis en las cuatro extremidades.
  • Masticación, deglución y habla.
  • Visión.
  • Coma.

Desgraciadamente, es frecuente que se produzca la muerte en los derrames cerebrales del tronco del encéfalo.

El curso de la esclerosis múltiple no se puede pronosticar. Algunas personas se ven afectadas de forma leve por su enfermedad, pero otras ven cómo su enfermedad avanza rápidamente hasta llegar a la incapacidad total. La mayoría de afectados se sitúa en un término medio. Cada persona experimenta una combinación diferente de síntomas, con lo que podemos distinguir una serie de modalidades definidas en el curso de la enfermedad:

  • Esclerosis múltiple con recaídas o remisiones: Los pacientes sufren recaídas imprevisibles (exacerbaciones, ataques) durante las que aparecen nuevos síntomas o se agravan los que ya tienen. La duración es variable, pueden ser días o meses, pero al final los síntomas remiten; incluso a veces la recuperación es total, pudiendo premanecer la enfermedad inactiva durante meses o años.
  • Esclerosis múltiple benigna: Tras uno o dos brotes en los que la recuperación es completa, esta forma de esclerosis no empeora con el tiempo y no hay incapacidad permanente. Sólo se puede identificar cuando hay una incapacidad mínima a los 10-15 años del comienzo, e inicialmente habrá sido calificada como esclerosis múltiple con recaídas o remisiones. Se tiende a asociar este tipo de esclerosis con síntomas menos graves al comienzo.
  • Esclerosis múltiple progresiva secundaria: Cuando inicialmente la esclerosis múltiple es con recaídas y remisiones, se desarrolla posteriormente una incapacidad progresiva en el curso de la enfermedad, frecuentemente con recaídas superpuestas.
  • Esclerosis múltiple progresiva primaria: Se caracteriza por la ausencia de ataques definidos, pero hay un comienzo lento y un empeoramiento paulatino y constante de los síntomas. Se acumulan las deficiencias e incapacidad que, en un determinado momento pueden estabilizarse, pero que también podrían continuar durante meses y años.

El neurólogo se basa en la historia clínica y en la exploración física del paciente. Así que es muy importante que éste explique al médico todos los detalles y síntomas que haya notado. Cuando la esclerosis múltiple es temprana, los síntomas son muy leves y pueden mitigarse espontáneamente, dando lugar a pensar que no está realmente enfermo o que se trata de otra enfermedad; por esta razón su diagnóstico puede prolongarse.

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  • continúa durante más tiempo que los primeros 6 meses;
  • empieza tras haber estado tomando Climen durante más de 6 meses;
  • continúan después de terminar el tratamiento con Climen;

consulte a su médico tan pronto como sea posible.

Se ha evidenciado que la THS combinada con estrógeno y progestágeno y probablemente también la THS con estrógeno solo aumenta el riesgo de cáncer de mama. Este riesgo adicional depende de la duración de la toma de THS. El aumento del riesgo se hace evidente a los pocos años. Sin embargo, vuelve a la normalidad en unos pocos años (como máximo 5) después de interrumpir el tratamiento.

Su médico le orientará sobre cómo puede detectar anomalías en su pecho y le realizará controles periódicos a lo largo del tratamiento

En mujeres de 50 a 79 años que no están tomando THS, una media de 9 a 17 de cada 1.000 serán diagnosticadas con cáncer de mama en un período de 5 años. En mujeres entre 50 y 79 años que están tomando THS con estrógeno-progestágeno durante 5 años, habrá de 13 a 23 casos de cada 1.000 usuarias (es decir, de 4 a 6 casos adicionales).

Revise sus mamas regularmente. Consulte a su médico si detecta algún cambio como:

  • hoyuelos en la piel
  • cambios en el pezón
  • cualquier bulto que pueda ver o notar

Además, se recomienda que se una a los programas de mamografías de detección cuando se le ofrezca. Para las mamografías de detección, es importante que informe al enfermero/profesional sanitario que le realice la radiografía que es usuaria de THS, ya que estos medicamentos pueden aumentar la densidad de las mamas, lo cual puede afectar al resultado de la mamografía. Cuando se aumenta la densidad de la mama, puede que la mamografía no detecte todos los bultos.

El cáncer de ovario se produce con menos frecuencia que el cáncer de mama. El uso de THS con estrógeno solo o con combinación de estrógenos-progestagenos se ha asociado con un riesgo ligeramente mayor de cáncer de ovario.

El riesgo de cáncer de ovario varía con la edad. Por ejemplo, en mujeres de entre 50 y 54 años de edad que no siguen THS, se han observado alrededor de 2 casos de cáncer de ovario por cada 2.000 mujeres en un período de 5 años. En mujeres en tratamiento con THS durante 5 años, se han observado alrededor de 3 casos por cada 2.000 pacientes (es decir, alrededor de 1 caso adicional).

Efectos de la THS sobre el corazón y la circulación

Coágulos de sangre en una vena (trombosis)

El riesgo de coágulos de sangre en las venas es aproximadamente de 1,3 a 3 veces mayor en usuarias de THS frente a las no-usuarias, especialmente durante el primer año de uso. El riesgo de trombosis también aumenta con la edad.

Los coágulos de sangre pueden ser graves, y si uno se desplaza a los pulmones, puede causar dolor en el pecho, dificultad respiratoria, desmayo o incluso la muerte.

Usted tiene más probabilidades de tener un coágulo de sangre en las venas con la edad y si alguno de los siguientes casos le afecta. Informe a su médico si cualquiera de estas situaciones le afecta a usted:

  • No puede caminar durante un tiempo prolongado a causa de una cirugía mayor, lesión o enfermedad (ver también sección 3, Si usted necesita someterse a una intervención quirúrgica)
  • Tiene un sobrepeso grave (IMC > 30 kg/m²)
  • Tiene un problema de coagulación sanguínea que necesita un tratamiento a largo plazo con un medicamento usado para prevenir los coágulos de sangre
  • Alguno de sus familiares cercanos ha tenido un coágulo de sangre en la pierna, el pulmón o cualquier otro órgano
  • Tiene lupus eritematoso sistémico (LES)
  • Tiene cáncer.

Para los síntomas de un coágulo de sangre, ver “Deje de tomar Climen y acuda inmediatamente al médico”.

En las mujeres en la cincuentena que no están tomando THS, se espera que una media de 4 a 7 de cada 1.000 tengan un coágulo de sangre en una vena en un período de 5 años.

En mujeres en la cincuentena que han estado tomando THS con estrógeno-progestágeno durante más de 5 años, habrá de 9 a 12 casos de cada 1.000 usuarias (esto es, 5 casos adicionales).

En ensayos clínicos amplios con combinación de estrógenos conjugados y acetato de medroxiprogesterona (MPA) se observó un posible aumento del riesgo de patología cardiovascular en el primer año de uso y un incremento del riesgo de accidente cerebrovascular. Se desconoce si estos hallazgos se pueden extender a otros compuestos de THS que contienen diferentes estrógenos y progestágenos, como es el caso de Climen.

Enfermedad coronaria (ataque al corazón)

No se ha demostrado que la THS previene del ataque al corazón. Usted no debe utilizar la THS para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Las mujeres mayores de 60 años usuarias de THS con estrógeno-progestágeno son ligeramente más propensas a desarrollar una enfermedad cardiaca que las que no toman ninguna THS.

El riesgo de padecer un accidente cerebrovascular es aproximadamente 1,5 veces mayor en usuarias de THS frente a las no-usuarias. El número de casos adicionales de accidente cerebrovascular debido a la THS aumenta con la edad.

En las mujeres en la cincuentena que no están tomando THS, se espera que una media de 8 de cada 1.000 tengan un accidente cerebrovascular en un periodo de 5 años. Para mujeres en la cincuentena que están tomando THS, se producirán 11 casos de cada 1.000 usuarias, en un periodo de 5 años (esto es, 3 casos adicionales).

Existe evidencia limitada proveniente de estudios clínicos que la terapia hormonal puede aumentar el riesgo de pérdida significativa de capacidades intelectuales, tales como la pérdida de memoria (demencia), si se inicia el tratamiento con 65 años o más. El riesgo puede disminuir si el tratamiento se inicia en la menopausia temprana, tal y como se ha observado en otros estudios. Se desconoce si estos hallazgos pueden extenderse a otros productos de THS.

Si es usted diabética debe ser controlada cuidadosamente mientras esté en tratamiento con THS pues ésta puede tener un efecto sobre el metabolismo de los carbohidratos (resistencia periférica a la insulina y la tolerancia a la glucosa).

Si se sospecha que padece un prolactinoma (tumor no canceroso que provoca un aumento en la secreción de la hormona prolactina), éste debe ser descartado antes de comenzar con el tratamiento. Si sufre de prolactinoma, es necesaria una estrecha supervisión médica (incluyendo una medición periódica de los niveles de prolactina).

Si le aparece un cloasma (coloración cutánea en placas de contornos irregulares de color amarillo oscuro, que aparece principalmente en la cara) durante el tratamiento con terapia hormonal sustitutiva (THS), especialmente se da en mujeres con una historia de cloasma durante el embarazo, debe evitar la exposición al sol o a los rayos ultravioleta mientras estén en tratamiento.

Informe a su médico si usted presenta una alteración en la función del riñón o del corazón. Los estrógenos pueden causar retención de líquidos, y por lo tanto, las pacientes con alteraciones de la función del riñón deben ser observadas cuidadosamente.

Usted deberá valorar junto con su médico las posibles alternativas de tratamiento existentes para su situación concreta y cuanto tiempo debe prolongarse el tratamiento. Esto deberá revisarse periódicamente a lo largo del tratamiento.

Si usted tiene un mioma uterino (un tipo de tumor del útero), éste puede aumentar de tamaño por influencia de los estrógenos. En ese caso debe suspenderse el tratamiento.

Si usted sufre la reactivación de una endometriosis, se le recomienda que suspenda el tratamiento.

Climen no es un anticonceptivo y no debe utilizarse como tal; tampoco restablece la fertilidad.

Para evitar un embarazo se emplearán cuando sea necesario, medidas anticonceptivas mediante la utilización de métodos no hormonales (con la excepción de los métodos del ritmo y de la temperatura). Si hubiera indicios para sospechar la presencia de un embarazo, se debe interrumpir la toma de comprimidos hasta que haya sido comprobada (ver sección “Embarazo, lactancia y fertilidad”).

La THS no previene la pérdida de memoria.. Existe cierta evidencia de un mayor riesgo de pérdida de la memoria en mujeres que comienzan a utilizar la THS después de la edad de 65 años. Pida consejo a su médico.

En mujeres con angioedema hereditario (hinchazón o edema de tipo alérgico que suele aparecer en la cara), los estrógenos exógenos como los que contiene Climen pueden inducir o agravar los síntomas.

Información adicional en poblaciones especiales

Climen no está indicado para su uso en niños y adolescentes.

No existen datos que sugieran una necesidad de ajuste de la posología en pacientes ancianos. En mujeres de 65 años o más (ver sección “Tenga especial cuidado con Climen”).

Pacientes con insuficiencia hepática

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Después de una comida abundante o grasosa puede presentarse un dolor tipo cólico en el costado derecho del abdomen, que se acompaña de mareo y vómito, lo que será el primer indicio de inflamación de la vesícula biliar, padecimiento que se presenta con mayor frecuencia en las mujeres.

El termino colecistitis se refiere a la obstrucción e inflamación de la vesícula biliar y su vía de excreción (conducto cístico), problema que en 90% de los casos es causado por la presencia de cálculos (piedras) biliares, los cuales obstruyen las sustancias de desecho hacia el intestino. El principal factor de desarrollo de cálculos biliares es el colesterol, sustancia grasa que se metaboliza (se desdobla) en el hígado y que cumple funciones importantes, como colaborar en el óptimo funcionamiento de las hormonas sexuales.

Otras causas de colecistitis incluyen consumo de alcohol, tumores en la vesícula biliar (en raras ocasiones), o enfermedades en el órgano, como infecciones bacterianas debido a la concentración de bilis (sustancia generada por el hígado que colabora en la eliminación de toxinas y digestión de grasas), que causa irritación y presión en la vesícula.

Este problema se presenta con mayor frecuencia en el género femenino (en una proporción de 4 a 1 con respecto a los hombres) debido a la existencia de estrógenos (hormonas sexuales), ya sea de origen orgánico o por su administración externa en forma de anticonceptivos orales, pues estos elementos aumentan la saturación de colesterol en la vesícula biliar y la secreción de ácidos biliares por parte del hígado. Si a estos factores se añade la presencia de obesidad, aumenta la posibilidad de generación de cálculos.

Cabe destacar que el subgrupo de mujeres más susceptibles al desarrollo de alteraciones en el flujo de la bilis (colestasis) son las embarazadas, quienes llegan a presentar hacia el final de la gestación 2 ó 3 veces más concentraciones de sales biliares, lo que favorece la formación de los elementos que pueden producir inflamación de la vesícula.

La colecistitis comienza con un dolor tipo cólico en forma aguda (intensa) en el abdomen en la región derecha debajo de las costillas, que en 75% de los casos se ha presentado con anterioridad, aunque en menor intensidad, por lo que muchas veces pasa desapercibido para el paciente y lo atribuye a malestar estomacal. El dolor aumenta y, por lo general, se irradia hacia la parte baja del omóplato derecho y se acompaña de náuseas y vómito; en algunas ocasiones se puede presentar fiebre.

Lo que se indica en cuanto los síntomas se hacen presentes es acudir al médico, quien para corroborar el diagnóstico solicitará que se practique al paciente un ultrasonido, estudio que por medio de ondas sonoras reflejadas permite la visualización de las paredes de la vesícula biliar, los conductos biliares de excreción y la posible presencia de lodo biliar (acumulación de sustancias de desecho) o cálculos que pueden ser los causantes del proceso inflamatorio de la vesícula.

El tratamiento de colecistitis incluye, una vez que el paciente ha llegado a la unidad hospitalaria, la rehidratación, ya que en algunas ocasiones por el vómito y la fiebre se pierden líquidos; se debe colocar una sonda nasogástrica que permita el aspirado de las secreciones para evitar la estimulación de la producción de sustancias (hormonas intestinales) que generen mayor contracción de la vesícula biliar, lo que aumentaría el dolor. En caso de haber fiebre se deberá administrar un antipirético y un antibiótico que ayuden a controlar dolor e infección.

Sin embargo, el tratamiento definitivo de colecistitis es la colecistectomía, es decir, intervención quirúrgica para destapar los ductos bloqueados. Si el paciente presenta riesgo quirúrgico (por ejemplo, que curse con presión arterial alta, fiebre, altos o bajos niveles de glucosa en sangre) la intervención se diferirá de 1 a 2 días como plazo máximo.

Si, por el contrario, los síntomas ceden con el tratamiento médico la cirugía podrá programarse en un plazo no mayor a seis semanas. Cuando se presentan complicaciones en el proceso inflamatorio de la vesícula, como acumulación de pus (empiema), gangrena o perforación vesiculares, la intervención quirúrgica debe ser inmediata.

En conclusión, podemos decir que el término colecistitis se refiere al proceso inflamatorio de la vesícula biliar en el que se ven relacionados muy estrechamente la alteración de los procesos metabólicos del colesterol que generan la formación de elementos que obstruyen el flujo biliar. Este problema puede evitarse en gran medida si cuidamos nuestra alimentación, evitando en lo posible el exceso de grasas, principalmente, y practicando regularmente ejercicio que permita eliminar el exceso de grasas en nuestro cuerpo.

El hígado en uno de los principales órganos del cuerpo, el cual se encuentra en la parte superior derecha del abdomen y se divide en derecho e izquierdo. Está compuesto por hepatocitos y tiene las funciones de procesar nutrientes que se absorben en el intestino, eliminar las sustancias tóxicas de la sangre, producir bilis para digerir los alimentos y crear proteínas que ayudan al proceso de coagulación.

La enfermedad hepática puede ser benigna, como es la presencia de quistes hepáticos o hemangiomas, cuyo tratamiento dependerá del tamaño de la lesión, de la localización y los síntomas que provoque, o maligna, como las lesiones provocadas por metástasis de cánceres de otros órganos o cánceres primarios del propio hígado como el carcinoma hepatocelular.

En algunos casos, los tumores del hígado aparecen sobre pacientes que ya han sufrido una enfermedad hepática, como cirrosis o hepatitis B o C. Por esto, es fundamental el seguimiento de los pacientes con estos antecedentes para la detección precoz de posibles cánceres.

  • Carcinoma hepatocelular. Es el más frecuente, sobre todo en hombres de entre 60 y 70 años. Suele originarse sobre hígados que han sufrido o sufren una enfermedad.
  • Colangiocarcinoma intrahepatico. Se produce en los conductos biliares que atraviesan el hígado y es el segundo más frecuente, también sobre hígados ya enfermos por hepatitis B o C, colangitis esclerosante primaria o NASH.
  • Carcinoma fibrolamelar: es más frecuente en gente joven de entre 20 y 30 años, tanto en hombres como en mujeres, y es menos agresivo que el carcinoma hepatocelular.

Existen una serie de enfermedades o factores relacionados con el desarrollo de enfermedad en el hígado:

  • Hepatitis B o C. Los pacientes en los que esta infección es crónica presentan predisposición a canceres primarios en el hígado
  • Cirrosis causada por el exceso de alcohol
  • Hígado graso no alcohólico (o Esteatohepatitis no alcohólica), que se da en gente con sobrepeso, obesidad, diabetes tipo II o síndrome metabólico
  • Hemocromatosis: enfermedad hereditaria que provoca una acumulación excesiva e incorrecta del hierro en los órganos por un mal metabolismo del hierro
  • Ingesta de arsénico, presente en el agua o en productos químicos como algunos materiales plásticos

Los problemas de hígado suelen ser asintomáticos, pero cuando se producen síntomas suelen ser dolor abdominal, cansancio, náuseas, fiebre, pérdida de peso, falta de apetito o ictericia (coloración amarillenta de la piel).

Las enfermedades benignas del hígado en muchos casos se detectan casualmente al realizar una revisión por algún otro motivo. Por otro lado, en los pacientes con factores de riesgo se recomienda realizar una ecografía periódicamente para detectar lesiones benignas y malignas. Para confirmar el diagnóstico la mejor opción es realizar entonces una biopsia hepática guiada por ecografía, TAC, o mediante cirugía laparoscópica.

En el estudio inicial se realizará una analítica: ésta servirá para observar la función hepática a través de la bilirrubina y las alteraciones en la coagulación. Además, permitirá solicitar marcadores tumorales como la alfa fetoproteina, relacionada con el carcinoma hepatocelular.

Cuando se sospecha de que pueda haber una enfermedad hepática, se recomienda realizar un TAC o tomografía computerizada o una resonancia magnética (RMN) para localizar las lesiones, su tamaño y su relación con otros tejidos y órganos. Así, se podrá elegir el tratamiento más adecuado.

Un seguimiento por parte de un especialista es imprescindible en todos los pacientes que tuvieron cáncer de hígado.

Para un seguimiento efectivo, es preciso un trabajo coordinado multidisciplinar, donde los diferentes especialistas combinen estudios de laboratorio, con el estudio de la función hepática y coagulación, y pruebas de imagen como las ecografías o resonancias magnéticas. En IQL trabajan en esa tarea radiólogos altamente experimentados, puesto que el haber realizado tratamientos previos sobre el hígado dificulta la evaluación de las pruebas. La finalidad es la detección precoz en caso de aparecer nuevas enfermedades o repetición de las previas.

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¿Qué debo hacer si me olvido de tomar la medicación con corticosteroides?

Si olvida tomar su medicamento, tome la dosis tan pronto como se acuerde. Sin embargo, si su próxima dosis es en unas pocas horas, no tome una dosis adicional. Si no puede recordar cuando tomó la última dosis del medicamento consulte a su médico para obtener instrucciones.

¿Cuáles son los síntomas de una sobredosis de corticosteroides?

Una sobredosis de corticoesteroides se presenta cuando alguien accidental o intencionalmente toma más de la cantidad normal o recomendada de estos medicamentos. La mayoría de las sobredosis ocurren con píldoras o jarabes y los síntomas pueden incluir:

  • Ardor o picazón en la piel
  • Convulsiones
  • Sordera
  • Depresión
  • Piel seca
  • Presión arterial alta
  • Debilidad muscular
  • Nerviosismo
  • Psicosis
  • Somnolencia
  • Cese del ciclo menstrual
  • Hinchazón en las piernas, tobillos o pies
  • Debilidad
  • Empeoramiento de las condiciones de salud como úlceras, diabetes

Los corticosteroides deben reducirse gradualmente para permitir que las glándulas suprarrenales reanuden la producción natural de cortisol. La eliminación de las dosis demasiado rápido puede resultar en una crisis o un estado potencialmente mortal causado por los niveles insuficientes de cortisol.

En casos en que los corticosteroides se han tomado en dosis bajas durante largos períodos de tiempo, la reducción puede continuar durante meses o años. A veces, las dosis se reducen un miligramo a la vez para prevenir ataques de asma. Cuando se han tomado por períodos de tiempo más cortos, la reducción puede ser más rápida y las dosis cada vez menores.

Otra posible complicación asociada con la interrupción de los esteroides es el síndrome de abstinencia de esteroides, o efecto de rebote, que es la respuesta exagerada del organismo ante la eliminación del fármaco. Este efecto puede causar fiebre, dolor muscular y dolor en las articulaciones, de ahí que para los médicos resulte difícil diferenciar entre los síntomas de abstinencia y un brote de la enfermedad en sí.

IMPORTANTE: Descarga completamente GRATIS nuestro libro electrónico; "Sobredosis de corticoesteroides. La guía básica". Después de leer esta presentación serás capaz de comprender y reconocer:

  • ¿Qué es una sobredosis de corticoides?
  • Los elementos tóxicos en los corticoides
  • Síntomas de una sobredosis de corticoides
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Las alteraciones de la piel que suelen asociarse con tumores malignos son:

HIPERTRICOSIS LANUGINOSA ADQUIRIDA

MANIFESTACIONES CUTANEAS DEL SIDA

· Onicomicosis subungueal proximal

· Cualquier enfermedad sexualmente trasmitida

· Signos de uso de drogas endovenosas

· Candidiasis vulvovaginal recurrente

· Dermatitis seborreica (extensa y refractaria al tratamiento)

· Aftas orales (recurrentes y refractarias al tratamiento)

2. Braunwald E, Fauci AS, Kasper DL, et al. Harrison's Principles of Internal Medicine (15th edit) McGraw Hill 2001.

4. Fitzpatrick tb, Eisen az, Wolff k, Freedberg im, Austen k, eds. Dermatology in general medicine, 4.a ed. Nueva York, McGraw-Hill, 1993.

La ascitis es un problema que hace referencia a la acumulación de fluidos en la cavidad peritoneal o abdominal. La ascitis está causada más comúnmente por daños en el hígado y otros términos médicos para este problema incluyen fluidos en la cavidad peritoneal, hidroperitoneo o hidropesía. La ascitis causada por daños en el hígado se conoce como ascitis cirrótica. La ascitis en el abdomen también puede tener su origen en otras fuentes como insuficiencias cardíacos, hepáticas y el cáncer.

Tradicionalmente se divide la ascitis en dos tipos o categorías – ascitis exudativa y transudativa, dependiendo de la cantidad de proteínas que se encuentren en el fluido peritoneal. Otro método para clasificar los tipos de ascitis es medir la cantidad de albumina en el fluido y compararla con albumina sérica en sangre. Esto se conoce como SAAG (siglas en inglés) o Gradiente de albumina sero-ascítica. La ascitis causada por cirrosis o insuficiencias cardíacas normalmente tiene una puntuación SAAG superior a 1.1, mientras que la puntuación SAAG de la ascitis causada por otras razones suele ser inferior a 1.1.

Si padece un caso leve de ascitis, los síntomas pueden ser casi imposibles de detectar. Por otro lado, los síntomas de la ascitis aguda normalmente son obvios e incluyen:

  • Distensión abdominal
  • Aumento del tamaño del abdomen
  • Costados hinchados del abdomen visibles
  • Diferencia en las notas de percusión en los costados cuando el paciente está movido o girado de costado
  • En casos graves, se puede sentir una “ola de fluido” cuando se toca o empuja el abdomen. Esta ola también puede sentirse en el lado opuesto del abdomen.
  • Sentimiento de pesadez constante en el abdomen
  • Presión en el abdomen
  • Pérdida de apetito
  • Sentimiento de saciedad incluso tras una comida pequeña
  • Acidez
  • Náuseas
  • Estreñimiento
  • Falta de aire ya que el abdomen afecta al diafragma
  • Derrame pleural o acumulación de fluido alrededor de los pulmones
  • Tos crónica
  • Cuando la ascitis está causada por cirrosis o daños en el hígado, puede haber quejas de contusiones, hinchazón de las piernas y ginecomastia
  • La ascitis causada por cáncer puede conllevar una pérdida de peso inexplicable y síndrome de fatiga crónica
  • En casos de ascitis provocada por insuficiencias cardíacas, los síntomas más comunes son jadeos, falta de aire e incapacidad para realizar cualquier clase de ejercicio físico
  • Hernia en la pared abdominal / puede que el ombligo sobresalga
  • También es común el dolor en la parte baja de la espalda debido a la presión adicional sobre los músculos de la espalda

  • La causa más común de la ascitis sigue siendo las enfermedades del hígado o la cirrosis. Casi el ochenta por ciento de todos los casos informados de ascitis tienen su origen en daños avanzados en el hígado. Se cree que el aumento en la presión del flujo sanguíneo en el hígado junto con la disminución del contenido de albumina en sangre puede ser el responsable del desarrollo de ascitis abdominal.
  • La sal y la retención de agua también pueden contribuir a la gravedad de los síntomas de la ascitis.
  • Insuficiencia cardiaca congestiva
  • Insuficiencia renal / daños en el hígado
  • Obstrucción en la vena portal sin cirrosis como tumores y formación de coágulos
  • Ciertos cánceres como el cáncer de colon, de estómago, de pulmón, de páncreas, de ovarios, de pecho y el linfoma pueden conllevar ascitis malignas
  • La pancreatitis crónica o la inflamación del páncreas provocada por el abuso del alcohol puede resultar en ascitis pancreática

Otras causas de ascitis incluyen la pericarditis constrictiva, la hepatitis, la tuberculosis y la diálisis renal

El tratamiento de ascitis puede incluir diuréticos para reducir la retención de agua y eliminar el exceso de fluido así como antibióticos en caso de haber infección. Generalmente se aconseja a los pacientes que se abstengan completamente de cualquier bebida alcohólica y que reduzcan el consumo de sodio.

  • Aparte de estos tratamientos médicos también hay una serie de curas naturales para la ascitis. Remedios como estos pueden proporcionar alivio sintomático:
  • Añada media cucharadita de jugo de ajo a un vaso de agua y bébalo con el estómago vacío. Haga estos unos pocos días para reducir el dolor y la hinchazón.
  • Mezcle 25 gr. de zumo de calabaza amarga con agua y beba la mezcla tres veces al día para aliviar la ascitis.
  • Exprima media taza de hojas de rábano y mezcle el zumo con un poco de agua. Bébalo regularmente ya que es un remedio casero efectivo para la ascitis
  • Empape un puñado de semillas de fenogreco en agua y deje el bol reposar durante la noche. A la mañana siguiente, agite suavemente las semillas y el agua y cuélela con una tela de muselina. Beba el agua inmediatamente.
  • Se dice que los mangos son beneficiosos en el tratamiento de ascitis. Pruebe a comer al menos dos mangos frescos al día para obtener los mejores resultados.
  • Beba zumo de zanahoria fresco o zumo de melón para un alivio rápido de los síntomas de la ascitis.
  • Las cebollas son diuréticas y le ayudarán a reducir la retención de agua.
  • Un ligero masaje abdominal con aceite de ricino puede reducir la hinchazón y los gases. Deberá hablarlo primero con un masajista así como con su médico.
  • La raíz de diente de león o la raíz de flor salvaje puede mejorar el funcionamiento de los riñones ya que funcionan como diuréticos naturales. De manera similar, puede utilizar hierbas como el arraclán, la raíz de ruibarbo, la senna y el aloe con la misma finalidad.
  • La fomentación de agua caliente utilizando asafétida y agua tibia puede ayudar a aliviar la hinchazón abdominal.
  • Las propiedades diuréticas de la hierba mora pueden ayudar a tratar la ascitis. Partes de esta planta pueden ser tóxicas y por tanto es importante hablar con un herborista bien versado en esta planta.
  • El espondilio es un diurético potente y es especialmente útil para tratar la ascitis causada por cirrosis. Hierva un poco de espondilio en un vaso de agua y beba el líquido en pequeños sorbos a lo largo del día.

  • La dieta para la ascitis se centra en la reducción del consumo de sodio. Los remedios y medicamentos para la ascitis pueden tener poco o ningún efecto si su consumo de sodio es elevado. Deberá reducir drásticamente el consumo de sal – el consumo diario máximo recomendado de sodio debería ser 2000 mg o de 4 a 5 gramos. Puede usar sustitutos de la sal, pero asegúrese de que no contienen potasio, ya que puede reaccionar de manera adversas con medicamentos utilizados para tratar la ascitis.
  • Deberá evitar los alimentos listos para comer y alimentos precocinados, especialmente productos como los aliños de ensalada, mezclas de alimentos y salsas, ya que suelen tener un contenido en sodio muy elevado.
  • También se recomienda una dieta saludable para el corazón baja en grasas y colesterol. La American Heart Association recomienda comidas altas en fibra, vitaminas, minerales y cereales integrales, pero baja en grasas y azúcares refinados.
  • Si hay mucho fluido presente en el abdomen, algunas terapias alternativas proponen una dieta a base de leche durante unos pocos días o hasta que los síntomas persistan. Una vez los niveles de fluido en el abdomen se han reducido, las comidas ligeras como sopa de verduras y el pan de trigo integral pueden volver a añadirse paulatinamente a la dieta.
  • Los alimentos recomendados en la dieta para la ascitis incluyen mantequilla, ensaladas con rábano crudo, miel, asafétida y ajo.
  • Evite alimentos almidonados como el arroz, los cereales y las patatas en la medida posible.

Su médico o dietista le proporcionará instrucciones exactas sobre qué puede y qué no puede comer cuando tiene ascitis. Sin embargo, si los síntomas como los jadeos y la falta de aire persisten, el exceso de fluido puede eliminare con una aguja o un shunte. En tales casos, puede que el paciente necesite alimentarse sólo con líquidos intravenosos.

Para prevenir el desarrollo de la ascitis, es importante evitar los factores de riesgo que provocan la enfermedad. Estas precauciones pueden ayudar a prevenir la ascitis:

  • Evitar el alcohol puede prevenir enfermedades hepáticas y la cirrosis. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno deben usarse juiciosamente ya que pueden agravar los daños en el hígado y reducir el flujo de sangre a los riñones.
  • Antes de comenzar cualquier tratamiento alternativo o terapia de hierbas, es muy importante aclararlo con su médico. Ciertas hierbas pueden ser peligrosas si se ingieren en grandes cantidades u otras pueden reaccionar de manera adversa con su medicación habitual.
  • Siga una rutina de ejercicios regular para mejorar su inmunidad y salud general y para prevenir la acumulación de fluidos en el abdomen.
  • Evite dormir durante el día e inmediatamente tras una comida, ya que puede dificultar el proceso digestivo.
  • La hepatitis B y la hepatitis C son factores de riesgo para la ascitis, por lo que debe practicar sexo seguro para evitar la hepatitis.

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Aunque el tratamiento suele ser similar, el primer paso es que resuelva la causa del problema. No es lo mismo una esteatosis hepática producida por diabetes que por un elevado nivel de alcohol en sangre. Normalmente, el primer paso suele ser abandonar por completo el alcohol y el consumo de ciertos medicamentos.

A continuación, en este vídeo puede ver excelentes remedios caseros:

En general suele recomendarse una dieta sana que baje los niveles de grasa en el hígado combinada con ciertos ejercicios de diferente intensidad aunque, si el médico lo considera necesario, se pueden mandar ciertos fármacos para tratar los síntomas pero no sobrecargar al hígado; sobre todo suelen mandarse si el órgano se encuentra inflamado. Actualmente suelen usarse medicamentos con metformina para disminuir los niveles de transaminasas.

Tras este tratamiento, los resultados suelen ser positivos. Aun así, es conveniente tratarla a tiempo para que no acabe desencadenando una cirrosis o algún tipo de insuficiencia hepática.

En caso de sufrir algún problema de hígado lo más probable es que nuestro médico nos mande seguir una dieta especial. Aun así, en general es conveniente mejorar nuestro estilo de vida para evitar que aparezca esta enfermedad. El resultado de esta dieta es que, combinado con un mínimo de 30 minutos de ejercicio diario, nuestro peso disminuya y nuestro hígado deje de acumular grasa de más.

Esta dieta se caracteriza por eliminar cualquier tipo de carbohidratos refinados, presentes en cereales, pasta, arroz y bollería. Además, también se aumentará la ingesta de fibra y de Omega 3. Por tanto, será una dieta rica en pescado, aunque se combinará con frutas y algunos tipos de frutos secos como las almendras. Las verduras cocidas y ciertos tipos de carne como el pollo o el pavo también son buenos en esta dieta.

Es conveniente evitar las grasas saturadas, ya que son difíciles de metabolizar para el organismo, así como los azúcares. Por tanto, hay que evitar siempre los fritos y ciertos alimentos horneados. Tampoco conviene ingerir demasiados lácteos, especialmente el queso. Además, debe de ser una dieta sin nada de alcohol.

Las verduras son muy buenas para esta dieta, especialmente la alcachofa. Esta verdura estimula al hígado, facilitando la digestión y la eliminación de grasa. También se recomienda el cardo mariano y el diente de león, ya que el primero protege el hígado y el segundo actúa como diurético y desintoxicante. Puedes consumirlos en forma de infusión.

Siempre es mejor prevenir que curar, por lo que seguir

ciertos consejos para evitar factores de riesgo es una buena forma de controlar el hígado graso. ¡Aquí te dejamos algunas recomendaciones que pueden serte de ayuda para controlar este trastorno!

Es muy importante seguir este paso si se tienen antecedentes familiares de problemas en el hígado.

El sobrepeso, sobre todo si se acumula en la zona abdominal, puede perjudicar a nuestro hígado. Por esa razón, en caso de que se convierta en un factor de riesgo, es conveniente bajar de peso bajo la supervisión de un especialista. Una dieta variada, rica sobre todo en Omega 3, y un ejercicio regular son más que suficiente para controlar los problemas de hígado.

En caso de tener problemas de diabetes, es conveniente seguir todas las indicaciones de nuestro médico para evitar cualquier complicación que pueda dañar nuestro hígado. Hay que controlar el nivel de lípidos en sangre, así como el colesterol y los triglicéridos.

Ciertos medicamentos aumentan la grasa presente en nuestro hígado. Por esta razón es conveniente no automedicarse y seguir siempre las instrucciones de nuestro médico.

Si os gustó este artículo sobre esteatosis hepática, no os perdáis tampoco estos relacionados del blog:

ENFERMEDAD POR HÍGADO GRASO
FATTY LIVER DISEASE – Spanish

Dra. Ariel E. Feldstein 1,2
Dra. Marsha H. Kay (Fellow del Colegio Americano de Gastroenterología) 1

Miembros del Departamento de Gastroenterología Pediátrica y Nutrición 1
y del Departamento de Biología Celular 2 de la
Fundación de Cleveland Clinic en Cleveland, Ohio

La enfermedad por hígado graso no alcohólico (EHGNA) abarca a un grupo de afecciones en las que se presenta excesiva acumulación de grasa dentro del hígado de gente que consume poco o nada de alcohol. La forma más común de esta enfermedad es una afección no grave conocida como hígado graso, en la que se acumula grasa dentro de las células hepáticas. A pesar de que tener grasa en el hígado no sea lo normal, la grasa en sí misma, posiblemente no daña al hígado. Entre la gente con enfermedad por hígado graso no alcohólico, un grupo pequeño podría presentar una afección más grave, llamada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA). En la esteatohepatitis no alcohólica, la acumulación de grasa se relaciona con una inflamación de las células hepáticas y diferentes grados de fibrosis. La esteatohepatitis no alcohólica puede ser una afección grave, capaz de derivar en la presencia de mucha fibrosis en el hígado y cirrosis. La cirrosis ocurre cuando el hígado sufre bastantes daños y el tejido fibroso gradualmente reemplaza a las células del hígado (ver la ilustración), lo que conduce a que el hígado sea incapaz de funcionar adecuadamente. Algunos pacientes que desarrollan cirrosis podrían terminar requiriendo un trasplante de hígado (operación para extirpar el hígado dañado y reemplazarlo con otro “nuevo”).

La enfermedad por hígado graso no alcohólico es un trastorno muy común. Se calcula que esta enfermedad afecta hasta a 20 por ciento de personas adultas y casi 5 por ciento de niños. Se cree que la obesidad es la causa más común de infiltración grasa en el hígado. Algunos expertos calculan que en Estados Unidos, alrededor de 66 por ciento de adultos obesos y hasta 20 por ciento de niños obesos podrían tener hígado graso. Igualmente en Estados Unidos, cerca de 2 a 5 por ciento de las personas adultas y hasta 20 por ciento de gente obesa podría padecer la afección más grave de esteatohepatitis no alcohólica, aunque se desconoce la cantidad de niños que tendría esteatohepatitis no alcohólica. En los últimos diez años, la tasa de obesidad en Estados Unidos se ha duplicado entre los adultos y triplicado entre niños y adolescentes, lo que explicaría por qué la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica se han vuelto más comunes.

¿Qué causa la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica?

La enfermedad por hígado graso no alcohólico es parte de un síndrome metabólico caracterizado por diabetes o prediabetes (resistencia a la insulina), gordura u obesidad, elevación de los lípidos sanguíneos como el colesterol y los triglicéridos, además de hipertensión. No todos los pacientes presentan todas las características del síndrome metabólico. Se sabe menos sobre las causas para el desarrollo de la esteatohepatitis no alcohólica y los científicos se concentran en estudiar varios factores que podrían contribuir, entre ellos los siguientes:

  • Estrés oxidativo (desequilibrio entre las sustancias químicas prooxidantes y antioxidantes que deriva en daño de las células hepáticas)
  • Producción y liberación de proteínas inflamatorias tóxicas (citocinas) por parte de las propias células inflamatorias, hepáticas o grasas del paciente
  • Necrosis o muerte de las células hepáticas, conocida como apoptosis

¿Cuáles son las señales y síntomas de la enfermedad por hígado graso no alcohólico y de la esteatohepatitis no alcohólica?

La mayoría de personas que padece la enfermedad por hígado graso no alcohólico no presenta ningún síntoma al realizar un examen normal. Los niños podrían mostrar síntomas, tales como dolor en medio del abdomen o en la parte superior derecha de éste y, a veces, cansancio. No obstante, primero se deben considerar otras causas para el dolor abdominal y el cansancio. Cuando se realiza el examen físico, el hígado podría encontrarse ligeramente agrandado y en algunos niños podrían haber zonas de piel con decoloración oscura (acantosis nigricans), que más comúnmente se presentan en el cuello y axila.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad por hígado graso no alcohólico y/o la esteatohepatitis no alcohólica?

El diagnóstico de enfermedad por hígado graso no alcohólico, por lo general, se sospecha primero en aquella persona gorda u obesa con resultados ligeramente elevados en los exámenes hepáticos realizados durante cualquier análisis habitual de sangre. Actualmente, algunos expertos recomiendan que a todo niño u adolescente obeso se le revisen las enzimas hepáticas; pese a que la enfermedad por hígado graso no alcohólico pueda existir aunque los resultados de los análisis de sangre sean normales. El diagnóstico de esta enfermedad se confirma mediante estudios por imágenes, entre los cuales el más común es la ecografía del hígado, pues dichos exámenes revelan la acumulación de grasa en el hígado. La acumulación grasa dentro del hígado también puede ser producto del consumo excesivo de alcohol, de ciertos medicamentos, de hepatitis viral, de una enfermedad de tipo autoinmune del hígado y de una enfermedad metabólica o heredada del hígado. A fin de confirmar el diagnóstico de enfermedad por hígado graso no alcohólico, primero deben excluirse estas afecciones como la causa. Actualmente, el único medio confiable de determinar si alguien sufre de enfermedad por hígado graso no alcohólico es mediante una biopsia hepática, para lo cual después de administrar anestesia local, se introduce una pequeña aguja a través de la piel y se obtiene una pequeña muestra de hígado para evaluación bajo el microscopio.

La enfermedad por hígado graso no alcohólico se diagnostica cuando el examen microscópico de la muestra revela infiltración grasa dentro del hígado, inflamación y diferentes grados de fibrosis. Si solamente se encuentra grasa, entonces se establece el diagnóstico de hígado graso simple. La biopsia del hígado ofrece información fundamental respecto al grado de fibrosis hepática, lo que no se podría ver solamente en un examen de sangre, ecografía o radiografía. A pesar de que la biopsia del hígado rara vez conlleve riesgos graves, tales como sangrado, los pacientes deben siempre hablar sobre los riesgos y ventajas del procedimiento con sus médicos.

¿Cuáles son los riesgos de padecer la enfermedad por hígado graso no alcohólico o la esteatohepatitis no alcohólica?

La mayoría de gente con enfermedad por hígado graso no alcohólico, especialmente quienes tienen hígado graso simple sin inflamación, casi no presentan problemas fruto de la afección. No obstante, alrededor de 25 por ciento de quienes padecen esteatohepatitis no alcohólica podrían presentar fibrosis hepática que empeora con el tiempo. En general, el avance de la fibrosis es lento y puede demorar años o hasta décadas. En algunos pacientes, la fibrosis puede estabilizarse y existen casos en los que las personas perdieron bastante peso y luego se comprobó que la fibrosis revirtió. En otras personas, en cambio, la afección continúa avanzando y se acumula tejido fibroso en el hígado, derivando en cirrosis. En Estados Unidos, cada vez es más común que la esteatohepatitis no alcohólica sea la razón para requerir un trasplante de hígado.

¿Cómo se trata la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica?

Actualmente no existen tratamientos médicos que reviertan la enfermedad por hígado graso y que resuelvan la presencia de grasa dentro del hígado. Según se mencionó antes, algunos estudios han planteado que perder peso podría relacionarse con una regresión de la grasa en el hígado. Por lo tanto, las recomendaciones más importantes para quienes padecen de hígado graso es de perder peso si son gordos u obesos, aumentar su actividad física, mantener una dieta balanceada y evitar consumir alcohol o medicamentos innecesarios. En los pacientes con esteatohepatitis no alcohólica, que es la forma más grave de la enfermedad por hígado graso no alcohólico, las mismas recomendaciones también podrían ser útiles. Además, es importante controlar la diabetes y tratar los niveles elevados de colesterol. El desarrollo de medicamentos capaces de tratar la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica es un campo de intensa investigación. Entre los factores que médicos y científicos actualmente evalúan para disminuir la cantidad de grasa en el hígado están los siguientes:

  • Reducción de peso (alimentación + ejercicio, medicamentos, operación)
  • Medicamentos para reducir los lípidos
  • Sensibilizantes a la insulina (medicamentos)
  • Disminución de la cantidad de inflamación en el hígado mediante la administración de medicamentos antioxidantes, antiapoptóticos y anticitocinas.

Después de las enfermedades cardíacas y el cáncer, la cirrosis es la tercera causa más común de muerte en personas de 45-65 años.

La cirrosis es un término general para la enfermedad hepática en fase terminal, que puede tener muchas causas, y que altera el tejido normal del hígado.

La cirrosis no tiene cura, pero la eliminación de la causa subyacente puede retardar la enfermedad.

La cirrosis puede ser causada por una serie de condiciones, incluyendo la inflamación de larga data, venenos, infecciones, y enfermedades del corazón.

El alcoholismo más a menudo causa la enfermedad, seguido de la hepatitis, por lo general una infección víral del hígado.

Sin embargo, el 30-50% de los casos de cirrosis, no se puede encontrar la causa.

La cirrosis alcohólica: el alcohol puede envenenar todas las células vivas y hacer que las células del hígado se inflamen y mueran.

Su muerte lleva a su cuerpo a formar tejido cicatrizal alrededor de las venas de su hígado. Las células hepáticas curativas (nódulos) también forman y presionan las venas hepáticas.

Este proceso de cicatrización se produce en el 10-20% de los alcohólicos y es la forma más común de cirrosis. El proceso depende de la cantidad de alcohol que se consume y durante cuánto tiempo.

Algunas familias pueden tener más riesgo de este tipo de cirrosis que otros.

Cirrosis postnecrótica: hepatitis, una infección viral del hígado por lo general provoca esta enfermedad, a pesar de que sustancias venenosas también la pueden causar.

Dos tipos de hepatitis, hepatitis B o hepatitis C, causan 25-75% de estos casos. Grandes áreas de tejido cicatricial se mezclan con grandes áreas de nódulos de curación.

Cirrosis biliar: cuando los pequeños tubos que ayudan a digerir los alimentos se bloquean, su cuerpo por error se ataca a sí mismo y reacciona contra estos tubos biliares.

Los cálculos biliares a menudo bloquean los tubos y causan este tipo de cirrosis. La enfermedad generalmente afecta a las mujeres de 35-60 años.

Cirrosis cardiaca: el corazón es una bomba que impulsa la sangre por todo el cuerpo. Cuando el corazón no bombea bien, la sangre “retrocede” en el hígado.

Esta congestión provoca daños en el hígado. Puede llegar a estar hinchado y ser doloroso. Más tarde se vuelve duro y menos doloroso.

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Vacunarse es la mejor manera de reducir su riesgo de infectarse por hepatitis B. Hay una vacuna segura y efectiva que se aplica en tres dosis, forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y desde el año 2003 es obligatoria en los niños/as y a los 11 años para quienes no recibieron la vacuna al momento de nacer. Desde 2012 está disponible de forma gratuita para toda la población en los vacunatorios de todo el país.

Recordá que es importante que uses el preservativo desde el comienzo de todas tus relaciones
sexuales para prevenir el VIH y otras ITS( como la Hepatitis B).
Además podés prevenirlas si no compartís agujas o elementos cortopunzantes, y exigiendo
el uso de materiales descartables o esterilizados al hacerte tatuajes, piercings o implantes.
Por último, si estás embarazada pedile a tu médico que te haga los estudios necesarios para
que te detecte si tenés Hepatitis B a fin de que tome los recaudos necesarios para evitar
que se la contagies a tu bebé.

La Hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus de hepatitis C. Afecta directamente al hígado y puede causar daño al órgano y, en algunos casos, puede ocasionar la muerte.

Cuando una persona se infecta puede desarrollar una infección aguda que puede variar en gravedad desde una enfermedad muy leve con pocos o ningún síntoma hasta una afección grave que requiere hospitalización.

La hepatitis C aguda es una enfermedad que ocurre dentro de los primeros seis meses después que la persona quedó expuesta al virus. Aproximadamente el 75% al 85% de las personas que se infectan por el virus de la hepatitis C desarrollan una infección "crónica" o de por vida.

La hepatitis C crónica es una enfermedad que ocurre cuando el virus permanece en el cuerpo de la persona, posterior al cuadro de hepatitis C aguda. Con el tiempo, puede provocar problemas hepáticos graves incluyendo daños al hígado, cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

La mayoría de las personas infectadas no tienen ningún síntoma o sólo tienen síntomas leves. Si los síntomas se presentan con una infección aguda, pueden aparecer en un plazo de dos semanas a seis meses después de la exposición. Los síntomas de la hepatitis C crónica pueden tardar hasta 30 años en desarrollarse. El daño al hígado puede ocurrir de manera silenciosa durante este tiempo. Cuando los síntomas aparecen, con frecuencia son un signo de enfermedad avanzada del hígado. Los síntomas tanto de la hepatitis C aguda como de la crónica pueden incluir:

Materia fecal de color más claro

Ojos y piel amarillos (ictericia)

Dolor del lado derecho del abdomen superior que puede irradiarse a la espalda

La hepatitis C se transmite fundamentalmente por el contacto con la sangre de una persona infectada. Por esto es importante no compartir jeringas, canutos o elementos cortopunzantes. Se debe exigir el uso de materiales esterilizados a la hora de hacerse un tatuaje o piercing.

También se transmite por vía sexual (vaginal, oral o anal), aunque es de muy baja incidencia.

Una madre que tiene hepatitis C puede transmitir la infección a sus hijos durante el embarazo y/o parto.

La hepatitis C se diagnostica por un análisis de sangre que detecta tanto la presencia del anticuerpo y como del virus mismo. No es un análisis de rutina, tenés que pedirle la prueba específica a tu médico.

Debido a que la hepatitis C aguda rara vez provoca síntomas, con frecuencia no es diagnosticada y, por lo tanto, tampoco es tratada. Cuando es diagnosticada, los médicos recomiendan descanso, una nutrición adecuada, líquidos y medicamentos antivirales en algunos casos. Las personas con hepatitis C crónica deben ser evaluadas por un médico especialista con regularidad en busca de signos de enfermedad del hígado. Aunque una persona no tenga síntomas o no se sienta enferma, el hígado igual podría resultar dañado. Existen medicamentos antivirales que pueden utilizarse para tratar a personas con hepatitis C crónica. Para muchos, el tratamiento puede tener éxito y puede ser curada.

Las personas con hepatitis C crónica deben consultar al médico con regularidad. También deben consultar a un profesional antes de tomar cualquier medicamento con receta o de venta libre (incluyendo suplementos a base de hierbas o vitaminas), ya que pueden ser dañinos para el hígado. Las personas con hepatitis C crónica también deben evitar beber alcohol debido a que puede acelerar el daño al hígado.

No hay una vacuna disponible actualmente para prevenir la hepatitis C.

Para reducir el riesgo de quedar expuesto el virus de la hepatitis C:

Evitá compartir agujas, canutos o elementos cortopunzantes

Usá preservativo desde el principio en todas tus relaciones sexuales (anales, orales y vaginales)

Exigí el uso de materiales esterilizados si vas a hacerte un tatuaje o piercing.

  • de alcohol a largo plazo el abuso

Otras causas de cirrosis pueden ser:

  • La hepatitis B
  • Medicamentos
  • El metabolismo de (hierro y cobre hemocromatosis y Enfermedad de Wilson)

  • Palidez o color de las heces de color arcilla
  • Debilidad
  • amarilla de la piel y / o los ojos (ictericia)

  • El exceso de tejido mamario
  • palmas de las manos rojas
  • venas dilatadas en la pared abdominal
  • piel y ojos amarillentos (ictericia)

  • La anemia

  • Ultrasonido del abdomen

Todos los pacientes con cirrosis pueden beneficiarse de ciertos cambios en el estilo de vida, incluyendo:

  • Deja de tomar alcohol.
  • Limitar la sal en su dieta.
  • Una dieta nutritiva.

Otras opciones de tratamiento disponibles para las complicaciones de la cirrosis:

  • La endoscopia superior

El síndrome de Gilbert es un trastorno hepático leve común en el que el hígado no procesa correctamente una sustancia llamada bilirrubina. La bilirrubina es producida por la descomposición de los glóbulos rojos.

El síndrome de Gilbert es causado por una mutación genética hereditaria. Uno nace con el síndrome de Gilbert, a pesar de que a menudo pasa sin descubrir por muchos años.

El síndrome de Gilbert es a menudo descubierto por accidente, como cuando tienes un examen de sangre que muestra niveles elevados de bilirrubina. El síndrome de Gilbert generalmente no requiere tratamiento y no causa complicaciones graves.

El síndrome de Gilbert también se conoce como disfunción hepática constitucional, bilirrubinemia benigna no conjugada y la ictericia no hemolítica familiar.

El síndrome de Gilbert no suele causar signos y síntomas. Si el síndrome de Gilbert hace que el nivel de bilirrubina en la sangre aumente lo suficiente, puede experimentar:

  • Un tinte amarillento en la piel y la esclerótica de los ojos (ictericia)
  • El dolor abdominal
  • fatiga
  • debilidad

Haga una cita con su médico si experimenta cualquier signo o síntoma que le preocupe. Los signos y síntomas tales como ictericia, dolor abdominal y fatiga tienen muchas causas posibles.

El síndrome de Gilbert generalmente no causa signos o síntomas, por lo que no se dan cuenta que tienen la enfermedad hasta que una prueba de sangre para alguna otra enfermedad o condición muestra un elevado nivel de bilirrubina. Si esto ocurre, discutir los resultados con su médico.

El síndrome de Gilbert es causado por un gen anormal que se hereda de sus padres. El gen controla una enzima que ayuda a descomponer la bilirrubina en el hígado. Con un gen ineficaz, cantidades excesivas de bilirrubina que se acumulan en su sangre.

La bilirrubina es un pigmento amarillento que se hizo cuando el cuerpo descompone los glóbulos rojos viejos. La bilirrubina viaja a través del torrente sanguíneo hasta el hígado. Normalmente, una enzima en las células del hígado descompone la bilirrubina y lo elimina de la circulación sanguínea. La bilirrubina pasa del hígado a los intestinos con la bilis. Es entonces excreta en las heces. Una pequeña cantidad de bilirrubina permanece en la sangre.

El gen anormal que causa el síndrome de Gilbert es común. Muchas personas son portadoras de una copia de este gen anormal. Dos copias anormales son necesarios para causar el síndrome de Gilbert. Si dos personas que cada uno de llevar una copia del gen anormal tiene un hijo, pueden pasar a lo largo del defecto genético que causa el síndrome de Gilbert.

PREGUNTAS REALIZADAS A ALUMNOS DE 9NO. AÑO DE BÁSICA

Artículo publicado en Addictus núm. 1,
marzo-abril de 1994.
ISSN 1405-6569

Dr. José Antonio Elizondo López

Desde tiempos inmemoriales, cuando el hombre nómada trocó la lanza de cazador por el arado que lo convirtió en sedentario, la raza humana descubrió que la fermentación de un buen número de los vegetales que cosechaba producía una sustancia agradable al paladar y agradable a la mente, a la que le dio la denominación de alcohol. Y este alcohol fue domesticado por el hombre y lo introdujo en sus casas, en sus costumbres, en sus ritos y en sus comidas. Y he aquí que este alcohol empezó a atrapar las mentes de algunos —que no de todos— que lo consumían y dio lugar a la destrucción de sus familias, de sus cosechas, de su prestigio y de sus vidas. A partir de entonces, la humanidad se ha tornado ambivalente ante el alcohol, al que por un lado aprecia como esa sustancia maravillosa que lo relaja, desinhibe y le permite olvidar sus penas, y por otro lo considera ese terrible fantasma que destruye familias, provoca crímenes y mata a la gente. Pero realmente, qué es el alcoholismo.

Empecemos por la definición y después haremos un pormenorizado análisis de esta definición para que el lector pueda comprender integralmente el fenómeno y no le quede ninguna duda.

Lo que dice la OMS
Ahora, desmenuzaremos y analizaremos exhaustivamente esta definición.

El alcoholismo es una enfermedad crónica, de desarrollo insidioso y evolución progresiva, que se caracteriza por la incapacidad de la persona para controlar su manera de beber, lo que da lugar a que en la mayor parte de las ocasiones el afectado lo haga en forma excesiva y desarrolle problemas en su salud, su familia, su trabajo y en su relación con la sociedad en general. Esta pérdida de control es consecuencia de una dependencia psíquica y física al alcohol que el individuo ha desarrollado por consumirlo en forma frecuente y excesiva durante cierto tiempo y por una predisposición, genéticamente determinada, para la adicción a sustancias.

El alcoholismo antes que nada es una enfermedad: el comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (oms) en el año de 1953 le dio esta categoría, pues reúne los requisitos de un padecimiento humano que puede ser identificado, diferenciado de otros, diagnosticado, pronosticado, tratado, rehabilitado y prevenido dentro de los principios fundamentales del modelo médico.

Apellidos del alcoholismo
Ya fundamentado el porqué el alcoholismo es una enfermedad, pasaremos a abordar su carácter de crónica. No es válido hablar, como se consigna en algunos textos, de Alcoholismo Agudo y Alcoholismo Crónico. No existe el alcoholismo agudo y hablar de alcoholismo crónico es un pleonasmo, pues la sola mención del término alcoholismo lleva implícita su carácter de trastorno crónico. El mal llamado Alcoholismo Agudo se refiere a la intoxicación etílica aguda o borrachera y es importante no confundir estos términos.

El borracho
La borrachera es una intoxicación por consumo excesivo de alcohol. Es cuando una persona llega al estado de ebriedad. Es un cuadro agudo, es decir, una complicación transitoria que tiene unas horas de duración, después de las cuales la persona se restablece completamente.

El alcohólico
En cambio, el alcoholismo es una enfermedad crónica e irreversible (incurable) caracterizada por la adicción al alcohol (dependencia psíquica y física a esa sustancia). Una persona que ha desarrollado el alcoholismo, aunque deje de beber seguirá siendo alcohólica. Un bebedor normal o un alcohólico pueden estar borrachos en un momento dado, pero un alcohólico, aunque no esté borracho, sigue siendo un alcohólico.

El enfermo alcohólico
El término Enfermedad Crónica se refiere a un estado patológico que el individuo tendrá toda su vida. Este desorden crónico podrá tener etapas de control o asintomáticas en donde no se manifiesten los síntomas de la enfermedad, pero esta se mantiene potencialmente dentro del paciente afectado. No hay que olvidar que un gran porcentaje de las enfermedades que se atienden dentro de la medicina son crónicas. Ejemplos de enfermedades crónicas son la diabetes, el reumatismo, las alergias, la insuficiencia coronaria, la epilepsia, el colon irritable, etcétera. Una enfermedad crónica se controla, pero no se cura. Un diabético que siga la dieta prescrita, que tome sus medicamentos hipoglucemiantes regularmente, que asista con disciplina a sus consultas y que se someta regularmente a los exámenes de laboratorio que le solicite el médico, seguramente estará bien controlado de su diabetes y pueda hacer una vida normal, pero no podemos decir que esté curado puesto que, si descuida su tratamiento o come carbohidratos en exceso, su padecimiento se descontrolará y corre el riesgo de caer un coma diabético. Lo mismo ocurre con el alcohólico, mientras no beba su padecimiento estará controlado, pero en cuanto vuelva a beber los síntomas de su enfermedad crónica se volverán a manifestar, poniendo en riesgo su salud e incluso su vida.

Como se reconoce la enfermedad
Pasaremos ahora a analizar el término desarrollo insidioso. Se dice que la enfermedad del alcoholismo tiene un desarrollo insidioso porque es muy difícil precisar el momento en que se declara. En esto radica una de las principales dificultades para el diagnóstico temprano del alcoholismo, y lo más importante: que el sujeto afectado identifique, reconozca y acepte que se le ha declarado una enfermedad que pone en riesgo su salud y su propia vida. La mayor parte de los enfermos alcohólicos reconocen su enfermedad o solicitan ayuda médica cuando ya está muy avanzado el proceso o se ha presentado alguna complicación médica muy grave que está comprometiendo su vida. Igualmente, muchos médicos o psicoterapeutas, por la misma insidia de la enfermedad, no saben reconocerla oportunamente y, en muchos casos, sólo le dan al bebedor problema la categoría de enfermo cuando ha desarrollado alguna complicación médica, como puede ser la cirrosis hepática o el Delirium Tremens (delirio con temblor).

Del uso al abuso
Este desarrollo insidioso radica en que el proceso morboso (enfermo) que conduce al alcoholismo en sus etapas prepatológicas evoluciona muy lentamente (en cinco, diez o más años) y de una forma muy sutil, de modo que casi nadie detecta los síntomas prodrómicos de la enfermedad. Durante la etapa previa a que ésta se declare, no existe mucha diferencia entre un bebedor social y un bebedor problema. Es muy difícil precisar el momento en que el bebedor se convierte en alcohólico. El bebedor ya pasando por ciertas etapas antes de llegar al alcoholismo. Al principio sólo bebe en forma ocasional, más tarde empieza a beber en forma habitual (aquí desarrolla un hábito), luego empieza a consumir alcohol en forma excesiva y cae en lo que se llama abuso del alcohol o bebedor excesivo. Esto ya constituye un problema sanitario aunque todavía no se desarrolla una franca adicción al alcohol, que es justamente la última etapa del proceso que marca el cruce de la frontera entre el bebedor y el alcohólico. La medicina se basa en dos parámetros clínicos para determinar si un bebedor excesivo se ha convertido en alcohólico. Estos dos parámetros son: la Tolerancia y el Síndrome de Supresión.

La Tolerancia se define como una adaptación biológica del organismo al alcohol, por la cual el bebedor necesita mayor cantidad para obtener los mismos efectos que antes lograba con menor cantidad.

Del abuso a la adicción
Cuando aparece el fenómeno de la Tolerancia en un bebedor esto suele resultar muy engañoso, pues lejos de que la cause preocupación siente que ya ha aprendido a beber, cada día aguanta más y, a diferencia de antes, ahora consume grandes cantidades de alcohol sin que se presenten síntomas tempranos de borrachera. En este punto peligroso en que la gente cree que ya aprendió a beber, el bebedor se confía y cada vez consume alcohol en mayor cantidad, con mayor velocidad, durante más tiempo y con más frecuencia. Esta adaptación biológica consiste en una serie de cambios metabólicos de tipo adaptativo que ocurren en la intimidad del hígado y del cerebro, dando lugar a una serie de transformaciones neuroquímicas en las vía metabólicas de degradación del alcohol, lo que finalmente conduce al fenómeno de la compulsión. Esta determina la incapacidad del individuo para controlar su manera de beber, caer con más frecuencia en el exceso alcohólico y presentar problemas de conducta que van a afectar su vida familiar, laboral y social.

Estos cambios neurobiológicos que ocurren en la intimidad del cerebro son irreversibles, es decir, si el sujeto alcohólico deja de beber por un tiempo pero más tarde vuelve a consumir alcohol, el cerebro volverá a reaccionar en la misma forma que la última vez que bebió y tarde o temprano vuelve a aparecer el fenómeno de la compulsión. Esto es lo que los expertos de la oms llaman: “Reinstalación del Síndrome de Dependencia una vez que el alcohólico vuelve a beber”.

El segundo parámetro para saber si el bebedor excesivo ya desarrolló una dependencia física al alcohol es el Síndrome de Supresión. Este constituye un conjunto de síntomas físicos y psíquicos que presenta un bebedor problema después de haber bebido excesivamente durante varias horas o días, cuando empiezan a bajar sus niveles de alcohol en la sangre. Lo anterior quiere decir que, una vez alcanzados niveles sistemáticamente altos de alcohol en la sangre, se genera una adaptación metabólica del organismo a estos altos niveles de alcoholemia. Cuando la persona deja de beber, los niveles de alcohol en la sangre empiezan a bajar. Como el organismo ya está adaptado al alcohol, al disminuir la alcoholemia se produce una reacción de desadaptación metabólica, lo que se manifiesta a través de síntomas y signos muy severos que provocan un alto grado de sufrimiento del paciente. Por decirlo en otra forma, el organismo protesta porque se reducen los niveles sanguíneos de una droga a la que ya se adaptó, presentándose dichas molestias que son una forma de alarma para obligar al adicto a que siga bebiendo.

De la adicción a la falta de control
Esta incapacidad de control, que es el síntoma cardinal del alcoholismo, deriva de la ya mencionada compulsión proveniente de las transformaciones neuroquímicas que sufre el alcohólico en la intimidad de su cerebro y también del Síndrome de Supresión. Por el temor de presentarlo, el alcohólico sigue bebiendo para que no disminuyan sus niveles séricos (sanguíneos) de alcohol.

Las consecuencias
Las consecuencias lógicas de esta incapacidad de controlar la manera de beber son la ingesta excesiva de alcohol y los trastornos de la conducta, los cuales dan lugar a la transformación de la personalidad del alcohólico cuando se embriaga. El individuo se torna irresponsable, necio, agresivo, repugnante y peligroso. Desarrolla problemas de salud física y mental como consecuencia de los niveles tóxicos de alcohol que frecuentemente presenta y de los problemas a nivel de su familia, de su trabajo o su escuela y también de tipo legal o de desprestigio social. No es necesario que se presenten estos cuatro tipos de complicaciones para hablar de alcoholismo. Con una sola de estas áreas afectada es más que suficiente para apoyar el diagnóstico.

Herencia y/o aprendizaje
El último elemento de la definición se refiere a la etiopatogenia de la enfermedad. El individuo desarrolla una dependencia psíquica (obsesión por la bebida y necesidad de su consumo para aliviar tensiones) y física (compulsión por la bebida e incapacidad para detenerse una vez que se ha empezado a beber), como consecuencia de dos factores: uno de tipo heredado y otro de tipo aprendido. El factor heredado es una predisposición genética hacia la enfermedad con la cual seguramente nació el individuo. Está ampliamente demostrado el factor genético en la etiología del alcoholismo, ya que todos los alcohólicos tienen un familiar en primero o segundo grado que también lo es, aunque vale la pena aclarar que esta predisposición genética no es determinante para el desarrollo del alcoholismo sino que, necesariamente, tiene que interactuar con los otros dos factores etiológicos de la enfermedad, que son el factor psicológico (vulnerabilidad psicológica para el manejo de las emociones) y el factor sociocultural (estar inmerso en un medio propicio para el consumo inmoderado de bebidas alcohólicas).

El factor aprendido se refiere a la influencia sociocultural que recibe el bebedor. La mayor parte de los bebedores, genéticamente predispuestos hacia la enfermedad del alcoholismo y con una vulnerabilidad psicológica que les dificulta el manejo de sus emociones, son presa fácil de un medio ambiente lleno de mitos, prejuicios y tradiciones culturales que los orillan al consumo frecuente y excesivo de alcohol (bebedor excesivo habitual). El bebedor, al exponer su organismo a niveles sistemáticamente tóxicos de alcohol, induce los ya mencionados cambios neuroquímicos en las vías metabólicas hepato-neuronales, dando lugar a las transformaciones biopatológicas que determinan la dependencia física y por tanto la adicción al alcohol.

Quizá ahora quede un poco más claro el porqué el alcoholismo es una enfermedad compleja, multifactorial (bio-psico-social), que presenta diferentes fases en su desarrollo evolutivo (prealcohólica, inicial, crítica y terminal) y que para su comprensión, manejo y tratamiento requiere de un abordaje interdisciplinario altamente capacitado.

Nota
El doctor José Antonio Elizondo L. es médico psiquiatra, director del CAIPA (Centro de Atención Integral en Problemas de Adicciones).

Los más expertos oncólogos señalan que la relación entre alcohol y cáncer es más estrecha de lo que se pensaba. Hasta una copa podría aumentar las probabilidades de cáncer de seno en las mujeres.

De la posible relación entre el alcohol y el cáncer se ha hablado, pero no de manera tan contundente como lo hizo la semana pasada la Asociación Estadounidense de Oncólogos Clínicos (ASCO, por su sigla en inglés), que reúne a los más expertos profesionales en esa enfermedad. En un artículo en la revista Clinical Oncology, escrito por Noelle LeConte, profesora de la Universidad de Wisconsin Madison, el grupo por primera vez estableció su posición frente al tema. En resumen, este hábito podría aumentar los riesgos de desarrollar algunos tipos de cáncer como el de mama y esófago, hígado, boca, garganta, el colorrectal y el de la caja vocal.

LeConte revisó más de 110 estudios que incluían datos de 12 millones de personas y más de 250.000 casos de cáncer. Entre los principales hallazgos está que 5,5 por ciento de todos los nuevos casos y 5,8 por ciento de todas las muertes por cáncer podrían deberse al consumo de alcohol.

Y no se requiere tomar muy asiduamente para correr el riesgo. El trabajo resalta que incluso en los bebedores esporádicos la probabilidad de cáncer de seno y de esófago aumenta levemente. En uno de los trabajos estudiados, por ejemplo, las mujeres que toman una bebida alcohólica al día aumentan su riesgo de cáncer de seno tanto si son pre como posmenopáusicas. Una copa de vino o de cerveza al día, es decir, 10 gramos de alcohol, incrementa en 5 por ciento el riesgo entre las más jóvenes y 9 por ciento entre las más viejas.

Entre los moderados, que beben dos copas al día, la probabilidad de cáncer es el doble para el de boca y garganta y más del doble para el de esófago. También tienen riesgo elevado de cáncer de la caja vocal, de hígado y de cáncer de seno en las mujeres, así como del de colon y recto.

En el caso de quienes toman con mayor asiduidad, obviamente la probabilidad es mayor. Para ellos el riesgo empieza a partir de 8 o más bebidas a la semana en mujeres o 15 y más para los hombres. En el caso de estos individuos, el peligro es cinco veces mayor para cáncer de boca y garganta, y esófago. El estudio estableció que se trata de una relación causal y no de una simple asociación. Como lo dijo el presidente de ASCO, Clifford A. Hudis, al diario The New York Times, “mientras más tome más alto es el riesgo”.

Se cree que el alcohol ayuda a desarrollar el cáncer a través de su metabolismo. Cuando alguien consume una bebida, tiene contacto con las bacterias de la boca que lo sintetizan en acetaldehído, químico que causa cambios y mutaciones en el ADN. Por eso su impacto es mayor en el área de la boca y la garganta.

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A pesar de la evidencia, muy pocos adultos establecen un vínculo entre el alcohol y el cáncer, como lo hacen con el sol, el cigarrillo y otros factores de riesgo. En un estudio revisado por LeConte incluido en el metaanálisis, menos de uno de cada tres identificó el alcohol como un detonante de la enfermedad. Esto es más preocupante aún si se considera que el hábito de tomar cuenta con amplia validación social. Aunque el mensaje no es dejar de hacerlo, como en el caso de fumar, los oncólogos sí pretenden que la gente consuma menos alcohol. Y a quienes nunca han bebido les recomiendan no comenzar a hacerlo.

Como ya hemos explicado en este monográfico sobre el alcohol, el consumo de bebidas alcohólicas no es inócuo. Parece que como la ingesta de esta droga está tolerada por la sociedad, no tiene concecuencias. Nada más lejos de la realidad.
La única verdad es que, como ocurre con cualquier otra droga, consumir bebidas alcohólicas trae consecuencias y efectos muy adversos a corto, medio y largo plazo, incluso con el consumo de pequeñas cantidades.
En pequeñas cantidades puede:

  • Perturbar la razón y el juicio. Falsa sensación de seguridad.
  • Retardar los reflejos.
  • Dificultar el habla y el control muscular.
  • Provocar la pérdida del equilibrio.
  • Disminuir la agudeza visual y auditiva.
  • Relajar y disminuir la ansiedad.
  • Dificultar la capacidad de reacción.
  • Desinhibir, provocar falsa sensación de euforia, locuacidad.
  • Irritar las paredes del estómago e intestino.
  • Provocar náuseas y vómitos por irritación y lesión de las paredes del estómago.
  • Alterar la absorción de sustancias nutritivas necesarias para el organismo, especialmente las vitaminas B.
  • Dilatar o expandir los capilares de la piel.

Aparte de hacer ejercicio regular y controlado, es poco lo que el paciente puede hacer para modificar la evolución de su enfermedad hepática. Muchos enfermos con CBP pueden comprobar que no toleran en absoluto el alcohol. Otros, con formas más leves de la enfermedad, pueden beber cantidades moderadas sin peligro, pero deben consultar siempre con su médico. En ocasiones, lo mismo que ocurre en otras enfermedades hepáticas, los enfermos observan que los alimentos grasos, como los pasteles o los fritos, les producen náuseas. En tal caso, deben suprimirlos de su alimentación.

Lo más habitual es que la CBP evolucione lentamente y en la actualidad, el diagnóstico se realiza en fases iniciales en muchos enfermos. Una pequeña proporción de pacientes sufre complicaciones graves, secundarias de la insuficiencia hepática, y algunos de ellos acaban necesitando un trasplante de hígado. Sin embargo, para la mayoría de los enfermos el pronóstico es relativamente bueno. Muchos terminan falleciendo por causas totalmente independientes de su enfermedad hepática. Se puede alcanzar una supervivencia normal, dado que la enfermedad suele diagnosticarse en edad madura, pero en casi la mitad de los enfermos la CBP acabará siendo la causa de la muerte.

Hace unos 15 años, se creía que los enfermos de CBP estaban predispuestos a sufrir tumores malignos, especialmente cáncer de mama. Estudios más recientes han revelado que probablemente la CBP no incrementa el riesgo de padecer la mayoría de los tumores cancerosos. El cáncer primario de hígado podría ser algo más frecuente en la CBP. Sin embargo, este riesgo se limitaría a pacientes varones con enfermedad en estadio IV, que representan tan sólo una pequeña proporción del total de enfermos. En algunos centros, se realizan controles periódicos de los enfermos varones con CBP, con el fin de detectar y tratar precozmente este tumor.

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Introducción
La Distomatosis (o Fasciolasis) es una enfermedad interna causada por parásitos del género Fasciola, que puede afectar a cualquier mamífero y ocasionalmente al Hombre (zoonosis), pero es en los rumiantes donde cobra mayor importancia. El agente causal de esta enfermedad es un trematode (verme chato) que se ubica en los canalículos biliares del hígado del hospedador. Esta afección es causa de decomisos de hígados en frigoríficos y de bajas en el potencial productivo de los animales afectados.

El género Fasciola acarrea graves pérdidas económicas al incidir sobre animales productivos como bovinos, ovinos y caprinos. Se ha estimado que en el mundo hay mas de 550 millones de estos animales expuestos a sufrir de Distomatosis.


Etiología
Taxonómicamente se clasifica al agente causal de la Distomatosis de la siguiente manera:
Phylum: Platyhelminthes
Clase: Trematoda
Orden: Digenea
Familia: Fasciolidae
Género: Fasciola
Especie: Fasciola hepatica y Fasciola gigantica

(Siendo la segunda más grande y de áreas tropicales, mientras que la F.hepatica es más chica y de áreas con condiciones climáticas templadas. En América la única que existe de estas dos especies es F. hepatica). El género Fasciola es de distribución mundial.

Vulgarmente se denomina a la F. hepatica con los siguientes nombres: Duela, Zaguaipé, Distoma el hígado, Alicuyá, Jallo Jallo, Callutaca.

Generalidades
Este parásito es de cuerpo aplanado de aspecto foliáceo, de color marrón a gris, llega a alcanzar un tamaño de adulto de 5 cm de largo. En la parte anterior posee una ventosa oral conteniendo en su centro el orificio bucal.
El cuerpo está recubierto por espinas dirigidas hacia atrás. La ventosa ventral se encuentra cerca del extremo anterior sobre la superficie ventral. Entre ambas ventosas desemboca el poro genital.
Son hermafroditas.
Los huevos son compactos (sin cámara de aire), operculados, de 130-150 micras x 70 micras.

Ciclo biológico
El ciclo biológico es complejo e indirecto. O sea, para poder realizar el ciclo la F. hepatica necesita la presencia del hospedador intermediario, un caracol llamado Lymnaea viatrix. En dicho caracol se reproducen algunos de los estadios juveniles del trematode. Estos caracoles miden entre 0,5 y 1 cm, son de color pardo oscuro y el caparazón tiene de 2 a 5 espirales.

Por ser un ciclo biológico complejo se lo describe de la siguiente forma:

1) La cercaria, es el estadio con el cual el parásito abandona al hospedador intermediario (Limnaea viatrix). Bajo esta forma de vida alcanza los vegetales que se encuentran a las orillas de ríos, lagos, lagunas. Esto lo logra gracias a la movilidad que le otorga la cola que posee.
2) Una vez que alcanzó la vegetación acuática, la cercaria, pierde la cola y produce una membrana que la recubre, enquistándose sobre las plantas a la espera del hospedador. Este estadio nuevo se denomina metacercaria.
3) El hospedador definitivo ingiere la metacercaria al alimentarse las hojas. Una vez en el interior de éste, el tramatode alcanza el hígado y bajo un estadio de vida juvenil denominado Fasciola hepática joven se alimenta de parénquima hepático (histiófago) y así alcanza los canalículos biliares mayores. Una vez allí evoluciona a F. hepatica adulta.
4) Este último estadio tiene forma de hoja y es hematófaga (esto hace que en los animales afectados se presente una sintomatología anémica). Los parásitos, ya adultos, liberan los huevos a través de los canalículos biliares, así alcanzan el conducto colédoco y de ahí al intestino, para ser luego liberados al medio con las heces.
(F. hepatica es capaz de poner 20.000 huevos/día y para ello debe consumir gran cantidad de sangre del hospedador).
5) El embrión que se desarrolla dentro del huevo es un miracidio, que posee cilias con función locomotriz que le permiten alcanzar al caracol con facilidad y atravesarlo por su pie.
6) Dentro del caracol los estadíos del parásito se suceden de la siguiente manera: esporocisto, redia, redia hija, hasta alcanzar el estadio de cercaria que es con el cual puede abandonar al molusco. Lo notable del ciclo es que por cada miracidio exitoso en alcanzar al caracol salen de 400 a 1000 cercarias.

El período prepatente (desde la ingestión, hasta que la F. hepatica adulta está en condiciones de poner huevos), es de unas 10 semanas.

Patogenia
Los ovinos son más susceptibles que los bovinos, y los jóvenes siempre mucho más que los adultos al sufrir esta afección.
El bovino es la única especie que puede rechazar a la fasciola adulta. Las lesiones ocasionadas por los estadíos juveniles a medida que penetran el parénquima hepático buscando el conducto biliar, producen un daño relacionado al grado de la infestación.
La fasciola joven usa su cápsula bucal anterior, que produce potentes enzimas proteolíticas que van digiriendo el parénquima a medida que avanza. Produciéndose así hemorragias a veces severas. Los conductos que abre son cada vez más grandes a medida que maduran las fasciolas jóvenes. Este proceso lleva entre 40 y 50 días donde se dañan capilares y pequeños conductos biliares hasta alcanzar las vías biliares mayores.

Signos y síntomas
Existen tres formas de presentación de la Distomatosis: la aguda, la subaguda y la crónica. Dependiendo de la época del año y el clima pueden haber infestaciones masivas en bovinos y ovinos que luego de dos o tres semanas se puede manifestar como una fasciolosis aguda especialmente en animales jóvenes. Los animales muestran síntomas clínicos de fasciolosis como son la fiebre ligera, abatimiento, debilidad, aumento del volumen del hígado, con dolor y ascitis. Estos síntomas de aparición rápida, son acompañados de muerte de animales.

La forma subaguda es aquella donde la patogenia del proceso presenta unos síntomas clínicos compatibles con la permanencia de la infestación durante un largo periodo de tiempo, relacionados con las lesiones sufridas por el parénquima y con la presencia de parásitos adultos en los conductos biliares. Las muertes se producen meses más tarde que en el caso de la fasciolosis aguda. El examen clínico de los hospedadores permite observar la presencia de mucosas pálidas.

Los animales afectados empeoran su estado corporal, presentando todo el rebaño un aspecto homogéneo, aletargamiento, vellones ralos (en casos de ovinos) y bajos índices de desarrollo corporal.

En general los síntomas aparecen en los casos crónicos. Estos son: falta de peso, debilidad general, edema submandibular y palidez de mucosas. En casos de muerte las lesiones y las fasciolas son muy evidentes.

Como los signos clínicos de la Distomatosis son inespecíficos se necesita la confirmación del laboratorio o a través de una necropsia para arribar a un diagnóstico definitivo.


Diagnóstico
El conocimiento de la existencia del caracol en la zona y la correlación con la sintomatología antes descripta ayuda a un diagnóstico clínico más rápido.
El diagnóstico de certeza es la confirmación de la presencia de huevos en materia fecal por laboratorio. Los dos métodos que se detallan a continuación buscan concentrar los huevos para poder visualizarlos.
La técnica de sedimentación es sencilla y aprovecha el alto peso específico del huevo que sedimenta rápido (le falta cámara de aire como los tienen los huevos de nematodes gastrointestinales).
En el método de flotación usa soluciones de alta densidad como el sulfato de zinc o de magnesio pero requiere lectura rápida porque los huevos se afectan con facilidad.

Puede tratar de eliminarse el caracol, pero sólo es posible en campos donde existan pocas fuentes de agua. Se emplea sulfato de cobre, que puede colocarse en pequeñas bolsas de arpillera, para que su liberación sea lenta dentro del flujo de agua.

A continuación se presenta un cuadro con el espectro antiparasitario de los principales fasciolicidas:

¿Qué es la enfermedad celíaca?

La enfermedad celíaca es una intolerancia del niño o adulto al gluten y más concretamente a una de sus fracciones proteicas o componentes, llamada gliadina (cuando comen alimentos que contienen esta sustancia se produce daño en el intestino). El gluten forma parte de las proteínas del trigo. Estos pacientes tienen también intolerancia, aunque en menor grado, a otras proteínas contenidas en otros cereales como: centeno, cebada y avena.

¿Qué características tiene esta intolerancia?

Se trata de una intolerancia permanente, es decir, se mantiene durante toda la vida.

Aparece en personas que tienen predisposición genética a padecerla. Se sabe que la enfermedad celíaca aparece con más frecuencia entre miembros de la misma familia. Además, los enfermos pertenecen con frecuencia a un mismo "grupo" genético, especialmente a un tipo de genes que forman parte de un sistema genético conocido como complejo mayor de histocompatibilidad HLA de clase II.

Esta intolerancia produce una lesión característica de la mucosa intestinal o capa que recubre el intestino: se produce una atrofia de las vellosidades del intestino, o destrucción en mayor o menor grado de las zonas del intestino donde tiene lugar la absorción de los alimentos. La característica que define a esta atrofia es que es reversible, es decir que el intestino se normaliza, cuando se inicia la dieta sin gluten.

¿Cuál es la causa de la intolerancia al gluten?

La causa por la que se produce esta intolerancia es desconocida. Aunque se intenta explicar de varias formas, la más aceptada en la actualidad, es que existe una alteración en la respuesta inmunitaria o de "defensa " del paciente celíaco.

El sistema de defensa de los enfermos reconocería como "extraño" o no perteneciente al organismo, al gluten, y produciría anticuerpos o "defensas" contra el mismo. Estos anticuerpos producirían la lesión del intestino con destrucción o atrofia de su mucosa (capa interior del intestino), produciéndose una alteración de la digestión, absorción de los alimentos, con la consiguiente pérdida de los mismos, que explican los síntomas digestivos de estos enfermos.

Estos anticuerpos podrían actuar contra otros órganos o sistemas explicando otros síntomas que pueden aparecer en la enfermedad celíaca.

La cirrosis puede ocurrir en cualquier situación donde hay agresión prolongada al hígado. El consumo excesivo de alcohol y las hepatitis virales crónicas son las causas principales, pero no son las únicas.

A continuación, vamos a hablar brevemente de las principales causas de la cirrosis hepática.

a) Cirrosis alcohólica

La cirrosis alcohólica es una causa común y prevenible de la cirrosis. El consumo diario y prolongado de alcohol puede llevar al desarrollo de daños permanentes al hígado.

El consumo diario de aproximadamente 3 vasos de cerveza o 2 copas de vino ya es un volumen suficiente como para causar daño hepático, especialmente en las mujeres, que son más susceptibles a daños hepáticos por el alcohol.

El consumo regular de alcohol conduce a la estenosis hepática, también conocida como hígado graso, que puede evolucionar a la hepatitis alcohólica y, finalmente, a la cirrosis e insuficiencia hepática.

b) Hepatitis virales

Las hepatitis virales crónicas, especialmente las hepatitis B y C, son causas comunes de lesiones en el hígado, que pueden llevar a la cirrosis después de años de enfermedad activa. A menudo, el paciente no sospecha incluso ni siquiera desconfía ser portador de estos virus; solamente acaba descubriendo muchos años después, cuando los síntomas de la cirrosis comienzan a manifestarse.

Explicamos detalladamente las hepatitis B y C en los siguientes artículos:

c) Hepatitis autoinmune

La hepatitis autoinmune es una forma de lesión hepática en la que nuestro cuerpo comienza inadecuadamente produciendo anticuerpos contra las células del propio hígado, como si este fuera un atacante, un cuerpo extraño que no pertenece a nosotros.

Explicamos el concepto de enfermedad autoinmune en el siguiente artículo: ENFERMEDAD AUTOINMUNE – Causas y Síntomas.

d) Esteatosis hepática no alcohólica

El consumo excesivo de alcohol es una de las causas más comunes de esteatosis hepática, pero no es la única. Obesidad, diabetes, malnutrición y algunos medicamentos también pueden causar esteatosis, que en grados más avanzados puede evolucionar a la esteatohepatitis y, posteriormente, a la cirrosis.

Explicamos la esteatosis hepática en el siguiente artículo: HÍGADO GRASO – Esteatosis Hepática.

e) Cirrosis biliar primaria

La cirrosis biliar primaria, que también es una enfermedad de origen autoinmune, es una forma de lesión hepática en la que el proceso se inicia por la destrucción de las vías biliares.

f) Otras enfermedades que pueden causar cirrosis

  • Hemocromatosis.
  • Enfermedad de Wilson.
  • Deficiencia de alfa-1 antitripsina.
  • Fibrosis cística.
  • Colangitis esclerosante primaria
  • Hepatitis por drogas o medicamentos.

Para una mejor comprensión, podemos dividir los síntomas de la cirrosis entre los causados por insuficiencia hepática y aquellos causados por hipertensión portal.

¿Qué es hipertensión portal?

Toda la sangre desde el sistema digestivo (estómago, intestinos, páncreas…) y del bazo pasa obligatoriamente por el hígado antes de dirigirse al resto del cuerpo. Todas las venas de estos órganos fluyen en una sola gran vena llamada circulación portal o vena porta.

La existencia de la circulación portal asegura que todas las sustancias absorbidas por el tracto gastrointestinal pasen primero por el hígado antes de caer en la circulación sistémica. Esto significa que todas las sustancias que son digeridas y absorbidas por el sistema digestivo sean llevadas al hígado para ser metabolizadas antes de dirigirse al resto del cuerpo.

El paciente cirrótico tiene un hígado lleno de fibrosis, que puede causar la obstrucción de la llegada de al hígado por la circulación portal. Generalmente, cuánto más extensa es la cirrosis, mayor es la obstrucción a la sangre que viene a través de la vena porta. Cuando la sangre viene desde los órganos abdominales, encuentra un obstáculo al su flujo, la presión en la vena porta aumenta y da inicio a un proceso denominado hipertensión portal.

a) Circulación colateral

Cuando se obstruye el flujo de sangre, ella necesita encontrar una manera alternativa para seguir fluyendo. Si hay una obstrucción adelante, la única manera es volver y buscar otras venas.

La vena porta es bien calibrosa y soporta grandes flujos de sangre. Lo mismo no ocurre con las venas del resto del sistema digestivo. Cuando la sangre que debería ser drenada por la vena porta comienza a volver en gran número por venas colaterales, estas se dilatan formando varices.

El paciente con cirrosis suele tener las venas abdominales bien nítidas, porque reciben grandes volúmenes de sangre que vienen desde la vena porta bloqueada. Pero estas venas dilatadas no aparecen solamente en los vasos más superficiales en la piel; también aparecen en los órganos, especialmente en el estómago, intestino y esófago, lo que lleva a la formación de varices en estos órganos.

b) Hemorragia digestiva

La presencia de varices en el estómago y en el esófago es un factor de riesgo para hemorragias. Los vasos sanguíneos de estos órganos no están preparados para recibir un flujo tan grande ni una presión sanguínea elevada y pueden romperse espontáneamente.

Las hemorragias digestivas de las varices esofágicas suelen ser dramáticas, con pérdidas masivas de sangre a través de vómitos. El paciente vomita sangre viva y en gran cantidad.

c) Esplenomegalia (bazo agrandado)

El aumento de la presión de la sangre en el bazo lleva al agrandamiento de su tamaño, haciéndolo fácilmente palpable al examen físico. Llamamos esplenomegalia a este agrandamiento del bazo. La sospecha de cirrosis ocurre, frecuentemente, cuando al examen físico detectamos un bazo aumentado de tamaño.

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¿Cuáles son los síntomas de hepatitis? ¿Quién puede tener hepatitis?

  • Pacientes con ictericia u otros síntomas de posible aparición en la hepatitis
  • Personas que tienen muchas probabilidades de haberse contagiado por los virus de las hepatitis B o hepatitis C.
  • Personas con riesgo elevado debido a la existencia en sus familias de casos de hepatitis hereditaria (los trastornos del metabolismo citados anteriormente, por ejemplo).

¿Cómo se puede prevenir la hepatitis?

  • Evitando exponerse a los virus de las hepatitis infecciosas.
  • Vacunándose contra las hepatitis A y B si tiene usted un riesgo alto de contagiarse de tales virus.
  • Evitando consumir cantidades excesivas de alcohol.

¿Qué puede hacer el enfermo?

  • No beba alcohol si tiene síntomas de hepatitis o un análisis de sangre ha revelado que la enfermedad está activa.
  • Si la causa es el abuso de alcohol, debe dejar por completo de beber y pedir consejo a su médico para mantenerse abstemio.
  • Haga una alimentación equilibrada
  • Si tiene síntomas de hepatitis aguda, puede necesitar un cierto reposo. Sin embargo, si se encuentra bien no hay ningún motivo por el cual no pueda usted trabajar y seguir realizando sus demás actividades.
  • Si tiene usted hepatitis crónica trate de hacer una vida lo más normal posible.
  • Los enfermos con hepatitis B deben informar sobre ello a sus familiares, a sus compañeros sexuales y a las demás personas que convivan con ellos. Todas estar personas pueden protegerse vacunándose contra esta enfermedad. Hasta que la vacuna haga efecto debe utilizarse preservativo en las relaciones sexuales. Nunca se deben compartir objetos de higiene personal que puedan contaminarse con sangre (maquinillas de afeitar, corta-uñas, etc.).
  • Si usted tiene una hepatitis A debe informar sobre ello a su familia para que puedan protegerse mediante una higiene adecuada y, en algunos casos, con inyecciones de gammaglobulina. No obstante, cuando la hepatitis A entra en la fase ictérica la contagiosidad suele ser ya escasa o nula.
  • Si usted es consumidor de drogas por vía intravenosa, no comparta nunca el material de inyección. Reducirá con ello el riesgo de adquirir hepatitis y otras enfermedades infecciosas aún más graves.
  • Si padece usted hepatitis crónica debe visitar regularmente a su médico.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis?

El diagnóstico se confirma mediante un análisis de sangre y, en algunas ocasiones resulta también necesario el estudio al microscopio de un trozo de tejido del hígado obtenido por medio de una biopsia hepática. Algunos de los análisis de sangre permiten identificar la causa de la enfermedad y excluir otras posibilidades. Otros análisis reflejan qué grado de actividad tiene la inflamación en ese momento.

En los casos de hepatitis crónica la intensidad y características de la lesión hepática sólo pueden establecerse mediante una biopsia hepática.

Las hepatitis agudas por el virus de la hepatitis A mejoran espontáneamente en la inmensa mayoría de los casos y nunca pasan a la cronicidad. La hepatitis aguda B suele evolucionar bien, pero el 5% de los pacientes desarrollan una hepatitis crónica (el riesgo es mayor en niños pequeños). La hepatitis aguda C suele dar pocos o ningún síntoma, pero aproximadamente el 70% de los casos se hacen crónicos. En conjunto, las hepatitis infecciosas tan sólo producen insuficiencia hepática aguda potencialmente mortal en menos de 1 caso de cada 300.

La hepatitis que aparece en el curso de la mononucleosis infecciosa siempre se cura espontáneamente.

La hepatitis aguda por medicamentos o alcohol suele mejorar una vez que cesa la exposición del hígado al producto responsable.

Alrededor de la quinta parte de los enfermos con hepatitis crónica B o C corren el riesgo de acabar sufriendo cirrosis hepática o cáncer de hígado.

Otros tipos de hepatitis crónica también pueden producir cirrosis.

¿Cómo se tratan las hepatitis?

  • No existe tratamiento para la hepatitis viral aguda. Sin embargo, se está ensayando el interferón en fases tempranas de la hepatitis C.
  • La hepatitis crónica B puede tratarse con interferón.
  • La hepatitis crónica C puede tratarse con interferón y ribavirina.
  • La hepatitis auto inmune puede tratarse con glucocorticoides, solos o asociados a un inmunosupresor (azatioprina).

Dr. Court Pedersen, especialista en Enfermedades Infectocontagiosas; Dr. Ove Schaffalitzky de Muckadell, especialista en Gastroenterología

El hígado es el mayor de los órganos internos en todos los vertebrados, el hígado, es también uno de los más importantes. Tiene muchas funciones, entre ellas la síntesis de proteínas, de factores inmunológicos y de coagulación y de sustancias transportadoras de oxígeno y grasas. Su función digestiva la emulsión y absorción de las grasas. El hígado también principal es la secreción de bilis, una solución indispensable para elimina el exceso de glucosa de la circulación sanguínea; la almacena hasta que el organismo la vuelve a necesitar. Convierte el exceso de aminoácidos en sustancias aprovechables y filtra drogas y venenos del torrente circulatorio, a los que neutraliza y secreta con la bilis. El hígado tiene dos lóbulos principales que se localizan justo debajo del diafragma en el lado derecho del cuerpo. Se puede perder el 75% de este tejido (por enfermedad o intervención quirúrgica) sin que cese de funcionar. Pesa cerca de 1,5 kg, es de color rojo oscuro y está situado en el cuadrante superior derecho de la cavidad abdominal.

ESTRUCTURA
En el embrión, el hígado surge como un crecimiento excesivo de la porción superior del duodeno, justo por debajo del estómago. A diferencia de cualquier otro órgano, el hígado tiene dos vías por las que recibe sangre: la arteria hepática transporta sangre oxigenada procedente del corazón, y la vena porta, que transporta sustancias alimenticias desde el estómago y los intestinos. Estos vasos sanguíneos penetran en el tejido glandular del hígado y se dividen hasta formar sinusoides capilares diminutos (capilares por los que circula la sangre desde la vena porta y la arteria hepática y va a parar a la vena centrolobulillar).


El hígado obtiene su propio suministro de sangre oxigenada de la arteria hepática, que se bifurca de la aorta. La sangre que abandona el hígado es recogida por las venas hepáticas, unidas entre sí para formar una sola vena hepática, que vierte la sangre que transporta en la vena cava inferior; desde la vena cava inferior la sangre regresa al lado derecho del corazón, para ser bombeada hacia los pulmones. El hígado está constituido por formaciones diminutas que reciben el nombre de lobulillos y están separados entre sí por tejido conectivo; en la periferia también se encuentran los espacios porta, que contienen cada uno un conducto bilial, y una rama de la vena porta y otra de la arteria hepática. Estos lobulillos tienen forma hexagonal; están compuestos por columnas de células hepáticas o hepatocitos dispuestas de forma radial alrededor de la vena centrolobulillar, rodeadas por canales diminutos, conocidos como canalículos, hacia los que se vierte la bilis que segregan los hepatocitos. Estos canales se unen para formar conductos cada vez más grandes, que terminan en el conducto hepático. El conducto hepático y el conducto procedente de la vesícula biliar forman el conducto común de la bilis, que descarga su contenido en el duodeno. Por lo general, en los primates y en los carnívoros el conducto pancreático se une con el conducto común de la bilis antes de penetrar en el intestino.

FUNCIÓN
La sangre atraviesa el hígado a una velocidad aproximada de 1,4 litros por minuto; en cualquier momento, el hígado contiene un 10% de toda la sangre del cuerpo. También contiene sangre procedente del páncreas y del bazo. Las células hepáticas ayudan a la sangre a asimilar las sustancias nutritivas y a excretar los materiales de desecho y las toxinas, así como esteroides, estrógenos y otras hormonas.


El hígado es un órgano muy versátil. Almacena glucógeno, hierro, cobre, vitamina A, muchas de las vitaminas del complejo vitamínico B, y vitamina D. Produce albúmina y otras proteínas, muchas de éstas son esenciales para la coagulación normal de la sangre (protrombina y fibrinógeno) y una sustancia anticoagulante que es la heparina. Los aminoácidos digeridos son desaminados en el hígado; es decir, su nitrógeno se extrae para que pueda ser utilizado por el cuerpo. El hígado también puede utilizar el nitrógeno para sintetizar proteínas a partir de hidratos de carbono o de lípidos. Además, produce muchas otras sustancias, como hidratos de carbono, a partir de lípidos o de proteínas. El hígado también forma lípidos a partir de hidratos de carbono o de proteínas, lípidos que almacena para verterlos después a la sangre en forma de ácidos grasos libres que pueden ser degradados para obtener energía. El hígado también sintetiza colesterol.


Unos fagocitos especiales que se encuentran en el hígado eliminan las sustancias extrañas y las bacterias de la sangre. El hígado también depura muchos fármacos y segrega bilirrubina (producto de la degradación de la hemoglobina), y muchas otras sustancias, incluyendo enzimas. Las actividades que el hígado realiza generan una gran cantidad de calor, lo cual influye en la temperatura corporal. El hígado de los mamíferos contiene depósitos de vitaminas del complejo vitamínico B; una de ellas, la vitamina B12, se utiliza para tratar la anemia perniciosa. El hígado también almacena otros agentes antianémicos que se producen en otras partes del cuerpo.

El término hepatitis se utiliza para definir cualquier inflamación del hígado, y proviene del griego hepar que significa hígado. La causa más frecuente de hepatitis es una infección vírica. La hepatitis también puede ser producida por agentes químicos o venenos, por drogas, por bacterias o toxinas bacterianas, por enfermedades producidas por amebas y por ciertas infecciones parasitarias. La hepatitis puede cronificarse y dar lugar a cirrosis. Sin embargo, la mayor parte de los casos de cirrosis están relacionados con una ingestión excesiva de alcohol, que suele estar asociada a su vez a una dieta pobre. En ocasiones, la hepatitis aguda es tan grave que se destruyen casi todas las células hepáticas y el paciente fallece por fallo hepático o por obstrucción de los vasos sanguíneos que proceden del hígado. La ictericia es un síntoma común de la hepatitis y de otras enfermedades hepáticas; está causada por la acumulación de cantidades elevadas de bilirrubina en la sangre.

Ciertas enfermedades, como la diabetes mellitus, están relacionadas con unas acumulaciones de lípidos en el hígado; las alteraciones de la hipófisis, y venenos como el alcohol y el cloroformo, que interfieren con los procesos de oxidación que se realizan en el hígado, también puede dar lugar a dichas acumulaciones. Según aumenta la acumulación de lípidos, las células hepáticas son sustituidas por tejido adiposo dando lugar a la degeneración lipídica del hígado. Durante la gestación y después de mantener una dieta rica en grasas se produce de forma temporal la deposición de lípidos en el hígado. Otras enfermedades que afectan al hígado son los abscesos, debidos a bacterias o a amebas; los tumores, incluyendo el cáncer, que con frecuencia es secundario a un cáncer localizado en cualquier otra región del cuerpo que ha producido metástasis; infiltraciones de sustancias extrañas, y granulomas o masas de tejido inflamado de forma crónica. Los trasplantes de hígado tenían una tasa de éxito bastante reducida hasta hace pocos años.

Mucha gente lucha, durante toda su vida, contra el exceso de peso y contra un metabolismo inactivo, dándose cuenta de que, a medida que envejecen, van ganando peso gradualmente y se resignan ante el hecho de tener un abdomen grande y voluminoso y depósitos de grasa persistentes. Tras años siguiendo dietas creen que ya no existe nada que conduzca a un alivio duradero. Evidentemente algo falla y algo falta.

Me llevó más de 20 años de práctica médica darme cuenta de la solución. El hígado, el órgano supremo del metabolismo, tiene que ser la clave que falta. Parecía tan simple y a la vez tan increíble, ¿por qué a nadie en medicina se le había ocurrido esto antes?

La medicina moderna se ha desviado del tema principal, en cuanto que trata los síntomas de la enfermedad y no las causas. El exceso de peso es un síntoma de mal funcionamiento del hígado y no solamente debido al número de calorías que ingerimos. La medicina no ha conseguido tratar las causas subyacentes del mal funcionamiento del hígado y ciertamente ha ignorado al órgano trabajador más duro del cuerpo, con consecuencias desastrosas.

Mi teoría acerca de que el hígado es la clave para el control de peso ha sido reivindicada por todos los 1.540 pacientes con que he tratado desde 1994 con mi programa para la mejora del funcionamiento del hígado. El porcentaje de éxito, medido según los parámetros de pérdida de peso y bienestar general, ha sido del 100% en todos los pacientes que he tratado.

Como estudiante de medicina, pasé muchas horas con doctores líderes en naturopatía. Creía que tenían mucho que enseñarme y su lista de espera de pacientes era siempre muy larga, con casos donde otros doctores no habían sido capaces de ayudar. Lo primero que aprendí fue la tremenda importancia del hígado. Los doctores naturópatas examinaban, en todos sus pacientes, el estado del hígado a través de la iridología, la acupuntura, técnicas del pulso y por la historia del paciente. En la mayoría de los casos existía un problema de hígado, y la corrección de éste era siempre un paso vital en su programa de curación. Trataban el hígado con cambios dietéticos y hierbas específicas y, en casos más tóxicos, con programas de ayuno.

Comprendí que para recobrar la buena salud siempre debemos considerar el estado del hígado. Aún así, mi carrera me llevó por otras áreas de la medicina, y la importancia de considerar al hígado se fue relegando gradualmente a mi subconsciente. Afortunadamente, un día me acordé de quitar una hoja del libro de esta vieja sabiduría naturópata.

Veo muchos casos difíciles de personas que han estado crónicamente enfermas u obesas durante años, y todos están fascinados al saber como el hígado posee la clave para perder peso y para equilibrar el metabolismo.

El hígado es el principal órgano del cuerpo encargado de consumir las grasas. Siguiendo la Dieta de Limpieza del Hígado el metabolismo mejorará a pasos agigantados y se empezará a quemar grasas. Contrariamente, comiendo lo que no se debe, el hígado producirá mas grasas, y así las seguirá almacenando. Lo que importa en gran medida, no es cuánto come, sino qué come. Con la Dieta de Limpieza del Hígado su hígado dará un buen respiro de alivio y continuará felizmente con su trabajo de regulación del metabolismo y consumo de grasa. Entonces el proceso de pérdida de peso empieza de forma natural y sin un excesivo esfuerzo por su parte. No será necesario contar las calorías o pesar fastidiosamente cada bocado de comida que se lleva a la boca, e incluso mejor, nunca tendrá que pasar hambre.

SÍNTOMAS DE UN HÍGADO IRRITADO

Pueden detectarse síntomas de leve disfunción hepática incluso cuando los resultados de los análisis sanguíneos sean normales. Los análisis que normalmente realizan los doctores para comprobar el estado del hígado no son muy precisos ya que comprueban los daños en el hígado más que su funcionamiento.

SÍNTOMAS CARACTERÍSTICOS DE UN FUNCIONAMIENTO DEFICIENTE DEL HÍGADO SON:

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El médico se encargará de tomar la presión arterial y el pulso, auscultará el corazón,
le revisará los ojos y efectuará un examen neurológico. El examen incluye: nivel de
pérdida de conocimiento, sentido auditivo, visión y percepción de dolor.

a. Tomografía computarizada (CT) o imágenes por resonancia magnética (MRI):

Estas pruebas pueden diagnosticar y evaluar el daño. Son pruebas que toman
imágenes del cerebro y miden el flujo sanguíneo.

3. Información que proveen estas pruebas y su utilidad:

Todos estos examenes y pruebas le inducirán al médico si los síntomas que experimenta
el paciente son de una apoplejía o de otra deficiencia. Además, proveen una pauta del
daño y ayudarán a determinar el tratamiento apropiado.

a. Debilidad súbita o adormecimiento de la cara, la mano y la pierna, generalmente, de
un solo lado.
b. Pérdida del habla y dificultad para hablar o entender.
c. Pérdida de visión en un ojo.
d. Mareos inexplicables, falta de equilibrio o caídas.
e. Dolores de cabeza agudos y súbitos.
f. Ataque pasajeros:

Alrededor de un 10% de las apoplejías son precedidas por ataques pasajeros.
Estos ataques pueden ocurrir días, semanas o meses antes de una apoplejía total.
Frecuentemente duran menos de cinco minutos y tienen los mismos síntomas de una
apoplejía.

a. Propósitos para hospitalizar el paciente:

1) Administración de medicamentes:

Los medicamentos impiden que se formen nuevos coágulos o que se agranden los
que ya existen.

2) Posible intervención quirúrgica:

La cirugía se emplea para extirpar residuos de grasa (arterosclerosis) que reducen
el flujo sanguíneo hacia el cerebro y producen la formación de coágulos.

b. Factores que determinan el grado de éxito de los tratamientos arriba mencionados:

1) La magnitud del daño.
2) El estado de ánimo del paciente.
3) La destreza del equipo/personal de rehabilitación.
4) El apoyo de los familiares y amigos.

2. Procedimientos rehabilitativos en el hogar:

a. Según sea el caso, la meta es volver a ser lo más independiente y productivo posible:

La terapia de rehabilitación requiere determinación, paciencia y una actitud positiva.

Algunas personas se recuperan totalmente con muy poco esfuerzo, mientras que otras
no responden al tratamiento. Es muy importante recibir tratamiento médico de
inmediáto. Pueden pasar unas cuantas semanas o meses para poder evaluar el impacto
de una apoplejía. Los nervios y tejidos cerebrales dañados no se regeneran, pero otras
partes del cerebro pasan a cumplir esas funciones.

a. La presión arterial alta es una de las causas de la apoplejía. Es importante revisar la
presión arterial frecuentemente y mantenerla la controlada (en valores normales/no
pligrosos).
b. Adopte una dieta balanceada baja en colesterol y grasas saturadas.
c. Si sufre de diabetes, contrólela; la diabetes aumenta el riesgo de apoplejía.
d. No fumar.
e. Si toma bebidas alcohólicas, hágalo con moderación.

1. La actitud de que el cáncer es una enfermedad del día del juicio universal esta ahora
cambiando.

2. El cáncer esta ahora reconocido como una de las enfermedades principales que posee la
mayor probabilidad de cura y de prevención.

ALGUNOS HECHOS SOBRE EL CÁNCER

1. El cáncer representa la segunda causa de muerte en Puerto Rico (y en Estados Unidos
Continentales) y afecta el 75 por ciento de las familias en Estados Unidos de Norteamérica.

2. El cáncer del pulmón posee la mayor tasa de muerte entre todos los tipos de cáncer (en
Estados Unidos de Norteamérica).

3. Por primera vez en la historia de los Estados Unidos, en el 1985 el cáncer del pulmón
llegó al nivel del cáncer en el seno como la primera causa de muerte entre las mujeres.

4. El cáncer colorectal se encuentra en aumento (Estados Unidos). La falta de fibra en la dieta
parece ser un factor importante para su desarrollo.

6. La leucemia (cáncer en los tejidos que constituyen la sangre) afecta tanto a los varones
como a las hembras, y a personas de todas las edades.

A. El Cáncer no es Solo una Enfermedad sino un Gran Grupo de Enfermedades

1. El cáncer se caracteriza por un crecimiento y propagación descontrolada de células
anormales.

2. Las células anormales causan una masa/bulto o hinchazón, las cuales se conocen como
tumores:

a. Los tumores benignos se restringen a un área particular y no experimenta cambio en
tamaño y características.

b. Los tumores malignos contienen células cancerosas; éstos comúnmente crecen,
invaden tejidos próximos y frecuentemente se diseminan hacia otras partes del cuerpo.

Los tipos de cálculos o piedras de riñón más frecuentes son: - Oxalocálcicos, 60% de los casos. Formados por oxalato cálcico. Debidos a una concentración excesiva de calcio en la orina. - Fosfocálcicos, 13%. Consecuencia de algunas.

Un trastorno psicosomático es una alteración física para la cual no se encuentra ninguna causa fisiológica que la origine. Entonces a estos síntomas se los relaciona con algún conflicto psicológico. Es decir, se supone que hay un factor.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo de Koch. Es una enfermedad que en el pasado fue frecuente entre la población debido a deficientes condiciones higiénicas y pobreza social. Hoy en día la enfermedad afecta a 10.

12 Un estudio publicado en Archives of Internal Medicine afirma que la bacteria Helicobacter Pylori (implicada en la mayoría de las úlceras gástricas) reduce la absorción de vitamina B12, por lo que las personas que padecen úlcera pueden ser.

ca Una úlcera péptica es una herida en forma de erosión en el estómago o en el intestino delgado (doudeno) producida por los ácidos estomacales de la digestión. De los factores que pueden provocarla destacan 3: - El uso de medicamentos como los.

La varicela es una enfermedad infantil infecciosa, cuya causa es un herpesvirus. Es muy contagiosa, ya que se transmite por gotitas de saliva suspendidas en el aire. Sin embargo, no suele ser grave. Síntomas: Fiebre ligera de 38ºC seguida.

Las varices son una dilatación permanente de las venas, frecuentemente las de las piernas. Se forman varices cuando hay un fallo de las válvulas de las venas (unos repliegues de membrana que hay en el interior de las venas para impedir que la.

La capacidad fértil de cada persona viene predeterminada por factores genéticos y es modulada a lo largo de la vida por factores biológicos y ambientales.

Evidentemente, son muchos los factores que pueden confluir en una persona y que están relacionados con su fertilidad. Los factores biológicos como la edad o la herencia genética son inamovibles, otros son hoy por hoy desconocidos, pero otros dependen de nuestros hábitos y nuestro estilo de vida y sí que podemos modificarlos, por lo que deben ser tenidos en cuenta por aquellas parejas que buscan ser padres. Entre ellos están, la dieta poco saludable, el tabaco y el alcohol que generan estrés oxidativo mediante la producción de radicales libres y “envejecimiento celular”.

¿Cómo afecta el tabaco a la fertilidad?

Que fumar es malo para la salud ya lo sabemos, lo vemos continuamente en campañas de concienciación y desde hace unos años, en las propias cajetillas de tabaco. Algunos de los riesgos del tabaco para la salud son bien conocidos, principalmente en lo que respecta a las enfermedades cardiovasculares, pulmonares e incluso el cáncer. Pero, ¿somos conscientes de en qué medida afecta este hábito a nuestra salud global?

En lo que a fertilidad se refiere, son evidentes los efectos nocivos del humo del cigarrillo, aunque por lo general las personas fumadoras no los tienen en cuenta. El tabaco y la fertilidad son “enemigos” afectando el tabaco negativamente a la fertilidad tanto femenina como masculina.

“Fumar influye negativamente sobre la fertilidad y puede reducir a la mitad la posibilidad de conseguir un embarazo”

Fertilidad Natural. Numerosos estudios han confirmado que el tabaco es uno de los factores externos que más puede repercutir en la salud reproductiva. Fumar afecta prácticamente a todos los sistemas implicados en el proceso reproductivo y daña el material genético de los óvulos y espermatozoides, por eso la tasa de abortos espontáneos e hijos con defectos en el nacimiento son mayores entre los padres fumadores.

Se estima que las mujeres fumadoras tienen el 50 % menos de probabilidades de concebir y un 13 % de los casos de infertilidad se producen por causa de este tóxico (ASMR: American Society for Reproductive Medicine), un dato sin duda alarmante.

“Según datos de la OMS, un tercio de las mujeres en edad de concebir son fumadoras”

Tratamientos de fertilidad. El tabaco también puede condicionar problemas en los tratamientos de reproducción asistida. En las mujeres se observa una peor calidad de sus ovocitos y de sus embriones, mientras que en los hombres provoca alteraciones en los niveles hormonales que afectan a la cantidad de semen y a la calidad de los espermatozoides y su movilidad. En las parejas que fuman, se necesitan el doble de ciclos para lograr una gestación y las tasas de implantación son más bajas. Así pues, podemos afirmar que los tratamientos de fertilidad tienen peores resultados en parejas en las que al menos uno de los dos miembros fuma.

Tabaquismo pasivo. El impacto de la exposición pasiva al humo del cigarrillo es sólo ligeramente inferior al del tabaquismo activo, dato a tener en cuenta cuando uno de los miembros de la pareja fuma. Por ello, es importante vigilar el entorno en el que se encuentra la pareja de cara a favorecer un ambiente propicio para conseguir un embarazo sin contratiempos.

“El humo de segunda mano o tabaquismo pasivo, también afecta a la fertilidad”

Finalmente, el tabaquismo pasivo también se ha relacionado con el Síndrome de muerte súbita del lactante, ya que aumenta en los hogares donde alguien fuma. Por eso, es muy recomendable dejar de fumar para proteger la salud del futuro bebé.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA), ha clasificado el humo del tabaco como un carcinógeno con efectos nocivos sobre la salud de los adultos fumadores y la de aquellos que se encuentran en su alrededor, especialmente en los niños.

¿Y el tabaco light o bajo en nicotina? Muchos países ya se han planteado prohibir este tipo de tabaco, ya que induce a pensar que es más sano. Los especialistas afirman que, aunque contenga menos nicotina, los fumadores de este tipo de cigarrillos suelen dar caladas más profundas y apuran más los cigarrillos, con lo que la absorción de nicotina acaba siendo la misma.

Datos sobre el tabaco en la mujer. Cada vez hay más mujeres que fuman desde edades muy tempranas, si a ello sumamos el retraso en la edad de la maternidad y el envejecimiento prematuro del ovario, los problemas de fertilidad están asegurados.

El grado del daño depende de la cantidad y el período de tiempo durante el cual la mujer ha fumado.

Afecta especialmente a las mujeres, puesto que nacemos con un número de óvulos determinado que irá disminuyendo progresiva e inexorablemente durante la vida y el tabaco acelera la pérdida de óvulos y adelanta en varios años el momento de la menopausia, disminuyendo así los años de vida potencialmente reproductiva. El impacto de los cigarrillos sobre la reserva ovárica se constata por la edad más temprana en que las mujeres fumadoras tienen la menopausia.

Se ha demostrado que los componentes del humo de los cigarrillos interfieren en la capacidad de las células del ovario para producir estrógenos y hace que los óvulos de la mujer (ovocitos) sean más propensos a las anomalías genéticas, además disminuye la receptividad del endometrio y como consecuencia favorece la aparición de abortos involuntarios; efecto directamente relacionado con la cantidad de cigarrillos consumidos. Cuantos más cigarros se fumen al día mayor será la probabilidad de tener un aborto, un estudio de la Universidad de Osaka (Japón) establece que se duplica la tasa de abortos si se consumen en torno a 20 cigarrillos/día.

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en la mujer. El 30% de las mujeres fumadoras presentan peor calidad ovocitaria, anomalías cromosómicas y embarazos ectópicos. La nicotina afecta al proceso de maduración de los folículos de los ovarios y ello se traduce en peores parámetros en los procesos de fecundación ‘in vitro’.

Datos sobre el tabaco en el varón. Aunque los efectos del tabaquismo sobre la fertilidad masculina no son concluyentes, los efectos nocivos del humo pasivo en la fertilidad de las parejas femeninas y las pruebas de que el tabaquismo afecta negativamente la calidad del esperma sugieren que el consumo de tabaco en los hombres debe ser considerado como un factor de riesgo de infertilidad.

Los hombres que fuman tienen un menor recuento de espermatozoides, menor motilidad y mayores anomalías en la forma y función de los espermatozoides. A ello se suma la posibilidad de padecer disfunción eréctil.

Respuesta a los tratamientos de fertilidad en el varón. El tabaco puede originar problemas en el semen y fragmentación del material genético (ADN) de los espermatozoides, reduciendo capacidad para fertilizar los óvulos y la calidad embrionaria si ésta se produce, y al igual que en la mujer de forma dosis dependiente.

Las enfermedades benignas sólo se trataran en caso de gran tamaño, hemorragias o en caso que el paciente sienta un intenso dolor abdominal, dado que la mayoría de ellas presentan un riesgo muy escaso de malignizar, que se podrá controlar con seguimiento.

La posibilidad de tratamiento quirúrgico viene determinada por el tipo de lesión, su situación en el hígado y su relación con los vasos. El equipo especializado de IQL, con alta experiencia en cirugía del hígado, valoraran cada caso a nivel individual para ofrecer la mejor combinación de tratamiento, tanto con cirugía como con quimioterapia o radiología intervencionista si fuera necesario.

Según el tipo de lesión y su localización, los pacientes podrán beneficiarse de técnicas mínimamente invasivas como la laparoscópica. Así, a través de pequeñas incisiones se puede extirpar la lesión en el hígado, reduciendo la hemorragia y mejorando el dolor postoperatorio, con una más rápida reincorporación a la rutina diaria del paciente.

En ocasiones la complejidad de la enfermedad o las condiciones del paciente no permiten utilizar la laparoscópica. En estos casos deberá llevarse a cabo la cirugía abierta a través de una incisión en el abdomen por debajo de las costillas.

En cirugía hepática o del hígado, el paciente normalmente saldrá de quirófano con drenajes permiten a los cirujanos descartar hemorragias, infecciones o fugas de bilis. Así, permanecerá ingresado en la unidad de cuidados intensivos (UCI), al menos las primeras 24-48h.

En algunos casos, la localización o el tipo de lesión del hígado hacen imposible su resección. En estos casos, se puede utilizar radiología intervencionista, mediante la cual se realizaran punciones percutáneas de dichas lesiones para realizar radiofrecuencia o microondas y conseguir un control local de la enfermedad, que puede permanecer estable durante un largo tiempo.

En el Instituto Quirúrgico Lacy IQL los pacientes son evaluados por un equipo multidisciplinario conformado por cirujanos, oncólogos médicos y radioterápicos, radiólogos y patólogos

que permitirán tomar la decisión más acertada de forma individualizada.

Los Triglicéridos son el principal tipo de grasa que se encuentra en la sangre, ya que están encargados de dar energía al cuerpo, sin embargo, sería incorrecto pensar que entre más elevados estén los triglicéridos, mayor energía tendrá el organismo, ya que el exceso de triglicéridos se transforma en un enemigo silencioso que puede conducir al paciente hacia la adquisición de graves enfermedades.

La Hipertrigliceridemia o niveles altos de triglicéridos (mayor de 150 mg/dl) no necesariamente genera síntomas perceptibles en el cuerpo, sino que, la mayoría de las veces, estos síntomas aparecen cuando la elevación ya ocasiona una enfermedad importante en el organismo, ya sea una enfermedad cardiovascular, un ACV o accidente cerebrovascular, problemas en el hígado, páncreas o el bazo, entre otros.

Los triglicéridos provienen de los alimentos grasos y también se producen en el Hígado.

Los triglicéridos no se elevan únicamente por la ingesta de grasas, ya que también son producidos en el hígado, el cual transforma cualquier exceso de caloría proveniente de azúcares y harinas en triglicéridos, para posteriormente distribuirlos al cuerpo por medio de la circulación sanguínea.

Generalmente los pacientes descubren que poseen altos niveles de triglicéridos cuando se practican exámenes de sangre de chequeo general o Perfil Lipídico en un laboratorio, en los que encuentran elevado valores de VLDL-Colesterol y Triglicéridos en sangre, más que por percibir sensaciones extrañas en su cuerpo, algún tipo de malestar general o síntomas de triglicéridos altos.

En la gran mayoría de los casos para que un síntoma por triglicéridos altos aparezca, han de haber pasado muchos meses o incluso años de evolución del desbalance de estas grasas en el organismo. Estos síntomas reflejarán las características de la enfermedad que ya han de haber desarrollado los triglicéridos elevados durante el tiempo. Por tales razones se dice que los triglicéridos altos no producen síntomas sino que generan enfermedades, las cuales sí manifiestan síntomas en el organismo. En este sentido podríamos interpretar que cuando los triglicéridos han afectado a algún órgano importante, es cuando se comienzan a observar los signos y síntomas propios de la enfermedad o daño ocurrido en el organismo.

Sin embargo, algunas personas podrían llegar a experimentar o percibir leves síntomas por tener niveles de Triglicéridos altos, incluso antes de que se desarrolle una enfermedad. Estos síntomas se hacen más evidentes cuando los triglicéridos están considerablemente elevados (mayor a 500 mg/dl) y/o han permanecido altos por mucho tiempo.

Los síntomas de triglicéridos altos manifestados más frecuentemente por parte de estos pacientes son:

  • Desarrollo de acné.
  • Aumento de la vellosidad del cuerpo.
  • Elevadas ganas o ansiedad por ingerir dulces.
  • Dolores musculares crónicos o duraderos en el tiempo, acompañados con debilidad y cansancio (Fibromialgias).
  • Aumento de la caída del cabello junto con cuero cabelludo graso.
  • Aumento de la grasa abdominal.
  • Apneas de sueño.
  • Mareos.
  • Constantes dolores de cabeza.
  • Insomnio.
  • Retención de líquidos.
  • Cambios de humor asociados a irritación.
  • También existen algunos pocos casos de pacientes que experimentan fiebre, pérdida de apetito, náuseas, entre otros síntomas.

IMPORTANTE: Todos estos síntomas son inespecíficos de Triglicéridos Altos, es decir, estos síntomas pueden también presentarse debido a otras enfermedades.

Cuando los síntomas que presenta el cuerpo de un paciente con triglicéridos elevados son debidos a las enfermedades generadas por esta alteración, podríamos decir que estamos en presencia de Consecuencias de la elevación de los Triglicéridos.

Existen órganos que se ven claramente afectados cuando los triglicéridos permanecen elevados por mucho tiempo en un paciente. A continuación nombraremos los daños que generan los triglicéridos elevados en estos órganos:

  • Páncreas: Los altos niveles de triglicéridos, generalmente por encima de 1000 mg/dl, pueden afectar a este importante órgano produciendo en él lo que llamamos Pancreatitis (Inflamación del páncreas), la cual se caracteriza por generar los siguientes síntomas:
    – Fiebre.
    – Dolores abdominales de fuerte intensidad.
    – Vómitos repetidos.
  • Aumento del tamaño del Hígado: Los triglicéridos elevados también se asocian con el desarrollo de Esteatosis Hepática o Hígado Graso, entidad clínica en la cual el hígado se rodea y se compone de grasa en su interior, situación que con el paso del tiempo lesiona al hígado e impide que funcione correctamente, ocasionando una fibrosis (endurecimiento del tejido) del mismo hasta convertirse en un órgano no funcional. Ocasionando los siguientes síntomas inespecíficos:
    – Dolor en el costado derecho del abdomen.
    – Sensación de llenura ante comidas ligeras.
    – Pérdida de apetito.
    – Entre otros.
  • Xantomas o depósitos de grasa bajo la Piel: Estas lesiones cutáneas se observan como nódulos o placas de grasa bajo la piel con una característica coloración amarilla. Se observan comúnmente alrededor del área de los ojos, en los pies, manos y área de los codos.
  • Aumento del tamaño del Bazo: la inflamación del bazo se denomina Esplenomegalia, cuando se inflama conjuntamente con el hígado se llama Hepatoesplenomegalia. Se caracteriza por presentar en el paciente:
    – Un dolor agudo en la zona superior izquierda del abdomen.
    – Hipo.
    – Pérdida de apetito.
    – Fatiga.
    – Entre otros.

Respecto a estas enfermedades consecuencia de triglicéridos altos, no se puede afirmar que su manifestación sea solamente debido a la elevación de triglicéridos.
En la gran mayoría de los pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes o el sobrepeso, o en individuos con niveles bajos de Colesterol HDL (Colesterol “bueno”) y niveles altos de Colesterol LDL (Colesterol “malo”), suelen encontrarse niveles altos de triglicéridos. Por ende, los daños por Hipertrigliceridemia mencionados, como la Pancreatitis, El Hígado graso, La Esplenomegalia y lo Xantomas, pueden ser producto de los triglicéridos altos o como también de los daños desgastantes que ocasionan al cuerpo los altos niveles de glicemia en un paciente diabético o el desbalance de grasas y sedentarismo de un paciente obeso.

Tener el colesterol elevado es una gran pista para evaluar los niveles de triglicéridos en un paciente, ya que se ha observado con mucha correlación que los niveles de colesterol altos sugieren con alta probabilidad que un paciente también pueda tener un aumento de los triglicéridos. Es por ello que bajar los niveles de Colesterol también ayuda a disminuir los niveles de Triglicéridos, y viceversa.

En líneas generales, los niveles elevados de Triglicéridos en sangre se asocian con un aumento de las probabilidades de desarrollo de trastornos Cardiovasculares y Accidentes Cerebrovasculares. Por ende, la evaluación y control de los triglicéridos en sangre es de vital importancia en pacientes que padezcan de trastornos en el funcionamiento mecánico del corazón, tales como arritmias o malformaciones adquiridas en la anatomía de este importante músculo. Igualmente es indispensable monitorear los triglicéridos en pacientes con predisposición genética a trastornos lipídicos como la Hipercolesterolemia familiar.

Lo importante en estos casos es tomar la iniciativa de disminuir los niveles de Triglicéridos en sangre, para así reducir el riesgo de desarrollo de enfermedades cardiovasculares. En este sentido se recomienda: disminuir los niveles de Colesterol LDL bajando el consumo de alimentos grasos y frituras, y equilibrar los niveles de triglicéridos en sangre ajustando la ingesta de carbohidratos, dulces refinados y harinas, como lo recomendamos en nuestro artículo Cómo bajar los triglicéridos altos.

Con este artículo espero haber aclarado las dudas sobre Síntomas de triglicéridos altos y Triglicéridos altos consecuencias.

Al Servicio de nuestros lectores, me despido…

Lic. María Gabriela Díaz L.

IMPORTANTE: Si le ha resultado útil esta información, si tiene alguna pregunta sobre triglicéridos altos síntomas, triglicéridos síntomas o cualquier asunto referente al análisis de laboratorio puede dejar su comentario debajo del artículo haciendo click aquí.


Tinte amarillento de los tejidos y mucosas por aumento de la bilirrubina en la sangre.
Ileo meconial.

prolongada, que en los enfermos ancianos puede complicarse con una enfermedad tubular aguda.

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BILIRRUBINEMIA n. Exceso del pigmento biliar, bilirrubina en la sangre.

o la forma mortal fulminante.

Se manifiesta usualmente por

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Ideal. Modelo de perfecciЁ®n. Que sЁ®lo existe en la imaginaciЁ®n.
IdЁ¦ntico. Que son iguales y pueden hasta confundirse. Es un barbarismo que se emplea por parecido, pues no existe nada exactamente igual a otro.

Inicialmente se consideraba que la CBP afectaba a todos los enfermos del mismo modo, produciendo prurito (picor) intenso e

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La mortalidad oscila entre el 5 y el 50%.

); la orina es oscura y las heces se de­coloran.

Después de una comida abundante o grasosa puede presentarse un dolor tipo cólico en el costado derecho del abdomen, que se acompaña de mareo y vómito, lo que será el primer indicio de inflamación de la vesícula biliar, padecimiento que se presenta con mayor frecuencia en las mujeres.

El termino colecistitis se refiere a la obstrucción e inflamación de la vesícula biliar y su vía de excreción (conducto cístico), problema que en 90% de los casos es causado por la presencia de cálculos (piedras) biliares, los cuales obstruyen las sustancias de desecho hacia el intestino. El principal factor de desarrollo de cálculos biliares es el colesterol, sustancia grasa que se metaboliza (se desdobla) en el hígado y que cumple funciones importantes, como colaborar en el óptimo funcionamiento de las hormonas sexuales.

Otras causas de colecistitis incluyen consumo de alcohol, tumores en la vesícula biliar (en raras ocasiones), o enfermedades en el órgano, como infecciones bacterianas debido a la concentración de bilis (sustancia generada por el hígado que colabora en la eliminación de toxinas y digestión de grasas), que causa irritación y presión en la vesícula.